{"id":78739,"date":"2024-11-03T23:18:56","date_gmt":"2024-11-03T23:18:56","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=78739"},"modified":"2024-11-10T17:17:19","modified_gmt":"2024-11-10T17:17:19","slug":"el-marxismo-y-la-cuestion-ambiental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-marxismo-y-la-cuestion-ambiental\/","title":{"rendered":"El marxismo y la cuesti\u00f3n ambiental"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Interpretaciones y an\u00e1lisis olvidados en un \u00e1mbito fundamental*.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abDespu\u00e9s de los grandes poetas rom\u00e1nticos, los mayores opositores de la idea de conquista de la naturaleza durante la revoluci\u00f3n industrial fueron Karl Marx e Friedrich Engels, los fundadores del materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Matteo Bavassano<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>El prop\u00f3sito de este art\u00edculo es esencialmente llamar la atenci\u00f3n del lector, no solo sobre la existencia de un debate sobre el papel de la ecolog\u00eda en el pensamiento de Marx, sino sobre todo el desarrollo de este debate en los \u00faltimos veinte a\u00f1os, basado principalmente en el nuevo estudio detallado de la obra de Marx, y gracias a la reanudaci\u00f3n de la publicaci\u00f3n de la MEGA. De hecho, los primeros estudios en este campo se publicaron en Italia a finales de la d\u00e9cada de 1960<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, y esto llev\u00f3 a militantes cercanos al trotskismo a profundizar el tema, incluyendo el punto de vista program\u00e1tico<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Hoy en d\u00eda, cuando el problema clim\u00e1tico y ambiental ha alcanzado un nivel sin precedentes y mientras se desarrollan movilizaciones masivas, con la juventud a la cabeza, por la protecci\u00f3n de nuestro planeta, las obras m\u00e1s recientes de escritores marxistas no solo no est\u00e1n traducidas y publicadas en italiano<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, sino que adem\u00e1s est\u00e1n pr\u00e1cticamente ausentes en el debate sobre esta tem\u00e1tica. Este vac\u00edo ha sido llenado muy parcialmente con la publicaci\u00f3n de un ensayo de John Bellamy Foster<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, en la colecci\u00f3n <em>Marx Revival<\/em><a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, en el cual el autor reconstruye de manera bastante completa, los puntos fundamentales del an\u00e1lisis que est\u00e1 realizando con un grupo de autores de la <em>Montly Review<\/em>, especialmente con Paul Burkett.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin la pretensi\u00f3n de querer dar un juicio definitivo ni querer presentar una teor\u00eda ecol\u00f3gica global, nos limitaremos principalmente a explicar el an\u00e1lisis de diferentes autores (y a exponer nuestras consideraciones sobre el tema). Creemos que este debate es fundamental, a\u00fan m\u00e1s en un momento en que las movilizaciones de organizaciones como <em>Fridays for Futures<\/em>, est\u00e1n captando la atenci\u00f3n de millones de j\u00f3venes en todo el mundo: con demasiada frecuencia se parte de una serie de prejuicios hacia el pensamiento marxista y su dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica, llegando as\u00ed a negar la validez del propio marxismo, sosteniendo la necesidad de que se base en \u201cnuevos paradigmas\u201d correspondientes principalmente al desarrollo de la sociedad contempor\u00e1nea. Por nuestra parte, reafirmaremos la validez globaldel marxismo y su programa revolucionario para resolver los problemas de la humanidad, incluido el problema ecol\u00f3gico, para derrumbar el sistema capitalista, y para construir una econom\u00eda socialista. De esta forma, si logramos desmontar en el joven lector la convicci\u00f3n de que el pensamiento de Marx en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n ambiental fue antiecol\u00f3gico, y lo motivamos a profundizar en diversos aspectos del marxismo revolucionario, podremos estar satisfechos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El prejuicio \u201cambientalista\u201d contra Marx y Engels<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el imaginario colectivo dominante, Marx y, sobre todo, Engels<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a> eran defensores de una idea de progreso ilimitado de las fuerzas productivas (<a><\/a>toda vez que estas fueran liberadas de los grillos de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n), de completo dominio del hombre sobre la naturaleza. Este prejuicio fue reforzado centralmente por el rol jugado por el estalinismo en el poder: as\u00ed como el \u201csocialismo real\u201d ha desacreditado a los ojos de las masas trabajadoras la noci\u00f3n misma de dictadura del proletariado, forzando a los marxistas revolucionarios a una dura batalla para redimir este concepto que representa la base del programa marxista, el productivismo estalinista tambi\u00e9n desacredit\u00f3 la visi\u00f3n marxista de la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza, transformando a Marx en una especie de positivista defensor del progreso como fin en s\u00ed mismo. \u201cSe tiende a transferir a Marx aquella \u00abvoluntad de potencia\u00bb irracional y destructiva que caracteriz\u00f3 a la burocracia dominante en el socialismo de Estado, y en particular de la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica\u201d<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Esta lectura de Marx es la que caracteriza a los autores de aquella que Foster y Burkett llamaron \u00abprimera fase del ecosocialismo\u00bb<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Estos autores, interpretando que la cr\u00edtica de Marx falla desde un punto de vista ecol\u00f3gico, consideran necesario unir el marxismo al \u00abpensamiento verde\u00bb. Dependiendo del caso, consist\u00eda en introducir concepciones ecol\u00f3gicas en el marxismo, pero principalmente se afirmaba un fracaso del socialismo (sin distinguir entre el \u00absocialismo real\u00bb y la teor\u00eda de Marx y Engels) y, por lo tanto, se trataba de introducir el an\u00e1lisis de clase del marxismo dentro de las teor\u00edas ecologistas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstos ecosocialistas de la primera fase sosten\u00edan que el socialismo de Marx ten\u00eda una falla (para algunos irreparable) en relaci\u00f3n con su productivismo. Algunos llegaron, como hemos visto, a declarar muerto el socialismo. <a><\/a>Desde este punto de vista, el ecosocialismo era el heredero aparente del socialismo\u201d<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a esta lectura, basada en un cuidadoso estudio de los escritos de Marx, da lugar a la \u00absegunda fase del ecosocialismo\u00bb, que seg\u00fan Foster se abre con la publicaci\u00f3n del libro de Burkett, <em>Marx and nature: a red and green perspective<\/em>, que \u00abfue escrito como una refutaci\u00f3n de estas visiones ecosocialistas de la primera fase mediante una reconstrucci\u00f3n y reafirmaci\u00f3n de la perspectiva cr\u00edtico-ecol\u00f3gica de <a><\/a>Marx. <em>Marx and nature\u2026<\/em> representa as\u00ed el nacimiento de una segunda fase de an\u00e1lisis ecosocialista que busca volver a Marx y mostrar su concepci\u00f3n materialista de la naturaleza como contraparte esencial de su concepci\u00f3n materialista de la historia. El objetivo era trascender el eco-socialismo de la primera fase, as\u00ed como los l\u00edmites de las teor\u00edas verdes existentes, con sus acentos excesivamente espiritualistas, idealistas y moralistas, como un primer paso en el desarrollo de un marxismo ecol\u00f3gico m\u00e1s riguroso\u00bb<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, el ecosocialismo era concebido \u201cno como un sucesor del marxismo, sino como una forma m\u00e1s profunda de praxis ecol\u00f3gica que emerge de los fundamentos materialistas del marxismo cl\u00e1sico. En la medida en que t\u00e9rminos como \u00absocialismo ecol\u00f3gico\u00bb y \u00abmarxismo ecol\u00f3gico\u00bb fueron utilizados por ecosocialistas de segunda fase, no se refer\u00edan ya a una ruptura con la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica marxistas, sino que representaban un refuerzo de su perspectiva materialista cl\u00e1sica\u201d<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien en nuestro caso seguimos creyendo que una vez que queda claro que Marx y Engels no ignoraron la naturaleza en sus an\u00e1lisis, es mejor hablar de socialismo y marxismo sin agregar ning\u00fan prefijo o sufijo, para no generar confusi\u00f3n, pues no se puede pasar por alto que el uso del t\u00e9rmino ecosocialismo difiere profundamente entre los autores de las \u00abdiferentes fases\u00bb<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Aclarado el panorama general en el que se desarrolla este debate te\u00f3rico con profundas consecuencias pol\u00edtico-program\u00e1ticas, antes de pasar a los m\u00e9ritos de las refutaciones de los prejuicios ecol\u00f3gicos hacia el marxismo, queremos abordar brevemente la cuesti\u00f3n del lugar que ocupan las reflexiones ecol\u00f3gicas en el pensamiento de Marx. Dejando de lado a quienes a\u00fan sostienen que Marx no se ocup\u00f3 de los problemas ecol\u00f3gicos, tesis que ahora es insostenible (como veremos m\u00e1s adelante), incluso quienes reconocen la atenci\u00f3n de Marx a la naturaleza no necesariamente atribuyen la misma importancia a esta atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios m\u00e1s recientes, tambi\u00e9n relacionados con las investigaciones en el contexto de la MEGA2, tienden a subrayar la existencia de un \u00abhilo de continuidad\u00bb que recorre toda la obra marxista: Kohei Saito, en su libro <em>Karl Marx\u2019s ecosocialism <\/em>(2016) quiere demostrar que \u00abLa cr\u00edtica<strong><em> <\/em><\/strong>ecol\u00f3gicade Marx posee un<strong> car\u00e1cter sistem\u00e1tico<\/strong> y constituye un <strong>momento esencial<\/strong> dentro de la totalidad de su proyecto de <em>El Capital<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Pero Saito no se detiene ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa ecolog\u00eda no est\u00e1 simplemente presente en el pensamiento de Marx; mi tesis es mucho m\u00e1s fuerte. Sostengo que<strong> no es posible comprender plenamente su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica si se ignora su dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/strong>\u00ab<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No pretendemos que el lector tome estas afirmaciones por buenas, sino que a continuaci\u00f3n entraremos en los puntos claves de la argumentaci\u00f3n para que el lector pueda extraer sus propias conclusiones. A\u00fan as\u00ed, perm\u00edtanme recomendar a todos la lectura del interesante libro de Kohei Saito.