{"id":64267,"date":"2020-12-26T15:14:20","date_gmt":"2020-12-26T15:14:20","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=64267"},"modified":"2024-11-03T13:28:41","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:41","slug":"la-mujer-en-la-situacion-de-la-clase-trabajadora-en-inglaterra-de-friedrich-engels","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-mujer-en-la-situacion-de-la-clase-trabajadora-en-inglaterra-de-friedrich-engels\/","title":{"rendered":"La mujer en La situaci\u00f3n de la clase trabajadora en Inglaterra, de Friedrich Engels"},"content":{"rendered":"<p><em>Como abordado en el texto de Engels y la comprensi\u00f3n materialista de la historia sobre la opresi\u00f3n de las mujeres, en este momento en que celebramos los 200 a\u00f1os de su nacimiento no pod\u00edamos dejar de destacar la importancia de sus elaboraciones y su papel en la constituci\u00f3n del legado marxista para nuestra lucha contra la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n. En este art\u00edculo, destacamos sus an\u00e1lisis sobre la situaci\u00f3n de las mujeres en el cl\u00e1sico La situaci\u00f3n de la clase trabajadora en Inglaterra.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Roberta Maiani \u2013 Secretar\u00eda Nacional de Formaci\u00f3n del PSTU, Brasil<\/p>\n<p>Esta obra fue escrita en un a\u00f1o muy importante para el surgimiento del marxismo: 1844; a\u00f1o en que Marx y Engels se hicieron amigos, y juntos, en Par\u00eds, planificaron <em>La Sagrada Familia <\/em>y establecieron relaciones con las organizaciones de trabajadores de Par\u00eds y de Bruselas; ese mismo a\u00f1o, Marx escribi\u00f3 los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos.<\/em><\/p>\n<p>Engels estaba en Manchester desde finales de 1842, trabajando en la f\u00e1brica que era de propiedad de su padre, y as\u00ed, pudo tener contacto directo con el funcionamiento y las contradicciones del capitalismo.<\/p>\n<p>Engels pretend\u00eda escribir sobre la historia social de Inglaterra, terreno cl\u00e1sico de la revoluci\u00f3n industrial y tambi\u00e9n para el desarrollo del proletariado. El estudio sobre la clase trabajadora inglesa ser\u00eda un aporte de este gran material. No obstante, acaba desarrollando un libro todo dedicado a la situaci\u00f3n de los obreros y sus luchas. Dec\u00eda que la situaci\u00f3n de la clase obrera era \u201cla base real y punto de partida de todos los movimientos sociales de nuestro tiempo, porque ella es, simult\u00e1neamente, la expresi\u00f3n m\u00e1xima y la m\u00e1s visible manifestaci\u00f3n de nuestra miseria social. El comunismo de los obreros franceses y alemanes es su producto directo\u201d. A los te\u00f3ricos alemanes, \u201cque a\u00fan conocemos muy poco el mundo real (\u2026) el conocimiento de los hechos es una necesidad imperiosa\u201d. Por lo tanto, era fundamental \u201cconocer esta condici\u00f3n para demostrar la justeza de las ideas socialistas\u201d[1].<\/p>\n<p>Para tal prop\u00f3sito recurri\u00f3 a innumerables documentos, entre informes de comisiones que investigaban las condiciones de las f\u00e1bricas, sesiones del parlamento, diarios e informes m\u00e9dicos, pero la principal fuente de investigaci\u00f3n y motivaci\u00f3n vino de la convivencia con los obreros y sus familias. Por intermedio de Mary Burns, una combativa obrera irlandesa que se torn\u00f3 su compa\u00f1era de vida, Engels circul\u00f3 por los principales barrios obreros, casas y tabernas.<\/p>\n<p>Veamos la dedicatoria escrita \u201cA las clases trabajadoras de Gran Breta\u00f1a\u201d:<\/p>\n<p><em>Trabajadores!