{"id":52092,"date":"2018-12-03T10:09:15","date_gmt":"2018-12-03T12:09:15","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=52092"},"modified":"2018-12-03T10:09:15","modified_gmt":"2018-12-03T12:09:15","slug":"debate-lograr-la-segunda-independencia-latinoamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/debate-lograr-la-segunda-independencia-latinoamericana\/","title":{"rendered":"Debate: \u00bfC\u00f3mo lograr la segunda independencia latinoamericana?"},"content":{"rendered":"<p><em>El dominio imperialista avanza y se profundiza en Latinoam\u00e9rica. La independencia pol\u00edtica lograda en el siglo XIX hoy es formal y limitada. Los movimientos nacionalistas burgueses fracasaron en su resistencia limitada y terminaron capitulando. \u00bfCu\u00e1l es el camino y cu\u00e1les son las tareas para lograr la segunda y definitiva independencia latinoamericana?<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Alejandro Iturbe<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n nacional del yugo imperialista (es decir, la independencia pol\u00edtica) es una \u201ctarea democr\u00e1tica\u201d. En el lenguaje marxista, estas tareas son aquellas que llev\u00f3 adelante la burgues\u00eda en su \u00e9poca revolucionaria, cuando combati\u00f3 y destruy\u00f3 las estructuras econ\u00f3micas y el Estado feudales para tornarse la clase dominante de la sociedad. En estas tareas, se apoy\u00f3 y encabez\u00f3 las luchas de las masas insurrectas en procesos cuyo modelo hist\u00f3rico fue el de la Revoluci\u00f3n Francesa (1789). Las principales tareas revolucionarias llevadas adelante por la burgues\u00eda en esa \u00e9poca fueron la unidad nacional de diversos pa\u00edses europeos, la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen feudal y la construcci\u00f3n de la democracia burguesa parlamentaria, y la distribuci\u00f3n de la tierra (hasta entonces propiedad mayoritaria de la nobleza).<\/p>\n<p>Junto con estas revoluciones, se desarroll\u00f3 otro proceso revolucionario que ya no se dirig\u00eda contra el viejo feudalismo sino contra el capitalismo, que iniciaba su predominio mundial: la lucha por la independencia de diversas naciones coloniales conquistadas por las potencias centrales en siglos anteriores. En el continente americano, este per\u00edodo comienza con la independencia de Estados Unidos (1776), se contin\u00faa en Hait\u00ed (1804) y con el proceso de las colonias espa\u00f1olas (iniciado en 1810). En todos los casos, hubo guerras revolucionarias para defender y consolidar la independencia contra las naciones colonialistas. La din\u00e1mica del Brasil fue diferente: quien declara la independencia, en 1821, es una rama de la monarqu\u00eda y de la corte portuguesa instalada en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Las tareas democr\u00e1ticas bajo el capitalismo imperialista<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, en numerosos pa\u00edses y regiones, la burgues\u00eda fue incapaz de llevar adelante una o varias tareas democr\u00e1ticas que, por eso, quedaron pendientes de resoluci\u00f3n. Por otro lado, el desarrollo del capitalismo fue creando nuevas tareas democr\u00e1ticas y la necesidad de luchar por ellas. Por ejemplo, el resurgimiento de la esclavitud en gran escala en Estados Unidos, Brasil, Centroam\u00e9rica y el Caribe al servicio del desarrollo capitalista (fundamentalmente con el secuestro y traslado compulsivo de esclavos negros africanos), varias de cuyas consecuencias subsistieron al abolirse la esclavitud. O la opresi\u00f3n a los pueblos latinoamericanos originarios derivada de la colonizaci\u00f3n y que se mantuvo luego de la independencia. Adem\u00e1s, como vimos, en el siglo XX se desarroll\u00f3 una nueva forma de dominaci\u00f3n por parte de las potencias imperialistas: la semicolonizaci\u00f3n. Se puso a la orden del d\u00eda una tarea: la \u201cliberaci\u00f3n nacional\u201d o la \u201csegunda y definitiva independencia\u201d.