{"id":64922,"date":"2021-03-19T11:20:11","date_gmt":"2021-03-19T11:20:11","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=64922"},"modified":"2024-11-03T13:28:26","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:26","slug":"el-lugar-del-manifiesto-comunista-en-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-lugar-del-manifiesto-comunista-en-la-historia\/","title":{"rendered":"El lugar del Manifiesto Comunista en la historia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><em>\u00abEsta obra expone, con una claridad y una brillantez geniales, la nueva concepci\u00f3n del mundo, el materialismo consecuente aplicado tambi\u00e9n al campo de la vida social, la dial\u00e9ctica como la m\u00e1s completa y profunda doctrina del desarrollo, la teor\u00eda de la lucha de clases y del papel revolucionario hist\u00f3rico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, comunista\u00bb V. I. Lenin, 1914. <\/em><!--more--><\/p>\n<p>Durante la \u00faltima semana de febrero de 1848, la peque\u00f1a litograf\u00eda de J. E. Burghard ubicada en el n\u00famero 46 de la calle Liverpool, centro de Londres, termin\u00f3 la impresi\u00f3n de tres mil copias de un panfleto escrito en alem\u00e1n que ostentaba el t\u00edtulo <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>. Nadie hubiera podido imaginar el tremendo impacto te\u00f3rico que ese folleto, originalmente con 23 p\u00e1ginas, causar\u00eda en el futuro de la humanidad. Hace 173 a\u00f1os el \u201cespectro\u201d del <em>Manifiesto<\/em> \u201crecorre el mundo\u201d, inspirando la conciencia y la acci\u00f3n pol\u00edtica de millones de personas.<\/p>\n<p>Por Daniel Sugasti<\/p>\n<p>Cualquiera sea la actitud hacia el marxismo o el comunismo, es un hecho que el <em>Manifiesto<\/em> se transform\u00f3 en una obra cl\u00e1sica no solo del pensamiento socialista sino de la literatura pol\u00edtica universal. Es un texto ineludible para comprender nuestra \u00e9poca hist\u00f3rica. Esto no significa, enti\u00e9ndase bien, que la realidad haya confirmado cada l\u00ednea escrita por Marx y Engels. Una lectura as\u00ed ser\u00eda dogm\u00e1tica, es decir, antimarxista<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. La fuerza del <em>Manifiesto<\/em> guarda relaci\u00f3n con que, en t\u00e9rminos metodol\u00f3gicos y program\u00e1ticos, sell\u00f3 el paso definitivo del socialismo ut\u00f3pico al cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Ni Marx ni Engels inventaron el socialismo ni el comunismo, como piensan algunos. Antes de 1848 esos conceptos no solo exist\u00edan sino que ejerc\u00edan considerable influencia a trav\u00e9s de penetrantes autores como el conde de Saint-Simon, Charles Fourier, Robert Owen, etc.<\/p>\n<p>Ellos sometieron las injusticias y el pauperismo provocado por el capitalismo a una cr\u00edtica severa. El problema consist\u00eda en que a las atrocidades de la burgues\u00eda opon\u00edan sistemas de ensue\u00f1o, idealizados sobre la base de la filantrop\u00eda y el esfuerzo, para convencer a las clases dominantes de la inmoralidad de la explotaci\u00f3n. En otras palabras, no comprend\u00edan la esencia del capitalismo ni identificaban la fuerza social capaz de superarla. En consecuencia, para los utopistas, el proletariado no pasaba de una clase oprimida, desmoralizada e inerte, pasible \u00fanicamente de compasi\u00f3n. No obstante, el socialismo ut\u00f3pico era producto de su tiempo. <em>\u201cSus teor\u00edas incipientes\u201d<\/em>, explicar\u00e1 Engels, <em>\u201cno hacen m\u00e1s que reflejar el estado incipiente de la producci\u00f3n capitalista, la incipiente condici\u00f3n de clase. Se pretend\u00eda sacar de la cabeza la soluci\u00f3n de los problemas sociales, latente todav\u00eda en las condiciones econ\u00f3micas poco desarrolladas de la \u00e9poca. La sociedad no encerraba m\u00e1s que males, que la raz\u00f3n pensante era la llamada a remediar\u201d<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. La nueva sociedad, por lo tanto, ser\u00eda <em>\u201cla expresi\u00f3n de la verdad absoluta, de la raz\u00f3n y de la justicia, y basta con descubrirlo para que por su propia virtud conquiste el mundo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em> entierra esta etapa infantil del socialismo. En primer lugar, porque difunde una nueva teor\u00eda, la concepci\u00f3n materialista de la historia, uno de los instrumentos m\u00e1s fecundos del pensamiento humano. Seg\u00fan esta, <em>\u201ctoda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em>, es decir, el motor del desarrollo humano no reside ni en la voluntad de un ser superior ni en el papel de los individuos en la historia, sino en la lucha entre opresores y oprimidos.