{"id":52869,"date":"2019-02-12T10:10:40","date_gmt":"2019-02-12T12:10:40","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=52869"},"modified":"2019-02-12T10:10:40","modified_gmt":"2019-02-12T12:10:40","slug":"fascismo-derecha-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/fascismo-derecha-izquierda\/","title":{"rendered":"Fascismo: \u00bfde derecha o de izquierda?"},"content":{"rendered":"<p><em>Este debate viene desarroll\u00e1ndose en el Brasil. Pensando bien, no existe debate alguno, solo grupos que de un lado a otro braman y vociferan como locos en una aut\u00e9ntica conversaci\u00f3n de sordos. Este modo de encarar la cuesti\u00f3n tiene su raz\u00f3n de ser, como todo, adem\u00e1s. De un lado, se acent\u00faa el t\u00e9rmino \u201cnacional-socialismo\u201d incrustado en nombre del Partido Nazista, su bandera roja, la militancia de Mussolini en el Partido Socialista italiano, etc. Del otro lado del frente, en el marco del fascismo como un movimiento de ultraderecha, es tomado como algo hist\u00f3ricamente incuestionable.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Gustavo Machado, editor del blog Teoria e Revolu\u00e7\u00e3o<\/p>\n<p>Solamente ignorantes pensar\u00edan lo contrario, como demostrar\u00eda el nacionalismo exacerbado de las organizaciones fascistas y su anticomunismo radical. El circo est\u00e1 armado. Veamos un ejemplo de este debate entre sordos.<\/p>\n<p>En art\u00edculo publicado por la BBC Brasil, la historiadora Denise Rollemberg dice que todo se trata de una gran confusi\u00f3n. Seg\u00fan ella, \u201cNo era que el fascismo fuese de izquierda, [\u2026] Lo que el fascismo dec\u00eda es que ellos quer\u00edan hacer un tipo de socialismo, pero que fuese nacionalista, para Alemania. Sin la perspectiva de unir revoluciones en el mundo entero, que el marxismo ten\u00eda\u201d. Lo curioso es que el argumento usado por Rollemberg es id\u00e9ntico al de aquellos que dicen ser el fascismo [nazismo] de izquierda. Seg\u00fan ellos, el nazismo no ser\u00eda una variante del marxismo, pero se encontrar\u00eda dentro del espectro de la izquierda. Los marxistas ser\u00edan los socialistas internacionalistas, mientras el fascismo representar\u00eda una vertiente socialista nacionalista. La aclaraci\u00f3n de Denise, por lo tanto, m\u00e1s que aclarar, solo remite al centro mismo de toda la confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro aspecto que turba el esclarecimiento de la cuesti\u00f3n es que la definici\u00f3n del fascismo como siendo un movimiento de extrema derecha, o alguna variante an\u00e1loga, se encuentra en todos los manuales, libros did\u00e1cticos, as\u00ed como en las referencias al fascismo com\u00fanmente presentes en los art\u00edculos publicados en los grandes medios. A tal punto que se torn\u00f3 un lugar com\u00fan. Y la ruptura con todo lugar com\u00fan genera extra\u00f1eza, perplejidad, perturbaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de esa aparente obviedad, el tema es, entre nosotros, muy mal conocido y toscamente estudiado. Y los intelectuales dichos \u201cde izquierda\u201d no son ni de lejos una excepci\u00f3n. Basta acompa\u00f1ar los abundantes ensayos que salieron recientemente sobre el tema. Citan, profusamente, obras escritas por autores con finalidad abierta de combate al fascismo, y obras sociol\u00f3gicas que intentan conceptuar el t\u00e9rmino. No obstante, en todos esos ensayos, no se ve una referencia que aborde con mayor aliento la historia misma de los movimientos y pa\u00edses involucrados, ninguna menci\u00f3n de las fuentes primarias, ninguna biograf\u00eda de sus principales agentes. Y trat\u00e1ndose de una pol\u00e9mica es igualmente fundamental conocer la genealog\u00eda misma del debate, la fundamentaci\u00f3n de los puntos de vista que se contestan. Todo esto est\u00e1 del todo ausente en los art\u00edculos sobre el tema publicados por la izquierda brasile\u00f1a. \u00bfEs tan evidente la cuesti\u00f3n que ni siquiera merece alguna atenci\u00f3n? No creemos. Veamos.