{"id":47126,"date":"2017-11-13T08:14:47","date_gmt":"2017-11-13T10:14:47","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=47126"},"modified":"2017-11-13T08:14:47","modified_gmt":"2017-11-13T10:14:47","slug":"sobre-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/sobre-la-revolucion\/","title":{"rendered":"Sobre la revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Voy a empezar con un poema sobre la revoluci\u00f3n de un leninista salvadore\u00f1o, Roque Dalton.<!--more--><\/p>\n<p>Por: Roberto Herrera, Costa Rica, para Socialismo Hoy<\/p>\n<p>\u201cEn una biblioteca de Pek\u00edn,<\/p>\n<p>mirando s\u00edmbolos caligr\u00e1ficos<\/p>\n<p>chinos, ubico poemas leninistas.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Revoluci\u00f3n<\/p>\n<p>Movimiento de color rojo<\/p>\n<p>en la vieja casa del hombre.<\/p>\n<p>Revoluci\u00f3n:<\/p>\n<p>Fuego en el invierno y en el verano,<\/p>\n<p>siempre correspondiente a la hora-de-la-naturaleza,<\/p>\n<p>siempre expuesta al viento.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Miseria-del-pueblo exige: Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Revoluci\u00f3n exige: dureza noble de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Revoluci\u00f3n no teme la muerte.<\/p>\n<p>Teme-la-muerte = No-Revoluci\u00f3n<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Revolucionario:<\/p>\n<p>Hombre en concordancia consigo mismo<\/p>\n<p>y con el movimiento de color rojo<\/p>\n<p>que estremece su casa.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n movimiento en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay un p\u00e1jaro rojo en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Su coraz\u00f3n es un p\u00e1jaro rojo que extiende las alas.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Necios, p\u00e9rfidos:<\/p>\n<p>Aquellos que quieren soterrar la llama<\/p>\n<p>y hablan mal del viento.<\/p>\n<p>Para ellos la vida es la-vieja-casa-en-quietud.<\/p>\n<p>Quieren cortar las alas a los p\u00e1jaros rojos.\u201d (1985,68-69).<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n se centra en la evoluci\u00f3n del concepto de revoluci\u00f3n y su importancia para el pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino revoluci\u00f3n entr\u00f3, en el lenguaje moderno, de la mano de las ciencias f\u00edsicas, recordemos el \u00a0<em>De revolutionibus orbium coelestium<\/em> (<em>Sobre los giros de los orbes celestes), <\/em>que dice:<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cEntre los muchos y variados estudios sobre las letras y las artes, con los que se vivifican las inteligencias de los hombres, pienso que principalmente han de abarcarse y seguirse con el mayor af\u00e1n las que versan sobre las cosas m\u00e1s bellas y m\u00e1s dignas del saber. Tales son las que tratan de las maravillosas revoluciones del mundo y del curso de los astros, de las magnitudes, de las distancias, del orto y del ocaso,\u00a0 y de las causas de todo lo que aparece en el cielo y que finalmente explican la forma total\u201d (1987,13).<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo a la revoluci\u00f3n copernicana de Tomas Kuhn se lee:<\/p>\n<p>\u201c<em>Aunque la palabra revoluci\u00f3n es aqu\u00ed un nombre singular, el acontecimiento fue plural. En su n\u00facleo constituy\u00f3 una transformaci\u00f3n de la astronom\u00eda matem\u00e1tica, aunque implic\u00f3 tambi\u00e9n cambios conceptuales en los terrenos de la cosmolog\u00eda, f\u00edsica, filosof\u00eda\u00a0 y religi\u00f3n. (\u2026) Tanto los estudios especializados como los trabajos elementales en ellos inspirados no aciertan a hacer resaltar la m\u00e1s esencial y fascinante de sus caracter\u00edsticas, precisamente la que emerge de la propia pluralidad de la revoluci\u00f3n<\/em>\u201d (1987,9).<\/p>\n<p>Entonces este vocabulario tra\u00eddo de la astronom\u00eda, que significa el giro de los planetas alrededor del Sol, para llegar al mismo punto de partida, va a ingresar al vocabulario del pensamiento pol\u00edtico y social m\u00e1s bien entendido como cambio radical o cambio de ra\u00edz, un cambio que \u201cque pone de cabeza el mundo\u201d, que implica cambios en una pluralidad de aspectos, pero en la vida social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Una forma que mezcla las dos ideas (la astron\u00f3mica y la pol\u00edtico-social) es el concepto pachakuti, de la sabidur\u00eda andina que significa \u201crevoluci\u00f3n c\u00f3smica\u201d, cito a Josef