{"id":49980,"date":"2018-06-19T10:49:09","date_gmt":"2018-06-19T12:49:09","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=49980"},"modified":"2018-06-19T10:49:09","modified_gmt":"2018-06-19T12:49:09","slug":"la-revolucion-cultural-una-revolucion-politica-abortada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-revolucion-cultural-una-revolucion-politica-abortada\/","title":{"rendered":"La Revoluci\u00f3n Cultural: una revoluci\u00f3n pol\u00edtica abortada"},"content":{"rendered":"<p><em>1968, del cual este a\u00f1o festejamos el cincuentenario, fue un a\u00f1o de enormes cambios a nivel global. Masas de j\u00f3venes, estudiantes, trabajadores, irrumpieron en el escenario de la lucha pol\u00edtica. La clase dirigente de cada pa\u00eds fue puesta en tela de juicio. En Francia, en el mes de mayo, diez millones de obreros en huelga ocuparon las calles del pa\u00eds, y estuvieron a un paso de tomar el poder.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Alberto Madoglio<\/p>\n<p>En los a\u00f1os anteriores hubieron muchas se\u00f1ales de que la situaci\u00f3n pol\u00edtica a nivel global estaba llegando a un punto de ruptura.<\/p>\n<p>China fue la naci\u00f3n que, en la mitad de los a\u00f1os&#8217; 60, tuvo un enorme estallido revolucionario que asumi\u00f3 las caracter\u00edsticas de una verdadera revoluci\u00f3n pol\u00edtica contra el dominio burocr\u00e1tico del Partido Comunista, de clara matriz estalinista. La burocracia, guiada por el PCCh, privilegiaba la defensa de los propios intereses materiales en detrimento del desarrollo de la revoluci\u00f3n, sea a nivel nacional o internacional. Como todos los partidos comunistas de corte estalinista, en una primera fase fue completamente subalterno a los intereses de la burocracia del Kremlin. Una vez tomado el poder, las necesidades burocr\u00e1ticas nacionales del nuevo Estado obrero entraron en conflicto con las de Mosc\u00fa.(*)<\/p>\n<p>Para tratar de comprender las razones de este fen\u00f3meno, tenemos que analizar brevemente el curso anterior de los acontecimientos y el marco nacional e internacional en que se desarrollaron.<\/p>\n<p><strong>China: un Estado obrero deformado<\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de Rusia en 1917, en China la revoluci\u00f3n dio vida a un Estado obrero deformado (tal como lo eran los Estados obreros nacidos en la segunda posguerra en Europa del Este). El poder no estuvo nunca en manos de organismos de clase comparables a los soviets, ni el PCCh pod\u00eda ser en modo alguno comparado con el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el marco a nivel internacional era diferente de aquel que, de alguna manera, facilit\u00f3 la consolidaci\u00f3n del poder de Stalin y su gente. En los a\u00f1os &#8217;30, el proletariado a nivel global hab\u00eda padecido una serie de importantes derrotas: victoria de Hitler en Alemania, derrota de los procesos revolucionarios en Austria, Francia y Espa\u00f1a por causa de la acci\u00f3n pol\u00edtica impuesta por Stalin sea directamente, sea a trav\u00e9s de los partidos comunistas locales. Diferente fue la situaci\u00f3n en los a\u00f1os siguientes a 1945: la derrota del nazismo y el fascismo en Europa; el proceso de descolonizaci\u00f3n en Asia y \u00c1frica; el nacimiento de nuevos Estados obreros, incluso deformados, en Europa del Este y en Asia; la derrota de EEUU en la guerra de Corea; y posteriormente la resistencia que encontraron y debieron enfrentar en Vietnam. Todo eso creaba, incluso con importantes contradicciones (la derrota de las revoluciones pos Segunda Guerra Mundial en Italia, Francia y Grecia), un clima de mayor confianza entre las masas oprimidas a nivel mundial.