{"id":45467,"date":"2017-07-20T11:35:27","date_gmt":"2017-07-20T13:35:27","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=45467"},"modified":"2017-07-28T11:59:04","modified_gmt":"2017-07-28T13:59:04","slug":"podian-los-bolcheviques-tomar-el-poder-en-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/podian-los-bolcheviques-tomar-el-poder-en-julio\/","title":{"rendered":"\u00bfPod\u00edan los bolcheviques tomar el poder en julio?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Le\u00f3n Trotsky<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cap\u00edtulo 3, Tomo II \u2013 <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em><\/p>\n<p>La magnitud de la manifestaci\u00f3n prohibida por el Comit\u00e9 Ejecutivo era enorme; el segundo d\u00eda participaron en la misma no menos de quinientas mil personas. Suj\u00e1nov, que no encuentra bastantes palabras con que calificar las jornadas \u00absangrientas e ignominiosas\u00bb de julio, dice sin embargo: \u00abSi se prescinde de los resultados pol\u00edticos, hay que reconocer que era imposible contemplar sin embeleso aquel admirable movimiento de las masas populares. Era imposible, aun consider\u00e1ndolo ruinoso, dejar de entusiasmarse ante sus gigantescas proporciones\u00bb. Seg\u00fan los c\u00e1lculos de la comisi\u00f3n investigadora hubo 29 muertos y 114 heridos, distribuidos aproximadamente por partes iguales entre los dos bandos.<!--more--><\/p>\n<p>En los primeros momentos, los conciliadores reconoc\u00edan todav\u00eda que el movimiento hab\u00eda surgido desde abajo, sin intervenci\u00f3n de los bolcheviques y hasta cierto punto contra su voluntad. Pero ya en la noche del 3 de julio, y sobre todo el d\u00eda siguiente, la apreciaci\u00f3n oficial se modifica. El movimiento es calificado de insurrecci\u00f3n y se presenta a los bolcheviques como organizadores de esta. \u00abBajo la divisa de \u00abTodo el poder a los soviets\u00bb \u2013dec\u00eda posteriormente Stankievich, af\u00edn a Kerenski\u2013 se desarroll\u00f3 una verdadera insurrecci\u00f3n de los bolcheviques contra la mayor\u00eda de los soviets de aquel entonces, formada por los partidos adeptos de la defensa nacional\u00bb. La acusaci\u00f3n de insurrecci\u00f3n no era solo un procedimiento de lucha pol\u00edtica: esa gente hab\u00eda podido persuadirse con creces en el mes de julio de la fuerza de la influencia de los bolcheviques entre las masas, y ahora no se resignaba sencillamente a creer que el movimiento de los obreros y soldados hubiera podido desbordar a los bolcheviques. En la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Ejecutivo, Trotsky intent\u00f3 aclarar la situaci\u00f3n: \u00abSe nos acusa de haber creado el estado de esp\u00edritu de masas; no es cierto; lo \u00fanico que nosotros hacemos es intentar formularlo\u00bb. En los libros publicados por los adversarios despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre y, en particular, en el de Suj\u00e1nov, se puede tropezar con la afirmaci\u00f3n de que los bolcheviques solo ocultaron los verdaderos fines que persegu\u00edan despu\u00e9s de derrotada la insurrecci\u00f3n de Julio, escud\u00e1ndose en el movimiento espont\u00e1neo de las masas. Pero, \u00bfes que puede ocultarse, como si fuera un tesoro, un plan de levantamiento llamado a arrastrar en su torbellino a centenares de miles de hombres? \u00bfAcaso en v\u00edsperas de Octubre los bolcheviques no se vieron obligados a incitar abiertamente a la insurrecci\u00f3n y prepararse para la misma a los ojos de todo el mundo? Si en julio nadie descubri\u00f3 ese plan fue sencillamente porque no exist\u00eda. La entrada de los soldados de ametralladoras y de la gente de Cronstadt en la fortaleza de Pedro y Pablo, con el consentimiento de la guarnici\u00f3n permanente de la misma \u2013los conciliadores insist\u00edan especialmente en este acto de \u00abviolencia\u00bb\u2013 no era, ni mucho menos, un acto de insurrecci\u00f3n. El edificio situado en la isla y que ten\u00eda m\u00e1s de c\u00e1rcel que de posici\u00f3n militar, pod\u00eda acaso servir de refugio para los que se retiraran, pero no ofrec\u00eda ventaja alguna a los atacantes. Los manifestantes, que no persegu\u00edan otro fin que el de llegar al palacio de T\u00e1urida, pasaban indiferentes ante las instituciones gubernamentales m\u00e1s importantes, para cuya ocupaci\u00f3n hubiera bastado con un destacamento de la guardia roja de Putilov. La fortaleza de Pedro y Pablo la ocuparon como hab\u00edan ocupado las calles y plazas. A ello coadyuvaba la proximidad del palacio de la Kchesinskaya, en cuyo auxilio se hubiera podido acudir desde la fortaleza en caso de peligro.<\/p>\n<p>Los bolcheviques hicieron todo lo posible para reducir el movimiento de julio a una manifestaci\u00f3n. Pero, \u00bfno rebas\u00f3 estos l\u00edmites, a pesar de todo, por la l\u00f3gica de las cosas? Es m\u00e1s dif\u00edcil contestar a esta pregunta pol\u00edtica que a la acusaci\u00f3n criminal. Lenin, juzgando las jornadas de julio inmediatamente despu\u00e9s de ocurrir, dec\u00eda: \u00abLos acontecimientos podr\u00edan ser calificados formalmente de manifestaci\u00f3n contra el gobierno. Pero, en realidad, no ha sido una manifestaci\u00f3n ordinaria sino algo mucho m\u00e1s importante que una manifestaci\u00f3n y menos que una revoluci\u00f3n\u00bb. Las masas, cuando se asimila una idea cualquiera, quieren llevarla a la pr\u00e1ctica. Los obreros, y a\u00fan m\u00e1s los soldados, si bien ten\u00edan confianza en los bolcheviques, no hab\u00edan podido llegar todav\u00eda a formarse la convicci\u00f3n de que solo respondiendo al llamamiento del partido, y bajo su direcci\u00f3n, deb\u00edan lanzarse a la calle. Las ense\u00f1anzas que se desprend\u00edan de la experiencia de febrero y abril eran m\u00e1s bien otras. Cuando Lenin dec\u00eda en mayo que los obreros y campesinos eran cien veces m\u00e1s revolucionarios que nuestro partido, sacaba indudablemente una conclusi\u00f3n general de la experiencia de febrero y abril. Pero las masas, que, a modo, sacaban asimismo una conclusi\u00f3n de esta experiencia, se dec\u00edan: \u00abHasta los bolcheviques dan largas al asunto y nos contienen\u00bb. En julio, los manifestantes estaban completamente resueltos \u2013si preciso era\u2013 a barrer el poder oficial. En caso de resistencia por parte de la burgues\u00eda, estaban dispuestos a hacer uso de las armas. En este sentido, puede decirse que hab\u00eda un elemento de insurrecci\u00f3n armada. Si esta no lleg\u00f3, no solo hasta el fin sino ni tan siquiera hasta la mitad, fue porque los conciliadores enredaron las cosas.<\/p>\n<p>En el primer tomo de esta obra hemos caracterizado detalladamente la paradoja de la revoluci\u00f3n de Febrero. Los dem\u00f3cratas peque\u00f1oburgueses, los mencheviques y los social-revolucionarios recibieron el poder de manos del pueblo revolucionario. Pero no persegu\u00edan este fin; hab\u00edan conquistado el poder, y si lo ocupaban era contra su voluntad y faltando a la de las masas se esforzaron en transmitirlo a la burgues\u00eda imperialista. El pueblo no ten\u00eda confianza en los liberales, pero s\u00ed en los conciliadores, los cuales, por su parte, no ten\u00edan confianza en s\u00ed mismos. Y, a su manera, ten\u00edan raz\u00f3n. Aun cediendo enteramente el poder a la burgues\u00eda, los dem\u00f3cratas se quedaban con algo. Si hubieran tomado el poder en sus manos, habr\u00edan quedado reducidos a la nada. De los dem\u00f3cratas, el poder se hubiera deslizado casi autom\u00e1ticamente a manos de los bolcheviques. Esto era inevitable, porque radicaba en la insignificancia org\u00e1nica de la democracia rusa.