{"id":81631,"date":"2026-06-25T14:08:45","date_gmt":"2026-06-25T14:08:45","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=81631"},"modified":"2026-06-25T14:09:00","modified_gmt":"2026-06-25T14:09:00","slug":"bolivia-revolucion-y-contrarrevolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/bolivia-revolucion-y-contrarrevolucion\/","title":{"rendered":"Bolivia: revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La rebeli\u00f3n de 2026 y los l\u00edmites de sus direcciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las jornadas de lucha que sacudieron Bolivia entre mayo y junio de 2026 constituyen el proceso m\u00e1s importante de la lucha de clases en el pa\u00eds desde la Guerra del Gas de 2003, que derrib\u00f3 Sanchez de Lozada y deriv\u00f3 tambi\u00e9n en la ca\u00edda de Carlos Mesa en 2005.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante casi dos meses, fue llamada una huelga general, sectores de trabajadores desarrollaron huelgas parciales, mientras organizaciones campesinas, ind\u00edgenas y vecinales sostuvieron m\u00e1s de un centenar de bloqueos en distintas regiones del pa\u00eds. Dos grandes movilizaciones nacionales en la ciudad de La Paz marcaron momentos altos de la lucha: la marcha del 18-19 de mayo y la del 10 de junio, ambas protagonizadas por miles de trabajadores y vecinos de La Paz y el Alto, junto con trabajadores, campesinos y pueblos ind\u00edgenas llegados desde distintos puntos del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En las dos ocasiones se produjeron enfrentamientos con las fuerzas represivas del Estado. Sin embargo, aunque las movilizaciones demostraron una enorme disposici\u00f3n de combate, no existi\u00f3 una preparaci\u00f3n pol\u00edtica y organizativa orientada a disputar efectivamente el poder. La ausencia de organismos centralizados de direcci\u00f3n de la lucha, sumada a las vacilaciones de las direcciones nacionales y a la creciente represi\u00f3n gubernamental, permiti\u00f3 dispersar las movilizaciones antes de que pudieran transformarse en una ofensiva decisiva contra el r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>La movilizaci\u00f3n logr\u00f3 poner contra las cuerdas al gobierno de Rodrigo Paz. Durante varias semanas, amplias regiones del pa\u00eds quedaron bajo control efectivo de las organizaciones sociales que sosten\u00edan los bloqueos, particularmente de la federaci\u00f3n campesina Tupac Katari (Departamento de La Paz), sectores de la CSUTCB (Confederaci\u00f3n Sindical \u00danica de Los Trabajadores Campesinos de Bolivia) y otras organizaciones ind\u00edgenas y campesinas del altiplano, como la Confederaci\u00f3n de Mujeres Bartolina Sisa y los Ponchos Rojos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los hechos, ha existido un doble poder en Bolivia por m\u00e1s de un mes. Eran estas organizaciones las que decid\u00edan qu\u00e9 productos, alimentos, combustibles o veh\u00edculos pod\u00edan circular por las principales rutas del pa\u00eds y cu\u00e1les permanec\u00edan retenidos en los puntos de bloqueo. Esta situaci\u00f3n provoc\u00f3 crecientes dificultades de abastecimiento, escasez de combustibles y alimentos, as\u00ed como una fuerte subida de precios, especialmente en las ciudades de La Paz y El Alto, donde el impacto econ\u00f3mico y pol\u00edtico de los bloqueos fue m\u00e1s intenso. Mientras el gobierno conservaba el control formal de las instituciones estatales, las organizaciones movilizadas demostraban una importante capacidad para condicionar la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y el funcionamiento de la econom\u00eda. La consigna \u201c\u00a1Fuera Paz!