{"id":53498,"date":"2019-03-17T15:05:07","date_gmt":"2019-03-17T17:05:07","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=53498"},"modified":"2019-03-17T15:05:07","modified_gmt":"2019-03-17T17:05:07","slug":"alemania-nazi-la-economia-capitalista-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/alemania-nazi-la-economia-capitalista-la-guerra\/","title":{"rendered":"Alemania nazi: la econom\u00eda capitalista en la guerra"},"content":{"rendered":"<p><em>Las impresionantes victorias militares de Alemania y, sobre todo, el colapso de Francia gener\u00f3 una serie de teor\u00eda improvisadas, que surgieron como setas despu\u00e9s de la lluvia. Estas teor\u00edas, a pesar de ser diversas, se unen para postular el nacimiento de un nuevo sistema social. El punto de concordancia entre estos innovadores es que el fascismo est\u00e1 movi\u00e9ndose en direcci\u00f3n a un sistema social que no es m\u00e1s capitalismo. Aunque los cambios en el mapa pol\u00edtico de Europa expliquen psicol\u00f3gicamente el surgimiento de nuevas teor\u00edas, ellas son, sin embargo, incapaces de presentar una base l\u00f3gica. <\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Marc Loris (seud\u00f3nimo de Jean van Heijenoort) [1]. Publicado en: <em>Cuarta Internacional<\/em>, diciembre de 1941, pp. 313-316<\/p>\n<p>Una diferencia en la estrategia militar, evidentemente, ofrece poco terreno para inferir una diferencia en los sistemas sociales. En realidad, cada sistema social posee diversas estrategias correspondientes a las diversas etapas de su desarrollo, o, m\u00e1s precisamente, corresponden a la capacidad de los l\u00edderes pol\u00edticos y militares de adaptar la ciencia de la guerra a cada nueva fase de ese desarrollo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la nueva estrategia, es la econom\u00eda alemana desde 1936 la que ofrece a los te\u00f3ricos improvisadores su arsenal de argumentos m\u00e1s f\u00e9rtil. Hitler, seg\u00fan dicen, expropi\u00f3 a los capitalistas, el sistema antiguo est\u00e1 muerto, etc. El m\u00e9todo es simple. Consiste en ver la econom\u00eda alemana actual enteramente separada de la que le antecedi\u00f3 y entonces sus caracter\u00edsticas son tan distorsionadas que parecen \u201cno capitalistas\u201d y finalmente un nombre sonoro como \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d, o cualquier otro r\u00f3tulo que alcance la imaginaci\u00f3n, est\u00e1 adherido a la improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para resolver un problema de tal magnitud, como la sucesi\u00f3n de dos sistemas sociales, es imperativo evitar un per\u00edodo muy breve de la historia. Es peligroso determinar la forma de una curva simplemente extendiendo un segmento muy corto. Para saber d\u00f3nde estamos y para d\u00f3nde vamos, comenzaremos por una breve revisi\u00f3n del pasado. En particular, un examen de la primera gran guerra imperialista nos ense\u00f1ar\u00e1 exactamente cu\u00e1les son las nuevas caracter\u00edsticas de la lucha actual.<\/p>\n<p><strong>Una Breve Rese\u00f1a Hist\u00f3rica<\/strong><\/p>\n<p>En 1914, las grandes potencias entraron en la guerra preparadas para un conflicto corto. Las medidas tomadas en la esfera econ\u00f3mica dif\u00edcilmente superaron la adquisici\u00f3n de estoques de botas y municiones. Pero, los primeros meses de guerra trajeron dos grandes sorpresas. Primero, la guerra se neg\u00f3 a terminar r\u00e1pidamente; en segundo lugar, el consumo de armamentos confundi\u00f3 la imaginaci\u00f3n &#8211; las municiones que exigieron muchos meses para ser almacenadas se agotaron en pocas horas. Confrontada con una demanda tremendamente aumentada, la industria se vio prontamente en apuros. Toda la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica amenaz\u00f3 entrar en colapso. El Estado tuvo que intervenir y emitir comandos rudos para emerger del caos. En todos los principales pa\u00edses beligerantes, el mismo fen\u00f3meno se manifest\u00f3: en Francia, Inglaterra, Alemania.