{"id":65406,"date":"2021-04-13T13:32:45","date_gmt":"2021-04-13T13:32:45","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=65406"},"modified":"2024-11-03T13:28:23","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:23","slug":"los-aspectos-militares-de-la-comuna-de-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/los-aspectos-militares-de-la-comuna-de-paris\/","title":{"rendered":"Los aspectos militares de la Comuna de Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p><em>En setiembre de 1862, el rey Guillermo I de Prusia, frente a una seria crisis pol\u00edtica, nombr\u00f3 como su hombre fuerte al conde Otto von Bismarck para comandar su gobierno. Con \u00e9l, la reestructuraci\u00f3n del ej\u00e9rcito prusiano, en curso, gana nuevo impulso llevada a cabo por el Mariscal Helmuth von Moltke sobre la base de muchas de las ideas de Clausewitz.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Am\u00e9rico Gomes, 10\/4\/2021.-<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito se moderniz\u00f3 con los ca\u00f1ones Krupp (m\u00e1s fuertes, precisos, r\u00e1pidos y resistentes), utilizando ampliamente la red ferroviaria para el transporte de tropas, la conscripci\u00f3n amplia, y nuevos m\u00e9todos para operar en los campos de batalla.<\/p>\n<p>Con eso, Prusia se lanza a la guerra contra Dinamarca, derrot\u00e1ndola en julio de 1864, y Prusia conquista de nuevo dos territorios, para ser administrados junto con Austria. Una nueva guerra se desencadena contra Austria en 1866, donde gana Prusia, y con eso constituye la Confederaci\u00f3n de la Alemania del Norte. Engels consider\u00f3 este proceso como revolucionario[1].<\/p>\n<p>En Francia, en la d\u00e9cada de 1860, hubo algunas concesiones democr\u00e1ticas, como la legalizaci\u00f3n de las huelgas y alguna libertad de prensa y de reuni\u00f3n, pero se manten\u00eda como un Estado policial, donde la polic\u00eda pol\u00edtica controlaba a los 170.000 parisinos con 4.000 polic\u00edas e incontables infiltrados. El gobierno de Napole\u00f3n III ten\u00eda muchos problemas y por eso decidi\u00f3 ir a la guerra contra Alemania para ver si se recuperaba de su desgaste interno. Aleg\u00f3 que los Hohenzollern quer\u00edan tomar el trono de Espa\u00f1a y que Francia quedar\u00eda cercada. La guerra fue declarada en julio de 1870.<\/p>\n<p>A diferencia de lo que pretend\u00eda Napole\u00f3n III, la guerra llev\u00f3 al desmoronamiento del Segundo Imperio Franc\u00e9s y a la constituci\u00f3n de la Tercera Rep\u00fablica, con la captura de Napole\u00f3n en la Batalla de Sed\u00e1n y la p\u00e9rdida de las regiones de Alsacia y Lorena.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, la guerra de defensa de Alemania contra Luis Bonaparte se transforma en una guerra de conquista contra el pueblo franc\u00e9s [2].<\/p>\n<p><strong>Par\u00eds obrera, hambrienta y armada<\/strong><\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n de Par\u00eds fue de un mill\u00f3n en 1850 para dos millones en 1870; 500.000 eran clasificados como indigentes. Nuevas f\u00e1bricas llegaron y la poblaci\u00f3n obrera creci\u00f3 mucho. El gobierno calculaba que 70% de la poblaci\u00f3n pasaba hambre. La inflaci\u00f3n era alta y los salarios bajos, y los sindicatos ilegales. Muchas mujeres obreras trabajaban en las f\u00e1bricas ganando la mitad que los salarios de los hombres, principalmente en la industria textil.<\/p>\n<p>Los parisinos aptos para pegar las armas entraron en la Guardia Nacional y fueron armados, de modo que los obreros formaban ahora su gran mayor\u00eda. Ellos eleg\u00edan a sus comandantes de compa\u00f1\u00eda, que eleg\u00edan a los comandantes de batall\u00f3n. Eran 254 batallones hacia finales de setiembre de 1870, con cerca de 300.000 combatientes.<\/p>\n<p>Las tropas republicanas intentaron un ataque m\u00e1s contra los alemanes el 19 de enero, con una fuerza de 100.000 soldados, comandados por Trochu. Avanzaron sobre las tropas prusianas pero fueron derrotados, con la p\u00e9rdida de m\u00e1s de 4.000 soldados. Eso cre\u00f3 una desmoralizaci\u00f3n muy grande entre las tropas burguesas y un levante en los barrios obreros de Par\u00eds, con nueva represi\u00f3n por parte de las tropas del gobierno, que tiraron contra los manifestantes por orden de Gustave Chaudey, y mataron a cinco personas.