{"id":63902,"date":"2020-11-27T10:17:27","date_gmt":"2020-11-27T10:17:27","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=63902"},"modified":"2024-11-03T13:28:47","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:47","slug":"63902-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/63902-2\/","title":{"rendered":"Marx y Engels, una dupla indivisible"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><em>Para apreciar justamente las ideas de Marx, es indispensable conocer las obras de su m\u00e1s \u00edntimo correligionario y colaborador, Friedrich Engels. Es imposible comprender el marxismo ni exponerlo de un modo completo sin tener en cuenta todas las obras de Engels.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Lenin, 1914.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En 1893, poco antes de la publicaci\u00f3n del tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, el antiguo dirigente cartista Julian Harney escribi\u00f3 a Engels: \u201c<em>Estoy feliz de que su largo viaje con <\/em>El Capital<em> de Marx est\u00e9 casi acabando [\u2026] Pienso que nunca, al menos en los tiempos modernos, un hombre tuvo un amigo y un defensor tan fiel, tan dedicado como el que Marx encontr\u00f3 en ti\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Llevaba raz\u00f3n. Es casi imposible encontrar en la historia moderna una simbiosis intelectual tan perfecta como la de los autores del c\u00e9lebre <em>Manifiesto Comunista<\/em>.<\/p>\n<p>Por Daniel Sugasti<\/p>\n<p>No obstante, el nombre de Engels descansa a la sombra del de Marx. La reducci\u00f3n de su papel al de amigo y sost\u00e9n financiero de la familia Marx es moneda corriente. Esta visi\u00f3n es equivocada por injusta, por m\u00e1s que el mismo Engels, en repetidas ocasiones, haya definido su contribuci\u00f3n personal con excesiva modestia: <em>\u201cLo que yo aport\u00e9 [\u2026] pudo haberlo aportado tambi\u00e9n Marx aun sin m\u00ed. En cambio, yo no hubiera conseguido jam\u00e1s lo que Marx alcanz\u00f3. Marx ten\u00eda m\u00e1s talla, ve\u00eda m\u00e1s lejos, atalayaba m\u00e1s y con mayor rapidez que todos nosotros juntos. Marx era un genio; nosotros, los dem\u00e1s, a lo sumo, hombres de talento. Sin \u00e9l, la teor\u00eda no ser\u00eda hoy, ni con mucho, lo que es. Por eso ostenta leg\u00edtimamente su nombre\u201d<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de relegada, la obra de Engels ha sido sistem\u00e1ticamente atacada por diversos intelectuales desde el siglo XX \u2013Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, Jean Paul Sartre, Louis Althusser, entre otros\u2013 que, en nombre de un pretendido marxismo purificado, se empe\u00f1aron en separar su pensamiento del de Marx, se\u00f1alando supuestas diferencias te\u00f3ricas, program\u00e1ticas y metodol\u00f3gicas entre ambos<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Noviembre marca el bicentenario del nacimiento de Friedrich Engels, incansable revolucionario y uno de los intelectos m\u00e1s agudos del siglo XIX. El mejor modo de recordarlo es conocer, comprender y rescatar el verdadero significado de su legado como cofundador del socialismo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan nuestra visi\u00f3n, reivindicar su herencia te\u00f3rico-pol\u00edtica no es otra cosa que la defensa del marxismo como un todo. Coincidimos con Lenin: <em>\u201cDespu\u00e9s de su amigo Karl Marx, Engels fue el m\u00e1s notable cient\u00edfico y maestro del proletariado contempor\u00e1neo de todo el mundo<\/em>\u201d. En otras palabras, el proletariado no posee uno sino dos maestros que, juntos, construyeron la \u201cobra com\u00fan\u201d de ense\u00f1ar a la clase obrera <em>\u201c\u2026a conocerse y a tomar conciencia de s\u00ed misma, y sustituyeron las quimeras por la ciencia\u201d<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Una dupla indivisible <\/strong><\/p>\n<p>Es inaceptable divorciar la obra de Marx de la de Engels. La influencia del uno sobre el otro, indistintamente, actu\u00f3 como una constante fuente creadora para ambos.