{"id":58513,"date":"2020-02-17T11:31:08","date_gmt":"2020-02-17T14:31:08","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=58513"},"modified":"2024-11-03T13:31:14","modified_gmt":"2024-11-03T13:31:14","slug":"el-movimiento-de-masas-contra-el-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-movimiento-de-masas-contra-el-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"El movimiento de masas contra el cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><em>El movimiento internacional contra el cambio clim\u00e1tico que se est\u00e1 desarrollando en nivel mundial comienza a arraigarse (cu\u00e1n s\u00f3lido es, a\u00fan est\u00e1 por verse) tambi\u00e9n en Italia.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Matteo Bavassano, para Correo Internacional<\/p>\n<p>La cosa no es absolutamente sorprendente en s\u00ed misma: aunque el \u00faltimo gran movimiento internacional de masas que ha atravesado Europa, el Norte de \u00c1frica y Medio Oriente, y en menor medida tambi\u00e9n los Estados Unidos \u2013esos son los a\u00f1os de la \u00abPrimavera \u00c1rabe\u00bb, y que se ha reflejado en Europa en los movimientos de los Indignados, y en los Estados Unidos con Occupy Wall Street\u2013 no tuvo desarrollos significativos en Italia, por razones contingentes y puramente nacionales, ciertamente era predecible que ser\u00eda diferente con el movimiento contra el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Lo que quiz\u00e1s era dif\u00edcil predecir es la amplitud que, al menos en las tres huelgas clim\u00e1ticas mundiales organizadas por los <em>Viernes por el futuro<\/em>, ha asumido este movimiento en Italia, que se ha convertido en el pa\u00eds europeo con la mayor movilizaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n en este sentido hubo factores que pod\u00edan indicar un desarrollo de este tipo: intentaremos enumerar algunos de ellos (sin pretender agotarlos todos) y analizarlos.<\/p>\n<p><strong>La importancia de un an\u00e1lisis no superficial<\/strong><\/p>\n<p>Analizar las causas y el alcance de un movimiento no inmediatamente clasista, como es este contra el cambio clim\u00e1tico, que ha tomado dimensiones de masa en diversos pa\u00edses, es una tarea compleja, y para hacerlo adecuadamente se necesita huir de una serie de simplificaciones, que desafortunadamente a menudo son moneda corriente en la izquierda que se presenta como \u00abclasista\u00bb. Estas simplificaciones se pueden dividir esencialmente en dos grupos de signo opuesto: sectarias y oportunistas\/codistas [1].<\/p>\n<p>Las simplificaciones sectarias parten de la \u00ababsolutizaci\u00f3n\u00bb del car\u00e1cter interclasista del movimiento contra el cambio clim\u00e1tico as\u00ed como se presenta ahora y comprenden una serie de posiciones que van desde aquellas complotistas seg\u00fan la cual todo el movimiento se ha desarrollado sobre la base de los intereses en conflicto de sectores de la burgues\u00eda mundial, en un enfrentamiento interimperialista entre el \u00abcontaminador\u00bb Trump y el \u00abcapitalismo verde\u00bb chino, y que entonces los manifestantes son una especie de marionetas que se mueven de acuerdo con este choque interburgu\u00e9s, hasta posiciones aparentemente clasistas, que no niegan abiertamente el problema del cambio clim\u00e1tico pero que sostienen que esto es secundario respecto de la contradicci\u00f3n principal, que es la de capital-trabajo.<\/p>\n<p>Estas \u00abposiciones\u00bb subestiman la importancia de la intervenci\u00f3n en el movimiento, escapando a la batalla por reivindicaciones concretas contra el cambio clim\u00e1tico, dejando en la pr\u00e1ctica el campo libre a la hegemon\u00eda de posiciones burguesas y reformistas en el movimiento, y en el campo te\u00f3rico negando el hecho de que la contradicci\u00f3n capitalismo-naturaleza es inseparable de la de capital-trabajo, y que la soluci\u00f3n no est\u00e1 subordinada a \u00e9l en una visi\u00f3n de tipo \u00abel socialismo resolver\u00e1 todo\u00bb sino que es paralela, ya que la lucha contra la destrucci\u00f3n de la naturaleza debe convertirse en parte de la lucha por el socialismo.