<\/p>\n<p>Finalmente, el 26 de enero Par\u00eds capitul\u00f3 a las tropas germanas y el 28 el gobierno concord\u00f3 con el armisticio. Francia tuvo que pagar una gran indemnizaci\u00f3n, adem\u00e1s de entregar territorios, y el Imperio alem\u00e1n fue proclamado en el Palacio de Versalles.<\/p>\n<p>Las fortificaciones se rindieron, las trincheras fueron desarmadas, las armas de la l\u00ednea y la Guardia M\u00f3vil, entregadas. Pero la Guardia Nacional conserv\u00f3 sus armas y ca\u00f1ones, y apenas se puso en situaci\u00f3n de armisticio.<\/p>\n<p>La Guardia Nacional se hab\u00eda organizado desde febrero cuando el Comit\u00e9 Central pas\u00f3 a ser su comando general, elegido por el conjunto de la tropa, y en marzo elige su Comit\u00e9 Ejecutivo. En v\u00edsperas de la entrada de los prusianos en Par\u00eds, el Comit\u00e9 Central tom\u00f3 medidas para el transporte de sus ca\u00f1ones y ametralladoras a Montmartre, Belleville y La Villette. De los 300.000 guardias nacionales solo 300 respondieron al llamado de desarme de Thiers.<\/p>\n<p>La Guardia Nacional era organizada en compa\u00f1\u00edas formadas con gente de los alrededores y de los barrios[3], reuniendo a vecinos y compa\u00f1eros de trabajo, cada compa\u00f1\u00eda eleg\u00eda un delegado que actuar\u00eda como <em>\u201cpolic\u00eda pol\u00edtica y militar\u201d<\/em>[4].<\/p>\n<p><strong>La capitulaci\u00f3n y el nuevo gobierno<\/strong><\/p>\n<p>Adolphe Thiers fue electo el 8 de febrero para el nuevo gobierno de la Rep\u00fablica. D\u00edas despu\u00e9s se estableci\u00f3 en Versalles, distante de la Par\u00eds proletaria, donde ya se encontraba la alta burgues\u00eda como los Rothschild, apoyados mayoritariamente por los parlamentarios conservadores, pero tambi\u00e9n por sectores de la izquierda tradicional[5].<\/p>\n<p>La Asamblea Nacional de la Rep\u00fablica aprob\u00f3 leyes que perjudicaban a los trabajadores, prohibi\u00f3 los diarios de izquierda y conden\u00f3 a prisi\u00f3n a August Blanqui y a Gustave Flourens, este \u00faltimo en ausencia. Suspendi\u00f3 el pago a los guardias nacionales, dejando a millares de familias sin ingresos. Eso porque su principal objetivo era desarmar a la clase obrera en la ciudad.<\/p>\n<p><strong>La provocaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Thiers necesitaba desarmar a la clase obrera y para eso desencaden\u00f3 una guerra civil, enviando al general Vinoy, con los <em>sergents-de-ville<\/em> y algunos regimientos de l\u00ednea en una expedici\u00f3n nocturna contra Montmartre, para tomar all\u00ed, por sorpresa, la artiller\u00eda de la Guardia Nacional, el 18 de marzo.<\/p>\n<p>Pero una gran movilizaci\u00f3n popular lo impidi\u00f3, teniendo al frente a dirigentes altamente populares[6], como Louise Michel, Emile Duval y Eugene Varlin, el presidente del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional. \u00c9douard Moreau, [se\u00f1al\u00f3:] <em>\u201cun enjambre de mujeres y ni\u00f1os subi\u00f3 las laderas de los morros\u201d<\/em>[7]. El oficial bonapartista, general Lecomte, hab\u00eda dado la orden de hacer fuego contra la poblaci\u00f3n desarmada en la Plaza Pigalle, sus hombres se negaron y en lugar de tirar sobre las mujeres y los ni\u00f1os, tiraron sobre \u00e9l y ejecutaron a Cl\u00e9ment Thomas.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, los obreros tomaron posesi\u00f3n de Par\u00eds y el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional pas\u00f3 a ser el gobierno provisorio. Tomaron la sede de la polic\u00eda y el Hotel de Ville.<\/p>\n<p>El 26 de marzo se hizo la elecci\u00f3n para la Comuna, compuesta tambi\u00e9n por miembros de la Guardia Nacional. Pol\u00edticamente, la mayor\u00eda era blanquista. El Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional, que hasta el momento dirig\u00eda el gobierno provisorio, renunci\u00f3 a favor de ella.<\/p>\n<p>Para garantizar su gobierno, los miembros de la Comuna pidieron pr\u00e9stamos al Banco de Francia y fueron r\u00e1pidamente atendidos, pero nunca confiscaron ning\u00fan dinero de los bancos. Tuvieron un \u201csagrado respeto\u201d con el Banco de Francia, que \u201cval\u00eda m\u00e1s que diez mil rehenes\u201d.