<\/p>\n<p><strong>Mintiendo con belleza<\/strong><\/p>\n<p>Es, sin duda, un gran error analizar un fen\u00f3meno pol\u00edtico unilateralmente, por los discursos de sus agentes. Sobre todo, en el caso del fascismo que, como muestra Modris Eksteins, basaba sus discursos m\u00e1s en motivos est\u00e9ticos y subjetivos que racionales y objetivos. En la expresi\u00f3n de ese autor, se trataba de \u201cmentir con belleza\u201d. \u201cLa pol\u00edtica se tornar\u00eda \u2018verdadero\u2019 teatro, en oposici\u00f3n a la pose solemne de la era democr\u00e1tica\u201d (EKSTEINS, 1992, p. 395) o, en la expresi\u00f3n de Walter Benjamin, el fascismo fue la \u201cestetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d (BENJAMIN, 1985). Y de hecho, fue as\u00ed.<\/p>\n<p>Hecha esta ponderaci\u00f3n, cabe observar que los adeptos dogm\u00e1ticos de la tesis el \u201cfascismo fue de extrema derecha\u201d, tesis esta tomada como algo autoevidente y trivial, quedar\u00edan perplejos si consultasen los discursos de Mussolini, Hitler, Goebbels, y tantos otros. All\u00ed existe una cr\u00edtica voraz al comunismo y\u2026 al capitalismo, t\u00e9rmino este identificado por los partidos fascistas como el sistema y los reg\u00edmenes pol\u00edticos europeos de la \u00e9poca. Si por un lado parecen conservadores radicales al defender la supremac\u00eda nacional pret\u00e9rita, las glorias de la raza, de sus personajes, sus ciudades hist\u00f3ricas, y as\u00ed sucesivamente, por otro, parecen revolucionarios, pues sus discursos est\u00e1n orientados al futuro, un futuro que no es reedici\u00f3n del pasado glorioso sino la realizaci\u00f3n de un \u201c<strong>nuevo<\/strong> tipo de ser humano\u201d, \u201cun <strong>nuevo<\/strong> sistema social\u201d y \u201cun <strong>nuevo<\/strong> orden internacional\u201d. Y no pocas veces es en el vocabulario de los movimientos revolucionarios socialistas de la \u00e9poca, hasta incluso en sus referenciales te\u00f3ricas, que el fascismo va a buscar la fundamentaci\u00f3n y la forma de sus discursos.<\/p>\n<p>Para citar algunos ejemplos, uno de los principales dirigentes e ide\u00f3logo del fascismo franc\u00e9s, Pierre Drieu La Rochelle, dec\u00eda en uno de sus ensayos (1934) que el verdadero socialismo es el fascismo. Entre sus influencias, menciona a George Sorel, Saint-Simon, Charles Fourier y Proudhon. Sorel, adem\u00e1s, considerado por muchos un socialista rom\u00e1ntico o un marxista heterodoxo, fue referencia de gran parte de los ide\u00f3logos del fascismo italiano, incluso de Mussolini que, como se sabe, fue miembro por muchos a\u00f1os del Partido Socialista. No sin raz\u00f3n, el tono y la terminolog\u00eda de sus discursos mantendr\u00eda, para siempre, reminiscencias de su fase socialista. Y lo que es peor: no se trata de un caso aislado. Los primeros <em>Fascios<\/em> son fundados a partir de un grupo que qued\u00f3 conocido como <em>Sindicalistas Revolucionarios. <\/em>Este grupo surgi\u00f3 como reacci\u00f3n a la tendencia reformista en el interior del Partido Socialista italiano, y despu\u00e9s se consolidar\u00eda organizativamente con el apoyo a la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial. Para tener una idea de este proceso, y de la terminolog\u00eda empleada, citamos un peque\u00f1o fragmento del Manifiesto Inaugural del <em>Fascio Rivoluzionario d\u2019Azione Internazionalista<\/em>, organizaci\u00f3n creada por los Sindicalistas Revolucionarios y embri\u00f3n del futuro Partido Nacional Fascista:<\/p>\n<p>\u201ccreemos que no es posible sobrepasar los l\u00edmites de las revoluciones nacionales sin pasar primero por la fase de la propia revoluci\u00f3n nacional. [\u2026] Si cada pueblo no vive en el interior del marco de sus fronteras nacionales, formado por la lengua y por la raza, si la cuesti\u00f3n nacional no estuviera resuelta, no podr\u00eda existir el clima hist\u00f3rico necesario al desarrollo normal de un movimiento de clase\u201d (STERNHELL, 1994, p. 205).