{"id":57935,"date":"2019-12-04T07:44:40","date_gmt":"2019-12-04T10:44:40","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=57935"},"modified":"2024-11-03T13:31:31","modified_gmt":"2024-11-03T13:31:31","slug":"adonde-va-chile-revista-de-america-1973","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/adonde-va-chile-revista-de-america-1973\/","title":{"rendered":"\u00bfAd\u00f3nde va Chile? [Revista de Am\u00e9rica, 1973]"},"content":{"rendered":"<p>Para comprender mejor el proceso chileno, en especial el ascenso de finales de los a\u00f1os \u201960 y comienzos de los \u201970, la subida del gobierno del frente popular de Allende, y el golpe de Pinochet que, con una represi\u00f3n sanguinaria, impuso un r\u00e9gimen contrarrevolucionario, as\u00ed como la heroica lucha de los trabajadores chilenos contra esa dictadura sanguinaria, y qu\u00e9 rol cumpli\u00f3 el plebiscito de 1988 por el NO, creemos que es fundamental tener una visi\u00f3n marxista del proceso.<\/p>\n<p>Publicamos a seguir un dossier con materiales de nuestra corriente hist\u00f3rica, sobre las lecciones de esos procesos, cu\u00e1l fue el papel de la burgues\u00eda chilena y del imperialismo, de los partidos burgueses, y de la izquierda chilena en todo ese per\u00edodo.<\/p>\n<p>Seleccionamos tres art\u00edculos centrales, dos de la <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em>, n\u00fameros 10 y 11 (1973), y uno de la revista <em>Correo Internacional<\/em>, de noviembre de 1988.<\/p>\n<p>Convidamos a los lectores que quieran profundizar m\u00e1s all\u00e1 de estos art\u00edculos, a visitar nuestro sitio <em>Archivo Le\u00f3n Trotsky<\/em>, donde encontrar\u00e1n muchos materiales sobre Chile, art\u00edculos en nuestras publicaciones internacionales (<em>Revista de Am\u00e9rica, Correo Internacional, Estrategia<\/em>) y en las colecciones de los peri\u00f3dicos de partidos de la LIT de la Argentina, Chile, el Brasil, y otros pa\u00edses.<!--more--><\/p>\n<p><strong>\u00bfAd\u00f3nde va Chile? \u2013 De Ernesto Gonz\u00e1lez. <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> n.\u00b0 10 , marzo-abril 1973<\/strong><\/p>\n<p>Los hechos, que culminaron en Chile con la incorporaci\u00f3n de tres militares al gabinete presidido por Allende, replantearon una serie de interrogantes que ya estaban en discusi\u00f3n desde el triunfo de la Unidad Popular. Los resultados del 4 de marzo \u00faltimo y su consecuencia, la renuncia de todos los ministros, incluidos los jefes militares, no los hacen desaparecer. El Partido Comunista en especial, y todos los integrantes de la coalici\u00f3n gubernamental, en general siguen insistiendo que a partir de la victoria electoral del \u201970 se ha abierto un per\u00edodo transicional que ellos llaman \u00abla v\u00eda chilena del socialismo\u00bb. En el otro extremo se ubican diversas corrientes ultraizquierdistas y sectarias, que, se\u00f1alando correctamente esta posici\u00f3n como una ilusi\u00f3n reformista, se niegan a ver el car\u00e1cter tremendamente contradictorio del fen\u00f3meno chileno y se contentan con caracterizarlo como burgu\u00e9s sin analizar, precisamente, su car\u00e1cter contradictorio.<\/p>\n<p>En <em>Revista de Am\u00e9rica <\/em>hemos destacado, varias veces, que no es una tarea ociosa tratar de definir los diversos reg\u00edmenes que han surgido en el continente y es obvio que de la caracterizaci\u00f3n que se haga se desprender\u00e1, tambi\u00e9n, una pol\u00edtica. Lamentablemente, en Chile no existe ning\u00fan partido ni organizaci\u00f3n revolucionaria que haya hecho un an\u00e1lisis correcto de la situaci\u00f3n y, por lo tanto, haya elaborado una estrategia y una t\u00e1ctica coherente y consecuente. Este hecho hace que la actual coyuntura adquiera caracter\u00edsticas cada vez m\u00e1s dram\u00e1ticas, teniendo en cuenta la ofensiva creciente de la burgues\u00eda m\u00e1s reaccionaria y el imperialismo, y las reiteradas aflojadas y concesiones de los partidos que constituyen la Unidad Popular.<\/p>\n<p>Los sucesos de Octubre de 1972 no hicieron m\u00e1s que demostrar estas debilidades pero, contradictoriamente, pusieron de manifiesto las tremendas potencialidades existentes en el seno de los trabajadores y sectores populares. La huelga de los propietarios de camiones y del comercio fue neutralizada por la movilizaci\u00f3n del movimiento obrero. Los comit\u00e9s de f\u00e1brica y vigilancia, y las organizaciones barriales, aunque carentes de un eje centralizador, fueron los bastiones sobre los que se asent\u00f3 la respuesta al paro general de los patrones. De hecho, estas organizaciones obreras y populares se erigieron en el \u00fanico poder capaz de frenar la ofensiva de toda la burgues\u00eda chilena y el imperialismo. Por su parte, Allende, tratando de jugar de \u00e1rbitro entre estas dos fuerzas, se acerc\u00f3 peligrosamente al papel que jug\u00f3 Kerensky en la revoluci\u00f3n rusa. En vez de alentar la movilizaci\u00f3n de los trabajadores se recost\u00f3 sobre el ej\u00e9rcito, dejando en manos de este todas las tareas de control y vigilancia, desautorizando a las organizaciones populares que hab\u00edan surgido espont\u00e1neamente. La posterior inclusi\u00f3n de los ministros militares en el gabinete no fue m\u00e1s que la culminaci\u00f3n de ese curso vacilante y pendular.<\/p>\n<div id=\"attachment_57952\" style=\"width: 1210px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-57952\" class=\"wp-image-57952 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=1200%2C778&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"778\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=300%2C194&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=1024%2C664&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=768%2C498&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=648%2C420&amp;ssl=1 648w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=341%2C220&amp;ssl=1 341w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=640%2C415&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Salvador-Allende-Pinochet-c.jpg?resize=681%2C442&amp;ssl=1 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-57952\" class=\"wp-caption-text\">Augusto Pinochet y Salvador Allende<\/p><\/div>\n<p>Por eso, nosotros creemos que la actual situaci\u00f3n prerrevolucionaria hace m\u00e1s necesaria que nunca la construcci\u00f3n de una verdadera organizaci\u00f3n revolucionaria. Los partidos socialista y comunista no pueden, por su pasado y su presente, cumplir con esta tarea hist\u00f3rica. El MIR, que en los dos \u00faltimos a\u00f1os ha evolucionado favorablemente, dejando de lado muchas de sus concepciones elitistas y guerrilleristas, plante\u00e1ndose la inserci\u00f3n en el movimiento de masas, no es una garant\u00eda que logre la coherencia ideol\u00f3gica y organizativa que exige el pa\u00eds hermano. La juventud socialista se ha ido radicalizando al comp\u00e1s de la lucha de clases, pero tampoco es l\u00edcito suponer, por falta de una tradici\u00f3n verdaderamente bolchevique, que de ah\u00ed surja espont\u00e1neamente el partido revolucionario. De lo que se deduce que el trotskismo debe ponerse a la altura de las circunstancias convirti\u00e9ndose en el eje nucleador de la actual vanguardia revolucionaria. Una pol\u00edtica de frente \u00fanico con todos los grupos y organizaciones que evolucionan favorablemente, como el MIR o la juventud socialista, debe ser el primer paso hacia la construcci\u00f3n del partido de la revoluci\u00f3n chilena. La situaci\u00f3n objetiva favorece esta perspectiva, de aqu\u00ed que los revolucionarios deben enfrentar este desaf\u00edo de la historia hasta culminar con la instalaci\u00f3n de un verdadero gobierno obrero y popular.<\/p>\n<p><strong>Chile: semicolonia de los ingleses<\/strong><\/p>\n<p>Antes que nada debemos recordar que Chile, junto con la Argentina, era uno de los pa\u00edses de Am\u00e9rica con mayor desarrollo capitalista, lo que no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la caracterizaci\u00f3n de pa\u00eds atrasado o subdesarrollado. Tambi\u00e9n, como la Argentina, Chile cont\u00f3, en los comienzos, con una fuerte burgues\u00eda relativamente independiente que se asent\u00f3 sobre la explotaci\u00f3n de las riquezas naturales pero, a diferencia del R\u00edo de la Plata, no solo utiliz\u00f3 los productos agropecuarios para enriquecerse, sino los diversos yacimientos de salitre, hulla y cobre, y las actividades comerciales ligadas a la exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n. En 1833, la oligarqu\u00eda chilena (con Portales) ya hab\u00eda echado las bases de su dominaci\u00f3n, que se extender\u00e1 a lo largo de todo el siglo XIX. Pero esta pr\u00f3spera burgues\u00eda no podr\u00e1 resistir la arremetida del imperialismo ingl\u00e9s. Inglaterra, dominante en los mares y por lo tanto en el comercio mundial, tambi\u00e9n lograr\u00e1 controlar Chile. Firmas como Morht Humprey and Dirkinson, Lever, Murphy and Co., Hardie and Co., y Morrison and Co. se combinan en esta nueva etapa con los inversionistas de las compa\u00f1\u00edas salitreras y minas de carb\u00f3n y cobre. La vieja oligarqu\u00eda relativamente independiente del per\u00edodo anterior se va ligando cada vez m\u00e1s a los engranajes financieros e industriales imperiales y pierde toda posibilidad de desarrollo aut\u00f3nomo. El abandono del proteccionismo olig\u00e1rquico por el librecambismo coincide, entonces, con el surgimiento del partido liberal. En Chile, lo mismo que en el resto de Am\u00e9rica, no surgir\u00e1 una burgues\u00eda industrial independiente, cuya tarea hist\u00f3rica ser\u00e1 la de impulsar la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica burguesa contra la vieja oligarqu\u00eda terrateniente y por la liberaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Las guerras contra Bolivia y Per\u00fa de fines de siglo (1879), marcan el fin del per\u00edodo independiente y el acrecentamiento de la penetraci\u00f3n del imperialismo ingl\u00e9s. La victoria militar de Chile, en la Guerra del Pac\u00edfico, lo lleva a convertirse en el pa\u00eds dominante en Latinoam\u00e9rica (superior a la Argentina), pero, contradictoriamente, con este triunfo logrado por el apoyo de los intereses ingleses, concentrados especialmente en la provincia de Tarapac\u00e1, se inicia su decadencia. Las clases dominantes hicieron de comparsa de esos intereses y Chile se convirti\u00f3 as\u00ed en una semicolonia econ\u00f3mica y pol\u00edtica de Gran Breta\u00f1a. El comercio, la banca, y el salitre, pasaron a estar controlados directamente por el capital ingl\u00e9s, y con esto toda la vida econ\u00f3mica y social. John Thomas North ser\u00e1 el personaje s\u00edmbolo de esta era de entrega.<\/p>\n<p>Los d\u00e9biles intentos opositores no fueron suficientes. La ca\u00edda de Balmaceda en 1891 es un ejemplo. Pese al car\u00e1cter moderado y olig\u00e1rquico de su resistencia, el imperialismo apoy\u00f3 y financi\u00f3 el golpe de la armada que lo derroc\u00f3. De aqu\u00ed en adelante el entroncamiento de la vieja oligarqu\u00eda con Inglaterra se har\u00e1 cada vez m\u00e1s s\u00f3lido, al mismo tiempo que se acentuar\u00e1 su decadencia como sector social. El a\u00f1o 1920 puede ser considerado como el a\u00f1o de su crisis pol\u00edtica y el anticipo de la crisis general que estallar\u00e1, poco despu\u00e9s, con la aparici\u00f3n del salitre sint\u00e9tico. Una nueva estructura econ\u00f3mica se fue formando al comp\u00e1s del desarrollo industrial. El debilitamiento relativo del imperialismo ingl\u00e9s, que se opera a partir del fin de la guerra del \u201914, la agresividad creciente de los intereses yanquis, el ascenso del movimiento obrero, la entrada en escena de las capas medias, y la baja de los productos agropecuarios, son los elementos que conforman esta nueva situaci\u00f3n. La subida al poder de Arturo Alessandri en el a\u00f1o 1920 refleja el cambio.<\/p>\n<p>Los intereses norteamericanos entraron a controlar toda la actividad ligada al cobre. El gobierno le entreg\u00f3 todos los terrenos del Estado a cambio de la participaci\u00f3n en los beneficios, eximi\u00e9ndolos, al mismo tiempo, del pago de los derechos de explotaci\u00f3n. Con este respaldo, las empresas yanquis aplicaron una pol\u00edtica de racionalizaci\u00f3n y maquinaci\u00f3n que contribuyen a agudizar las tensiones sociales. La producci\u00f3n, que en 1927 hab\u00eda sido duplicada, ahora es restringida para mantener los precios. En 1929 se produjeron 285.500 toneladas pero en 1930 se rebajan a 181.500 toneladas. La poblaci\u00f3n minera del salitre y el cobre, que en 1927 era de 90.300, en 1930 baj\u00f3 a 71.800, y en 1931 a 39.400.<\/p>\n<p>El Estado perdi\u00f3 su derecho de exportaci\u00f3n del salitre y, por lo tanto, la deuda externa lleg\u00f3 a cifras jam\u00e1s vistas: 420.000.000 de d\u00f3lares. Como consecuencia, el gobierno se vio obligado a suspender su pago y por lo tanto los empr\u00e9stitos imperialistas no se renuevan. Las consecuencias de esta pol\u00edtica la sufren los sectores obreros y populares con despidos y nuevas bajas de su ya escaso salario. Todo este per\u00edodo, del \u201920 al \u201930, o con m\u00e1s precisi\u00f3n hasta el \u201932, est\u00e1 signado por una aguda crisis a todos los niveles, que la gran depresi\u00f3n mundial del \u201929 no har\u00e1 m\u00e1s que incentivar.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n es la que explica el surgimiento de organismos de masas como son la central obrera y el propio Partido Socialista.[1] Del \u201932 al \u201940 el Partido Socialista es quien capitaliza la radicalizaci\u00f3n de la clase media y el apoyo de amplios sectores obreros. La personalidad de Groves es un factor aglutinante pero la carencia de una l\u00ednea te\u00f3rica uniforme y una organizaci\u00f3n consecuentemente revolucionaria, debido al peso decisivo de la clase media chilena, le impidi\u00f3 convertirse en el partido de la revoluci\u00f3n. Esto qued\u00f3 claro cuando en 1936 el PC, de acuerdo con las resoluciones del VII Congreso de la Internacional, lanza su c\u00e9lebre y tr\u00e1gica l\u00ednea del Frente Popular para Chile. El Socialismo, que hab\u00eda levantado la candidatura de Groves, capitula ante el stalinismo pleg\u00e1ndose al apoyo del partido radical y de su candidato Pedro Aguirre Cerda, conocido hacendado y representante de la m\u00e1s rancia oligarqu\u00eda. El Bloque de Izquierda, prohijado por el PS, tambi\u00e9n cay\u00f3 en la conciliaci\u00f3n de clases. Este error, como no pod\u00eda ser de otra manera, agudiz\u00f3 sus contradicciones. En 1940 se dividi\u00f3, y de esta escisi\u00f3n surgi\u00f3 el Partido Socialista de los Trabajadores. Pero la posici\u00f3n anticolaboracionista no fue mantenida por mucho tiempo. Derrotado en las elecciones parlamentarias de 1941, vira hacia el frente populista, precisamente en momentos [en] que el viejo tronco romp\u00eda con la coalici\u00f3n gubernamental. Como consecuencia, una parte del PST entra al PC, (despu\u00e9s del ataque de Hitler a Rusia) y otra reingresa en el PS.<\/p>\n<p>Por su parte, el P.C. continu\u00f3 con su pol\u00edtica. El Frente Popular, que se hab\u00eda roto con la salida de los socialistas, se reconstituy\u00f3 con otro nombre. La Alianza Democr\u00e1tica llev\u00f3 como candidato a Juan Antonio R\u00edos para las elecciones que se convocaron a la muerte de Aguirre Cerda. El stalinismo, consecuente con su l\u00ednea, dio nuevamente el apoyo a los radicales, pese a que estos siguieron gobernando con los m\u00e1s variados sectores burgueses. Terminada la guerra, el PC se fortalece num\u00e9ricamente usufructuando el prestigio alcanzado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica despu\u00e9s de su victoria sobre Alemania. La ruptura de la CTCh en 1945 es reflejo de esta nueva frustraci\u00f3n provocada por los dos partidos que, reclam\u00e1ndose de la clase trabajadora, no han hecho otra cosa que pactar y conciliar con los diversos sectores de la burgues\u00eda chilena.