<\/p>\n<p>Pero esto puede darse solo si las vanguardias pol\u00edticas de la clase obrera logran interactuar provechosamente con el movimiento contra el cambio clim\u00e1tico: sea proponiendo medidas organizativas y reivindicaciones al conjunto del movimiento para ganar la confianza de los activistas, demostrando que los intereses de los revolucionarios son que el movimiento como tal se desarrolle y crezca, como explicando por qu\u00e9 la soluci\u00f3n no puede consistir solamente en la lucha contra el cambio clim\u00e1tico, sino que debe necesariamente ampliarse a una lucha contra el sistema econ\u00f3mico capitalista, para sustituirlo con una sociedad socialista.<\/p>\n<p><strong>La dial\u00e9ctica del desarrollo del movimiento contra el cambio clim\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo que piensan los partidarios de las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n ya enunciadas, la verdadera raz\u00f3n por la cual los activistas se est\u00e1n movilizando es que el capitalismo est\u00e1 destruyendo el planeta: si no partimos de este hecho, es imposible encuadrar correctamente el an\u00e1lisis del desarrollo del movimiento, y por lo tanto es imposible entender c\u00f3mo intervenir.<\/p>\n<p>La ciencia burguesa desde hace a\u00f1os habla sobre el cambio clim\u00e1tico, e incluso antes de eso, siguiendo las ideas de Marx y Engels, los marxistas comenzaron a hablar sobre esto, extendiendo el campo no solo al calentamiento global sino a todos los da\u00f1os ambientales provocados por el capitalismo, que la gran prensa burguesa se cuida bien de nombrar si no es forzada a hacerlo y, sobre todo, nunca lo vincula al sistema econ\u00f3mico como tal, sino solo a su mala gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno podr\u00eda preguntarse por qu\u00e9 el movimiento se ha desarrollado en este momento. Es harto evidente que la prensa burguesa, por obvio pedido de la gran burgues\u00eda, decidi\u00f3 dar mayor importancia al problema clim\u00e1tico en su agenda, que antes estaba relegado al trasfondo del debate pol\u00edtico, explotando la imagen medi\u00e1tica de una joven activista de diecis\u00e9is a\u00f1os, la sueca Greta Thunberg, para crear un amplio movimiento de opini\u00f3n: <em>Viernes por el futuro<\/em>. Sobre todo en Europa, esto respond\u00eda a espec\u00edficas exigencias pol\u00edticas, es decir, a la necesidad, frente al fracaso de los partidos tradicionales del <em>establishment<\/em> europeo, en particular de los partidos socialdem\u00f3cratas, y m\u00e1s recientemente de los partidos neorreformistas (que en estos a\u00f1os desde la \u00faltima crisis han sido el pilar de los Estados cuyos reg\u00edmenes ten\u00edan mayor dificultad: Grecia, Estado espa\u00f1ol y Portugal), de frenar el crecimiento de los partidos de la derecha institucional (Liga, Frente Nacional, Ukip, etc.) y de revivir los gobiernos que tuvieron el apoyo de las masas populares, eventualmente tambi\u00e9n a trav\u00e9s del crecimiento de los partidos verdes, como en efecto ha ocurrido en las elecciones europeas del pasado mayo.<\/p>\n<p>Para los marxistas, sin embargo, estas no son razones para alejarse del movimiento, sino que representan la imagen objetiva de las contradicciones que indican c\u00f3mo intervenir en el movimiento: la burgues\u00eda trata de explotar un problema real para crear apoyo masivo para las fuerzas reformistas (como son los partidos verdes), pero para hacerlo debe movilizar realmente a las masas populares contra el cambio clim\u00e1tico. Sin embargo, tales movilizaciones no son manejadas por la burgues\u00eda y, de hecho, no se detuvieron despu\u00e9s de la segunda huelga clim\u00e1tica, celebrada unas semanas antes de las elecciones europeas: claramente no es posible poner fin a una