Mié May 22, 2024
22 mayo, 2024

8M Colombia: la mujer trabajadora resiste

La situación de la mujer en Colombia es desalentadora, es frecuente ver en las noticias casos de feminicidios, y es que según las cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal,[1] cada ocho horas es asesinada una mujer, si bien no todos los casos se consideran feminicidios, es decir motivados por el hecho de ser mujeres, la mayoría de los agresores son la pareja o expareja y en una cantidad creciente de casos la víctima se encontraba en estado de gestación.     Durante el 2022 se registraron 614 feminicidios en Colombia[2] y la cuenta llega a 25 en lo que lleva el 2023. Los casos de feminicidio no son solo cada vez más frecuentes sino cada vez más escabrosos, demostrando una deshumanización creciente hacia las mujeres.

Por PST – Colombia

En cuanto a otros tipos de violencia, 8 mujeres cada hora son víctimas de violencia intrafamiliar o sexual. El Estado las revictimiza cuando se atreven a denunciar, dudando de sus versiones o simplemente haciendo nada. Pero el Estado es más que negligente, también se comporta como victimario, con frecuencia funcionarios del estado son señalados por acusaciones de acoso sexual[3] y recientemente se han conocido denuncias de que más de 69 niñas de las comunidades indígenas del Guaviare fueron agredidas sexualmente por militares colombianos y norteamericanos, a cambio de comida o drogas y se investigan al menos 378 casos más[4].

Esta violencia machista se ensaña aún más contra las mujeres más pobres, las indígenas, las negras, las LBTIs; pero en especial contra las migrantes, quienes se ven forzadas a más horas de trabajo por salarios inferiores al mínimo, son además víctimas de xenofobia, violencia sexual y trata de personas, solo en el 2021 de los casos reportados de violencia en Colombia contra personas venezolanas, el 81% de las víctimas fueron mujeres.[5] 

Actualmente, el 51,6% de pobres en Colombia son mujeres, con peores indicadores que los hombres en aspectos como empleo, desempleo, subempleo, así mismo el trabajo de cuidados al interior de los hogares se ha delegado en las mujeres. Las mujeres dedican el doble de tiempo a las labores de cuidado, dedicándoles diariamente 7 horas en promedio a, generando una doble carga de trabajo. [6] En cuanto a los efectos de la pandemia, la brecha salarial que estaba cerca del 20%, llegó a ser del 30% durante la pandemia, y actualmente está regresando a los niveles previos.

En lo que respecta al nuevo gobierno “alternativo”, en su Plan Nacional de Desarrolló llamado “Colombia Potencia mundial de la vida” tiene una sección sobre las mujeres, en la que se  tocan temas claves en materia de derechos de las mujeres como empleo, redistribución del cuidado, educación, acceso a tierras y crédito y violencia de género entre otras, se habla de la creación del sistema de monitoreo de las violencias de género[7], que tiene la intención de centralizar la información de los casos de violencia y feminicidio en el país; pero no menciona como se van a prevenir estas violencias, además no quedan claras las estrategias para lograr disminuir las horas de cuidado no remunerado. 

Hasta el momento, el presidente Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, han hecho oídos sordos a los llamados que desde diferentes organizaciones hemos realizado para que se declare de una vez la Emergencia Nacional por Violencias Machistas, destinando presupuesto urgente para la prevención y atención de los casos, proteger a las mujeres y generar condiciones de autonomía económica que les permita alejarse de los agresores.

La mujer colombiana, vanguardia de las luchas

Pero aún en medio de las difíciles condiciones que hemos descrito, la mujer colombiana está lejos de ser objeto pasivo de su realidad, por el contrario es ejemplo de lucha y resistencia. Las mujeres, en especial las más jóvenes fueron vanguardia de los procesos de estallido social conocidos como Paro Nacional en 2019 y 2021, desde las ollas comunitarias, desde las calles e incluso desde las primeras líneas de la resistencia. Posterior al desmonte de las movilizaciones, incluso durante la coyuntura electoral y durante los primeros meses del gobierno Petro, en que la mayoría de sectores se desmovilizaron y se plegaron en espera de soluciones desde arriba; las mujeres y sus organizaciones continuaron resistiendo radicalmente a la violencia machista recrudecida, siendo de los pocos sectores que se han mantenido movilizados. Han respondido con mítines y marchas ante los feminicidios y violaciones crecientes. La respuesta estatal, ha sido una feroz represión policial, pero también una simpatía creciente por parte de las masas.

