{"id":57498,"date":"2019-11-04T09:07:18","date_gmt":"2019-11-04T12:07:18","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=57498"},"modified":"2024-11-03T13:30:39","modified_gmt":"2024-11-03T13:30:39","slug":"el-crack-de-1929","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-crack-de-1929\/","title":{"rendered":"El \u201ccrack\u201d de 1929"},"content":{"rendered":"<p><em>Acaban de cumplirse los 90 a\u00f1os del recordado \u201ccrack\u201d econ\u00f3mico de 1929. Reproducimos aqu\u00ed, el cap\u00edtulo 3 del libro <strong>El car\u00e1cter del sistema financiero y de su crisis<\/strong> de Alejandro Iturbe (2009)<\/em>.<!--more--><\/p>\n<p><strong><em>La especulaci\u00f3n parasitaria y la crisis de 1929\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p>El surgimiento del capital financiero y su exportaci\u00f3n a los pa\u00edses atrasados, rasgo central del imperialismo, mejor\u00f3 las condiciones para la obtenci\u00f3n de una tasa media de ganancia satisfactoria, como analizaba Lenin. Por eso mismo, y simult\u00e1neamente, <strong>crea tambi\u00e9n las condiciones para la existencia de un volumen cada vez mayor de \u201ccapitales excedentes\u201d sin posibilidades de inversiones rentables en la producci\u00f3n<\/strong>. Es el \u201ccapitalismo excesivamente maduro\u201d del que hablaba Lenin.<\/p>\n<p>El resultado es que estos \u201ccapitales excedentes\u201d se vuelcan a la especulaci\u00f3n financiera; es decir, a parasitar la plusval\u00eda extra\u00edda en otras ramas de la econom\u00eda. Un proceso que se ve potenciado por la \u201carquitectura especulativa\u201d que se ha ido construyendo para compensar esa necesidad de ganancias con la creaci\u00f3n de \u201ccapital ficticio\u201d.<\/p>\n<p>A diferencia del capital invertido en la producci\u00f3n, cuyos ritmos de reproducci\u00f3n quedan determinados por los ciclos propios de este proceso, el capital especulativo tiene una \u201cagilidad\u201d mucho mayor y se mueve r\u00e1pidamente de un sector a otro, buscando \u201cnichos\u201d, situaciones coyunturales favorables y creando sus propios mecanismos, como las \u201cburbujas especulativas\u201d.<\/p>\n<p>En la medida en que el volumen de estos capitales crece cada vez m\u00e1s, y a mayor velocidad que el capital productivo, crece tambi\u00e9n su proporci\u00f3n dentro del total de capital circulante. De esta forma, <strong>el conjunto del sistema capitalista imperialista toma un car\u00e1cter cada m\u00e1s especulativo y parasitario, y esta tendencia se transforma en uno de sus rasgos centrales.<\/strong><\/p>\n<p>Algunos autores consideran, incluso, que el <em>\u201ccapital especulativo parasitario\u201d<\/em> debe analizarse como una categor\u00eda diferente del \u201ccapital financiero\u201d definido por Hilferding. Ser\u00eda <em>\u201cel resultado de la conversi\u00f3n de la forma autonomizada del capital bancario o portador de intereses cuando sobrepasa los limites necesarios para el funcionamiento normal del capital industrial\u201d <\/em>(Reinaldo Carcanholo-Paulo Nakatani, <em>El capital especulativo parasitario<\/em>).<\/p>\n<p><strong>La falsa diferenciaci\u00f3n entre burgues\u00eda financiera\u2013especuladora y burgues\u00eda productiva<\/strong><\/p>\n<p>En este punto, es necesario rebatir uno de los mitos con que la crisis actual es explicada por diversos economistas burgueses e, incluso, de izquierda: el supuesto antagonismo entre una \u201cburgues\u00eda productiva\u201d (que, incluso siendo explotadora, en \u00faltima instancia, jugar\u00eda un papel positivo) y una burgues\u00eda financiera-especulativa (la \u201cmala de la pel\u00edcula\u201d).<\/p>\n<p>El mito parte de la extrapolaci\u00f3n de elementos parciales que el \u201csentido com\u00fan\u201d percibe en el funcionamiento econ\u00f3mico. Es evidente que, a partir de las inversiones burguesas en f\u00e1bricas, campos, minas o campos petroleros, existe una econom\u00eda que produce nueva riqueza, y tambi\u00e9n, que gran parte de la \u201cesfera financiera\u201d parasita la riqueza producida en aquella econom\u00eda \u201creal\u201d.