<\/p>\n<p>Los manifestantes de julio quer\u00edan entregar el poder a los soviets. Mas, para ello, era preciso que estos accedieran a tomarlo. Ahora bien, aun en la capital, donde la mayor\u00eda de los obreros y los elementos activos de la guarnici\u00f3n estaban con los bolcheviques, la mayor\u00eda del Soviet, en virtud de la ley de la inercia propia de toda presentaci\u00f3n, segu\u00eda perteneciendo a los partidos peque\u00f1oburgueses, los cuales consideraban que todo atentado al poder de la burgues\u00eda era un ataque contra ellos. Los obreros y soldados ten\u00edan la sensaci\u00f3n viva de la contradicci\u00f3n existente entre su estado de esp\u00edritu y la pol\u00edtica de los soviets, esto es, entre el presente y el pasado. Al levantarse en favor del poder a los soviets, no manifiestan, ni mucho menos, su confianza en la mayor\u00eda conciliadora. Pero no sab\u00edan c\u00f3mo librarse de ella. Derribarla por la fuerza hubiera significado disolver los soviets en vez de entregarles el poder. Los obreros y soldados, antes de encontrar el camino que hab\u00eda de conducir a la renovaci\u00f3n de los soviets, intentaban someterlos a su voluntad mediante el m\u00e9todo de la acci\u00f3n directa.<\/p>\n<p>En la proclama lanzada por ambos Comit\u00e9s Ejecutivos con ocasi\u00f3n de las jornadas de julio, los conciliadores apelaban, indignados, a los obreros y soldados contra los manifestantes que, \u00abpor la fuerza de las armas intentan imponer su voluntad a los representantes elegidos por vosotros\u00bb. \u00a1Como si manifestantes y electores no fueran la denominaci\u00f3n de los mismos obreros y soldados! \u00a1Como si los electores no tuvieran el derecho de imponer su voluntad a los elegidos! \u00a1Y como si esta voluntad expresara otra cosa que la exigencia de que se cumpliera con el deber de adue\u00f1arse del poder en inter\u00e9s del pueblo! Las masas concentradas alrededor del palacio de T\u00e1urida gritaban en los o\u00eddos del Comit\u00e9 Ejecutivo aquella misma frase que un obrero an\u00f3nimo hab\u00eda lanzado al rostro de Chernov, ense\u00f1\u00e1ndole su pu\u00f1o calloso: \u00ab\u00a1Toma el poder, puesto que te lo dan!\u00bb Como respuesta, los conciliadores llamaron a los cosacos. Los se\u00f1ores dem\u00f3cratas prefer\u00edan la guerra civil con el pueblo a hacerse cargo incruentamente del poder. Los primeros que dispararon fueron los guardias blancos; pero la atm\u00f3sfera pol\u00edtica de la guerra civil la crearon los mencheviques y los social-revolucionarios.<\/p>\n<p>Los obreros y soldados, al tropezar con la resistencia armada precisamente del \u00f3rgano al cual quer\u00edan dar el poder, quedaron desorientados con respecto al fin que persegu\u00edan. El potente movimiento de las masas se vio privado de su eje pol\u00edtico. El ataque de julio qued\u00f3 reducido a una manifestaci\u00f3n realizada, en parte, con los recursos propios del levantamiento armado. Con el mismo derecho se puede decir que fue una semiinsurrecci\u00f3n por un fin que no permit\u00eda otros m\u00e9todos que la manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los conciliadores, al mismo tiempo que renunciaban al poder no lo ced\u00edan enteramente a los liberales, y un ministerio puramente kadete hubiera sido derribado inmediatamente por las masas, porque aquellos les tem\u00edan \u2013el peque\u00f1oburgu\u00e9s teme al gran burgu\u00e9s\u2013 y porque tem\u00edan por ellos. Es m\u00e1s, como dice acertadamente Miliukov: \u00abEn la lucha contra las acciones armadas, el Comit\u00e9 Ejecutivo del Soviet se reserva el derecho, proclamado durante los d\u00edas agitados del 20 y del 21 de abril, de disponer, seg\u00fan su criterio, de las fuerzas armadas de la guarnici\u00f3n de Petrogrado\u00bb. Los conciliadores siguen rob\u00e1ndose el poder de debajo la almohada. Para resistir con las armas contra los que inscriban en sus cartelones la divisa \u00abTodo el poder a los soviets\u00bb, el soviet se ve obligado a concentrar de hecho el poder en sus manos.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Ejecutivo va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1; en esos d\u00edas proclama formalmente su soberan\u00eda. \u00abSi la democracia revolucionaria considerase necesario que todo el poder pasara a manos de los soviets \u2013dec\u00eda la resoluci\u00f3n del 4 de julio\u2013, solo a la reuni\u00f3n plenaria de los Comit\u00e9s Ejecutivos correspond\u00eda resolver esta cuesti\u00f3n\u00bb. El Comit\u00e9 Ejecutivo, al mismo tiempo que calificaba de levantamiento contrarrevolucionario la manifestaci\u00f3n, se constitu\u00eda en poder supremo y decid\u00eda la suerte del gobierno.<\/p>\n<p>Cuando en la madrugada del 5 de julio las tropas \u00ableales\u00bb entraron en el palacio de T\u00e1urida, el jefe que las mandaba declar\u00f3 que sus fuerzas se pon\u00edan enteramente a las \u00f3rdenes del Comit\u00e9 Ejecutivo. \u00a1Ni una palabra sobre el gobierno! Pero el caso es que los rebeldes acced\u00edan asimismo a someterse al Comit\u00e9 Ejecutivo en calidad de poder. Al rendirse la fortaleza de Pedro y Pablo, bast\u00f3 con que la guarnici\u00f3n de la misma se declarara dispuesta a someterse al Comit\u00e9 Ejecutivo. Nadie exigi\u00f3 la sumisi\u00f3n al poder oficial. Las propias tropas llamadas del frente se pusieron asimismo enteramente a disposici\u00f3n del Comit\u00e9 Ejecutivo. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, se verti\u00f3 la sangre?<\/p>\n<p>Si la lucha hubiera tenido lugar en las postrimer\u00edas de la Edad Media, ambos bandos, al matarse mutuamente, habr\u00edan citado los mismos vers\u00edculos de la Biblia. Los historiadores formalistas habr\u00edan llegado m\u00e1s tarde a la conclusi\u00f3n de que la lucha se desarrollaba alrededor de la interpretaci\u00f3n de los textos: como es sabido, los artesanos y los campesinos analfabetos de la Edad Media ten\u00edan una afici\u00f3n especial a dejarse matar por ciertas sutilezas filol\u00f3gicas de las revelaciones de San Juan, de la misma manera que los raskolniki rusos se dejaban exterminar por la cuesti\u00f3n de saber si hab\u00eda que persignarse con dos dedos o con tres. En realidad, en la Edad Media no menos que ahora, bajo las f\u00f3rmulas simb\u00f3licas se ocultaba la lucha de unos intereses vitales que hay que saber descubrir. El mismo vers\u00edculo evang\u00e9lico significaba para unos la servidumbre y para otros la libertad.<\/p>\n<p>Pero hay analog\u00edas mucho m\u00e1s recientes y pr\u00f3ximas. Durante las jornadas de junio de 1848, en Francia, en ambos lados de la barricada resonaba un mismo grito: \u00ab\u00a1Viva la Rep\u00fablica!\u00bb A los idealistas peque\u00f1oburgueses, los combates de junio les parec\u00edan, por este motivo, un equ\u00edvoco provocado por la negligencia de unos y el acaloramiento de otros. En realidad, los burgueses quer\u00edan la Rep\u00fablica para s\u00ed, los obreros quer\u00edan la Rep\u00fablica para todos. A menudo, las consignas pol\u00edticas sirven m\u00e1s bien para disimular intereses que para designarlos por su nombre.