<\/p>\n<p>Esta etapa, abierta en los a\u00f1os \u201930, y que ve nacer los organismos y partidos de masas, se cierra hacia 1945 con dos hechos incuestionables: por un lado, con la decadencia total del imperialismo ingl\u00e9s y su retiro de la escena chilena como principal explotador, y por el otro, con la existencia de dos grandes partidos de masas que se dividen las simpat\u00edas de amplias capas populares, pero, desgraciadamente, corrompidos por el reformismo y el parlamentarismo tradicional.<\/p>\n<p>El fin de la guerra y la recuperaci\u00f3n de EEUU abri\u00f3 una nueva etapa para Chile: la de su pasaje definitivo a la esfera de influencia norteamericana. Chile, lo mismo que el resto de Am\u00e9rica, dej\u00f3 de ser una semicolonia inglesa para convertirse en una semicolonia yanqui en el sentido econ\u00f3mico y pol\u00edtico. La firma de los pactos colonizantes de la OEA, los acuerdos bilaterales refrendados por los distintos gobiernos de la burgues\u00eda chilena, y los numerosos compromisos financieros contra\u00eddos sellaron esa entrega.<\/p>\n<p><strong>El imperialismo yanqui: principal enemigo<\/strong><\/p>\n<p>Terminada la segunda contienda mundial, el imperialismo del Norte, libre de ataduras, se dio una pol\u00edtica de conjunto. Pero no olvidemos que su inter\u00e9s por el continente americano ya se hab\u00eda expresado en el siglo XIX con la c\u00e9lebre Doctrina Monroe. La crisis del \u201929, no obstante, le impidi\u00f3 rematar de inmediato su obra, y la guerra, por otra parte, que estall\u00f3 en 1939, posterg\u00f3 un tiempo m\u00e1s sus ambiciones. Por eso decimos que una vez finalizado el conflicto se intensific\u00f3 su ofensiva, y para ello cont\u00f3 con el aval de los diversos gobiernos patronales.<\/p>\n<p>Chile, a diferencia de la Argentina, despu\u00e9s de la gran crisis agraria, dependi\u00f3 cada vez m\u00e1s de sus ventas a los EEUU. El cobre no fue un factor de liberaci\u00f3n sino una fuente de sometimiento. El oro rojo, que a fines del siglo XIX hab\u00eda ubicado a Chile en primer lugar en la producci\u00f3n mundial y le hab\u00eda permitido cierto desarrollo independiente, sirvi\u00f3, contradictoriamente, para que los monopolios imperialistas encontraran nuevas bases de explotaci\u00f3n. En 1904, con la formaci\u00f3n de la Braden Copper Co., m\u00e1s tarde subsidiaria de la Kennecot Copper Corp., comienza la penetraci\u00f3n yanqui. La Chile Exploration Co., y la Andes Copper Mining Co. (Anaconda), completaron el copamiento de esta fuente de riqueza fundamental. Chuquicamata y Potrerillos tuvieron, desde el principio, todos los privilegios pero ninguna obligaci\u00f3n. Las empresas extranjeras pudieron exportar todas sus utilidades, y hoy se sabe que estas llegaron a la cifra de 10.800 millones de d\u00f3lares, en los \u00faltimos 60 a\u00f1os. El hecho es m\u00e1s impactante cuando se conoce que el capital inicial que trajeron estas empresas solo fue de 3.500.000 de d\u00f3lares, y una inversi\u00f3n posterior adicional de 100.000.000 USA.<\/p>\n<p>En 1932 se implant\u00f3 el control de cambios, lo que signific\u00f3 una reparaci\u00f3n parcial. Pero cada medida de recuperaci\u00f3n fue contrarrestada por una nueva maniobra de las empresas imperialistas. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, Chile alcanz\u00f3 a producir 540.000 toneladas, pero los EEUU fijaron unilateralmente en 115 centavos de d\u00f3lar la libra, para impedir que la demanda b\u00e9lica hiciera aumentar el precio del mercado. El gobierno del Frente Popular acept\u00f3, as\u00ed, que el pa\u00eds perdiera cerca de 500.000.000 de d\u00f3lares. En todo este per\u00edodo, Chile estuvo dirigida por sectores \u00abprogresivos\u00bb, seg\u00fan la terminolog\u00eda stalinista. Aguirre Cerda, R\u00edos, y Gonz\u00e1lez Videla, subieron con el apoyo del PC. y el PS, independientemente [de] que despu\u00e9s ambos partidos rompieran con ellos y hablaran de la \u00abtraici\u00f3n\u00bb al programa o de la frustraci\u00f3n nacional. Lo que nos importa es determinar c\u00f3mo se comportaron estos gobiernos con respecto a la clase obrera y sectores populares, y en relaci\u00f3n con el imperialismo yanqui, convertido en el principal enemigo del pa\u00eds. Es cierto que, durante los a\u00f1os de guerra, en Chile se produjo un relativo auge econ\u00f3mico, pero este desarrollo benefici\u00f3 especialmente a las clases poseedoras. En la industria, durante el gobierno del Frente Popular, la participaci\u00f3n de los obreros y empleados, a trav\u00e9s de salarios y sueldos baj\u00f3. En el a\u00f1o 1940 esta participaci\u00f3n en los ingresos era de 52%, en 1944 fue de 44%, y tomando la econom\u00eda en su conjunto, los obreros y empleados que en 1940 recibieron 44,1% del ingreso nacional, en 1945 solo obtuvieron 42,6%. Pero quien m\u00e1s sinti\u00f3 los efectos de esta pol\u00edtica del Frente Popular fueron los trabajadores agr\u00edcolas, cuyos salarios reales descendieron un 20% el a\u00f1o 1942.<\/p>\n<p><strong>El PC apoy\u00f3 a Gonz\u00e1lez Videla<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Gonz\u00e1lez Videla (1946-1952) no revirti\u00f3 el proceso. Al contrario, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del per\u00edodo anterior, que hab\u00eda permitido cierto desarrollo industrial, se estanc\u00f3. A diferencia del sexenio 1940-1946 en que la producci\u00f3n industrial se duplic\u00f3, en este per\u00edodo solo aument\u00f3 50%. No obstante las posibilidades chilenas (por la acumulaci\u00f3n de divisas no gastadas durante la guerra y el mejoramiento del precio del cobre), Gonz\u00e1lez Videla aprovech\u00f3 esta situaci\u00f3n para favorecer a los importadores de bienes de capital y frenar la producci\u00f3n nacional. En 1947, este mismo gobierno declar\u00f3 al Partido Comunista fuera de la ley (pese a que le hab\u00eda brindado todo su apoyo), adecu\u00e1ndose as\u00ed a la pol\u00edtica inaugurada por Truman en escala mundial y que culminar\u00e1 con la Guerra Fr\u00eda. De nada le vali\u00f3 al PC dedicarle odas al \u00ab\u00c1ngel Gabriel\u00bb, por intermedio de su poeta Neruda. De nuevo la clase obrera vio reducido su salario real y de nuevo se vio al Partido Comunista desgarrando sus vestiduras por la \u00abtraici\u00f3n\u00bb al programa burgu\u00e9s, que el PC hab\u00eda incitado a votar[2].<\/p>\n<p>Mientras tanto, las masas defraudadas por cent\u00e9sima vez, ganaron la calle reclamando contra el alza del costo de la vida (la inflaci\u00f3n subi\u00f3 de 9% en 1945 a 30% y 23% en los a\u00f1os 1946 y 1947, respectivamente). En 1949, el aumento en el precio del boleto fue la gota que ayud\u00f3 a llenar el vaso. El gobierno de Videla, que hab\u00eda instrumentado toda una legislaci\u00f3n represiva, se lanz\u00f3 sobre los \u00abrevoltosos\u00bb. Los d\u00edas 15, 16 y 17 de agosto de 1949 se vivieron en un clima de insurrecci\u00f3n popular. Varios muertos y cientos de heridos fueron el saldo de estos enfrentamientos. El PS no oficialista fue reprimido y perseguido; el sector oficial, en cambio, vot\u00f3 con la bancada gubernista las facultades extraordinarias[3]. El partido Radical, que reflejaba a los nuevos sectores de la burgues\u00eda industrial surgidos durante la guerra, demostr\u00f3, as\u00ed, en los hechos, su incapacidad para darse una pol\u00edtica independiente. En cambio, sigui\u00f3 los pasos de la vieja oligarqu\u00eda en cuanto a los m\u00e9todos represivos y a su falta de escr\u00fapulos democr\u00e1ticos. Pero tampoco los partidos obreros pudieron encauzar este descontento y consolidar un aut\u00e9ntico movimiento revolucionario.<\/p>\n<p>La guerra de Corea, al final del gobierno de Videla, ayud\u00f3 a la burgues\u00eda chilena, quien a su vez retribuy\u00f3 los favores al imperialismo yanqui. Gracias a un acuerdo entre ambos se fij\u00f3 un precio tope para el cobre de 24,5 centavos de d\u00f3lar por libra mientras durase el conflicto. Esto signific\u00f3 para el pa\u00eds otra p\u00e9rdida de trescientos millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p><strong>Ib\u00e1\u00f1ez y la crisis inflacionaria de 1953<\/strong><\/p>\n<p>La recesi\u00f3n dentro de los EEUU, como consecuencia de la paz, tambi\u00e9n se hizo sentir en Chile. La inflaci\u00f3n lleg\u00f3 a l\u00edmites nunca alcanzados, terminando con las ilusiones creadas alrededor del general Carlos Ib\u00e1\u00f1ez del Campo, que asume la presidencia en 1952. Este, que ya hab\u00eda gobernado en forma dictatorial durante la crisis del \u201927, asumi\u00f3 el poder en un intento populista de reflejar en su conjunto a todos los sectores sociales. Ligado a la vieja estructura, pero en una \u00e9poca en que el imperialismo yanqui va ha entrado con todas sus bater\u00edas, ni bien ha llegado al gobierno debe dejar de lado toda su program\u00e1tica nacionaloide. El Per\u00f3n chileno no pudo disfrutar de las condiciones econ\u00f3micas que le permitieron al aut\u00e9ntico otorgar las concesiones que le valieron la adhesi\u00f3n masiva de los obreros argentinos. Si bien Ib\u00e1\u00f1ez usufructu\u00f3 los beneficios que le report\u00f3 su apoyo a Corea del Sur, estos no fueron suficientes para impedir que la espiral inflacionaria llegase en 1955 a 88%. Esta crisis coincidi\u00f3, no por casualidad, con la intensificaci\u00f3n de la ofensiva yanqui en todo el continente. Y aunque el gobierno pretendi\u00f3 resistir esta penetraci\u00f3n buscando acuerdos con Per\u00f3n, ten\u00eda que fracasar porque no se apoy\u00f3 en la movilizaci\u00f3n de los explotados sino en acuerdos diplom\u00e1ticos. La misi\u00f3n Klein-Saks, que recorri\u00f3 Am\u00e9rica para imponer la pol\u00edtica econ\u00f3mica de los yanquis, fue aceptada por el gobierno chileno. Si en el primer trienio Ib\u00e1\u00f1ez utiliz\u00f3 la inflaci\u00f3n para redistribuir el ingreso en favor de los sectores populares, en el segundo, actuando de acuerdo con la misi\u00f3n Klein-Saks, debi\u00f3 devolver a la burgues\u00eda y al imperialismo todas las concesiones que estos se hab\u00edan visto obligados a dar. El \u00abnuevo trato\u00bb firmado el 15 de mayo de 1955 fij\u00f3 una disminuci\u00f3n de 50% en la tributaci\u00f3n que deb\u00eda recibir el Estado en concepto de regal\u00eda o impuestos del cobre.<\/p>\n<p>La \u00absimplificaci\u00f3n\u00bb de los tipos de cambio y la devaluaci\u00f3n del peso chileno en casi 60% tambi\u00e9n fue una forma indirecta de favorecer a los inversores extranjeros. A su vez, los acuerdos econ\u00f3micos que alentaron las importaciones yanquis, empobrecieron al pa\u00eds descapitaliz\u00e1ndolo y haci\u00e9ndolo depender, cada vez m\u00e1s, de los pr\u00e9stamos otorgados por los organismos controlados desde New York o Washington. Esto explica que la presidencia de Ib\u00e1\u00f1ez termine con un promedio de desocupaci\u00f3n de 9% en la ciudad de Santiago y con un crecimiento de 8% de familias en los registros de las villas \u00abcallampas\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el movimiento obrero, que ven\u00eda desde 1949 pugnando por superar su atomizaci\u00f3n, en 1955 cre\u00f3 la CUTCH (Central \u00danica de Trabajadores Chilenos), presidida por Clotario Blest. La lucha por aumentos de salarios, por el pliego \u00fanico, y por mayores libertades democr\u00e1ticas, fueron los ejes de reclamo. En mayo de 1954, cuando se agudiz\u00f3 la pol\u00edtica restrictiva del iba\u00f1ismo y la inflaci\u00f3n desvaloriz\u00f3 los escasos salarios, el apresamiento de Clotario Blest sirvi\u00f3 para declarar una huelga general de 24 horas por su libertad y la de todos los presos sindicales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p><strong>Radicalizaci\u00f3n y surgimiento del FRAP<\/strong><\/p>\n<p>El Partido Socialista Popular, que se hab\u00eda retirado del gobierno en 1953, lanz\u00f3 la consigna de Frente de los Trabajadores, y el primero de marzo de 1956 se firm\u00f3 el acta de constituci\u00f3n del Frente de Acci\u00f3n Popular (FRAP) en el cual intervinieron el PC, el PSP, los Dem\u00f3cratas del Pueblo, y otros grupos menores. Evidentemente, el FRAP fue una consecuencia, por un lado, del giro cada vez m\u00e1s reaccionario de Ib\u00e1\u00f1ez (paralelo a las exigencias de la burgues\u00eda chilena de hacer pagar la crisis a las masas explotadas, y a la penetraci\u00f3n del imperialismo yanqui) y por otro, del proceso de radicalizaci\u00f3n de amplias capas de la clase media y del movimiento obrero, desilusionados con todas las variantes burguesas que hab\u00edan sido incapaces de superar la crisis cr\u00f3nica de Chile. La reunificaci\u00f3n del socialismo en una sola organizaci\u00f3n fue tambi\u00e9n producto de este doble fen\u00f3meno. Durante el a\u00f1o 1957 se repite la situaci\u00f3n creada en 1949. Un nuevo alza en las tarifas de transporte desata la violenta reacci\u00f3n de los estudiantes que es acompa\u00f1ada por verdaderos levantamientos obreros y populares en Valpara\u00edso y Santiago. Pero de nuevo este brote de rebeld\u00eda no ser\u00e1 profundizado ni ampliado sino canalizado hacia la v\u00eda parlamentaria. Las elecciones de 1958 fueron el instrumento que los viejos partidos reformistas supieron utilizar para distraer a las fuerzas obreras del objetivo fundamental que debi\u00f3 ser la lucha por el poder.<\/p>\n<p>Con Jorge Alessandri (que triunf\u00f3 gracias a que el cura de Catapilco obtuvo 44.000 votos) se inicia una nueva ofensiva sobre las masas. Los trabajadores trataron de frenar esta ofensiva pero la conducci\u00f3n de la CUTCH y del FRAP impidieron que la resistencia se generalizara. El gobierno de Alessandri ser\u00e1 el gobierno de la burgues\u00eda en su conjunto, de car\u00e1cter olig\u00e1rquico y proyanqui, pero que no representar\u00e1 los intereses de ning\u00fan sector en particular. El peligro del triunfo del FRAP oblig\u00f3 a la vieja oligarqu\u00eda a transar con los sectores industriales, y a todos ellos, a entregarse atados al imperialismo dominante, Por eso, el gobierno de Alessandri ser\u00e1 el m\u00e1s proimperialista de todos hasta ese entonces. No queremos decir que los anteriores fueran antiimperialistas sino se\u00f1alar que por lo menos intentaron negociar su entrega. En cambio Alessandri lleg\u00f3 al extremo de querer liquidar el petr\u00f3leo y la electricidad, lo que ning\u00fan otro gobierno hab\u00eda osado. Su sometimiento a los dictados de la OEA (expulsi\u00f3n de Cuba), la implantaci\u00f3n del libre comercio (con la pr\u00e1ctica eliminaci\u00f3n de INACO), los pr\u00e9stamos solicitados a intereses leoninos, acentuaron a\u00fan m\u00e1s el car\u00e1cter semicolonial.<\/p>\n<p>Dem\u00e1s est\u00e1 decir que en esta etapa no surge ning\u00fan sector burgu\u00e9s, con relativa fuerza, que intente una resistencia efectiva. La d\u00e9bil burgues\u00eda nacional, productora de cobre y salitre que solo aporta 10% de la producci\u00f3n, representado por Cuevas Mackena (el resto est\u00e1 en manos del imperialismo), no puede erigirse como una oposici\u00f3n seria. Por su parte, el sector burgu\u00e9s industrial (semipesado) no tiene ning\u00fan escr\u00fapulo en hacerse socio del imperialismo, entregando parte de sus acciones a los inversores yanquis, como en el caso de Huachipato. Y, por \u00faltimo, la industria liviana, la que trabaja especialmente para el mercado interno, tambi\u00e9n perjudicada por la entrada de nuevas importaciones, tampoco esboz\u00f3 ninguna resistencia.