{"id":47031,"date":"2017-11-08T09:42:23","date_gmt":"2017-11-08T11:42:23","guid":{"rendered":"https:\/\/litci.org\/es\/?p=47031"},"modified":"2021-11-07T18:32:46","modified_gmt":"2021-11-07T18:32:46","slug":"revolucion-rusa-las-idas-vueltas-la-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/revolucion-rusa-las-idas-vueltas-la-conciencia\/","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n Rusa: las idas y vueltas de la conciencia"},"content":{"rendered":"<p><em>Este a\u00f1o 2017 se cumplen cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa. Hace un siglo atr\u00e1s los trabajadores demostraron, por primera vez en la historia, que pod\u00edan derrotar a la burgues\u00eda tambi\u00e9n en el campo pol\u00edtico y gobernar por medio de sus organizaciones y consejos. Qued\u00f3 demostrado que antes de someterse eternamente al cernidor de las luchas econ\u00f3micas, de las campa\u00f1as salariales y de las conquistas parciales siempre carcomidas en el per\u00edodo siguiente, los trabajadores pod\u00edan gobernar y tomar las riendas no solo de la producci\u00f3n de la riqueza sino tambi\u00e9n de su distribuci\u00f3n y control consciente.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Gustavo Machado, para <em>Teoria &amp; Revolu\u00e7\u00e3o<\/em><\/p>\n<p>No obstante, cien a\u00f1os es un per\u00edodo demasiado largo para nuestras vidas individuales. La forma como es contada la historia de la Revoluci\u00f3n Rusa, muchas veces hace parecer que se trata de un horizonte distante e intocable. Al final, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda posible, en los d\u00edas de hoy, que una masa de trabajadores de tal modo hundida en las ilusiones capitalistas, corro\u00edda por la brutalidad y la opresi\u00f3n producidas por este mismo sistema, marcada por el atraso cultural y por las ideolog\u00edas reaccionarias siguiera el ejemplo de los trabajadores rusos y tomara las riendas de su propio destino? \u00bfNo habr\u00eda un atraso tan grande en las conciencias que dejara para un futuro distante, en el mejor de los casos, la posibilidad de que los trabajadores sigan el ejemplo de la Revoluci\u00f3n de 1917? Pensamos que no.<\/p>\n<p>En realidad, la Revoluci\u00f3n Rusa estuvo lejos de ser, como a veces parece, una leyenda cuyos personajes eran jefes geniales conduciendo una masa de trabajadores conscientes, desprovistos de preconceptos e ilusiones. Las historias oficiales, lamentablemente, omiten los errores groseros, las derrotas, los preconceptos, as\u00ed como los atrasos de todo tipo, haciendo que los acontecimientos pasados se parezcan m\u00e1s a una pieza literaria que a la vida real. No sin raz\u00f3n, en su <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, Trotsky comenta sobre la \u201cleyenda poco inteligente que retrata la historia del bolchevismo como una emanaci\u00f3n de la pura idea revolucionaria. En realidad, el bolchevismo se desarroll\u00f3 en un medio social definido, sometido a sus influencias heterog\u00e9neas y entre ellas a la influencia de un ambiente peque\u00f1oburgu\u00e9s y de atraso cultural. A cada nueva situaci\u00f3n, el partido se adaptaba a trav\u00e9s de una crisis interna\u201d (TROTSKY, 2007b, p. 906). Para entender este proceso es importante, por lo tanto, retomar algunos antecedentes. \u00a1Veamos!<\/p>\n<p><strong>La idolatr\u00eda por el Zar<\/strong><\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Rusa, como todo gran acontecimiento de la historia, no surgi\u00f3 de la nada. Su trayecto fue profundamente accidentado. El primer gran cap\u00edtulo de este hecho fue la Revoluci\u00f3n de 1905, posteriormente conocida como \u201cEnsayo General\u201d. Lo que pocos saben es que ese ensayo general se inici\u00f3 de manera nada convencional. La miseria del joven proletariado ruso alcanz\u00f3, en aquella \u00e9poca, un nivel tan alto que en enero de 1905 ciento cincuenta mil obreros de San Petersburgo se dirigieron al palacio del Zar, el aut\u00f3crata que dominaba toda Rusia, para pedir condiciones de trabajo que permitiesen atender las necesidades b\u00e1sicas, principalmente la jornada de ocho horas de trabajo.