{"id":64204,"date":"2020-12-18T11:03:15","date_gmt":"2020-12-18T11:03:15","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=64204"},"modified":"2024-11-03T13:28:42","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:42","slug":"apuntes-sobre-la-cuestion-evolutiva-y-el-origen-del-lenguaje-en-engels","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/apuntes-sobre-la-cuestion-evolutiva-y-el-origen-del-lenguaje-en-engels\/","title":{"rendered":"Apuntes sobre la cuesti\u00f3n evolutiva y el origen del lenguaje en Engels"},"content":{"rendered":"<p><em>En 1876 Engels escribi\u00f3 <\/em>El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre<em>. El texto fue incluido como ap\u00e9ndice a su <\/em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<em>. El libro, por s\u00ed solo, es pol\u00e9mico y divide opiniones entre los marxistas, pero no nos vamos a detener en eso. Queremos detenernos aqu\u00ed en los apuntes de Engels sobre el origen del lenguaje.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Romerito Pontes<\/p>\n<p>En nuestro entendimiento, Engels se apoya en una hip\u00f3tesis evolutiva que era ampliamente aceptada en su \u00e9poca pero que hoy ya sabemos sobrepasada. Eso plantea, innegablemente, un horizonte hist\u00f3rico en su texto. Su lectura hoy, fuera de contexto, es puerta de entrada para algunos entendimientos unilaterales sobre la naturaleza del trabajo que, por su parte, lleva a entendimientos equivocados sobre el lenguaje. Justamente a contramano de lo que hay de m\u00e1s interesante en el texto de Engels: la dial\u00e9ctica trabajo-lenguaje que, en nuestra opini\u00f3n, es lo que permanece v\u00e1lido.<\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n con Lamarck y la concepci\u00f3n evolutiva<\/strong><\/p>\n<p>Tal vez el punto m\u00e1s cr\u00edtico en el texto de Engels sea su evidente lectura lamarckista sobre las transformaciones biol\u00f3gicas que operaron en la transformaci\u00f3n del mono en hombre, lo que lo empuja a una determinada concepci\u00f3n evolutiva ya superada.<\/p>\n<p>Jean-Baptiste Lamarck fue un naturalista franc\u00e9s muy influyente en su \u00e9poca. Public\u00f3 en 1809 su <em>Filosof\u00eda zool\u00f3gica<\/em>, y en 1815 su<em> Historia natural de los animales sin v\u00e9rtebras <\/em>(traducci\u00f3n libre).<\/p>\n<p>En esas dos obras, Lamarck desarrolla sus pensamientos acerca del origen de las especies y los medios por los cuales ellas se diferencian.<\/p>\n<p>Aunque hoy sea m\u00e1s apropiado hablar de una teor\u00eda de la progresi\u00f3n de Lamarck que de una teor\u00eda de la evoluci\u00f3n propiamente dicha, su pensamiento fue muy influyente en el siglo XIX. Quien reconoce eso es el propio Darwin en las primeras p\u00e1ginas de su <em>El origen de las especies<\/em> (1859), cuando hace comentarios elogiosos a Lamarck reconociendo su importancia como primera contestaci\u00f3n seria y cient\u00edfica a los ideales creacionistas. A pesar de acabar superando su teor\u00eda, Darwin nunca escondi\u00f3 que se apoy\u00f3 en las tesis de Lamarck.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 dice la teor\u00eda de la progresi\u00f3n de Lamarck? El franc\u00e9s sostiene que hay una \u201ctendencia general de perfeccionamiento de los seres vivos\u201d a lo largo del tiempo. Esa tendencia se materializa a trav\u00e9s de lo que qued\u00f3 conocido como la <em>Ley del uso y desuso<\/em>. Seg\u00fan Lamarck, el uso intenso de un \u00f3rgano llevar\u00eda a su desarrollo y especializaci\u00f3n, siendo lo contrario tambi\u00e9n verdadero: la falta de uso llevar\u00eda a un \u00f3rgano a la atrofia y la consecuente desaparici\u00f3n. As\u00ed, las condiciones de supervivencia impuestas por determinado ambiente llevar\u00edan a la creaci\u00f3n de necesidades que presionar\u00edan a los animales a la adaptaci\u00f3n y la especializaci\u00f3n por el mayor uso de determinadas funciones. Como en el ejemplo cl\u00e1sico de las jirafas que estiraron sus pescuezos para alcanzar \u00e1rboles m\u00e1s altos. El movimiento es de afuera hacia adentro: el ambiente presiona a los individuos a adaptarse. Las peque\u00f1as conquistas de esa especializaci\u00f3n en la vida de un individuo ser\u00edan transmitidas a sus descendientes a trav\u00e9s de lo que qued\u00f3 conocido como la segunda ley de Lamark, la <em>ley de transmisi\u00f3n de los caracteres adquiridos<\/em>.