Estermann: \u201c<em>la misma historia es una secuencia de ciclos y \u00e9pocas que terminan y comienzan\u00a0 por un pachakuti (vuelta de \u201cpacha\u201d)\u00a0 vuelve o regresa a un desorden c\u00f3smico, para originar un orden (pacha) distinto<\/em>\u201d (2006, 199)(\u2026) \u201c<em>No hay continuidad ininterrumpida entre los diferentes ciclos o \u00e9pocas; el tiempo es radicalmente discontinuo y procede a \u201csaltos\u201d o \u201crevoluciones\u201d c\u00f3smicas (pachakuti)\u201d<\/em> (202)<\/p>\n<p>Aunque esta sabidur\u00eda andina, se parece m\u00e1s a la filosof\u00eda de Emp\u00e9docles (a los ciclos del amor y el odio), es muy importante resaltar las ideas de un \u201ctiempo discontinuo\u201d y la del \u201cnuevo orden\u201d. Algo cambia en el ritmo del tiempo y algo cambia en las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Pero debemos nuestras ideas m\u00e1s elementales de revoluci\u00f3n a la tradici\u00f3n jacobina francesa, se\u00f1ala el catecismo revolucionario redactado por Maximilien Robespierre: \u201c<em>\u00bfQu\u00e9 es una revoluci\u00f3n? Respuesta: es la insurrecci\u00f3n del pueblo contra sus tiranos, es el paso violento de un estado de esclavitud a uno de libertad\u201d<\/em> \u00a0(Labica, 2005, 61).<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n americana y francesa, probablemente tambi\u00e9n nos hacen asociar la palabra revoluci\u00f3n con la revoluci\u00f3n cient\u00edfica, con la revoluci\u00f3n del pensamiento, con la lucha cultural contra el obscurantismo, el tradicionalismo, la superstici\u00f3n. La revoluci\u00f3n intelectual, copernicana de la ciencia contra la superstici\u00f3n y las costumbres, se hermana con la revoluci\u00f3n social y pol\u00edtica contra el antiguo orden, contra la <em>Ancien R\u00e9gime, la raz\u00f3n y la revoluci\u00f3n coinciden.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Como se\u00f1ala Georges Labica, en su ensayo intelectual sobre Robespierre, para los jacobinos la revoluci\u00f3n es <strong>una revoluci\u00f3n en permanencia<\/strong> \u201chasta que la naturaleza, la raz\u00f3n y el estado formen un todo indisociable\u201d (Labica, 2005, 65).<\/em><\/p>\n<p><em>Las relaciones sociales que hasta ayer han sido guiadas por la superstici\u00f3n, la ignorancia y los privilegios pueden hoy en el nuevo orden ser reconstruidas sabiamente.<\/em> <em>Ciencia y Justicia, parecen estrecharse la mano.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Que genios cient\u00edficos como Benjam\u00edn Franklin, participaran en la revoluci\u00f3n americana, al igual que <\/em>Lazare Carnot y el Marqu\u00e9s de Condorcet en la revoluci\u00f3n francesa, ayudan a fortificar esta imagen. \u00a0El hecho que Marx, Lenin y Trotsky en obras como El Capital, El desarrollo del capitalismo en Rusia y la Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa hayan realizado contribuciones imperecederas al saber humano, podr\u00eda contribuir, tambi\u00e9n a la imagen de la que la raz\u00f3n coincide con la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante esta imagen es problem\u00e1tica, pues el \u201ctiempo discontinuo\u201d de la revoluci\u00f3n, no parece en nada similar al tiempo pausado de la meditaci\u00f3n y la investigaci\u00f3n, ya Marx desde muy joven, distingu\u00eda el arma de la cr\u00edtica a la cr\u00edtica de las armas y sab\u00eda que la primera no pod\u00eda sustituir a la segunda.<em>\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Dice Regis Debray en Tiempo y pol\u00edtica: \u201c<em>Garantizar al m\u00e1ximo, mediante el an\u00e1lisis de lo dado, la justeza de la anticipaci\u00f3n, es cosa del pol\u00edtico como hombre de ciencia. Pero asumir el riesgo de anticipaci\u00f3n y probar su justeza mediante la acci\u00f3n, es cosa de sabio como hombre pol\u00edtico<\/em>\u201d (citado en Dalton, 1985,76-77).<\/p>\n<p>La ciencia garantiza y anticipa todo a trav\u00e9s del an\u00e1lisis. La ciencia hist\u00f3rica es una buena forma de acercarse a la revoluci\u00f3n rusa, pues Octubre de 1917 es una de las revoluciones m\u00e1s ensayadas, m\u00e1s anticipadas en el pensamiento, en los debates te\u00f3ricos y estrat\u00e9gicos de los bolcheviques, mencheviques, los interradios y los populistas. La idea que la revoluci\u00f3n de 1905 fue un \u201censayo general\u201d de las revoluciones de Febrero y Octubre de 1917, refuerza esta imagen de la anticipaci\u00f3n, de una revoluci\u00f3n, donde los actores conoc\u00edan su papel de ante mano.