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-49996 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=1661%2C1049&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1661\" height=\"1049\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?w=1661&amp;ssl=1 1661w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=300%2C189&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=768%2C485&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=1024%2C647&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=665%2C420&amp;ssl=1 665w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=640%2C404&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/59D.jpg?resize=681%2C430&amp;ssl=1 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La \u00abGran Revoluci\u00f3n Cultural Proletaria\u00bb en China se inserta en esta nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Del \u00abGran salto hacia adelante\u00bb a la Revoluci\u00f3n cultural<\/strong><\/p>\n<p>Es \u00fatil hacer una introducci\u00f3n previa antes de abordar plenamente aquellos acontecimientos. Hacia finales de los a\u00f1os &#8217;50, la Rep\u00fablica Popular China tuvo que cerrar cuentas con el fracaso del \u00abGran salto hacia adelante\u00bb: una tentativa veleidosa, administrada con m\u00e9todos burocr\u00e1ticos, de favorecer el proceso de industrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Apoyado fuertemente por Mao, que se ilusionaba con superar en el curso de pocos a\u00f1os la producci\u00f3n industrial de Gran Breta\u00f1a, el proyecto se tradujo en un enorme fracaso que cost\u00f3 la vida a millones de personas por causa de una carest\u00eda debida al derrumbe de la producci\u00f3n agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Se inici\u00f3 una dura lucha fraccional al interior del Partido Comunista chino. Todos los mayores dirigentes hab\u00edan sostenido la pol\u00edtica del \u00abGran salto hacia adelante\u00bb, pero ahora muchos la criticaban pidiendo el fin del proceso de colectivizaci\u00f3n en el campo. Una Conferencia del partido en 1961 se\u00f1al\u00f3 este giro moderado o de derecha. Se comenz\u00f3 a favorecer la peque\u00f1a parcela agr\u00edcola, tal como el provecho privado y los incentivos materiales a los campesinos. Se redefinieron los equilibrios de poder al interior del PCCh y del Estado. Mao dej\u00f3 el cargo de presidente de la Rep\u00fablica en 1959, ahora confiado a Liu Shaoqi, y permaneci\u00f3 simb\u00f3licamente como presidente del PCCh, del que Deng Xiaoping lleg\u00f3 a ser secretario. Al mismo tiempo, Lin Biao, un aliado de Mao, se volvi\u00f3 ministro de Defensa. Explotando su posici\u00f3n, empez\u00f3 a consolidarse en el ej\u00e9rcito el culto a la personalidad del Gran Timonel, que jugar\u00eda un papel cada vez m\u00e1s importante durante el curso de la Revoluci\u00f3n Cultural.<\/p>\n<p>Los equilibrios entre las muchas fracciones de la burocracia en China permanecieron precarias. La \u00abderecha\u00bb de Liu y Deng controlaba el PCCh y los aparatos del Estado, la \u00abizquierda\u00bb de Mao y Lin, los cuadros del ej\u00e9rcito y la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Una aclaraci\u00f3n es necesaria. Los t\u00e9rminos derecha e izquierda son puestos entre comillas porque, como veremos m\u00e1s adelante, se trataba de una diferenciaci\u00f3n dentro del aparato de poder, que cuando vio puesto en peligro el propio predominio buscar\u00eda y encontrar\u00eda el modo de dejar de lado las propias contradicciones.<\/p>\n<p>La tregua interburocr\u00e1tica, sin embargo, no pod\u00eda durar mucho: contradicciones de car\u00e1cter sea externo o interno contribuyeron a minarla siempre m\u00e1s. El proceso de desestalinizaci\u00f3n iniciado en la URSS acentuaba, entre otras cosas, la l\u00ednea de la coexistencia pac\u00edfica entre el primer Estado obrero y el imperialismo. Eso tuvo consecuencias concretas respecto de China: fin de las ayudas econ\u00f3micas por parte de Mosc\u00fa, fin de la cobertura nuclear defensiva a favor de Pek\u00edn. Estas decisiones no pod\u00edan sino crear fuertes preocupaciones en el pa\u00eds, a causa de la cada vez m\u00e1s fuerte presencia de tropas americanas en el Sudeste asi\u00e1tico: una agresi\u00f3n imperialista de barras y estrellas no pod\u00eda ser descartada.