<\/p>\n<p>El genio de Marx es incuestionable, pero la talla intelectual y el arrojo militante del \u201cgeneral\u201d, como apodaron a Engels, no fueron menores. Fueron complementarios. Engels se declar\u00f3 comunista antes que Marx. Tambi\u00e9n fue el primero que se interes\u00f3 por el estudio de la econom\u00eda pol\u00edtica. Su art\u00edculo titulado <em>Apuntes para una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, redactado a finales de 1843 y publicado en los <em>Anales franco-alemanes<\/em>, contribuy\u00f3 sobremanera para que Marx se interesara por el estudio de la econom\u00eda capitalista. El propio Marx reconoci\u00f3 este hecho en 1859: <em>\u201cFriedrich Engels, con el que yo manten\u00eda un constante intercambio escrito de ideas desde la publicaci\u00f3n de su genial bosquejo sobre la cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas (en los <\/em>Deutsch\u2011Franz\u00f6sische Jahrb\u00fccher<em>), hab\u00eda llegado por distinto camino al mismo resultado que yo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Esto muestra, en parte, que la participaci\u00f3n de Engels en la investigaci\u00f3n que desembocar\u00eda en <em>El Capital<\/em> super\u00f3 largamente el aporte material.<\/p>\n<p>La intensa colaboraci\u00f3n entre ambos alcanz\u00f3 el punto en que es muy dif\u00edcil discriminar qu\u00e9 parte escribi\u00f3 qui\u00e9n en las obras firmadas conjuntamente. Existen textos que llevan \u00fanicamente la firma de Marx, pero fueron completados por Engels, como es el caso de los dos \u00faltimos vol\u00famenes de <em>El Capital<\/em>. O, como se supo mucho despu\u00e9s, podemos mencionar los art\u00edculos publicados con el nombre de Marx en el peri\u00f3dico estadounidense <em>The New York Daily Tribune <\/em>durante la d\u00e9cada de 1850, que fueron escritos enteramente por Engels \u2013entre otros motivos, porque dominaba el ingl\u00e9s\u2013 para que Marx pudiera acceder a alguna renta. O bien el cap\u00edtulo que Marx escribi\u00f3 para la c\u00e9lebre obra de Engels, el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> (tan criticado por ciertos \u201cmarxianos\u201d), hecho que quiz\u00e1 nadie hubiera notado sin la revelaci\u00f3n espont\u00e1nea que hizo su autor en el prefacio a la segunda edici\u00f3n de 1886<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-63907\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=480%2C360&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?w=480&amp;ssl=1 480w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=80%2C60&amp;ssl=1 80w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=100%2C75&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=180%2C135&amp;ssl=1 180w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/anonymous-friedrich-engels-karl-marx-gdr.jpg?resize=238%2C178&amp;ssl=1 238w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>De pasada, digamos que la importancia de este libro \u2013as\u00ed como la publicaci\u00f3n separada de una de sus secciones, que se conoci\u00f3 con el t\u00edtulo <em>Del socialismo ut\u00f3pico al socialismo cient\u00edfico<\/em>\u2013 es inestimable. Riazanov escribi\u00f3 que <em>\u201cla joven generaci\u00f3n que comenz\u00f3 a militar hacia 1876-1880 supo por esa obra qu\u00e9 es el socialismo cient\u00edfico, cu\u00e1les son sus principios filos\u00f3ficos y su m\u00e9todo. El <\/em>Anti-D\u00fchring<em> es la mejor introducci\u00f3n al estudio de <\/em>El Capital<em> [\u2026]\u201d<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Cuando j\u00f3venes, Marx y Engels escribieron <em>La Sagrada Familia <\/em>(1844), <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> (1846) y el <em>Manifiesto del Partido Comunista <\/em>(1848). Poco antes de esos trabajos comunes, en 1842, Engels ya hab\u00eda realizado los primeros contactos pol\u00edticos y personales con el movimiento owenista y cartista y, tres a\u00f1os despu\u00e9s, public\u00f3 su ic\u00f3nica <em>Situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, sobre la base de un riguroso estudio de estad\u00edsticas oficiales y, sobre todo, de la observaci\u00f3n directa de las terribles condiciones de explotaci\u00f3n a la que estaba sometido el proletariado de Manchester, la ciudad-f\u00e1brica.<\/p>\n<p>La intensa actividad intelectual de ambos se combin\u00f3 siempre con la pr\u00e1ctica revolucionaria. Organizaron la dura pelea program\u00e1tica que transform\u00f3 la ut\u00f3pica Liga de los Justos en Liga de los Comunistas. Cuando comenz\u00f3 la ola de revoluciones democr\u00e1tico-burguesas de 1848, abandonaron B\u00e9lgica para establecerse en Colonia. En esta ciudad publicaron, durante casi un a\u00f1o, el peri\u00f3dico <em>Neue Rheinische Zeitung<\/em> (Nueva Gaceta Renana). En 1849, un intr\u00e9pido Engels se enrol\u00f3 como voluntario en el ej\u00e9rcito revolucionario de Baden-Palatinado, espec\u00edficamente en el destacamento al mando del general Willich. All\u00ed particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n de planes militares e intervino personalmente en cuatro grandes batallas. La contrarrevoluci\u00f3n que sobrevino a la derrota de la <em>Primavera de los Pueblos<\/em> hizo que Marx y Engels, como miles de otros revolucionarios, sufrieran una dura persecuci\u00f3n que oblig\u00f3 a que ambos emigraran a Londres.