{"id":64441,"date":"2021-01-27T11:12:11","date_gmt":"2021-01-27T11:12:11","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=64441"},"modified":"2024-11-03T13:28:36","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:36","slug":"el-patriarcado-desde-el-punto-de-vista-marxista1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-patriarcado-desde-el-punto-de-vista-marxista1\/","title":{"rendered":"El patriarcado desde el punto de vista marxista"},"content":{"rendered":"<p><em>Patriarcado es una palabra muy utilizada en los debates sobre la condici\u00f3n de la mujer, con la cual se suele indicar la principal causa de la opresi\u00f3n de la mujer en el mundo. El t\u00e9rmino es utilizado por norma para referirse a todo lo que oprime o manifiesta la opresi\u00f3n de la mujer como tal en la sociedad, pero muy raramente quien lo usa tiene una idea clara de qu\u00e9 es o son capaces de dar una definici\u00f3n exacta. Esto porque no existe una \u00fanica, com\u00fan y coherente: las diversas variantes de la ideolog\u00eda feminista corresponden a diferentes interpretaciones de lo que deber\u00eda ser esta estructura social llamada patriarcado, y de c\u00f3mo abolirla. El patriarcado aparece m\u00e1s bien como una idea de aquello que hay que cambiar socialmente, pero una idea no siempre bien definida.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Laura Sguazzabia<\/p>\n<p>La teor\u00eda marxista ha hecho un uso muy cuidadoso del t\u00e9rmino patriarcado desde el inicio porque para los marxistas, hacer expl\u00edcitos los conceptos, establecer los or\u00edgenes, la historia, los fundamentos, aclarar y especificar c\u00f3mo un concepto nace y se adapta a la realidad hist\u00f3rica, y cambiante, es fundamental para avanzar no solo en nivel emp\u00edrico sino, sobre todo, en la lucha de clases. En la obra en la cual se desarrolla principalmente la teor\u00eda marxista sobre el origen de la opresi\u00f3n de la mujer, <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> publicada en 1884 [1], Engels utiliza el t\u00e9rmino \u00abpatriarcal\u00bb para caracterizar un cierto tipo de familia, en una \u00e9poca en la cual las familias eran comunidades. Y en un cierto punto habla de \u00abcomunidad familiar patriarcal\u00bb: se trata, en el an\u00e1lisis de Engels, de una forma transitoria que nace entre la familia fundada en el derecho materno (o lo que es err\u00f3neamente llamado matriarcado, m\u00e1s correctamente la familia matrilineal o matrilocal), y la moderna familia monog\u00e1mica. La familia patriarcal es la que surge cuando la filiaci\u00f3n femenina y el derecho materno son sustituidos por la filiaci\u00f3n masculina y el derecho hereditario paterno, de modo que el padre se convierte en el jefe de la familia, y alrededor de \u00e9l se constituye una gens paterna. La familia patriarcal se caracteriza por una creciente autoridad y poder del padre sobre el grupo y la incorporaci\u00f3n de miembros independientes y sumisos en esta estructura de dominaci\u00f3n. Este tipo de familia, para Engels, as\u00ed como para los antrop\u00f3logos de la \u00e9poca, sobrevive por una fase relativamente breve de la historia humana porque luego se produce un gran cambio que cristalizar\u00e1 la opresi\u00f3n de la mujer: muy r\u00e1pidamente, con el desarrollo de las fuerzas productivas, se afirmar\u00e1 la sociedad dividida en clases y, as\u00ed, un nuevo tipo de familia basada en el matrimonio monog\u00e1mico, donde el hombre reduce a su mujer a una propiedad y establece as\u00ed una autoridad firme y extendida en el sistema social.<\/p>\n<h6><strong>El an\u00e1lisis marxista sobre la opresi\u00f3n de la mujer<\/strong><\/h6>\n<p>La obra <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> se basa en gran parte en la investigaci\u00f3n pionera del antrop\u00f3logo del siglo XIX Lewis Henry Morgan. La investigaci\u00f3n de Morgan, <em>Ancient Society<\/em>, publicada en 1877, puede considerarse la primera tentativa de tratar la evoluci\u00f3n de la organizaci\u00f3n social humana desde un punto de vista materialista.<\/p>\n<p>Morgan investiga, despu\u00e9s de un extenso contacto con los indios iroqueses en Nueva York, un sistema de parentesco estructurado de modo completamente diferente de la moderna familia nuclear. El estudio de Morgan sobre los iroqueses muestra dos hechos: 1) que en el interior de este sistema las mujeres y los hombres ten\u00edan una r\u00edgida divisi\u00f3n del trabajo entre los sexos, pero 2) que las mujeres eran iguales a los hombres, con completa autonom\u00eda respecto de las propias responsabilidades y con poder de decisi\u00f3n al interior de la sociedad en su conjunto. Esta descubierta lo inspira a estudiar otras sociedades y lo lleva a descubrir a otros nativos americanos, situados a miles de millas de los iroqueses y estructurados con formas de parentesco notablemente similares. Morgan concluye que la sociedad humana evoluciona a trav\u00e9s de sucesivas fases, basadas en el desarrollo de \u00absucesivas artes de subsistencia\u00bb.