{"id":67612,"date":"2021-11-16T11:31:44","date_gmt":"2021-11-16T11:31:44","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=67612"},"modified":"2024-11-03T13:27:56","modified_gmt":"2024-11-03T13:27:56","slug":"favelas-origenes-resistencia-y-realidad-actual-en-rio-de-janeiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/favelas-origenes-resistencia-y-realidad-actual-en-rio-de-janeiro\/","title":{"rendered":"Favelas: or\u00edgenes, resistencia y realidad actual en Rio de Janeiro"},"content":{"rendered":"<p><em>Las favelas en las regiones \u201cnobles\u201d de Rio marcan las profundas desigualdades sociales de la \u201cciudad maravillosa\u201d y la derrota de la burgues\u00eda, que no consigui\u00f3 expulsar a toda la poblaci\u00f3n pobre para los suburbios.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Maria Costa<\/p>\n<p>La favela es una de las marcas registradas de Rio de Janeiro. En contra de lo que gustar\u00eda su mezquina clase dominante, las lind\u00edsimas playas de la Zona Sur y sus lujosos edificios son fotografiados, lado a lado, con los aglomerados de casas sin revoque, apiladas ladera arriba, desafiando principios de la ingenier\u00eda y las leyes de la f\u00edsica. Es una marca arquitect\u00f3nica, social, cultural y pol\u00edtica de la ciudad. La favela es el brea, dos ciudades en una sola, separadas e irremediablemente unidas. La presencia de favelas en las regiones nobles [ricas] de Rio, m\u00e1s all\u00e1 de marcar las profundas desigualdades sociales de la \u201cciudad maravillosa\u201d, es tambi\u00e9n una derrota de la burgues\u00eda, que no consigui\u00f3 expulsar a toda la poblaci\u00f3n pobre para los suburbios. As\u00ed, haremos una serie de textos que van desde los or\u00edgenes, a finales siglo XIX, las remociones a mediados del siglo XX, durante la dictadura militar, hasta la realidad actual marcada por la pandemia y la violencia policial.<\/p>\n<p>La constante crisis habitacional de Rio tiene ra\u00edces en el esclavismo y, por eso, comenzaremos nuestra serie de art\u00edculos por all\u00ed. Hablamos de la crisis habitacional como un problema de las viviendas para la clase trabajadora, pues, claro, ese nunca fue un problema para la clase dominante.<\/p>\n<p>Esa es una tendencia general en el capitalismo y no una condici\u00f3n espec\u00edfica de Rio de Janeiro, pero en Rio presenta dimensiones dram\u00e1ticas. Seg\u00fan el censo de 2010, el IBGE [Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica] hizo un relevo de 763 favelas en la ciudad, que abrigan a 22% de la poblaci\u00f3n de la ciudad de Rio de Janeiro. Lo que hace de la capital fluminense el municipio brasile\u00f1o con el mayor n\u00famero de habitantes en favelas: 1.393.314 habitantes. Rio tambi\u00e9n abriga la mayor favela del pa\u00eds, la Rocinha, con m\u00e1s de 100.000 habitantes.<\/p>\n<p><strong>La capital del Imperio, una ciudad impulsada por esclavos<\/strong><\/p>\n<p>La burgues\u00eda carioca, con su repugnancia visceral al trabajo, floreci\u00f3 a costa del trabajo esclavo y tambi\u00e9n parasitando los recursos del Estado, particularmente del gobierno federal. El relato de Thomas Ewbank, un burgu\u00e9s estadounidense, sobre su visita a Rio de Janeiro a mediados del siglo XIX es reveladora de ese esp\u00edritu:<\/p>\n<p><em>La inevitable tendencia de la esclavitud es tornar en todas partes el trabajo como una actividad deshonrosa. [\u2026] los brasile\u00f1os se retraen como horrorizados ante cualquier empleo manual [\u2026]. Si pregunta a un joven brasile\u00f1o de familia respetable, sin embargo en malas condiciones econ\u00f3micas, por qu\u00e9 no aprende un oficio y pasa a ganar su vida con independencia, nueve de cada diez veces \u00a1\u00e9l temblar\u00e1 de indignaci\u00f3n, y preguntar\u00e1 si quiere insultarlo! \u00bfTrabajar? \u2013recrimin\u00f3 uno de ellos\u2013 \u00a1Tenemos a los negros para eso!<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Los esclavos mov\u00edan <em>\u201ctodas los engranajes de la existencia econ\u00f3mica, social e incluso espec\u00edficamente urbana de la ciudad. La fuerza brazal del esclavo era la fuerza productiva b\u00e1sica de la econom\u00eda urbana, en la esfera de la producci\u00f3n y, sobre todo, de la circulaci\u00f3n de mercader\u00edas, hombres y todos los elementos indispensables al mantenimiento de una vivienda urbana (agua, cloacas, v\u00edveres, etc.)