<\/p>\n<p>Pero se enga\u00f1a quien piensa que ellos fueron a protestar contra el Zar. Al contrario. En la \u00e9poca, el dictador ruso gozaba de un prestigio casi religioso entre los campesinos y obreros. En eventos p\u00fablicos, por ejemplo, era com\u00fan que trabajadores enfermos intentasen, de todas las formas, tocar al Zar, creyendo que con eso ser\u00edan curados. En enero de 1905, los trabajadores no fueron a luchar contra el gobierno sino a clamar para que este escuchase sus s\u00faplicas. Cre\u00edan que los patrones y los funcionarios estatales eran los \u00fanicos villanos, y que el Zar era el representante de todo el pueblo, y solo estaba mal informado sobre su real situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quien conduc\u00eda esos 150.000 obreros no era ning\u00fan sindicato, central sindical o partido revolucionario, sino un cura. Se trataba del padre Gapon, que, a\u00f1os despu\u00e9s, se descubri\u00f3 era un agente infiltrado de la polic\u00eda. El manifiesto a ser entregado al Zar se parec\u00eda m\u00e1s con un ruego: \u201cNosotros, obreros, habitantes de San Petersburgo, acudimos a Ti. Somos esclavos desgraciados, escarnecidos, aplastados por el despotismo y la tiran\u00eda. Agotada nuestra paciencia, dejamos el trabajo y rogamos a nuestros amos que nos diesen solo aquello sin lo cual la vida es una tortura. Pero esto nos fue negado, para los patrones todo es ilegal. [\u2026] \u00a1Se\u00f1or! \u00a1No niegues ayuda a Tu pueblo! Derriba el muro que se yergue entre Ti y Tu pueblo. Ordena que nuestros ruegos sean atendidos y, al prometer, har\u00e1s la felicidad de Rusia\u201d (LENIN, 1980, p. 96), y as\u00ed segu\u00eda. Ocurre que ese movimiento fue recibido por ametralladoras en un episodio que qued\u00f3 conocido como \u201cDomingo Sangriento\u201d. Ese proceso inici\u00f3 la primera Revoluci\u00f3n Rusa, que fue derrotada despu\u00e9s de muchos meses de batalla. Pero de esa revoluci\u00f3n millones de obreros aprendieron una lecci\u00f3n: el Zar no es nuestro aliado. Surgieron por primera vez los Soviets, consejos de trabajadores, y, con ellos, los trabajadores tomaron conciencia de que pod\u00edan ir mucho m\u00e1s all\u00e1 de conquistas salariales.<\/p>\n<p>Dir\u00e1 Lenin, m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s, que \u201cal leer ahora esta petici\u00f3n de obreros ignorantes y analfabetos, dirigidos por un sacerdote patriarcal, experimentamos un sentimiento extra\u00f1o. Involuntariamente comparamos esta ingenua petici\u00f3n a las actuales resoluciones de paz de los social-pacifistas, los supuestos socialistas que, en realidad, son charlatanes burgueses. Los obreros no esclarecidos de la Rusia prerrevolucionaria no sab\u00edan que el Zar era el jefe de la clase dominante\u201d. Pero, en seguida, hace una salvedad fundamental: \u201ca pesar de todo, hay una gran diferencia entre ambos hechos: los social-pacifistas de hoy son principalmente hip\u00f3critas que, mediante amables exhortaciones, tratan de desviar al pueblo de la lucha revolucionaria, mientas que los obreros ignorantes de la Rusia prerrevolucionaria demuestran con hechos que eran hombres sinceros que, por primera vez, despertaban a la conciencia pol\u00edtica\u201d (LENIN, 1980, pp. 97-98).<\/p>\n<p>Pero no nos enga\u00f1emos. El zarismo a\u00fan gozaba de enorme prestigio entre los campesinos, que en la \u00e9poca representaban m\u00e1s de 80% de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, e incluso entre una fracci\u00f3n considerable de los obreros. El proceso hist\u00f3rico que culmin\u00f3 en la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 se dio no sin innumerables idas y vueltas de la conciencia.<\/p>\n<p>Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de esa primera revoluci\u00f3n, en 1913, los Romanov desfilaban por toda Rusia para conmemorar los 300 a\u00f1os de su dinast\u00eda. Multitudes segu\u00edan ese desfile imperial, tanto en el campo como en la ciudad. Como escribe Orlando Figes, \u201cdurante la conmemoraci\u00f3n del tricentenario, la dinast\u00eda Romanov present\u00f3 al mundo una imagen brillante del poder y de la opulencia de la monarqu\u00eda. No se trataba de simple propaganda. Los rituales de homenaje a la dinast\u00eda y la glorificaci\u00f3n de su historia pretend\u00edan, seguramente, inspirar reverencia y apoyo popular al principio de la autocracia\u201d (FIGES, 1999, p. 35). Se trataba de celebrar la ficticia comuni\u00f3n entre el zarismo y el pueblo ruso. Seg\u00fan Figes, la \u201cpropaganda del tricentenario fue el apogeo de esa leyenda. [\u2026] \u00c9l era loado por su estilo de vida modesto y por sus gustos simples, su accesibilidad al pueblo com\u00fan, su bondad y sabidur\u00eda\u201d (FIGES, 1999, pp. 41-42).