{"id":63474,"date":"2020-10-16T12:22:51","date_gmt":"2020-10-16T12:22:51","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=63474"},"modified":"2024-11-03T13:29:05","modified_gmt":"2024-11-03T13:29:05","slug":"63474-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/63474-2\/","title":{"rendered":"La impotencia del capitalismo para acabar con el hambre en el mundo"},"content":{"rendered":"<p><em>El Comit\u00e9 Estocolmo otorg\u00f3 el Premio Nobel de la Paz 2020 al Programa Alimentario Mundial (PAM o WFP por sus siglas), una agencia internacional afiliada a la ONU. Sin embargo, su declarado objetivo de llegar a una situaci\u00f3n de \u201chambre cero\u201d en el mundo est\u00e1 cada vez m\u00e1s lejos de ser alcanzado.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por Alejandro Iturbe<\/p>\n<p>El PAM fue creado en el a\u00f1o 1962 a ra\u00edz de una propuesta realizada un a\u00f1o antes por el entonces presidente estadounidense Dwight Eisenhower. Su objetivo inicial era llevar alimentos a la poblaci\u00f3n de regiones afectadas por guerras o cat\u00e1strofes. Luego se ampli\u00f3 a la provisi\u00f3n de alimentos a lugares de \u201cemergencia alimentaria\u201d en general y a dar asistencia para el desarrollo de la agricultura y la producci\u00f3n de alimentos de subsistencia en esas regiones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan datos de su propia p\u00e1gina, en 2019 ayud\u00f3 a 86,7 millones de personas en 83 pa\u00edses, con 15.000 millones de raciones de comida[1].<\/p>\n<p>El otorgamiento del Premio Nobel al PAM eludi\u00f3 las pol\u00e9micas pol\u00edticas que generaron las propuestas presentadas para otorg\u00e1rselo a figuras como Trump o Putin y se encuadr\u00f3 dentro de lo \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d de este tipo de distinciones[2].<\/p>\n<p><strong>El PAM y el mito de S\u00edsifo<\/strong><\/p>\n<p>Si se observan las terribles consecuencias del sistema capitalista en la creaci\u00f3n permanente de pobreza, miseria y hambre, la acci\u00f3n del PAM puede ser considerada como una pol\u00edtica asistencialista a nivel mundial del tipo de la Bolsa Familia en el Brasil o los subsidios a los desempleados en otros pa\u00edses. Es decir, pol\u00edticas destinadas a paliar algunas de las facetas m\u00e1s graves de esas consecuencias pero sin combatir ninguna de las causas estructurales que las generan y, por lo tanto, sin ninguna posibilidad de eliminarlas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, a inicios de la d\u00e9cada de 1990, el PAM se traz\u00f3 el objetivo de llegar a una situaci\u00f3n de \u201chambre cero\u201d en el mundo para 2020. Ya en 2015, esa meta se reprogram\u00f3 para 2030. Con la cifra oficialmente dada por la FAO (siglas en ingl\u00e9s de la Organizaci\u00f3n de Alimentos y Agricultura de la ONU), de 821 millones de personas que pasaban hambre (antes de contabilizar los efectos de la pandemia), ese nuevo objetivo tambi\u00e9n parece completamente ut\u00f3pico.<\/p>\n<p>Los continentes m\u00e1s afectados son \u00c1frica y Asia (514 y 256\u00a0 millones respectivamente), seguidos por Latinoam\u00e9rica y el Caribe (24,5 millones)[3]. En ese marco, se estima que unas 56 millones de personas mueren cada a\u00f1o como consecuencia de la desnutrici\u00f3n[4].\u00a0 \u00a1M\u00e1s de 150.000 personas por d\u00eda!<\/p>\n<p>Sobre un piso que nunca se ha perforado en las \u00faltimas d\u00e9cadas (m\u00e1s de 700 millones de hambrientos), peri\u00f3dicamente se producen aumentos de entre 100 y 200 millones que erosionan todo lo que se hab\u00eda avanzado.