{"id":72405,"date":"2022-11-01T17:04:46","date_gmt":"2022-11-01T17:04:46","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=72405"},"modified":"2024-11-03T13:27:24","modified_gmt":"2024-11-03T13:27:24","slug":"capitalismo-en-decadencia-pequena-burguesia-en-crisis-fascismo-la-actualidad-del-analisis-de-trotsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/capitalismo-en-decadencia-pequena-burguesia-en-crisis-fascismo-la-actualidad-del-analisis-de-trotsky\/","title":{"rendered":"Capitalismo en decadencia, peque\u00f1a burgues\u00eda en crisis, fascismo: la actualidad del an\u00e1lisis de Trotsky"},"content":{"rendered":"\n<p>Republicamos un art\u00edculo \u2013aparecido en nuestra revista te\u00f3rica\u00a0<em>Trotskismo hoy<\/em>\u00a0en 2018\u2013 que resume el an\u00e1lisis de Trotsky sobre el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por: Fabiana Stefanoni<\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre la naturaleza del fascismo es, lamentablemente, un debate de extrema actualidad.&nbsp;Por toda Europa y el mundo se extienden y arraigan cada vez m\u00e1s nuevas organizaciones y grupos fascistas que, aprovechando la crisis econ\u00f3mica y la miseria de las masas, fomentan la xenofobia y el odio racial, no dejando de poner en pr\u00e1ctica actos de violencia con bandas armadas (1).&nbsp;M\u00e1s all\u00e1 de la instrumentaci\u00f3n que la prensa y los medios de comunicaci\u00f3n hacen de estos fen\u00f3menos \u2013a menudo, sobre todo en campa\u00f1a electoral, los partidos burgueses gritan el \u00abpeligro fascista\u00bb solo para ganar unos cuantos votos a costa de los partidos populistas\u2013, es un hecho que el contexto de la crisis econ\u00f3mica y social actual tiene muchos rasgos en com\u00fan con el de los a\u00f1os veinte y treinta del siglo XX.&nbsp;La historia nunca se repite igual a s\u00ed misma:&nbsp;ser\u00eda profundamente incorrecto crear analog\u00edas hist\u00f3ricas mec\u00e1nicas ignorando las especificidades de los diferentes contextos.&nbsp;Pero, seguramente, releer las caracterizaciones de Trotsky sobre el fascismo del siglo pasado en Italia y Alemania tambi\u00e9n es \u00fatil para comprender los fen\u00f3menos de hoy.&nbsp;Nos ayuda, por ejemplo, a no abusar de la palabra fascismo, confundi\u00e9ndola con otro tipo de r\u00e9gimen (por ejemplo, una dictadura bonapartista).&nbsp;Comprender la especificidad de un fen\u00f3meno hist\u00f3rico es la premisa para contrarrestar su resurgimiento.&nbsp;confundi\u00e9ndolo con otros tipos de r\u00e9gimen (por ejemplo, una dictadura bonapartista).&nbsp;Comprender la especificidad de un fen\u00f3meno hist\u00f3rico es la premisa para contrarrestar su resurgimiento.&nbsp;<br><strong>Un analisis de clase<\/strong><br>La afirmaci\u00f3n de esa forma particular de r\u00e9gimen burgu\u00e9s conocida como fascismo debe enmarcarse en primer lugar en el contexto del capitalismo en decadencia.&nbsp;Si en la fase de ascenso del capitalismo la burgues\u00eda privilegi\u00f3 los m\u00e9todos revolucionarios (pensemos en las grandes revoluciones de la Edad Moderna), si en la fase de estabilizaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n del sistema opt\u00f3 por formas \u00abdemocr\u00e1ticas, ordenadas, pac\u00edficas, conservadoras democr\u00e1ticas\u00bb de dominaci\u00f3n, todo cambia cuando, con el surgimiento del imperialismo a finales del siglo XIX, la burgues\u00eda comienz\u00f3 a utilizar m\u00e9todos de \u00abguerra civil\u00bb contra el proletariado para defender su \u00abderecho a la explotaci\u00f3n\u00bb (2).&nbsp;Es lo que Trotsky llama la fase de la reacci\u00f3n capitalista, que es tanto m\u00e1s violenta cuanto m\u00e1s se han desarrollado, en la fase hist\u00f3rica precedente, las fuerzas productivas.<br>Es una din\u00e1mica bien analizada por Trotsky en varios escritos y que no por casualidad encontramos tambi\u00e9n en las primeras p\u00e1ginas del Programa de Transici\u00f3n (3).&nbsp;El panorama actual es muy similar al de la d\u00e9cada de 1930, con una crisis general del capitalismo que arrastra a grandes masas a una condici\u00f3n de extrema pobreza e indigencia.&nbsp;Si despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial la econom\u00eda capitalista hab\u00eda experimentado una fase de relativo auge econ\u00f3mico, hoy nos encontramos empujados de nuevo a un contexto de putrefacci\u00f3n y estancamiento que, sin una revoluci\u00f3n socialista, corre el riesgo de arrastrar a la humanidad a la cat\u00e1strofe.<br>\u00bfPor qu\u00e9, en una fase de decadencia capitalista, la burgues\u00eda decide utilizar m\u00e9todos de guerra abierta contra el proletariado, hasta el punto de jugar \u2013\u2013como veremos- la carta del fascismo?&nbsp;Podemos encontrar la respuesta analizando las relaciones entre las clases.&nbsp;La gran burgues\u00eda es una clase poderosa porque posee los medios de producci\u00f3n.&nbsp;Al mismo tiempo, desde el punto de vista num\u00e9rico, representa una minor\u00eda insignificante de la poblaci\u00f3n y, por eso, para estabilizar su dominio, necesita apoyarse en la peque\u00f1a burgues\u00eda, es decir, el conjunto \u2013grande, heterog\u00e9neo y estratificado\u2013 de todas aquellas clases que no pertenecen ni a la clase capitalista ni al proletariado.&nbsp;M\u00e1s precisamente, gracias a los sectores peque\u00f1oburgueses al frente de los partidos y de los sindicatos reformistas,&nbsp;la gran burgues\u00eda se asegura el control de las amplias masas proletarias.&nbsp;La \u00abburocracia obrera\u00bb es un sector de la peque\u00f1a burgues\u00eda que arrastra tras de s\u00ed a millones de trabajadores.&nbsp;Al mismo tiempo, en las fases en que se abre una crisis social \u2013que son tambi\u00e9n, dial\u00e9cticamente, como veremos, las fases en que se abre una situaci\u00f3n prerrevolucionaria\u2013, cuando se agudizan las tensiones entre capitalistas y clase obrera, una parte de la gran burgues\u00eda comienza a mirar con recelo a la \u00abburocracia obrera\u00bb, porque no ofrece resultados seguros (no logra controlar la lucha de clases y pierde consenso) y comporta gastos excesivos (acuerdos que implican concesiones econ\u00f3micas parciales al proletariado).&nbsp;Pero la gran burgues\u00eda, inicialmente y durante mucho tiempo, tambi\u00e9n mira con recelo al fascismo, precisamente porque es expresi\u00f3n de otra clase, de la cual,&nbsp;en \u00faltima instancia, no se f\u00eda.&nbsp;\u00bfCu\u00e1ndo, entonces, los capitalistas comienzan a optar por \u00abla intervenci\u00f3n quir\u00fargica del fascismo\u00bb?&nbsp;(4).&nbsp;Responderemos a esta pregunta m\u00e1s adelante.<br><br><strong>El papel de la peque\u00f1a burgues\u00eda<\/strong><br>\u00abPolvo de humanidad\u00bb: esta es la feroz expresi\u00f3n con la que Trotsky caracteriza a la peque\u00f1a burgues\u00eda.&nbsp;Y esta es la base de masas del fascismo.