{"id":76596,"date":"2024-05-08T01:23:39","date_gmt":"2024-05-08T01:23:39","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=76596"},"modified":"2024-11-03T13:29:44","modified_gmt":"2024-11-03T13:29:44","slug":"marx-206-anos-marx-y-la-imposibilidad-de-reformar-la-sociedad-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/marx-206-anos-marx-y-la-imposibilidad-de-reformar-la-sociedad-capitalista\/","title":{"rendered":"Marx 206 a\u00f1os: Marx y la imposibilidad de reformar la sociedad capitalista"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Gustavo Machado, del canal Orienta\u00e7\u00e3o Marxista, 5\/5\/2024.-<\/p>\n\n\n\n<p>En una famosa escena de la literatura espa\u00f1ola, el noble Don Quijote, dominado por la locura, lucha contra molinos de viento creyendo que son guerreros gigantes. Es un personaje que busca cambiar el mundo, forz\u00e1ndolo a ser a su manera y se ve envuelto en un l\u00edo tras otro. Intenta con todas sus fuerzas ser un h\u00e9roe, pero lucha en vano contra el viento. Para Marx, los reformistas son como Don Quijote. En un texto preparatorio de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, llamado&nbsp;&nbsp;<em>Grundrisse<\/em>, califica de quijotescas las acciones reformistas. Es una referencia al personaje Don Quijote. Para Marx, intentar reformar el capitalismo es como golpear la punta de un cuchillo. Pero \u00bfqu\u00e9 entend\u00eda Marx por reformismo?<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 es el reformismo?<\/h4>\n\n\n\n<p>Lo que caracteriza el reformismo es la creencia de que es posible arreglar el capitalismo. La creencia de que el capitalismo no funciona porque una u otra parte est\u00e1 desajustada. Bastar\u00eda con corregir lo que est\u00e1 mal y todo el sistema funcionar\u00eda de forma racional, coherente y justa. En este sentido, los reformistas no parten de la sociedad tal como es, sino de c\u00f3mo deber\u00eda ser. Es curioso, entonces, que muchos consideren que el marxismo es ut\u00f3pico. Ut\u00f3pico es creer que el capitalismo se puede reformar, que es posible arreglarlo. Esto es lo que veremos aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo muy interesante fue el influyente socialista franc\u00e9s Joseph Proudhon. En 1848, la clase obrera se puso por primera vez en lucha directa contra la burgues\u00eda: comenzaba la revoluci\u00f3n de 1848. Proudhon se mantuvo distante de todas las luchas y despreciaba a todos sus dirigentes. Para \u00e9l lo fundamental era implementar su proyecto de reforma. Con su proyecto de sociedad ideal en mente, Proudhon no gast\u00f3 tiempor en movilizaciones, barricadas y luchas callejeras en la revoluci\u00f3n que se produc\u00eda. Fue elegido diputado y present\u00f3 su proyecto al parlamento franc\u00e9s en 1848. Este proyecto fue rechazado por 600 votos contra 2.<\/p>\n\n\n\n<p>Su proyecto era el siguiente: sustituir el dinero por una especie de vale o bono que pagar\u00eda la hora de trabajo. La principal medida, por lo tanto, era transformar las empresas en cooperativas de trabajadores. Sin embargo, dichas cooperativas continuar\u00edan fabricando bienes y vendi\u00e9ndolos en el mercado. El trabajador ahora ser\u00eda patr\u00f3n y trabajador al mismo tiempo. Proudhon quiere conservar la mercanc\u00eda y deshacerse del dinero. Mantener el capital acumulado en las empresas y acabar con el capitalista. \u00bfEs esto posible?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El capitalismo como sistema articulado<\/h4>\n\n\n\n<p>Toda la obra econ\u00f3mica de Marx, especialmente&nbsp;<em>El Capital<\/em>, busca demostrar que no es posible resolver los problemas del capitalismo mediante reformas, como quer\u00eda Proudhon. Al contrario de las caracter\u00edsticas quijotescas de los socialistas ut\u00f3picos y reformistas de la \u00e9poca, cuando pretend\u00edan construir la sociedad del futuro mediante una \u201creforma del mercado de valores\u201d [en la bolsa] o de un banco que emitiera bonos horario, Marx destaca el car\u00e1cter radicalmente contradictorio y potencialmente explosivo de las relaciones sociales capitalistas al gestar en su interior las condiciones que posibilitan su superaci\u00f3n. \u201cLa competencia genera concentraci\u00f3n de capital, monopolios, sociedades an\u00f3nimas\u201d, \u201cel intercambio privado genera comercio mundial, la independencia privada genera dependencia total del llamado mercado mundial\u201d, \u201cla divisi\u00f3n del trabajo genera aglomeraci\u00f3n, coordinaci\u00f3n, cooperaci\u00f3n\u201d y, sobre todo, \u201cla ant\u00edtesis de los intereses privados genera intereses de clase\u201d. Como puede verse, el capital es una \u201cmasa de formas antit\u00e9ticas de la unidad social cuyo car\u00e1cter antit\u00e9tico [\u2026] jam\u00e1s puede explotar por medio de metamorfosis silenciosas\u201d (MARX, 2011, p. 107).