<\/p>\n<p>Engels se basa en la teor\u00eda de Morgan para escribir su obra y, como sugiere el t\u00edtulo, para desarrollar la teor\u00eda de c\u00f3mo el nacimiento de la sociedad dividida en clases hab\u00eda llevado al nacimiento del Estado, que representa los intereses de la clase dominante, y de la familia, como un medio a trav\u00e9s del cual la clase dominante transmite las riquezas manteniendo la propiedad privada. El descubrimiento de Morgan confirma que el per\u00edodo del \u00abcomunismo primitivo\u00bb precedi\u00f3 por mucho tiempo a la sociedad de clases y ayuda a Engels a aclarar con precisi\u00f3n c\u00f3mo nace la opresi\u00f3n de la mujer en concomitancia con el nacimiento de la sociedad dividida en clases.<\/p>\n<p>En la obra de Engels se delinean tres per\u00edodos distintos, cada uno como un estadio progresivo del desarrollo social: estado salvaje, barbarie y civilizaci\u00f3n. Estos t\u00e9rminos, que reflejan la terminolog\u00eda victoriana, han cambiado desde entonces pero mantienen v\u00e1lido el esquema de base: el estado salvaje se refiere a la caza y la recolecci\u00f3n; la barbarie, a la fase en la que predomina la agricultura, primero a trav\u00e9s de la horticultura (o pr\u00e1ctica del \u00abroza y quema\u00bb), y luego a trav\u00e9s del uso de t\u00e9cnicas avanzadas como el arado y el riego en amplia escala; la civilizaci\u00f3n, a la evoluci\u00f3n de la sociedad urbana y los inicios de la industria.<\/p>\n<p>Estas tres fases abarcaron un per\u00edodo muy largo. Los primeros antepasados humanos probablemente aparecieron hace dos millones de a\u00f1os o m\u00e1s, mientras los humanos anat\u00f3micamente modernos lo hicieron entre 200.000 y 100.000 a\u00f1os atr\u00e1s. Las primeras formas de agricultura no comenzaron hasta hace 10.000 a\u00f1os, y solo en los \u00faltimos mil a\u00f1os la sociedad humana ha tenido un desarrollo mucho m\u00e1s r\u00e1pido en virtud de la tecnolog\u00eda. Esta periodizaci\u00f3n evolutiva significa que durante la mayor parte de la historia humana ha sido imposible acumular riqueza, ni hab\u00eda motivos para hacerlo. Para comenzar, no hab\u00eda alg\u00fan lugar donde almacenarla: las sociedades de caza-recolecci\u00f3n eran n\u00f3madas y se manten\u00edan con la recolecci\u00f3n de bayas y ra\u00edces, la caza y la pesca. Adem\u00e1s, en la mayor parte de estas sociedades no era necesario trabajar m\u00e1s que lo necesario para procurarse lo que serv\u00eda para el sustento. Incluso en las primeras sociedades hort\u00edcolas, no era realmente posible producir mucho m\u00e1s que lo ser\u00eda consumido inmediatamente por los miembros del grupo.<\/p>\n<p>Con la introducci\u00f3n de producciones agr\u00edcolas m\u00e1s avanzadas, a trav\u00e9s del uso del arado y\/o de sistemas de riego m\u00e1s avanzados, y con el nacimiento de comunidades permanentes, en algunas sociedades, los hombres pudieron obtener m\u00e1s que los medios de subsistencia. Esto lleva a la primera acumulaci\u00f3n de excedentes o riquezas. Al inicio, el excedente es compartido con el clan entero, entonces la riqueza no es acumulada por un solo individuo o grupos de individuos. Pero, poco a poco, a medida que la comunidades crecen en tama\u00f1o y se vuelven organizaciones sociales m\u00e1s complejas, en la medida en que crece el excedente, la distribuci\u00f3n de la riqueza se vuelve desigualdad y solo un reducido n\u00famero de hombres se distingue por la riqueza y el poder por sobre el resto de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Engels sostiene que el nacimiento de la sociedad de clase trae consigo no solo el crecimiento de la desigualdad entre gobernantes y gobernados, sino tambi\u00e9n entre hombres y mujeres. El centro de la teor\u00eda de Engels sobre la opresi\u00f3n de la mujer se basa en la relaci\u00f3n entre la divisi\u00f3n sexual del trabajo y el modo de producci\u00f3n, que sufre una transformaci\u00f3n fundamental con el surgimiento de la sociedad de clase. En la sociedad de cazadores-recolectores y horticultores hab\u00eda una divisi\u00f3n sexual del trabajo, un conjunto de responsabilidades r\u00edgidamente definidas entre mujeres y hombres. Y a ambos sexos le era concedido un grado elevado de autonom\u00eda en el desarrollo de estas competencias: la recolecci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de comida en la tribu, por ejemplo, era realizada enteramente por las mujeres (elemento que aprendimos precisamente de la investigaci\u00f3n realizada en tiempos de Engels), que pod\u00edan decidir incluso no concederlo a quienes sintieran que no hab\u00edan cumplido adecuadamente con su deber hacia el grupo. En la sociedades preclasistas, las mujeres estaban en condici\u00f3n de combinar maternidad y trabajo productivo, esferas entre las que no hab\u00eda una separaci\u00f3n neta: en muchos casos pod\u00edan llevar consigo a los hijos durante la siembra y la cosecha, o dejarlos al cuidado de otros adultos; al mismo tiempo, se ocupaban de producir muchas mercader\u00edas en la casa. Desde el momento en que las mujeres eran fundamentales para la producci\u00f3n en estas sociedades preclasistas, la desigualdad sistem\u00e1tica entre los sexos no exist\u00eda y se las ten\u00eda en muy alta consideraci\u00f3n, incluso cuando eran ancianas.