{"id":65985,"date":"2021-06-02T12:08:09","date_gmt":"2021-06-02T12:08:09","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=65985"},"modified":"2024-11-03T13:28:15","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:15","slug":"algunas-reflexiones-sobre-la-comuna-de-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/algunas-reflexiones-sobre-la-comuna-de-paris\/","title":{"rendered":"Algunas reflexiones sobre la Comuna de Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p><em>El 150\u00b0 aniversario de la Comuna de Par\u00eds dio origen a muchos estudios, libros, comentarios y entusiasmo del p\u00fablico. Mucho m\u00e1s que los cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Michael Lenoir<\/p>\n<p><strong>La Comuna a\u00fan en boga<\/strong><\/p>\n<p>Esta diferencia notoria es debida a un conjunto de factores, por lo menos tres. Al contrario de la Revoluci\u00f3n Bolchevique, cuyo terrible rescaldo estalinista indujo un desgaste, muchas veces confuso, pero bastante generalizado, la Comuna fue destruida en una masacre impiadosa, y as\u00ed mantuvo el estatus de hecho hist\u00f3rico transitorio pero grandioso, no manchado por un proceso degenerativo. Adem\u00e1s, la revoluci\u00f3n parisina de 1871 mantuvo una simpat\u00eda bastante generalizada en la izquierda y a\u00fan es celebrada en el movimiento obrero, mientras dentro del movimiento obrero la Revoluci\u00f3n de Octubre siempre fue de naturaleza divisoria. Como en los \u00faltimos a\u00f1os, luego del colapso del llamado \u201ccomunismo\u201d en el Este, las corrientes libertarias est\u00e1n en ascenso \u2013por lo menos en t\u00e9rminos de influencia ideol\u00f3gica\u2013 en varios pa\u00edses, es el aspecto no autoritario, incluso hasta libertario de la Comuna que muchas veces es agitado como una bandera. Hubo muchos movimientos revolucionarios \u2013aunque con diferentes convicciones\u2013 que retomaron la terminolog\u00eda comunera, de Shangh\u00e1i a Chiapas, de Oaxaca a Rojava. Tambi\u00e9n son comunes las luchas sociales actuales que se basan parcial o totalmente en ella, desde Notre-Dame des Landes hasta una fracci\u00f3n de los Chalecos Amarillos. Agreguemos a estos, las corrientes de pensamiento cr\u00edtico que se apoderan de ella, siguiendo el ejemplo de Murray Bookchin, te\u00f3rico del municipalismo libertario. Y estos son solo algunos ejemplos.<\/p>\n<p>Pero si bien no faltan motivos para ser apasionados por la Comuna de Par\u00eds, incluso para maravillarse con su esp\u00edritu de libertad, igualdad y solidaridad, y su espontaneidad, no podemos dejar de lado su tr\u00e1gico desenlace, que merece nuestros pensamientos. No es de forma alguna insultante para la Comuna mirar sus debilidades y errores para intentar comprender las razones de su terrible derrota. Este abordaje es esencial para sacar lecciones actualizadas de este grandioso pero ef\u00edmero experimento hist\u00f3rico, a fin de, tal vez, asegurar que las insurrecciones de los trabajadores y los pueblos no sean interrumpidas por una abominable masacre, y finalmente lleven, por el contrario, a victorias duraderas y acumulativas. Para entender qu\u00e9 era realmente la Comuna, vamos primero a intentar entender cu\u00e1les eran las fuerzas sociales y pol\u00edticas presentes en el campo de la Comuna.<\/p>\n<p><strong>Trotsky, la Comuna y el partido que faltaba<\/strong><\/p>\n<p>Los bolcheviques han estudiado mucho la Comuna, a fin de aprender con ella para, esta vez, vencer contra los due\u00f1os y los opresores. Para los marxistas revolucionarios \u2013al contrario de los anarquistas\u2013 es un dato adquirido que lo que faltaba en la Comuna de Par\u00eds era un partido revolucionario. En su prefacio al libro de C. Tal\u00e8s de 1921, Trotsky explica que las masas trabajadoras precisan de un partido para vencer, incluso cuando son ellas las que hacen la revoluci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p><em>La Comuna nos muestra el hero\u00edsmo de las masas trabajadoras, su capacidad de uni\u00f3n en un \u00fanico bloque, su don o autosacrificio en nombre del futuro, pero al mismo tiempo nos muestra la incapacidad de las masas de escoger su camino, su indecisi\u00f3n en la direcci\u00f3n del movimiento, su inclinaci\u00f3n fatal para parar despu\u00e9s de los primeros \u00e9xitos, permitiendo as\u00ed que el enemigo se recupere, restablezca su posici\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s adelante, Trotsky especifica en pocas palabras lo que quiere decir con partido revolucionario.<\/p>\n<p><em>El partido de los trabajadores \u2013el verdadero\u2013 no es una m\u00e1quina para maniobras parlamentarias, es la experiencia acumulada y organizada del proletariado. Es solamente con la ayuda del partido, que cuenta con toda la historia de su pasado, que prev\u00e9 te\u00f3ricamente las formas de desarrollo, todas las etapas, y extrae de ellas la f\u00f3rmula de la acci\u00f3n necesaria, que el proletariado se libera de la necesidad de siempre recomenzar su historia: sus hesitaciones, su falta de decisi\u00f3n, sus errores. El proletariado de Par\u00eds no tuvo tal partido<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Un partido, de cierta forma, para que el proletariado deje de ser condenado a desempe\u00f1ar el papel de S\u00edsifo! Una partido para la acci\u00f3n, pero tambi\u00e9n un partido-memoria. Si la existencia de tal partido revolucionario realmente estaba faltando en 1871 \u2013la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores, o AIT, o Primera Internacional, fundada en Londres en 1864, no llenaba esos criterios [volver\u00e9 sobre esto]\u2013 tambi\u00e9n hay que notar que la ausencia de tal partido est\u00e1 \u00edntimamente ligada a las debilidades que llevaron a la Comuna a su destrucci\u00f3n. Pero vale la pena ir m\u00e1s lejos en la reflexi\u00f3n. Esto es posible porque la historia de la Comuna ha avanzado considerablemente desde 1921. En esta perspectiva, voy a intentar traer elementos de respuesta a dos preguntas:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfPor qu\u00e9 un partido revolucionario como el deseado por Trotsky no existi\u00f3 en 1871? Existen causas objetivas y sobre todo subjetivas para eso, algunas de las cuales son materiales y otras ideol\u00f3gicas, ambas entrelazadas, como veremos.<\/li>\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 forma, de hecho, un verdadero partido revolucionario de los trabajadores habr\u00eda tenido m\u00e1s capacidad para evitar el desenlace fatal de la Comuna? Observaremos, al respecto, que algunas de las causas que impidieron el surgimiento de tal partido tambi\u00e9n desempe\u00f1aron un papel directo en el debilitamiento de la Comuna y en el fortalecimiento de la contrarrevoluci\u00f3n de Versalles.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Sobre las condiciones para el surgimiento de un partido revolucionario proletario en 1871<\/strong><\/p>\n<p>Lo que gustar\u00eda de enfatizar aqu\u00ed es que las condiciones hist\u00f3ricas a\u00fan no permit\u00edan que el proletariado parisino tuviese un partido revolucionario suficientemente establecido y pol\u00edticamente maduro para enfrentar la situaci\u00f3n de forma eficaz. Por condiciones hist\u00f3ricas, me refiero tanto a las condiciones objetivas, ligadas al estado de las estructuras sociales, en particular estructuras de clase, como a las condiciones subjetivas, a las percepciones y a la conciencia de los actores de la Comuna y a su estructuraci\u00f3n en \u201cpartidos\u201d. Y a\u00fan as\u00ed, basta mirar la historia de Francia y de Par\u00eds desde el final del siglo XVIII para percibir que la capital francesa hab\u00eda experimentado m\u00e1s revoluciones que otras, y as\u00ed ten\u00eda m\u00e1s lecciones para aprender con ellas que en cualquier otro lugar del mundo\u2026 Y a\u00fan as\u00ed, no hab\u00eda ning\u00fan partido capaz de sintetizar esas lecciones.<\/p>\n<p>La AIT se hab\u00eda desarrollado mucho en Francia y en Par\u00eds durante los \u00faltimos a\u00f1os del Imperio, participando de las luchas de los trabajadores en todo el pa\u00eds. Pero la AIT, un agrupamiento amplio de trabajadores, no pose\u00eda absolutamente el grado de coherencia y centralizaci\u00f3n de un partido revolucionario, conforme descrito por Trotsky. La AIT era muy joven y el debate avanz\u00f3 paso a paso.<\/p>\n<p><em>Par\u00eds, capital de las revoluciones<\/em><\/p>\n<p>Vamos primero a poner la Comuna en el marco del largo plazo, para recordar que ella ocurri\u00f3 luego de una serie de choques revolucionarios. Estos sacudieron a Francia, y particularmente a Par\u00eds, desde la Revoluci\u00f3n Francesa (1789-1794), e incluyeron en particular las revoluciones conocidas como \u201cliberales\u201d, en julio de 1830, y \u201cdemocr\u00e1ticas\u201d en 1848. En cada una de esas revoluciones, el pueblo \u2013y en particular su componente de clase trabajadora\u2013 derram\u00f3 su sangre, pero en el final su sacrificio fortaleci\u00f3 a otra clase, o una fracci\u00f3n de las clases dominantes, impuls\u00e1ndolas para la cima del poder pol\u00edtico. Pero el suelo revolucionario era f\u00e9rtil y entre estas grandes fechas, numerosos tumultos e intentos de insurrecci\u00f3n tambi\u00e9n puntuaron la vida pol\u00edtica del siglo XIX.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de los trabajadores parisinos en junio de 1848, las clases dominantes confiaron las llaves del pa\u00eds al pr\u00edncipe Luis Napole\u00f3n Bonaparte, sobrino del antiguo emperador franc\u00e9s. Desde golpe de Estado realizado por este \u00faltimo el 2 de diciembre de 1851, Francia viv\u00eda bajo el yugo del Segundo Imperio. El r\u00e9gimen, muy autoritario, permiti\u00f3 que la clase capitalista prosperase, haciendo negocios suntuosos. El pa\u00eds se estaba industrializando r\u00e1pidamente y dando un salto cuantitativo en la industria pesada, especialmente en el campo del transporte ferroviario. La especulaci\u00f3n financiera tambi\u00e9n estaba en ascenso. A partir del final de los a\u00f1os 1860, el Imperio fue llamado \u201cliberal\u201d: era un poco menos autoritario, pero tambi\u00e9n estaba hundi\u00e9ndose en dificultades econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Para escapar de eso, el emperador embarc\u00f3 en un vuelo b\u00e9lico \u2013que se revelar\u00eda fatal\u2013 contra Prusia. La guerra, declarada el 19 de julio de 1870, r\u00e1pidamente se torn\u00f3 muy mala para el r\u00e9gimen: el 2 de setiembre, el ej\u00e9rcito franc\u00e9s sufri\u00f3 una derrota abrumadora en Sed\u00e1n, y el emperador fue hecho prisionero por el ej\u00e9rcito prusiano. As\u00ed que la noticia de esta humillaci\u00f3n imperial y nacional se extendi\u00f3, el pueblo tom\u00f3 las calles para derrocar el r\u00e9gimen, particularmente en Lyon, Marsella y Par\u00eds, donde la rep\u00fablica fue declarada sin dificultades. La revoluci\u00f3n del 4 de setiembre fue impulsada por una aspiraci\u00f3n global a la rep\u00fablica, claramente en la mayor\u00eda de las grandes ciudades, y se bas\u00f3 en consideraciones \u201cdemocr\u00e1ticas\u201d\u2026 Pero \u201crep\u00fablica\u201d y \u201cdemocracia\u201d no significaban la misma cosa para el peque\u00f1o pueblo de Par\u00eds y para los individuos sobre que la revuelta popular era para traerlos al gobierno conocido como la \u201cDefensa Nacional\u201d. En pocos meses, este hiato se tornar\u00e1 dolorosamente obvio.