<\/p>\n<p>El concepto de clases sociales y la noci\u00f3n de la lucha entre estas tampoco era original. Antes del <em>Manifiesto<\/em>, otros pensadores hab\u00edan considerado estos elementos. Lo innovador del folleto de 1848 fue que, por primera vez, se propon\u00eda que la confrontaci\u00f3n entre las clases constitu\u00eda el hecho <em>central<\/em> en los procesos de transformaci\u00f3n social a lo largo de la historia. Para comprender mejor en qu\u00e9 consist\u00eda lo nuevo que aportaba el socialismo cient\u00edfico, conviene dar atenci\u00f3n a este pasaje de una carta de Marx: \u201cLo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la <em>existencia de las clases solo va unida a determinadas fases hist\u00f3ricas de desarrollo de la producci\u00f3n<\/em>; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la <em>dictadura del proletariado<\/em>; 3) que esta misma dictadura no es de por s\u00ed m\u00e1s que el tr\u00e1nsito hacia la <em>abolici\u00f3n de todas las clases y hacia una sociedad sin clases&#8230;<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Sobre lo \u00faltimo, dos comentarios. David Riazanov anot\u00f3 que en el <em>Manifiesto<\/em> no existe la expresi\u00f3n \u201cdictadura del proletariado\u201d, aunque s\u00ed es posible advertir los elementos b\u00e1sicos de esta idea. En 1848, sin embargo, esto era todav\u00eda abstracto. Sus autores sostuvieron que el primer paso que ha de darse luego de la revoluci\u00f3n obrera ser\u00e1 la <em>\u201cla elevaci\u00f3n del proletariado a clase dominante\u201d<\/em>. La categor\u00eda \u201cdictadura del proletariado\u201d aparecer\u00e1 de manera expl\u00edcita durante 1850: \u201cEste socialismo es la <em>declaraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n permanente<\/em>, de la <em>dictadura de clase del proletariado<\/em> como paso necesario de transici\u00f3n para <em>la supresi\u00f3n de las diferencias de clase en general<\/em>, para la supresi\u00f3n de todas las relaciones de producci\u00f3n en que estas descansan, para la supresi\u00f3n de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producci\u00f3n, para la subversi\u00f3n de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>A la misi\u00f3n de elevar al proletariado a la condici\u00f3n de \u201cclase dominante\u201d [<em>herrschende Klasse<\/em>], Marx y Engels agregan \u201cy la conquista de la democracia\u201d. Esta, seg\u00fan Riazanov, se tratar\u00eda de la democracia proletaria en oposici\u00f3n a la democracia burguesa; es decir, otro componente elemental de la formulaci\u00f3n actual de la dictadura revolucionaria del proletariado<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Lo segundo es hacer notar cu\u00e1n alejados est\u00e1n de la esencia del marxismo ciertos marx\u00f3logos acad\u00e9micos, mucho m\u00e1s preocupados en cortar en pedazos el pensamiento de Marx para estudiarlo, de modo est\u00e1tico, como \u201cfil\u00f3sofo\u201d, \u201csoci\u00f3logo\u201d, \u201ceconomista\u201d, en suma, como a un pensador de gabinete.<\/p>\n<p>Marx y Engels, al tiempo que probaron la historicidad y transitoriedad del capitalismo \u2013presentado por el liberalismo como sistema \u201cnatural\u201d\u2013, identificaron en el proletariado la principal fuerza social revolucionaria, se\u00f1al\u00e1ndola como producto inevitable y sepulturera de la sociedad burguesa: <em>\u201c\u2026 al desarrollarse la gran industria, la burgues\u00eda ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre las que produce y se apropia de lo producido. Y a la par que avanza, cava su fosa y cr\u00eda a sus propios enterradores\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Pero la misi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado, en la visi\u00f3n de los autores del <em>Manifiesto<\/em>, pose\u00eda una particularidad con relaci\u00f3n a las anteriores clases oprimidas. Debido al grado de desarrollo de las fuerzas productivas que la sociedad hab\u00eda alcanzado, <em>\u201c\u2026 el proletariado, no puede llevar a cabo su emancipaci\u00f3n sin emancipar al mismo tiempo a toda la sociedad de su divisi\u00f3n en clases y, por lo tanto, de la <\/em>[propia]<em> lucha de clases\u201d<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera, de acuerdo con la teor\u00eda marxista, la aspiraci\u00f3n suprema del proletariado no estriba en cristalizarse como \u201cclase dominante\u201d, aunque asuma ese papel durante un per\u00edodo necesario, sino en la abolici\u00f3n de las clases sociales y, con ello, la extinci\u00f3n del moderno Estado burgu\u00e9s. En este punto vale reafirmar que el resultado de la lucha entre las clases ni est\u00e1, ni mucho menos, predestinado, como gustan repetir aquellos que acusan al marxismo de ser \u201cdeterminista\u201d. El propio <em>Manifiesto<\/em> \u2013para no mencionar otras obras de sus autores\u2013, alerta que ese proceso \u201c<em>conduce en cada etapa a la transformaci\u00f3n revolucionaria de todo el r\u00e9gimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes\u201d<\/em>. Es decir, el comunismo no es algo \u201cinevitable\u201d, fatal, sino resultado de ese embate hist\u00f3rico. Su contraparte es el triunfo de la barbarie.