<\/p>\n<p>Todo eso cambia con el desarrollo de la propiedad privada. El desarrollo de la producci\u00f3n agr\u00edcola aumenta notablemente la productividad en el trabajo, eso, por su parte, aumenta la demanda de trabajo: mayor es el n\u00famero de trabajadores en el campo, mayor es el excedente. Por lo tanto, a diferencia de la sociedad de cazadores-recolectores que trataba de limitar el n\u00famero de hijos, la sociedad de agricultores trataba de maximizar el potencial reproductivo de las mujeres porque la familia deb\u00eda tener m\u00e1s hijos como ayuda para el trabajo agr\u00edcola. As\u00ed, mientras los hombres jugaban un papel siempre m\u00e1s exclusivo en la producci\u00f3n, las mujeres eran llamadas a desarrollar un papel m\u00e1s central en la reproducci\u00f3n. La estricta divisi\u00f3n sexual del trabajo sigue siendo la misma, pero la producci\u00f3n ahora alejada del hogar y la familia no sirve ya nada m\u00e1s que a la funci\u00f3n reproductiva y, como tal, se convierte en una unidad econ\u00f3mica de consumo. Las mujeres quedan atrapadas en sus familias individuales, como reproductoras de la sociedad, aisladas de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos cambios ocurren inicialmente en las familias que tienen propiedades, las de la clase dominante. Pero con el tiempo, la familia nuclear se convierte en una unidad econ\u00f3mica de la sociedad en su conjunto. Adem\u00e1s, estos cambios se verifican durante un per\u00edodo de miles de a\u00f1os y todas las sociedades del mundo, aunque no han experimentado una sucesi\u00f3n id\u00e9ntica de cambios en el modo de producci\u00f3n, se han transformado. Es importante subrayar que la codicia no es la causa principal de la distribuci\u00f3n desigual de la riqueza ni que el machismo es la raz\u00f3n por la cual el poder cae en manos de (algunos) hombres, mientras la autoridad de las mujeres se reduce dr\u00e1sticamente. No hay evidencia (y no hay raz\u00f3n para suponer) que las mujeres fueron forzadas a desempe\u00f1ar este papel por los hombres: de hecho, para las familias que pose\u00edan riqueza, un excedente mayor habr\u00eda sido del inter\u00e9s de todos los miembros de la familia.<\/p>\n<p>En este contexto, la familia nuclear mon\u00f3gama como la conocemos hoy, inevitablemente comienza a tomar forma. Por un lado, asistimos a un desplazamiento del derecho de la l\u00ednea materna (en este momento hist\u00f3rico, la mayor\u00eda de sociedades siguen siendo matriarcales o, mejor dicho, matrilineales) al paterno, de modo que la herencia no pasa por la madre, sino por el padre. Por otro lado, se impone la necesidad de una rigurosa monogamia que garantice el control absoluto sobre la descendencia para que el hombre pueda estar seguro de que los hijos nacidos de su mujer son suyos. De esta forma, el hombre llega a asumir el papel de <em>jefe<\/em> de su hogar.<\/p>\n<p>Sin duda, Engels ten\u00eda raz\u00f3n, con m\u00e1s pruebas de apoyo hoy que cuando escribi\u00f3 al respecto, sobre que el nacimiento de la familia nuclear ha provocado una degradaci\u00f3n social y la opresi\u00f3n de la mujer, desconocidas en las sociedades preclasistas. La familia moderna nace con el \u00fanico prop\u00f3sito de transmitir la propiedad privada en forma de herencia de una generaci\u00f3n a la otra: \u00abFue la primera forma de familia que no se fund\u00f3 en condiciones naturales sino en condiciones econ\u00f3micas, precisamente en la victoria de la propiedad privada sobre propiedad com\u00fan originaria y espont\u00e1nea. La dominaci\u00f3n del hombre en la familia y la procreaci\u00f3n de hijos indiscutiblemente suyos, destinados a heredar sus riquezas: estos eran los fines \u00fanicos y exclusivos del matrimonio mon\u00f3gamo\u201d[2]. Todas las im\u00e1genes rom\u00e1nticas del amor verdadero, que desde entonces han contribuido a idealizar el matrimonio en la sociedad contempor\u00e1nea, no pueden cambiar el hecho de que el matrimonio es esencialmente una relaci\u00f3n de propiedad. La monogamia ofrece los medios por los cuales la propiedad se puede heredar individualmente, mientras que pasar al linaje paterno garantiza que la propiedad y las riquezas permanezcan en la nueva familia y no pasen al clan materno como en el pasado.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Engels es simple y obvio: la divisi\u00f3n sexual del trabajo que exist\u00eda en las sociedades preclasistas, cuando la producci\u00f3n para el uso era el modo de producci\u00f3n dominante, no ten\u00eda las implicaciones de la desigualdad de g\u00e9nero. Las mujeres pod\u00edan combinar sus roles reproductivos y productivos para que ambos sexos pudieran realizar un trabajo productivo. Pero con el surgimiento de la sociedad de clases, cuando comienza la producci\u00f3n para el intercambio y por el dominio, la divisi\u00f3n sexual del trabajo contribuye a erosionar la igualdad entre los sexos. La producci\u00f3n y el comercio tienen lugar cada vez m\u00e1s fuera del hogar, por lo que el hogar se convierte en un \u00e1mbito estrictamente reproductivo. As\u00ed, el origen de la opresi\u00f3n de la mujer deriva principalmente de su papel en la vida reproductiva dentro de la familia y del papel de la familia como unidad econ\u00f3mica en la sociedad.