<\/p>\n<p><em>Proletarios y Comunardos<\/em><\/p>\n<p>Los historiadores concuerdan con el papel esencial desempe\u00f1ado por la clase trabajadora parisina en el surgimiento y la animaci\u00f3n de la Comuna. No obstante, ha habido un bies de interpretaci\u00f3n que hace mucho consisti\u00f3 en aplicar m\u00e1s o menos las estructuras y caracter\u00edsticas del proletariado del siglo XX al de 1871. En los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, gracias en particular al trabajo de Jacques Rougerie, se torn\u00f3 m\u00e1s claro que esta era una importante fuente de error. Este gran historiador de la Comuna lleg\u00f3 al punto de escribir:<\/p>\n<p><em>El comunardo no tiene nada de proletario moderno. As\u00ed como la Comuna est\u00e1 enraizada en la tradici\u00f3n, en la memoria de la Gran Revoluci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n en el parisino del pueblo de 1871, a\u00fan hay muchas caracter\u00edsticas, poco rejuvenecidas, de los distantes sans-culottes, notoriamente la exigencia de participaci\u00f3n directa en el ejercicio del poder, o un furioso anticlericalismo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfNada de proletariado moderno? J. Rougerie probablemente va demasiado lejos: la base de la Comuna fue, por encima de todo, la clase trabajadora, y el obrero y la obrera parisinos en 1871 ya eran proletarios: no pose\u00edan los medios de producci\u00f3n y ten\u00edan que vender su fuerza de trabajo. Pero eran proletarios menos concentrados que el proletariado del siglo XX, y muchas veces pose\u00edan calificaciones que estaban amenazadas por la mecanizaci\u00f3n capitalista. En 1871, el proletariado de [ese tiempo] ciertamente hab\u00eda crecido mucho desde su fase puramente embrionaria de 1793, y tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado cualitativamente. Pero la fase de su gestaci\u00f3n preservaba para ella una parte de sus caracter\u00edsticas originales. El proceso ininterrumpido de proletarizaci\u00f3n de la sociedad fue masivo despu\u00e9s de eso, llevando a transformaciones cualitativas de la clase. La clase hab\u00eda cambiado mucho en el siglo XX, cuando se desarroll\u00f3 la historiograf\u00eda ligada al movimiento obrero (especialmente al PCF).<\/p>\n<p>De los 79 miembros electos de la Comuna, hab\u00eda cerca de treinta trabajadores y \u201cartesanos\u201d, un n\u00famero aproximado dada la naturaleza estricta de esta clasificaci\u00f3n para la \u00e9poca<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. De modo m\u00e1s general, entre los comunardos, ciertamente hab\u00eda proletarios vendiendo su fuerza de trabajo a los due\u00f1os de f\u00e1bricas capitalistas. Pero m\u00e1s numerosos eran los trabajadores calificados, incluso altamente calificados \u2013algunos de los cuales se hab\u00edan tornado peque\u00f1os jefes artesanales, y cuya profesi\u00f3n era ejercida en peque\u00f1as unidades productivas. Los comunardos tambi\u00e9n ten\u00edan ocupaciones no manuales (escribamos, vendedores, contadores, profesores, abogados, periodistas, m\u00e9dicos, acad\u00e9micos\u2026). Muchas de esas profesiones, para hombres y mujeres, desaparecieron desde entonces. Pero en lo que respecta a la clase trabajadora, y para ilustrar mi punto limit\u00e1ndome a los funcionarios electos de la Comuna, citar\u00e9 algunos ejemplos de esas profesiones manuales y de la clase trabajadora, muchas veces altamente calificadas. Eug\u00e8ne Varlin, un obrero de elite, no era el \u00fanico encuadernador del Consejo de la Comuna: era tambi\u00e9n el oficio de Adolphe Cl\u00e9mence. Joseph Oudet y Gabriel Ranvier eran pintores de porcelana, as\u00ed como Alfred Puget, que m\u00e1s tarde se torn\u00f3 contador. Eug\u00e8ne Pottier fue dise\u00f1ador de telas, antes de tornarse poeta y escribir la letra de la Internacional. Henry Champy era un peque\u00f1o orfebre; Antoine Demay, un escultor; y el marxista h\u00fangaro Leo Frankel, un orfebre y relojero. Albert Theisz, el cartero general de la Comuna, era un cazador de bronce.<\/p>\n<p>Los funcionarios electos eran bastante numerosos entre los zapateros: Emile Cl\u00e9ment, Simon Dereure, Jacques Durand, Alexis Trinquet, o Charles Ledroit, que m\u00e1s tarde se torn\u00f3 fot\u00f3grafo, mientras Auguste Serraillier, enviado de Marx para la AIT, era un zapatero, y Fortun\u00e9 Henry, un marroquinero. Louis Chalain, un activista de la AIT era alba\u00f1il. Charles Amouroux era un sombrerero y Clovis Dupont era un fabricante de canastas. Benjam\u00edn Barr\u00e9 trabaj\u00f3 como carpintero, Hubert G\u00e9resme como obrero fabricante de sillas, mientras el activista internacional Jean-Louis Pindy era carpintero. Otro cuadro de la AIT, Benoit Malon, era un tintorero, como Victor Cl\u00e9ment. El Consejo Comunal tambi\u00e9n hab\u00eda incluido metal\u00fargicos de varias calificaciones: Emile Duval, un fundidor de hierro; Charles Ostyn, tornero; o los militantes de la AIT Camille Langevin, un mec\u00e1nico y tornero de metal, y Adolphe Assi, un mec\u00e1nico, tambi\u00e9n de la AIT, que hab\u00eda sido contratado como un mec\u00e1nico ajustador en la Schneider au Creusot, y hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel importante en la huelgas de 1870 de esta gran empresa.<\/p>\n<p>La Guardia Nacional parisina y su Federaci\u00f3n, con sus organismos electos y revocables, incluyendo el Comit\u00e9 Central, eran m\u00e1s trabajadores en su composici\u00f3n social que el Consejo de la Comuna, que proporcionalmente inclu\u00eda m\u00e1s intelectuales, algunos de los cuales (periodistas, profesores, abogados, acad\u00e9micos\u2026) pod\u00edan darse a conocer m\u00e1s f\u00e1cilmente que los trabajadores manuales.<\/p>\n<p>Pero todo esto no pone en cuesti\u00f3n la fuerte presencia global del trabajo brazal, que estaba en gran parte en la base popular de la Comuna, y fuertemente representada en su Consejo. Si los trabajos manuales est\u00e1n muy presentes en la Comuna, se debe notar tambi\u00e9n que una gran parte de ellos es reservada a las mujeres, que ganaban en media la mitad que los hombres. Estos oficios no aparecen, porque incluso bajo la Comuna, el mundo de las instituciones pol\u00edticas permanec\u00eda un mundo de hombres, y las mujeres no votaban. Y no parecen ser muchas las profesiones reservadas a las mujeres, y muchas veces desaparecidas desde entonces. Ellas aparecen en las actas de los Consejos de Guerra que siguen a la Comuna: encontramos en particular empleadas del vestido, lavanderas, planchadoras, modistas, bordadoras, costureras de botas, de edredones, calzones, chalecos, guantes, costureras de vestido, de pasamaner\u00edas, cartoneros\u2026<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Muchos oficios manuales, por lo tanto, a veces altamente especializados, muchas veces calificados y practicados en la mayor\u00eda de los casos en peque\u00f1as unidades de producci\u00f3n, muchas veces en casa.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el error metodol\u00f3gico de adornar el pueblo comunardo con caracter\u00edsticas sociol\u00f3gicas, o modos de pensar espec\u00edficos del proletariado franc\u00e9s que vive medio siglo o incluso un siglo despu\u00e9s, lleva a una incapacidad para comprender la incapacidad de la clase trabajadora de aquella \u00e9poca de crear un partido como el descrito por Trotsky.<\/p>\n<p><em>La clase trabajadora de Par\u00eds durante la Comuna<\/em><\/p>\n<p>Para ver esto m\u00e1s claramente, debemos profundizar en los datos demogr\u00e1ficos. Par\u00eds era entonces una ciudad de cerca de dos millones de habitantes. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n estaba formada por personas de la clase trabajadora que llevaban una vida muy dura. Estas categor\u00edas est\u00e1n altamente concentradas en los distritos Norte y Este de la capital, mientras los burgueses residen en el Oeste (y muchos huyeron desde el cerco del ej\u00e9rcito prusiano en setiembre de 1870). Las clases trabajadoras inclu\u00edan a los desempleados (viviendo de la mendicidad, la prostituci\u00f3n o de peque\u00f1os hurtos) los trabajadores de f\u00e1bricas y talleres; trabajadores de oficina; peque\u00f1os funcionarios p\u00fablicos; y artesanos y peque\u00f1os comerciantes.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n obrera representaba una gran parte de la poblaci\u00f3n activa: hab\u00eda casi 500.000 obreros y obreras<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Cinco a\u00f1os antes, en 1866, 57% de los parisinos viv\u00edan de actividades industriales, y 12% de actividades comerciales. En aquella \u00e9poca, hab\u00eda 455.000 obreros y obreras, 120.600 empleados (en tiendas y servicios), 140.000 patrones y 100.000 empleadas dom\u00e9sticas<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Entre los trabajadores manuales, mitad trabajaba en la industria del vestido y la artesan\u00eda, y un d\u00e9cimo en la construcci\u00f3n civil<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Si la poblaci\u00f3n obrera era mayoritaria en Par\u00eds, su distribuci\u00f3n en la econom\u00eda y la estructura productiva eran muy diferentes del que prevaleciera a partir del final del siglo XIX y especialmente en el siglo XX. Deje a J. Rougerie describir para nosotros este mundo desaparecido.<\/p>\n<p><em>La peque\u00f1a industria reina suprema: m\u00e1s de 60% de los \u201cpatrones\u201d trabajan solos o con un \u00fanico trabajador. Pero al lado de las peque\u00f1as tiendas, una serie de peque\u00f1os y medianos talleres, hab\u00eda f\u00e1bricas s\u00f3lidas con 50, 100, a veces 500 trabajadores: orfebres, fabricantes de bronce y fabricantes de objetos met\u00e1licos. Dos f\u00e1bricas de locomotoras, Cail y Grenelle, y Gouin en Batignolles, ten\u00edan m\u00e1s de mil trabajadores. Los talleres del Chemin de fer du Nord en La Chapelle son una fortaleza metal\u00fargica desde 1848. Empresarios de todos los tama\u00f1os hicieron que la fuerza de trabajo dispersa de la industria del vestido, el calzado y el mobiliario, en su mayor\u00eda mujeres, trabaje desde la casa; empresas del vestido y grandes almacenes compet\u00edan ferozmente con el artesanado independiente [\u2026] En la parte inferior de la pir\u00e1mide estaba el trabajador diurno, con trabajo incierto, y en la parte superior, el trabajador art\u00edstico. Est\u00e1 el trabajador oriundo de una familia enraizada en Par\u00eds, y el trabajador reci\u00e9n inmigrado. Cada oficio tiene su propio color y su propio lugar [\u2026] Esta espantosa diversidad tambi\u00e9n hace una unidad sorprendente; una \u201cnacionalidad\u201d de la clase trabajadora parisina fue forjada<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Es claro que entre las categor\u00edas de trabajadores, lo que predomina en 1871 es el obrero o la obrera que trabaja en un taller o en una unidad de producci\u00f3n muy peque\u00f1a, y no en una gran f\u00e1brica. En Francia y en Par\u00eds, es claro que ya exist\u00edan empresas grandes, pero la fuerza de trabajo estaba principalmente dispersa en empresas peque\u00f1as, muchas veces muy