<\/p>\n<p>A nivel interno, la victoria revolucionaria de 1949 permiti\u00f3 importantes e innegables progresos en el campo econ\u00f3mico. Los propios efectos devastadores del \u00abGran salto hacia adelante\u00bb fueron completamente borrados en cuesti\u00f3n de pocos a\u00f1os; sin embargo, los desequilibrios dentro de la sociedad china estaban muy lejos de ser superados: las escuelas mejores siguieron siendo prerrogativa de los hijos de la nueva clase dirigente, la superaci\u00f3n de la pol\u00edtica de industrializaci\u00f3n forzada trajo consigo la vuelta al pr\u00e9stamo usurario; el cierre de muchos hospitales en las zonas del campo m\u00e1s pobre, una diferenciaci\u00f3n de los salarios entre el proletariado agr\u00edcola (m\u00e1s alto para quien produc\u00eda bienes de mayor valor destinados a las ciudades, por ejemplo hortalizas), un alto porcentaje de trabajadores precarios en la industria que no recibieron salario desde 1959. Esmien cuenta que en aquellos tiempos la poblaci\u00f3n activa crec\u00eda en cerca de siete millones por a\u00f1o, mientras las ciudades solo pod\u00edan garantizar 300.000 nuevos puestos de trabajo. No obstante, quien hab\u00eda conocido la vida urbana no quer\u00eda volver a la miseria de la vida en el campo.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n fue la base material que permiti\u00f3 a Mao y su fracci\u00f3n recurrir a las masas m\u00e1s pobres para invertir las relaciones de fuerza en el Partido y en los ganglios del Estado, pero al mismo tiempo tambi\u00e9n estuvo entre las causas que impidieron a la fracci\u00f3n del Gran Timonel evitar que la situaci\u00f3n se le fuera de las manos.<\/p>\n<p>Los acontecimientos tomaron el nombre de Revoluci\u00f3n Cultural porque fue por cuestiones de la cultura que comenz\u00f3 la lucha de fracci\u00f3n y la sucesiva marea revolucionaria propiamente dicha.<\/p>\n<p><strong>La lucha interburocr\u00e1tica estalla con violencia<\/strong><\/p>\n<p>El 10 de noviembre de 1965 aparece en un peri\u00f3dico de Shangh\u00e1i (que desde aquel momento ser\u00e1 la fortaleza de los mao\u00edstas) un art\u00edculo de cr\u00edtica a una obra de 1961 escrita por el vicealcalde de Pek\u00edn, <em>La destituci\u00f3n de Hai Rui<\/em>. La acusaci\u00f3n que le hace al autor es, tras la apariencia de un drama hist\u00f3rico, haber atacado las ideas de Mao. Este, mientras tanto, pide al CC que las ideas de los intelectuales pr\u00f3ximos a los l\u00edderes de la \u00abderecha\u00bb del Partido fueran condenadas, pero sin \u00e9xito.<\/p>\n<p>En febrero del a\u00f1o siguiente, el grupo constituido por la Revoluci\u00f3n cultural (hegemonizado por elementos adversos a Mao, entre los que se destacaba el alcalde de Pek\u00edn, Peng Chen) afirm\u00f3 que el debate no deb\u00eda salir del \u00e1mbito intelectual. Despu\u00e9s de haberlo esbozado en un primer momento, Mao y sus aliados pasaron a la ofensiva. El Comit\u00e9 permanente de la Asamblea Nacional lanz\u00f3 la \u00abGran revoluci\u00f3n cultural proletaria\u00bb. El 16 de mayo el CC lanz\u00f3 una circular para extender la Grcp entre Partido, Estado y ej\u00e9rcito, con el objetivo de eliminar los elementos filo-burgueses: tomada de este modo, inici\u00f3 la depuraci\u00f3n de los elementos adversos a Mao. En Pek\u00edn, en la universidad, apareci\u00f3 el primer balc\u00f3n (manifiesto mural), en el cual se criticaba a los docentes que de alg\u00fan modo eran identificados como adversarios del pensamiento del fundador de la Rep\u00fablica Popular. Los tumultos se extendieron como mancha de aceite. Los partidarios de las posiciones de \u00abderecha\u00bb comenzaban a advertir el peligro y, por toda respuesta, organizaron equipos de trabajo para mandar a los ateneos y a las escuelas para tratar de dirigir la Revoluci\u00f3n cultural, en realidad para intentar poner la situaci\u00f3n bajo su control. Mao y los suyos, por reacci\u00f3n, decretaron la disoluci\u00f3n de los equipos de trabajo, acusados de querer interrumpir la Revoluci\u00f3n cultural en las escuelas, y el cierre de las universidades. En ese contexto, comenzaron a aparecer los Guardias rojos, formaciones juveniles partidarias de Mao Zedong.