movilizaci\u00f3n de esta magnitud de un d\u00eda para otro, pero es necesario llevarla al punto muerto de presi\u00f3n sobre los gobiernos para que tomen medidas contra el cambio clim\u00e1tico. Cuanto m\u00e1s cre\u00edble sea esta perspectiva, m\u00e1s se enga\u00f1ar\u00e1n los activistas sobre que es posible encontrar una soluci\u00f3n sin luchar contra el sistema capitalista: esta es la raz\u00f3n por la cual las Naciones Unidas acogen a Greta Thunberg y la dejan hablar ante la Asamblea General y, de hecho, ante las masas del mundo entero, de modo que parezca cre\u00edble que los poderosos de la Tierra abordan el problema. Y, sin embargo, contradictoriamente, las masas continuaron moviliz\u00e1ndose, como lo demuestran las oce\u00e1nicas manifestaciones de la tercera huelga clim\u00e1tica.<\/p>\n<p>Precisamente, esta din\u00e1mica de movilizaci\u00f3n de masas, que por el momento no muestra signos de detenerse, abre importantes posibilidades para los revolucionarios. Si las fuerzas reformistas proponen, como es propio de su naturaleza y de su utilidad para el capital, soluciones al calentamiento global compatibles con el sistema econ\u00f3mico actual, a pesar de que la contradicci\u00f3n entre el capitalismo y la naturaleza es insalvable, esto permite la intervenci\u00f3n y la propaganda de los revolucionarios en el movimiento, que pueden explotar todas estas contradicciones para tratar de dar una direcci\u00f3n clasista a un movimiento que nace interclasista: de hecho, solo el programa socialista puede resolver de ra\u00edz el problema ambiental. La principal dificultad de los revolucionarios para intervenir en el movimiento hoy se debe a su debilidad en relaci\u00f3n con la amplitud del movimiento mismo.<\/p>\n<p><strong>El estado del movimiento en Italia<\/strong><\/p>\n<p>Al marco internacional descrito, es necesario agregarle las particularidades nacionales, que han hecho, por los menos al momento en que escribimos, que el italiano sea entre los europeos el movimiento m\u00e1s amplio contra el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Dado que las movilizaciones hasta el momento involucran principalmente a los estudiantes, es importante tener en cuenta que no han habido grandes manifestaciones estudiantiles desde aquellas de la primavera de 2015 contra la \u00abBuena Escuela\u00bb de Renzi: esto significa que las fuerzas estudiantiles se han acumulado de alg\u00fan modo, sumando a las fuerzas de aquellos que ya se hab\u00edan movilizado la fuerza de nuevas generaciones de estudiantes (que est\u00e1n masivamente presentes en las manifestaciones), y, entonces, han podido dar vida a grandes manifestaciones que tambi\u00e9n abren grandes posibilidades de radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es bueno tener en cuenta la situaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s general: el movimiento contra el cambio clim\u00e1tico ha comenzado a desarrollarse a nivel de masas en 2018, y al menos desde setiembre de 2017 la prensa burguesa de \u00abizquierda\u00bb hab\u00eda iniciado una amplia campa\u00f1a medi\u00e1tica contra el gobierno, especialmente en la persona del entonces ministro del Interior de la Liga, Matteo Salvini, y sus medidas xenof\u00f3bicas y represivas, campa\u00f1a que favoreci\u00f3 toda una serie de iniciativas, tambi\u00e9n organizadas por el PD y las oposiciones parlamentarias \u00abde izquierda\u00bb, que han movilizado a decenas de miles de personas en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>En este clima, las dos primeras huelgas clim\u00e1ticas tuvieron una importante participaci\u00f3n de masas, pero la tercer huelga, ocurrida el 27 de setiembre pasado, ha representado un salto cualitativo, llevando a las calles a m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas y dando vida a manifestaciones participativas como no se ve\u00edan desde hac\u00eda casi veinte a\u00f1os (por nuestra parte, hemos sido testigos de una marcha de cerca de 150.000 personas en Mil\u00e1n).