<\/p>\n<p><strong>Los a\u00f1os en Manchester<\/strong><\/p>\n<p>A finales de 1850, Engels debi\u00f3 instalarse en Manchester para trabajar en la firma de la que su padre era copropietario, la <em>Ermen &amp; Engels<\/em>. La monoton\u00eda de estar sentado en un escritorio sumando columnas y atendiendo la correspondencia multiling\u00fce de la empresa, adem\u00e1s de terriblemente tediosa para un hombre con sus dotes intelectuales, dejaba poco tiempo para la actividad pol\u00edtica pr\u00e1ctica \u2013<em>\u201csiento un tedio mortal aqu\u00ed\u201d<\/em>, escrib\u00eda a Marx\u2013. Aunque detestara su rutina laboral en el \u201ccomercio inmundo\u201d, comprend\u00eda que ese sacrificio era necesario para ganar el dinero que permitiera a Marx dedicarse enteramente a escribir su obra maestra.<\/p>\n<p>El aporte material de Engels no siempre es valorado en su real dimensi\u00f3n. Las condiciones de vida de la emigraci\u00f3n eran duras en extremo:<em> \u201c[\u2026] de no haber sido por la constante y abnegada ayuda econ\u00f3mica de Engels, Marx no solo no hubiera podido acabar\u00a0<\/em>El Capital<em>, sino que habr\u00eda sucumbido inevitablemente bajo el peso de la miseria\u201d<\/em>, explic\u00f3 Lenin en 1914<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. La esposa de Marx, Jenny von Westphalen, describi\u00f3 esos a\u00f1os como de <em>\u201cgrandes dificultades, privaciones severas y continuas, miseria completa\u201d<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>Lo positivo de este largo periodo \u2013de 1850 a 1870\u2013 es la correspondencia casi diaria que mantuvo con Marx, pr\u00f3diga en lecciones acerca de numerosos problemas te\u00f3ricos y pol\u00edticos. Marx, que lo llamaba una \u201cenciclopedia andante\u201d, en muchas ocasiones le solicit\u00f3 datos u opiniones para <em>El Capital<\/em>. De hecho, para \u00e9l no exist\u00eda juicio m\u00e1s autorizado que el de Engels.<\/p>\n<p>Aunque separados f\u00edsicamente, la estrecha colaboraci\u00f3n intelectual tambi\u00e9n ofrec\u00eda momentos de profunda emoci\u00f3n que, a su manera, ayudan a ilustrar los lazos de camarader\u00eda y la humanidad entre ambos.<\/p>\n<p>Entre otras, existe una carta conmovedora que Marx escribe a Engels para informarle que hab\u00eda finalizado el primer tomo de <em>El Capital<\/em>: <em>\u201cPor fin este tomo est\u00e1 terminado. Solo a ti debo el haber podido concluirlo. Sin tu ayuda ilimitada jam\u00e1s habr\u00eda podido dar t\u00e9rmino al trabajo prodigioso de tres tomos. Te agradezco con todo el coraz\u00f3n y te abrazo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p><em>\u201cSin ti, nunca habr\u00eda podido llevar el trabajo hasta el final <\/em>\u2013 escrib\u00eda Marx a su amigo en mayo de 1867\u2013<em> y puedo asegurarte que siempre pes\u00f3 sobre m\u00ed como una cruz en mi conciencia el que hayas permitido que tus preciosas energ\u00edas sean desperdiciadas y se oxidaran en el comercio, principalmente por mi culpa, y, para peor, hayas tenido que compartir todas mis <\/em>petites mis\u00e8res<em>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. En efecto, el sost\u00e9n brindado por Engels fue fundamental para la culminaci\u00f3n de esta obra. Ante cada necesidad de Marx, te\u00f3rica o personal, Engels siempre acudi\u00f3 incondicionalmente. La ayuda material, adem\u00e1s de una muestra de profunda amistad, siempre fue concebida por Engels como un aporte concreto a una causa com\u00fan. Ante cada pedido de Marx, su principio de siempre fue: <em>\u201cestoy dispuesto a hacer todo aquello que de m\u00ed dependa\u201d.<\/em> Cuando <em>El Capital<\/em> vio la luz, Engels sinti\u00f3 que sus a\u00f1os de sacrificio en Manchester, empantanado en un trabajo \u201cdesmoralizante\u201d, hab\u00edan sido coronados.<\/p>\n<p>Sin pausa, Engels se puso a escribir rese\u00f1as desde muchos \u00e1ngulos acerca del nuevo libro. Con el objetivo de contrarrestar la <em>\u201cconspiraci\u00f3n burguesa del silencio\u201d<\/em>, envi\u00f3 sus art\u00edculos a peri\u00f3dicos obreros y burgueses en varios pa\u00edses. La osada campa\u00f1a de divulgaci\u00f3n que Engels encabez\u00f3 contribuy\u00f3 enormemente para que el marxismo se hiciera m\u00e1s conocido y, poco a poco, se fortaleciera en el movimiento obrero europeo.