{"id":79671,"date":"2025-04-15T23:48:21","date_gmt":"2025-04-15T23:48:21","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=79671"},"modified":"2025-04-15T23:48:32","modified_gmt":"2025-04-15T23:48:32","slug":"luchas-feministas-balance-y-perspectivas-para-el-movimiento-de-mujeres-trabajadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/luchas-feministas-balance-y-perspectivas-para-el-movimiento-de-mujeres-trabajadoras\/","title":{"rendered":"Luchas feministas: balance y perspectivas para el movimiento de mujeres trabajadoras"},"content":{"rendered":"\n<p>Por \u00c9rika Adreassy<\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de 2010 estuvo marcada por el crecimiento de las movilizaciones feministas a escala global, con un punto culminante en la Huelga Internacional de Mujeres de 2017\/2018. Denominada \u201cPrimavera Feminista\u201d, esta ola de protestas no fue un fen\u00f3meno aislado, sino parte de un escenario de polarizaci\u00f3n social. Se ha vinculado a diversas luchas por derechos democr\u00e1ticos y a movimientos m\u00e1s amplios de la clase trabajadora y las masas explotadas, en respuesta a los planes de austeridad y contrarreformas impuestas por los gobiernos de diferentes pa\u00edses tras la crisis econ\u00f3mica de 2008. En muchos casos, fueron las mujeres y otros grupos oprimidos quienes estuvieron al frente de estas resistencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio, estaba claro qui\u00e9nes se ver\u00edan m\u00e1s afectados por la crisis. El intento de la burgues\u00eda de garantizar sus tasas de ganancia signific\u00f3 un aumento brutal de la explotaci\u00f3n, el desmantelamiento de los derechos sociales y el ataque a las libertades democr\u00e1ticas. Las consecuencias para la clase trabajadora y los sectores oprimidos fueron devastadoras: empeoramiento de las condiciones de vida, aumento de la violencia, desempleo, pobreza y hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis \u2013y, m\u00e1s tarde, la pandemia\u2013 expuso con todos sus colores c\u00f3mo el capitalismo coloca el peso de su propia supervivencia sobre los m\u00e1s explotados. Disip\u00f3 la ilusi\u00f3n de que las conquistas pol\u00edticas y econ\u00f3micas obtenidas bajo la democracia burguesa son permanentes, ya que est\u00e1n siempre subordinadas a los intereses del capital y a la correlaci\u00f3n de fuerzas entre las clases. Pero tambi\u00e9n gener\u00f3 una reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento pol\u00edtico de las mujeres y los oprimidos reflej\u00f3 la profundizaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n entre los ideales burgueses de igualdad y libertad \u2013materializados en los avances democr\u00e1ticos\u2013 y la realidad concreta de estos grupos bajo el sistema capitalista. Hubo un salto en la conciencia de esta contradicci\u00f3n: el abismo entre la vida real y la promesa que traer\u00eda la conquista de derechos formales bajo el capitalismo se hizo cada vez m\u00e1s evidente, confirmando que la igualdad ante la ley no significa igualdad ante la vida. La negativa a aceptar esta realidad fue el combustible que impuls\u00f3 la revuelta.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Las particularidades del proceso: avances y l\u00edmites<\/h5>\n\n\n\n<p>El ascenso feminista de la d\u00e9cada de 2010 fue diferente de otros momentos hist\u00f3ricos del movimiento de mujeres, ya sea del per\u00edodo inmediatamente anterior, dominado por el feminismo liberal, integrado en los gobiernos y organizaciones burguesas internacionales, o de la primera y segunda ola, marcadas por la influencia del feminismo peque\u00f1oburgu\u00e9s y las corrientes socialistas. A continuaci\u00f3n, destacamos sus principales caracter\u00edsticas:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>a) Cr\u00edtica al feminismo liberal y al post-feminismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de este per\u00edodo fue el cuestionamiento del proyecto emancipador del feminismo burgu\u00e9s, que reduce la liberaci\u00f3n de las mujeres a la conquista progresiva de derechos, a trav\u00e9s de mecanismos institucionales (reformas legales, representaci\u00f3n pol\u00edtica, cambios en el poder judicial, etc.), puesto en cuesti\u00f3n tanto por la divisi\u00f3n entre las reivindicaciones de las mujeres burguesas y las de las mujeres trabajadoras pobres y la constataci\u00f3n de que los avances en algunos pa\u00edses se produjeron a costa de la sobreexplotaci\u00f3n de la mayor\u00eda de las mujeres en el mundo, como por su incapacidad para enfrentar el ascenso de la extrema derecha y el populismo reaccionario.<\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento del Feminismo para el 99% fue una respuesta a la crisis del feminismo liberal. A pesar de ser limitada desde el punto de vista estrat\u00e9gico, tuvo el m\u00e9rito de plantear la necesidad de construir un feminismo anticapitalista, internacionalista y de base, retomando la huelga como m\u00e9todo de lucha. Tambi\u00e9n represent\u00f3 un contrapunto al posfeminismo, que reemplaz\u00f3 la lucha colectiva contra la opresi\u00f3n por una estrategia de \u201cliberaci\u00f3n individual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al no avanzar en la defensa de una estrategia revolucionaria, este feminismo \u201canticapitalista\u201d termin\u00f3 contribuyendo a la decadencia del movimiento, como analizaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>b) Masividad y radicalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda caracter\u00edstica fue el car\u00e1cter masivo y radical de las luchas, alimentada por la contradicci\u00f3n entre los logros formales y la realidad concreta de las mujeres trabajadoras. En Brasil, por ejemplo, la Constituci\u00f3n de 1988, la