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El \u201cproductivismo\u201d de Marx<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Los pasajes de los escritos de Marx y Engels, en los que los revolucionarios sostienen que el capitalismo es hist\u00f3ricamente progresivo en relaci\u00f3n con los modos de producci\u00f3n precapitalistas, se utilizan para argumentar que Marx atribu\u00eda una importancia fundamental al desarrollo de las fuerzas productivas como un fin en s\u00ed mismo. En apoyo de esta tesis tambi\u00e9n se utilizan (dando una interpretaci\u00f3n unilateral) aquellos pasajes en los que se dice que en el comunismo, las fuerzas productivas liberadas de las limitaciones del capital (las relaciones capitalistas de producci\u00f3n) podr\u00e1n desarrollarse indefinidamente. Esta visi\u00f3n, que reduce de hecho el desarrollo de las fuerzas productivas al crecimiento cuantitativo de la producci\u00f3n industrial, implica la atribuci\u00f3n a Marx de una \u00e9tica productivista o \u00abprometeica\u00bb, de dominaci\u00f3n de la naturaleza por el hombre. Burkett responde a este prejuicio en tres puntos. En primer lugar, reitera que para Marx la riqueza humana no se puede reducir solo al trabajo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMarx sostiene que tanto la naturaleza como el trabajo contribuyen en la producci\u00f3n de riqueza o valores de uso. El argumento b\u00e1sico aqu\u00ed es que \u201cen la medida en que el trabajo efectivo crea valores de uso\u201d, esto necesariamente implica \u201cla apropiaci\u00f3n del mundo natural para las necesidades humanas, ya sean estas necesidades para la producci\u00f3n o el consumo individual\u201d\u00bb [K. Marx, <em>Manuscritos econ\u00f3micos de 1861-1863<\/em>]. El trabajo solo puede producir riqueza \u201cmediante un intercambio de materia entre el hombre y la naturaleza\u201d [K. Marx, <em>El Capital<\/em>, vol. I]; de ello se deduce que \u201cel trabajador no puede producir nada sin la naturaleza, sin el mundo externo sensible\u201d [K. Marx,<em> Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos, <\/em>de 1844<strong>]<\/strong>. La conclusi\u00f3n apropiada se extrae clara y firmemente de Marx:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVemos, entonces, que el trabajo no es la \u00fanica fuente de riqueza material, de los valores de uso producidos por el trabajo. Como dice William Petty, el trabajo es su padre y la tierra su madre\u201d [<em>El Capital<\/em>, vol. I]<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La contribuci\u00f3n de la naturaleza a la creaci\u00f3n de valores de uso la sintetiza Marx tambi\u00e9n en la <em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>: \u201cEl trabajo <strong><em>no es la fuente<\/em><\/strong> de toda la riqueza. La <strong><em>natura<\/em><\/strong><strong><em>leza<\/em><\/strong> es tanto la fuente de los valores de uso (\u00bfy no constituyen estos la riqueza material?) cuanto el trabajo, que en s\u00ed mismo es solo la expresi\u00f3n de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo humana\u201d<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>En segundo lugar, Marx era consciente del hecho de que la producci\u00f3n humana est\u00e1 sujeta a leyes naturales, f\u00edsicas, biol\u00f3gicas e incluso ecol\u00f3gicas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa perspectiva de Marx se basa en la observaci\u00f3n de que, una vez entendida la producci\u00f3n humana como producci\u00f3n social, no se puede hablar simplemente de&nbsp; l\u00edmites y condiciones naturales. En cambio, la pregunta de qu\u00e9 condiciones naturales cuentan como valores de uso y qu\u00e9 l\u00edmites ponen a la producci\u00f3n de riqueza deben responderse con referencia a las relaciones sociales espec\u00edficas que estructuran el v\u00ednculo productivo entre el trabajo y la naturaleza. Este enfoque no deja de lado los impactos ambientales de la producci\u00f3n. Al contrario: solo reconociendo c\u00f3mo una forma social particular de producci\u00f3n desvincula sus necesarias condiciones de producci\u00f3n de la evoluci\u00f3n humana separada de la naturaleza se puede analizar la sostenibilidad material de esta forma\u201d<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n humana <strong><em>en general<\/em><\/strong> est\u00e1 sujeta a restricciones ligadas a las leyes ya mencionadas, pero cada modo de producci\u00f3n establece su propia \u201c<strong>interacci\u00f3n metab\u00f3lica<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a> espec\u00edfica entre sociedad y naturaleza, una relaci\u00f3n espec\u00edfica con estos l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al capitalismo como <strong><em>forma espec\u00edfica<\/em><\/strong>, \u00ablos l\u00edmites de la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo humana por el capital, as\u00ed como los l\u00edmites de la explotaci\u00f3n de las condiciones naturales por el capital, no est\u00e1n completamente determinados por el capital mismo. En ambos casos, los l\u00edmites implican ciertas caracter\u00edsticas materiales que no est\u00e1n sujetas a la alteraci\u00f3n por la forma social espec\u00edfica de producci\u00f3n. Los l\u00edmites en la explotaci\u00f3n del trabajo y la naturaleza por el capital son, sin embargo, l\u00edmites el\u00e1sticos, cuya elasticidad se debe en parte a las caracter\u00edsticas naturales de la fuerza de trabajo y la naturaleza extrahumana, y en parte al car\u00e1cter socialmente definido de los propios l\u00edmites. Los efectos da\u00f1inos del capital sobre la fuerza de trabajo y la naturaleza se derivan de su tendencia a explotar esta elasticidad, de forma que las presiones de la acumulaci\u00f3n monetaria competitiva tensionan las fuerzas naturales humanas y extrahumanas hasta el punto de ruptura, necesitando restricciones sociales para la explotaci\u00f3n por parte del capital de los dos factores b\u00e1sicos, fuentes de riqueza\u00bb<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Finalmente, Marx era consciente del hecho de que, en el capitalismo, el desarrollo de las fuerzas productivas por parte del hombre hab\u00eda causado el derroche y la destrucci\u00f3n de las riquezas naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn el capitalismo, la divisi\u00f3n del trabajo toma la forma de relaciones de mercado (mercanc\u00eda y dinero), basadas en la separaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica extrema de los productores humanos de las condiciones necesarias de producci\u00f3n. El an\u00e1lisis de Marx explica c\u00f3mo esta separaci\u00f3n, que permite que el trabajo y sus condiciones naturales y sociales se desarrollen como condiciones para la acumulaci\u00f3n competitiva de capital, conduce a un crecimiento sin precedentes del potencial de producci\u00f3n de riquezas. Al mismo tiempo, Marx subraya la tendencia del capital a saquear y destruir sus mismas condiciones humanas y naturales de existencia\u201d<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso, la separaci\u00f3n de los productores de las condiciones de producci\u00f3n tiene un peso importante:<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn resumen, la separaci\u00f3n social de los productores de las condiciones naturales limitadas, la conversi\u00f3n de estas condiciones en propiedad privada capitalista y la conversi\u00f3n de los valores de uso naturales en condiciones de producci\u00f3n capitalista <strong><em>libremente apropiadas<\/em><\/strong>, en la perspectiva marxista, son todos aspectos de un solo proceso\u00bb<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMarx atribuye un gran significado social a la libre apropiaci\u00f3n, vi\u00e9ndola como un elemento integral del desarrollo del car\u00e1cter social de la producci\u00f3n por parte del capitalismo a trav\u00e9s del aprovechamiento de las fuerzas productivas latentes del trabajo y la naturaleza para losimpulsos expansivos y transformadores de la acumulaci\u00f3n monetaria competitiva. Al mismo tiempo, Marx indica c\u00f3mo la libre apropiaci\u00f3n de las condiciones naturales y sociales por parte del capitalismo refuerza la alienaci\u00f3n humana inherente a la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n del capitalismo.<a><\/a> Con el creciente dominio del capital sobre las condiciones de producci\u00f3n, el valor de uso (la combinaci\u00f3n social de trabajo y naturaleza para satisfacer las necesidades humanas) se convierte cada vez menos en el motivo dominante de la producci\u00f3n y se pone cada vez m\u00e1s al servicio de la acumulaci\u00f3n de valor. Una vez convertidas en fuerzas del capital, las condiciones naturales y sociales de producci\u00f3n ejercen un poder social alienado sobre los productores, quienes son incapaces mientras la producci\u00f3n permanezca capitalista, de ejercer ning\u00fan control cooperativo sobre su intercambio org\u00e1nico con la naturaleza\u00bb<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta separaci\u00f3n, combinada con la tendencia del capital a producir cada vez m\u00e1s valor en forma de mercanc\u00edas para realizar este valor y convertirlo de nuevo en mayor capital, subyace en la tendencia del capitalismo a socavar las bases mismas (naturales y sociales) de su acumulaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la superaci\u00f3n constante de los l\u00edmites naturales de los que hablamos anteriormente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa tendencia expansiva ilimitada contenida en el capital como forma social de riqueza contradice <a><\/a>todos los factores limitantes impuestos a la producci\u00f3n humana por su entorno natural. Esto se refleja en la tendencia del capitalismo a superar las fronteras naturales particulares y locales al expandir los l\u00edmites naturales de la producci\u00f3n \u2013la presi\u00f3n de la producci\u00f3n sobre los ecosistemas y otros recursos naturales\u2013 en nivel global, de la biosfera\u201d<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\">[25]<\/a>;&nbsp; \u201cPor lo tanto, el capital abusa de los l\u00edmites el\u00e1sticos de la capacidad de recuperaci\u00f3n tanto del trabajador como de la capacidad de absorci\u00f3n y resiliencia de determinados ecosistemas, conduciendo en ambos casos a la destrucci\u00f3n de las fuerzas naturales\u201d<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx analiza en particular el abuso, por parte del capital, de la fuerza de trabajo, con el aumento de la jornada laboral m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades biol\u00f3gicas para la recuperaci\u00f3n humana, pero tambi\u00e9n de la fertilidad de la tierra agr\u00edcola, que fue disminuyendo gradualmente debido a la sobrexplotaci\u00f3n realizada por la agricultura capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La teor\u00eda del valor trabajo y su relaci\u00f3n con la naturaleza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>El pensamiento ecol\u00f3gico ha sostenido que el an\u00e1lisis econ\u00f3mico marxista del capitalismo, y especialmente la teor\u00eda del valor, excluye o no toma en consideraci\u00f3n de forma adecuada la contribuci\u00f3n real de la naturaleza a la producci\u00f3n. \u00a1Pero la devaluaci\u00f3n de la naturaleza la genera la l\u00f3gica del sistema capitalista, no el an\u00e1lisis que Marx realiza sobre este modo de producci\u00f3n! Y el an\u00e1lisis de la forma del valor capitalista es central no solo para el aspecto econ\u00f3mico de este an\u00e1lisis general del capitalismo, sino tambi\u00e9n para el aspecto ecol\u00f3gico-ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa mercanc\u00eda, como todos los valores de uso, es un producto tanto del trabajo como de la naturaleza. El valor, la sustancia de la riqueza en su forma espec\u00edficamente capitalista, es, sin embargo, simplemente el tiempo de trabajo social abstracto objetivado en mercanc\u00edas. Cuantitativamente, el capitalismo atribuye valor a la naturaleza solo en la medida en que su apropiaci\u00f3n requiere trabajo que produce mercanc\u00edas, incluso si la contribuci\u00f3n de la naturaleza a la producci\u00f3n \u2013y a la vida humana en general\u2013 no es materialmente reducible a este trabajo de apropiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn resumen, la forma del valor se abstrae cualitativa y cuantitativamente de las caracter\u00edsticas \u00fatiles y<strong> <\/strong>vivificantes de la naturaleza, incluso si el valor es una forma social particular de riqueza \u2013una objetivaci\u00f3n social particular tanto de la naturaleza como del trabajo\u2013. Esta contradicci\u00f3n ayuda a explicar la tendencia del capitalismo a depredar su entorno natural\u201d<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es fundamental la distinci\u00f3n marxista entre valor, valor de uso y valor de cambio: los valores de uso, que son la verdadera fuente de riqueza material, se consideran solo si se les puede asignar un valor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos valores de uso que no pueden producirse y venderse de manera rentable, incluidas muchas condiciones naturales y sociales requeridas o que contribuyen a la producci\u00f3n y el desarrollo humanos, tienden a subestimarse o no considerarse en absoluto, y esta es una fuente importante de crisis ecol\u00f3gicas y sociales\u2019<a href=\"#_ftn28\" id=\"_ftnref28\">[28]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>La comprensi\u00f3n de la esencia del valor y sus caracter\u00edsticas espec\u00edficas es fundamental para apreciar plenamente el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente antiecol\u00f3gico del capitalismo en cuanto sistema social <strong><em>particular<\/em><\/strong> de producci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 la importancia del enfoque marxiano es triple. Primero, al afirmar que el valor de cambio es una forma de valor y no al rev\u00e9s, Marx se\u00f1ala que el valor surge solo en la producci\u00f3n, no en el dominio de la circulaci\u00f3n. De hecho, el procedimiento marxiano es el \u00fanico camino compatible con una teor\u00eda del valor basada en la producci\u00f3n que no <strong><em>identifique <\/em><\/strong>valor, valor de cambio y valor de uso. Este punto debe ser enfatizado porque ha sido pasado por alto \u2013o al menos olvidado\u2013 por muchos de los cr\u00edticos ecol\u00f3gicos de Marx a quienes les gustar\u00eda atribuir valor (y no solo valor de uso) a la naturaleza. En segundo lugar,la subordinaci\u00f3n del valor de cambio y el valor de uso como formas particulares de valor<a><\/a> corresponde al dominio creciente de la producci\u00f3n para la venta lucrativa (D-M-D&#8217; en terminolog\u00eda marxiana, donde D representa dinero y M representa mercanc\u00edas) sobre la producci\u00f3n para uso (en la que cualquier intercambio monetario que tiene lugar tiende a estar motivado por el deseo de diferentes valores de uso, como se resume en el circuito M-D-M&#8217; ). [&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>La creciente dominaci\u00f3n del valor (en forma de fuerza motriz del dinero) en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n y el intercambio, desde el punto de vista marxiano, se basa en la mercantilizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo \u201clibre\u201d y los medios de producci\u00f3n, es decir, en efecto sobre la valoraci\u00f3n monetaria del trabajo y la propia producci\u00f3n. [&#8230;] Esto se relaciona con el tercer [&#8230;] aspecto del an\u00e1lisis de valor marxiano, esto es, que dado que la riqueza existe solo como un conjunto de valores de uso producto de las formas materialmente variables de trabajo y naturaleza, la subordinaci\u00f3n del valor de cambio y de uso al valor (tiempo de trabajo social<strong><em> homog\u00e9neo<\/em><\/strong>) representa una abstracci\u00f3n social del valor de uso (el car\u00e1cter material de la producci\u00f3n destinada a la satisfacci\u00f3n de necesidades). De esta manera el valor se abstrae formalmente de las bases naturales y de la sustancia de la riqueza\u00bb<a href=\"#_ftn29\" id=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pero, repetimos, esta abstracci\u00f3n del valor de la naturaleza no es atribuible a Marx, sino al capitalismo mismo; de hecho, la teor\u00eda del valor, cuando se considera en su dimensi\u00f3n \u00abecol\u00f3gica\u201d, puede convertirse en una herramienta insustituible para analizar las contradicciones del capitalismo en su relaci\u00f3n con el medio natural.