<\/p>\n<p>Por todo lo que hemos analizado, la lucha por las viejas y nuevas tareas democr\u00e1ticas est\u00e1 a\u00a0 la orden del d\u00eda. Pero ya no se dirige contra el sistema y las clases feudales (o sus resabios) o contra los viejos imperios coloniales, sino contra el capitalismo imperialista en su conjunto, es decir, contra las burgues\u00edas imperialistas y contra las burgues\u00edas nacionales (que son sus agentes). Esto significa que la lucha por las tareas democr\u00e1ticas pasa a integrarse en un proceso mayor que las engloba: la revoluci\u00f3n obrera y socialista, y sus tareas propias.<\/p>\n<p><strong>La actualidad de la Teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Permanente<\/strong><\/p>\n<p>El primero en se\u00f1alar con total claridad esta continuidad o \u201cnexo interno\u201d de las diferentes tareas revolucionarias fue Trotsky en el debate entre los marxistas rusos, desarrollado entre las revoluciones de 1905 y 1917. Despu\u00e9s, basado en la experiencia de esa revoluci\u00f3n triunfante y de la que fue derrotada en China (1923-1928), escribir\u00eda la formulaci\u00f3n definitiva de su Teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Permanente. En una de sus Tesis, expresa:<\/p>\n<p><em>Con respecto a los pa\u00edses de desarrollo burgu\u00e9s retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente significa que la resoluci\u00f3n \u00edntegra y efectiva de sus fines democr\u00e1ticos y de su emancipaci\u00f3n nacional tan solo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empu\u00f1ando este el poder como caudillo de la naci\u00f3n oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.<\/em>[1]<\/p>\n<p>Esto significa que la clase obrera debe tomar el poder como caudillo de <em>\u201cla naci\u00f3n y las masas oprimidas\u201d<\/em> y comenzar a resolver esas tareas democr\u00e1ticas junto con tareas propias de la revoluci\u00f3n socialista. Todos estos conceptos se aplican, de modo agudo, en Latinoam\u00e9rica. Al no avanzar hacia la revoluci\u00f3n socialista en nivel nacional (ni menos a\u00fan impulsar su extensi\u00f3n internacional), los procesos revolucionarios o de resistencia desarrollados en los siglos XX y XXI acabaron retrocediendo y abortando o siendo derrotados. Es responsabilidad de la pol\u00edtica aplicada por las direcciones burguesas y peque\u00f1oburguesas. De esta forma, los triunfos obtenidos con luchas revolucionarias o de resistencia se perdieron o se erosionaron al extremo.<\/p>\n<p><strong>Una excepci\u00f3n: la Revoluci\u00f3n Cubana<\/strong><\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica hubo una excepci\u00f3n a esta regla: la revoluci\u00f3n encabezada por Fidel Castro y el Che Guevara que en 1959 derroc\u00f3 la dictadura pro-yanqui de Fulgencio Batista. La mayor\u00eda de la direcci\u00f3n del Movimiento 26 de Julio (M26J) proven\u00eda de la juventud estudiantil burguesa o peque\u00f1oburguesa y su programa era \u201cdemocr\u00e1tico popular\u201d. Es decir, no sobrepasaba los l\u00edmites del capitalismo ni del r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s[2].<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tomar el poder, el M26J intent\u00f3 aplicar su programa \u201cdemocr\u00e1tico popular\u201d y form\u00f3 un gobierno con numerosos pol\u00edticos burgueses que hab\u00edan sido opositores a Batista. Sin embargo, la realidad presion\u00f3 a la direcci\u00f3n castrista y la llev\u00f3 a \u201cir m\u00e1s all\u00e1\u201d de sus intenciones y su programa. Al comenzar a llevar a cabo medidas como la reforma agraria y la expropiaci\u00f3n de algunas empresas de Batista asociadas al imperialismo, el sector de la burgues\u00eda cubana que hab\u00eda apoyado a Fidel y el propio imperialismo comenzaron a atacarlo.