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es imposible entender Octubre de 1917 y sobretodo su actualidad, sin meditar sobre \u201cel riesgo de la justeza en la acci\u00f3n\u201d, es decir sin pensar en la <strong><em>pol\u00edtica revolucionaria <\/em><\/strong>que pone a prueba la sabidur\u00eda y la anticipaci\u00f3n que permite la acci\u00f3n revolucionaria y con ello, cambiar el mundo, construir un nuevo orden,\u00a0 producir un pluralidad inesperada de consecuencias. Es sin duda la ejecuci\u00f3n de la conocida tesis materialista: \u201c<em>Los fil\u00f3sofos<\/em><em> no han hecho m\u00e1s que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo XLIII del tercer tomo de La Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa, Trotsky tematiza este problema y desarrolla un concepto: la revoluci\u00f3n es \u201cel momento\u201d.<\/p>\n<p><em>\u201cLa palabra \u201cmomento\u201d no ha de entenderse literalmente, como un d\u00eda y una hora determinados: incluso para los alumbramientos, la naturaleza concede un margen de tiempo considerable cuyos l\u00edmites no s\u00f3lo interesan a la obstetricia, sino tambi\u00e9n a la casu\u00edstica del derecho de sucesi\u00f3n. Entre el momento en que la tentativa de provocar un levantamiento, por ser a\u00fan inevitablemente prematura, conducir\u00eda a un aborto revolucionario, y el otro momento en que la situaci\u00f3n favorable debe ser considerada ya como irremediablemente perdida, transcurre un cierto per\u00edodo de la revoluci\u00f3n -puede medirse en semanas y, algunas veces, en meses- durante el cual la insurrecci\u00f3n puede realizarse con m\u00e1s o menos probabilidades de triunfo. Discernir este per\u00edodo relativamente corto y escoger despu\u00e9s un momento determinado, en el sentido preciso del d\u00eda y de la hora, para dar el \u00faltimo golpe, constituye la tarea m\u00e1s llena de responsabilidades para la direcci\u00f3n revolucionaria. Se puede justamente considerarlo como el problema clave, puesto que relaciona la pol\u00edtica revolucionaria con la t\u00e9cnica de la insurrecci\u00f3n<\/em>\u201d (1982,228-229).<\/p>\n<p>El \u201cmomento\u201d\u00a0 es el nudo donde convergen antinomias, que en el \u201ctiempo normal\u201d de la historia no lograr\u00edan resolverse, en este momento revolucionario convergen y se resuelven entonces: \u201cla pluma y la espada\u201d, la ciencia y la anticipaci\u00f3n te\u00f3rica con la voluntad creadora y transformadora, la legalidad de la historia y el acontecimiento, la necesidad hist\u00f3rica y la libertad humana, los valores morales y el crudo inter\u00e9s, el mundo que desaparece, pero se resiste a morir y el nuevo mundo que apenas ha ten\u00eda tiempo de desarrollarse.<\/p>\n<p>Nadie mejor que Charles Dickens, ha logrado retratar literariamente ese elemento fascinantemente bifronte de los acontecimiento revolucionarios, el inicio de Historia de dos ciudades dice: \u201c<em>Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabidur\u00eda, y tambi\u00e9n de la locura; la \u00e9poca de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperaci\u00f3n. Todo lo pose\u00edamos, pero no ten\u00edamos nada; camin\u00e1bamos en derechura al cielo y nos extravi\u00e1bamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella \u00e9poca era tan parecida a la actual, que nuestras m\u00e1s notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, s\u00f3lo es aceptable la comparaci\u00f3n en grado superlativo<\/em>\u201d (1985, 7).<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>En el joven Marx, las definiciones sobre la revoluci\u00f3n son filos\u00f3ficas. La revoluci\u00f3n es: la emancipaci\u00f3n humana,\u00a0 la negatividad y la necesidad radical. La revoluci\u00f3n es proletaria, porque el proletariado es la negatividad del orden alem\u00e1n, y es asimismo la forma negativa de la humanidad y la universalidad<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[1]<\/a><\/p>\n<p>El argumento a\u00fan hegeliano del joven Marx se va sofisticando hasta la forma cl\u00e1sica, que encuentra en el Manifiesto Comunista: \u201cTodas<em> las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situaci\u00f3n adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiaci\u00f3n. Los proletarios no pueden conquistar las fuerzas productivas sociales, sino aboliendo su propio modo de apropiaci\u00f3n en vigor, y, por tanto, todo modo de apropiaci\u00f3n existente hasta nuestros d\u00edas. Los proletarios no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha venido garantizado y asegurando la propiedad privada existente\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Todos los movimientos han sido hasta ahora realizados por minor\u00edas o en provecho de minor\u00edas. El movimiento proletario es un movimiento propio de la inmensa mayor\u00eda en provecho de la inmensa mayor\u00eda. El proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede enderezarse, sin hacer saltar toda la superestructura formada por las capas de la sociedad oficial\u201d<\/em> (1978,121).