<\/p>\n<p>Los acontecimientos siguieron sucedi\u00e9ndose fren\u00e9ticamente. En el pleno del CC, en agosto, Mao lanz\u00f3 el famoso eslogan \u00abbombardear el cuartel general\u00bb. Esto, junto a la promulgaci\u00f3n de los diecis\u00e9is puntos, carta fundamental de la Revoluci\u00f3n cultural, cre\u00f3 la ilusi\u00f3n de que Mao y su fracci\u00f3n eran los partidarios de una revoluci\u00f3n propiamente dicha en el sistema de poder pos 1949. En realidad, los edictos a la libertad de pensamiento, de cr\u00edtica a los dirigentes, de auto-organizaci\u00f3n de las masas en lucha, de elegibilidad y revocabilidad de los dirigentes refiri\u00e9ndose a la experiencia de la Comuna de Par\u00eds de 1871, quedaron en el papel. Ciertamente, la apelaci\u00f3n a las masas, las oce\u00e1nicas manifestaciones de millones de Guardias rojos hechos venir a Pek\u00edn para sostener a los partidarios de la Revoluci\u00f3n cultural, y a Mao en particular, indujeron a esta equivocada convicci\u00f3n. Fueron los acontecimientos sucesivos, entre de diciembre de 1966 y enero del a\u00f1o siguiente, los que aclararon sin sombra de duda cu\u00e1l era el verdadero intento de la agrupaci\u00f3n as\u00ed llamada de \u00abizquierda\u00bb.<\/p>\n<p>Mao y sus seguidores sosten\u00edan que la revoluci\u00f3n no deb\u00eda concernir solo a la cultura, pero una vez abierta la Caja de Pandora de la movilizaci\u00f3n de masas, los acontecimientos no podr\u00edan ser ni directos ni controlados por defecto por los miembros del Comit\u00e9 Central.<\/p>\n<p><strong>La clase obrera sale a escena<\/strong><\/p>\n<p>Shangh\u00e1i, el mayor centro industrial del pa\u00eds, fue el centro de aquella que fue llamada \u00abla tempestad de enero\u00bb. Huelgas, choques con la polic\u00eda, ocupaciones de f\u00e1bricas, bloqueo generalizado del transporte p\u00fablico, caracterizaron la lucha en la metr\u00f3poli. El descontento y las contradicciones acumuladas por a\u00f1os estallaron sin control. La clase obrera comenz\u00f3 a entrar en el escenario de la lucha, con reivindicaciones propias: aumentos salariales, mejores condiciones laborales, calidad de vivienda y sanitaria. Los obreros vieron en el pensamiento y en las palabras de Mao la justificaci\u00f3n de sus acciones. Sin embargo, el Gran Timonel comenzaba a advertir el peligro. Por un lado, no pod\u00eda hacer un espec\u00edfico llamado a la desmovilizaci\u00f3n en tanto sus adversarios en el aparato no fueran completamente derrotados, por el otro, empezaba a darse cuenta de que la situaci\u00f3n ya estaba fuera de control. Sobre las huelgas que estallaron en el pa\u00eds, y como recordado en particular sobre la de Shangh\u00e1i, el Comit\u00e9 Central vot\u00f3 un documento en el que se condenaba como economicismo las solicitudes de mejoras econ\u00f3micas planteadas por los obreros, porque seg\u00fan el grupo dirigente del PCCh amenazaban con poner en peligro las conquistas revolucionarias. Mao y su fracci\u00f3n cre\u00edan que detr\u00e1s de los acontecimientos que se suced\u00edan en la capital econ\u00f3mica del pa\u00eds estaban sus adversarios del PCCh, juicio sin sombra de duda errado y calumnioso. En realidad, el proceso iniciado en la tard\u00eda primavera del &#8217;66 result\u00f3 ser el \u00abla\u00bb [el tono] al descontento que se alojaba desde hac\u00eda tiempo en la sociedad china y que la revoluci\u00f3n no fue capaz de derrotar. M\u00e1s bien, los enormes privilegios de que gozaron los bur\u00f3cratas no hicieron otra cosa que aumentar la rabia y el resentimiento popular, que esperaban solo la ocasi\u00f3n para salir a la superficie. Ciertamente, en algunos casos los adversarios trataron de utilizar las movilizaciones obreras contra la fracci\u00f3n de Mao, pero en ning\u00fan caso se puede hablar de una acci\u00f3n pensada en los despachos por los exponentes de la \u00abderecha\u00bb. Shangh\u00e1i era en realidad el basti\u00f3n propiamente dicho de los mao\u00edstas.