peque\u00f1as. El marco general a\u00fan es el de un capitalismo muy competitivo, los monopolios llegar\u00e1n m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p><em>Consecuencias ideol\u00f3gicas de la sociolog\u00eda de Par\u00eds en 1871<\/em><\/p>\n<p>Este punto est\u00e1 lejos de ser meramente descriptivo: esta realidad influencia necesariamente la conciencia de la mayor\u00eda de los proletarios parisinos y su percepci\u00f3n de lo que es el capitalismo, y la representaci\u00f3n que ellos tienen de sus principales enemigos. Lo que los trabajadores rechazan es el poder pol\u00edtico de aquellos de arriba y de las personas corruptas que chapalean en \u00e9l o andan alrededor de \u00e9l; estos son los \u201cbuitres\u201d, como son llamados los aprovechadores de la escasez, o los propietarios de edificios (los sanguijuelas a quien usted tiene que pagar su alquiler). Sin mencionar a los padres y la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, casi un\u00e1nimemente abominados por los comunardos. El rechazo a los patrones como tales no es muy difundido, al contrario de lo que ocurri\u00f3 en 1936, por ejemplo; esto porque la gran mayor\u00eda de la clase trabajadora parisina a\u00fan est\u00e1 pr\u00f3xima del (peque\u00f1o) patr\u00f3n, que trabaja a su lado. La mayor\u00eda de esos proletarios ve al patr\u00f3n como un artesano, muchas veces trabajador y competente, una persona con quien tiene una relaci\u00f3n personal, y no como un explotador capitalista. La ligaz\u00f3n con la explotaci\u00f3n capitalista y la extracci\u00f3n de plusval\u00eda no es obvia en un contexto donde la mayor\u00eda de los peque\u00f1os patrones tambi\u00e9n son compa\u00f1eros de trabajo de sus trabajadores. Las relaciones capitalistas de producci\u00f3n a\u00fan est\u00e1n en gran parte en su infancia. La situaci\u00f3n es diferente en las f\u00e1bricas m\u00e1s desarrolladas. Pero, una vez m\u00e1s, estos son pocos en n\u00famero. A pesar de todo, el proletariado en ciertos sectores, aunque muy disperso entre numerosas peque\u00f1as unidades de producci\u00f3n, consigui\u00f3 organizarse durante las acciones colectivas de gran escala: este es el caso de los encuadernadores, que lideraron grandes huelgas en 1864 y 1865; despu\u00e9s, de los trabajadores del bronce en 1866, y esto dio a la Internacional la oportunidad de construirse y de mostrar su utilidad. Pero, b\u00e1sicamente, esta estructuraci\u00f3n particular del proletariado creciente, a\u00fan muy atomizado, influencia necesariamente su nivel de conciencia y su comprensi\u00f3n del mundo capitalista. Y esto tiene consecuencias ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas inmediatas y m\u00e1s amplias. Este es particularmente el caso de la cuesti\u00f3n de la propiedad de los medios de producci\u00f3n: muchos trabajadores no prev\u00e9n la expropiaci\u00f3n de su propio patr\u00f3n, muchas veces un artesano pr\u00f3ximo a ellos. Y esto, aun cuando sea justo considerar que la Comuna est\u00e1 situada en una oposici\u00f3n objetiva al capital\u2026 Lo que este \u00faltimo comprendi\u00f3 muy bien.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que la expropiaci\u00f3n del capital no es presentada como una consigna por la Comuna. Dos hechos ilustran esto: la actitud de los Comunardos en relaci\u00f3n con el Banco de Francia (tema sobre cual volver\u00e9), y la reactivaci\u00f3n de talleres abandonados por sus propietarios. Cuando decret\u00f3 la requisici\u00f3n de los talleres abandonados, la Comuna opt\u00f3 por entregarlos a las asociaciones de trabajadores que ser\u00edan formadas para este fin. Este no fue ciertamente una simple medida circunstancial: el decreto preve\u00eda que <em>\u00aben caso de retorno del propietario, la asociaci\u00f3n de trabajadores mantendr\u00eda el taller. Pero como una se\u00f1al de compromiso de la pol\u00edtica comunarda, el patr\u00f3n se beneficiar\u00eda con una indemnizaci\u00f3n\u00bb<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. A pesar de la presencia de una mayor\u00eda de electos que se autodenominan \u201csocialistas\u201d \u2013el t\u00e9rmino \u201ccomunista\u201d es mucho menos reivindicado\u2013 en el Consejo de la Comuna, el socialismo de los comunardos es muy vago, y su contenido es debatido. \u201cUna idea fue un\u00e1nimemente compartida por los Comunardos: el trabajo debe recibir su justa recompensa. Pero, a partir de ah\u00ed, muchos caminos fueron recorridos, hasta incluso divergentes. Tambi\u00e9n es claro que las medidas propiamente socialistas fueron limitadas\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. La idea general que prevalece es la de distribuir el valor producido entre los productores, y no en beneficio de los explotadores. Pero en cuanto a las medidas a ser tomadas, el grado de enfrentamiento con la propiedad capitalista, prevalece la indefinici\u00f3n y la indecisi\u00f3n. La Comuna no tienen un plan claro para atacar \u2013por lo menos no directamente o no inmediatamente\u2013 la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Mientras la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda y la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n deber\u00edan tornarse un elemento program\u00e1tico clave de los partidos socialistas, y m\u00e1s tarde comunistas, esto no fue de modo alguno un\u00e1nime entre la Comuna parisina.<\/p>\n<p>M\u00e1s exactamente, los Comunardos hablan, ciertamente, de la cooperaci\u00f3n del trabajo. Pero si hubiera la propiedad colectiva de las herramientas de trabajo, la forma anticapitalista que conocimos m\u00e1s tarde \u2013la expropiaci\u00f3n de los due\u00f1os del capital por un gobierno proletario (o uno que afirma ser tal)\u2013 no est\u00e1 en la agenda. De hecho, en 1871 hab\u00eda una gran confusi\u00f3n sobre la estructura de la propiedad y la estructura de la producci\u00f3n a ser implantada. Las luchas de los \u00faltimos a\u00f1os a\u00fan no nos permitieron ir lejos en el debate program\u00e1tico y estrat\u00e9gico. El hecho es que en la \u00e9poca, el marxismo a\u00fan estaba lejos de haber ocupado su lugar pleno en el movimiento obrero, mientras el anarquismo en Par\u00eds a\u00fan estaba en los estadios iniciales de su expansi\u00f3n. Esto nos lleva directamente a la siguiente pregunta: \u00bfqui\u00e9nes eran esos comunardos? \u00bfQu\u00e9 sabemos sobre su pensamiento pol\u00edtico, sus aspiraciones? \u00bfC\u00f3mo ellos est\u00e1n organizados, en cu\u00e1les \u201cpartidos\u201d?<\/p>\n<p><em>Ideas que re\u00fanen el campamento comunal<\/em><\/p>\n<p>Cuando se cre\u00f3 la Comuna no hab\u00eda un \u201cpartido\u201d en la Comuna en el sentido con que la palabra \u201cpartido\u201d es usada hoy. A partir de setiembre de 1870, los activistas de la AIT y otros intentaron federar los \u201ccomit\u00e9s de vigilancia\u201d en el Comit\u00e9 Central de los veinte arrondissements (barrios de la capital). Esto podr\u00eda ser comparado con un embri\u00f3n de partido, destinado a reunir revolucionarios socialistas en todo Par\u00eds, al ritmo de dos delegados por arrondissement. Pero aqu\u00ed nuevamente, esta delimitaci\u00f3n permanece muy amplia. La autoorganizaci\u00f3n en los distritos, adem\u00e1s de los clubes, lugares de debates intensos y diarios presentes en toda la ciudad (pero m\u00e1s particularmente en los distritos de la clase trabajadora), permite que los militantes se dirijan a las masas trabajadoras y hagan que las personas m\u00e1s avanzadas act\u00faen en conjunto. Pero las decantaciones pol\u00edticas llevan tiempo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda tres corrientes ideol\u00f3gicas principales entre los comunardos: la corriente proudhonista, la corriente blanquista y la corriente neo-jacobina. Cada corriente tiene sus propias caracter\u00edsticas particulares, pero las divergencias y contradicciones son aparentes tanto entre estos grupos como dentro de ellos. Durante los \u00faltimos a\u00f1os del Imperio, durante el gobierno de Defensa Nacional, y durante el corto periodo del 18 de marzo al 28 de mayo. Hubo decantaciones que afectaron todas las sensibilidades. De la misma forma que es necesario comprender que la clase obrera parisina de 1871 era muy diferente de la del siglo XX es necesario comprender que estas corrientes pol\u00edticas, que ahora desaparecieron, no pueden ser consideradas precursoras de las que surgieron m\u00e1s tarde (socialistas, anarquistas, socialdem\u00f3cratas, comunistas, etc.). En 1871, los debates program\u00e1ticos y estrat\u00e9gicos mal hab\u00edan comenzado. De hecho, la ca\u00edda de la Comuna de Par\u00eds contribuir\u00e1 en gran parte a desarrollar el debate dentro del movimiento internacional de los trabajadores.<\/p>\n<p>Varios puntos importantes eran consensuales entre las corrientes impulsadas para la animaci\u00f3n de la Comuna: un rechazo categ\u00f3rico a la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica e imperial y un repudio a los arist\u00f3cratas, como hab\u00eda sido el caso 80 a\u00f1os antes; una exigencia visceral republicana, a pesar de una definici\u00f3n bastante vaga de este rep\u00fablica, pero que puede ser resumida por expresiones emanadas del propio movimiento comunal: \u201crep\u00fablica democr\u00e1tica y social\u201d, \u201crep\u00fablica universal\u201d; una determinaci\u00f3n feroz de acabar con el clero y su influencia en la sociedad. Vamos ahora a decir algunas palabras sobre las tres corrientes pol\u00edticas mencionadas arriba.<\/p>\n<p><em>Proudhonismo<\/em><\/p>\n<p>Proudhon afirma su oposici\u00f3n al Estado y al principio de autoridad, que \u00e9l rechaza tanto en una monarqu\u00eda como en los jacobinos. Para \u00e9l, la revoluci\u00f3n debe basarse en la idea de reciprocidad. Como promotor de las ideas mutualistas, \u00e9l era contrario a todo estatismo<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Queriendo basar el orden pol\u00edtico en la libertad y no en la autoridad, \u00e9l defendi\u00f3 arduamente las ideas de la descentralizaci\u00f3n y federaci\u00f3n, un principio contractual que deber\u00eda regir tanto las relaciones econ\u00f3micas como las opciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Las ideas de Proudhon (que muri\u00f3 en 1865) a\u00fan eran muy influyentes entre la clase trabajadora parisina en 1871. Aunque Proudhon y sus seguidores denunciasen muchos de los males del sistema, en su percepci\u00f3n el mercado era considerado justo por naturaleza, y ni el intercambio de mercanc\u00edas<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> ni el sistema salarial eran cuestionados. Su cr\u00edtica permaneci\u00f3 parcial, no percibiendo el proceso de explotaci\u00f3n inherente al capitalismo, enraizado en la extracci\u00f3n de plusval\u00eda. Al contario, ellos cre\u00edan que todos los males de la sociedad de la \u00e9poca estaban ligados a fen\u00f3menos fuera del mercado: intervenci\u00f3n pol\u00edtica, establecimiento de grandes empresas y monopolios, etc. Para esta corriente, un mercado perfectamente competitivo deber\u00eda permitir una coexistencia armoniosa entre maestros, jornaleros y aprendices \u2013un poco como en un pasado m\u00edtico\u2013 a fin de remover la amenaza de ruina para esta peque\u00f1a econom\u00eda de mercado