<\/p>\n<p>A pesar de todo, lo que ten\u00eda de parad\u00f3jico el r\u00e9gimen de Febrero, cubierto, por a\u00f1adidura, con jerogl\u00edficos marxistas y populistas por los conciliadores, la correlaci\u00f3n real de las clases era harto di\u00e1fana. Lo \u00fanico que no hay que perder de vista es la doble naturaleza de los partidos conciliadores. Los peque\u00f1os burgueses ilustrados se apoyaban en los obreros y campesinos, pero fraternizaban con los terratenientes y azucareros de alcurnia. El Comit\u00e9 Ejecutivo, que formaba parte del sistema sovi\u00e9tico, a trav\u00e9s del cual las exigencias de abajo llegaban hasta el Estado oficial, serv\u00eda, al mismo tiempo, de mampara pol\u00edtica para la burgues\u00eda. Las clases poseedoras se \u00absomet\u00edan\u00bb al Comit\u00e9 Ejecutivo en la medida en que este pon\u00eda el poder de su parte. Las masas se somet\u00edan al Comit\u00e9 Ejecutivo en la medida en que confiaban que este se convertir\u00eda en el \u00f3rgano de dominaci\u00f3n de los obreros y campesinos. En el palacio de T\u00e1urida se entrecruzaban las tendencias antag\u00f3nicas de clase, con la particularidad de que la una y la otra se cubr\u00edan con el nombre del Comit\u00e9 Ejecutivo: la una, por inconsciencia y credulidad, la otra, por c\u00e1lculo fr\u00edo. La lucha se desarrollaba nada menos que en torno a la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n hab\u00eda de dirigir el pa\u00eds: la burgues\u00eda o el proletariado.<\/p>\n<p>Pero si los conciliadores no quer\u00edan adue\u00f1arse del poder y la burgues\u00eda no ten\u00eda fuerza suficiente para ello, \u00bfes que acaso en julio los bolcheviques hubieran podido coger el tim\u00f3n? Durante dos d\u00edas cr\u00edticos, en Petrogrado el poder se les iba completamente de las manos a las instituciones gubernamentales. El Comit\u00e9 Ejecutivo tuvo por primera vez la sensaci\u00f3n de su completa impotencia. En estas ocasiones, no les hubiera costado ning\u00fan trabajo a los bolcheviques tomar el poder. Era asimismo posible adue\u00f1arse del mismo en algunos puntos de provincias. \u00bfTen\u00eda raz\u00f3n, en este caso, el partido bolchevique al renunciar a la insurrecci\u00f3n? \u00bfNo pod\u00eda, haci\u00e9ndose fuerte en la capital y en algunas regiones industriales, extender luego su dominio a todo el pa\u00eds? Es esta una cuesti\u00f3n importante. Nada contribuy\u00f3 tanto en las postrimer\u00edas de la guerra, al triunfo del imperialismo y de la reacci\u00f3n en Europa, como aquellos pocos meses de r\u00e9gimen de Kerenski, que dejaron exhausta a la Rusia revolucionaria y ocasionaron un prejuicio incalculable a su prestigio moral a los ojos de los ej\u00e9rcitos beligerantes y de las masas trabajadoras europeas, que esperaban confiadas una nueva palabra de la revoluci\u00f3n. Al reducir en cuatro meses \u2013\u00a1un plazo enorme!\u2013 los dolores del parto de la revoluci\u00f3n proletaria, los bolcheviques se hubieran encontrado con un pa\u00eds menos exhausto y con el prestigio de la revoluci\u00f3n en Europa menos quebrantado. Esto no solo habr\u00eda dado a los soviets enormes ventajas en las negociaciones de paz con Alemania sino que hubiera ejercido una influencia inmensa sobre el curso de la guerra y de la paz en Europa. La perspectiva era demasiado seductora. Y, sin embargo, la direcci\u00f3n del partido ten\u00eda completa raz\u00f3n al no adoptar el camino de la insurrecci\u00f3n. No basta con tomar el poder. Hay que sostenerlo. Cuando en Octubre los bolcheviques juzgaron que hab\u00eda llegado su hora, los peores tiempos para ellos empezaron despu\u00e9s de la toma del poder. Fue necesario someter las fuerzas de la clase obrera a la m\u00e1xima tensi\u00f3n para soportar los innumerables ataques de los enemigos. En julio, ni siquiera los obreros de Petrogrado estaban dispuestos a sostener esa lucha abnegada. Ten\u00edan la posibilidad de tomar el poder y, sin embargo, lo ofrecieron al Comit\u00e9 Ejecutivo. El proletariado de la capital, cuya aplastante mayor\u00eda se inclinaba ya del lado de los bolcheviques, no hab\u00eda roto todav\u00eda el cord\u00f3n umbilical de Febrero, que le un\u00eda con los conciliadores. Exist\u00edan todav\u00eda no pocas ilusiones en el sentido de que con la palabra y la manifestaci\u00f3n se pod\u00eda obtener todo; de que, intimidando un poco a los mencheviques y a los social-revolucionarios, se les pod\u00eda incitar a una pol\u00edtica com\u00fan con los bolcheviques. Incluso la parte avanzada de la clase no ten\u00eda una idea clara de c\u00f3mo se pod\u00eda llegar al poder. Lenin dec\u00eda poco despu\u00e9s de aquellos d\u00edas: \u00abEl verdadero error de nuestro partido en los d\u00edas 3 y 4 de julio, puesto ahora de manifiesto por los acontecimientos, consisti\u00f3 en que&#8230; consideraba a\u00fan posibles las transformaciones pol\u00edticas por la v\u00eda pac\u00edfica, mediante la modificaci\u00f3n de los soviets, cuando, en realidad, los mencheviques y los social-revolucionarios, gracias a su esp\u00edritu de conciliaci\u00f3n, se hallaban ya tan atados con la burgues\u00eda y esta se hab\u00eda convertido, hasta tal punto, en contrarrevolucionaria, que no se pod\u00eda ni siquiera pensar en una soluci\u00f3n pac\u00edfica\u00bb.<\/p>\n<p>Si el proletariado era pol\u00edticamente heterog\u00e9neo y poco decidido, el ej\u00e9rcito campesino lo era a\u00fan m\u00e1s. Con su conducta en los d\u00edas 3 y 4 de julio, la guarnici\u00f3n daba a los bolcheviques la posibilidad completa de tomar el poder. Sin embargo, en la guarnici\u00f3n hab\u00eda tambi\u00e9n unidades neutrales, las cuales ya al atardecer del 4 de julio se inclinaban decididamente hacia los partidos patri\u00f3ticos. El 5 de julio, los regimientos neutrales se colocaron al lado del Comit\u00e9 Ejecutivo, y los que se inclinaban hacia los bolcheviques tendieron a tomar un barniz de neutralidad. Esto dej\u00f3 las manos del poder mucho m\u00e1s libres que la llegada, con retraso, de las tropas del frente. Si los bolcheviques se hubieran decidido a tomar el poder el 4 de julio, la guarnici\u00f3n de Petrogrado, no solo no lo hubiera sostenido, sino que habr\u00eda impedido que los obreros lo defendieran al ser atacado inevitablemente desde el exterior.<\/p>\n<p>Menos favorable se presentaba a\u00fan la situaci\u00f3n en el ej\u00e9rcito de operaciones. La lucha por la paz y la tierra, sobre todo despu\u00e9s de la ofensiva de junio, hac\u00eda que dicho ej\u00e9rcito estuviera muy preparado para asimilarse las consignas de los bolcheviques. Pero, en general, el llamado bolchevismo \u00abespont\u00e1neo\u00bb no se identificaba en su conciencia con [un] partido determinado, con su Comit\u00e9 Central y sus jefes. Las cartas de soldados de esa \u00e9poca expresan, con mucho relieve, este estado de esp\u00edritu del ej\u00e9rcito. \u00abAcordaos, se\u00f1ores ministros y todos los dirigentes principales \u2013escribe desde el frente la mano torpe de un soldado\u2013, de que no entendemos gran cosa de partidos, pero no est\u00e1 lejos el futuro y el pasado: el zar os desterraba a Siberia y os met\u00eda en la c\u00e1rcel, nosotros os ensartaremos en las bayonetas\u00bb. La exasperaci\u00f3n extrema contra los dirigentes se combina en estas l\u00edneas con la confesi\u00f3n de la propia impotencia: \u00abNo entendemos gran cosa de partidos\u00bb. El ej\u00e9rcito se rebelaba constantemente contra la guerra y la oficialidad utilizando, para ello, consignas del vocabulario bolchevista. Pero no estaba preparado, ni mucho menos, para sublevarse con el fin de entregar el poder al partido bolchevique. Las fuerzas de confianza para sofocar el movimiento de Petrogrado, el gobierno las sac\u00f3 de las tropas m\u00e1s pr\u00f3ximas a la capital, sin que los otros regimientos ofrecieran resistencia, y las transport\u00f3 a la capital sin que se opusieran a ello los ferroviarios. El ej\u00e9rcito, descontento, revoltoso, f\u00e1cilmente inflamable, seguir\u00e1 siendo pol\u00edticamente indefinido; los n\u00facleos bolcheviques compactos, capaces de dar una direcci\u00f3n homog\u00e9nea a los pensamientos y a las acciones de aquella masa inconsistente de soldados, eran excesivamente escasos.