<\/p>\n<p><em>\u201cLa Comuna era, as\u00ed, el verdadero representante de todos los elementos sanos de la sociedad francesa y, por lo tanto, el verdadero gobierno nacional, y era al mismo tiempo, como gobierno de obreros, como campe\u00f3n intr\u00e9pido de la emancipaci\u00f3n del trabajo, expresivamente internacional\u201d<\/em>[8].<\/p>\n<p><strong>La base de la contrarrevoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La primera tentativa de Thiers de subyugar Par\u00eds fue a trav\u00e9s de los prusianos, para ocuparla. Pero Bismarck se neg\u00f3, por miedo a las repercusiones de este enfrentamiento. La segunda tentativa, el 18 de marzo, fracas\u00f3 frente a la resistencia parisina.<\/p>\n<p>No obstante, gracias a la falta de iniciativa de la Comuna para atacar, Thiers tuvo tiempo para preparar un nueva ofensiva. Su primer paso fue reconstruir el ej\u00e9rcito, basado en los bonapartistas de la \u201cSociedad de los Amigos del Orden\u201d[9], adem\u00e1s de una horda de bonapartistas, orleanistas, cl\u00e9rigos y conservadores que formaron una agrupaci\u00f3n paramilitar de estos sectores de derecha decididos a destruir la rep\u00fablica democr\u00e1tica y social. Pero fue preciso \u201cmendigar\u201d al gobierno prusiano la restituci\u00f3n de los soldados franceses prisioneros de Sed\u00e1n y Metz. Con la firma del Tratado de Frankfurt, Bismarck liber\u00f3 a los soldados presos para el Ej\u00e9rcito de Versalles. Ellos representaban 25% de los 130.000 soldados[10].<\/p>\n<p>Con eso, los combates volvieron a darse el 30 de marzo con los versalleses bajo el comando del general Gaston Gallifet, en los alrededores de Par\u00eds, y los comunardos huyendo de estos peque\u00f1os embates. El 2 de abril, los versalleses vencieron la resistencia y tomaron Courbevoie, punto clave de la defensa en Par\u00eds. Los treinta soldados de la Guardia Nacional tomados prisioneros fueron fusilados.<\/p>\n<p>Solamente cuando recibieron esta noticia, algunos miembros de la Comuna, como Duval, pasaron a defender un ataque a Versalles. Realizaron un ataque el 3 de abril, con 20.000 combatientes comandados por Emile Eudes, Gustave Flourens y Duval. Pero fueron derrotados frente al violento bombardeo que se inici\u00f3 a la salida de Par\u00eds. Solamente la tropa de Eudes tuvo alg\u00fan avance, y luego debi\u00f3 retroceder. Duval y Flourens fueron capturados. Flourens fue muerto ah\u00ed mismo en las m\u00e1rgenes del Sena y Duval fue fusilado por las tropas, sin ning\u00fan juicio. Como resultado, los versalleses lanzaron un contraataque al d\u00eda siguiente, capturando varias \u00e1reas cercanas a Par\u00eds.<\/p>\n<p>Entre el 12 y el 15 de abril, los versalleses atacaron y ocuparon varios fuertes, como Vanves Issy, y la Comuna perdi\u00f3 cerca de 3.000 combatientes.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los prisioneros parisinos llevados para Versalles eran sometidos a atrocidades, masacrados a sangre fr\u00eda.<\/p>\n<p>Con la firma final del tratado de paz entre Francia y Alemania, el 20 de mayo, el ataque total que estaba programado para el 22 o 23 se anticip\u00f3 para el 21. Las tropas comandadas por el general Felix Douay entraron en la capital por el Puente de Saint Cloud, apoyados por los \u201cVoluntarios del Sena\u201d, que entraron en Par\u00eds comandados por Arthur Grandeffe.<\/p>\n<p><strong>Los desencuentros del comando<\/strong><\/p>\n<p>Cuando realizaban las reuniones de la Comisi\u00f3n de Guerra, con los comandantes Jaroslaw Dombrowski, Walery Wroblewski y Napole\u00f3n La Cecilia, quedaba clara la debilidad del comando y el desorden total. Adem\u00e1s, constantemente hab\u00eda conflictos entre el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Comuna y el CC de la Guardia Nacional, cada uno con su direcci\u00f3n no solo sin coordinaci\u00f3n sino muchas veces en sentidos opuestos[11]. Era constante en las legiones de combate el rumor de una ruptura entre el CC de la Guardia Nacional y el Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<p>A pesar de haber informaciones centralizadas en el Hotel de Ville, hab\u00eda una ausencia de liderazgo militar efectivo. Los soldados describ\u00edan un clima de completa improvisaci\u00f3n, incoherencia y caos, con un escenario de turba, <em>\u201cen que todo el mundo manda y nadie obedece\u201d<\/em>[12]. La Comisi\u00f3n Ejecutiva no sab\u00eda comandar, el Comit\u00e9 Central no quer\u00eda subordinarse. El Comit\u00e9 Central reclamaba de la incompetencia de la Comuna, pero era incapaz de articular una orientaci\u00f3n precisa[13].