<\/p>\n<p>Esta idea podr\u00eda se completada con la siguiente aseveraci\u00f3n de Marx, en su texto Las luchas de clases en Francia (1848-1850): \u201c<em>Este socialismo es la declaraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n permanente, de la dictadura de clase del proletariado como punto necesario de transici\u00f3n para la supresi\u00f3n de las diferencias de clase en general, para la supresi\u00f3n de todas las relaciones de producci\u00f3n en que \u00e9stas descansan, para la supresi\u00f3n de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producci\u00f3n, para la subversi\u00f3n de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales.<\/em>\u201d (1978, 288).<\/p>\n<p>Vemos pues varios elementos centrales, la revoluci\u00f3n es una actividad de la mayor\u00eda social, es una cambio radical de las relaciones sociales, donde una nueva clase social se transforma en clase dominante y con ellos generaliza una nueva forma de existencia social, \u00a0este fen\u00f3meno, la revoluci\u00f3n es un proceso, un proceso que se da en permanencia y durante varios escenarios.<\/p>\n<p>Pareciera que los elementos centrales para distinguir los escenarios estar\u00eda en tres elementos: la masividad del acontecimiento, el car\u00e1cter de clase del acontecimiento y el nivel de conciencia pol\u00edtica con que se desarrolla el acontecimiento.<\/p>\n<p>Es por eso que encontramos por ejemplo en la Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa de Trotsky la distinci\u00f3n entre guerra, insurrecci\u00f3n, Revoluci\u00f3n de Febrero, Revoluci\u00f3n de Octubre \u00a0o entre revoluci\u00f3n y conspiraci\u00f3n militar, m\u00e1s preciso entre revoluci\u00f3n y golpe de Estado.<\/p>\n<p>Estas distinciones las podemos encontrar en el cap\u00edtulo XLIII, antes rese\u00f1ado, reproduzco algunos fragmentos:<\/p>\n<p>\u201c<em>Al igual que la guerra, la gente no hace por gusto la revoluci\u00f3n. Sin embargo, la diferencia radica en que, en una guerra, el papel decisivo es el de la coacci\u00f3n; en una revoluci\u00f3n no hay otra coacci\u00f3n que la de las circunstancias (\u2026) La insurrecci\u00f3n, elev\u00e1ndose por encima de la revoluci\u00f3n como una cresta en la cadena monta\u00f1osa de los acontecimientos, no puede ser provocada artificialmente, lo mismo que la revoluci\u00f3n en su conjunto (\u2026) De ordinario se opone la conspiraci\u00f3n a la insurrecci\u00f3n, como la acci\u00f3n concertada de una minor\u00eda ante el movimiento elemental de la mayor\u00eda. En efecto: una insurrecci\u00f3n victoriosa que s\u00f3lo puede ser la obra de una clase destinada a colocarse a la cabeza de la naci\u00f3n; es profundamente distinta, tanto por la significaci\u00f3n hist\u00f3rica como por sus m\u00e9todos, de un golpe de Estado realizado por conspiradores que act\u00faan a espaldas de las masas.<\/em>\u201d (1982,223).<\/p>\n<p>La riqueza de todas estas distinciones conceptuales, que fueron tan forjadas por el marxismo a trav\u00e9s de un largo proceso de estudio y participaci\u00f3n en la lucha de clases, creo que ser\u00eda de gran utilidad para ser recuperadas por el pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>M\u00e1xime, que el espectro ideol\u00f3gico moderno con su forma siempre maniquea de presentar los fen\u00f3menos sociales y el pensamiento radical ha logrado que la palabra revoluci\u00f3n signifique los completamente malvado, el mal radical o bien lo completamente inocuo.<\/p>\n<p>As\u00ed por ejemplo podemos\u00a0 encontrar la famosa afirmaci\u00f3n popperiana \u201c<em>intentar realizar el cielo en la tierra, nos seduce para convertir nuestra buena tierra en un infierno<\/em>\u201d. (citado en Hinkelammert, 2004, 3). La misma idea se encuentra en un columnista local de la p\u00e1gina 15 de La Naci\u00f3n, Jaime Guti\u00e9rrez G\u00f3ngora, quien afirma: \u201c<em>la Revoluci\u00f3n francesa y la rusa crearon nuevas ortodoxias y opresiones mucho peores que las que hab\u00edan repudiado. Construyeron \u201cla libertad\u201d sobre monta\u00f1as de cad\u00e1veres e impusieron la estabilidad con la intimidaci\u00f3n y la fraternidad con el terror sistem\u00e1tico<\/em>\u201d(2012).