{"id":65854,"date":"2021-05-20T11:05:41","date_gmt":"2021-05-20T11:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=65854"},"modified":"2024-11-03T13:28:17","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:17","slug":"por-que-los-filosofos-no-cambian-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/por-que-los-filosofos-no-cambian-el-mundo\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 los fil\u00f3sofos no cambian el mundo"},"content":{"rendered":"<p><em>La cr\u00edtica de Marx y Engels a los J\u00f3venes hegelianos y a Feuerbach\u2026 \u00bfQu\u00e9 sigue siendo relevante en ese debate?<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Fabiana Stefanoni<\/p>\n<p>Hacia finales del siglo XIX, Engels escribe un ensayo titulado <em>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana.<\/em> La ocasi\u00f3n para la redacci\u00f3n de este texto es la rese\u00f1a de un libro sobre Feuerbach publicado en Alemania en 1885(1). Pero, \u00bfqui\u00e9n era Feuerbach? \u00bfY por qu\u00e9 Engels, a pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Karl Marx (fallecido en 1883), considera importante retornar sobre el pensamiento de Feuerbach y reconocerle una \u201cdeuda de honor a\u00fan no cumplida\u201d, cu\u00e1l era el \u201cv\u00ednculo entre la filosof\u00eda hegeliana y nuestra concepci\u00f3n\u201d?(2) En este art\u00edculo, trataremos de responder estas preguntas, centr\u00e1ndonos en cu\u00e1nto hay de actual en la cr\u00edtica de Marx y Engels a los J\u00f3venes hegelianos y a Feuerbach.<\/p>\n<p><strong>Marx y los J\u00f3venes hegelianos<\/strong><\/p>\n<p>Empecemos por los J\u00f3venes hegelianos. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n establece el joven Marx con ellos? Se han escrito muchos libros sobre el tema, y \u200b\u200brecientemente tambi\u00e9n se ha estrenado una pel\u00edcula que reconstruye, de forma resumida (y, hay que decirlo, con varias inexactitudes), la relaci\u00f3n entre Marx y esta corriente filos\u00f3fica(3). No pretendemos, en este art\u00edculo, dar cuenta de los numerosos debates sobre el tema: ser\u00eda un tema largo, en algunos aspectos de inter\u00e9s solo acad\u00e9mico. Nos limitaremos a hacer una breve reflexi\u00f3n, con el objetivo de comprender lo que a\u00fan es actual en este debate, que parec\u00eda destinado a quedar confinado a un peque\u00f1o c\u00edrculo de intelectuales y profesores alemanes. Ser\u00e1 solo con la explosi\u00f3n de la revoluci\u00f3n en Europa en 1848 que le es asignado un nuevo significado, un valor hist\u00f3rico, a estos debates filos\u00f3ficos. Como bien explica Engels, como ya hab\u00eda sucedido en el siglo XVIII cuando la Ilustraci\u00f3n o Iluminismo [corriente filos\u00f3fica de Voltaire, Diderot, etc.] anticip\u00f3 la Revoluci\u00f3n francesa, as\u00ed en el siglo XIX \u00abla revoluci\u00f3n filos\u00f3fica abri\u00f3 el camino a la revoluci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb(4).<\/p>\n<p>El movimiento de los J\u00f3venes hegelianos naci\u00f3 en la d\u00e9cada de 1830 entre los estudiantes de filosof\u00eda y teolog\u00eda de la Universidad de Berl\u00edn, organiz\u00e1ndose en torno a un club llamado \u00abClub de los Doctores\u00bb (Doktorclub). Marx se incorpor\u00f3 a este en 1837, cuando asisti\u00f3 a dicha universidad (se licenci\u00f3 en Filosof\u00eda en 1841 y en esos a\u00f1os aspiraba a una carrera acad\u00e9mica). Era un club restricto, al que asist\u00edan unas pocas decenas de intelectuales, pero era el \u00fanico ambiente alem\u00e1n donde se intentaba ejercer la libertad de pensamiento y expresi\u00f3n. La Berl\u00edn de la \u00e9poca, de hecho, era la capital de Prusia que, como alguien ha resumido efectivamente, \u00abno era m\u00e1s que un inmenso cuartel\u00bb(5).<\/p>\n<p>Como indica el propio nombre con el que se suele indicar, los J\u00f3venes hegelianos eran los disc\u00edpulos m\u00e1s j\u00f3venes de Hegel, reconocido fil\u00f3sofo de la universidad alemana de principios del siglo XIX, respetado representante del idealismo, es decir, de esa concepci\u00f3n de mundo para la cual la historia no es m\u00e1s que un despliegue de la evoluci\u00f3n del Esp\u00edritu (o Idea). Hegel era un fil\u00f3sofo conservador: interpretando la evoluci\u00f3n de las sociedades como etapas necesarias y obligatorias de la evoluci\u00f3n del Esp\u00edritu, llegaba a justificar y legitimar las instituciones de su tiempo \u2013la monarqu\u00eda hereditaria en general y la monarqu\u00eda prusiana en particular\u2013 que consideraba como expresiones necesarias del \u00abEsp\u00edritu objetivo\u00bb(6).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, como escribe Engels en el texto que acabamos de citar, y como profundizaremos, Hegel tiene el m\u00e9rito de haber identificado un m\u00e9todo de pensamiento, la dial\u00e9ctica, que tiene un car\u00e1cter revolucionario. El m\u00e9todo dial\u00e9ctico, de hecho, considera la historia (y la vida) como un proceso en continua mutaci\u00f3n y movimiento, es decir, demuestra que no existen sociedades e instituciones eternas. Adem\u00e1s, la dial\u00e9ctica hegeliana se basa en el principio de que el motor de todo desarrollo es el conflicto, que todo salto adelante, tanto en la vida como en la historia, solo puede darse a partir de la destrucci\u00f3n de lo dado, de un equilibrio abstracto y, por tanto, unilateral: el \u00abtrabajo de lo negativo\u00bb es un momento necesario de cada desarrollo. De ninguna manera Hegel lleg\u00f3 a conclusiones revolucionarias: como efectivamente resume Engels, el lado conservador de su pensamiento \u00absofoc\u00f3\u00bb el lado revolucionario. Pero es precisamente sobre estas potencialidades impl\u00edcitas en su m\u00e9todo que se basan los J\u00f3venes hegelianos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Hegel en 1831, surgi\u00f3 un debate entre sus alumnos. Por un lado encontramos a los llamados <em>Viejos hegelianos<\/em> (tambi\u00e9n llamados <em>Derecha hegeliana<\/em>), que intentan demostrar la conciliaci\u00f3n entre el pensamiento del maestro y la ortodoxia religiosa, defendiendo posiciones pol\u00edticas conservadoras. Por otro lado est\u00e1n precisamente los <em>J\u00f3venes hegelianos<\/em> (tambi\u00e9n conocidos como la <em>Izquierda hegeliana<\/em>), los alumnos m\u00e1s j\u00f3venes de Hegel, que intentan encontrar en la filosof\u00eda hegeliana (y sobre todo en el m\u00e9todo hegeliano) argumentos contra la monarqu\u00eda feudal-eclesi\u00e1stica del rey de Prusia Federico Guillermo IV (un fan\u00e1tico reaccionario que ascendi\u00f3 al trono en 1840).