&nbsp;Es una clase muy numerosa y heterog\u00e9nea, como ya dijimos, que incluye todos los estratos sociales intermedios entre el proletariado y la gran burgues\u00eda: peque\u00f1os artesanos y comerciantes, empleados, t\u00e9cnicos, intelectuales, peque\u00f1os propietarios de tierras (5).&nbsp;Es una clase que, por su car\u00e1cter extremadamente heterog\u00e9neo, no puede tener una pol\u00edtica propia e independiente.&nbsp;En sus estratos inferiores se confunde con el proletariado (y con el bajo proletariado), en sus estratos m\u00e1s ricos se acerca al capital financiero (y colabora activamente con \u00e9l).&nbsp;Al no tener un programa aut\u00f3nomo propio, en las distintas fases hist\u00f3ricas oscila entre m\u00faltiples posiciones, incluso opuestas entre s\u00ed.&nbsp;Es una clase que,&nbsp;por su consistencia num\u00e9rica tiene un peso importante en las elecciones.&nbsp;Pero las elecciones son siempre un \u00abespejo deformante\u00bb [reflejo distorsionado] y no representan las verdaderas relaciones de fuerza en la sociedad: \u00absolo la lucha revolucionaria revela las verdaderas relaciones de fuerza\u00bb (6).<br>Trotsky se\u00f1ala c\u00f3mo la peque\u00f1a burgues\u00eda, en el siglo XX, fue al mismo tiempo la base de masas del fascismo y de los SR (Socialistas Revolucionarios) rusos (que de hecho ten\u00edan una gran fuerza \u00abelectoral\u00bb en virtud de la base campesina).&nbsp;No toda la peque\u00f1a burgues\u00eda es siempre reaccionaria.&nbsp;Por el contrario, es una clase que ejerce un papel decisivo en una fase revolucionaria: \u00abpara que una crisis social pueda desembocar en la revoluci\u00f3n proletaria es indispensable, entre otras cosas, que las clases peque\u00f1oburguesas se dirijan con decisi\u00f3n hacia el proletariado\u00bb (7).&nbsp;Pero esto, como veremos, depende en gran medida del arraigo en la clase y de la pol\u00edtica del partido revolucionario.&nbsp;Tratando de actualizar el an\u00e1lisis de Trotsky, podemos decir que la peque\u00f1a burgues\u00eda ha sido recientemente un factor determinante en las gestas electorales de fen\u00f3menos pol\u00edticos muy diversos: del Podemos del Estado espa\u00f1ol al Frente Nacional en Francia, de Syriza en Grecia al M5s y la Liga [hoy Fratelli d\u2019 Italia, ndr.] en Italia, de Trump en EE.UU. a Bolsonaro en el Brasil.<br>Es evidente que la tendencia hoy es hacia un fortalecimiento electoral de los partidos populistas de derecha y de extrema derecha: fen\u00f3meno que tiene una explicaci\u00f3n muy precisa.&nbsp;La crisis del capitalismo significa \u00abputrefacci\u00f3n social y cultural\u00bb (8), su prolongaci\u00f3n solo puede traducirse en \u00abpauperizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda y una degeneraci\u00f3n de capas cada vez m\u00e1s amplias del proletariado en lumpenproletariado\u00bb (9).&nbsp;Bajo los golpes de esta crisis que aparece infinita, la peque\u00f1a burgues\u00eda se orienta no hacia la revoluci\u00f3n proletaria (que le parece un objetivo lejano y abstracto) sino hacia la reacci\u00f3n, incluso \u00abhacia la extrema reacci\u00f3n imperialista, arrastrando tras de s\u00ed a considerables capas obreras\u00bb (10).<br>Hay una frase de Trotsky que explica eficazmente las victorias electorales de los partidos populistas y de extrema derecha y, sobre todo, el consenso que obtienen en amplios sectores del proletariado ante la ausencia de grandes luchas obreras: \u00abcuando la masa proletaria es animada por la esperanza revolucionaria, arrastra inevitablemente consigo por el camino de la revoluci\u00f3n a estratos importantes y siempre m\u00e1s amplios de la peque\u00f1a burgues\u00eda.&nbsp;Pero precisamente en relaci\u00f3n con esto, las elecciones ofrecen una imagen del todo opuesta: la desesperaci\u00f3n contrarrevolucionaria se apodera de la masa peque\u00f1oburguesa con tal fuerza que arrastra consigo a capas considerables del proletariado\u00bb (11).&nbsp;Bajo ciertas condiciones hist\u00f3ricas, como veremos, todo esto puede conducir a la victoria del fascismo.&nbsp;Pero, \u00bfes inevitable que una crisis econ\u00f3mica y social del capitalismo conduzca al fascismo?<br>Las lecturas lineales y simplistas del desarrollo hist\u00f3rico chocan con el materialismo dial\u00e9ctico que le debemos a Marx.&nbsp;Cuanto m\u00e1s se han desarrollado las fuerzas productivas de un capitalismo nacional, m\u00e1s profundas convulsiones sociales y pol\u00edticas genera la crisis econ\u00f3mica.&nbsp;En Alemania, a finales de la d\u00e9cada de 1920, los antagonismos sociales y pol\u00edticos hab\u00edan alcanzado niveles explosivos.&nbsp;Es una situaci\u00f3n que, cabe se\u00f1alar, dadas ciertas condiciones, favorece potencialmente el fortalecimiento del partido revolucionario: la crisis econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica conduce a una situaci\u00f3n prerrevolucionaria que, si existe un partido obrero revolucionario s\u00f3lido y templado en la lucha, puede transformarse en poco tiempo en una situaci\u00f3n revolucionaria (12).&nbsp;Al mismo tiempo, estas mismas condiciones pueden, por otro lado, conducir a la reacci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3rdida, a esa \u201cregurgitaci\u00f3n mal digerida de la barbarie capitalista\u201d que es el fascismo: la diferencia la hace el proletariado.&nbsp;<br>El fascismo necesita dos elementos para afirmarse: una fuerte crisis social y la debilidad revolucionaria de la clase obrera.&nbsp;M\u00e1s all\u00e1 del espejo deformante de las elecciones, en la arena viva de la lucha no hay comparaci\u00f3n entre la peque\u00f1a burgues\u00eda y el proletariado.&nbsp;La superioridad social y combativa del proletariado es indudable: los obreros \u00abque controlan los medios de producci\u00f3n y de transporte, que, por las condiciones mismas de su trabajo, constituyen el ej\u00e9rcito del hierro, del carb\u00f3n, del ferrocarril, de la electricidad\u00bb (13) son infinitamente superiores al \u00abpolvo de humanidad\u00bb en que se apoyan los fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El elemento subjetivo, es decir, la situaci\u00f3n del partido revolucionario, su pol\u00edtica, sus relaciones con la clase, es, como veremos, el factor determinante que puede transformar una situaci\u00f3n en revolucionaria; si falta este factor la crisis puede llevar a la reacci\u00f3n imperialista, hasta el punto de la afirmaci\u00f3n del r\u00e9gimen fascista.<br><br><strong>La esencia del fascismo<\/strong><br>Es un hecho probado por la historia que la hora del fascismo tiende a sonar cuando la burgues\u00eda ya no es capaz de sacar provecho del r\u00e9gimen parlamentario.&nbsp;Pero desde el punto de vista de clase, un r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s y un r\u00e9gimen fascista no presentan ninguna diferencia: son dos formas de dominaci\u00f3n de la misma clase, la burgues\u00eda, es decir, ambos son reg\u00edmenes expresi\u00f3n del capital monop\u00f3lico.&nbsp;El fascismo en el poder no cambia el sistema econ\u00f3mico y social: preserva el capitalismo y, con \u00e9l, las ganancias multimillonarias de la gran burgues\u00eda.