{"id":76048,"date":"2024-02-14T10:24:21","date_gmt":"2024-02-14T10:24:21","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=76048"},"modified":"2024-11-03T13:31:19","modified_gmt":"2024-11-03T13:31:19","slug":"estallido-social-colombiano-una-conmemoracion-radical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/estallido-social-colombiano-una-conmemoracion-radical\/","title":{"rendered":"Estallido social colombiano: una conmemoraci\u00f3n radical"},"content":{"rendered":"\n<p>Replicamos este texto publicado originalmente en la Revista\u00a0<em>Izquierda<\/em>\u00a0(#114 \u2013 Diciembre). Por otro lado, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) se encuentra analizando actualmente la profundidad del cambio acaecido con los paros nacionales de 2019 y 2021, y la posibilidad que estemos ante un cambio de etapa hist\u00f3rica es a\u00fan materia de discusi\u00f3n. Consideramos material de utilidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por: Sergio Chaparro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Profesor e investigador independiente<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Profesional en Filosof\u00eda (\u03c6UR)<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Candidato a Mag\u00edster en Estudios Sociales de la Ciencia (UNAL)<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo se vivi\u00f3 el estallido social en Colombia? \u00bfPor qu\u00e9 conmemorarlo hoy? En septiembre y noviembre de 2023, en Cali, Puerto Resistencia, lo mismo que en Bogot\u00e1, Suba La Gaitana, la\u00a0<em>Nacho<\/em>, la\u00a0<em>Peda<\/em>\u00a0y la\u00a0<em>Distri<\/em>, j\u00f3venes rememoraron con acciones el estallido. El art\u00edculo elucida y responde estas dos indagaciones desde el punto de vista de clase de los trabajadores.<\/h4>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los tres momentos y la rabia plebeya<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para iniciar, la versi\u00f3n oficial y libreto de los grandes medios del capital suelen denominar el estallido social en Colombia como un episodio at\u00edpico ocurrido en abril de 2021 y meses subsiguientes. Un brote razonable de descontento social, juvenil y desborde de vandalismo con fines pol\u00edticos desestabilizadores ante la gesti\u00f3n del gobierno de Iv\u00e1n Duque. La famosa \u201crevoluci\u00f3n molecular disipada\u201d, dijo en su momento el patriarca \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de ello, seg\u00fan el medio espa\u00f1ol&nbsp;<em>La Vanguardia<\/em>1&nbsp;, en dos papeles de trabajo tecnocient\u00edfico para el Fondo Monetario Internacional2&nbsp;, para los que cuatro investigadores indagaron sobre las repercusiones contingentes de la pandemia en la situaci\u00f3n mundial, se acu\u00f1\u00f3 y\/o populariz\u00f3 el t\u00e9rmino&nbsp;<em>estallido social<\/em>. Ante la desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica y el aumento de las desigualdades sociales entre el capital y el trabajo, sumados al c\u00f3ctel explosivo de una emergencia sanitaria y al deterioro de los sistemas de salud, el informe del FMI advirti\u00f3 y previ\u00f3 la alta probabilidad de ocurrencia de una serie discontinua de estallidos sociales en el mundo. En efecto, mostrando la eficacia de las ciencias sociales, estos estallidos se dieron con un aparente efecto cascada y relativa sincron\u00eda en Chile, Ecuador, Hait\u00ed, Hong Kong, Estados Unidos \u2026 y Colombia. As\u00ed las cosas, para el organismo imperialista y los gobiernos peones, el estallido social constituye una serie de protestas continuadas en el tiempo en varios lugares del mundo con potencial de desestabilizar los gobiernos y aumentar la polarizaci\u00f3n, la violencia y el resentimiento. Para la burgues\u00eda, sus cuadros intelectuales y&nbsp;<em>think tanks<\/em>&nbsp;hay un temor latente de que se gesten protestas masivas y estallidos sociales, rebeliones, insurrecciones, en suma \u2026 revoluciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que el pueblo trabajador colombiano conmemore de manera radical el estallido es ineludible contrastar con la visi\u00f3n distorsionada de los&nbsp;<em>mass media<\/em>, del FMI, de los gobiernos del capital, detractores del paro, as\u00ed como cierta visi\u00f3n simplificada de las izquierdas y las academias cr\u00edticas, presas de las miradas de muy corta duraci\u00f3n y los an\u00e1lisis pol\u00edticos apresurados y fragmentarios de coyunturas concretas. Es el caso del libro&nbsp;<em>Estallido social&nbsp;<\/em>2021.