<\/p>\n<p>El tema en el que se centran principalmente los J\u00f3venes hegelianos es el religioso. David Strauss (autor de <em>La vida de Jes\u00fas<\/em>, de 1835) y Bruno Bauer son los exponentes m\u00e1s conocidos de esta corriente: ambos intentan demostrar el car\u00e1cter esencialmente m\u00edtico de la figura de Jes\u00fas \u2013y, por tanto, del cristianismo\u2013 alcanzando posiciones ateas. Entre ellos se encuentra Arnold Ruge, que dirige <em>Anales de Halle<\/em>, una revista de orientaci\u00f3n liberal. El <em>Doktorclub<\/em>, en el que Bruno Bauer tuvo un papel particularmente importante, est\u00e1 al frente de esta batalla (en 1842 el Club pasar\u00e1 a ser conocido como grupo de los <em>Libres<\/em>, de tendencias ateas y radicales). La reacci\u00f3n de Federico Guillermo IV no se hizo esperar: en 1841 se prohibieron los <em>Anales de Halle<\/em>, se declar\u00f3 la guerra a los profesores hegelianos, Bruno Bauer fue expulsado de la universidad en 1842. As\u00ed termin\u00f3 toda posibilidad de carrera universitaria para Marx, quien sufrir\u00eda la misma suerte que los dem\u00e1s J\u00f3venes hegelianos (iron\u00eda de la suerte: fue gracias a un rey intolerante y reaccionario que Marx abandonar\u00e1 la universidad para acercarse al movimiento obrero, convirti\u00e9ndose en lo que se ha convertido en la historia).<\/p>\n<p><strong>De la burgues\u00eda renana al proletariado parisino<\/strong><\/p>\n<p>Es a partir de este momento que Marx inicia su colaboraci\u00f3n con la <em>Gaceta Renana<\/em>. Se trata de un paso fundamental en su vida. La Renania (regi\u00f3n donde naci\u00f3 y se cri\u00f3 Marx) era una regi\u00f3n relativamente rica de Alemania, donde se hab\u00eda desarrollado una burgues\u00eda adinerada, contraria a los aspectos m\u00e1s atrasados \u200b\u200by feudales de las instituciones pol\u00edticas de la \u00e9poca. Una cierta simpat\u00eda por las corrientes pol\u00edticas liberales se hab\u00eda extendido entre la burgues\u00eda renana: su modelo ideal era la monarqu\u00eda constitucional inglesa, que a sus ojos garantizaba una mayor libertad individual y, sobre todo, una mayor agilidad en los asuntos econ\u00f3micos. La <em>Gaceta Renana<\/em> era el principal canal de expresi\u00f3n de esta burgues\u00eda. Como acertadamente se\u00f1ala el estudioso Michael L\u00f6wy, el per\u00edodo de la <em>Gaceta Renana<\/em> represent\u00f3 \u00abuna fase decisiva para la evoluci\u00f3n del joven Marx: marc\u00f3 tanto su entrada en la vida pol\u00edtica como su primer enfrentamiento con las cuestiones materiales\u00bb(7).<\/p>\n<p>Marx a\u00fan no es comunista, pero es precisamente en la redacci\u00f3n de la <em>Gaceta Renana<\/em> que comienza a forjar relaciones con Moses Hess, ya comunista gracias a su participaci\u00f3n en el movimiento obrero franc\u00e9s. Engels, que hab\u00eda adherido a la corriente de los J\u00f3venes hegelianos desde 1841, tambi\u00e9n colaboraba \u200b\u200bcon la <em>Gaceta Renana<\/em>. Al principio, cabe se\u00f1alar, los dos no se entend\u00edan mucho entre s\u00ed(8). Engels lleg\u00f3 al comunismo antes que Marx, probablemente en 1842, bajo la influencia del propio Hess(9).<\/p>\n<p>A partir de 1842 Marx se convierte en director del peri\u00f3dico, pero la actividad editorial estuvo continuamente sujeta a la censura de las autoridades prusianas. Por este motivo, en 1843 Marx decide trasladarse con su esposa Jenny, a Par\u00eds, donde permanecer\u00e1 hasta enero de 1845. En Par\u00eds entra en estrecho contacto con el socialismo franc\u00e9s (Proudhon y sus seguidores), conoce al exiliado ruso Bakunin y gracias tambi\u00e9n a la lectura de los art\u00edculos de Engels, comienza el estudio de la econom\u00eda pol\u00edtica. Colabora con Ruge \u2013tambi\u00e9n en el exilio\u2013 en la publicaci\u00f3n de los <em>Anales franco-alemanes<\/em> (de los que solo saldr\u00e1 un n\u00famero). Son meses de intenso trabajo te\u00f3rico, en los que Marx escribe muchos ensayos, algunos permanecieron in\u00e9ditos, otros fueron publicados precisamente en los <em>Anales<\/em>: los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844<\/em> (que permanecieron in\u00e9ditos hasta el siglo XX), <em>La cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/em>, <em>Para la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel: Introducci\u00f3n<\/em> (ambas publicadas en los <em>Anales<\/em> de 1844) y <em>La Sagrada Familia<\/em> (en la que nos detendremos), la primera obra que escribe junto con Engels (publicada en febrero de 1845).<\/p>\n<p>A principios de 1845, a petici\u00f3n del gobierno prusiano, Marx es expulsado de Francia. Se ve obligado a trasladarse a Bruselas, donde contin\u00faa su intensa actividad de estudio y escritura. Es aqu\u00ed donde escribe las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> (publicadas p\u00f3stumamente por Engels en 1888) y por \u00faltimo <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> (escrita con Engels y permaneci\u00f3 in\u00e9dita hasta el siglo XX). Es en este per\u00edodo, a partir de 1844, que Marx se hace comunista. Un factor determinante para su adhesi\u00f3n consciente al comunismo, adem\u00e1s de la influencia de Engels, es el encuentro directo con el movimiento obrero y sus organizaciones. En esos \u00faltimos meses, Marx y Engels se ven profundamente afectados por la ola de huelgas y revueltas obreras en su tierra natal. En 1844, los ecos de la revuelta de los trabajadores textiles de Silesia (celebrada por Heine en un famoso poema), la ola de huelgas de las f\u00e1bricas de algod\u00f3n de Berl\u00edn, las protestas de los ferroviarios de Westfalia llegaron hasta ellos. Durante su estancia en Londres (verano de 1845) se encuentran con los dirigentes del movimiento obrero ingl\u00e9s (cartistas) y algunos trabajadores inmigrantes alemanes. Seg\u00fan Riazanov(10), no es seguro si durante esa estancia conocieron a Weitling (sabemos con certeza que comienzan a frecuentarlo asiduamente a principios de 1846), reconocido como una autoridad indiscutible por la gran mayor\u00eda de los trabajadores alemanes inmigrantes en Londres. Seguramente encuentran otros respetados exponentes de la <em>Liga de los Justos<\/em> y de la <em>Asociaci\u00f3n de trabajadores alemanes de Londres<\/em>(11). Una cosa es cierta: \u00a1Marx en este punto se hace en <em>marxista<\/em>!<\/p>\n<p><strong>De las fantas\u00edas de los J\u00f3venes hegelianos al comunismo<\/strong><\/p>\n<p>Entremos ahora en el coraz\u00f3n de los contenidos y veamos cu\u00e1les son las cr\u00edticas que hacen Marx y Engels a los J\u00f3venes hegelianos cuando se separan definitivamente de ellos. El encuentro con el movimiento obrero y sus corrientes fue decisivo, como hemos dicho. La evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Marx y Engels no es el resultado, como muchos historiadores han intentado argumentar, de un camino puramente intelectual o filos\u00f3fico. Sin el contacto vivo con la lucha de clases y los exponentes del movimiento obrero, Marx y Engels no se hubieran convertido en los Marx y Engels que todos conocemos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en el camino intelectual y pol\u00edtico que estaban haciendo los dos revolucionarios, fue importante la publicaci\u00f3n, en esos a\u00f1os, de una obra: <em>La esencia del cristianismo<\/em>, de Feuerbach. Engels escribe: \u00abEl entusiasmo fue general: por un momento todos fuimos feuerbachianos\u00bb(12). Pero hablaremos de esto en un momento.