<\/em><\/p>\n<p><em>Es a ustedes que dedico una obra en la cual me esforc\u00e9 por presentar a mis compatriotas alemanes un cuadro fiel de vuestras condiciones de vida, de vuestros sufrimientos y luchas, de vuestras esperanzas y perspectivas. Viv\u00ed entre ustedes tiempo suficiente para alcanzar el conocimiento de vuestras condiciones de existencia, a las cuales consagr\u00e9 la m\u00e1s seria atenci\u00f3n, examinando los innumerables documentos oficiales y no oficiales que tuve oportunidad de consultar. Con todo, no me content\u00e9 con eso: no me interesaba un conocimiento apenas abstracto de mi tema \u2013yo quer\u00eda conocerlos en vuestras casas, observarlos en vuestra vida cotidiana, debatir con ustedes vuestras condiciones de vida y vuestros tormentos; yo quer\u00eda ser un testigo de vuestras luchas contra el poder social y pol\u00edtico de vuestros opresores. He aqu\u00ed c\u00f3mo proced\u00ed: renunci\u00e9 al mundanismo y a las libaciones, al vino de Porto y a la Champa\u00f1a de la clase media<\/em>[2]<em>, y consagr\u00e9 casi exclusivamente mis horas libres a la convivencia con simple obreros\u2013 y estoy, al mismo tiempo, feliz y orgulloso por haber actuado as\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En este cl\u00e1sico de la literatura marxista, Engels denuncia lo que los obreros llamaban <strong><em>asesinato social<\/em><\/strong> promovido por la burgues\u00eda. La miserable clase trabajadora ten\u00eda una expectativa de vida baj\u00edsima, pues su salud era degradada por las enormes jornadas, por dolencias y deformaciones provocadas por el trabajo, por la p\u00e9sima alimentaci\u00f3n, cuando no la falta de cualquier alimento, y por la condici\u00f3n insalubre de las viviendas y las calles.<\/p>\n<p>Una de las partes m\u00e1s destacadas del libro, y que nos hace pensar en las megal\u00f3polis actuales, es cuando Engels describe Londres y las grandes ciudades, fruto de la revoluci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p><em>\u00bfEsos millares de individuos, de todos los lugares y de todas las clases, que se apresuran y se empujan, no ser\u00e1n todos ellos seres humanos con las mismas cualidades y capacidades y con el mismo deseo de ser felices? (\u2026) entre tanto, esas personas se cruzan como si nada tuviesen en com\u00fan, (\u2026) entre ellas solo existe el t\u00e1cito acuerdo por el cual cada uno solo utiliza una parte del paseo para que las dos corrientes de la multitud que caminan en direcciones opuestas no impidan su movimiento mutuo \u2013y nadie piensa en conceder al otro siquiera una mirada. (\u2026) incluso que sepamos que ese aislamiento del individuo, ese mezquino ego\u00edsmo, constituye en todas partes el principio fundamental de nuestra sociedad moderna, en lugar ninguno \u00e9l se manifiesta de modo tan impudente y claro como en la confusi\u00f3n de la gran ciudad. La desagregaci\u00f3n de la humanidad en m\u00f3nadas, cada cual con un principio de vida particular, y con un objetivo igualmente particular, esa atomizaci\u00f3n del mundo, es aqu\u00ed llevada a sus m\u00e1ximas consecuencias.<\/em><\/p>\n<p><em>Es por eso que la guerra social, la guerra de todos contra todos es aqu\u00ed expl\u00edcitamente declarada. (\u2026) el resultado es que el m\u00e1s fuerte pisa al m\u00e1s d\u00e9bil y los pocos fuertes, esto es, los capitalistas, se apropian de <strong>todo<\/strong>, mientras a los m\u00e1s d\u00e9biles, a los pobres, mal les resta apenas la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>(\u2026) En todas partes, indiferencia b\u00e1rbara y grosero ego\u00edsmo de un lado y, de otro, miseria indescriptible; en todas partes, la guerra social: (\u2026) y todo eso tan sin pudor y abiertamente que quedamos asombrados frente a las consecuencias de nuestras condiciones sociales, aqu\u00ed presentadas sin velos, y permanecemos espantados con el hecho de que este mundo enloquecido a\u00fan contin\u00fae funcionando.