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a otro concepto fundamental expuesto en el <em>Manifiesto<\/em>, el del Estado moderno. El Estado, seg\u00fan la teor\u00eda marxista, no es un aparato \u201cneutral\u201d, al margen de la lucha de clases. Su aparici\u00f3n no solo es producto inevitable de la divisi\u00f3n de la sociedad en clases, sino que, bajo el control de las clases dominantes, es el principal instrumento de sujeci\u00f3n de las clases dominadas. <em>\u201cEl gobierno moderno\u201d<\/em>, aseguran Marx y Engels, <em>\u201cno es sino un comit\u00e9 administrativo de los negocios de la clase burguesa\u201d<\/em>. El <em>Manifiesto<\/em> prosigue explicando que <em>\u201cel poder p\u00fablico, hablando propiamente, es el poder organizado de una clase para la opresi\u00f3n de las otras. Si el proletariado, en su lucha contra la burgues\u00eda, se constituye fuertemente en clase; si se erige por una revoluci\u00f3n en clase dominante y como clase dominante destruye violentamente las antiguas relaciones de producci\u00f3n, destruye al mismo tiempo que estas relaciones de producci\u00f3n las condiciones de existencia del antagonismo de las clases, destruye las clases mismas y, por lo tanto, su propia dominaci\u00f3n como clase\u201d. <\/em>De este modo expone la teor\u00eda de la extinci\u00f3n del Estado: <em>\u201cUna vez desaparecidos los antagonismos de clases en el curso de su desenvolvimiento, y estando concentrada toda la producci\u00f3n en manos de los individuos asociados, entonces perder\u00e1 el poder p\u00fablico su car\u00e1cter pol\u00edtico\u201d. <\/em><\/p>\n<p>La estrategia que propone el <em>Manifiesto<\/em> para superar la sociedad burguesa est\u00e1 relacionada con lo anterior. El proletariado, dotado de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, deber\u00e1 tomar el poder, concentrado por la burgues\u00eda por medio del control de la m\u00e1quina estatal, no por medios pac\u00edficos sino vali\u00e9ndose de la violencia revolucionaria: <em>\u201cel proletariado fundar\u00e1 su dominaci\u00f3n por el derrumbamiento violento de la burgues\u00eda\u201d<\/em>. La tarea de los comunistas, por lo tanto, consiste en \u201c<em>constituci\u00f3n de los proletarios en clase, destrucci\u00f3n de la supremac\u00eda burguesa, conquista del poder pol\u00edtico por el proletariado\u201d. <\/em>Las lecciones de la Comuna de Par\u00eds, ocurrida 23 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em>, precisaron la teor\u00eda de los fundadores del socialismo cient\u00edfico sobre la relaci\u00f3n entre el Estado y la revoluci\u00f3n proletaria, que seg\u00fan ellos mismos, hab\u00eda \u201cenvejecido\u201d:<em> \u201cla clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesi\u00f3n de la m\u00e1quina del Estado tal como est\u00e1 para servirse de ella para sus propios fines\u201d<\/em>, sostuvo Marx en 1871. Era necesario \u201cromper\u201d ese aparato. Por su parte, Engels escribi\u00f3 en 1891: <em>\u201c\u2026 la clase obrera, al llegar al poder, no puede seguir gobernando con la vieja m\u00e1quina del Estado [\u2026] para no perder de nuevo su dominaci\u00f3n reci\u00e9n conquistada, la clase obrera tiene, de una parte, que barrer toda la vieja m\u00e1quina represiva utilizada hasta entonces contra ella, y, de otra parte, precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declar\u00e1ndolos a todos, sin excepci\u00f3n, revocables en cualquier momento\u201d<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p>Al llevar a cabo este programa, seg\u00fan una de las frases m\u00e1s citadas del <em>Manifiesto<\/em>, <em>\u201clos<\/em><\/p>\n<p><em>proletarios no pueden perder m\u00e1s que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Causa espanto c\u00f3mo la izquierda actual ha abandonado, de modo velado o expl\u00edcito, las lecciones del <em>Manifiesto<\/em>. El m\u00e9todo revolucionario fue sustituido, sin m\u00e1s, por la inofensiva estrategia parlamentaria, completamente adaptada a la legalidad burguesa. De la misma forma se dej\u00f3 de lado una idea que atraviesa todo el contenido del c\u00e9lebre folleto, la independencia de clase del proletariado con relaci\u00f3n a la burgues\u00eda y sus representantes pol\u00edticos. La doctrina de los \u201cfrentes populares\u201d y toda suerte de \u201cfrentes amplios\u201d con facciones de la burgues\u00eda \u201cdemocr\u00e1tica\u201d o \u201cprogresista\u201d, sacramentada por el estalinismo, es opuesta a la m\u00e1xima marxista de que <em>\u201cla emancipaci\u00f3n de los trabajadores solo puede ser obra de la propia clase obrera\u201d<\/em> y, consecuentemente, est\u00e1 en las ant\u00edpodas de la c\u00e9lebre convocatoria con la que concluye el <em>Manifiesto<\/em>: <em>\u201c\u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En esta apretada menci\u00f3n de las ideas fundamentales del <em>Manifiesto<\/em> no puede faltar el principio del internacionalismo proletario, fundamentado en la premisa de que el capitalismo, entonces en expansi\u00f3n, no conoc\u00eda fronteras. La uni\u00f3n de la clase obrera, por ende, tampoco pod\u00eda restringirse a los l\u00edmites nacionales: <em>\u201cLos obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen\u201d<\/em>, reza otra sentencia ic\u00f3nica del <em>Manifiesto<\/em>. M\u00e1s adelante, refuerzan: <em>\u201cla acci\u00f3n com\u00fan de los diferentes proletariados, al menos en los pa\u00edses civilizados, es una de las primeras condiciones de su emancipaci\u00f3n\u201d<\/em>. El correlato organizativo de este principio se aplic\u00f3 desde 1846 por medio de la conformaci\u00f3n de los Comit\u00e9s de Correspondencia Comunista y, luego, en la Liga de los Comunistas, que dispon\u00eda de miembros en Londres, Par\u00eds, Bruselas, adem\u00e1s de alguna influencia en partes de la actual Alemania. Esta fue la base de la posterior organizaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores (AIT), fundada en 1864, despu\u00e9s conocida como Primera Internacional.