{"id":9176,"date":"2012-09-07T16:06:24","date_gmt":"2012-09-07T16:06:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2012-09-07T16:06:24","modified_gmt":"2012-09-07T16:06:24","slug":"la-masacre-de-marikana-una-divisoria-de-aguas-en-la-epoca-post-apartheid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-masacre-de-marikana-una-divisoria-de-aguas-en-la-epoca-post-apartheid\/","title":{"rendered":"La masacre de Marikana: una divisoria de aguas en la \u00e9poca post apartheid"},"content":{"rendered":"\n<div>\n\t<em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" align=\"left\" alt=\"\" border=\"0\" height=\"164\" hspace=\"6\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/marikana-mine-massacre.jpg?resize=245%2C164\" vspace=\"4\" width=\"245\" \/>Las im&aacute;genes sobre la masacre de 34 mineros, por polic&iacute;as fuertemente armados, suscitaron una fuerte reacci&oacute;n en todos aquellos que conservan en la memoria una de las luchas m&aacute;s justas del siglo XX, que fue la batalla de d&eacute;cadas de los trabajadores y de la mayor&iacute;a negra de Africa del Sur contra el apartheid.<\/em><\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tTodos aquellos que tienen alguna vivencia en el movimiento de los trabajadores, incluso sin tener pleno conocimiento de las reivindicaciones y del desarrollo concreto de la lucha, naturalmente queda, inmediatamente, del lado de los mineros, brutalizados por una polic&iacute;a que ayuda a la compa&ntilde;&iacute;a minera a quebrar su huelga. Pero lo extra&ntilde;o, en todo eso, es que el principal sindicato minero, incluso sin dirigir la lucha, no denunci&oacute; a los perpetradores de ese b&aacute;rbaro crimen, se dedic&oacute; a atacar al sindicato rival que dio apoyo a la lucha y no se pronunci&oacute; enteramente solidario a una lucha que, en el momento de escribir esta nota, a&uacute;n persiste y compromete a cerca de 3 mil mineros, con la participaci&oacute;n activa de las comunidades en que viven.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\t<b>El apartheid econ&oacute;mico <\/b><b>se<\/b><b> mantiene<\/b><\/div>\n<div>\n\t<b>&nbsp;<\/b><\/div>\n<div>\n\tForzoso, verificamos el contexto en que se da esa huelga, y los hechos que la envuelven. El marco est&aacute; dado por la transici&oacute;n negociada por Mandela y el Consejo Nacional Africano (CNA), que&nbsp;permiti&oacute; que las estructuras b&aacute;sicas, del poder econ&oacute;mico, quedasen en manos de las grandes empresas. M&aacute;s que eso, en estos 18 a&ntilde;os, desde el final del apartheid, el CNA adhiri&oacute;, entusiastamente, a los preceptos neoliberales y favorables al mercado y lider&oacute; una ola privatista que vendi&oacute;, a precios rebajados, algunas de las principales empresas del pa&iacute;s, despidi&oacute; a cientos de miles de empleados p&uacute;blicos, autoriz&oacute; a las grandes empresas surafricanas a transferir a sus matrices ubicadas en Londres, quedando al amparo de la ley del pa&iacute;s.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tUn programa de promoci&oacute;n de los negros del pa&iacute;s (el BEE- Black Economic Empowerment &ndash;Poder Econ&oacute;mico Negro) y que, entre otras cosas, exig&iacute;a la participaci&oacute;n de negros en la direcci&oacute;n de las empresas,&nbsp;permiti&oacute; que una peque&ntilde;a &eacute;lite negra tuviese acceso para participar de algunas grandes empresas. Sin embargo, las condiciones en que la mayor&iacute;a negra vive contin&uacute;an mucho, mucho m&aacute;s distante incluso de la &eacute;lite blanca y sus pocos socios negros.