<\/p>\n<p>La labor de organizaciones como el PAM y la FAO para aquellas personas que reciben su asistencia seguramente representa la diferencia entre la vida y la muerte. Pero se parece a la historia de S\u00edsifo en la mitolog\u00eda griega. Este personaje fue condenado por toda la eternidad a rodar con sus manos una gran piedra de m\u00e1rmol hasta la cima de una monta\u00f1a. Cada vez que se aproximaba a su objetivo, una fuerza irresistible hac\u00eda la piedra volver ladera abajo hasta el punto de partida tornando in\u00fatil el gran esfuerzo de S\u00edsifo, que deb\u00eda comenzar nuevamente su dura tarea.<\/p>\n<p><strong>Se producen suficientes alimentos <\/strong><\/p>\n<p>En este caso, la \u201cfuerza irresistible\u201d puede ser perfectamente identificada: es el capitalismo por sus propias leyes de funcionamiento y sus mecanismos, y por las consecuencias de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 2008 se produjo una crisis alimentaria mundial que origin\u00f3 lo que se denomin\u00f3 \u201cla rebeli\u00f3n de los hambrientos\u201d en por lo menos 33 pa\u00edses. En esos momentos, se public\u00f3 un dossier sobre el tema en la revista <em>Marxismo Vivo<\/em>[5]. En uno de los art\u00edculos se se\u00f1alaba:<\/p>\n<p><em>\u201cLa humanidad siempre ha sido afectada por el hambre. Es decir, a lo largo de su historia una parte de ella no pod\u00eda acceder a una alimentaci\u00f3n m\u00ednima para su subsistencia. Peri\u00f3dicamente, esta situaci\u00f3n se ve\u00eda agravada por \u2018hambrunas\u2019 provocadas por cat\u00e1strofes naturales, pestes o guerras que afectaban la producci\u00f3n de alimentos. Pero se trataba siempre de un hambre originada en la escasez: la comida no alcanzaba para todos y la lucha entre clases y sectores de clase defin\u00eda c\u00f3mo se distribuir\u00eda ese alimento insuficiente\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl capitalismo dio lugar a una nueva forma de generar hambre: cre\u00f3 la capacidad de producir alimentos para todos los habitantes del planeta (y mayores cantidades a\u00fan, pero su \u00b4propia din\u00e1mica de funcionamiento\u2019 (centrada en la ganancia de la burgues\u00eda) y las pol\u00edticas y medidas que adoptan sus gobiernos para sostener y defender esa ganancia lo llevan a producir una multitud creciente de hambrientos y, al mismo tiempo, lucrar con esa realidad. Es la famosa \u2018ley de la miseria creciente\u2019 analizada por Marx en El Capital\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Veamos este concepto en cifras. El SEA es un c\u00e1lculo del consumo diario de energ\u00eda alimentaria por persona durante un periodo determinado. Se estima que unas 2.000 kilocalor\u00edas diarias es el valor m\u00ednimo para evitar la desnutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, seg\u00fan datos de la FAO, la producci\u00f3n mundial de alimentos (o de materias primas alimenticias) supera ampliamente esa necesidad promedio. En 1960, equival\u00eda a 2.300 kilocalor\u00edas diarias por persona y en 2019 hab\u00eda crecido a 2.770[6].<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de alimentos crece a un ritmo m\u00e1s r\u00e1pido que el de la poblaci\u00f3n mundial. Veamos el caso de los granos, principal base alimentaria mundial: la FAO informa que, en 1970, la producci\u00f3n era de 1.225 millones de toneladas para una poblaci\u00f3n mundial de poco m\u00e1s de 4.000 millones de personas (306 kilos per c\u00e1pita) y en 2019 fue de m\u00e1s 2.850 millones de toneladas para 7.800 millones de habitantes (un promedio de 365 kilos)[7]. Es decir, la cosecha de granos creci\u00f3 19% m\u00e1s que la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es entonces la escasez de alimentos lo que provoca el hambre de cientos de millones de personas. Por eso, ya en la