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa contradicci\u00f3n entre el valor de cambio y el valor de uso intr\u00ednseco de la mercanc\u00eda es tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n entre la forma espec\u00edficamente capitalista de riqueza y su base natural y su sustancia. La naturaleza contribuye a la producci\u00f3n de valores de uso, pero el capitalismo representa la riqueza con una abstracci\u00f3n socio-formal puramente cuantitativa: el tiempo de trabajo en general. La \u00ablibre apropiaci\u00f3n\u00bb de las condiciones naturales por parte del capital (que ocurre siempre que la naturaleza contribuye a la producci\u00f3n capitalista de valores de uso sin agregar valor a la producci\u00f3n<strong>) manifiesta esta contradicci\u00f3n en la medida en que es permitida por la valoraci\u00f3n de la naturaleza propia del sistema<\/strong>, es decir, seg\u00fan el tiempo del trabajo social necesario para su apropiaci\u00f3n en la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, y no seg\u00fan la contribuci\u00f3n real de la naturaleza a la riqueza o a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas\u00bb<a href=\"#_ftn30\" id=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Para concluir esta parte, parece necesario hacer una aclaraci\u00f3n \u00abantirreformista\u00bb, por as\u00ed decirlo. El hecho de que \u00ablos valores de uso que no pueden producirse y venderse con una ganancia [&#8230;] tienden a subvalorarse o a no considerarse en absoluto\u00bb<a href=\"#_ftn31\" id=\"_ftnref31\">[31]<\/a> no significa que soluciones como los \u201cimpuestos verdes\u201d, que suelen proponer los ecologistas (en una \u2018perspectiva\u2019 precisamente reformista), son adecuados para salvar esta contradicci\u00f3n del capitalismo. En realidad, Marx no excluye que algunos recursos naturales puedan tener un valor econ\u00f3mico \u2013\u201cla teor\u00eda marxista de la renta reconoce que los valores de cambio pueden asignarse a condiciones naturales que no tienen valor, pero que son escasas y monopolizables\u201d<a href=\"#_ftn32\" id=\"_ftnref32\">[32]<\/a>\u2013 pero,<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 la contradicci\u00f3n valor-naturaleza no puede resolverse mediante rentas privadas o implementando impuestos y esquemas de subsidios \u00abverdes\u00bb en un sistema econ\u00f3mico conformado y orientado por el dinero y el capital. Una regulaci\u00f3n ecol\u00f3gica que utiliza t\u00e9cnicas monetarias y de mercado es una b\u00fasqueda de un \u00ab<strong><em>\u00f3ptimo<\/em><\/strong>\u00bb en t\u00e9rminos de capital. El valor, con todas sus caracter\u00edsticas antiecol\u00f3gicas, sigue siendo el \u00abfactor activo\u00bb que perturba la coevoluci\u00f3n de la sociedad y la naturaleza, ya que trata a los hombres y la naturaleza solo como \u00abformas disfrazadas\u00bb del valor mismo\u201d [<em>El Capital<\/em>, vol. I].<\/p>\n\n\n\n<p>Esto muestra un fen\u00f3meno m\u00e1s general, a saber, que cualquiera que \u201cquiere poner barreras a la producci\u00f3n [capitalista] desde el exterior, a trav\u00e9s de costumbres, leyes, etc.\u00bb pronto descubrir\u00e1 que tales \u00abbarreras meramente externas y artificiales ser\u00e1n necesariamente demolidas por el capital\u201d [<em>Caracter\u00edsticas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda<\/em>]<a href=\"#_ftn33\" id=\"_ftnref33\">[33]<\/a> <a><\/a>Los \u00abimpuestos verdes\u00bb no son, por tanto, un complemento \u00fatil de la visi\u00f3n marxiana que el propio Marx no habr\u00eda considerado, pero forman parte de una visi\u00f3n opuesta de la relaci\u00f3n entre capitalismo y naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contradicciones capitalistas y condiciones naturales de producci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>El tercero y \u00faltimo de los prejuicios ecol\u00f3gicos m\u00e1s comunes hacia el an\u00e1lisis de Marx y Engels sostiene que su an\u00e1lisis de las crisis capitalistas no incluye las crisis ambientales. Esto es totalmente falso. No solo, como ya hemos visto, la contribuci\u00f3n de la naturaleza a la creaci\u00f3n de riqueza se reconoce en todas las obras econ\u00f3micas marxistas fundamentales (especialmente en los <em>Grundrisse<\/em> y <em>El Capital<\/em>) y, por lo tanto, es parte de su an\u00e1lisis general de las crisis, sino que Marx analiza espec\u00edficamente dos tipos de crisis espec\u00edficamente ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEspec\u00edficamente, Marx considera dos tipos de crisis ambientales producidas por el capitalismo: (1) crisis de acumulaci\u00f3n de capital, basadas en el desequilibrio entre las necesidades materiales del capital y las condiciones naturales para la producci\u00f3n de materias primas; (2) una crisis m\u00e1s generalizada de la <strong>calidad<\/strong> del desarrollo humano-social, derivada de las perturbaciones en la circulaci\u00f3n de la materia y las fuerzas vitales que genera la divisi\u00f3n industrial capitalista entre la ciudad y el campo. Mientras que las interrupciones en la acumulaci\u00f3n de capital debido a la escasez de materiales involucran las condiciones naturales como condiciones de acumulaci\u00f3n, la concepci\u00f3n marxiana m\u00e1s amplia de las crisis ambientales se centra en la degradaci\u00f3n de la riqueza natural como condici\u00f3n del desarrollo humano. No obstante, los dos tipos de crisis se superponen considerablemente en la medida en que ambas implican reducciones en la calidad y cantidad de la riqueza natural apropiable, por lo que ambas implican la libre apropiaci\u00f3n por parte del capital de las condiciones naturales, junto con todas las tensiones cualitativas entre valor y naturaleza. M\u00e1s concretamente, la tendencia del capital a <strong><em>acelerar la producci\u00f3n material m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites naturales<\/em><\/strong> no es solo una fuente de escasez de recursos y crisis de acumulaci\u00f3n; es tambi\u00e9n un elemento integral del proceso de degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica producido por la divisi\u00f3n capitalista de ciudad y campo\u00bb<a href=\"#_ftn34\" id=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Analicemos el primer tipo de crisis: esta deriva del hecho de que \u00abcon el crecimiento de la productividad y el avance tecnol\u00f3gico hay un crecimiento en la cantidad de objetos y fuerzas naturales que el capital debe apropiarse como materiales y herramientas de producci\u00f3n para lograr cualquier expansi\u00f3n dada del valor y la plusval\u00eda. El aumento de la productividad significa que cada hora de trabajo abstracto requiere una cantidad cada vez mayor de valores de uso y sus prerrequisitos materiales. En este sentido, la acumulaci\u00f3n de capital implica un creciente desequilibrio cuantitativo entre la acumulaci\u00f3n de valor y la acumulaci\u00f3n como proceso material dependiente de las condiciones naturales\u00bb<a href=\"#_ftn35\" id=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Para resumir en nuestras propias palabras, los tiempos de producci\u00f3n dominados por el capital (y su insaciable b\u00fasqueda de la ganancia) no son compatibles con los tiempos de la regeneraci\u00f3n de las fuerzas naturales: el aumento de la productividad debido al avance de la producci\u00f3n social capitalista es tan alto que, guiado solo por la l\u00f3gica de la mejora del capital y no por las necesidades humanas, requiere un flujo constante de energ\u00eda y materias primas muy superior a la capacidad de la naturaleza para hacerles frente. Esto vincula la escasez de materias primas con un tipo de crisis de acumulaci\u00f3n de capital:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos an\u00e1lisis marxistas formales de la escasez de materiales y las crisis de acumulaci\u00f3n se desarrollan en dos niveles. El primer nivel especifica \u201clas condiciones generales de las crisis, en la medida en que son independientes de las fluctuaciones de precios (est\u00e9n o no vinculadas al sistema crediticio) as\u00ed como distintas de las fluctuaciones de valor\u201d. En este nivel, las posibilidades de crisis se tratan solo en t\u00e9rminos de \u00abcondiciones generales de producci\u00f3n capitalista\u00bb, abstray\u00e9ndose de todas las variaciones de precios y producci\u00f3n que implican competencia dentro y entre sectores; luego <a><\/a>se excluyen fen\u00f3menos como la especulaci\u00f3n sobre el precio de los materiales y la b\u00fasqueda competitiva de nuevos suministros materiales, sin mencionar las rentas; los cambios en los precios se tratan solo en la medida en que reflejen cambios en los valores de los bienes. En este contexto, Marx indica que \u00abpuede surgir una <strong><em>crisis<\/em><\/strong>: 1. en el curso de la <strong><em>conversi\u00f3n<\/em><\/strong> [del dinero] <strong><em>en capital productivo<\/em><\/strong>; 2. por <strong><em>cambios en el valor<\/em><\/strong> de los elementos del capital productivo, en particular de las <strong><em>materias primas<\/em><\/strong>, por ejemplo, cuando hay una disminuci\u00f3n en la cantidad de algod\u00f3n cosechado: su valor aumentar\u00e1 por tanto\u00bb. [&#8230;] La escasez de material no solo perturba la acumulaci\u00f3n elevando el valor del capital constante: tambi\u00e9n puede <strong><em>perturbar f\u00edsicamente<\/em><\/strong> la producci\u00f3n \u00abhaciendo imposible continuar el proceso a la escala requerida por su base t\u00e9cnica, de modo que solo una parte de las m\u00e1quinas permanecer\u00e1 operativa, o todas las m\u00e1quinas s\u00f3lo funcionar\u00e1n durante una fracci\u00f3n del tiempo habitual\u00bb [K. Marx, <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>]. [&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso si estas interrupciones en el suministro de materiales involucran condiciones naturales incontrolables, tambi\u00e9n implican una acumulaci\u00f3n incontrolada de capital. Esto se debe en parte a la competencia an\u00e1rquica que excluye el tipo de planificaci\u00f3n <strong><em>ex ante<\/em><\/strong> requerida para minimizar los efectos destructivos de los eventos naturales, pero tambi\u00e9n existe el desequilibrio fundamental entre la tendencia del capital hacia la expansi\u00f3n ilimitada y los l\u00edmites de la producci\u00f3n material en relaci\u00f3n a las condiciones naturales y sociales. [&#8230;] Marx subraya que la barrera a la acumulaci\u00f3n que plantean los recursos materiales limitados manifiesta una contradicci\u00f3n entre la aceleraci\u00f3n de la producci\u00f3n y la inversi\u00f3n del capital por un lado, y las leyes naturales y los ritmos temporales que gobiernan la producci\u00f3n material por otro. Un \u00aban\u00e1lisis completo\u00bb de esta tensi\u00f3n entre los tiempos de la naturaleza y los del capital debe incluir \u00abel sistema crediticio y la competencia en el mercado mundial\u00bb: Marx dej\u00f3 el grueso de este segundo an\u00e1lisis para