<\/p>\n<p>Pero es completamente equivocado considerar que la burgues\u00eda productiva y la financiera (o, lo que es lo mismo, las formas activa y monetaria del capital) est\u00e1n enfrentadas y son antag\u00f3nicas. O que, en su actual fase imperialista, es posible la existencia de un \u201ccapitalismo plenamente productivo\u201d,\u00a0 con un sector financiero que s\u00f3lo se limite a financiar la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es necesario recordar que el concepto de \u201ccapital financiero\u201d implica la fusi\u00f3n altamente centralizada de los capitales bancario y productivo, bajo el predominio del primero. Si consideramos el gran capital, especialmente el imperialista, la burgues\u00eda bancaria (financiera) es tambi\u00e9n industrial y viceversa. Ser\u00eda muy largo enumerar los vasos comunicantes (en personas e inversiones cruzadas) que expresan esta fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un hecho que desmiente el mito de la \u201cburgues\u00eda puramente productiva\u201d es que todas las grandes empresas industriales poseen fuert\u00edsimos departamentos de inversiones financieras. En la automotriz GM, esta divisi\u00f3n (la GMAC) fue la primera que sufri\u00f3 la crisis que hoy se extendi\u00f3 a toda la empresa (debi\u00f3 ser vendida en 2007 al fondo de inversi\u00f3n Ceberbus).\u00a0 La \u201cburgues\u00eda productiva\u201d invierte sus \u201cganancias excedentes\u201d en la especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos dos ejemplos de esta \u201cdoble mano\u201d producci\u00f3n-especulaci\u00f3n. Durante la crisis de la d\u00e9cada de 1970, las ganancias obtenidas en la especulaci\u00f3n financiera en Argentina fueron muy importantes para que la Ford sobreviviera a nivel mundial. Al mismo tiempo, una parte de los capitales especulativos invierten en \u201csectores productivas\u201d, si coyunturalmente les conviene, como sucedi\u00f3, en a\u00f1os recientes, con la burbuja inmobiliaria y de la industria de la construcci\u00f3n en EE.UU (\u00e9ste \u00faltimo, un sector claramente \u201cproductivo\u201d).<\/p>\n<p>Es cierto que existen sectores burgueses que se dedican exclusivamente a la especulaci\u00f3n financiera pura sin ninguna ligaz\u00f3n con la producci\u00f3n (los llamados \u201cbuitres\u201d).\u00a0 Pero son, en realidad, sectores bastante minoritarios si se considera al conjunto de la burgues\u00eda. En \u00faltima instancia, son el resultado de la exacerbaci\u00f3n de la tendencia especulativa de todo el sistema capitalista. Es decir, de la l\u00f3gica de la f\u00f3rmula D-D\u2019, buscando aquellas inversiones que den mayor ganancia en el m\u00e1s corto plazo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se forma una \u201cburbuja\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los mecanismos cl\u00e1sicos de la especulaci\u00f3n son las llamadas \u201cburbujas\u201d. Cuando una cierta cantidad de capitales especulativos se concentra sobre un determinado mercado nacional o internacional (acciones, inmuebles, comodities, etc.), aumenta artificialmente la demanda de estos bienes o activos, y se origina una \u201cburbuja\u201d, en la que sus precios suben mucho m\u00e1s all\u00e1 de toda base real.<\/p>\n<p>Las bolsas de valores son lugares especialmente propicios para la especulaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de burbujas. Tal como vimos, en ellas se compran y venden las acciones de las grandes empresas y bancos y una sobredemanda generada por capitales especulativos puede lleva sus precios mucho m\u00e1s all\u00e1 de su \u201cvalor patrimonial\u201d.<\/p>\n<p>Esto se ve favorecido porque en la bolsa s\u00f3lo est\u00e1 disponible para su compra-venta una cantidad limitada de acciones; por ejemplo, una fracci\u00f3n de 10 al 20% del capital total de las empresas. Por eso, se puede provocar un movimiento ascendente de sus precios con un volumen de capital especulativo bastante menor que el capital efectivamente actuante en la producci\u00f3n. Pero al subir el precio de las acciones \u201ccomercializables\u201d, todas las acciones de esa empresa tambi\u00e9n suben su cotizaci\u00f3n, a veces a muy alta velocidad (por ejemplo, duplic\u00e1ndose en un a\u00f1o).