<\/p>\n<p>Pero el \u00faltimo fue el que asumi\u00f3 la forma m\u00e1s acabada. La raz\u00f3n fundamental para ello era la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica central de Alemania: la dificultad de sus comunicaciones con el mercado mundial en tiempos de guerra, su falta de acceso a fuentes de materias primas en las colonias y, despu\u00e9s, el bloqueo brit\u00e1nico. El pa\u00eds se torn\u00f3 una fortaleza sitiada. Adem\u00e1s de las materias primas, las necesidades vitales se tornaron escasas con rapidez. Los precios se dispararon. El gobierno fij\u00f3 precios m\u00e1ximos y luch\u00f3 contra la especulaci\u00f3n y el ac\u00famulo, pero tuvo poco \u00e9xito y en poco tiempo fue forzado a solicitar todos los suplementos y a distribuirlos con base en el racionamiento individual. Bajo la iniciativa y el control estatales, se crearon corporaciones para cada producto alimenticio. Estas compraron toda la producci\u00f3n a un precio fijado por el gobierno y dividieron carteles para promover nuevos y despu\u00e9s incluso imponer su formaci\u00f3n (Zwangs syndisierung). El propio gobierno form\u00f3 corporaciones para la asignaci\u00f3n de ciertos materiales industriales b\u00e1sicos. El comercio exterior se torn\u00f3 la funci\u00f3n de un bur\u00f3 gubernamental; el mercado de cambio fue similarmente controlado. El consumo de naturaleza no militar era r\u00edgidamente restringido. Los intermediarios y los comerciantes en general vieron su papel disminuir enormemente. El Reichstag oy\u00f3 innumerables quejas de liberales amedrentados por esa invasi\u00f3n del Estado, mientras los socialdem\u00f3cratas, ansiosos por justificar su sumisi\u00f3n al Estado imperialista, saludaron la llegada del \u201csocialismo de Estado\u201d.<\/p>\n<p>Con el fin de la guerra, el sistema de control estatal desapareci\u00f3, tanto en Alemania como en otros pa\u00edses. Eso no significa, sin embargo, que el capitalismo emergi\u00f3 de la guerra exactamente de la misma forma en que hab\u00eda entrado. \u00a1Al contrario! La intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda tom\u00f3 nuevas formas, sobre las que no necesitamos detenernos aqu\u00ed. el punto esencial es que la movilizaci\u00f3n estatal de la econom\u00eda, que asegur\u00f3 una producci\u00f3n formidable de armamentos, se mostr\u00f3 incapaz de sobrevivir a la guerra, menos de elevar el nivel de las fuerzas productivas y conducir el capitalismo hacia fuera de su callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo la econom\u00eda de guerra, que reina hoy en Alemania, difiere de la de 1915-1918? Cuatro diferencias importantes aparecen: primero, la econom\u00eda fue colocada en pie de guerra a fines de 1936, tres a\u00f1os antes de la declaraci\u00f3n formal de guerra; segundo, el aparato estatal alem\u00e1n est\u00e1 en manos del partido nazi; tercero, el control estatal de la econom\u00eda es m\u00e1s amplio que en la \u00faltima guerra; cuarto, el capitalismo est\u00e1 veinte a\u00f1os m\u00e1s viejo. Vamos a examinar atentamente cada una de esas diferencias.<\/p>\n<p><strong>Intervenci\u00f3n del Estado en 1936-1939<\/strong><\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de la econom\u00eda de guerra (Wehrwirtschaft) en tiempo de paz, ya a fines de 1936, es un problema pol\u00edtico muy importante. Pero qued\u00f3 claro desde el inicio, que la guerra era el \u00fanico objetivo de la Wehrwirtschaft. En la guerra, encontr\u00f3 su continuaci\u00f3n l\u00f3gica y, sin guerra, ser\u00eda inconcebible.<\/p>\n<p>Consecuentemente, cuando la cuesti\u00f3n envuelve una cuesti\u00f3n tan fundamental como la naturaleza de un sistema social, esa diferencia de la primera Guerra Mundial asume un car\u00e1cter epis\u00f3dico, especialmente si tenemos en mente el hecho de que la Europa de 1936-1939 estaba en una situaci\u00f3n de guerra latente. Consciente o inconscientemente, el evangelio de un \u201cnuevo orden\u201d en Alemania debe mucha de su popularidad a la fuerza del poder estatal, comandado por un partido fascista. Declaraciones anticapitalistas no faltaban a la confusi\u00f3n de la demagogia fascista antes de 1933. \u00bfLa \u201crevoluci\u00f3n\u201d de las clases medias, que llevaron a Hitler al poder, no tendr\u00eda base econ\u00f3mica? \u00bfY no es esa \u201crevoluci\u00f3n\u201d, precisamente, el acto de disciplinar el capital por el Estado del que somos testigos ahora en Alemania? Incluso un examen superficial de la econom\u00eda alemana de 1933 a 1941 da un golpe irreparable a esa f\u00e1bula.