planteada por la competencia de la gran industria. Se puede ver en esto una falta de comprensi\u00f3n del hecho de que la competencia capitalista, m\u00e1s temprano o m\u00e1s tarde, lleva al monopolio, a trav\u00e9s de la concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n. Entendemos tambi\u00e9n que esta visi\u00f3n del mundo estaba en armon\u00eda con los pensamientos del a\u00fan predominante mundo de los trabajadores y artesanos. Entendemos tambi\u00e9n que la cuesti\u00f3n de la expropiaci\u00f3n de capital no se plante\u00f3 para los partidarios de esta visi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Blanquismo<\/em><\/p>\n<p>En muchos puntos, los blanquistas, que no eran muy te\u00f3ricos, eran lo opuesto de los proudhonistas. Blanqui (apodado \u201cEl Encerrado\u201d por sus largos a\u00f1os en prisi\u00f3n) y sus seguidores fueron inspirados por los a\u00f1os 1792-1793. Los hebertistas y la comuna revolucionaria de la \u00e9poca. Ellos pensaban por encima de todo en t\u00e9rminos de acci\u00f3n, la toma del poder, estrategia y t\u00e1cticas para alcanzarla. El mot\u00edn y el golpe de fuerza eran centrales. La insurrecci\u00f3n era vista como un arte. Esto implic\u00f3 la construcci\u00f3n de un aparato disciplinado, compuesto por militantes altamente dedicados, prontos para todo. La construcci\u00f3n de una herramienta pol\u00edtica es de primordial importancia aqu\u00ed e intenta una toma del poder con el objetivo de establecer una dictadura revolucionaria. Para Blanqui y sus simpatizantes, el pueblo debe ser educado, pero eso llevar\u00e1 alg\u00fan tiempo. Es por eso que una dictadura revolucionaria debe ser establecida, y gobernar en esta perspectiva. \u00bfPero qu\u00e9 dictadura revolucionaria? Para Engels:<\/p>\n<p><em>Como Blanqui concibe cada revoluci\u00f3n como un golpe de Estado, le sigue, por necesidad, que una dictadura debe ser establecida despu\u00e9s de su triunfo, quiero decir no una dictadura de la clase revolucionaria \u2013la dictadura del proletariado\u2013 sino la dictadura de un pu\u00f1ado de aquellos que hicieron el golpe de Estado principal y que ya estaban, antes, organizados bajo la dictadura de uno o varios hombres<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><strong>[14]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Se suponen posibles derivaciones autoritarias en caso de una toma del poder muy exitosa por los blanquistas. Otra caracter\u00edstica del blanquismo: un patriotismo ardiente. Fue eso que los llev\u00f3 por un tiempo, junto con otros, a tener su oposici\u00f3n al gobierno de Defensa Nacional en secreto, mientras los prusianos se aproximaban a Par\u00eds, y despu\u00e9s del cerco a esta. Para H. Lef\u00e8bre:<\/p>\n<p><em>El puro patriotismo de Blanqui y los blanquistas hace de ellos una ligaz\u00f3n entre las otras tendencias. Estas tendencias [\u2026] tienen un programa m\u00e1s o menos elaborado. En este aspecto, ellos divergen: pero todo ellos comparten, durante el cerco, el patriotismo apasionado y no racional de los blanquistas<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><strong>[15]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p><em>Neo-Jacobinismo<\/em><\/p>\n<p>Esta fue la m\u00e1s influyente y numerosa corriente entre los funcionarios electos de la Comuna, encabezada por la emblem\u00e1tica figura de Charles Delescluze. Menos proletarios en su composici\u00f3n que la corriente proletaria, igual que el blanquismo parcialmente proletario de los \u00faltimos a\u00f1os, los neo-jacobinos eran frecuentemente conocidos a trav\u00e9s de sus intelectuales, abogados, periodistas y acad\u00e9micos. El veterano de 48 a\u00f1os hab\u00eda estudiado derecho y comenzado su vida como jurista antes de hacerse periodista. El controversial F\u00e9lix Pyat era periodista, mientras Pascal Grousset era m\u00e9dico. Como el movimiento blanquista, el movimiento neo-jacobino fue muy inspirado por la Revoluci\u00f3n Francesa, pero se inspir\u00f3 m\u00e1s en el pensamiento y en la acci\u00f3n de Robespierre que en el de Hebert. Para los neo-jacobinos, la Revoluci\u00f3n iniciada en 1789 no estaba terminada, y era necesario llevarla a una conclusi\u00f3n, pues desde la contrarrevoluci\u00f3n de 1794, adem\u00e1s del corto interludio de 1848 a 1851, la rep\u00fablica hab\u00eda sido suplantada por la reacci\u00f3n, realista e imperial. El lugar ocupado por la corriente neo-jacobina se debi\u00f3 en gran parte a su oposici\u00f3n, que les hab\u00eda costado mucho, al golpe de Estado de 1851 y su oposici\u00f3n al Imperio, que hab\u00eda conquistado un alt\u00edsimo respeto por sus figuras de direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La consigna \u201crep\u00fablica\u201d un\u00eda a los neo-jacobinos, claro, y mucho m\u00e1s all\u00e1. Pero, \u00bfqu\u00e9 rep\u00fablica? De acuerdo con D. Gluckstein, <em>\u201cpara algunos, fue la \u201cRep\u00fablica, una e indivisible\u2019, como enunciado por Robespierre, que enfatiz\u00f3 la necesidad de un Estado fuerte para hacer avanzar la sociedad. Pero los jacobinos, m\u00e1s a la izquierda, prefirieron el eslogan \u2018Rep\u00fablica Democr\u00e1tica y Social\u2019<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><strong>[16]<\/strong><\/a>\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>La Internacional<\/em><\/p>\n<p>La Internacional y su federaci\u00f3n parisina no representan en rigor una cuarta corriente, pues la AIT re\u00fane a luchadores militantes, hombres y mujeres, unidos en una perspectiva socialista. La AIT participa de huelgas y luchas pol\u00edticas mientras hace esfuerzos para desarrollar un programa, pero el socialismo en cuesti\u00f3n no est\u00e1 cualitativamente mejor definido dentro suyo que en toda la Comuna. Desde su creaci\u00f3n en 1864, la AIT se desarroll\u00f3 mucho en los \u00faltimos a\u00f1os del Imperio, pero contin\u00faa siendo un agrupamiento pol\u00edtico muy amplio. Adem\u00e1s de su particularidad de ser internacional, lo que le hizo gozar de una amplia estima popular, generando al mismo tiempo muchas ilusiones sobre su poder y riqueza, fue objeto de represi\u00f3n espec\u00edfica por los poderes reaccionarios (primero el Imperio, despu\u00e9s la reacci\u00f3n de Versalles). Pero la AIT reuni\u00f3 activistas con convicciones distintas. Algunos internacionalistas tambi\u00e9n fueron blanquistas. Fue el caso de Emile Duval, que desempe\u00f1ar\u00eda un importante papel militar (desde la insurrecci\u00f3n del 18 de marzo hasta su muerte el 3 de abril), incluso si el contacto con la Internacional lo alejase de los m\u00e9todos excesivamente militaristas de los blanquistas. Muchos miembros de la AIT fueron muy influenciados por Proudhon, comenzando por Charles Beslay (sobre quien volver\u00e9).<\/p>\n<p>Entre los funcionarios electos de la Comuna, pocos miembros de la AIT eran marxistas. Podemos citar a Auguste Serraillier, que viv\u00eda exilado e Londres desde el golpe de Estado de 1851, donde se torn\u00f3 un hombre de confianza de Marx, sobre cuya propuesta la AIT lo hab\u00eda enviado a B\u00e9lgica como secretario responsable, antes de ingresar a Par\u00eds el 6 de setiembre de 1870. Leo Frankel, que fue primero nombrado miembro de la Comisi\u00f3n de Trabajo e Intercambio y despu\u00e9s delegado de la Comuna en esta funci\u00f3n, fue tambi\u00e9n uno de los apoyadores de Marx en la AIT. Fuera del Consejo de la Comuna, debemos mencionar tambi\u00e9n el caso de Elizabeth Dmitrieff, de solo 20 a\u00f1os en la \u00e9poca de la Comuna, una revolucionaria internacionalista rusa que ya hab\u00eda participado de la fundaci\u00f3n de una secci\u00f3n de la AIT en Suiza antes de ir a ver a Marx a Londres, y despu\u00e9s comprometerse totalmente con la Comuna de Par\u00eds, notoriamente con la creaci\u00f3n de la Uni\u00f3n de Mujeres para la Defensa de Par\u00eds y el apoyo a los heridos.<\/p>\n<p>Estas son las corrientes ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que compartir\u00e1n el peso de la influencia sobre el curso de la experiencia de la Comuna. Para concluir, digamos lo siguiente: primero, aunque los neo-jacobinos fuesen los m\u00e1s numerosos, ninguna de las corrientes pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas presentadas arriba ten\u00eda una clara ascendencia sobre las otras; en segundo lugar, todos ellos son radicalmente republicanos, pero las concepciones sobre la rep\u00fablica son diferentes; en tercer lugar, incluso cuando estas corrientes hablan de socialismo, la visi\u00f3n de este \u00faltimo permanece bastante vaga, en particular la cuesti\u00f3n de la actitud en relaci\u00f3n con la propiedad privada no es clara entre las fuerzas comunales; en cuatro lugar, los blanquistas, a veces marcados por una tendencia autoritaria, tienen experiencia militar y est\u00e1n acostumbrados al enfrentamiento violento con las autoridades, pero est\u00e1n en minor\u00eda y son bastante confusos sobre el proyecto socialista y sobre propuestas pol\u00edticas generales; en quinto lugar, los proudhonistas, desconfiados, por principio, del Estado, est\u00e1n muy preocupados con las cuestiones econ\u00f3micas y sociales, pero t\u00edmidos en cuanto a las iniciativas a ser tomadas en nivel pol\u00edtico y militar; sexto, los neo-jacobinos son muy marcados por la experiencia de la gran Revoluci\u00f3n Francesa, pero esto los lleva muchas veces a usar conceptos y consignas pol\u00edticamente sobrepasados. Luego de esta breve visi\u00f3n general, podemos ver que los puntos fuertes de algunas de estas corrientes son contrabalanceados por los puntos d\u00e9biles de otras, y viceversa.<\/p>\n<p><strong>18 de marzo: \u00bfqu\u00e9 acompa\u00f1amiento?<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfUna \u201cinsurrecci\u00f3n\u201d espont\u00e1nea?