\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Para tener una idea de la composici\u00f3n social de la ciudad en la \u00e9poca del Imperio, transcribimos aqu\u00ed un primer relevamiento, bastante precario, hecho en 1849 por Haddock Lobo:<\/p>\n<p><em>El enrolamiento de la poblaci\u00f3n de Rio de Janeiro, hecho en 1849 por Haddock Lobo, con absoluta precariedad de medios, y enfrentando la hostilidad de los propietarios ante aquella intrusi\u00f3n del poder p\u00fablico, concluy\u00f3 con la existencia de 266.466 habitantes, de los cuales 205.906 en las ocho parroquias urbanas y 60.560 en las parroquias suburbanas. La poblaci\u00f3n urbana estaba constituida por 127.051 libres y libertos (61,7% del total) y 78.855 esclavos (38,2%). (\u2026) En los suburbios, se diseminaban 28.813 libres y libertos y 31.477 esclavos (2.634 m\u00e1s esclavos que libres, respectivamente 47,8% y 52,2%). La poblaci\u00f3n total de Rio de Janeiro se repart\u00eda en 155.864 hombres libres y libertos y 110.302 esclavos<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>La prohibici\u00f3n de importaci\u00f3n de esclavos en 1850 afectar\u00eda profundamente la proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n libre y esclavizada. Por un lado, en la capital, comienzan a establecerse los fundamentos del primer gran proceso de industrializaci\u00f3n, que utiliza poca mano de obra esclava, y hay un aumento de la demanda de esclavos para las estancias cafeteras del Vale do Para\u00edba.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el censo de 1872<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, la poblaci\u00f3n total del municipio de Rio era de 274.972 habitantes, de la cual 48.939 personas, o sea, 17,8% eran esclavos. La abrumadora mayor\u00eda de estos en trabajos no calificados:<\/p>\n<p>Por orden decreciente, la distribuci\u00f3n ocupacional de los esclavos en 1872 era: 22.842 esclavos dom\u00e9sticos (siendo 14.184 mujeres y 8.658 hombres); 9.899 esclavos en la categor\u00eda \u201csin profesi\u00f3n\u201d (muy probablemente esclavos de \u201cganho\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, que desempe\u00f1aban los m\u00e1s variados servicios u oficios, adem\u00e1s del peque\u00f1o comercio ambulante); 5.785 criados y jornaleros; 5.695 labradores; 1.384 costureras; 527 mar\u00edtimos; 498 artistas, y 174 pescadores<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Antes de la favela, el \u201ccorti\u00e7o\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/strong><\/p>\n<p>A medida que las clases dominantes iban ocupando la regi\u00f3n sur de la ciudad (Laranjeiras, Botafogo, Flamengo\u2026), los caserones del antiguo barrio imperial y la regi\u00f3n central se iban transformando en casas de habitaciones, albergues y pensiones, muchas veces fuente de ingresos de los que se mudaban para los nuevos barrios nobles.<\/p>\n<div id=\"attachment_67613\" style=\"width: 531px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-67613\" class=\"wp-image-67613\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cortic%CC%A7o-300x253.jpg?resize=521%2C439&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"521\" height=\"439\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cortic%CC%A7o.jpg?resize=300%2C253&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cortic%CC%A7o.jpg?resize=499%2C420&amp;ssl=1 499w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cortic%CC%A7o.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 521px) 100vw, 521px\" \/><p id=\"caption-attachment-67613\" class=\"wp-caption-text\">Interior de un \u201ccorti\u00e7o\u201d en Rio de Janeiro, 1906. Foto: Augusto Malta.