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n es la que explica el FRAP. Los esbozos nacionalistas, que se sucedieron desde el Frente Popular de 1936-1945 hasta el iba\u00f1ismo, no lograron plasmar ninguna organizaci\u00f3n fuerte y coherente. Al intensificarse la presi\u00f3n imperialista el allendismo ser\u00e1 entonces el intento m\u00e1s firme de dar forma a esta corriente. No es una casualidad que entren a ella los sectores que acompa\u00f1aron a Ib\u00e1\u00f1ez en sus primeros a\u00f1os: el PC y el PS Popular (ahora unificado en el PS chileno); los mineros medianos, como Cuevas Mackena; el ala m\u00e1s populista del iba\u00f1ismo (Foncea y Mamerto); una parte del Partido Radical , dirigido por Rudecindo; y el propio Partido Comunista.<\/p>\n<p>El hecho de que los sectores m\u00e1s fuertes que integraron el FRAP fueran el PS. y el PC ha llevado a muchos a considerar esa estructura como un Frente \u00danico Proletario. Este error se va a continuar posteriormente con la definici\u00f3n de la Unidad Popular, pero los marxistas tenemos la obligaci\u00f3n de precisar las caracterizaciones de clase. El FRAP es un fen\u00f3meno muy contradictorio. Por un lado, por su programa, es un movimiento nacionalista burgu\u00e9s; pero, por otro, tiene una direcci\u00f3n peque\u00f1oburguesa y no burguesa. Y el tercer elemento que ayuda a confundir es que la base social de este movimiento est\u00e1 dada por la clase obrera y sectores populares aglutinados en los dos partidos reformistas conocidos. En este sentido, es parecido al peronismo con la diferencia [de] que en Chile la clase obrera est\u00e1 integrada en esos dos grandes partidos obreros, aunque, como decimos, sean reformistas. De aqu\u00ed que consideremos que el allendismo es un movimiento o frente\u00a0nacionalista m\u00e1s que un frente \u00fanico proletario, pese a que los sectores burgueses est\u00e9n en minor\u00eda. Este \u00faltimo elemento es el que sirve para mostrar las diferencias con el frente popular del 36\/45. En toda esta etapa la burgues\u00eda fue el eje de la coalici\u00f3n; los partidos obreros daban el voto y el apoyo, pero el Partido Radical era quien controlaba y dirig\u00eda todo. No solo el programa fue mucho m\u00e1s tibio, sino tambi\u00e9n la pol\u00edtica instrumentada. Aguirre Cerda, cuando se firm\u00f3 el acuerdo, se comprometi\u00f3 a iniciar la reforma agraria, y el PC, por su parte, a no organizar sindicalmente a los campesinos. Resulta obvio decir que Aguirre Cerda no hizo nada por entregar las tierras a quienes la trabajaban pero que el PC s\u00ed cumpli\u00f3 con la palabra empe\u00f1ada. Esta diferencia es la que explica por qu\u00e9 las zonas agrarias siempre fueron la base de sustentaci\u00f3n de la reacci\u00f3n y por qu\u00e9 ahora esta situaci\u00f3n ha empezado a cambiar, como lo demuestran las \u00faltimas elecciones parlamentarias.<\/p>\n<p><strong>\u00abLa revoluci\u00f3n en libertad\u00bb:<\/strong><strong> reforma agraria y Chilenizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ya hemos dicho que nada de lo que sucede en Am\u00e9rica puede ser entendido si se olvida por un momento la estrategia delineada por el imperialismo yanqui. Pero dentro de esta estrategia tambi\u00e9n cuenta la de la Iglesia cat\u00f3lica. En Chile, los partidos burgueses tradicionales no pod\u00edan aparecer ante las masas como una perspectiva populista. Alessandri termin\u00f3 su gobierno sin pena ni gloria. El radicalismo, a esta altura, ya no era m\u00e1s la fuerza de la d\u00e9cada del \u201940. La mejor perspectiva electoral, v\u00e1lida para el imperialismo, se la ofrec\u00eda la Democracia Cristiana. La Iglesia cat\u00f3lica, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, consciente del cambio operado a escala internacional, tambi\u00e9n cambi\u00f3. Su pol\u00edtica para Am\u00e9rica, de apoyar a las viejas oligarqu\u00edas terratenientes, ligadas incondicionalmente al imperialismo ingl\u00e9s, se recubri\u00f3 con un manto \u00absocial\u00bb, \u00abdesarrollista\u00bb para poder acompa\u00f1ar al nuevo imperialismo dominante e impedir el giro de amplias capas populares hacia posiciones m\u00e1s radicalizadas. Los partidos dem\u00f3cratas cristianos de base social peque\u00f1oburguesa fueron los instrumentos de este reacomodamiento de la Iglesia.<\/p>\n<p>El desarrollo neocapitalista, la incorporaci\u00f3n de nuevas ramas de producci\u00f3n, como la qu\u00edmica electr\u00f3nica, automotor, etc., exig\u00eda la ampliaci\u00f3n del mercado interno. De aqu\u00ed la pol\u00edtica de la Democracia Cristiana chilena. Sus intereses de clase, ligados al impulso de la industria posterior al a\u00f1o 1945, es la que la conduce al conocido planteo de la reforma agraria; reforma agraria muy bien vista por el imperialismo pero resistida por la Sociedad Nacional de Agricultura. Con esta pol\u00edtica logra el apoyo de amplios sectores del campesinado, al mismo tiempo que importantes capas de la clase media y del proletariado, se ilusionan con la perspectiva que le ofrece el conocido slogan de REVOLUCI\u00d3N en LIBERTAD. El triunfo de 1964 no puede sorprender, m\u00e1xime si se tiene en cuenta que el alessandrismo decidi\u00f3 su apoyo en favor de Frei, junto con los liberales (despu\u00e9s de la victoria parcial del candidato socialista, Naranjo, en un tradicional basti\u00f3n conservador del sur de Chile, poco antes de las elecciones generales).<\/p>\n<p>El \u00abdesarrollismo\u00bb impuesto por Frei no fue otra cosa que la adecuaci\u00f3n nacional a la penetraci\u00f3n del imperialismo yanqui. Su apoyo a la ALALC, impulsada por los norteamericanos, en su primera \u00e9poca, es parte de esa adecuaci\u00f3n. Las inversiones p\u00fablicas en empresas productoras de bienes de capital y no de consumo, como en el per\u00edodo de Alessandri, son tambi\u00e9n parte de la etapa abierta. La Democracia Cristiana, representa, entonces, los intereses de la burgues\u00eda y peque\u00f1oburgues\u00eda chilena que se lig\u00f3 al neocapitalismo. Su pol\u00edtica de \u00abnacionalizaci\u00f3n\u00bb del cobre fue parecida a la de Mobutu en el Congo: se hizo en total acuerdo con el imperialismo, es m\u00e1s, con gran benepl\u00e1cito, la revista empresarial Hansons American Letters, refiri\u00e9ndose a los acuerdos, dej\u00f3 establecido:<\/p>\n<p>\u00abNing\u00fan gobierno (se refiere al chileno) de extrema derecha hab\u00eda tratado con la generosidad con que lo hizo Frei a las empresas norteamericanas, en los convenios que firm\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Su tratamiento, excesivamente favorecedor, fue tan falto de equilibrio y de juicio y fue tan perjudicial para los intereses de Chile, que casi provoc\u00f3 la hilaridad en Washington. Andr\u00e9 Gunder Frank y Gladys D\u00edaz en un documento, suplemento de <em>Punto Final<\/em> n.\u00b0 105, consideran, exhaustivamente, lo que las empresas recibieron gracias a la \u00abnacionalizaci\u00f3n del cobre\u00bb hecha por Frei. Dentro de los datos aportados se incluye el sobreprecio pagado como producto de la chilenizaci\u00f3n. Para que tengamos una idea debemos saber, por ejemplo, que el valor de libros de El Teniente [mina de cobre] en el a\u00f1o 1963 era de 65 millones y en 1967 de 72 millones. Sin embargo, el gobierno de la Democracia Cristiana acept\u00f3 un sobreval\u00fao de la mina de 160 millones, lo que signific\u00f3 pagar 81 millones por solo 51% de las acciones. Allende, en su discurso del 21 de mayo de 1971, precis\u00f3 c\u00f3mo, despu\u00e9s de la chilenizaci\u00f3n, las empresas aumentaron sus ganancias en forma fabulosa. La Braden Copper Co., que se convirti\u00f3 en la Sociedad Minera El Teniente, pas\u00f3 de 8.5 millones en 1965 a 40.5 millones en 1970 y la Anaconda Co. aument\u00f3 sus ganancias de 187.8 millones durante el trienio 1965-1967 a 239.8 en el trienio 1968-1970. Pero aqu\u00ed no termina todo. Durante la administraci\u00f3n Frei se hizo gran propaganda sobre la expansi\u00f3n de la miner\u00eda y sobre una inversi\u00f3n de 600 millones de d\u00f3lares que har\u00edan las firmas extranjeras. Cuando Allende asumi\u00f3 el poder se descubri\u00f3 que las empresas mixtas adeudaban 632,4 millones. Pero lo peor de todo fue que la producci\u00f3n hab\u00eda permanecido pr\u00e1cticamente estancada.<\/p>\n<p>Gunder Frank y Gladys D\u00edaz terminan resumiendo lo que el imperialismo yanqui deber\u00eda al pueblo chileno. En concepto de valor no retornado, deducido las inversiones, m\u00e1s la diferencia por precios del cobre fijados unilateralmente por los EEUU durante la[s] guerra[s] de Corea y Vietnam, m\u00e1s las diferencias de valores debido a depreciaciones, se suman en total 3.100 millones de d\u00f3lares. Si a esta cantidad le agregamos los 3.000 millones de intereses que corresponder\u00edan por esta estafa, la cifra total alcanzar\u00eda los 6.100 millones de d\u00f3lares. Evidentemente, el gobierno de Frei no fue el m\u00e1s id\u00f3neo para defender los intereses nacionales cuando acord\u00f3 la chilenizaci\u00f3n del cobre.<\/p>\n<p><strong>Ascenso del movimiento de masas<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n sin sangre que prometi\u00f3 Frei se transform\u00f3 al final en sangre sin revoluci\u00f3n. A partir de 1967 comienza un nuevo ascenso de masas que se traduce en cerca de 2.500 conflictos que involucraron m\u00e1s de 2 millones de d\u00edas-hombre de huelga. Este ascenso continu\u00f3 durante todo el \u201968 y el \u201969; 3.024.000 d\u00edas hombre en huelga \u00abilegal\u00bb y 931.000 d\u00edas en huelga \u00ablegales\u00bb son el resultado de esta efervescencia popular en este \u00faltimo a\u00f1o. Los conflictos de Mademsa Madeco y Fensa, y las ocupaciones de Metalpar, Famela y Somela culminan en mayo-junio de 1969 con los de la Marina Mercante Nacional y ferroviarios, y con la primera gran huelga nacional campesina (mayo de 1969).<\/p>\n<p>A las luchas del movimiento obrero se les unen, ahora, la de los campesinos y la de los pobladores de las villas \u00abcallampas\u00bb, La ocupaci\u00f3n de terrenos en Santiago (Barrancas, La Reina, Conchal\u00ed, etc.), en Concepci\u00f3n (Partal y San Miguel), y la masacre de la poblaci\u00f3n de Puerto Montt son los signos evidentes que muestran, por un lado, el car\u00e1cter de clase del gobierno de Frei, incapaz de solucionar los problemas m\u00e1s urgentes de los sectores sumergidos, y, por otro, el esp\u00edritu de lucha generalizado de esta misma poblaci\u00f3n expoliada. De 94.000 obreros agr\u00edcolas que hab\u00eda en 1936, se pasa a 250.000 para esta fecha; y mientras el sector inquilino baj\u00f3 de 107.000 a 76.000 los minifundistas suben a cerca de 200.000. Esto explica que, al conjuro de la acci\u00f3n demag\u00f3gica de la DC se haya aumentado tambi\u00e9n el n\u00famero de los sindicalizados. Al 31 de diciembre de 1969 hab\u00eda 394 sindicatos con 103.644 afiliados. Este proceso se expres\u00f3, como hemos visto, con la primera gran huelga general por un pliego \u00fanico. Pero el signo de la \u00e9poca est\u00e1 dado por las numerosas y repetidas ocupaciones de fondos. En 1969 hay 25 ocupaciones en la zona de Norte Chico, 44 en la zona de Melipilla, y otro tanto en Curic\u00f3. La toma de rehenes y la formaci\u00f3n de barricadas fue una de las manifestaciones del alza campesina.<\/p>\n<p>Por su parte, el movimiento de pobladores de esta etapa comenz\u00f3 a tomar impulso en los a\u00f1os \u201950. Un antecedente fue el que tuvo lugar en la d\u00e9cada del \u201920 al \u201930 cuando la crisis agraria y del salitre llev\u00f3 a numerosas familias hasta los principales centros urbanos. De esta \u00e9poca son los \u00abconventillos\u00bb. El actual movimiento de pobladores fue alentado por el proceso de industrializaci\u00f3n que se extendi\u00f3 desde el \u201940 hasta el \u201960. Nuevas familias del interior se instalaron principalmente en Santiago y Concepci\u00f3n, con la esperanza de encontrar trabajo. Este proletariado y semiproletariado es el que aliment\u00f3 las tomas de barriadas que contribuyen a crear el clima revolucionario que hoy vive Chile.<\/p>\n<p>El otro sector importante que ayud\u00f3 a la radicalizaci\u00f3n general fue el estudiantado, aunque a partir de 1969, por la conducci\u00f3n nefasta del PC y PS, cay\u00f3 en el electoralismo y en el discusionismo alrededor de la c\u00e9lebre reforma universitaria, pol\u00edtica que termin\u00f3 d\u00e1ndole el triunfo a la democracia cristiana, en las \u00faltimas elecciones para Rector de la Universidad Central.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1967, como hemos dicho, marca un salto cualitativo en la lucha de masas. Estas, que ven\u00edan siendo defensivas, pasan a ser ofensivas. El deterioro econ\u00f3mico es la base sobre la que se asienta este nuevo ascenso, que se extiende durante el \u201968 y el \u201969 y que culminar\u00e1 con el triunfo electoral del \u201970. Sobre esta situaci\u00f3n de conjunto se estructurar\u00e1 la Unidad Popular.<\/p>\n<p><strong>Surgimiento y triunfo de la Unidad Popular<\/strong><\/p>\n<p>El fracaso de la \u00abrevoluci\u00f3n en libertad\u00bb revitaliz\u00f3 el acuerdo entre el partido socialista y [el] comunista para canalizar el ascenso de las masas hacia la compulsa electoral. La unidad popular, por su programa, su composici\u00f3n y su direcci\u00f3n, tiene las mismas caracter\u00edsticas que el FRAP de 1958. Es decir, m\u00e1s que un Frente \u00danico Proletario es un Frente Nacionalista cuyo rasgo particular es que lo constituyen, fundamentalmente, los dos grandes partidos obreros reformistas, pero en un per\u00edodo de profunda agudizaci\u00f3n de la lucha de clases y de ascenso general. Este hecho, y que sean ellos quienes controlen la direcci\u00f3n, lo distingue del Frente Popular de 1936. Lamentablemente, la terminolog\u00eda usada por el stalinismo ha servido para confundir a toda la izquierda. Los frentes populares sumieron especialmente en Europa despu\u00e9s [de] que Hitler subiera al poder en Alemania y [de] que la burocracia sovi\u00e9tica, espantada, volviera a dar un viraje hacia la derecha en busca de las burgues\u00edas antifascistas v democr\u00e1ticas. La m\u00e1xima expresi\u00f3n de esos frentes populares se dio en Francia. Trotsky lo defini\u00f3 como la coalici\u00f3n del proletariado con la burgues\u00eda imperialista. Tanto el partido comunista como el partido socialista franc\u00e9s se prestaron a este juego. Y el partido Radical, partido de la clase media al servicio de la pol\u00edtica imperialista de la burgues\u00eda francesa, lider\u00f3 todo el proceso que culmin\u00f3 con el triunfo electoral, y, por esta v\u00eda, maniat\u00f3 al movimiento obrero que permanec\u00eda detr\u00e1s de los partidos comunista y socialista. Esta caracterizaci\u00f3n no se aplica ni al FRAP del \u201958 ni a la Unidad Popular del \u201970. Esto no quiere decir que en los pa\u00edses coloniales o semicoloniales no puedan darse frentes populares. Nosotros reconocemos que en la Unidad Popular hay elementos frentepopulistas y que, en la medida [en] que el gobierno de Allende se acerca al kerenskismo, estos rasgos se acentuar\u00e1n. Pero, as\u00ed como estamos en contra de considerar toda alianza de las organizaciones obreras con la burgues\u00eda un \u00abfrente popular\u00bb, tambi\u00e9n estamos en contra de definir como antiimperialista a todas las variantes burguesas de pa\u00edses coloniales y semicoloniales. Todo an\u00e1lisis es concreto. El proceso nacionalista chino culmin\u00f3 con el gobierno fascista de Chiang kai-Shek. Pero ser\u00eda incorrecto decir que Trotsky se equivoc\u00f3 cuando lo defini\u00f3 como un movimiento nacionalista. Para nosotros, la Unidad Popular en este momento, configura un amplio movimiento democr\u00e1tico antiimperialista y agrario, con direcci\u00f3n peque\u00f1oburguesa, en el que casi la totalidad de la clase obrera, parte del campesinado y sectores importantes de la clase media juegan un papel principal. Las concesiones, innegables, otorgadas a los trabajadores por el gobierno de Allende le dan un car\u00e1cter bonapartista sui-g\u00e9neris pero, al mismo tiempo, al depender tanto de las organizaciones obreras, pol\u00edticas y sindicales, se resiente su rol de \u00e1rbitro entre el imperialismo y las masas explotadas, para adquirir rasgos kerenskistas.