una \u00abeventual continuaci\u00f3n\u00bb de<em>El Capital<\/em>, que nunca pudo emprender\u00bb<a href=\"#_ftn36\" id=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, este es un an\u00e1lisis inacabado, pero ciertamente no esquem\u00e1tico ni subdesarrollado, y que, sobre todo, puede proporcionar a los marxistas un m\u00e9todo \u00fatil para estudiar crisis y contradicciones espec\u00edficas del proceso productivo capitalista actual en su relaci\u00f3n con la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><strong>La teor\u00eda marxiana de la brecha metab\u00f3lica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Llegando al segundo tipo de crisis ambiental, la \u00abm\u00e1s general [&#8230;] de la calidad del desarrollo humano-social\u00bb, debemos introducir la concepci\u00f3n marxiana de la ant\u00edtesis hombre\/naturaleza (y su articulaci\u00f3n espec\u00edfica en la ant\u00edtesis ciudad\/campo) en el interior del r\u00e9gimen capitalista, un concepto que, aunque a menudo subestimado, tiene gran importancia en el marxismo<a href=\"#_ftn37\" id=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tema, que seg\u00fan Kohei Saito est\u00e1 en la base de la teor\u00eda marxista de la alienaci\u00f3n, es central en los llamados <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844<\/em><a href=\"#_ftn38\" id=\"_ftnref38\"><strong>[38]<\/strong><\/a>, pero reaparecer\u00e1 m\u00e1s tarde en otras obras marxistas, en particular los <em>Grundrisse<\/em> y <em>El Capital<\/em>, atestiguando, dicho de paso, que no hay \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb en el pensamiento de Marx<a href=\"#_ftn39\" id=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCiertamente ser\u00eda in\u00fatil, y estar\u00eda en contradicci\u00f3n con las intenciones de Marx, tratar de encontrar una versi\u00f3n completamente desarrollada de su ecolog\u00eda en sus cuadernos de 1844; sin embargo, estos cuadernos contienen innegablemente el precoz <a><\/a>reconocimiento por Marx de la importancia estrat\u00e9gica de restablecer una \u00abunidad\u00bb consciente entre los hombres y la naturaleza como tarea central de la sociedad comunista\u201d<a href=\"#_ftn40\" id=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn su an\u00e1lisis de la alienaci\u00f3n de 1844, ya hay un tema central de su cr\u00edtica del capitalismo, a saber, la s<strong><em>eparaci\u00f3n y unidad entre la humanidad y la naturaleza<\/em><\/strong>. Por eso, a diferencia de las discusiones filos\u00f3ficas anteriores, es necesario realizar un examen sistem\u00e1tico del desarrollo del concepto de naturaleza de Marx en relaci\u00f3n con su econom\u00eda pol\u00edtica\u201d<a href=\"#_ftn41\" id=\"_ftnref41\">[41]<\/a>, y en el mismo sentido \u201cla cr\u00edtica marxista de la alienaci\u00f3n de 1844 considera la reorganizaci\u00f3n \u00abracional\u00bb de la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza como esencial, y por eso concibe la idea del comunismo como \u00abhumanismo = naturalismo\u00bb. Este es el comienzo, solo sea el comienzo, de la cr\u00edtica econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica de Marx al capitalismo\u201d<a href=\"#_ftn42\" id=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Por tanto, podemos ver c\u00f3mo este es un tema absolutamente relevante en la concepci\u00f3n marxiana. Pero, \u00bfqu\u00e9 tipo de conexi\u00f3n tiene con la cuesti\u00f3n de las crisis ecol\u00f3gicas de \u00absegundo tipo\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa rentabilidad de las aglomeraciones industriales capitalistas revela las caracter\u00edsticas antiecol\u00f3gicas del valor y el capital. En estas \u00e1reas, las empresas competidoras se apropian libremente de los potenciales productivos de sus entornos naturales y sociales como medio de explotaci\u00f3n de la fuerza laboral. Al hacerlo, ignoran los impactos combinados del crecimiento y la densidad material de las industrias y la poblaci\u00f3n en las diversas redes ecol\u00f3gicas y conexiones biosf\u00e9ricas que forman la base natural \u00faltima del desarrollo humano. El an\u00e1lisis de Marx y Engels de la ant\u00edtesis ciudad \/ campo aborda estos impactos a trav\u00e9s de su tratamiento de los intercambios entre agricultura e industria manufacturera en el capitalismo\u201d<a href=\"#_ftn43\" id=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Los efectos caracter\u00edsticos del capitalismo, a diferencia de lo que ocurre con otros modos de producci\u00f3n, minan las condiciones naturales necesarias para la producci\u00f3n y para la vida misma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa transformaci\u00f3n espacial y tecnol\u00f3gica de la producci\u00f3n por parte del capitalismo degrada la calidad de la riqueza natural como condici\u00f3n del desarrollo humano. La concentraci\u00f3n de la industria y la poblaci\u00f3n en las zonas urbanas, y la industrializaci\u00f3n de la agricultura basada en la reducci\u00f3n del autoabastecimiento y la despoblaci\u00f3n de la econom\u00eda rural, producen una circulaci\u00f3n social de materia ambientalmente insostenible y directamente peligrosa para la salud. La cr\u00edtica ambiental a la producci\u00f3n capitalista es un tema recurrente en los escritos de Marx y Engels\u201d<a href=\"#_ftn44\" id=\"_ftnref44\">[44]<\/a>, esto se debe a que \u201cla creciente productividad del trabajo industrial se traduce en crecientes niveles \u00abnormales\u00bb del volumen de materia y energ\u00eda necesarios para una producci\u00f3n y venta rentable de bienes\u201d. Este volumen crece r\u00e1pidamente en la medida en que la productividad del trabajo industrial se ve impulsada por la concentraci\u00f3n. Los efectos adversos de los residuos industriales sobre la salud de la poblaci\u00f3n urbana fueron detallados por Engels en <em>The Condition of the Working Class in England.<\/em> Adem\u00e1s, una buena parte de los recursos urbanos toman la forma de \u201cexcreciones de consumo (&#8230;) producidas por el intercambio natural de materia en el cuerpo humano y parcialmente [como] objetos que quedan despu\u00e9s de su consumo\u201d (<em>El Capital,<\/em> vol . III). [\u2026] Muy a menudo, Marx y Engels analizan los efectos de las excreciones del consumo en la salud humana como parte de su cr\u00edtica m\u00e1s amplia a la circulaci\u00f3n de la materia producida por la divisi\u00f3n capitalista de la agricultura y la industria urbana\u201d<a href=\"#_ftn45\" id=\"_ftnref45\">[45]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de hecho, Marx y Engels vuelven a este concepto de la \u00abcirculaci\u00f3n de la materia\u201d hablando tambi\u00e9n de la industrializaci\u00f3n de la agricultura:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cel contraste capitalista de las ciudades industriales y el campo agr\u00edcola crea una <a><\/a>circulaci\u00f3n de materia que degrada la calidad de las condiciones naturales no solo para la producci\u00f3n agr\u00edcola, sino para el desarrollo humano en general. [&#8230;] La industrializaci\u00f3n de la agricultura saquea a\u00fan m\u00e1s la riqueza natural de la tierra, adem\u00e1s de los efectos de los residuos urbano-industriales y la incapacidad de reciclar las excreciones del consumo urbano. En las condiciones de la b\u00fasqueda competitiva de beneficios, la tecnolog\u00eda agr\u00edcola se transforma utilizando las m\u00e1quinas y otros medios que proporciona la industria urbana. El agotamiento del suelo se acelera a la par de la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de la mano de obra agr\u00edcola que, dada la ruina de las actividades rurales no agr\u00edcolas, se emplea en gran medida de forma estacional\u201d<a href=\"#_ftn46\" id=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Aqu\u00ed llegamos a lo que Foster llam\u00f3 la \u00ab<strong><em>teor\u00eda marxiana de la fractura metab\u00f3lica<\/em><\/strong>\u00bb. En un ensayo<a href=\"#_ftn47\" id=\"_ftnref47\">[47]<\/a> de 1999 del mismo nombre, cuyas conclusiones fueron retomadas m\u00e1s tarde en el libro <em>Marx\u2019s ecology: materialism and nature<\/em>, publicado al a\u00f1o siguiente, Foster, despu\u00e9s de citar a Marx, sostiene que<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 lo que es com\u00fan a estos dos pasajes de <em>El Capital<\/em> de Marx \u2013el primero que concluye su an\u00e1lisis de la renta capitalista de la tierra en el volumen tres y el segundo que concluye su an\u00e1lisis de la agricultura y la industria a gran escala en el volumen uno\u2013, es el concepto te\u00f3rico central de una \u00abfractura\u00bb en la \u00abinteracci\u00f3n metab\u00f3lica entre el hombre y la tierra\u00bb, es decir, el \u00abmetabolismo social prescrito por las leyes naturales de la vida\u00bb, mediante el \u00abpillaje\u00bb de los elementos constitutivos del suelo, haciendo necesario \u00abrestaurarlo sistem\u00e1ticamente\u00bb. Esta contradicci\u00f3n se desarrolla a trav\u00e9s del crecimiento simult\u00e1neo de la industria a gran escala y la agricultura a gran escala en el capitalismo, y la primera proporciona a la segunda los medios para el uso intensivo de la tierra. [\u2026] <a><\/a>Marx afirm\u00f3 que el comercio a larga distancia de alimentos y fibras para ropa hac\u00eda del problema de la alienaci\u00f3n de los elementos constitutivos del suelo mucho m\u00e1s que una \u00abfractura irreparable\u00bb. Para Marx, esto era parte del curso natural del desarrollo capitalista. Como escribi\u00f3 en 1852, \u201cel suelo debe ser un bien comercializable y la explotaci\u00f3n del suelo debe realizarse de acuerdo con las leyes comerciales comunes. Debe haber productores de alimentos, as\u00ed como fabricantes de hilos y algod\u00f3n, pero ya no debe haber ning\u00fan se\u00f1or de la tierra\u201d<a href=\"#_ftn48\" id=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. Adem\u00e1s, las contradicciones asociadas con este desarrollo fueron de car\u00e1cter global. Como observa Marx en el primer volumen de <em>El Capital<\/em>, el hecho de que el \u00abciego af\u00e1n de lucro\u00bb haya \u00abagotado el suelo\u00bb de Inglaterra se puede observar a diario en el hecho de que \u00abuno se ve obligado a fertilizar los campos ingleses con guano\u00bb importado de Per\u00fa. El mismo hecho de que las semillas, el guano, etc. fueron importadas \u00abde pa\u00edses lejanos\u00bb, se\u00f1al\u00f3 Marx en <em>Grundrisse<\/em>(1857-1858), indicando que la agricultura en el capitalismo hab\u00eda dejado de ser \u00abautosuficiente\u00bb, que \u00abya no encontraba dentro de s\u00ed las condiciones naturales de su propia producci\u00f3n, surgidas naturalmente, espont\u00e1neamente, a alcance de la mano, pero estos existen como una industria independiente separada de esta\u00bb. Una parte central del argumento de Marx era la tesis de que el car\u00e1cter inherente de la agricultura a gran escala <strong><em>en el capitalismo impide cualquier aplicaci\u00f3n verdaderamente racional de la nueva ciencia de la gesti\u00f3n del suelo<\/em><\/strong>.