{"id":66897,"date":"2021-09-13T11:28:13","date_gmt":"2021-09-13T11:28:13","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=66897"},"modified":"2024-11-03T13:28:01","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:01","slug":"del-pseudogolpe-de-2016-al-golpismo-bolsonarista-narrativas-de-la-izquierda-en-medio-de-la-crisis-de-la-democracia-liberal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/del-pseudogolpe-de-2016-al-golpismo-bolsonarista-narrativas-de-la-izquierda-en-medio-de-la-crisis-de-la-democracia-liberal\/","title":{"rendered":"Del pseudogolpe de 2016 al golpismo bolsonarista: narrativas de la izquierda en medio de la crisis de la democracia liberal"},"content":{"rendered":"<p><em>Despu\u00e9s de amenazar con intervenir sobre el STF (Supremo tribunal Federal) en respuesta al cerco judicial que se forma contra el presidente y su familia, de desfilar con tanques de guerra frente al Congreso Nacional y de celebrar un acto a su favor en pleno 7 de Setiembre, Jair Bolsonaro parece creer que consigui\u00f3 alguna sobrevida para su mandato intimidando a fuerzas opositoras y creando condiciones para una negociaci\u00f3n acerca de su futuro (e incluso acerca de su situaci\u00f3n jur\u00eddica en t\u00e9rminos de derecho penal).<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Pablo Biondi<\/p>\n<p>La cantidad de participantes en los actos est\u00e1 lejos de ser un factor que pueda revertir las tendencias actuales de la coyuntura, en la cual prevalece el derretimiento del apoyo al presidente. Aun as\u00ed, la presencia verificada y el grado de organizaci\u00f3n para esas iniciativas no son para descartar, demostrando que el gobierno no est\u00e1 muerto pol\u00edticamente \u2013aunque sin condiciones de promover una ofensiva m\u00e1s contundente\u2013. Lo que est\u00e1 planteado para Bolsonaro, en este instante, es movilizar a sus simpatizantes y, m\u00e1s que eso, ofrecerles una respuesta frente a las prisiones que el STF decret\u00f3 contra algunos influenciadores bolsonaristas.<\/p>\n<p>En su discurso, Bolsonaro embiste contra un \u00fanico blanco: el ministro Alexandre de Moraes. El tenor general de la movilizaci\u00f3n se vuelve contra el STF como un todo y, en cierta medida, contra el Congreso Nacional, pero la l\u00ednea adoptada por el presidente se enfoca en el magistrado que est\u00e1 incumbido de considerar la mayor parte de los procesos en los que aquel figura como reo. El tono adoptado alterna entre amenazas y llamados a la negociaci\u00f3n: por un lado, proyecta al ministro como el gran enemigo de la Naci\u00f3n, como la causa de la conflagraci\u00f3n en la Rep\u00fablica \u2013de ah\u00ed la exigencia a Luiz Fux, presidente de la Corte Constitucional para que encuadre\u201d al colega de toga, so pena de consecuencias negativas indeterminadas (como siempre, el tipo de represalia es dejado para la imaginaci\u00f3n de los lectores y oyentes); por otro lado, afirma que el \u201cmalechor esta vez\u201d puede retroceder en sus medidas, que a\u00fan hay tiempo para redimirse y para pacificar el estado de cosas actual.<\/p>\n<p>El artificio utilizado es ya conocido: oscilando entre \u201cradicalismo\u201d y \u201cmoderaci\u00f3n\u201d, Bolsonaro busca administrar el apoyo del s\u00e9quito que lo idolatra y, al mismo tiempo, ajustarse a ciertos padrones m\u00ednimos fijados por la institucionalidad y por el sistema pol\u00edtico. Para sobrevivir en el cargo y ser competitivo en las pr\u00f3ximas elecciones, el actual ocupante del Palacio del Planalto [Casa de Gobierno] vive de ese doble juego: ora acent\u00faa las tensiones para hablar al coraz\u00f3n fan\u00e1tico de los bolsonaristas de base, ora retrocede en tono apaciguador, reivindicando para s\u00ed la defensa de la democracia y proyectando en los adversarios el riesgo de ruptura. Es una especie de \u201ckautskismo al rev\u00e9s\u201d, en el cual el mandatario jura lealtad al orden constitucional, afirmando que solo abandonar\u00e1 los marcos de la legalidad si \u201cel otro lado\u201d lo hace primero, como si sus acciones fuesen meramente reactivas, es decir, como si fuesen actos de leg\u00edtima defensa en un escenario en que la propia Constituci\u00f3n ya habr\u00eda sido rasgada por los agresores, en especial por los miembros de la Suprema Corte.