<\/p>\n<p>La tentativa de la fracci\u00f3n de \u00abizquierda\u00bb de controlar los acontecimientos vino todav\u00eda con el llamado a la movilizaci\u00f3n de los Guardias rojos. Mao lanz\u00f3 la consigna de las \u00abtomas de poder\u00bb. \u00bfDe qu\u00e9 se trataba?<\/p>\n<p><strong>Primeras tentativas de normalizaci\u00f3n. El papel del ej\u00e9rcito<\/strong><\/p>\n<p>Los Guardias rojos, junto a los miembros mao\u00edstas del Partido, tuvieron que asaltar las sedes del Partido y las instituciones estatales, echar a los adversarios pol\u00edticos sustituy\u00e9ndolos por los suyos. La caracter\u00edstica saliente de este proceso fue dada por la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Si al principio el ej\u00e9rcito de liberaci\u00f3n popular tuvo que respaldar la acci\u00f3n de los Guardias rojos y de la fracci\u00f3n de Mao, con el pasar del tiempo y el precipitar de los acontecimientos se volvi\u00f3 un sujeto cada vez m\u00e1s activo y protagonista. La naturaleza burocr\u00e1tica y bonapartista de las \u00abtomas de poder\u00bb se evidenci\u00f3 en el hecho de que esto era m\u00e1s simb\u00f3lico que concreto, en el sentido de que los Guardias rojos no se convirtieron en la base de masas de un nuevo poder. Tuvieron que limitarse al nivel local (ciudadano y regional) mientras era descartado que las \u00abtomas de poder\u00bb pudieran valer en el plano nacional. El ej\u00e9rcito tuvo que ser excluido puesto que se volvi\u00f3, con el pasar del tiempo, la \u00fanica instituci\u00f3n que pod\u00eda garantizar una cierta continuidad de poder: reprim\u00eda las huelgas tomando el control de puertos, ferrocarriles, transportes, etc., interven\u00eda cada vez m\u00e1s a menudo para solucionar disputas entre los muchos grupos revolucionarios. Muchas veces, a nivel perif\u00e9rico, los l\u00edderes de uniforme no vieron con agrado la ret\u00f3rica \u00abmovimentista\u00bb de Mao, porque ve\u00edan en ella un peligro para el mantenimiento del <em>status quo.<\/em><\/p>\n<p>El acontecimiento que dio la excusa para empezar el proceso de normalizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n cultural fue el as\u00ed llamado incidente de Wuhan. En agosto de 1967, dos ministros enviados por Pek\u00edn fueron arrestados por el comandante militar de instancia en la ciudad. El propio Mao fue obligado a dejar a hurtadillas la ciudad, despu\u00e9s de que una muchedumbre enfurecida rode\u00f3 su vivienda.<\/p>\n<p><strong>El aparato del PCCh retoma el control<\/strong><\/p>\n<p>Las escuelas y las universidades, que proveyeron la base material de los Guardias rojos, fueron reabiertas. Se cancelaron las facilidades que les hab\u00edan permitido a los estudiantes ir a Pek\u00edn a apoyar a Mao y su grupo. Veinte millones de Guardias rojos fueron enviados al campo en los cuatro rincones del pa\u00eds con la excusa de entrar en contacto con la vida de los campesinos, en realidad para dispersarlos y volverlos inocuos. Los comit\u00e9s independientes (que en algunos casos alcanzaron el mill\u00f3n de adherentes) fueron disueltos, tambi\u00e9n con la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito cuando necesario. Mao afirm\u00f3 que 95% de los dirigentes del Partido eran honestos, mientras al mismo tiempo ordenaba la depuraci\u00f3n de sus partidarios que de manera demasiado ansiosa [extremista] se hicieron int\u00e9rpretes de su pensamiento. Entre sus adversarios, solo Liu Shaoqi fue separado mientras Deng Xiaoping padeci\u00f3 solo una sanci\u00f3n disciplinaria menor.