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tLos &iacute;ndices sociales del pa&iacute;s demuestran que el apartheid permanece en su esencia y el pa&iacute;s es uno de los recordistas mundiales, en t&eacute;rminos de desigualdad social: 39% de la poblaci&oacute;n vive con menos de 432 rands por mes (8 rands equivalen a cerca de 1 d&oacute;lar americano) y el desempleo llega a cerca del 35-40%, siendo mayor entre las mujeres y los j&oacute;venes. Otra medida importante es que el 5% de la poblaci&oacute;n se apropia del 43% de la renta del pa&iacute;s. Como era de esperarse, en una econom&iacute;a que sigue en manos de los grandes grupos capitalistas blancos, la relaci&oacute;n entre la renta de los negros y los blancos sigue siendo casi la misma de los tiempos del infame apartheid: si en 1993 los blancos ten&iacute;an una renta 8.5 veces mayor que la de los negros, en el 2008 esa relaci&oacute;n era de 7,68 veces (ver en http:\/\/dx.doi.org, accesado el 29\/08\/12). El &iacute;ndice de Gini, uno de los que mide la desigualdad, esta aument&oacute; de 0.66 a 0.70 en el mismo per&iacute;odo. Pero, tal vez, la mejor medida de la permanencia y agravamiento de la desigualdad en Africa del Sur post apartheid es que la parte correspondiente a las ganancias, en la econom&iacute;a, pas&oacute; del 40% al 45% entre 1993 y el 2009.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\t<b>&iquest;C&oacute;mo&nbsp;<\/b><b>se&nbsp;<\/b><b>corrompe<\/b><b> a <\/b><b>un&nbsp;<\/b><b>sindicato?<\/b><\/div>\n<div>\n\t<b>&nbsp;<\/b><\/div>\n<div>\n\t{module Propaganda 30 anos &#8211; BRASIL}Uno de los sectores m&aacute;s importantes en la econom&iacute;a surafricana siempre fue la miner&iacute;a, tradicionalmente las minas de oro y, cada vez m&aacute;s, las minas de platino, utilizado para joyas y para catalizadores de carros. Las condiciones de vida siempre fueron muy duras: si, durante el apartheid, los trabajadores viv&iacute;an en dormitorios comunes en las propias minas, ahora viven en barracones miserables en las comunidades alrededor de las minas, con sus familias, sin condiciones de saneamiento y, siempre, sujetos a las enfermedades profesionales caracter&iacute;sticas de este trabajo: la tuberculosis y la silicosis que, aliadas a los accidentes, reducen dr&aacute;sticamente la vida de esos trabajadores. En la &eacute;poca del apartheid, hab&iacute;a una diferencia salarial grande entre trabajadores negros y blancos. Con el fin del r&eacute;gimen, la desigualdad no dej&oacute; de existir y es estimulada, principalmente, por medio de la subcontrataci&oacute;n, a fin de disminuir los salarios medios, utilizando trabajadores de las regiones m&aacute;s pobres del pa&iacute;s e incontables trabajadores migrantes, siendo cerca de la tercera parte de la fuerza de trabajo.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tEl sindicato m&aacute;s importante que representa, hist&oacute;ricamente, a los mineros, el NUM (National Union of Mineworkers &ndash;Uni&oacute;n Nacional de Mineros), fue fundado en 1982 y fue pieza central en la lucha contra el apartheid y para construir la principal central sindical del pa&iacute;s, la COSATU (Congress of South African Trade Unions &ndash;Congreso de Sindicatos de Sud&aacute;frica). Sin embargo, con el fin del r&eacute;gimen del apartheid, la &iacute;ntima relaci&oacute;n del NUM con el gobierno del CNA y su pol&iacute;tica determin&oacute; cambios importantes en su rol. Son crecientes las cr&iacute;ticas a sus relaciones con las empresas mineras; no es de extra&ntilde;ar que su &uacute;ltimo congreso, en el 2012, haya rechazado la lucha por la nacionalizaci&oacute;n de las minas, bandera hist&oacute;rica del movimiento en Africa del Sur.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tPor otro lado, su estructura se convirti&oacute; en una v&iacute;a de ascenso social para los delegados sindicales y dirigentes. Hay un mecanismo para promover eso: el NUM cre&oacute; una empresa en 1995, la Mineworkers&#39; Investment Trust que, en el 2011, pose&iacute;a activos de 2.8 mil millones de rands (US$ 3.34 mil millones, catorce veces m&aacute;s que el ingreso anual derivado de sus socios) y que tiene inversiones, inclus, en las empresas de miner&iacute;a, como Lonmin. Ese fen&oacute;meno estimul&oacute; el enriquecimiento de sus dirigentes. El ejemplo m&aacute;s saltante, pero no el &uacute;nico, es Cyril Ramaphosa, ex dirigente m&aacute;ximo del NUM, que se convirti&oacute; en un millonario y accionista minoritario de la propia Lonmin.