<\/em><\/p>\n<p>Es claro que la \u201csubida al cielo\u201d el 18 de marzo no fue una tormenta en cielo sereno. Despu\u00e9s de un cerco de alrededor de cinco meses por los ej\u00e9rcitos prusianos, y de un poco m\u00e1s de tiempo gastado para descubrir la realidad del gobierno de \u201cDefensa Nacional\u201d creado a partir del 4 de setiembre de 1870 \u2013el pueblo de Par\u00eds entendi\u00f3 gradualmente que a pesar de su nombre, era un gobierno de capitulaci\u00f3n y traici\u00f3n nacional\u2013 toda una serie de factores prepar\u00f3 el terreno para el 18 de marzo. Mencionamos solo algunos hechos, en las semanas anteriores, para intentar medir el estado de exasperaci\u00f3n a que las clases trabajadoras de Par\u00eds fueron llevadas, empuj\u00e1ndolas as\u00ed a la \u201cinsurrecci\u00f3n\u201d. Luego de meses de privaci\u00f3n, hambre y fr\u00edo \u2013pero un sufrimiento muy desigualmente distribuido entre las clases sociales\u2013 la ocupaci\u00f3n de parte de Par\u00eds, del 1 al 3 de marzo, por las tropas alemanas y su desfile en los Campos El\u00edseos, deseado por Bismarck y aceptado por Thiers, fue un verdadero insulto a los sacrificios hechos y despert\u00f3 la rabia del pueblo. Pero las medidas entonces tomadas por el gobierno y por la Asamblea Nacional ultrarreaccionaria (conocida como la Asamblea \u201cRural\u201d) electa el 8 de febrero, solo pudieron traer la situaci\u00f3n a su auge. Primero, la decisi\u00f3n, luego del armisticio, de \u201cdescapitalizar Par\u00eds\u201d al decidir transferir el parlamento de Bordeaux para Versalles, la capital de los reyes, ciudad s\u00edmbolo odiada por el pueblo republicano, lo llev\u00f3 a creer que reaccionarios, mon\u00e1rquicos y otros, amenazaban la rep\u00fablica. Entonces, las clases trabajadoras de Par\u00eds, ya en la miseria, son violentamente atacadas en los bolsillos: mientras el desempleo es general, el salario de 1,50 francos por d\u00eda pagado a los miembros de la Guardia Nacional les permite asegurar un poco mejor a ellos y sus familias; el gobierno decide remover este salario para todos aquellos que no reconoce como indigentes e incapaces de trabajar: tal ataque afecta tanto a los artesanos peque\u00f1oburgueses como a los comerciantes, como al mundo obrero. Adem\u00e1s, aunque el pago de las letras de cambio, etc., hubiese sido postergado desde el inicio de la guerra, y los negocios no se hubieran retomado, esta Asamblea de los ricos vota que todos los plazos prorrogados por siete meses deben ser pagados en 48 horas, lo que solo podr\u00eda llevar a la quiebra a centenas de millares de peque\u00f1as empresas. Los alquileres que estaban pendientes hac\u00eda meses tambi\u00e9n tendr\u00edan que ser pagos a los propietarios, cuyos intereses ego\u00edstas estaban fielmente representados en el gobierno y en el parlamento. Sin mencionar la deuda de guerra de cinco mil millones de francos de oro que Francia tendr\u00eda que pagar a Alemania, y que los due\u00f1os quer\u00edan que el pueblo pagase\u2026<\/p>\n<p>Finalmente, est\u00e1 la cuesti\u00f3n de los ca\u00f1ones. Estos hab\u00edan sido pagados por suscripci\u00f3n por el pueblo parisino durante el cerco, pero Thiers los quer\u00eda recuperar. Adem\u00e1s, quer\u00eda poner un fin al doble poder representado por el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional e infligir una gran derrota al pueblo rebelado de Par\u00eds. Era necesario, por lo tanto, desarmarlo. Pero la Guardia Nacional est\u00e1 cada vez m\u00e1s desconfiada: algunas de esas armas hab\u00edan sido dejadas por el gobierno en la regi\u00f3n de Par\u00eds que los ej\u00e9rcitos de Bismarck deber\u00edan ocupar, y la Guardia Nacional se hab\u00eda movilizado para ponerlas en un lugar seguro, en las alturas del Norte y del Este de Par\u00eds, en Montmartre en particular. Pero para muchos federados<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>, todo eso ol\u00eda a traici\u00f3n\u2026 Adem\u00e1s de eso, Thiers ya hab\u00eda fallado en tomar algunas de esas armas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el 17 de marzo tom\u00f3 la decisi\u00f3n en el Consejo de Ministros de enviar, a partir de la noche siguiente, una tropa de cerca de 15.000 \u201clignards\u201d (soldados del ej\u00e9rcito regular), no solo para recuperar las armas en Montmartre (4.000 hombres) y en otros lugares (6.000 hombres enviados a Belleville, Buttes Chaumont, Villette)<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, sino tambi\u00e9n con el objetivo de arrestar a una serie de \u201cdirigentes\u201d revolucionarios.<\/p>\n<p>En cierto sentido, la \u201cinsurrecci\u00f3n\u201d del 18 de marzo no fue completamente espont\u00e1nea: en su origen, la rabia popular fue provocada directamente por la voluntad de las clases poseedoras, su gobierno y su parlamento de desarmar lo que llamaron \u201cla canalla\u201d del pueblo y de infligirles una gran derrota, y esta agresi\u00f3n militar vino despu\u00e9s de las provocaciones recordadas arriba. Pero el curso de este d\u00eda fue verdaderamente espont\u00e1neo, pues nadie hab\u00eda planeado esta insurrecci\u00f3n. Ni el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional ni la AIT ni cualquiera de las corrientes pol\u00edticas presentadas antes. Los actores y actrices del 18 de marzo eran de hecho las masas populares, comenzando por las mujeres de Montmartre que enfrentaron a las tropas y les impidieron recuperar los ca\u00f1ones. Fue el largo e imprevisto atraso de los carruajes para evacuar los ca\u00f1ones y, sobre todo, la movilizaci\u00f3n de las mujeres de Montmartre, sus apelaciones a la confraternizaci\u00f3n, que llev\u00f3 a los soldados del ej\u00e9rcito regular a negarse a obedecer las \u00f3rdenes del general Lecomte, que quer\u00eda disparar sobre la multitud. La ejecuci\u00f3n del general Lecomte y de su colega Cl\u00e9ment-Thomas, que fue reconocido y preso no muy lejos, tambi\u00e9n fueron eventos espont\u00e1neos, que ocurrieron incluso contra la voluntad de los guardias nacionales presentes.<\/p>\n<p>Mientras la calurosa confraternizaci\u00f3n entre el pueblo y los soldados se profundizaba en Montmartre, la revuelta se extend\u00eda, y escenas de confraternizaci\u00f3n se repet\u00edan en otros lugares de Par\u00eds. Gradualmente, las masas populares inundaron las calles y avenidas de Par\u00eds, mientras se levantaban barricadas en todos los lugares. Una cosa llevando a la otra, las masas convergieron en el Hotel de Ville. Al amanecer y en la ma\u00f1ana de aquel 18 de marzo, la mayor\u00eda de los militantes (con excepci\u00f3n de Duval, Eudes, Ranvier, Henry, Louise Michel y tal vez algunos otros)<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> estaban ausentes. Ellos solo estar\u00e1n a disposici\u00f3n en el final de la ma\u00f1ana, y especialmente a la tarde, bien despu\u00e9s de los momentos decisivos. Tenemos que agregar que la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional hab\u00eda terminado muy tarde en la noche del d\u00eda 17 para el d\u00eda 18.<\/p>\n<p>Fue, por lo tanto, una revuelta improvisada. Estamos maravillados con el poder de esta espontaneidad. Nada fue planificado. Nadie imaginaba que este d\u00eda, 18 de marzo, ser\u00eda el punto de partida de una revoluci\u00f3n. El material explosivo se hab\u00eda acumulado en Par\u00eds. La chispa vino del ataque armado de Thiers y sus seguidores contra el pueblo de Par\u00eds, una condici\u00f3n necesaria para poner a este \u00faltimo de rodillas e imponerle las medidas reaccionarias decididas. Un Thiers con prisa por resolver su cuenta con \u201cla ral\u00e9\u201d parisina antes de la instalaci\u00f3n en Versalles de la Asamblea de los \u201cRurales\u201d.<\/p>\n<p><em>La huida del ejecutivo para Versalles. \u00bfQu\u00e9 hacer en ese momento?<\/em><\/p>\n<p>A partir de la tarde del d\u00eda 18, Thiers orden\u00f3 a sus ministros y todos sus funcionarios p\u00fablicos que dejasen Par\u00eds y se mudasen a Versalles. El poder ejecutivo nacional hizo as\u00ed una elecci\u00f3n de desertar la capital. El aparato estatal burgu\u00e9s, abandonado, se desmorona en Par\u00eds\u2026 para ser reconstituido en otro lugar. Tomar el Hotel de Ville fue, por lo tanto, un juego de ni\u00f1os para el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional aquel d\u00eda. Pero, \u00bfqu\u00e9 hacer entonces, una vez que usted est\u00e1 adentro? He aqu\u00ed que el poder de la espontaneidad muestra sus l\u00edmites. Especialmente porque la pregunta era todo, menos simple.<\/p>\n<p>Muy r\u00e1pidamente, se levant\u00f3 la cuesti\u00f3n de la legitimidad del poder. \u00bfCu\u00e1l es entonces la legitimidad del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional, y para hacer qu\u00e9? La respuesta abrumadora fue que la Comuna de Par\u00eds deber\u00eda ser elegida muy r\u00e1pidamente, y entonces todo el poder deber\u00eda ser entregado a su Consejo electo. S\u00ed, pero mientras tanto\u2026 \u00bfqu\u00e9 hacer con el enemigo? En la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Central, en la ma\u00f1ana de 19, ciertamente se escuch\u00f3: <em>\u201cDebemos marchar sobre Versalles, dispersar la Asamblea y llamar a toda Francia a tomar una posici\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><strong>[20]<\/strong><\/a><\/em>. Pero la opini\u00f3n predominante en la \u00e9poca era m\u00e1s esta: <em>\u201cTenemos un mandato solo para garantizar los derechos de Par\u00eds. Si la provincia piensa como nosotros, que ella nos imite\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><strong>[21]<\/strong><\/a><\/em>. En el Comit\u00e9 Central, los blanquistas llaman a perseguir a Thiers hasta Versalles (incluso Emile Eudes y Emile Duval, que en breve desempe\u00f1ar\u00e1n ambos un importante papel en el sector militar). Pero estos estaban en minor\u00eda. En general, varios comentaristas insisten con que prevaleci\u00f3 la prudencia, principalmente entre el pueblo de Par\u00eds. Seg\u00fan C. Tal\u00e8s, el d\u00eda siguiente al 18 de marzo hab\u00eda preocupaci\u00f3n con un retorno ofensivo del ej\u00e9rcito, <em>\u201cen todos los lugares en que las barricadas sub\u00edan; las personas los miraban con satisfacci\u00f3n confiada, pensaban que \u2018si volviesen, ser\u00edan bien recibidos\u2019\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><strong>[22]<\/strong><\/a>.<\/em> Por su parte, Lissagaray observa que el domingo 19, <em>\u201cun sol de primavera re\u00eda de los parisinos\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><strong>[23]<\/strong><\/a><\/em>. Esto es comprensible: luego de meses de gran sufrimiento y una suntuosa victoria hist\u00f3rica en el d\u00eda anterior, \u00bfpor qu\u00e9 no aprovechar el buen tiempo?<\/p>\n<p>Este contexto de ingenuidad optimista ampliamente compartida llev\u00f3 a la gran mayor\u00eda del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional a descuidar una cuesti\u00f3n crucial: \u00bfqu\u00e9 pretend\u00eda hacer Thiers en Versalles? \u00bfNo hab\u00eda un gran peligro en darle la oportunidad de preparar la contraofensiva all\u00ed? Esto es lo que un pu\u00f1ado de revolucionarios adivin\u00f3 con raz\u00f3n, pero estaban muy aislados para extraer la decisi\u00f3n de una ofensiva armada contra Thiers y Versalles. El Comit\u00e9 Central opta as\u00ed por no aprovechar la ventaja militar y concentrarse en la transmisi\u00f3n, lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, de los poderes que tiene en sus manos para una asamblea comunal elegida. Hagamos una pausa por un momento en esta opci\u00f3n, que ha sido comentada con frecuencia y que, adem\u00e1s, llev\u00f3 a Marx a formular sus cr\u00edticas a aquellos que \u00e9l llama \u201cvencedores demasiado generosos del 18 de marzo<em>\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><strong>[24]<\/strong><\/a><\/em>:<\/p>\n<p><em>En su renuencia en aceptar la guerra civil iniciada por Thiers con su tentativa de invasi\u00f3n nocturna en Montmartre, el Comit\u00e9 Central cometi\u00f3, esta vez, una falla decisiva al no marchar inmediatamente sobre Versalles, entonces totalmente indefenso, poniendo as\u00ed un fin a las parcelas de Thiers y su pueblo rural. En lugar de eso, el partido del orden fue nuevamente autorizado a intentar su fuerza en las urnas, el d\u00eda 26 de marzo, d\u00eda de la elecci\u00f3n de la Comuna<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><strong>[25]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>De hecho, a pesar del deseo del Comit\u00e9 Central de proseguir inmediatamente con las elecciones municipales, las conversaciones con los diputados republicanos y alcaldes de los distritos de Par\u00eds (que podr\u00edan organizar legalmente