Carolina Garzón, estudiante de la Universidad Distrital de Bogotá, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia y militante de la Liga Internacional de los Trabajadores, desapareció en Quito, Ecuador, el 28 de abril de 2012. Se cumplen 10 años de su desaparición forzada sin que los gobiernos de Colombia y Ecuador hayan hecho esfuerzos por encontrarla, más allá de trámites administrativos y burocráticos. Es una historia que se repite con los desaparecidos cuando estos pertenecen a la clase trabajadora y a los sectores populares.

Por PST-Colombia

Carolina había aplazado el semestre ante el cambio de pensum que obligaba a los estudiantes a pasarse al sistema de créditos. Viajó a Quito a pasar allí unos días con unos compañeros de la Universidad y unas jóvenes argentinas. Luego viajaría a Brasil a un congreso internacional de estudiantes. La vieron por última vez en la mañana de ese 28 de abril en la casa donde se hospedaba. A partir de ese momento no se volvió a saber de ella.

Una infatigable luchadora juvenil

Carolina se inició en las luchas sociales al tiempo con miles de jóvenes que, desde las escuelas y colegios públicos, se movilizaron al llamado de los maestros para enfrentar el recorte de las transferencias de recursos para la educación, en el movimiento estudiantil de 2007, en el que los secundarios de Bogotá se tomaron 100 colegios durante más de una semana. Ella participó en el Colegio Distrital Venecia, ayudando a sus compañeros que organizaron la UPJ (Unidos pa´ no estar jodidos).” (El Socialista, mayo de 2012).

Campaña de búsqueda

Desde el momento en que se supo de su desaparición se organizó una campaña internacional. Fue noticia en diarios como El Comercio de Ecuador y El Tiempo de Colombia. A la campaña se sumaron organizaciones sindicales, estudiantiles como la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), organizaciones políticas de izquierda, organizaciones de derechos humanos y personalidades democráticas como la periodista de El Tiempo Jineth Bedoya, víctima de violación sexual por parte de un jefe paramilitar.

En Ecuador, se organizó una comisión de búsqueda con los padres de Carolina (Alix Mery Ardila y Walter Garzón), su hermana Lina Garzón y su tía Flor Ardila. Desde la Liga Internacional de los Trabajadores se enviaron militantes del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia y del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado de Brasil, quienes se sumaron a los militantes del Movimiento al Socialismo de Ecuador (MAS). Walter Garzón entró en contacto con familiares de desaparecidos de ese país impulsando la creación de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec).

Se han realizado sistemáticas acciones de protesta en las embajadas de Colombia y Ecuador en varios países del mundo exigiendo que los gobiernos investiguen. Incluso, el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, recibió en su despacho a los familiares de Carolina, pero todo quedaba en promesas. Lo mismo sucedió con los embajadores de los dos países y la cancillería de Colombia. Por su parte las fiscalías han sido incapaces de avanzar seriamente en la investigación, más allá de unos pocos operativos de búsqueda en la zona donde desapareció. En Colombia, la cámara fotográfica de Carolina, que estaba en custodia en la Fiscalía, con otras pertenencias como su computador, desapareció durante un tiempo. No se perdió definitivamente porque se hizo escándalo pero se perdió la cadena de custodia.

La lucha de Walter

El padre de Carolina Garzón no ahorró energías para buscar a su hija. Lamentablemente el 12 de septiembre de 2016 falleció, después de más de cuatro años entregado exclusivamente a encontrar a Carolina. En periódico El Socialista de esa fecha, escribíamos sobre las causas de su muerte:

“No podemos olvidar que su temprana muerte fue consecuencia de los efectos físicos de la angustia y del dolor, el anterior fiscal ecuatoriano Galo Chiriboga se burlaba de nosotros por afirmar que a los Estados colombiano y ecuatoriano les cabe una gran responsabilidad por la muerte de Walter, pero su negligencia, su silencio y su complicidad soterrada con los victimarios así lo demuestran, en el caso de Colombia también la negación sistemática del derecho a la salud puso su nefasto grano de arena.”

10 años de impunidad

La investigación de la policía ecuatoriana fue desorganizada e irresponsable. La manipulación de sus pertenencias fue muy cuestionada. La hipótesis que siempre sostuvieron fue que posiblemente se habría ahogado en el río Machángara que queda cerca de la casa donde se hospedaba, pero nunca se mostraron pruebas convincentes. Otras hipótesis ha sido la trata de personas o persecución política por ser activista política. Ninguna de estas últimas hipótesis se ha descartado.

No aceptamos impunidad

Con el paso del tiempo es más difícil la búsqueda de Carolina, como sucede con los demás desaparecidos. Si la actitud de los gobiernos de Santos en Colombia y de Correa de Ecuador fue negligente, la de los gobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso, así como la de Iván Duque, ha sido peor. Pero si a una víctima asesinada no se olvida, menos a una desaparecida. Por eso los familiares de Carolina, los militantes del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Liga Internacional de los Trabajadores, no cesaremos en la lucha por encontrar a Carolina y exigir que se investigue y castigue a quienes la desaparecieron.

Si el próximo gobierno de Colombia es el de Gustavo Petro, una de las primeras peticiones de carácter democrático es que se asuma prioritariamente la búsqueda de todos los desaparecidos y la de Carolina exigiendo al gobierno de Ecuador que responda. Si a quien imponen como presidente es a Federico Gutiérrez, será como reclamarle a Duque II, por los desaparecidos. En cualquier caso, no nos resignaremos y continuaremos la lucha por encontrar a Carolina, y por que su caso no quede en la impunidad.