<\/p>\n<p>Por otra parte, los conciliadores, para oponer el frente a Petrogrado y a los campesinos del interior, utilizaban, no sin \u00e9xito, un arma envenenada, que la reacci\u00f3n hab\u00eda intentado in\u00fatilmente emplear en marzo contra los soviets. Los social-revolucionarios y los mencheviques dec\u00edan a los soldados en el frente: \u00abLa guarnici\u00f3n de Petrogrado, bajo la influencia de los bolcheviques, no quiere relevaros; los obreros se niegan a trabajar para satisfacer las necesidades del frente; si los campesinos escuchan a los bolcheviques y se apoderan ahora de la tierra, no quedar\u00e1 nada para los que est\u00e1n en el frente\u00bb. Los soldados ten\u00edan todav\u00eda necesidad de una experiencia complementaria para comprender a qui\u00e9n reservaba la tierra el gobierno: si a los combatientes del frente o a los grandes propietarios.<\/p>\n<p>Entre Petrogrado y el ej\u00e9rcito de operaciones hab\u00eda la provincia. La repercusi\u00f3n que tuvieron en ella los acontecimientos de julio puede servir <em>a posteriori<\/em> de criterio muy importante para resolver la cuesti\u00f3n de saber si los bolcheviques obraron o no bien en julio al eludir la lucha inmediata por el poder.<\/p>\n<p>En Mosc\u00fa, el pulso de la revoluci\u00f3n era ya incomparablemente m\u00e1s d\u00e9bil que en Petrogrado. En las reuniones del Comit\u00e9 local de los bolcheviques se desarrollaron discusiones viv\u00edsimas. Algunos militantes pertenecientes a la extrema izquierda, tales, por ejemplo, como Bubnov, propon\u00edan ocupar los edificios de Correos, Tel\u00e9grafos, Tel\u00e9fonos, la redacci\u00f3n de la <em>Ruskoye\u2013Slovo<\/em>, esto es, lanzarse a la insurrecci\u00f3n. El Comit\u00e9, que, por su esp\u00edritu general, era muy moderado, rechazaba decididamente estas proposiciones, por considerar que las masas de Mosc\u00fa se hallaban lejos de estar preparadas para semejantes acciones. Sin embargo, a pesar de la prohibici\u00f3n del Soviet, decidi\u00f3se organizar una manifestaci\u00f3n. Masas considerables de obreros afluyeron a la plaza de Skobelev con las mismas consignas que en Petrogrado, pero no con el mismo entusiasmo, ni mucho menos. La guarnici\u00f3n dist\u00f3 mucho de responder de un modo un\u00e1nime, adhiri\u00e9ndose a la manifestaci\u00f3n unidades aisladas, y solo una de ellas completamente armada y equipada. El soldado de artiller\u00eda Davidovski, llamado a tener una participaci\u00f3n importante en los combates de Octubre, atestigua en sus <em>Memorias<\/em> que en las jornadas de julio Mosc\u00fa no estaba preparado y que el fracaso de la manifestaci\u00f3n dej\u00f3 \u00abuna mala impresi\u00f3n en sus organizadores\u00bb.<\/p>\n<p>En Ivanovo-Vosnesensk, la capital textil, donde el Soviet se hallaba ya bajo la direcci\u00f3n de los bolcheviques, la noticia de los acontecimientos de Petrogrado lleg\u00f3 a la vez que el rumor de que el gobierno provisional hab\u00eda ca\u00eddo. En la sesi\u00f3n nocturna del Comit\u00e9 Ejecutivo se acord\u00f3, como medida preparatoria, instaurar el control sobre el tel\u00e9grafo y el tel\u00e9fono. El 6 de julio se paraliz\u00f3 el trabajo en las f\u00e1bricas; en las manifestaciones tomaron parte hasta 40.000 obreros y obreras, muchos de ellos armados. Cuando se supo que la manifestaci\u00f3n de Petrogrado no hab\u00eda conducido a la victoria, el Soviet de Ivanovo-Vosnesensk orden\u00f3 apresuradamente la retirada.<\/p>\n<p>En Riga, bajo la influencia de las noticias relativas a los acontecimientos de Petrogrado, en la noche del 6 de julio se produjo una colisi\u00f3n entre la infanter\u00eda letona, cuyo estado de esp\u00edritu era bolchevista, y el \u00abbatall\u00f3n de la muerte\u00bb, con la particularidad de que el batall\u00f3n patri\u00f3tico se vio obligado a batirse en retirada. Aquella misma noche el Soviet adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n en favor del poder a los soviets.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s fue adoptada una resoluci\u00f3n id\u00e9ntica en la capital de los Urales, Yekaterinburg. El hecho de que la consigna del Poder sovi\u00e9tico, que en los primeros meses se propugnaba solo en nombre del partido, se convertiera ahora en el programa de distintos soviets locales, significaba, incontestablemente, un gran paso hacia adelante. Pero entre las resoluciones en favor del poder a los soviets y la insurrecci\u00f3n bajo la bandera de los bolcheviques quedaba todav\u00eda un camino considerable por recorrer.<\/p>\n<p>En algunos puntos del pa\u00eds los acontecimientos de Petrogrado dieron impulso a agudos conflictos de car\u00e1cter parcial. En Nijni-Novgorod, donde los soldados evacuados se hab\u00edan resistido tenazmente a ir al frente, los \u00abjunkers\u00bb enviados de Petrogrado provocaron, con sus violencias, la indignaci\u00f3n de dos regimientos locales. Despu\u00e9s de un tiroteo, durante el cual hubo muertos y heridos, los \u00abjunkers\u00bb se rindieron y fueron desarmados. Las autoridades desaparecieron. De Mosc\u00fa fue enviada una expedici\u00f3n punitiva, formada por tropas de todas las armas. Iban al frente de la misma el impulsivo coronel Verjovski, jefe de las fuerzas militares de la regi\u00f3n de Mosc\u00fa y futuro ministro de la Guerra de Kerenski, y el presidente del Soviet de Mosc\u00fa, el viejo menchevique Jinchuk, hombre de esp\u00edritu poco b\u00e9lico, futuro dirigente de la cooperaci\u00f3n y despu\u00e9s embajador sovi\u00e9tico en Berl\u00edn. Sin embargo, su acci\u00f3n represiva no tuvo objeto, pues el Comit\u00e9 elegido por los soldados sublevados hab\u00eda ya restablecido completamente el orden.<\/p>\n<p>A la misma hora aproximadamente, e impulsados asimismo por la negativa a ir al frente, se sublevaban en Kiev, en n\u00famero de 5.000, los soldados del regimiento que llevaba el nombre del atam\u00e1n Polubotko, se apoderaban de los dep\u00f3sitos de armas, ocupaban el fuerte, adue\u00f1\u00e1banse del mando militar de la regi\u00f3n, deten\u00edan al comandante y al jefe de la milicia. El p\u00e1nico en la ciudad dur\u00f3 algunas horas, hasta que, gracias a los esfuerzos mancomunados de las autoridades militares, del Comit\u00e9 de las distintas asociaciones y de los \u00f3rganos de la Rada central ucraniana, se puso en libertad a los detenidos y una buena parte de los sublevados fue desarmada.<\/p>\n<p>En el lejano Krasnoyarsk, los bolcheviques se sent\u00edan tan firmes, gracias al estado de esp\u00edritu de la guarnici\u00f3n, que, a pesar de la ola de reacci\u00f3n que se habla iniciado ya en el pa\u00eds, el 9 de julio organizaron una manifestaci\u00f3n en la cual participaron de ocho a diez mil personas, en su mayor\u00eda soldados. Desde Irkutsk fue mandado contra Krasnoyarsk un destacamento de 400 hombres con artiller\u00eda, bajo la direcci\u00f3n del social-revolucionario Kraskovetski, comisario militar de la regi\u00f3n. En el transcurso de dos d\u00edas de conferencias y negociaciones, tr\u00e1mites indispensables en el r\u00e9gimen de poder dual, el destacamento punitivo qued\u00f3 tan desmoralizado a consecuencia de la agitaci\u00f3n realizada por los soldados, que el comisario se apresur\u00f3 a hacerle volver a Irkutsk. Pero Krasnoyarsk constitu\u00eda m\u00e1s bien una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de las poblaciones provinciales la situaci\u00f3n era incomparablemente menos favorable. En Samara, por ejemplo, la organizaci\u00f3n bolchevista de la localidad, al recibir la noticia de los combates de la capital, decidi\u00f3 \u00abesperar la se\u00f1al, aunque no se pod\u00eda contar casi con nadie\u00bb. Uno de los miembros del partido cuenta: \u00abLos obreros empezaban a simpatizar con los bolcheviques, pero no se pod\u00eda confiar en que se lanzaran al combate; todav\u00eda se pod\u00eda contar menos con los soldados; por lo que a la organizaci\u00f3n de los bolcheviques se refiere, las fuerzas eran completamente d\u00e9biles, no \u00e9ramos m\u00e1s que un pu\u00f1ado; en el Soviet de diputados obreros no hab\u00eda m\u00e1s que unos pocos bolcheviques, y en el de soldados, si no ando equivocado, no hab\u00eda ninguno, lo que, por otra parte, no tiene nada de sorprendente si se considera que estaba compuesto casi exclusivamente de oficiales\u00bb.