<\/p>\n<p>El principio de la independencia de clase, por su parte, molde\u00f3 toda la teor\u00eda marxista del partido revolucionario. El <em>Manifiesto<\/em>, primer programa cient\u00edfico de un partido comunista, declar\u00f3 haber llegado la hora <em>\u201cde que los comunistas expresen a la luz del d\u00eda y ante el mundo entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones, saliendo as\u00ed al paso de esa leyenda del espectro comunista con un manifiesto de su partido\u201d. <\/em>En el cap\u00edtulo dos, expone el papel del partido comunista como <em>\u201cfracci\u00f3n m\u00e1s resuelta de los partidos obreros de todos los pa\u00edses, la fracci\u00f3n que arrastra a las otras; te\u00f3ricamente, tienen sobre el resto del proletariado la ventaja de un concepto claro de las condiciones, de la marcha y de los fines generales del movimiento proletario\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em>, en su forma definitiva, expone con perspicacia penetrante un claro panorama del pasado, presente y futuro de la sociedad. Si bien casi todas las ideas del documento hab\u00edan sido desarrolladas con anterioridad por sus autores, por ejemplo, en el t\u00edtulo por entonces in\u00e9dito <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> (1846), la profundidad y el estilo con que sintetizaron la nueva visi\u00f3n del mundo, creando una unidad entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, hizo de esta obra un verdadero patrimonio hist\u00f3rico del proletariado.<\/p>\n<p><strong>El contexto hist\u00f3rico del Manifiesto<\/strong><\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em> no fue un rayo en cielo sereno. Surgi\u00f3 en el contexto de una Europa pol\u00edticamente efervescente. Una terrible crisis econ\u00f3mica, sumada a repetidas malas cosechas, aceler\u00f3 el desgaste de los antiguos reg\u00edmenes mon\u00e1rquicos. El pauperismo desencaden\u00f3 una serie de rebeliones por el pan en muchos pa\u00edses. Las mentes m\u00e1s l\u00facidas no dudaban que una revoluci\u00f3n estaba a punto de estallar, aquella que ser\u00eda la m\u00e1s europea de todas las revoluciones.<\/p>\n<p>As\u00ed, el momento hist\u00f3rico en el que aparece el <em>Manifiesto<\/em> debe ser comprendido como un proceso \u00fanico, condicionado por el grado de desarrollo que hab\u00eda alcanzado el capitalismo en la Europa occidental y, consecuentemente, el estadio de organizaci\u00f3n de la clase obrera, as\u00ed como la propia evoluci\u00f3n de las ideas de Marx y Engels, esto es, su transformaci\u00f3n de dem\u00f3cratas radicales en comunistas.<\/p>\n<p>Durante su primera estad\u00eda en Manchester, entre 1842 y 1844, Engels cuenta que hab\u00eda llegado a la idea <em>\u201cde que los fen\u00f3menos econ\u00f3micos, a los que hasta all\u00ed los historiadores no hab\u00edan dado ninguna importancia, o solo una importancia muy secundaria, son, por lo menos en el mundo moderno, una fuerza hist\u00f3rica decisiva; vi que esos fen\u00f3menos son la base sobre la que nacen los antagonismos de clase actuales y que estos antagonismos de clase, en los pa\u00edses en que se hallan plenamente desarrollados gracias a la gran industria [\u2026] constituyen a su vez la base para la formaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos, para las luchas de los partidos y, por consiguiente, para toda la historia pol\u00edtica\u201d<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Es sabido que Engels se anticip\u00f3 a Marx en el intento de sintetizar la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana con la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa. Plasm\u00f3 esas ideas en su <em>Esbozo para una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, art\u00edculo publicado en los <em>Anales franco-alemanes<\/em> y que ejercer\u00eda enorme influencia en el joven Marx.<\/p>\n<p>Este, por su parte, expuso en el mismo peri\u00f3dico una idea semejante, que Engels resumi\u00f3 de esta manera: <em>\u201c\u2026 no es el Estado el que condiciona y regula la sociedad civil, sino esta la que condiciona y regula el Estado, y de que, por tanto, la pol\u00edtica y su historia hay que explicarlas por las relaciones econ\u00f3micas y su desarrollo, y no a la inversa\u201d<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><em>.<\/em> As\u00ed, cuando en agosto de 1844 se reunieron en Par\u00eds, ambos constataron que hab\u00edan alcanzado las mismas conclusiones te\u00f3ricas fundamentales por caminos diferentes. De ese encuentro data su colaboraci\u00f3n intelectual y, sobre todo, su intensa actividad militante, como veremos.