<\/p>\n<p>Para Latishev, autor durante treinta a\u00f1os de op\u00fasculos \u201cmarxistas-leninistas\u201d (es decir estalinistas) public\u00f3 en 1996 (llama transformado en apologeta de la econom\u00eda de mercado) un texto llamado <em>Lenin desvelado<\/em>, all\u00ed afirmaba: \u201c<em>Lenin, desde el principio de la revoluci\u00f3n de octubre, planific\u00f3 el exterminio de la mitad de la poblaci\u00f3n de Rusia<\/em>\u201d (citado en Marie, 2009, 9).<\/p>\n<p>Para Popper, Latishev y Guti\u00e9rrez G\u00f3ngora Lenin es Terminator o Bane, dependiendo de cu\u00e1l sea el villano favorito.\u00a0 En general quiere decir el mal radical.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, hay una apropiaci\u00f3n \u201cliberal\u201d de la idea de revoluci\u00f3n, en este discurso la revoluci\u00f3n es un proceso de realizaci\u00f3n de las mercanc\u00edas o un proceso electoral.<\/p>\n<p>As\u00ed por ejemplo, leo dos fragmentos de peri\u00f3dico: \u201c<em>Puma lanza nuevo producto revolucionario<\/em><\/p>\n<p><em>SANTO DOMINGO. Puma realiz\u00f3 el lanzamiento al mercado de su nuevo producto Puma L.I.F.T. Racer.<\/em>\u201d(Hilario, 2009)<\/p>\n<p>\u201c<em>La \u2018revoluci\u00f3n blanca\u2019 que marcar\u00e1 las elecciones en Francia. Hasta un 40% de los franceses votar\u00eda en blanco, una opci\u00f3n que el sistema electoral no contabiliza en el c\u00f3mputo total. Cambiar\u00edan muchas cosas. Le Pen y Melenchon ser\u00edan los m\u00e1s afectados<\/em>\u201d (Rivas, 2017).<\/p>\n<p>As\u00ed en el espectro ideol\u00f3gico contempor\u00e1neo: \u201crevoluci\u00f3n\u201d designa al automatismo del mercado y de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[2]<\/a> y\/o\u00a0 a su correlato s\u00faper estructural las elecciones, el mercado pol\u00edtico<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[3]<\/a>, es decir la negaci\u00f3n de lo que para el marxismo representa una revoluci\u00f3n, empezando por el elemento m\u00e1s nimio de la revoluci\u00f3n su car\u00e1cter de acontecimiento incarendalizable, a diferencia de un evento del mercado y del Estado, sobre todo un proceso electoral o el lanzamiento de un producto que siempre necesitan de una fecha precisa, que en realidad no es m\u00e1s que un simulacro que esconde todo el proceso de despolitizaci\u00f3n que implica el mercado y el Estado.<\/p>\n<p>Se imponen un par de reflexiones para terminar. Pareciera que la revoluci\u00f3n no puede y a la vez puede ser fechada, siempre y cuando el an\u00e1lisis del proceso revolucionario sea mirado bajo la lupa de la idea de la revoluci\u00f3n como un proceso permanente<\/p>\n<p>As\u00ed por ejemplo en un impresionante pasaje que describe el inicio de la revoluci\u00f3n de febrero, Trotsky muestra que la revoluci\u00f3n no exist\u00eda en el calendario de las organizaciones socialistas, que fueron tomadas por sorpresa<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Ahora, en un texto de 1923 llamado \u201c\u00bfEs posible fijar un horario para la revoluci\u00f3n?\u201d clarifica a\u00fan m\u00e1s la relaci\u00f3n entre evento inesperado y planificaci\u00f3n consiente: \u201c<em>Si el pa\u00eds atraviesa una profunda crisis social, cuando las contradicciones est\u00e1n agravadas hasta el extremo, cuando las masas trabajadoras est\u00e1n en fermentaci\u00f3n constante, cuando el partido est\u00e1 apoyado, con toda evidencia, por una indiscutible mayor\u00eda de trabajadores y, en consecuencia, por todos los elementos m\u00e1s activos, m\u00e1s conscientes, de su clase, los m\u00e1s prestos al sacrificio, entonces la tarea que confronta el partido (la \u00fanica posible bajo esas circunstancias) es fijar un momento preciso en el futuro inmediato, un momento en el que la situaci\u00f3n revolucionaria favorable no pueda girarse contra nosotros brutalmente, y concentrar, pues, todos nuestros esfuerzos en la preparaci\u00f3n del golpe, subordinar toda la pol\u00edtica y la organizaci\u00f3n al objetivo militar en vistas, de forma que ese golpe se realice con la potencia m\u00e1xima<\/em>\u201d(Trotsky, 2015[1923]). As\u00ed el primer impulso de la revoluci\u00f3n (el momento de febrero, o democr\u00e1tico es espont\u00e1neo e imprevisto), el segundo momento socialista, de octubre, es consiente, planificado, preciso, fechado, sin que esto sea contradictorio.