<\/p>\n<p>Pero no es sostenible la tesis de que el fascismo fue una disidencia del partido socialista. El fascismo italiano reuni\u00f3 influencias y grupos diversos, teniendo como uno de los principales ide\u00f3logos al nacionalista de derecha Enrico Corradini. \u00c9l fund\u00f3 en 1910 la <em>Asociaci\u00f3n Nacionalista Italiana<\/em> (ANI), que se unificar\u00eda oficialmente con el Partido de Mussolini en 1923, luego de algunos a\u00f1os de actuaci\u00f3n en com\u00fan. Lo que nos interesa, todav\u00eda, en el presente contexto es la especificidad de la concepci\u00f3n nacionalista de Corradini y penetramos, as\u00ed, en el centro de toda la confusi\u00f3n. Al contrario de otros l\u00edderes nacionalistas, Corradini atribu\u00eda un papel progresista a las clases subalternas y procur\u00f3 hacer que la ideolog\u00eda nacionalista penetrase en las masas trabajadoras. Acu\u00f1\u00f3, as\u00ed, la noci\u00f3n de <em>naciones proletarias<\/em>, dominadas en la arena internacional, como ser\u00eda el caso de Italia, contrapuesta a las naciones dominantes o las <em>naciones burguesas<\/em>. Se trataba de sustituir la lucha de clases entre patrones y trabajadores por la lucha entre las naciones por la dominaci\u00f3n imperialista mundial. He aqu\u00ed el primer gran ide\u00f3logo del fascismo.<\/p>\n<p>Para poner m\u00e1s ingredientes en la sopa, el fascismo recibe incluso la colaboraci\u00f3n de los futuristas, intelectuales fascinados con la industrializaci\u00f3n. Entusiastas de la modernidad del siglo XX. La formaci\u00f3n del Partido Nacional Socialista en Alemania es todav\u00eda m\u00e1s difusa, aunque sin ning\u00fan lastre m\u00ednimamente consistente en los partidos socialistas o comunistas del pa\u00eds. No retomaremos este proceso aqu\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Derecha e izquierda: el mundo encantado de los conceptos<\/strong><\/p>\n<p>Lo que nos interesa en esta breve descripci\u00f3n es se\u00f1alar que la presente cuesti\u00f3n est\u00e1 distante de reducirse a la trivialidad con que los campos dichos de \u201cizquierda\u201d o de \u201cderecha\u201d presentan el problema. No sin raz\u00f3n, lejos de ser una \u201cnovedad historiogr\u00e1fica\u201d, este debate es bien antiguo.<\/p>\n<p>Sus or\u00edgenes remiten al debate sobre el concepto de totalitarismo, casi omnipresente en las d\u00e9cadas de \u201950 y \u201960 del siglo XX. El t\u00e9rmino fue apropiado por los propios partidos fascistas en el sentido de indicar la presencia del Estado en todos los \u00e1mbitos de la vida social: \u201cTodo en el Estado, nada contra el Estado y nada fuera del Estado\u201d, as\u00ed dec\u00eda Mussolini. Pero, enseguida, la noci\u00f3n fue contrabandeada en concepto. Autores como Franz Neumann y Hannat Arendt definen el totalitarismo, conceptualmente, como una \u201coposici\u00f3n radical al Estado liberal\u201d (CHASIN,1977) y, de ese modo, re\u00fanen el fascismo y el estalinismo (y sus variantes, supuestamente identificadas con \u201cel comunismo\u201d) en un \u00fanico concepto. En tanto un concepto artificial creado por liberales de mediados del siglo pasado, el totalitarismo se presentaba como el rev\u00e9s de la medalla de fase liberal, sobre la cual se juzgaban los reg\u00edmenes pol\u00edticos de todo el mundo.<\/p>\n<p>Este es el arte de las ciencias humanas contempor\u00e1neas: la f\u00e1brica de los conceptos. Los conceptos no procuran m\u00e1s expresar \u201cformas del ser\u201d, \u201cdeterminaciones de la existencia\u201d, o sea, aspectos de la realidad reunidos seg\u00fan criterios objetivos, sino que ganan autonom\u00eda, caminan con piernas propias. Ahora, en el mundo fant\u00e1stico y encantado de las ciencias humanas, la realidad es juzgada a la luz de los conceptos creados por los <em>experts<\/em>. Como les gusta sugerir a los profesores acad\u00e9micos en sus orientaciones: en ese caso, use tal concepto, en aquel otro, el concepto tal. La cuesti\u00f3n de si el fascismo es \u201cde izquierda\u201d o \u201cde derecha\u201d es solo la reencarnaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n del totalitarismo, puesta en forma a\u00fan m\u00e1s tosca y poco rigurosa. Al final de cuentas, \u00bfqu\u00e9 cargas de agua es izquierda y derecha?