<\/em><\/p>\n<p><em>En la escala en que, en esa guerra social, las armas de combate son el capital, la propiedad directa o indirecta de los medios de subsistencia y de los medios de producci\u00f3n, es obvio que todos los pesos de una tal situaci\u00f3n recaen sobre el pobre. Nadie se preocupa con \u00e9l: lanzado en esa vor\u00e1gine ca\u00f3tica, \u00e9l debe sobrevivir como pueda. Si tiene suerte de encontrar trabajo, esto es, si la burgues\u00eda le hace el favor de enriquecerse a su costa, lo espera un salario apenas suficiente para mantenerlo vivo; si no encuentra trabajo y no teme a la polic\u00eda, puede robar; puede incluso morir de hambre, caso en que la polic\u00eda tomar\u00e1 cuidado para que la muerte sea silenciosa para no chocar con la burgues\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En esta guerra social contra los trabajadores, las mujeres proletarias pasaban por una situaci\u00f3n terrible, de profunda opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n, y a ellas Engels dedic\u00f3 parte importante de su libro.<\/p>\n<p><em>La situaci\u00f3n de la clase trabajadora en Inglaterra<\/em> es un marco en la tradici\u00f3n marxista en lo que respecta al an\u00e1lisis de las transformaciones que el capitalismo impuso en la condici\u00f3n social y en la vida de las mujeres, y es una denuncia abierta de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n a que estaban sometidas. La situaci\u00f3n de las mujeres proletarias est\u00e1 relatada en varios aspectos: la superexplotaci\u00f3n, los abusos de la patronal, los impactos del trabajo en la salud (que son objeto de este art\u00edculo) y especialmente en relaci\u00f3n con las transformaciones que estaban ocurriendo en la familia de los obreros y en la relaci\u00f3n entre los sexos (tema de un pr\u00f3ximo art\u00edculo).<\/p>\n<p><strong>Sobre la incorporaci\u00f3n de la mujer en la industria<\/strong><\/p>\n<p>Antes de entrar en los informes del libro propiamente dicho, cabe a nosotros volver un poco hacia la comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n de las mujeres en el proceso de ascenso del capitalismo.<\/p>\n<p>Masas de mujeres fueron incorporadas a la producci\u00f3n social en el desarrollo de la gran industria. Seg\u00fan Marx, \u201cEl trabajo de las mujeres y los ni\u00f1os fue la primera consigna de la aplicaci\u00f3n capitalista de la maquinaria\u201d[3].<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-64268 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=1021%2C580&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1021\" height=\"580\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?w=1021&amp;ssl=1 1021w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=300%2C170&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=768%2C436&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=739%2C420&amp;ssl=1 739w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=640%2C364&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Inglat-3-1021x580-1.jpg?resize=681%2C387&amp;ssl=1 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<p>Engels describe que en algunas ramas de la producci\u00f3n, el trabajo de hombres adultos fue transformado en simple vigilancia. En otros, como en el hilado y el tejido, el trabajo humano consist\u00eda principalmente en la reparaci\u00f3n de los hilos que se romp\u00edan, lo que no exig\u00eda fuerza f\u00edsica sino dedos \u00e1giles. El mayor desarrollo de los m\u00fasculos y de los huesos de las manos tornaba a los hombres menos aptos para ese trabajo que a las mujeres y los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Es un hecho que la aplicaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas a la maquinaria, \u201cal tornar la fuerza muscular dispensable, es un medio de usar a trabajadores sin fuerza muscular o desarrollo corporal inmaduro\u201d; pero, sobre todo, hab\u00eda una motivaci\u00f3n econ\u00f3mica muy fuerte para la incorporaci\u00f3n de las mujeres: la necesidad de expansi\u00f3n de la producci\u00f3n. Esta pasaba a exigir m\u00e1s y m\u00e1s trabajadores, y, para los burgueses, cuanto m\u00e1s bajo pagasen los salarios, mejor. La incorporaci\u00f3n de las mujeres y los ni\u00f1os era muy ventajosa: realizaban el mismo trabajo que hombres adultos, pero eran \u201ctrabajo barato por excelencia\u201d (<em>cheap labour<\/em>\u201d)[4].