Ley Maria da Penha y la elecci\u00f3n de Dilma Rousseff representaron avances democr\u00e1ticos, pero no cambiaron la vida de las mujeres negras y perif\u00e9ricas, sometidas a la precariedad, la violencia y las dobles jornadas. En Estados Unidos, la experiencia de los negros bajo la administraci\u00f3n de Obama, d\u00e9cadas despu\u00e9s del fin de las leyes de Jim Crow, no impidi\u00f3 el surgimiento de Ferguson ni la explosi\u00f3n de protestas tras el asesinato de George Floyd en 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas luchas democr\u00e1ticas muestran una tendencia a adquirir un contenido cada vez m\u00e1s explosivo y anticapitalista, despertando simpat\u00edas y canalizando el descontento de miles de trabajadores y j\u00f3venes precarios con los planes de ajuste y las medidas de austeridad que empeoran sus condiciones de vida bajo el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>c) La ausencia de una direcci\u00f3n revolucionaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tercer aspecto \u2013y el principal l\u00edmite al ascenso\u2013 fue la falta de un liderazgo capaz de llevar estas luchas hasta sus \u00faltimas consecuencias. La transformaci\u00f3n de las luchas democr\u00e1ticas \u2013por radicales y explosivas que sean\u2013 en luchas revolucionarias depende de la capacidad del proletariado, como clase, de asumir la hegemon\u00eda sobre estos procesos, articulando estas reivindicaciones con la lucha general contra la explotaci\u00f3n. La decadencia del movimiento y el avance de la extrema derecha no son accidentales: son resultado de esta incapacidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed no se trata de un dogma marxista sino de una observaci\u00f3n. La superaci\u00f3n de la opresi\u00f3n est\u00e1 intr\u00ednsecamente ligada a la destrucci\u00f3n de su base material: la divisi\u00f3n de la sociedad en clases y la explotaci\u00f3n capitalista. La clase trabajadora, como sujeto central en la producci\u00f3n de riqueza, ocupa una posici\u00f3n estrat\u00e9gica para desmontar este sistema y, por tanto, liberar a los oprimidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo no niega la especificidad de las opresiones de g\u00e9nero, raza o sexualidad, pero demuestra c\u00f3mo el capitalismo las instrumentaliza para reforzar la dominaci\u00f3n de clase \u2013dividiendo a los trabajadores, abaratando la mano de obra y transfiriendo el costo de la reproducci\u00f3n social a las mujeres\u2013, vinculando estas luchas a la necesidad de destruir el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero debido a su car\u00e1cter democr\u00e1tico y multiclasista, surge un dilema pol\u00edtico: estos movimientos pueden ser cooptados por la burgues\u00eda \u2013transform\u00e1ndolos en reformas que no cuestionen el sistema\u2013 o pueden vincularse a un proyecto revolucionario, bajo la direcci\u00f3n del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es el l\u00edmite de las corrientes reformistas \u2013incluido el Feminismo del 99%\u2013: no se\u00f1alan la necesidad de la lucha revolucionaria y de la toma del poder, se limitan a denunciar el neoliberalismo sin ofrecer una salida estrat\u00e9gica. A falta de una alternativa revolucionaria, la derecha ha retomado la ofensiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La lecci\u00f3n es clara: sin independencia de clase y un programa socialista, las luchas contra la opresi\u00f3n est\u00e1n condenadas a retroceder o ser absorbidas por el sistema que intentan combatir.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h5>\n\n\n\n<p>El auge feminista de la d\u00e9cada de 2010 revel\u00f3 tanto el potencial explosivo de las luchas contra la opresi\u00f3n como los l\u00edmites impuestos por la ausencia de un liderazgo revolucionario. La experiencia demuestra que el reformismo es una trampa, porque los logros democr\u00e1ticos bajo el capitalismo, aunque importantes, no eliminan la base material de la opresi\u00f3n. La verdadera emancipaci\u00f3n requiere la destrucci\u00f3n del capitalismo, un sistema que requiere la explotaci\u00f3n de clase y todas las formas de opresi\u00f3n para reproducirse.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto revolucionario de la lucha contra la opresi\u00f3n es la clase obrera, con sus sectores oprimidos al frente, \u00fanica fuerza capaz de unificar la lucha contra la opresi\u00f3n con la lucha estrat\u00e9gica por el poder pol\u00edtico. Las reivindicaciones democr\u00e1ticas deben servir para fortalecer la organizaci\u00f3n independiente de la clase y la lucha inmediata debe subordinarse a la estrategia socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los movimientos de mujeres, incluso aquellos que se dicen vinculados a los trabajadores, lamentablemente han renunciado a esta estrategia, si no con palabras, al menos en sus acciones concretas, en su vida cotidiana. Con esto ya no pueden liberar a las mujeres trabajadoras de la explotaci\u00f3n e incluso de la opresi\u00f3n y, por lo tanto, se han vuelto in\u00fatiles. Est\u00e1 en nuestras manos rescatarlo y disputar la direcci\u00f3n de estas luchas, restableciendo el papel de vanguardia de la clase obrera en la lucha por la igualdad y la emancipaci\u00f3n de los oprimidos, poniendo este movimiento nuevamente en el camino de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c9rika Adreassy La d\u00e9cada de 2010 estuvo marcada por el crecimiento de las movilizaciones feministas a escala global, con un punto culminante en la Huelga Internacional de Mujeres de 2017\/2018. Denominada \u201cPrimavera Feminista\u201d, esta ola de protestas no fue un fen\u00f3meno aislado, sino parte de un escenario de polarizaci\u00f3n social. 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