<a href=\"#_ftn49\" id=\"_ftnref49\">[49]<\/a> A pesar de todos los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos en la agricultura, el capital fue incapaz de mantener las condiciones necesarias para el reciclaje de los elementos constitutivos del suelo\u201d<a href=\"#_ftn50\" id=\"_ftnref50\">[50]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector nos perdonar\u00e1 la extensi\u00f3n de la cita, pero creemos que era necesario para explicar claramente la base de esta teor\u00eda marxiana, fundamental y semidesconocida para la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMarx utiliz\u00f3 el concepto de &#8216;fractura&#8217; en la relaci\u00f3n metab\u00f3lica entre los seres humanos y la tierra para captar el extra\u00f1amiento material de los seres humanos, dentro de la sociedad capitalista, de las condiciones naturales que forman la base de su existencia \u2013eso que \u00e9l llamaba \u00ablas condiciones de existencia humana impuestas por la naturaleza eterna\u00bb. Insistir en que la sociedad capitalista a gran escala crea una fractura metab\u00f3lica entre los seres humanos y el suelo significaba sostener que se hab\u00edan violado las condiciones de sostenibilidad impuestas por la naturaleza\u201d<a href=\"#_ftn51\" id=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos que el concepto de \u00abfractura metab\u00f3lica\u00bb es ahora suficientemente claro, y que la demostraci\u00f3n de c\u00f3mo el medio natural y la ecolog\u00eda ocupan un lugar relevante (si no central) en el pensamiento de Marx es irrefutable, sin embargo, queremos reiterar como esto se liga a la ant\u00edtesis ciudad\/campo como un tema central program\u00e1ticamente para la sociedad comunista:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 para Marx, la fractura metab\u00f3lica asociada a nivel social con la divisi\u00f3n antag\u00f3nica entre ciudad y campo era evidente incluso en un nivel m\u00e1s global: todas las colonias vieron sus territorios, sus recursos y su suelo saqueados para apoyar la industrializaci\u00f3n de los pa\u00edses colonizadores. [&#8230;] Por lo tanto, es imposible eludir la conclusi\u00f3n de que la visi\u00f3n de Marx de la agricultura capitalista y la brecha metab\u00f3lica en las relaciones impuestas por la naturaleza entre los seres humanos y el suelo llevaron a Marx a un concepto m\u00e1s amplio de sostenibilidad ecol\u00f3gica \u2013una noci\u00f3n que \u00e9l cre\u00eda que ten\u00eda una relevancia pr\u00e1ctica muy limitada para la sociedad capitalista, incapaz de aplicar m\u00e9todos cient\u00edfico-racionales en este campo, pero imprescindible para una sociedad de productores asociados\u2013\u201d<a href=\"#_ftn52\" id=\"_ftnref52\">[52]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El concepto de naturaleza y el <em>stoffwechsel <\/em>en Marx<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Por lo tanto, ahora estamos listos para resumir cu\u00e1l es el concepto de medio ambiente natural de Marx<a href=\"#_ftn53\" id=\"_ftnref53\">[53]<\/a> y ver su relaci\u00f3n con la producci\u00f3n humana, y en particular con la producci\u00f3n capitalista. De las extensas citas que hemos propuesto, podemos derivar cu\u00e1l es la concepci\u00f3n de Marx y Engels: si en los escritos de 1844 la influencia del materialismo de Feuerbach<a href=\"#_ftn54\" id=\"_ftnref54\">[54]<\/a>, el cual consideraba un hombre ahist\u00f3rico y de naturaleza abstracta, a\u00fan se puede rastrear en Marx, los fundadores del materialismo hist\u00f3rico pronto superar\u00e1n estas concepciones:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa caracterizaci\u00f3n antropol\u00f3gica que Feuerbach da del hombre con respecto al resto de la naturaleza sigue siendo abstracta. Para Feuerbach, la naturaleza es un sustrato homog\u00e9neo, sin historia, cuya resoluci\u00f3n a partir de una dial\u00e9ctica de sujeto y objeto constituye el n\u00facleo de la cr\u00edtica marxiana. Para Marx, la naturaleza es un momento de praxis humana y al mismo tiempo la totalidad de lo existente\u00bb<a href=\"#_ftn55\" id=\"_ftnref55\">[55]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La <strong><em>praxis<\/em><\/strong> humana es central en el pensamiento de Marx, tambi\u00e9n en lo que respecta a lo especifico de la naturaleza:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>La Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em> habla de la naturaleza como\u00bb la primera fuente de todo instrumento y objeto de trabajo \u00ab. <em>El Capital<\/em> ve la naturaleza como la base de las \u201cformas materiales de existencia del capital constante\u201d, el dispensador de las herramientas de producci\u00f3n a las que tambi\u00e9n pertenece el trabajo vivo, el hombre\u00bb<a href=\"#_ftn56\" id=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>La divisi\u00f3n social del trabajo, determinada por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, implica una relaci\u00f3n particular del hombre con la naturaleza, que a su vez contribuye a determinar las relaciones sociales entre los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDado que las relaciones de los hombres con la naturaleza constituyen el presupuesto de las relaciones de los hombres entre s\u00ed, la dial\u00e9ctica del proceso de trabajo en cuanto proceso natural se extiende a una dial\u00e9ctica de la historia humana en general\u201d<a href=\"#_ftn57\" id=\"_ftnref57\">[57]<\/a>; \u201cDepende siempre del nivel alcanzado por las fuerzas productivas materiales e intelectuales, qu\u00e9 posibilidades inmanentes a la materia y en qu\u00e9 medida pueden realizarse\u201d<a href=\"#_ftn58\" id=\"_ftnref58\">[58]<\/a>. \u201cLa producci\u00f3n es siempre social. Siempre es \u00abapropiaci\u00f3n de la naturaleza por parte del individuo dentro y <strong><em>mediante<\/em><\/strong> de una forma social espec\u00edfica\u201d [K. Marx, <em>Para una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>]\u00bb<a href=\"#_ftn59\" id=\"_ftnref59\">[59]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 el concepto de metabolismo o intercambio org\u00e1nico, que tambi\u00e9n es sin\u00f3nimo de trabajo humano, demuestra toda su importancia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026 la categor\u00eda conceptual clave en el an\u00e1lisis te\u00f3rico marxista en esta \u00e1rea es el concepto de metabolismo (<strong><em>stoffwechsel<\/em><\/strong>). La palabra alemana <strong><em>stoffwechsel<\/em><\/strong> expresa directamente en sus elementos la noci\u00f3n de \u00abintercambio material\u00bb que subyace a la noci\u00f3n de procesos estructurados de crecimiento y la descomposici\u00f3n biol\u00f3gica contenida en el t\u00e9rmino \u00abmetabolismo\u00bb. En su definici\u00f3n del proceso de trabajo, Marx hizo del concepto de metabolismo central en todo su sistema de an\u00e1lisis, basando en \u00e9l su comprensi\u00f3n del proceso de trabajo\u00bb<a href=\"#_ftn60\" id=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El recambio org\u00e1nico tiene, por tanto, un doble significado:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMarx, por tanto, utiliz\u00f3 el concepto tanto para referirse a la interacci\u00f3n metab\u00f3lica real entre la naturaleza y la sociedad a trav\u00e9s del trabajo humano (el contexto habitual en el que se utilizaba el t\u00e9rmino en sus obras) como en un sentido m\u00e1s amplio (particularmente en los <em>Grundrisse<\/em>) para describir el conjunto complejo, din\u00e1mico e interdependiente de necesidades y relaciones creadas y reproducidas constantemente en forma alienada en el capitalismo, y el problema de la libertad humana que conllev\u00f3: todo esto puede verse como conectado al modo en el cual el metabolismo humano con la naturaleza se expresa a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n concreta del trabajo humano. El concepto de metabolismo asume as\u00ed un significado ecol\u00f3gico espec\u00edfico y un significado social m\u00e1s amplio\u00bb<a href=\"#_ftn61\" id=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La concepci\u00f3n de la interacci\u00f3n metab\u00f3lica entre el hombre y la naturaleza est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la de fractura metab\u00f3lica en el capitalismo, que tiene sus ra\u00edces, como hemos visto, en la ant\u00edtesis ciudad\/campo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa concepci\u00f3n marxista del recambio org\u00e1nico, no solo en un sentido metaf\u00f3rico sino <strong><em>tambi\u00e9n<\/em><\/strong> fisiol\u00f3gico, surge claramente de la cr\u00edtica de Marx a la r\u00edgida separaci\u00f3n, propia de la producci\u00f3n capitalista de su tiempo, entre ciudad y campo\u00bb<a href=\"#_ftn62\" id=\"_ftnref62\">[62]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay intercambio org\u00e1nico \u201cpuro\u201d, \u201cabstracto\u201d: cada modo de producci\u00f3n establece un intercambio org\u00e1nico espec\u00edfico con la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza est\u00e1, por tanto, mediatizada, en el sentido de que la naturaleza es conocida por el hombre a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, y es apropiada y manipulada por el hombre a trav\u00e9s del trabajo, es decir, a trav\u00e9s de la producci\u00f3n social organizada en formas hist\u00f3rico-sociales transitorias cuya din\u00e1mica interna no est\u00e1n planteados por la naturaleza, aunque pueden estar condicionados por ella\u00bb<a href=\"#_ftn63\" id=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que la historia del desarrollo de la forma de intercambio org\u00e1nico se corresponda con la historia humana en el sentido m\u00e1s completo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026 a trav\u00e9s de la categor\u00eda de intercambio org\u00e1nico, la historia social se une a la historia natural, el sujeto intencional que da forma al objeto material, en una unidad que es tambi\u00e9n necesariamente distinci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn64\" id=\"_ftnref64\">[64]<\/a>; \u00abLa contradicci\u00f3n y antagonismo entre las fuerzas productivas (hombre\/naturaleza) y las relaciones sociales de producci\u00f3n (hombre\/hombre) como motor <a><\/a>fundamental de la historia humana, y de la historia de la totalidad natural de este planeta\u00bb<a href=\"#_ftn65\" id=\"_ftnref65\">[65]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una concepci\u00f3n correcta del intercambio org\u00e1nico tambi\u00e9n es necesaria para la construcci\u00f3n de la nueva sociedad socialista: \u00abpara la sociedad futura, Marx prev\u00e9 una \u201cs\u00edntesis superior &#8230; de agricultura e industria\u201d, lo que ciertamente presupone que ese intercambio org\u00e1nico se implementa \u201csistem\u00e1ticamente como una ley reguladora de la producci\u00f3n social y en una forma adecuada para el pleno desarrollo del hombre \u201d\u00bb<a href=\"#_ftn66\" id=\"_ftnref66\">[66]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dominio de la naturaleza?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Para completar el examen de la concepci\u00f3n de Marx y Engels sobre la naturaleza, solo tenemos que volver a la cuesti\u00f3n del dominio del hombre sobre la naturaleza. Esta tesis fundamentalmente positivista no tiene nada que ver con el marxismo, incluso si como hemos visto se atribuye falsamente a Marx una confianza ilimitada en el progreso de las fuerzas productivas. Esto tambi\u00e9n se deriva del hecho de que Marx y Engels consideran, en algunos aspectos, el capitalismo como progresivo con respecto a los modos de producci\u00f3n precapitalistas: a esta idea se le suele dar una representaci\u00f3n absolutamente distorsionada de Marx, como industrialista a toda costa. Sin embargo, para Marx<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cel capitalismo es progresivo no solo porque desarrolla las fuerzas productivas, sino porque: (1) al hacerlo, niega cualquier l\u00f3gica de escasez material debido a los monopolios de clase sobre la disposici\u00f3n del tiempo de trabajo y los productos excedentes de la sociedad, por lo tanto, sobre las oportunidades de desarrollo humano en la medida en que dichas oportunidades sean funci\u00f3n de la distribuci\u00f3n del tiempo libre y del nivel y seguridad de los niveles de vida materiales; (2) lo hace desarrollando las formas cooperativas y sociales de trabajo y producci\u00f3n, permitiendo as\u00ed a la humanidad superar las formas de desarrollo social y naturalmente restringidas que caracterizan a las sociedades precapitalistas\u201d<a href=\"#_ftn67\" id=\"_ftnref67\">[67]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este desarrollo, para Marx y Engels, es un <strong><em>medio<\/em><\/strong>, no un <strong><em>fin<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl desarrollo de las fuerzas productivas por el capital (de ah\u00ed la negaci\u00f3n de la l\u00f3gica de la escasez debido a los l\u00edmites de clase al desarrollo humano), junto con el desarrollo extensivo e intensivo de la divisi\u00f3n social del trabajo y los intercambios (de ah\u00ed la potencial universalizaci\u00f3n de la libre individualidad humana) son aqu\u00ed los veh\u00edculos, no el contenido evolutivo humano\u201d<a href=\"#_ftn68\" id=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, reiteramos la absoluta falta de fundamento de la idea de un Marx \u00abproductivista\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMarx sostiene que, incluso si el capitalismo crea el potencial para una forma menos restringida de desarrollo humano, este potencial solo puede realizarse solamente con una transformaci\u00f3n cualitativa por parte del comunismo de fuerzas y relaciones de producci\u00f3n desarrollado en el capitalismo. La interpretaci\u00f3n prometeica convierte arbitrariamente la visi\u00f3n cualitativa marxista de un desarrollo humano menos restringido en una concepci\u00f3n que no tiene en cuenta las relaciones sociales humanas, principalmente cuantitativa, del progreso humano como producci\u00f3n y consumo en masa a expensas de la naturaleza. Esta falsa identificaci\u00f3n ignora la cr\u00edtica marxista, cualitativa y clasista, de la producci\u00f3n y el consumo capitalistas\u00bb<a href=\"#_ftn69\" id=\"_ftnref69\">[69]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Pero, \u00bfc\u00f3mo, entonces, debe interpretarse la expresi\u00f3n \u00abdominio de la naturaleza\u00bb, que tambi\u00e9n utilizan Marx y Engels?