<\/p>\n<p>Se crea as\u00ed un gran capital ficticio y todos los poseedores de acciones encuentran que, ese a\u00f1o, \u201cduplicaron\u201d su capital. Otras empresas menores que no cotizan en bolsa tambi\u00e9n ven aumentado el precio de su capital. Por ejemplo, si sube el precio de las acciones de una gran empresa automotriz, las empresas autopartistas y proveedoras tambi\u00e9n acompa\u00f1an el movimiento ascendente. Durante un per\u00edodo, la \u201cburbuja\u201d (creada por los capitales especulativos, primero, m\u00e1s el capital ficticio, despu\u00e9s) act\u00faa como un factor dinamizador de otras ramas econ\u00f3micas y de la econom\u00eda en su conjunto. El dinero y las ganancias parecen surgir de la nada.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo (contra las previsiones de Hilferding de que el capitalismo monopolista permitir\u00eda controlar, por lo menos a nivel nacional, la \u201canarqu\u00eda\u201d capitalista), la econom\u00eda en su conjunto adquiere una fragilidad y una volatilidad mucho mayor al estar basada, en gran medida, sobre esa \u201cburbuja\u201d y esa afluencia constante de capitales al sector \u201cinflado\u201d. En otras palabras, prepara \u201canarqu\u00edas\u201d y crisis mucho mayores.<\/p>\n<p>En alg\u00fan punto, la \u201cburbuja\u201d empieza a desinflarse. La \u201cpinchadura\u201d aparece, a primera vista, como un resultado de factores espec\u00edficos (el mal balance de una empresa importante) o un factor \u201cexterno\u201d a la econom\u00eda (una guerra o un hecho importante de la lucha de clases). Pero, en \u00faltima instancia, ella refleja la causa m\u00e1s estructural de las crisis capitalistas: la ca\u00edda de la tasa de ganancia que va a verse agravada por esta sobreabundancia de capitales. El agotamiento de la burbuja va a impactar negativamente sobre el resto de las ramas de la econom\u00eda, empujando hacia una crisis econ\u00f3mica generalizada. Fue lo que ocurri\u00f3 en el \u201ccrack\u201d de 1929.<\/p>\n<p><strong>El \u201ccrack\u201d de 1929<\/strong><\/p>\n<p>El jueves 24 de octubre de 1929 qued\u00f3 registrado en la historia como el \u201cjueves negro\u201d ya que ese d\u00eda comenzaron a derrumbarse los precios de las acciones en la Bolsa de Nueva York (NYSE), el mayor mercado de capitales del mundo, ubicada en el distrito financiero de Wall Street. El derrumbe continu\u00f3 todo el mes siguiente.\u00a0 Este proceso, tambi\u00e9n conocido como el \u201ccrack de 1929\u201d, dio inicio a la llamada Gran Depresi\u00f3n, en EE.UU. y el resto de los pa\u00edses capitalistas (posiblemente, la mayor crisis econ\u00f3mica de la historia del sistema capitalista).<\/p>\n<p>El crack fue precedido por un per\u00edodo de cinco a\u00f1os de alza continua del precio de las acciones: el \u00edndice Dow Jones (medidor promedio de las acciones de empresas industriales) hab\u00eda quintuplicado su valor, alcanzando su nivel m\u00e1ximo de 381,17, el 3 de septiembre de 1929. Despu\u00e9s, comenz\u00f3 a oscilar con tendencia descendente hasta que se derrumb\u00f3 el 24 de octubre y en los d\u00edas siguientes, con millones de acciones que intentaban ser vendidas y que, en la mayor\u00eda de los casos, no encontraban compradores.<\/p>\n<p>El 13 de noviembre, el Dow Jones cerr\u00f3 a 198,60 (un poco m\u00e1s de la mitad del valor m\u00e1ximo alcanzado). A pesar de los esfuerzos de los grandes bancos, como el JP Morgan, el Chase y el National City Bank, para comprar acciones de ciertas empresas, que consegu\u00edan algunas recuperaciones temporarias, la tendencia decreciente contin\u00fao hasta el 8 de julio de de 1932, en que el Dow Jones toc\u00f3 su piso de 41,89 (el m\u00e1s bajo desde el siglo XIX). Las acciones de las empresas industriales hab\u00edan perdido, en promedio, un 89% de su valor y ca\u00edan a poco m\u00e1s de la mitad del precio que ten\u00edan en 1923. El Dow Jones reci\u00e9n recuperar\u00eda en 1954 \u00edndices similares a los anteriores al crack.