<\/p>\n<p>A pesar de todos sus m\u00e9ritos, hoy sabemos que las leyes de Lamark no se corresponden muy bien a la realidad y ese es un consenso ampliamente aceptado. La especializaci\u00f3n y el desarrollo de un \u00f3rgano provocado por el uso repetitivo y el h\u00e1bito puede hasta ser verdad para algunos casos espec\u00edficos, como el de la hipertrofia de los m\u00fasculos provocada por los ejercicios. Pero no lo es para otras cosas. Por ejemplo, es el caso de los ojos, que no solo se perfeccionan como sienten m\u00e1s r\u00e1pidamente el desgaste del uso y del envejecimiento, o entonces la p\u00e9rdida de l\u00edquido sinovial y el desgaste de las articulaciones. Tampoco esas caracter\u00edsticas son transmitidas de forma hereditaria. No existe relaci\u00f3n ninguna en frecuentar un gimnasio y tener hijos m\u00e1s fuertes.<\/p>\n<p>Lamarck estaba en el camino correcto, pero no ten\u00eda c\u00f3mo prever que cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de sus trabajos descubrir\u00edamos la existencia de una prote\u00edna responsable por las funciones celulares, el ADN (bautizado en la \u00e9poca de nucle\u00edna). Y que a partir de eso entender\u00edamos los mecanismos de transmisi\u00f3n de caracteres entre generaciones.<\/p>\n<p>Algunos dicen que el argumento de que Engels hace una lectura lamarckista no procede. Entendemos justamente lo contrario: es evidente esa influencia en su texto. Ora, como dijimos arriba, la concepci\u00f3n de Lamarck sobre el progreso de las especies es justamente la de que la necesidad crea el \u00f3rgano, desarrollado por el h\u00e1bito. Es precisamente ese el argumento usado por Engels en todo su texto y que queda expl\u00edcito en el siguiente pasaje: \u201c<strong><em>La necesidad cre\u00f3 el \u00f3rgano:<\/em><\/strong><em> la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que produc\u00edan por su parte modulaciones m\u00e1s perfectas\u201d <\/em>(ENGELS, 2004, destacado nuestro). Sobre la mano, Engels afirma que:<\/p>\n<p><em>\u2026 era libre y pod\u00eda ahora adquirir cada vez m\u00e1s destreza y habilidad; y <strong>esa mayor flexibilidad adquirida se transmit\u00eda por herencia y aumentaba de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n<\/strong>. Vemos, pues, que <strong>la mano no es solo el \u00f3rgano del trabajo; es tambi\u00e9n producto de \u00e9l<\/strong><\/em> (ENGELS, 2004, destacado nuestro).<\/p>\n<p>O, incluso, sobre las consecuencias de la alimentaci\u00f3n sobre las especies, Engels nos dice que:<\/p>\n<p><em>Esa \u201cexploraci\u00f3n \u00e1vida\u201d llevada a efecto por los animales desempe\u00f1a un gran papel en la transformaci\u00f3n gradual de las especies, al obligarlas a adaptarse a alimentos que no son los habituales para ellas, <strong>con lo que cambia la composici\u00f3n qu\u00edmica de su sangre y se modifica toda la constituci\u00f3n f\u00edsica del animal<\/strong>; las especies ya plasmadas desaparecen <\/em>(ENGELS, 2004, destacado nuestro).<\/p>\n<p>No puede haber afirmaciones m\u00e1s categ\u00f3ricas de la influencia lamarckista en las formulaciones de Engels.<\/p>\n<p>A pesar de que su texto es posterior al descubrimiento del ADN, no podemos reclamarle por eso. Engels no era un naturalista y por eso decimos que hay un l\u00edmite provocado por un horizonte hist\u00f3rico, no un error propiamente dicho. Engels estaba en consonancia con las teor\u00edas de la \u00e9poca, pero que, muy r\u00e1pidamente, fueron superadas. Hoy sabemos y es demostrable que m\u00e1s importante que la especializaci\u00f3n que un \u00f3rgano pueda tener en la vida de un individuo, son los peque\u00f1os cambios provocados por la completa aleatoriedad gen\u00e9tica provocada por la reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Combinadas con las condiciones ambientales, esas aleatoriedades crean individuos m\u00e1s adaptados \u2013lo que no significa m\u00e1s perfeccionados, como dec\u00eda Lamarck o como entiende el sentido com\u00fan\u2013. En otras condiciones, esos mismos individuos podr\u00edan ser extremadamente perjudicados. As\u00ed, la tesis de Lamarck sobre la presi\u00f3n externa que crea necesidades puede ser entendida como unilateral. Concomitante con las condiciones ambientales, tenemos que considerar la aleatoriedad gen\u00e9tica de los individuos que, juntas, crean lo que llamamos presi\u00f3n evolutiva que, por su parte, no es m\u00e1s que la mayor reproducci\u00f3n de los individuos m\u00e1s adaptados en el conjunto de la especie a un determinado contexto.<\/p>\n<p>No es el determinismo ambiental sino la combinaci\u00f3n de esos factores lo que est\u00e1 en el centro de lo que llamamos selecci\u00f3n natural y de la evoluci\u00f3n provocada por ella. Y ese componente aleatorio es justamente lo que no consta en la formulaci\u00f3n de Engels. Y eso es lo que le permite hacer afirmaciones de que el trabajo \u2013en tanto actividad social\u2013 es el que crea al humano en tanto organismo biol\u00f3gico, en un sentido unilateral.