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n del capital avanzaron a pasos largos desde 1933. Las grandes corporaciones crecieron a costa de las peque\u00f1as. El comercio al por menor permanece en condiciones de inanici\u00f3n. El Estado nazi intervino activamente para acelerar la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, por ejemplo, acelerando la transformaci\u00f3n de millares de artesanos en obreros o soldados. Pero, adem\u00e1s de tales medidas directas, todo el control estatal de la econom\u00eda act\u00faa a favor de los grandes contra los peque\u00f1os capitalistas. La burocracia nazi act\u00faa de forma mucho m\u00e1s arbitraria e independiente en relaci\u00f3n a los peque\u00f1os capitalistas (por no citar a los artesanos) y es mucho m\u00e1s \u201ccomplaciente\u201d en presencia de los grandes. La reglamentaci\u00f3n del comercio exterior favoreci\u00f3 enormemente a las grandes empresas y permiti\u00f3 que aplastasen a sus peque\u00f1os y medianos competidores en ese campo. La centralizaci\u00f3n del Estado se combin\u00f3 con la centralizaci\u00f3n econ\u00f3mica &#8211; el mismo fen\u00f3meno que se observ\u00f3 durante la primera guerra imperialista. Ese proceso es una refutaci\u00f3n directa del \u201canticapitalismo\u201d nazi, que supuestamente deber\u00eda enriquecer a las clases medias, que llevaron el partido al poder. Bajo el disfraz de frases demag\u00f3gicas, la burocracia nazi desempe\u00f1a el mismo papel que la burocracia tradicional del Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Otros te\u00f3ricos improvisadores describen diferentemente el origen del \u201cnuevo orden\u201d: el partido nazi, financiado y llamado al poder por el gran capital, se libert\u00f3 de su maestro exactamente como la escoba hizo con el aprendiz de hechicero. El nazismo se comprometi\u00f3 a eliminar la burgues\u00eda capitalista a favor de su propio engrandecimiento. \u00c9l \u201ccontrola\u201d su propiedad, lo que significa que, en realidad, dispone de esa propiedad. Aqu\u00ed, la falla b\u00e1sica en el m\u00e9todo de la improvisaci\u00f3n se destaca con m\u00e1s claridad. Los improvisadores toman la propiedad privada como se define legalmente, jus utendi et abutendi, el derecho de usar y abusar, ellos oponen la situaci\u00f3n actual a esa definici\u00f3n. La divergencia [entre la definici\u00f3n legal y la realidad, ndt] es tan marcante que ellos se apresuran a concluir que la propiedad privada fue abolida. En realidad, toda propiedad tiene car\u00e1cter social, y la propiedad capitalista m\u00e1s que cualquiera de las formas anteriores. Un capitalista puede \u201cusar y abusar\u201d de su capital no como su capricho dicte, sino de una manera bien definida, si no es pasible de una penalidad inmediata, o sea, la quiebra. \u00c9l no puede usar su lucro como quiera. Debe acumular para mejorar sus equipos y expandir su emprendimiento. En caso contrario, pierde no solo su lucro, sino tambi\u00e9n su capital original. A cierta altura, la competencia lo fuerza a abandonar la propiedad individual de su negocio y a entrar en una corporaci\u00f3n y, m\u00e1s tarde, en un cartel. Finalmente, se le obliga a trabar una guerra, a dedicarle a ese prop\u00f3sito una parcela cada vez mayor de sus lucros y a soportar la intervenci\u00f3n arrogante de militaristas y bur\u00f3cratas. Todo eso prueba que la propiedad capitalista es un fen\u00f3meno contradictorio, de car\u00e1cter auto devorador. Y eso nosotros lo sabemos desde la \u00e9poca de Marx. En una econom\u00eda de guerra, las contradicciones de la propiedad capitalista aparecen en su forma m\u00e1s agravada, pero la propiedad capitalista no es abolida de modo alguno: la prueba m\u00e1s clara de ello es la propia guerra.