&nbsp;El fascismo puede llegar al poder \u00abcuando los medios militares-policiales \u00abnormales\u00bb de la dictadura burguesa, con su cobertura parlamentaria, resultan insuficientes para mantener en equilibrio la sociedad\u00bb (14) y para garantizar las ganancias de los capitalistas. \u00bfCu\u00e1l es, entonces, la diferencia espec\u00edfica del fascismo respecto de otras formas (quiz\u00e1s autoritarias) de dominaci\u00f3n burguesa?<br>En la era imperialista, la burgues\u00eda, en condiciones similares, no siempre juega las mismas cartas.&nbsp;Sobre todo, no es el fascismo el r\u00e9gimen pol\u00edtico favorito de la burgues\u00eda.&nbsp;Como bien explica Trotsky con una met\u00e1fora bastante conocida, \u00abla gran burgues\u00eda recurre al fascismo con la misma alegr\u00eda con que una persona con la mand\u00edbula enferma se hace arrancar los dientes\u00bb (15).&nbsp;Esto se debe a que el fascismo es un movimiento de masas de la peque\u00f1a burgues\u00eda, una clase que la gran burgues\u00eda necesita para mantenerse en el poder, pero de la cual preferir\u00eda prescindir.&nbsp;El fascismo, de hecho, pone en movimiento \u00ablas masas de la peque\u00f1a burgues\u00eda enfurecida, las bandas de desclasados, el bajo proletariado desmoralizado, todos esos innumerables seres humanos que el propio capitalismo financiero empuja a la desesperaci\u00f3n y la c\u00f3lera\u00bb (16).&nbsp;El fascismo,&nbsp;actuando en nombre de la gran burgues\u00eda, utiliza a estas masas como \u00abun ariete\u00bb para destruir las organizaciones del movimiento obrero.&nbsp;Al mismo tiempo, el fascismo, al no ser una expresi\u00f3n directa de la gran burgues\u00eda (es decir, al no ser un partido burgu\u00e9s) \u00abexpropia pol\u00edticamente\u00bb a la burgues\u00eda (17).<br>Aqu\u00ed nos encontramos con el otro car\u00e1cter peculiar del fascismo: \u00abla esencia y la funci\u00f3n del fascismo consiste en la abolici\u00f3n completa de las organizaciones obreras y en impedir su reconstrucci\u00f3n\u00bb.&nbsp;La funci\u00f3n del fascismo es \u00abcontraponer al ataque del proletariado \u2013en el momento de su debilitamiento\u2013 el ataque de las masas peque\u00f1oburguesas enfurecidas\u00bb (18).&nbsp;No hay fascismo sin este rasgo espec\u00edfico, a saber, la \u00abmovilizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda contra el proletariado\u00bb (19).&nbsp;Es precisamente explotando este ej\u00e9rcito, a la vez destartalado y muy feroz, que en las fases de crisis social y pol\u00edtica la gran burgues\u00eda logra mantener su dominio.&nbsp;Y es por eso que, al llegar al poder apoy\u00e1ndose en la peque\u00f1a burgues\u00eda,&nbsp;cuando llega al poder el fascismo est\u00e1 lejos de configurarse como un gobierno de la peque\u00f1a burgues\u00eda: \u00abel fascismo en el poder es cualquier cosa menos un gobierno de la peque\u00f1a burgues\u00eda.&nbsp;Por el contrario, es la dictadura m\u00e1s despiadada del capital monopolista\u00bb (20).&nbsp;Esto deviene, como dijimos, del car\u00e1cter mismo de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que es una clase demasiado heterog\u00e9nea para poder llevar a cabo su propia pol\u00edtica independiente.<br>Aqu\u00ed tambi\u00e9n encontramos la raz\u00f3n por la cual la burgues\u00eda no recurre de buen grado a la opci\u00f3n fascista.&nbsp;La gran burgues\u00eda no tiene confianza en la peque\u00f1a burgues\u00eda ni en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s (donde la utiliza para mantener el control sobre el proletariado) ni, mucho menos, en un r\u00e9gimen pol\u00edtico, como el fascismo, que se apoya inicialmente en la movilizaci\u00f3n de las masas peque\u00f1oburguesas.&nbsp;La gran burgues\u00eda mira a la peque\u00f1a burgues\u00eda con la misma desconfianza con que en la corte de los reyes de Francia los arist\u00f3cratas miraban a la burgues\u00eda rampante en busca de un t\u00edtulo nobiliario: \u00abla burgues\u00eda, incluso vali\u00e9ndose del apoyo de la peque\u00f1a burgues\u00eda, no se f\u00eda de ella, porque teme justamente que esta tenga siempre la propensi\u00f3n a superar las barreras que le son impuestas desde arriba\u00bb (21). Sin embargo, sabe que en las fases de crisis revolucionaria no puede prescindir de esta.<br>Intentemos explicar el concepto con una imagen.&nbsp;Figur\u00e9monos un capitalista rico y bien alimentado [gordo] que, al anochecer, en su lujoso sal\u00f3n hace la cuenta de las multimillonarias ganancias obtenidas durante el d\u00eda sobre la piel de miles de obreros.&nbsp;Lo que m\u00e1s le gusta es la tranquilidad, el silencio, la posibilidad de seguir pasando anocheceres tranquilos contando dinero.&nbsp;Desprecia a sus obreros, a los que explota hasta la m\u00e9dula, pero desprecia con igual ardor a los tenderos empobrecidos que continuamente le piden pr\u00e9stamos, a las cuadrillas de desocupados que esperan su limosna, a los peque\u00f1os empresarios arruinados que lo miran con odio cuando pasa: no conf\u00eda en esta gente envidiosa, esta clase \u00abexplotada y desheredada\u00bb.&nbsp;Pero lo que m\u00e1s teme es perder sus ganancias.&nbsp;Si en su f\u00e1brica son frecuentes las protestas obreras y existe el riesgo de que los trabajadores tomen el control de la producci\u00f3n, no dejar\u00e1 de hacer todo lo necesario para evitar esta perspectiva que es la m\u00e1s funesta para \u00e9l.&nbsp;Mientras a\u00f1ora los anocheceres tranquilos del pasado, comenzar\u00e1 a financiar bandas de tenderos, empresarios arruinados, desempleados, despose\u00eddos para aplastar en sangre la protesta obrera.&nbsp;\u00bfEst\u00e1 feliz el burgu\u00e9s rico de tener que financiar, movilizar, armar hasta los dientes a estas bandas que tanto desprecia?&nbsp;Claro que no: no le gustan los alborotos, preferir\u00eda los anocheceres serenos y apacibles de otros tiempos, sin ruidos en las calles.&nbsp;Sin embargo, para seguir honrando al dios de las ganancias, se ve obligado a recurrir a los m\u00e9todos del fascismo, que son m\u00e9todos de guerra civil.&nbsp;<br>Si llega al poder, el fascismo podr\u00e1 perdonarse tantos disturbios no deseados: \u00abdestruir las organizaciones obreras, reducir al proletariado a un estado amorfo, crear un sistema de organismos que penetren profundamente en las masas y est\u00e9n destinados a impedir la organizaci\u00f3n independiente del proletariado (\u2026) en esto consiste la esencia del r\u00e9gimen fascista\u00bb (22).&nbsp;He aqu\u00ed, pues, la seguridad del burgu\u00e9s rico y bien alimentado: \u00a1sus ganancias est\u00e1n en buenas manos!<br><br><strong>Bonapartismo y fascismo<\/strong><br>La palabra fascismo tambi\u00e9n se usa a menudo en la izquierda de manera imprecisa, como sin\u00f3nimo de \u00abr\u00e9gimen policial\u00bb o \u00abbonapartista\u00bb: seg\u00fan Trotsky, esta es una definici\u00f3n incorrecta, que puede implicar (y ha implicado) errores t\u00e1cticos y estrat\u00e9gicos de no poca importancia.&nbsp;A diferencia del uso com\u00fan de la palabra, el fascismo no es solo un sistema de represi\u00f3n, actos violentos y terror policial.