<\/p>\n<p>Aqu\u00ed son importantes algunas consideraciones: la incorporaci\u00f3n en masa de las mujeres a la industria con la maquinaria no significa decir que eran seres fr\u00e1giles; las mujeres que fueron incorporadas como obreras realizaban trabajos extenuantes y que exig\u00edan fuerza f\u00edsica, sea en el campo o dentro de los hogares. Esa ideolog\u00eda de la fragilidad femenina tambi\u00e9n cae por tierra al analizar la situaci\u00f3n de las mujeres negras, especialmente las que fueron esclavizadas. Ellas trabajaban arduamente, lado a lado con los hombres en la labranza y en todo tipo de servicios.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante es buscar las bases materiales de esa integraci\u00f3n de las mujeres como <em>cheap labour<\/em>: \u00bfcu\u00e1les eran las condiciones de esas mujeres? \u00bfC\u00f3mo se form\u00f3 este ej\u00e9rcito de mano de obra barata?<\/p>\n<p>La burgues\u00eda encontraba una masa de mujeres en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, que, luchando por la sobrevivencia, aceptaban todo tipo de trabajo.<\/p>\n<p>Kollontai, en <em>La mujer en el desarrollo social<\/em>, nos muestra que la formaci\u00f3n del sistema capitalista fue un proceso doloroso. Los tiempos eran muy duros para los que no ten\u00edan la suerte de pertenecer a la clase de propietarios. El ej\u00e9rcito de mendigos, sin techo y sin trabajo crec\u00eda como una bola de nieve.<\/p>\n<p>Las mujeres fueron impulsadas durante un per\u00edodo relativamente corto al mercado de trabajo. All\u00ed llegaban mujeres de artesanos arruinados, esposas de campesinos que hab\u00edan huido de los se\u00f1ores feudales, viudas de soldados muertos en las guerras, hu\u00e9rfanas. Un ej\u00e9rcito de mujeres hambrientas y sin hogar inundaba las ciudades. Muchas ca\u00edan en la prostituci\u00f3n, y otras ofrec\u00edan su fuerza de trabajo con mucha insistencia a los artesanos. El aluvi\u00f3n de mano de obra barata hacia finales del siglo XIV e inicios del siglo XV fue tan masivo que las organizaciones gremiales, por miedo a la competencia femenina, pasaban a restringir e impedir el acceso de las mujeres a los oficios artesanales. Las mujeres, que ten\u00edan entonces que buscar trabajo en otros oficios, sab\u00edan de su dif\u00edcil situaci\u00f3n y subvaloraban su mano de obra.<\/p>\n<p>Cuando el capital comercial creciente busca formas de aumentar los lucros, las primeras v\u00edctimas de la clase de los empresarios fueron las mujeres que no pod\u00edan encontrar protecci\u00f3n o sustento.<\/p>\n<p>Se desarrolla el trabajo a domicilio, que emplea una mayor\u00eda de mujeres. En esta situaci\u00f3n, sus jornadas eran inmensas y los salarios muy bajos. Cuanto m\u00e1s aumentaba la producci\u00f3n y el n\u00famero de trabajadores disponibles, m\u00e1s vergonzosos se tornaban los m\u00e9todos de los explotadores. \u201cLa situaci\u00f3n de las mujeres era especialmente digna de compasi\u00f3n; los empresarios sab\u00edan perfectamente que con esas pobres pod\u00edan hacer lo que quisiesen. Pod\u00edan, por ejemplo, amenazar a la aldeana que hu\u00eda entregarla a su se\u00f1or, o a la ciudadana, denunciarla por prostituci\u00f3n y vagabundeo\u201d[5].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la dura tarea de la trabajadora a domicilio era un trabajo desvalorizado, considerado un complemento de sus tareas dom\u00e9sticas. Adem\u00e1s, era considerado un trabajo complementario al del marido, el \u201cjefe de la familia\u201d.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, las mujeres que llegaron despu\u00e9s a la manufactura y a la gran industria, cargaban una condici\u00f3n hist\u00f3rica anterior de superexplotaci\u00f3n y vulnerabilidad, de desigualdad de derechos en la ley y en la familia, reforzadas por las ideolog\u00edas dominantes de que la mujer era un ser inferior y de que su trabajo \u201cval\u00eda menos\u201d, aunque realizasen el mismo trabajo que los hombres adultos, o que fuesen ellas las que sustentasen la familia.