<\/p>\n<p>No estamos queriendo decir con esto que Engels ten\u00eda una concepci\u00f3n estrecha y determinista. Pero una lectura desatenta y poco contextualizada puede llevar a confusiones. El trabajo, o actividad social, crea s\u00ed el sujeto social. Y el trabajo, como actividad f\u00edsica, puede s\u00ed moldear el cuerpo biol\u00f3gico. Pero saltar de la praxis a la evoluci\u00f3n de las especies no parece apropiado frente a todo lo que ya desarrollamos en t\u00e9rminos de comprensi\u00f3n evolutiva. Sin esa contextualizaci\u00f3n, el texto de Engels puede ser una trampa.<\/p>\n<p><strong>Precedentes morfol\u00f3gicos en la transformaci\u00f3n del mono en hombre<\/strong><\/p>\n<p>Lo que estamos diciendo es que determinada actividad puede tener relaci\u00f3n con cambios f\u00edsicos a nivel del individuo pero no a nivel de la especie.<\/p>\n<p>Sabemos hoy que estas \u00faltimas se dan por la aleatoriedad gen\u00e9tica y por las ventajas generadas por ellas, combinadas con las condiciones ambientales. En otras palabras, el trabajo no opera cambios en nuestra especie directamente, sino s\u00ed indirectamente, torn\u00e1ndonos m\u00e1s adaptables para las m\u00e1s diversas situaciones. Y si las actividades no implican cambio directo de la especie, eso significa que toda la potencia humana liberada por el trabajo se dio en un animal cuya naturaleza biol\u00f3gica, morfol\u00f3gica, ya exist\u00eda como condici\u00f3n para eso. O sea, primero vinieron las condiciones biol\u00f3gicas. No es por desarrollar el trabajo que el mono puede asumir determinada constituci\u00f3n, sino por tener determinada constituci\u00f3n es que el mono puede desarrollar el trabajo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 constituci\u00f3n es esa?<\/strong><\/p>\n<p>El primer gran cambio morfol\u00f3gico significativo en el pasaje del mono al hombre fue, sin duda, el bipedismo. Andar en pie fue una revoluci\u00f3n operada, muy probablemente, por el Australopithecus afarensis cerca de 3,7 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, seg\u00fan la huella-evidencia encontrada en 1976 en el sitio arqueol\u00f3gico de Laetoli, en Tanzania. La estimativa pone el bipedismo a algunas centenas de millares de a\u00f1os antes de las primeras herramientas. La capacidad de andar en pie, muy probablemente y seg\u00fan la llamada \u201chip\u00f3tesis de la sabana\u201d, benefici\u00f3 a los individuos m\u00e1s aptos a eso en una situaci\u00f3n de escasez en que eran obligados a descender al piso y caminar hasta otros \u00e1rboles. Y junto con el bipedismo vinieron otros cambios.<\/p>\n<p>El m\u00e1s evidente es la liberaci\u00f3n de las manos que, dejando de ser usadas exclusivamente para trepar a los gajos, pudieron ser usadas para otros fines. Sobre ese aspecto, Engels (2004, s\/p) afirma que \u201ces grande la distancia que separa la mano primitiva del hombre, perfeccionada por el trabajo durante centenas de millares de a\u00f1os\u201d. Adem\u00e1s de ya apartada cuesti\u00f3n del h\u00e1bito como motor de cambios en la especie, estudios recientes no confirman que la mano del hombre es m\u00e1s moderna que la de los monos superiores. Por el contrario. Un estudio publicado por el Centro de Paleobiolog\u00eda Humana de la Universidad de Washington demuestra que nuestra mano actual tiene pr\u00e1cticamente la misma constituci\u00f3n que la mano de los hom\u00ednidos que desarrollaron las primeras herramientas hace tres millones de a\u00f1os. O sea, la selecci\u00f3n natural continu\u00f3 operando en las manos de los monos modernos, especializ\u00e1ndolas en trepar a los gajos. No fue la nuestra que se especializ\u00f3, fue la de ellos. Entre la mano humana y la mano de un bonobo [chimpanc\u00e9 pigmeo] (nuestros primos m\u00e1s pr\u00f3ximos actualmente), la nuestra est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3xima de la mano de nuestro ancestral com\u00fan. O sea, la mano humana es \u201cm\u00e1s primitiva\u201d en este sentido.<\/p>\n<p>Una segunda ventaja del bipedismo es el acortamiento de la gestaci\u00f3n. Andar en pie dificult\u00f3 la gestaci\u00f3n y cre\u00f3 restricciones en el pasaje del beb\u00e9 por el canal vaginal. Eso nos oblig\u00f3 a parir m\u00e1s temprano, cuando el beb\u00e9 a\u00fan es menor. El ser humano es, entre los animales, el que termina la gestaci\u00f3n con un menor grado de desarrollo. Al contrario de otros animales que nacen andando y prontos para comer, el ser humano viene a la vida completamente dependiente de sus padres, al punto que, si es dejado solo, con seguridad morir\u00e1. Eso puede parecer en un primer momento una desventaja, pero ese parto precoz es lo que permite a nuestros ni\u00f1os terminar el desarrollo y la maduraci\u00f3n encef\u00e1lica ya insertos en el ambiente social. Desde el punto de vista de la asimilaci\u00f3n de la cultura, es una gran ventaja.