{"id":65029,"date":"2021-03-18T07:51:23","date_gmt":"2021-03-18T07:51:23","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=65029"},"modified":"2024-11-03T13:28:27","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:27","slug":"paris-obrera-armada-las-lecciones-de-una-pagina-gloriosa-del-movimiento-obrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/paris-obrera-armada-las-lecciones-de-una-pagina-gloriosa-del-movimiento-obrero\/","title":{"rendered":"Par\u00eds obrera armada. Las lecciones de una p\u00e1gina gloriosa del movimiento obrero"},"content":{"rendered":"<p><em>Lenin y Trotsky no ten\u00edan dudas y lo repet\u00edan siempre: la victoria de Octubre de 1917 fue posible tambi\u00e9n gracias al estudio detallado que los bolcheviques hicieron de la Comuna de 1871[1].<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Francesco Ricci<\/p>\n<p>Por otro lado, el socialismo franc\u00e9s, y su historia de revoluciones (de 1789 a 1794, de los a\u00f1os treinta del siglo XIX a junio de 1848), era una de las tres fuentes de la propia elaboraci\u00f3n de Marx y Engels (juntamente con la econom\u00eda inglesa, Ricardo, y la filosof\u00eda alemana: Hegel y Feuerbach).<\/p>\n<p>As\u00ed, es importante estudiar hoy la Comuna, sus conquistas y sus errores. No es un ejercicio ret\u00f3rico referido al calendario de conmemoraciones, no es un estudio acad\u00e9mico, sino un trabajo de estudio para buscar construir la victoria de las revoluciones futuras.<\/p>\n<p><strong>La noche de los ca\u00f1ones<\/strong><\/p>\n<p>En la noche entre el 17 al 18 de marzo de 1871, despu\u00e9s de ser repelidos para Belleville [barrio de Par\u00eds], los soldados del gobierno republicano de Thiers buscaron retomar los 271 ca\u00f1ones y las 146 ametralladoras que la Guardia Nacional ten\u00eda instalados en la colina de Montmartre que domina Par\u00eds. Pero el proletariado, teniendo al frente los comit\u00e9s de mujeres (entre ellos, el de la profesora Louise Michel), cierra el camino e invita a los soldados a desobedecer las \u00f3rdenes, a levantarse contra los generales. Es el inicio de la insurrecci\u00f3n que, bajo la direcci\u00f3n del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional, ocupa todos los puntos neur\u00e1lgicos de la ciudad y se apodera del Hotel de Ville, sede del gobierno. El gobierno burgu\u00e9s huye de la capital y se refugia en la vecina Versalles.<\/p>\n<p><strong>La primera estructura de tipo \u00absovi\u00e9tico\u00bb de la historia<\/strong><\/p>\n<p>La Guardia Nacional era una vieja instituci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de 1789-1794. Pero si durante la primera revoluci\u00f3n francesa fue esencialmente un instrumento de la burgues\u00eda; si en la revoluci\u00f3n de 1848 fue uno de los instrumentos de la contrarrevoluci\u00f3n burguesa contra la primera insurrecci\u00f3n obrera (junio); en 1871 fue otra cosa.<\/p>\n<p>Reconstituida sobre bases nuevas en 1870, despu\u00e9s de la derrota de Napole\u00f3n III en la guerra contra los prusianos de Bismarck[2] que hab\u00eda abierto las puertas a una nueva Rep\u00fablica (dirigida por un gobierno burgu\u00e9s), en 1871 era una milicia de obreros. Trescientos mil obreros armados en Par\u00eds constitu\u00edan, como Marx escrib\u00eda en aquellos d\u00edas, el principal obst\u00e1culo que la burgues\u00eda encontraba ante s\u00ed. Un obst\u00e1culo a la tentativa del gobierno de obligar a los trabajadores a pagar la crisis econ\u00f3mica (y las deudas de la guerra). Por esto, Thiers antes hab\u00eda intentado dispersarla, reducirla, y luego abolir los sueldos, para despu\u00e9s desarmarla.<\/p>\n<p>Esta nueva Guardia Nacional, compuesta por obreros de la industria y artesanos, estaba dotada de una estructura y de organismos propios[3]. Los obreros constitu\u00edan entonces una clase relativamente desarrollada y con un alto grado de concentraci\u00f3n en Par\u00eds: en los astilleros trabajaban 70.000 obreros, otras grandes concentraciones eran la Govin, f\u00e1brica de locomotoras, la f\u00e1brica de armas del Louvre, etc. Y la Guardia Nacional ten\u00eda una conformaci\u00f3n que anticipaba, de cierta forma, los consejos de obreros y de soldados (los soviets) que nacieron en Rusia durante la primera revoluci\u00f3n de 1905 y, nuevamente, en febrero de 1917.