<\/p>\n<p><strong>Las condiciones de trabajo de las mujeres y el impacto en la salud<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los salarios m\u00e1s bajos, las mujeres enfrentaban una rutina de trabajo muy ardua, con jornadas extremadamente largas y sin derecho a descanso. Un ejemplo categ\u00f3rico que Engels nos trae es el de las costureras y modistas.<\/p>\n<p>Los establecimientos ocupan gran n\u00famero de j\u00f3venes \u2013parece que cerca de 15.000 en total\u2013 que viven, comen y duermen en el propio lugar en el que trabajan, la mayor\u00eda originarias del campo y completamente esclavizadas por los patrones que las emplean.<\/p>\n<p>Durante la <em>estaci\u00f3n alta<\/em> (<em>fashionable<\/em>), que dura cuatro meses por a\u00f1o, la jornada de trabajo, incluso en los mejores establecimientos, alcanza 15 horas e incluso, si hay encomiendas urgentes, 18 horas; en la mayor\u00eda de los establecimientos, en ese per\u00edodo se trabaja sin horario determinado, de tal modo que las j\u00f3venes nunca tienen m\u00e1s que seis (incluso hasta tres o cuatro y, en el l\u00edmite, dos horas) en 24 horas para reposar y dormir \u2013y a veces, \u00a1trabajan 24 horas sin parar! El \u00fanico l\u00edmite para el trabajo es la efectiva incapacidad f\u00edsica de asegurar una aguja entre los dedos aunque sea por un minuto m\u00e1s.<\/p>\n<p>El excesivo trabajo fabril en condiciones insalubres tra\u00eda diversos da\u00f1os a la salud de las mujeres. En la fabricaci\u00f3n h\u00fameda del lino, por ejemplo, pod\u00eda llevar a la deformaci\u00f3n en la pelvis, resfriados cr\u00f3nicos, afecciones pulmonares y deformaciones en la espalda [hombros] y en las rodillas. La constante necesidad de inclinarse y la baja altura de las m\u00e1quinas acarreaba en general un crecimiento anormal de la estructura \u00f3sea. Engels relata que las j\u00f3venes que trabajaban en los tejidos de algod\u00f3n eran <em>\u201cpeque\u00f1as, achaparradas, deformes; en una palabra, defectuosas de cuerpo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>En la fabricaci\u00f3n de las puntillas (encajes), las ni\u00f1as trabajaban en ambientes peque\u00f1os y mal aireados, siempre sentadas y curvadas. Para sostener el cuerpo as\u00ed por horas las ni\u00f1as usaban cors\u00e9s de madera, que les deformaban el estern\u00f3n y las costillas, provocando atrofia de t\u00f3rax. La mayor\u00eda de ellas, despu\u00e9s de sufrir tambi\u00e9n disturbios digestivos, mor\u00eda tuberculosa.<\/p>\n<p>En su indignaci\u00f3n, Engels tambi\u00e9n evidencia la indiferencia burguesa en cuanto a la salud de los trabajadores y el abismo existente entre las mujeres obreras y las damas de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cEs ese el precio que la sociedad paga para ofrecer a las bellas damas de la burgues\u00eda el placer de usar encajes, \u00bfy no es razonable? Solamente algunos millares de obreros ciegos, solamente algunas hijas de obreros tuberculosas, solamente una generaci\u00f3n enferma y raqu\u00edtica que transmitir\u00e1 sus enfermedades a sus descendientes, \u00bfpero eso qu\u00e9 importa? Nada, absolutamente nada: nuestra burgues\u00eda, indiferente, apartar\u00e1 sus ojos del informe de la comisi\u00f3n gubernamental y sus mujeres e hijas continuar\u00e1n normalmente atavi\u00e1ndose con puntillas. De hecho, es admirable la serenidad de la burgues\u00eda!\u201d<\/p>\n<p>Las obreras fabriles ten\u00edan gestaciones muy dif\u00edciles, pues adem\u00e1s del debilitamiento f\u00edsico general a que estaban sometidas, eran obligadas a trabajar casi hasta el momento del parto, por el miedo de verse sustituidas y dejadas en la calle.