<\/p>\n<h6><strong>La contribuci\u00f3n de Marx<\/strong><\/h6>\n<p><em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> fue publicado en 1884 con la firma de Engels. La falta del nombre de Marx como autor del texto, ha sido utilizada estructuralmente por parte de numerosos detractores del marxismo para subrayar el desinter\u00e9s del \u201cMoro\u201d en las cuestiones de la opresi\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>Aparte del hecho de que al momento de la publicaci\u00f3n Marx hab\u00eda muerto hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o, hay que decir que, seg\u00fan admite el propio Engels, la obra resume una vida de investigaci\u00f3n de ambos y se basa en gran medida en las notas recopiladas por Marx: su propia hija Eleanor, que hab\u00eda sido asistente de su padre mientras \u00e9l viv\u00eda y editora de sus publicaciones despu\u00e9s de su muerte, es consultada asiduamente por Engels tanto en la redacci\u00f3n como en la correcci\u00f3n de la obra. Por lo tanto, acusar a Marx de desinter\u00e9s por la condici\u00f3n femenina no solo es intelectualmente incorrecto, sino m\u00e1s a\u00fan conceptualmente. Este trabajo \u00fanico, que incluso hoy las feministas no pueden ignorar (en la mayor\u00eda de los casos para criticarlo), y que se basa en dos conceptos clave \u2013que las primeras sociedades humanas fueron sin clases e igualitarias, y que la opresi\u00f3n de la mujer acompa\u00f1a el nacimiento de las clases\u2013 constituye la culminaci\u00f3n de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica y un compromiso militante que tanto Marx como Engels han prodigado a lo largo de todas sus vidas.<\/p>\n<p>En <em>La cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/em>, publicado por Marx cuando ten\u00eda 25 a\u00f1os, se lee: \u00ab\u00a1La misma relaci\u00f3n sexual, la relaci\u00f3n entre hombre y mujer, etc., se convierte en objeto de comercio!\u00bb En <em>La Sagrada Familia<\/em>, escrito m\u00e1s tarde en 1844, Marx parafrasea de modo aproximado a Fourier, tocando un tema al que a menudo vuelve por el resto de su vida: \u00abEl grado de emancipaci\u00f3n de la mujer es la medida natural de la emancipaci\u00f3n general\u00bb. En el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>, publicado en 1848, primer documento program\u00e1tico escrito para una organizaci\u00f3n pol\u00edtica, sostiene que la clase dominante oprime a la mujer: \u00abEl burgu\u00e9s ve en la esposa un simple instrumento de producci\u00f3n. Escucha que se dice que las herramientas de producci\u00f3n deben explotarse en com\u00fan y, por supuesto, no puede sino recordar que el destino de la comunidad tambi\u00e9n afectar\u00e1 a las mujeres. Ni siquiera sospecha que se trata de abolir la posici\u00f3n de la mujer como mera herramienta de producci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda continuar, pero basta con que desde los primeros a\u00f1os de su activismo tanto Marx como Engels hayan escrito sobre la cuesti\u00f3n de la opresi\u00f3n de la mujer pensando en lo que signific\u00f3 su participaci\u00f3n activa para la clase obrera y para la lucha por una sociedad mejor. Este an\u00e1lisis sobre los escritos de Marx, lleno de consideraciones sobre la cuesti\u00f3n de la opresi\u00f3n de la mujer, es deliberadamente ignorado y en cambio se hace referencia exclusivamente a <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> de Engels. Pero ya en sus primeros trabajos, y luego en <em>El Capital<\/em>, la cuesti\u00f3n de la condici\u00f3n de la mujer es un tema recurrente. Incluso con las limitaciones de su \u00e9poca, Marx se encontraba entre los m\u00e1s avanzados en la cuesti\u00f3n de la opresi\u00f3n de la mujer: ten\u00eda claro los problemas que ten\u00edan que afrontar las mujeres y el trato por parte de los hombres.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica, Marx se adelant\u00f3 a todos. Inmediatamente despu\u00e9s de ayudar a fundar la Primera Internacional, sugiere que la compa\u00f1era de Engels, Lizzie Burns, se una inmediatamente, y su correspondencia muestra que insta a las mujeres a unirse independientemente de sus maridos. Marx fue el m\u00e1s consciente de todos los miembros del Consejo de la Internacional al poner el tema de la mujer en la agenda del d\u00eda: lucha contra los anarquistas cuya secci\u00f3n francesa era francamente hostil a las mujeres que trabajaban en la industria, en l\u00ednea con la infame proclama de Proudhon de que la mujer es ama de casa o cortesana; propone regularmente puntos en la agenda de los Congresos de la Internacional sobre la condici\u00f3n de la mujer y el ni\u00f1o; es el que impulsa a debatir la cuesti\u00f3n de la mujer en las reuniones de la Internacional, incluso cuando no pod\u00eda asistir. En el Congreso de 1867, Marx presenta una propuesta para una discusi\u00f3n profunda sobre \u00ablos medios pr\u00e1cticos de acci\u00f3n para las clases trabajadoras, mujeres y hombres, en la lucha por su completa emancipaci\u00f3n del dominio del capital\u00bb. A partir de ese momento, cada declaraci\u00f3n que escribe o edita se refiere a mujeres y hombres trabajadores. Despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds, cuando se\u00f1ala el importante papel de la mujer, propone en septiembre de 1871 que la Internacional establezca secciones femeninas: esto no para eliminar las secciones mixtas, sino por la evidente necesidad de las mujeres de organizar el creciente n\u00famero de trabajadoras involucrado.