{"id":73311,"date":"2023-02-07T10:51:20","date_gmt":"2023-02-07T10:51:20","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=73311"},"modified":"2024-11-03T13:27:16","modified_gmt":"2024-11-03T13:27:16","slug":"ni-determinismo-ni-posmodernismo-la-cuestion-del-estado-en-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/ni-determinismo-ni-posmodernismo-la-cuestion-del-estado-en-marx\/","title":{"rendered":"Ni determinismo ni posmodernismo: La cuesti\u00f3n del Estado en Marx"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abToda esta mierda ser\u00e1 distribuida en seis libros: 1) del capital, 2) propiedad de la tierra, 3) trabajo asalariado, 4) Estado, 5) comercio internacional, 6) comercio mundial\u00bb, escrib\u00eda Marx a Engels el 2 de abril de 1858.<sup>(1)<\/sup> Entre un lamento y otro por la grave situaci\u00f3n econ\u00f3mica familiar y por la furuncolosis que le imped\u00eda sentarse a escribir (tratados con la medicina de la \u00e9poca, es decir, ung\u00fcentos a base de ars\u00e9nico&#8230;), de esta manera Marx presentaba al amigo el plan de su obra magna en gestaci\u00f3n, <em>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>. El primer libro de esta obra se publicar\u00eda solo diez a\u00f1os despu\u00e9s, en 1867, pero mientras tanto su estructura cambiar\u00e1 y el esperado cuarto libro sobre el Estado nunca se escribir\u00e1.<sup>(2)<\/sup> Esto ha favorecido a lo largo de los a\u00f1os la leyenda de la \u00abinexistencia\u00bb de una doctrina marxista del Estado y de un Marx reducido a \u00abeconomista\u00bb. Y, sin embargo, como afirm\u00f3 Engels en su discurso en el funeral de su compa\u00f1ero de tantas batallas, \u00ablo cient\u00edfico no era ni la mitad de Marx. [&#8230;] Porque Marx fue ante todo un revolucionario. Contribuir de una forma u otra al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones estatales que esta ha creado [&#8230;] esa era su verdadera vocaci\u00f3n. La lucha era su elemento\u00bb.<sup>(3)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Por: Francesco Ricci<\/p>\n\n\n\n<p>Ocultar el Marx militante es una tarea que ha visto y ve desde hace siglo y medio comprometidos a los reformistas, es decir, a los que se ganan la vida enga\u00f1ando a los trabajadores y j\u00f3venes de que es posible un capitalismo sin los males del capitalismo. Para facilitar esta labor de \u00abagentes de la burgues\u00eda en el movimiento obrero\u00bb, como los tildaba Lenin, los reformistas siempre han tenido que ocultar o tergiversar la teor\u00eda marxiana del Estado, que, aunque no confluya en una obra en s\u00ed, constituye la esencia de la gran parte de los textos de Marx.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La concepci\u00f3n materialista de la historia y sus deformaciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es posible comprender la concepci\u00f3n marxiana del Estado sin enmarcarla en la concepci\u00f3n materialista de la historia. Desde luego, no podemos examinar aqu\u00ed un tema sobre el que se han llenado bibliotecas enteras, pero intentamos resumir en unas pocas l\u00edneas al menos lo que necesitamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El materialismo de Marx supera todas las concepciones anteriores: no es la sustituci\u00f3n de la Idea (de los idealistas) por la Materia; no es el reemplazo del idealismo con el materialismo. Marx da una nueva respuesta a la pregunta fundamental que toda la filosof\u00eda se hace desde sus or\u00edgenes: \u00bfcu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre Idea (o Conciencia) y Materia? Su respuesta es nueva porque supera tanto de la teor\u00eda seg\u00fan la cual la conciencia produce la realidad (idealismo), como de la teor\u00eda opuesta, que ve la conciencia como un \u00abreflejo\u00bb de la realidad material, posici\u00f3n que en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> Marx define como \u00abviejo materialismo\u00bb. En otras palabras, Marx pone fin tanto a cualquier forma de idealismo como a cualquier realismo ingenuo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los 140 a\u00f1os que nos separan de su muerte, las dos posiciones opuestas que ha superado Marx han sido ahora adoptadas por uno o por otro de sus supuestos seguidores; al mismo tiempo, estas dos caricaturas especulares del marxismo han sido utilizadas por legiones de antimarxistas para polemizar m\u00e1s f\u00e1cilmente con el comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>No era y evidentemente no se trata de una discusi\u00f3n de fil\u00f3sofos. La reducci\u00f3n del marxismo a un materialismo mecanicista fue la justificaci\u00f3n te\u00f3rica del reformismo: si la realidad se rige por \u00ableyes\u00bb similares a las de la f\u00edsica newtoniana, que el hombre puede solo conocer para adaptarse, y el socialismo es un horizonte lejano \u00abinevitable \u00ab, la acci\u00f3n subjetiva aqu\u00ed y ahora, la pol\u00edtica revolucionaria (la \u00abpraxis\u00bb) y en definitiva el propio partido revolucionario de vanguardia pierden su significado.