<\/p>\n<p>Es <em>La Sagrada Familia<\/em>, escrita en 1844 y publicada en 1845, el primer texto escrito a cuatro manos por Marx y Engels, la obra en la que los dos revolucionarios finalmente saldan sus cuentas con los J\u00f3venes hegelianos. Por ahora, todav\u00eda fascinados por el materialismo humanista de Feuerbach, atacan sin piedad, con grandes dosis de sarcasmo, a Bruno Bauer y compa\u00f1\u00eda. Los dos autores son conscientes de que est\u00e1n atacando un mundo peque\u00f1o, exclusivamente alem\u00e1n, un diminuto recinto de intelectuales presuntuosos y arrogantes \u2013como ironizan en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> para los J\u00f3venes hegelianos \u00abel <em>theatrum mundi<\/em> se limita a la feria del libro de Leipzig\u00bb(13)\u2013 pero tambi\u00e9n son conscientes de que es un paso fundamental para ellos. Hab\u00eda llegado el momento de romper definitivamente con el idealismo hegeliano y sus ap\u00e9ndices, hab\u00eda llegado el momento de enfrentarse con el mundo real.<\/p>\n<p>Los principales destinatarios de la pol\u00e9mica son Bruno Bauer y su \u00abcr\u00edtica cr\u00edtica\u00bb: \u00abLo que combatimos en la cr\u00edtica baueriana es la <em>especulaci\u00f3n que se convierte en caricatura<\/em>. Esta representa para nosotros la expresi\u00f3n m\u00e1s completa del principio <em>cristiano-germ\u00e1nico<\/em>, que intenta su \u00faltimo experimento transformando <em>\u2018la cr\u00edtica\u2019<\/em> en s\u00ed misma en una potencia trascendente\u00bb(14). Parafraseando: lo que Marx y Engels critican, en primer lugar, en el enfoque de Bauer es su tendencia a considerar la actividad intelectual, precisamente la <em>cr\u00edtica<\/em> intelectual, como el \u00fanico factor de transformaci\u00f3n de la historia. Estas que no son en el fondo nada m\u00e1s que \u00abcriaturas ideales, fant\u00e1sticas\u00bb se convierten en todo, en el enfoque de los J\u00f3venes hegelianos. La \u00abcr\u00edtica cr\u00edtica\u00bb se ha autoproclamado \u00abel elemento exclusivamente creativo de la historia\u00bb(15) olvidando que el mundo hist\u00f3rico real, concreto, hist\u00f3rico, es el verdadero y \u00fanico sujeto de la historia. Es decir, Bauer y sus disc\u00edpulos, encerrados en su peque\u00f1o mundo de abstracciones te\u00f3ricas, piensan que pueden cambiar el curso de la historia con el ejercicio exclusivo de la cr\u00edtica intelectual, alej\u00e1ndose de las masas, es decir, de los elementos concretos que act\u00faan en la historia.<\/p>\n<p>Son temas que ser\u00e1n retomados y profundizados en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, obra en la que el movimiento joven-hegeliano es duramente criticado con expresiones despectivas: \u00abcharlataner\u00eda filos\u00f3fica\u00bb, \u00abmezquindad\u00bb, \u00abestrechez de miras provinciana\u00bb(16). Adem\u00e1s, la acusaci\u00f3n que hacen Marx y Engels contra Bauer es la de sobrestimar el papel de la cr\u00edtica puramente intelectual, quedando as\u00ed anclado, a pesar de s\u00ed mismo, al enfoque idealista hegeliano (aquel para el cual el elemento espiritual cuenta m\u00e1s que el material): \u00abes firme como una roca en creer en el poder de los fil\u00f3sofos y comparte su ilusi\u00f3n de que un cambio de conciencia, una nueva orientaci\u00f3n en la interpretaci\u00f3n de las condiciones existentes, puede derribar el mundo tal como ha sido hasta ahora\u00bb(17).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 el punto: para cambiar el mundo, \u00bfnecesitamos cambiar las conciencias? \u00bfEs suficiente, es decir, quedarse encerrado en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n y escribir art\u00edculos, o ensayos ingeniosos, como hac\u00edan los J\u00f3venes hegelianos? Quienes piensan as\u00ed, seg\u00fan Marx, corren el riesgo de caer, una vez m\u00e1s, en una forma de idealismo (o espiritualismo) abstracto: \u00abel acto de transformaci\u00f3n de la sociedad se reduce a la <em>actividad cerebral<\/em>\u00ab(18).<\/p>\n<p>Cuando Marx y Engels escriben estas obras descubren al proletariado, cuyas condiciones de vida y de trabajo ya hab\u00edan sido analizadas por ellos en escritos anteriores, desde el libro de Engels <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em> hasta los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em> de Marx. En <em>La Sagrada Familia<\/em> y en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, los dos autores ahora tienen claro que cualquier transformaci\u00f3n radical del mundo exterior solo puede tener al proletariado como protagonista. Ninguna aquelarre de doctos, de intelectuales refinados, preocupados por preservar su \u00abpureza virginal\u00bb apart\u00e1ndose \u00abhorrorizados por el contacto con la masa pecadora y leprosa\u00bb, que se limitan a tratarla como \u00abp\u00fablico en general\u00bb(19), podr\u00e1 nunca reemplazar el papel hist\u00f3rico del proletariado. Esto no significa en absoluto exaltar o glorificar al proletariado tal como es, tal como se presenta en la sociedad moderna. Es precisamente lo contrario: \u201ces porque en las condiciones de vida del proletariado se resumen todas las condiciones de vida de la sociedad moderna en su dureza m\u00e1s inhumana; es porque en el proletariado el hombre se ha perdido a s\u00ed mismo, pero al mismo tiempo no solo ha adquirido la conciencia te\u00f3rica de esta p\u00e9rdida, sino que tambi\u00e9n es forzado por una <em>necesidad<\/em> que ya no puede suprimir, que ya no es m\u00e1s inevitable, es absolutamente imperativa [\u2026] para rebelarse contra esa inhumanidad; por eso el proletariado puede y debe necesariamente liberarse a s\u00ed mismo\u00bb(20). Y, liber\u00e1ndose a s\u00ed mismo de la explotaci\u00f3n, liberar\u00e1 al mismo tiempo a toda la humanidad: \u00abno puede cortar sus propias condiciones de vida sin cortar con <em>todas<\/em> las condiciones de vida inhumanas de la sociedad moderna, condiciones que se resumen en su situaci\u00f3n. No frecuenta en vano la dura pero fortalecedora escuela del <em>trabajo<\/em>\u00ab(21). Para mejorar las condiciones de vida de la humanidad es necesario, por tanto, organizar al proletariado como clase revolucionaria. Es necesario hacer lo que, incluso en esos a\u00f1os, empezaron a hacer Marx y Engels: tomar contacto con el movimiento obrero, construir en su interior un partido comunista y una internacional revolucionaria.