<\/p>\n<p>Marx pensaba en la opresi\u00f3n de las mujeres y se tomaba en serio su participaci\u00f3n pol\u00edtica. No solo abord\u00f3 el tema te\u00f3ricamente, sino que lo persigui\u00f3 activamente en su actividad pol\u00edtica cada vez que se presentaba la oportunidad. Sin embargo, el apoyo constante de Marx a los derechos de las mujeres es poco conocido o incluso mistificado. Shulamith Firestone, por ejemplo, en su libro <em>La dial\u00e9ctica del sexo<\/em> aniquila a Marx como [siendo] \u00abpeor\u00bb que Engels porque, seg\u00fan su parecer, hay un prejuicio por parte de Marx contra las mujeres, por lo que su an\u00e1lisis de la opresi\u00f3n femenina es fruto solo de intuiciones accidentales.<\/p>\n<h6><strong>Las cr\u00edticas y las diferencias<\/strong><\/h6>\n<p>La obra de Engels fue considerada, durante mucho tiempo y hasta hace unos a\u00f1os, como basura por varios cient\u00edficos sociales ya que conten\u00eda la idea de que los seres humanos viv\u00edan en lo que Engels y algunos antrop\u00f3logos como Morgan hab\u00edan llamado \u00abcomunismo primitivo\u00bb. La existencia del \u00abcomunismo primitivo\u00bb en las primeras sociedades humanas fue de hecho para los opositores del marxismo un elemento clave, peligroso y socavado: si los seres humanos hubieran vivido de hecho en sociedades colectivas igualitarias como las descritas por Engels y otros, entonces esto podr\u00eda ser posible tambi\u00e9n en el futuro. Derrotar esta tesis de que las mujeres no siempre hab\u00edan vivido en una posici\u00f3n subordinada que hoy se da por sentada, habr\u00eda significado desconfiar del argumento basal seg\u00fan el cual la humanidad comenz\u00f3 su vida social de modo no jer\u00e1rquico e igualitario. Con los cambios en los debates, inicialmente influenciados por el radicalismo de los a\u00f1os sesenta y setenta [del siglo XX] , ahora se acepta ampliamente que exist\u00edan sociedades sin clases. Los estudiosos, incluso los no marxistas, han demostrado indiscutiblemente que los seres humanos viv\u00edan en peque\u00f1os grupos antes del nacimiento del Estado y el afianzamiento de la desigualdad social. En estas sociedades hab\u00eda propiedad com\u00fan de la tierra y de los recursos, reciprocidad generalizada en la distribuci\u00f3n de alimentos, y relaciones pol\u00edticas relativamente igualitarias.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis marxista define el momento hist\u00f3rico en el cual se consolida la opresi\u00f3n de la mujer, subvirtiendo as\u00ed la teor\u00eda, muy difundida, de que las mujeres siempre han sido oprimidas, fundamentalmente a causa de su diferencia biol\u00f3gica con los hombres. Esta teor\u00eda contiene en s\u00ed dos prejuicios: el primero relativo a la inmutabilidad de la condici\u00f3n de opresi\u00f3n de la mujer, el segundo sobre la supuesta inferioridad biol\u00f3gica de la mujer, vinculada en particular a su capacidad reproductiva.<\/p>\n<p>Con respecto al primer prejuicio, los estudios antropol\u00f3gicos, incluidos los recientes, han desmentido la teor\u00eda de que el control de los hombres sobre las mujeres siempre existir\u00eda y, en cambio, confirmaron la existencia de un sistema matrilineal o, como se define incorrectamente en la \u00e9poca de Engels, de un per\u00edodo de matriarcado: en las sociedades primitivas la \u00fanica forma segura de trazar la l\u00ednea de descendencia era partir de la madre, punto de partida indiscutible para saber con certeza qui\u00e9n descend\u00eda de qui\u00e9n. No exist\u00eda otro medio cient\u00edfico que remitirse a la maternidad, \u00fanica descendencia que se pod\u00eda demostrar con certeza. A partir de esta necesidad, se gener\u00f3 el llamado \u00abderecho materno\u00bb que dio a la mujer un papel muy importante en las comunidades de la \u00e9poca. Lo que Engels define como \u00abla derrota hist\u00f3rica universal del sexo femenino\u00bb o \u00abel derrocamiento del matriarcado\u00bb se produce cuando se concreta la dominaci\u00f3n exclusiva del hombre, que no solo se ocupa de la actividad productiva sino que tambi\u00e9n toma el mando de la casa, subordinando a su esposa e hijos. Este pasaje se configura con el nacimiento de una forma intermedia de familia, la patriarcal, y tambi\u00e9n hace necesario cambiar el derecho: \u00abas\u00ed se derog\u00f3 el c\u00e1lculo de la descendencia por la l\u00ednea femenina y el derecho hereditario matriarcal y se introdujo la descendencia por la l\u00ednea masculina y el derecho hereditario masculino\u00bb. Y como dice Engels algunas l\u00edneas arriba, el pasaje fue indoloro: \u00abBast\u00f3 simplemente decidir\u00bb.