<\/p>\n<p>Incluso sobre el enc\u00e9falo, que en nosotros tiene un alto grado de plasticidad, el bipedismo cambi\u00f3 la estructura \u00f3sea del cr\u00e1neo. La posici\u00f3n erecta vino acompa\u00f1ada de nuevos dobleces y cambios de posici\u00f3n del hueso esfenoides, que conecta el cr\u00e1neo con la columna. Con el cambio de posici\u00f3n, la columna va desplaz\u00e1ndose de la regi\u00f3n occipital hacia m\u00e1s cerca de la mand\u00edbula. Este cambio est\u00e1 directamente ligado al aumento del volumen encef\u00e1lico dejado por la regi\u00f3n que antes era \u201cpresionada\u201d por la columna. Nuestro volumen encef\u00e1lico se duplic\u00f3 en relaci\u00f3n con el primer primate a andar en pie.<\/p>\n<p>Por fin, el bipedismo est\u00e1 ligado directamente a nuestra capacidad de habla y de vocalizaci\u00f3n. Nuestra capacidad de vocalizaci\u00f3n se da, principalmente, por la posici\u00f3n de nuestra laringe, mucho m\u00e1s baja en nosotros que en otros primates. Eso se dio, sobre todo, por los cambios morfol\u00f3gicos operados por el bipedismo. Es decir, nuestra posici\u00f3n erecta acab\u00f3 por apartar la laringe del cr\u00e1neo, lo que permiti\u00f3 vocalizaciones m\u00e1s precisas. Y aqu\u00ed discordamos nuevamente de Engels con su afirmaci\u00f3n sobre el desarrollo de la laringe. Tenemos en nuestro cuello un hueso llamado hioides que es donde se prende la base de la musculatura de la lengua. El descubrimiento de f\u00f3siles con el hioides preservado nos permite calcular, por su formato y su posici\u00f3n en relaci\u00f3n con la columna y la base del cr\u00e1neo, el tama\u00f1o de la laringe y hacer una reconstituci\u00f3n del tracto vocal. Es a partir de eso que algunos investigadores afirman hoy que otros hom\u00ednidos eran perfectamente capaces, en t\u00e9rminos morfol\u00f3gicos, de vocalizar tantas palabras como nosotros. O, por lo mismo, algo bien pr\u00f3ximo a eso.<\/p>\n<p>Todo esto, algunas centenas de millares de a\u00f1os antes de las primeras evidencias que tenemos sobre las primeras herramientas del paleol\u00edtico inferior. O sea, adem\u00e1s de la ya demostrada acci\u00f3n de la aleatoriedad gen\u00e9tica en la evoluci\u00f3n de las especies, todas las evidencias que tenemos hoy apuntan hacia el hecho de que la constituci\u00f3n morfol\u00f3gica del hombre ya estaba dada en gran parte antes de la aparici\u00f3n de las primeras herramientas.<\/p>\n<p><strong>Trabajo, aspectos sociales y comunicaci\u00f3n en los animales<\/strong><\/p>\n<p>Precisamos notar que incluso aspectos centrales de lo que entendemos como trabajo existen en formas embrionarias en los animales. Por ejemplo, el uso de herramientas no es exclusividad del Homo sapiens. Otros g\u00e9neros de monos son perfectamente capaces de usar palos y piedras como armas de combate o incluso construir abrigos, como el propio Engels plantea en su texto.<\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda se\u00f1alar, con todo, que el uso de herramientas extrapola incluso a los primates. Los elefantes son capaces de manejar herramientas con sus trompas, y los cuervos son eximios en el uso de herramientas e incluso en el uso de objetos para recreaci\u00f3n. O incluso delfines, capaces de proteger sus narices con esponjas marinas para evitar exfoliaciones al remover el fondo del mar. O sea, el uso de herramientas no depende de la disponibilidad de manos libres.<\/p>\n<p>Incluso la capacidad de comunicar ya existe de manera sofisticada en otros animales, aunque sin la palabra articulada. Mientras algunas aves presentan canto innato como el caso de los benteveos (todos cantan m\u00e1s o menos de la misma manera en toda la regi\u00f3n geogr\u00e1fica por donde se extiende la especie), en una parte significativa de las aves el canto es aprendido por imitaci\u00f3n, como en el caso de los tordos, lo que le da a ellos una variaci\u00f3n regional. Un \u201cacento\u201d, por as\u00ed decir. Tomando en cuenta que aves tienen vocalizaciones para alerta, marcaci\u00f3n de territorio y cantos nupciales, es de considerarse que la capacidad de comunicaci\u00f3n entre ellas es bien desarrollada. Estudios recientes comienzan a apuntar cierta correlaci\u00f3n gen\u00e9tica entre la comunicaci\u00f3n de las aves y el habla humana. Delfines tambi\u00e9n tienen alta capacidad de comunicaci\u00f3n, y hoy sabemos que ellos son capaces de atribuir silbidos espec\u00edficos para individuos, algo que funciona como un nombre. O entonces los elefantes, capaces de expresar sentimientos y, adem\u00e1s de sonidos, usar gestos y posiciones de la trompa para comunicarse.<\/p>\n<p>Por fin, el h\u00e1bito gregario y la constituci\u00f3n de grupos entre los animales es ampliamente conocido. Desde los insectos y sus formas r\u00edgidas de sociedad, pasando por una vasta gama de mam\u00edferos con funciones sociales establecidas, hasta los monos con sus reglas sociales y complejas, envolviendo traici\u00f3n y disputa de poder.