<\/p>\n<p>El resultado inmediato de esta alianza fue el fracasado intento de invasi\u00f3n a Bah\u00eda de Cochinos-Playa Gir\u00f3n (abril de 1961), apoyado por la CIA y el gobierno de John F. Kennedy.<\/p>\n<p>En respuesta, el gobierno de Castro profundiz\u00f3 la pol\u00edtica de expropiaci\u00f3n de empresas y campos de la burgues\u00eda y el imperialismo, y comenz\u00f3 a aplicar un plan econ\u00f3mico centralizado desde el Estado. Como resultado de ello, se transform\u00f3 en el primer Estado obrero de Latinoam\u00e9rica e iniciaba as\u00ed el camino de la transici\u00f3n al socialismo. El Che Guevara expresaba esta realidad diciendo que la revoluci\u00f3n socialista en Cuba se hab\u00eda hecho \u201cde contragolpe\u201d.<\/p>\n<p>Para los trotskistas, el proceso cubano corroboraba lo planteado por Trotsky: la resoluci\u00f3n plena de las tareas democr\u00e1ticas implican avanzar hacia la dictadura del proletariado. La direcci\u00f3n castrista tiene el gran m\u00e9rito de haber decidido \u201cavanzar\u201d e \u201cir m\u00e1s all\u00e1\u201d de su programa. El Che Guevara expres\u00f3 esto en su frase: <em>\u201cRevoluci\u00f3n que no avanza, retrocede\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso, Cuba fue durante casi tres d\u00e9cadas el \u00fanico pa\u00eds latinoamericano realmente independiente del imperialismo yanqui. No se trat\u00f3 solo de palabras: las conquistas de la revoluci\u00f3n cubana para los trabajadores y el pueblo fueron inmensas, especialmente en los campos de la salud, la educaci\u00f3n y la alimentaci\u00f3n. En estos campos, partiendo de mucho m\u00e1s atr\u00e1s, Cuba super\u00f3 a pa\u00edses latinoamericanos mucho m\u00e1s ricos como Brasil, M\u00e9xico y Argentina. As\u00ed se transform\u00f3 en una referencia para muchos revolucionarios en todo el mundo.<\/p>\n<p><strong>Las limitaciones del proceso cubano <\/strong><\/p>\n<p>Al mismo tiempo que reivindicamos estos grandes logros de la revoluci\u00f3n, es necesario decir que la direcci\u00f3n cubana construy\u00f3 un Estado obrero burocr\u00e1tico, sin democracia real para los trabajadores y las masas, de acuerdo con el modelo estalinista. Los trabajadores cubanos nunca dirigieron el gobierno cubano sino que lo hizo la burocracia del Partido Comunista cubano (sucesor del M26J).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la direcci\u00f3n castrista se mantuvo siempre dentro del criterio del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d, propuesto por el estalinismo desde la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1920, en contra de la revoluci\u00f3n socialista internacional propuesta por el marxismo desde su fundaci\u00f3n. Coherente con esta realidad, en la d\u00e9cada de 1960 el castrismo se integr\u00f3 al aparato estalinista internacional, centralizado por la burocracia de la entonces URSS, y pas\u00f3 a defender lo esencial de sus posiciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os, sin embargo, lo hizo de modo contradictorio, ya que impuls\u00f3 la \u201cexportaci\u00f3n\u201d de la revoluci\u00f3n a trav\u00e9s del entrenamiento y la formaci\u00f3n de cuadros, y el apoyo material a numerosas organizaciones guerrilleras latinoamericanas, una l\u00ednea que no era compartida por Mosc\u00fa[3].<\/p>\n<p>Posteriormente, la direcci\u00f3n castrista dej\u00f3 de impulsar la \u201cexportaci\u00f3n\u201d de la revoluci\u00f3n y pas\u00f3 a sostener sin mayores contradicciones la pol\u00edtica que emanaba de Mosc\u00fa (aunque mantuvo el apoyo a algunas organizaciones guerrilleras). Por ejemplo, en 1970 respald\u00f3 el gobierno chileno de Salvador Allende y su supuesta \u201cv\u00eda pac\u00edfica al socialismo\u201d, que termin\u00f3 en el desastre del golpe de Augusto Pinochet. En 1973, apoy\u00f3 el gobierno burgu\u00e9s del peronismo argentino, en un momento en que este movimiento no volv\u00eda para tener roces con el imperialismo, como en su etapa anterior, sino para controlar y derrotar el ascenso obrero y popular que hab\u00eda comenzado en 1969 con el Cordobazo.