<\/p>\n<p>Llegamos ahora a la tercera diferencia en relaci\u00f3n a la primera guerra imperialista. \u00bfEl presente control estatal no constituye tal diferencia de grado, para justificar la conclusi\u00f3n de una diferencia de g\u00e9nero? Tal inferencia no tiene ning\u00fan fundamento. En la producci\u00f3n de bienes de consumo, especialmente de alimentos, el control estatal en 1918 no era menos riguroso que ahora. En la industria pesada (armamentos y medios de producci\u00f3n), los actuales m\u00e9todos de control evitan medidas violentas como la requisici\u00f3n [de sus productos, ndt] a partir de la ocupaci\u00f3n de ciertas f\u00e1bricas, que fueron impuestas por el ej\u00e9rcito en la primera guerra, en Alemania. Gracias a la experiencia pasada y a la larga preparaci\u00f3n, las actividades del Estado ahora penetran en la econom\u00eda de una forma m\u00e1s org\u00e1nica y, en general, m\u00e1s completa que en la \u00faltima guerra. Finalmente, parece que, en la esfera del cr\u00e9dito, el control estatal tuvo progresos mensurables. Pero, a pesar de que los nazis perfeccionaron la t\u00e9cnica de control, no hicieron grandes innovaciones y es manifiestamente imposible inferir el nacimiento de un nuevo orden social, a menos que alguien est\u00e9 preparado para reconocer que ese orden ya naci\u00f3 en Alemania en 1915.<\/p>\n<p>Repetici\u00f3n no significa identidad. El capitalismo de 1941 no es m\u00e1s el de 1916. Pas\u00f3 por la primera guerra, por los choques de la \u00e9poca de posguerra, por la gran depresi\u00f3n. Aqu\u00ed reside la mayor diferencia entre las dos guerras. Concomitantemente, el presente conflicto impone demandas mucho m\u00e1s profundas sobre la econom\u00eda. Todos los pa\u00edses, victoriosos y derrotados, saldr\u00e1n del abate con sus sistemas econ\u00f3micos mucho m\u00e1s debilitados que en 1918. \u00bfSe puede esperar un aumento apreciable de las fuerzas productivas para acompa\u00f1ar la guerra? Hasta ahora, por lo menos, ninguna indicaci\u00f3n nos permite tener tal esperanza. La intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda alemana est\u00e1 cumpliendo la misma tarea de antes: moviliza todas las fuerzas nacionales durante toda la duraci\u00f3n de la lucha, solo para dejar la econom\u00eda todav\u00eda m\u00e1s d\u00e9bil y postrada. Con el agotamiento de toda la sociedad es muy posible que, despu\u00e9s de esta guerra, las formas de control estatal abandonas al final de la \u00faltima guerra sean ahora perpetradas. Pero, est\u00e1 claro que eso puede ser apenas el medio para organizar la miseria en masa. Lo que tenemos delante no es un nuevo sistema capaz de llevar a la humanidad hacia adelante, sino una forma de estancamiento y la decadencia del antiguo sistema capitalista.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la naturaleza de la econom\u00eda alemana?<\/strong><\/p>\n<p>Para determinar la condici\u00f3n real de la econom\u00eda alemana, debemos hacer m\u00e1s que oponerle el cuadro sereno de una econom\u00eda de libre comercio perfecta (e irreal). Sobre todo, debemos delinear las formas y el car\u00e1cter de la intervenci\u00f3n del Estado. La econom\u00eda alemana es una econom\u00eda de guerra, proyectada para la guerra y comprometida con la guerra. Su palabra de orden central es \u201cArmas en vez de mantequilla\u201d. La reducci\u00f3n del consumo es un rasgo fundamental de la Wehrwirtschaft y, en Alemania, se llev\u00f3 al extremo. Eso est\u00e1 relacionado directamente a la limitaci\u00f3n de nuevas inversiones. El objetivo de esas medidas es desviar todos los recursos de la naci\u00f3n (capital, fuerza de trabajo, materias primas) de producci\u00f3n de bienes de consumo para la producci\u00f3n de artefactos de guerra. El Estado est\u00e1 apto, al mismo tiempo, para movilizar, mediante pr\u00e9stamos, todo el poder de compra que permanece no absorbido por falta de bienes de consumo. La guerra que separ\u00f3 la econom\u00eda alemana del mercado mundial impuso una restricci\u00f3n adicional. El despotismo, originalmente engendrado por la crisis, se transform\u00f3 directamente en despotismo militar.