{"id":73037,"date":"2023-01-24T08:30:00","date_gmt":"2023-01-24T08:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=73037"},"modified":"2024-11-03T13:27:18","modified_gmt":"2024-11-03T13:27:18","slug":"la-alienacion-del-capitalismo-y-los-trastornos-mentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-alienacion-del-capitalismo-y-los-trastornos-mentales\/","title":{"rendered":"La alienaci\u00f3n del capitalismo y los trastornos mentales"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Los trastornos mentales \u00abcomunes\u00bb, como a veces se denominan t\u00e9cnicamente la depresi\u00f3n y la ansiedad, han ido en aumento durante casi cuarenta a\u00f1os.&nbsp;Los a\u00f1os de pandemia han destapado la caja de Pandora: hoy no podemos ignorar que el sufrimiento ps\u00edquico es uno de los rasgos salientes del capitalismo decadente.&nbsp;Serpentea por las calles y en los hogares, no encuentra aceptaci\u00f3n y respuestas en la atenci\u00f3n de la salud y se derrama como una niebla negra por toda la sociedad: no comprendida, los nombres que la medicina ha dado para ellas son abusados, vaciados de significado, incluso \u201cmarcados\u201d;&nbsp;pero a veces tr\u00e1gicamente faltan, falta un diagn\u00f3stico, falta una atenci\u00f3n espec\u00edfica, falta un camino de resoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por: <strong>Giorgio Vigano*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Capitalismo en decadencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo, que a\u00fan hoy no ve salida a la crisis iniciada en 2008, es un presente \u2013y un futuro\u2013 de precariedad, de saltos entre trabajos econ\u00f3mica e intelectualmente insatisfactorios, un camino largo y fatigoso que ve cada vez menos perspectivas de realizaci\u00f3n, o incluso mera estabilizaci\u00f3n, existencial.&nbsp;De fondo, la decadencia del ecosistema, la amenaza de nuevas pandemias, un escenario de guerra mundial m\u00e1s realista.<br>El capitalismo es tambi\u00e9n la voz del patr\u00f3n que llevamos dentro, la voz de la competencia, de la obligaci\u00f3n de realizarnos, de ser \u201cla mejor versi\u00f3n de nosotros mismos\u201d, como nos recuerdan muchas veces al d\u00eda las redes sociales en las pantallas de nuestros tel\u00e9fonos.<br>Pero el capitalismo no crea solo los problemas: crea con esos y para esos una ideolog\u00eda que los cobija, que los hace aceptar, y los difunde por todos los medios de comunicaci\u00f3n posibles.<br>En este caso es la psiquiatr\u00eda \u2013configurada hist\u00f3ricamente como una de las disciplinas intelectuales m\u00e1s opresivas que ha creado el capitalismo\u2013 la que aporta el punto de vista dominante sobre la cuesti\u00f3n: la concepci\u00f3n de que las enfermedades mentales son causadas por un \u00abdesequilibrio qu\u00edmico\u00bb;&nbsp;una concepci\u00f3n que fue saliendo paulatinamente de las aulas universitarias y ahora permeada por el sentido com\u00fan popular.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una historia reciente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los descubrimientos cient\u00edficos sobre estas condiciones empiezan a afianzarse entre finales de la d\u00e9cada de 1950 y principios de la de 1960, con una aceleraci\u00f3n decisiva tras el desarrollo de los primeros f\u00e1rmacos antidepresivos.<br>En el pasado no era as\u00ed, al contrario, la depresi\u00f3n era una enfermedad raramente diagnosticada: hasta 1980, con la publicaci\u00f3n de la tercera edici\u00f3n del Dsm (el manual que clasifica y orienta el diagn\u00f3stico de las enfermedades psiqui\u00e1tricas), no exist\u00eda como una enfermedad y solo unas pocas d\u00e9cadas el t\u00e9rmino se utiliz\u00f3 para definir una vaga constelaci\u00f3n de s\u00edntomas.