\u201d se transform\u00f3 en el eje unificador de un movimiento que reuni\u00f3 a mineros, campesinos, pueblos ind\u00edgenas, maestros, trabajadores fabriles, juntas vecinales y amplios sectores populares. Sin embargo, pese a la enorme disposici\u00f3n de lucha demostrada por las masas, el movimiento no consigui\u00f3 alcanzar su principal objetivo pol\u00edtico: la ca\u00edda del gobierno. Comprender las razones de esta situaci\u00f3n es fundamental para preparar las pr\u00f3ximas batallas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rodrigo Paz, la crisis del MAS y el inicio de la rebeli\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Rodrigo Paz al gobierno fue posible gracias al profundo desgaste pol\u00edtico acumulado durante casi dos d\u00e9cadas de gobiernos del MAS. La crisis econ\u00f3mica, marcada por la escasez de d\u00f3lares, el aumento del costo de vida y el agotamiento del ciclo gas\u00edfero, junto con la fractura entre evistas y arcistas, erosion\u00f3 la base social y pol\u00edtica que hab\u00eda sostenido al masismo durante a\u00f1os. Aprovechando ese descontento, Paz se present\u00f3 como una alternativa capaz de recuperar la estabilidad econ\u00f3mica y resolver la crisis. Muchos trabajadores, campesinos y sectores populares depositaron expectativas en sus promesas, no tanto por una adhesi\u00f3n a su programa, sino por la falta de una alternativa pol\u00edtica que apareciera como capaz de enfrentar la crisis. Sin embargo, apenas comenzaron a aplicarse las primeras medidas de gobierno, numerosos luchadores y luchadoras reconoc\u00edan p\u00fablicamente haber confiado en Paz y expresaban su indignaci\u00f3n ante lo que consideraban un enga\u00f1o electoral. La sensaci\u00f3n de haber sido v\u00edctimas de promesas falsas y de una verdadera estafa pol\u00edtica contribuy\u00f3 a alimentar el r\u00e1pido crecimiento de la movilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros meses de su mandato estuvieron marcados por una ofensiva neoliberal que record\u00f3 los planes de ajuste de los a\u00f1os noventa. El Decreto 5503 elimin\u00f3 subsidios a los combustibles y provoc\u00f3 aumentos inmediatos en el costo de vida. La denominada Ley de Tierras abri\u00f3 nuevas posibilidades para la mercantilizaci\u00f3n de territorios comunitarios. Paralelamente, el gobierno impuls\u00f3 la liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica, elimin\u00f3 impuestos a las grandes fortunas, congel\u00f3 salarios y promovi\u00f3 nuevas facilidades para la inversi\u00f3n extranjera en sectores estrat\u00e9gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto de Paz buscaba mucho m\u00e1s que aplicar medidas econ\u00f3micas coyunturales. Pretend\u00eda modificar la relaci\u00f3n de fuerzas construida despu\u00e9s de las rebeliones de 2003 y 2005, fortalecer a la burgues\u00eda y profundizar la subordinaci\u00f3n de los recursos naturales bolivianos a los intereses del capital internacional. Paz se ha revelado un fiel aplicador de las pol\u00edticas de Trump en Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cada una de estas medidas encontr\u00f3 una respuesta inmediata en las calles. Lo que comenz\u00f3 como protestas contra el aumento del costo de vida y el desabastecimiento se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en una rebeli\u00f3n nacional que cuestion\u00f3 la legitimidad del propio gobierno bajo la consigna unificadora de \u201c\u00a1Fuera Paz!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La magnitud de la resistencia oblig\u00f3 al gobierno a retroceder parcialmente en varias ocasiones. Pero esos retrocesos nunca significaron el abandono de su programa estrat\u00e9gico. Fueron maniobras t\u00e1cticas destinadas a ganar tiempo, dividir a los sectores movilizados y desgastar progresivamente un movimiento que hab\u00eda logrado colocarlo contra las cuerdas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La fuerza del ascenso &nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes de la lucha fue la amplitud de los sectores movilizados.<\/p>\n\n\n\n<p>La COB convoc\u00f3 a la huelga general y coloc\u00f3 en el centro de la escena al movimiento obrero organizado. La FEJUVE convirti\u00f3 nuevamente a El Alto en el coraz\u00f3n de la resistencia popular. La Federaci\u00f3n Tupac Katari, los Ponchos Rojos y las Bartolinas Sisas organizaron bloqueos que aislaron a La Paz durante semanas. Sectores de la CSUTCB, organizaciones ind\u00edgenas amaz\u00f3nicas, maestros urbanos y rurales, trabajadores fabriles y transportistas participaron activamente de las movilizaciones. Esta convergencia record\u00f3, aunque de forma parcial, las grandes jornadas insurreccionales de principios del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>La exigencia de renuncia de Rodrigo Paz actu\u00f3 como elemento unificador. Por encima de reivindicaciones sectoriales, millones