&nbsp;La caracter\u00edstica espec\u00edfica del fascismo es la de movilizar a las masas peque\u00f1oburguesas contra las organizaciones del movimiento obrero (reformistas, revolucionarias, mutualistas, etc.) y, una vez que llega al poder, eliminar \u00abtodos los elementos de la democracia proletaria en la sociedad burguesa\u00bb (23).&nbsp;El fascismo no solo se fija como objetivo destruir, tambi\u00e9n f\u00edsicamente, la vanguardia proletaria:&nbsp;quiere \u00abaniquilar todos los puntos de apoyo del proletariado\u00bb (24).&nbsp;El movimiento obrero, como sujeto aut\u00f3nomo e independiente, simplemente debe desaparecer.&nbsp;Para lograr este objetivo, \u00abmoviliza a las clases que est\u00e1n inmediatamente por encima del proletariado y que temen caer a su nivel, las organiza y las militariza con los medios del capital financiero, al amparo del Estado oficial, y las orienta hacia la destrucci\u00f3n de las organizaciones proletarias, desde las m\u00e1s revolucionarias hasta las m\u00e1s moderadas\u00bb (25).<br>Es fundamental distinguir un r\u00e9gimen de dictadura militar policial de tipo bonapartista y un r\u00e9gimen de dictadura militar policial fascista.&nbsp;En el primer caso, se trata de un gobierno burgu\u00e9s autoritario que aparentemente se eleva por encima de los conflictos (como lo hizo Napole\u00f3n III en el golpe de Estado en Francia en 1851, de ah\u00ed el nombre de \u201cbonapartismo\u201d): el gobierno se presenta como \u201cindependiente\u201d de la sociedad mediante el dominio de una burocracia y del ej\u00e9rcito.&nbsp;M\u00e1s all\u00e1 de la fachada, en los hechos el gobierno sigue actuando en nombre de las clases dominantes, juega el papel de \u00abempleado de las clases poseedoras\u00bb incluso si \u00abel empleado se sienta en la espalda del patr\u00f3n, lo golpea en la nuca y, si es necesario, no duda en patearle la cara\u00bb (26).&nbsp;Por ejemplo, en Alemania,&nbsp;Trotsky considera que los gobiernos inmediatamente anteriores a la victoria de Hitler son gobiernos prebonapartistas (Br\u00fcning) y bonapartistas (Von Papen).&nbsp;En un gobierno bonapartista, que pretende controlar por la fuerza las tensiones sociales, los espacios para la democracia se reducen considerablemente, a veces brutalmente: con Von Papen, por ejemplo, los grandes industriales y los banqueros intentaron defender su causa con un uso despiadado de la polic\u00eda y del ej\u00e9rcito.&nbsp;Pero el gobierno dur\u00f3 poco: por lo general, un r\u00e9gimen bonapartista adquiere un car\u00e1cter de estabilidad solo cuando se cierra una fase revolucionaria (como sucedi\u00f3 con el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n III, que vino despu\u00e9s de la estaci\u00f3n revolucionaria de 1848), cuando las energ\u00edas revolucionarias de las masas proletarias se hab\u00edan agotado pero las clases poseedoras a\u00fan conservaban el terror a nuevos levantamientos.&nbsp;Viceversa, en una fase prerrevolucionaria o revolucionaria, caracterizada por una profunda inestabilidad social, la burgues\u00eda puede ser inducida a reemplazar el bonapartismo con el fascismo.<br>Pero el fascismo es, de hecho, algo diferente del bonapartismo.&nbsp;Incluso si, en \u00faltima instancia, el fascismo conduce al establecimiento de un r\u00e9gimen de militar polic\u00edaco bonapartista, tiene caracter\u00edsticas espec\u00edficas que no encontramos en un r\u00e9gimen bonapartista simple: el fascismo se basa, como ya dijimos, en la movilizaci\u00f3n de las masas peque\u00f1oburguesas, abre un per\u00edodo de guerra civil contra el proletariado y sus estructuras, finalmente construye un r\u00e9gimen que destruye sistem\u00e1ticamente todo elemento de democracia obrera existente en la sociedad.&nbsp;El propio parlamentarismo est\u00e1 completamente abolido, despu\u00e9s de haber sido objeto del odio furioso de las bandas peque\u00f1oburguesas movilizadas contra los obreros.&nbsp;A diferencia del bonapartismo,&nbsp;que en una fase de crisis social se presenta como un r\u00e9gimen transitorio en el que la clase obrera puede responder a la represi\u00f3n con la lucha revolucionaria, el fascismo inaugura una fase de reacci\u00f3n a largo plazo, porque aniquila a la clase obrera.&nbsp;Las sedes de los sindicatos y de los partidos de base obrera son cerradas o quemadas, los activistas pol\u00edticos y sindicales, incluso los huelguistas, son deportados a campos de concentraci\u00f3n en lo que finalmente se convierte en \u00abdictadura m\u00e1s despiadada del capital monopolista\u00bb, \u00abla peor forma de imperialismo\u00bb. (27).&nbsp;Si en un r\u00e9gimen bonapartista la clase obrera a\u00fan tiene alguna base sobre la que apoyarse para llevar a cabo la lucha, en el fascismo, despu\u00e9s de ser asesinada a tiros, es abrumada y ahogada en el lodazal de una \u00abregurgitaci\u00f3n de barbarie mal digerida\u00bb hecha de racismo, misticismo, machismo, homofobia,&nbsp;creencias irracionales, culto a la personalidad, nacionalismo agresivo, intolerancia, estrecha ignorancia elevada a religi\u00f3n de Estado.&nbsp;Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible lograr todo esto en una fase prerrevolucionaria o revolucionaria, es decir, cuando m\u00e1s grandes son las posibilidades de victoria de la clase obrera?<br><br><strong>El ascenso al poder del fascismo italiano<\/strong><br>Se paga inexorablemente \u00abla pena y la expiaci\u00f3n de la injusticia\u00bb como dec\u00eda un antiguo fil\u00f3sofo (28).&nbsp;Y no es extra\u00f1o citarlo cuando se busca la responsabilidad del ascenso del fascismo en Italia en la d\u00e9cada de 1920 y en Alemania en la d\u00e9cada de 1930.&nbsp;El fascismo es, metaf\u00f3ricamente, un castigo por los pecados del proletariado que no ha sabido luchar por el poder cuando las condiciones de la lucha de clases se lo permitieron.&nbsp;Comentando un libro de Tasca sobre el fascismo italiano, Trotsky se\u00f1ala lo siguiente (vale la pena citar un largo pasaje [en el que se describe al proletariado italiano en 1920-1921]):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pose\u00eda una organizaci\u00f3n poderosa. Hab\u00eda 160 diputados socialistas en el Parlamento. M\u00e1s de un tercio de los municipios estaban en sus manos; los sectores m\u00e1s importantes de Italia estaban en manos de los socialistas, hegem\u00f3nicos entre los obreros. Ning\u00fan capitalista pod\u00eda emplear o despedir a un trabajador, agrario o industrial, sin consentimiento del sindicato. Parec\u00eda como si se hubiera conseguido el 49 por 100 de la dictadura del proletariado. Sin embargo, la reacci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de los oficiales desmovilizados, ante esta situaci\u00f3n, fue tremenda. (\u2026) organizaron peque\u00f1as bandas bajo la direcci\u00f3n de algunos oficiales que eran enviados en camiones a cualquier parte en que hicieran falta. En ciudades de diez mil habitantes, bajo control socialista, bastaron treinta hombres organizados para entrar en la ciudad, quemar el ayuntamiento, las casas, fusilar a los l\u00edderes, e imponer las condiciones de trabajo de los capitalistas. De all\u00ed se iban a otro sitio, haciendo lo mismo, unas tras otras, en cientos y cientos de ciudades. Sembraron el terror y, realizando estos actos sistem\u00e1ticamente, destruyeron totalmente los sindicatos, haci\u00e9ndose los amos de Italia a pesar de ser una minor\u00eda insignificante<\/em> (29).