[3]<\/p>\n<p>En cuanto a la supuesta inferioridad biol\u00f3gica de la mujer, en particular con respecto a la capacidad reproductiva, hay que decir que estudios antropol\u00f3gicos recientes han demostrado que en las sociedades primitivas se ten\u00eda en alta estima la funci\u00f3n reproductiva y, por lo tanto, no se explica c\u00f3mo esta diferencia biol\u00f3gica de la mujer con el hombre pueda ser la causa de su opresi\u00f3n. Evidencias arqueol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas de sociedades de cazadores-recolectores existentes en el momento de las invasiones imperialistas; investigaciones sobre las relaciones de g\u00e9nero en sociedades ind\u00edgenas en Australia antes de la invasi\u00f3n colonial; estudios de feministas como Karen Sachs, Christine Gailey y Ernestine Friedl, todos revelan sociedades en las que las mujeres no sufrieron discriminaci\u00f3n ni opresi\u00f3n sistem\u00e1tica y de hecho dan testimonio de la enorme autonom\u00eda de las mujeres de la \u00e9poca en el manejo de su sexualidad y fertilidad: ahora, es cierto que las mujeres en el Paleol\u00edtico, por ejemplo, adoptaron formas de control de la natalidad y muchas veces, para evitar embarazos demasiado juntos, prolongaban el per\u00edodo de lactancia de los reci\u00e9n nacidos. La procreaci\u00f3n no era un impedimento en las comunidades primitivas; as\u00ed fue con el nacimiento y el surgimiento de la familia patriarcal, entonces mon\u00f3gama. El nacimiento de la propiedad privada y la afirmaci\u00f3n del sistema capitalista \u2013el estadio final del desarrollo de la sociedad de clases\u2013 no transform\u00f3 las relaciones entre hombres y mujeres solo dentro del hogar sino que cambi\u00f3 radicalmente las relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas en la sociedad en general, creando las condiciones para la opresi\u00f3n de las mujeres incluso fuera del contexto dom\u00e9stico: las mujeres, por lo tanto, fueron condenadas a su condici\u00f3n de oprimidas por las mismas fuerzas y relaciones sociales que llevaron a la opresi\u00f3n de una clase por de otra, de una etnia por otra y de una naci\u00f3n por otra.<\/p>\n<p>En los debates y en los movimientos por la liberaci\u00f3n de las mujeres, se escucha cada vez m\u00e1s a menudo que el patriarcado, y no el capitalismo, es la causa real de la opresi\u00f3n de la mujer: el patriarcado se configura as\u00ed como un sistema estructural de la sociedad, paralelo e hist\u00f3ricamente anterior al capitalismo, construido a lo largo del tiempo sobre la diferencia de g\u00e9nero entre hombres y mujeres, y sobre el poder de los hombres sobre las mujeres. Derrocar el patriarcado, por lo tanto, se convertir\u00eda en una prioridad para las mujeres, a trav\u00e9s de una lucha com\u00fan de todas las mujeres contra todos los hombres, e incluso reemplazar\u00eda la necesidad de derrocar el capitalismo. De ah\u00ed la idea \u2013apoyada en estas corrientes del feminismo peque\u00f1oburgu\u00e9s\u2013 de que las mujeres deben organizarse, en un v\u00ednculo de <em>hermandad<\/em> que identifique al hombre como el verdadero enemigo a derrotar, o yendo al extremo de este v\u00ednculo, es decir, que las mujeres constituyen una <em>clase<\/em> que debe chocar con una <em>contraclase<\/em>, la masculina, para obtener su propia liberaci\u00f3n. Ambas interpretaciones tienen limitaciones para los marxistas. La idea detr\u00e1s de ambas, de que todas las mujeres en cuanto sexo tienen m\u00e1s en com\u00fan que los miembros de la misma clase entre s\u00ed, es falsa: las mujeres de clase media tienen lazos muy fuertes con sus maridos, comparten sus intereses econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos, se unen a ellos en la defensa de la propiedad privada, el lucro, el militarismo, el racismo y la explotaci\u00f3n de otras mujeres. Es cierto que todas las formas de sociedad de clases han sido dominadas por los hombres y que los hombres est\u00e1n entrenados desde el nacimiento para ser machistas, pero no es cierto que los hombres como tales sean el principal enemigo de las mujeres. De hecho, esto eliminar\u00eda la multitud de hombres oprimidos y explotados que son ellos mismos oprimidos por el principal enemigo de las mujeres, que es el sistema capitalista. Estos hombres tambi\u00e9n tienen inter\u00e9s en la lucha por la liberaci\u00f3n de las mujeres; pueden y deben convertirse en aliados de las mujeres en la lucha por un nuevo sistema social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico que permita a ambos una realizaci\u00f3n libre e igualitaria.<\/p>\n<p>Sobre la base de esta coexistencia de dos sistemas, el patriarcado y el capitalismo, el primero m\u00e1s da\u00f1ino que el segundo para la mujer, la obra de Engels ha sido mal entendida y denigrada por numerosas te\u00f3ricas feministas por haber, seg\u00fan ellas, \u00abreducido\u00bb la cuesti\u00f3n de la mujer de un \u00e1mbito general a otro m\u00e1s limitado, el econ\u00f3mico: nada m\u00e1s lejos del enfoque de Engels, que siempre ha polemizado con las interpretaciones mec\u00e1nicas del materialismo hist\u00f3rico (precisamente aquellas que reducen mec\u00e1nicamente todos los aspectos de la vida social, cultural e ideol\u00f3gica al \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb). En los a\u00f1os siguientes, a esto se sum\u00f3 la acusaci\u00f3n de que los marxistas no pusieron el patriarcado y el capitalismo en la relaci\u00f3n correcta: \u00bfc\u00f3mo es posible que el patriarcado sea producto del capital si hist\u00f3ricamente lo precede? Es indiscutible que cuando hablamos de la opresi\u00f3n de la mujer no podemos utilizar solo categor\u00edas econ\u00f3micas: la opresi\u00f3n es un conjunto de factores psicol\u00f3gicos, emocionales, culturales, ideol\u00f3gicos que conforman la superestructura ideol\u00f3gica y cuya relaci\u00f3n con la estructura econ\u00f3mica de la sociedad es muy compleja y ha variado en diferentes per\u00edodos hist\u00f3ricos. No hay correspondencia directa; sin embargo, <em>en \u00faltima instancia<\/em> (aunque