<\/p><\/div>\n<p>Las habitaciones colectivas, en especial los \u201ccorti\u00e7os\u201d, fueron proliferando, alimentadas por una inmensa masa proletaria sin condiciones econ\u00f3micas de garantizar para s\u00ed una habitaci\u00f3n digna, alimentaci\u00f3n y los costos de transporte hasta el lugar de trabajo. Siguen dos descripciones de este tipo de habitaci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>Construcci\u00f3n prohibida por la municipalidad. Es una habitaci\u00f3n colectiva, generalmente constituida por peque\u00f1os cuartos de madera o construcci\u00f3n ligera, algunas veces instalados en los fondos de los predios y otras veces unos sobre otros; con barandas y escaleras de dif\u00edcil acceso; sin cocina, existiendo o no un peque\u00f1o patio, \u00e1rea o corredor, con artefacto sanitario y lavander\u00eda com\u00fan. Tambi\u00e9n se considera corti\u00e7o un predio de construcci\u00f3n antigua, donde clandestinamente son construidas divisiones de madera (construcci\u00f3n prohibida por la municipalidad), formando cuartos o cub\u00edculos, sin muebles, que muchas veces se extienden a los s\u00f3tanos, altillos, galpones, cocinas, despensas, ba\u00f1os, etc., y habitados generalmente por individuos de clase pobre y con el nombre de casa de alquilar habitaciones, sin direcci\u00f3n, donde tambi\u00e9n hay lavander\u00eda y artefactos sanitarios internos o externos en n\u00famero suficiente, no habiendo ba\u00f1os y cocinas<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p><em>Por lo tanto, al lado de las casas que escasean, proliferan los tenebrosos corti\u00e7os, s\u00faper llenos, h\u00famedos, inmundos, f\u00e9tidos, con sobras de materiales de construcci\u00f3n, [hechos] por especuladores interesados en sacar el mayor provecho del menor espacio<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de estas construcciones no ten\u00eda sistema de cloacas y, muchas veces, cohabitaban personas y animales en las mismas habitaciones. Inevitablemente, los corti\u00e7os eran de hecho, focos de epidemias y propagaci\u00f3n de todo tipo de enfermedades infectocontagiosas.<\/p>\n<p><strong>El problema cr\u00f3nico de la crisis habitacional en Rio de Janeiro<\/strong><\/p>\n<p>Aunque las manifestaciones de crisis habitacional en Rio sean previas a la Ley \u00c1urea, su promulgaci\u00f3n marc\u00f3 un salto de calidad en ese problema. La casi totalidad de los esclavos no ten\u00eda casa propia, pues resid\u00eda en la propiedad del se\u00f1or. La Ley \u00c1urea dio libertad sin garantizar vivienda, trabajo ni educaci\u00f3n. Luego de 1888, los negros fueron arrojados a la calles como trabajadores \u201clibres\u201d y acabaron torn\u00e1ndose esclavos de sus necesidades: comer, tener un techo, tener ropas, etc. Y, m\u00e1s all\u00e1 de eso, se registra una intensa migraci\u00f3n de ex esclavos de las estancias del Vale do Para\u00edba, que aumentaron, a\u00fan m\u00e1s, la demanda de techo y empleo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Benchimol, <em>\u201cla penuria y la carest\u00eda de las habitaciones para la gran masa de \u2018pobres\u2019 irrumpi\u00f3 en Rio de Janeiro en el momento en que se desarticul\u00f3 la esclavitud urbana, con la extinci\u00f3n del tr\u00e1fico\u201d.<\/em> Aun de acuerdo con el Informe de la Inspecci\u00f3n General de Higiene, en 1892, relatado en el mismo libro de Benchimol:<\/p>\n<p><em>De 1869 a 1888, el n\u00famero de corti\u00e7os aument\u00f3, el n\u00famero de habitantes por corti\u00e7o no solo aument\u00f3 como se elev\u00f3 la media de habitantes por cuarto o casita, lo que demuestra que en ese per\u00edodo la poblaci\u00f3n en ellos acuartelada sufri\u00f3 una fuerte condensaci\u00f3n. Ora, exactamente de 1888 a 1890, esa poblaci\u00f3n especial tuvo extraordinario aumento. La gran masa de la antigua poblaci\u00f3n servil que en ese trienio despareci\u00f3 de las estancias, que no reside en los pueblos y ciudades del interior del pa\u00eds porque ah\u00ed no se podr\u00eda mantener, afluy\u00f3, en gran parte, para este centro de absorci\u00f3n, donde se encontraba el trabajo f\u00e1cil y el salario elevado. Todo hace creer que la poblaci\u00f3n domiciliada en los corti\u00e7os representase en 1890 el doble de la recensada en 1888, si no m\u00e1s, es decir, m\u00e1s de 100.000 habitantes. [\u2026] en ese per\u00edodo, el n\u00famero de habitaciones colectivas triplicaba, si no alcanzaba el cu\u00e1druple, y la media de habitantes pasaba de 32 a 35<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> (destacado m\u00edo).