<\/p>\n<p>Usos de herramientas, grupos sociales con distribuci\u00f3n de tareas, capacidad compleja de comunicaci\u00f3n. Nada de eso es exclusividad del ser humano. Encontramos eso ya en la naturaleza salvaje.<\/p>\n<p>Es verdad que en ninguna especie encontramos todo junto y al mismo tiempo bien desarrollado. Pero el hecho es que no podemos poner el origen de ninguna de esas caracter\u00edsticas en la ejecuci\u00f3n de trabajo.<\/p>\n<p><strong>Imprecisi\u00f3n en la idea de trabajo<\/strong><\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, intentamos mostrar que todos los apuntes biol\u00f3gicos o morfol\u00f3gicos de que habla Engels no corresponden al que hoy entendemos en t\u00e9rminos evolutivos, y que eso est\u00e1 directamente ligado a la influencia lamarkista de su elaboraci\u00f3n, una teor\u00eda ya superada. Y que, por lo tanto, no pueden ser atribuidas al trabajo.<\/p>\n<p>Un segundo aspecto que merece atenci\u00f3n en el texto de Engels es que esa lectura lamarkista lo lleva a un uso del concepto de trabajo que, por la tem\u00e1tica, exigir\u00eda una definici\u00f3n mucho m\u00e1s precisa. Tal vez porque ese no fuese el foco. Tal vez por tratarse de un texto trivial, por as\u00ed decir. Poco importa para la cuesti\u00f3n. En el debate general del marxismo, la simple distinci\u00f3n entre el <em>trabajo instintivo<\/em> (MARX, 2013) de los animales y el <em>trabajo planificado<\/em> de los hombres basta.<\/p>\n<p>En el c\u00e9lebre pasaje del cap\u00edtulo 5 del primer libro de <em>El Capital<\/em>, Marx dice:<\/p>\n<p><em>Presuponemos el trabajo en una forma en que \u00e9l dice \u00fanicamente respecto al hombre. (\u2026) lo que desde el inicio distingue el peor arquitecto de la mejor abeja es el hecho de que el primero tiene la colmena en su mente antes de construirla con la cera. En el final del proceso de trabajo, se llega a un resultado que ya estaba presente en la representaci\u00f3n del trabajador en el inicio de proceso, por lo tanto, un resultado que ya exist\u00eda idealmente. (\u2026) Adem\u00e1s del esfuerzo de los \u00f3rganos que trabajan, la actividad laboral exige la voluntad orientada a un fin, que se manifiesta como atenci\u00f3n del trabajador durante la realizaci\u00f3n de su tarea <\/em>(MARX, 2013, pp. 255-256).<\/p>\n<p>O sea, la distinci\u00f3n entre el trabajo instintivo de los animales y el trabajo humano est\u00e1, justamente, en su aspecto teleol\u00f3gico, es decir, en su intencionalidad o en su planificaci\u00f3n previa y representaci\u00f3n mental. Ora, en este sentido, el trabajo de que habla Marx en <em>El Capital<\/em>, ese trabajo en forma \u00fanica que caracteriza al hombre, presupone la capacidad de razonamiento que, por su parte, presupone el lenguaje articulado. La \u201crepresentaci\u00f3n\u201d no es nada m\u00e1s que el razonamiento basado en conceptos. Eso todo basta en la diferenciaci\u00f3n cuando tratamos de temas relativos a la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Con todo, cuando el debate pasa de la econom\u00eda pol\u00edtica a las cuestiones evolutivas, m\u00e1s propiamente de la transformaci\u00f3n del mono en hombre, la l\u00ednea divisoria entre trabajo instintivo y trabajo planificado se torna un borr\u00f3n de algunas decenas o centenas de millares de a\u00f1os, y la precisi\u00f3n con que usamos el concepto de trabajo se torna un imperativo. Las cosas son obvias y n\u00edtidas solo en los extremos. En el largo recorrido que liga una punta a la otra hay una infinitud de matices.<\/p>\n<p>En ese sentido, cuando Engels (2004, s\/p) afirma que el \u201corigen del lenguaje a partir del trabajo y por el trabajo es lo \u00fanico acertado\u201d, deber\u00edamos preguntarnos: \u00bfde qu\u00e9 trabajo habla Engels? \u00bfDel trabajo instintivo o del trabajo humano? Lo m\u00e1s apropiado ser\u00eda considerar el trabajo instintivo que puede preceder al lenguaje articulado, aunque \u00e9l mismo no entre en el m\u00e9rito de la definici\u00f3n. El problema es que esa consideraci\u00f3n, planteando las cosas como una simple relaci\u00f3n de causa-efecto entre el uso de herramientas y el desarrollo de lenguaje, nos plantea la contradicci\u00f3n de afirmar que el trabajo instintivo, del mismo g\u00e9nero que existe en otras especies animales como las abejas, es lo que transform\u00f3 al mono en hombre y origin\u00f3 el lenguaje. Contin\u00faa sin explicaci\u00f3n el pasaje del trabajo instintivo al trabajo planificado.