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndose incluso en una ret\u00f3rica com\u00fan en ciertas iglesias, Bolsonaro habla como si hiciese parte de un grupo perseguido. Se refiere a los bolsonaristas detenidos por la Polic\u00eda Federal como presos pol\u00edticos; menciona una pr\u00e1ctica de censura contra las ideas que representa en nuestra sociedad; anuncia una especie de \u201cmacarthismo inverso\u201d, como si los conservadores estuviesen en la mira de las autoridades solo por profesar un pensamiento supuestamente distinto del discurso hegem\u00f3nico; y as\u00ed sucesivamente, siempre convocando a su base social en el momento cat\u00e1rtico de decir \u201c\u00a1Basta!\u201d, de agredir las reglas de un juego cuya imparcialidad est\u00e1 permanentemente bajo sospecha.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que el \u00e9xito de una eventual intentona golpista de Bolsonaro sea improbable \u2013lo que se puede afirmar en raz\u00f3n de la desconfianza creciente de segmentos del gran capital nacional con relaci\u00f3n al gobierno, de las reticencias de la c\u00fapula militar en relaci\u00f3n con el uso pol\u00edtico de la imagen de las Fuerzas Armadas en el actual mandato, y del debilitamiento internacional del populismo conservador \u201ca la Steve Bannon\u201d\u2013, el hecho es que, desde Get\u00falio Vargas no hay en el Brasil un movimiento bonapartista de tama\u00f1o volumen. Se puede decir que el mayor riesgo hoy no es tanto el \u00e9xito de un golpe de Estado, sino antes, la indeterminaci\u00f3n pol\u00edtica e institucional que una tentativa de golpe podr\u00eda causar, aunque fracase en un primer momento.<\/p>\n<p>No se sabe con certeza cu\u00e1l ser\u00eda el real comportamiento de las bases de las Fuerzas Armadas (e incluso de los sectores de la c\u00fapula m\u00e1s involucrados en los negocios de las empresas estatales) en un escenario de este tipo, as\u00ed como tampoco se puede determinar <em>a priori<\/em> el grado de control de los gobiernos estaduales sobre las pol\u00edticas militares. Tambi\u00e9n es dif\u00edcil saber cu\u00e1nto el Legislativo y el Judicial ser\u00edan capaces de defender en\u00e9rgicamente la democracia liberal, teniendo en cuenta su connivencia reiterada con diversos abusos de Jair Bolsonaro. Ora, toda esa imprevisibilidad es en s\u00ed misma disruptiva, incluso hasta para los altos c\u00edrculos de negocios.<\/p>\n<p>Todas esas cuestiones del escenario actual, no obstante, tienden a ser tratadas por la mayor parte de la izquierda brasile\u00f1a sin ning\u00fan respaldo en la teor\u00eda marxista. El problema no es pensado en t\u00e9rminos de la contradicci\u00f3n entre Ejecutivo y Legislativo que atraviesa la democracia burguesa y proyecta el bonapartismo como soluci\u00f3n potencial<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, y si en los t\u00e9rminos de una herida no cicatrizada, de una maldici\u00f3n que se habr\u00eda abatido sobre la sociedad brasile\u00f1a luego del impeachment de Dilma Rousseff. Una vez m\u00e1s, la izquierda electoralista no pierde la oportunidad de incurrir en los equ\u00edvocos m\u00e1s crasos: incluso confrontada por un candidato a Bonaparte, que testa regularmente sus l\u00edmites institucionales, ella a\u00fan se resiente del naufragio del gobierno de frente popular del PT.<\/p>\n<p>Sobran discursos en la izquierda hegem\u00f3nica en el sentido de que, frente a las amenazas del bolsonarismo, dicen que el \u201cgolpe\u201d ya ocurri\u00f3 en 2016, refiri\u00e9ndose al impeachment de la presidente petista. Eso genera una extra\u00f1a inconsistencia entre la caracterizaci\u00f3n (bastante imprecisa) del gobierno Bolsonaro como un \u201cgobierno fascista\u201d y la minimizaci\u00f3n pr\u00e1ctica del riesgo que \u00e9l presenta en funci\u00f3n de la banalizaci\u00f3n de la idea de golpe. Al decir que la cat\u00e1strofe ya ocurri\u00f3, esa izquierda petista o filopetista ve en el actual gobierno solo la trivial continuidad del proceso de agotamiento de la \u201cdemocracia\u201d, un proceso que \u201ccoincidi\u00f3\u201d con el propio agotamiento de la sostenibilidad pol\u00edtica de Dilma Rousseff. No en vano, las direcciones mayoritarias del movimiento sindical y popular asociadas al petismo y el filopetismo, empe\u00f1aron esfuerzos mucho m\u00e1s sustanciales para preservar el mandato de la entonces presidente que para contraponerse al presidente actual, sobre todo luego de la liberaci\u00f3n y la rehabilitaci\u00f3n electoral de Lula.