<\/p>\n\n\n\n<p>De las dos opuestas falsificaciones del marxismo, fue esta la que encubri\u00f3 ideol\u00f3gicamente el oportunismo de la Segunda Internacional en su fase burocr\u00e1tica, as\u00ed como sirvi\u00f3 de manto para la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica, estalinista, de la Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin. Fue la deformaci\u00f3n dominante en las organizaciones del movimiento obrero al menos desde la muerte de Engels hasta hace cincuenta a\u00f1os, a la que en su mayor\u00eda solo se opon\u00edan los intelectuales (del llamado \u00abmarxismo occidental\u00bb, que sin embargo a menudo ca\u00edan en posiciones idealistas). A partir de las derrotas de las luchas obreras y estudiantiles de los a\u00f1os setenta, traicionadas por las burocracias estalinistas y reformistas, este mecanicismo dar\u00e1 paso a los primeros brotes de otra mala planta: la posmodernista.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que el libro fundacional del posmodernismo en el campo filos\u00f3fico, \u00abLa condici\u00f3n posmoderna\u00bb de Lyotard <sup>(4)<\/sup>, se publicara en 1979, con el inicio del reflujo de las luchas de los a\u00f1os sesenta y setenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed surge, y luego se desarrollar\u00e1 en otros autores (que pretendemos analizar en otros art\u00edculos), el polo opuesto al determinista: con la eliminaci\u00f3n de la \u00abcontradicci\u00f3n principal\u00bb (capital-trabajo), con la \u00abinterseccionalidad\u00bb que no distingue la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado de la opresi\u00f3n, con la b\u00fasqueda de \u00abnuevos sujetos\u00bb (dando por muerta a la clase obrera), negando el partido y el fin al que los comunistas queremos llevar la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Estado como instrumento de opresi\u00f3n de clase<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marx, usando una met\u00e1fora arquitect\u00f3nica (luego abusada), diferencia entre una estructura (<em>Struktur<\/em>) y una superestructura (<em>Uberbau<\/em>). Seg\u00fan la vulgata determinista, la primera corresponder\u00eda a la \u00abeconom\u00eda\u00bb que, con leyes mec\u00e1nicas, determinar\u00eda de manera f\u00e9rrea la segunda, donde se ubican la pol\u00edtica (Estado, reg\u00edmenes, gobiernos) y las ideolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la realidad de la concepci\u00f3n de Marx y Engels, en cambio, la estructura (o \u201cbase real\u201d) es aquella esfera socioecon\u00f3mica en la que los hombres interact\u00faan para producir, intercambiar, y para reproducir la vida, en el marco de la lucha de clases. La estructura (as\u00ed entendida) <em>condiciona<\/em> (t\u00e9rmino que Marx utiliza como sin\u00f3nimo de <em>determina<\/em>) las superestructuras pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, y por tanto el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, el motor de la historia para Marx y Engels es la lucha de clases; y la revoluci\u00f3n, es decir, el punto m\u00e1s agudo de la lucha, es por eso definida por ellos como la \u00ablocomotora\u00bb de la historia. La historia no hace nada: es el hombre (sustra\u00eddo de toda trascendencia) quien hace historia, a trav\u00e9s de la lucha de clases, aunque en circunstancias que \u00e9l no ha elegido y que derivan de la lucha de clases de las generaciones precedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>De Hegel, Marx retoma la distinci\u00f3n entre \u00absociedad civil\u00bb y Estado. Pero si para Hegel el Estado (como \u00abevoluci\u00f3n general del esp\u00edritu\u00bb) determina la sociedad civil, para Marx es lo contrario: la sociedad civil (la esfera que comprende las relaciones materiales, la producci\u00f3n y todo el complejo de la vida comercial e industrial, en la que las clases en lucha est\u00e1n comprometidas) [es la] que determina (condiciona) el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto est\u00e1 claramente delineado ya en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>: \u00abLa vida material de los individuos [&#8230;], su modo de producci\u00f3n y la forma de las relaciones que se condicionan mutuamente son la base real del Estado. [&#8230;] Estas relaciones reales no son en absoluto creadas por el Estado: son m\u00e1s bien el poder que crea eso\u00bb.