<\/p>\n<p>Pero en mi opini\u00f3n lo principal es recuperar el sentido cl\u00e1sico que tiene la idea de la revoluci\u00f3n en la obra de Marx y en el bolchevismo, revoluci\u00f3n como el triunfo de lo vivo contra muerto<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[5]<\/a>, como triunfo de la verdad contra la mentira<a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/sobre-la-revolucion\/#_ftn6\" name=\"_ftnref6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[6]<\/a>, la revoluci\u00f3n como iniciativa hist\u00f3rica, cito un pasaje de la Guerra Civil en Francia:<\/p>\n<p>\u201cMaravilloso en verdad fue el cambio operado por la Comuna en Par\u00eds. De aquel Par\u00eds prostituido del Segundo Imperio no quedaba ni rastro. Par\u00eds ya no era el lugar de cita de terratenientes ingleses, absentistas irlandeses, ex esclavistas y rastacueros norteamericanos, ex propietarios rusos de siervos y boyardos de Valaquia. Ya no hab\u00eda cad\u00e1veres en la morgue, ni asaltos nocturnos, y apenas uno que otro robo; por primera vez desde los d\u00edas de febrero de 1848, se pod\u00eda transitar seguro por las calles de Par\u00eds, y eso que no hab\u00eda polic\u00eda de ninguna clase. \u201cYa no se oye hablar \u2014 dec\u00eda un miembro de la Comuna \u2014 de asesinatos, robos y atracos; dir\u00edase que la polic\u00eda se ha llevado consigo a Versalles a todos sus amigos conservadores\u201d. Las <em>cocottes<\/em> [damiselas] hab\u00edan reencontrado el rastro de sus protectores, fugitivos hombres de la familia, de la religi\u00f3n y, sobre todo, de la propiedad. <strong>En su lugar, volv\u00edan a salir a la superficie las aut\u00e9nticas mujeres de Par\u00eds, heroicas, nobles y abnegadas como las mujeres de la antig\u00fcedad. Par\u00eds trabajaba y pensaba, luchaba y daba su sangre; radiante en el entusiasmo de su iniciativa hist\u00f3rica, dedicado a forjar una sociedad nueva, casi se olvidaba de los can\u00edbales que ten\u00eda a las puertas<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Frente a este mundo nuevo de Par\u00eds, se alzaba el mundo viejo de<\/strong> Versalles aquella asamblea de legitimistas y orleanistas, vampiros de todos los <em>r\u00e9gimes<\/em>difuntos, \u00e1vidos de nutrirse del cad\u00e1ver de la naci\u00f3n, con su cola de republicanos antediluvianos, que sancionaban con su presencia en la Asamblea el mot\u00edn de los esclavistas, confiando el mantenimiento de su Rep\u00fablica Parlamentaria a la vanidad del senil saltimbanqui que la presid\u00eda y caricaturizando la revoluci\u00f3n de 1789 con la celebraci\u00f3n de sus reuniones de espectros en el <em>Jeu de Paume <\/em><strong>As\u00ed era esta Asamblea, representaci\u00f3n de todo lo muerto de Francia, s\u00f3lo mantenida en una apariencia de vida por los sables de los generales de Luis Bonaparte. Par\u00eds, todo verdad, y Versalles, todo mentira, una mentira que sal\u00eda de los labios de Thiers.<\/strong>\u201d (1978,243).<\/p>\n<p>El texto como siempre en el estilo literario de Marx, construye \u201cfrases buscando conscientemente un determinado equilibrio de fuerzas antag\u00f3nicas de car\u00e1cter verbal, destinado a reproducir o expresar determinados antagonismos reales\u201d (Silva, 1978,12) As\u00ed se compara la prostituci\u00f3n general que implica la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas y el cosmopolitismo prostituido del Paris, pre revolucionario, a ese orden s\u00f3rdido de prostituci\u00f3n, robo y muerte se le opone la nueva vida, sobretodo la nueva vida de las mujeres y con ella toda una serie de valores: heroicidad, abnegaci\u00f3n, nobleza.<\/p>\n<p>La otra imagen polar es la de los can\u00edbales y los vampiros (el Estado burgu\u00e9s y el Capital) contra la vida del cuerpo social, contra la iniciativa hist\u00f3rica de las masas parisinas.