&nbsp;<em>Expresiones de vida y resistencias<\/em>&nbsp;(Eds. Juan Carlos Celis, 2023) y otros t\u00edtulos investigativos3&nbsp;. En este art\u00edculo comprendemos el estallido social colombiano como un proceso hist\u00f3rico discontinuo de tres momentos y el pico m\u00e1s alto de la lucha de clases nacional, luego del Paro C\u00edvico Nacional de 1977 y del Paro Nacional Agrario, \u00c9tnico y Popular de 2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Como apunt\u00f3 el historiador marxista Ren\u00e1n Vega Cantor, el estallido es un acontecimiento hist\u00f3rico in\u00e9dito, la protesta social republicana m\u00e1s importante en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os4&nbsp;. En ese contexto, habr\u00eda que hacer la salvedad y resaltar el matiz de que el estallido colombiano, aun cuando haya sido el pico m\u00e1s alto de una situaci\u00f3n prerrevolucionaria, con todo, estuvo detr\u00e1s de los procesos revolucionarios de la magnitud de la Guerra de Independencia (1810-1819) y del Primer Colombianazo, conocido como El Bogotazo (1948-1953). El estallido social colombiano es, en sentido reciente, lo m\u00e1s cercano que hemos estado a una situaci\u00f3n revolucionaria, de lucha abierta de clases de los de abajo contra el poder de la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El estallido social colombiano constituy\u00f3 una poderosa movilizaci\u00f3n de masas con m\u00faltiples repertorios de acci\u00f3n colectiva. Un acumulado de rabia plebeya y fiesta de los pobres que gener\u00f3 un punto real de inflexi\u00f3n hist\u00f3rica que puso contra las cuerdas al gobierno uribista \u2013estuvo muy cerca la renuncia de Duque, contemplada por las \u00e9lites para quemar el \u201cfusible\u201d\u2013 y el r\u00e9gimen pol\u00edtico existente de la clase capitalista nacional, con sus fuerzas armadas, sus \u00f3rganos pol\u00edticos y econ\u00f3micos, disfuncionales y atacados. Est\u00e1 en debate cient\u00edfico, econ\u00f3mico-pol\u00edtico, si el estallido social abri\u00f3 en Colombia una nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica nacional \u2013a\u00f1os\u2013 o incluso una nueva etapa hist\u00f3rica nacional \u2013d\u00e9cadas\u2013, favorable a la correlaci\u00f3n del campo de los explotados y oprimidos, con posibilidades de conquistar reformas, poner en jaque mate al r\u00e9gimen y abrir nuevas contiendas. Colombia s\u00ed est\u00e1 cambiando, dicen los socialistas5&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso del estallido social colombiano se dio en tres momentos discontinuos, con apenas unos meses de diferente. Su inicio glorioso, un 21 de noviembre de 2019, se dio cuando el Comando Nacional Unitario, integrado por las centrales obreras CUT, CTC, CGT, junto a organizaciones sociales, se vieron presionados a una convocatoria de paro&nbsp;<em>Contra el paquetazo de Duque, OCDE, FMI y el Banco Mundial<\/em>: por la vida y la paz, para darle la bienvenida al mismo, luego del Paro Nacional Universitario por la Educaci\u00f3n y el Paro del Pac\u00edfico Colombiano. D\u00edas antes, el gobierno y los empresarios, como en el cuento de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, atemorizaron a sus s\u00fabditos con el presentimiento de que \u201calgo muy grave va a pasar en este pueblo\u201d6&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que el 21N se trat\u00f3 de una huelga pol\u00edtica antigobiernista en forma de paros sectoriales en el sector p\u00fablico, manifestaciones masivas en los principales cascos