<br>En comparaci\u00f3n con los sedantes como el alcohol y los opi\u00e1ceos, utilizados para la ansiedad pero tambi\u00e9n y sobre todo para sofocar breves momentos de agitaci\u00f3n, para dormir o para entretenerse, los antidepresivos brotan casi por casualidad de la b\u00fasqueda de un f\u00e1rmaco contra la tuberculosis en la d\u00e9cada de 1950: se observa que los pacientes tratados con el antibi\u00f3tico tienen picos de humor, y comienzan a experimentar derivados y similares para la depresi\u00f3n.&nbsp;Hacia finales de la d\u00e9cada de 1960, algunos estudiosos teorizan que el mecanismo de acci\u00f3n de los antidepresivos es el aumento de los niveles de serotonina, una peque\u00f1a mol\u00e9cula con numerosas funciones en nuestro organismo.&nbsp;En las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 se estudiaron f\u00e1rmacos dirigidos a este prop\u00f3sito.&nbsp;Pero el contexto y la metodolog\u00eda con la que se experimentaron estos medicamentos es el de hospitales psiqui\u00e1tricos altamente autoritarios, en los cuales las empresas farmac\u00e9uticas hab\u00edan comenzado a colaborar estrictamente con los psiquiatras en los estudios y en los cuales se establec\u00eda una definici\u00f3n circular de la enfermedad: deprimido es quien responde a los antidepresivos.<br>Por lo tanto, entonces, los estudios que demuestran la \u00abteor\u00eda de la serotonina\u00bb, que en realidad se expande gradualmente a otras mol\u00e9culas, cada vez m\u00e1s interconectadas, en el intento ut\u00f3pico de representar la depresi\u00f3n \u2013todos los deprimidos\u2013 como un hecho puramente biol\u00f3gico.&nbsp;Una avalancha de art\u00edculos, pero queda un problema: la depresi\u00f3n crece constantemente y los medicamentos, sin demasiadas innovaciones en comparaci\u00f3n con los mencionados anteriormente, tienen resultados modestos.&nbsp;Los estudios experimentales de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas ahora coinciden en que, si realmente quiere ver el efecto terap\u00e9utico neto distinto del&nbsp;<em>placebo<\/em>, este es muy peque\u00f1o.&nbsp;En julio apareci\u00f3 en&nbsp;<em>Molecular Psychiatry<\/em>, del grupo&nbsp;<em>Nature <\/em>(la revista m\u00e1s autorizada del mundo cient\u00edfico), un estudio global sobre la evidencia de la \u00abteor\u00eda de la serotonina\u00bb: muchos de los argumentos biol\u00f3gicos con los que se ha demostrado la causalidad de los bajos niveles de serotonina en la depresi\u00f3n y el balance es simplemente nulo, con algunos resultados incluso contradictorios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reduccionismo, ideolog\u00eda reaccionaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo citado parece haber dado un salto en la conciencia de los comentaristas del asunto.&nbsp;Se han desperdiciado art\u00edculos sobre el tema que parecen decretar, con las debidas distinciones, que la \u00abteor\u00eda de la serotonina\u00bb est\u00e1 muerta, y con ella la \u00abteor\u00eda del desequilibrio qu\u00edmico\u00bb.<br>Este cuestionamiento, aunque actualmente solo sea en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, es positivo.&nbsp;El reduccionismo cientificista tiene a mucha gente en su conciencia: algunos estudios cl\u00ednicos incluso han demostrado que una explicaci\u00f3n biol\u00f3gica mec\u00e1nica de la enfermedad tiene un impacto negativo en la prognosis de los pacientes.&nbsp;La \u00abteor\u00eda de la descompensaci\u00f3n qu\u00edmica\u00bb supone que solo existen individuos, que los individuos se enferman por razones en \u00faltima instancia end\u00f3genas, debido a una biolog\u00eda totalmente privada, totalmente cerrada en s\u00ed misma, totalmente entregada a una causalidad cuidadosamente circunscrita dentro del simple organismo: una condena rigurosamente religiosa que devora toda la vida.&nbsp;El Ministerio de Salud promueve en los comerciales el eslogan \u201cSe cura\u201d, pero lo que dice la medicina en las cl\u00ednicas, cuando se logra llegar a ellas, es que no hay cura:&nbsp;se trata con terapias farmacol\u00f3gicas casi siempre ininterrumpidas, pero no se cura.