de personas comenzaron a cuestionar la legitimidad misma del gobierno. Durante varias semanas se configur\u00f3 una situaci\u00f3n extremadamente favorable para el movimiento popular, con el movimiento en la ofensiva y el gobierno en la defensiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Las movilizaciones y el doble poder en Bolivia era un ejemplo importante para las masas latinoamericanas. La prensa burguesa en todo mundo simplemente no noticiaba lo que pasaba en Bolivia para evitar que ese ejemplo fuera conocido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La estrategia del gobierno: dividir para sobrevivir<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La principal fortaleza del gobierno fue comprender r\u00e1pidamente que no pod\u00eda derrotar al movimiento mediante una confrontaci\u00f3n frontal. La estrategia gubernamental consisti\u00f3 en negociar separadamente con distintos sectores, ofrecer concesiones parciales y estimular acuerdos espec\u00edficos que fragmentaran la unidad construida desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, utiliz\u00f3 el desgaste producido por semanas de movilizaci\u00f3n continua. La falta de combustible, las dificultades econ\u00f3micas y el cansancio acumulado comenzaron a afectar a numerosos sectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el aparato estatal profundizaba la criminalizaci\u00f3n de la protesta. Centenares de activistas fueron detenidos, dirigentes perseguidos judicialmente y comunidades reprimidas. Paralelamente, el gobierno desarroll\u00f3 una intensa campa\u00f1a pol\u00edtica y medi\u00e1tica destinada a desacreditar el movimiento, present\u00e1ndolo como una acci\u00f3n impulsada por grupos violentos, sediciosos o vinculados al narcotr\u00e1fico. Esta narrativa fue reforzada por altos funcionarios del gobierno y por voceros del imperialismo estadounidense, que intentaron justificar la represi\u00f3n asociando las movilizaciones a supuestos intereses criminales. Sin embargo, esta estrategia no obtuvo el \u00e9xito esperado. Por un lado, la amplitud del movimiento, que involucraba a trabajadores, campesinos, pueblos ind\u00edgenas, vecinos y sectores populares de todo el pa\u00eds, hac\u00eda dif\u00edcil sostener semejante acusaci\u00f3n. Por otro, diversos esc\u00e1ndalos relacionados con redes de narcotr\u00e1fico y contrabando de madera \u2014el denominado caso de la \u201cnarcomadera\u201d\u2014 que salpicaban a sectores vinculados al propio aparato estatal, debilitaban la credibilidad del discurso oficial. A pesar de ello, la campa\u00f1a de criminalizaci\u00f3n sirvi\u00f3 como complemento de la represi\u00f3n policial, judicial y militar desplegada contra las organizaciones movilizadas. La aprobaci\u00f3n de la nueva Ley de Estados de Excepci\u00f3n represent\u00f3 un salto cualitativo en esta pol\u00edtica. El gobierno busc\u00f3 crear un marco legal para ampliar la intervenci\u00f3n militar y restringir los derechos democr\u00e1ticos con el respaldo expl\u00edcito del imperialismo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La COB y el problema de la direcci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El papel de la direcci\u00f3n de la COB expresa la principal contradicci\u00f3n del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, sin la COB dif\u00edcilmente la lucha habr\u00eda alcanzado una dimensi\u00f3n nacional. Su convocatoria a la huelga general y su participaci\u00f3n en las principales movilizaciones de La Paz permitieron transformar el descontento social en una rebeli\u00f3n pol\u00edtica contra el gobierno de Rodrigo Paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, su direcci\u00f3n mostr\u00f3 enormes vacilaciones, y termino traicionando la lucha. La principal fuerza organizada de la COB, el proletariado minero, obreros de Huanuni y Colquiri, estuvieron presentes en las medidas de presi\u00f3n a trav\u00e9s de representaciones de sus organizaciones, pero la producci\u00f3n minera nunca fue paralizada de forma generalizada. En distintos momentos expresaron su disposici\u00f3n a marchar sobre La Paz y profundizar la confrontaci\u00f3n con el gobierno. Sin embargo, la direcci\u00f3n cobista se neg\u00f3 a impulsar una verdadera huelga general que paralizara