urbanos y rurales, con cierre temprano de empresas y de instituciones de educaci\u00f3n, alteraciones de la movilidad p\u00fablica, bloqueos de v\u00edas, etc., etc. La jornada termin\u00f3 con un poderoso cacerolazo en los barrios populares y medios, en apoyo a la llamarada de paro; a finales de noviembre y principios de diciembre, las iniciativas movilizadoras se replicaron con un saldo de, por lo menos, 3 muertos oficiales \u2013entre ellos, el joven Dilan Mauricio Cruz Medina, asesinado por el ESMAD\u2013, 250 heridos y m\u00e1s de 100 arrestos. Como un peri\u00f3dico alternativo rese\u00f1\u00f3 en su editorial,&nbsp;<em>Paro Nacional: algo est\u00e1 cambiando<\/em>7&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo momento de realce del estallido colombiano, en medio de la cat\u00e1strofe sanitaria de la pandemia COVID-19 y fuertes afectaciones econ\u00f3micas, se da, el 9 y 10 de septiembre de 2020, con un hecho de brutalidad policial y posteriores protestas. Un grupo de agentes de polic\u00eda golpe\u00f3 y electrocut\u00f3 a un taxista y estudiante de Derecho, Javier Ordo\u00f1ez, caus\u00e1ndole la muerte. Esto despert\u00f3 la rabia plebeya de j\u00f3venes de barriadas populares que protestaron frente a las estaciones de polic\u00eda y los Centros de Atenci\u00f3n Inmediata (CAI), ocasionando la quema y vandalizaci\u00f3n de entre 40 y 80 estaciones, replicando el estallido estadounidense, tras el asesinato extrajudicial de George Floyd. En esta jornada, los voceros del r\u00e9gimen estigmatizaron a la juventud. Y, aunque, si bien algunos milicianos de guerrillas pudieron haber participado, la protesta fue espont\u00e1nea y masiva, fruto del fermento social, y, por tanto, no fue fabricada en un escritorio ni dise\u00f1ada en las monta\u00f1as. Durante este segundo momento del estallido, el Puesto de Mando Unificado (PMU) de la Polic\u00eda Nacional y la Alcald\u00eda de Claudia L\u00f3pez, en un intento de contener la movilizaci\u00f3n, agenciaron el asesinato extrajudicial de 13 civiles por las balas de agentes policiales, conocido como la Masacre de Bogot\u00e18&nbsp;, hasta el d\u00eda de hoy, impune.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer momento del estallido, su apogeo masivo, fue en el 28 de abril de 2021, cuando el Comando Nacional de Paro (CNP) convoc\u00f3 a tomar las calles en respuesta a los intentos del gobierno de incrementar el IVA (Impuesto al Valor Agregado), para salir a flote del virus Sars-CoV-19 y las m\u00e1s de 142 mil v\u00edctimas mortales en Colombia, gravando la canasta b\u00e1sica de las familias trabajadoras y los sectores populares. Esta<em>&nbsp;papaya<\/em>&nbsp;fue servida por el capital, su pe\u00f3n presidencial y su comitiva de ministros, y la oposici\u00f3n social la parti\u00f3, ocasionando un quiebre hist\u00f3rico nacional, la irreversibilidad de una nueva etapa de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo entonces movilizaciones sociales que se tornaron en convocatorias masivas, se fomentaron los puntos de resistencia y el derribo de monumentos coloniales y nuevos \u00edconos, nacieron&nbsp;<em>las primeras l\u00edneas<\/em>, se construyeron las asambleas comunales por dos meses turbulentos y fascinantes, se dieron los cacerolazos y concentraciones masivas frente a la casa de Duque, con la desaprobaci\u00f3n mayoritaria de una fracci\u00f3n pol\u00edtica capitalista, el Uribismo, que gobern\u00f3 el pa\u00eds por cerca de 15 a\u00f1os. Estos meses convulsos de apogeo y cierre del estallido dejaron un saldo dram\u00e1tico de m\u00e1s de 80 muertos, 1200 heridos, 103 lesiones oculares, 1380 detenidos, 129 desaparecidos y 28 agresiones sexuales a mujeres participantes en el paro.