no mec\u00e1nicamente) las leyes econ\u00f3micas condicionan las leyes ideol\u00f3gicas. En su \u00abPrefacio\u00bb a la primera edici\u00f3n de 1884, es el propio Engels quien nos da una explicaci\u00f3n m\u00e1s clara de esta relaci\u00f3n: \u00abSeg\u00fan la concepci\u00f3n materialista, el momento determinante de la historia, en \u00faltima instancia, es la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la vida inmediata. Pero esta, a su vez, es de dos tipos. Por un lado, la producci\u00f3n de medios de subsistencia, de alimentos, de prendas de vestir, de vivienda y de herramientas necesarias para estas cosas; por otro, la producci\u00f3n de los hombres mismos: la reproducci\u00f3n de la especie. Las instituciones sociales en las que viven los hombres de una determinada \u00e9poca hist\u00f3rica y de un determinado pa\u00eds est\u00e1n condicionadas por ambos tipos de producci\u00f3n; del estadio de desarrollo del trabajo, por un lado, y de la familia, por el otro\u00bb[4].<\/p>\n<p>El capitalismo, el sistema econ\u00f3mico que la sociedad se ha dado en el tiempo, utiliza el patriarcado de manera instrumental y hace que la opresi\u00f3n de la mujer sea funcional para su propia supervivencia: no fue un proceso mec\u00e1nico, sino solo consecuencia de la capacidad del capitalismo de asumir para s\u00ed instituciones y costumbres previas a su aparici\u00f3n \u2013en la forma completa en que la conocemos\u2013 donde pueden serles \u00fatiles para obtener beneficios o para mantener estable el orden social (o deshacerse de ellas cuando no las necesitan m\u00e1s o son demasiado dif\u00edciles o caras de mantener). Valores <em>culturales<\/em> como la fidelidad y la monogamia no tienen de hecho un origen de car\u00e1cter moral, pero est\u00e1n \u00edntimamente ligados a la idea de funcionalidad: Engels de hecho demuestra que el desarrollo de la familia basado en una rigurosa monogamia no tiene nada que ver con moral. Seg\u00fan \u00e9l, el ideal de la familia mon\u00f3gama se basa en una hipocres\u00eda fundamental, es decir, el valor de la monogamia solo para la mujer, pero no para el hombre, de modo de poder controlar la descendencia. Por lo tanto, junto con el desarrollo de los matrimonios mon\u00f3gamos, surgi\u00f3 la primera comercializaci\u00f3n del sexo en forma de prostituci\u00f3n \u2013ambos productos de la sociedad de clases\u2013. La monogamia y la prostituci\u00f3n son dos caras de una misma moneda, aquello que Engels llama \u00abcontradicciones inseparables\u00bb del Estado social. En funci\u00f3n de su origen y naturaleza, estas contradicciones no se pueden erradicar mediante una revoluci\u00f3n que sea solo \u00e9tica o de costumbres, sino material, econ\u00f3mica. Marx y Engels argumentaban que la independencia econ\u00f3mica de las mujeres era un paso crucial para el logro de los derechos pol\u00edticos y la igualdad: entendieron que si bien era progresista para las mujeres tener un trabajo remunerado, esto tambi\u00e9n significaba problemas en la familia en cuanto al cuidado de los ni\u00f1os y el trabajo dom\u00e9stico. Pero no pensaban, como afirman algunas te\u00f3ricas feministas, que esto en s\u00ed mismo conducir\u00eda a la liberaci\u00f3n de las mujeres \u2013lo que solo podr\u00eda producirse con un completo derrocamiento de las relaciones sociales del capitalismo\u2013.<\/p>\n<p>Por tanto, los marxistas no desean \u00abreducir\u00bb la compleja y central cuesti\u00f3n de la opresi\u00f3n femenina \u00fanicamente al componente econ\u00f3mico, sino la constataci\u00f3n de que el estatus jur\u00eddico de la desigualdad entre hombres y mujeres no es la causa de la opresi\u00f3n de las mujeres sino la consecuencia de la afirmaci\u00f3n de la sociedad de clases. La verdadera cuesti\u00f3n que plantea Engels no radica en la variaci\u00f3n de las relaciones de parentesco o filiaci\u00f3n sino en el cambio del papel social de la familia, cambio provocado por factores puramente econ\u00f3micos. \u00abLos capitalistas tienen muchas razones para glorificar la familia nuclear. Su peque\u00f1a familia es una mina de oro para todo tipo de vendedores ambulantes, desde agentes inmobiliarios hasta fabricantes de detergentes y cosm\u00e9ticos. As\u00ed como los autom\u00f3viles se producen para uso individual en lugar de desarrollar medios adecuados de transporte masivo, las grandes empresas pueden ganar m\u00e1s vendiendo casas peque\u00f1as en lotes privados para equiparlas con lavadoras, refrigeradores y otros art\u00edculos similares. Les resulta m\u00e1s rentable que construir viviendas en gran escala con alquileres bajos o desarrollar servicios comunitarios y centros de cuidado infantil. En segundo lugar, el aislamiento de las mujeres, cada una encerrada en una casa particular y vinculada a la misma tarea de cocina y guarder\u00eda, impide que se unan y se conviertan en una fuerza social fuerte o una seria amenaza pol\u00edtica para el establishment\u00bb[5].