los principales sectores productivos del pa\u00eds y tampoco avanz\u00f3 en la centralizaci\u00f3n nacional de la lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la COB tampoco fue firme para impedir la pol\u00edtica gubernamental de negociaciones separadas. Desde el inicio del conflicto, el gobierno busc\u00f3 desgastar y fragmentar el movimiento mediante acuerdos parciales con distintos sectores. Primero avanz\u00f3 sobre las cooperativas mineras. Tras una importante movilizaci\u00f3n y los enfrentamientos ocurridos en La Paz el 14 de mayo, el gobierno logr\u00f3 alcanzar un acuerdo con sus dirigentes (FENCOMIM) al d\u00eda siguiente, retirando a este sector de las medidas de presi\u00f3n.; posteriormente negoci\u00f3 en diversas ocasiones con los transportistas y con sectores del magisterio. Finalmente, logr\u00f3 alcanzar acuerdos con la principal base organizada de la COB, los mineros de Huanuni y Colquiri, apenas unos d\u00edas antes de que la propia central sindical firmara el acuerdo que puso fin a las medidas de presi\u00f3n. Lejos de combatir esta din\u00e1mica divisionista, la direcci\u00f3n de la COB tubo acuerdo con ella, debilitando progresivamente la unidad construida durante las semanas m\u00e1s intensas de la movilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de una coordinaci\u00f3n efectiva y centralizaci\u00f3n pol\u00edtica entre mineros, fabriles, maestros, campesinos, pueblos ind\u00edgenas y juntas vecinales impidi\u00f3 que la fuerza acumulada se transformara en una ofensiva capaz de disputar efectivamente el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed aparece una diferencia fundamental respecto a las jornadas de 2003. En aquel momento, la convergencia entre el movimiento obrero, los sectores campesinos y las organizaciones populares alcanz\u00f3 niveles superiores de coordinaci\u00f3n, radicalizaci\u00f3n y centralizaci\u00f3n pol\u00edtica, colocando realmente en cuesti\u00f3n la continuidad del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel momento la fuerza de las movilizaciones, empezando por una efectiva huelga general con rol decisivo de los mineros, ha conseguido dividir las fuerzas armadas, lo que ha llevado a la ca\u00edda del gobierno. Eso tambi\u00e9n ten\u00eda ocurrido en 1952 y 1983-85.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La huelga general paraliza de forma mucho m\u00e1s categ\u00f3rica la econom\u00eda del pa\u00eds, lo que se suma a los bloqueos de las estradas. El peso de las masas movilizadas puede dividir las fuerzas armadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De esa vez eso no pas\u00f3, no llego a ocurrir ni una verdadera huelga general ni la divisi\u00f3n de las fuerzas armadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La marcha del 10 de junio, gigantesca, con 40-50 mil trabajadores avanzando sobre el palacio del gobierno, expreso la fuerza del movimiento. Pero tambi\u00e9n su debilidad. Por orientaci\u00f3n de la direcci\u00f3n fue una marcha \u201cpacifica\u201d, que no tenia condiciones de se enfrentar con las fuerzas armadas que defend\u00edan el gobierno. Ni el armamiento natural de los mineros, con sus dinamites, estuvieron presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la movilizaci\u00f3n fue se manteniendo solo por la fuerza de los bloqueos, lo que no permit\u00eda dar un golpe decisivo al gobierno y llevaba al cansancio de las masas.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las direcciones tradicionales y sus contradicciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las diferencias entre FEJUVE, COB, Tupac Katari, Bartolinas, CSUTCB y otros sectores fueron profundiz\u00e1ndose a medida que avanzaba el conflicto. Algunas direcciones mantuvieron la exigencia de renuncia de Paz. Otras comenzaron a privilegiar las negociaciones de sus propias demandas. Estas diferencias reflejan procesos pol\u00edticos m\u00e1s profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os, numerosos dirigentes sindicales y sociales fueron incorporados al aparato estatal de los gobiernos del MAS. La administraci\u00f3n de recursos, cargos p\u00fablicos y espacios institucionales gener\u00f3 procesos de burocratizaci\u00f3n que redujeron la independencia pol\u00edtica de muchas organizaciones y promovieron la cooptaci\u00f3n y acomodaci\u00f3n de muchos\/as dirigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la lucha coloc\u00f3 sobre la mesa la posibilidad de una confrontaci\u00f3n decisiva con el Estado, estas contradicciones emergieron con toda su fuerza, terminando con la traici\u00f3n de la direcci\u00f3n de la COB.