<\/p>\n<p><strong>El proceso centroamericano<\/strong><\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica equivocada tendr\u00eda un alt\u00edsimo costo. En 1979, la lucha contra el r\u00e9gimen de Anastasio Somoza, la destrucci\u00f3n de la Guardia Nacional somocista y su derrocamiento por la v\u00eda revolucionaria, pusieron al Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN) en una situaci\u00f3n similar a la del M26J cubano veinte a\u00f1os atr\u00e1s. El FSLN estaba ante la alternativa de seguir el \u201ccamino cubano\u201d y avanzar en la construcci\u00f3n de un nuevo Estado obrero o seguir el \u201ccamino argelino\u201d y reconstruir el Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n sandinista viaj\u00f3 a Cuba para ver a Fidel Castro (a quien reconoc\u00eda como \u201csu dirigente\u201d) y consultarlo sobre cu\u00e1l \u201ccamino\u201d deb\u00eda seguir. La respuesta de Fidel fue muy clara: <em>\u201cNicaragua no debe convertirse en una nueva Cuba\u201d<\/em>[4]. Es decir, no hagan lo que hicimos nosotros, mant\u00e9nganse en el terreno del capitalismo y reconstruyan el Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Por orientaci\u00f3n de Fidel, Nicaragua no se transform\u00f3 en una nueva Cuba. El destino final de todo este proceso se analiza en otros art\u00edculos de la revista ya citada arriba: actualmente, el FSLN de Daniel Ortega encabeza un r\u00e9gimen burgu\u00e9s dictatorial contra los trabajadores y el pueblo nicarag\u00fcense. Como un efecto expansivo de aquella pol\u00edtica de la direcci\u00f3n castrista, la lucha que la guerrilla salvadore\u00f1a desarrollada en esos a\u00f1os ni siquiera lleg\u00f3 a lograr una \u201cnueva Nicaragua\u201d, y el Farabundo Mart\u00ed acab\u00f3 entreg\u00e1ndola en la mesa de negociaciones.<\/p>\n<p>Existe una consecuencia a\u00fan m\u00e1s profunda de esta criminal pol\u00edtica de la direcci\u00f3n castrista: al frenar la revoluci\u00f3n nicarag\u00fcense y la centroamericana, y llevarla a la derrota, Fidel contribuy\u00f3 a profundizar el aislamiento del Estado obrero cubano. El final tambi\u00e9n es conocido: fueron Fidel y la direcci\u00f3n castrista los que restauraron el capitalismo en la d\u00e9cada de 1990, completando as\u00ed un c\u00edrculo que destruy\u00f3 lo que hab\u00eda construido. Las conquistas logradas se han perdido o est\u00e1n en ese camino.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas duras cr\u00edticas a la direcci\u00f3n cubana y a las consecuencias de sus graves limitaciones, la de Cuba fue una experiencia muy valiosa que queda como ense\u00f1anza imprescindible para la actualidad. Para mantener y profundizar sus aciertos y para no repetir sus grav\u00edsimos errores.<\/p>\n<p><strong>Las tareas para la liberaci\u00f3n latinoamericana <\/strong><\/p>\n<p>En este art\u00edculo no podemos desarrollar extensamente el programa que resuma las tareas para la segunda independencia latinoamericana ni los debates con las propuestas del nacionalismo burgu\u00e9s o la izquierda adaptada a los reg\u00edmenes democr\u00e1tico-burgueses o bonapartistas sui generis. Por eso, nos limitaremos a formular sint\u00e9ticamente sus ejes principales.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>El primero es el <strong>eje econ\u00f3mico-financiero<\/strong>, base estructural de la dominaci\u00f3n imperialista. El punto de partida es <em>la suspensi\u00f3n del pago de la deuda externa y p\u00fablica<\/em>, verdadera aspiradora de riqueza y, al mismo tiempo, mecanismo de control de los planes econ\u00f3micos de los gobiernos burgueses latinoamericanos. Es una deuda que ya se ha pagado varias veces en sus valores reales y que, a pesar de ello, con un mecanismo usurario, no ha dejado de crecer. Sin romper ese mecanismo no hay forma de lograr ninguna independencia ni atender las necesidades de los trabajadores y el pueblo.