<\/p>\n<p>Hay, en estas consideraciones, algo a\u00fan actual. \u00bfNo es cierto que, incluso hoy como entonces, existe una brecha entre el mundo intelectual y las organizaciones de la clase trabajadora? \u00bfNo existe una tendencia, en los c\u00edrculos cultos que se consideran progresistas, a desvalorizar al proletariado y su papel hist\u00f3rico, a encerrarse en un mundo cerrado, lejos de las masas, relegado, a lo sumo, al papel de p\u00fablico pasivo (quiz\u00e1s en forma de audiencia televisiva)? El proletariado, la \u00abmasa leprosa\u00bb, queda as\u00ed a merced de las sirenas populistas y chovinistas &#8230;<\/p>\n<p>Marx y Engels, en esos a\u00f1os, despu\u00e9s de pasar su juventud en los c\u00edrculos de refinados y doctos estudiosos, luego de comprender que los pensamientos y palabras de esos fil\u00f3sofos no ser\u00edan capaces de cambiar el mundo (ni siquiera de detener la represi\u00f3n que se abat\u00eda sobre ellos), cambiaron de compa\u00f1\u00edas, si podemos decirlo as\u00ed. Abandonaron para siempre los c\u00edrculos soberbios y arrogantes de quienes pensaban transformar la realidad con una teor\u00eda original, o con la publicaci\u00f3n de un <em>panfleto<\/em>: iniciaron una acci\u00f3n organizativa paciente, dif\u00edcil pero necesaria, de la vanguardia del proletariado. Una vez que se hicieron comunistas, ya no les fue posible contentarse con una pol\u00e9mica est\u00e9ril entre intelectuales. Comenzaron a confrontarse con el mundo real, con el proletariado. Comenzaron a escribir y actuar para el proletariado. Fundaron la Liga de Comunistas (1847). Construyeron los cimientos necesarios para liberar a la humanidad de sus cadenas. Tambi\u00e9n fue fundamental para ellos \u201cajustar cuentas\u201d con Feuerbach, de quien tambi\u00e9n se consideraban deudores.<\/p>\n<p><strong>De la antropolog\u00eda a la historia: la cr\u00edtica a Feuerbach<\/strong><\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n era Feuerbach? \u00bfY por qu\u00e9 es tan importante en la trayectoria te\u00f3rica y pol\u00edtica de Marx y Engels? Feuerbach tambi\u00e9n era un estudioso de la filosof\u00eda. Como los otros J\u00f3venes hegelianos, en la Prusia de la \u00e9poca, debido a la represi\u00f3n, no pudo seguir una carrera universitaria. Como recuerda a menudo Engels, no era pol\u00edticamente activo, prefer\u00eda dedicarse a la mera investigaci\u00f3n te\u00f3rica e incluso se neg\u00f3 a colaborar con los <em>Anales franco-alemanes<\/em> de Ruge y Marx (aunque durante un corto tiempo tambi\u00e9n \u00e9l se dej\u00f3 llevar por el clima revolucionario de 1848).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la publicaci\u00f3n de su obra m\u00e1s conocida, <em>La esencia del cristianismo<\/em> (1841), tuvo, como hemos dicho, un enorme eco en el movimiento de los J\u00f3venes hegelianos. No fue un <em>bestseller<\/em>: su lectura se limit\u00f3 a un restricto c\u00edrculo de estudiantes, ex-alumnos y profesores de filosof\u00eda. Pero estaba destinado a cobrar un enorme valor como momento de transici\u00f3n del terreno puramente filos\u00f3fico (intelectual) de los J\u00f3venes hegelianos a una recuperaci\u00f3n del materialismo.<\/p>\n<p>En esta obra, Feuerbach intenta demostrar el car\u00e1cter ilusorio de cualquier contraposici\u00f3n entre lo divino y lo humano: \u00abel objeto y el contenido de la religi\u00f3n cristiana es enteramente humano\u00bb(22). Feuerbach, en otras palabras, reduce la teolog\u00eda a la antropolog\u00eda: el contenido de la religi\u00f3n cristiana es humano porque \u00aben la religi\u00f3n el hombre coloca su esencia fuera de s\u00ed mismo\u00bb, su esencia se torna entonces \u00abuna esencia separada, diferente, y as\u00ed, opuesta a \u00e9l\u00bb(23), a la que incluso el hombre se somete: \u00abpara enriquecer a Dios el hombre debe tornarse pobre, para que Dios sea todo el hombre debe ser nada \u00ab(24). La religi\u00f3n para Feuerbach es <em>alienaci\u00f3n<\/em>, en el sentido de que el hombre proyecta fuera de s\u00ed mismo (aliena) su propia esencia, sus propias necesidades, sus propias aspiraciones, sus propios miedos creando una entidad divina: es el hombre quien crea a dios y no dios quien crea al hombre.<\/p>\n<p>Marx y Engels quedan impresionados con esta intuici\u00f3n. En <em>La Sagrada Familia<\/em>, su obra m\u00e1s feuerbachiana(25), valoran sobre todo el hecho de que para Feuerbach \u00abla filosof\u00eda debe descender del cielo de la especulaci\u00f3n a las profundidades de la miseria humana\u00bb(26). Tuvo el m\u00e9rito de revelar el fundamento humano, por tanto material, de todas las abstracciones te\u00f3ricas, incluida la religi\u00f3n: ha puesto sobre trono el materialismo, es decir, al hombre concreto (es famosa la expresi\u00f3n de Feuerbach \u00abel hombre es lo que come\u00bb). Si antes de Feuerbach los protagonistas de todo debate te\u00f3rico eran el esp\u00edritu (Hegel) los conceptos abstractos como la autoconciencia (J\u00f3venes hegelianos), despu\u00e9s de \u00e9l se sientan las bases para la disoluci\u00f3n de toda metaf\u00edsica: los protagonistas son los hombres, con sus necesidades y sus acciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, Marx reconoce los m\u00e9ritos de Feuerbach, pero en esta obra, como en las <em>Tesis<\/em>, inicia una ruptura cr\u00edtica con su pensamiento. En <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, Marx y Engels cierran definitivamente las cuentas con su \u00abconciencia filos\u00f3fica anterior\u00bb(27): reafirman su ruptura de los J\u00f3venes hegelianos, \u00abovejas que se creen lobos\u00bb, completamente absortos en una \u00ablucha filos\u00f3fica con las sombras de la realidad\u201d(28). Aqu\u00ed se concreta mejor la cr\u00edtica ya presente en <em>La Sagrada Familia<\/em>. Los J\u00f3venes hegelianos sobreestiman el peso de las representaciones que los hombres hacen del mundo, sobreestiman la fuerza del <em>pensamiento<\/em>, de la <em>conciencia<\/em>. Creen que, para liberar a la humanidad de sus cadenas, es necesario y suficiente cambiar las conciencias de los hombres (su mentalidad, dir\u00edamos hoy): \u201cestos J\u00f3venes hegelianos consideran las representaciones, los pensamientos, los conceptos y en general los productos de la conciencia [\u2026] como las verdaderas cadenas de los hombres\u00bb(29). Por eso, piensan que el objetivo principal es precisamente cambiar las conciencias, educarlas, est\u00e1n convencidos de que basta con ense\u00f1ar a los hombres a \u00abinterpretar de otra manera lo que existe\u00bb: no combaten el mundo realmente existente sino \u00absolo las frases de este mundo\u00bb(30).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comienza para Marx y Engels la elaboraci\u00f3n del materialismo <em>hist\u00f3rico<\/em>, es decir, la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual, precisamente, no son las ideas, la conciencia, los elementos espirituales los factores determinantes del desarrollo hist\u00f3rico sino, s\u00ed, las condiciones materiales de vida y la acci\u00f3n de los hombres en su interior. Los J\u00f3venes hegelianos permanecen en un terreno abstracto, idealista: mientras se desprenden de algunos aspectos del pensamiento de Hegel, contin\u00faan pensando que el elemento decisivo es el <em>espiritual<\/em>. Lo que no entienden es que los pensamientos \u2013as\u00ed como todas las producciones espirituales de los hombres (moral, religi\u00f3n, filosof\u00eda)\u2013 dependen de las condiciones materiales de vida, de las relaciones materiales que los hombres establecen entre s\u00ed: \u00abLa producci\u00f3n de las ideas, de las representaciones, de la conciencia est\u00e1 en primer lugar directamente entrelazada con la actividad material y las relaciones materiales de los hombres [&#8230;] No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia\u00bb(31).