<\/p>\n<p>En febrero de 1846, Marx y Engels fundaron el Comit\u00e9 de Correspondencia Comunista en Bruselas \u2013ciudad en la que Marx se hab\u00eda radicado luego ser expulsado de Par\u00eds un a\u00f1o antes\u2013 con el objetivo de estrechar relaciones con emigrados pol\u00edticos y otros elementos revolucionarios dispersos en Alemania, Francia e Inglaterra; el prop\u00f3sito de los amigos consist\u00eda en organizar las luchas sobre la base de la nueva concepci\u00f3n materialista de la historia.<\/p>\n<p>Los Comit\u00e9s de Correspondencia fueron muy importantes, puesto que consistieron en un embri\u00f3n de asociaci\u00f3n obrera internacional. Marx y Engels tambi\u00e9n organizaron la Asociaci\u00f3n obrera alemana. Escrib\u00edan en el <em>Deutsche-Br\u00fcsseler-Zeitung<\/em>, que pr\u00e1cticamente transformaron en \u00f3rgano de sus ideas. Engels colaboraba con el <em>Northern Star<\/em>, peri\u00f3dico del ala radical de los cartistas ingleses. Marx ejerci\u00f3 la vicepresidencia de la Asociaci\u00f3n Democr\u00e1tica, una suerte de coalici\u00f3n con dem\u00f3cratas radicales de Bruselas y socialistas peque\u00f1oburgueses franceses agrupados en el peri\u00f3dico <em>La R\u00e9forme<\/em>. En medio de esta intensa actividad pr\u00e1ctica, los dos encontraron tiempo para escribir una obra fundamental del marxismo, <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, cuyo manuscrito no lleg\u00f3 a imprimirse por falta de editor. Su contenido termin\u00f3 sometido a la \u201ccr\u00edtica roedora de los ratones\u201d.<\/p>\n<p>La Liga de los Justos, una sociedad secreta con m\u00e9todos conspirativos, propios de la tradici\u00f3n de los revolucionarios franceses de entonces<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, redobl\u00f3 sus esfuerzos para acercase a Marx y Engels. La Liga hab\u00eda reclutado obreros modernos, pero estaba compuesta principalmente por artesanos alemanes emigrados: sastres, zapateros, herreros, relojeros, etc. La secci\u00f3n con perfil m\u00e1s proletario y radical era la de Londres. Sus principales l\u00edderes eran los alemanes Karl Schapper, Heinrich Bauer y Joseph Moll.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo recibi\u00f3 la tarea de reunirse con Marx en Bruselas y con Engels en Par\u00eds para invitarlos oficialmente a formar parte de la sociedad. Si aceptaban, podr\u00edan intervenir libremente en el proceso de reelaboraci\u00f3n te\u00f3rica y reorganizaci\u00f3n pol\u00edtica que ser\u00eda definido en un congreso internacional. Moll explic\u00f3 a ambos que la mayor\u00eda de la Liga estaba convencida de la justeza de su teor\u00eda y se dispon\u00edan a abandonar los m\u00e9todos conspirativos, forma de actuaci\u00f3n a la que ellos se opon\u00edan.<\/p>\n<p>La Liga pose\u00eda un programa ut\u00f3pico basado en un comunismo igualitario franc\u00e9s, que emanaba de las ideas de Babeuf, que se mezclaba con elementos de una confusa interpretaci\u00f3n del cristianismo primitivo que predicaba un talentoso sastre alem\u00e1n de apellido Weitling. Este hombre, que se ve\u00eda a s\u00ed mismo como un profeta y hab\u00eda llegado a elaborar un proyecto de idioma universal, estaba muy influenciado por las ideas de Proudhon. La divisa de la Liga de los Justos era <em>\u201cTodos los hombres son hermanos\u201d<\/em>. Para un sector de la secci\u00f3n londinense de la Liga, ese comunismo \u201cfilos\u00f3fico-sentimental\u201d no estaba a la altura de los cambios sociales y las tareas del proletariado que impon\u00eda el pujante desarrollo de la industria capitalista. La crisis interna fue creciendo, acelerada hasta cierto punto por la propaganda incansable desplegada por Marx y Engels: \u201c<em>Al mismo tiempo\u201d<\/em>, comenta Marx, <em>\u201cpublicamos una serie de panfletos, ya fueran impresos o litografiados, en los que la mezcolanza de socialismo anglo-franc\u00e9s y filosof\u00eda alemana, era sometida a una cr\u00edtica despiadada que por aquel entonces constitu\u00eda la doctrina secreta de la Liga, recomend\u00e1ndose en cambio el estudio cient\u00edfico de la estructura econ\u00f3mica de la sociedad burguesa como \u00fanico fundamento te\u00f3rico pertinente, explic\u00e1ndose en un lenguaje netamente popular que lo que se trataba no era la imposici\u00f3n de un sistema ut\u00f3pico cualquiera sino la participaci\u00f3n activa y consciente en el proceso revolucionario social a que asist\u00edamos\u201d<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>A esto debemos a\u00f1adir el trabajo de Engels, que en agosto de 1846 march\u00f3 rumbo a Par\u00eds para intentar atraer y organizar a los emigrados alemanes bajo la bandera del comunismo cient\u00edfico. Para ello debi\u00f3 entablar una dura batalla contra las ideas de Proudhon y el \u201csocialismo real\u201d de Karl Gr\u00fcn, disputa que tuvo fuerte impacto en el interior de la Liga de los Justos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que esa Liga ofrec\u00eda a Marx y Engels una oportunidad de actuaci\u00f3n que no pod\u00edan desperdiciar. As\u00ed, aceptaron incorporarse en enero de 1847. Intervinieron con fuerza total en el debate interno, con apoyo de los londinenses.