una elecci\u00f3n) se prolongaron, forzando al Comit\u00e9 Central a postergar la votaci\u00f3n. Fue solamente el 28 de marzo que la Comuna fue proclamada, y solo lleg\u00f3 al trabajo el d\u00eda 29. Diez d\u00edas fueron as\u00ed perdidos para el equilibrio militar del poder, diez d\u00edas que Thiers supo utilizar, mientras que durante el burgu\u00e9s \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d del 18 de marzo en Versalles, el aparato militar de los ricos, hecho jirones, estaba minado por la desobediencia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 argumentos a favor de una ofensiva inmediata de los federados contra los Thiers y los Versalles podr\u00edan haber prevalecido? En primer lugar, el hecho de que el propio Thiers nunca hab\u00eda escondido que \u00e9l quer\u00eda que el poder pol\u00edtico cayese de nuevo en Versalles para mejor contraatacar y tomar Par\u00eds destruyendo a los insurgentes. Hab\u00eda sugerido el mismo plan en 1848, pero no fue seguido en ese entonces. Pero este viejo burgu\u00e9s tuvo la previsi\u00f3n: el 18 de marzo, r\u00e1pidamente comprendi\u00f3 que esto era lo que pod\u00eda y deb\u00eda hacer, de ah\u00ed su orden de transferir inmediatamente el ejecutivo y toda la administraci\u00f3n del pa\u00eds a Versalles. En segundo lugar, la muerte de pocos miles de trabajadores en junio de 1848 podr\u00eda haber servido como un recordatorio de que la burgues\u00eda, incluso \u201crepublicana\u201d, no dud\u00f3 en recurrir a una carnicer\u00eda para poner fin a la insubordinaci\u00f3n de los trabajadores. En el campo de los trabajadores y del pueblo, notamos aqu\u00ed tanto una tr\u00e1gica magnanimidad, una falta de comprensi\u00f3n de lo que son las clases dominantes, de su determinaci\u00f3n en mantener su orden por cualquier medio, como una falla en aprender las lecciones de la historia. Naturalmente, en 1871, los puntos hist\u00f3ricos de referencia en esta \u00e1rea remontan a junio de 1848. Las familias recordaban eso, pero muy pocos fueron capaces de aprender completamente las lecciones y retenerlas.<\/p>\n<p>Es justamente en este nivel que faltaba una organizaci\u00f3n partidaria de la clase y, al mismo tiempo, un partido-memoria: un partido volcado para la acci\u00f3n revolucionaria, habiendo aprendido las lecciones de la historia, entendiendo las leyes de la lucha de clases, sabiendo c\u00f3mo evaluar al enemigo, sus planes y sus proyectos. Un partido que hubiera entendido el juego que las clases dirigentes estaban jugando y hubiera sido capaz de explicar que el inter\u00e9s de Thiers era ganar tiempo para reorganizar sus aparato militar, y que el tiempo perdido por el pueblo insurgente parisino era tiempo ofrecido a Thiers. Si el Comit\u00e9 Central hubiese estado bajo una influencia mayor de revolucionarios entrenados y experimentados, estas explicaciones podr\u00edan haber tenido un eco mayor. Pertenece a los muchos m\u00e9ritos de Eugene Varlin haber presionado a los internacionalistas parisinos a invertir masivamente en el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional, una organizaci\u00f3n que algunos de sus camaradas inicialmente percibieron con indiferencia o desconfianza. Pero si la influencia de Varlin hizo posible que un cierto n\u00famero de militantes de la AIT fuesen elegidos para el Comit\u00e9 Central, su presencia no fue suficiente para influenciar la decisi\u00f3n del 19 de marzo en la direcci\u00f3n de la ofensiva contra los fugitivos reaccionarios. Esto tambi\u00e9n nos permite verificar que la AIT ten\u00eda muchos m\u00e9ritos, pero no hab\u00eda tenido tiempo para tornarse el partido coherente y determinado del proletariado, que, de hecho, faltaba. Adem\u00e1s, luego de la revoluci\u00f3n del 4 de setiembre de 1870, Marx y el propio Varlin fueron cautelosos: lejos de presionar por la insurrecci\u00f3n, ellos dudaban de las posibilidades de la AIT para desempe\u00f1ar plenamente su papel, y quer\u00edan, por encima de todo, organizar y construir la Internacional.<\/p>\n<p>Thiers, que estaba preocupado enseguida despu\u00e9s de su fuga a Versalles sobre una posible caza por parte de los parisinos, pudo as\u00ed aprovechar su retirada para la ciudad real para reorganizar el ej\u00e9rcito y recuperar unidades militares de otras regiones, negociar con Bismarck la liberaci\u00f3n de los soldados que Alemania a\u00fan manten\u00eda prisioneros y la incorporaci\u00f3n de estos en el vasto campo militar en expansi\u00f3n que era Versalles, entrenar a todos estos hombres armados, retir\u00e1ndolos de las influencias delet\u00e9reas de la prensa comunarda, someti\u00e9ndolos en lugar de eso al lavado de cerebro de la ideolog\u00eda dominante. En realidad, los 72 d\u00edas del \u00e9pico comunardo fueron un periodo en que el equilibrio de poder continu\u00f3 deterior\u00e1ndose para el pueblo y mejorando para las fuerzas de Versalles. El 2 de abril, los versalleses ya atacaron Coubevoie de sorpresa, e iniciaron la pr\u00e1ctica \u2013que solo ser\u00eda interrumpida luego del final de la Semana Sangrienta\u2013 de la ejecuci\u00f3n sumaria de los prisioneros. A partir de aquel momento, los parisinos oyeron el sonido de los disparos de ca\u00f1\u00f3n todos los d\u00edas. La guerra civil hab\u00eda comenzado con la acci\u00f3n del 18 de marzo. Comenz\u00f3 de nuevo de verdad en esta ocasi\u00f3n. Inmediatamente despu\u00e9s, el 3 y 4 de abril, los comunardos indignados decidieron dejar Par\u00eds y atacar Versalles. Pero el ataque no preparado tuvo la infeliz sorpresa de ser bombardeado por el fuerte de Mont Val\u00e9rien, que estaba en manos de los versalleses, al contrario de lo que Charles Lullier, que hab\u00eda sido nombrado comandante en jefe de la Guardia Nacional de Par\u00eds por el Comit\u00e9 Central, el 19 de marzo (pero despedido poco despu\u00e9s), hab\u00eda dejado que creyesen. Por \u00faltimo, pero no menos importante, los versalleses ya hab\u00edan mejorado mucho en t\u00e9rminos de n\u00famero y organizaci\u00f3n durante las \u00faltimas dos semanas. La derrota militar comunarda del 4 de abril tuvo un efecto bastante devastador en la moral y ayud\u00f3 a mantener a varios guardias nacionales lejos de la lucha. El periodo que comenz\u00f3 entonces, y que llev\u00f3 a la Semana Sangrienta, vio un aumento en el n\u00famero de parisinos muertos por bombardeos y vio las posiciones de Versalles fortalecerse, ganando progresivamente terreno en direcci\u00f3n a Par\u00eds, antes de la irrupci\u00f3n del 21 de mayo.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les podr\u00edan haber sido las consecuencias de una opci\u00f3n ofensiva contra Versalles inmediatamente despu\u00e9s del 18 de marzo? Trotsky, altamente experimentado en asuntos de insurrecci\u00f3n y estrategia militar, escribi\u00f3:<\/p>\n<p><em>El enemigo hab\u00eda huido para Versalles. \u00bfNo fue eso una victoria? En aquel momento, podr\u00edamos haber destruido la cuadrilla del gobierno casi sin derramamiento de sangre. En Par\u00eds, todos los ministros podr\u00edan haber sido prisioneros, con Thiers al frente. Nadie habr\u00eda levantado su mano para defenderlos; esto no se hizo. No hab\u00eda una organizaci\u00f3n partidaria centralizada, con una visi\u00f3n general de las cosas y de los \u00f3rganos especiales para realizar estas decisiones. Los remanentes de la infanter\u00eda no quer\u00edan retirarse a Versalles. El hilo que ligaba a los oficiales y los soldados era muy fino. Y si hubiese habido un importante centro partidario en Par\u00eds, \u00e9l habr\u00eda incorporado a los ej\u00e9rcitos en retirada \u2013ya que hab\u00eda la posibilidad de retirada\u2013 a algunas centenas o bien algunas decenas de trabajadores dedicados, d\u00e1ndoles las siguientes instrucciones: para excitar el descontento de los soldados contra los oficiales y aprovechar el primer momento psicol\u00f3gico favorable para liberar a los soldados de los oficiales y traerlos de vuelta a Par\u00eds para unirse al pueblo. Esto podr\u00eda ser hecho f\u00e1cilmente, de acuerdo con la opini\u00f3n incluso hasta de los simpatizantes de Thiers. Nadie pens\u00f3 en eso<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><strong>[26]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<ol>\n<li>Rougirie parece haber tomado partido a favor de la moderaci\u00f3n y criticado el abordaje ofensivo defendido por Eudes y Duval, y apoyado por Marx y despu\u00e9s por Trotsky. Para \u00e9l, la mayor\u00eda del Comit\u00e9 Central pens\u00f3 lo siguiente, y el historiador parece probar que este ten\u00eda raz\u00f3n:<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Versalles tal vez cayese. Pero entonces, \u00bfa qu\u00e9 guerra civil atroz ser\u00edamos llevados, bajo los ojos del ocupante? Antes que nada, era necesario consolidar la situaci\u00f3n en la capital<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><strong>[27]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n tiene raz\u00f3n? Estamos entrando en el reino de la ficci\u00f3n hist\u00f3rica aqu\u00ed, por eso es mejor no tomar un tono perentorio. Voy a hacer apenas algunas observaciones. El 19 de marzo, la Guardia Nacional parisina ten\u00eda un equilibrio de poder claramente favorable contra Versalles. En todo caso, este equilibrio de poder nunca m\u00e1s fue tan favorable. Thiers lo sab\u00eda y por eso tem\u00eda una ofensiva comunarda en aquel momento. Habr\u00eda sido posible, a nivel militar, infligir efectivamente una derrota a la reacci\u00f3n burguesa y aristocr\u00e1tica. Claro, el ocupante alem\u00e1n estaba a las puertas de Par\u00eds. \u00bfCu\u00e1l habr\u00eda sido la actitud de Bismarck en relaci\u00f3n con los comunardos triunfando sobre los versalleses? \u00bfY la de los soldados alemanes? Es dif\u00edcil decir, pero podemos imaginar que la cumbre del Estado alem\u00e1n habr\u00eda dudado en combatir una insurrecci\u00f3n victoriosa de Par\u00eds contra Versalles, aunque fuese por miedo a una confraternizaci\u00f3n revolucionaria: \u00bflos soldados alemanes no habr\u00edan corrido el riesgo de ser \u201ccontaminados\u201d por los \u201crojos\u201d? En tal contexto, podr\u00eda haber sido mejor hacer el viaje de retorno a Alemania. Es, por lo menos cierto que esta preocupaci\u00f3n habr\u00eda pesado en los pensamientos de Guillermo y de Bismarck. En cuanto a los otros cuerpos del ej\u00e9rcito franc\u00e9s dispersos en el pa\u00eds, se puede pensar tambi\u00e9n que las chances de confraternizaci\u00f3n con la Comuna habr\u00edan aumentado luego del desmantelamiento de los aparatos reaccionarios, pol\u00edticos y militares, derrotados en Versalles. Se puede entonces imaginar que esto habr\u00eda fortalecido las insurrecciones comunardas de las ciudades provinciales, mientras, m\u00e1s d\u00e9biles que en Par\u00eds, estas pararon en el inicio de abril.<\/p>\n<p>Es imposible, por lo tanto, afirmar algo sobre este punto. Pero sobre la base de estas pocas reflexiones es posible decir que la \u201cguerra civil atroz\u201d temida en el contexto nacional y en la presencia del enemigo alem\u00e1n a las puertas de Par\u00eds, podr\u00eda no haber sido tan atroz como la verdadera guerra civil, la guerra de clases que termin\u00f3 en la Semana Sangrienta y la destrucci\u00f3n de la Comuna el 28 de mayo. En cualquier caso, si los insurgentes parisinos hubiesen triunfado inmediatamente sobre Versalles, ellos se habr\u00edan encontrado en una posici\u00f3n consolidada y habr\u00edan tenido una ascendencia m\u00e1s fuerte sobre la provincia y sus ciudades. Es por eso que yo creo que la posici\u00f3n defendida por Eudes y Duval, despu\u00e9s por Marx y finalmente por Trotsky tiene el mar.