<\/p>\n<p>Trotsky, en su texto Lecciones de octubre, se\u00f1ala la influencia fundamental que tuvo el estudio de la Comuna de Par\u00eds y la experiencia revolucionaria francesa, en el perfeccionamiento de la estrategia bolchevique, dice Trotsky: \u201c<em>Sabemos con certeza que cualquier pueblo, cualquier clase y hasta cualquier partido se instruyen principalmente por experiencia propia; pero ello no significa en modo alguno que sea de poca monta la experiencia de los dem\u00e1s pa\u00edses, clases y partidos. Sin el estudio de la gran Revoluci\u00f3n Francesa, de la revoluci\u00f3n de 1848 y de la Comuna de Par\u00eds, jam\u00e1s hubi\u00e9ramos llevado a cabo la revoluci\u00f3n de Octubre<\/em>\u201d (2000 [1924] ,2001)<\/p>\n<p>As\u00ed llegamos el texto que tendr\u00eda que haber sido la primera cita de esta conferencia, la definici\u00f3n cl\u00e1sica que el marxismo hace del t\u00e9rmino revoluci\u00f3n, definici\u00f3n hecha por Trotsky, justamente en el pr\u00f3logo a La Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa, se\u00f1ala Trotsky:<\/p>\n<p>\u201c<em>El rasgo caracter\u00edstico m\u00e1s indiscutible de las revoluciones es la intervenci\u00f3n directa de las masas en los acontecimientos hist\u00f3ricos. En tiempos normales, el Estado, sea mon\u00e1rquico o democr\u00e1tico, est\u00e1 por encima de la naci\u00f3n; la historia corre a cargo de los especialistas de este oficio: los monarcas, los ministros, los bur\u00f3cratas, los parlamentarios, los periodistas. Pero en los momentos decisivos, cuando el orden establecido se hace insoportable para las masas, \u00e9stas rompen las barreras que las separan de la palestra pol\u00edtica, derriban a sus representantes tradicionales y, con su intervenci\u00f3n, crean un punto de partida para el nuevo r\u00e9gimen. Dejemos a los moralistas juzgar si esto est\u00e1 bien o mal. A nosotros nos basta con tomar los hechos tal como nos los brinda su desarrollo objetivo. La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupci\u00f3n violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando en una sociedad estalla la revoluci\u00f3n, luchan unas clases contra otras, y, sin embargo, es de una innegable evidencia que las modificaciones por las bases econ\u00f3micas de la sociedad y el sustrato social de las clases desde que comienza hasta que acaba no bastan, ni mucho menos, para explicar el curso de una revoluci\u00f3n que en unos pocos meses derriba instituciones seculares y crea otras nuevas, para volver en seguida a derrumbarlas. La din\u00e1mica de los acontecimientos revolucionarios se halla directamente informada por los r\u00e1pidos tensos y violentos cambios que sufre la sicolog\u00eda de las clases formadas antes de la revoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>La sociedad no cambia nunca sus instituciones a medida que lo necesita, como un operario cambia sus herramientas. Por el contrario, acepta pr\u00e1cticamente como algo definitivo las instituciones a que se encuentra sometida. Pasan largos a\u00f1os durante los cuales la obra de cr\u00edtica de la oposici\u00f3n no es m\u00e1s que una v\u00e1lvula de seguridad para dar salida al descontento de las masas y una condici\u00f3n que garantiza la estabilidad del r\u00e9gimen social dominante; es, por ejemplo, la significaci\u00f3n que tiene hoy la oposici\u00f3n socialdem\u00f3crata en ciertos pa\u00edses. Han de sobrevenir condiciones completamente excepcionales, independientes de la voluntad de los hombres o de los partidos, para arrancar al descontento las cadenas del conservadurismo y llevar a las masas a la insurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por tanto, esos cambios r\u00e1pidos que experimentan las ideas y el estado de esp\u00edritu de las masas en las \u00e9pocas revolucionarias no son producto de la elasticidad y movilidad de la psiquis humana, sino al rev\u00e9s, de su profundo conservadurismo. El rezagamiento cr\u00f3nico en que se hallan las ideas y relaciones humanas con respecto a las nuevas condiciones objetivas, hasta el momento mismo en que \u00e9stas se desploman catastr\u00f3ficamente, por decirlo as\u00ed, sobre los hombres, es lo que en los per\u00edodos revolucionarios engendra ese movimiento exaltado de las ideas y las pasiones que a las mentalidades policiacas se les antoja fruto puro y simple de la actuaci\u00f3n de los \u00abdemagogos\u00bb. Las masas no van a la revoluci\u00f3n con un plan preconcebido de la sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja. S\u00f3lo el sector dirigente de cada clase tiene un programa pol\u00edtico, programa que, sin embargo, necesita todav\u00eda ser sometido a la prueba de los acontecimientos y a la aprobaci\u00f3n de las masas. El proceso pol\u00edtico fundamental de una revoluci\u00f3n consiste precisamente en que esa clase perciba los objetivos que se desprenden de la crisis social en que las masas se orientan de un modo activo por el m\u00e9todo de las aproximaciones sucesivas. Las distintas etapas del proceso revolucionario, consolidadas pro el desplazamiento de unos partidos por otros cada vez m\u00e1s extremos, se\u00f1alan la presi\u00f3n creciente de las masas hacia la izquierda, hasta que el impulso adquirido por el movimiento tropieza con obst\u00e1culos objetivos. Entonces comienza la reacci\u00f3n: decepci\u00f3n de ciertos sectores de la clase revolucionaria, difusi\u00f3n del indeferentismo y consiguiente consolidaci\u00f3n de las posiciones adquiridas por las fuerzas contrarrevolucionarias. Tal es, al menos, el esquema de las revoluciones tradicionales<\/em>\u201c.