<\/p>\n\n\n\n<p>Marx muestra c\u00f3mo cada parte del capitalismo est\u00e1 relacionada con otra. Es un sistema por naturaleza irracional, contradictorio, opresivo y, por tanto, incontrolable. \u00a1Veamos!<\/p>\n\n\n\n<p>El centro de este sistema es la producci\u00f3n destinada a la acumulaci\u00f3n de riquezas por parte de las empresas individuales. Empresas que son una propiedad privada. No importa si son cooperativas o est\u00e1n controladas por un capitalista o m\u00e1s de uno. Dentro de estas empresas, como propiedad privada, existe un control f\u00e9rreo sobre actividades, funciones, horarios, con el objetivo de producir la mayor cantidad posible de riqueza y obtener ganancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, por un lado, al interior de las empresas todo es estrictamente controlado, por otro lado, no existe control alguno en las relaci\u00f3n entre las empresas en la sociedad. Cada empresa produce mercader\u00edas para ser intercambiadas en el mercado, consumidas por un comprador que, desde el inicio, nadie sabe qui\u00e9n es. Como todo se intercambia en el mercado, surge la necesidad del dinero que permite comparar toda esa multitud de mercader\u00edas. Como vemos, si dentro de la empresa todo est\u00e1 estandarizado, dividido y regulado, fuera de ella reina una inseguridad total: nada se puede predecir con exactitud. \u00bfSe vender\u00e1n los veh\u00edculos producidos por un fabricante de autom\u00f3viles? \u00bfEl mineral extra\u00eddo de las minas encontrar\u00e1 compradores? Tal vez s\u00ed, tal vez no. Nadie sabe con certeza cu\u00e1ndo y d\u00f3nde.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta inmensidad de empresas, estar\u00e1n las que se dedican a la producci\u00f3n de mercader\u00edas propiamente dichas: esto es el capital industrial. Aqu\u00ed es donde entran los fabricantes de veh\u00edculos, los productores de calzado y alimentos, etc. Pero es necesario hacer que las mercader\u00edas lleguen a manos de consumidores individuales, la mayor\u00eda de los cuales son trabajadores. Por eso existe el capital comercial, responsable de distribuir las mercader\u00edas. Sin embargo, como no hay control sobre todas estas innumerables relaciones entre empresas, se desarrollar\u00e1n dos ramas para establecer las condiciones m\u00ednimas para que este sistema siga existiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es el capital bancario que proporciona cr\u00e9dito y pr\u00e9stamo con un tipo de inter\u00e9s determinado; el cr\u00e9dito es una forma particular del capital que devenga intereses. Una parte importante de las empresas que componen el capital industrial necesita inversiones gigantescas. Sus instalaciones son enormes y el sistema de maquinaria muy caro. De esta manera, el capital bancario debe proporcionar a conjunto de las empresas, en forma de pr\u00e9stamos, el capital que posibilite que su negocio funcione: es el comercio de dinero. Por lo tanto, contraponer el capital bancario con el capital productivo es absurdo en los t\u00e9rminos. Como indica Marx:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El sistema de cr\u00e9dito completa su desarrollo como reacci\u00f3n contra la usura. Pero esto no debe malinterpretarse ni interpretarse en modo alguno a la manera de los autores antiguos, los Padres de la Iglesia, Lutero o los antiguos socialistas. El sistema crediticio no significa otra cosa que la sumisi\u00f3n del capital que devenga intereses a las condiciones y necesidades del modo de producci\u00f3n capitalista<\/em> (MARX, 2017, pp. 659-660).<\/p>\n\n\n\n<p>Asei, el sistema crediticio es una exigencia necesaria del modo de producci\u00f3n capitalista, sin el cual la reproducci\u00f3n del sistema en su conjunto se vuelve imposible. Por eso, Marx ironiza las reformas propuestas por Proudhon, fundadas en el cr\u00e9dito gratuito:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mientras el modo de producci\u00f3n capitalista siga existiendo, el capital que devenga intereses, que de hecho constituye la base de su sistema crediticio, tambi\u00e9n persistir\u00e1 como una de sus formas. S\u00f3lo ese escritor sensacionalista, Proudhon, que quer\u00eda mantener la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y abolir el dinero, fue capaz de imaginar el monstruoso cr\u00e9dito&nbsp;<\/em>gratuito<em>, esa pretendida realizaci\u00f3n del deseo piadoso desde el punto de vista de la peque\u00f1a burgues\u00eda<\/em><strong> <\/strong>(MARX, 2017, p. 667).