Desempleo, despidos masivos, salarios precarios, altos precios a la canásta básica, feminicidios, desapariciones y un sistema de salud que violenta los derechos sexuales y reproductivos a las mujeres de la clase trabajadora son solo algunos de los problemas más tangibles por los que este 8 de marzo salimos a manifestarnos. Nos dividen las clases sociales, no el género

Por PCT – El Salvador.

Un ejemplo de ellos es el alto costo de la canásta básica que afecta directamente a quienes sostienen las familias que en su mayoría son mujeres que durante y después de la pandemia fueron despedidas y hasta la fecha no hay una política a favor para que obtengan un empleo con salario fijo y prestaciones laborales dignas.

Esto se debe a que las instituciones estatales y gubernamentales son cómplices de la burguesia salvadoreña dueña de las empresas y fábricas explotadoras del país. Personajes como el Ministro de Trabajo, Rolando Castro quien nunca ha estado de lado que los miles de trabajadores despedidos ni mucho menos ha defendido los decrechos laborales e incluso es cómplice de la patronal que amenaza o despide a quienes se organizan en sindicatos.

A esto le agregamos que el congreso salvadoreño concentrado en un solo partido como el de Nuevas Ideas aprueba leyes que están en detrimento de las clase explotada como la Ley General de Recursos Hídricos, Ley Bitcoin, entre otras las cuales permiten que los sectores más poderosos del país utilicen los bienes naturales para sus ganancias y evandan impuestos a su antojo.

Aunque la Asamblea Legislativa tenga mujeres no significa que ellas estén por mejorar las condiciones de vida ya que seguimos sufriendo las consecuencias de tener un sistema de salud deplorable y precario, a pesar de que la propaganda nos venda los “hospitales más cool” de Centroamerica, son cientos de mujeres que no acceden a tratamientos contra el cáncer o enfermedades crónicas.

Y sobre todo un sistema altamente conservador y misógino que penaliza a las mujeres y les niega el derecho esencial de decidir ser madres o no, arrojándolas a la cárcel por complicaciones obstétricas, muchas de ellas han muerto presas por un delito ¡QUE NO COMETIERON!

Responsabilizamos al gobierno de Nayib Bukele y su congreso actual por no crear mecanismos que combatan los feminicidios y la violencia doméstica, desde la pandemia ha ocultado la violencia que existe hacia la mujer y la comunidad LGTBI, ya que los feminicidios ni siquiera se tipificaron como tal.

Negó el acceso a la información sobre las fosas clasendestinas como la de Chalchuapa donde el asesino era un ex agente policial donde sus víctimas fueron mayoría mujeres.

Estas causas son más que suficientes para luchar y unificar un programa que reivindique las necesidades más básicas para la mujer trabajadora, no basta el empoderamiento mientras miles de las mujeres campesinas, obreras siguen bajo en yugo del capitalismo, nuestro enemigo principal que tiene como aliado al patriarcado.

Por esto y más desde la PCT:

Invitamos a todas las mujeres trabajadoras a organizarnos y luchas por mejores condiciones de vida , romper con la doble jornada laboral que nos desgasta y evita realizar tareas políticas, por ello son esenciales los centros infantiles gratuitos, comedores y lavanderias públicas. Es el estado quien tiene que garantizar el cumplimiento de este derecho, son nuestros impuestos.

Por empleo digno y condiciones laborales justas que pague un salaio acorde al alto costo de la canásta básica, y una ley que regularice los precios.

Pensiones dignas y justas

Despenalización del aborto en su totalidad, no más muertes clandestinas, las mujeres tenemos derecho a decidir ser madres o no.

Justicia para todas las mujeres víctimas de femicidios y violencia en todos sus niveles.

Por empleos que mejoren la calidad vida y las mujeres no se vean obligadas a vender su cuerpo, no somos mercancía.

Por la libertd sindical y de organización en cualquier centro de trabajo

Ante las condiciones políticas– sociales por la que estamos atrevasando se vuelve necesario crear una alternativa política que sea independiente de la patronal o los partidos burgueses, es urgente enfrentar la barbarie capitalista con organización.

Seguimos afirmando que la lucha por los derechos de las mujeres pasa por la clase social a la que pertenecemos y es necesario no sólo combatir el machismo como mecanismo de opresión y división que impone el estado capitalista para dividir las luchas entre hombres, mujeres o sectores oprimidos, es urgente transformar el sistema de producción que nos sumerje en la misera diariamente y esta tarea nos compete a todas las mujeres y hombres trabajadores.

¡POR UN 8 DE MARZO DE LUCHA CON LAS TRABAJADORAS AL FRENTE CONTRA EL MACHISMO Y EL CAPITALISMO!