<\/p>\n<p>Feuerbach tuvo el m\u00e9rito de demostrar que el mundo material es lo \u00fanico real y que las ideas, comenzando por las religiosas, no son m\u00e1s que productos de la materia. Pero, en palabras de Engels, \u00aben este punto Feuerbach se detiene\u00bb(32). Tambi\u00e9n \u00e9l acaba cometiendo los mismos errores que los J\u00f3venes hegelianos: piensa que es posible cambiar las cosas, cambiando las ideas. Piensa que para superar la alienaci\u00f3n religiosa basta con reconocerla te\u00f3ricamente, cree que es necesario <em>educar<\/em> a los hombres en el amor rec\u00edproco para liberarlos de sus cadenas. \u00c9l cree, en pocas palabras, que un <em>ejercicio te\u00f3rico, intelectual<\/em>, es suficiente para cambiar el mundo: quiere \u00abcomo otros te\u00f3ricos, suscitar solo una correcta conciencia sobre un hecho existente, mientras que para el comunista aut\u00e9ntico lo que importa es subvertir lo existente\u00bb(33). Como los J\u00f3venes hegelianos, permanece entonces, en \u00faltima instancia, en un terreno idealista: aunque comprende que hay hechos humanos en la base de los pensamientos, no llega a comprender la necesidad de un \u00abmovimiento pr\u00e1ctico\u00bb, de \u00abuna revoluci\u00f3n\u00bb(34). Aqu\u00ed est\u00e1 el error en el cual incurre Feuerbach: no comprende que \u00abno es posible implementar la liberaci\u00f3n real sino en el mundo real y con medios reales [&#8230;], que la liberaci\u00f3n es un acto hist\u00f3rico, no un acto ideal\u00bb(35).<\/p>\n<p>La base del error seg\u00fan Marx y Engels radica en el hecho de que Feuerbach permanece anclado a una visi\u00f3n abstracta (por lo tanto, idealista) del hombre: toma en consideraci\u00f3n al hombre en general, es decir, un hombre, de hecho, que no existe en la realidad. Los hombres siempre est\u00e1n insertos en un contexto de relaciones econ\u00f3micas y sociales y son, entonces, el resultado de un conjunto complejo de factores \u2013el conjunto de sus necesidades, los medios de producci\u00f3n y de reproducci\u00f3n, los intercambios y la cooperaci\u00f3n, etc.\u2013 que lo convierten en un producto hist\u00f3rico. Al no considerar a los hombres en su conexiones sociales, en el sistema econ\u00f3mico en el que se ubican, no los capta en su verdadero ser y se mantiene firme en la abstracci\u00f3n \u00abhombre\u00bb. Por eso se le escapa la importancia de cambiar sus condiciones de vida con la pr\u00e1ctica y la actividad revolucionarias: vuelve a caer \u00aben el idealismo precisamente donde el materialista comunista ve la necesidad y, junto con ella, la condici\u00f3n de una transformaci\u00f3n tanto de la industria como de la estructura social\u00bb(36).<\/p>\n<p>Las razones por las que es necesario transformar el materialismo antropol\u00f3gico en materialismo hist\u00f3rico y la \u00abfilosof\u00eda del futuro\u00bb en pr\u00e1ctica revolucionaria, las explica mejor Marx en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, que analizaremos ahora.<\/p>\n<p><strong>Las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>: \u00a1ha llegado la hora de transformar el mundo!<\/strong><\/p>\n<p>En el citado prefacio de Engels a su <em>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana<\/em>, el gran revolucionario define las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> como un texto \u00abde inestimable valor\u00bb, el \u00abprimer documento en el que se presenta el germen genial de la nueva concepci\u00f3n de mundo\u201d(37), es decir, el materialismo hist\u00f3rico. Pero, \u00bfde qu\u00e9 se trata exactamente?<\/p>\n<p>Como explica el propio Engels, que las public\u00f3 por primera vez en 1888, se trata de notas de Marx \u00abhechas a toda prisa, no destinadas en absoluto a la prensa\u00bb, en las que Marx, sin embargo, cierra cuentas definitivamente con el pensamiento de Feuerbach, ilustrando cu\u00e1les son las principales razones que lo alejan de su <em>materialismo antropol\u00f3gico<\/em>. En los a\u00f1os m\u00e1s recientes, cuando el marxismo todav\u00eda estaba de moda en la academia \u2013como resultado de la lucha de clases que se extendi\u00f3 por Europa a finales de la d\u00e9cada de 1960 y principios de la de 1970\u2013 muchos intelectuales se complacieron en tratar de interpretar este breve escrito(38) que publicamos al final de este art\u00edculo, cuyo contenido, en primera lectura, es dif\u00edcil de interpretar.<\/p>\n<p>Creemos que reside en estas <em>Tesis<\/em> la esencia de la <em>dial\u00e9ctica materialista<\/em>, esa que Engels defin\u00eda \u00abnuestro mejor medio de trabajo y nuestra arma m\u00e1s afilada\u00bb(39). Es aqu\u00ed, de hecho, donde encontramos, por primera vez, la s\u00edntesis entre el <em>m\u00e9todo <\/em>del idealismo hegeliano, es decir, la dial\u00e9ctica, y el <em>contenido<\/em> del materialismo feurbachiano, es decir, el hombre. Esta s\u00edntesis es la <em>praxis<\/em>, precisamente la <em>praxis revolucionaria<\/em>.<\/p>\n<p>Hegel hab\u00eda planteado la hip\u00f3tesis de que el sujeto de la historia era el esp\u00edritu: por lo tanto, cre\u00eda que todo el mundo de las relaciones materiales era una especie de despliegue de este sujeto inmaterial. De ah\u00ed la imposibilidad, para los hombres, de cambiar el curso de la historia: la <em>historia del mundo<\/em> para Hegel era \u00abla representaci\u00f3n del proceso divino y absoluto del esp\u00edritu en sus formas m\u00e1s elevadas; de este curso gradual es desde donde alcanza su verdad, la autoconciencia de s\u00ed\u00bb(40). Pero si Hegel permanece enredado en estas \u00abarmadillas idealistas\u00bb, hay algo de revolucionario en su sistema filos\u00f3fico y es, precisamente, el m\u00e9todo que utiliza, es decir, la dial\u00e9ctica. Es un m\u00e9todo que se basa en la idea de que nada permanece igual a s\u00ed mismo, que en cada \u00abdeterminaci\u00f3n\u201d est\u00e1 impl\u00edcita su \u00abnegaci\u00f3n\u00bb, un pasaje necesario para una s\u00edntesis superior (<em>Aufhebung<\/em>). Vale la pena recordar las palabras de Lenin: \u00abMarx y Engels consideraban la dial\u00e9ctica hegeliana como la m\u00e1s completa, profunda y rica doctrina de la evoluci\u00f3n, como la m\u00e1s grande conquista de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana. Todas las dem\u00e1s formulaciones del principio de desarrollo, de evoluci\u00f3n, las consideraban unilaterales, pobres en contenido, de modo tal que deforman y mutilan el real proceso de desarrollo (muchas veces marcado por saltos, cat\u00e1strofes, revoluciones) en la naturaleza y en la sociedad. \u2018Marx y yo fuimos m\u00e1s o menos los \u00fanicos que pudimos salvarnos de la filosof\u00eda idealista alemana\u2019 (de la ruina del idealismo, incluido el hegeliano) \u2018la dial\u00e9ctica consciente y trasladarla a la concepci\u00f3n materialista de la naturaleza y de la historia\u2019 (F. Engels, <em>Anti-D\u00fchring<\/em>)\u00bb(41).