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA cada paso se nos recuerda que no dominamos la naturaleza como un conquistador domina a un pueblo extranjero subyugado, que no la dominamos como alguien ajeno a ella, sino que le pertenecemos de carne y hueso y cerebro y vivimos en su vientre : todo nuestro dominio sobre la naturaleza consiste en la capacidad, que nos eleva por encima de otras criaturas, de conocer sus leyes y emplearlas adecuadamente\u201d<a href=\"#_ftn70\" id=\"_ftnref70\">[70]<\/a>. \u201cVemos entonces que el \u00abdominio sobre la naturaleza\u00bb es en realidad un conocimiento (hist\u00f3ricamente cada vez mayor) de las leyes de la naturaleza. El materialismo dial\u00e9ctico no ignora ni fetichiza las leyes inherentes a la naturaleza material, con las que la sociedad siempre debe tratar para alcanzar sus objetivos\u201d<a href=\"#_ftn71\" id=\"_ftnref71\">[71]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels nos da, en un magistral pasaje de una de sus obras m\u00e1s maltratadas por quienes no han entendido nada de la dial\u00e9ctica, una imagen precisa de la interdependencia entre las leyes naturales y el desarrollo cualitativo de la sociedad humana:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026 la libertad no consiste en so\u00f1ar con independencia de las leyes de la naturaleza, sino en el conocimiento de estas leyes y en la posibilidad, ligada a este conocimiento, de hacerlas actuar seg\u00fan un plan para un fin determinado\u00bb<a href=\"#_ftn72\" id=\"_ftnref72\">[72]<\/a>. \u00abEl dominio de la naturaleza siempre presupone el conocimiento de los procesos y conexiones naturales, mientras que este conocimiento a su vez surge solo de la transformaci\u00f3n pr\u00e1ctica del mundo. [\u2026] Los hombres s\u00f3lo pueden dominar la naturaleza si a su vez se someten a las leyes naturales\u00bb<a href=\"#_ftn73\" id=\"_ftnref73\">[73]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Claramente, no se trata solo del conocimiento de las leyes naturales, sino de un problema de clase espec\u00edfico; es decir, de la clase que gobierna las elecciones pol\u00edticas de la sociedad y del mecanismo an\u00e1rquico y perverso de la producci\u00f3n capitalista, que impide la aplicaci\u00f3n racional del conocimiento cient\u00edfico<a href=\"#_ftn74\" id=\"_ftnref74\">[74]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl imperativo categ\u00f3rico del capitalismo es la acumulaci\u00f3n intensiva y su reproducci\u00f3n en una escala cada vez mayor a cualquier costo: y los costos de esta l\u00f3gica loca que es tambi\u00e9n su enorme fuerza se llaman crisis econ\u00f3micas, derroche de valiosas habilidades humanas, contaminaci\u00f3n, congesti\u00f3n urbana, destrucci\u00f3n de la naturaleza, consumo de recursos no renovables, hambre, guerra. Esto \u00abrevoluciona\u00bb las propias \u00abcondiciones productivas\u00bb sociales y naturales en una dial\u00e9ctica de destrucci\u00f3n e innovaci\u00f3n cuyo centro est\u00e1 constituido por las transformaciones y por la generalizaci\u00f3n desigual a escala nacional y mundial de la relaci\u00f3n social fundamental: <strong><em>el trabajo asalariado<\/em><\/strong>, tanto en la producci\u00f3n como en la en los est\u00e1ndares de consumo\u201d<a href=\"#_ftn75\" id=\"_ftnref75\">[75]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no es posible pensar en soluciones minimalistas, sino que es necesario destruir el virus capitalista de ra\u00edz y construir una sociedad en la que los \u00abproductores asociados\u00bb gestionen la econom\u00eda y la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo es posible iniciar una nueva cooperaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza sin una forma radicalmente nueva de cooperaci\u00f3n entre los hombres, que no debe entenderse como un hecho s\u00f3lo de conciencia sino de transformaci\u00f3n de la materialidad social, es decir, de la materialidad objetivamente constrictiva de las relaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, cristalizadas en la t\u00e9cnica, pero no reductibles a ella\u201d<a href=\"#_ftn76\" id=\"_ftnref76\">[76]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las consecuencias pol\u00edticas necesarias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>De todo lo anterior, se deduce que el programa marxista para la revoluci\u00f3n socialista sigue siendo extremadamente relevante, pero esto es solo el comienzo. Las contribuciones de acad\u00e9micos como Burkett, Foster, Saito y otros son absolutamente importantes en la medida en que ayudan a los militantes a redescubrir algunos aspectos del trabajo de Marx, pero los militantes revolucionarios deben \u00abapropiarse\u00bb de estos resultados para ponerlos al servicio de un programa de transici\u00f3n hacia el socialismo. Y es en este aspecto, que es central para nosotros, en el momento de construir un programa coherentemente revolucionario y que tenga car\u00e1cter de clase proletario e independiente, que nuestros caminos se separan de Foster<a href=\"#_ftn77\" id=\"_ftnref77\">[77]<\/a> . Mientras el sostiene que \u00ablos marxistas ecol\u00f3gicos sugieren que hay signos del nacimiento de lo que podr\u00eda llamarse un naciente \u201cproletariado ambiental\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn78\" id=\"_ftnref78\">[78]<\/a>, los marxistas revolucionarios creen que esta es una posici\u00f3n incorrecta, que se hace eco de las viejas posiciones tercermundista que han caracterizado hist\u00f3ricamente a la <em>Monthly Review<\/em>, desde la \u00e9poca de Sweezy<a href=\"#_ftn79\" id=\"_ftnref79\">[79]<\/a>. Claramente no negamos que los efectos del cambio clim\u00e1tico y la devastaci\u00f3n de la naturaleza los sufren m\u00e1s los pueblos m\u00e1s oprimidos por el imperialismo, pero la identificaci\u00f3n de un nuevo \u00absujeto social revolucionario\u00bb nos parece no solo problem\u00e1tica desde el punto de vista anal\u00edtico, pero sobre todo equivocado pol\u00edtica y program\u00e1ticamente: para nosotros es fundamental para el proceso revolucionario la clase obrera, el proletariado en el sentido \u00abcl\u00e1sico\u00bb, precisamente porque estamos pensando en un proceso que debe apuntar a la subversi\u00f3n del sistema productivo y de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas. La noci\u00f3n de \u00abproletariado ambiental\u00bb nos parece prefigurar una lucha sin un claro car\u00e1cter de clase, y esto de hecho es coherente con lo que luego afirma Foster sobre las fases (\u00bfetapas?) que prev\u00e9 para esta lucha:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u2026 esta tarea sin duda pasar\u00e1. a trav\u00e9s de una fase <strong><em>ecodemocr\u00e1tica<\/em><\/strong>, buscando construir una alianza amplia, en la que la gran mayor\u00eda de la humanidad ajena a los intereses dominantes se ver\u00e1 obligada por la creciente inhumanidad a exigir un mundo caracterizado por el desarrollo humano sostenible. Con el tiempo, esto probablemente crear\u00e1 las condiciones para una segunda fase <strong><em>ecosocialista<\/em><\/strong>, m\u00e1s decisiva, de lucha revolucionaria, encaminada a crear una sociedad inspirada en el lema \u201c\u00a1cada cual seg\u00fan sus capacidades, cada cual seg\u00fan sus necesidades!\u201d y fundada sobre una base sostenible\u00bb<a href=\"#_ftn80\" id=\"_ftnref80\">[80]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, habr\u00eda una fase democr\u00e1tica de la lucha, al menos temporalmente distinta, pero quiz\u00e1s incluso<strong><em> opuesta <\/em><\/strong>a una fase socialista posterior. En definitiva, una tipolog\u00eda de reformulaci\u00f3n de la lucha muerta (pero desafortunadamente no enterrada) en el 1917 &#8230; Y quien habla de un \u00abproletariado ambiental\u00bb de hecho apoya este an\u00e1lisis \u00abetapista\u00bb d\u00e1ndole a la lucha una connotaci\u00f3n geopol\u00edtica, apoyando a los pa\u00edses del hemisferio sur, en particular los del llamado \u00absocialismo del siglo XXI\u00bb, que representan el \u00abverdadero proletariado ambiental\u00bb, es decir, \u00a1los gobiernos nacionalistas burgueses antiobreros! Por tanto, no es casualidad que uno de los libros de Foster, <em>The ecological revolution<\/em> (2009), cierre con las palabras de \u00abuno de los defensores m\u00e1s elocuentes, a nivel mundial, del medio ambiente global y los derechos ind\u00edgenas\u00bb<a href=\"#_ftn81\" id=\"_ftnref81\">[81]<\/a> &#8230; \u00a1Evo Morales!<a href=\"#_ftn82\" id=\"_ftnref82\">[82]<\/a> La frase que se informa es que \u00abno habr\u00e1 soluci\u00f3n a la crisis ecol\u00f3gica global\u00bb hasta que se cambie el sistema capitalista con un sistema basado en la complementariedad, la solidaridad, la armon\u00eda entre los pueblos y la naturaleza\u00bb<a href=\"#_ftn83\" id=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay evidencia de que Morales haya hecho nada de esto mientras gobernaba Bolivia \u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos que el tratamiento marxista del problema ecol\u00f3gico, bien reconstruido por Burkett y Foster, es la demostraci\u00f3n de que, especialmente en este campo, la necesaria revoluci\u00f3n socialista no puede ignorar a la clase obrera y su papel en la producci\u00f3n: \u00abla categor\u00eda de intercambio org\u00e1nico como regulaci\u00f3n racional de la relaci\u00f3n entre sociedad y naturaleza y la cr\u00edtica de sus determinaciones hist\u00f3ricas que pueden sentar las bases para la integraci\u00f3n en la perspectiva anticapitalista de una estrategia ambiental\u00bb<a href=\"#_ftn84\" id=\"_ftnref84\">[84]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos <a><\/a>visto \u00abintercambio org\u00e1nico\u00bb es, en cierto sentido, sin\u00f3nimo de \u00abtrabajo\u00bb<a href=\"#_ftn85\" id=\"_ftnref85\">[85]<\/a>. \u00bfC\u00f3mo podemos entonces aceptar las categor\u00edas marxistas y no colocar al proletariado, con su necesidad de independencia de clase de la burgues\u00eda, en el centro de nuestro programa revolucionario? \u00bfSignifica esto que no estamos buscando otros aliados en la lucha contra el cambio clim\u00e1tico? No, significa que estamos dispuestos a aliarnos con quienes puedan compartir nuestras batallas contra el cambio clim\u00e1tico y la destrucci\u00f3n del medio ambiente, pero que llevamos adelante<strong><em> desde el principio<\/em><\/strong> en una perspectiva socialista. De nuevo, \u00bfsignifica esto que solo presentamos propuestas socialistas y nos oponemos a las m\u00ednimas o \u00abdemocr\u00e1ticas\u00bb? No, significa que el programa que presentamos a la clase obrera y a todos aquellos que quieren salvar el planeta tierra es un programa de transici\u00f3n para el socialismo, que incorpora varias demandas y objetivos, incluidos los democr\u00e1ticos, pero que debe culminar, para ser efectivo y no ilusorio, en la toma del poder por los trabajadores y los sectores sociales aliados a ellos, en la destrucci\u00f3n del sistema capitalista y en la construcci\u00f3n de una nueva econom\u00eda. Este es el m\u00e9todo que los trotskistas siempre hemos reclamado, porque condujo a la victoria el 17 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Llegados a este punto, el lector podr\u00eda leg\u00edtimamente preguntarse si las cr\u00edticas pol\u00edticas que hemos hecho a Foster y su corriente acad\u00e9mica no invalidan sus estudios te\u00f3ricos. En la medida en que hemos podido conocer estas elaboraciones, nos parecen a nivel te\u00f3rico el an\u00e1lisis m\u00e1s coherente del pensamiento de Marx sobre el tema. Quiz\u00e1s algunos conceptos sean profundizables o cuestionables, como el concepto de <strong><em>desarrollo humano sostenible<a href=\"#_ftn86\" id=\"_ftnref86\"><strong>[86]<\/strong><\/a><\/em><\/strong>, pero conceptos como el de \u00abfractura metab\u00f3lica\u00bb nos parecen poner de nuevo a Marx en el lugar que le pertenece tambi\u00e9n en el \u00abcampo ecol\u00f3gico\u00bb. Creemos que las posiciones pol\u00edticas equivocadas de Foster no se pueden atribuir a la teor\u00eda de la fractura metab\u00f3lica, as\u00ed como la pol\u00edtica de los \u00abfrentes populares\u00bb no se puede atribuir a la necesidad de la clase obrera de defenderse de la reacci\u00f3n. Sabemos bien que los reformistas son capaces de justificar su alianza con la burgues\u00eda con cualquier tipo de excusa. El l\u00edmite del marxismo acad\u00e9mico, es decir, la investigaci\u00f3n te\u00f3rica sin compromiso militante, es esencialmente el de no poder liberarse de la influencia del reformismo. Como marxistas revolucionarios, sin embargo, no debemos tener reparos en tomar lo bueno de estos an\u00e1lisis, liberarlos de la escoria pol\u00edtica reformista y ponerlos al servicio de nuestro proyecto revolucionario general.