<\/p>\n<p>La causa principal de la d\u00e9bil repercusi\u00f3n que los acontecimientos de Petrogrado tuvieron en el pa\u00eds consist\u00eda en que la provincia, que hab\u00eda recibido sin combate la revoluci\u00f3n de Febrero de las manos de la capital, se asimilaba mucho m\u00e1s lentamente que esta los nuevos hechos e ideas. Era preciso un plazo suplementario para que la vanguardia pudiera arrastrar tras de s\u00ed a las reservas pesadas.<\/p>\n<p>Por tanto, el estado de la conciencia de las masas populares, que eran la instancia inapelable de la pol\u00edtica revolucionaria, exclu\u00eda la posibilidad de la toma del poder por los bolcheviques en julio. Al mismo tiempo, la ofensiva en el frente incitaba al partido a oponerse a las manifestaciones. El fracaso de la ofensiva era completamente inevitable. De hecho, se hab\u00eda iniciado ya. Pero el pa\u00eds lo ignoraba. El peligro consist\u00eda en que si el partido no obraba prudentemente, el gobierno hiciera recaer sobre los bolcheviques la responsabilidad por las consecuencias de la propia insensatez. Hab\u00eda que dar a la ofensiva el tiempo necesario para que sus resultados aparecieran claros. Los bolcheviques no dudaban que el cambio que se operar\u00eda en el estado de esp\u00edritu de las masas ser\u00eda muy radical. Entonces, se ver\u00eda lo que era preciso hacer. El c\u00e1lculo era completamente acertado. Sin embargo, los acontecimientos tienen su l\u00f3gica, que no toma en cuenta los c\u00e1lculos pol\u00edticos, y en esta ocasi\u00f3n, la l\u00f3gica de los acontecimientos cay\u00f3 duramente sobre la cabeza de los bolcheviques.<\/p>\n<p>El fracaso de la ofensiva en el frente tom\u00f3 un car\u00e1cter catastr\u00f3fico el 6 de julio, d\u00eda en que las tropas alemanas rompieron el frente ruso en una extensi\u00f3n de 12 verstas de ancho y 10 de profundidad. La noticia lleg\u00f3 a la capital el 7, cuando las acciones represivas se hallaban en su apogeo.<\/p>\n<p>Muchos meses despu\u00e9s, cuando las pasiones deb\u00edan ya de haberse apaciguado o, por lo menos, tomado un car\u00e1cter m\u00e1s razonado, Stankievich, que no era de los adversarios m\u00e1s rencorosos del bolchevismo, hablaba a\u00fan de la \u00abenigm\u00e1tica sucesi\u00f3n l\u00f3gica de los acontecimientos\u00bb, bajo la forma de derrota militar en Tarnopol, despu\u00e9s de las jornadas de julio en Petrogrado. Esa gente no ve\u00eda, o no quer\u00eda ver, la sucesi\u00f3n l\u00f3gica real de los acontecimientos, que consist\u00eda en que la ofensiva iniciada por imposici\u00f3n de la Entente y condenada de antemano al fracaso no pod\u00eda dejar de conducir a una cat\u00e1strofe ni de provocar al mismo tiempo una explosi\u00f3n de c\u00f3lera de las masas enga\u00f1adas por la revoluci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 importaba la realidad de los hechos? El establecer una conexi\u00f3n entre los acontecimientos de Petrogrado y el fracaso en el frente, era demasiado seductor. La prensa patri\u00f3tica no solo no ocult\u00f3 la derrota, sino que, al contrario, la exager\u00f3 con todas sus fuerzas. Sin detenerse ante la revelaci\u00f3n de los secretos militares, se nombraban las divisiones y los regimientos y se indicaba la disposici\u00f3n de los mismos. \u00abA partir del 8 de julio \u2013confiesa Miliukov\u2013, los peri\u00f3dicos empezaron a publicar telegramas del frente en los cuales no se ocultaba la verdad, y estos telegramas cayeron como una bomba sobre la opini\u00f3n p\u00fablica rusa\u00bb. Este era precisamente el fin que se persegu\u00eda: conmover, asustar, aturdir, para que fuera m\u00e1s f\u00e1cil acusar a los bolcheviques de estar en relaci\u00f3n con los alemanes.<\/p>\n<p>Es indudable que, tanto en los acontecimientos del frente como en los de las calles de Petrogrado, la provocaci\u00f3n desempe\u00f1\u00f3 su papel. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de Febrero, el gobierno hab\u00eda mandado al Ej\u00e9rcito de operaciones a un gran n\u00famero de ex gendarmes y polic\u00edas. Ninguno de ellos, naturalmente, quer\u00eda combatir. Tem\u00edan m\u00e1s a los soldados rusos que a los alemanes. Para hacer olvidar su pasado, se presentaban como los elementos m\u00e1s extremos del ej\u00e9rcito, azuzaban a los soldados contra los oficiales, gritaban m\u00e1s que nadie contra la disciplina y la ofensiva y, con frecuencia, se proclamaban incluso bolcheviques. Apoy\u00e1ndose rec\u00edprocamente por el lazo natural de la complicidad, crearon una especie de orden, muy original, de la cobard\u00eda y de la abyecci\u00f3n. Por su mediaci\u00f3n, penetraban entre las tropas y se difund\u00edan r\u00e1pidamente los rumores m\u00e1s fant\u00e1sticos, en los cuales el ultrarrevolucionarismo se daba la mano con el reaccionarismo m\u00e1s oscurantista. En los momentos cr\u00edticos, estos sujetos eran los primeros que daban la se\u00f1al de p\u00e1nico. La prensa hab\u00eda hablado repetidas veces de la labor desmoralizadora de polic\u00edas y gendarmes. En los documentos secretos del propio ej\u00e9rcito se alude a ello con no menos frecuencia. Pero el mando superior se hac\u00eda el sordo, y prefer\u00eda identificar a los provocadores reaccionarios con los bolcheviques. Despu\u00e9s del fracaso de la ofensiva, se legalizaba este procedimiento, y el peri\u00f3dico de los mencheviques hac\u00eda lo imposible por no quedarse atr\u00e1s con respecto a las hojas chauvinistas m\u00e1s indecentes. Con sus vociferaciones sobre los \u00abanarcobolcheviques\u00bb, los agentes alemanes y los ex gendarmes, los patriotas ahogaron por alg\u00fan tiempo la cuesti\u00f3n del detestado general del Ej\u00e9rcito y de la pol\u00edtica de paz. \u00abEl profundo descalabro que hemos infligido al frente de Lenin \u2013se jactaba abiertamente el pr\u00edncipe Lvov\u2013 tiene, estoy firmemente convencido de ello, una importancia incomparablemente mayor para Rusia que un descalabro de los alemanes en el frente sudoccidental&#8230;\u00bb. El honorable jefe del gobierno se parec\u00eda al chambel\u00e1n Rodzianko en el sentido de que no sab\u00eda distinguir el momento en que era preciso callar.<\/p>\n<p>Si el 3 y el 4 de julio se hubiera conseguido evitar la manifestaci\u00f3n, la acci\u00f3n habr\u00edase inevitablemente desarrollado como consecuencia del descalabro de Tarnopol. Sin embargo, este aplazamiento de algunos d\u00edas habr\u00eda determinado modificaciones importantes en la situaci\u00f3n pol\u00edtica. El movimiento hubiera tomado inmediatamente proporciones m\u00e1s vastas, extendi\u00e9ndose no solo a las provincias sino tambi\u00e9n, en gran parte, al frente. El gobierno hubiera quedado al desnudo pol\u00edticamente, y le habr\u00eda sido infinitamente m\u00e1s dif\u00edcil hacer recaer la culpa sobre los \u00abtraidores\u00bb del interior. La situaci\u00f3n del partido bolchevique hubiera sido m\u00e1s ventajosa desde todos los puntos de vista. Sin embargo, aun en este caso, no se hubiera podido ir a la conquista inmediata del poder. Lo \u00fanico que se puede afirmar sin vacilaci\u00f3n es que si el movimiento se hubiera desencadenado una semana m\u00e1s tarde, la reacci\u00f3n no habr\u00eda podido desenvolverse en julio de un modo tan victorioso. Era precisamente la \u00abenigm\u00e1tica sucesi\u00f3n l\u00f3gica\u00bb de las fechas de la manifestaci\u00f3n y del descalabro en el frente lo que se volv\u00eda por completo contra los bolcheviques. La ola de indignaci\u00f3n y de desesperaci\u00f3n que llegaba del frente, choca[ba] con la ola de esperanzas frustradas que part\u00eda de Petrogrado. La lecci\u00f3n recibida por las masas en la capital hab\u00eda sido demasiado dura para que se pudiera pensar en la reanudaci\u00f3n inmediata de la lucha. Con todo ello, el sentimiento agudo provocado por la absurda derrota reclamaba una salida. Y los patriotas consiguieron hasta cierto punto dirigirlo contra los bolcheviques.