{"id":45234,"date":"2017-07-06T15:21:46","date_gmt":"2017-07-06T17:21:46","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=45234"},"modified":"2017-07-06T16:59:24","modified_gmt":"2017-07-06T18:59:24","slug":"trotsky-y-las-jornadas-de-julio-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/trotsky-y-las-jornadas-de-julio-parte-i\/","title":{"rendered":"Trotsky y las jornadas de julio [Parte I]"},"content":{"rendered":"<p>En la presentaci\u00f3n del cap\u00edtulo anterior de <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em> referido a la manifestaci\u00f3n de junio de 1917 (seg\u00fan el viejo calendario ruso), dijimos que los meses de junio y julio representaron un punto de inflexi\u00f3n en el proceso revolucionario que condujo a Octubre.<!--more--><\/p>\n<p><em>\u201cLos trabajadores y las masas que hab\u00edan protagonizado la revoluci\u00f3n de febrero comprend\u00edan r\u00e1pidamente que no hab\u00eda bastado derribar el r\u00e9gimen zarista para conseguir sus reivindicaciones (Paz, Pan y Tierra). Y los gobiernos burgueses provisorios que se suced\u00edan desde entonces (integrados y apoyados por las corrientes de la izquierda reformista, como los mencheviques y los \u2018eseristas\u2019) no ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n de resolverla\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de las masas empeoraba por el esfuerzo b\u00e9lico contra el ej\u00e9rcito alem\u00e1n que intentaba el ministro eserista Kerenski. La inflaci\u00f3n y la falta de productos esenciales volv\u00edan esa situaci\u00f3n pr\u00e1cticamente insoportable.<\/p>\n<p>Como consecuencia de ello, los trabajadores y las masas (esencialmente la base del ej\u00e9rcito) giraban a la izquierda en la comprensi\u00f3n de lo que hab\u00eda que hacer para resolver sus problemas mientras que la direcci\u00f3n de los soviets (mencheviques, eseristas y otras corrientes) giraban cada vez m\u00e1s a la derecha, abrazando a la burgues\u00eda e intentando contener el curso de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta contradicci\u00f3n era a\u00fan m\u00e1s aguda en Petrogrado (capital del pa\u00eds y vanguardia de la revoluci\u00f3n), donde los bolcheviques ya ten\u00edan amplia mayor\u00eda en el soviet local de obreros y peso de direcci\u00f3n en los sectores m\u00e1s avanzados de la base de las fuerzas armadas (como los ametralladoristas y la flota de marineros del B\u00e1ltico).<\/p>\n<p>El choque entre estas dos din\u00e1micas enfrentadas se hab\u00eda expresado en junio en una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica en la que hab\u00eda quedado claro que la pol\u00edtica bolchevique ten\u00eda peso mayoritario entre las masas de la capital.<\/p>\n<p>Pero en julio estall\u00f3 de modo violento, el 3 de julio, cuando sectores muy importantes de los soldados de las guarniciones y bases navales asentadas en la capital y los obreros de las grandes f\u00e1bricas coordinaron la realizaci\u00f3n de una gran manifestaci\u00f3n armada con la consigna de \u201cTodo el poder a los soviets\u201d. Se estima que participaron de ella 500.000 personas.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica objetiva de esa manifestaci\u00f3n conduc\u00eda a la insurrecci\u00f3n y a los choques violentos con las fuerzas contrarias, planteando de modo agudo el problema concreto de tomar el poder. Como ejemplo de ello, Trotsky cita la frase amenazadora de un viejo obrero a Chernov (entonces presidente del soviet): <em>\u00ab\u00a1Toma el poder, puesto que te lo dan!\u00bb<\/em>. Pero ni Chernov ni la direcci\u00f3n mayoritaria de los soviets quer\u00edan el poder.