<\/p>\n<p>El paso siguiente es <em>la expropiaci\u00f3n sin pago y la estatizaci\u00f3n de las principales palancas de la econom\u00eda en la producci\u00f3n y los servicios<\/em> (hoy dominadas por las empresas imperialistas). Esas empresas ya han recuperado con creces sus inversiones reales a trav\u00e9s de las remesas de ganancias, las exenciones impositivas, las adquisiciones de bienes de las empresas privatizadas a precios de remate, la fuga de capitales y el usufructo de las fraudulentas deudas del Estado (recordemos el caso de la Ford y de YPF, en Argentina). No les debemos nada: todo lo que poseen es de los trabajadores y el pueblo de los pa\u00edses latinoamericanos. Por eso, se trata de recuperar lo que es nuestro.<\/p>\n<p>El tercer punto es <em>la expropiaci\u00f3n de los grandes latifundios<\/em> para llevar adelante una combinaci\u00f3n de una reforma agraria que d\u00e9 tierras a los peque\u00f1os agricultores con un proceso socializaci\u00f3n de la agricultura. Una combinaci\u00f3n que tendr\u00e1 proporciones diferentes seg\u00fan la estructura agraria y socio-poblacional de cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>Todo este potencial productivo ser\u00e1 desarrollado a trav\u00e9s de <em>un plan econ\u00f3mico centralizado desde el Estado<\/em>, que debe ser democr\u00e1ticamente discutido y votado por los trabajadores y el pueblo, en funci\u00f3n de las necesidades nacionales y de la poblaci\u00f3n, y no de las ganancias del imperialismo y de las burgues\u00edas nacionales.<\/p>\n<p>Para que este plan pueda desarrollarse sin obst\u00e1culos es necesaria la existencia de un<em> monopolio estatal de la banca y el comercio exterior<\/em>. Es decir, la creaci\u00f3n de un \u00fanico banco estatal con ramas especializadas: producci\u00f3n, consumo, comercio interno, comercio exterior, etc. De esa forma, no solo se utilizar\u00e1n racionalmente los fondos y los recursos existentes sino que se impedir\u00e1 la fuga de capitales y las maniobras, hoy habituales, de la burgues\u00eda con las divisas extranjeras en el comercio exterior.<\/p>\n<p>Otro aspecto esencial de esta centralizaci\u00f3n econ\u00f3mica estatal es la aplicaci\u00f3n de un <em>plan de obras p\u00fablicas. <\/em>Estar\u00e1 destinado, por un lado, a atender las necesidades m\u00e1s apremiantes de la poblaci\u00f3n: hospitales, escuelas, servicios de agua potable y alcantarillado, viviendas populares, etc. Por el otro, a garantizar trabajo para todos, acabando as\u00ed con el flagelo de la desocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Las tareas pol\u00edtico-militares <\/strong><\/p>\n<p>Un segundo eje es la necesidad de la <em>ruptura de los pactos pol\u00edticos y militares que subordinan nuestros pa\u00edses al imperialismo<\/em>, como los de R\u00edo de Janeiro (1947) y otros posteriores, as\u00ed como el desconocimiento de los acuerdos de la deuda externa y de las privatizaciones de empresas que renuncian a la soberan\u00eda jur\u00eddica. Son pactos inadmisibles desde el punto de vista de la soberan\u00eda nacional, y sin romper con ellos no hay independencia posible.\u00a0<\/p>\n<p>De modo especial, no existe independencia real sin el <em>desmantelamiento de las bases militares imperialistas<\/em> <em>y su expulsi\u00f3n, <\/em>as\u00ed como la eliminaci\u00f3n de los \u201cejercicios militares conjuntos\u201d que comanda el Pent\u00e1gono estadounidense. Es necesario construir fuerzas armadas al servicio de la independencia. Retomaremos este punto al hablar del car\u00e1cter continental de la lucha.