<sup>(5)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El Estado no siempre ha existido. En su libro <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> (1884), Engels explica que en la sociedad primitiva el trabajo era tan improductivo que no generaba excedente; en este estadio no exist\u00eda la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y por ello no hac\u00eda falta un instrumento de coerci\u00f3n (el Estado). Solo cuando se produce un \u00abexcedente\u00bb, una divisi\u00f3n del trabajo y aparece la divisi\u00f3n en clases de la sociedad, surge la necesidad del Estado. Cuando, con la revoluci\u00f3n industrial y las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII, el sistema feudal dio paso al capitalismo (que por siglos se desarroll\u00f3 dentro de la sociedad feudal) y al nacimiento de las dos clases modernas, naci\u00f3 tambi\u00e9n el Estado moderno, el Estado burgu\u00e9s que, ocultando su naturaleza de clase, se presenta como el Estado de todos. Pero el Estado, insiste Engels, son \u00abdestacamentos de hombres armados\u00bb y una burocracia cuyo fin es garantizar la propiedad con las armas y con el dominio ideol\u00f3gico. Sin la fuerza coercitiva y la hegemon\u00eda cultural, la burgues\u00eda, clase minoritaria de la sociedad, no podr\u00eda mantener su dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed la admirable s\u00edntesis de Engels: \u00abEl Estado, ya que naci\u00f3 de la necesidad de frenar los antagonismos de clase, pero al mismo tiempo naci\u00f3 en medio del conflicto de estas clases, es por regla el Estado de la clase m\u00e1s poderosa, econ\u00f3micamente dominante que, a trav\u00e9s del Estado, tambi\u00e9n se vuelve pol\u00edticamente dominante y as\u00ed adquiere un nuevo instrumento para mantener y explotar a la clase oprimida. [&#8230;] el Estado moderno es el instrumento de explotaci\u00f3n del trabajo asalariado por parte del capital\u00bb.<sup>(6)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las experiencias hist\u00f3ricas, forja del marxismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda err\u00f3neo pensar que las conclusiones sobre el Estado a las que llegaron los dos fundadores del marxismo son el producto de una iluminaci\u00f3n nacida en alguna biblioteca. El estudio y la actividad pol\u00edtica fueron siempre dos vasos comunicantes para Marx y Engels: la teor\u00eda a la vez producto y alimento de la experiencia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 en el centro de las experiencias revolucionarias de su \u00e9poca, en particular de la de 1848 (cuando en Francia naci\u00f3 en febrero por primera vez una desastrosa experiencia de gobierno de \u00abcolaboraci\u00f3n de clases\u00bb y luego el tard\u00edo enfrentamiento de junio entre los dos clases enemigas) y la de 1871 (cuando, siempre en Francia, naci\u00f3 el primer \u00abgobierno de los trabajadores para los trabajadores\u00bb), y fue en el seno de estas experiencias, dijimos, que Marx y Engels elaboraron y sometieron a la prueba de la historia el programa revolucionario. Programa que se puede resumir en tres palabras: dictadura del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La dictadura que acaba con todas las dictaduras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marx hereda el concepto de dictadura del proletariado del A\u00f1o II (1793), es decir, del punto m\u00e1s avanzado de la revoluci\u00f3n francesa, de la \u00abdictadura revolucionaria\u00bb teorizada por los textos de Marat y desarrollada, en t\u00e9rminos de clase, por la Conspiraci\u00f3n de los Iguales (1795-1796) de Babeuf. Para Babeuf no se trata de un cambio de gobierno sino de un nuevo Estado, transitorio, premisa de la \u00absociedad de los iguales\u00bb basada en la abolici\u00f3n de la propiedad privada. Este programa, a trav\u00e9s del libro de Buonarroti sobre la Conspiraci\u00f3n <sup>(7) <\/sup>influye en el movimiento obrero de la d\u00e9cada de 1830 y en particular llega al gran revolucionario franc\u00e9s Blanqui. Pero si para Blanqui se trata de la dictadura de un grupo de iluminados, que sustituyen a la clase, para Marx es en cambio la dictadura <em>del proletariado<\/em>, dirigida por el partido de vanguardia.