<\/p>\n<p>La demagogia movimentista y antiburocr\u00e1tica fue dejada definitivamente de lado cuando, con ocasi\u00f3n de la convocatoria del IX Congreso del PCCh, la lista de los delegados fue decidida por el Comit\u00e9 Central y de los m\u00e1s de 1.500 delegados 3\/4 eran miembros del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p><strong>El mao\u00edsmo o la ilusi\u00f3n de una autorreforma de la burocracia<\/strong><\/p>\n<p>Se trata ahora, llegados a este punto de an\u00e1lisis del fen\u00f3meno de la Revoluci\u00f3n cultural, de comprender sus caracter\u00edsticas de fondo, y por qu\u00e9 las esperanzas depositadas en Mao como posible defensor de una genuina batalla contra la burocracia y sus degeneraciones fueron equivocadas.<\/p>\n<p>Desde cierto punto de vista, no hace falta sorprenderse de las esperanzas e ilusiones que la acci\u00f3n de Mao hizo nacer en sectores de vanguardia del movimiento estudiantil y, en parte, obrero a nivel internacional, no solo en los a\u00f1os en que se daban los acontecimientos que hemos recordado brevemente sino tambi\u00e9n en los a\u00f1os siguientes. En Italia en particular la mayor\u00eda de las organizaciones pol\u00edticas que se situaban a la izquierda del PCI en aquellos a\u00f1os tuvieron en el mao\u00edsmo su propia referencia pol\u00edtica internacional. Esto explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 una situaci\u00f3n revolucionaria como la que caracteriz\u00f3 el pa\u00eds por un d\u00e9cada (finales de los a\u00f1os &#8217;60 y los &#8217;70) acab\u00f3 con una derrota. Ni estas organizaciones ni mucho menos el PCI tuvieron un programa coherente para la acci\u00f3n revolucionaria que pudiera finalizar en la conquista del poder por parte de las masas obreras.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Nahuel Moreno, mientras la casta burocr\u00e1tica en la URSS se afirmaba como un cuerpo monol\u00edtico consolidado contra la clase obrera rusa, que no solo hab\u00eda sido poco a poco expropiada del poder conquistado en octubre de 1917 sino que fue aniquilada, exterminada y reducida a la m\u00e1s completa pasividad, en China las cosas segu\u00edan un curso diferente. Mao lanzaba su batalla en nombre de la lucha contra las degeneraciones burocr\u00e1ticas del Partido y el Estado, contra las cuales llamaba a la participaci\u00f3n y a la movilizaci\u00f3n de las masas estudiantiles primero, y las obreras despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Stalin, en ning\u00fan per\u00edodo de su dominio lleg\u00f3 a tanto (1). Adem\u00e1s, mientras en los a\u00f1os &#8217;60 la URSS se hac\u00eda palad\u00edn de la coexistencia pac\u00edfica con el imperialismo estadounidense, la fracci\u00f3n del PCCh conducida por Mao y Lin Biao recurr\u00eda a la ret\u00f3rica antiimperialista y a la necesidad de la movilizaci\u00f3n de las masas en defensa de la nueva China surgida de la Revoluci\u00f3n del 1949 (la prueba de cu\u00e1nto la propaganda contra el imperialismo fue instrumental a la lucha de fracci\u00f3n se ver\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s, con la visita de Nixon a China y el nacimiento de acuerdos entre los dos pa\u00edses, esta vez en funci\u00f3n anti URSS). Obvio que todo eso creara esperanzas entre las vanguardias que en los a\u00f1os &#8217;60 empezaban a convertirse en protagonistas de la lucha pol\u00edtica, no limit\u00e1ndose a delegarla a sus tradicionales representaciones pol\u00edticas y sindicales.<\/p>\n<p>Las razones de fondo que explican la acci\u00f3n de Mao son otras. Como recordado al inicio, como consecuencia del fracaso del \u00abGran salto hacia adelante\u00bb, Mao fue dejado, al menos parcialmente, aparte. La nueva mayor\u00eda conducida por la fracci\u00f3n Liu Shaoqi\/Deng Xiaoping se inclinaba por la aplicaci\u00f3n de una pol\u00edtica econ\u00f3mica m\u00e1s favorable a las capas superiores de los campesinos, a una suerte de tolerancia hacia la iniciativa privada (despu\u00e9s de la muerte de Mao, Deng volver\u00e1 con plenos derechos a la vida pol\u00edtica china, y como l\u00edder incontrastable ser\u00e1 el art\u00edfice del proceso de restauraci\u00f3n del capitalismo en el pa\u00eds).