<\/p>\n<p>Si Feuerbach tiene el m\u00e9rito, como dice Engels, de haber \u00abvuelto a poner el materialismo en el trono\u00bb, al mismo tiempo, como todos los materialistas que le precedieron, permanece anclado a una visi\u00f3n \u00abreificada\u00bb de la materia. Incluso el hombre y todo lo que le concierne siguen siendo, en Feuerbach, hechos est\u00e1ticos, analizados de la misma manera que los hechos naturales, mecanismos pasivos. En esto, el planteamiento del materialismo ilustrado del siglo XVIII(42), precisamente el <em>materialismo mecanicista<\/em>, se mantiene firme. Era un materialismo incapaz \u00abde concebir el mundo como un proceso, como una materia sujeta a un continuo perfeccionamiento hist\u00f3rico\u00bb(43). Pero si concebimos los hechos humanos como <em>objetos pasivos<\/em>, caemos en una visi\u00f3n abstracta, por lo tanto nuevamente <em>idealista<\/em>, del hombre: los hombres en Feuerbach son extrapolados del contexto de sus relaciones econ\u00f3micas y sociales \u2013que son relaciones <em>pr\u00e1cticas<\/em>\u2013 y por lo tanto son hombres que no existen en la realidad: son hombres tan <em>irreales<\/em> como las construcciones teol\u00f3gicas que Feuerbach justamente contesta(44).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, no basta con interpretar a los hombres y sus acciones como meros \u00abproductos de las circunstancias y de la educaci\u00f3n\u00bb(45). Tambi\u00e9n en este caso surge la exigencia de recuperar el elemento activo (din\u00e1mico, dial\u00e9ctico) del idealismo para integrar el materialismo de Feuerbach: olvida que \u00ablas circunstancias son modificadas precisamente por los hombres y que el educador mismo debe ser educado\u00bb(46). Pensar, como hac\u00eda Feuerbach, que los hombres solo pueden cambiar a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n significa negar el \u00fanico elemento verdaderamente capaz de cambiar las circunstancias y, por tanto, de transformar lo existente: la <em>praxis revolucionaria<\/em>. En otras palabras, el hombre, a diferencia del agua que es \u00abobligada\u00bb a convertirse en vapor cuando alcanza los cien grados, no est\u00e1 obligado por ninguna ley de la naturaleza a sufrir las condiciones econ\u00f3micas y sociales en las que vive. El hombre puede cambiar esas condiciones econ\u00f3micas y sociales, y puede hacerlo apenas <em>pr\u00e1cticamente<\/em>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde surge la importancia de la und\u00e9cima tesis, la m\u00e1s conocida: \u201cLos fil\u00f3sofos solo han <em>interpretado<\/em> el mundo de manera diferente; sin embargo, se trata de <em>transformarlo<\/em>\u201d(47). \u00bfY qui\u00e9n es capaz de transformar el mundo con su actividad pr\u00e1ctica? Ciertamente no son los hombres individuales, aunque sean h\u00e9roes: las verdaderas y \u00fanicas \u00abfuerzas motrices\u00bb de la historia son las grandes masas, las clases, cuando entran en escena no para \u00abun destello r\u00e1pido a extinguirse\u00bb sino para \u00abuna acci\u00f3n de larga duraci\u00f3n\u00bb(48). Por eso, parafraseando a Engels, el movimiento obrero es el \u00fanico leg\u00edtimo heredero de la mejor filosof\u00eda: solo en su interior \u2013all\u00ed donde \u00abno hay preocupaciones sobre la carrera, los ingresos o la ben\u00e9vola protecci\u00f3n desde arriba\u00bb(49)\u2013 podremos encontrar las premisas materiales, <em>pr\u00e1cticas<\/em>, de la transformaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCambiar las conciencias o hacer la revoluci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>De nuevo resulta \u00fatil se\u00f1alar la relevancia de lo que estamos analizando. A menudo nos encontramos ante un sentimiento generalizado entre trabajadores y trabajadoras, incluidos sus sectores de vanguardia: la idea de que para cambiar el mundo es necesario primero un \u00abcambio de mentalidad\u00bb de los hombres. Suele o\u00edrse la cantilena de quienes sostienen que la principal arma de transformaci\u00f3n de lo existente es la cultura, o la educaci\u00f3n. Especialmente en este momento hist\u00f3rico en el que los movimientos xen\u00f3fobos, chovinistas y racistas se est\u00e1n extendiendo y ganando consenso entre las masas (incluidos los trabajadores), la atenci\u00f3n de muchos se centra en la conciencia. \u00abLas conciencias son atrasadas\u00bb, nos explican. As\u00ed que solo hay que resignarse; o cambiar, en primer lugar, las propias conciencias. Marx y Engels nos han ense\u00f1ado, en los pasajes que acabamos de analizar, que no es as\u00ed. Para cambiar el mundo \u2013y cambiar la conciencia de las masas\u2013 hay que cambiar las condiciones materiales de las masas mismas: hay que subvertir el modo de producci\u00f3n y las formas de relaci\u00f3n existentes hasta ahora. Para ello, ya lo hemos escrito en otros art\u00edculos, no hay atajos, la receta es siempre la identificada por Marx y Engels: \u00aborganizaci\u00f3n del proletariado en clase, derrocamiento del dominio de la burgues\u00eda, conquista del poder pol\u00edtico por el proletariado\u00bb(50).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la ideolog\u00eda dominante, que tambi\u00e9n contamina la conciencia de las masas proletarias, representa un gran obst\u00e1culo. No es casualidad: la clase que detenta de los medios de producci\u00f3n \u2013la burgues\u00eda\u2013 tambi\u00e9n controla los medios de producci\u00f3n de las ideas, es decir, \u00abdispone al mismo tiempo de los medios de producci\u00f3n intelectual de modo que a ella est\u00e1n sometidas las ideas de quienes carecen de los medios de producci\u00f3n intelectual\u00bb(51). Como bien explican Marx y Engels en una de las obras que hemos analizado en este art\u00edculo, <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, en el seno de la propia clase dominante existe precisamente una divisi\u00f3n del trabajo entre los \u00abmiembros m\u00e1s activos de la clase\u00bb \u2013aquellos que se preocupan principalmente en obtener ganancias, es decir, los capitalistas\u2013 y los\u00bb ide\u00f3logos\u00bb \u2013aquellos que \u00abde la elaboraci\u00f3n de las ilusiones de esta clase sobre s\u00ed misma, hacen su oficio principal\u00bb(52). Si en los tiempos de Marx y Engels el trabajo de los ide\u00f3logos consist\u00eda esencialmente en la producci\u00f3n de libros, art\u00edculos