<\/p>\n<p><em>La cuesti\u00f3n del Banco de Francia<\/em><\/p>\n<p>Este es otro punto frecuentemente criticado como un grande error de los Comunardos, notoriamente por Marx y sus sucesores. Pero esta cr\u00edtica vino m\u00e1s tarde, luego de la destrucci\u00f3n de la Comuna. P. O. Lissagaray, en particular, fue virulento sobre este asunto cuando escribi\u00f3 su historia, publicada en 1876:<\/p>\n<p><em>Todas las insurrecciones serias comienzan con la aprehensi\u00f3n del nervio del enemigo: la caja de dinero. La Comuna es la \u00fanica que lo neg\u00f3. Suprimi\u00f3 el presupuesto para los cultos que estaban en Versalles y permaneci\u00f3 en \u00e9xtasis frente a la caja de dinero de la alta burgues\u00eda que ten\u00eda en las manos<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><strong>[28]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>En el calor del momento, la posici\u00f3n adoptada en nombre de la Comuna fue moderada y respetuosa de la propiedad. Pero adem\u00e1s de la discordancia de Varlin, tal vez de algunos otros, ella dif\u00edcilmente fue combatida. Es necesario medir que esta cuesti\u00f3n no puede ser pensada con antecedencia, y que cupo a los l\u00edderes de la revoluci\u00f3n como un problema a ser resuelto con urgencia, pero para el cual nadie estaba preparado. Adem\u00e1s de los datos puramente financieros, \u00bfcu\u00e1les son los principales actores, tambi\u00e9n sus preocupaciones, los modos de pensar, las concepciones ideol\u00f3gicas en juego?<\/p>\n<p>Mientras el ejecutivo y sus administradores hab\u00edan huido para Versalles, el Bando de Francia no pod\u00eda hacer lo mismo. Permaneci\u00f3 preso en Par\u00eds, incapaz de transportar o poner en peligro todo su oro, sus cofres y sus archivos en tal movimiento. Ya el 19 de marzo, el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional se depar\u00f3 con el problema del financiamiento de los gastos de la ciudad, a comenzar por la Guardia Nacional, cuyo pago diario de 1,50 francos ten\u00eda que ser hecho. Y esto, en un contexto de vac\u00edo administrativo. Es as\u00ed, incluso antes de la elecci\u00f3n de la Comuna, que la cuesti\u00f3n de las relaciones con el Banco de Francia fue planteada. Seg\u00fan los n\u00fameros suministrados por Lissagaray, el Banco de Francia ten\u00eda cerca de tres mil millones de francos, de los cuales \u00e9l da los siguientes detalles:<\/p>\n<p><em>\u00abefectivo 77 millones, billetes por 166 millones, cartera 899 millones, t\u00edtulos en garant\u00eda de adelanto 120 millones, lingotes 11 millones, joyas en dep\u00f3sito 7 millones, valores depositados 900 millones, o sea, dos mil ciento ochenta millones. Ochocientos millones en c\u00e9dulas estaban apenas esperando por la firma de caja, lo que era f\u00e1cil de hacer\u00bb<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><strong>[29]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Fran\u00e7ois Jourde, un contador de profesi\u00f3n, y Eug\u00e8ne Varlin, como delegados financieros del Comit\u00e9 Central, fueron los primeros encargados del asunto. Intervinieron en un marco ya definido como temporario, antes de que una Comuna leg\u00edtimamente electa hiciese las elecciones fundamentales. Al negociar con Rouland, el gobernador del Banco, y despu\u00e9s con el vice gobernador De Ploeuc tras la partida del primero para Versalles el 23 de marzo, ellos obtuvieron seis adelantos que totalizaban 2,5 millones de francos, <em>\u201cpara completar el pago de las indemnizaciones debidas a los guardias nacionales, sus esposas e hijos\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><strong>[30]<\/strong><\/a><\/em>. Luego de la proclamaci\u00f3n de la Comuna, el contacto n\u00famero uno del Banco de Francia se torn\u00f3 Charles Beslay. Era un ex patr\u00f3n, muy pr\u00f3ximo de Proudhon, apoyador de la asociaci\u00f3n del capital y el trabajo, habiendo adherido a la AIT en 1866. Fue el miembro m\u00e1s viejo del Consejo de la Comuna y se junt\u00f3 a su Comit\u00e9 de Finanzas, torn\u00e1ndose delegado al Banco de Francia. Muchas veces presentado como \u201cel burgu\u00e9s de la Comuna\u201d, \u00e9l pretend\u00eda respetar la legalidad y se opuso a la aprehensi\u00f3n del Banco por la Comuna. Conoc\u00eda muy bien a los l\u00edderes del Banco de Francia, que dec\u00edan estar felices de lidiar con \u00e9l. La Comisi\u00f3n de Finanzas fue comandada por Fran\u00e7ois Jourde, que tambi\u00e9n fue electo el 26 de marzo y nombrado Delegado de Finanzas por el Consejo de la Comuna. Fue un gerente honesto y escrupuloso, tambi\u00e9n respetuoso con la ley y con el Banco de Francia. En la Comisi\u00f3n de Finanzas, Beslay y Jourde est\u00e1n cercados por Varlin, Victor Cl\u00e9ment, y Dominique R\u00e9g\u00e8re.<\/p>\n<p>Para Beslay, Jourde y la mayor\u00eda de los funcionarios electos de la Comuna, Par\u00eds no es el pa\u00eds entero y, por lo tanto, no ser\u00eda correcto aprehender el Banco de Francia. De forma coherente con el paradigma federalista, se trata de abordar las ciudades de Francia para crear una federaci\u00f3n de comunas que pueda entonces tejer relaciones con el Banco de Francia. En una entrevista con el diario de derecha <em>Le Figaro<\/em> publicada el 13 de marzo de 1873, Beslay declar\u00f3:<\/p>\n<p><em>Fui al Banco con la intenci\u00f3n de protegerlo de cualquier violencia del partido exagerado de la Comuna, y tengo la convicci\u00f3n de haber preservado para mi pa\u00eds el establecimiento que constituy\u00f3 nuestro \u00faltimo recurso financiero<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><strong>[31]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>En cuanto a Jourde, \u00e9l declar\u00f3 durante su juicio frente al Consejo de Guerra: <em>\u201cYo defend\u00ed, all\u00e1 como en otros lugares, los mismos principios, el respeto a la propiedad y a los derechos privados\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><strong>[32]<\/strong><\/a><\/em>. De acuerdo con el historiador N. Delalande:<\/p>\n<p><em>Esta moderaci\u00f3n financiera fue, para Jourde y muchos otros, una de las condiciones de la \u201csalvaci\u00f3n de la Comuna y de la Rep\u00fablica\u201d. Todas las medidas que podr\u00edan haber debilitado el cr\u00e9dito del Banco de Francia habr\u00edan sido contraproducentes, en particular porque el gobierno parisino tuvo que tranquilizar al resto de Europa si quer\u00eda poder abastecerse<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><strong>[33]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Esta no era la posici\u00f3n de Varlin. Ya el 19 de marzo, \u00e9l hab\u00eda propuesto la aprehensi\u00f3n del Banco de Francia frente al Comit\u00e9 Central, dado el atraso en el pago a la Guardia Nacional. Esta idea fue descartada, a favor de la idea de un pr\u00e9stamo de dos millones de francos. Despu\u00e9s de eso, Varlin, siempre ansioso por defender una l\u00ednea de masa, dej\u00f3 su propuesta de lado. De acuerdo con P. Lejeune:<\/p>\n<p><em>Esta propuesta de Varlin est\u00e1 de acuerdo con todas sus ideas; anteriormente, en reuniones de la AIT, \u00e9l se hab\u00eda pronunciado a favor de la abolici\u00f3n del monopolio del Banco de Francia. Y no obstante, tendr\u00e1 una actitud legalista el 19 de marzo y en los d\u00edas siguientes. \u00bfPor qu\u00e9 esta moderaci\u00f3n, este legalismo? Varlin estaba preocupado con la aceleraci\u00f3n de los acontecimientos del 19 de marzo, \u00e9l conoc\u00eda a las masas parisinas, sab\u00eda que ellas no estaban prontas para tomar el poder. El propio rechazo de su propuesta de confiscar el Banco de Francia le prueba que el propio Comit\u00e9 Central permanece en posiciones legalistas (su intenci\u00f3n, inmediatamente declarada, de proceder a elecciones tambi\u00e9n lo comprueba)<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><strong>[34]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>El problema que la Comuna debe resolver es, por lo tanto, de varios tipos. En nivel pol\u00edtico-ideol\u00f3gico, entendemos la paradoja: \u00bfqu\u00e9 debe hacer un poder que quiere ser estrictamente municipal cuando es enfrentado con una colosal fuente de financiamiento, pero cuya actividad es de \u00e1mbito nacional? Es evidente que aqu\u00ed existe un conflicto entre los principios reivindicados de autonom\u00eda comunal y la simple exigencia de sobrevivencia de Par\u00eds y de su poblaci\u00f3n. El respeto a la legalidad \u2013una legalidad burguesa, pero que ahora no era claramente percibida como tal\u2013 prevaleci\u00f3, y la Comuna dej\u00f3 adormecido dentro de sus muros un tesoro que podr\u00eda haber contribuido mucho para demoler a su enemigo, y en lugar de eso permiti\u00f3 que este \u00faltimo triunfase al realizar una masacre sin nombre.<\/p>\n<p>Al no tomar el Banco de Francia, la Comuna permiti\u00f3 que la instituci\u00f3n financiera continuase a operar de acuerdo con sus reglas y opciones y, en particular, para financiar la operaci\u00f3n de reconquista de Par\u00eds por Thiers y sus secuaces. El campo de Versalles entendi\u00f3 eso muy bien. He aqu\u00ed lo que dijo el autor anticomunardo Maxime Du Camp: <em>\u201cmientras la Comuna asediaba el Banco de Par\u00eds para obtener algunos millares de notas francas, el Bando de Francia dio millones al gobierno de legalidad. Las tropas se derramaron, tomaron forma, se organizaron y no falt\u00f3 pago\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><strong>[35]<\/strong><\/a><\/em>. Y agrega: <em>\u201cCuando M. Thiers precis\u00f3 de dinero, inform\u00f3 a M. Rouland, que envi\u00f3 un despacho telegr\u00e1fico para la persona cierta, y el dinero lleg\u00f3<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><strong>[36]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Si hubiese puesto sus manos en el Banco de Francia \u2013en t\u00e9rminos militares, un asunto f\u00e1cil para la Guardia Nacional\u2013 la Comuna, por otro lado, habr\u00eda planteado problemas de financiamiento a los versalleses y su ej\u00e9rcito. Los recursos financieros tomados habr\u00edan permitido al pueblo de Par\u00eds vivir mejor, y el refuerzo militar de la capital. \u00bfC\u00f3mo respetar los principios federalistas y no perjudicar a las provincias? Una soluci\u00f3n revolucionaria y democr\u00e1tica podr\u00eda haber sido dar a Par\u00eds una cuota de acceso a la riqueza del banco, mientras explicaba esta posici\u00f3n en escala nacional y se met\u00eda en el di\u00e1logo con la provincia y sus ciudades. Esto podr\u00eda haber reavivado la din\u00e1mica comunarda y la solidaridad con la capital. \u00a1Huelga decir que este tipo de reflexi\u00f3n es infinitamente m\u00e1s f\u00e1cil de realizar con 150 a\u00f1os de visi\u00f3n <em>a posteriori<\/em> y con calma! Pero tambi\u00e9n debemos entender que las confusiones ideol\u00f3gicas sobre la propiedad desempe\u00f1aron un gran papel en esta cuesti\u00f3n crucial. El debate sobre el socialismo, sus objetivos y medios, no hab\u00eda ido lo suficientemente lejos en 1871 para permitir que la propuesta inicial de Varlin se tornase una decisi\u00f3n del poder revolucionario en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el final, de acuerdo con J. Rougerie:<\/p>\n<p><em>Los gastos de la Comuna fueron estimados en 42 millones de francos: tres cuartos fueron para la guerra, lo que dej\u00f3 muy poco para cualquier tipo de reforma [\u2026] El Banco [de Francia] pag\u00f3, voluntariamente, a cero, unos veinte millones. Al mismo tiempo, los adelantos que hizo para Versalles totalizaron 257 millones de francos<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><strong>[37]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Eso significa que la cantidad de dinero que fue retirado por los asesinos de Versalles para armarse y destruir a la Comuna fue m\u00e1s de doce veces mayor que el monto utilizado por estos \u00faltimos para sobrevivir en el d\u00eda a d\u00eda. El legalismo mayoritario entre los comunardos electos cost\u00f3 caro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 lecciones para hoy?