crisis alimentaria de 2008, Josette Sheeran (directora ejecutiva del PAM) expres\u00f3: <em>\u201cNos encontramos frente a una nueva cara del hambre: a pesar de que hay alimentos en las tiendas cada vez m\u00e1s personas no se los pueden permitir\u201d<\/em>[8]. Un concepto que ahora reitera John Lupien, titular de la Direcci\u00f3n de Alimentaci\u00f3n de la FAO:\u00a0 <em>\u201cSi observamos el mundo en conjunto, se aprecia que se producen suficientes alimentos para alimentar a diario a todas las personas. Pero no ocurre as\u00ed porque el verdadero problema es el acceso a los alimentos\u201d<\/em>[9]<em>.<\/em><\/p>\n<p><strong>Las causas del hambre en el mundo<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que hace que cientos de millones de personas no puedan acceder a la alimentaci\u00f3n necesaria? En el dossier ya referido de <em>Marxismo Vivo<\/em>, se analiza la combinaci\u00f3n de diversos procesos propios del capitalismo. En este art\u00edculo no vamos a extendernos sobre ellos pero s\u00ed vamos a referirlos.<\/p>\n<ol>\n<li><em>El car\u00e1cter oligop\u00f3lico de los mercados de alimentos. <\/em>El 90% de ellos es controlado por no m\u00e1s 50 empresas. En ellas, se incluyen las tradings (comercializadoras) de cereales, como Cargill, ADM, Dreyfuss y Bunge; las grandes productoras industriales de alimentos y bebidas como Nestl\u00e9, Pepsico, Coca Cola, Unilever y Danone, y las grandes cadenas de supermercados como Wal-Mart y Carrefour.<\/li>\n<li><em>El crecimiento del agronegocio.<\/em> Esta tendencia creciente del capitalismo en la producci\u00f3n de alimentos se basa en el uso intensivo de capitales, tierras y tecnolog\u00eda para lograr una producci\u00f3n masiva y muy eficiente de cultivos y alimentos que se comercializan en los mercados mundiales. Algunas consecuencias muy graves: se concentra en pocos cultivos (los de mejores precios en los mercados) e impulsa una fuerte tendencia al latifundio. Esto va acompa\u00f1ado de la expulsi\u00f3n de millones de peque\u00f1os campesinos de sus tierras (en algunos casos con m\u00e9todos violentos), que antes se autoabastec\u00edan y ahora demandan alimentos del mercado. La producci\u00f3n de materias primas alimenticias aumenta pero con profundas distorsiones en su composici\u00f3n y con cantidades crecientes que no est\u00e1n destinadas al consumo humano.<\/li>\n<li><em>Los subsidios agr\u00edcolas. <\/em>Desde las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, varios pa\u00edses desarrollados vienen gastando fortunas en los subsidios a sus agricultores. En 2008, se calculaba que 30 pa\u00edses en el mundo destinaban un total de 280.000 millones de d\u00f3lares en este rubro, lo que representaba 30% de los ingresos de sus agricultores[11]. Estas pol\u00edticas deforman profundamente los procesos de producci\u00f3n de alimentos. Por un lado, \u201cpremian\u201d producciones menos eficientes. Por el otro, perjudican profundamente a los pa\u00edses que no subsidian su producci\u00f3n. Algunos han perdido su soberan\u00eda alimentaria, como es el caso de M\u00e9xico que ahora importa de EEUU una parte del ma\u00edz que consume. En otros casos, como el de Hait\u00ed y el de varios pa\u00edses del continente africano, las producciones quiebran y pasan a vivir situaciones de emergencia alimentaria.<\/li>\n<li>Otro factor que debemos considerar es el aumento de la superficie de tierras para cultivos destinados a los <em>biocombustibles<\/em> sin que esto forme parte de un plan serio de reemplazo de la matriz energ\u00e9tica ni se considere el equilibrio con la producci\u00f3n de alimentos para consumo humano. Por ejemplo, en 2007, un trabajo realizado sobre datos de la ONU informaba que toda la expansi\u00f3n del cultivo de ma\u00edz del quinquenio anterior hab\u00eda sido absorbida por el programa de producci\u00f3n de etanol[12].