<\/p>\n<p>El primer congreso comenz\u00f3 en junio de 1847. Marx no tuvo dinero para el viaje, as\u00ed que toda la responsabilidad recay\u00f3 sobre Engels. Despu\u00e9s de violentos debates, la Liga se reorganiz\u00f3. Tanto los estatutos como esbozos de programa deber\u00edan ser sometidos a la consideraci\u00f3n de la base, para luego ser abordados en un nuevo congreso. La tradici\u00f3n autoritaria de \u201cdecisiones desde arriba\u201d, propia de las sectas, fue superada. La organizaci\u00f3n cambi\u00f3 su nombre por el de Liga de los Comunistas. El primer art\u00edculo de los estatutos indicaba la penetraci\u00f3n de las ideas del socialismo cient\u00edfico: <em>\u201cLa finalidad de la Liga es el derrocamiento de la burgues\u00eda, la dominaci\u00f3n del proletariado, la supresi\u00f3n de la vieja sociedad burguesa basada en los antagonismos de clase, y la creaci\u00f3n de una nueva sociedad, sin clases y sin propiedad privada\u201d. <\/em>En setiembre, la Liga publica la <em>Revista Comunista<\/em>, donde aparece el nuevo lema de la organizaci\u00f3n: <em>\u201cProletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos\u201d.<\/em><\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-64925 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/373224bd001611949032533464ee536480196e95-1.jpg?resize=700%2C416&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/373224bd001611949032533464ee536480196e95-1.jpg?w=700&amp;ssl=1 700w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/373224bd001611949032533464ee536480196e95-1.jpg?resize=300%2C178&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/373224bd001611949032533464ee536480196e95-1.jpg?resize=640%2C380&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/373224bd001611949032533464ee536480196e95-1.jpg?resize=681%2C405&amp;ssl=1 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>A finales de octubre, Engels redact\u00f3 un esbozo de programa, en virtud de un pedido de los miembros parisinos de la Liga de los Comunistas, que qued\u00f3 conocido como <em>Principios del comunismo<\/em>, el principal antecedente del <em>Manifiesto<\/em>. El borrador adquiri\u00f3 forma de \u201ccredo\u201d, con preguntas y respuestas. Sin embargo, el propio Engels, meticuloso, no tard\u00f3 en oponerse al formato. El futuro programa deber\u00eda ser algo perenne, con s\u00f3lida fundamentaci\u00f3n sobre \u201cla historia de la cuesti\u00f3n\u201d. Para Engels, un \u201ccatecismo\u201d no \u201cserv\u00eda en absoluto\u201d para ese fin. Entonces, el 24 de noviembre le propuso a Marx dar a \u201cla cosa\u201d el nombre de \u201cManifiesto Comunista\u201d, un estilo familiar en la literatura pol\u00edtica francesa desde el <em>Manifiesto de los Iguales<\/em> de 1796.<\/p>\n<p>El segundo congreso, que deb\u00eda finiquitar la tarea del primero, se realiz\u00f3 en noviembre-diciembre de 1847. Termin\u00f3 de acuerdo con las aspiraciones de Marx y Engels. El congreso les encarg\u00f3 elaborar un programa te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, con fines de publicaci\u00f3n, para la Liga.<\/p>\n<p>El encargado de la redacci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> fue Marx. Finiquit\u00f3 la tarea en enero de 1848, envi\u00e1ndolo para impresi\u00f3n pocas semanas antes del estallido de la revoluci\u00f3n de febrero en Par\u00eds, que derroc\u00f3 al rey Luis Felipe I e instaur\u00f3 la Segunda Rep\u00fablica francesa. El proceso revolucionario se extendi\u00f3 como reguero de p\u00f3lvora a Italia, despu\u00e9s a Renania, Prusia y, en seguida, a Austria y Hungr\u00eda.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-64924 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Communist-manifesto.png?resize=600%2C1045&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"1045\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Communist-manifesto.png?w=600&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Communist-manifesto.png?resize=172%2C300&amp;ssl=1 172w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Communist-manifesto.png?resize=588%2C1024&amp;ssl=1 588w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Communist-manifesto.png?resize=241%2C420&amp;ssl=1 241w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>El <em>Manifiesto<\/em> hab\u00eda predicho que Europa, sobre todo la futura Alemania, se encontraba en v\u00edsperas de una revoluci\u00f3n. Este proceso tendr\u00eda la ventaja de desarrollarse en condiciones objetivas y subjetivas m\u00e1s avanzadas que las revoluciones burguesas cl\u00e1sicas de los siglos XVII y XVIII, a punto tal que antevieron que <em>\u201cla revoluci\u00f3n burguesa alemana\u201d ser\u00eda el \u201cpreludio inmediato de una revoluci\u00f3n proletaria\u201d<\/em>. Pero ese pron\u00f3stico no se confirm\u00f3. La revoluci\u00f3n alemana de 1848-49 no triunf\u00f3 como revoluci\u00f3n proletaria y, por ese motivo, tampoco lo hizo como revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. La derrotada \u201cprimavera de los pueblos\u201d inaugur\u00f3 una nueva din\u00e1mica de clases dentro de la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n burguesa; sus lecciones ser\u00edan analizadas por Marx y Engels a partir de 1850.