<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas dos grandes cuestiones, la Comuna ciertamente tuvo que sufrir con otros errores y revel\u00f3 otras limitaciones. Su estrategia militar y el funcionamiento de su defensa fueron deficientes, a pesar de la valent\u00eda de algunos de sus dirigentes \u2013Duval, Dombrowski y Wroblewski vienen a la mente\u2013 y a pesar del hero\u00edsmo de muchos Guardias Nacionales y del pueblo de Par\u00eds. Muchos simpatizantes de la Comuna la reprobaron por desperdiciar una cantidad infinita de tiempo en debates est\u00e9riles mientras estaba en peligro de muerte. Estaba dividida sobre la cuesti\u00f3n del Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica (cinco miembros nombrados por el Consejo de la Comuna) creado por su mayor\u00eda el 1 de mayo y supuestamente para remediar su relativa par\u00e1lisis, pero sin conseguir hacerlo; pero la minor\u00eda y la mayor\u00eda se encontraron en las batallas de la Semana Sangrienta. Otras debilidades comunardas tambi\u00e9n fueron observadas, a comenzar por la insuficiente energ\u00eda gastada en la conquista pol\u00edtica del apoyo de la provincia, una cuesti\u00f3n crucial. Adem\u00e1s, aunque se hayan mostrado internacionalistas, en particular al ofrecer altas responsabilidades a extranjeros polacos, italianos, h\u00fangaros, etc., los comunardos ignoraron las posibles solidaridades con los eventos insurreccionales ocurridos en la \u00e9poca en Argelia<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Podr\u00edamos agregar tambi\u00e9n la ausencia de cualquier \u00e9nfasis en el derecho de voto de las mujeres, aunque ellas hayan desempe\u00f1ado un gran papel en la Comuna, hablando en clubes, organiz\u00e1ndose en particular en la Uni\u00f3n de Mujeres para la Defensa de Par\u00eds y el cuidado de los heridos, exigiendo armas \u2013muchas veces, aprehendi\u00e9ndolas\u2013 y defendiendo las barricadas. Todas estas deficiencias son reales, pero se deben a los l\u00edmites establecidos por la \u00e9poca y su ambiente ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Pero todo eso no debe ahogar el profundo sentimiento de admiraci\u00f3n que se siente al testimoniar el inmenso coraje y creatividad del pueblo, de los trabajadores y de su Comuna. Su obra fue naturalmente limitada por la brevedad de su existencia, pero excav\u00f3 ciertos surcos que incluso la rep\u00fablica burguesa nacida de su destrucci\u00f3n us\u00f3 m\u00e1s tarde: este es el caso de la separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, o de la educaci\u00f3n obligatoria (aunque el contenido de la escuela de Jules Ferry difiriese profundamente de las escuelas pedag\u00f3gicas de la Comuna). Su abundancia liberadora a favor de las artes tambi\u00e9n merecer\u00eda m\u00e1s desarrollo. Sus incursiones en el campo de la propiedad y del poder patronal fueron raras, dubitativas \u2013como vimos\u2013 pero significativas: prohibici\u00f3n del trabajo nocturno para los trabajadores de las panader\u00edas; requisici\u00f3n de unidades de producci\u00f3n abandonadas. En otras \u00e1reas, por otro lado, la Comuna apenas tuvo tiempo para preparar el terreno para un mundo que a\u00fan no hab\u00eda surgido: estamos pensando aqu\u00ed en su proyecto educativo para todos, secular, integral y libre, basado en la confianza sobre la curiosidad y la inteligencia del ni\u00f1o, y que se opon\u00eda a la necesidad de selecci\u00f3n de que la instrucci\u00f3n ten\u00eda que satisfacer desde el punto de vista de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Finalmente y sobre todo, es su propia existencia, con su gran deseo de democracia, directa, popular, a partir de abajo, lo que obliga el inter\u00e9s y la admiraci\u00f3n, con la voluntad del pueblo trabajador de controlar a sus representantes electos, de limitar su renta y de revocarlos si es necesario.<\/p>\n<p>Hoy, por lo tanto, la Comuna contin\u00faa siendo una referencia popular, un palco para las luchas y perspectivas pol\u00edticas. Que su b\u00fasqueda por una democracia aut\u00e9nticamente popular y su sed de emancipaci\u00f3n permanezcan fuentes de inspiraci\u00f3n para nosotros mismos y para las generaciones futuras. Es claro que los tiempos son diferentes, las clases sociales y sus ideolog\u00edas cambiaron, y dado el grado de interconexi\u00f3n del mundo de hoy, una revoluci\u00f3n debe buscar coordinar no solo las ciudades dentro de un pa\u00eds sino los pa\u00edses entre ellos.<\/p>\n<p>Pero que la dura derrota de la Comuna sirva de lecci\u00f3n para todos nosotros: el enemigo, el Moloch [demonio] capitalista, es ganancioso, impiadoso y b\u00e1rbaro. No es posible hacer concesiones con \u00e9l. Debe ser tratado impiadosamente: expropiado econ\u00f3micamente, quebrado pol\u00edtica y militarmente, y arrojado al basurero de la historia. Para eso, no solo es necesaria la m\u00e1s amplia libertad pol\u00edtica y la autoorganizaci\u00f3n posible sino tambi\u00e9n es indispensable un partido revolucionario, enraizado en la clase trabajadora, democr\u00e1tico y portador de las lecciones de la historia. Despu\u00e9s de muchas esperanzas frustradas, tal partido a\u00fan hoy falta, tanto en nivel nacional como internacional.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> L. Trotsky, \u00ab<em>Les le\u00e7ons de la Commune<\/em>\u00bb, in L\u2019Anticapitaliste n\u00b0 122, janvier 2021, p. 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> J. Rougerie\u00a0: <em>Paris insurg\u00e9. La Commune de 1871<\/em>, Gallimard 1995, p. 69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ib\u00eddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> L. Godineau: <em>La Commune de Paris par ceux qui l\u2019ont v\u00e9cue<\/em>, Parigramme 2010, p. 50.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> L. Bantigny\u00a0: La <em>Commune au pr\u00e9sent. Une correspondance par-del\u00e0 le temps<\/em>, La D\u00e9couverte 2021, p. 160.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> \u00cddem, p. 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> J. Rougerie\u00a0: <em>La Commune<\/em>, PUF 1988, p.12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> L. Robert\u00a0: \u00ab<em>La Commune, r\u00e9volution socialiste<\/em>\u00bb, in M. Cordillot (coord.)\u00a0: <em>La Commune de Paris 1871. Les acteurs, l\u2019\u00e9v\u00e8nement, les lieux<\/em>. Editions de l\u2019Atelier 2021, pp. 931-933.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> \u00cddem, p. 931.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> H. Lef\u00e8bvre\u00a0: <em>La proclamation de la Commune. 26 mars 1871<\/em>, La Fabrique 2018, p. 135.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> D. Gluckstein\u00a0: <em>The Paris Commune. A Revolution in Democracy<\/em>. Haymarket 2018, p. 61.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> K. Marx &amp; F. Engels : <em>Inventer l\u2019inconnu. Textes et correspondances autour de la Commune<\/em>, La Fabrique 2008, p. 277.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> H. Lef\u00e8bvre, op. cit. p. 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> D. Gluckstein\u00a0; op. cit. p. 70. Traducci\u00f3n nuestra.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Federados: as\u00ed son llamados los Guardias Nacionales parisienses, reunidos por una Federaci\u00f3n creada en febrero y marzo de 1871, donde todos los oficiales electos, soldados u oficiales, de la Guardia Nacional parisina, desde la compa\u00f1\u00eda hasta el nivel de batall\u00f3n, de la legi\u00f3n y de la federaci\u00f3n parisina, act\u00faan con mandato y son revocables.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> M. Cordillot\u00a0: \u00ab<em>Le 18 mars: du soul\u00e8vement \u00e0 la r\u00e9volution<\/em>\u00bb, in M. Cordillot (coord.) op. cit. p. 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> P.O. Lissagaray\u00a0: <em>1871<\/em>. Editions de Delphes, p. 86<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> C. Tal\u00e8s\u00a0: <em>La Commune de 1871<\/em>. Spartacus 1998, p. 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> P.O. Lissagaray, op. cit. p. 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> K. Marx\u00a0: <em>La guerre civile en France<\/em>. 1871. Editions sociales 1975, p. 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> L. Trotsky, op. cit. pp. 25-26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> J. Rougerie\u00a0: <em>La Commune<\/em>, PUF 1988, p.55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> P.O. Lissagaray, op. cit. p. 160.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> E. Cavaterra, <em>La Banque de France et la Commune de Paris (1871)<\/em>, L\u2019Harmattan 1998, p. 56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> E. Toussaint, \u00ab<em>La Commune de Paris, la banque et la dette<\/em>\u00bb, in Les Utopiques, <em>La Commune de Paris. M\u00e9moires, horizons<\/em>, Sylllepse 2021, p. 270.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> N. Delalande : \u201c<em>Les finances de la Commune<\/em>\u201d, in M. Cordillot (coord.) op. cit. p. 484.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> \u00cddem, p. 485.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> P. Lejeune\u00a0: <em>Pratique militante &amp; \u00e9crits d\u2019un ouvrier communard. Eug\u00e8ne Varlin<\/em>. L\u2019Harmattan 2002, p. 159.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Citado en E. Toussaint, art. cit., p. 271.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> J. Rougerie\u00a0: <em>La Commune et les Communards. <\/em>Gallimard 2018, p. 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Vea en particular sobre este asunto Q. Deluermoz: <em>Commune(s) 1870-1871, Une travers\u00e9e des mondes au XIX e si\u00e8cle<\/em>, Seuil 2021, p. 67 y siguientes.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 150\u00b0 aniversario de la Comuna de Par\u00eds dio origen a muchos estudios, libros, comentarios y entusiasmo del p\u00fablico. 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