<\/p>\n<p>Cuando decid\u00edan atacar lo hac\u00edan de manera desordenada y sin un plan preconcebido, rumbeando para verdaderas aventuras, como el ataque del 3 de abril[14]. <em>\u201cLa ausencia de una planificaci\u00f3n centralizada para la defensa de la capital era m\u00e1s que tristemente aparente\u201d<\/em>[15]. La \u00fanica orden que los oficiales recib\u00edan era: <em>\u201cDefi\u00e9ndanse\u201d<\/em>. No hubo un plan general ni Consejo General de Defensa ni fiscalizaci\u00f3n de las \u00f3rdenes dadas. Hab\u00eda un clima de negligencia e indisciplina. La Corte Marcial que intentaba punir los relapsos era desautorizada por el Comit\u00e9 Ejecutivo, que anulaba sus sentencias alegando que ten\u00edan \u201cesprit politic\u201d[esp\u00edritu pol\u00edtico][16].<\/p>\n<p>El 21 de mayo, despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de Par\u00eds, la \u00faltima sesi\u00f3n del Consejo de la Comuna no deliber\u00f3 sobre nada ni apunt\u00f3 una Asamblea permanente o convoc\u00f3 al Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n Nacional[17]. En fin, ninguna deliberaci\u00f3n de emergencia[18]. El Estado Mayor neg\u00f3 la entrada de los versalleses; el delegado civil del Comit\u00e9 de Guerra, Louis Charles Delescluze se neg\u00f3 a aceptar la noticia y dar el alerta.<\/p>\n<p><em>\u201cSi la m\u00ednima visi\u00f3n de conjunto dirigiese tal esfuerzo, si Montmartre o el Pante\u00f3n cruzasen sus fuegos, si hubiese habido alguna explosi\u00f3n h\u00e1bilmente preparada, el Ej\u00e9rcito de Versalles bien r\u00e1pido habr\u00eda dado media vuelta. Pero los federados, sin direcci\u00f3n, sin conocimiento de guerra, no vieron m\u00e1s all\u00e1 de sus barrios, cuando no de sus calles\u201d<\/em>[19].<\/p>\n<p><strong>Provocadores<\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda tambi\u00e9n la acci\u00f3n de los infiltrados y provocadores, muchos de ellos bajo el comando de Le M\u00e8re de Beaufond, ex oficial de la Marina. Sus principales ayudantes eran antiguos funcionarios p\u00fablicos y del banco, y ex militares de la Legi\u00f3n, como Schoelcher Lasnier. Ellos ten\u00edan contacto con la Escuela Militar, la Comisi\u00f3n de Guerra, y con oficiales en las legiones de la Guardia Nacional. Realizaban intrigas entre estos oficiales y hac\u00edan circular rumores sobre los enfrentamientos entre la Comuna y el Comit\u00e9 Central. Intentaron incluso comprar a los comandantes de la Comuna[20].<\/p>\n<p>El blanquista Raoul Rigault asumi\u00f3 la jefatura de polic\u00eda, manteniendo una parte del personal, sustituyendo a todos los directores[21]. Liber\u00f3 a los revolucionarios que estaban presos, hurg\u00f3 en los archivos \u2013que evit\u00f3 que fuesen destruidos\u2013 con el objetivo de descubrir el nombre de los esp\u00edas. Realiz\u00f3 un gran archivo con todos los posibles infiltrados, haciendo verificaciones cruzadas, con sus direcciones, sus funciones y sus h\u00e1bitos, y organiz\u00f3 la persecuci\u00f3n de los provocadores, mientras cumpl\u00eda las resoluciones de la Comuna en lo que respecta a mejorar el r\u00e9gimen carcelario y la legalidad de las detenciones[22].<\/p>\n<p>Cournet, su sustituto, fue m\u00e1s relajado y dej\u00f3 que varios provocadores versalleses huyeran[23].<\/p>\n<p><strong>El centro de Par\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Inicialmente entraron 50.000 soldados de Versalles en la ciudad, pero luego los 130.000 ocuparon varios distritos y el dep\u00f3sito de p\u00f3lvora. Sorprendentemente, ning\u00fan fuego de ca\u00f1\u00f3n los recibi\u00f3, demostrando la falta de coordinaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n de la defensa militar de la Comuna[24].