<\/p>\n<p><strong>Dos meses de gobierno obrero<\/strong><\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n y la toma del palacio de gobierno y de Par\u00eds, la divisi\u00f3n del ej\u00e9rcito y su disoluci\u00f3n como estructura del dominio capitalista, es decir, la ruptura revolucionaria del Estado burgu\u00e9s, constituyen los actos de nacimiento del primer gobierno obrero de la historia. Un gobierno que durar\u00e1 solamente dos meses.<\/p>\n<p>Dos meses que revolucionaron la sociedad en todos su aspectos. Se cuentan en cerca de un centenar los peri\u00f3dicos diarios de los <em>communards<\/em>. Son infinitas las asambleas cotidianas para organizar el nuevo poder: no bastando los lugares para las reuniones, se expulsaba de las iglesias a los padres y sus crucifijos, transformando cada lugar en un instrumento para la administraci\u00f3n del poder obrero.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s de la toma del poder, tras la fuga a Versalles de los parlamentarios burgueses (electos por la nueva Rep\u00fablica), el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional convocaba a nuevas elecciones para elegir no otro parlamento sino exactamente una Comuna (con cerca de noventa miembros), que asum\u00eda los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.<\/p>\n<p>El gobierno obrero tomar\u00eda inmediatamente una serie de medidas: requisici\u00f3n de las f\u00e1bricas y su reorganizaci\u00f3n bajo control obrero, requisici\u00f3n de las casas vac\u00edas y su readjudicaci\u00f3n a los trabajadores, asistencia m\u00e9dica gratuita (y derecho para las mujeres al aborto), reforma integral de la escuela (no m\u00e1s como instrumento de la burgues\u00eda), expropiaci\u00f3n de los bienes de la Iglesia\u2026<\/p>\n<p>Solamente una parte de estas medidas fue efectivamente realizada. Falt\u00f3 el tiempo, falt\u00f3 una direcci\u00f3n un\u00edvoca y coherente del gobierno. Sobre todo, fue necesario defender inmediatamente el nuevo poder del asalto de las burgues\u00edas francesa y prusiana que, enemigas en la guerra que reci\u00e9n hab\u00eda acabado, reencontraron una plena unidad de intenciones cuando fue la hora de aplastar la revoluci\u00f3n obrera, cercando con armas a Par\u00eds e invadi\u00e9ndola para realizar una masacre sin precedentes (se cuentan m\u00e1s de cien mil v\u00edctimas de los fusilamientos sumarios, de los procesos, de las persecuciones implementadas por la burgues\u00eda). El 28 de mayo de 1871, las tropas del gobierno Thiers (reconstituidas con la ayuda de Bismarck) derribaban la \u00faltima barricada y retomaban Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Errores, l\u00edmites y contradicciones de la Comuna<\/strong><\/p>\n<p>Incluso cuando la definieron inmediatamente como \u201cel mayor evento del movimiento obrero\u201d, y trabajando incesantemente para apoyar el desarrollo de la lucha a muerte contra la burgues\u00eda, Marx y Engels no renunciaron nunca a indicar los errores y l\u00edmites de la Comuna, en una tentativa (durante aquellos dos meses) de aportar decisivas correcciones; y con el intento (tras la ca\u00edda de la Comuna) de propagar las ense\u00f1anzas, incluso aquellas negativas, para aprovechar las lecciones de aquella derrota y avanzar hacia nuevas y m\u00e1s duraderas victorias.<\/p>\n<p>En decenas de cartas escritas en aquellos d\u00edas, y en cada texto posterior, los dos principales dirigentes comunistas del movimiento revolucionario indicaron, en particular, algunos puntos que contribuyeron para el fracaso de aquel grandioso experimento. Aqu\u00ed, por razones de espacio, indicaremos sumariamente las lecciones negativas que Marx apunt\u00f3 sobre la Comuna. Podemos resumirlas en dos puntos.