<\/p>\n<p>La magnitud de esta tercera jornada de movilizaciones ha sorprendido incluso a aquellos que se hab\u00edan centrado en el crecimiento del movimiento: en algunas situaciones, de hecho minoritarias por ahora respecto del movimiento en s\u00ed mismo, han comenzado a difundirse consignas anticapitalistas, oponi\u00e9ndose as\u00ed de hecho a los que quer\u00edan hacer que el movimiento fuese apol\u00edtico, enmascar\u00e1ndose detr\u00e1s de la naturaleza ap\u00e1tica de las manifestaciones, de hecho efecto tratando de evitar que los partidos obreros participaran de las manifestaciones con sus s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter \u00abselectivo\u00bb no afect\u00f3 ciertamente a los administradores del PD (como el alcalde de Mil\u00e1n, Sala), quienes se protegieron tranquilamente detr\u00e1s de su papel \u00abinstitucional\u00bb para hacer su propaganda pol\u00edtica. Est\u00e1 claro que es el prejuicio contra los partidos obreros lo que se debe combatir participando personalmente en el movimiento, y aunque las banderas rojas siguen siendo un tab\u00fa en pr\u00e1cticamente todas las manifestaciones, y algunos todav\u00eda no est\u00e9n convencidos de que los partidos revolucionarios puedan hacer propaganda de sus posiciones durante las manifestaciones, a pesar de todo esto, cientos de j\u00f3venes y muy j\u00f3venes leyeron con entusiasmo cada volante que expresaba posiciones anticapitalistas, distribuidos en las diversas manifestaciones.<\/p>\n<p>Esta evidente predisposici\u00f3n de los j\u00f3venes manifestantes a la radicalizaci\u00f3n, junto con la magnitud del movimiento, ha puesto a las fuerzas reformistas frente a la imperiosa necesidad de controlarlo m\u00e1s y frenar su desarrollo.<\/p>\n<p><strong>Las direcciones actuales del movimiento y su necesidad<\/strong><\/p>\n<p>El movimiento, por su misma naturaleza no es homog\u00e9neo, no se ha dado una estructuraci\u00f3n precisa y tiene composiciones y direcciones pol\u00edticas diferentes en las distintas ciudades: esto, por un lado impide el desarrollo y la radicalizaci\u00f3n del movimiento a nivel nacional, y, por otro lado, aumenta la falta de control del movimiento para las fuerzas pol\u00edticas burguesas y reformistas, porque permite que a nivel local, especialmente en las grandes ciudades, el movimiento contin\u00fae siendo controlado por los Centros Sociales.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos, detr\u00e1s de una fraseolog\u00eda anticapitalista de fachada, en realidad condenan el movimiento no solo al localismo \u2013separando de hecho las luchas de las distintas ciudades tambi\u00e9n en este terreno\u2013 sino tambi\u00e9n a la subordinaci\u00f3n al PD, que no puede hacer una oposici\u00f3n pol\u00edtica concreta en el movimiento, tambi\u00e9n debido a los v\u00ednculos que tiene con las administraciones comunales [municipales] (destinadas a mantener los espacios ocupados).<\/p>\n<p>Las fuerzas burguesas y reformistas apuntan en cambio a una estructuraci\u00f3n nacional verticalista, impuesta burocr\u00e1ticamente, que pueda normalizar el movimiento depur\u00e1ndolo de todo lo que en su interior tiene de revolucionario en germen. La asamblea nacional ocurrida en N\u00e1poles el 4 y 5 de octubre, casi \u00abpor sorpresa\u00bb una semana despu\u00e9s de las movilizaciones, sin que los activistas supieran de ella hasta unos d\u00edas antes, represent\u00f3 un momento de enfrentamiento entre estas dos almas que se disputan la direcci\u00f3n del movimiento, y finaliz\u00f3 en un sustancial estancamiento organizativo, no obstante los peque\u00f1os pasos adelante a nivel pol\u00edtico general, por lo menos en relaci\u00f3n a las premisas muy confusas del movimiento.