<\/p>\n<p>\u201cEs frecuente que mujeres que trabajaron hasta tarde un d\u00eda tengan el parto en la ma\u00f1ana siguiente y no es poco com\u00fan que el ni\u00f1o nazca en la propia f\u00e1brica, entre las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Pero eso no es todo: las mujeres se sienten muy felices si, luego del parto, pueden pasar dos semanas sin trabajar; muchas retornan a la f\u00e1brica ocho d\u00edas despu\u00e9s, y algunas tres o cuatro, para trabajar un <em>turno<\/em> completo. Cierta vez, o\u00ed a un industrial preguntar a un guardia: \u2018\u00bfFulana todav\u00eda no volvi\u00f3?\u2019, y frente a la respuesta negativa, prosigui\u00f3: \u2018\u00bfHace cu\u00e1nto tiempo tuvo el hijo?\u2019; frente a la informaci\u00f3n \u2018ocho d\u00edas\u2019, coment\u00f3: \u2018Ya podr\u00eda haber venido hace tiempo. Aquella ah\u00ed\u2019 \u2013y se\u00f1al\u00f3 a una obrera\u2013 \u2018solo acostumbra quedarse en casa tres d\u00edas\u2019\u201d.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de ellas, cuando volv\u00eda al trabajo luego del parto, no ten\u00eda otra opci\u00f3n que dejar a los hijos en casa. Algunas consegu\u00edan ir a la hora de las refecciones para amamantar, y volv\u00edan corriendo a la f\u00e1brica, pero otras pr\u00e1cticamente no consegu\u00edan ver a los beb\u00e9s, dej\u00e1ndolos bajo los cuidados de los hijos mayores, que muchas veces eran ni\u00f1os. Engels expone en el libro un relato sobre algunas de esas mujeres[6].<\/p>\n<p>\u201cM. H., de veinte a\u00f1os, tiene dos ni\u00f1os: la menor es un beb\u00e9, que queda a cuidado del mayor; ella sale para la f\u00e1brica poco despu\u00e9s de las cinco horas de la ma\u00f1ana y retorna a las ocho de la noche; durante el d\u00eda, la leche le chorrea de los senos, ensop\u00e1ndole el vestido. M. W. tiene tres ni\u00f1os; sale de la casa alrededor de las cinco de la ma\u00f1ana del lunes y solo retorna el s\u00e1bado, a las siete de la noche; a su regreso, tiene tanto para hacer por los ni\u00f1os que no puede acostarse antes de las tres de la madrugada; a veces, la lluvia parece mojarle hasta los huesos y ella trabaja en ese estado; afirma: \u2018Mis senos me causan dolores terribles y con frecuencia escurren a punto de dejarme mojada\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podemos ver la hipocres\u00eda burguesa, que refuerza ideol\u00f3gicamente el papel de la mujer como madre, pero no posibilitaba a las obreras los cuidados m\u00e1s b\u00e1sicos con sus hijos.<\/p>\n<p><strong>La tiran\u00eda en las f\u00e1bricas, los abusos sexuales, y la prostituci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Parte de los abusos cometidos por la patronal eran los castigos a los trabajadores, que pod\u00edan ser multados por cosas como dejar ventanas abiertas o por silbar[7]. Algunas f\u00e1bricas adelantaban los relojes en la hora de la entrada, para multar a los que llegaban \u201cdespu\u00e9s de hora\u201d, y los atrasaban a la salida, para prolongar las jornadas.<\/p>\n<p>Esa tiran\u00eda era a\u00fan m\u00e1s insoportable con las mujeres. Era com\u00fan que se multase a las que, en adelantado estado de gestaci\u00f3n, se sentasen por un momento a descansar. Un inspector de f\u00e1brica apunta que conoci\u00f3 algunas j\u00f3venes que obligadas a soportar ese r\u00e9gimen \u201cprefer\u00edan abandonarse a la prostituci\u00f3n que sufrir tama\u00f1a tiran\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Las obreras tambi\u00e9n estaban sometidas a los abusos sexuales. Los patrones se sent\u00edan en el derecho de <em>jus primae noctis<\/em>[8], y hac\u00edan de su f\u00e1brica su har\u00e9n, presionando a las trabajadoras con la amenaza de despido.<\/p>\n<p>En el libro se hacen duras cr\u00edticas a la moral hip\u00f3crita de la burgues\u00eda, que condenaba la \u201camoralidad\u201d de los obreros[9], pero alimentaba la prostituci\u00f3n a trav\u00e9s de la degradaci\u00f3n de las condiciones de vida de las mujeres, y las utilizaba como mercader\u00edas y siervas sexuales. Cada d\u00eda, la prostituci\u00f3n recib\u00eda m\u00e1s obreras, despedidas o desempleadas. Seg\u00fan Engels, entre las j\u00f3venes trabajadoras de las puntillas era \u201ccasi epid\u00e9mica\u201d.