<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, tales t\u00e9rminos siempre poseyeron un uso relativo, pragm\u00e1tico. Se define izquierda, circunstancial y localmente, en relaci\u00f3n con la derecha, y viceversa; teniendo como referencia, usualmente, las dos posiciones dominantes en el espectro pol\u00edtico de un pa\u00eds dado. No sin raz\u00f3n, en los Estados Unidos, cuyo espectro pol\u00edtico es dominado por la contraposici\u00f3n liberales-conservadores, los primeros son \u201cla izquierda\u201d, los segundos \u201cla derecha\u201d, aunque tales organizaciones sean m\u00e1s heterog\u00e9neas internamente que lo que la contraposici\u00f3n liberales versus conservadores hace parecer. El hecho es que los t\u00e9rminos \u201cizquierda\u201d y \u201cderecha\u201d no poseen sustancia, no poseen una conceptuaci\u00f3n objetiva pasible de ser determinada en s\u00ed y por s\u00ed mismas, dando margen a todo tipo de maniobras te\u00f3ricas. Cada autor define izquierda y derecha como le conviene, de forma de alcanzar los objetivos previamente deseados. La cuesti\u00f3n, por lo tanto, de si el fascismo es de izquierda o de derecha es, desde el inicio, una armadilla.<\/p>\n<p>Pero la pol\u00e9mica no es un exotismo brasile\u00f1o. Ya en 1974, la defensa del fascismo como una corriente t\u00edpicamente de izquierda es defendida por el conservador austr\u00edaco Erik von Kuehnelt-Leddihn en su libro <em>Leftism, From de Sade and Marx to Hitler and Marcuse<\/em>. M\u00e1s recientemente, en 2008, la tesis fue levantada nuevamente por Jonah Goldberg en el libro<em> Liberal Fascism: The Secret History of the American Left, From Mussolini to the Politics of Meaning<\/em>. Este libro lleg\u00f3 a ocupar la primera posici\u00f3n en el ranking de ventas en los Estados Unidos por algunas semanas, considerando solo obras de no ficci\u00f3n. Goldberg va m\u00e1s lejos en el juego de los conceptos: busca identificar, por medio de analog\u00edas y comparaciones externas de todos los tipos, el parentesco entre Socialismo, Fascismo y\u2026 Liberalismo.<\/p>\n<p><strong>Fascismo y relaciones sociales capitalistas<\/strong><\/p>\n<p>Los cient\u00edficos pol\u00edticos pueden crear los conceptos que les apetezcan. Nosotros no tenemos la intenci\u00f3n de agregar a esta f\u00e1brica un nuevo producto de nuestra propia labor. Lo que realmente importa aclarar en cuanto a este tema es lo siguiente: el fascismo, en todas sus variantes (italiana, alemana, espa\u00f1ola, etc.), jam\u00e1s busc\u00f3, ni en el discurso ni en los actos, crear un programa que tradujese los intereses objetivos de la clase trabajadora o incluso de los dem\u00e1s sectores subalternos de la sociedad. Antes que eso, lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n son los intereses de la naci\u00f3n, teniendo en cuenta el expansionismo imperialista. Se trata, por lo tanto, de una disputa intercapitalista entre naciones.<\/p>\n<p>De ese modo, si el fascismo busc\u00f3 ganar a las masas populares en torno a su proyecto, no busc\u00f3 en ning\u00fan sentido expresar sus intereses particulares en su programa efectivo. Es exactamente esa ausencia de correspondencia entre el programa y la base que se busca movilizar para ejecutarlo, lo que exigi\u00f3 un discurso hip\u00f3crita, demagogo, perform\u00e1tico y subjetivo. De ah\u00ed tambi\u00e9n el enamoramiento del fascismo con el irracionalismo. De ah\u00ed el absoluto descomp\u00e1s entre discurso y realidad. De ah\u00ed, una serie de expresiones paradojales usadas por historiadores de diversas ideolog\u00edas para describir sus discursos: \u201cmentir con belleza\u201d, \u201cestetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d, \u201cestetizaci\u00f3n de la existencia\u201d, \u201creligi\u00f3n laica\u201d. De ah\u00ed la demagogia socialista en sus s\u00edmbolos y discursos, en un momento hist\u00f3rico en que la Revoluci\u00f3n Rusa arrastraba multitudes. De ah\u00ed, tambi\u00e9n su demagogia religiosa.