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tPero, la propia estructura sindical cambi&oacute;: se convirti&oacute; en un delegado sindical en el NUM, que significa un aumento salarial importante, incluso para los que no tienen licencia sindical, obteniendo un salario de 3 a 4 veces del que recib&iacute;a como minero. Queda registrado como empleado del sector de personal y, cuando deja de ser delegado sindical, no regresa nunca al socav&oacute;n. (Fuente: Sakhela Buhlungu).<\/p>\n<p>\tSus m&aacute;ximos dirigentes ganan salarios millonarios, pagados por el sindicato. El salario que el sindicato paga al actual secretario general, Frans Baleni, es de105 mil rands (US$ 12 mil), o sea, cerca de veinticinco veces lo que gana un perforista. Es bastante obvio que esos hechos determinan un cambio en la actividad y en la representatividad del NUM, especialmente entre los sectores peor pagados, los subcontratados (solamente 10% de sus miembros son subcontratados), aunque a&uacute;n sea el principal sindicato minero del pa&iacute;s. En el 2001, algunos dirigentes expulsados del NUM en 1998, sin acusaciones claras, fundaron un nuevo sindicato, el AMCU (<em><span style=\"font-style: normal; \">Association<\/span><\/em>&nbsp;of Mineworkers and Construction&nbsp;<em><span style=\"font-style: normal; \">Union &ndash;Asociaci&oacute;n de Sindicatos de Mineros y Obreros de Construcci&oacute;n<\/span><\/em>), que pasa a formar parte del movimiento sindical minero. Con la p&eacute;rdida de prestigio del NUM, especialmente en la regi&oacute;n de las minas de platino, debido a su papel en las huelgas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el AMCU comienza a fortalecerse y a conquistar el derecho de representar a los trabajadores en algunas minas. No es a&uacute;n posible predecir el camino que adoptar&aacute; la AMCU, pero el hecho es que forma parte del panorama sindical de los mineros y no un sindicato creado por las compa&ntilde;&iacute;as mineras como alega el NUM. Adem&aacute;s, ser&iacute;a una p&eacute;sima idea de las mineras crear un sindicato que, ahora, apoya una huelga que paraliza, ya por 22 d&iacute;as, el complejo de 28 mil mineros de Marikana.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\t<b>El<\/b><b>conflicto<\/b><b>de<\/b><b>Marikana<\/b><\/div>\n<div>\n\t<b>&nbsp;<\/b><\/div>\n<div>\n\tCon la crisis mundial a partir del 2008, disminuy&oacute; la b&uacute;squeda de platino por parte de las empresas automotrices y las compa&ntilde;&iacute;as mineras buscaron disminuir a&uacute;n m&aacute;s sus costos salariales. Con eso, varias huelgas y ocupaciones se desarrollaron en la regi&oacute;n de la miner&iacute;a de platino, con miles de despedidos y algunos muertos. La violencia policial es una constante en Africa del Sur post apartheid: la polic&iacute;a cambi&oacute; el color de sus agentes, pero no sus pr&aacute;cticas, como pudimos verificar en los videos sobre la masacre y en la justificaci&oacute;n posterior a &eacute;ste por las autoridades policiales. La inseguridad con relaci&oacute;n al empleo, los aumentos dados a un sector de trabajadores en detrimento de otros, los aumentos conquistados por otras minas vecinas, son el combustible que llev&oacute; a 3 mil mineros, los perforistas que, con el cuerpo parcialmente cubierto por el agua, con perforadoras de 25 kg., bajo el riesgo de deslizamientos y ca&iacute;das de rocas, ganan cerca de 4000 rands l&iacute;quidos (o sea, cerca de 500 d&oacute;lares), a entrar en huelga (y permanecen as&iacute; cuando este art&iacute;culo est&aacute; siendo escrito). No consiguiendo resolver el conflicto, la minera apela al recurso tradicional: llama a la polic&iacute;a. La acci&oacute;n policial fue claramente la de &ldquo;dar una lecci&oacute;n&rdquo; a los mineros. Entr&oacute; en el campo con armamento pesado, helic&oacute;pteros, acorral&oacute; a los mineros y los masacr&oacute; cobardemente cuando estaban en una colina que no era propiedad de la empresa. Como dijo la oficina de relaciones p&uacute;blicas de la polic&iacute;a, momentos antes de la masacre: &ldquo;lamentablemente, hoy es el d&iacute;a D&rdquo;.