<\/p>\n<p>Incluso, si consider\u00e1semos el trabajo del que habla Marx, estar\u00edamos explicando la cosa por la propia cosa. Una actividad que exige razonamiento y lenguaje articulado no puede ser el origen del lenguaje articulado. Adem\u00e1s, el trabajo mismo como actividad social presupone la existencia de una sociedad previa que, por su parte, presupone formas elementales de comunicaci\u00f3n (como ya existen en los animales, como ya dijimos). No en vano, en el mito b\u00edblico sobre el origen de las lenguas \u2013la Torre de Babel\u2013 el Dios del Antiguo Testamento impide, justamente, la comunicaci\u00f3n entre los hombres. Eso es suficiente para impedir la realizaci\u00f3n del audaz trabajo de alcanzar los cielos. No hay trabajo sin comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco el origen del lenguaje puede ser explicado por una \u201cnecesidad creada por el trabajo\u201d, una vez que la propia idea de necesidad implica alg\u00fan grado de consideraci\u00f3n \u2013l\u00e9ase, razonamiento\u2013 respecto de eso. No es posible hablar de necesidad biol\u00f3gica del lenguaje articulado. A diferencia del hambre, bien concreto y asentado en una firme naturaleza fisiol\u00f3gica, no existe correspondiente intelectual para la necesidad de c\u00f3digos ling\u00fc\u00edsticos. Nada hasta hoy nos indica algo en ese sentido.<\/p>\n<p><strong>Correlaci\u00f3n entre trabajo y lenguaje<\/strong><\/p>\n<p>Esa frase de Engels sobre el origen del lenguaje es fuente de gran confusi\u00f3n. Primero, por las incorrecciones de la teor\u00eda evolutiva. las cuales Engels no ten\u00eda como esquivar. Sus afirmaciones sobre procesos biol\u00f3gicos son, hoy, equivocadas. Pero si el problema fuese apenas ese, ser\u00eda todo muy simple de resolverse con una simple contextualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra confusi\u00f3n enorme es que Engels habla de desarrollo del lenguaje a partir y por el trabajo, lo que coloca el trabajo como origen pero en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de determinaci\u00f3n y desarrollo mutuo con el leguaje. La lectura desatenta de eso ha llevado a muchas personas a afirmar que, seg\u00fan Engels, \u201cel trabajo es el origen del lenguaje\u201d. Incluso si as\u00ed fuese, si en alg\u00fan momento el gesto precedi\u00f3 al pensamiento, la ventaja como consecuencia de esto en estadios primordiales es tan insignificante en una escala temporal gigantesca que no tiene el menor sentido hablar de una relaci\u00f3n de causa y efecto entre uno y otro. Estamos hablando de un proceso lento y que se arrastra por decenas o centenas de millares de a\u00f1os. En ese sentido, nos parece m\u00e1s apropiado afirmar que trabajo y lenguaje se desarrollan juntos. O mejor \u2013trat\u00e1ndose del trabajo como actividad humana, que nos caracteriza como humanidad\u2013 entendemos que trabajo humano y lenguaje son, en esencia, el mismo proceso, pero operado en instancias diferentes.<\/p>\n<p>Veamos lo que en el ya referido cap\u00edtulo de <em>El Capital<\/em>, afirma Marx sobre el trabajo: <em>\u201cEl trabajo es, antes que todo, un proceso entre el hombre y la naturaleza, proceso este en que el hombre, por su propia acci\u00f3n, <strong>media<\/strong>, regula y controla su metabolismo con la naturaleza\u201d <\/em>(MARX, 2013, p. 255, destacado nuestro). Destacamos aqu\u00ed la dimensi\u00f3n mediata de esa actividad. Al contrario de un animal salvaje que rasga la presa con sus dientes o incluso un hornero que en su trabajo instintivo construye un abrigo usando apenas el barro y su pico, el trabajo humano no opera de forma inmediata sobre la materia y la naturaleza. Del hacha de la Edad de Piedra a la fabricaci\u00f3n del avi\u00f3n, el trabajo humano exige instrumentos de mediaci\u00f3n. Y en su desarrollo, este tipo particular de trabajo va exigiendo cada vez m\u00e1s mediaciones entre los que ejecutan un trabajo y la materia. Nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza, con la materia, es, por lo tanto, mediada por herramientas, por instrumentos de mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo proceso que aplicamos a la materia f\u00edsica, aplicamos a nivel del pensamiento, en nivel simb\u00f3lico. La experiencia de los animales con el mundo se da de manera <em>inmediata<\/em>. Es decir, los animales experimentan el mundo \u00fanica y exclusivamente por sus \u00f3rganos sensoriales. Para saber qu\u00e9 gusto tiene, es preciso experimentar. Para saber la textura, es preciso tocar. As\u00ed es con los animales y por eso (y por muchos otros motivos) son incapaces de acumular experiencias hist\u00f3ricas. El ser humano, al contrario, hace su experiencia con el mundo de manera <em>mediata<\/em> tambi\u00e9n a nivel intelectual. Adem\u00e1s de experimentar el mundo por los \u00f3rganos de los sentidos \u2013tambi\u00e9n sentimos gustos, o\u00edmos sonidos, distinguimos colores, etc.