<\/p>\n<p>Un ejemplo esclarecedor de esas elucubraciones verbales queda expl\u00edcito en la propia formulaci\u00f3n te\u00f3rica de Corradini, arriba mencionada: naci\u00f3n proletaria. Ese t\u00e9rmino no tiene ninguna connotaci\u00f3n en el sentido de una naci\u00f3n para el proletariado u otros sectores explotados. El atributo \u201cproletaria\u201d solo confiere a la naci\u00f3n una posici\u00f3n subalterna en el sistema internacional de Estados, planteando la necesidad de avanzar en la disputa imperialista internacional. El t\u00e9rmino es usado en un sentido claramente metaf\u00f3rico. Por otro lado, la naci\u00f3n es el sujeto absoluto del proceso, tomado como un cuerpo org\u00e1nico homog\u00e9neo: como un individuo colectivo, \u201cla naci\u00f3n por encima de todos\u201d.<\/p>\n<p>La consecuencia de la aplicaci\u00f3n de este concepto, naci\u00f3n proletaria, salta a los ojos: disolver los intereses espec\u00edficos del proletariado en los intereses dichos nacionales, la disputa imperialista mundial. De ah\u00ed la creaci\u00f3n del corporativismo sindical, la integraci\u00f3n de los sindicatos al Estado y la destrucci\u00f3n completa de su libertad. De ah\u00ed, la ret\u00f3rica de la \u201crevoluci\u00f3n\u201d que significa nada m\u00e1s que el militarismo paramilitar en la esfera interna, y la guerra en la esfera externa. A pesar del fuerte intervencionismo econ\u00f3mico, la propiedad privada no est\u00e1 de modo alguno en cuesti\u00f3n. En los 26 puntos de la Falange espa\u00f1ola podemos leer: \u201cel Estado reconocer\u00e1 la propiedad privada como un medio v\u00e1lido de llegar a fines individuales, familiares y sociales, y la proteger\u00e1 contra los abusos de la Alta Finanza, de los especuladores y usureros\u201d. La \u201crevoluci\u00f3n\u201d fascista, por lo tanto, se sostiene en una econom\u00eda basada en las leyes del mercado (STERNHELL, 1994, p. 7).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, es central para el fascismo la idea de orden y armon\u00eda interna obtenida por la intervenci\u00f3n pol\u00edtica directa, sin que para eso sea necesaria una revoluci\u00f3n en la forma de organizaci\u00f3n social. Es, desde ese punto de vista, un movimiento absolutamente conservador. El aspecto \u201crevolucionario\u201d del proyecto fascista se refiere al dominio externo: hacer avanzar por la fuerza la posici\u00f3n de la naci\u00f3n en el interior del sistema internacional de Estados. De ah\u00ed la identificaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n con la guerra. De ah\u00ed la necesidad de la m\u00e1s absoluta cohesi\u00f3n interna. A\u00fan en los 26 puntos de la Falange podemos leer: \u201cNosotros declaramos que el cumplimiento hist\u00f3rico de Espa\u00f1a es el Imperio. Nosotros exigimos que Espa\u00f1a tenga una posici\u00f3n proeminente en Europa\u201d. De la misma forma, en el programa del Partido Nacional Fascista [PNF] de Italia se lee: \u201cItalia [\u2026] debe llenar su funci\u00f3n de baluarte de la civilizaci\u00f3n latina en el Mediterr\u00e1neo\u201d. E incluso: \u201cEl PNF actuar\u00e1 para disciplinar las luchas de intereses desorganizadas entre las categor\u00edas y las clases\u201d, sigue el \u201c<strong>principio nacional seg\u00fan el cual la naci\u00f3n est\u00e1 por encima de las clases<\/strong>\u201d (PARIS, 1976, pp.98-99, subrayado nuestro).<\/p>\n<p>No fue por casualidad que, a pesar de su pomposa ret\u00f3rica, el fascismo nunca consigui\u00f3 una adhesi\u00f3n realmente expresiva y consistente en la clase obrera. Varios estudios (L-P FAYE, 1974; WINCKLER, 1979) dan cuenta de que la peque\u00f1a burgues\u00eda y los estratos medios de la sociedad fueron los blancos realmente efectivos de la propaganda fascista. Sectores con algo que perder y m\u00e1s vulnerables a las crisis estructurales y econ\u00f3micas del capitalismo.