<\/p>\n<p>Trotsky dedica tres cap\u00edtulos de su libro a describir y analizar los sucesos de julio. En el \u00faltimo de ellos, analiza que los bolcheviques hubieran podido encabezar y realizar la toma del poder en Petrogrado (e incluso en algunos otros centros urbanos importantes del pa\u00eds) pero que la situaci\u00f3n del pa\u00eds en su conjunto, de los soldados del frente y del campesinado pobre a\u00fan no estaba madura para una nueva revoluci\u00f3n, aunque avanzaban r\u00e1pidamente hacia ello. Como se\u00f1ala en ese mismo cap\u00edtulo: <em>\u201c<\/em><em>No basta con tomar el poder. Hay que sostenerlo\u201d<\/em>. La direcci\u00f3n del partido consider\u00f3 acertadamente que las cosas no hab\u00edan llegado a ese punto.<\/p>\n<p>Sobre la base de este an\u00e1lisis, la pol\u00edtica de la direcci\u00f3n bolchevique fue, primero, intentar detener la manifestaci\u00f3n. Luego, ante la comprobaci\u00f3n de que su realizaci\u00f3n era inevitable, se puso a la cabeza para organizarla y contenerla de modo de evitar un choque prematuro de estas caracter\u00edsticas. Hubo por supuesto episodios militares menores por la acci\u00f3n de peque\u00f1as fuerzas armadas contrarrevolucionarias y ataques de francotiradores y la respuesta a ellos desde la manifestaci\u00f3n. Pero los bolcheviques lograron evitar un enfrentamiento y una derrota decisivos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el resultado de las jornadas de julio represent\u00f3 una derrota (la primera y \u00fanica) del proceso revolucionario abierto en febrero. A partir de ellas se abre un corto interregno reaccionario en el que los partidos conciliadores creyeron que hab\u00edan \u201cdomesticado\u201d a las masas, y la burgues\u00eda consider\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de infligirle a la revoluci\u00f3n la derrota decisiva. Ambos objetivos se expresaron en los ataques a los odiados bolcheviques: la sede y la imprenta del partido en Petrogrado fueron atacadas, Lenin debi\u00f3 pasar a la clandestinidad, y Trotsky fue detenido.<\/p>\n<p>Pero gracias a la acertada t\u00e1ctica de los bolcheviques se trat\u00f3 de un derrota circunstancial y, pocos meses despu\u00e9s, la revoluci\u00f3n volver\u00eda con todas sus fuerzas y conducir\u00eda a Octubre. Uno de los an\u00e1lisis m\u00e1s l\u00facidos del significado profundo de las jornadas de julio fue hecho posteriormente por Miliukov, el principal dirigente burgu\u00e9s de aquella \u00e9poca, quien las caracteriz\u00f3 como una especie de \u201censayo general\u201d que luego se transformar\u00eda (corregido y aumentado) en la verdadera toma del poder.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las \u00abjornadas de julio\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Preparaci\u00f3n y comienzo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Le\u00f3n Trostky<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(Cap\u00edtulo I \u2013 Tomo II \u2013 <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>)<\/p>\n<p>En 1915 la guerra le cost\u00f3 a Rusia diez mil millones de rublos; de 1916 a 1919 mil millones; en la primera mitad de 1917, diez mil quinientos millones. A principios de 1918, la deuda p\u00fablica hab\u00eda de ascender a sesenta mil millones, representando casi tanto, por consiguiente, como toda la riqueza nacional, que se calculaba en unos setenta mil millones. El Comit\u00e9 Ejecutivo central redact\u00f3 un proyecto de proclama abogando por un empr\u00e9stito de guerra con el pomposo nombre de \u00abEmpr\u00e9stito de la Libertad\u00bb; el gobierno, por su parte, llegaba a la f\u00e1cil conclusi\u00f3n de que sin un nuevo y grandioso empr\u00e9stito exterior, no solo no podr\u00eda pagar los pedidos hechos al