period\u00edsticos y sermones dominicales, hoy, con los medios de comunicaci\u00f3n de masas [las <em>mass media<\/em>], la caja de resonancia de las ideas dominantes es mucho m\u00e1s amplia: desde los diarios hasta las transmisiones televisivas, desde las editoriales hasta la producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, todo es en \u00faltima instancia expresi\u00f3n de la ideolog\u00eda dominante, es decir, burguesa. No debemos banalizarlo pensando que se trata de un mecanismo completamente controlado, conscientemente, por los capitalistas. Como ya en el siglo XIX, incluso hoy se pueden crear a veces contradicciones entre los intereses materiales de los burgueses y la acci\u00f3n de los \u00abide\u00f3logos\u00bb: incluso en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n ideol\u00f3gica controlada, materialmente, por los capitalistas (que detentan los medios de producci\u00f3n) hay corrientes de pensamiento que escapan al control de la burgues\u00eda productiva y, en ocasiones, parecen oponerse a ella. Pero son contraposiciones que, permaneciendo dentro de la esfera ideol\u00f3gica, no pueden realmente llegar a cuestionar la dominaci\u00f3n burguesa. Aqu\u00ed, tambi\u00e9n, las palabras de Marx y Engels son extraordinariamente actuales: al interior de la clase burguesa la contraposici\u00f3n entre la burgues\u00eda y sus ide\u00f3logos \u00abpuede incluso desarrollarse hasta el punto de crear una cierta oposici\u00f3n y una cierta hostilidad entre las dos partes, que sin embargo cae por s\u00ed misma cuando ocurre un enfrentamiento pr\u00e1ctico que pone en peligro a la clase misma: entonces desaparece hasta la apariencia de que las ideas dominantes no son las ideas de la clase dominante y de que haya un poder distinto del poder de esa clase\u00bb(53). El objetivo principal de los ide\u00f3logos burgueses ser\u00e1 entonces demostrar que los intereses de la burgues\u00eda son intereses universales, de toda la sociedad, incluso del proletariado: ser\u00e1 su tarea defender el valor sagrado de las instituciones (ocultando el hecho de que son instituciones <em>burguesas<\/em>), as\u00ed como presentar como natural e inevitable un sistema econ\u00f3mico basado en la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, si es cierto que la historia es, hoy como ayer, la historia de la lucha de clases, entonces tambi\u00e9n es cierto que las premisas materiales para la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad \u2013ese \u00abchoque revolucionario que se repite peri\u00f3dicamente en la historia\u00bb(54)\u2013 se reproducen y se reproducir\u00e1n continuamente, mientras existan las clases (es decir, hasta que el proletariado no destruya la divisi\u00f3n de clases instaurando el comunismo). Cuando se abre una fase revolucionaria, se crean tambi\u00e9n las condiciones para la difusi\u00f3n de las ideas revolucionarias y para el fortalecimiento del partido de vanguardia: todo el castillo ideol\u00f3gico de la burgues\u00eda se derretir\u00e1, en poco tiempo, como nieve al sol. En ese punto, habr\u00e1 un conflicto abierto entre quien decida defender los intereses de la clase dominante y quien, como Marx y Engels, se ponga del lado de la clase revolucionaria, es decir, del proletariado. Nosotros sabemos de que lado estaremos.<\/p>\n<p>1) Se trataba de la publicaci\u00f3n en alem\u00e1n de la tesis de doctorado del dan\u00e9s Starke, titulada precisamente \u201cLudwig Feuerbach\u201d.<\/p>\n<p>2) ENGELS, F. <em>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana<\/em>.<\/p>\n<p>3) PECK, Raoul. <em>El joven Karl Marx<\/em>.<\/p>\n<p>4) ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>5) NIKOLAEVSKIJ, B.; MAENCHEN-HELFEN, O. <em>Karl Marx<\/em>. Es \u00fatil citar todo el pasaje para hacerse una idea de los niveles que alcanzaba la censura prusiana: \u201cPrusia no era m\u00e1s que un inmenso cuartel. Una censura odiosa que en manos de hombres de corta visi\u00f3n conduc\u00eda una guerra despiadada contra el esp\u00edritu. Fue entonces cuando un censor (&#8230;) pudo suprimir en la <em>K\u00f6lnische zeitung<\/em> [Gaceta de Colonia] el anuncio de una traducci\u00f3n de la <em>Divina Comedia<\/em> de Dante (&#8230;) con esta observaci\u00f3n: \u00abNo se deben hacer comedias con cosas divinas\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>6) \u00abLa personalidad del Estado es real solo en cuanto es <em>persona<\/em>: el <em>monarca<\/em> [&#8230;] Es la meas cercana a la realidad aquella representaci\u00f3n seg\u00fan la cual el derecho del monarca se funda en la autoridad divina, porque en esta autoridad est\u00e1 contenido el car\u00e1cter incondicional del monarca [\u2026] Ahora bien, la tarea de la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica es precisamente la de comprender conceptualmente este car\u00e1cter divino\u201d. G. W. F. Hegel, <em>Lineamientos de filosof\u00eda del derecho<\/em>.<\/p>\n<p>7) L\u00d6WY, M. <em>El joven Marx.<\/em><\/p>\n<p>8) Para una reconstrucci\u00f3n detallada y precisa de las relaciones iniciales entre Marx y Engels, nos remitimos a las conferencias de Riazanov: \u00abEsto muestra la influencia de las diferentes condiciones en las que se formaron Marx y Engels, y en particular el hecho de que Marx no hab\u00eda conocido la opresi\u00f3n religiosa, el yugo intelectual al que hab\u00eda sido sometido Engels en su adolescencia. Por eso, Marx estaba menos entusiasmado con la lucha religiosa y no consideraba necesario dedicar todas sus fuerzas a una violenta cr\u00edtica antirreligiosa \u00bb, en D.B. Riazanov, <em>Marx y Engels<\/em>, 1923.<\/p>\n<p>9) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>10) Ib\u00edd. Seg\u00fan otros estudiosos del pensamiento de Marx, como M. Rubel, ya en el verano de 1845 Marx y Engels conocieron a Weitling.<\/p>\n<p>11) Para conocer los detalles de estos hechos, as\u00ed como las etapas posteriores de la evoluci\u00f3n de las relaciones entre Marx y Engels y las asociaciones de trabajadores, remitimos al ensayo de F. Ricci, \u201cLa Liga de Comunistas y el <em>Manifiesto<\/em>\u201d, en <em>Trotskismo oggi<\/em>, n. 5, 2014.<\/p>\n<p>12) ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>13) MARX, K.; ENGELS, F. <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, 1846.<\/p>\n<p>14) MARX, K.; ENGELS, F. <em>La Sagrada Familia<\/em>, 1844.<\/p>\n<p>15) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>16) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>17) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>18) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>19) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>20) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>21) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>22) FEUERBACH, L. A. <em>La esencia del cristianismo<\/em>, 1841.