<\/p>\n<p>En Trocadero hicieron prisioneros a 1.500 y acabaron con las ilusiones iniciales de la Comuna. Siguieron para Champs-Elysees y tomaron el Palacio de Industria. La bandera tricolor fue puesta en el Arco del Triunfo. Los comunardos simplemente abandonaron la defensa oeste de Par\u00eds. En 24 horas ya hab\u00edan ocupado un tercio de la ciudad, ejecutando sumariamente a los comunardos.<\/p>\n<p>La columna de los versalleses se dirigi\u00f3 entonces a Montmartre, pasando por las barricadas organizadas por Jaroslaw Dombrowski[25]. Delescluze llam\u00f3 a los parisinos a asumir la lucha, <em>\u201cLa guerra revolucionaria\u201d<\/em>[26], pero solamente a \u00faltima hora, al mismo tiempo que decret\u00f3 el alistamiento en masa.<\/p>\n<p>El centro de Par\u00eds qued\u00f3 en manos de las tropas contrarrevolucionarias. Con el comando de Ernest Cissey avanzaron hacia Los Inv\u00e1lidos [complejo arquitect\u00f3nico y Hotel Nacional des Invalides, <em>ndt.<\/em>] y la Escuela Militar, mientras los comunardos hu\u00edan para salvar sus propias vidas atravesando el Sena con destino a Tuller\u00edas. Los moradores ricos de Par\u00eds comenzaban a volver.<\/p>\n<p>Los comunardos retroced\u00edan para los barrios m\u00e1s pobres, al este, y organizaban la resistencia en los <em>\u201cquartiers populaires\u201d<\/em>. En ese momento, contra los 130.000 solados de Versalles, la Comuna ten\u00eda solo 20.000[27].<\/p>\n<p><strong>Los incendios<\/strong><\/p>\n<p>Los comunardos pasaron a quemar los predios de los barrios que abandonaban, en un \u00faltimo intento de resistencia. Delescluze y Alfred \u00c9douard Billioray firmaron una orden que dec\u00eda: <em>\u201cExploten o incendien las casas que puedan interferir en sus sistemas de defensa. Las barricadas no deben estar sujetas a ataques venidos de las casas\u201d<\/em>[28]. Rigault propuso explotar los puentes. La orden de la direcci\u00f3n militar era quemar las casas de donde partiesen tiros contra las barricadas. Incendiaron el Palacio de las Tuller\u00edas, s\u00edmbolo de la autoridad gubernamental; el Palacio de Justicia, las Cour des Comptes [Tribunal de Cuentas, <em>ndt.<\/em>], el Palacio de la Legi\u00f3n de Honor, y parte del Palacio Royal, adem\u00e1s de otros edificios y antiguas instituciones gubernamentales.<\/p>\n<p>Oliver Lissagaray afirmaba que era mejor quemar las casas que dejarlas al enemigo y Louise Michel amenaz\u00f3 <em>\u201cPar\u00eds ser\u00e1 nuestra o dejar\u00e1 de existir\u201d<\/em>[29]. Para Marx, <em>\u201cEl gobierno de Versalles grita: \u00ab\u00a1Incendios!\u00bb y susurra y deja a todos sus agentes hasta en el m\u00e1s remoto poblado: dar caza por todas partes a sus enemigos, como sospechosos de profesionales de los incendios. La burgues\u00eda del mundo entero, que mira complacientemente la masacre en gran escala despu\u00e9s de la batalla, \u00a1queda convulsa de horror con la profanaci\u00f3n del ladrillo y de la argamasa!\u201d<\/em>[30].<\/p>\n<p><strong>Las barricadas<\/strong><\/p>\n<p>Era dif\u00edcil hacer barricadas en los bulevares, a diferencia de las calles estrechas, y el ej\u00e9rcito de Versalles las explotaba cuando pod\u00eda o las atacaba por los flancos, corriendo por las calles adyacentes o entrando en predios pr\u00f3ximos, en casas, corriendo por los techos (a\u00fan m\u00e1s si estas casas eran habitadas por gente rica), y as\u00ed, tirando contra las barricadas[31]. Uno de los errores t\u00e1cticos de los comunardos fue no proteger estos flancos.<\/p>\n<p><em>\u201cEn lugar de doscientas barricadas estrat\u00e9gicas, solidarias, f\u00e1ciles de defender con 7.000 u 8.000 hombres, fueron sembradas centenas, imposibles de guarnecer. El error general fue creer que el ataque vendr\u00eda de frente, al paso que los versalleses ejecutaran por todas partes movimientos de contorno\u201d<\/em>[32].<\/p>\n<p>Las mujeres estuvieron en la l\u00ednea de frente de la defensa de las barricadas. Nathalie Lemel fue una de las hero\u00ednas en la barricada de <em>Place Blanche<\/em>, y con m\u00e1s de 120 comunardas en su \u201cbatall\u00f3n de amazonas\u201d[33] ofreci\u00f3 fuerte resistencia a los invasores, las \u201chero\u00ednas de Par\u00eds\u201d[34].