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los logros clave del 28A y todos los momentos discontinuos del estallido social colombiano, se pueden mencionar la renuncia de 5 ministros, el retiro de las reformas tributaria y pensional, el repliegue del \u201cpaquetazo\u201d, la implantaci\u00f3n parcial del rubro presupuestal y nuevas partidas para la matr\u00edcula cero en las universidades p\u00fablicas y la no realizaci\u00f3n circense de la Copa Am\u00e9rica en Colombia. Los&nbsp;<em>nadies<\/em>&nbsp;protagonizaron la historia en las calles. Pero, la mayor conquista del estallido fue, sobre todo, el avance de la conciencia y la fuerza organizativa de miles y millones. Cuesti\u00f3n movilizadora que se expres\u00f3 y traslad\u00f3 a la batalla electoral, con una derrota hist\u00f3rica de la burgues\u00eda colombiana y sus partidos tradicionales. En s\u00edntesis, el estallido social configur\u00f3 y conjug\u00f3 un conjunto de fen\u00f3menos complejos que dieron como resultado una apertura contradictoria de una nueva etapa hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Postestallido, porvenir de la revoluci\u00f3n colombiana<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El estallido social colombiano, como parte de la memoria colectiva, expres\u00f3 las reivindicaciones fundamentales en el momento de cierre de la antigua etapa (en mi hip\u00f3tesis, la \u00faltima va de 1991 a 2018, esto es, desde la Constituyente al proceso de paz con las FARC-EP) y el tr\u00e1nsito de apertura a una nueva etapa hist\u00f3rica de la lucha de clases nacional, con todos sus claroscuros e interregnos de tendencias y contratendencias entre lo antiguo y lo nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vistas con los ojos del presente, las tareas del porvenir est\u00e1n en lograr materializar los cambios del Paro Nacional, el programa del estallido social. El arte de conmemorar este levantamiento de los abajo de modo coherente y radical, estriba en lograr en los pr\u00f3ximos quinquenios y decenios una revoluci\u00f3n colombiana permanente contra el r\u00e9gimen antidemocr\u00e1tico de todas las fracciones burguesas y peque\u00f1oburguesas (uribistas, santistas, lleristas, charistas, fajardistas y centristas, etc.), un Colombianazo insurreccional, una Primavera Colombiana por una segunda y definitiva independencia de la potencia imperialista de EE. UU. y la oligarqu\u00eda criolla. Este proceso hist\u00f3rico de cambio no podr\u00e1 alcanzar un triunfo duradero sin un gran partido de trabajadores y socialista en Colombia. Enumeramos cinco tareas centrales y conmemorativas para un nuevo estallido de dignidad y libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primero.<\/strong>&nbsp;Est\u00e1 el des eo cultural de finalizar el conflicto armado y de vivir en paz, con mayores libertades democr\u00e1ticas, luego de la desmovilizaci\u00f3n de la mayor\u00eda de las FARC-EP hist\u00f3ricas, proceso sin el cual no habr\u00eda podido desatarse un estallido social de las magnitudes del que se dio en Colombia. Ante la escalada de violencia regional, hoy est\u00e1 pendiente el proceso de paz con el ELN y las disidencias del Estado Mayor Central (EMC), para que estos aparatos armados dejen de ser un obst\u00e1culo regional para la construcci\u00f3n social y pol\u00edtica de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El 21N, el 9-10S y el 28A fueron, entre otras cosas, una respuesta de indignaci\u00f3n ante los bombardeos indiscriminados durante dos a\u00f1os del ej\u00e9rcito en Caquet\u00e1 a campamentos guerrilleros y otras zonas, como resultado de los cuales, seg\u00fan el diario&nbsp;<em>El Pa\u00eds,<\/em>&nbsp;murieron 29 ni\u00f1os indefensos (\u201cm\u00e1quinas de guerra\u201d), reclutados de manera forzosa9&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual modo, el descontento social se expres\u00f3 en el repudio al incremento del asesinato de l\u00edderes y lideresas sociales durante la era Duque, con el deseo de un desmonte del paramilitarismo y la depuraci\u00f3n de la fuerza p\u00fablica ante su brutalidad. Sigue entonces vigente la reivindicaci\u00f3n por la verdad, la justicia y la reparaci\u00f3n del movimiento sindical, social y las v\u00edctimas, ante el genocidio paramilitar y estatal. Es ineludible la demanda social de c\u00e1rcel para Uribe y no aceptar la impunidad del exjefe paramilitar genocida Salvatore Mancuso, como supuesto gestor de paz, y la c\u00fapula militar, que propone el nuevo gobierno progresista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo.<\/strong>&nbsp;La agitaci\u00f3n del c\u00e1ntico partisano de \u201cDuque Chao\u201d, canci\u00f3n oficial del estallido social, al igual que la consigna \u201cLe decimos nunca m\u00e1s al Uribismo\u201d, se expres\u00f3 en los 8 y 11 millones de votos por Petro (2018, 2022) y la emergencia misma del primer gobierno reformista de conciliaci\u00f3n de clases, el Pacto Hist\u00f3rico. De manera distorsionada, el nuevo gobierno es producto hist\u00f3rico del estallido social, la rabia plebeya y la inconformidad de los \u00faltimos decenios. El movimiento social y el pueblo trabajador no puede plegarse ni confiar en el proyecto progresista capitalista de Petro y sus l\u00edmites, tampoco permitir el arribo de lo viejo, de los gobiernos continuistas de derecha, como ocurri\u00f3 en Argentina con Milei y Ecuador con Lasso. Antes bien, la clase trabajadora y sus aliados populares deben avanzar de manera independiente con la tomas de calles, m\u00e9todos de presi\u00f3n social y exigencias de reformas y pliegos para conquistar un gobierno revolucionario de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercero.<\/strong>&nbsp;Hay un deseo justo \u2013sed de justicia\u2013 de revertir todo el paquete legislativo de contrarreformas que han afectado las condiciones de vida de los trabajadores y las mayor\u00edas populares desde hace 30 a\u00f1os con la apertura neoliberal y sus mal\u00e9volos gobiernos. Sin embargo, los proyectos de reformas del Pacto Hist\u00f3rico est\u00e1n siendo recortados en los procesos de negociaci\u00f3n con los actores gremiales y pol\u00edticos del capital en el Congreso, la Casa de Nari\u00f1o y encuentros burocr\u00e1ticos; se est\u00e1n distanciando y contraviniendo la radicalidad de los anhelos de cambios del estallido social colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estallido est\u00e1n los anhelos de reducir efectivamente y para todos la jornada laboral a menos de 40 horas semanales, con m\u00e1s oportunidades de empleo, para tener contratos dignos con estabilidad y derechos laborales, entre ellos, el de poder formar asociaciones sindicales; a su vez, poder tener un acceso gratuito y de calidad a la educaci\u00f3n y una red hospitalaria p\u00fablica, sin la mercantilizaci\u00f3n de las EPS; de igual modo, tributar menos los asalariados y un principio de progresividad en relaci\u00f3n con las ganancias de las grandes empresas nacionales y extranjeras; una reforma pol\u00edtica democr\u00e1tica, para que los de abajo puedan participar en elecciones y desarrollar sus partidos pol\u00edticos; que se reduzca la tabla de honorarios de la alta burocracia del Congreso y del Estado, se sancione duramente la corrupci\u00f3n, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarto.<\/strong>&nbsp;Hoy es un deber expresar solidaridad y exigir la libertad incondicional de los presos pol\u00edticos, en especial, de los m\u00e1s de 300 j\u00f3venes del estallido social. No aceptar la reducci\u00f3n de penas ni figuras de gestores de paz, sino que queden libres, pues son la mejor camada de los hijos del pueblo. El desmonte del ESMAD, promesa incumplida por el autodenominado gobierno popular del cambio, sigue pendiente de implementaci\u00f3n; no su ajuste cosm\u00e9tico con el nombre Unidad Nacional de Di\u00e1logo y Mantenimiento del Orden (UNDMO), que cumple con an\u00e1logas funciones represivas, mientras la fuerza p\u00fablica contin\u00faa con la violaci\u00f3n de los derechos humanos, al reinar la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quinto.