<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los corti\u00e7os se localizaba en el regi\u00f3n central de Rio, en los barrios del Centro, de Gamboa hasta la Cidade Nova. Tama\u00f1a aglomeraci\u00f3n poblacional en p\u00e9simas condiciones de higiene y salubridad trajeron, naturalmente, y como ya mencionamos, incontables brotes epid\u00e9micos de fiebre amarilla, viruela, malaria y tuberculosis. En 1891, solo de esas cuatro enfermedades murieron cerca de 13.000 personas de una poblaci\u00f3n de 500.000 habitantes.<\/p>\n<p>Es innegable que era necesaria una reestructuraci\u00f3n del centro de la ciudad, que involucrar\u00eda, inevitablemente, derribar los caser\u00edos antiguos, ensanchar las calles estrechas de la \u00e9poca de las carrozas y los bueyes, construir habitaciones con sistema de cloacas y agua canalizada. Desde mediados del siglo XIX se formulaban planos tras planos, siempre emperrados en dos problemas: d\u00f3nde reubicar a la poblaci\u00f3n trabajadora que habitaba el centro (el objetivo era sacarla de all\u00ed, obviamente) y c\u00f3mo resarcir a los propietarios de las construcciones a ser demolidas. La abrumadora mayor\u00eda de estos no resid\u00eda en el lugar pero viv\u00eda de los rendimientos del alquiler de sus propiedades, por lo que, por un lado, no quer\u00edan gastar dinero en obras que mejorasen las habitaciones y, por otro lado, obstru\u00edan cualquier plano municipal que incluyese la demolici\u00f3n de esas construcciones.<\/p>\n<p>Era imperiosa una reforma urbana que garantizase condiciones dignas de habitaci\u00f3n e higiene para los trabajadores, tal como a\u00fan es hoy. Pero las inversiones p\u00fablicas para las reformas urbanas en Rio siempre tuvieron como destino otro sector social: la burgues\u00eda y las clases medias altas.<\/p>\n<p><strong>La demolici\u00f3n de Francisco Pereira Passos<\/strong><\/p>\n<p>Este dilema se arrastr\u00f3 hasta el gobierno del alcalde Francisco Pereira Passos (1902-1906). \u00c9l y Osvaldo Cruz establecieron una remodelaci\u00f3n profunda en la ciudad, al costo de una represi\u00f3n dur\u00edsima sobre la clase trabajadora, en especial, los sectores m\u00e1s pobres. El proceso qued\u00f3 conocido como \u201cBota-abaixo\u201d [tira abajo].<\/p>\n<p><em>Sanear, higienizar, ordenar, demoler, civilizar fueron tambi\u00e9n las consignas del alcalde Pereira Passos. Por eso mismo, corti\u00e7os, casas de habitaciones, pensiones, viejos caserones, pasaron a ser blancos preferenciales de la reforma urban\u00edstica que emprendi\u00f3 a lo largo de su mandato. Uno de los objetivos principales de esa reforma era librar la capital federal del estigma de ciudad insalubre, asolada por constantes epidemias de fiebre amarilla, viruela y malaria, con serios perjuicios para la actividad comercial del pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em>A costa del derrumbe de viejos inmuebles, fueron ensanchadas y prolongadas diversas v\u00edas urbanas, [\u2026] exigieron el arrasamiento de morros [cerros], como el del Senado, y la demolici\u00f3n de viviendas y casas de comercio que se encontraban en el trayecto de las \u201cv\u00edas del progreso\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><strong>[11]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Buena parte de los que hoy conocemos como regi\u00f3n central de Rio, la Avenida Rio Branco y su entorno y la regi\u00f3n portuaria, son fruto de las obras de Pereira Passos. Esas obras fueron presupuestadas en cuatro millones de libras, pero ning\u00fan centavo fue destinado a la construcci\u00f3n de casas para abrigar a las familias de trabajadores que viv\u00edan en la regi\u00f3n central.<\/p>\n<p>En ese proceso, alrededor de 14.000 personas fueron desalojadas. Por otro lado, la valorizaci\u00f3n y la especulaci\u00f3n inmobiliaria, asociadas a las obras de mejoramiento, acabaron por expulsar a los restantes trabajadores pobres que no fueron desalojados. Una peque\u00f1a minor\u00eda de los desalojados consigui\u00f3 refugio en las villas obreras, pero la amplia mayor\u00eda, e incluso muchos obreros, no tuvo acceso a esas villas. \u00bfPara d\u00f3nde fue toda esa masa humana?