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tEl NUM y la COSATU, en ning&uacute;n momento expresaron su solidaridad incondicional con los mineros masacrados y con su lucha (hasta hoy no apoyan la lucha, pues esta es, pretendidamente, ilegal, seg&uacute;n las leyes del estado capitalista de Africa del Sur), cubriendo de verg&uuml;enza la gloriosa tradici&oacute;n de la clase trabajadora sudafricana, que siempre se gu&iacute;o por el principio de que &ldquo;an injury to one is an injury to all&rdquo; (en Brasil se usar&iacute;a la frase, &ldquo;el minero es m&iacute; amigo, ensuciado con &eacute;l, ensuciado conmigo&rdquo;). Lo mismo hace el Partido Comunista de Africa del Sur, que es parte del gobierno del CNA (adem&aacute;s de participar de la llamada Alianza Tripartita que gobierna el pa&iacute;s, formada por la COSATU, CNA y el propio PC) y que lidera el Ministro de Educaci&oacute;n, quien prefiri&oacute; atacar al sindicato disidente y no rompe con el gobierno, que envi&oacute; a la polic&iacute;a y, mucho menos, dar su solidaridad a los mineros en lucha.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tPeor, despu&eacute;s de la masacre se dedicaron a atacar al sindicato rival, diciendo que los obreros hab&iacute;an sido enga&ntilde;ados, que eran atrasados, que la huelga era demag&oacute;gica. Cu&aacute;nta distancia del heroico sindicato minero que defend&iacute;a a los trabajadores negros superexplotados durante el apartheid. Y desconocen que la ola de huelgas en el sector minero sigue un patr&oacute;n en el que los obreros se organizan, comienzan una lucha y piden a los sindicatos que los apoyen. Por eso, vimos como el l&iacute;der de la AMCU fue al local del conflicto el d&iacute;a de la masacre y pidi&oacute; que desocupasen la colina y se retir&oacute; despu&eacute;s de la negativa. Y la huelga continu&oacute; despu&eacute;s de la masacre, organizada en las comunidades del entorno de la mina y se extendi&oacute; a otras minas.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tDespu&eacute;s de la masacre fue como si todo un enredo, a&uacute;n un poco oscuro, se hiciese evidente en el pa&iacute;s: la polic&iacute;a es la misma, las mineras son las mismas, el sistema econ&oacute;mico, esencialmente, el mismo, con la peque&ntilde;a adici&oacute;n de una &eacute;lite negra. El gobierno trata de disimular su responsabilidad, conformando una comisi&oacute;n, por &eacute;l controlada, para investigar los eventos, al mismo tiempo en que el aparato&nbsp; judicial-policial parece una copia de los tiempos del apartheid: 259 mineros huelguistas fueron apresados por la polic&iacute;a, golpeados y torturados y, ahora, &iexcl;fueron acusados de asesinato de sus colegas muertos!, y no apresar y acusar a los polic&iacute;as implicados en la operaci&oacute;n e incriminar al ministro responsable y al presidente Zuma como quienes ordenaron el crimen, utilizan preconceptos de la &eacute;poca del apartheid para criminalizar a aquellos que luchan por sus derechos! (http:\/\/mg.co.za\/article\/2012-08-30-18-lonmin-miners-charged-with-murder).<\/p>\n<p>\tHasta ahora el NUM no se manifest&oacute; sobre eso, ni el PC (este &uacute;ltimo solamente pidi&oacute; la prisi&oacute;n para los dirigentes de la AMCU por las muertes, antes que a los responsables de la masacre policial). La COSATU hizo una t&iacute;mida declaraci&oacute;n, en la que reclama de supuestos maltratos a los obreros presos pero, en ning&uacute;n momento, pide su liberaci&oacute;n. (http:\/\/www.cosatu.org.za\/show.php?ID=6446 ). Y llama a confiar en las investigaciones de la comisi&oacute;n creada por Zuma. Varias organizaciones sindicales y democr&aacute;ticas crearan un organismo, en Johanesburgo, para coordinar la solidaridad con los mineros: es la Marikana Solidarity Campaign.<\/p>\n<p>\tEn ese contexto, el NUM&nbsp;est&aacute; frente a una encrucijada: &iquest;se consolidar&aacute; como un sindicato amigo de las mineras y, cada vez m&aacute;s, representante de los trabajadores de color blanco y de los que no est&aacute;n en el socav&oacute;n y ser superado por otros sindicatos o retomar&aacute; sus gloriosas tradiciones? De la misma forma, la COSATU, que tendr&aacute; su congreso en setiembre, tendr&aacute; que examinar su alianza con el gobierno del CNA y su creciente peso en los sectores mejor pagados de los trabajadores del pa&iacute;s y el creciente distanciamiento de los sectores m&aacute;s combativos y explotados&nbsp;de los trabajadores.