\u2013, conocemos el mundo por los instrumentos de mediaci\u00f3n, herramientas mentales de razonamiento. Y, \u00bfqu\u00e9 herramientas son esas? Son justamente los s\u00edmbolos, la palabra articulada, la base del lenguaje y del razonamiento l\u00f3gico. Tal como en las herramientas de intervenci\u00f3n en la materia, el desarrollo del trabajo exige cada vez m\u00e1s herramientas de mediaci\u00f3n simb\u00f3lica con la realidad. El desarrollo del trabajo exige tambi\u00e9n conceptos y abstracciones m\u00e1s complejas y en mayor cantidad. Es exactamente lo que habla Lenin en sus <em>Cuadernos sobre la dial\u00e9ctica de Hegel<\/em>. <em>\u201cEl conocimiento es el reflejo de la naturaleza por el hombre. Pero no es un reflejo simple, inmediato, total; este proceso consiste en toda una serie de abstracciones, de formulaciones, de formaci\u00f3n de conceptos, leyes, etc.\u201d<\/em> (LENIN, 2011, p. 159).<\/p>\n<p>Nuestro conocimiento del mundo no es reflejo <em>inmediato<\/em>, sino s\u00ed, <em>mediato.<\/em> Las herramientas de mediaci\u00f3n con la materia concreta corresponden a las herramientas de mediaci\u00f3n simb\u00f3lica a nivel intelectual. Por eso afirmamos que trabajo y lenguaje corresponden uno al otro, en planos diferentes. Son dos fases del mismo proceso de mediaci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>Y eso nos dio una conquista evolutiva muy grande en la medida en que conseguimos, v\u00eda mediaci\u00f3n, compartir experiencias. No es preciso que toda la humanidad se queme el dedo con una vela para saber que el fuego quema. Basta con que un individuo haga la experiencia y la socialice a trav\u00e9s de las herramientas de mediaci\u00f3n. Eso acelera en mucho la experiencia social y, sin dudas, salva vidas. Se suma a eso el hecho de que la maduraci\u00f3n encef\u00e1lica de nuestros cr\u00edos se completa en un contexto ya de cultura y tenemos una aceleraci\u00f3n inmensa en el aprendizaje en relaci\u00f3n con otros animales.<\/p>\n<p>Habiendo mediaci\u00f3n, tanto a nivel de la materia como a nivel del intelecto, est\u00e1n dadas las condiciones objetivas para la completa revoluci\u00f3n del mono en hombre. Herramientas no precisan m\u00e1s ser reinventadas cada generaci\u00f3n o copiadas por imitaci\u00f3n. Est\u00e1 puesta en reproducci\u00f3n por aprendizaje: l\u00e9ase, la experiencia mediata. Es esa combinaci\u00f3n entre el <em>software<\/em> (mediaci\u00f3n de la realidad) y el <em>hardware<\/em> (aspectos morfol\u00f3gicos de la especie) que permitir\u00e1 al hombre llegar adonde lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Basta reparar que cuando pensamos no hacemos nada m\u00e1s que un di\u00e1logo internalizado basado en nuestra lengua materna. Un brasile\u00f1o piensa en portugu\u00e9s, as\u00ed como un alem\u00e1n piensa en alem\u00e1n y un ingl\u00e9s piensa en ingl\u00e9s. Eso demuestra que los s\u00edmbolos, los c\u00f3digos ling\u00fc\u00edsticos, son la herramienta del razonamiento por excelencia. No hay razonamiento l\u00f3gico sin el uso de la herramienta lenguaje. El hecho ya fue ampliamente discutido por Vygotsky en su <em>Pensamiento y Lenguaje<\/em>.<\/p>\n<p>Si el trabajo es actividad teleol\u00f3gica, si existe intencionalidad en el trabajo, eso solo es posible por el razonamiento. El razonamiento, por su parte, solo es posible mediado por la herramienta del lenguaje. As\u00ed, no se puede hablar de trabajo como actividad humana, como praxis, sin considerar el lenguaje. El trabajo presupone el lenguaje, y no hay trabajo sin lenguaje. En el proceso [borr\u00f3n] milenario que separa el trabajo instintivo, com\u00fan a un gran n\u00famero de animales, y el trabajo teleol\u00f3gico, caracter\u00edstico de los humanos, est\u00e1 el origen del lenguaje. Es \u00e9l el que cambia el car\u00e1cter cualitativo de esas mediaciones.<\/p>\n<p>Por todo lo que dijimos, no hay por qu\u00e9 hablar de creaci\u00f3n del lenguaje a partir del trabajo. Trabajo y lenguaje son procesos de mediaci\u00f3n correlatos, no causa y consecuencia. Al desarrollo de uno corresponde el desarrollo del otro. Uno no existe sin el otro y es la dial\u00e9ctica entre ellos que hizo al hombre \u201cbrotar\u201d del mono, juntamente con los factores biol\u00f3gicos y las condiciones ambientales.<\/p>\n<p><strong>La b\u00fasqueda por el origen<\/strong><\/p>\n<p>Ya dijimos que en la formaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de las especies el factor determinante es la aleatoriedad gen\u00e9tica provocada por la reproducci\u00f3n. Dijimos tambi\u00e9n que todos los elementos biol\u00f3gicos y comportamentales que constituyen lo que llamamos trabajo ya est\u00e1n presentes en otras especies del reino animal. Tambi\u00e9n argumentamos que lenguaje y trabajo son correspondientes de la actividad humana en planos diferentes, que a la herramienta f\u00edsica corresponde la herramienta simb\u00f3lica en la mediaci\u00f3n intelectual del sujeto con el mundo. Y que por todo eso es ingenuo, de manera descontextualizada y antidial\u00e9ctica, simplemente afirmar unilateralmente que el trabajo cre\u00f3 el lenguaje. Esas confusiones pueden ocurrir en una lectura desatenta del texto de Engels.