<\/li>\n<li>Cabe, finalmente, mencionar los <em>movimientos especulativos<\/em> que peri\u00f3dicamente viven los mercados mundiales de alimentos, a trav\u00e9s de las llamadas \u201ccompras a futuro\u201d, que pueden elevar sus cotizaciones de modo totalmente artificial.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Consumo desigual<\/strong><\/p>\n<p>El consumo de alimentos es muy desigual entre los diferentes pa\u00edses en el mundo, medido a trav\u00e9s de las calor\u00edas diarias promedio por persona de cada uno de ellos. La FAO ha elaborado un ranking de pa\u00edses con ese dato: lo encabeza Dinamarca con 3.780 kilocalor\u00edas, y en \u00faltimo lugar se ubica Somalia con 1.580[13].<\/p>\n<p>En ese cuadro, puede verse que EEUU y Europa occidental superan con holgura las 3.200 kilocalor\u00edas, y algunos pa\u00edses productores de alimentos (como Argentina, Australia, Canad\u00e1 y Ucrania) alcanzan las 3.000. En el otro extremo se encuentran los llamados LIFDC (siglas en ingl\u00e9s de Pa\u00edses de Bajos Ingresos y Dependencia Alimentaria), con consumos cercanos a 2.000 o menos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el problema del hambre, si bien se concentra en los LIFDC, no se limita solamente a ellos. Pa\u00edses como Argentina o Brasil, grandes productores de alimentos, tambi\u00e9n tienen segmentos de su poblaci\u00f3n que pasan hambre. En Argentina, en 2018, se estimaba que m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas pasaban situaciones de hambre. Una situaci\u00f3n que se ha agravado con la profundizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica y los efectos de la pandemia[14]. En Brasil, hace pocos d\u00edas, la historiadora Adriana Salay declar\u00f3: <em>\u201cHoy enfrentamos la vuelta de un estado de hambre epid\u00e9mica en el pa\u00eds\u201d<\/em>[15]<em>.<\/em><\/p>\n<p>Incluso en EEUU, el pa\u00eds m\u00e1s rico del mundo, una franja creciente de la poblaci\u00f3n enfrenta problemas de alimentaci\u00f3n. Poco tiempo atr\u00e1s, un art\u00edculo period\u00edstico informaba que \u201cLa afluencia en los bancos de comida se incrementa a medida que millones de estadounidenses pierden el empleo\u201d[16].<\/p>\n<p><strong>El cambio clim\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo imperialista no solo genera hambre por sus propios mecanismos de funcionamiento sino que tambi\u00e9n lo hace por las consecuencias de su accionar sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>Una las m\u00e1s importantes es el cambio clim\u00e1tico. Es decir, la elevaci\u00f3n de la temperatura promedio de la Tierra como resultado del deterioro de la atm\u00f3sfera y de su capa de ozono a partir de emisi\u00f3n excesiva de gases como el di\u00f3xido de carbono y el metano. Esto provoca el llamado \u201cefecto invernadero\u201d, ya que el calor que genera nuestro planeta solo puede disiparse parcialmente y se vuelve sobre \u00e9l[17].<\/p>\n<p>El efecto invernadero trae dos consecuencias. La principal es un aumento de las sequ\u00edas y, con ello, la desertificaci\u00f3n de territorios. Al mismo tiempo, al aumentar el nivel de las aguas marinas por el derretimiento de parte de los casquetes helados de los polos y aumentar tambi\u00e9n su temperatura por el calentamiento global, se producen peri\u00f3dicamente grandes lluvias e inundaciones.<\/p>\n<p>Ambos procesos disminuyen la cantidad de tierras dedicadas a la producci\u00f3n de alimentos. La desertificaci\u00f3n las torna improductivas; las inundaciones las \u201clavan\u201d y eliminan gran parte de los nutrientes necesarios para la producci\u00f3n agraria[18].