<\/p>\n<p>Quienes opinan que con la ascensi\u00f3n de la Unidad Popular qued\u00f3 establecido un gobierno obrero reformista pluripartidario, o, m\u00e1s t\u00edmidamente, que no es burgu\u00e9s, sin aclarar nada m\u00e1s, est\u00e1n equivocados. La burgues\u00eda chilena en su conjunto acept\u00f3, o toler\u00f3, la instalaci\u00f3n de Allende en la Casa de La Moneda, y este decidi\u00f3 gobernar dentro de las estructuras legales burguesas: con el parlamento, la polic\u00eda, el ej\u00e9rcito y la justicia burguesa. Por otra parte, el parlamento con mayor\u00eda de la burgues\u00eda opositora tambi\u00e9n es parte del gobierno de Allende. \u00bfC\u00f3mo es posible desconocer, entonces, este hecho? Despu\u00e9s de Octubre, con la incorporaci\u00f3n de los ministros militares al gabinete, ya no pueden quedar dudas.<\/p>\n<p>Pero tan peligrosa como esta interpretaci\u00f3n oportunista es la variante sectaria que es incapaz de determinar las diferencias entre este tipo de gobierno burgu\u00e9s y los que ya gobernaron Chile. Es evidente que, independientemente del consenso burgu\u00e9s, y de los esfuerzos del Partido Comunista para llegar a un acuerdo con la Democracia Cristiana, los choques han aumentado, acentuando las contradicciones entre la burgues\u00eda opositora y los sectores populares. Los sucesos de Octubre tambi\u00e9n sirven, para visualizar los rasgos kerenskistas que nosotros destacamos. Si con los elementos del poder dual y de guerra civil que aparecieron no se culmin\u00f3 en una guerra abierta fue por dos motivos: por un lado, por la acci\u00f3n conciliadora del propio Allende y de los dos partidos mayoritarios, que hicieron todo lo posible para frenar la movilizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los trabajadores; y, por otro, por la habilidad de la burgues\u00eda opositora, que supo mantener el proceso dentro de los marcos burgueses a la espera de los futuros resultados electorales. Pero estos hechos no deben minimizar lo que signific\u00f3 el triunfo electoral de 1970 y la etapa que qued\u00f3 abierta.<\/p>\n<p><strong>El nacionalismo de Allende es parte de un fen\u00f3meno americano<\/strong><\/p>\n<p>La nacionalizaci\u00f3n de toda la gran miner\u00eda, incluido el cobre, el hierro, el carb\u00f3n, el salitre y el cemento, no puede ser ocultada con el argumento de que se ha hecho en sectores donde el imperialismo no quiere invertir m\u00e1s o con el que las indemnizaciones prometidas superan ampliamente el costo de las empresas estatizadas. Reconocer el tremendo paso positivo de estas nacionalizaciones no significa que consideremos al gobierno que las ha concretado como revolucionario u obrero sino que sirve para certificar que el gobierno de Allende se diferencia del de Frei, precisamente, por su car\u00e1cter nacionalista. La chilenizaci\u00f3n de la democracia cristiana, estuvo al servicio de los monopolios. Las nacionalizaciones de Allende, en cambio, los golpe\u00f3. Pero, insistimos, este reconocimiento no quiere decir que depositemos la m\u00e1s m\u00ednima confianza en el gobierno de Allende o en los bur\u00f3cratas encargados de dirigir la industria estatizada. Hoy, m\u00e1s que nunca, se debe tener una pol\u00edtica revolucionaria: partir del apoyo a cada medida antiimperialista concreta, pero al mismo tiempo exigir que sea el movimiento obrero quien controle las fuentes de producci\u00f3n que han pasado a poder del Estado. Esta ser\u00e1 la \u00fanica manera [de] que las nacionalizaciones se pongan al servicio de las masas.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica nacionalista burguesa de la Unidad Popular tambi\u00e9n se manifiesta en otras medidas. El sistema bancario fue nacionalizado quedando el 90% del cr\u00e9dito en manos de la banca estatizada. Unas 90 f\u00e1bricas pasaron a la esfera social de mixta (aunque sucesivas aflojadas han hecho bajar esta cifra, actualmente en discusi\u00f3n). De acuerdo con los datos oficiales, estas f\u00e1bricas del \u00e1rea social absorbieron 20% del producto realizado por toda la industria y un 18% del empleo industrial. A su vez, el Estado controla, actualmente, 85% del comercio exterior de exportaciones y 45% de las importaciones. Pol\u00edtica que ha servido para disminuir la desocupaci\u00f3n, que pas\u00f3 de 7,2% (1970) a 3,9% en 1971. El poder adquisitivo de los sectores populares tambi\u00e9n creci\u00f3 durante este a\u00f1o: un 12% para los empleados y un 38% para los obreros agr\u00edcolas e industriales. En el terreno habitacional hubo progresos manifiestos: durante el primer a\u00f1o del gobierno de Allende, contrataron arriba de 100.000 habitaciones en contraste con las 25.000 construidas en 1970. Las posibilidades dentro de la ense\u00f1anza aumentaron de acuerdo con los siguientes porcentajes de matr\u00edculas: 5,1% en la ense\u00f1anza media, 21,1% en la ense\u00f1anza media humanista, 37,1% en la ense\u00f1anza media profesional, y 28% en la ense\u00f1anza universitaria. En el campo se dinamiz\u00f3 la reforma iniciada por el fre\u00edsmo: se expropiaron 1.400 latifundios con una extensi\u00f3n aproximada de 2.300.000 ha, que constituyen aproximadamente 30% de la tierra agr\u00edcola. A todas estas medidas hay que agregarle los organismos de participaci\u00f3n que fueron creados en las diversas empresas controladas por el Estado. Y aunque la mayor\u00eda funciona burocr\u00e1ticamente y la representaci\u00f3n obrera es minoritaria, que existan consejos de administraci\u00f3n significa que pueden ser utilizados por las organizaciones revolucionarias para favorecer el desarrollo de la conciencia de que los trabajadores tienen que convertirse en los \u00fanicos administradores del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Independientemente de que estos datos puedan ser exagerados por las fuentes oficiales, es evidente que el gobierno de Allende no debe ser considerado como un gobierno burgu\u00e9s m\u00e1s o, lo que es peor a\u00fan, an\u00e1logo a los frentes populares que se dieron en los pa\u00edses imperialistas como Francia o los EEUU en la d\u00e9cada del \u201940. En <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> hemos intentado dar una explicaci\u00f3n de la aparici\u00f3n de estos fen\u00f3menos que, como el de Velazco Alvarado en Per\u00fa, Torres en Bolivia, y ahora el de los militares uruguayos, vienen sacudiendo el continente. Para nosotros, el allendismo es parte de una situaci\u00f3n de conjunto de toda Am\u00e9rica, producto de un doble hecho: por un lado, la intensificaci\u00f3n de la ofensiva imperialista, y, por otro, el tremendo ascenso de las masas, urbanas y del campo. El desarrollo neocapitalista, v por consiguiente, la ligaz\u00f3n estrecha de los monopolios con el Estado, unido al surgimiento de nuevas ramas de producci\u00f3n como la del autom\u00f3vil, petroqu\u00edmica, electr\u00f3nica, etc., y el copamiento de los organismos de cr\u00e9dito, tambi\u00e9n se dio en Chile.<\/p>\n<p>Vitale, en su folleto sobre el resultado de las elecciones del \u201970 titulado \u201c\u00bfy despu\u00e9s del 4, Qu\u00e9?\u201d, confirma esta tendencia cuando en la p\u00e1g. 27 menciona a los inversionistas imperialistas en las nuevas ramas de producci\u00f3n. De all\u00ed sacamos los siguientes datos: en metalurgia, los monopolios imperialistas han invertido, en los \u00faltimos a\u00f1os, en Inchalam, American Screq y Siam di Tella; ADELA, por su parte, ha comprado acciones en CINTAC y COMPAC. En la industria automotriz la Rockqell Standard se asoci\u00f3 con dos compa\u00f1\u00edas chilenas y controla la producci\u00f3n de piezas y repuestos. La General Motors invirti\u00f3 a trav\u00e9s de la Automotora Pac\u00edfico, la Ford a trav\u00e9s de Chile Motores, y la Chrysler por intermedio de Automotora Chilena y Nun German. Estas inversiones tambi\u00e9n han llegado a industrias tradicionales como las de la alimentaci\u00f3n y bebidas, pero lo importante es se\u00f1alar los rubros nuevos: en explosivos est\u00e1 la Dupont; en electr\u00f3nica Phillips, RCA y Electromet; en siderurgia Armco; en qu\u00edmica y farmacia, Pfizer, Parke Davis y Lepetit; y as\u00ed sucesivamente. En 1967 la Dow Chemical entr\u00f3 en el pa\u00eds para explotar los derivados del petr\u00f3leo y hoy d\u00eda controla 70% de las acciones.<\/p>\n<p>Es esta penetraci\u00f3n y el ascenso de masas que lo acompa\u00f1a a partir del \u201967 quienes aceleran todas las contradicciones de la sociedad chilena. No es casual entonces que el allendismo se revitalice al comp\u00e1s de esta situaci\u00f3n y se convierta en la m\u00e1xima expresi\u00f3n de ese fen\u00f3meno nacionalista que se generaliza en Am\u00e9rica precisamente a partir del a\u00f1o 1968. Los \u00faltimos planteos de los militares uruguayos corroboran nuestra caracterizaci\u00f3n. Pero si nos detenemos en ella no es por un mero entrenamiento intelectual. Definir el car\u00e1cter de este fen\u00f3meno es importante para darnos una pol\u00edtica correcta.<\/p>\n<p><strong>Necesidad de una caracterizaci\u00f3n correcta ante un fen\u00f3meno contradictorio<\/strong><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que si pusi\u00e9ramos un signo igual entre el actual gobierno de Allende y el que surgi\u00f3 en Francia con Le\u00f3n Blum en 1936, estar\u00edamos cometiendo un error imperdonable. El gobierno de Le\u00f3n Blum fue el gobierno de una burgues\u00eda imperialista ejercido a trav\u00e9s del partido radical franc\u00e9s que cont\u00f3, eso s\u00ed, con el apoyo de los partidos socialistas y comunistas. En cambio, el gobierno de la Unidad Popular es el gobierno de un movimiento nacionalista en un pa\u00eds explotado por el imperialismo. En el trabajo de Trotsky que publicamos en esta misma revista se se\u00f1ala lo siguiente: \u00abEl r\u00e9gimen interno en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales tiene un car\u00e1cter predominantemente burgu\u00e9s. Pero la presi\u00f3n del imperialismo extranjero altera y distorsiona de tal manera la estructura econ\u00f3mica y pol\u00edtica de estos pa\u00edses que la burgues\u00eda nacional (aun en los pa\u00edses de Sudam\u00e9rica, pol\u00edticamente independientes) solo parcialmente llega a la altura de una clase dirigente. La presi\u00f3n del imperialismo sobre los pa\u00edses atrasados no cambia, es verdad, su car\u00e1cter social b\u00e1sico, dado que los opresores y los oprimidos representan solo diferentes niveles de desarrollo en una misma sociedad burguesa. No obstante ello, la diferencia entre Inglaterra y la India, Jap\u00f3n y China, los Estados Unidos y M\u00e9xico es tan grande, que diferenciamos estrictamente entre pa\u00edses burgueses opresores y oprimidos, y consideramos nuestro deber apoyar a los \u00faltimos contra los primeros. La burgues\u00eda de los pa\u00edses coloniales y semicoloniales es una clase semidirigente, semioprimida\u00bb[3]. Este es el caso de Chile con Allende y no el de Francia con Blum. Por eso nos negamos a reconocer que el Frente Popular de Francia es lo mismo que la Unidad Popular Chilena. Pero esta cuesti\u00f3n nos lleva a otra: la de saber determinar con m\u00e9todos objetivos el \u00abgrado de nacionalismo\u00bb o el \u00abgrado de progresividad\u00bb de estos movimientos nacionalistas. Es tambi\u00e9n Trotsky, en el trabajo que citamos, quien nos da los elementos para orientarnos. All\u00ed se dice: \u00abEl car\u00e1cter de una organizaci\u00f3n de trabajadores, como un sindicato, est\u00e1 determinado por su <strong><em>relaci\u00f3n con la distribuci\u00f3n del ingreso nacional<\/em><\/strong> (el subrayado es nuestro). El hecho de que Green y C\u00eda. defiendan la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n los caracteriza como burgueses. Si estos caballeros adem\u00e1s defendieran la ganancia de la burgues\u00eda de los ataques por parte de los obreros; si ellos dirigieran una lucha contra las huelgas, contra la elevaci\u00f3n de los salarios, contra la ayuda a los desocupados, entonces tendr\u00edamos una organizaci\u00f3n de carneros y no un sindicato. Sin embargo, Green y C\u00eda., a los efectos de no perder sus bases, deben dirigir, dentro de ciertos l\u00edmites, la lucha de los trabajadores por un aumento o, al menos, <strong><em>contra una disminuci\u00f3n de su porci\u00f3n del ingreso nacional<\/em><\/strong> (el subrayado es nuestro). Este s\u00edntoma objetivo es suficiente en todos los cargos importantes para permitirnos trazar una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre el sindicato m\u00e1s reaccionario y una organizaci\u00f3n de carneros. Estamos obligados, as\u00ed, no solo a llevar adelante un trabajo dentro de la AFL sino tambi\u00e9n a defenderla de los carneros, el Ku-Klux Klan y otros semejantes\u00bb.<\/p>\n<p>Nosotros creemos que esto se aplica a la Unidad Popular con respecto al imperialismo y a las fuerzas proimperialistas en Chile. La diferencia entre el gobierno burgu\u00e9s de Allende y el de Alessandri o de Frei, debe medirse por su relaci\u00f3n con la distribuci\u00f3n del ingreso nacional. Mientras estos \u00faltimos permitieron que el imperialismo se llevara la mayor parte del ingreso nacional, Allende, aunque con m\u00e9todos y procedimientos burgueses, retace\u00f3 ese drenaje, y por eso nosotros decimos que todo peque\u00f1o grupo revolucionario que act\u00fae en Chile debe tener hacia el allendismo la misma pol\u00edtica que Trotsky recomendaba para los sindicatos en manos de bur\u00f3cratas burgueses. Es decir, todo peque\u00f1o grupo revolucionario est\u00e1 obligado no solo a llevar adelante un trabajo dentro de este movimiento nacionalista sino a defenderlo de los ataques de la reacci\u00f3n y de cualquier posible golpe de estado. Claro que nosotros no confundimos un sindicato, que es un organismo de frente \u00fanico obrero, con un movimiento nacionalista. Pero, en este sentido, tampoco lo confund\u00edan Lenin y Trotsky, quienes se\u00f1alaban que el Frente \u00danico Proletario preconizado en los pa\u00edses occidentales correspond\u00eda al Frente \u00danico Antiimperialista de las colonias orientales. As\u00ed como Lenin y Trotsky impulsaban a trabajar dentro de los sindicatos burocratizados, pero sin capitular ante sus dirigentes y su ideolog\u00eda, tambi\u00e9n recomendaban total y absoluta independencia en el frente antiimperialista: \u00abSolo si se reconoce esta importancia aut\u00f3noma y si conserva su plena independencia pol\u00edtica, son admisibles, y a\u00fan indispensables, los acuerdos con la democracia burguesa\u00bb[4].<\/p>\n<p>Pero lo que tampoco hay que olvidar es lo que estos dos grandes maestros se\u00f1alaban en las conocidas Tesis de Oriente: \u00abLos partidos comunistas de los pa\u00edses coloniales y semicoloniales <strong><em>que est\u00e1n a\u00fan en estado m\u00e1s o menos embrionario deben participar en todo movimiento apto que les abra un camino a las masas<\/em><\/strong>\u00bb (el subrayado es nuestro)[5].