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Evo Morales y la crisis estrat\u00e9gica del reformismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La posici\u00f3n de Evo Morales durante el conflicto tambi\u00e9n expres\u00f3 los l\u00edmites hist\u00f3ricos del proyecto reformista construido por el MAS. Evo particip\u00f3 en distintos momentos del proceso, especialmente a trav\u00e9s de las Federaciones del Tr\u00f3pico de Cochabamba y de la denominada Marcha para Salvar Bolivia. Asimismo, denunci\u00f3 reiteradamente los intentos del gobierno de Rodrigo Paz, apoyado por Estados Unidos, de detenerlo y proscribirlo pol\u00edticamente, presentando estas acciones como parte de una ofensiva m\u00e1s amplia contra las organizaciones populares.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, pese a su influencia sobre importantes sectores campesinos y cocaleros, Evo no fue capaz de ofrecer una orientaci\u00f3n pol\u00edtica capaz de unificar y conducir el conjunto del movimiento. En lugar de impulsar una estrategia que permitiera centralizar las fuerzas movilizadas en torno a un objetivo com\u00fan, termin\u00f3 siendo parte de las contradicciones que atravesaban al propio movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas contradicciones quedaron expuestas incluso en las declaraciones finales de Evo Morales. En un primer momento estuvo contra la traici\u00f3n de la direcci\u00f3n de la COB. Despu\u00e9s, cuando las federaciones del Tr\u00f3pico anunciaron un cuarto intermedio en las medidas de presi\u00f3n, Evo afirm\u00f3 p\u00fablicamente que nunca hab\u00eda planteado la renuncia de Rodrigo Paz, distanci\u00e1ndose de una de las principales consignas que hab\u00eda unificado a amplios sectores movilizados durante semanas. La declaraci\u00f3n provoc\u00f3 cr\u00edticas y burlas entre numerosos activistas, y evidenci\u00f3, una vez m\u00e1s, las vacilaciones pol\u00edticas de una direcci\u00f3n incapaz de ofrecer una salida consecuente frente a la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cr\u00edtica de las bases a las direcciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los fen\u00f3menos pol\u00edticos m\u00e1s importantes surgidos de la lucha fue el creciente cuestionamiento de las bases hacia sus propias direcciones. En ampliados, cabildos, bloqueos y reuniones sindicales aparecieron cr\u00edticas cada vez m\u00e1s fuertes no s\u00f3lo contra el gobierno de Rodrigo Paz, sino tambi\u00e9n contra los dirigentes que condujeron el proceso. Para amplios sectores de trabajadores, campesinos, pueblos ind\u00edgenas y vecinos movilizados, las distintas direcciones deber\u00e1n rendir cuentas por las decisiones adoptadas durante el conflicto y por su responsabilidad en el desenlace de la lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las cr\u00edticas m\u00e1s profundas se concentraron sobre la direcci\u00f3n de la COB, la central sindical abandon\u00f3 la exigencia de renuncia de Rodrigo Paz, que hab\u00eda sido uno de los principales factores de unidad del movimiento, para concentrarse en una mesa de negociaci\u00f3n con el gobierno. Para numerosos activistas, esta orientaci\u00f3n signific\u00f3 abandonar el objetivo pol\u00edtico central de la lucha precisamente cuando el gobierno atravesaba su momento de mayor debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La capitulaci\u00f3n se hizo a\u00fan m\u00e1s evidente cuando despu\u00e9s de declarar p\u00fablicamente que la liberaci\u00f3n de los detenidos y perseguidos pol\u00edticos era una condici\u00f3n indispensable para continuar las negociaciones, la direcci\u00f3n de la COB abandon\u00f3 esa exigencia en menos de veinticuatro horas y procedi\u00f3 a firmar un acuerdo con el gobierno. Eso fue una traici\u00f3n al conjunto del movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hoy, lo que se conoce p\u00fablicamente de ese acuerdo es, fundamentalmente, la