<br>Al final, unos pocos miles de fascistas bien organizados lograron desarticular un poderoso movimiento proletario que se hab\u00eda desarrollado tras la guerra, llegando, en 1920, a la ocupaci\u00f3n de todas las principales f\u00e1bricas del pa\u00eds, el llamado Bienio Rojo (30).&nbsp;Como bien explica Trotsky, en Italia a principios de la d\u00e9cada de 1920 la dictadura del proletariado era una posibilidad concreta: se trataba solo de organizarla y llevarla hasta sus \u00faltimas consecuencias.&nbsp;El Estado burgu\u00e9s estaba hecho pedazos, la burgues\u00eda andaba a tientas en la oscuridad, los trabajadores controlaban las f\u00e1bricas.&nbsp;Pero el Partido Socialista, el partido que organizaba a las amplias masas proletarias, se asust\u00f3 y retrocedi\u00f3.&nbsp;Aqu\u00ed tambi\u00e9n vale la pena recordar una larga cita de Trotsky:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026 <\/em><em>en septiembre de 1920, vivimos el gran movimiento en Italia. Precisamente en ese momento, en el oto\u00f1o de 1920, el proletariado italiano alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto de fermento despu\u00e9s de la guerra. Fueron ocupadas por los obreros f\u00e1bricas, plantas, ferrocarriles, minas. El Estado estaba desorganizado, la burgues\u00eda estaba pr\u00e1cticamente postrada, su columna vertebral casi quebrada. Parec\u00eda que solo se necesitaba un paso m\u00e1s y la clase obrera italiana conquistar\u00eda el poder. Pero en ese momento, su partido, ese mismo Partido Socialista que hab\u00eda surgido de la \u00e9poca anterior, aunque formalmente adherido a la Internacional Comunista, pero con su esp\u00edritu y sus ra\u00edces a\u00fan en la \u00e9poca anterior, es decir, en la Segunda Internacional, ese partido retrocedi\u00f3 a causa del terror frente a la toma del poder, de la guerra civil, dejando al proletariado expuesto. El ala m\u00e1s resuelta de la burgues\u00eda en forma de fascismo y desde donde segu\u00eda siendo fuerte, en la polic\u00eda y en el ej\u00e9rcito, lanz\u00f3 un ataque contra el proletariado. El proletariado result\u00f3 destrozado<\/em> (31).&nbsp;<br>Por eso, el peque\u00f1o y gran Mussolini aparece cuando se abre (o se puede abrir) una situaci\u00f3n revolucionaria.&nbsp;La burgues\u00eda, aterrorizada por la acci\u00f3n del proletariado, pone en movimiento las bandas fascistas, desata la furia de la peque\u00f1a burgues\u00eda contra las organizaciones de la clase obrera.&nbsp;El fascismo italiano naci\u00f3 directamente de la traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n proletaria: si el partido socialista \u2013que, recordemos, era entonces una secci\u00f3n de la Tercera Internacional, aunque, como dice Trotsky, todav\u00eda imbuido del esp\u00edritu de la Segunda Internacional\u2013 hubiera traducido en la pr\u00e1ctica lo que proclamaba solo de palabra, a saber, la dictadura del proletariado, probablemente nos hubi\u00e9semos ahorrado veinte a\u00f1os de fascismo.&nbsp;Se trataba de ser coherente con el programa que la direcci\u00f3n del Partido Socialista dec\u00eda apoyar:&nbsp;llevar a la clase obrera al poder, expropiar a la gran burgues\u00eda, iniciar la construcci\u00f3n de una econom\u00eda y de un Estado socialistas.&nbsp;Las premisas estaban todas all\u00ed: el enorme poder de la clase obrera en lucha ciertamente no habr\u00eda sido intimidado por una banda de temerarios.&nbsp;Pero los dirigentes socialistas prefirieron esperar y postergar: restringieron con todas sus fuerzas a sus trabajadores de la lucha contra los fascistas, en realidad se plegaron a la legalidad burguesa.&nbsp;\u00a1Y he aqu\u00ed veinte a\u00f1os de dictadura fascista servidos en bandeja de plata por temerosos l\u00edderes reformistas!&nbsp;Pero los l\u00edderes socialistas prefirieron esperar y postergar: retuvieron con todas sus fuerzas a sus trabajadores de la lucha contra los fascistas, se inclinaron de hecho ante la legalidad burguesa.&nbsp;\u00a1Y he aqu\u00ed veinte a\u00f1os de dictadura fascista servidos en bandeja de plata por temerosos dirigentes reformistas!&nbsp;<br>No en vano, el Partido Socialista Italiano pronto ser\u00eda expulsado de la Tercera Internacional, ya que no aceptar\u00e1 poner en discusi\u00f3n su propio \u00abcentrismo\u00bb, es decir, su tendencia a oscilar entre posiciones revolucionarias (solo proclamadas) y posiciones reformistas (se niega a romper con el ala reformista de Turati a pesar de la petici\u00f3n de la Internacional).&nbsp;El fascismo fue una tr\u00e1gica lecci\u00f3n para el proletariado italiano: la falta de un partido de tipo bolchevique se pag\u00f3 muy cara.&nbsp;Ese partido naci\u00f3 \u2013aunque con muchos l\u00edmites debido a las posiciones de Bordiga, que lo encabezaba\u2013 reci\u00e9n en enero de 1921: el Partido Comunista de Italia.&nbsp;Ser\u00e1 de corta duraci\u00f3n porque el fascismo en el poder llevar\u00e1 a la dispersi\u00f3n de sus cuadros, condenando a los comunistas a la clandestinidad, el encierro, la prisi\u00f3n, la deportaci\u00f3n.<br><br><strong>El fascismo alem\u00e1n<\/strong><br>El ascenso al poder de Hitler y del nacionalsocialismo alem\u00e1n tambi\u00e9n acarrea el peso de una derrota hist\u00f3rica de la clase obrera de la que una vez m\u00e1s es responsable su direcci\u00f3n, en este caso el estalinismo.&nbsp;El proletariado alem\u00e1n en la prueba de los hechos demostr\u00f3 una \u00abdebilidad revolucionaria\u00bb que tiene esencialmente dos causas: por un lado, la socialdemocracia alemana y su papel hist\u00f3rico, por el otro, la incapacidad del Partido Comunista Alem\u00e1n (dirigido por los estalinistas) para unirse los obreros bajo la bandera de la revoluci\u00f3n.&nbsp;La socialdemocracia alemana, de orientaci\u00f3n reformista, siempre hab\u00eda jugado un papel contrarrevolucionario: era el agente del capitalismo en las filas del movimiento obrero.&nbsp;Por eso Trotsky la define como un \u00abobst\u00e1culo objetivo\u00bb que necesita ser eliminado (32).&nbsp;Trotsky es implacable al responsabilizar a la socialdemocracia alemana:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cla parte m\u00e1s podrida de la Europa capitalista est\u00e1 constituida por la burocracia socialdem\u00f3crata\u201d que \u201cha renunciado a la revoluci\u00f3n en nombre de las reformas\u201d, que ha llegado a apoyar activamente la guerra imperialista, poni\u00e9ndose como objetivo la salvaguarda de la sociedad burguesa. En pago por eso, acepta hasta renunciar a todas sus conquistas del pasado: \u201cNo existe espect\u00e1culo hist\u00f3rico m\u00e1s tr\u00e1gico y al mismo tiempo repugnante de la nauseabunda descomposici\u00f3n del reformismo entre los restos de sus conquistas y de todas sus esperanzas\u201d<\/em> (33).