<\/p>\n<p>Otro aspecto esclarecedor es el financiamiento de las organizaciones fascistas. En Italia, la mayor parte de los recursos fueron proporcionados por los capitalistas industriales y por los grandes propietarios agrarios, siendo el nazismo financiado tambi\u00e9n por grandes empresas y corporaciones industriales (SARTI, 1973; LUEBBERT, 1991; MUCHNIK, 2004, GALLEGO, 2001). No obstante, en el per\u00edodo previo a la toma del poder, este financiamiento fue expresivo solo en el per\u00edodo de grandes agitaciones sociales, como en la gran huelga italiana de 1920. O, incluso, luego del colapso econ\u00f3mico alem\u00e1n con la crisis de 1929, cuando el fantasma del bolchevismo sobrevolaba el pa\u00eds por causa de una inflaci\u00f3n jam\u00e1s vista.<\/p>\n<p>Ya despu\u00e9s de la toma del poder, tanto en Italia como en Alemania, la asociaci\u00f3n entre poder econ\u00f3mico nacional y gobierno fascista fue inmediata, pero circunscrita al proyecto de recuperaci\u00f3n y expansi\u00f3n econ\u00f3mica. Solo en algunos pocos casos hubo entrelazamiento pol\u00edtico directo entre los grandes capitalistas y el gobierno. Pero son m\u00e1s raros todav\u00eda los casos de abierta y declarada oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Como se ve, en cuanto a su base social, el fascismo fue un movimiento que encontr\u00f3 eco directo en los estratos medios de la sociedad. Pero tales sectores medios no tuvieron influencia real en los rumbos de los gobiernos fascistas europeos. El fascismo no es, en cuanto a su programa, un movimiento de la clase media. Al contrario, expresa los intereses del gran capital siempre que no aparezca otra salida viable para estabilizar el sistema.<\/p>\n<p>En ese sentido, a pesar de que la ret\u00f3rica fascista incluye, en igual medida, tanto el anticomunismo como el anticapitalismo [l\u00e9ase liberalismo], sus acciones fueron en otra direcci\u00f3n: dos pesos y dos medidas.<\/p>\n<p>Revestido de car\u00e1cter militarizado, centralizador y paramilitar, todas las sectas del fascismo fueron siempre apuntadas hacia el movimiento comunista. En Italia, por ejemplo, antes de la llegada al poder, se generalizaron los escuadrones fascistas, expediciones punitivas que intentaban destruir el \u201cimperio socialista\u201d. \u00c1ngelo Tasca, en una obra cl\u00e1sica describe minuciosamente esas expediciones:<\/p>\n<p>Se precipitan en direcci\u00f3n a la Bolsa de Trabajo, del sindicato, de la cooperativa, de la Casa del Pueblo; derriban las puertas, arrojan a las calles el mobiliario, libros, mercader\u00edas y derraman galones de combustible: algunos minutos despu\u00e9s, todo est\u00e1 pegando fuego. Quien es encontrado en el lugar es golpeado salvajemente o muerto. Las banderas son quemadas o llevadas como trofeos (TASCA, 1969, p. 130).<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, sin tener apoyo de masas e incapaz de enfrentar directamente a las organizaciones anarquistas, socialistas y comunistas, mucho m\u00e1s numerosas y fuertes, la Falange \u201cresbala\u201d hacia el terrorismo individual. A pesar de ataques contra dirigentes republicanos de distintas ideolog\u00edas, son las sedes y los activistas del movimiento obrero el principal blanco de las acciones falangistas.<\/p>\n<p><strong>El fascismo y sus alianzas<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para que podamos determinar mejor el camino hasta aqu\u00ed esbozado, cabe preguntarnos: siendo el fascismo antiliberal contrario a las premisas conservadoras de defensa de las instituciones tradicionales, y anticomunista, \u00bfcu\u00e1l de esas oposiciones sobresale?<\/p>\n<p>El fascismo no es, ciertamente, liberal. Se caracteriza por la supresi\u00f3n de todos los derechos democr\u00e1ticos. Adem\u00e1s, en tanto propuesta nacional imperialista, opta por ascender internacionalmente por la v\u00eda militar. Se trata de reg\u00edmenes pol\u00edticos opuestos para la mantenci\u00f3n de la misma forma de organizaci\u00f3n social asentada en la propiedad privada y en el mercado. No sin raz\u00f3n, la cr\u00edtica de los fascistas a los liberales siempre se centra en la impotencia de las democracias europeas, consideradas desde una perspectiva exclusivamente pol\u00edtica y militar.