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, como sabemos, la mayor\u00eda de las corrientes que creen posible domesticar el capitalismo hacen lo contrario: sacralizan el capital productivo y demonizan el capital bancario sin darse cuenta de la necesaria conexi\u00f3n entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la instituci\u00f3n principal es el Estado. El Estado garantiza un padr\u00f3n monetario, como el d\u00f3lar y el real, que sea aceptado tanto por vendedores como por compradores dentro de un pa\u00eds. Para regular la competencia entre las empresas, el Estado determina una jornada laboral y los derechos m\u00ednimos para cada trabajador. Como la fuerza de trabajo es una mercanc\u00eda que se vende y se compra en el mercado, una lucha entre trabajadores y capitalistas define el padr\u00f3n m\u00ednimo de derechos. El Estado establece esta norma para todas las empresas. Tambi\u00e9n define las condiciones para la compra y venta de mercader\u00edas de empresas de pa\u00edses diferentes y, por lo tanto, negocia con otros Estados. Como vemos, el Estado no es capaz de controlar el mercado, sino de establecer las condiciones m\u00ednimas para su funcionamiento. Por esta raz\u00f3n, para asegurar que la econom\u00eda capitalista no se descarrile, a trav\u00e9s del Estado los capitalistas pueden concentrar sus fuerzas para reprimir todas y cada una de las amenazas a este sistema. De ah\u00ed las fuerzas armadas, el derecho, los jueces y las leyes. De ah\u00ed los constantes cambios en las formas pol\u00edticas del Estado para adaptarse a las necesidades del momento, con miras a garantizar el mantenimiento del sistema y de las clases sociales que lo parasitan.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, nada puede ser m\u00e1s contrario a la concepci\u00f3n marxista que la idea de transformar la sociedad poseyendo el Estado capitalista. En este sentido, Marx dir\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las formas jur\u00eddicas en las que estas transacciones econ\u00f3micas aparecen como actos de voluntad de los involucrados, como externalizaciones de su voluntad com\u00fan y como contratos cuya ejecuci\u00f3n puede ser impuesta a las partes por el Estado, no pueden determinar, como meras formas que son, ese contenido. S\u00f3lo pueden expresarlo. Cuando corresponde al modo de producci\u00f3n, cuando le es adecuado, ese contenido es justo; cuando lo contradice, es injusto. La esclavitud, basada en el modo de producci\u00f3n capitalista, es injusta, al igual que el fraude en relaci\u00f3n con la calidad de las mercader\u00edas <\/em>(MARX, 2017, pp. 386-387).<\/p>\n\n\n\n<p>Como puede verse, la cr\u00edtica a la sociedad burguesa expuesta por Marx no se fundamenta en una condena moral de la mism, ni en una \u00e9tica universal del hombre basada en principios eternos de justicia. Antes de eso, los presupuestos de las relaciones de producci\u00f3n socialistas aparecen en el seno de la propia sociedad burguesa. Si<em> \u201cno encontr\u00e1semos veladas en la sociedad [burguesa], tal como ella es, las condiciones materiales de producci\u00f3n y las correspondientes relaciones de intercambio para una sociedad sin clases, todos los intentos de explotarla ser\u00edan quijotescas\u201d <\/em>(MARX, 2011, p. 107).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El reformismo no es un mal menor<\/h4>\n\n\n\n<p>Todo el sistema, por lo tanto, est\u00e1 orientado a garantizar el origen y fuente de toda la riqueza dentro de las empresas. Es decir: que el due\u00f1o de la empresa se apropie de parte de la riqueza producida por sus respectivos trabajadores y siga haciendo lo mismo a\u00f1o tras a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La ilusi\u00f3n de los reformistas, por lo tanto, es creer que algunas de las partes de este sistema puede ser alterada en su naturaleza y hacer que el conjunto funcione de manera diferente. Que es posible, como pensaba Proudhon, abolir el dinero y mantener la mercader\u00eda. Acabar con los capitalistas y mantener la acumulaci\u00f3n de capital dentro de las empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que Proudhon, hoy, innumerables organizaciones creen que es posible humanizar el capitalismo. O sea, resolver los problemas de la clase trabajadora sin destruir en su conjunto el sistema que produce esos mismos