<\/p>\n<p>En abril, en junio y en julio, los actores fundamentales del drama eran los mismos: los liberales, los conciliadores, los bolcheviques&#8230; En todas estas etapas, las masas tend\u00edan a arrojar a la burgues\u00eda del poder. Pero la diferencia en las consecuencias pol\u00edticas de la intervenci\u00f3n de las masas en los acontecimientos era inmensa. El resultado de las \u00abjornadas de Abril\u00bb fue malo para la burgues\u00eda: la pol\u00edtica anexionista fue condenada, al menos, verbalmente; el partido kadete fue humillado, se le quit\u00f3 la cartera de Estado. En junio, el movimiento no condujo a nada: se amenaz\u00f3 a los bolcheviques, pero no se asest\u00f3 el golpe decidido. En julio, el partido de los bolcheviques fue acusado de traici\u00f3n, destruido, privado del agua y el fuego. Si en abril Miliukov tuvo que salir del gobierno, en julio, Lenin hubo de pasar a la clandestinidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue lo que determin\u00f3 un cambio tan brusco en el transcurso de diez semanas? Es de una evidencia absoluta que en los c\u00edrculos dirigentes se produjo un cambio serio en el sentido de la orientaci\u00f3n hacia la burgues\u00eda liberal. Ahora bien, fue precisamente en este per\u00edodo de abril a julio cuando el estado de esp\u00edritu de las masas se modific\u00f3 reciamente en favor de los bolcheviques. Estos dos procesos antag\u00f3nicos se desarrollaron en una estrecha dependencia mutua. Cuando m\u00e1s \u00edntimamente se un\u00edan los obreros y soldados alrededor de los bolcheviques, m\u00e1s decididamente ten\u00edan los conciliadores que apoyar a la burgues\u00eda. En abril, los jefes del Comit\u00e9 Ejecutivo, preocupados de conservar su influencia, pod\u00edan a\u00fan dar un paso para ir al encuentro de las masas y arrojar por la borda a Miliukov, es verdad, provisto de un salvavidas s\u00f3lido. En julio, los conciliadores, unidos a la burgues\u00eda y a la oficialidad, se dedicaron a atacar a los bolcheviques. Por consiguiente, en esa ocasi\u00f3n la modificaci\u00f3n de la correlaci\u00f3n de fuerzas fue determinada por el cambio de frente efectuado por la fuerza pol\u00edtica menos consistente, la democracia peque\u00f1oburguesa, gracias a su brusco viraje hacia la contrarrevoluci\u00f3n burguesa.<\/p>\n<p>Pero si es as\u00ed, \u00bfobraron acertadamente los bolcheviques al adherirse a la manifestaci\u00f3n y tomar sobre s\u00ed la responsabilidad de la misma? El 3 de julio, Tomski comentaba del siguiente modo el pensamiento de Lenin: \u00abEn el momento actual, no se puede hablar de acci\u00f3n si no se desea una nueva revoluci\u00f3n\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se explica, en este caso, que el partido, ya unas horas despu\u00e9s, se pusiera al frente de la manifestaci\u00f3n armada sin incitar por ello a una nueva revoluci\u00f3n? El doctrinario ver\u00e1 en esto una inconsecuencia o algo peor a\u00fan: una prueba de ligereza pol\u00edtica. As\u00ed enfoca la cosa, por ejemplo, Suj\u00e1nov en sus <em>Memorias<\/em>, en las cuales dedica no pocas l\u00edneas ir\u00f3nicas a las vacilaciones de la direcci\u00f3n bolchevista. Pero las masas no intervienen en los acontecimientos por las \u00f3rdenes doctrinarias que se les den desde arriba, sino cuando estas \u00f3rdenes encajan en su propio desarrollo pol\u00edtico. La direcci\u00f3n bolchevique comprend\u00eda que solo una nueva revoluci\u00f3n pod\u00eda modificar la situaci\u00f3n todav\u00eda. La direcci\u00f3n bolchevista ve\u00eda claramente que era preciso dar a las reservas pesadas el tiempo necesario para sacar conclusiones de su acci\u00f3n aventurada. Pero los sectores avanzados sent\u00edan el impulso de lanzarse a la calle precisamente bajo la acci\u00f3n de dicha aventura. Al mismo tiempo, el profundo radicalismo de sus fines se combinaba en ellos con ilusiones respecto a los m\u00e9todos. Las advertencias de los bolcheviques no surt\u00edan efecto alguno. Los obreros y soldados de Petrogrado pod\u00edan solo contrastar la situaci\u00f3n con ayuda de la propia experiencia. La manifestaci\u00f3n armada sirvi\u00f3 de prueba. Pero esta, contra la voluntad de las masas, pod\u00eda convertirse en combate general, y por ello mismo, en combate decisivo. En esas circunstancias, el partido no se atrevi\u00f3 a quedarse al margen. Lavarse las manos en el agua de las reflexiones estrat\u00e9gicas hubiera equivalido a entregar a los obreros y soldados a merced de sus enemigos. El partido de las masas deb\u00eda colocarse en el mismo terreno en que se colocaban las masas, para, sin compartir en lo m\u00e1s m\u00ednimo sus ilusiones, ayudarlas con el m\u00ednimo de p\u00e9rdidas a asimilarse las conclusiones necesarias. Trotsky contestaba en la prensa a las cr\u00edticas innumerables de aquellos d\u00edas: \u00abNo juzgamos necesario justificarnos ante nadie de no haber permanecido al margen en actitud expectante, cediendo al general Polovsiev la misi\u00f3n de \u00abhablar\u00bb con los manifestantes; en todo caso, nuestra intervenci\u00f3n no pod\u00eda, en ning\u00fan modo, aumentar el n\u00famero de v\u00edctimas ni convertir la manifestaci\u00f3n armada ca\u00f3tica en insurrecci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n<p>En todas las antiguas revoluciones se halla el prototipo de las \u00abjornadas de julio\u00bb, por regla general, con un resultado distinto, desfavorable, muchas veces catastr\u00f3fico. Esta etapa reside en la mec\u00e1nica inferior de la revoluci\u00f3n burguesa, por cuanto la clase que m\u00e1s se sacrifica por el \u00e9xito en esa \u00faltima y m\u00e1s esperanzas cifra en ella, es la que menos obtiene de la misma. La regularidad del proceso es completamente clara. La clase poseedora que ha llegado al poder mediante una revoluci\u00f3n se inclina a considerar que con ello la revoluci\u00f3n ha cumplido ya su misi\u00f3n, y de lo que m\u00e1s se preocupa es de demostrar su buena fe a las fuerzas de la reacci\u00f3n. La burgues\u00eda \u00abrevolucionaria\u00bb provoca la indignaci\u00f3n de las masas populares con las mismas medidas con cuya ayuda aspira a granjearse la buena disposici\u00f3n de las clases destronadas. El desenga\u00f1o de las masas se produce muy pronto, antes aun de que la vanguardia de las mismas haya tenido tiempo de enfriarse de los combates revolucionarios. El pueblo cree que con un nuevo golpe puede completar o corregir los que ha hecho antes con insuficiente decisi\u00f3n. De aqu\u00ed el impulso hacia una nueva revoluci\u00f3n, sin preparaci\u00f3n, sin programa, sin tener en cuenta las reservas, sin pensar en las consecuencias. De otra parte, el sector de la burgues\u00eda que ha llegado al poder, parece no esperar m\u00e1s que el impetuoso impulso de abajo para intentar acabar con el pueblo. Tal es la base social y psicol\u00f3gica de esa semirrevoluci\u00f3n complementaria, que m\u00e1s de una vez en la historia se ha convertido en el punto de partida de la contrarrevoluci\u00f3n triunfante.