<\/p>\n<p>Encontr\u00e1ndose en minor\u00eda en el aparato del Partido, Mao intent\u00f3 por un per\u00edodo reconquistar posiciones usando las estructuras del PCCh. Vista la imposibilidad de recorrer con \u00e9xito este camino, eligi\u00f3 la v\u00eda de llamado a las masas. En cuanto a que su real voluntad fuese no lanzar una verdadera lucha frontal contra el aparato podemos intuirlo por las decisiones de no querer movilizar, al inicio, las masas obreras: un llamado directo al proletariado habr\u00eda demostrado la voluntad de una real lucha contra las degeneraciones burocr\u00e1ticas que estaban presentes en la sociedad china, pero un producto del aparato como Mao no pod\u00eda correr este riesgo. Mao quiso siempre tener el ej\u00e9rcito al amparo de la acci\u00f3n detonante de los Guardias rojos: las \u00abtomas de poder\u00bb de que hemos hablado, no deber\u00edan incluirlo, aunque de hecho la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito garantizaba, en la medida de lo posible, nuevos sobresaltos a la estructura del Estado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los momentos en que el choque fue m\u00e1s duro, Mao evit\u00f3 lanzar sus ataques contra esas mayores instancias del Estado y el Partido (Consejo de Asuntos de Estado y Comit\u00e9 Central). Despu\u00e9s del incidente de Wuhan, su acci\u00f3n fue abiertamente contrarrevolucionaria y restauracionista: el uso masivo del ej\u00e9rcito para normalizar la situaci\u00f3n conten\u00eda ya las intenciones autoritarias y burocr\u00e1ticas.<\/p>\n<p><strong>La ausencia de una direcci\u00f3n revolucionaria es la causa del fracaso de la movilizaci\u00f3n de las masas contra el aparato<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, los acontecimientos de la Revoluci\u00f3n cultural tambi\u00e9n nos dejan ense\u00f1anzas positivas. Una vez liberada, la fuerza revolucionaria de las masas, especialmente obreras, no puede ser gobernada tan f\u00e1cilmente. No tenemos la contraprueba, no sabemos qu\u00e9 habr\u00eda hecho Mao si hubiera imaginado que su llamado a las movilizaciones se convertir\u00eda en una tempestad que golpear\u00eda a fondo y por tanto tiempo la sociedad china. Sabemos, en cambio, que, despu\u00e9s, las luchas entre las muchas fracciones del PCCh se resolvieron sin requerir la intervenci\u00f3n activa de las masas, aunque las tensiones que estallaron entre estos en 1989 se resolvieron con la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito de liberaci\u00f3n popular y con la brutal y sangrienta represi\u00f3n a los j\u00f3venes que ocuparon la plaza Tiananmen.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hemos tenido por en\u00e9sima vez la prueba de que sin una clara y consecuente direcci\u00f3n pol\u00edtica ninguna movilizaci\u00f3n, por muy extensa y muy radical que sea, puede de por s\u00ed triunfar. Un partido de tipo bolchevique, apoyado en un claro programa leninista y organizativamente separado de cualquier otro partido pol\u00edtico, es no solo indispensable para la conquista del poder en una sociedad burguesa capitalista, sino que tambi\u00e9n era necesario para llevar a cabo con \u00e9xito una lucha de revoluci\u00f3n pol\u00edtica en los Estados obreros degenerados o deformados.(2) Y es esta, sin sombra de duda, la culpa m\u00e1s grande de aquella corriente mayoritaria que despu\u00e9s de la Segunda Guerra recupera las posiciones pol\u00edticas de Trotsky y de la Oposici\u00f3n de Izquierda para el estalinismo. El no haber construido partidos bolcheviques leninistas, es decir, secciones de la Cuarta Internacional en los Estados obreros, ilusion\u00e1ndose con que sectores de izquierda de la burocracia pudieran absorber esta tarea es sin duda una de las causas, si no la principal, que no permiti\u00f3 a la m\u00e1s amplia y radical experiencia revolucionaria en un Estado obrero deformado echar definitivamente del poder a la burocracia, poni\u00e9ndolo en las manos del proletariado y sus organizaciones de poder, los soviets.