<\/p>\n<p>Ese evento estuvo acompa\u00f1ado de tama\u00f1a devoci\u00f3n por el Zar que el diario <em>The Times<\/em> de Londres relataba que \u201cning\u00fan futuro parece tan confiado o tan brillante. [\u2026] Nada pod\u00eda ejercer el afecto y la devoci\u00f3n a la persona del emperador demostrada por la poblaci\u00f3n siempre que Su Majestad aparec\u00eda. <strong>No hay duda de que en ese fuerte apego de las masas a la persona del emperador est\u00e1 la gran fuerza de la autocracia rusa<\/strong>\u201d (destacado nuestro) (FIGES, 1999, p. 43). Ora, pocos pod\u00edan imaginar frente a esa celebraci\u00f3n, de tanta pompa y ostentaci\u00f3n, frente a las multitudes que segu\u00edan al Zar con una devoci\u00f3n casi religiosa, que sus d\u00edas estaban contados y una revoluci\u00f3n nac\u00eda en el horizonte. Pero este es solo un cap\u00edtulo de las ilusiones de la conciencia que antecedieron a la Revoluci\u00f3n de 1917. Entre las organizaciones de todo tipo que procuraban canalizar esa masa de trabajadores y campesinos para una transformaci\u00f3n social, la confusi\u00f3n se transformaba en caos.<\/p>\n<p><strong>El v\u00e9rtigo nacionalista y la traici\u00f3n de los partidos \u201cde izquierda\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Ora, si el pueblo ruso estaba marcado por el atraso cultural, por las ilusiones de todo tipo, \u00bfser\u00eda la revoluci\u00f3n producto de una fuerte unidad y elevada conciencia por parte de las organizaciones de izquierda? \u00a1Lejos de eso! En realidad, lo que ocurri\u00f3 con los partidos dichos de izquierda fue el exacto opuesto. Como analiza Trotsky, es \u201cm\u00e1s f\u00e1cil teorizar sobre una revoluci\u00f3n <em>a posteriori<\/em> que absorberla en su carne y sangre antes que ocurra. <strong>La proximidad de una revoluci\u00f3n inevitablemente produjo, y siempre producir\u00e1, crisis en los partidos revolucionarios<\/strong>\u201d (destacado nuestro) (TROTSKY, 2007, p. 906).<\/p>\n<p>En realidad la Revoluci\u00f3n Rusa fue precedida por la mayor crisis ya ocurrida en el movimiento marxista: la traici\u00f3n y desmantelamiento completo de la Segunda Internacional con el estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial. En la \u00e9poca, Alemania pose\u00eda el m\u00e1s organizado proletariado del mundo, tanto sindical como pol\u00edticamente. La Socialdemocracia alemana era un partido poderoso que hegemonizaba los sindicatos, ocupaba diversos puestos en el parlamento y cuya pol\u00edtica hac\u00eda eco en los cuatro rincones de Europa. No sin raz\u00f3n, los activistas obreros rusos ten\u00edan sus ojos puestos en Alemania.<\/p>\n<p>Pues bien, 1914 marc\u00f3 el desmonte de la socialdemocracia como un instrumento de los trabajadores, cuando ese partido vot\u00f3 a favor de los cr\u00e9ditos de guerra aprobando la entrada de Alemania en el conflicto y la guerra entre los trabajadores de diversos pa\u00edses en funci\u00f3n de los intereses de la clase que los dominaba.<\/p>\n<p>Este hecho es ampliamente conocido. Lo que pocos saben es que en funci\u00f3n de los conflictos imperialistas desarrollados en la \u00e9poca, particularmente de Alemania contra Francia e Inglaterra, la atm\u00f3sfera nacionalista tom\u00f3 cuenta de toda Europa. En diversos casos, fueron los propios trabajadores que, reunidos alrededor del Parlamento alem\u00e1n, exigieron de la socialdemocracia la aprobaci\u00f3n de los cr\u00e9ditos de guerra. Como indica el historiador Modris Eksteins: \u201clos socialdem\u00f3cratas, frente a la movilizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos del zar y, por lo tanto, de una intensificada amenaza rusa, y tambi\u00e9n frente a renovadas manifestaciones de car\u00e1cter patri\u00f3tico, comenzaron a adherir a la causa nacionalista. Algunos dirigentes socialistas se dejaron envolver en la org\u00eda de la emoci\u00f3n. Otros sintieron que no pod\u00edan nadar contra la corriente del sentimiento p\u00fablico. [\u2026] <strong>si los dirigentes del SPD no hubiesen aprobado los cr\u00e9ditos de guerra, los diputados socialistas habr\u00edan sido pisoteados hasta morir frente a la Puerta de Brandemburgo<\/strong>. En suma, el monarca y el gobierno no fueron los \u00fanicos influenciados por las efusiones de sentimiento p\u00fablico, sino que virtualmente todas las fuerzas de la oposici\u00f3n tambi\u00e9n se dejaron arrastrar por la corriente\u201d (destacado nuestro) (EKSTEINS, 1992, pp. 90-91).