<\/p>\n<p>Primero: las medidas econ\u00f3micas efectivamente implementadas por la Comuna (en este caso, por responsabilidad especialmente del componente proudhoniano, es decir, anarquista y reformista) fueron insuficientes. En particular, aunque teorizando y practicando parcialmente la expropiaci\u00f3n de la propiedad burguesa de los medios de producci\u00f3n, la Comuna se postr\u00f3 ante el Banco Nacional y pidi\u00f3\u2026 un pr\u00e9stamo, en lugar de apoderarse del propio Banco.<\/p>\n<p>Segundo: las medidas pol\u00edtico-militares fueron insuficientes, tard\u00edas y confusas. En lugar de atacar el gobierno que hab\u00eda huido para Versalles, antes de que este tuviera tiempo de reorganizarse y cercar Par\u00eds, esper\u00f3, y tard\u00f3 despu\u00e9s tambi\u00e9n en la organizaci\u00f3n de la defensa armada de la capital, confi\u00e1ndola en diversos casos a oficiales incapaces y excedi\u00e9ndose en la generosidad contra los adversarios que se preparaban en armas. El \u00abterror rojo\u00bb contra los enemigos de la revoluci\u00f3n fue, como recuerda Engels, m\u00e1s anunciado que practicado, o practicado con \u00abexcesiva bondad\u00bb. En lugar de dar prioridad a la extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n hacia otras grandes ciudades francesas, \u00fanica v\u00eda para romper de hecho el aislamiento pol\u00edtico, la Comuna se cerr\u00f3 en s\u00ed misma, y el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional \u00abperdi\u00f3 tiempo\u00bb (la expresi\u00f3n es de Marx, retomada por Trotsky) queriendo ceder el poder que hab\u00eda conquistado a una estructura electa. As\u00ed, convoc\u00f3 a elecciones para la Comuna (formalmente a trav\u00e9s del \u00absufragio universal\u00bb, pero en las que participaron, de hecho, solamente los trabajadores, visto que los burgueses hab\u00edan huido en gran medida o se manten\u00edan en silencio).<\/p>\n<p><strong>Un \u00abpunto de partida de peso hist\u00f3rico\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Incluso con sus contradicciones, con sus l\u00edmites y errores, en sus intenciones subjetivas, en el sentido general que expresaba, recuerda Marx, \u201cla Comuna fue el primer gobierno obrero de la historia\u201d, el primer gobierno de los trabajadores que gobern\u00f3 en favor de los trabajadores. Por eso Marx escrib\u00eda, poco tiempo antes de la derrota, en una carta a Kugelmann: \u00abCualquiera sea el resultado inmediato, un punto de partida de peso hist\u00f3rico universal fue conquistado\u00bb[4].<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se refer\u00eda Marx? En particular, al hecho de que la Comuna hab\u00eda ense\u00f1ado para siempre, en la pr\u00e1ctica (y esto val\u00eda m\u00e1s que mil programas y textos), que los trabajadores no pueden simplemente \u00abconquistar\u00bb el Estado de la burgues\u00eda y \u00abconvertirlo\u00bb a sus intereses. Aquel Estado, sus instituciones, su parlamento (a\u00fan el m\u00e1s democr\u00e1tico), sus cuerpos armados, deben ser \u00abquebrados\u00bb; no se precisa una imposible obra de \u201creforma pac\u00edfica\u201d, es necesaria la ruptura revolucionaria, es decir, la insurrecci\u00f3n y la guerra civil (cuya duraci\u00f3n y grado de intensidad y de violencia dependen no de una elecci\u00f3n de los revolucionarios, sino del grado de resistencia que las clases dominantes estar\u00e1n en condiciones de contraponer para defender su propiedad de los medios de producci\u00f3n y de cambio).