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el fascismo estaba a las puertas apelaron al aparato estatal, a los jueces, a la polic\u00eda&#8230; de hecho, renunciando a la lucha.<br>Pero que la socialdemocracia alemana (es decir, el reformismo) actuase de esta manera no sorprende: los agentes de la burgues\u00eda son bastante predecibles en sus operaciones para liquidar a la clase.&nbsp;Lo que de ning\u00fan modo se daba por sentado era la gran responsabilidad hist\u00f3rica del Partido Comunista Alem\u00e1n (estalinista) en esta tragedia.&nbsp;El Partido Comunista Alem\u00e1n no era un peque\u00f1o partido: organiz\u00f3 a decenas de miles de militantes e incluso alcanz\u00f3 altos porcentajes electorales.&nbsp;Pero debido a la responsabilidad de su direcci\u00f3n, bajo las \u00f3rdenes de Stalin, renunci\u00f3 dehecho a luchar contra el fascismo.&nbsp;Sobre todo, se neg\u00f3, por una suerte de sectarismo burocr\u00e1tico (alternado con pol\u00edticas ultraoportunistas) a utilizar la t\u00e1ctica del frente \u00fanico.<br>Esta \u00faltima es una t\u00e1ctica que deriva de la condici\u00f3n objetiva del proletariado, que no es una clase homog\u00e9nea: sus componentes adquieren conciencia a intervalos diferentes, por lo que se presenta en la mayor\u00eda de las fases hist\u00f3ricas pol\u00edticamente dividida en muchos partidos (y sindicatos). El partido revolucionario debe mantener siempre total <em>independencia pol\u00edtica y organizativa<\/em> de los otros partidos de la clase (por ejemplo, los partidos reformistas y centristas) pero, para conquistar la mayor\u00eda del proletariado \u2013premisa indispensable de la revoluci\u00f3n\u2013 nunca debe entrar en conflicto con la exigencia de los obreros de construir una <em>unidad de acci\u00f3n<\/em> en la lucha contra el capital.&nbsp;As\u00ed, debe desafiar constantemente a las direcciones reformistas a construir una lucha unitaria, tambi\u00e9n para exponer sus reales intenciones a los ojos de los obreros.&nbsp;Esto es tanto m\u00e1s cierto frente a la amenaza del fascismo: negarse, como hizo el Partido Comunista Alem\u00e1n, a realizar acciones comunes con las organizaciones reformistas contra el peligro fascista significa capitular al fascismo.&nbsp;Solo una pol\u00edtica de frente \u00fanico, basada en acuerdos pr\u00e1cticos limitados a las exigencias de las acciones \u2013manteniendo as\u00ed total independencia a nivel del programa (\u00abmarchar separados, golpear unidos\u00bb)\u2013 permite la movilizaci\u00f3n en gran escala de la clase y, por lo tanto, crea las condiciones para la derrota de los fascistas y para la maduraci\u00f3n pol\u00edtica del proletariado (la conciencia obrera se desarrolla m\u00e1s f\u00e1cilmente en la lucha).&nbsp;Solo gracias a la pol\u00edtica de frente \u00fanico el partido revolucionario podr\u00e1 ganarse la confianza de las masas obreras que a\u00fan tienen como referente el reformismo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>el partido comunista debe demostrar a las masas y sus organizaciones la efectiva voluntad de conducir la lucha junto a ellos tambi\u00e9n con los objetivos m\u00e1s modestos, si estos objetivos van en el camino del desarrollo hist\u00f3rico del proletariado<\/em> (34).<br>Por lo tanto, se debe principalmente al \u00abfactor subjetivo\u00bb, es decir, a la negativa del Partido Comunista Alem\u00e1n a actuar con una pol\u00edtica de frente \u00fanico, que el proletariado alem\u00e1n, el proletariado m\u00e1s poderoso de la Europa de la \u00e9poca, \u00abse haya encontrado impotente, desarmado y paralizado en el momento de su mayor prueba hist\u00f3rica\u00bb (35).&nbsp;Aunque no tenemos la oportunidad de profundizar este tema en este art\u00edculo, vale la pena recordar las oscilaciones criminales del estalinismo alem\u00e1n en la Alemania en los a\u00f1os veinte e inicios de los treinta: de una pol\u00edtica de total oportunismo hacia la socialdemocracia (1926-1928) pas\u00f3 a la pol\u00edtica visionaria del \u00abTercer Per\u00edodo\u00bb (a partir de 1928) para teorizar, en el momento m\u00e1s cr\u00edtico, el \u00absocialfascismo\u00bb (1930-1932), es decir, la presunta identidad entre fascismo y socialdemocracia (de la cual, el rechazo al frente \u00fanico de lucha con el reformismo).<br>Los an\u00e1lisis del fascismo que hemos relatado en este art\u00edculo demuestran cu\u00e1nto carece de fundamento la teor\u00eda del socialfascismo.&nbsp;Pero, por desgracia, la historia lo ha demostrado a\u00fan m\u00e1s.&nbsp;Una vez en el poder, el fascismo italiano y el alem\u00e1n aniquilaron todas las organizaciones del proletariado: fue sin duda alguna la mayor derrota hist\u00f3rica de la clase obrera (36).<br><br><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><br>Como conclusi\u00f3n de este art\u00edculo, habiendo reconocido la verdadera naturaleza del fascismo y las responsabilidades hist\u00f3ricas del reformismo y del centrismo en su ascenso al poder en Italia y Alemania, ha llegado el momento de trazar una l\u00ednea imaginaria que conecta la d\u00e9cada de 1920 e inicios de los a\u00f1os 1930 hasta la actualidad.&nbsp;Mientras tanto, el capitalismo, despu\u00e9s de haberle dado a la humanidad una nueva guerra mundial y decenas de conflictos b\u00e9licos de car\u00e1cter regional, entr\u00f3 en una nueva crisis general a principios del nuevo siglo.&nbsp;Los efectos de la crisis econ\u00f3mica est\u00e1n siendo devastadores para las condiciones de vida de las masas peque\u00f1oburguesas y proletarias: las tensiones sociales est\u00e1n en su punto m\u00e1s alto.&nbsp;Esta situaci\u00f3n alimenta la rabia de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que se aleja de los partidos burgueses tradicionales,&nbsp;arremete contra las instituciones parlamentarias y forja partidos populistas (como Fratelli d\u2019Italia y la Liga), que enarbolan las banderas del racismo y del nacionalismo para cabalgar electoralmente el malestar social.&nbsp;En un contexto de este tipo, es probable que, con la apertura de una situaci\u00f3n prerrevolucionaria, se creen condiciones favorables para el fortalecimiento de un partido revolucionario.&nbsp;Pero, dial\u00e9cticamente, tambi\u00e9n es previsible que, como ya lo hizo en el pasado, el gran capital no dudar\u00e1 en apoyar, cada vez con m\u00e1s frecuencia, las hip\u00f3tesis bonapartistas y en jugar de nuevo la carta del fascismo, si no puede prescindir de \u00e9l.&nbsp;<br>Por lo tanto, es esencial que la clase obrera se prepare para una dura confrontaci\u00f3n: en un contexto tan inestable, la lucha de clases puede convertirse en guerra civil.&nbsp;No basta, como hacen algunos exponentes de la izquierda reformista o intelectual, quejarse del peligro fascista desde lo alto de las c\u00e1tedras universitarias o sentados en los c\u00f3modos sillones de las salas de televisi\u00f3n.