problemas. Algunos, como Ciro Gomes en el Brasil, creen que el problema es el capital bancario y financiero. Su programa defiende el capital productivo e industrial contra el capital que comercializa dinero. Otros creen que a trav\u00e9s del Estado es posible transformar la sociedad y transferir la riqueza producida a los m\u00e1s pobres, impulsando pol\u00edticas de consumo familiar. Tambi\u00e9n hay una vertiente nacionalista, que cree que la soluci\u00f3n es favorecer a las empresas nacionales, privadas o estatales, frente a las extranjeras. Como podemos ver, tenemos varios tipos de reformismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos programas reformistas pueden incluso tener raz\u00f3n en varias de sus cr\u00edticas a tal o cual problema en particular. Sin embargo, cuando intentan alterar el sistema usando sus propios engranajes, son tragados por \u00e9l. Esto sucede porque todas estas partes: mercader\u00edas, dinero, trabajadores y capitalistas, capital industrial y bancario, y el propio Estado est\u00e1n articulados entre s\u00ed y son parte de un mismo sistema. Alimentan los mismos engranajes. Por eso, Marx luch\u00f3 contra los reformistas nacionalistas como el italiano Mazzini, l\u00edder de la unificaci\u00f3n italiana en un solo Estado. Tambi\u00e9n luch\u00f3 contra los reformistas sindicalistas que se limitaban a pautas salariales y por empleo dentro de los l\u00edmites del capitalismo y de las leyes establecidas por el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el principal problema, para Marx, no es s\u00f3lo el hecho de que las ideas reformistas est\u00e9n equivocadas. El principal problema es que estas ideas son objeto de disputa dentro de las organizaciones de trabajadores. Cuando se ponen en pr\u00e1ctica, estos proyectos de reforma conducen a la desmoralizaci\u00f3n, ya que resultan impotentes para lograr sus fines. De ah\u00ed la necesidad de un programa claro, que apunte hacia la destrucci\u00f3n del capitalismo y su Estado y la imposibilidad de reformarlo. Por eso, el reformismo no era, para Marx, un mal menor. Estas eran concepciones que deb\u00edan ser derrotadas y destruidas dentro de las organizaciones obreras.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, toda su obra econ\u00f3mica no fue escrita con un inter\u00e9s \u00fanicamente te\u00f3rico. Su primer manuscrito sobre <em>El Capital<\/em>, los <em>Grundrisse<\/em>, fue escrito precisamente con la crisis europea y la posibilidad de una revoluci\u00f3n. En este sentido, Marx informa a Engels: \u201c<em>Estoy trabajando como loco, toda la noche, para reunir mis estudios de econom\u00eda de modo que al menos pueda comprender claramente los contornos antes del diluvio [el diluvio es la revoluci\u00f3n europea que Marx preve\u00eda]\u201d.<\/em>&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 Marx quiere concluir un estudio de econom\u00eda en el momento en que se acerca una revoluci\u00f3n? La respuesta est\u00e1 en otra carta enviada a su amigo Joseph Weydemeyer donde dice lo siguiente: en este escrito \u201cse destruye en sus fundamentos el socialismo proudhoniano, actualmente de moda en Francia, que pretende dejar subsistir la producci\u00f3n privada, pero organizar el intercambio de productos privados\u201d. Quiere la mercader\u00eda, pero no el dinero. El comunismo debe, ante todo, deshacerse de este falso hermano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha de Marx contra los reformistas fue, por tanto, la lucha contra los falsos hermanos del comunismo. Al fin y al cabo, las buenas intenciones no bastan. Un camino equivocado lleva el movimiento a la desmoralizaci\u00f3n y la derrota. Como dice Marx en <em>El Capital<\/em>: \u201cel camino al infierno est\u00e1 empedrado de buenas intenciones\u201d. Se necesita un programa que tenga como objetivo destruir el capitalismo desde sus cimientos. Si no, estaremos luchando contra el viento.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Referencias<\/h4>\n\n\n\n<p>MARX, K..\u00a0\u00a0<em>El Capital \u2013 Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Libro III<\/em>\u00a0. S\u00e3o Paulo: Boitempo, 2017. MARX, K.\u00a0\u00a0<em>Grundrisse<\/em>. R\u00edo de Janeiro: Editorial Boitempo, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo Machado, del canal Orienta\u00e7\u00e3o Marxista, 5\/5\/2024.- En una famosa escena de la literatura espa\u00f1ola, el noble Don Quijote, dominado por la locura, lucha contra molinos de viento creyendo que son guerreros gigantes. 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