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara Marx, el socialismo era una nueva forma revolucionaria de reproducci\u00f3n metab\u00f3lica social dirigida a la realizaci\u00f3n de las necesidades de la comunidad, arraigada en condiciones de igualdad sustancial y sostenibilidad ecol\u00f3gica. Se defini\u00f3 como una sociedad en la que \u201cel libre desarrollo de cada uno es la condici\u00f3n para el libre desarrollo de todos\u201d, pero en la que tambi\u00e9n era fundamental proteger el poder productivo de la tierra misma en inter\u00e9s de lo que Marx llam\u00f3 en <em>El Capital<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 la cadena de las sucesivas generaciones de la raza humana\u201d<a href=\"#_ftn87\" id=\"_ftnref87\">[87]<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo una revoluci\u00f3n proletaria basada en la democracia obrera, es decir, que organice un nuevo estado en el que los trabajadores se organicen en consejos para dirigir la econom\u00eda y el propio Estado, puede garantizar todo esto. Y esta es la perspectiva por la que luchan los marxistas revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Javier Mart\u00ednez.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><\/a>* Este art\u00edculo publicado originalmente en la revista te\u00f3rica del PdAC \u2013 Italia).<\/p>\n\n\n\n<p>[1]&nbsp; J.B. Foster, B. Clark, <em>The robbery of nature.<\/em> <em>Capitalism and the ecological rift<\/em>, 2020, Monthly review press, versione ebook, p. 143.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Por ejemplo, el texto \u00abcl\u00e1sico\u00ab de Alfred Schmidt, <em>El concepto de naturaleza en Marx,<\/em> publicado en Alemania Occidental en 1962, y del cual la edici\u00f3n italiana de 1969<strong> (per i tipi Laterza) <\/strong>fue la primera traducci\u00f3n de la obra.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Pensemos en los estudios realizados por Tiziano Bagarolo, tanto individualmente como en la entonces Liga Comunista Revolucionaria, y el libro de Michele Nobile, <em>Merce-natura ed ecosocialismo<\/em>, 1993, Erre emme edizioni.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> &nbsp;La editorial Alegre ha publicado dos libros de Daniel Tanuro <em>L\u00b4impossible capitalismo verde (2011)<\/em>&nbsp; y <em>\u00c8 troppo tardi per essere pessimisti <\/em>(2020), que vuelve a proponer el an\u00e1lisis del antiguo Secretariado Unificado (ahora Comit\u00e9 Internacional) de la Cuarta Internacional, cuya expresi\u00f3n m\u00e1s completa es quiz\u00e1s el libro <em>\u00c9cosocialisme<\/em> de Micheal L\u00f6wy, que tampoco ha sido traducido al italiano. Por no mencionar, por ejemplo, que de las decenas de libros publicados por los autores vinculados a la <em>Monthly review <\/em>no hay ni el m\u00ednimo rastro<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> John Bellamy Foster (1953) es profesor de sociolog\u00eda en la universidad de Oreg\u00f3n y desde el 2000 es director de la&nbsp; <em>Monthly review<\/em>.&nbsp; Entre sus libros sobre el tema ambiental recodar <em>Marx\u2019s ecology<\/em> (2000), <em>The ecological revolution<\/em> (2009), <em>The ecological rift<\/em> (2010, con B. Clark e R. York), <em>Marx and the Earth<\/em> (2016, con P. Burkett) as\u00ed como otros citados en este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Marcello Musto (editado por), <em>Marx revival. Concetti essenziali e nuove letture<\/em>, 2019, Donzelli editore. El ensayo de J.B. Foster, \u201cEcologia\u201d, se encuentra en las p\u00e1ginas 199 a 219. Aprovechamos la ocasi\u00f3n para se\u00f1alar que en italiano est\u00e1 al menos publicado otro ensayo de J.B. Foster, \u201cI <em>Grundrisse<\/em> e le contraddizioni ecologiche del capitalismo\u201d, igualmente en una edici\u00f3n publicada por M. Musto <em>I <\/em>Grundrisse<em> di Karl Marx. Lineamenti fondamentali della critica dell\u2019economia politica 150 anni dopo<\/em>, 2015, Ets.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> No es irrelevante recordar que hay toda una l\u00ednea de an\u00e1lisis que contrasta el pensamiento dial\u00e9ctico de Marx con un supuesto \u00abdogmatismo\u00bb de Engels. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, fue Engels quien cre\u00f3 el \u00abmarxismo\u00bb despu\u00e9s de la muerte de Marx, con textos como <em>Anti-D\u00fchring<\/em> que distorsionar\u00edan el esp\u00edritu de la dial\u00e9ctica marxista. En el pasado, el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> fue escrito en vida de Marx, y sus comentarios sobre el texto de Engels fueron entusiastas, lo que demuestra la falta de fundamento de este an\u00e1lisis. Sin embargo, los autores que se refieren a visiones de este tipo (por ejemplo el citado Alfred Schmidt) tienden a contrastar la visi\u00f3n de Marx de la naturaleza con la de Engels, en particular la contenida en <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>: esta, que es una obra inacabada en la que Engels estuvo trabajando desde la d\u00e9cada de 1870 hasta 1883, y cuyos manuscritos fueron publicados en 1925 por el instituto Marx-Engels-Lenin, se considera que fue precursora del <em>diamat<\/em> de Stalin, es decir, una aplicaci\u00f3n del \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb a campos en los que no deber\u00eda aplicarse . Por nuestra parte, aunque no identificamos a Marx con Engels, creemos que el marxismo es el resultado de las aportaciones tanto de Marx como de Engels, y no encontramos contradicciones significativas entre ambos, ni siquiera en lo que respecta a la concepci\u00f3n de la naturaleza. Sin querer emitir un juicio sobre la Dial\u00e9ctica de la Naturaleza, recomendamos el \u00faltimo libro de J.B. Foster, <em>The return of nature: socialism and ecology<\/em>, 2020, Monthly review press, en la que el autor dedica una de las 3 partes del libro espec\u00edficamente a la figura de Engels, con un cap\u00edtulo espec\u00edfico sobre el an\u00e1lisis de la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, que el contenido, reconstruye de manera exhaustiva el contexto en el que Engels trabaj\u00f3 en la obra.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> &nbsp;M. Nobile, <em>op. cit.<\/em>, p. 13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> &nbsp;Esta \u00abprimera fase\u00bb no debe entenderse en un sentido puramente temporal: en realidad se incluyen los primeros estudios de los a\u00f1os ochenta y principios de los noventa, pero incluimos a todos aquellos que a\u00fan sostienen que el an\u00e1lisis marxista es defectuoso desde el punto de vista ambiental y que debe integrarse con la ecolog\u00eda, como es el caso de L\u00f6wy.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> J.B. Foster, \u201cForeword\u201d (\u201cPrefacio\u201d) a la segunda edici\u00f3n P. Burkett, <em>Marx and nature: a red and green perspective<\/em>, 1999, Haymarket books, 2016, p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a>&nbsp; <em>Ivi<\/em>, p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a><em>&nbsp; Ivi<\/em>, p. 6<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> El propio Foster escribe en realidad: \u00abEl socialismo de la primera fase con su combinaci\u00f3n ecl\u00e9ctica de Teor\u00eda Verde y marxismo es reemplazado por una visi\u00f3n marxista ecol\u00f3gica m\u00e1s profunda y desarrollada, derivada de los fundamentos te\u00f3ricos proporcionados por el propio Marx, sacados a la luz por las investigaciones ecosocialistas de la segunda fase. La pr\u00e1ctica ecol\u00f3gica socialista resultante podr\u00eda llamarse marxismo ecol\u00f3gico (o ecosocialismo de tercer nivel). Sin embargo, tambi\u00e9n podr\u00eda considerarse que constituye el marxismo en su verdadero sentido, independientemente de cualquier adjetivo calificativo. Nada podr\u00eda estar m\u00e1s en l\u00ednea con la visi\u00f3n cl\u00e1sica de Marx de los productores asociados racionalmente que regulan el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza\u00bb. V\u00e9ase J.B. Foster, \u201cEcolog\u00eda\u201d, en M. Musto, <em>op. cit.,<\/em> 2019, p. 217.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Kohei Saito, <em>Karl Marx\u2019s ecosocialism. Capital, nature and the unfinished critique of political economy<\/em>, 2016, Monthly review press, 2017, pp. 13-14. traducci\u00f3n propia desde el ingles. Senalar que el t\u00edtulo original de la obra publicada en alem\u00e1n es <em>Natur gegen Kapital: Marx\u2019 \u00d6kologie in seiner unvollendeten Kritik des Kapitalismus [Naturaleza contra capital: la ecolog\u00eda de Marx en su critica incompleta del capitalismo ].<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> P. Burkett, <em>Marx and Nature: a red and green perspective<\/em>, 1999, St. Martin\u2019s press, p. 26. La traducci\u00f3n es nuestra del ingl\u00e9s Todas las citas de Marx y Engels contenidas en el texto de Burkett, en la imposibilidad de comprobar las ediciones de las que est\u00e1n tomadas, han sido traducidas por nosotros del texto ingl\u00e9s, con la indicaci\u00f3n entre par\u00e9ntesis de la obra original de la que est\u00e1n tomadas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> Karl Marx, <em>Critica al Programma di Gotha<\/em>, 1875, Massari editore, 2008, p. 33.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> P. Burkett, <em>op. cit.<\/em>, 1999, p. 31.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> El t\u00e9rmino utilizado por Marx es<em> stoffwechsel<\/em>, que se ha traducido de diversas formas, entre ellas precisamente \u00abinteracci\u00f3n metab\u00f3lica\u00bb, \u00abmetabolismo\u00bb o incluso \u00abrecambio org\u00e1nico\u00bb (\u00abintercambio material\u00bb en la traducci\u00f3n de Roberto Fineschi del <em>Capitale<\/em> publicada en 2011 por La citt\u00e0 del sole nel XXXI volume delle <em>Opere complete<\/em> di Marx ed Engels. Seg\u00fan Alfred Schmidt, Marx habr\u00eda tomado este t\u00e9rmino del fisi\u00f3logo Jakob Moleschott (1822-1893), pero Foster cuestiona esta interpretaci\u00f3n de Schmidt, se\u00f1alando que el t\u00e9rmino ya estaba en uso en la literatura cient\u00edfica y Marx lo habr\u00eda retomado. despu\u00e9s de haber estudiado cuidadosamente al qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig (1803-1873). Cfr. J.B. Foster, <em>Marx\u2019s ecology: materialism and nature<\/em>, 2000, Monthly review press, p. 161.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> &nbsp;P. Burkett, <em>op. cit.<\/em>, 1999, pp. 133-134.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 57.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> Kohei Saito tambi\u00e9n insiste mucho en la importancia de esta separaci\u00f3n para Marx,&nbsp; Saito sostiene que esta es la base de la concepci\u00f3n marxista de la alienaci\u00f3n. Cfr. il capitolo \u201cAlienation of nature as the emergence of the modern\u201d, in K. Saito, <em>op. cit<\/em>., pp. 25-62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> &nbsp;P. Burkett, <em>op. cit.<\/em>, 1999, 74.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\">[24]<\/a> &nbsp;<em>Ivi<\/em>, pp. 76-77.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\">[25]<\/a> &nbsp;<em>Ivi<\/em>, p. 88.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\">[26]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 135<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Ivi<\/em>, pp. 79-80.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\" id=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Ivi, <\/em>p. 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\" id=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Ivi<\/em>, pp. 80-82.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\" id=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 82.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\" id=\"_ftn31\">[31]<\/a><em> <\/em><em>Ivi<\/em>, p. 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref32\" id=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 94.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref33\" id=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 98.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref34\" id=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Ivi,<\/em> p. 107-108.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref35\" id=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 110.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref36\" id=\"_ftn36\">[36]<\/a><em> Ivi<\/em>, pp. 113-116.