<sup>(8)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es este objetivo el que se destaca en el <em>Manifiesto<\/em> escrito por Marx en las primeras semanas de 1848 para su partido, la Liga de los Comunistas. La expresi\u00f3n a\u00fan no aparece en el <em>Manifiesto<\/em>, pero el concepto de dictadura es inequ\u00edvoco: \u00abel Estado, por lo tanto el proletariado organizado como clase dominante\u00bb.<sup>(9)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es una dictadura de tipo particular, porque es ejercida por la gran mayor\u00eda de los actuales oprimidos para aplastar la resistencia al cambio de una minor\u00eda, los opresores; y es una dictadura que contiene en s\u00ed misma el germen de su propia extinci\u00f3n, una vez cumplida esta tarea transitoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, partido pol\u00edtico de vanguardia para conquistar a la mayor\u00eda pol\u00edticamente activa de la clase, a partir de sus c\u00edrculos m\u00e1s avanzados y restrictos, en la lucha por las reivindicaciones parciales, entendida como lucha cuyo fin \u00faltimo no son las reformas ganadas en el Estado burgu\u00e9s (reformismo ) sino hacer avanzar la conciencia obrera en la comprensi\u00f3n de que no hay reformas permanentes sin la conquista revolucionaria del poder, la destrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s, su sustituci\u00f3n por un Estado obrero (dominaci\u00f3n o dictadura del proletariado) y la extinci\u00f3n de esta \u00faltima forma de Estado junto con la abolici\u00f3n en escala internacional de la sociedad dividida en clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 el programa del marxismo, cuyo ocultamiento hace que la definici\u00f3n de \u00abcomunistas\u00bb de algunos sea una palabra vac\u00eda. Porque, como repet\u00eda muchas veces Lenin, no se le puede decir comunista quien quita del programa el objetivo de la dictadura del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reformismo actual y su filosof\u00eda posmodernista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si el reformismo cl\u00e1sico encontr\u00f3 su cobertura ideol\u00f3gica en la deformaci\u00f3n determinista del marxismo, el reformismo actual ha encontrado su justificaci\u00f3n en esa particular forma de idealismo que es el posmodernismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si para los deterministas la historia se resuelve en una \u00abecuaci\u00f3n de primer grado\u00bb, como comentaba ir\u00f3nicamente Engels, para los \u00abindeterministas\u00bb la historia es un caos incomprensible, un caos sin sentido, as\u00ed como aparec\u00eda ante los ojos ingenuos de Fabrizio del Dongo la batalla de Waterloo. <sup>(10)<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Si el reformismo cl\u00e1sico, arraigado en la clase obrera, sembraba ilusiones sobre la reformabilidad del capitalismo pudiendo garantizar unas migajas en una fase de relativo crecimiento del sistema, el reformismo actual, desprovisto de arraigo obrero, con las crisis del capitalismo que se suceden siempre m\u00e1s disruptivas, se hace garante de la gesti\u00f3n de pol\u00edticas antiobreras endulzadas con palabras esparcidas como az\u00facar glas sobre una torta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gobiernos dirigidos por (o con la participaci\u00f3n de) neorreformistas \u2013pensemos en Podemos en Espa\u00f1a, Syriza en Grecia, Refundaci\u00f3n en Italia con los gobiernos Prodi, etc.\u2013 necesitan una justificaci\u00f3n te\u00f3rica. La encuentran en las teor\u00edas posmodernistas que, al negar la existencia misma de una realidad objetiva (para ellos, siguiendo los pasos de Nietzsche, \u00abno existen hechos sino solo interpretaciones\u00bb), eliminan cualquier posibilidad de cambio revolucionario de la realidad. De ah\u00ed el florecimiento en las \u00faltimas d\u00e9cadas de aquellas teor\u00edas acad\u00e9micas (como la teor\u00eda queer o las teor\u00edas predominantes en el feminismo peque\u00f1oburgu\u00e9s) para las cuales la materia es un producto del lenguaje (siguiendo la estela del fil\u00f3sofo Derrida, \u00abno hay realidad fuera del texto\u00bb), el lenguaje \u00abconstruye\u00bb la realidad y por lo tanto se trata simplemente de \u00abdeconstruir\u00bb el lenguaje inventando un neolenguaje compuesto de juegos sem\u00e1nticos, palabras impronunciables (aunque solo sea para citarlas estigmatiz\u00e1ndolas), letras invertidas, etc.: algo que no sirve para facilitar la comunicaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los restringidos c\u00edrculos universitarios, en un pa\u00eds (por poner el caso de Italia) que tiene 28% de analfabetos funcionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La presunta \u00abcentralidad del lenguaje\u00bb reemplaza la centralidad de la cuesti\u00f3n del poder, reducida a la vejez bolchevique. Se trata pues de \u00abcambiar el mundo sin tomar el poder\u00bb, como reza el t\u00edtulo del libro de uno de estos te\u00f3ricos, Holloway.