<\/p>\n<p>Esa narrativa mayoritaria en la izquierda asumi\u00f3 aires can\u00f3nicos con el endoso de la propia ex presidente Rousseff, que se refiri\u00f3 a su p\u00e9rdida de mandato como un \u201cgolpe neoliberal\u201d. En entrevista reciente<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, Dilma Rousseff habl\u00f3 de una profundizaci\u00f3n del \u201cgolpe\u201d, que pasar\u00eda por la aproximaci\u00f3n entre Temer y los militares y por la prisi\u00f3n de Lula, una medida que habr\u00eda sido tomada para impedir la interrupci\u00f3n del golpismo en curso. Por obvio, la mandataria depuesta no se acord\u00f3 de las medidas de los gobiernos petistas que fortalecieron institucionalmente a los militares, como la ocupaci\u00f3n militar de Hait\u00ed por las tropas brasile\u00f1as en la era Lula o el protocolo de \u201cGarant\u00eda de la ley y el orden\u201d de 2014, editado por el Ministerio de Justicia y por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas en pleno gobierno Rousseff. Tampoco explic\u00f3 la misteriosa presencia de Michel Temer en su vicepresidencia, manteniendo siempre una relaci\u00f3n de exterioridad entre el PT (la \u201cv\u00edctima\u201d) y los dem\u00e1s factores de la vida pol\u00edtica, como el sistema pol\u00edtico, el aparato de Estado y los intereses capitalistas (los \u201cverdugos\u201d).<\/p>\n<div id=\"attachment_66898\" style=\"width: 709px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-66898\" class=\"size-full wp-image-66898\" src=\"https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/marcelo-odebrecht-dilma-rousseff.jpg\" alt=\"\" width=\"699\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/marcelo-odebrecht-dilma-rousseff.jpg 699w, https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/marcelo-odebrecht-dilma-rousseff-300x180.jpg 300w, https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/marcelo-odebrecht-dilma-rousseff-640x385.jpg 640w, https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/marcelo-odebrecht-dilma-rousseff-681x409.jpg 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 699px) 100vw, 699px\" \/><p id=\"caption-attachment-66898\" class=\"wp-caption-text\">Marcelo Odebrecht y Dilma Rousseff.<\/p><\/div>\n<p>Es comprensible que el PT, por razones de autopreservaci\u00f3n, insista en la vieja cantilena del golpe. Adem\u00e1s, el horizonte pol\u00edtico inmediato de esa narrativa es el fin del golpismo por medio de la devoluci\u00f3n de la jefa presidencial al partido que, en esta lectura, fue irregularmente apeada de su posici\u00f3n. La receta contra ese golpe que se desdobla en nuevos golpes es una sola: elegir a Lula en 2022. Lo que se muestra asombroso, sin embargo, es la pretensi\u00f3n de corrientes que, supuestamente en nombre del marxismo, reproducen ese discurso y abrazan esa estrategia (la cual ser\u00e1 probablemente descrita como una \u201ct\u00e1ctica\u201d que, en su \u201cflexibilidad\u201d, favorecer\u00eda la construcci\u00f3n del socialismo por l\u00edneas torcidas y en \u00faltima instancia). Nada que sea sorprendente, cuando se considera los rumbos del neorreformismo desde que el gobierno Rousseff fue puesto contra las cuerdas: su principal tarea pas\u00f3 a ser salvar el PT de los aliados ocasionales que lo abandonaron en lugar de reconstruir la direcci\u00f3n pol\u00edtica de la clase trabajadora. Eso gener\u00f3 una adhesi\u00f3n creciente de las fuerzas de izquierda a un petismo hasta entonces debilitado, y que lo proyect\u00f3 como la principal y m\u00e1s viable forma de representaci\u00f3n pol\u00edtica para los trabajadores. No sorprende que figuras p\u00fablicas como Jean Wyllys se hayan bandeado oficialmente para las filas petistas, dando consecuencia l\u00f3gica a la pol\u00edtica mayoritaria del PSOL en su contenido.