<\/p>\n<p>El 17 de julio de 1791, Lafayette ametrall\u00f3 en el campo de Marte a una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica de republicanos que intentaba dirigirse con una petici\u00f3n a la Asamblea Nacional que amparaba la perfidia del poder real, del mismo modo que, ciento veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s, los conciliadores rusos amparaban la perfidia de los liberales. La burgues\u00eda realista confiaba liquidar, mediante una oportuna represi\u00f3n sangrienta, al partido de la revoluci\u00f3n para siempre. Los republicanos, que no se sent\u00edan a\u00fan suficientemente fuertes para la victoria, eludieron la lucha, lo cual era muy razonable, y se apresuraron incluso a afirmar que nada ten\u00edan que ver con los que hab\u00edan participado en la petici\u00f3n, lo cual era, desde luego, indigno y equivocado. El r\u00e9gimen de terrorismo burgu\u00e9s oblig\u00f3 a los jacobinos a mantenerse quietos durante algunos meses. Robespierre busc\u00f3 refugio en casa del carpintero Duplay, Desmoulins se ocult\u00f3, Dant\u00f3n pas\u00f3 algunas semanas en Inglaterra. Pero, a pesar de todo, la provocaci\u00f3n realista fracas\u00f3: las matanzas del campo de Marte no impidieron al movimiento republicano llegar al poder. As\u00ed, pues, la Revoluci\u00f3n Francesa tuvo sus \u00abjornadas de julio\u00bb tanto en el sentido pol\u00edtico de la palabra como desde el punto de vista del calendario.<\/p>\n<p>Cincuenta y siete a\u00f1os despu\u00e9s, las \u00abjornadas de julio\u00bb tuvieron lugar en Francia en junio y tuvieron un car\u00e1cter incomparablemente m\u00e1s grandioso y tr\u00e1gico. Las llamadas \u00abjornadas de junio\u00bb de 1848 surgieron de la revoluci\u00f3n de Febrero con una fuerza irresistible. La burgues\u00eda francesa proclam\u00f3 en las horas de su victoria el \u00abderecho al trabajo\u00bb, de la misma manera que a partir de 1789 proclamara muchas cosas excelentes y que en 1914 jur\u00f3 que la guerra desencadenada aquel a\u00f1o era su \u00faltima guerra. Del rimbombante \u00abderecho al trabajo\u00bb surgieron los m\u00edseros talleres nacionales, donde 100.000 obreros, que hab\u00edan conquistado el poder para sus patronos, percib\u00edan 23 sueldos diarios. Pocas semanas despu\u00e9s, la burgues\u00eda republicana, generosa en frases pero avara en dinero, no encontraba ya palabras suficientemente ofensivas para los \u00abholgazanes\u00bb que viv\u00edan de la raci\u00f3n de hambre que les suministraba la naci\u00f3n. En la abundancia de las promesas de febrero y en el car\u00e1cter consciente de las provocaciones que precedieron a las jornadas de julio, aparecen los rasgos nacionales caracter\u00edsticos de la burgues\u00eda francesa. Pero aun sin esto, los obreros de Par\u00eds, que se hallaban con el fusil al brazo desde febrero, no pod\u00edan dejar de reaccionar ante las contradicciones existentes entre el programa pomposo y la m\u00edsera realidad, ante aquel contraste insoportable que repercut\u00eda diariamente en su ego y en su conciencia. Con fr\u00edo c\u00e1lculo, que casi no se preocupaba de disimular, Cavaignac dejaba que la insurrecci\u00f3n creciera a los ojos de los dirigentes, a fin de poderla ahogar en sangre de un modo m\u00e1s decidido. La burgues\u00eda republicana mat\u00f3 a m\u00e1s de doce mil obreros y meti\u00f3 en la c\u00e1rcel a no menos de veinte mil, para que los dem\u00e1s perdieran la fe en el \u00abderecho al trabajo\u00bb que se les hab\u00eda prometido. Sin plan, sin programa, sin direcci\u00f3n, las jornadas de junio de 1848 se parecen a una poderosa e inevitable acci\u00f3n refleja del proletariado, cohibido en sus necesidades m\u00e1s elementales y ofendido en sus elevadas esperanzas. Los obreros insurreccionados no solo fueron aplastados, sino calumniados. El dem\u00f3crata de izquierda Flocon, correligionario de Ledru-Rollin, predecesores ambos de Tsereteli, aseguraba a la Asamblea Nacional que los sublevados hab\u00edan sido comprados por los mon\u00e1rquicos y los gobiernos extranjeros. Los conciliadores de 1848 no ten\u00edan ni tan siquiera necesidad de la atm\u00f3sfera de la guerra para descubrir el oro ingl\u00e9s y ruso en los bolsillos de los revolucionarios. Era as\u00ed como los dem\u00f3cratas preparaban el camino al bonapartismo.<\/p>\n<p>La gigantesca explosi\u00f3n de la Comuna era al golpe de Estado de septiembre de 1870 lo que las jornadas de junio a la revoluci\u00f3n de febrero de 1848. La insurrecci\u00f3n del proletariado de Par\u00eds en marzo no obedeci\u00f3, ni mucho menos, a un c\u00e1lculo estrat\u00e9gico. Dicha insurrecci\u00f3n fue el resultado de una tr\u00e1gica combinaci\u00f3n de circunstancias, completada por una de esas provocaciones en las cuales es maestra la burgues\u00eda francesa cuando el miedo estimula su malignidad. Contra los planes de la camarilla dirigente, que aspiraba ante todo a desarmar al pueblo, los obreros quer\u00edan defender Par\u00eds, intentando convertirlo por primera vez en \u00absu\u00bb Par\u00eds. La Guardia Nacional les daba una organizaci\u00f3n armada, muy af\u00edn al tipo sovi\u00e9tico, y una direcci\u00f3n pol\u00edtica, personificada en su Comit\u00e9 Central. Como consecuencia de condiciones objetivas desfavorables y de errores pol\u00edticos, Par\u00eds se vio divorciado de Francia, incomprendido, no apoyado, en parte directamente traicionado por las provincias, y cay\u00f3 en manos de los versalleses desmandados que ten\u00edan tras de sus espaldas a Bismarck y Moltke. Los oficiales depravados y derrotados de Napole\u00f3n III resultaron unos verdugos insustituibles al servicio de la tierna Mariana, a quien la bota de los prusianos acababa de librar de las caricias del falso Bonaparte. En la Comuna de Par\u00eds, la protesta refleja del proletariado contra el enga\u00f1o de la revoluci\u00f3n burguesa elev\u00f3se por primera vez hasta el nivel de la revoluci\u00f3n proletaria, pero para caer en seguida.<\/p>\n<p>En el momento en que se escriben estas l\u00edneas \u2013principios de mayo de 1931\u2013, la revoluci\u00f3n \u00abincruenta, pac\u00edfica, gloriosa\u00bb (la lista de estos adjetivos es siempre la misma) de Espa\u00f1a prepara ante nuestros ojos sus \u00abjornadas de junio\u00bb, si contamos por el calendario revolucionario de Francia, o las de \u00abjulio\u00bb, si nos fijamos en el de Rusia. El gobierno provisional de Madrid, ba\u00f1\u00e1ndose en frases que muy a menudo parecen una traducci\u00f3n del ruso, promete amplias medidas contra el paso forzoso y la carencia de tierras, pero no se atreve a tocar ni una sola de las viejas llagas sociales. Los socialistas del bloque gubernamental ayudan a los republicanos a sabotear los objetivos de la revoluci\u00f3n. El jefe del gobierno de Catalu\u00f1a, la parte m\u00e1s industrial y revolucionaria de Espa\u00f1a, predica un reino milenario sin naciones ni clases oprimidas, pero sin decidirse a mover ni un dedo para ayudar al pueblo a librarse, aunque no sea m\u00e1s que de una parte de sus odiadas cadenas. Maci\u00e1 se esconde detr\u00e1s del gobierno de Madrid, el cual, a su vez, se esconde detr\u00e1s de las Cortes constituyentes. \u00a1Como si la vida se hubiera detenido para esperarlos! \u00a1Y como si no fuera claro ya de antemano que las pr\u00f3ximas Cortes no ser\u00e1n m\u00e1s que una reproducci\u00f3n ampliada del bloque republicano-socialista, preocupado principalmente de que todo quede como antes! \u00bfEs dif\u00edcil prever un incremento febril de la indignaci\u00f3n de los obreros y campesinos? La desproporci\u00f3n entre la marcha de la revoluci\u00f3n de las masas y la pol\u00edtica de las nuevas clases dirigentes es la fuente del conflicto irreconciliable que, en su desarrollo, o enterrar\u00e1 la primera revoluci\u00f3n, la de abril, o conducir\u00e1 a la segunda.