<\/p>\n<p>El v\u00e9rtigo nacionalista alem\u00e1n no escatim\u00f3 pr\u00e1cticamente ning\u00fan tipo de organizaci\u00f3n, incluso aquellas centradas en la lucha contra las opresiones o los miembros de la comunidad judaica. En ese sentido, a\u00fan seg\u00fan Eksteins, la \u201catm\u00f3sfera electrizada estimula a toda suerte de organizaciones y grupos sociales a declarar p\u00fablicamente su lealtad a la causa germ\u00e1nica. Militantes de los derechos de los homosexuales y de las mujeres, por ejemplo, se juntan \u2018a las celebraciones de la nacionalidad. La Asociaci\u00f3n de los Jud\u00edos Alemanes en Berl\u00edn publica su declaraci\u00f3n el s\u00e1bado 1 de agosto: \u201cEs evidente que todo jud\u00edo alem\u00e1n est\u00e1 listo para sacrificar toda la propiedad y toda la sangre exigidos por el deber\u201d, proclama en una de muchas afirmaciones exuberantes\u2019\u201d (EKSTEINS, 1992, pp. 90-91).<\/p>\n<p>En Francia, Victor Serge, entonces anarquista y prisionero pol\u00edtico, narra con perplejidad que \u201cla s\u00fabita conversi\u00f3n de los socialdem\u00f3cratas alemanes, de los sindicalistas, socialistas y anarquistas franceses al patriotismo nos pareci\u00f3 incomprensible. \u00bfEntonces no cre\u00edan en nada de lo que dec\u00edan hasta ayer? [\u2026] Cantadas por multitudes que acompa\u00f1aban las movilizaciones hasta los trenes, las <em>Marseillaises<\/em> vehementes llegaban hasta la prisi\u00f3n. O\u00edamos tambi\u00e9n: <em>\u201c\u00a1A Berl\u00edn! \u00a1A Berl\u00edn!\u201d.<\/em> Ese delirio, para nosotros inexplicable, consumaba el apogeo de una cat\u00e1strofe social permanente\u201d (SERGE, 1987, p. 65).<\/p>\n<p>Como se ve, la casi totalidad de las organizaciones, navegando en la conciencia general, capitularon a la guerra imperialista. En Rusia no fue en absoluto diferente. Una multitud adhiri\u00f3 s\u00fabitamente a la guerra. Como relata Rodzianko, entonces presidente del parlamento ruso (Duma), \u201cuna multitud se arrodill\u00f3 para entonar el himno \u2018Dios salve al Zar\u2019 y despu\u00e9s se irgui\u00f3 dando vivas\u201d. Seg\u00fan Marc Ferro, Rodzianko \u201cpregunt\u00f3 a dos obreros: \u2018\u00bfQu\u00e9 es de vuestras huelgas, de las reivindicaciones en la Duma?\u2019 [y] los interpelados respondieron: \u2018Son asuntos de los que nos ocuparemos, pero ahora es necesario defender la patria\u2019\u201d. En ese mismo contexto, relata Kerensky, futuro presidente del gobierno provisorio ruso: \u201cEn el corto espacio de una hora, se mudaban as\u00ed los sentimientos de un pueblo entero. Nada quedaba de las huelgas, de las barricadas y del movimiento revolucionario, tanto en San Petersburgo como en el resto del pa\u00eds\u201d (FERRO, 1992, p. 156).<\/p>\n<p>Ora, en ese escenario, Lenin y los bolcheviques, que se opon\u00edan a la guerra, quedaron absolutamente aislados. Al respecto, Trotsky relata que \u201cmuchos jefes de los partidos obreros se colocaron durante la guerra al lado de su propia burgues\u00eda. Lenin bautiz\u00f3 esta tendencia con el nombre de \u2018social-chovinismo\u2019: socialismo de palabras, chovinismo de hecho. La traici\u00f3n al internacionalismo, con todo, no ca\u00eda del cielo, sino que constitu\u00eda la continuaci\u00f3n y el desarrollo inevitables de la pol\u00edtica de adaptaci\u00f3n reformista al Estado capitalista\u201d (TROTSKY, 2012, p. 430)). Lenin, por su parte, en un manifiesto c\u00e9lebre, denominado <em>El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional<\/em>, declaraba:<\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong>El contenido de las ideas pol\u00edticas, del oportunismo y del social-chovinismo es el mismo: colaboraci\u00f3n de clases en lugar de lucha de clases, repudio de la necesidad revolucionaria de esa lucha, <strong>ayuda al \u2018propio\u2019 gobierno en una situaci\u00f3n dif\u00edcil, en lugar de utilizaci\u00f3n de las dificultades para los fines de la Revoluci\u00f3n<\/strong> (destacado nuestro) (LENIN, 1984).