{"id":50885,"date":"2018-09-14T14:32:44","date_gmt":"2018-09-14T16:32:44","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=50885"},"modified":"2018-09-14T14:33:48","modified_gmt":"2018-09-14T16:33:48","slug":"oslo-una-segunda-nakba-palestina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/oslo-una-segunda-nakba-palestina\/","title":{"rendered":"Oslo, una segunda \u201cNakba\u201d palestina"},"content":{"rendered":"<p><em>Mitad de la poblaci\u00f3n palestina bajo ocupaci\u00f3n sionista tiene menos de 29 a\u00f1os de edad, seg\u00fan informe de las Naciones Unidas de 2017. Ninguno de ellos conoce la tan decantada \u201cpaz\u201d anunciada al mundo hace 25 a\u00f1os con la firma de los Acuerdos de Oslo. Ellos fueron firmados el 13 de setiembre de 1993, entre la Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina (OLP) y el Estado de Israel, bajo mediaci\u00f3n de los Estados Unidos. El apriete de manos entre sus l\u00edderes, Yasser Arafat y Yitzhak Rabin, frente a la Casa Blanca y bajo la atenta mirada de Bill Clinton, fue transmitido en vivo por los canales de TV de todo el mundo. Un espect\u00e1culo medi\u00e1tico para que nadie le busque defectos. Hace mucho tiempo, la promesa de paz demuestra que no pas\u00f3 de un <\/em>fake news<em> de la peor especie.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Soraya Misleh<\/p>\n<p>No fue un fracaso, por lo tanto, como algunos todav\u00eda insisten en afirmar. En su prop\u00f3sito enmascarado bajo el manto de la paz y de la coexistencia, Oslo fue absolutamente exitoso. El curso de la primera Intifada palestina (levante popular masivo), iniciada en 1987, represent\u00f3 una oportunidad para que Israel sedimentara su proyecto colonial y de <em>apartheid<\/em>, consolidando una econom\u00eda dependiente de las ganancias con la ocupaci\u00f3n. Desmovilizar\u00eda, para eso, la solidaridad internacional y debilitar\u00eda la resistencia palestina.<\/p>\n<p>Firmando el reconocimiento mutuo entre la OLP e Israel, los acuerdos se basaron desde siempre en la injusta propuesta de dos Estados \u2013o sea, de una Palestina en apenas 22% de su territorio hist\u00f3rico, que no contempla a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, fragmentada y sin derechos\u2013. La idea difundida al mundo era que el control de esa parte pasar\u00eda a manos de los palestinos gradualmente. Inicialmente, Cisjordania se mantendr\u00eda dividida en \u00e1reas A (bajo administraci\u00f3n de la AP, equivalente a 18%), B (mixta, entre Israel y AP, 22%), y C (bajo control militar exclusivo israel\u00ed, 60%). Enseguida despu\u00e9s de la firma, Israel ampli\u00f3 la construcci\u00f3n de asentamientos y aparatos, como rutas exclusivas para colonos, que impidieron cualquier autonom\u00eda por parte de los dirigentes palestinos. Un a\u00f1o despu\u00e9s, como complemento, fueron firmados los Protocolos de Par\u00eds, que sellaron la consecuente cooperaci\u00f3n de seguridad de la AP con Israel \u2013en otras palabras, la Autoridad Palestina pas\u00f3 a administrar la ocupaci\u00f3n, reprimiendo la resistencia palestina\u2013.<\/p>\n<p><strong>Capitalismo y <em>apartheid<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n econ\u00f3mica es clave en este proceso: cualquier fondo, importaci\u00f3n o exportaci\u00f3n por parte de la AP desde entonces est\u00e1 sujeto a revisi\u00f3n israel\u00ed, que asegur\u00f3 el control sobre la circulaci\u00f3n en tierra, mar, y sobre las fronteras. Fruto de ese proceso surgi\u00f3 una nueva burgues\u00eda en la Palestina ocupada, atada al proyecto sionista.