<\/p>\n<p>Si bien la masa fundamental de los bolcheviques rusos comprend\u00eda, en julio de 1917, que no se pod\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de un determinado l\u00edmite, el estado de esp\u00edritu no era homog\u00e9neo. Muchos obreros y soldados se inclinaban a considerar la acci\u00f3n que se desarrollaba como el desenlace decisivo. En sus <em>Memorias<\/em>, escritas cinco a\u00f1os despu\u00e9s, Metelev se expresa del modo siguiente con respecto al sentido de los acontecimientos: \u00abEn esa insurrecci\u00f3n, nuestro error principal consisti\u00f3 en haber propuesto al Comit\u00e9 Ejecutivo conciliador que tomara el poder. Lo que hab\u00eda que hacer no era proponer el poder, sino tomarlo. El segundo error consisti\u00f3 en que durante casi dos d\u00edas enteros desfilamos por las calles, en vez de ocupar inmediatamente todas las instituciones, los palacios, los bancos, las estaciones, el tel\u00e9grafo, de detener al gobierno provisional, etc. \u00ab. Con respecto a la insurrecci\u00f3n, esto es incontestable, pero convertir el movimiento de julio en insurrecci\u00f3n, hubiera significado, de un modo casi seguro, enterrar la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los anarquistas, que incitaban a la lucha, arg\u00fc\u00edan que \u00abla revoluci\u00f3n de Febrero se hab\u00eda producido sin la direcci\u00f3n del partido\u00bb. Pero el lanzamiento de Febrero contaba con objetivos claros, precisos, elaborados por una lucha de varias generaciones, y sobre la revoluci\u00f3n se elevaba la sociedad liberal de oposici\u00f3n y la democracia revolucionaria, dispuestas a hacerse cargo de la herencia del poder. Por el contrario, el movimiento de julio pretend\u00eda abrir un cauce hist\u00f3rico muy distinto. Toda la sociedad burguesa, la democracia sovi\u00e9tica inclusive, le era irreconciliablemente adversa. Los anarquistas no ve\u00edan o no comprend\u00edan esta diferencia radical entre las condiciones de la revoluci\u00f3n burguesa y las de la revoluci\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Si el partido bolchevique, obstin\u00e1ndose en apreciar de un modo doctrinario el movimiento de julio como \u00abinoportuno\u00bb, hubiera vuelto la espalda a las masas, la semiinsurrecci\u00f3n habr\u00eda ca\u00eddo bajo la direcci\u00f3n dispersa e inorg\u00e1nica de los anarquistas, de los aventureros que expresaban accidentalmente la indignaci\u00f3n de las masas, y se hubiera desangrado en convulsiones est\u00e9riles. Y, al contrario, si el partido, al frente de los ametralladoras y de los obreros de Putilov, hubiera renunciado a su apreciaci\u00f3n de la situaci\u00f3n y se hubiera deslizado hacia la senda de los combates decisivos, la insurrecci\u00f3n hubiera tomado indudablemente un vuelo audaz, los obreros y soldados, bajo la direcci\u00f3n de los bolcheviques, se hubieran adue\u00f1ado del poder para preparar luego, sin embargo, el hundimiento de la revoluci\u00f3n. A diferencia de Febrero, la cuesti\u00f3n del poder en el terreno nacional no habr\u00eda sido resuelta por la victoria en Petrogrado. La provincia no hubiera seguido a la capital. Los ferrocarriles y los tel\u00e9fonos se hubieran puesto al servicio de los conciliadores contra los bolcheviques. Kerenski y el cuartel general habr\u00edan creado un poder para el frente y las provincias. Petrogrado se habr\u00eda visto bloqueado. En la capital se hubiera iniciado la desmoralizaci\u00f3n. El gobierno habr\u00eda tenido la posibilidad de lanzar a masas considerables de soldados contra Petrogrado. En estas condiciones, el coronamiento de la insurrecci\u00f3n hubiera significado la tragedia de la Comuna petrogradesa.<\/p>\n<p>Cuando en el mes de julio se cruzaron los caminos hist\u00f3ricos, solo la intervenci\u00f3n del partido de los bolcheviques evit\u00f3 que se produjeran las dos variantes que entra\u00f1aban el peligro fatal, tanto en el esp\u00edritu de las jornadas de julio de 1848 como en el de la Comuna de Par\u00eds de 1871. El partido, al ponerse audazmente al frente del movimiento, tuvo la posibilidad de detener a las masas en el momento en que la manifestaci\u00f3n empezaba a convertirse en colisi\u00f3n en la cual los contrincantes iban a medir sus fuerzas con las armas. El golpe asestado en julio a las masas y al partido fue muy considerable. Pero no fue un golpe decisivo. Las v\u00edctimas se contaron por docenas, y no por docenas de miles. La clase obrera no sali\u00f3 decapitada y exag\u00fce de esa prueba, sino que conserv\u00f3 completamente sus cuadros de combate, los cuales aprendieron mucho en esa lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los d\u00edas de la revoluci\u00f3n de Febrero se puso de manifiesto toda la labor realizada anteriormente por los bolcheviques, durante muchos a\u00f1os, y hallaron un sitio en la lucha los obreros avanzados educados por el partido; pero no hubo a\u00fan una direcci\u00f3n inmediata por parte de este \u00faltimo. En los acontecimientos de abril, las consignas del partido pusieron de manifiesto su fuerza din\u00e1mica, pero el movimiento se desarroll\u00f3 espont\u00e1neamente. En junio se exterioriz\u00f3 la inmensa influencia del partido, pero las masas entraban en acci\u00f3n todav\u00eda dentro del marco de una manifestaci\u00f3n organizada oficialmente por los adversarios. Hasta julio, el partido bolchevique, impulsado por la fuerza de presi\u00f3n de las masas, no se lanza a la calle contra todos los dem\u00e1s partidos y define el car\u00e1cter fundamental del movimiento, no solo con sus consignas, sino tambi\u00e9n con su direcci\u00f3n organizada. La importancia de una vanguardia compacta aparece por primera vez con toda su fuerza durante las jornadas de julio, cuando el partido evita, a un precio muy elevado, la derrota del proletariado y garantiza el porvenir de la revoluci\u00f3n y el propio.<\/p>\n<p>\u00abComo prueba t\u00e9cnica \u2013dec\u00eda Miliukov, refiri\u00e9ndose a la importancia de las jornadas de julio para los bolcheviques\u2013 la experiencia fue sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda extraordinariamente \u00fatil para ellos. Les mostr\u00f3 con qu\u00e9 elementos hab\u00eda que tratar; c\u00f3mo hab\u00eda que organizar a estos \u00faltimos y, finalmente, qu\u00e9 resistencia pod\u00edan oponerles el gobierno, el Soviet y las tropas&#8230; Era evidente que cuando se presentara la ocasi\u00f3n de repetir el experimento, la realizar\u00edan de un modo m\u00e1s sistem\u00e1tico y consciente\u00bb. Estas palabras valoran acertadamente la importancia del experimento de julio para el desarrollo ulterior de la pol\u00edtica de los bolcheviques. Pero antes de poder utilizar las lecciones de julio, el partido hubo de pasar por unas cuantas semanas duras, durante las cuales los miopes enemigos se imaginaban que hab\u00edan quebrantado definitivamente la fuerza del bolchevismo.<\/p>\n<p>Tomado de: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo2\/hoja3.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo2\/hoja3.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le\u00f3n Trotsky Cap\u00edtulo 3, Tomo II \u2013 Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa La magnitud de la manifestaci\u00f3n prohibida por el Comit\u00e9 Ejecutivo era enorme; el segundo d\u00eda participaron en la misma no menos de quinientas mil personas. 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