<\/p>\n<p>Trotsky explicar\u00e1, en 1905, la raz\u00f3n por la cual 1848 no fue 1789. La revoluci\u00f3n europea en la que participaron Marx y Engels estall\u00f3 en el contexto de la peor situaci\u00f3n, una suerte de \u201ct\u00e9rmino medio\u201d. La burgues\u00eda de 1848 no se comport\u00f3 como la de 1789. Los liberales ya no \u201cquer\u00edan\u201d desarrollar su propia revoluci\u00f3n y el proletario aun no \u201cpod\u00eda\u201d llevarla hasta el fin:<em> \u201cEl proletariado era demasiado d\u00e9bil, se encontraba sin organizaci\u00f3n, sin experiencia y sin conocimientos. El desarrollo capitalista hab\u00eda progresado lo suficiente como para hacer necesaria la abolici\u00f3n de las viejas condiciones feudales, pero no tan suficientemente como para permitir destacarse a la clase obrera \u2013el producto de las nuevas condiciones de producci\u00f3n\u2013 como una fuerza pol\u00edtica decisiva\u201d<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De cualquier manera, no puede decirse que el <em>Manifiesto<\/em> ejerciera una influencia pr\u00e1ctica en los movimientos revolucionarios de 1848-1849. Fuera de los miembros de la Liga, muy pocos lo conoc\u00edan. Ni siquiera estuvo a la venta. Tras la derrota, el <em>Manifiesto<\/em> sali\u00f3 de la escena pol\u00edtica completamente anatematizado y, cuenta Engels, <em>\u201cfue pronto relegado a segundo plano a causa de la reacci\u00f3n que sigui\u00f3 a la derrota de los obreros parisinos, en junio de 1848\u201d<\/em>. La Liga de los Comunista se disolvi\u00f3 en 1852.<\/p>\n<p>La trascendencia del Manifiesto debi\u00f3 esperar un momento distinto de la lucha de clases y nuevos progresos en la organizaci\u00f3n obrera, que tuvo su m\u00e1xima expresi\u00f3n a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando la socialdemocracia europea experiment\u00f3 un fortalecimiento vertiginoso. Pero existe un hecho que marca el punto de inflexi\u00f3n en la realidad europea y en la difusi\u00f3n de las obras de Marx: la Comuna de Par\u00eds. Es despu\u00e9s de la experiencia del \u201cprimer gobierno obrero de la historia\u201d que se multiplicaron las ediciones y traducciones de las obras de los padres del socialismo cient\u00edfico, principalmente del <em>Manifiesto.<\/em><\/p>\n<p>De acuerdo con datos de Bert Andr\u00e9as, entre 1872 y la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 el texto de 1848 se imprimi\u00f3 en treinta idiomas, incluidas tres ediciones en japon\u00e9s y una en chino. Hubo 70 ediciones en ruso, 55 en alem\u00e1n, 34 en ingl\u00e9s, 26 en franc\u00e9s, 11 en italiano, etc. La primera traducci\u00f3n al castellano, hecha por el tip\u00f3grafo Jos\u00e9 Mesa, apareci\u00f3 en 1872.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la vigencia de las ideas del <em>Manifiesto<\/em> en el siglo XXI?<\/strong><\/p>\n<p>Ser\u00eda muy dif\u00edcil, sin hacer el rid\u00edculo, negar la influencia que el legado te\u00f3rico y pol\u00edtico del marxismo contin\u00faa ejerciendo en el mundo; y el <em>Manifiesto<\/em> es parte fundamental de la vasta obra de los fundadores del socialismo cient\u00edfico. Traducido a casi todos los idiomas y publicado en casi todos los pa\u00edses, el poder de las ideas contenidas en este \u201cpanfleto\u201d todav\u00eda es capaz de quitar la tranquilidad a las clases dominantes. No importa el paso del tiempo, puede decirse que, en cada lucha, en cada revoluci\u00f3n, deambula el fantasma del comunismo\u2026<\/p>\n<p>Es as\u00ed porque los principios generales enunciados en el <em>Manifiesto<\/em> mantienen plena exactitud y vigencia. Es evidente que existen detalles que est\u00e1n anticuados. Existen, tambi\u00e9n, hip\u00f3tesis y pron\u00f3sticos que no se comprobaron. Trotsky tiene raz\u00f3n, entre otras constataciones, cuando sostiene que sus autores tendieron a <em>\u201cla subestimaci\u00f3n de las posibilidades futuras latentes en el capitalismo, y por el otro, de la sobrevaloraci\u00f3n de la madurez revolucionaria del proletariado\u201d. <\/em>Pero ser\u00eda inexacto no destacar que el <em>Manifiesto<\/em> alert\u00f3 que <em>\u201cla aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de estos principios depender\u00e1 siempre y en todas partes de las circunstancias hist\u00f3ricas existentes\u201d.<\/em> Sus propios autores, veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, reafirmaron los principios expuestos en el texto, pero admitieron que exist\u00edan partes que justificaban un retoque o una redacci\u00f3n distinta. Ellos no eran videntes. Puesto que la lucha de clases es un proceso vivo, din\u00e1mico, y como el propio objeto de an\u00e1lisis del marxismo, el modo de producci\u00f3n capitalista, est\u00e1 en constante movimiento, es imposible exigir que un texto publicado hace 173 a\u00f1os responda en detalle a los problemas que plantea el siglo XXI. El <em>Manifiesto<\/em> no es un or\u00e1culo ni un texto sagrado. Por lo tanto, nada menos marxista que encararlo con m\u00e9todo talm\u00fadico. El <em>Manifiesto<\/em> puede no ser suficiente para responder en detalle a los actuales de la clase trabajadora mundial, pero sigue siendo indispensable. Sigue siendo una gu\u00eda para la acci\u00f3n de quien no solo pretenda interpretar el mundo sino transformarlo.