<\/p>\n<p>En cuanto a la tesis del impeachment de Dilma Rousseff como golpe, es necesario notar que esa caracterizaci\u00f3n siempre fue el punto de partida de los an\u00e1lisis dominantes de la izquierda, en un punto de llegada, nunca el resultado de una investigaci\u00f3n lastrada de consideraciones acerca del r\u00e9gimen y del sistema pol\u00edtico, o incluso de la din\u00e1mica entre las fracciones de la clase dominante y los grupos que la representan (incluy\u00e9ndose ah\u00ed el propio PT, cogestor del capitalismo brasile\u00f1o y representante org\u00e1nico de determinadas fracciones capitalistas). Hablar de golpe siempre fue un presupuesto, algo dado como autoevidente, y que dispensar\u00eda mayores explicaciones. La tesis de golpe es una especie de postulado absoluto que se \u201ccomprueba\u201d en todo y cualquier evento negativo, pues todo evento negativo podr\u00eda ser remitido al mal original. Todo lo que significa un empeoramiento en la vida de las masas, pasa, as\u00ed, a ser asociado con el \u201cgolpe de 2016\u201d como una totalidad que, en s\u00ed misma, explicar\u00eda todo, adem\u00e1s de generar un fuerte sentimiento nost\u00e1lgico en relaci\u00f3n con el per\u00edodo \u201cpre golpe\u201d.<\/p>\n<p>En un abordaje marxista, no cabe citar el impeachment de Dilma Rousseff como un golpe de Estado, sea en raz\u00f3n de la l\u00f3gica interna de la democracia liberal, sea en raz\u00f3n de la naturaleza del proceso pol\u00edtico que culmin\u00f3 en la ca\u00edda del gobierno. En lo que respecta al modelo liberal de la democracia, incluso en su variante presidencialista, se observa que el Legislativo detenta una supremac\u00eda legal de cara al Ejecutivo. Lo que caracteriza este tipo de r\u00e9gimen es la prevalencia del parlamento sobre el gobierno; en \u00faltimo an\u00e1lisis, una configuraci\u00f3n institucional que data de las revoluciones burguesas (la ley como m\u00e1xima expresi\u00f3n de la voluntad general, la vinculaci\u00f3n de los actos administrativos a padrones de legalidad, la exigencia de aval parlamentario para la consumaci\u00f3n de ciertas medidas que competen a los gobiernos, etc.).<\/p>\n<p>Por lo tanto, la p\u00e9rdida de mandato del gobernante por los poderes legislativos solo reafirma la relaci\u00f3n de supremac\u00eda que es presupuesta en las entrel\u00edneas de la llamada \u201cseparaci\u00f3n de poderes\u201d. Y esa p\u00e9rdida de mandato, que solo puede ocurrir por medio de un acto parlamentario, requiere un juzgamiento pol\u00edtico respecto del gobierno. Como toda decisi\u00f3n que se toma en la esfera legislativa, el impeachment es objeto de una deliberaci\u00f3n que involucra c\u00e1lculos pol\u00edticos y, sobre todo, negociaciones pol\u00edticas, promesas, concesiones, etc.<\/p>\n<p>El juicio sobre crimen de responsabilidad es un juicio pol\u00edticamente mediado por las condiciones de sostenibilidad del gobierno de cara al sistema pol\u00edtico (constelaci\u00f3n de partidos pol\u00edticos en sus relaciones rec\u00edprocas), lo que inviabiliza, por lo tanto, las lecturas legalistas que abundan en las organizaciones de izquierda.<\/p>\n<p>Encontr\u00e1ndose aislado pol\u00edticamente, el gobierno Rousseff no fue capaz de mantenerse en pie, habiendo sido decisivo, para eso, la decadencia de los grupos capitalistas con los cuales manten\u00eda relaciones m\u00e1s estrechas (las empresas estatales y las empresas \u201ccampeonas nacionales\u201d que fueron palanqueadas por el BNDES). De ah\u00ed se desprende un continuo desembarque del empresariado que, por mucho tiempo, nutri\u00f3 buenas relaciones con las gestiones petistas (como se sabe, la FIESP capitane\u00f3 ese movimiento), as\u00ed como un abandono por parte de las agremiaciones partidarias que se mantuvieron fieles al gobierno mientras eso les pareci\u00f3 conveniente (el partido m\u00e1s importante a abandonar el gobierno fue el MDB). Frente a ese escenario en que la mayor\u00eda de la burgues\u00eda brasile\u00f1a se atrevi\u00f3 a entregar a la propia suerte un gobierno que tanto la favoreci\u00f3, llegando incluso a exigir la anticipaci\u00f3n de su fin en nombre de un mejor escenario econ\u00f3mico, la mayor\u00eda de