<\/p>\n<p>Debieron pasar otros tres a\u00f1os hasta que Friedrich anunciara a su socio Ermen que dejaba la compa\u00f1\u00eda. As\u00ed, el 1 de julio de 1869, un animado Engels pudo escribir a Marx: <em>\u201c\u00a1Hurra! Hoy, se ha acabado para m\u00ed el dulce comercio y soy un hombre libre\u201d<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>El general estaba listo para retomar la acci\u00f3n. <em>\u201cEn los \u00faltimos 18 a\u00f1os, no pude hacer casi nada <\/em>directamente<em> por nuestra causa, teniendo que dedicarme a actividades burguesas\u201d<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, explic\u00f3 a Friedrich Lessner, un veterano de 1848. A sus 49 a\u00f1os, estaba ansioso por reencontrarse con Marx en las mismas trincheras ideol\u00f3gico-pol\u00edticas que juntos hab\u00edan cavado desde la d\u00e9cada de 1840. Lo mismo sinti\u00f3 Marx, que celebr\u00f3 la <em>\u201cfuga del cautiverio egipcio\u201d<\/em> de su fiel amigo dej\u00e1ndose llevar por la tentaci\u00f3n de <em>\u201cbeber una copa a su salud\u201d<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>Engels ahora pod\u00eda disponer de todo su tiempo, energ\u00eda y cualidades para dedicarse a la causa comunista. Rebosaba vitalidad: <em>\u201cSoy otro hombre y me siento diez a\u00f1os m\u00e1s joven\u201d<\/em>, escribi\u00f3 a su madre. Su concurso, indispensable, vendr\u00eda en buen momento.<\/p>\n<p><strong>Regent\u2019s Park Road, el cuartel general <\/strong><\/p>\n<p>En 1870, Engels volvi\u00f3 a Londres. Despu\u00e9s de casi dos d\u00e9cadas, pod\u00eda volver a trabajar presencialmente junto con Marx.<\/p>\n<p>Engels qued\u00f3 muy contento con la casa que termin\u00f3 alquilando en la capital brit\u00e1nica (un inmueble en el 122 de la Regent\u2019s Park Road), principalmente porque <em>\u201cno quedaba ni a 15 minutos de distancia de Marx\u201d<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. El \u201cmoro\u201d, como lo llamaban cari\u00f1osamente, resid\u00eda en Maitland Park Road, hacia donde Engels se dirig\u00eda casi a diario. Eleanor, la hija menor de Marx, anot\u00f3 que<em> \u201ca veces sal\u00edan a caminar juntos, pero era igualmente com\u00fan que se quedaran en el cuarto de mi padre [\u2026] era frecuente que caminasen juntos de aqu\u00ed para all\u00e1 en silencio, uno al lado del otro. O, entonces, cada uno hablaba sobre aquello que m\u00e1s ocupaba sus pensamientos hasta que quedaban de frente el uno para el otro y re\u00edan alto, reconociendo que hab\u00edan estado reflexionando sobre proyectos contrarios durante la \u00faltima media hora\u201d<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>El trabaj\u00f3 com\u00fan pose\u00eda una divisi\u00f3n de tareas que Engels explic\u00f3: \u201c<em>A consecuencia de la divisi\u00f3n del trabajo que exist\u00eda entre Marx y yo, me toc\u00f3 defender nuestras opiniones en la prensa peri\u00f3dica, lo que, en particular, significaba luchar contra las ideas opuestas, a fin de que Marx tuviera tiempo de acabar su gran obra principal. Esto me condujo a exponer nuestra concepci\u00f3n, en la mayor\u00eda de los casos en forma pol\u00e9mica, contraponi\u00e9ndola a las otras concepciones\u201d<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>Acerca de esa infatigable \u2013y fundamental\u2013 labor de polemista y divulgador, coment\u00f3 David Riazanov en una de sus conferencias de 1922: <em>\u201cEngels se sirve de un art\u00edculo cualquiera que le ha impresionado o de un hecho de actualidad para mostrar la profunda diferencia entre el socialismo cient\u00edfico y los otros sistemas socialistas, o para aclarar un problema pr\u00e1ctico desde el punto de vista del socialismo cient\u00edfico y ense\u00f1ar la manera de aplicar el m\u00e9todo\u2026\u201d<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Engels, por supuesto, hab\u00eda participado en 1864 del proceso de fundaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (AIT), la Primera Internacional, pero hasta 1870 no desempe\u00f1\u00f3 un papel principal. Una vez en Londres, Engels asumi\u00f3 una funci\u00f3n protag\u00f3nica en el Consejo General, la conducci\u00f3n cotidiana de la Internacional. Asumi\u00f3 las tareas de secretario responsable para las relaciones con B\u00e9lgica, Italia, Espa\u00f1a, Portugal y Dinamarca, adem\u00e1s de miembro del comit\u00e9 de finanzas. Particip\u00f3 en\u00e9rgicamente en toda suerte de disputas program\u00e1ticas y organizativas contra la nociva influencia de los seguidores de Giuseppe Mazzini, de Lassalle, de Pierre-Joseph Proudhon, de Louis Auguste Blanqui, de los tradeunionistas (sindicalistas ingleses) y de Mija\u00edl Bakunin. La inmensa energ\u00eda desplegada por Engels alivi\u00f3 el trabajo pol\u00edtico y organizativo que hasta entonces hab\u00eda llevado adelante Marx, que as\u00ed pudo dedicarse casi de lleno a sus estudios para los pr\u00f3ximos tomos de <em>El Capital.