<\/p>\n<p>Al Estado de la burgues\u00eda, derribado por la revoluci\u00f3n, es necesario sustituirlo por un Estado distinto, basado en los organismos de lucha de los trabajadores, un Estado obrero. La dictadura de la burgues\u00eda (dictadura de una \u00ednfima minor\u00eda sobre la gran mayor\u00eda) necesita ser sustituida por una dictadura del proletariado (que en la sociedad constituye la gran mayor\u00eda). En otras palabras, otra econom\u00eda, centralizada y planificada sobre la base de las exigencias de la mayor\u00eda, que no puede basarse en la falsa y formal democracia burguesa y sus instituciones: es necesario otro Estado, otra democracia. Los obreros de la Comuna, con su heroica (e infelizmente fracasada) tentativa indicaron, conclu\u00eda Marx, en la pr\u00e1ctica, por primera vez en la historia, \u00abla forma finalmente encontrada\u00bb de la dominaci\u00f3n proletaria. Por primera vez, hab\u00edan construido un gobierno obrero porque, por primera vez, hab\u00edan destruido completamente el gobierno de la burgues\u00eda, refutando la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases que, hasta entonces (por ejemplo, en la Francia de febrero de 1848, con el ingreso de Louis Blanc en el gobierno burgu\u00e9s), hab\u00eda llevado a los representantes obreros a ocupar puestos en los gobiernos de la burgues\u00eda y a subordinar as\u00ed los intereses de los trabajadores a los intereses burgueses, sacrificando la lucha de clase a los presuntos (e inexistentes) \u00abintereses comunes\u00bb de las clases.<\/p>\n<p>Se trataba realmente de una conquista \u00abte\u00f3rica\u00bb (impuesta en la pr\u00e1ctica) de peso fundamental. No es por casualidad que cada vez que el movimiento obrero (guiado por las direcciones traidoras) abandon\u00f3 esta \u00abconquista\u00bb y renunci\u00f3 a la independencia de clase en relaci\u00f3n con la burgues\u00eda y sus gobiernos, termin\u00f3 en un callej\u00f3n sin salida. No es por casualidad que el centro de toda pol\u00edtica reformista, es decir, contrarrevolucionaria, siempre consisti\u00f3 en conducir a los trabajadores a creer en la colaboraci\u00f3n de gobierno con el adversario.<\/p>\n<p>Toda la pol\u00edtica de traici\u00f3n operada por la socialdemocracia a inicios del siglo XX, que llev\u00f3 al apoyo de los gobiernos burgueses empe\u00f1ados en la masacre de la Primera Guerra Mundial; toda la pol\u00edtica de los llamados \u00abfrentes populares\u00bb guiada por el estalinismo de los a\u00f1os treinta, que preve\u00eda el apoyo y la participaci\u00f3n directa en gobiernos burgueses; toda la pol\u00edtica de la socialdemocracia en los decenios siguientes, hasta la versi\u00f3n (caricaturesca) representada por el reformismo \u201coficialista\u201d contempor\u00e1neo; todas las derrotas a que el reformismo gui\u00f3 al movimiento obrero reposan sobre la negaci\u00f3n de la \u00abforma finalmente descubierta\u00bb por los obreros parisinos. Es por esto que no solamente la burgues\u00eda sino tambi\u00e9n el reformismo de todas las \u00e9pocas (y tambi\u00e9n los anarquistas) hacen de todo para negar o, por lo menos, para falsificar, aquella p\u00e1gina de la historia. Es por esto que aquella p\u00e1gina de la historia pertenece plenamente solo a los revolucionarios.<\/p>\n<p><strong>Sin partido comunista ninguna revoluci\u00f3n puede vencer y desarrollarse<\/strong><\/p>\n<p>Pero nuestra reconstrucci\u00f3n de la Comuna y de sus ense\u00f1anzas, aunque necesariamente esquem\u00e1tica, ser\u00eda del todo incompleta si no dij\u00e9ramos algo sobre la principal causa (en opini\u00f3n de Marx, Lenin y Trotsky) de su derrota. Todos los grandes dirigentes revolucionarios que estudiaron la Comuna concuerdan en decir que esta fracas\u00f3 por la ausencia de una direcci\u00f3n, de un partido, coherentemente marxista. Ninguna revoluci\u00f3n de la historia ocurri\u00f3 \u00abespont\u00e1neamente\u00bb (la \u00abgeneraci\u00f3n espont\u00e1nea\u00bb no existe ni en la naturaleza ni en la pol\u00edtica). Siempre existen direcciones: las calidades de esas direcciones determinan las posibilidades de la victoria de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, estaban presentes en la Comuna todas las corrientes de la izquierda de la \u00e9poca (neojacobinos, proudhonianos, anarquistas bakuninistas, blanquistas) y, aunque una mayor\u00eda de los dirigentes estuviera ligada a la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores (es decir, la Primera Internacional), solamente unos pocos eran pr\u00f3ximos de las posiciones de la mayor\u00eda de la Internacional. Es decir, de las posiciones de Marx y Engels (los principales textos de Marx, a partir del primer libro de <em>El Capital<\/em>, publicado en 1867, eran substancialmente desconocidos en Francia, incluso por los dirigentes <em>communards<\/em>).