la izquierda se agarr\u00f3 al campo burgu\u00e9s decadente, al antiguo campo gubernamental<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Pasados cinco a\u00f1os, el campo mayoritario en la izquierda no solo reitera su visi\u00f3n rasa sobre lo que pas\u00f3 con la gesti\u00f3n Rousseff, como tambi\u00e9n usa de la misma superficialidad en relaci\u00f3n con el actual gobierno. Despu\u00e9s de llamar como \u201cgolpe\u201d el fracaso del proyecto petista de administraci\u00f3n del Estado, los mismos autores de este tipo de an\u00e1lisis reducen la amenaza bolsonarista a una simple profundizaci\u00f3n de una ruptura anterior, ignorando completamente las diferencias de cada situaci\u00f3n \u2013una actitud que, m\u00e1s que expresar una indigencia te\u00f3rica, consiste en tremenda liviandad pol\u00edtica, en postura que desarma a la clase trabajadora frente a los peligros existentes.<\/p>\n<p>Mientras en 2016 hab\u00eda un gobierno que pereci\u00f3 juntamente con sus condiciones de negociaci\u00f3n, en la medida en que no ten\u00eda nada para ofrecer, tama\u00f1a su debilidad, lo que se ve ahora en 2021 es una gesti\u00f3n que a\u00fan se muestra promisora para una parte no despreciable del agronegocio, principalmente por cuenta de su pol\u00edtica ultraliberal de cara al medio ambiente. El gobierno Bolsonaro, por m\u00e1s debilitado que est\u00e9, a\u00fan es sostenido por un segmento de la clase dominante que, adem\u00e1s, recurre a m\u00e9todos coercitivos ilegales con m\u00e1s frecuencia que la que ocurre en otras ramas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante destacar que, al distribuir cargos de los m\u00e1s diversos en la administraci\u00f3n p\u00fablica, la actual gesti\u00f3n refuerza las posiciones de la burocracia militar, intensificando sus intereses de aparato y esbozando una peligrosa aproximaci\u00f3n entre el poder civil y el cuartel. En suma, cuando eso se verifica en la direcci\u00f3n de las empresas estatales, se forma una nueva \u201cburgues\u00eda de Estado\u201d, una camada militarizada de gestores de los capitales cuya titulaci\u00f3n jur\u00eddica es de naturaleza p\u00fablica, aunque ni por eso dejan de operar como capital. Transformados en capitalistas emergentes, los altos oficiales se convierten en agentes doblemente interesados en el mantenimiento del actual mandatario. As\u00ed, al contrario de lo que ocurr\u00eda en 2016, los grupos capitalistas ligados al gobierno est\u00e1n en ascenso, no en decadencia (a pesar de ser minoritarios en el conjunto del gran capital), adem\u00e1s de presentar un perfil m\u00e1s agresivo. Un perfil que, incluso, converge bastante con el proyecto bonapartista de Bolsonaro.<\/p>\n<p>Vale reforzar que la hip\u00f3tesis de un golpe no es la m\u00e1s probable, por m\u00e1s que el presidente y sus aliados deseen un r\u00e9gimen que les conceda poderes especiales, actuando para mantener viva esa posibilidad (al menos en el cultivo cuidadoso de una base social entusiasta de ese proyecto). Sea como fuere, tratar los escenarios de 2018 y 2021 como sustancialmente similares, como si el golpe so\u00f1ado por el bolsonarismo fuese parte de un golpe anterior, significa destituir de sentido el concepto de golpismo, significa banalizarlo al extremo, a punto de tornarlo irrelevante. No hay golpe de Estado sin un cambio brusco y pretendidamente duradero en las relaciones entre los tres poderes. Desde el punto de vista interno a la democracia liberal, tan festejada por los reformistas en sus estrategias electoralistas, el derrocamiento del r\u00e9gimen solo se verifica como la subversi\u00f3n del predominio del Legislativo sobre el Ejecutivo.<\/p>\n<p>Las principales formas burguesas de autoritarismo estatal son caracterizadas, b\u00e1sicamente, por la hipertrofia del Ejecutivo en detrimento del Legislativo, algo que asume distintos grados y caracter\u00edsticas en reg\u00edmenes como el bonapartismo, la dictadura militar y el fascismo (tres reg\u00edmenes diferentes, vale decir). La instauraci\u00f3n y el mantenimiento de esa hipertrofia depende de medidas polic\u00edacas, de una intensificaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica represiva por parte del Estado, tal como se verifica en los aut\u00e9nticos golpes de Estado. No fue lo que ocurri\u00f3 en 2016: la ca\u00edda de Dilma Rousseff no exigi\u00f3 un \u00fanico toque de queda, ya que los trabajadores no salieron de sus casas para defender su mandato. No se dispusieron a salvar un gobierno que consideraban detestable, por mayores que fuesen los esfuerzos neorreformistas para embellecer las administraciones petistas.