<\/p>\n<p>Resta todav\u00eda preguntar: \u00bfsi no por equ\u00edvoco o desatenci\u00f3n, cu\u00e1l es la raz\u00f3n para apuntar una causa unilateral en ese proceso? \u00bfA qui\u00e9n interesa la b\u00fasqueda por el origen en su momento exacto?<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda por la genealog\u00eda, la afirmaci\u00f3n de exactitud del origen interesa m\u00e1s a los metaf\u00edsicos que a los marxistas. M\u00e1s, a aquellos que buscan el estado de pureza anterior a la ca\u00edda del para\u00edso que a los que intentan entender el proceso hist\u00f3rico. Interesa a aquellos que quieren instituir un punto de partida para afirmaci\u00f3n de un discurso de la verdad, sin preocuparse con la correspondencia de los hechos.<\/p>\n<p>Poner el trabajo unilateralmente como fuente de todo, incluso de la evoluci\u00f3n de la especie e incluso despreciando la complejidad de la din\u00e1mica social, es ponerlo como fuente inagotable de man\u00e1, alimento milagroso dado por Dios a su pueblo en el desierto. De manera tosca, es reafirmar una cierta \u201contolog\u00eda del ser\u201d basada en un entendimiento materialista vulgar de lo que es el trabajo. Vulgar porque, adem\u00e1s de estrecho, reduce el trabajo de actividad social a mera actividad f\u00edsica del individuo.<\/p>\n<p>Dejamos claro: Engels no tiene nada que ver con eso. Pero los l\u00edmites hist\u00f3ricos de su texto combinado con un marxismo catequista y no cr\u00edtico llevan a las lecturas taca\u00f1as y peligrosas de su obra. Engels escribi\u00f3 ese texto como ap\u00e9ndice de su libro <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>. Era una defensa amplia de la dial\u00e9ctica, por m\u00e1s pol\u00e9mico que sea. Afirmaciones mec\u00e1nicas, unilaterales y deterministas no tienen nada que ver con eso, son extra\u00f1as al marxismo.<\/p>\n<p>En fin. Criticamos la idea de que \u201cel trabajo cre\u00f3 el lenguaje\u201d no porque proponemos la inversi\u00f3n del binomio o porque queremos proponer otra fecha en ese genealog\u00eda. La criticamos por la naturaleza antidial\u00e9ctica de su conclusi\u00f3n. La fecha exacta del origen del trabajo como caracter\u00edstica de la actividad humana y del lenguaje articulado, fundamento del razonamiento l\u00f3gico, siguen indefinidas sin que con eso haya alg\u00fan prejuicio para nuestro entendimiento de la realidad. El trabajo, tal cual entiende el marxismo, presupone el lenguaje, presupone alguna forma de comunicaci\u00f3n social. No puede, por s\u00ed solo, explicar la g\u00e9nesis de s\u00ed mismo. Y si Engels, por ventura de un horizonte hist\u00f3rico se apoy\u00f3 en tesis paleobiol\u00f3gicas y evolutivas que hoy pasaron la fecha de validez, su apunte sobre la dial\u00e9ctica trabajo-lenguaje contin\u00faa m\u00e1s v\u00e1lido que nunca.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>ENGELS, Friedrich. <em>El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre.<\/em><\/p>\n<p>LENIN, Vladmir. <em>Cadernos sobre a dial\u00e9tica de Hegel<\/em>. Editora UFRJ: Rio de Janeiro, 2011. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.afoiceeomartelo.com.br\/posfsa\/Autores\/Lenin,%20Vladimir%20Ilyich\/Cadernos%20sobre%20a%20dial%C3%A9tica%20de%20Hegel.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.afoiceeomartelo.com.br\/posfsa\/Autores\/Lenin,%20Vladimir%20Ilyich\/Cadernos%20sobre%20a%20dial%C3%A9tica%20de%20Hegel.pdf<\/a><\/p>\n<p>MARX, Karl. <em>El Capital<\/em>. Libro I. S\u00e3o Paulo: Boitempo, 2013.<\/p>\n<p>VIGOTSKY, Lev Semenovich. <em>Pensamento e linguagem<\/em>. 2011. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/portugues\/vygotsky\/ano\/pensamento\/index.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/portugues\/vygotsky\/ano\/pensamento\/index.htm<\/a><\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en Teor\u00eda y Revoluci\u00f3n. Original disponible en <a href=\"https:\/\/teoriaerevolucao.pstu.org.br\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/teoriaerevolucao.pstu.org.br<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1876 Engels escribi\u00f3 El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre. El texto fue incluido como ap\u00e9ndice a su Dial\u00e9ctica de la Naturaleza. El libro, por s\u00ed solo, es pol\u00e9mico y divide opiniones entre los marxistas, pero no nos vamos a detener en eso. 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