<\/p>\n<p>No faltaban, entonces, organizaciones ligadas a las varias corrientes del movimiento obrero. Exist\u00eda incluso un embri\u00f3n de partido (el Comit\u00e9 Central de los Veinte Distritos, organizaci\u00f3n de militantes de vanguardia, basada sobre un programa de oposici\u00f3n de clase a la burgues\u00eda, nacido en setiembre de 1870). Pero los pocos marxistas, presentes en diversas organizaciones, y a veces (raramente) responsables de tareas de direcci\u00f3n en la Comuna, no dispon\u00edan a\u00fan de un partido propio[5]. Esto explica la raz\u00f3n de las oscilaciones, indecisiones, retardos, y de los gigantescos errores en la conducci\u00f3n de la Comuna. Y explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 Marx, pocas semanas antes de la insurrecci\u00f3n parisina, esperaba que el tiempo del choque de clase (precipitado por el ataque burgu\u00e9s para desarmar la Guardia Nacional) permitiera a los obreros revolucionarios construir aquel partido que faltaba[6].<\/p>\n<p>Fue el fracaso de la Comuna el elemento principal que llev\u00f3 a la crisis y, por lo tanto, a la decisi\u00f3n de disolver la Primera Internacional (basada sobre una \u00abingenua unidad de reformistas y revolucionarios\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Engels) para dar vida a una internacional y a partidos \u00abenteramente marxistas\u00bb[7].<\/p>\n<p>Como conclu\u00eda Trotsky, fue justamente la presencia en Rusia de un partido \u00abenteramente marxista\u00bb (el partido bolchevique) lo que permiti\u00f3 que la Comuna de Petrogrado de 1917 no fuera masacrada como aquella de Par\u00eds, y eso permiti\u00f3 constituir, de forma no ef\u00edmera (aunque tambi\u00e9n infelizmente destruida gracias a la posterior obra del estalinismo), una efectiva dictadura del proletariado[8].<\/p>\n<p>Esta es la principal ense\u00f1anza que nos dejaron como herencia los obreros que, ciento cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s, formaron el primer gobierno obrero de la historia: tambi\u00e9n las revoluciones futuras conseguir\u00e1n imponerse y desarrollarse en direcci\u00f3n al socialismo solamente si saben construir aquellos partidos coherentemente marxistas (es decir, hoy, trotskistas) y aquella internacional coherentemente comunista (es decir, hoy, la Cuarta Internacional), que son instrumentos indispensables para derribar el dominio capitalista y vencer.<\/p>\n<p>\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2013<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>[1] Una amplia parte de <em>Estado y Revoluci\u00f3n<\/em>, el libro que Lenin escribi\u00f3 en v\u00edsperas de la revoluci\u00f3n de Octubre, y todos los principales textos (por ejemplo, las \u00abTesis de Abril\u00bb) con los cuales el dirigente bolchevique \u00abrearm\u00f3\u00bb program\u00e1ticamente el partido para guiarlo a la victoria, est\u00e1n impregnados de referencias a la Comuna de 1871.<\/p>\n<p>[2] Prusianos: de Prusia, regi\u00f3n de Alemania que, bajo la direcci\u00f3n de Bismarck, comand\u00f3 el proceso de unificaci\u00f3n nacional alemana, derrotando a Francia, <em>ndt.<\/em><\/p>\n<p>[3] A finales de febrero de 1871, una asamblea de dos mil delegados de los batallones de la Guardia Nacional aprueba su constituci\u00f3n en Federaci\u00f3n republicana. El primer punto del programa es la abolici\u00f3n del ej\u00e9rcito permanente y su sustituci\u00f3n por una milicia de los trabajadores. Es la proclamaci\u00f3n de la ruptura con el Estado burgu\u00e9s y la forma de disolver sus \u201cfuerzas armadas\u201d, imponi\u00e9ndose como \u00fanica fuerza armada.