<\/p>\n<p>Sabemos que esta pol\u00edtica plantea el peligro de caer en el oportunismo, pero el no ver el car\u00e1cter contradictorio, desigual, combinado, que se da en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales, donde hay que resolver tareas democr\u00e1ticas y de liberaci\u00f3n nacional y tareas de transici\u00f3n al socialismo, junto con la construcci\u00f3n del partido revolucionario, tambi\u00e9n se puede caer en el peligro opuesto: en el del sectarismo. Lo lamentable es que no ha habido muchas experiencias en las cuales podamos inspirarnos. El dominio stalinista, despu\u00e9s de la muerte de Lenin, ha prostituido tanto el marxismo que hoy resulta dif\u00edcil encontrar ejemplos de una pol\u00edtica correcta. Las tesis de los cuatro primeros congresos de la III Internacional siguen siendo una gu\u00eda para la acci\u00f3n, lo mismo que los escritos de Trotsky. Por eso debemos recordar, una vez m\u00e1s, lo que dec\u00eda este \u00faltimo a prop\u00f3sito del gobierno de C\u00e1rdenas en M\u00e9xico:<\/p>\n<p>\u00abEn los pa\u00edses industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De aqu\u00ed la debilidad relativa de la burgues\u00eda nacional. Esto da origen a condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el dom\u00e9stico, entre la d\u00e9bil burgues\u00eda nacional y el proletariado relativamente poderoso. Esto confiere al gobierno un car\u00e1cter bonapartista \u00absui g\u00e9neris\u00bb, un car\u00e1cter distintivo. Se eleva, por decirlo as\u00ed, por encima de las clases. En realidad puede gobernar convirti\u00e9ndose en instrumento del capital extranjero, y aherrojando al proletariado con las cadenas de la dictadura policial o bien maniobrando con \u00e9l hasta llegar a hacerle concesiones y obtener, as\u00ed, la posibilidad de cierta independencia respecto de los capitalistas extranjeros\u00bb. Y continuaba: \u00abLa pol\u00edtica actual del gobierno mexicano, est\u00e1 en la segunda etapa: sus m\u00e1s grandes conquistas son las expropiaciones de los ferrocarriles y de las industrias petrol\u00edferas. Estas medidas permanecen dentro del dominio del capitalismo de Estado. Sin embargo, en un pa\u00eds semicolonial el capitalismo de Estado se halla bajo la fuerte presi\u00f3n del capital extranjero privado y de sus gobiernos y no puede mantenerse sin el apoyo activo de los obreros. Por esto intenta, sin dejar que el poder real escape de sus manos, colocar sobre la organizaci\u00f3n obrera una parte considerable de la responsabilidad por la marcha de la producci\u00f3n en las ramas nacionalizadas de la industria\u00bb[6]. \u00bfNo es este, tambi\u00e9n, el caso de Chile en estos momentos? Ciertamente que s\u00ed.<\/p>\n<p>\u00bfLa nacionalizaci\u00f3n del cobre, salitre, hierro y cemento, no corresponden a las nacionalizaciones del petr\u00f3leo y los ferrocarriles hechas durante el gobierno de C\u00e1rdenas y que Trotsky las calific\u00f3 como \u00absus m\u00e1s grandes conquistas\u00bb? \u00bfEs cierto o no que el gobierno de Allende se \u00abhalla bajo la fuerte presi\u00f3n del capital extranjero privado y de sus gobiernos\u00bb, y que \u00abno puede mantenerse sin el apoyo activo de los obreros\u00bb? Si esto no fuera as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo explicamos los intentos de la ITT para provocar un golpe de estado que le cerrara el paso a Allende hacia la asunci\u00f3n del mando; o las acciones judiciales de la Kennecot, tratando de embargar el cobre vendido por el Estado chileno, o que el imperialismo yanqui haya reducido sus compras a Chile y mantenga sus relaciones diplom\u00e1ticas congeladas? Y, por \u00faltimo: \u00bfc\u00f3mo explicamos que toda la burgues\u00eda chilena se haya plegado a la huelga general de los patrones camioneros y del comercio que en octubre de 1972 provocaron un p\u00e9rdida de m\u00e1s de 200 millones de d\u00f3lares?<\/p>\n<p><strong>Las limitaciones del allendismo<\/strong><\/p>\n<p>No obstante considerar que ya hemos insistido lo suficiente sobre las limitaciones de todo movimiento burgu\u00e9s como para no dejar dudas sobre la pol\u00edtica que recomendamos, volvemos sobre un p\u00e1rrafo de la Tesis de Oriente, que compartimos totalmente, para mostrar que estas mismas limitaciones se aplican al r\u00e9gimen allendista: \u00abLos nacionalistas burgueses tienen pavura a las consignas agrarias y las escatiman tanto como les es posible (India, Persia, Egipto), lo que prueba la estrecha ligaz\u00f3n que existe entre la burgues\u00eda nativa y la gran propiedad feudal y feudal burguesa: esto prueba, adem\u00e1s, que ideol\u00f3gica y pol\u00edticamente los nacionalistas dependen de la propiedad de las tierras\u00bb. \u00abEstas dudas e incertidumbres deben ser utilizadas por los elementos revolucionarios para una cr\u00edtica sistem\u00e1tica y de denuncia de la pol\u00edtica h\u00edbrida de los dirigentes burgueses del movimiento nacionalista. Es precisamente esta pol\u00edtica h\u00edbrida la que impide la organizaci\u00f3n y la cohesi\u00f3n de las masas trabajadoras, como lo prueba la quiebra de la t\u00e1ctica de la resistencia pasiva en India\u00bb[7]. Si bien aqu\u00ed se habla de la burgues\u00eda nacional en relaci\u00f3n con el problema de la tierra, la caracterizaci\u00f3n se puede extender a todos los terrenos. Las experiencias de Paz Estenssoro en Bolivia del \u201952 y la de Torres veinte a\u00f1os despu\u00e9s, la de Haya de la Torre en Per\u00fa y la de Per\u00f3n en la Argentina hacen innecesario que nos extendamos m\u00e1s para demostrar el car\u00e1cter dubitativo, h\u00edbrido, de las burgues\u00edas nacionales frente al cumplimiento de las tareas democr\u00e1ticas burguesas. Es decir, nuestra caracterizaci\u00f3n del allendismo como un movimiento nacionalista, agrario, democr\u00e1tico y antiimperialista con direcci\u00f3n peque\u00f1oburguesa no significa que subestimemos las limitaciones que Lenin y Trotsky ya le se\u00f1alaban a las burgues\u00edas\u00a0nacionalistas de Oriente en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del veinte. Por el contrario. Por eso nos detendremos un poco en el an\u00e1lisis de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la Unidad Popular, para ver algunas de las limitaciones de la llamada \u00abv\u00eda chilena\u00bb.<\/p>\n<p>El primer a\u00f1o de gobierno fue de euforia. La nacionalizaci\u00f3n del cobre y dem\u00e1s fuentes naturales le report\u00f3 a Allende 60 millones de d\u00f3lares de ganancia, que, por primera vez, no fueron remitidos al exterior. Estos 60 millones sirvieron para hacer una mejor redistribuci\u00f3n de la riqueza. Gracias a ella, el consumo familiar pudo aumentar en un 13% llegando a 60% la participaci\u00f3n de los salarios en el producto nacional. Pero en el segundo a\u00f1o se observ\u00f3 que estas medidas no eran suficientes. La espiral inflacionaria, acentuada por la baja del precio del cobre y por la necesidad de comprar m\u00e1s productos alimenticios en el exterior (ya eran deficitarios en el gobierno de Frei), alcanz\u00f3 l\u00edmites imprevistos. Ante esta situaci\u00f3n, la Unidad Popular decidi\u00f3 autorizar nuevos aumentos de salarios y tolerar la suba de los precios en las industrias no estatizadas. Esta pol\u00edtica, evidentemente, no solo favoreci\u00f3 a los obreros sino a la burgues\u00eda industrial (especialmente al sector \u00abintermedio\u00bb o \u00abdin\u00e1mico\u00bb) y a la burgues\u00eda comercial, que se beneficiaron con un mayor poder adquisitivo de las masas y con la congelaci\u00f3n de los precios de los art\u00edculos elaborados en las f\u00e1bricas que hab\u00edan pasado al \u00e1rea social. El mantenimiento de estos precios pol\u00edticos fue dirigido a esos sectores burgueses que, pese a todo, no pudieron ser ni ganados ni neutralizados, como era el objetivo de los \u00abcerebros\u00bb de la Unidad Popular, puesto que su pol\u00edtica tambi\u00e9n era bien concreta: que toda la plusval\u00eda restada al imperialismo, gracias a las nacionalizaciones, se redistribuyera solo entre ellos y no entre ellos y el movimiento de masas. Mientras que Allende hac\u00eda aumentar los ritmos de producci\u00f3n, y la producci\u00f3n en s\u00ed bat\u00eda todos los r\u00e9cords, creando la ilusi\u00f3n [de] que esa era la forma de edificar el socialismo, el mismo Allende dejaba que la comercializaci\u00f3n y distribuci\u00f3n siguiera en manos de la \u00abburgues\u00eda nacional\u00bb. Los sucesos de octubre son suficientes para demostrar para qu\u00e9 sirvi\u00f3 esta pol\u00edtica claudicante.<\/p>\n<p>Paralelamente, la falta de los art\u00edculos m\u00e1s indispensables fue utilizada por toda la oposici\u00f3n. Las manifestaciones callejeras de los sectores de clase alta al tan-tan de las cacerolas vac\u00edas se convirtieron desde mediados del a\u00f1o 1972 en el mejor instrumento de la agitaci\u00f3n reaccionaria. El gobierno, en vez de continuar con su plan de nacionalizaciones, limit\u00f3 su primer objetivo. De 200 f\u00e1bricas que se estimaba pasar\u00edan al \u00e1rea social, se baj\u00f3 a 90 y, \u00faltimamente, el ministro comunista de Econom\u00eda, present\u00f3 por su cuenta otro proyecto limit\u00e1ndolas a 44. Con respecto al plan de crear una red estatal de distribuci\u00f3n tambi\u00e9n se dio marcha atr\u00e1s. Asustado por la huelga de camioneros, Allende se comprometi\u00f3 a mantener la privatizaci\u00f3n y no habl\u00f3 m\u00e1s de crear un organismo oficial que controlase toda la distribuci\u00f3n. Estas concesiones en el plano econ\u00f3mico, como no pod\u00eda ser de otra manera, tuvieron su correspondencia en el plano pol\u00edtico. El gobierno de la UP en vez de desarrollar los organismos de poder obrero, \u00fanica manera de frenar la embestida patronal, decidi\u00f3 incorporar a las fuerzas armadas en el gabinete nacional. No se necesitan m\u00e1s pruebas para determinar, entonces, el car\u00e1cter del gobierno allendista y sus limitaciones.<\/p>\n<p><strong>Ofensiva de la oposici\u00f3n burguesa proimperialista<\/strong><\/p>\n<p>Estas aflojadas que se\u00f1alamos, fueron las que le permitieron al conjunto de la burgues\u00eda opositora pasar a la ofensiva a mediados del a\u00f1o pasado, ayudada por todos los problemas econ\u00f3micos concretos que enfrent\u00f3 la unidad popular. El bajo precio del cobre, que pas\u00f3 de 60 centavos la libra en 1970 a 47 centavos en 1971, ayud\u00f3 a agudizar la crisis. El bloqueo del imperialismo y su negativa a refinanciar la deuda dejada por Frei, que lleg\u00f3 a los 4.000 millones de d\u00f3lares, tambi\u00e9n fueron utilizados por la oposici\u00f3n burguesa. Aunque hoy d\u00eda constituyen un bloque unido alrededor de la CODE (Confederaci\u00f3n Democr\u00e1tica) es dable observar diferencias. El Partido Nacional, que lidera Alessandri, refleja los intereses de la antigua oligarqu\u00eda terrateniente y de los viejos monopolios de la \u00e9poca de los conservadores y liberales. Unido a restos del radicalismo, constituyen el ala m\u00e1s recalcitrante de la patronal chilena, [la] que \u00faltimamente ha estado jugando al golpe de estado. La democracia cristiana, por su parte, re\u00fane a los nuevos sectores burgueses, y peque\u00f1oburgueses, ligados a la penetraci\u00f3n neocapitalista. A trav\u00e9s de todos los puestos claves que detentan en la conducci\u00f3n econ\u00f3mica, estos dos partidos intensificaron su ofensiva. Las marchas de las cacerolas culminaron en la huelga de Octubre y aunque no podamos precisar si hubo profundas diferencias entre ellos a favor o no de un golpe de estado, lo cierto es que utilizaron el paro general para tratar de deteriorar el r\u00e9gimen de Allende.<\/p>\n<p>Indudablemente, los resultados del 4 de marzo, ahora, han revitalizado a la Unidad Popular. Las masas, al votar contra el imperialismo, respaldaron al gobierno, quien se ha fortalecido relativamente, como lo demuestra el alejamiento de los militares de las funciones gubernativas. No obstante, la burgues\u00eda opositora sigue teniendo todos los medios para continuar su escalada. Si bien las masas han derrotado una vez m\u00e1s los planes de la reacci\u00f3n, la batalla no est\u00e1 definitivamente ganada.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda tiene en sus manos todos los resortes para asegurarse que Allende no supere los marcos impuestos por el acatamiento a las leyes del r\u00e9gimen. El Estado burgu\u00e9s est\u00e1 intacto.<\/p>\n<p>Los esfuerzos que hacen los ep\u00edgonos del PC para demostrar que en Chile se est\u00e1n echando las bases de algo in\u00e9dito chocan con esta realidad aplastante. Las dos C\u00e1maras, estando en manos de la oposici\u00f3n, sirven lo mismo que el control del Poder Judicial y la Controlar\u00eda General para trabar toda posible acci\u00f3n demasiado audaz del actual gobierno de la Unidad Popular. Pero la garant\u00eda de las garant\u00edas es que el Ej\u00e9rcito y la Polic\u00eda sigan estando en manos de los agentes de la burgues\u00eda. A este respecto nadie puede desconocer que tambi\u00e9n los ej\u00e9rcitos americanos han sido sacudidos por la penetraci\u00f3n imperialista y el ascenso de masas. Al ejemplo de Per\u00fa y Bolivia ahora se le agrega el del Uruguay. Por eso no descartamos que en Chile tambi\u00e9n haya un sector del ej\u00e9rcito que concuerde con las medidas nacionalistas adoptadas por el gobierno de Allende. Pero deducir de aqu\u00ed que este ej\u00e9rcito va a permitir pac\u00edficamente el traspaso de toda la propiedad privada al Estado no es solo una concepci\u00f3n utopista sino reaccionaria. Lamentablemente el PC chileno considera que la integraci\u00f3n del ej\u00e9rcito a las tareas gubernativas es un hecho positivo. Para nosotros, ese hecho no es m\u00e1s que la confirmaci\u00f3n de la caracterizaci\u00f3n del gobierno de Allende, y no ser\u00edamos revolucionarios si no alert\u00e1ramos diciendo que esta integraci\u00f3n fue una concesi\u00f3n a la burgues\u00eda proimperialista en detrimento de los intereses de las masas.<\/p>\n<p><strong>La CUTCH, ese monstruo burocr\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p>Otro de los factores que ha estimulado el fortalecimiento de la reacci\u00f3n ha sido la actitud francamente frenadora de la central obrera chilena. No obstante su peso y fuerza potencial, la CUTCH no ha jugado en los \u00faltimos sucesos ning\u00fan papel de vanguardia. Si tenemos en cuenta las cifras aportadas por Clotario Blest (ex secretario general), recogidas por Luis Vitale, de los 2.694.100 trabajadores que constituyen la cifra total de la fuerza de trabajo chilena, 27,4% est\u00e1n sindicalizados, es decir, 738.261 trabajadores, entre p\u00fablicos y privados, est\u00e1n organizados dentro de la CUTCH. Pero estas cifras, con ser altas, no se han expresado, gracias a la conducci\u00f3n burocr\u00e1tica que los partidos comunista y socialista le han impreso a la central.