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Para un balance de las ideas del <em>Manifiesto<\/em>, recomendamos el texto de Trotsky titulado: <em>A noventa a\u00f1os del Manifiesto Comunista<\/em>: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1930s\/30-ix-37.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1930s\/30-ix-37.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> ENGELS, Friedrich. <em>Del socialismo ut\u00f3pico al socialismo cient\u00edfico<\/em>. Buenos Aires: Editorial \u00c1gora, 2001, p. 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u00cddem, p. 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> MARX, Karl; ENGELS, Friedrich. <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1840s\/48-manif.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1840s\/48-manif.htm<\/a>&gt;. Salvo indicaci\u00f3n contraria, en adelante todas las referencias al <em>Manifiesto<\/em> remitir\u00e1n a esta edici\u00f3n digital.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Marx, Karl. <em>Carta a Joseph Weydemeyer<\/em>, 5\/03\/1852: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/cartas\/m5-3-52.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/cartas\/m5-3-52.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> MARX, Karl. <em>Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850<\/em>: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1850s\/francia\/index.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1850s\/francia\/index.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> RIAZANOV, David. <em>Notas aclaratorias<\/em>. In: MARX, Karl; ENGELS, Friedrich. <em>Biograf\u00eda del Manifiesto Comunista<\/em>. M\u00e9xico: Editorial M\u00e9xico S. A., 1949, pp. 219-221.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> ENGELS, Friedrich. <em>Contribuci\u00f3n a la Historia de la Liga de los Comunistas<\/em>: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/1885-hist.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/1885-hist.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> MARX, Karl. <em>La guerra civil en Francia<\/em>. Introducci\u00f3n de Friedrich Engels: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/gcfran\/intro.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/gcfran\/intro.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> ENGELS, Friedrich. <em>Contribuci\u00f3n a la Historia de la Liga de los Comunistas<\/em>: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/1885-hist.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/1885-hist.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>\u00a0 \u00cddem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> La Liga de los Justos naci\u00f3 en Par\u00eds en 1836, resultado de una escisi\u00f3n de la Liga de los Proscritos, una sociedad de emigrados alemanes que, seg\u00fan Engels, no era sino \u201cuna rama alemana de las sociedades secretas francesas, y principalmente de la \u2018Soci\u00e9t\u00e9 des saisons\u2019, dirigida por Blanqui y Barb\u00e8s, con la que estaba en \u00edntima relaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> MARX, Karl. <em>Herr Vogt<\/em>. Buenos Aires: Lautaro, 1947, p. 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> TROTSKY, Le\u00f3n. <em>Resultados y perspectivas<\/em>: &lt;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ryp\/03.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ryp\/03.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEsta obra expone, con una claridad y una brillantez geniales, la nueva concepci\u00f3n del mundo, el materialismo consecuente aplicado tambi\u00e9n al campo de la vida social, la dial\u00e9ctica como la m\u00e1s completa y profunda doctrina del desarrollo, la teor\u00eda de la lucha de clases y del papel revolucionario hist\u00f3rico mundial del proletariado como creador de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":65105,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794,6482],"tags":[9187,5341,10818,9188,3549,3481],"class_list":["post-64922","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","category-historia","tag-comuna-de-paris","tag-engels","tag-liga-de-los-comunistas","tag-manifiesto-comunista","tag-marx","tag-marxismo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/marx-engels.jpg?fit=1200%2C749&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/marx-engels.jpg?fit=1200%2C749&ssl=1","categories_names":["Historia","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64922","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64922"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64922\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":78336,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64922\/revisions\/78336"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64922"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}