<\/p>\n<p><em>\u201cEntonces fue inventada la leyenda de las petroleras, que, difundida por la prensa cost\u00f3 la vida de centenas de infelices. Corri\u00f3 el rumor que brujas hechiceras tiraban petr\u00f3leo en llamas en los s\u00f3tanos. Toda mujer mal vestida, cargando una lata de leche, un frasco, una botella vac\u00eda, puede ser acusada de petrolera, arrastrada en jirones hasta el muro m\u00e1s pr\u00f3ximo, y muerta a tiro a rev\u00f3lver\u201d<\/em>[35].<\/p>\n<p><strong>La resistencia en Montmartre<\/strong><\/p>\n<p>Montmartre, donde la Comuna hab\u00eda tenido inicio, era el punto m\u00e1s fuerte para la defensa. Quien comand\u00f3 la resistencia fue el general Napole\u00f3n La Cecilia, pero como era corso ten\u00eda dificultad con el franc\u00e9s, tal vez por eso reclamase: \u201cNo me obedecen\u201d[36]. Las barricadas estaban desorganizadas y los soldados de la Guardia Nacional abatidos. \u00c9l encontr\u00f3 85 ca\u00f1ones sin uso desde hac\u00eda dos meses, algunos totalmente inutilizables. Las granadas de Montmartre, Belleville y Menilmontant no iban lejos.<\/p>\n<p>Los ca\u00f1ones hab\u00edan sido tratados de manera negligente en su mantenimiento y demoraron mucho en disparar, haci\u00e9ndolo solo cuando los versalleses ya estaban bien protegidos. <em>\u201cOchenta y cinco ca\u00f1ones y cerca de 20 ametralladoras yacen ah\u00ed sucios, en desorden\u201d<\/em>[37], no hay parapetos, blindajes o plataformas.<\/p>\n<p>Lo que solamente fue compensado por la bravura de los combatientes y sus comandantes, como Benoit Malon, Elisabeth Dimitrieff y Louise Michel, que cuando no ten\u00edan m\u00e1s municiones y obuses usaron piedras y bet\u00fan, pero se negaron a rendirse.<\/p>\n<p>Los versalleses, por tres posiciones diferentes y comandados por Chinchant, pasaron por Batignolles y avanzaron hacia Montmartre. Dombrowski fue muerto en la barricada de la calle Myrha.<\/p>\n<p>La fama de Montmartre era tan grande que MacMahon solo atac\u00f3 cuando llegaron sus mejores tropas; esos millares de soldados llevaron horas, a veces, para tomar barricadas defendidas por una docena de tiradores. Los que resist\u00edan pr\u00e1cticamente no ten\u00edan ni comida ni municiones. Los \u201cVoluntarios del Sena\u201d hicieron 2.000 prisioneros en las b\u00fasquedas casa por casa, e instalaron una corte marcial donde centenas fueron ejecutados. La ca\u00edda de Montmartre fue el golpe mortal para la resistencia.<\/p>\n<p>Los versalleses mataban indiscriminadamente, a lo largo del camino, a hombres, mujeres, ni\u00f1os, m\u00e9dicos que trataban a los heridos, y a sus soldados si se negaban a matar a mujeres y ni\u00f1os. Una verdadera masacre fue realizada en este barrio.<\/p>\n<p>Avanzaron para Belleville, donde los comunardos a\u00fan resist\u00edan con artiller\u00eda y municiones. La 11\u00aa Legi\u00f3n de la Guardia Nacional pas\u00f3 a ser la tropa central para la defensa. La resistencia fue tenaz y osada en este barrio que ten\u00eda una organizaci\u00f3n m\u00e1s eficiente que cualquier otra regi\u00f3n, pero a\u00fan con barricadas inadecuadas y ca\u00f1ones insuficientes. Pero el elemento fundamental para su derrota fue el aislamiento[38].<\/p>\n<p>El \u00faltimo lugar importante a ser tomado fue La Bastilla. Wroblewski organiz\u00f3 la brav\u00eda resistencia en el lugar. Forzado a retirarse, \u00e9l retrocede y cruza el Sena a\u00fan con mil combatientes y algunos ca\u00f1ones[39].<em>\u201cEn esta batalla callejera, como en campo abierto, los ni\u00f1os se mostraron grandes como los hombres\u201d<\/em>[40].<\/p>\n<p>El 25 de mayo, Eugene Varlin sustituye a Delescluze como secretario de Guerra, pero por poco tiempo. Fue uno de los \u00faltimos en abandonar el comando retrocediendo hasta Belleville, y fue muerto luego de la toma de este basti\u00f3n. Junto con Ranvier, \u201cel alma de La Villette y de Belleville\u201d[41], comandan la resistencia al lado de lo que sobr\u00f3 del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional.<\/p>\n<p>El 28 de mayo, los \u00faltimos combatientes de la Comuna sucumbieron en las laderas de Belleville y Montmartre.