<\/p>\n<p>Antes de la subida de Allende, la CUTCH era utilizada como un organismo de presi\u00f3n pero nunca como una herramienta de lucha consecuente para movilizar a las masas para la toma del poder. En este sentido, la central \u00fanica en manos de socialistas y comunistas se diferenciaba muy poco de la CGT argentina. Los vicios parlamentaristas que caracterizan casi toda la vida pol\u00edtica de los dos partidos con mayor\u00eda obrera tambi\u00e9n pudrieron la vida sindical. El arribo de Allende al poder no cambi\u00f3 los m\u00e9todos de esa conducci\u00f3n burocr\u00e1tica. Ella fue quien acord\u00f3 directamente con el gobierno la pol\u00edtica salarial, pero ni las masas ni sus organismos de bases participaron en su instrumentaci\u00f3n. Cuando la inflaci\u00f3n y la especulaci\u00f3n llegaron a l\u00edmites intolerables, el gobierno cre\u00f3 las JAP (Juntas de Abastecimientos y Precios), no obstante la direcci\u00f3n de los trabajadores se cuid\u00f3 muy bien de exigir para s\u00ed todo poder de decisi\u00f3n sobre los especuladores y acaparadores. Pero cuando m\u00e1s se vio el peso mastod\u00f3ntico de este aparato burocr\u00e1tico fue durante la huelga de los patrones, en octubre de 1972. Conscientemente, la burocracia de la CUTCH no hizo nada para movilizar sus efectivos, y los obreros, que estaban dispuestos a salir a la calle para reabrir los comercios y poner en marcha los camiones, fueron frenados mientras que los dirigentes comunistas \u00abestuvieron a la vanguardia\u00bb para hacer cumplir las \u00f3rdenes desde arriba. Son conocidos los casos de trabajadores, fundamentalmente los de la construcci\u00f3n, que protestaron contra las trabas impuestas. Tambi\u00e9n se puede apreciar el papel burocr\u00e1tico de la CUTCH en los Consejos de Administraci\u00f3n de las f\u00e1bricas pertenecientes al \u00e1rea social. Es cierto que el Gobierno ha creado estos consejos, pero no debemos enga\u00f1arnos: ellos no est\u00e1n en manos de los obreros ni mucho menos. La burocracia y los t\u00e9cnicos son quienes dirigen las f\u00e1bricas, pero lo peor es que la central sindical no tiene ninguna pol\u00edtica al respecto: la consigna de control obrero no forma parte de sus reivindicaciones.<\/p>\n<p><strong>Los partidos comunista y socialista al servicio del nacionalismo burgu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que suceda esto. La pol\u00edtica de la direcci\u00f3n de la CUTCH es una resultante de la pol\u00edtica de los partidos de la Unidad Popular. Tradicionalmente, la direcci\u00f3n del PS ha estado m\u00e1s a la izquierda que la del PC. Actualmente tambi\u00e9n es as\u00ed, pero, como ya hemos visto, sus respectivas trayectorias no los diferencia sustancialmente. Hoy d\u00eda la situaci\u00f3n es m\u00e1s dram\u00e1tica porque ambos controlan el gobierno. Desgraciadamente, todos los hechos demuestran su capitulaci\u00f3n ante los intereses burgueses. Ante la inflaci\u00f3n y la especulaci\u00f3n desatadas, los dos partidos coincidieron en una sola medida: autorizar el alza de los precios y correlativamente el de los salarios. Esta decisi\u00f3n, que aparentemente parec\u00eda favorecer a los sectores populares, fue motivada fundamentalmente por el inter\u00e9s de transar con los sectores industriales y comerciales de la burgues\u00eda, a quienes se estimul\u00f3 para que interviniesen en el \u00e1rea privada al comp\u00e1s de los mejores precios autorizados. Orlando Millas, miembro del PC y ministro de Econom\u00eda, fue el gestor de esta iniciativa. Ahora, el mismo Millas es quien ha propuesto devolver a algunos de sus due\u00f1os parte de las f\u00e1bricas que ya estaban en el \u00e1rea social. Y si bien este hecho ha servido para iniciar una pol\u00e9mica p\u00fablica entre Altamirano y Corval\u00e1n, sobre el destino de las empresas estatizadas, la amenaza sigue pendiente.<\/p>\n<p>Por otra parte, nadie desconoce las tratativas que el PC vino haciendo durante todo el a\u00f1o 1972 con la democracia cristiana para \u00abconvencerla\u00bb de las buenas intenciones del gobierno, y el aval que otorg\u00f3 el mismo Allende a esas negociaciones. Pero donde mejor se puede apreciar la pol\u00edtica capituladora de ambos partidos es en la actitud asumida con la incorporaci\u00f3n de tres altos jefes militares al \u00faltimo gabinete antes del triunfo del 4 de marzo. Esta pol\u00edtica no se diferencia en lo m\u00e1s m\u00ednimo de la impuesta tradicionalmente por el stalinismo a todos los partidos comunistas del mundo. As\u00ed como el apoyo a Chiang kai-Shek en 1925-1927 en China retras\u00f3 durante 20 a\u00f1os la revoluci\u00f3n, el apoyo a Sukarno en Indonesia fue pagado con 500.000 v\u00edctimas cuando el sector reaccionario del ej\u00e9rcito, encabezado por Suharto, ahog\u00f3 en sangre la tard\u00eda resistencia del PC, y el apoyo incondicional a Torres permiti\u00f3 el triunfo de Banzer (por falta de una l\u00ednea independiente de clase. que trabajara sobre el propio ej\u00e9rcito para volcarlo del lado de la revoluci\u00f3n), la pol\u00edtica del PC y PS chilenos pueden conducir a una frustraci\u00f3n parecida.<\/p>\n<p>La continua transgresi\u00f3n a los principios, las vacilaciones y las abiertas concesiones a la burgues\u00eda, han generado cr\u00edticas y resistencias en las bases de los dos partidos. En el PS, por ejemplo, es conocida la existencia de una tendencia de izquierda (algunos la se\u00f1alan como trotskizante) que antes de octubre se manten\u00eda desperdigada. Durante la ofensiva burguesa surgi\u00f3 un semanario:<\/p>\n<p><em>La Aurora de Chile<\/em> que pretendi\u00f3 convertirse en el organizador colectivo, pero Allende mismo fue el encargado de silenciarlo. Pasada la crisis se lo dej\u00f3 reaparecer y, ahora, de hecho se ha convertido en el \u00f3rgano oficioso de esta izquierda que dentro del PS lidera Altamirano y que cuenta con apoyo en las regionales de Santiago, Cordillera, Valpara\u00edso y Concepci\u00f3n. El problema que queda planteado es si esta izquierda podr\u00e1 organizarse y convertirse de verdad en una organizaci\u00f3n bolchevique o si seguir\u00e1 el camino tradicional de las \u00abalas izquierdas\u00bb del partido, que fueron toleradas mientras sus cr\u00edticas se planteaban en el terreno de las generalizaciones y serv\u00edan para evitar que las capas m\u00e1s radicalizadas rompieran con el partido. Hasta ahora esta izquierda se mantiene dentro de la segunda categor\u00eda. Lo que queremos se\u00f1alar es que la pol\u00edtica de los dos partidos gobernantes mayoritarios, lejos de contar con el apoyo incondicional, merece las cr\u00edticas m\u00e1s acerbas de parte de las direcciones medias y la propia base, lo que puede posibilitar, al comp\u00e1s de la agudizaci\u00f3n de la lucha de clases, el surgimiento de una corriente realmente revolucionaria que logre cambiar el actual curso conciliador y colaboracionista del gobierno. Pero esta perspectiva tiene que ver, repetimos, con la situaci\u00f3n de la clase obrera, con las actuales luchas del campesinado y con los sectores populares que de verdad quieren ir hacia el socialismo.<\/p>\n<p><strong>Necesidad de un partido revolucionario para impulsar la lucha obrera-campesina y conquistar el poder para los trabajadores<\/strong><\/p>\n<p>No es necesario que insistamos mucho sobre una realidad por todos conocida. Con el triunfo electoral de 1970 y la ascensi\u00f3n al poder de la Unidad Popular se profundiz\u00f3 el car\u00e1cter prerrevolucionario de la situaci\u00f3n. Ya hemos se\u00f1alado que si esta no se transform\u00f3 en francamente revolucionaria se debi\u00f3 a la habilidad de la burgues\u00eda chilena para impedirlo y a las concesiones y capitulaciones de la propia direcci\u00f3n de la Unidad Popular, pero esto no quiere decir que las contradicciones de la sociedad no se hayan acrecentado. El solo hecho de la subida de Allende fue un motor generador. El reparto de tierras entre los campesinos, de acuerdo con la ley aprobada por la democracia cristiana, sirvi\u00f3 para incorporar este sector, generalmente m\u00e1s atrasado, al proceso de revoluci\u00f3n permanente que se est\u00e1 viviendo en Chile. La \u00faltima votaci\u00f3n refleja el giro que se ha experimentado dentro del campesinado. Pese al estancamiento de la producci\u00f3n y al manejo burocr\u00e1tico de la reforma agraria no se puede discutir que la reforma agraria es un hecho. Las ocupaciones de fundos y el aumento de la sindicalizaci\u00f3n son los exponentes m\u00e1s profundos.<\/p>\n<p>Por su parte, el movimiento obrero se ha ido radicalizando cada vez m\u00e1s. Tengamos en cuenta que la tradici\u00f3n parlamentarista y acuerdista de los partidos de la clase obrera fue un factor muy importante en la deformaci\u00f3n de la conciencia de los trabajadores. Por suerte, al agudizarse la lucha de clases, los obreros comienzan a perder esas taras y avanzan r\u00e1pidamente hacia posiciones clasistas. El punto m\u00e1ximo de esta radicalizaci\u00f3n fue alcanzado en octubre. La movilizaci\u00f3n de conjunto neutraliz\u00f3 el paro de los patrones de camiones y de los comerciantes, y casi ninguna f\u00e1brica dej\u00f3 de funcionar pese al saboteo de sus due\u00f1os. Fue en esta oportunidad que surgieron, espont\u00e1neamente, comit\u00e9s de defensa y algunos comit\u00e9s de enlaces y coordinaci\u00f3n. El proceso fue desigual. En algunos establecimientos, donde ya exist\u00edan comit\u00e9s de vigilancia o de producci\u00f3n, pero que funcionaban rutinaria o burocr\u00e1ticamente, fueron puestos en actividad por nuevos compa\u00f1eros, o por compa\u00f1eros no reconocidos hasta ese momento como dirigentes. En otros lugares, donde no hab\u00eda ning\u00fan organismos, surgieron de la noche a la ma\u00f1ana, por propia iniciativa. Pero lo caracter\u00edstico, insistimos, fue el apoyo masivo. Abundan las an\u00e9cdotas sobre la iniciativa popular. En Santiago, quien estuvo a la vanguardia fue el gremio de la construcci\u00f3n. En una obra, los compa\u00f1eros decidieron que hab\u00eda que prepararse \u00abcon todo\u00bb y comenzaron a fabricar armas y explosivos rudimentarios, sin esperar a los \u00abespecialistas\u00bb de la CUTCH o de los partidos del gobierno. En otra, resolvieron que hab\u00eda que formar guardias permanentes y pidieron voluntarios. Desde el primer d\u00eda se anotaron todos, algo ins\u00f3lito dado que en otras ocasiones cuando se hab\u00eda hecho el mismo pedido eran escasos los que se registraban. En una palabra, todo el mundo se moviliz\u00f3 para quebrar la huelga patronal pese al fastidio hacia los organismos sindicales m\u00e1ximos que no daban directivas precisas de movilizaci\u00f3n. Es conocida la rabia de los obreros, que en masa fueron a custodiar a la Central Obrera y estuvieron inactivos todo el tiempo. Los trabajadores quer\u00edan abrir por la fuerza los negocios cerrados pero fueron frenados por los dirigentes sindicales y por el gobierno, que recurri\u00f3 al ej\u00e9rcito, a los carabineros y a los funcionarios de la Dirinco, para \u00abgarantizar el orden\u00bb.<\/p>\n<p>Producto de este alza surgieron Coordinadoras Comunales. Los cordones de V. Mackenna, Maip\u00fa y Cerrillos, tradicionales baluartes obreros, vieron surgir esbozos de poder dual cuando se formaron comisiones conjuntas de obreros de f\u00e1brica, dirigentes de barrios, y representantes de organizaciones femeninas y de amas de casa. En algunos lugares, estas Coordinadoras organizaron verdaderas movilizaciones y actuando por su cuenta abrieron negocios y f\u00e1bricas que sus due\u00f1os se resist\u00edan a poner en funcionamiento. Este fue el signo durante las \u00abjornadas de octubre\u00bb. Fueron las masas, espont\u00e1neamente, quienes neutralizaron a la reacci\u00f3n. Los partidos obreros y revolucionarios estuvieron a la retaguardia. El MIR y la Izquierda Socialista, en sus publicaciones se\u00f1alaron la necesidad de desarrollar el poder dual pero lo hicieron en forma ultra abstracta y general. Un ejemplo: <em>El Rebelde <\/em>(\u00f3rgano del MIR) en el n\u00famero 49 del 26\/9\/72 se dirig\u00eda a sus lectores con estos dos titulares de tapa: A IMPEDIR EL AVANCE DE LA REACCI\u00d3N; CON UN PROGRAMA REVOLUCIONARIO PARA TODO EL PUEBLO.<\/p>\n<p>No obstante este ascenso, las masas no lograron superar a sus direcciones burocratizadas y proburguesas. Allende pact\u00f3 con la reacci\u00f3n a trav\u00e9s de los militares, cediendo en toda la l\u00ednea, y el conjunto del movimiento obrero acat\u00f3 esas decisiones aunque cr\u00edticamente. Es decir, el proceso de radicalizaci\u00f3n todav\u00eda no ha culminado. Es evidente que lo que falta en Chile es una direcci\u00f3n de alternativa, un partido revolucionario que los acaudille. Proceso que puede terminar en una nueva frustraci\u00f3n si este partido revolucionario no es estructurado.<\/p>\n<p>En este sentido, hay algunas corrientes que se\u00f1alan al MIR como la \u00fanica perspectiva v\u00e1lida en el camino de su construcci\u00f3n. Nuestra opini\u00f3n es que el MIR (como el MAPU y la \u00abizquierda socialista\u00bb), reflejan, en la actualidad, el proceso de radicalizaci\u00f3n que se vive en Chile pero est\u00e1 lejos de ser la organizaci\u00f3n revolucionaria que se necesita. El MIR surgi\u00f3 en 1965 por influjo de la Revoluci\u00f3n Cubana. De composici\u00f3n esencialmente estudiantil y con una posici\u00f3n guerrillerista, al principio, fue evolucionando hasta terminar en el apoyo cr\u00edtico al gobierno de Allende, al que no se anim\u00f3 a caracterizar de obrero aunque lo defini\u00f3 como \u00abno burgu\u00e9s\u00bb. Ante las elecciones de 1970 tuvo una posici\u00f3n sectaria: las ignor\u00f3, llamando a la abstenci\u00f3n. El triunfo de Allende lo hizo virar pero en forma oportunista, ya que decidi\u00f3 el apoyo cr\u00edtico. Lo importante del MIR es que con la creaci\u00f3n de los FTR (Frente de Trabajadores Revolucionarios), los FCR (Frente de Campesinos Revolucionarios), y los FER (Frente de Estudiantes Revolucionarios) intent\u00f3 darse una pol\u00edtica dirigida hacia las masas, dejando parcialmente de lado su anterior concepci\u00f3n elitista. Este viraje, independientemente de su falta de consecuencia, le report\u00f3 un apoyo mucho m\u00e1s amplio en ciertos sectores del campesinado cercano a la ciudad de Concepci\u00f3n, en el proletariado ligado a la construcci\u00f3n, y en los pobladores de las villas miseria. Algunas ocupaciones de tierras y poblaciones fueron inspiradas por el MIR, lo que ha ayudado a crearle una aureola de organizaci\u00f3n de vanguardia revolucionaria. No obstante, debemos aclarar: desde hace tres a\u00f1os el MIR se debate en la indefinici\u00f3n program\u00e1tica. Su congreso se ha postergado varias veces y los congresos regionales no han logrado munirlo de ese programa que la realidad chilena necesita. Esta situaci\u00f3n se refleja en el surgimiento de diversas alas y en el cambio permanente de los ejes de agitaci\u00f3n de su peri\u00f3dico <em>El Rebelde<\/em>. La fracci\u00f3n militarista todav\u00eda tiene fuerza y, ahora, ha surgido otra tendencia que es acusada de trotskista, que a su vez denuncia a la actual conducci\u00f3n [como] burocr\u00e1tica. Por todo ello, consideramos que el MIR no es la alternativa revolucionaria que algunas corrientes consideran como la \u00fanica posible. Para nosotros el MIR, tanto como el MAPU (fracci\u00f3n radicalizada de la DC y que rompi\u00f3 para unirse a la Unidad Popular) y la izquierda inorg\u00e1nica del Partido Socialista son, indudablemente, expresiones de la radicalizaci\u00f3n general que se ha dado en Chile en los \u00faltimos tiempos pero ninguna de estas fuerzas puede reemplazar al partido revolucionario que es necesario construir. El trotskismo chileno, si quiere tener alg\u00fan papel hist\u00f3rico en el actual proceso, no puede desconocer estas fuerzas ni a la juventud del partido comunista. Es m\u00e1s, es muy dif\u00edcil que pueda construirse ese partido revolucionario sin tener en cuenta la din\u00e1mica que se est\u00e1 generando en estas agrupaciones pol\u00edticas y sin darse una pol\u00edtica hacia ellas. De aqu\u00ed que el trotskismo chileno debe darse todo un programa que ayude a la movilizaci\u00f3n de la clase obrera y sectores