concesi\u00f3n de un plazo de noventa d\u00edas para discutir las reivindicaciones planteadas por la central sindical. Es decir, la direcci\u00f3n de la COB suspendi\u00f3 las medidas de presi\u00f3n sin haber conquistado las principales demandas que hab\u00edan movilizado a miles de trabajadores y sectores populares durante semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos luchadores, esta decisi\u00f3n represent\u00f3 una traici\u00f3n a\u00fan m\u00e1s grave porque fue seguida inmediatamente por el decreto de estado de excepci\u00f3n por parte del gobierno. Mientras la COB levantaba la movilizaci\u00f3n, Rodrigo Paz utilizaba la tregua para fortalecer los mecanismos represivos del Estado, restringir derechos democr\u00e1ticos y preparar nuevas ofensivas contra el movimiento popular. O sea, el gobierno sali\u00f3 de la defensiva en que estaba y paso a la ofensiva, se aprovechando de la traici\u00f3n de la direcci\u00f3n de la COB.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta experiencia ser\u00e1 capaz de provocar profundas consecuencias pol\u00edticas en Bolivia? Ojal\u00e1 miles de activistas saquen conclusiones sobre los l\u00edmites de las direcciones tradicionales y sobre la necesidad de construir una conducci\u00f3n dispuesta a llevar la lucha hasta el final, sin subordinarla a negociaciones que impongan derrotas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las perspectivas de la lucha y la ofensiva imperialista sobre Bolivia y Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el movimiento ha entrado en un momento de repliegue despu\u00e9s de la firma del acuerdo de la COB y del decreto de estado de excepci\u00f3n, las causas que provocaron la rebeli\u00f3n permanecen intactas. El gobierno de Rodrigo Paz no dispone de los recursos econ\u00f3micos necesarios para responder a las principales reivindicaciones planteadas por los trabajadores, campesinos, pueblos in\u00edgenas y los sectores populares. La crisis fiscal contin\u00faa, la escasez de d\u00f3lares no ha sido resuelta y las largas filas para conseguir gasolina siguen siendo parte de la vida cotidiana de la poblaci\u00f3n. Tampoco han desaparecido la inflaci\u00f3n, el encarecimiento del costo de vida ni el descontento acumulado contra las pol\u00edticas gubernamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, la actual tregua dif\u00edcilmente podr\u00e1 transformarse en una estabilizaci\u00f3n duradera del r\u00e9gimen. El movimiento ha sufrido una derrota debido a la traici\u00f3n de la direcci\u00f3n de la COB, cuando podr\u00eda haber conseguido derribar el gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no se trata de una derrota estrat\u00e9gica. Las contradicciones econ\u00f3micas y sociales que dieron origen al levantamiento contin\u00faan presentes y pueden provocar nuevas explosiones de lucha en un tiempo que no se puede prever.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la experiencia boliviana anticipa procesos que probablemente se desarrollar\u00e1n en otros pa\u00edses del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis boliviana forma parte de un escenario internacional m\u00e1s amplio. El litio, los minerales estrat\u00e9gicos y otros recursos naturales colocan a Bolivia y Latinoamerica como parte importante de la disputa entre Estados Unidos y China. China procura consolidar las inversiones y contratos obtenidos durante los gobiernos del MAS.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de estas potencias act\u00faa en funci\u00f3n de los intereses de los trabajadores, campesinos y pueblos ind\u00edgenas bolivianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Trump lucha a trav\u00e9s de Paz por el litio boliviano, as\u00ed como ha conseguido el petr\u00f3leo venezolano con su invasi\u00f3n del pa\u00eds y secuestro de Maduro. El imperialismo norte americano se apoya en sus gobiernos t\u00edteres para conseguir alejar el imperialismo chino y recolonizar el continente. Paz y Trump han conseguido una victoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al agravamiento de la crisis capitalista mundial, los gobiernos subordinados al imperialismo buscan garantizar el control de los recursos naturales estrat\u00e9gicos mediante planes de ajuste, privatizaciones, ataques