<br \/>\nAqu\u00ed entra otra consecuencia del accionar capitalista: el agronegocio, que busca una permanente expansi\u00f3n para apropiarse de nuevas tierras. Para ello no duda en incendiar bosques y selvas nativas como ocurre en Brasil con el Amazonas y el Pantanal. Es el caso m\u00e1s notorio pero no el \u00fanico: en 2008, en Argentina, la tasa de deforestaci\u00f3n era seis veces mayor que el promedio mundial (seg\u00fan datos de la Direcci\u00f3n de Bosques de la Secretar\u00eda de Ambiente) para expandir el \u00e1rea de plantaci\u00f3n de soja. Ahora se est\u00e1n quemando regiones del Delta del Paran\u00e1, cercano a la ciudad de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Esta disminuci\u00f3n de las \u00e1reas boscosas y selv\u00e1ticas va reduciendo los \u201cpulmones\u201d que la Tierra mantiene, ya que ellos absorben di\u00f3xido de carbono y producen ox\u00edgeno. Es decir, su reducci\u00f3n va a aumentar el efecto invernadero en un c\u00edrculo vicioso de resultados muy negativos.<\/p>\n<p><strong>La pandemia<\/strong><\/p>\n<p>En ese marco preexistente, el panorama se ve agravado por la pandemia del Covid-19 y las medidas restrictivas que se adoptaron para combatirla, que potenciaron la crisis econ\u00f3mica capitalista que ya exist\u00eda.<\/p>\n<p>El impacto de la pandemia tambi\u00e9n puede considerarse como un resultado del accionar capitalista. El brote inicial en China fue un hecho \u201cnatural\u201d, pero la velocidad de su expansi\u00f3n, la imposibilidad de los gobiernos burgueses de derrotarlo y, ahora, la criminal pol\u00edtica de la nueva normalidad, s\u00ed son consecuencia del sistema capitalista.<\/p>\n<p>Lo concreto es que toda la situaci\u00f3n provoca un salto en el panorama de hambre. La ONG Acci\u00f3n Contra el Hambre alerta que: \u201cHasta 1.000 millones de personas podr\u00edan verse en situaci\u00f3n de inseguridad alimentaria, una cifra nunca vista\u201d[19]. Por su parte, la organizaci\u00f3n Oxfam, sobre datos de la Universidad John Hopkins, estim\u00f3 que este aumento podr\u00eda a su vez aumentar la cifra de muertes por hambre en 12.000 diarias[20].<\/p>\n<p>Esta previsi\u00f3n significa que en tres meses habr\u00eda m\u00e1s de un mill\u00f3n de muertos adicionales por hambre, una cantidad equivalente a todos los fallecidos por el Covid desde el inicio de la pandemia.<\/p>\n<p><strong>Algunas conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo imperialista no puede solucionar el hambre en el mundo porque es el mismo sistema \u2013y sus leyes de funcionamiento\u2013 el que lo crea y se beneficia con \u00e9l. Mientras la producci\u00f3n y la comercializaci\u00f3n de alimentos est\u00e9n controladas por los grandes grupos multinacionales, el agronegocio y los grandes especuladores, no ser\u00e1 posible cambiar esta realidad.<br \/>\nGrandes ganancias para pocos y hambre para muchos son las dos caras de la misma moneda. La alternativa es clara: la voracidad de ganancias de estos grupos o las necesidades de cientos de millones de personas.<\/p>\n<p>Por eso, para eliminar el hambre, es necesario destruir este sistema y reemplazarlo por otro de econom\u00eda central planificada, que utilice racionalmente los recursos existentes, cuidando la naturaleza, y que est\u00e9 organizado al servicio de satisfacer las necesidades esenciales de los trabajadores y los pueblos del mundo. La necesidad de la revoluci\u00f3n socialista es m\u00e1s urgente que nunca.