<br \/>\nSi examinamos estas medidas, vemos que se parecen a s\u00ed mismas y a trav\u00e9s de su traducci\u00f3n para el lenguaje de decretos y reglamentos, como restricciones y negaciones, en vez de constructivas y positivas. El Estado le impone ciertos l\u00edmites a la actividad econ\u00f3mica, siendo estos l\u00edmites dictados por las necesidades de la guerra (o por la preparaci\u00f3n para la guerra). Pero, dentro de esos l\u00edmites, el lucro capitalista todav\u00eda es su fuerza motriz.<\/p>\n<p>Basta agarrar uno de los levantamientos econ\u00f3micos oficiales nazis para encontrar innumerables referencias a la iniciativa capitalista. Esto no es una ret\u00f3rica vac\u00eda. Si un d\u00eda Hitler estatiza la industria, o sea, rompe el v\u00ednculo llamado propiedad entre los capitalistas y los medios de producci\u00f3n, y pasa a administrar la econom\u00eda a trav\u00e9s de funcionarios del Estado, la cantidad y la calidad de la producci\u00f3n de armamentos entrar\u00edan en una decadencia inmediata.<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica importante de la econom\u00eda alemana es su sistema de control de precios. A fines de 1936, los precios fueron \u201ccongelados\u201d por el gobierno. Esta medida fue una consecuencia directa de la necesidad de financiar el rearmamento. Sin esto, la inflaci\u00f3n estaba a un paso de distancia. En el fondo, representa una nueva manipulaci\u00f3n de dinero, en vez de un ataque al car\u00e1cter capitalista de la econom\u00eda. Este \u00faltimo, adem\u00e1s, no dej\u00f3 de hacer sentir su presencia. La calidad de la mercanc\u00eda, particularmente de los bienes de consumo, comenz\u00f3 a deteriorarse a una tasa que r\u00e1pidamente equival\u00eda a un aumento de precios de 40% a 50%. Los precios en s\u00ed no cesaron de subir lentamente. Pero, aun sin tener en cuenta esas manifestaciones, se puede decir que ese mecanismo regulador no sacudi\u00f3 la estructura del lucro privado. Los sumos sacerdotes responsables por el control de precios repiten frecuentemente que \u201ccosto no es precio\u201d (Kosten sind keine Preise). Eso significa que los precios fijados por el Estado no pueden determinarse por el costo de producci\u00f3n, sumado a un porcentaje del lucro. Esa afirmaci\u00f3n es interesante porque reconoce, primero, la existencia de lucro y, segundo, la ausencia de cualquier tasa de lucro oficial y autom\u00e1tica. Los precios (y lucros) aumentan con el permiso oficial, a medida que la demanda aumenta acentuadamente. Pero, es mucho m\u00e1s importante entender la justificaci\u00f3n de ese principio por los comentaristas oficiales. Uno de ellos declara: \u201cSi el emprendedor garantiza sus costos, no ser\u00e1 m\u00e1s forzado a introducir m\u00e9todos m\u00e1s eficientes para reducir los gastos de sus negocios con respecto a salarios y materias primas y no es m\u00e1s forzado a invertir continuamente nuevos capitales para ese fin\u201d (Weltwirtschaftliches Archiv, 1940). Aqu\u00ed, claramente expuesta, est\u00e1 toda la diferencia en las visiones del emprendedor capitalista y del funcionario del Estado.<\/p>\n<p>Muchos improvisadores invocan el segundo plan de cuatro a\u00f1os de Hitler para descubrir una econom\u00eda \u201cplaneada\u201d en Alemania. Manifiestamente, esto es seguir a los nazis en su abuso del lenguaje. La diferencia entre los planes quincenales sovi\u00e9ticos y el plan de cuatro a\u00f1os de Hitler es clara a simple vista. El plan sovi\u00e9tico envuelve (de forma m\u00e1s o menos competente) toda la econom\u00eda.