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n entre conservadores y fascistas es, sin duda, m\u00e1s dif\u00edcil. Esto es as\u00ed porque el fascismo aparece como negaci\u00f3n del conservadorismo en la medida en que orienta su discurso para el futuro y se apoya en un movimiento de masas con un brazo armado no institucional. No obstante, parece conservador en funci\u00f3n de su nacionalismo y del culto a la gloria y a los personajes nacionales. El fascismo niega la Raz\u00f3n Ilustrada, el humanismo, el materialismo. En todos esos aspectos, conservadorismo y fascismo se aproximan. Pero se fundan en concepciones bien diferentes: las acepciones conservadoras niegan la Raz\u00f3n Ilustrada y el humanismo en beneficio de una raz\u00f3n metaf\u00edsica y universal, centrada en la noci\u00f3n suprema de Dios, mientras el fascismo es anti universalista e irracionalista.<\/p>\n<p>Ilustramos arriba el m\u00e9todo por medio del cual conceptos como fascismo son com\u00fanmente analizados. Esto es: comparando, externamente, algunos de sus aspectos con los de otros movimientos y concepciones. Aqu\u00ed se revela la limitaci\u00f3n del tratamiento puramente conceptual del problema, del m\u00e9todo que solo yuxtapone conceptos, abstray\u00e9ndose del proceso hist\u00f3rico y su contenido social. Este abre margen, como se ve, para aproximar o alejar el fascismo de lo que se quiera, basado en un \u00e9nfasis arbitrario del analista. Por otro lado, si seguimos el proceso social e hist\u00f3rico, la confusi\u00f3n aparente se disipa.<\/p>\n<p>Como vimos en nuestro an\u00e1lisis, la ret\u00f3rica socialista transmut\u00f3 en pura demagogia oportunista, alej\u00e1ndose completamente de esta en cuanto a la forma de organizaci\u00f3n social deseada, tanto interna como externamente. La sustituci\u00f3n, incluso, del t\u00e9rmino internacional por nacional no es, de modo alguno, la alternancia de un atributo entre otros. El car\u00e1cter internacional del socialismo de base marxista atraviesa transversalmente su programa, concepci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n. De ah\u00ed, un agente social que se caracteriza por la posici\u00f3n que ocupa en la forma de organizaci\u00f3n social: el proletariado, que, en tanto tal, es universal, independiente de cualquier particularidad nacional.<\/p>\n<p>El apoyo del gran capital a las organizaciones fascistas solo en el momento de absoluta inestabilidad econ\u00f3mica y de la amenaza comunista inmediata desnuda que el fascismo es, en su significado hist\u00f3rico, la \u00faltima carta de las clases dominantes nacionales. El fascismo es, para el gran capital, la forma pol\u00edtica de mantenimiento de las relaciones sociales capitalistas nacionales cuando todas las dem\u00e1s alternativas fracasaron.<\/p>\n<p>Se trata de la \u00faltima carta frente al colapso de las instituciones oficiales (fundamento del conservadorismo) y del fracaso de la democracia burguesa (fundamento de los liberales). Todo esto asociado a la existencia de un movimiento revolucionario con alguna posibilidad de victoria. Incluso la meta de elevar la naci\u00f3n en la jerarqu\u00eda imperialista mundial no difiere de las propuestas conservadoras y liberales; en ese dominio, el fascismo solo sustituye la v\u00eda legal, econ\u00f3mica e institucional por la v\u00eda del combate externo directo.<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed que, desde el punto de vista nacional, los partidos fascistas siempre se aliaron, directa o indirectamente, con alternativas conservadoras o, incluso, liberal-conservadoras. Aunque Stalin, cuyos m\u00e9todos se asemejaban en mucho a los de los fascistas, inescrupulosamente haya firmado el Pacto Molotov-Ribbentrop en 1939, as\u00ed como buscado alianzas en pol\u00edtica externa con Hitler, en todos los a\u00f1os desde 1933, como demuestra la documentaci\u00f3n m\u00e1s reciente (MARIE, 2011), esos hechos, en s\u00ed mismos absolutamente condenables, fueron producto de su miope caracterizaci\u00f3n de la pol\u00edtica externa. \u00c9l subestim\u00f3 el nazismo hasta su llegada al poder y, enseguida, pas\u00f3 a temerle y, en el fondo, venerarlo. Es verdad que existe una interpretaci\u00f3n ya antigua (TOPITSCH, 1987), y actualmente retomada por algunos autores (MAGENHEIMER, 1998), de que el nazismo fue fomentado conscientemente por Stalin, as\u00ed como la Segunda Guerra Mundial. Esta hip\u00f3tesis, insostenible, puede ser el centro de un largo debate interpretativo que no vamos a adentrar en este corto art\u00edculo[1].