<\/p>\n<p>[4] Carta de Marx a Kugelmann, 17 de abril de 1871 (Edici\u00f3n Brasile\u00f1a: K. Marx y F. Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Alfa-Omega, volumen 3, p. 263, <em>ndt.<\/em>).<\/p>\n<p>[5] Exist\u00eda en Par\u00eds un representante directo de la AIT, enviado por Marx, Serrailier. Adem\u00e1s de \u00e9l, Marx pod\u00eda contar en Par\u00eds solamente con otro dirigente: el obrero de origen h\u00fangaro Leo Frankel, y con algunos marxistas aislados, por ejemplo, la joven Elisabeth Dmitrieff, militante de origen ruso, alentada por Marx para ir a Par\u00eds, en marzo de 1871, y que se har\u00e1 dirigente de la Uni\u00f3n de las Mujeres. Sabemos que Marx manten\u00eda correspondencia tambi\u00e9n con Eugene Varlin (la m\u00e1s interesante figura de la Comuna) y que escribi\u00f3 diversas cartas al propio Varlin, a Serrailier y a Frankel (en gran medida perdidas).<\/p>\n<p>[6] \u201cUtilicemos con tranquilidad y resoluci\u00f3n todas las posibilidades ofrecidas por la libertad republicana, para trabajar en la organizaci\u00f3n de clase. Esto dar\u00e1 nuevas fuerzas herc\u00faleas (\u2026) para nuestra obra com\u00fan, la emancipaci\u00f3n del trabajo\u201d. As\u00ed escribi\u00f3 Marx en el segundo \u00abManifiesto del Consejo General de la Internacional\u00bb (9 de setiembre de 1870), en<em> La guerra civil en Francia<\/em> (Edici\u00f3n Brasile\u00f1a: K. Marx y F. Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Alfa-Omega, volumen 2, p. 57, <em>ndt.<\/em>).<\/p>\n<p>[7] Engels: \u00abYo creo que la pr\u00f3xima Internacional, despu\u00e9s que los libros de Marx hayan ejercido su influencia por algunos a\u00f1os, ser\u00e1 puramente comunista y propagandizar\u00e1 directamente nuestros principios\u201d (Carta a A. Sorge, 12 de setiembre de 1874 (Edici\u00f3n Brasile\u00f1a: K. Marx y F. Engels, <em>Obras Escogidas<\/em>, Alfa-Omega, volumen 3, p. 275, <em>ndt.<\/em>).<\/p>\n<p>[8] En diversos textos de los a\u00f1os treinta (ver nota bibliogr\u00e1fica abajo), Trotsky actualiza el an\u00e1lisis cl\u00e1sico de Marx y Lenin sobre la Comuna, y comenta c\u00f3mo esa no fue una efectiva dictadura del proletariado, sino solamente un embri\u00f3n: justamente porque, incluso aunque estuviera presente un embri\u00f3n de soviet (el Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional), faltaba en ella un partido marxista de vanguardia que, enfrent\u00e1ndose con las corrientes reformistas (como hicieron los bolcheviques en 1917 contra los mencheviques y socialistas revolucionarios &#8211; SR) y destruy\u00e9ndolos pol\u00edticamente, ganara los organismos de lucha de los trabajadores para un coherente programa comunista volcado hacia la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p><strong>Lecturas para conocer la Comuna de 1871<\/strong><\/p>\n<p>Los interesados en profundizar el conocimiento sobre la Comuna de 1871 pueden utilizar esta hoja de ruta de lecturas (infelizmente, salvo la parte de los textos de los cl\u00e1sicos del marxismo, la historiograf\u00eda m\u00e1s reciente y m\u00e1s interesante sobre este tema est\u00e1 casi enteramente en lengua francesa).<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1) Karl Marx, <em>La guerra civil en Francia <\/em>(se encuentra en decenas de ediciones) contiene los m\u00e1s importantes textos escritos por Marx para la Primera Internacional sobre la guerra franco-prusiana y sobre la Comuna de Par\u00eds.<\/p>\n<p>2) V. I. Lenin, <em>Estado y Revoluci\u00f3n <\/em>(disponible en varias ediciones). Es el texto fundamental de Lenin sobre el marxismo y el Estado. Un cap\u00edtulo entero est\u00e1 dedicado a la Comuna de 1871.<\/p>\n<p>3) V. I. Lenin, <em>La revoluci\u00f3n proletaria y el renegado Kautsky<\/em>. Se trata de la pol\u00e9mica contra Kautsky y su concepci\u00f3n de un Estado abstracto puesto por encima de las clases. Tambi\u00e9n aqu\u00ed es central el tema de la Comuna.