<\/p>\n<p>El plan de Hitler no es un plan en el sentido preciso del t\u00e9rmino, sino un programa y, adem\u00e1s, muy vago, tanto pol\u00edtico como econ\u00f3mico. La primera medida fue centralizar el control estatal de la econom\u00eda en manos de Goering, que promulg\u00f3, desde fines de 1936, decretos que son, en general, restrictivos y prohibitivos. Siempre que la situaci\u00f3n en ese u otro ramo de la industria se tornaba particularmente grave, el Estado hac\u00eda sentir su voz autoritaria. Esta no es la construcci\u00f3n planeada de la econom\u00eda, sino un tipo de supervisi\u00f3n policial que termina en peleas al primer conflicto que amenace interrumpir el funcionamiento de una m\u00e1quina, operando en el l\u00edmite de su capacidad. Todos los reglamentos de Goering no son constructivos y positivos, sino esencialmente negativos en car\u00e1cter. Esa caracter\u00edstica del \u201cplan\u201d nazi es especialmente clara en el campo de las inversiones. El Estado restringe las inversiones en ciertos sectores para que los fondos puedan fluir para otros. El Estado tiene un plan positivo y detallado apenas para financiar algunas industrias nacientes, que representan una fracci\u00f3n despreciable de la econom\u00eda nacional y esa siempre fue una de las funciones del Estado capitalista.<\/p>\n<p>La econom\u00eda alemana no puede, de ninguna manera, caracterizarse como econom\u00eda \u201cplaneada\u201d. Los propios nazis emplean con bastante frecuencia la expresi\u00f3n \u201cgesteuerte Wirtschaft\u201d o \u201ceconom\u00eda orientada\u201d. Eso est\u00e1 mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo de la verdad. El Estado orienta todas las fuerzas nacionales a una \u00fanica direcci\u00f3n: la lucha militar. Incontestablemente, eso le confiere a la econom\u00eda ciertas caracter\u00edsticas espec\u00edficas. Pero la iniciativa privada, canalizada en los diques del control estatal, todav\u00eda desempe\u00f1a un papel demasiado importante para hablar de planeamiento. Finalmente, la idea de planeamiento implica un desarrollo armonioso de las fuerzas productivas, mientras la orientaci\u00f3n militar de la econom\u00eda alemana crea grandes desproporciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es necesario llamar la atenci\u00f3n hacia un punto en que los improvisadores frecuentemente pasan en silencio. Esa orientaci\u00f3n de la econom\u00eda se determina a largo plazo no por la forma del poder pol\u00edtico, sino por la naturaleza del propio sistema econ\u00f3mico. A menos que se acepte la teor\u00eda del \u201chombre malo\u201d, la explicaci\u00f3n para la guerra no est\u00e1 en el mal car\u00e1cter de Hitler, sino en el hecho de que las contradicciones entre las fuerzas productivas desarrolladas y las relaciones de producci\u00f3n anticuadas, en la ausencia de la revoluci\u00f3n proletaria, encuentran su \u00fanica salida en la guerra. El Estado apenas ayuda en el intento de soluci\u00f3n de esta tarea, impuesta por fuerzas fuera de su control.<\/p>\n<p><strong>Las f\u00f3rmulas de los improvisadores<\/strong><\/p>\n<p>Entre los improvisadores que buscan negar la naturaleza capitalista de la econom\u00eda alemana, algunos se apresuran a leer Marx, con el prop\u00f3sito de extraer de sus obras alguna definici\u00f3n de capitalismo que no se aplique m\u00e1s al Tercer Reich. En general, su procedimiento se resume a definir la econom\u00eda capitalista como una \u201ceconom\u00eda de mercado\u201d. Concluyen entonces: Como los precios en Alemania se determinan no por las leyes autom\u00e1ticas del mercado, sino por decretos estatales, la econom\u00eda no es m\u00e1s capitalista. Seguramente, la intervenci\u00f3n del Estado en la esfera de la circulaci\u00f3n ofrece ciertos canales suplementares para la manipulaci\u00f3n de precios. Pero no hay esencialmente nada de nuevo en eso. Por casi medio siglo, los monopolios y carteles se impusieron precisamente la tarea de convertir el libre comercio en su opuesto. \u00bfLos monopolios son empresas \u201cno capitalistas\u201d? La f\u00f3rmula de los improvisadores es falsa porque intentan definir el capitalismo, buscando sus caracter\u00edsticas esenciales en la esfera de la circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El marxismo nos ense\u00f1a que una definici\u00f3n correcta del capitalismo solo puede establecerse por la b\u00fasqueda de las relaciones esenciales en la esfera de producci\u00f3n, que, por su lado, determina las de la esfera de la circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto es correcto hablar de \u201ceconom\u00eda fascista\u201d? Si eso pretende establecer una correspondencia abarcadora entre el fascismo y el tipo de econom\u00eda existente en Alemania, entonces la expresi\u00f3n es err\u00f3nea. El fascismo es esencialmente un fen\u00f3meno pol\u00edtico. Las medidas econ\u00f3micas aplicadas por el fascismo tienen su paralelo en otro lugar. Bajo su caperuza feudal, el Jap\u00f3n de Mikado [emperador, ndt] est\u00e1 mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo, en su r\u00e9gimen pol\u00edtico, de la Rusia de los zares que de la Alemania de Hitler. Sin embargo, Jap\u00f3n se aproxima al tercer Reich m\u00e1s que cualquier otro pa\u00eds en su control estatal de la econom\u00eda. Al contrario, la Espa\u00f1a de Franco, fascista en el sentido correcto de la palabra, no sigue en lo absoluto a Alemania en el campo econ\u00f3mico. Finalmente, los Estados Unidos \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d, por no mencionar a Gran Breta\u00f1a, est\u00e1n construyendo su econom\u00eda de guerra adaptando los m\u00e9todos de Hitler a sus propias necesidades. Est\u00e1 claro que la econom\u00eda de guerra se ajusta m\u00e1s r\u00e1pidamente al r\u00e9gimen pol\u00edtico totalitario que el fascismo ofrece. Por otro lado, la guerra tiende a tornar todos los reg\u00edmenes totalitarios. Pero, el fascismo contin\u00faa siendo un fen\u00f3meno pol\u00edtico espec\u00edfico. La expresi\u00f3n \u201ceconom\u00eda fascista\u201d, que de hecho identifica la superestructura pol\u00edtica con la base econ\u00f3mica, puede producir apenas malentendidos y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una definici\u00f3n precisa ser\u00eda la de que una econom\u00eda de guerra capitalista en la \u00e9poca del imperialismo decadente. Si esa definici\u00f3n parece menos \u201coriginal\u201d que la de los improvisadores, ella tiene la ventaja inestimable de ser cient\u00edficamente exacta y ofrecer una gu\u00eda confiable para nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los improvisadores implican o declaran categ\u00f3ricamente que el control estatal de la econom\u00eda de guerra en Alemania representa un cierto progreso, as\u00ed como los monopolios y carteles de algunas d\u00e9cadas atr\u00e1s. Ellos son exitosos. La concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital, que alcanz\u00f3 su \u00e1pice en la forma de carteles monopolios, etc., llev\u00f3 a un desarrollo colosal de las fuerzas productivas y, literalmente, llev\u00f3 a la sociedad al umbral del socialismo. El control de Estado no representa nada parecido. En tiempo de guerra, empuja las fuerzas productivas nacionales a su l\u00edmite extremo, apenas para dejar el pa\u00eds devastado y arruinado al final. \u00bfLa econom\u00eda de qu\u00e9 pa\u00eds emerger\u00e1 m\u00e1s fuerte de lo que era antes de esta guerra? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 entonces el \u201cprogreso\u201d?Lenin le prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda durante la \u00faltima guerra. \u00c9l denomin\u00f3 esa fase del capitalismo como imperialismo de monopolio estatal. Demostr\u00f3 su continuidad en el desarrollo del imperialismo y subray\u00f3 que constitu\u00eda el agravamiento, en cierto sentido, la culminaci\u00f3n de todas las tendencias del \u00faltimo. En 1916, se\u00f1al\u00f3 ciertas caracter\u00edsticas progresistas en este fen\u00f3meno. La regulaci\u00f3n de la econom\u00eda era de enorme valor educacional para las masas. Preve\u00eda, en mayor grado que los monopolios, que la futura organizaci\u00f3n socialista representaba el \u00e1pice de todo el proceso de centralizaci\u00f3n del capital y era un convite directo al proletariado para tomar en sus propias manos la direcci\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Pero, no estamos viviendo m\u00e1s en el a\u00f1o 1916. Desde entonces, la sociedad pas\u00f3 por la revoluci\u00f3n rusa, la crisis de la posguerra, la gran depresi\u00f3n de preguerra, la econom\u00eda planeada sovi\u00e9tica y finalmente entr\u00f3 en la Segunda