<\/p>\n<p>Para lograr algunos resultados, el movimiento no puede quedar atrapado en los diversos localismos, tenemos a\u00f1os de ejemplos de luchas estudiantiles llevadas al fracaso por los diversos centros sociales que las dirigieron. Y aqu\u00ed volvemos al problema, solo enunciado anteriormente, del codismo que aflige a varias organizaciones que se autodenominan \u00abclasistas\u2019 y que, por oportunismo, no se oponen a las modalidades organizativas de los Centros Sociales, content\u00e1ndose con poder \u00abopinar\u00bb en asambleas que no cuentan para nada y son controladas por los propios CS. Pensando en su inter\u00e9s organizacional, lo anteponen al inter\u00e9s general del movimiento, conden\u00e1ndolo a la impotencia.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n ya hoy necesaria para el movimiento es de car\u00e1cter nacional, pero no debe permitir la normalizaci\u00f3n burocr\u00e1tica de parte de los reformistas: para nosotros, esta organizaci\u00f3n debe basarse en la organizaci\u00f3n del movimiento <em>Viernes por el futuro<\/em> (que, en lo que respecta a Italia, es en este momento la estructura que prevalece), en asambleas peri\u00f3dicas locales, que elijan democr\u00e1ticamente los representantes para una coordinaci\u00f3n nacional que quiera dirigir el movimiento y transformarlo de un movimiento de opini\u00f3n en un movimiento de lucha, a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n de una serie de reclamos nacionales anticapitalistas, que est\u00e9 integrada por las diversas asambleas territoriales con reclamos locales que se llevar\u00e1n a cabo en el territorio, de modo que se cree una din\u00e1mica que ampl\u00ede el movimiento y lo haga radicalizarse y aumentar su conciencia anticapitalista.<\/p>\n<p>Para hacer esto es necesario aprovechar al m\u00e1ximo las contradicciones abiertas por un movimiento de masas como <em>Viernes por el futuro<\/em>, no obstante su actual confusi\u00f3n y heterogeneidad pol\u00edtica. Actuar por fuera de eso quiere decir condenarse a ser dejado fuera de las movilizaciones. Con el desarrollo de la influencia de consignas de los revolucionarios, el movimiento perder\u00e1 progresivamente su car\u00e1cter interclasista, y tambi\u00e9n los sectores peque\u00f1oburgueses, que continuar\u00e1n moviliz\u00e1ndose, se unir\u00e1n al programa del socialismo revolucionario.<\/p>\n<p>[1] Codista\/codismo: se refiere a grupos que siguen una corriente de intereses propios y por acomodaci\u00f3n, sin poseer un proyecto pol\u00edtico espec\u00edfico, siendo considerados nocivos y oportunistas.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en <em>Correo Internacional<\/em> n.\u00b0 22, noviembre de 2019.-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El movimiento internacional contra el cambio clim\u00e1tico que se est\u00e1 desarrollando en nivel mundial comienza a arraigarse (cu\u00e1n s\u00f3lido es, a\u00fan est\u00e1 por verse) tambi\u00e9n en Italia.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":58514,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2765,14605,2741,2700,2645],"tags":[2820,14706,2912,12918],"class_list":["post-58513","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-correo-internacional","category-crisis-climatica-y-ambiental","category-ecologia","category-italia","category-mundo","tag-correo-internacional-2","tag-crisis-climatica-y-ambiental","tag-ecologia-2","tag-matteo-bavassano"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cambio-clima%CC%81tico-planet-scaled.jpg?fit=2560%2C1707&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cambio-clima%CC%81tico-planet-scaled.jpg?fit=2560%2C1707&ssl=1","categories_names":["Correo Internacional","Crisis clim\u00e1tica y ambiental","Ecolog\u00eda","Italia","Mundo"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58513"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58513\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58515,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58513\/revisions\/58515"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/58514"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}