<\/p>\n<p>23) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>24) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>25) Precisamente, incluso en los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em> de 1844 Marx elogia el pensamiento de Feuerbach: \u00abFeuerbach es el \u00fanico que mantiene una relaci\u00f3n <em>seria y cr\u00edtica<\/em> con la dial\u00e9ctica hegeliana, y que ha hecho verdaderos descubrimientos en este campo, y en resumen, el verdadero ganador de la vieja filosof\u00eda. La grandeza de la obra y la t\u00e1cita sencillez con que Feuerbach la entreg\u00f3 al mundo contrastan singularmente con la actitud opuesta de los dem\u00e1s\u201d. K. Marx, <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em> de 1844.<\/p>\n<p>26) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>27) ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>28) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>29) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>30) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>31) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>32) ENGELS, F. op. cit., p. 70. Confirmando el juicio de Engels, al comienzo de <em>Principios de la filosof\u00eda del futuro<\/em>, Feuerbach declara que la tarea principal de la edad moderna es \u00abla de realizar y humanizar a Dios, es decir, convertir la teolog\u00eda en antropolog\u00eda\u00bb. Feuerbach, <em>Principios de la filosof\u00eda del futuro<\/em>, 1844.<\/p>\n<p>33) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>34) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>35) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>36) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>37) ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>38) Nos limitamos a recordar aqu\u00ed la famosa interpretaci\u00f3n de Louis Althusser, quien consider\u00f3 estas notas un paso fundamental en la evoluci\u00f3n del pensamiento de Marx hacia un enfoque m\u00e1s cient\u00edfico: \u00abUna \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb inequ\u00edvoca est\u00e1 claramente presente en la obra de Marx, donde el propio Marx lo sit\u00faa, en la obra in\u00e9dita en vida, que constituye la cr\u00edtica de su antigua conciencia filos\u00f3fica (ideol\u00f3gica): <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> y las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, que son solo unas pocas frases, marcan el extremo frontal de esta ruptura [ \u2026]. Ciertos breves destellos de las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> golpean con su luz a todos los fil\u00f3sofos que se le acercan, pero todos saben que un destello ciega m\u00e1s que ilumina y que no hay nada m\u00e1s dif\u00edcil de localizar en el espacio de la noche que un destello de luz que la rompe\u00bb, en L. Althusser, <em>Per Marx<\/em>, 1965.<\/p>\n<p>39) ENGELS, F. op. cit., p. 91.<\/p>\n<p>40) HEGEL, G. W. F. <em>Lecciones de filosof\u00eda de la historia<\/em>.<\/p>\n<p>41) LENIN, V. I. <em>Life of Karl Marx<\/em>, 1914 (texto escrito para el Diccionario enciclop\u00e9dico Granat).<\/p>\n<p>42) La expresi\u00f3n materialismo ilustrado se refiere aqu\u00ed al pensamiento de algunos fil\u00f3sofos iluministas \u2013La Mettrie, d&#8217;Holbach, Helv\u00e9tius\u2013 quienes, oponi\u00e9ndose a las doctrinas religiosas y metaf\u00edsicas tradicionales, reconocieron la materia como el \u00fanico principio causal. Era una forma de naturalismo mecanicista, con el que el hombre y sus acciones eran interpretadas como expresiones de leyes naturales, sometidas a una r\u00edgida necesidad. Si estas doctrinas ten\u00edan el m\u00e9rito indudable de despejar todas las supersticiones religiosas y espirituales, al mismo tiempo reduc\u00edan al hombre a una m\u00e1quina, negando la posibilidad de la acci\u00f3n hist\u00f3rica transformadora.<\/p>\n<p>43) ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>44) MARX, K. <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>. En este sentido, ver en particular la sexta tesis, donde se explica por qu\u00e9 Feuerbach presupone \u00abun individuo humano abstracto, <em>aislado<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>45) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>46) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>47) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>48) ENGELS, F. op. cit. Vale la pena citar el pasaje completo: \u00abCuando se trata, entonces, de investigar las fuerzas impulsoras que \u2013consciente o inconscientemente y, a decir verdad, muy a menudo inconscientemente\u2013 se esconden detr\u00e1s de los motivos que mueven a los hombres a actuar en el escenario de la historia, no se puede tratar tanto de los motivos que empujan a los hombres a actuar, sean estos eminentes cuanto se quiera, como de los motivos que ponen en movimiento a grandes masas, pueblos enteros y, en cada pueblo, clases enteras; y eso los pone en movimiento no para un salto moment\u00e1neo y pasajero, para un destello r\u00e1pido a extinguirse, sino para una acci\u00f3n de larga duraci\u00f3n, que conduce a una gran transformaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>49) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>50) MARX, K.; ENGELS, F. <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>, 1848.<\/p>\n<p>51) MARX, K.; ENGELS, F. op. cit.<\/p>\n<p>52) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>53) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>54) Ib\u00edd.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado originalmente en la revista marxista revolucionaria de teor\u00eda, pol\u00edtica y cultura <em>Trotskismo Oggi <\/em>n.\u00b0 16, del Partido de Alternativa Comunista (PdAC), Italia, 30\/5\/2020.-<br \/>\nTraducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cr\u00edtica de Marx y Engels a los J\u00f3venes hegelianos y a Feuerbach\u2026 \u00bfQu\u00e9 sigue siendo relevante en ese debate?<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":65887,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2657,6482,2794],"tags":[16569,5352,16572,11777,16570,16571,16568,16127,8108,16567,16573],"class_list":["post-65854","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pdac-italia","category-historia","category-teoria","tag-antropologia-e-historia","tag-clases-sociales","tag-dialectica","tag-fabiana-stefanoni","tag-feuerbach","tag-filosofia","tag-jovenes-hegelianos","tag-marx-engels","tag-materialismo-historico","tag-materialismo-ilustrado","tag-trotskismo-oggi-pdac"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-marx.jpg?fit=926%2C617&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-marx.jpg?fit=926%2C617&ssl=1","categories_names":["Historia","PdAC - Italia","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65854"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65854\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65855,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65854\/revisions\/65855"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}