<\/em><\/p>\n<p>En su lecho de muerte, Engels confesar\u00eda a Kautsky que aquellos a\u00f1os, de 1870 a 1872, hab\u00edan sido los m\u00e1s importantes de la vida p\u00fablica de Marx y de la suya propia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Marx, Engels debi\u00f3 soportar todo el peso que implicaba continuar la tarea emprendida junto con su compa\u00f1ero. Pas\u00f3 a ocupar el primer plano luego de haber ocupado toda su vida, seg\u00fan sus propias palabras, el segundo.<\/p>\n<p>Asumi\u00f3 su nueva responsabilidad no sin preocupaci\u00f3n. Nadie comprend\u00eda mejor que \u00e9l la gravedad de haber perdido a Marx. En 1884 escribi\u00f3 a Becker: <em>\u201cMi infortunio es que, desde que perdimos a Marx, se pretende que yo lo represente. He pasado una vida (&#8230;) tocando el segundo viol\u00edn; y, sin dudas, creo que lo he hecho razonablemente bien. (&#8230;) Pero ahora, de repente, se espera que tome su lugar\u201d<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hab\u00eda mucho por hacer. Engels se dispuso a ordenar el legado cient\u00edfico de Marx. Entre sus papeles, encontr\u00f3 los manuscritos inacabados de <em>El Capital. <\/em>Dej\u00f3 a un lado sus propias obras y se dedic\u00f3 a completar lo que conocemos como el segundo y tercer libros de <em>El Capital<\/em>, publicados en 1885 y 1894, respectivamente<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Engels no tuvo tiempo de preparar para la prensa el cuarto tomo, que qued\u00f3 conocido como <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em> debido al t\u00edtulo que le dio Kautsky cuando lo public\u00f3 en alem\u00e1n entre 1905-1910.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de los dos \u00faltimos tomos implic\u00f3 un inmenso trabajo. Engels tuvo que ordenar los papeles y retomar el trabajo all\u00ed donde Marx lo dejara incompleto, especialmente los materiales del tercer tomo, que eran poco m\u00e1s que anotaciones sueltas; debi\u00f3 realizar nuevas pesquisas y profundizar otras; ordenar manuscritos y entender notas y abreviaciones con la caligraf\u00eda casi ilegible de Marx; cortar; editar; verificar rigurosamente las traducciones (\u201c<em>\u00a1Intente ser m\u00e1s fiel al original!<\/em>\u201d). <em>\u201cCitas de fuentes sin ning\u00fan tipo de orden, pilas de ellas amontonadas, compiladas solamente con miras a una selecci\u00f3n futura. Adem\u00e1s, est\u00e1n los textos manuscritos que ciertamente no pueden ser descifrados por nadie m\u00e1s que yo y, incluso as\u00ed, con dificultades\u201d<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, escribi\u00f3 a Bebel un Engels aturdido ante el estado ca\u00f3tico en que hallaban los archivos de su amigo.<\/p>\n<p>No obstante, Engels cumpli\u00f3 esta ardua tarea con satisfacci\u00f3n: <em>\u201cpuedo realmente decir que, mientras trabajo en esta obra, estoy viviendo en comuni\u00f3n con \u00e9l <\/em>[Marx]<em>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin Engels, la obra magna de Marx, el m\u00e1s profundo an\u00e1lisis cient\u00edfico acerca del funcionamiento de la producci\u00f3n capitalista y de la lucha que sobre su base entablan el burgu\u00e9s y el obrero, habr\u00eda quedado incompleta. Esta tarea adquiere peso hist\u00f3rico, puesto que no exist\u00eda otra persona capaz de concluirla. Con justicia, Lenin sentenci\u00f3 que: <em>\u201cEn efecto, esos dos tomos de\u00a0<\/em><em>El Capital<\/em><em>\u00a0son la obra de los dos, Marx y Engels\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En medio de la edici\u00f3n de las obras de Marx, Engels pudo publicar importantes obras suyas, como <em>El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> (1884); <em>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana <\/em>(1886); los manuscritos que compusieron luego <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, adem\u00e1s de escribir prefacios a las ediciones de textos anteriores.<\/p>\n<p>Esto, sin contar que despu\u00e9s de 1883 Engels tambi\u00e9n qued\u00f3 como el principal dirigente del proceso de construcci\u00f3n de lo que ser\u00eda la II Internacional, en el contexto de un notable fortalecimiento del movimiento obrero europeo, y del marxismo entre sus filas, aconsejando a cuadros y partidos de diversos pa\u00edses sobre problemas de principios, de t\u00e1ctica y de organizaci\u00f3n. En su casa se reun\u00edan dirigentes socialistas de distintos pa\u00edses. Hasta su muerte, el 122 de la Regent\u2019s Park Road funcion\u00f3 como sede del \u201cEstado mayor\u201d del socialismo europeo.