Guerra Mundial. Los m\u00e9todos de control empleados en Alemania y en otros pa\u00edses no nos ense\u00f1an nada de nuevo despu\u00e9s de las experiencias de la \u00faltima guerra y especialmente despu\u00e9s del planeamiento sovi\u00e9tico. La aplicaci\u00f3n de esos m\u00e9todos, lejos de tener cualquier efecto saludable sobre la econom\u00eda, lleva directamente a vastas desproporciones y resulta en una asustadora destrucci\u00f3n de las fuerzas productivas. Finalmente, debemos resaltar nuevamente el car\u00e1cter profundamente degenerado de nuestra \u00e9poca. El capitalismo pas\u00f3 su apogeo. Las derrotas de la revoluci\u00f3n proletaria, debido a las traiciones de la Segunda y Tercera Internacionales, y su consecuente atraso, no abrieron nuevos caminos para el capitalismo, apenas ampliaron su per\u00edodo de decadencia. La sociedad est\u00e1 muy madura para el socialismo y comenz\u00f3 a pudrirse por el atraso. La intervenci\u00f3n del Estado no aparece m\u00e1s como la culminaci\u00f3n de la din\u00e1mica del desarrollo anterior, sino como la reorganizaci\u00f3n reaccionaria de una sociedad en decadencia. Es por eso que es imperdonable hablar hoy de su car\u00e1cter \u201cprogresista\u201d.<\/p>\n<p>Ocasionalmente, se afirma que los nazis est\u00e1n construyendo un orden transitorio. El materialismo hist\u00f3rico hace mucho nos ense\u00f1\u00f3 que todos los reg\u00edmenes son transitorios. Para darle cualquier significado a esta declaraci\u00f3n, primero es necesario especificar el punto de partida y el destino de la transici\u00f3n. Lo que los improvisadores realmente quieren decir es que la Alemania actual constituye una transici\u00f3n entre el capitalismo y el socialismo. \u00bfEl fascismo es una transici\u00f3n para el socialismo en el sentido pol\u00edtico y social? Solo se puede responder negativamente, a menos que se acepte la ideolog\u00eda nazi. \u00bfLa afirmaci\u00f3n tiene m\u00e1s peso en el sentido estrictamente econ\u00f3mico? La intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda, por s\u00ed sola, no es de forma alguna una tendencia socialista. En la marcha hacia el socialismo, la econom\u00eda debe pasar necesariamente por la estatizaci\u00f3n. Pero eso no significa, nunca, que toda estatizaci\u00f3n sea necesariamente de car\u00e1cter socialista. Todav\u00eda se hace necesario responder dos preguntas m\u00e1s: \u00bfqui\u00e9n realiza la estatizaci\u00f3n? \u00bfcon qu\u00e9 fin? Adem\u00e1s, se debe tener en mente que la econom\u00eda alemana est\u00e1 lejos de ser estatizada. El control de la econom\u00eda por el Estado imperialista en s\u00ed mismo y sus consecuencias no puede desarrollar las fuerzas productivas, pero puede dejarlas en ruinas. Lejos de ser una transici\u00f3n para el socialismo, representa un retroceso a la barbarie.<\/p>\n<p>Todas las improvisaciones sobre el tema del car\u00e1cter \u201cno capitalista\u201d de la econom\u00eda alemana, los aspectos progresistas de la imposici\u00f3n de un r\u00e9gimen nazi, siendo algo \u201cnuevo\u201d, etc., etc., representan apenas, en \u00faltimo instancia, una capitulaci\u00f3n a la demagogia nazi. Ellos son uno de los subproductos de nuestro per\u00edodo de reacci\u00f3n, que no solo perjudic\u00f3 la vida y los valores materiales, sino tambi\u00e9n la capacidad de los hombres de pensar.<\/p>\n<p>Fuente: Jean van Heijenoort, Capitalist Economy in War,\u00a0 https:\/\/www.marxists.org\/history\/etol\/writers\/heijen\/works\/capitalist.htm<\/p>\n<p>[1] Jean van Heijenoort fue secretario de Trotsky de 1932 a 1939.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Marcos Margarido<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Davis<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las impresionantes victorias militares de Alemania y, sobre todo, el colapso de Francia gener\u00f3 una serie de teor\u00eda improvisadas, que surgieron como setas despu\u00e9s de la lluvia. Estas teor\u00edas, a pesar de ser diversas, se unen para postular el nacimiento de un nuevo sistema social. 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