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref37\" id=\"_ftn37\">[37]<\/a> En \u201cLiteratura y Revoluci\u00f3n\u201d, un texto escrito entre 1922 y 1923 para celebrar la Revoluci\u00f3n Victoriosa y esbozar parte de sus deberes art\u00edsticos y en la creaci\u00f3n de un \u00abhombre nuevo\u00bb, Lev Trotsky escribir\u00e1: \u00abLa m\u00e1quina no se interpone en el camino de la tierra. La m\u00e1quina es la herramienta del hombre moderno en todos los campos de la vida. La ciudad de hoy es transe\u00fante. Pero no se disolver\u00e1 en el viejo pueblo. Por el contrario, ser\u00e1 el pueblo el que se elevar\u00e1 a la ciudad. Esta es nuestra tarea principal\u00bb (L. Trotsky, Literatura y Revoluci\u00f3n, 1923, Einaudi, 1973, p. 223). Se puede ver que en este paso la necesidad, ya se\u00f1alada por Marx, de que superar la ant\u00edtesis ciudad\/pa\u00eds (como forma espec\u00edfica de ant\u00edtesis hombre\/naturaleza) es uno de los objetivos program\u00e1ticos de la sociedad comunista.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref38\" id=\"_ftn38\">[38]<\/a> La lectura de estos escritos, que forman parte de los Cuadernos de Par\u00eds, como obra aparte y completa ha sido objeto de serias cr\u00edticas. Saito contextualiza estas cr\u00edticas, en nuestra opini\u00f3n a la perfecci\u00f3n, en su libro <em>El ecosocialismo de Marx<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref39\" id=\"_ftn39\">[39]<\/a> Esta teor\u00eda, sustentada en particular por Louis Althusser, es criticada por Saito en el libro aqu\u00ed citado<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref40\" id=\"_ftn40\">[40]<\/a>&nbsp; K. Saito, <em>op. cit.<\/em>, p. 26.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref41\" id=\"_ftn41\">[41]<\/a><em> <\/em><em>Ivi<\/em>, pp. 28-29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref42\" id=\"_ftn42\">[42]<\/a>&nbsp; <em>Ivi<\/em>, p. 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref43\" id=\"_ftn43\">[43]<\/a>&nbsp; P. Burkett, <em>op. cit.<\/em>, 1999, p. 125.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref44\" id=\"_ftn44\">[44]<\/a><em> <\/em><em>Ivi<\/em>, p. 126.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref45\" id=\"_ftn45\">[45]<\/a><em> <\/em><em>Ivi<\/em>, p. 126.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref46\" id=\"_ftn46\">[46]<\/a><em> <\/em><em>Ivi<\/em>, p. 127-128.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref47\" id=\"_ftn47\">[47]<\/a> J.B. Foster, \u201cMarx\u2019s theory of metabolic rift\u201d, in <em>American journal of sociology<\/em>, n. 105, setiembre 1999, pp. 366-405.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref48\" id=\"_ftn48\">[48]<\/a>&nbsp; K. Marx, \u201cThe Chartists\u201d, 10 agosto 1852, publicado originalmente en el New York Daily Tribune, #3543, 25 de agosto de 1852, por K. Marx, F. Engels, Collected works, vol. XI, International publishers, 1979, p. 333. La traducci\u00f3n es nuestra del ingl\u00e9s. La cita contin\u00faa de la siguiente manera: \u00abEn resumen, no se puede tolerar ninguna restricci\u00f3n, regulaci\u00f3n o monopolio pol\u00edtico o social a menos que se base en las \u00ableyes internas de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, es decir, las condiciones en las que el capital produce y distribuye\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref49\" id=\"_ftn49\">[49]<\/a> La cursiva es nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref50\" id=\"_ftn50\">[50]<\/a> J.B. Foster, Op. cit., 2000, p\u00e1gs. 156-157. La traducci\u00f3n al ingl\u00e9s es nuestra. El paso es una transposici\u00f3n casi id\u00e9ntica de la contenida en el ensayo del a\u00f1o anterior, cf. J.B. Foster, <em>Op. cit<\/em>., 1999, p\u00e1gs. 379-380.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref51\" id=\"_ftn51\">[51]<\/a> J.B. Foster, <em>op. cit.<\/em>, 2000, p. 163.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref52\" id=\"_ftn52\">[52]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 164.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref53\" id=\"_ftn53\">[53]<\/a> El lector tiene derecho a preguntarse por qu\u00e9 quer\u00edamos \u00abproceder a la inversa\u00bb, es decir, desde los pasos marxianos de la cr\u00edtica ecol\u00f3gica del sistema capitalista hasta su concepci\u00f3n general de la naturaleza, y no desde la concepci\u00f3n general hasta los an\u00e1lisis particulares. Creemos que esta forma de proceder ha dado la debida importancia al componente pr\u00e1ctico-real del an\u00e1lisis de Marx, evitando que sus consideraciones parezcan filos\u00f3fico-abstractas, que de ninguna manera lo son.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref54\" id=\"_ftn54\">[54]<\/a> Sobre la cuesti\u00f3n de la influencia del materialismo de Feuerbach en el joven Marx, y sobre la superaci\u00f3n de Marx de estas concepciones materialistas vulgares, nos referimos al art\u00edculo de Fabiana Stefanoni, \u00abPor qu\u00e9 los fil\u00f3sofos no cambian el mundo. Marx and Engels&#8217; criticism of the Hegelian Youth and Feuerbach. \u00bfQu\u00e9 sigue siendo relevante en ese debate?\u00bb, en Trotskismo hoy, n. 16, primavera de 2020, pp. 12-19.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref55\" id=\"_ftn55\">[55]<\/a>&nbsp; Alfred Smith, <em>Il concetto di natura in Marx<\/em>, 1962, Edizioni Punto rosso, 2017, p. 83.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref56\" id=\"_ftn56\">[56]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 124.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref57\" id=\"_ftn57\">[57]<\/a><em> Ivi<\/em>, pp. 124-125.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref58\" id=\"_ftn58\">[58]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 126.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref59\" id=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 132.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref60\" id=\"_ftn60\">[60]<\/a> J.B. Foster, <em>op. cit.<\/em>, 2000, p. 157.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref61\" id=\"_ftn61\">[61]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 158.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref62\" id=\"_ftn62\">[62]<\/a> A. Schmidt, <em>op. cit.<\/em>, p. 157.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref63\" id=\"_ftn63\">[63]<\/a> &nbsp;M. Nobile, <em>op. cit.<\/em>, p. 43.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref64\" id=\"_ftn64\">[64]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 42.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref65\" id=\"_ftn65\">[65]<\/a><em> Ivi<\/em>, p. 53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref66\" id=\"_ftn66\">[66]<\/a> &nbsp;A. Schmidt, <em>op. cit.<\/em>, p. 158.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref67\" id=\"_ftn67\">[67]<\/a> &nbsp;P. Burkett, <em>op. cit.<\/em>, p. 152.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref68\" id=\"_ftn68\">[68]<\/a><em> Ivi<\/em>, p.154.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref69\" id=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Ivi<\/em>, p. 172.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref70\" id=\"_ftn70\">[70]<\/a> F. Engels, <em>Dialettica della natura<\/em>, 1925, in K. Marx, F. Engels, <em>Opere complete<\/em>, vol. XXV, Editori Riuniti, 1974, p. 468.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref71\" id=\"_ftn71\">[71]<\/a> A. Schmidt, <em>op. cit.<\/em>, pp. 163-164.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref72\" id=\"_ftn72\">[72]<\/a> F. Engels, <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, 1878, Edizioni Lotta comunista, 2009, p. 141.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref73\" id=\"_ftn73\">[73]<\/a> A. Schmidt, <em>op. cit.,<\/em> p. 162.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref74\" id=\"_ftn74\">[74]<\/a> No tenemos forma de entrar en el tema en la econom\u00eda de este ensayo, pero la propia investigaci\u00f3n cient\u00edfica est\u00e1 condicionada por la forma en que se produce: la investigaci\u00f3n, financiada casi en su totalidad por empresas privadas, no puede, de hecho, ir m\u00e1s all\u00e1 de ciertos l\u00edmites o en direcciones que no son \u00fatiles para el capital. Y los descubrimientos realizados dentro de estos l\u00edmites ya estrechos no se aplican racionalmente a la interacci\u00f3n metab\u00f3lica de la sociedad con la naturaleza. Una revoluci\u00f3n que cambie la forma de producci\u00f3n abrir\u00eda posibilidades inimaginables hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref75\" id=\"_ftn75\">[75]<\/a> M. Nobile, <em>op. cit.<\/em>, pp. 14-15.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref76\" id=\"_ftn76\">[76]<\/a> M. Nobile, <em>op. cit.<\/em>, pp. 52-53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref77\" id=\"_ftn77\">[77]<\/a> Tomemos a Foster, por ejemplo, solo porque sus conclusiones pol\u00edticas est\u00e1n expuestas en el ensayo &#8216;Ecolog\u00eda&#8217; ya mencionado, y por lo tanto nos ofrece una simple oportunidad para la cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref78\" id=\"_ftn78\">[78]<\/a> J.B. Foster, \u201cEcologia\u201d, in M. Musto, <em>op. cit.<\/em>, 2019, p. 215.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref79\" id=\"_ftn79\">[79]<\/a> Paul Marlor Sweezy (1910-2004) fue un economista marxista y fundador de la Revista Mensual en 1949. Las llamadas posiciones del tercer mundo sosten\u00edan que el centro de gravedad de la lucha de clases se hab\u00eda desplazado de los pa\u00edses capitalistas avanzados a los pa\u00edses dependientes, convirti\u00e9ndose, seg\u00fan algunos, en una lucha entre el norte y el sur del mundo. No est\u00e1 claro c\u00f3mo es posible que estas teorizaciones sobrevivieran a los franceses del 68&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref80\" id=\"_ftn80\">[80]<\/a><em>&nbsp; Ivi<\/em>, pp. 216-217.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref81\" id=\"_ftn81\">[81]<\/a> La cita es citada por M. L\u00f6wy en su libro <em>\u00c9cosocialisme<\/em> al final del octavo cap\u00edtulo. Dicho esto, en el pasado, L\u00f6wy no hace ninguna cr\u00edtica a Foster por esta referencia a Evo Morales. Pero en lo que respecta a L\u00f6wy, nos remitimos al ap\u00e9ndice de este ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref82\" id=\"_ftn82\">[82]<\/a> Deber\u00eda ser superfluo reiterar que no estamos de acuerdo con la caracterizaci\u00f3n de Foster de Evo Morales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref83\" id=\"_ftn83\">[83]<\/a><em> Ivi<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref84\" id=\"_ftn84\">[84]<\/a> M. Nobile, <em>op. cit.<\/em>, p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref85\" id=\"_ftn85\">[85]<\/a> Estos dos t\u00e9rminos indican dos aspectos diferentes (relaci\u00f3n hombre-hombre y relaci\u00f3n hombre-naturaleza) de la misma actividad humana, es decir, la creaci\u00f3n de valores de uso.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref86\" id=\"_ftn86\">[86]<\/a> Distinto del concepto de \u00abdesarrollo sostenible\u00bb utilizado por los economistas burgueses. V\u00e9ase P. Burkett, <em>Marxismo y econom\u00eda ecol\u00f3gica. Towards a red and green political economy, 2006, Brill, in particular chapter decimo, \u00abMarxism, ecological economics, and sust<\/em>ainable human development\u00bb. La econom\u00eda de este ensayo, que ya es de cuerpo entero, no nos permiti\u00f3 tratar esto como otros temas, sino s\u00f3lo dar una imagen general.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref87\" id=\"_ftn87\">[87]<\/a> J.B. Foster, \u201cEcologia\u201d, in M. Musto, <em>op. cit.<\/em>, 2019, p. 217.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Interpretaciones y an\u00e1lisis olvidados en un \u00e1mbito fundamental*. \u00abDespu\u00e9s de los grandes poetas rom\u00e1nticos, los mayores opositores de la idea de conquista de la naturaleza durante la revoluci\u00f3n industrial fueron Karl Marx e Friedrich Engels, los fundadores del materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico\u00bb[1] Matteo Bavassano El prop\u00f3sito de este art\u00edculo es esencialmente llamar la atenci\u00f3n del lector, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":78740,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[14605,2794],"tags":[],"class_list":["post-78739","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-climatica-y-ambiental","category-teoria"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Diego-Rivera-Hombre-en-la-encricijada-detalle-centro.jpg?fit=1600%2C1200&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Diego-Rivera-Hombre-en-la-encricijada-detalle-centro.jpg?fit=1600%2C1200&ssl=1","categories_names":["Crisis clim\u00e1tica y ambiental","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"leonardo","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5b026831a33fc9397b874aaf2fbce7cc661697946383efa447f6bf2fd4c79d48?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78739"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":78741,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78739\/revisions\/78741"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}