<\/p>\n<p><strong>El legado marxista<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres, sometidas a esas condiciones que Engels analiza, tambi\u00e9n se pusieron en lucha, y fueron parte de la organizaci\u00f3n de los sindicatos y partidos, como posteriormente de la Primera Internacional. La intolerable combinaci\u00f3n entre la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n fue respondida por las mujeres, que en diversos momentos de la historia estuvieron en la l\u00ednea de frente en procesos revolucionarios, como la Comuna de Par\u00eds, y la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<p>Es un patrimonio del marxismo la consideraci\u00f3n de que en medio de estas dur\u00edsimas condiciones, y en un contexto en que era muy fuerte la ideolog\u00eda de que la mujer deber\u00eda \u201cvolver al hogar\u201d, la incorporaci\u00f3n de las mujeres en la producci\u00f3n social era un fen\u00f3meno altamente progresivo, que sent\u00f3 las bases para su liberaci\u00f3n, al tornarlas parte del proletariado, de la fuerza social revolucionaria, y que la revoluci\u00f3n socialista es la que puede sentar las bases de una sociedad sin opresi\u00f3n, al acabar con la explotaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es patrimonio de nuestra tradici\u00f3n la comprensi\u00f3n de la necesidad del combate a todas las formas de opresi\u00f3n, que son alimentadas por la burgues\u00eda para dividir a nuestra clase.<\/p>\n<p>Engels nos trajo una contribuci\u00f3n inestimable para este entendimiento.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] ENGELS, Friedrich. <em>A situa\u00e7\u00e3o da classe trabalhadora na Inglaterra<\/em>, Boitempo editorial (El conjunto de las citas de Engels en el art\u00edculo es de esta misma obra, la traducci\u00f3n es nuestra].<\/p>\n<p>[2] Engels utiliza la expresi\u00f3n de clase media en el sentido ingl\u00e9s, <em>middle-class<\/em>, que designa como la palabra francesa <em>bourgeoisie<\/em>, a la clase propietaria, distinta de la aristocracia.<\/p>\n<p>[3] MARX, Karl; <em>La entrada de la mujer en la f\u00e1brica.<\/em><\/p>\n<p>[4] Ib\u00eddem.<\/p>\n<p>[5] KOLLONTAI, Alexandra. <em>La mujer en el desarrollo social.<\/em><\/p>\n<p>[6] Relato hecho por Lord Ashley.<\/p>\n<p>[7] Ver Huberman, Leo, <em>La historia de la riqueza del hombre.<\/em><\/p>\n<p>[8] Derecho a la primera noche; pretendido derecho de los se\u00f1ores feudales de tener relaciones con las esposas de sus vasallos o dependientes en la noche de nupcias.<\/p>\n<p>[9] Los burgueses atribu\u00edan vicios a los obreros, como el alcoholismo y la depravaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como abordado en el texto de Engels y la comprensi\u00f3n materialista de la historia sobre la opresi\u00f3n de las mujeres, en este momento en que celebramos los 200 a\u00f1os de su nacimiento no pod\u00edamos dejar de destacar la importancia de sus elaboraciones y su papel en la constituci\u00f3n del legado marxista para nuestra lucha contra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":64273,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[16001,2738,2794],"tags":[3389,5341,16080,16079,16078,2828,16081],"class_list":["post-64267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-200-anos-de-engels","category-mujeres","category-teoria","tag-capitalismo","tag-engels","tag-inglaterra-clase-trabajadora","tag-la-mujer-en-la-industria","tag-legado-marxista","tag-mujeres-2","tag-roberta-maiani"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/JS031119-ChildLabor-Hero.jpg?fit=1440%2C805&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/JS031119-ChildLabor-Hero.jpg?fit=1440%2C805&ssl=1","categories_names":["200 a\u00f1os de Engels","Mujeres","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64267"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64274,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64267\/revisions\/64274"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}