En febrero de 2022, Causa Justa una coalición de organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos conquistó un logro histórico, la despenalización total del aborto hasta las 24 semanas, manteniendo el modelo de causales hasta el término; con esto Colombia se convirtió en uno de los países más avanzados en materia de aborto no solo a nivel del continente sino del mundo. Esto fue gracias al ambiente favorable ganado por el paro nacional, pero también a la lucha y movilización de las mujeres en las calles.

También, se destacan las luchas de las mujeres trabajadoras contra la violencia machista patronal, varias de ellas han venido siendo acompañadas por nuestro partido. Por ejemplo, la lucha de las trabajadoras de Atún Van Camps que resisten a una patronal que les descuenta el salario por ir al baño incluso con la menstruación y las obliga a vestir falda corta en la planta; la lucha de las trabajadoras de Delipostres, despedidas por el cambio de nombre de la empresa que ahora quiere negar que son sus empleadas y les adeudan tres años de salarios; la lucha de las trabajadoras de la fábrica de suplementos de alimenticios, Funtrition, que por afiliarse al sindicato Sintraproquipa, son perseguidas por la patronal, principalmente por la gerente de planta; las trabajadoras de Sodexo, tercerizadas y sobreexplotadas, que están en conflicto porque han presentado pliego de peticiones; las madres comunitarias luego de estar de nuevo en paro a nivel nacional, exigiendo formalización laboral y derecho a la pensión, lograron un acuerdo con el Gobierno con algunas conquistas importantes como es el bono pensional[8].

Durante los últimos años las mujeres han conquistado la presencia y en la lucha sindical y social en general, luchando también contra el machismo en el seno de la clase. Igualmente, el 8M se ha recuperado como una fecha de lucha y movilización, luchando contra la apropiación mercantil de la misma. Debemos seguir el ejemplo de las mujeres que continúan luchando de manera independiente contra el machismo y por derechos para toda la clase trabajadora.

¡Por un 8M de lucha con independencia de Clase!

Exigir al Gobierno declarar la Emergencia Nacional contra la violencia machista

Por la mujer trabajadora, por una vida digna con igualdad de derechos y garantías laborales.


[1]https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/violencia-contra-la-mujer-en-colombia-una-mujer-es-asesinada-cada-8-horas-721041  

[2]https://www.elcolombiano.com/colombia/feminicidio-en-colombia-de-3845-procesos-2541-estan-sin-resolver-EA20204918

[3]https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/video-valentina-trespalacios-y-un-inicio-de-ano-que-le-quita-esperanza-a-colombia/

[4]https://www.lasillavacia.com/historias/historias-silla-llena/la-violencia-contra-las-mujeres-es-con-ellos/

[5]https://colombia.unwomen.org/es/onu-mujeres-en-colombia/las-mujeres-en-colombia

[6]https://colombia.unwomen.org/es/como-trabajamos/empoderamiento-economico

 

[8] Madres comunitarias: mujeres de barrios populares que tienen en sus casas guarderías a cargo del Estado, cuidando a los hijos de las mujeres trabajadoras más vulnerables. Este trabajo lo hicieron por años a cambio de un bono y de alimentos que debían compartir con los niños, sin vínculo laboral. Ellas no tenían salario, y el Estado consideraba que no eran empleadas sino que como mujeres, cuidar a los niños no era trabajo sino algo apenas “natural”. Luego de muchas luchas la Corte en un fallo histórico reconoció no sólo que ellas habían sido trabajadoras del Estado, sino que habían sido víctimas de discriminación basada en género. Algunas de ellas al no tener derecho a la pensión han cuidado niños hasta los 80 años de edad.

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