<\/p>\n<p>4) Le\u00f3n Trotsky, \u201cLe lezioni della Comune\u201d (1921) [Las lecciones de la Comuna], prefacio al libro de C. Tal\u00e8s, <em>La Commune de Paris<\/em> (edici\u00f3n italiana: Iskra, 1970).<\/p>\n<p>5) Le\u00f3n Trotsky, <em>Terrorismo y comunismo<\/em>. Es un texto fundamental de Trotsky, escrito en 1919; constituye un segundo \u00abanti-Kautsky\u00bb, menos conocido que el de Lenin. Pero, en ciertos aspectos es a\u00fan m\u00e1s eficaz en la defensa de la dictadura del proletariado frente a los ataques revisionistas del reformismo.<\/p>\n<p>6) Jean Bruhat, Jean Dautry, Emile Tersen, <em>La Comune del 1871<\/em> (edici\u00f3n italiana: Editori Riuniti, 1971). Es seguramente la mejor historia de la Comuna, la m\u00e1s confiable (aunque sus opiniones no siempre puedan ser compartidas).<\/p>\n<p>7) Bernard Noel, <em>Dictionnaire de la Commun<\/em>e [<em>Diccionario de la Comuna<\/em>] (en franc\u00e9s, M\u00e9moire du livre, 2000) es un diccionario util\u00edsimo para no perderse entre eventos, protagonistas y nombres de la Comuna.<\/p>\n<p>8) Charles Rihs, <em>La Commune de Paris, sa structure et ses doctrines<\/em> [<em>La Comuna de Par\u00eds, su estructura y sus doctrinas<\/em>] (en franc\u00e9s, Ed. du Seuil, 1973). Es el mejor texto cr\u00edtico sobre la Comuna. Contiene un estudio profundo de las varias corrientes del movimiento obrero que participaron de la Comuna y de sus conflictos.<\/p>\n<p>9) Jean Dautry, Lucien Scheler, <em>Le Comit\u00e9 Central R\u00e9publicain des vingt arrondissements de Paris<\/em> [<em>El Comit\u00e9 Central Republicano de los Veinte Distritos de Par\u00eds<\/em>] (en franc\u00e9s, Editions Sociales, 1960). Es un texto fundamental, de hecho el \u00fanico que estudia de forma profunda aquel embri\u00f3n de partido obrero que nace en v\u00edsperas de la Comuna y cuyos dirigentes tuvieron, individualmente, un papel central.<\/p>\n<p>10) Michel Cordillot: <em>Eugene Varlin <\/em>(en franc\u00e9s, Ed. Ouvri\u00e8res, 1991): la m\u00e1s reciente (y bien documentada) biograf\u00eda del m\u00e1s avanzado dirigente obrero de la Comuna (su aproximaci\u00f3n al marxismo fue interrumpida por las balas de la represi\u00f3n).<\/p>\n<p>11) Por fin, un an\u00e1lisis de las posiciones de Marx, Engels, Lenin y Trotsky sobre la Comuna (rele\u00eddas a la luz de las informaciones sobre la Comuna suministradas por la historiograf\u00eda del siglo XX) se encuentra en: F. Ricci, \u00abLa Comuna de Par\u00eds (1871): precursora de la Comuna de Petrogrado (1917)\u00bb, publicado en portugu\u00e9s y espa\u00f1ol en la revista <em>Marxismo Vivo<\/em> n. 16, 2007 y, en una nueva traducci\u00f3n corregida y mejorada, en este especial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lenin y Trotsky no ten\u00edan dudas y lo repet\u00edan siempre: la victoria de Octubre de 1917 fue posible tambi\u00e9n gracias al estudio detallado que los bolcheviques hicieron de la Comuna de 1871[1].<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":65030,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[16204,6482],"tags":[16365,6914,13346,16366,16364,2847,10969],"class_list":["post-65029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-150-anos-de-la-comuna-de-paris","category-historia","tag-estructura-sovietica-de-la-comuna","tag-francesco-ricci","tag-gobierno-obrero","tag-limites-de-la-comuna","tag-paris-obrera-armada","tag-partido-revolucionario","tag-violencia-revolucionaria"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/comuna-de-paris-o-que-foi-acoes-e-protagonistas-do-assalto-aos-ceus-1024x685-1.jpg?fit=1024%2C685&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/comuna-de-paris-o-que-foi-acoes-e-protagonistas-do-assalto-aos-ceus-1024x685-1.jpg?fit=1024%2C685&ssl=1","categories_names":["150 a\u00f1os de la Comuna de Par\u00eds","Historia"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65029"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65108,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65029\/revisions\/65108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}