<strong>\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La capitulaci\u00f3n de las organizaciones dichas revolucionarias, de todas las vertientes, a la guerra, aisl\u00f3 de tal forma al Partido Bolchevique en aquel momento, que pocos ve\u00edan en el horizonte la posibilidad de una revoluci\u00f3n, sea en Rusia o en cualquier otra parte. Como concluye Marc Ferro \u201cEn 1914 nadie sospechaba lo que solamente Lenin ve\u00eda claro al afirmar que la guerra era el m\u00e1s bello presente de Nicol\u00e1s II a la Revoluci\u00f3n. Se juzgaba, por el contrario, que la abertura de las hostilidades era la doble muerte del movimiento revolucionario. Pues, con excepci\u00f3n de algunos bolcheviques, \u00bfno ten\u00edan jefes y tropas pasados a los brazos del enemigo, como en todo el mundo? Adem\u00e1s, <strong>los revolucionarios rusos estaban tan divididos entre s\u00ed desde el rev\u00e9s de 1905 que nadie m\u00e1s los cre\u00eda capaces de alcanzar su fin<\/strong>\u201d (destacado nuestro) (FERRO, 1974, p. 15).<\/p>\n<p>De hecho, la fragmentaci\u00f3n de las organizaciones rusas, por as\u00ed decir, de izquierda, obreras o no, era de tal magnitud que necesitar\u00edamos de un art\u00edculo aparte para describirla. Luego de hacer un hist\u00f3rico de esas divisiones, Marc Ferro dice que \u201cjam\u00e1s el movimiento revolucionario hab\u00eda alcanzado tal fragmentaci\u00f3n, peligro evidente de impotencia. Lanzados fuera de Rusia como par\u00e1sitos, \u00bfsus dirigentes sin tropas hab\u00edan perdido la partida?\u201d (FERRO, 1974, p. 23). Adem\u00e1s, la l\u00ednea de intervenci\u00f3n bolchevique, que se hizo conocida como \u201cderrotista\u201d, seg\u00fan la cual era preferible la derrota de Rusia a su victoria, atrajo pocos adeptos y se lanzaron casi todos contra los bolcheviques. No obstante, tres a\u00f1os despu\u00e9s, ya durante el gobierno provisorio que sucedi\u00f3 a la Revoluci\u00f3n de Febrero, no hab\u00eda un solo ruso que no creyese que los bolcheviques eran los \u00fanicos que pod\u00edan sacar a Rusia de la guerra.<\/p>\n<p><strong>Los bolcheviques no eran clarividentes<\/strong><\/p>\n<p>Ora, si la conciencia de los trabajadores rusos no se diferenciaba, guardadas las especificidades de su tiempo, de los atrasos, preconceptos e ilusiones que vemos con otras formas en los d\u00edas de hoy, en algunos momentos con una devoci\u00f3n casi religiosa por un dictador sanguinario, en otros apoyando una guerra entre trabajadores por intereses ajenos, tampoco es verdad que los dirigentes de la Revoluci\u00f3n Rusa eran aut\u00f3matas clarividentes, inmunes a las presiones de la realidad.<\/p>\n<p>Pocos saben que los bolcheviques, al principio, se opusieron a la manifestaci\u00f3n del 8 de marzo de 1917 [en el calendario georgiano] que culminar\u00eda con el derrocamiento de la autocracia rusa. Y el motivo fue, cr\u00e9anlo, una evaluaci\u00f3n equivocada de la conciencia inmediata de los obreros rusos. Meses antes de esos acontecimientos, a finales de 1916, los bolcheviques dirigieron una serie de huelgas en Petrogrado, en funci\u00f3n de las precarias condiciones econ\u00f3micas de los obreros. No obstante, en medio de la crisis producida por la Gran Guerra, esas huelgas fueron derrotadas y terminaron con despidos en masa. En ese contexto, \u201ccuando se cre\u00f3 un comit\u00e9 para organizar las manifestaciones del 23 de febrero, previstas para la jornada de las obreras, los bolcheviques negaron su colaboraci\u00f3n, por juzgar que toda tentativa de esa naturaleza era prematura. \u00bfNo hab\u00edan probado exhaustivamente los reveses de los meses precedentes?\u201d. Para tener una idea, dirigentes bolcheviques tem\u00edan ser f\u00edsicamente agredidos en los barrios obreros caso convocasen la referida manifestaci\u00f3n. Sin embargo, \u201cel d\u00eda 23 de febrero por la ma\u00f1ana, viendo que, no obstante, los huelguistas sal\u00edan en marcha, decidieron participar de ella\u201d (FERRO, 1974, pp. 31-32).<\/p>\n<p>Es una de las mayores iron\u00edas de la historia que el partido dirigente de la Revoluci\u00f3n de Octubre no crey\u00f3 en la posibilidad de \u00e9xito del primer acto de la revoluci\u00f3n. Pero no se trataba de una cuesti\u00f3n de principios. La evoluci\u00f3n de la conciencia de los trabajadores, en sentido opuesto al que se daba desde 1914, marchaba rumbo a posiciones cada vez m\u00e1s radicalizadas frente a las contradicciones objetivas puestas por la guerra imperialista, que, a\u00f1os antes, produjeron el entusiasmo general.<\/p>\n<p>Incluso Lenin, principal dirigente del Partido Bolchevique, estaba lejos, frente a todo ese escenario, de prever la eminente evoluci\u00f3n de la conciencia de los trabajadores en la situaci\u00f3n revolucionaria que se abr\u00eda. En v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n de Febrero de 1917, en enero, en una palestra para estudiantes suizos sobre la revoluci\u00f3n de 1905, a pesar de defender que era necesario transformar la guerra imperialista en una guerra civil contra la burgues\u00eda, termin\u00f3 su palestra con las siguientes palabras:<\/p>\n<p><strong>\u201cNosotros, los de la vieja generaci\u00f3n, tal vez no lleguemos a ver las batallas decisivas de esa revoluci\u00f3n.