<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n despiadada del papel de la familia en su relaci\u00f3n con el sistema capitalista, plantea otro problema de larga data: \u00bfqu\u00e9 soluci\u00f3n es posible en este sistema para relevar a las mujeres del trabajo de cuidado y socorro al que inevitablemente est\u00e1n esclavizadas? Los marxistas est\u00e1n ciertamente a favor de una participaci\u00f3n igualitaria de los hombres en las tareas dom\u00e9sticas, pero convencer a los hombres de que asuman una mayor parte del trabajo dom\u00e9stico no es la respuesta ni la soluci\u00f3n a la opresi\u00f3n de las mujeres, ya que la reproducci\u00f3n seguir\u00e1 siendo privatizada. Es una soluci\u00f3n que solo interesar\u00eda a las familias de la clase operaria. De hecho, esto no traer\u00eda consecuencia alguna para las familias burguesas que tienen los medios para garantizarse el servicio dom\u00e9stico mediante la explotaci\u00f3n de otras mujeres. Lo que era cierto en la \u00e9poca de Engels lo es a\u00fan m\u00e1s hoy: la sociedad tiene una riqueza m\u00e1s que suficiente para transformar el trabajo dom\u00e9stico y aspectos m\u00e1s pesados \u200b\u200bcomo la educaci\u00f3n de los hijos o el cuidado de los ancianos y discapacitados en una <em>industria<\/em> <em>social<\/em>. Pero esto no puede suceder mientras la producci\u00f3n exista solo con fines de lucro. Con la transferencia de los medios de producci\u00f3n a la propiedad com\u00fan, la familia dejar\u00e1 de ser la \u00fanica unidad econ\u00f3mica de la sociedad. El trabajo dom\u00e9stico privado se transformar\u00e1 en una industria social. El cuidado y la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os se convertir\u00e1n en un asunto p\u00fablico, la sociedad se ocupar\u00e1 de todos los ni\u00f1os por igual.<\/p>\n<h6><strong>\u00bfPor qu\u00e9 Engels ten\u00eda raz\u00f3n?<\/strong><\/h6>\n<p>Algunas de las enunciaciones de Engels han debido ser revisadas, en virtud de todas las informaciones que no eran accesibles en su \u00e9poca. Sin embargo, esto no resta valor a su contribuci\u00f3n: ha desarrollado un an\u00e1lisis hist\u00f3rico que no solo identifica la ra\u00edz de la opresi\u00f3n de las mujeres, sino que la ubica cronol\u00f3gicamente al interior de un transcurso evolutivo social m\u00e1s complejo. Y, al mismo tiempo, al integrarla en el marco m\u00e1s amplio de la lucha de clases, proporciona la estrategia para acabar con esta opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abComo marxistas [&#8230;] negamos que la inferioridad de la mujer estuviera predestinada por su constituci\u00f3n biol\u00f3gica o haya existido siempre. Lejos de ser eterna, la sumisi\u00f3n de la mujer y la amarga hostilidad entre los sexos no tienen m\u00e1s que unos pocos miles de a\u00f1os. Fueron producidos por los dr\u00e1sticos cambios sociales que ha tra\u00eddo la existencia de la familia, la propiedad privada y el Estado. Esta visi\u00f3n de la historia subraya la necesidad de una revoluci\u00f3n no menos profunda en las relaciones socioecon\u00f3micas para erradicar las causas de la desigualdad y lograr la plena emancipaci\u00f3n de nuestro sexo. Este es el objetivo y la promesa del programa socialista, y por esto estamos luchando\u00bb.[6]<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque la liberaci\u00f3n total de la mujer no pueda lograrse sin la revoluci\u00f3n socialista, esto no significa que la lucha deba posponerse hasta entonces: las mujeres marxistas luchan en todas las acciones organizadas por objetivos espec\u00edficos, y se ponen a la cabeza de las luchas tratando de involucrar a toda la clase trabajadora en el camino hacia la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup> Adem\u00e1s de la obra de Engels, <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em>, los siguientes textos fueron fundamentales para la redacci\u00f3n del art\u00edculo: C. Toledo, <em>G\u00e9nero y clase<\/em>, Ediciones Marxismo vivo, 2016; F. Oppen, \u201cEl feminismo radical y el surgimiento de las teor\u00edas del patriarcado &#8211; Un punto de vista marxista\u201d, en Marxismo Vivo, n. 7, p\u00e1gs. 175-198 disponible <a href=\"http:\/\/phl.bibliotecaleontrotsky.org\/arquivo\/mv07neept\/mv07neept-19o.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/phl.bibliotecaleontrotsky.org\/arquivo\/mv07neept\/mv07neept-19o.pdf<\/a><\/p>\n<p><sup>[2] <\/sup>F. Engels, <em>L\u2019origine della famiglia, della propriet\u00e0 privata e dello Stato<\/em>, Editori Riuniti, Roma, 2019, p. 102.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup> \u00cddem, p. 92.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup> \u00cddem, p. 36<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup> E. Reed, \u201cWomen: caste, class or oppressed sex\u201d, in <em>International socialist review<\/em>, September 1970, Vol. 31, N.\u00b0 3, pp. 15-17 and 40-41; disponible en ingl\u00e9s, en: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/reed-evelyn\/1970\/caste-class-sex.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/archive\/reed-evelyn\/1970\/caste-class-sex.htm<\/a><\/p>\n<p><sup> [6]<\/sup> Ib\u00eddem.<\/p>\n<p>Art\u00edculo original publicado en la revista de teor\u00eda y praxis marxista <em>Trotskismo Oggi<\/em> n.\u00b0 17, del Partido de Alternativa Comunista de Italia, diciembre de 2020.-<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Patriarcado es una palabra muy utilizada en los debates sobre la condici\u00f3n de la mujer, con la cual se suele indicar la principal causa de la opresi\u00f3n de la mujer en el mundo. 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