<\/p>\n<p>En el <em>plano pol\u00edtico<strong>&#8211;<\/strong>institucional <\/em>resulta evidente que todos los reg\u00edmenes de las burgues\u00edas nacionales (sean democr\u00e1tico-burgueses o bonapartistas) acaban siendo instrumentos del imperialismo y con un grado de corrupci\u00f3n cada vez m\u00e1s repugnante. Nuestra propuesta es construir organismos estatales democr\u00e1ticos de los trabajadores y las masas, al estilo soviets (concejos) de los primeros a\u00f1os de la URSS. Como un ejemplo latinoamericano est\u00e1 la Central Obrera Boliviana (COB) de 1952, en la que encabezados por los mineros y los otros sectores de trabajadores industriales, participaban los maestros, los campesinos pobres, las amas de casa de los barrios populares, los peque\u00f1os comerciantes, etc. En cada pa\u00eds, estas instituciones pueden adquirir formas diferentes determinadas por su tradici\u00f3n y la conformaci\u00f3n social de las clases explotadas y oprimidas.<\/p>\n<p>Aunque no vamos a desarrollarlo aqu\u00ed, en esas instituciones deben tener un espacio especial los sectores m\u00e1s explotados y oprimidos de nuestros pa\u00edses, como la poblaci\u00f3n negra de Brasil y otros pa\u00edses, y las nacionalidades ind\u00edgenas. Con respeto y apoyo tanto para mantener su cultura, sus tradiciones y su lengua, como para el desarrollo de sus experiencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas propias (como las comunas de los pueblos andinos). Integradas en una totalidad nacional m\u00e1s amplia y compleja, es imprescindible que tengan ese espacio.\u00a0<\/p>\n<p><strong>La lucha es continental<\/strong><\/p>\n<p>La lucha por la segunda independencia contra el imperialismo se inicia en cada pa\u00eds pero solo puede ser exitosa en el marco de una lucha continental. La primera independencia de muchos pa\u00edses se logr\u00f3 en una guerra continental contra el imperio espa\u00f1ol, con ej\u00e9rcitos unificados integrados por soldados y oficiales de muchos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Esta necesidad de unidad surge de dos elementos centrales. El primero es que padecemos los mismos problemas. El segundo es que enfrentamos el mismo enemigo (el imperialismo yanqui) que, adem\u00e1s, es muy poderoso. En esta realidad, Brasil se suma hoy a los pa\u00edses de habla hispana. Los pa\u00edses separados somos presas m\u00e1s f\u00e1ciles; juntos en la lucha existen muchas mayores posibilidades de triunfar.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Esto nos lleva nuevamente al problema militar que plantea esta lucha. Nadie subestima, ni mucho menos, el poder\u00edo militar del imperialismo ni la violenta reacci\u00f3n que va a tener si comienza a perder su \u201cpatio trasero\u201d. Al igual que la primera independencia, la segunda requerir\u00e1 una dura lucha militar, en la que unidos seremos muchos m\u00e1s fuertes. Los pa\u00edses que fuimos colonia de Espa\u00f1a tenemos la tradici\u00f3n de unidad pol\u00edtico-militar de quienes los libertaron, como Bol\u00edvar, San Mart\u00edn, O\u2019Higgins, y otros patriotas.<\/p>\n<p>Nadie dice que ser\u00e1 una lucha f\u00e1cil ni que la victoria est\u00e1 asegurada. Pero la historia nos muestra que la convicci\u00f3n y la determinaci\u00f3n pol\u00edticas pueden derrotar a potencias que, en el campo puramente militar, son superiores. Es la ense\u00f1anza de la primera independencia latinoamericana, de la naciente Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que enfrent\u00f3 y derrot\u00f3 la invasi\u00f3n de catorce ej\u00e9rcitos imperialistas, del pueblo cubano rechazando la invasi\u00f3n organizada por la CIA, del pueblo vietnamita derrotando al poderoso ej\u00e9rcito estadounidense, etc.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, un proceso de revoluci\u00f3n latinoamericana se meter\u00eda dentro de los propios Estados Unidos, a trav\u00e9s de su gran poblaci\u00f3n latina y negra. Posiblemente tendr\u00e1 un impacto muy superior al sucedido durante la guerra de Vietnam y las movilizaciones antib\u00e9licas de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, que erosionaron pol\u00edticamente su capacidad militar y desgastaron la base de las Fuerzas Armadas.