<\/strong> No obstante, creo que puedo expresar con plena seguridad la esperanza de que la juventud, que est\u00e1 trabajando tan magn\u00edficamente en el movimiento socialista en Suiza y de todo el mundo, no solo tendr\u00e1 la suerte de luchar, sino tambi\u00e9n de triunfar en la futura revoluci\u00f3n proletaria (destacado nuestro) (LENIN, 1980, p. 99).<strong>\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Ora, Lenin no imaginaba que esa futura revoluci\u00f3n ya estaba golpeando la puerta. El mes siguiente, en febrero, el Zar fue depuesto por los trabajadores en lucha y cerca de nueve meses despu\u00e9s, con varias idas y vueltas, avances y retrocesos, ilusiones y desilusiones, los trabajadores, en la senda del Partido Bolchevique de Lenin y nuevamente organizados en consejos de trabajadores, los Soviets, llegaron al poder.<\/p>\n<p><strong>Revoluci\u00f3n Rusa: necesidad y conciencia<\/strong><\/p>\n<p>Ese proceso, como podemos ver, no fue forjado por los \u201caut\u00f3matas de la leyenda\u201d sino por personas vivas. Podemos reconocer en los d\u00edas de hoy atrasos similares en las conciencias, ilusiones y confusiones de todo tipo, pero, al mismo tiempo, reconocemos tambi\u00e9n la misma explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n y, por eso mismo, las mismas necesidades. La Revoluci\u00f3n Rusa nos ense\u00f1a que mientras exista la sociedad capitalista, la revoluci\u00f3n socialista no es un cap\u00edtulo destinado \u00fanicamente a los libros de historia o un sue\u00f1o para un futuro distante, sino la \u00fanica salida definitiva para los trabajadores.<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed que, por el peso de las necesidades objetivas, producto de las contradicciones que el capitalismo impone a la vida de todos y todas, en los episodios que siguieron a la revoluci\u00f3n de 1917, vimos un desarrollo de la conciencia en un sentido radicalmente opuesto.<\/p>\n<p>El giro fue tan radical que, ahora, luego de la revoluci\u00f3n victoriosa, pocos a\u00f1os despu\u00e9s del v\u00e9rtigo nacionalista que posey\u00f3 a casi todos, eran los soldados de las naciones dominantes que volv\u00edan sus armas para los supuestos representantes de su patria, con los ojos vueltos hacia la Revoluci\u00f3n Rusa. Un ejemplo ilustrativo fue la negaci\u00f3n de los soldados aliados de luchar contra el bolchevismo, como describe Marc Ferro:<\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong>los aliados, por su parte, pretend\u00edan provocar la ca\u00edda de los Soviets, no solo aisl\u00e1ndolos de Europa por \u201cun cord\u00f3n sanitario\u201d de peque\u00f1os Estados-tapones. Mientras tanto, soldados franceses y brit\u00e1nicos se amotinaron a partir de octubre de 1918, neg\u00e1ndose a luchar contra el bolchevismo. Estas centellas se multiplicar\u00edan luego, suscitando en los dirigentes occidentales una preocupaci\u00f3n a\u00fan mayor que la agitaci\u00f3n mantenida en la propia metr\u00f3poli por los socialistas anti-intervencionistas. Su efecto simult\u00e1neo fue que en 1919, Clemenceau y Lloyd George dudaron en enviar nuevas tropas a Rusia. \u00bfNo volver\u00edan ellas a Europa a ejecutar la revoluci\u00f3n social? (FERRO, 1974, p. 96).<strong>\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Otro ejemplo puede encontrarse en Ucrania. En ese pa\u00eds, dominando pol\u00edtica y econ\u00f3micamente por Rusia hac\u00eda siglos, las masas de trabajadores pasaron a apoyar la Revoluci\u00f3n de Octubre y el camino indicado por los dominadores de otrora. En 1919, as\u00ed declar\u00f3 un dirigente del RADA ucraniano, organizaci\u00f3n nacionalista que hac\u00eda d\u00e9cadas luchaba contra el dominio gran ruso: Si nuestros propios campesinos y la clase obrera no se hubiesen levantado, el Gobierno sovi\u00e9tico ruso habr\u00eda sido incapaz de hacer cualquier cosa contra nosotros [\u2026] ser expulsados de Ucrania no por el Gobierno ruso sino por nuestro propio pueblo\u201d (DAVIS, 1919, p. 81).