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] V\u00e9ase Nahuel Moreno, \u201cLa revoluci\u00f3n cultural china\u201d, en: La Verdad 102, 21\/8\/67, y el cap\u00edtulo \u201cC\u00f3mo debemos analizar el fen\u00f3meno\u201d, en: Nahuel Moreno, <em>Las revoluciones china e indochina<\/em>, 1968.<\/p>\n<p>[2] Usamos el verbo en pasado porque hoy no existe m\u00e1s el Estado obrero por el cual sea posible levantar la consigna de la revoluci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Para los nombres chinos se utiliza la ortograf\u00eda oficial china en vigencia desde 1958.<\/p>\n<p>* Para profundizar sobre el tema, que no tenemos posibilidad de desarrollar en este art\u00edculo, sugerimos las siguientes lecturas (adem\u00e1s de los textos citados en la bibliograf\u00eda):<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>BRONZO, A. <em>I comunisti in Cina. Dalle origini alla presa del potere <\/em>[<em>Los comunistas en China. Del origen a la toma del poder<\/em>]. Nuove edizioni internazionali, 1983.<\/p>\n<p>TROTSKY, L. <em>La rivoluzione permanente<\/em> [<em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>], 1929, Pbe, 1967.<\/p>\n<p>TROTSKY, L. <em>Scritti 1929-1936 <\/em>[<em>Escritos 1929-1936<\/em>]<em>,<\/em> Oscar Mondadori, 1968.<\/p>\n<p>TROTSKY, L. <em>I problemi della rivoluzione cinese e altri scritti su questioni internazionali 1924-1940<\/em> [<em>El problema de la revoluci\u00f3n china y otros escritos sobre la cuesti\u00f3n internacional 1924-1940<\/em>], Einaudi, 1970.<\/p>\n<p>TROTSKY, L. <em>La terza internazionale dopo Lenin<\/em> [<em>La Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin<\/em>], Schwarz, 1957.<\/p>\n<p>ISAACS, <em>La tragedia della rivoluzione cinese 1925-1927<\/em> [<em>La tragedia de la revoluci\u00f3n china 1925-1927<\/em>], Il saggiatore, 1973.<\/p>\n<p>Mao Zedong, <em>Il libretto rosso <\/em>[<em>El libro rojo<\/em>], Newton Compton, 2008.<\/p>\n<p>Sobre el papel del estalinismo y del togliatismo en Italia remitimos a diversos art\u00edculos publicados en <em>Progetto comunista<\/em>, <em>Trotskismo oggi<\/em> y en nuestro sitio web.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1968, del cual este a\u00f1o festejamos el cincuentenario, fue un a\u00f1o de enormes cambios a nivel global. Masas de j\u00f3venes, estudiantes, trabajadores, irrumpieron en el escenario de la lucha pol\u00edtica. La clase dirigente de cada pa\u00eds fue puesta en tela de juicio. En Francia, en el mes de mayo, diez millones de obreros en huelga [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":49997,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2718,10805,8349,6482,2700,2657],"tags":[12995,12989,12991,10395,12998,12992,12987],"class_list":["post-49980","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-china","category-cultura","category-debates","category-historia","category-italia","category-pdac-italia","tag-alberto-madoglio","tag-den-xiaoping","tag-direccion-burocratica","tag-direccion-revolucionaria","tag-mao","tag-movilizacionde-masas","tag-revolucion-cultural-china"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/1463475321-01925839530300.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/1463475321-01925839530300.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1","categories_names":["China","Cultura","Debates","Historia","Italia","PdAC - Italia"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49980"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49999,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49980\/revisions\/49999"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}