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] https:\/\/es.wfp.org\/<\/p>\n<p>[2] Sobre este tema ver: https:\/\/litci.org\/es\/estados-unidos\/premio-nobel-de-la-paz-para-trump\/ y https:\/\/litci.org\/es\/menu\/opinion-menu\/premio-nobel-de-la-paz-para-putin\/<\/p>\n<p>[3] https:\/\/eacnur.org\/es\/actualidad\/noticias\/muertes-por-hambre-en-el-mundo<\/p>\n<p>[4] https:\/\/cadenaser.com\/ser\/2020\/05\/19\/ciencia\/1589876579_231823.html<\/p>\n<p>[5] \u201cLa crisis de los alimentos\u201d en Marxismo Vivo n.\u00b0 18 (primera \u00e9poca), Instituto Jos\u00e9 Luis y Rosa Sundermann, San Pablo: Brasil, julio de 2008.<\/p>\n<p>[6] http:\/\/www.fao.org\/noticias\/1998\/981204-s.htm#:~:text=Si%20los%20alimentos%20disponibles%20se,720%20kilocalor%C3%ADas%20diarias%20por%20persona.<\/p>\n<p>[7] https:\/\/www.atlasbig.com\/es-es\/paises-por-produccion-total-de-cereales<\/p>\n<p>[8] Citado por Arnold Schotzel en su art\u00edculo \u201cRevueltas de hambrientos\u201d en www.jungevelt.de<\/p>\n<p>[9] Ver nota [6].<\/p>\n<p>[10] Ver: https:\/\/www.eleconomista.es\/blogs\/empresamientos\/?p=1253;<\/p>\n<p>https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0185084916300317 y<\/p>\n<p>https:\/\/www.abc.es\/economia\/20140915\/abci-supermercados-valor-marca-dominan-201409151238_1.html<\/p>\n<p>[11] Datos extra\u00eddos de OCDE Background Note: Agricultural Policy and Trade Reform.<\/p>\n<p>[12] BRAVO, Elizabeth\/ALTIERI, Miguel A. \u201cLa tragedia social y ecol\u00f3gica de la producci\u00f3n de biocombustibles agr\u00edcolas en las Am\u00e9ricas\u201d. Bogot\u00e1, Colombia: Revista Semillas 34\/35, 2007, en https:\/\/www.semillas.org.co\/es\/la-tragedia-social-y-ecolgica-de-la-produccin-de-biocombustibles-agrcolas-en-amrica<\/p>\n<p>[13] http:\/\/www.fao.org\/noticias\/1998\/img\/nutrit\/world-s.pdf<\/p>\n<p>[14] Ver https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-america-latina-45303359 y<\/p>\n<p>https:\/\/es.euronews.com\/2020\/05\/14\/los-argentinos-toman-las-calles-a-medida-que-las-colas-de-hambre-se-multiplican<\/p>\n<p>[15] https:\/\/www1.folha.uol.com.br\/cotidiano\/2020\/10\/enfrentamos-hoje-a-volta-de-um-estado-de-fome-epidemica-no-brasil-diz-historiadora.shtml<\/p>\n<p>[16] https:\/\/www.elperiodico.com\/es\/internacional\/20200424\/colas-hambre-crisis-dispara-pobreza-eeuu-bancos-comida-7938983<\/p>\n<p>[17] https:\/\/www.ejemplos.co\/que-gases-provocan-el-sobrecalentamiento-de-la-atmosfera\/<\/p>\n<p>[18] https:\/\/www.nationalgeographic.es\/medio-ambiente\/cambio-climatico-sequias-e-inundaciones<\/p>\n<p>[19] https:\/\/www.france24.com\/es\/20200710-pandemia-muertes-hambre-covid-oxfam<\/p>\n<p>[20] \u00cddem.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Comit\u00e9 Estocolmo otorg\u00f3 el Premio Nobel de la Paz 2020 al Programa Alimentario Mundial (PAM o WFP por sus siglas), una agencia internacional afiliada a la ONU. Sin embargo, su declarado objetivo de llegar a una situaci\u00f3n de \u201chambre cero\u201d en el mundo est\u00e1 cada vez m\u00e1s lejos de ser alcanzado.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":63475,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[11516],"tags":[3389,15039,15910],"class_list":["post-63474","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-capitalismo","tag-hambre","tag-premio-nobel"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/c4f40e398b33c7d663afa5106fbda127-scaled.jpg?fit=2560%2C1663&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/c4f40e398b33c7d663afa5106fbda127-scaled.jpg?fit=2560%2C1663&ssl=1","categories_names":["Opini\u00f3n"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63474"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63476,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63474\/revisions\/63476"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63475"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}