<\/p>\n<p><strong>El final<\/strong><\/p>\n<p>El lado militante de Marx y Engels, como se sabe, es sistem\u00e1ticamente minimizado \u2013 cuando no criticado o simplemente omitido\u2013 por distintas corrientes de literatos y acad\u00e9micos, por m\u00e1s que muchos de ellos se digan marxistas.<\/p>\n<p>La academia presenta a los fundadores del socialismo cient\u00edfico como fil\u00f3sofos de gabinete. Esto es una falsificaci\u00f3n hist\u00f3rica. Ni Marx ni Engels fueron comentaristas de la realidad. Todo su esfuerzo te\u00f3rico estuvo al servicio de dotar al proletariado de un programa cient\u00edfico que pudiera ser asumido por los mejores elementos de la clase obrera.<\/p>\n<p>Para ellos, no se trataba solo de interpretar el mundo, sino de transformarlo.<\/p>\n<p>Engels, en ese sentido, adem\u00e1s de un te\u00f3rico brillante fue un pol\u00edtico apasionado por problemas concretos planteados por la lucha de clases de su tiempo; por problemas sindicales; por problemas de construcci\u00f3n y organizaci\u00f3n partidarias; por la formaci\u00f3n te\u00f3rica de nuevas generaciones de cuadros comunistas. Poco antes de morir, manten\u00eda el mismo esp\u00edritu inquieto, la misma pasi\u00f3n que inflam\u00f3 su juventud. <em>\u201cTengo que acompa\u00f1ar el movimiento en cinco pa\u00edses europeos grandes y en muchas naciones peque\u00f1as, y en los Estados Unidos de Am\u00e9rica\u201d<\/em>, escribi\u00f3 para Laura Marx Lafargue en 1894. Le contaba, adem\u00e1s, que su buz\u00f3n de correos era <em>\u201cun pozo sin fondo de correspondencia internacional\u201d.<\/em> Ante las crecientes demandas exigidas por un movimiento marxista en crecimiento, todos acud\u00edan al viejo general. Pose\u00eda notable habilidad para concebir t\u00e1cticas, pero siempre subordin\u00e1ndolas a los principios y al programa comunista que elabor\u00f3 junto con Marx. Entre otros pasajes, en 1891, alertaba: <em>\u201clos oportunistas \u2018honestos\u2019 son los m\u00e1s peligrosos para la clase obrera\u201d<\/em><a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>Entre finales de 1880 e inicios de 1890, el movimiento obrero ingl\u00e9s experiment\u00f3 un resurgimiento esperanzador. En julio de 1888, la huelga de las obreras de la f\u00e1brica de f\u00f3sforos <em>Bryant &amp; May<\/em> (<em>Matchgirls Strike<\/em>) en Londres involucr\u00f3 a m\u00e1s de 3.000 trabajadores, de una forma u otra. En agosto de 1890 estall\u00f3 una poderosa huelga de m\u00e1s de 100.000 trabajadores portuarios en Londres (Great Dock Strike), que termin\u00f3 con una estruendosa victoria proletaria. El 4 de mayo de 1890, una impresionante marcha de 200.000 obreros en Hyde Park impactaba sobre la pol\u00edtica brit\u00e1nica. Engels, presente en el acto, exclamaba: <em>\u201cQu\u00e9 no dar\u00eda para que Marx pudiese haber visto este despertar, \u00e9l que, en este mismo suelo ingl\u00e9s, estaba atento al m\u00ednimo s\u00edntoma\u201d<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Tras la victoria de la huelga en los puertos londinenses, escribi\u00f3: <em>\u201cHasta ahora el <\/em>East End<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><em><strong>[25]<\/strong><\/em><\/a><em> se encontraba en un estado de par\u00e1lisis causado por la pobreza, siendo su marca registrada la apat\u00eda de los hombres, cuyo esp\u00edritu hab\u00eda sido doblegado por el hambre y que abandonaron toda y cualquier esperanza [\u2026] Y, entonces, el a\u00f1o pasado se dio la huelga victoriosa de las muchachas de los f\u00f3sforos. Y, ahora, esta huelga gigantesca de los elementos m\u00e1s desmoralizados del mundo, los trabajadores de los muelles\u201d<\/em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Entre agosto y setiembre de 1888, viaj\u00f3 a los Estados Unidos. Presenci\u00f3 all\u00ed un movimiento obrero joven que, despojado de los vicios y tradiciones esclerosadas de la pol\u00edtica europea, mostraba un tremendo \u201cvigor americano\u201d. En agosto de 1893, la Segunda Internacional se expand\u00eda en todo el continente europeo. Engels particip\u00f3 de su congreso en Z\u00farich. Los m\u00e1s de 400 delegados ovacionaron su discurso de cierre. En setiembre, conferenci\u00f3 en Berl\u00edn ante miles de militantes socialdem\u00f3cratas y activistas obreros<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.