<\/p>\n<p><strong>El fin de la semana sangrienta<\/strong><\/p>\n<p>La masacre durante toda la semana fue grande y tuvo su punto culminante con centenas de vencidos abatidos a ametralladora. Las bajas del ej\u00e9rcito de Versalles totalizaron 873 muertes y 6.424 heridos. Las v\u00edctimas de la Comuna nunca fueron contadas oficialmente, pero se estima que fueron de 6.000 a 7.000 combatientes adem\u00e1s de cerca de 17.000 fusilamientos sin juicios, llegando a un total de 35.000 muertos, sumando las v\u00edctimas, lo que es posible ya que en Belleville fueron 2.000[42]. Tambi\u00e9n se hicieron cerca de 35.000 prisioneros llevados encadenados, en nav\u00edos, hac\u00eda Gran Breta\u00f1a, y 4.500 degradados para Nueva Caledonia.<\/p>\n<p>El \u201cMuro de los Federados\u201d, en el cementerio del P\u00e8re-Lachaise, fue uno de los lugares de los fusilamientos en masa. Los prisioneros que fueron llevados para el cuartel Lobau en Versalles, llamado el \u201cMatadero de Versalles\u201d, tambi\u00e9n eran sumariamente muertos.<\/p>\n<p>A los bandos paramilitares les fueron distribuidas abrazaderas tricolor, para que oficialmente pudiesen realizar la matanza; muchos de ellos no participaron de los combates[43]. El general Gaston Gallifet qued\u00f3 conocido como \u201cLa Estrella del Terror Tricolor\u201d y afirmaba preferir ser conocido como un \u201cgran asesino que como un peque\u00f1o homicida\u201d[44]. Pero el arquitecto de todo era Thiers, que quer\u00eda que la mayor cantidad de combatientes fuese muerto en Par\u00eds para que el m\u00ednimo llegase a Versalles. Fue proclamado presidente de la Tercera Rep\u00fablica en agosto de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Cerca de 1.500 comunardos llegaron a B\u00e9lgica, 2.500 a Suiza, y pocos a Inglaterra y Espa\u00f1a[45].<\/p>\n<p><strong>Aprender con los errores<\/strong><\/p>\n<p>La Comuna de Par\u00eds fue y es reivindicada por todos los que se consideran revolucionarios pero, desde el punto de vista militar, la Comuna sufri\u00f3 una derrota a pesar de la magn\u00edfica capacidad militar de los obreros parisinos. Por eso, es muy importante identificar los errores que llevaron a eso, incluso para poder corregirlos.<\/p>\n<p>Que podr\u00edan ser sintetizados como fruto de la indecisi\u00f3n y del esp\u00edritu conciliador de las esferas dirigentes, que llev\u00f3 a su desagregaci\u00f3n[46].<\/p>\n<p>Marx cre\u00eda que el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional cedi\u00f3 prematuramente el lugar dirigente al Comit\u00e9 Ejecutivo de la Comuna electa. Pues la primera tarea deber\u00eda pertenecer a un \u00f3rgano de combate, que deber\u00eda coordinar el centro de la insurrecci\u00f3n y de las operaciones militares y no una administraci\u00f3n aut\u00f3noma de la democracia obrera[47]. Pues la Comuna deber\u00eda haber tomado inmediatamente la ofensiva contra Versalles; adem\u00e1s no expropi\u00f3 los bancos, un error cien veces peor<em>\u201d<\/em>[48]. Lissagaray afirma que la Comuna <em>\u201cera una barricada y no una administraci\u00f3n\u201d<\/em>[49].<\/p>\n<p>Para Lenin, los principales errores de la Comuna se concentraron en la insuficiencia de la ofensiva, la insuficiencia de la conciencia y decisi\u00f3n [para] destruir la m\u00e1quina burocr\u00e1tica y militar del Estado y el poder de la burgues\u00eda[50].<\/p>\n<p>Para Trotsky, la Comuna de Par\u00eds fue una <em>\u201cexperiencia demasiado restricta\u201d<\/em>, combinada con la <em>\u201cfalta de preparaci\u00f3n de sus militantes, la confusi\u00f3n del programa, la falta de unidad entre los dirigentes, la indecisi\u00f3n de los proyectos, la excesiva perturbaci\u00f3n en la ejecuci\u00f3n, y el terrible desastre que de ah\u00ed result\u00f3\u201d<\/em>[51].<\/p>\n<p><em>\u201cLa Comuna no es una Asamblea Constituyente (\u2026) es un consejo de guerra; ella solo debe tener un fin: la victoria; un arma: la fuerza; una ley: la salvaci\u00f3n p\u00fablica\u201d<\/em>[52].<\/p>\n<p>Con certeza, Lenin y Trotsky utilizaron las ense\u00f1anzas y los errores de la Comuna de Par\u00eds para preparar la toma del poder en Rusia, en 1917.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] Friedrich Engels. <em>El papel de la violencia en la historia<\/em>.