&nbsp;Estas \u00abquejas\u00bb a menudo esconden el \u00fanico objetivo de reunir votos a favor de los partidos burgueses.&nbsp;Donde haya un peligro fascista real \u2013y no se puede descartar que esto ocurra pronto\u2013 se debe organizar la autodefensa obrera;&nbsp;ser\u00eda necesario, como recuerda Trotsky, construir milicias de autodefensa a partir de los piquetes de huelga, de los barrios de inmigrantes pobres que arriesgan su vida todos los d\u00edas por los ataques de grupos fascistas y racistas. Lo que debemos hacer de inmediato, sin embargo, es construir ese frente \u00fanico de acci\u00f3n y de lucha de los trabajadores que Trotsky consideraba fundamental para oponerse a las pol\u00edticas burguesas, para sentar las bases del poder obrero y evitar, as\u00ed, que se arraigue el fascismo.<br>No hay mejores palabras para concluir un art\u00edculo sobre el fascismo que las contenidas en el Programa de Transici\u00f3n, es decir, en el manifiesto fundacional de la Cuarta Internacional, escrito en un momento hist\u00f3rico (finales de los a\u00f1os \u201930) cuando los reg\u00edmenes fascistas parec\u00edan destinados a durar para siempre:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los dem\u00f3cratas peque\u00f1oburgueses (\u2026) cuanto m\u00e1s gritan ruidosamente frente al fascismo, m\u00e1s canallescamente capitulan frente a \u00e9l en los hechos. Solo destacamentos armados de obreros, que sientan detr\u00e1s de s\u00ed el sost\u00e9n de decenas de millones de trabajadores, pueden derrotar a las bandas fascistas. La lucha contra el fascismo no empieza en las redacciones de los peri\u00f3dicos liberales sino en las f\u00e1bricas, para acabar en las calles<\/em> (37).<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:<br><br>[1] Tambi\u00e9n un compa\u00f1ero de Alternativa Comunista de Bari fue agredido y gravemente herido por una banda de fascistas de Casapound. Se puede leer el art\u00edculo en este link: <a href=\"https:\/\/www.alternativacomunista.it\/content\/view\/2602\/1\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.alternativacomunista.it\/content\/view\/2602\/1\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa sola via\u201d (1932), in: <em>I problemi della rivoluzione cinese e altri scritti,<\/em> [\u201cEl \u00fanico camino\u201d (1932), en: <em>Los problemas de la revoluci\u00f3n china y otros escritos<\/em>], Einaudi, 1970, p. 359. En espa\u00f1ol, ver: \u201cEl \u00fanico camino\u201d, en: <em>Historia de la Revoluci\u00f3n <\/em>Rusa, disponible en: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/septiembre\/14.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/septiembre\/14.htm<\/a>. En algunos casos, las traducciones en italiano fueron parcialmente revisadas por los autores de este art\u00edculo sobre la base de una constataci\u00f3n con las traducciones de este mismo art\u00edculo en otros idiomas.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] TROTSKY, Le\u00f3n. <em>Programma di transizione <\/em>(1938)<em>.<\/em> Italia:Massari Editore, 2008, pp. 67-71.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa svolta dell\u2019Internazionale comunista e la situazione in Germania\u201d (1930), in: <em>I problemi della rivoluzione cinese e altri scritti, cit.,<\/em> p. 304. [El giro de la Internacional Comunista y la situaci\u00f3n en Alemania\u201d (1930), en: <em>Los problemas de la revoluci\u00f3n china y otros escritos<\/em>]. En espa\u00f1ol, disponible en: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1930\/giro-aleman.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[5] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa chiave della situazione \u00e8 in Germania\u201d (1931), in <em>Scritti 1929-1936.<\/em> Italia:Einaudi, 1962, p. 289. [\u201cLa clave de la situaci\u00f3n est\u00e1 en Alemania\u201d (1931), en <em>Escritos 1929-1936<\/em>]. En espa\u00f1ol, ver: Alemania, la clave de la situaci\u00f3n internacional, disponible en: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1931\/noviembre\/26.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[6] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u201d (1932), <em>Ivi, <\/em>p. 304. [\u201c\u00bfY ahora? \u2013 Problemas vitales del proletariado alem\u00e1n\u201d, en: <em>La revoluci\u00f3n alemana y la burocracia estalinista<\/em>. Disponible en: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/enero\/25.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[7] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa svolta dell\u2019Internazionale comunista e la situazione in Germania\u201d, <em>cit.<\/em>, p. 305. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[8] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.,<\/em> 295. En espa\u00f1ol, ver: \u00bfY ahora? \u2013 Problemas vitales del proletariado alem\u00e1n\u201d, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[9] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201c\u00bfY ahora? \u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[10] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa svolta dell\u2019Internazionale comunista e la situazione in Germania\u201d, <em>cit.<\/em>, p. 305. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>[11] Ib\u00eddem<em>, <\/em>p. 305. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[12] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa questione tedesca\u201d (1934), in <em>La Terza Internazionale dopo Lenin <\/em>[\u201cLa cuesti\u00f3n alemana\u201d (1934), en: <em>La Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin<\/em>].Schwarz Editore, 1957, pp. 264-265: \u201cLo smarrimento e la divisione delle classi dominanti; l\u2019indignazione della piccola borghesia, la sua sfiducia nell\u2019ordine esistente; la crescente attivit\u00e0 militante della classe operaia; infine una politica corretta da parte del partito rivoluzionario: ecco le immediate condizioni pregiudiziali per una rivoluzione\u201d. [\u201cEl desconcierto y la divisi\u00f3n de las clases dominantes: la indignaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, su desconfianza en el orden existente; la creciente actividad militante de la clase obrera; por fin una pol\u00edtica correcta de parte del partido revolucionario: he aqu\u00ed las inmediatas condiciones perjudiciales para una revoluci\u00f3n\u201d].<\/p>\n\n\n\n<p>[13] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa chiave della rivoluzione \u00e8 in Germania\u201d, op. cit<em>.<\/em>, p. 290. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[14] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.,<\/em> p. 308. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[15] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa sola via\u201d, <em>op. cit<\/em><em>.,<\/em> p. 362. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[16] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u201d, <em>op. cit.