\u00a0 El futuro se mostraba promisor. Engels repet\u00eda: <em>\u201cC\u00f3mo me gustar\u00eda que Marx estuviese vivo para ver esto\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su pasi\u00f3n por la pol\u00edtica, Friedrich Engels fue un hombre entusiasmado con los descubrimientos cient\u00edficos y avances tecnol\u00f3gicos de fines del siglo XIX, principalmente en el campo de la biolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la matem\u00e1tica, la f\u00edsica, la qu\u00edmica\u2026 La ciencia militar, por otro lado, ocup\u00f3 su mente durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Considerando esta apretada s\u00edntesis de la obra de Engels, es dif\u00edcil admitir su modesta autodenominaci\u00f3n de \u201csegundo viol\u00edn\u201d en relaci\u00f3n con Marx. Wilhelm Liebknecht \u2013el padre de Karl\u2013 hizo notar la esterilidad de la discusi\u00f3n acerca del peso de ambos: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 aport\u00f3 uno; qu\u00e9, el otro? \u00a1Una pregunta ociosa! Es de una pieza, y Marx y Engels son una sola alma, tan inseparables en el Manifiesto Comunista como lo siguieron siendo hasta la muerte en todos sus trabajos y planes\u201d<\/em><a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>La muerte impidi\u00f3 a Engels cumplir su deseo <em>\u201cde poder contemplar desde un agujerito la llegada del nuevo siglo\u201d.<\/em> En enero de 1895 hab\u00eda comenzado a trabajar en la edici\u00f3n de las obras completas de Marx y las suyas. En abril, empez\u00f3 a preparar lo que debi\u00f3 ser el cuarto volumen de <em>El Capital<\/em>.\u00a0 Planeaba, por otra parte, reeditar su obra <em>La guerra de los campesinos en Alemania<\/em>, adem\u00e1s de escribir una biograf\u00eda de Marx y una historia de la AIT. Todo qued\u00f3 inconcluso.<\/p>\n<p>Engels adolec\u00eda de un c\u00e1ncer de es\u00f3fago. El avance la enfermedad, entretanto, hizo poca mella en su personalidad vital, alegre, penetrante. Engels, para esc\u00e1ndalo de ciertos medios acad\u00e9micos que destilan puritanismo, siempre celebr\u00f3 la vida. Buen anfitri\u00f3n, le encantaba abrir las puertas de su casa a sus amigos y camaradas, regando las discusiones pol\u00edticas con vino y cervezas tipo Pilsener. Las celebraciones de sus cumplea\u00f1os, la navidad o las reuniones que segu\u00edan el conteo de votos para el <em>Reichstag<\/em> alem\u00e1n, sol\u00edan extenderse hasta la madrugada. Era amante del arte, la poes\u00eda, la m\u00fasica, los idiomas, los viajes, adoraba andar a caballo, conocer personas y sitios nuevos. Disfrutaba al m\u00e1ximo de sus vacaciones en las playas de Eastbourne. En noviembre de 1894 leg\u00f3 una buena suma de dinero al partido alem\u00e1n a los cuidados de Beber y Singer, a quienes pidi\u00f3 <em>\u201cbebed en recuerdo m\u00edo una botella de buen vino\u201d<\/em>. La \u00faltima carta de la que se tiene conocimiento la dirigi\u00f3 a Laura Marx. Lament\u00f3 la <em>\u201ccrisis que se aproximaba\u201d<\/em> en el doloroso <em>\u201ccampo de papas\u201d<\/em> que se le hab\u00eda formado en la garganta. Luego, la despedida: <em>\u201cNo tengo la fuerza para escribir largas cartas, as\u00ed que adi\u00f3s. Por tu salud, un vaso lleno de ponche de huevo con una dosis de co\u00f1ac\u201d<\/em><a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 el 5 de agosto de 1895 con 74 a\u00f1os. De acuerdo con su \u201cresuelto deseo\u201d, las cenizas fueron lanzadas al mar en Beachy Head, cerca de Eastbourne.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>. A vida revolucion\u00e1ria de Friedrich Engels. S\u00e3o Paulo: Record, 2010, p. 338.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> ENGELS, Friedrich. <em>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana <\/em>[1886]. Madrid: Fundaci\u00f3n de Estudios Socialistas Federico Engels, 2006, p. 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> WELMOWICKI, Jos\u00e9. Las contribuciones de Engels al marxismo. <em>Revista Marxismo Vivo \u2013 Nueva \u00c9poca<\/em>, n.\u00ba 16, 2020, pp. 55-68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> LENIN, V. I. <em>Federico Engels<\/em>. Disponible en: &lt;<a href=\"blank\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/1890s\/engels.