a los derechos democr\u00e1ticos y fortalecimiento de los aparatos represivos. La intervenci\u00f3n abierta de Estados Unidos en respaldo al gobierno de Rodrigo Paz demuestra que la disputa por los recursos naturales y por el control pol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina ocupa un lugar cada vez m\u00e1s importante en la estrategia imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, la solidaridad internacional con la lucha del pueblo boliviano es una tarea fundamental. Los trabajadores y los pueblos de Am\u00e9rica Latina deben prepararse para enfrentar una ofensiva continental impulsada por gobiernos que act\u00faan como administradores locales de los intereses imperialistas. La defensa de los recursos naturales, de los derechos democr\u00e1ticos y de las conquistas sociales s\u00f3lo podr\u00e1 ser garantizada mediante la unidad de las luchas en todo el continente y la construcci\u00f3n de organizaciones revolucionarias capaces de enfrentar tanto a las burgues\u00edas nacionales como a las distintas potencias imperialistas que disputan el control de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las tareas estrat\u00e9gicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La principal lecci\u00f3n de las jornadas de 2026 es que las masas bolivianas mantienen intacta su enorme capacidad de lucha. El problema fundamental no fue la falta de disposici\u00f3n para combatir. Tampoco la falta de organizaci\u00f3n social. Lo que falt\u00f3 fue una direcci\u00f3n capaz de llevar la lucha hasta sus \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia demuestra nuevamente que no basta con exigir la ca\u00edda de un gobierno. Es necesario construir una alternativa de poder. La COB, las organizaciones campesinas, ind\u00edgenas y vecinales poseen una enorme autoridad hist\u00f3rica. Pero esa autoridad debe colocarse al servicio de una estrategia independiente de toda variante burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La perspectiva sigue siendo la construcci\u00f3n de organismos democr\u00e1ticos de trabajadores, campesinos, pueblos ind\u00edgenas, sectores populares y juventud que puedan disputar efectivamente el poder pol\u00edtico y reorganizar la econom\u00eda sobre nuevas bases sociales. Mientras el poder contin\u00fae subordinado a las leyes del capitalismo y a los intereses del imperialismo, las crisis volver\u00e1n a repetirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la principal tarea estrat\u00e9gica contin\u00faa siendo la construcci\u00f3n de una direcci\u00f3n revolucionaria capaz de transformar la enorme fuerza demostrada por las masas bolivianas en una alternativa real de gobierno de los trabajadores, campesinos y pueblos ind\u00edgenas. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1n resolverse las tareas pendientes de las revoluciones bolivianas de 1952, 2003 y 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La rebeli\u00f3n de 2026 y los l\u00edmites de sus direcciones Las jornadas de lucha que sacudieron Bolivia entre mayo y junio de 2026 constituyen el proceso m\u00e1s importante de la lucha de clases en el pa\u00eds desde la Guerra del Gas de 2003, que derrib\u00f3 Sanchez de Lozada y deriv\u00f3 tambi\u00e9n en la ca\u00edda de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":81632,"menu_order":12,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"litci_post_political_author":"Lena Souza","footnotes":""},"categories":[2675],"tags":[],"class_list":["post-81631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-bolivia"],"fimg_url":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/cob-1126.jpg","categories_names":["Bolivia"],"author_info":{"name":"Cris","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8be19d9542307ef9e5c90edceee6bf8064823a89e1c6319d77e8c5798fc2b7ed?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":"Lena Souza","tagline":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81631"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81631\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81633,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81631\/revisions\/81633"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81632"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}