populares que, sin caer en el sectarismo ni en el oportunismo, tenga en cuenta a estas agrupaciones de la izquierda que honestamente buscan una herramienta para hacer posible la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><strong>Un programa de transici\u00f3n que sirva para desarrollar el poder dual y movilizar a las masas<\/strong><\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca la realidad chilena exige de los revolucionarios un claro programa de transici\u00f3n. Desde la subida de Allende la lucha de clases se ha ido exacerbando cada vez m\u00e1s, llegando la polarizaci\u00f3n de fuerzas a extremos jam\u00e1s vistos en el pa\u00eds. El resultado de las elecciones, con el relativo alto porcentaje alcanzado por la Unidad Popular, demuestra que pese a la pol\u00edtica vacilante de Allende la clase trabajadora y ahora tambi\u00e9n el campesinado han votado contra la oligarqu\u00eda y el imperialismo. El vuelco de este \u00faltimo es importante. Significa que pese al car\u00e1cter burocr\u00e1tico de la reforma agraria, este sector social se est\u00e1 incorporando al proceso de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Su voto en favor de los candidatos del PS y PC no puede tener otra interpretaci\u00f3n. Este hecho, en vez de minimizar la importancia de la necesidad de un programa de transici\u00f3n para impulsar la movilizaci\u00f3n de los trabajadores, por el contrario acent\u00faa la urgencia de ponerlo en pr\u00e1ctica. Pero, al mismo tiempo hay que aclarar que no se trata de elaborar un programa \u00f3mnibus, lo m\u00e1s \u00abcompleto\u00bb posible, y solo usarlo como una bandera o un s\u00edmbolo los d\u00edas de concentraciones y conmemoraciones. Lamentablemente, esto es lo que sucede en Chile, unido a otra deficiencia: el de las generalizaciones y las abstracciones. Por ejemplo, <em>Aurora de Chile<\/em>, el \u00f3rgano de la izquierda socialista, en su n\u00famero del 22 de febrero del \u201973, dedica la mitad de la primera p\u00e1gina a las \u00abCanastas Populares\u00bb. \u00bfEs esa la principal consigna para movilizar a las masas? Parece que s\u00ed, aunque no estamos seguros ya que todo el resto del peri\u00f3dico gira sobre problemas sentidos pero encarados tambi\u00e9n en forma muy general, abstracta. El m\u00e1ximo ejemplo de lo que decimos es el art\u00edculo: MANO FIRME Y AL ATAQUE. All\u00ed se resume: \u00ab\u2026 porque octubre demuestra que solo la clase trabajadora puede hacer una revoluci\u00f3n real y efectiva y que es la \u00fanica que mantiene y da fuerzas a nuestro proceso, porque octubre demostr\u00f3 que los trabajadores son los m\u00e1s y mejores. De ah\u00ed las consignas de <em>LA<\/em><em> AURORA<\/em>: MANO FIRME Y AL ATAQUE; NI UN SEGUNDO DE TREGUA; NO DEVOLVER NADA; NO TRANSAR. De ah\u00ed la consigna general del Partido: UN GRAN SALTO ADELANTE, AHORA\u00bb.<\/p>\n<p>Honestamente, con estas consignas no creemos que se movilice a nadie y, menos que menos, se supere a las direcciones reformistas y burocr\u00e1ticas que se denuncian en el mismo semanario. Pero veamos el articulo de las CANASTAS POPULARES que es el m\u00e1s concreto. En dicho art\u00edculo se se\u00f1ala que la iniciativa lanzada por el camarada Inostroza, funcionario de Agencias Graham, de distribuir 20.000 canastas con alimentos debe ser apoyada adoptando las siguientes medidas: 1) emitir declaraciones de apoyo a los dirigentes de Agencias Graham y Supermercados Monserrat; 2) hacer manifestaciones, marchas y actos p\u00fablicos; 3) organizarse en cada barrio, poblaci\u00f3n, zona rural o campamento para dirigirse a Agencias Graham para lograr nuevas canastas populares; 4) exigir a todos los partidos y candidatos populares que se pronuncien claramente si est\u00e1n a favor o en contra de las canastas populares.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos discutir si esta medida es correcta o no; lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es que no haya ninguna consigna exigiendo la centralizaci\u00f3n de las acciones. A la CUTCH, organismo m\u00e1ximo de los trabajadores, ni se la menciona. \u00bfPor qu\u00e9 no se lanz\u00f3 la consigna de que esta movilice a todo el proletariado en un acto multitudinario para que se exija que el gobierno, que se dice de los trabajadores, tome en sus manos toda la distribuci\u00f3n? \u00bfEsta consigna no es mucho m\u00e1s concreta que la de \u00abHagan marchas y manifestaciones y actos p\u00fablicos\u00bb? Es claro que s\u00ed. La de \u00abhagan marchas, manifestaciones y actos\u00bb es un saludo a la bandera. En cambio la de obligar a la CUTCH que lo haga tiene un destinatario preciso y un eje de actividad concreto para todos los militantes y activistas, al mismo tiempo que ayuda a que la base obrera vea quienes son los que frenan el proceso. La de \u00abhagan, en general marchas y etc. etc.\u00bb, hace recaer la responsabilidad sobre la base y no sobre los dirigentes, que tienen la obligaci\u00f3n de ponerse al frente.<\/p>\n<p>La que nosotros proponemos expresa la necesidad de una movilizaci\u00f3n de conjunto y no atomizada, por barrios, zonas o poblaciones. Claro est\u00e1 que esta campa\u00f1a, para que la CUTCH centralice las acciones, deber\u00e1 ir acompa\u00f1ada por asambleas de f\u00e1brica y barrios a todos los niveles, pero la consigna b\u00e1sica debe ser que se promueva una movilizaci\u00f3n masiva que conmueva hasta al propio gobierno, que no se anima a tocar los intereses de la patronal.<\/p>\n<p>Este ejemplo se puede repetir hasta el infinito, frente a cada problema concreto de los trabajadores. Allende, sin importarle un comino la opini\u00f3n de las bases, incorpor\u00f3, despu\u00e9s de octubre, a tres militares al gobierno. Lamentablemente, ninguna organizaci\u00f3n, a pesar de sus cr\u00edticas, exigi\u00f3 en forma clara y contundente: \u00a1AFUERA LOS MINISTROS MILITARES DEL GOBIERNO! \u00a1QUE TODOS LOS MINISTROS SEAN ELEGIDOS POR EL MOVIMIENTO OBRERO Y LAS ORGANIZACIONES POPULARES!<\/p>\n<p>Un programa de transici\u00f3n no es una interminable enumeraci\u00f3n de consignas, una \u00abm\u00e1s revolucionaria que la otra\u00bb, sino una herramienta para movilizar a los trabajadores y a las masas hacia la toma del poder pero partiendo de los problemas concretos de esas mismas masas. Es evidente que en esa marcha hacia el poder estas consignas deben llevar, tambi\u00e9n, al movimiento obrero a enfrentarse con las instituciones que lo frenan. El gobierno de Chile lo componen tanto Allende como el parlamento. Un programa de transici\u00f3n que no conduzca a las masas a hacer la experiencia sobre esta realidad y las impulse a superarla no servir\u00e1 para nada. Lo mismo con<\/p>\n<p>respecto a la CUTCH, un programa que no llame a movilizar y que no diga que los organismos de la clase trabajadora son los responsables, puede ser cualquier cosa menos un programa de transici\u00f3n, puesto que no se plantea la construcci\u00f3n de una direcci\u00f3n de alternativa. Este programa tiene que tener en cuenta el peso de los partidos Socialista y Comunista y su influencia entre las masas, pero sin capitular a sus direcciones peque\u00f1oburguesas y burocr\u00e1ticas. De aqu\u00ed, entonces, que el desarrollo del poder dual sea b\u00e1sico. En Rusia, el desarrollo del doble poder se dio a trav\u00e9s de los Consejos Obreros, los Soviets. En Chile ya ha habido experiencias embrionarias, en este sentido. La Asamblea Popular de Concepci\u00f3n surgida el a\u00f1o pasado fue considerada por algunos grupos como una aproximaci\u00f3n a la Asamblea Popular de Bolivia, y para ellos eso ya era un Soviet. Nosotros no creemos que haya sido as\u00ed, aunque le damos mucha importancia porque fue el primer intento de superar las trabas impuestas por los dos partidos tradicionales del movimiento obrero. Esa asamblea popular fue solo un acto al que concurrieron m\u00e1s de 5.000 personas entre obreros y campesinos, pero no tuvo car\u00e1cter permanente ni resolutivo. Fue una demostraci\u00f3n antiburocr\u00e1tica, pero no pas\u00f3 de ah\u00ed. En cambio, en el transcurso del a\u00f1o pasado, y especialmente en octubre, surgieron en muchas f\u00e1bricas y en los cordones obreros comit\u00e9s y coordinadoras que de hecho se convirtieron en un verdadero poder obrero superior al sindicato o a las comisiones existentes hasta ese momento. De aqu\u00ed deducimos que la propia lucha chilena determinar\u00e1 las formas espec\u00edficas que adoptar\u00e1n los pr\u00f3ximos organismos de poder dual. En lo que insistimos es en que los revolucionarios deben estar atentos para saber generalizar esas experiencias. Alejados de la realidad chilena, nosotros no podemos precisar si esos organismos tienen hoy un funcionamiento real. Cualquier ilusi\u00f3n sobre las mismas puede ser tan perjudicial como cometer el error de ignorarlos por miop\u00eda revolucionaria. Lo mismo podemos decir con respecto al resto de las consignas program\u00e1ticas. Es una irresponsabilidad tratar de esbozar un programa para Chile no estando en el pa\u00eds. Por eso aclaramos que nuestras sugerencias se tomen a t\u00edtulo de inventario. Solo teniendo en cuenta ese objetivo es que nos atrevemos a plantear algunas inquietudes.<\/p>\n<p>La lucha contra el imperialismo no puede limitarse a un acto en una plaza cuando son agredidos los intereses chilenos. Negarse a pagar la deuda externa cercana a los 4.000 millones de d\u00f3lares es hoy d\u00eda esencial para la autoconservaci\u00f3n. Junto con la nacionalizaci\u00f3n de toda empresa vital, est\u00e9 o no en manos de capitales imperialistas. Pero tan importante como esta consigna est\u00e1 la del control obrero de toda industria nacionalizada. La participaci\u00f3n actual es un enga\u00f1o, porque dado su car\u00e1cter burocr\u00e1tico y minoritario le quita todo poder de decisi\u00f3n a los trabajadores. Hacer hincapi\u00e9 en el control obrero mayoritario y con poder de resoluci\u00f3n no es un asunto declamatorio sino un aspecto clave para evitar el estancamiento del proceso iniciado en Chile.<\/p>\n<p>Pero los problemas de los problemas son el desabastecimiento, el alza del costo de la vida, la desocupaci\u00f3n y la falta de vivienda. Lamentablemente, ninguno de ellos han podido ser solucionados pese a las declamaciones del gobierno. Es cierto, la desocupaci\u00f3n disminuy\u00f3 durante el primer a\u00f1o de cerca de 8% a 3%, pero el hecho es que todav\u00eda hay un 3% que no tiene ocupaci\u00f3n fija. En un pa\u00eds como Chile, donde Allende y Fidel se han cansado de pedirles a los obreros m\u00e1s horas de trabajo, todos estaremos de acuerdo en que estas horas pueden ser cubiertas por los actuales desocupados prorrateando las horas de trabajo pero recibiendo el salario \u00edntegro por jornada. Lo mismo sucede con la falta de alimentos vitales. Frente al cerco imperialista, el saboteo de la burgues\u00eda, y la crisis agraria y la especulaci\u00f3n de los intermediarios, no puede haber \u00absoluciones\u00bb a medias. La nacionalizaci\u00f3n total de la distribuci\u00f3n es imprescindible. El control por parte de las JAP no es suficiente, en la medida [en] que el comercio todav\u00eda est\u00e1 en manos privadas. De aqu\u00ed que el primer paso, y fundamental, sea que el Estado tome en sus manos la tarea de la distribuci\u00f3n. Claro est\u00e1 que el problema del desabastecimiento seguir\u00e1 siendo una traba hasta tanto no se elabore un plan econ\u00f3mico total, especialmente en la esfera agraria y de producci\u00f3n de art\u00edculos de consumo, pero la nacionalizaci\u00f3n de la distribuci\u00f3n no puede ser postergada hasta el momento [en] que ese plan se instrumente. Hoy d\u00eda esta consigna adquiere relevancia decisiva. En el mismo plano se ubica la cuesti\u00f3n del alza del costo de la vida. El mercado negro es una realidad que espanta, las colas cada d\u00eda son m\u00e1s largas, pero, adem\u00e1s, el precio de la canasta familiar aumenta al mismo ritmo, reduciendo, como sabemos, el poder adquisitivo de los salarios. Para las \u00faltimas elecciones la Unidad Popular levant\u00f3 una plataforma y dentro de ella se establece que el gobierno otorgar\u00e1 una compensaci\u00f3n cuatrimestral a los trabajadores, como reajuste anual. Pero lo cierto es que todos estos proyectos deben pasar primero por las c\u00e1maras legislativas. De hecho, el \u00faltimo aumento autorizado ya ha sido absorbido por el paralelo alza de los precios. Por eso, nosotros reivindicamos un consigna indiscutible en esta etapa y que es la escala m\u00f3vil de salarios. Es decir, los trabajadores y el pueblo no pueden estar esperando la sanci\u00f3n de las c\u00e1maras cada vez que aumenta el costo de la vida. Autom\u00e1ticamente, si al final de cada mes se constata el aumento de los art\u00edculos de la canasta familiar, los salarios deben ser aumentados en la misma proporci\u00f3n. Esta medida es urgente. Ya no se trata de hablar de la \u00abv\u00eda chilena\u00bb sino de recurrir a una medida elemental dentro de los propios marcos de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la vivienda no ha dejado de ser grav\u00edsima. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os de gobierno reci\u00e9n se han terminado 35.000 viviendas de las 100.000 programadas. Por eso, no se puede seguir confiando en los organismos burocr\u00e1ticos del aparato estatal sino que es necesario dar participaci\u00f3n real a los trabajadores y pobladores de las villas para que discutan ellos el plan de construcciones necesarias. Y nuestra sugerencia al respecto es que no solamente deben expropiarse las grandes residencias de la alta burgues\u00eda sino que se debe terminar con todos los rentistas, entregando las casas y departamentos a sus actuales poseedores, y, con el importe mensual de los adquirentes, financiar un plan concreto de nuevas viviendas. Pero todo esto, insistimos, controlado y dirigido por los trabajadores y los representantes de las villas.<\/p>\n<p>La plataforma electoral de la Unidad Popular termina con un cap\u00edtulo dedicado a las fuerzas armadas. All\u00ed se establece que \u00abse debe asegurar a las FFAA los medios materiales y t\u00e9cnicos y un justo y democr\u00e1tico sistema de remuneraciones, promociones y jubilaciones que garanticen a oficiales, suboficiales, clases y tropas la seguridad econ\u00f3mica durante su permanencia en las filas y las condiciones de retiro\u00bb. Es decir, no se plantea absolutamente ning\u00fan punto que cuestione el actual car\u00e1cter burgu\u00e9s del ej\u00e9rcito. La Unidad Popular ilusiona a las masas con su slogan de que en Chile el ej\u00e9rcito es \u00abprofesionalista\u00bb en vez de considerarlo, por su papel, su composici\u00f3n y direcci\u00f3n, un organismo al servicio de la clase poseedora. En este sentido, creemos indispensable su democratizaci\u00f3n total. Para ello, nosotros, sin dejar de reconocer que la pr\u00e1ctica de las armas requiere una t\u00e9cnica como cualquier otra profesi\u00f3n (y en este aspecto es un arte) debemos exigir que esta pr\u00e1ctica est\u00e9 abierta a todo el mundo y en especial a la clase trabajadora. Reclamar el derecho de todos los suboficiales y soldados de ascender a cargos de oficiales y jefes debe ser una consigna fundamental, junto con la de que los sindicatos controlen la instrucci\u00f3n militar que se imparta.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que se desconozca, lo repetimos, el car\u00e1cter profesional de la actividad. De lo que se trata es de eliminar esta profesi\u00f3n como herramienta de opresi\u00f3n de la clase dominante.