<sup>(11)<\/sup> Mientras tanto, no rechazando, por supuesto, algunos asientos plegables en los gobiernos burgueses&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSirven a alguien ciertas teorizaciones irracionales? Seguramente rinden dinero para los que llenan libros enteros con estas estupideces, pero sobre todo son preciosos para la burgues\u00eda que siempre ha necesitado del reformismo para mantener su dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, estas teor\u00edas no sirven a las masas explotadas y oprimidas que necesitan reapropiarse del patrimonio marxista en general y de la teor\u00eda marxiana del Estado en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<p>(1) Cfr. K. Marx, F. Engels, <em>Opere complete<\/em> [Obras completas], Editori Riuniti, 1973, vol. XL, p. 329.<\/p>\n\n\n\n<p>(2) Para una precisa reconstrucci\u00f3n filol\u00f3gica del largo trabajo preparatorio de <em>El Capital<\/em> remitimos al ensayo de Marcello Musto, \u00abLa critica incompiuta del <em>Capitale<\/em>\u00bb [\u00abLa cr\u00edtica inacabada del Capital\u00bb], en <em>Il Capitale alla prova dei tempi <\/em>[El Capital a prueba de los tiempos], edizioni Alegre, 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>(3) Cfr. F. Engels, \u00abOraci\u00f3n f\u00fanebre por Karl Marx\u00bb, pronunciada en el cementerio de Highgate el 17 de marzo de 1883.<\/p>\n\n\n\n<p>(4) J. F. Lyotard, <em>La condizione postmoderna <\/em>[La condici\u00f3n posmoderna] (1979), Feltrinelli, 1981.<\/p>\n\n\n\n<p>(5) Cfr. K. Marx, F. Engels, <em>L\u2019Ideologia tedesca <\/em>[La ideolog\u00eda alemana] (1846), Editori Riuniti, 1958, p. 324.<\/p>\n\n\n\n<p>(6) Cfr. F. Engels, <em>L&#8217;origine della famiglia, della propriet\u00e0 privata e dello Stato<\/em> [El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado] (1884), Edizioni Savelli, 1973, cap. IX, p. 214.<\/p>\n\n\n\n<p>(7) F. Buonarroti, <em>Cospirazione per l&#8217;eguaglianza detta di Babeuf<\/em> [Conspiraci\u00f3n por la igualdad de Babeuf] (1828), Einaudi, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>(8) Para un an\u00e1lisis en profundidad sobre el tema de la dictadura del proletariado, perm\u00edtannos referirnos a nuestro: \u00abLa dittadura del proletariato in Marx ed Engels\u00bb, <em>Trotskismo oggi<\/em>, n. 14, 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>(9) K. Marx, F. Engels, <em>Manifiesto del Partito Comunista<\/em> (1848), ed. Laterza, 2016, cap. II, p. 36.<\/p>\n\n\n\n<p>(10) La referencia es al protagonista del espl\u00e9ndido romance de Stendhal, <em>La certosa di Parma<\/em> [La Cartuja de Parma] (1839), recientemente disponible en una nueva traducci\u00f3n de Einaudi.<\/p>\n\n\n\n<p>(11) J. Holloway, <em>Cambiare il mondo senza prendere il potere<\/em> [Cambiar el mundo sin tomar el poder] (2002), Intra Moenia, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>Art\u00edculo publicado en <a href=\"http:\/\/www.partitodialternativacomunista.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.partitodialternativacomunista.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abToda esta mierda ser\u00e1 distribuida en seis libros: 1) del capital, 2) propiedad de la tierra, 3) trabajo asalariado, 4) Estado, 5) comercio internacional, 6) comercio mundial\u00bb, escrib\u00eda Marx a Engels el 2 de abril de 1858.(1) Entre un lamento y otro por la grave situaci\u00f3n econ\u00f3mica familiar y por la furuncolosis que le imped\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":73312,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794],"tags":[18202,3549,3481,13719],"class_list":["post-73311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","tag-el-estado","tag-marx","tag-marxismo","tag-posmodernismo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/karls-marx.jpg?fit=1200%2C800&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/karls-marx.jpg?fit=1200%2C800&ssl=1","categories_names":["TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73311"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73311\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73313,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73311\/revisions\/73313"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/73312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}