<\/p>\n<p>Para que se entienda seriamente la gravedad del momento actual, es preciso rechazar tanto la histeria catastr\u00f3fica del golpe bolsonarista inminente como rechazar la acomodaci\u00f3n frente a la democracia liberal, como si ella no pudiese degenerar aun m\u00e1s y convertirse en un r\u00e9gimen a\u00fan m\u00e1s represivo. Pero eso solo ser\u00e1 posible si tenemos una comprensi\u00f3n sobria acerca de lo que es, al final, un golpe de Estado. Si seguimos la orientaci\u00f3n dominante en la izquierda, estaremos totalmente desarmados para lidiar con un posible rev\u00e9s m\u00e1s grave en la coyuntura: en lo que depende de las lecturas que abundan hoy d\u00eda, la farsa del discurso sobre 2016 podr\u00eda facilitar el camino para una tragedia real en el futuro. Al final, entre las diversas maneras de subestimar a Bolsonaro, la m\u00e1s peligrosa es la que hace creer que un golpe de Estado podr\u00eda ocurrir, como supuestamente ocurri\u00f3 en la votaci\u00f3n del impeachment de Rousseff, sin que ning\u00fan incremento expresivo en la actividad de represi\u00f3n estatal sea introducido en la vida social.<\/p>\n<p>Precisamos, pues, dar a las palabras su dimensi\u00f3n: si la generaci\u00f3n actual cree que sobrevivi\u00f3 a un golpe, y que est\u00e1 capacitada para lidiar con este tipo de experiencia, ella ser\u00e1 una presa f\u00e1cil.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Hablamos sobre esta contradicci\u00f3n en el libro <em>Opera\u00e7\u00e3o Lava Jato e luta de clases: forma jur\u00eddica, crisis pol\u00edtica y democracia liberal<\/em>, publicado este a\u00f1o por la Editora Sundermann. La relaci\u00f3n compleja entre el Ejecutivo y el Legislativo en el \u00e1mbito de la democracia liberal fue pensada a partir de los aportes de Marx sobre la forma constitucional del presidencialismo en su obra <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> https:\/\/congressoemfoco.uol.com.br\/governo\/entrevista-dilma-rousseff\/.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Consideraciones m\u00e1s profundizadas sobre la configuraci\u00f3n de la democracia liberal y sobre la din\u00e1mica del sistema pol\u00edtico, as\u00ed como sobre las relaciones org\u00e1nicas entre el PT y ciertos sectores capitalistas, est\u00e1n presentes en la obra <em>Opera\u00e7\u00e3o Lava Jato\u2026<\/em>, la cual ya mencionamos en nota 2.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en <a href=\"http:\/\/www.pstu.org.br\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.pstu.org.br<\/a>, 9\/9\/2021.-<br \/>\nTraducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de amenazar con intervenir sobre el STF (Supremo tribunal Federal) en respuesta al cerco judicial que se forma contra el presidente y su familia, de desfilar con tanques de guerra frente al Congreso Nacional y de celebrar un acto a su favor en pleno 7 de Setiembre, Jair Bolsonaro parece creer que consigui\u00f3 alguna [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":66899,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"litci_post_political_author":"","footnotes":""},"categories":[2676,8349,12300],"tags":[2836,3529,3569],"class_list":["post-66897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-brasil","category-debates","category-electoral","tag-brasil-2","tag-dilma-rousseff","tag-golpe"],"fimg_url":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/bolso-en-explanada.jpg","categories_names":["Brasil","Debates","Electoral"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66897"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66901,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66897\/revisions\/66901"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66899"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}