<\/p>\n<p>Una parte fue para los suburbios que comenzaban a surgir alrededor de las l\u00edneas f\u00e9rreas en direcci\u00f3n a Maxambomba (actual Nova Igua\u00e7u), o a Engenho Novo, Cascadura, Madureira y Sapobemba (Deodoro). Pero la mayor\u00eda de los desalojados no tuvo como ir para los suburbios, solo accesibles a trabajadores con <em>\u201cremuneraci\u00f3n fija, estable, suficientemente elevada para que pudiesen costear los gastos de transporte, costos de adquisici\u00f3n de un terreno y construcci\u00f3n de una casa o el alquiler de una vivienda\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda subi\u00f3 a los morros pr\u00f3ximos al lugar de trabajo en la regi\u00f3n central y la Zona Sur, fundamentando esa ocupaci\u00f3n que hoy es una de las marcas registradas de Rio de Janeiro: la favela.<\/p>\n<p><strong>La Favela<\/strong><\/p>\n<p>La historia es muy conocida. Hacia finales del siglo XIX, soldados que regresaron de la Guerra de Canudos se instalaron en el morro da Provid\u00eancia, para presionar al Ministerio de Guerra a pagar los sueldos atrasados. Pas\u00f3 a llamarse Morro da Favella, y dos historias justifican el bautismo. Una en referencia a la planta <em>faveilera<\/em> [o mandioca brava] que exist\u00eda en la regi\u00f3n; otra en referencia a la batalla del \u201cMorro das Favelas\u201d (Alto de la Favela), donde tambi\u00e9n exist\u00eda esa planta y que fue marco de una de las mayores derrotas del ej\u00e9rcito brasile\u00f1o en la Guerra de Canudos.<\/p>\n<div id=\"attachment_67614\" style=\"width: 523px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-67614\" class=\" wp-image-67614\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/morro-da-favella-300x158.jpg?resize=513%2C270&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"513\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/morro-da-favella.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/morro-da-favella.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 513px) 100vw, 513px\" \/><p id=\"caption-attachment-67614\" class=\"wp-caption-text\">Morro da Favella (morro da Provid\u00eancia). Primera favela de Rio. Foto: Augusto Malta, 1920.<\/p><\/div>\n<p>En 1906, ya en el final del gobierno de Pereira Passos, Everardo Backheuser presenta un informe al Ministerio de Justicia y de Negocios Extranjeros, denominado \u201cHabitaciones Populares\u201d, que se refiere as\u00ed al Morro da Favella:<\/p>\n<p>[\u2026] <em>pujante aldea de casuchas y chozas en el coraz\u00f3n mismo de la Capital de la Rep\u00fablica, a dos pasos de la Gran Avenida [\u2026]. Para all\u00ed van los m\u00e1s pobres, los m\u00e1s necesitados, aquellos que, pagando duramente algunos palmos de terreno, adquieren el derecho de excavar las laderas del morro y afincar con cuatro tacos los cuatro pilares de su palacete\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed no viven solo los d\u00edscolos, los criminales, como la leyenda (que ya tiene la Favela) divulg\u00f3; all\u00ed viven tambi\u00e9n obreros laboriosos que la falta o la carest\u00eda de habitaciones lleva para los lugares altos.<\/em><\/p>\n<p>La leyenda a que se refiere Backheuser permanece hasta hoy. Hubo momentos en que ella retrocedi\u00f3 por fuerza de la organizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de los favelados; en otros, fue potenciada, especialmente durante la dictadura militar (1960-1970) y, nuevamente, a partir de los a\u00f1os \u201990. Ese ser\u00e1 uno de los temas que profundizaremos en los pr\u00f3ximos art\u00edculos.<\/p>\n<p>Esa leyenda queda bien patente en un documento del 4 de noviembre de 1900, una carta de un delegado al jefe de polic\u00eda En\u00e9as Galv\u00e3o:<\/p>\n<p><em>Obedeciendo al pedido de informaciones que V. Excia. (\u2026) ayer me dirigi\u00f3 relativamente a un local del Jornal do Brasil, que dice estar el Morro da Provid\u00eancia infestado de vagabundos y criminales que son el sobresalto de las familias en el lugar designado, si bien que no haya familias en el lugar designado, es all\u00ed imposible ser hecha la vigilancia porque en ese logar, foco de desertores, ladrones y soldados rasos del Ej\u00e9rcito no hay calles, las casuchas son construidas de madera y cubiertas de chapa, y no existe en todo el morro un solo pico de gas, de modo que para la completa extinci\u00f3n de los malhechores apuntados se torna necesario un gran cerco, que para producir resultado precisa por lo menos de un auxilio de 80 soldados completamente armados\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a> <\/em>(destacado m\u00edo).