<\/p>\n<p>Sea como fuere, es hecho hist\u00f3rico que el 29 de octubre de 1922, Mussolini ascendi\u00f3 al poder convidado por el rey V\u00edtor Emanuel III, que le encarg\u00f3, despu\u00e9s de la escenificaci\u00f3n de su \u201cmarcha sobre Roma\u201d, formar el nuevo gobierno y, en los a\u00f1os siguientes, lo apoy\u00f3 plenamente. En Alemania, en 1932, fue el conservador Hindenburg quien convid\u00f3 a Hitler para la canciller\u00eda, abriendo camino para el poder nazista. Adem\u00e1s, el proceso se inicia con una alianza entre nazistas y conservadores, que garantiz\u00f3 a los nazistas m\u00e1s de 50% de los ministerios. El caso m\u00e1s contundente, ciertamente fue el de la Falange espa\u00f1ola. Fue en alianza con la Falange, una fuerza claramente de segundo nivel en el conflicto espa\u00f1ol, que el general Franco, cat\u00f3lico y conservador, asumi\u00f3 el poder y gobern\u00f3 Espa\u00f1a por d\u00e9cadas, adem\u00e1s de haber contado con el apoyo militar directo del nazismo durante la Guerra Civil Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>No sin raz\u00f3n, la relaci\u00f3n entre conservadores y el fascismo fue siempre, en el fre\u00edr de los huevos, ambigua. Por ejemplo, el fil\u00f3sofo italiano Benedetto Croce aval\u00f3 el primer gabinete fascista que, en su acepci\u00f3n, ser\u00eda la primera soluci\u00f3n conservadora seria en el sentido de poner fin al desorden y a la posible actuaci\u00f3n de masas que de \u00e9l sigue. Posteriormente, revis\u00f3 su posici\u00f3n en funci\u00f3n de la instrumentalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n cultural. No obstante, la lista de intelectuales conservadores o liberal-conservadores que adhirieron al fascismo o al nazismo es extensa (S\u00c1NCHEZ, 1995; ALBERTONI, 1992). Por otra parte, luego de la consolidaci\u00f3n de los respectivos partidos, el apoyo de intelectuales comunistas o socialistas al fascismo es un episodio de los m\u00e1s raros.<\/p>\n<p>Este es, en sus trazos m\u00e1s generales, el contenido hist\u00f3rico y conceptual del fascismo, que no dej\u00f3 de tener, evidentemente, variantes de todos los tipos de conformidad con las especificidades nacionales. Comprendiendo esto, poco importa el r\u00f3tulo predilecto que le sea imputado.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] La biograf\u00eda sobre Stalin, de Jean Jacques-Marie, que toma en cuenta toda la documentaci\u00f3n reciente, oriunda de la abertura de los archivos en Mosc\u00fa luego del colapso de la URSS, expone con claridad la relaci\u00f3n de Stalin con Hitler y los nazistas, as\u00ed como su actuaci\u00f3n en la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>ALBERTONI<em>\u00a0, E A.\u00a0Gaestano Mosca y la formaci\u00f3n del elitismo pol\u00edtico contempor\u00e1neo.<\/em><em>\u00a0<\/em>M\u00e9xico: <em>FCE,<\/em> 1992.<\/p>\n<p>BENJAMIN, Walter.\u00a0<em>A obra de arte na \u00e9poca de sua reprodutibilidade t\u00e9cnica<\/em>. In: <em>Obras escolhidas<\/em>. Magia e t\u00e9cnica, arte e pol\u00edtica. S\u00e3o Paulo: Brasiliense, 1985.<\/p>\n<p>BBOSWORTH, R. 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La cultura italiana del ventennio fascista y su repercusi\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/em> Granada: Universidad de Granada, 1995.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este debate viene desarroll\u00e1ndose en el Brasil. Pensando bien, no existe debate alguno, solo grupos que de un lado a otro braman y vociferan como locos en una aut\u00e9ntica conversaci\u00f3n de sordos. Este modo de encarar la cuesti\u00f3n tiene su raz\u00f3n de ser, como todo, adem\u00e1s. 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