<\/p>\n<p>Como se ve, la conciencia de las masas, a pesar de sus oscilaciones, de sus idas y vueltas, debe, ciertamente, servir de par\u00e1metro para definir cu\u00e1ndo o de qu\u00e9 forma realizar una acci\u00f3n dada. No obstante, era sobre la base de las necesidades objetivas, de las necesidades hist\u00f3ricas de una dada clase social que el Partido Bolchevique ordenaba su intervenci\u00f3n. Al final, en los decires de Trotsky \u201clos bruscos cambios de opini\u00f3n y sentimientos de las masas en una \u00e9poca de revoluci\u00f3n derivan, no de la flexibilidad y movilidad de la mente humana sino de su exacto opuesto, de su profundo conservadurismo. [\u2026] Las masas entran en la revoluci\u00f3n social no con un plan preparado de reconstrucci\u00f3n social sino con un sentimiento agudo de no poder soportar m\u00e1s el viejo r\u00e9gimen\u201d (TROTSKY, 2007\u00aa, p. 10).<\/p>\n<p>Con eso no se quiere decir que la conciencia dominante entre los trabajadores sea de menor importancia. Al contrario, es un factor fundamental. No obstante, su desarrollo no es nada lineal. La cuesti\u00f3n fue sintetizada as\u00ed por Le\u00f3n Trotsky:<\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong>durante una revoluci\u00f3n, la conciencia de una clase es el proceso m\u00e1s din\u00e1mico que determina directamente el curso de la revoluci\u00f3n. \u00bfEra posible, en enero de 1917 o incluso en marzo, despu\u00e9s de la derrota del zarismo, responder si el proletariado ruso hab\u00eda \u201cmadurado\u201d lo suficiente para conquistar el poder en ocho o nueve meses? La clase obrera, en ese tiempo, era sumamente heterog\u00e9nea social y pol\u00edticamente. Durante los a\u00f1os de guerra se hab\u00eda renovado en 30 o 40%, mediante el ingreso en sus filas de peque\u00f1oburgueses provenientes del campesinado y frecuentemente reaccionarios, mujeres y j\u00f3venes. En marzo de 1917, el Partido Bolchevique continuaba siendo una insignificante minor\u00eda de la clase obrera y, adem\u00e1s, exist\u00edan desacuerdos dentro del propio partido. La inmensa mayor\u00eda de los obreros apoyaba a los mencheviques y los \u201csocialistas revolucionarios\u201d, es decir, los social-patriotas conservadores. La situaci\u00f3n era a\u00fan m\u00e1s desfavorable respecto del ej\u00e9rcito y del campesinado, debiendo agregar a esto el bajo nivel general de cultura en el campo, la falta de experiencia pol\u00edtica entre las m\u00e1s amplias camadas del proletariado, especialmente en las provincias, lo que aisl\u00f3 a los soldados y los campesinos (TROTSKY, 1978, p. 91).<strong>\u201d<\/strong><\/p>\n<p>No obstante, a pesar de esos factores que discutimos exhaustivamente en los l\u00edmites de este art\u00edculo, Trotsky contin\u00faa:<\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong>tomando como punto de partida el nivel de su \u201cmadurez\u201d, es necesario impulsarlas adelante, hacerlas comprender que el enemigo no es de manera alguna omnipotente, que \u00e9l est\u00e1 dilacerado por sus contradicciones y que, por detr\u00e1s de su imponente fachada, reina el p\u00e1nico. Si el Partido Bolchevique hubiese fracasado en esa tarea, no se podr\u00eda ni hablar del triunfo de la revoluci\u00f3n proletaria. Los soviets habr\u00edan sido aplastados por la contrarrevoluci\u00f3n y los min\u00fasculos sabios de todos los pa\u00edses habr\u00edan escrito art\u00edculos diciendo que solo visionarios sin fundamento podr\u00edan so\u00f1ar con la dictadura del proletariado en Rusia, siendo la clase obrera como era, tan peque\u00f1a num\u00e9ricamente y tan inmadura (TROTSKY, 1978, p. 92).<strong>\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Como se ve, el partido juega en ese proceso un papel fundamental, no por ser clarividente ni por prever si la revoluci\u00f3n ocurrir\u00e1 en meses, a\u00f1os o d\u00e9cadas. No se trata de eso. Seg\u00fan Trotsky, el \u201calto temple del partido bolchevique se expresa no en la ausencia de desacuerdos, dudas, y hasta de conmociones, sino en el hecho de que en las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles sal\u00eda a tiempo de las crisis internas y aseguraba la oportunidad de intervenir decisivamente en el curso de los eventos\u201d (TROTSKY, 2007\u00aa, p. 10).