<\/p>\n<p><strong>Algunos datos del crack<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo la p\u00e9rdida de los primeros d\u00edas (un 48%) signific\u00f3 una disminuci\u00f3n de la cotizaci\u00f3n del capital empresario equivalente a 30.000 millones de d\u00f3lares de la \u00e9poca. Para que se tenga una idea: esta cifra representaba diez veces el presupuesto anual del gobierno federal de EE.UU. y mucho m\u00e1s de lo que el pa\u00eds hab\u00eda gastado en la I Guerra Mundial. Verdaderamente, una gigantesca quema de capitales que devor\u00f3 primero al capital ficticio, luego al especulativo y, finalmente, arrastr\u00f3 consigo tambi\u00e9n una parte del capital productivo.<\/p>\n<p>Las causas del crack de 1929 (y la posibilidad de que se repita una crisis de esa magnitud) todav\u00eda son debatidos por economistas e historiadores. El elemento inmediato que la desencaden\u00f3 fue un hecho hoy meramente anecd\u00f3tico: la posible aprobaci\u00f3n en el Congreso del Acta de Tarifas Smoot-Hawley. Las causas profundas son, desde nuestro punto de vista, la ca\u00edda de la tasa de ganancia<strong> potenciada<\/strong> por el fabuloso crecimiento de los capitales especulativo y ficticio que lo antecedi\u00f3.<\/p>\n<p>Proceso que fue precedido y acompa\u00f1ado por una fabulosa concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n de capitales. Trotsky se\u00f1ala, en su art\u00edculo <em>El marxismo y nuestra \u00e9poca<\/em> que, en EE.UU., en 1929, si bien exist\u00edan unas 300.000 sociedades empresarias en el pa\u00eds, s\u00f3lo 200 de ellas controlaban el 49,2 % del total de capital existente. En 1933, es decir cuando la crisis comenzaba a dejar su piso, la cifra hab\u00eda crecido a 56%. Algo que, a su vez, se basaba en un gran aumento de la explotaci\u00f3n de los trabajadores: mientras la producci\u00f3n industrial hab\u00eda crecido un 50% entre 1920 y el inicio de la crisis, los salarios totales pagados s\u00f3lo lo hab\u00edan hecho un 30%. Es decir, incluso en plena \u00e9poca de \u201cvacas godas\u201d, la tasa de explotaci\u00f3n hab\u00eda crecido m\u00e1s del 15%.<\/p>\n<p>La crisis tuvo grav\u00edsimas consecuencias sobre la mayor\u00eda del pueblo estadounidense, salvo claro est\u00e1 las \u201c200 familias\u201d que se enriquec\u00edan cada vez m\u00e1s. La renta nacional (un c\u00e1lculo derivado del PIB) cay\u00f3 de 81.000 millones de d\u00f3lares, en 1929, a 40.000 millones (\u00a1menos de la mitad!), en 1932. Algunos burgueses o peque\u00f1o-burgueses, que hab\u00edan jugado todos sus ahorros y propiedades en la especulaci\u00f3n, se suicidaban. Pero donde el impacto fue terrible fue en la clase trabajadora y las masas. Lleg\u00f3 a haber cerca de 20.000.000 de desocupados y, en los inicios de la d\u00e9cada de 1930, el propio presidente Roosevelt dec\u00eda que cerca de un tercio de los estadounidenses estaba <em>\u201csubalimentado, mal vestido y vive en condiciones indignas para un ser humano\u201d<\/em> (citado por Trotsky).<\/p>\n<p>EE.UU. produc\u00eda, en 1929, el 40% del PIB mundial y la crisis se extendi\u00f3 a los pa\u00edses imperialistas europeos y a todo el mundo capitalista, con fuerte impacto en Alemania. Es decir, adem\u00e1s de sus profundas consecuencias econ\u00f3micas y sociales, tuvo grandes consecuencias pol\u00edticas que abarcan hasta la II Guerra Mundial. La pregunta que cabe hacerse es si puede volver a producirse una crisis de esta magnitud o si los mecanismos creados por el capitalismo son capaces de evitarla. Desde nuestro punto de vista, las tendencias que ya analizamos y las que veremos m\u00e1s adelante plantean que es perfectamente posible que se repita una crisis de esta profundidad, o incluso mayor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acaban de cumplirse los 90 a\u00f1os del recordado \u201ccrack\u201d econ\u00f3mico de 1929. 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