<\/p>\n<p>[2] Introducci\u00f3n de Friedrich Engels a la edici\u00f3n de 1891, en <em>La Guerra Civil en Francia<\/em>, de Marx.<\/p>\n<p>[3] Arrondissements.<\/p>\n<p>[4] John Merriman, <em>A Comuna de Paris-1871: origens e massacre <\/em>(publicado en espa\u00f1ol con el nombre:<em> Masacre. Vida y muerte en la Comuna de Par\u00eds de 1871<\/em>).<\/p>\n<p>[5] Prosper-Oliver Lissagaray. <em>Historia de la Comuna de 1871,<\/em> cap\u00edtulo XXIII.<\/p>\n<p>[6] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[7] \u00cddem.<\/p>\n<p>[8] Karl Marx, <em>La Guerra Civil en Francia<\/em>, cap\u00edtulo III.<\/p>\n<p>[9] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[10] \u00cddem.<\/p>\n<p>[11] \u00cddem.<\/p>\n<p>[12] \u00cddem.<\/p>\n<p>[13] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVII.<\/p>\n<p>[14] \u00eddem, cap\u00edtulo XIV.<\/p>\n<p>[15] John Merriman, op. cit., \u201cLa muerte llega para el arzobispo\u201d.<\/p>\n<p>[16] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVII.<\/p>\n<p>[17] Prosper-Oliver Lissagaray , op. cit., cap. XVII, \u201cQue no da orientaci\u00f3n, pero es pr\u00f3digo en proclamas\u201d.<\/p>\n<p>[18] Prosper-Oliver Lissagaray, op.cit., cap\u00edtulo XXVI.<\/p>\n<p>[19] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVII.<\/p>\n<p>[20] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XXII.<\/p>\n<p>[21] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit.<\/p>\n<p>[22] Frente a la orden de Thiers de que la polic\u00eda abandone Par\u00eds, cerca de 2.500 polic\u00edas ingresaron en las tropas a camino de Versalles. Cerca de 1.500 de ellos no siguieron el camino, con una parte qued\u00e1ndose con las tropas revolucionarias, en: John Merriman, op.cit.<\/p>\n<p>[23] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit, cap\u00edtulo XXI.<\/p>\n<p>[24] John Merriman, op. cit., \u201cLa batalla se vuelve contra los comunardos\u201d.<\/p>\n<p>[25] John Merriman, op. cit., \u201cComienza la Semana Sangrienta\u201d.<\/p>\n<p>[26] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[27] John Merriman, op. cit., \u201cComienza la Semana Sangrienta\u201d.<\/p>\n<p>[28] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[29] John Merriman, op. cit., \u201cComienza la Semana Sangrienta\u201d.<\/p>\n<p>[30] Karl Marx, <em>La Guerra Civil en Francia<\/em>, cap\u00edtulo IV.<\/p>\n<p>[31] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[32] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVII.<\/p>\n<p>[33] John Merriman, op. cit., \u201cLas cortes marciales en acci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>[34] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[35] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XIX.<\/p>\n<p>[36] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVIII.<\/p>\n<p>[37] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XVII.<\/p>\n<p>[38] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[39] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XXX. \u201cConsiderado como Dombrowski, el \u00fanico comandante con cualidades para comandar\u201d.<\/p>\n<p>[40] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XXX.<\/p>\n<p>[41] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XXXI.<\/p>\n<p>[42] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[43] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[44] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[45] John Merriman, op. cit.<\/p>\n<p>[46] Le\u00f3n Trotsky. <em>Comunismo y Terrorismo.<\/em><\/p>\n<p>[47] \u00cddem.<\/p>\n<p>[48] Prosper-Oliver Lissagaray, op. cit., cap\u00edtulo XIV.<\/p>\n<p>[49] Le\u00f3n Trotsky. <em>Comunismo y Terrorismo.<\/em><\/p>\n<p>[50] V. I. Lenin. \u201cMateriales preparatorios del libro <em>El Estado y la Revoluci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>[51] Le\u00f3n Trotsky. <em>Comunismo y Terrorismo.<\/em><\/p>\n<p>[52] \u00cddem.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En setiembre de 1862, el rey Guillermo I de Prusia, frente a una seria crisis pol\u00edtica, nombr\u00f3 como su hombre fuerte al conde Otto von Bismarck para comandar su gobierno. 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