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda consultada<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Cop\u00e9rnico, N. (1987). Sobre las revoluciones de los orbes celestes, Estudio preliminar, trad notas de Carlos M\u00ednguez P\u00e9rez, Ed. <em>Tecnos, Madrid<\/em>.<\/p>\n<p>Dalton, R. (1985). <em>Un Libro rojo para Lenin.<\/em> Managua: Editorial Nueva Nicaragua.<\/p>\n<p>Dickens, Ch. (1985). \u00a0\u00a0\u00a0Historia de dos ciudades. M\u00e9xico, Editorial Cumbre.<\/p>\n<p>Dussel, E. D. (1993). <em>Las met\u00e1foras teol\u00f3gicas de Marx. (Nuevos desaf\u00edos).<\/em>Pamplona: Editorial Verbo Divino.<\/p>\n<p>Estermann, J. (2006). <em>Filosof\u00eda andina: sabidur\u00eda ind\u00edgena para un mundo nuevo<\/em>. ISEAT.<\/p>\n<p>Hinkelammert, F. (2010). La maldici\u00f3n que pesa sobre la ley. <em>Los or\u00edgenes del pensamiento cr\u00edtico en Pablo de Tarso. San Jos\u00e9 Costa Rica: Arlekin<\/em>.<\/p>\n<p>Kuhn, T. S. (1979). La Revoluci\u00f3n Copernicana; la astronom\u00eda planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental.<\/p>\n<p>Labica, G. (2005). <em>Robespierre: una pol\u00edtica de la filosof\u00eda<\/em>. Editorial El Viejo Topo.<\/p>\n<p>Lenin, V.I. (2001). Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado. EN<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/1910s\/internacional\/informe.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/1910s\/internacional\/informe.htm<\/a><\/p>\n<p>Lewin, M. (1970). <em>El \u00faltimo combate de Lenin.<\/em> Barcelona: Editorial Lumen.<\/p>\n<p>Marie, J. J., &amp; Pons, H. (2009). <em>Trotski: revolucionario sin fronteras<\/em>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Marx, K.; Engels, F. (1978). <em>Obras escogidas (en tres tomos)<\/em>. Mosc\u00fa: Progreso.<\/p>\n<p>Marx, K. H. (1982). <em>El capital: cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/em> Traducci\u00f3n de P. Scaron. Und\u00e9cima edici\u00f3n. M\u00e9xico, D. F.: Siglo XXI, Editores, colecci\u00f3n \u201cBiblioteca del pensamiento socialista\u201d (Serie los cl\u00e1sicos).<\/p>\n<p>Silva, L. (1980). <em>El estilo literario de Marx.<\/em> M\u00e9xico, D. F.: Siglo XXI, Editores.<\/p>\n<p>Trotsky, L. (1982). Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa <em>(en tres tomos)<\/em>. Editorial Pluma. Bogot\u00e1: Colombia<\/p>\n<p>Trotsky, L. (2000). <em>Teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n permanente<\/em>. Ceip \u201cLeon Trotsky\u201d.<\/p>\n<p>Trotsky, L. (2015). \u00bfEs posible fijar un horario para la revoluci\u00f3n? En<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1923\/septiembre\/23.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1923\/septiembre\/23.htm<\/a><\/p>\n<p>Art\u00edculo tomado del blog de Roberto Herrera y publicado originalmente en SocialismoHoy.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy a empezar con un poema sobre la revoluci\u00f3n de un leninista salvadore\u00f1o, Roque Dalton.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":47128,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"litci_post_political_author":"","footnotes":""},"categories":[9264,6482],"tags":[9317,11063,11633,11632,6109,11022,9144],"class_list":["post-47126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-especial-revolucion-rusa","category-historia","tag-especial-revolucion-rusa","tag-lenin-trotsky-marx","tag-masas-revolucionarias","tag-politica-revolucionaria","tag-revolucion-permanente","tag-roberto-herrera","tag-socialismo-hoy-costa-rica"],"fimg_url":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Kustodiev_The_Bolshevik.jpg","categories_names":["Especial Revoluci\u00f3n Rusa","Historia"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47126"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47160,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47126\/revisions\/47160"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}