<\/p>\n<p>La realidad que desemboc\u00f3 en la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 no se diferencia de la actual por las confusiones, ilusiones y atrasos de los m\u00e1s diversos en la conciencia de los individuos y de los trabajadores. Tampoco fue marcada por la existencia de aut\u00f3matas clarividentes incapaces de equivocarse. Ni siquiera por el fortalecimiento gradual del conjunto de las organizaciones de izquierda. Pero fue decisivo, s\u00ed, sin duda, la existencia de un partido que nunca dej\u00f3 de creer en la actualidad de la revoluci\u00f3n y por ella rigi\u00f3 su intervenci\u00f3n. Esta es, sin duda, la principal lecci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n de Octubre para todos aquellos que luchan y apuestan en la ca\u00edda del capitalismo y en la construcci\u00f3n de otra forma de organizaci\u00f3n social. Esa experiencia no reduce un cent\u00edmetro siquiera la importancia del tema de la conciencia de las masas trabajadoras para la realizaci\u00f3n de un proceso revolucionario, no obstante, refuta hist\u00f3ricamente cualquier interpretaci\u00f3n de un programa revolucionario basado en una fenomenolog\u00eda de la conciencia, o sea, refuta la tesis de que una revoluci\u00f3n presupone un desarrollo gradual y por etapas de la conciencia de los trabajadores.<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>DAVIS, Horace.\u00a0<em>Para uma teoria marxista do nacionalismo<\/em>. Rio de Janeiro: Zahar, 1979.<\/p>\n<p>EKSTEINS, Modris.\u00a0<em>A Sagra\u00e7\u00e3o da Primavera<\/em>. A grande guerra e o nascimento da era moderna. Rio de Janeiro: Rocco, 1992.<\/p>\n<p>FERRO, Marc.\u00a0<em>A Revolu\u00e7\u00e3o Russa de 1917<\/em>\u00a0. S\u00e3o Paulo: Perspectiva, 2004.<\/p>\n<p>_______.\u00a0<em>Nicolau II \u2013 o \u00faltimo czar<\/em>. Lisboa, Portugal: Edi\u00e7\u00f5es 70, 1992.<\/p>\n<p>FIGES, Orlando.\u00a0<em>Trag\u00e9dia de um povo: a Revolu\u00e7\u00e3o Russa, 1891-1924<\/em>. Rio de Janeiro: Record, 1999.<\/p>\n<p>L\u00caNIN, V. I.\u00a0<em>1905 \u2013 Jornadas Revolucion\u00e1rias<\/em>. Editora Hist\u00f3ria, 1980.<\/p>\n<p>_______. O oportunismo e a fal\u00eancia a II Internacional, 1916. In: L\u00c9NINE, V. I. Obras escolhidas em seis Tomos . Lisboa: Edi\u00e7\u00f5es Avante; Moscou: Edi\u00e7\u00f5es Progresso, 1984. t. 2.<\/p>\n<p><em>SERGE<\/em>,\u00a0<em>Victor<\/em>.\u00a0<em>Mem\u00f3rias de um revolucion\u00e1rio<\/em>, S\u00e3o Paulo: Cia. das Letras, 1987.<\/p>\n<p>TROTSKY, Leon.\u00a0<em>Hist\u00f3ria da Revolu\u00e7\u00e3o Russa.\u00a0<\/em>Tomo Um. Parte 1. S\u00e3o Paulo: Sundermann, 2007a [1930].<\/p>\n<p>_______.\u00a0<em>Hist\u00f3ria da Revolu\u00e7\u00e3o Russa. \u201cLenin chama \u00e0 insurrei\u00e7\u00e3o\u201d<\/em>. Tomo Dois. Parte 3. S\u00e3o Paulo: Sundermann, 2007b [1930].<\/p>\n<p>_______. Stalin: Biografia. Editora Livraria da Fisica, 2012, S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>_______. Classe \u2013 Partido \u2013 Dire\u00e7\u00e3o. ago. 1940. In: MARX, Karl et al. A quest\u00e3o do partido. S\u00e3o Paulo: Kair\u00f3s, 1978. p. 89-94.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Natalia Estrada<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este a\u00f1o 2017 se cumplen cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa. Hace un siglo atr\u00e1s los trabajadores demostraron, por primera vez en la historia, que pod\u00edan derrotar a la burgues\u00eda tambi\u00e9n en el campo pol\u00edtico y gobernar por medio de sus organizaciones y consejos. Qued\u00f3 demostrado que antes de someterse eternamente al cernidor de las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":47046,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9264,8349,6482],"tags":[11623,11622,9317,11470,11625,11624,6192,9472,11471],"class_list":["post-47031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-especial-revolucion-rusa","category-debates","category-historia","tag-atraso-en-la-conciencia","tag-conciencia-de-la-masas","tag-especial-revolucion-rusa","tag-gustavo-machado","tag-lecciones-de-octubre-de-1917","tag-lenin-trotsky-y-las-masas-rusas","tag-partido-bolchevique","tag-revolucion-rusa-100-anos","tag-teoria-revolucao"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1071169051.jpg?fit=1000%2C541&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1071169051.jpg?fit=1000%2C541&ssl=1","categories_names":["Debates","Especial Revoluci\u00f3n Rusa","Historia"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47031"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67492,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47031\/revisions\/67492"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47046"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}