&nbsp;La medicalizaci\u00f3n del sufrimiento es otra forma de individualismo burgu\u00e9s que descarga en los m\u00e1s d\u00e9biles el peso de las responsabilidades de un sistema en crisis.<br>Sin embargo, la discusi\u00f3n acad\u00e9mica no desestabilizar\u00e1 demasiado el sistema de tratamiento psiqui\u00e1trico, que se basa en un&nbsp;<em>negocio<\/em>&nbsp;multimillonario entre multinacionales de la droga y Estados nacionales: los desembolsos del sistema nacional de salud son, adem\u00e1s de un tributo debido a poderos\u00edsimos grupos industriales, un atajo a la inversi\u00f3n en contrataci\u00f3n y en edificios p\u00fablico necesarios.&nbsp;Un v\u00ednculo de doble filo que se articula en los cortejos de los informantes farmac\u00e9uticos hacia los m\u00e9dicos, as\u00ed como en la Educaci\u00f3n M\u00e9dica Continua, obligatoria peri\u00f3dicamente para los profesionales de la salud y muchas veces impartida por representantes de las empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las soluciones reformistas puestas en marcha en Inglaterra desde 2017 con el plan Iapt (Improving Access to Psychological Therapies) son absolutamente ilusorias.&nbsp;Este plan ha puesto de evidencia el desequilibrio sin sentido entre las terapias farmacol\u00f3gicas y no farmacol\u00f3gicas.&nbsp;Casi 90% de las depresiones se tratan farmacol\u00f3gicamente, aunque no hay pruebas de la superioridad general de los f\u00e1rmacos respecto de la psicoterapia, pero, en 2020, 75% de los que ten\u00edan cita con este programa se declararon insatisfechos con la aproximaci\u00f3n del servicio: la masa de pacientes es simplemente inmanejable con los fondos destinados por cualquier pa\u00eds para la salud p\u00fablica.&nbsp;Tanto es as\u00ed que uno de los otros corolarios que ha entrado recientemente en el sentido com\u00fan es que, en el fondo, todos estamos enfermos: por tanto, nadie (o casi nadie) est\u00e1 enfermo, desde el punto de vista de los derechos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La lucha contra el sufrimiento mental es una lucha de la clase<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La demanda de un trato adecuado se enfrenta a la clara incapacidad del Estado burgu\u00e9s para garantizar una vida libre y feliz.<br>El tema del sufrimiento psicol\u00f3gico vive necesariamente dentro de las luchas de la clase y ya no puede ser descuidado, sino que solo en ellas puede encontrar un camino de esperanza.<br>Reivindicamos inversiones masivas en apoyo a la salud mental, sobre todo un gran plan de contrataci\u00f3n que permita a todos una terapia personalizada seg\u00fan las necesidades reales.&nbsp;Con esto tambi\u00e9n exigimos la nacionalizaci\u00f3n \u2013y por ende la gratuidad\u2013 de los servicios de psicoterapia, hoy en gran parte privados.<br>Reivindicamos todo eso y propugnamos que otras demandas nacieron precisamente de las plazas [calles] en este oto\u00f1o e invierno, pero es bueno saber que estos reclamos parciales son sintom\u00e1ticos, curas parciales: debemos actuar sobre los cimientos profundos, estructurales, de este sufrimiento, y solo el derrocamiento revolucionario del capitalismo podr\u00e1 establecer las condiciones para liberar al hombre de las cadenas de la enfermedad mental.<\/p>\n\n\n\n<p>*Giorgio Vigano es estudiante de medicina.<\/p>\n\n\n\n<p>Art\u00edculo publicado en <a href=\"http:\/\/www.partitodialternativacomunista.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.partitodialternativacomunista.org<\/a>, 19\/12\/2022.-<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los trastornos mentales \u00abcomunes\u00bb, como a veces se denominan t\u00e9cnicamente la depresi\u00f3n y la ansiedad, han ido en aumento durante casi cuarenta a\u00f1os.&nbsp;Los a\u00f1os de pandemia han destapado la caja de Pandora: hoy no podemos ignorar que el sufrimiento ps\u00edquico es uno de los rasgos salientes del capitalismo decadente.&nbsp;Serpentea por las calles y en los 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