<\/strong>&nbsp;Es indispensable avanzar en la organizaci\u00f3n gremial y pol\u00edtica de los inconformes, hijos del estallido social y de las nuevas camadas luchadoras. Al igual que en Chile y en Argentina, se precisa construir poderosas organizaciones de v\u00edctimas y encuentros nacionales, independientes de la Jurisdicci\u00f3n Especial de Paz (JEP) y la domesticaci\u00f3n institucional, de todos aquellos afectados por las lesiones oculares y otras afectaciones f\u00edsicas, por encarcelamientos y falsos positivos judiciales, por persecuciones y desapariciones forzadas, etc. Las asociaciones de Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogot\u00e1 (MAFAPO) y el Movimiento en Resistencia Contra las Agresiones Oculares del ESMAD (MOCAO), entre muchas otras iniciativas organizativas, muestran el sendero de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El esp\u00edritu radical y primaveral del estallido social sigue vivo en sus protagonistas an\u00f3nimos.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1El r\u00e9gimen caer\u00e1 y nacer\u00e1 una Nueva Colombia para los trabajadores!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1&nbsp;<\/sup>&nbsp;Robinson Madrid (2021).&nbsp;<em>Un estudio del FMI prev\u00e9 una oleada de estallidos sociales tras la pandemia. Disponible en La Vanguardia<\/em>: https:\/\/www.lavanguardia.com\/internacional\/20210221\/6256996\/protestas-paises-impacto-social-pandemia.html<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2&nbsp;<\/sup>&nbsp;Tahsin, S.S. &amp; Rui, X. (2020).&nbsp;<em>A Vicious Cycle: How Pandemics Lead to Economic Despair and Social Unrest,&nbsp;<\/em>IMF Working Paper No. 2020\/216, SSRN: https:\/\/ssrn.com\/abstract=3744683, Barrett, P. Chen, S. (2021).&nbsp;<em>Social Repercussions of Pandemics<\/em>, IMF Working Paper No. 2021\/021, SSRN: https:\/\/ssrn.com\/abstract=3799613.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3&nbsp;<\/sup>&nbsp;&nbsp;Algunos ejemplos:&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica del estallido social en Colombia 2021<\/em>&nbsp;(Boh\u00f3rquez, 2022),&nbsp;<em>El Paro nacional del 2021 en Colombia<\/em>&nbsp;(\u00c1lvarez-Rodr\u00edguez, Adri\u00e1n, 2022),&nbsp;<em>Notas sobre un \u201cestallido social\u201d en Colombia. El paro nacional 28A<\/em>&nbsp;(Cecilia Garc\u00eda y Santiago Garc\u00e9s, 2021), etc., etc.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4&nbsp;<\/sup>&nbsp;&nbsp;Estrada \u00c1lvarez, Jim\u00e9nez Mart\u00edn et. al. (2023).&nbsp;<em>La rebeli\u00f3n social y popular de 2021 en Colombia: elementos para su comprensi\u00f3n.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: CLACSO \u2013 En movimiento. p. 11. Disponible en versi\u00f3n digital: https:\/\/biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar\/bitstream\/CLACSO\/248495\/1\/La-rebelion-social-y-popular.pdf<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5&nbsp;<\/sup>&nbsp;&nbsp;Brice\u00f1o, D. (2019). 21N:&nbsp;<em>Nueva etapa hist\u00f3rica y ciclo de protestas en Colombia, https:\/\/litci.org\/es\/21n-nueva-etapa-historica-y-ciclo-de-protestas-en-colombia\/&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>6&nbsp;&nbsp;&nbsp;Garc\u00eda M\u00e1rquez. (2010).&nbsp;<em>Yo no vengo a decir un discurso.<\/em>&nbsp;M\u00e9xico: Vintage Espa\u00f1ol, p. 8<\/p>\n\n\n\n<p>7&nbsp;&nbsp;El Turbi\u00f3n (2019).&nbsp;<em>Paro Nacional: algo est\u00e1 cambiando, https:\/\/elturbion.com\/17054<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>8&nbsp;&nbsp;Solano (2020).&nbsp;<em>No olvidamos la Masacre policial de 13 j\u00f3venes: \u00a1Fuera Duque y su Ministro!,<\/em>&nbsp;https:\/\/blogsocialista21.wordpress.com\/2020\/10\/05\/no-olvidamos-la-masacre-de-13-jovenes-fuera-duque-y-su-ministro\/<\/p>\n\n\n\n<p>9&nbsp;&nbsp;Oquendo, C. (2022).&nbsp;<em>Menores muertos en bombardeos: un tr\u00e1gico balance del Gobierno de Duque.<\/em>&nbsp;Tomado de&nbsp;<em>El Pa\u00eds:<\/em>&nbsp;https:\/\/elpais.com\/america-colombia\/2022-07-31\/menores-muertos-en-bombardeos-un-tragico-balance-del-gobierno-duque.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Replicamos este texto publicado originalmente en la Revista\u00a0Izquierda\u00a0(#114 \u2013 Diciembre). 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