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0 MARX, Karl. <em>Pr\u00f3logo a la Contribuci\u00f3n a la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em>. Disponible en: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1850s\/criteconpol.htm#_ftn5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1850s\/criteconpol.htm#_ftn5<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Escribe Engels: \u201cQuiero hacer observar incidentalmente lo que sigue: como el punto de vista aqu\u00ed desarrollado ha sido en su m\u00e1xima parte fundado y desarrollado por Marx, y en su m\u00ednima parte por m\u00ed, era obvio entre nosotros que esta exposici\u00f3n m\u00eda no pod\u00eda realizarse sin ponerse en su conocimiento. Le le\u00ed el manuscrito entero antes de llevarlo a la imprenta, y el d\u00e9cimo cap\u00edtulo de la secci\u00f3n sobre econom\u00eda (\u00abDe la Historia Cr\u00edtica\u00bb) ha sido escrito por Marx; yo no tuve sino que acortarlo un poco, desgraciadamente, por causa de consideraciones externas. La colaboraci\u00f3n de Marx se explica porque siempre fue costumbre nuestra ayudarnos rec\u00edprocamente en cuestiones cient\u00edficas especiales\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> RIAZANOV, David. <em>Marx y Engels<\/em>. Buenos Aires: Ediciones IPS, 2012, p. 276.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> LENIN, V. I. <em>Carlos Marx<\/em>. Breve esbozo biogr\u00e1fico, con una exposici\u00f3n del marxismo [1914]. Disponible en: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/1910s\/carlos_marx\/carlosmarx.htm#tactica\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/1910s\/carlos_marx\/carlosmarx.htm#tactica<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 209. Estos son los a\u00f1os en que Marx y Jenny perdieron tres beb\u00e9s debido a su miseria: Heinrich Guido, Franziska y Edgar.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> \u00cddem, p. 264.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 265.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> MAYER, Gustav. <em>Friedrich Engels: una biograf\u00eda<\/em> [1934]. Madrid: FCE, 1979, p. 537.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 270.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> MAYER, Gustav. <em>Friedrich Engels<\/em>\u2026, p. 537.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>\u2026, p. 273.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u00cddem, p. 175.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> ENGELS, F. <em>Contribuci\u00f3n al problema de la vivienda<\/em>. Disponible en: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/vivienda\/index.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/vivienda\/index.htm<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> RIAZANOV, David. <em>Marx y Engels<\/em>. Buenos Aires: Ediciones IPS, 2012, p. 273.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Engels a Johann Philipp Becker, 15\/10\/1884.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> El tercer volumen fue publicado en Hamburgo, en diciembre de 1894, solo ocho meses antes de la muerte de Engels.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 333.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> \u00cddem, p. 335.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> LENIN, V. <em>O oportunismo e a fal\u00eancia da Segunda Internacional<\/em>. Disponible en: &lt; <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/portugues\/lenin\/1916\/01\/falencia.htm#n7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/portugues\/lenin\/1916\/01\/falencia.htm#n7<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 356.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>East End<\/em> era el \u00e1rea m\u00e1s pobre y descuidado de Londres, asociado con pobreza, enfermedades, hacinamiento y criminalidad.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> \u00cddem, p. 368.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> MAYER, Gustav. <em>Friedrich Engels<\/em>\u2026, pp. 879-880.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> La izquierda diario. <em>El joven Engels<\/em>. Disponible en: &lt;<a href=\"https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/El-joven-Engels\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/El-joven-Engels<\/a>&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> HUNT, Tristam. <em>Comunista de casaca<\/em>&#8230;, p. 388.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para apreciar justamente las ideas de Marx, es indispensable conocer las obras de su m\u00e1s \u00edntimo correligionario y colaborador, Friedrich Engels. Es imposible comprender el marxismo ni exponerlo de un modo completo sin tener en cuenta todas las obras de Engels. 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