\u00a0<\/p>\n<p>Reivindicamos a Bol\u00edvar, San Mart\u00edn y O\u00b4Higgins (agreguemos a otros como el haitiano Toussaint Louverture) porque fueron los l\u00edderes de la primera independencia. Los tres primeros fueron la mejor expresi\u00f3n de una burgues\u00eda revolucionaria que estuvo dispuesta a llevar hasta el final su lucha por la independencia. Hoy, los sectores centrales de esas burgues\u00edas latinoamericanas est\u00e1 \u201cdel otro lado\u201d de esa lucha, asociados a esa subordinaci\u00f3n al imperialismo. Son parte del enemigo a combatir.<\/p>\n<p>Tal como dec\u00eda Trotsky, esa segunda independencia solo puede lograrse si esa lucha la protagoniza el proletariado encabezando al campesinado pobre y a las masas urbanas oprimidas. Por eso, la\u00a0 \u201cPatria Grande\u201d con la que so\u00f1aron Bol\u00edvar, San Mart\u00edn, O\u2019Higgins y Louverture) solo podr\u00e1 lograrse a trav\u00e9s de una Federaci\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Latinoamericana. La LIT-CI y sus partidos se ponen al servicio de esta tarea.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] TROSTKY, Le\u00f3n<em> La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, 1930. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/revperm\/index.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/revperm\/index.htm<\/a><\/p>\n<p>[2] Para un visi\u00f3n m\u00e1s global del proceso cubano, recomendamos leer:\u00a0\u00a0 <a href=\"https:\/\/litci.org\/es\/menu\/mundo\/latinoamerica\/cuba\/especial-fidel-castro\/\">https:\/\/litci.org\/es\/menu\/mundo\/latinoamerica\/cuba\/especial-fidel-castro\/<\/a> y el art\u00edculo \u201cLa influencia del castrismo\u201d en revista <em>Correo Internacional<\/em> n.\u00b0 20 (publicaci\u00f3n de la LIT-CI, San Pablo, Brasil, Octubre de 2018).<\/p>\n<p>[3] Excede las posibilidades de este material, el debate con la teor\u00eda del \u201cfoco guerrillero\u201d y sus consecuencias. Sobre este tema, recomendamos leer <em>Tesis sobre el guerrillerismo<\/em> de Nahuel Moreno, Eugenio Greco y Alberto Franceschi, Buenos Aires, 1986, en: <a href=\"http:\/\/www.nahuelmoreno.org\/tesis-sobre-el-guerrillerismo-1986.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.nahuelmoreno.org\/tesis-sobre-el-guerrillerismo-1986.html<\/a><\/p>\n<p>[4] <a href=\"http:\/\/www.cuba.cu\/gobierno\/discursos\/1979\/esp\/f260779e.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.cuba.cu\/gobierno\/discursos\/1979\/esp\/f260779e.html<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dominio imperialista avanza y se profundiza en Latinoam\u00e9rica. La independencia pol\u00edtica lograda en el siglo XIX hoy es formal y limitada. Los movimientos nacionalistas burgueses fracasaron en su resistencia limitada y terminaron capitulando. \u00bfCu\u00e1l es el camino y cu\u00e1les son las tareas para lograr la segunda y definitiva independencia latinoamericana?<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":52093,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2781,6482,12849],"tags":[3035,8054],"class_list":["post-52092","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-latinoamerica","category-historia","category-polemica","tag-imperialismo-2","tag-primera-independencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/g20.jpg?fit=1366%2C765&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/g20.jpg?fit=1366%2C765&ssl=1","categories_names":["Historia","Latinoam\u00e9rica","Pol\u00e9mica"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52092"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52092\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52094,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52092\/revisions\/52094"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52093"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}