<br \/>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;El gobierno entr&oacute; en trance, desconcertado, tratando de evitar la obvia asociaci&oacute;n entre la masacre y la larga historia del apartheid y de ser asociado a lo que ya est&aacute; denomin&aacute;ndose el Sharpeville del CNA (referencia a la masacre del 69, de negros que se manifestaban pac&iacute;ficamente contra la Ley del Pase, que imped&iacute;a la libre circulaci&oacute;n de los negros durante el apartheid, confin&aacute;ndolos a los &ldquo;bantustones&rdquo; y favelas inmensas, como Soweto). Los representantes del NUM no pueden pisar las comunidades mineras vecinas; los 2 millones de rands (US$ 1.6 millones) ofrecidos por Cyril Ramaphosa para el entierro de las v&iacute;ctimas, que fueron rechazados (gr&aacute;ficamente los mineros saben, incluso, que esa triste figura compr&oacute; recientemente un b&uacute;falo por 18&nbsp;millones de rands &ndash;US$ 15 millones).<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\t<b>La rebeli&oacute;n de los pobres<\/b><\/div>\n<div>\n\t<b>&nbsp;<\/b><\/div>\n<div>\n\tLa masacre de Marikana tambi&eacute;n se inscribe en un contexto de luchas importantes en las comunidades m&aacute;s pobres, que aumentaron significativamente a partir de la asunci&oacute;n de Jacob Zuma como presidente. Esas movilizaciones se cuentan por miles, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de la propia polic&iacute;a sudafricana, y son, a la vez, llamadas de protestas por la prestaci&oacute;n de servicios, por las comunidades pobres o, m&aacute;s gen&eacute;ricamente, de rebeli&oacute;n de los pobres. Varios activistas murieron a manos de la polic&iacute;a, como Andries Tatane, profesor, activista, que participaba de una movilizaci&oacute;n de 4 mil personas, de la ciudad de Ficksburg, el a&ntilde;o pasado.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tComienza a cristalizarse una b&uacute;squeda por explicaciones y alternativas a un liderazgo nacionalista que, como tantas otras, en el continente africano, despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n de la opresi&oacute;n nacional y\/o racial, comenz&oacute; a desarrollar una pol&iacute;tica de mantener las estructuras del capital y de crear una burgues&iacute;a negra, a partir de las estructuras del Estado. Es un proceso doloroso, pero que ir&aacute; desarroll&aacute;ndose en el pr&oacute;ximo per&iacute;odo en el pa&iacute;s y del cual depende el futuro de millones de trabajadores sudafricanos.<\/div>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n<div>\n\tTraducci&oacute;n: <b>Laura S&aacute;nchez<\/b><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las im&aacute;genes sobre la masacre de 34 mineros, por polic&iacute;as fuertemente armados, suscitaron una fuerte reacci&oacute;n en todos aquellos que conservan en la memoria una de las luchas m&aacute;s justas del siglo XX, que fue la batalla de d&eacute;cadas de los trabajadores y de la mayor&iacute;a negra de Africa del Sur contra el apartheid.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19726,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-9176","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/marikana-mine-massacre.jpg?fit=245%2C164&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/marikana-mine-massacre.jpg?fit=245%2C164&ssl=1","categories_names":[],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9176","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9176"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9176\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9176"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9176"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9176"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}