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la clase obrera y sectores populares chilenos, ante la existencia de grupos paramilitares de la reacci\u00f3n, como Patria y Libertad y Comando Matus, deben crear sus propios organismos de autodefensa.<\/p>\n<p>Pero donde se resume toda la pol\u00edtica burguesa de la actual coalici\u00f3n gubernamental es en la consigna de \u00abEstado Popular\u00bb que levanta en su \u00faltimo programa eleccionario. Para los partidos de la Unidad Popular todo se limita a plantear la C\u00e1mara \u00danica, la elecci\u00f3n simult\u00e1nea del Congreso y del Presidente de la Rep\u00fablica, y facultar al Presidente para que pueda disolver el Congreso Nacional. Es decir, todas reivindicaciones que en muchos pa\u00edses capitalistas existen sin que por eso haya cambiado la naturaleza del Estado. Claro est\u00e1, la plataforma tambi\u00e9n se\u00f1ala que en la base \u00abel poder popular debe ser la expresi\u00f3n de la unidad, fortalecimiento y crecimiento de todas las organizaciones que la clase obrera y el pueblo han desarrollado para defender sus intereses y para conquistar el poder\u00bb. En oposici\u00f3n a esta fraseolog\u00eda, nosotros creemos que lo fundamental es que se llame a una asamblea constituyente que sirva para reorganizar el pa\u00eds de arriba a abajo, no solamente desde el punto de vista institucional sino econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social. A esa asamblea constituyente la clase obrera y los sectores populares ir\u00e1n a plantear <strong><em>sus soluciones<\/em><\/strong>, que no pueden ser las que hoy d\u00eda agita la Unidad Popular. Asamblea Constituyente para reorganizar el pa\u00eds es lo que deben exigir los trabajadores, sin confiar para nada en los actuales concili\u00e1bulos en los pasillos ministeriales. La reforma agraria no se puede reducir a continuar la que instrument\u00f3 Frei o a extender la posibilidad de expropiaci\u00f3n a los fundos de hasta 40 ha (ahora solo se expropia hasta las 80 ha). El campo necesita ser estimulado con el aporte de nuevas t\u00e9cnicas y con la electrificaci\u00f3n total. Para ello, tambi\u00e9n hay que elaborar un programa que observe todos estos aspectos: el surgimiento de cooperativas y el equipamiento de los grupos de autodefensa para frenar los ataques patronales, y aunque pequemos de pedantes no podemos cerrar este esbozo sin referirnos al actual aislamiento chileno.<\/p>\n<p>El apremio econ\u00f3mico actual exige que todos los pa\u00edses socialistas acudan en su ayuda. Cuba y Chile deben ya establecer una confederaci\u00f3n econ\u00f3mica que integre sus econom\u00edas, y los dem\u00e1s pa\u00edses socialistas deben concederle todos los cr\u00e9ditos posibles sin cobrar un solo peso de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no olvidemos lo que venimos repitiendo. La experiencia hist\u00f3rica ense\u00f1a que sin movilizaci\u00f3n de los obreros y campesinos no hay posibilidad de v\u00eda socialista. Por eso insistimos en la responsabilidad de los trotskistas chilenos. No se trata solamente de tener un programa amplio, con todas las consignas posibles, sino de saber determinar, en cada momento, cu\u00e1l es la que mejor ayuda a la movilizaci\u00f3n de los trabajadores. Los bolcheviques lograron tomar el poder en Rusia gracias a que supieron combinar dial\u00e9cticamente estos dos aspectos como nadie lo hab\u00eda logrado antes. Tuvieron un programa correcto y lo aplicaron correctamente llamando siempre a la movilizaci\u00f3n de las masas. El partido ruso se fortaleci\u00f3 en el transcurso de la revoluci\u00f3n de febrero a octubre porque supo llegar a ellas con las consignas justas n el momento oportuno. En una situaci\u00f3n revolucionaria esta necesidad se hace m\u00e1s perentoria que nunca. Y Chile est\u00e1 en los umbrales de una situaci\u00f3n francamente revolucionaria. Que ni el sectarismo ni el oportunismo impida[n] al trotskismo chileno estar a la altura de las circunstancias.<\/p>\n<p><strong>Contra el Golpe de Estado Imperialista. Por un Gobierno Obrero y Popular<\/strong><\/p>\n<p>Las elecciones del 4 de marzo no han cambiado la situaci\u00f3n chilena. Lo que se demostr\u00f3, con los resultados conseguidos por la Unidad Popular, es que la clase obrera y el campesinado se expresaron abiertamente contra el imperialismo y los sectores patronales opositores. Es evidente que a pesar de las concesiones hechas por Allende a los militares, del desabastecimiento, del mercado negro, del alza del costo de la vida, etc., etc., los trabajadores y, ahora, el campesinado, votaron contra la CODE con la esperanza puesta en el socialismo. Con este triunfo electoral las masas chilenas han desbaratado moment\u00e1neamente los planes de la burgues\u00eda opositora. La b\u00fasqueda del golpe en caliente, logrando el apoyo de un sector del ej\u00e9rcito, o el golpe en fr\u00edo, a trav\u00e9s del juicio pol\u00edtico de Allende, han perdido posibilidades inmediatas. Pero la burgues\u00eda no ha perdido las esperanzas de desplazar del gobierno [a] la Unidad Popular, al cual no considera \u00absu\u00bb gobierno. Despu\u00e9s de las elecciones los problemas siguen estando planteados. La burgues\u00eda reaccionaria tratar\u00e1, como lo ha hecho hasta ahora, de utilizar todas las vacilaciones y dudas del gobierno de Allende para desprestigiarlo ante las masas y posibilitar su derrota electoral, en el peor de los casos en 1974, al mismo tiempo que se aprovechar\u00e1 de estas vacilaciones para aumentar la cuota de plusval\u00eda en detrimento de las masas explotadas. No nos olvidemos [de] que hasta ahora todo lo conseguido por el gobierno de Allende ha sido con el consentimiento de la propia burgues\u00eda. Tanto las nacionalizaciones como la reforma agraria fueron hechas utilizando los \u00abinstrumentos\u00bb legales conferidos por la patronal chilena. Es corriente o\u00edr decir en Chile que gracias a la \u00abhabilidad\u00bb de Allende se ha podido nacionalizar el cobre, carb\u00f3n, hierro, salitre y cemento. Y esto no es verdad. Un sector de la burgues\u00eda opositora, en especial la Democracia Cristiana, apoy\u00f3 esas medidas con la intenci\u00f3n [de] que la plusval\u00eda retaceada al imperialismo fuera repartida mejor entre los nuevos sectores burgueses desarrollados en los \u00faltimos a\u00f1os. Lo mismo podemos decir con respecto a la reforma agraria. Importantes sectores de la propia burgues\u00eda opositora no vieron con malos ojos que se iniciara la reforma agraria. Los industriales ligados al mercado interno y preocupados por su expansi\u00f3n dieron el aval para que se realizara con la esperanza, tambi\u00e9n, de que nuevos sectores consumidores se incorporaran al mercado con un gran poder adquisitivo. Lo hecho por Allende no hay que magnificarlo, entonces. No ha sido su habilidad lo que le ha permitido ciertos logros sino su pol\u00edtica de no transgredir los l\u00edmites tolerados por la propia burgues\u00eda opositora. Pero es evidente que esta situaci\u00f3n no puede sostenerse en forma indefinida. Las masas, que ya est\u00e1n sufriendo las consecuencias de esa pol\u00edtica, pugnar\u00e1n por profundizar el proceso. No es cierto que se conformar\u00e1n con \u00abun gobierno de m&#8230; aunque sea de ellos\u00bb. Frente al enemigo no dudar\u00e1n en defenderlo, pero a medida que vean su inoperancia buscar\u00e1n las formas de superarlo sin caer en lo viejo y conocido. Por su parte, la burgues\u00eda opositora tampoco est\u00e1 dispuesta a mantener una situaci\u00f3n inestable por mucho tiempo. El plazo puede ser hasta 1974, fecha de la renovaci\u00f3n presidencial, pero de lo que debemos estar seguros es que el gobierno de la Unidad Popular, pese a su pol\u00edtica de concesiones a la burgues\u00eda industrial y comercial, no es considerado por esta como su gobierno. De aqu\u00ed que la actual etapa en Chile no solo debe ser definida como prerrevolucionaria sino de una inestabilidad creciente que puede llevar al gobierno de Allende a una situaci\u00f3n parecida a la que se dio en Rusia con la asunci\u00f3n de Kerensky. Nosotros, que nos hemos negado a considerar a la Unidad Popular un gobierno de Frente Popular, no descartamos la posibilidad de que degenere en un kerenkismo abierto. Todav\u00eda no estamos en esta etapa en Chile, aunque veamos elementos que nos acercan. La inestabilidad de la situaci\u00f3n no puede ser ocultada con velos como la de los resultados electorales. El gobierno de Allende oscila actualmente entre la presi\u00f3n del imperialismo y la del movimiento obrero. Pero este rol de \u00e1rbitro que intenta jugar no puede mantenerse indefinidamente en medio de la profundizaci\u00f3n de la lucha de clases. La burgues\u00eda opositora vino acentuando su ofensiva hasta las elecciones, pero el movimiento obrero no fue derrotado ni mucho menos. El freno del gobierno y de los partidos de la Unidad Popular no lograron mellar su esp\u00edritu combativo, y aunque la larga tradici\u00f3n parlamentarista ha calado hondo entre los trabajadores, la propia escalada burguesa, al intensificar la lucha de clases, ha ido revirtiendo el proceso. Pero estos aspectos positivos chocan con una realidad tambi\u00e9n cierta: en Chile no existe el partido revolucionario como exist\u00eda en la Rusia de Kerensky. El partido bolchevique chileno todav\u00eda tiene que ser construido. Nuestra opini\u00f3n es que este partido ser\u00e1 una cosa totalmente nueva. Quienes se juegan al MIR o a la izquierda socialista, creemos, se equivocan.<\/p>\n<p>Pero de lo que estamos seguros es que este partido surgir\u00e1 del frente \u00fanico de las corrientes que se desprendan de los actuales grupos y partidos existentes. La juventud socialista se ha ido radicalizando cada vez m\u00e1s. Pero este fen\u00f3meno ya se ha dado otras veces. Por su propia estructura, la direcci\u00f3n del Partido siempre autoriz\u00f3 la existencia de un ala izquierda desorganizada. A imagen de los partidos burgueses que toleran dirigentes y grupos que se autodenominan de izquierda, el Partido Socialista chileno tambi\u00e9n ha sabido mantener esa \u00abimagen democr\u00e1tica\u00bb. El problema est\u00e1 [en] que en la medida [en] que no se estructura y no combate con m\u00e9todos bolcheviques las capitulaciones de su direcci\u00f3n real, lo \u00fanico que hace esta izquierda es convalidar, lamentablemente, esas capitulaciones. Por eso, nosotros decimos que el partido de la revoluci\u00f3n chilena tiene que ser construido, y para ello los trotskistas deber\u00e1n elaborar tambi\u00e9n una correcta pol\u00edtica de frente \u00fanico revolucionario. En este sentido discrepamos con An\u00edbal Quijano quien, en su revista <em>Sociedad y Pol\u00edtica<\/em> n.\u00b0 2, editada en Per\u00fa, se\u00f1ala err\u00f3neamente que el \u00abascenso de las masas puede hacer que hasta el propio Partido Comunista se adapte a su combatividad\u00bb. La situaci\u00f3n chilena obliga a que los revolucionarios conscientes impulsen la construcci\u00f3n del partido revolucionario sin confiar en que las masas lo hagan nacer por generaci\u00f3n espont\u00e1nea. Las condiciones objetivas son favorables, y quienes las ilusionan con la v\u00eda pac\u00edfica hacia el socialismo est\u00e1n frenando el proceso revolucionario que, con su car\u00e1cter permanente, es el \u00fanico que puede posibilitar en Chile la instalaci\u00f3n de una segunda rep\u00fablica socialista. Los revolucionarios chilenos tienen \u00abla palabra\u00bb.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] El Partido Socialista, que con posterioridad al fracaso del Frente Popular del 36\/38 hab\u00eda roto lanzas con el PC y se hab\u00eda dividido, a la muerte del presidente R\u00edos sigui\u00f3 su misma trayectoria: decidi\u00f3 su apoyo a Duhalde entrando en el nuevo gobierno burgu\u00e9s con tres ministros.<\/p>\n<p>Posteriormente, cuando se convoca a nuevas elecciones presidenciales para el per\u00edodo 46-52, el partido se debati\u00f3 en medio de las contradicciones m\u00e1s agudas. El virus parlamentarista, la pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n de clases, hab\u00edan mellado hasta los \u00faltimos atisbos de independencia de clase. Seg\u00fan dice Chel\u00e9n Rojas en <em>Trayectoria del Socialismo<\/em>: \u00abPara evitar la verg\u00fcenza de una nueva, no queda otra salida que proclamar a Bernardo Ib\u00e1\u00f1ez Secretario General del Partido, pero esta medida, que salva a medias la disciplina, no puede impedir que una gran parte de los efectivos socialistas le nieguen el apoyo a su propio candidato\u00bb. Este juicio tambi\u00e9n es confirmado por Oscar Waiss Band quien en el <em>Drama Socialista<\/em>, en la p\u00e1g. 48 dice: \u00abEl paso socialista por el gobierno de Duhalde dej\u00f3 la misma huella que el paso de los camellos en las arenas del desierto\u00bb.<\/p>\n<p>[2] El PS, que despu\u00e9s del apoyo a Duhalde intent\u00f3 un reajuste en su l\u00ednea se neg\u00f3 a cooperar con Gonz\u00e1lez Videla. Allende es elegido secretario general y constituyen el FRAS con la Falange Nacional, con el Partido Radical Democr\u00e1tico, y con los Agrarios Laboristas.<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica provoca una nueva divisi\u00f3n, todo un sector colaboracionista apoya al gobierno y la ley Maldita, que es retribuido con tres puestos ministeriales adem\u00e1s de ser reconocido como el \u00fanico PS.<\/p>\n<p>[3] Ver Secci\u00f3n Documentos, de Le\u00f3n Trotsky, \u201c\u00bfLa URSS, ni estado obrero ni estado burgu\u00e9s?\u201d<\/p>\n<p>[4] <em>Tesis sobre Oriente<\/em> &#8211; IV Congreso de la Tercera Internacional (<em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> n.\u00b0 8\/9, p. 48).<\/p>\n<p>[5] <em>Tesis sobre Oriente<\/em> &#8211; IV Congreso de la Tercera Internacional (<em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> n.\u00b0 08\/9, p. 47).<\/p>\n<p>[6] \u201cLos gobiernos latinoamericanos y la lucha revolucionaria\u201d (<em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> n.\u00b0 8\/9, pp. 10-11).<\/p>\n<p>[7] <em>Tesis sobre Oriente<\/em> &#8211; IV Congreso de la Tercera Internacional (<em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> n.\u00b0 8\/9, p. 46).<\/p>\n<p>Recopilaci\u00f3n de textos: Archivo Le\u00f3n Trotsky.<\/p>\n<p>Edici\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para comprender mejor el proceso chileno, en especial el ascenso de finales de los a\u00f1os \u201960 y comienzos de los \u201970, la subida del gobierno del frente popular de Allende, y el golpe de Pinochet que, con una represi\u00f3n sanguinaria, impuso un r\u00e9gimen contrarrevolucionario, as\u00ed como la heroica lucha de los trabajadores chilenos contra esa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":57951,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2677,8349,6482,2781],"tags":[14918,14917,14919,14915,14916,3535,14920],"class_list":["post-57935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-chile","category-debates","category-historia","category-latinoamerica","tag-adonde-va-chile","tag-corriente-morenista","tag-ernesto-gonzalez","tag-especial-chile","tag-gobierno-allende","tag-historia-2","tag-revista-de-america-n-10"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pinochet-Allende.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pinochet-Allende.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","categories_names":["Chile","Debates","Historia","Latinoam\u00e9rica"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57935"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57967,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57935\/revisions\/57967"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}