<\/p>\n<p>Como apunta la periodista Naomi Klein, en su libro <em>La doctrina del choque \u2013 el ascenso del capitalismo de desastre<\/em>, Oslo fue un punto de giro en una pol\u00edtica que siempre tuvo en su base la limpieza \u00e9tnica de los palestinos. Desde 1948 \u2013a\u00f1o de la Nakba, la cat\u00e1strofe palestina con la creaci\u00f3n del Estado de Israel y la expulsi\u00f3n violenta de 75% de la poblaci\u00f3n nativa \u00e1rabe\u2013 hasta entonces, \u201ctodos los d\u00edas, cerca de 150.000 palestinos dejaban sus casas en Gaza y en Cisjordania para limpiar las calles y construir las rutas en Israel, al mismo tiempo que agricultores y comerciantes llenaban camiones con productos para vender en Israel y en otras partes del territorio\u201d. Luego de los acuerdos de 1993, el Estado jud\u00edo se cerr\u00f3 incluso hasta para esa mano de obra barata, sustituy\u00e9ndola por una nueva leva de inmigrantes sionistas.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, Israel pas\u00f3 a presentarse, en las palabras de la periodista, \u201ccomo una especie de <em>shopping center<\/em> de tecnolog\u00eda de seguridad nacional\u201d. En su libro, la autora afirma que, a finales de 2006, a\u00f1o de la invasi\u00f3n israel\u00ed al L\u00edbano, la econom\u00eda del Estado sionista, basada fuertemente en la exportaci\u00f3n militar, se expandi\u00f3 vertiginosamente (8%), al mismo tiempo que se acentu\u00f3 la desigualdad dentro de la propia sociedad israel\u00ed, y las tasas de pobreza en los territorios palestinos ocupados en 1967 alcanzaron \u00edndices alarmantes (70%).<\/p>\n<p>No en vano los Acuerdos de Oslo son considerados por muchos palestinos como una nueva <em>Nakba<\/em> \u2013un ejemplo lamentable de rendici\u00f3n del liderazgo hist\u00f3rico palestino a su verdugo\u2013, como denunci\u00f3 desde el inicio el intelectual palestino Edward Said (1935-2003), quien denominaba tales acuerdos, correctamente, como los Tratados de Versalles de la causa palestina.<\/p>\n<p>En este momento de decadencia del sionismo, con el aumento de la resistencia palestina y de la solidaridad internacional, Israel endurece la represi\u00f3n con las bendiciones del imperialismo. Trump intenta meter lo que denomina \u201cacuerdo del siglo\u201d, para liquidar de una vez la cuesti\u00f3n palestina. Promete presentarlo en su discurso del d\u00eda 25 de este mes, en la 73\u00b0 Sesi\u00f3n de la Asamblea General de las Naciones Unidas.<\/p>\n<p>Pero su plan se enfrenta con aquellos que no tienen nada que perder, sobre todo los \u201chijos de Oslo\u201d, a la cabeza hoy de la resistencia heroica. Traen como principal bandera lo que saben que jam\u00e1s vendr\u00e1 por medio de negociaciones con sus verdugos: el retorno de los refugiados a las tierras de donde fueron expulsados \u2013son cinco millones en campos solamente en la Palestina ocupada y en los pa\u00edses \u00e1rabes, m\u00e1s millares dispersos por el mundo\u2013. Se suman en la reivindicaci\u00f3n por justicia los 1,5 millones de palestinos que persisten en los territorios de 1948, bajo el yugo de Israel, sometidos a leyes racistas \u2013tambi\u00e9n ignorados en los dichos \u201cacuerdos de paz\u201d\u2013. Es urgente dar eco a sus voces y cercarlos de solidaridad activa en este momento, atendiendo al llamado por Boicot, Desinversi\u00f3n y Sanciones (BDS) a Israel. Rumbo a la Palestina libre, del r\u00edo al mar.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mitad de la poblaci\u00f3n palestina bajo ocupaci\u00f3n sionista tiene menos de 29 a\u00f1os de edad, seg\u00fan informe de las Naciones Unidas de 2017. Ninguno de ellos conoce la tan decantada \u201cpaz\u201d anunciada al mundo hace 25 a\u00f1os con la firma de los Acuerdos de Oslo. 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