<\/p>\n<p>La carta es todo un paradigma no solo del estereotipo de los moradores de la favela, como tambi\u00e9n de los medios conjurados para \u201cresolver el problema\u201d. A las clases dominantes nunca les interes\u00f3 la resoluci\u00f3n del problema de la habitaci\u00f3n para los trabajadores, solo eliminarlos del alcance de su vista y de su convivencia. En m\u00e1s de un siglo, por diversas veces, se intent\u00f3 eliminar la favela, exterminar a los m\u00e1s pobres, en especial a los negros y negras. Pero un poderoso movimiento popular impidi\u00f3, muchas veces, esa intenci\u00f3n y, en ese sentido, la fallecida Alba Zaluar, profesora de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ), ten\u00eda raz\u00f3n cuando dijo que \u201cla favela venci\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Pero las favelas siguen siendo lugar de carencia, carencia de servicios, de derechos, de libertad, y carencia econ\u00f3mica. La criminalizaci\u00f3n de sus moradores permanece hasta los d\u00edas de hoy.<\/p>\n<p>Actualmente, asistimos al genocidio de la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre por el hambre, por el Covid y por la violencia policial. La gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n residente en favelas tampoco reside en los barrios nobles y, m\u00e1s all\u00e1 de las precarias condiciones de vivienda, enfrenta adem\u00e1s transportes llenos y de p\u00e9sima calidad para desplazarse a los lugares de trabajo. Profundizaremos esta historia y los problemas actuales en los pr\u00f3ximos art\u00edculos.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> BENCHIMOL, Jaime Larry. <em>Pereira Passos un Haussman tropical<\/em>, pp. 33-34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ib\u00eddem, p. 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ib\u00eddem, p. 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ib\u00eddem, p. 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Esclavos que eran obligados por sus se\u00f1ores a realizar alg\u00fan tipo de trabajo en las calles, llevando a la casa, al final del d\u00eda o de la semana, una suma de dinero previamente estipulada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> BENCHIMOL, Jaime Larry. <em>Pereira Passos un Haussman tropical<\/em>, p. 82.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Casa humilde donde se alojan muchas personas de baja condici\u00f3n social, o grupo de habitaciones reunidas (como una colmena) para vivienda de gente pobre.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> BACKHEUSER, habitaciones populares. Informe presentado al Exm. Sr. Dr. J. J. Seabra, ministro de justicia y negocios interiores.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> BENCHIMOL, p. 129.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ib\u00eddem, p. 181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> https:\/\/atlas.fgv.br\/verbetes\/o-bota-abaixo<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> BENCHIMOL, p. 288.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> ZALUAR, Alba y ALVITO, Marcos. <em>Un siglo de Favela<\/em>, p. 8.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en <a href=\"http:\/\/www.pstu.org.br\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.pstu.org.br<\/a>., 10\/11\/2021.-<br \/>\nTraducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las favelas en las regiones \u201cnobles\u201d de Rio marcan las profundas desigualdades sociales de la \u201cciudad maravillosa\u201d y la derrota de la burgues\u00eda, que no consigui\u00f3 expulsar a toda la poblaci\u00f3n pobre para los suburbios.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":67615,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2676],"tags":[17013,17009],"class_list":["post-67612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-brasil","tag-favelas","tag-maria-costa"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/favela3-696x464-1.jpeg?fit=696%2C464&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/favela3-696x464-1.jpeg?fit=696%2C464&ssl=1","categories_names":["Brasil"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67612"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67612\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67630,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67612\/revisions\/67630"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}