<\/em>, p. 308. En espa\u00f1ol, ver: \u00eddem, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[17] \u201cOggi la borghesia tedesca non governa direttamente; politicamente parlando, essa \u00e8 completamente sottomessa a Hitler e alle sue squadracce. Tuttavia in Germania la dittatura della borghesia permane inalterata dal momento che tutte le condizioni della sua egemonia sociale sono state mantenute e rafforzate. Espropriando politicamente la borghesia, Hitler l\u2019ha salvata (\u2026) dall\u2019esproprio economico\u201d [\u201cHoy la burgues\u00eda alemana no gobierna directamente: pol\u00edticamente hablando, est\u00e1 completamente sometida a Hitler y su equipo. Sin embargo, en Alemania la dictadura de la burgues\u00eda permanece inalterada desde el momento en que todas las condiciones de su hegemon\u00eda social han sido mantenidas y reforzadas. Expropiando pol\u00edticamente a la burgues\u00eda, Hitler la ha salvado (\u2026) de la expropiaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d], in: L. Trotsky, \u201cLa natura di classe dello Stato sovi\u00e9tico\u201d (1933), in <em>Opere scelte, <\/em>vol. 5 [en: \u201cLa naturaleza de clase del Estado sovi\u00e9tico\u201d (1933), en <em>Obras escogidas<\/em>, vol. 5.]. Italia: Prospettiva Edizioni, p. 398. En espa\u00f1ol, ver: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro3\/T05V127.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[18] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em>, p. 309. En espa\u00f1ol, <em>op.cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[19] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em> p. 347. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[20] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa questione tedesca\u201d, <em>op. cit<\/em>. 260. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[21] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa sola via\u201d, <em>op. cit<\/em><em>.<\/em>, p. 360. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[22] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em> p. 308. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[23] \u00cddem<em>, <\/em>p. 296. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[24] Ib\u00eddem. En espa\u00f1ol,<em> op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[25] Ib\u00eddem<em>. <\/em>En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[26] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa sola via\u201d, <em>op. cit.,<\/em> p. 355. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[27] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cChe cos\u2019\u00e8 il nazionalsocialismo?\u201d (1933), in: <em>La rivoluzione cinese e altri scritti, cit., <\/em>pp. 422-423. [\u201c\u00bfQu\u00e9 es el Nacionalsocialismo?\u201d (1933), en: <em>La revoluci\u00f3n china y otros escritos<\/em>]. En espa\u00f1ol, ver: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1933\/junio\/10.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[28] Anaximandro.<\/p>\n\n\n\n<p>[29] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cCompletare il programma e metterlo all\u2019opera\u201d, in: appendice al <em>Programma di transizione, <\/em><em>op. cit<\/em><em>., <\/em>p.160. En espa\u00f1ol, \u201cCompletar el programa y ponerlo en pr\u00e1ctica\u201d, cita tomada de la revista <em>Marxismo Vivo <\/em>n.\u00b0 7, pp. 133-134.<\/p>\n\n\n\n<p>[30] Sobre este tema, v\u00e9ase el art\u00edculo de Ruggero Mantovani, \u201cBiennio rosso: la storia di una rivoluzione mancata\u201d [\u201cBienio rojo: la historia de una revoluci\u00f3n fracasada\u201d], en: <em>Trotskismo oggi<\/em>, n. 9.<\/p>\n\n\n\n<p>[31] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cRelazione di bilancio sul quarto congresso dell\u2019Internazionale comunista\u201d (1922), in <em>Scritti sull\u2019Italia.<\/em> Italia: Massari Editore, 1990, pp. 92-93. En espa\u00f1ol, cita tomada de https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1922\/diciembre\/28.htm<\/p>\n\n\n\n<p>[32] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa chiave della rivoluzione \u00e8 in Germania\u201d, <em>op. cit<\/em>., p. 281. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[33] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.<\/em>, p. 295. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[34] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cE ora?\u2026\u201d, <em>op. cit.,<\/em> p. 237. En espa\u00f1ol, <em>op. cit.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[35] TROTSKY, Le\u00f3n. \u201cLa tragedia del proletariato tedesco\u201d, in: <em>La terza internazionale dopo Lenin, <\/em><em>op. cit.<\/em><em>,<\/em> p.243. [\u201cLa tragedia del proletariado alem\u00e1n\u201d, en <em>La Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin<\/em>].<\/p>\n\n\n\n<p>[36] Vale la pena recordar que el estalinismo de all\u00ed a poco pas\u00f3, de un salto, a una pol\u00edtica totalmente opuesta: la del \u201cfrente popular\u201d, es decir, la alianza de gobierno con los partidos burgueses (VII Congreso de la Internacional Comunista, 1935). Sucesivamente, el estalinismo llegar\u00e1 hasta firmar un pacto militar y colonial (de separaci\u00f3n de Polonia) con Hitler: el pacto Molotov-Ribbentrop (agosto de 1939).<\/p>\n\n\n\n<p>[37] TROTSKY, Le\u00f3n. <em>Programma di transizione, <\/em><em>op. cit.,<\/em> p. 91.<\/p>\n\n\n\n<p>Art\u00edculo original de la revista te\u00f3rica <em>Trotskismo <\/em>oggi, 2018, republicado en <a href=\"http:\/\/www.partitodialternativacomunista.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.partitodialternativacomunista.org<\/a>, 21\/10\/2022.-<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Republicamos un art\u00edculo \u2013aparecido en nuestra revista te\u00f3rica\u00a0Trotskismo hoy\u00a0en 2018\u2013 que resume el an\u00e1lisis de Trotsky sobre el fascismo. Por: Fabiana Stefanoni El debate sobre la naturaleza del fascismo es, lamentablemente, un debate de extrema actualidad.&nbsp;Por toda Europa y el mundo se extienden y arraigan cada vez m\u00e1s nuevas organizaciones y grupos fascistas que, aprovechando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":72406,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794,2700],"tags":[3454,3481,4156,18037],"class_list":["post-72405","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","category-italia","tag-fascismo","tag-marxismo","tag-nazismo","tag-trotski"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/62384c2199e4d..0-0-1250-833.jpeg?fit=990%2C660&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/62384c2199e4d..0-0-1250-833.jpeg?fit=990%2C660&ssl=1","categories_names":["Italia","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72405"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72405\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72407,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72405\/revisions\/72407"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/72406"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}