extranjero, sino que no podr\u00eda siquiera cumplir las obligaciones interiores. El pasivo de la balanza comercial crec\u00eda constantemente. Era evidente que los aliados se dispon\u00edan abandonar el rublo a su propia suerte. El mismo d\u00eda en que la proclama sobre el \u00abEmpr\u00e9stito de la Libertad\u00bb llenaba la primera p\u00e1gina de las Izvestia de los Soviets, el Mensajero del Gobierno dio cuenta de la catastr\u00f3fica baja del rublo. La prensa de estampar billetes no daba ya abasto a la inflaci\u00f3n. Estaban a punto de abandonarse los antiguos y s\u00f3lidos signos monetarios, que a\u00fan guardaban el resplandor de su poder adquisitivo anterior, para poner en circulaci\u00f3n aquellas descoloridas etiquetas de botellas a que el pueblo dio en seguida el nombre de \u00abkerenskis\u00bb. El burgu\u00e9s como el obrero daban a esta palabra, al pronunciarla, cada cual a su modo, una inflexi\u00f3n de menosprecio.<\/p>\n<p>Verbalmente, el gobierno abrazaba un programa de reglamentaci\u00f3n de la econom\u00eda, y hasta lleg\u00f3 a crear con este objeto, a fines de junio, una complicada organizaci\u00f3n. Pero en el r\u00e9gimen de febrero, a las palabras y los hechos les pasaba algo as\u00ed como al esp\u00edritu y a la carne del cristiano devoto: que no acababan de armonizarse. Los \u00f3rganos reguladores de la econom\u00eda, debidamente seleccionados, se preocupaban m\u00e1s de preservar a los patronos de los caprichos de un poder central inconsistente y vacilante que de poner coto a los intereses privados. El personal administrativo y t\u00e9cnico de la industria estaba dividido: los sectores m\u00e1s altos, asustados por las tendencias niveladoras de los obreros, se pon\u00edan decididamente al lado de los patronos. Los obreros sent\u00edan repugnancia por los pedidos de guerra, encargados a las f\u00e1bricas con un a\u00f1o, o dos, de anticipaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n los patronos iban perdiendo el cari\u00f1o por la producci\u00f3n, que les val\u00eda m\u00e1s inquietudes que beneficios. El cierre deliberado de las f\u00e1bricas por los patronos tomaba caracteres sistem\u00e1ticos. La industria metal\u00fargica redujo su producci\u00f3n en un 40%, la textil en un 20%. Escaseaban todos los art\u00edculos necesarios para la vida. Los precios sub\u00edan al un\u00edsono con la inflaci\u00f3n y la crisis de la econom\u00eda. Los obreros sent\u00edan un vivo deseo de poder controlar el mecanismo administrativo-comercial oculto a sus ojos y del que depend\u00eda su suerte. Skobelev, ministro de Trabajo, trataba de persuadir a los obreros, en manifiestos difusos, de la imposibilidad de su intervenci\u00f3n en la direcci\u00f3n de las industrias. El 24 de junio, las Izvestia daban la noticia de que exist\u00eda el prop\u00f3sito de cerrar toda otra serie de f\u00e1bricas. De provincias, llegaban informes an\u00e1logos. La situaci\u00f3n de los transportes ferroviarios era a\u00fan m\u00e1s grave que la de la industria. La mitad de las locomotoras necesitaban una reparaci\u00f3n radical; una gran parte del material m\u00f3vil estaba en el frente y se notaba la falta de combustible. El Ministerio de V\u00edas y Comunicaciones se hallaba empe\u00f1ado en una pugna constante con los obreros y empleados ferroviarios. El abastecimiento de la poblaci\u00f3n empeoraba de d\u00eda en d\u00eda. En Petrogrado, solo hab\u00eda reservas de harina para diez o quince d\u00edas: en los dem\u00e1s centros, la situaci\u00f3n no era mucho mejor. La semiparalizaci\u00f3n del material m\u00f3vil y la amenaza de huelga ferroviaria constitu\u00edan un peligro constante de hambre. No se atalayaba ninguna salida. No; no era esto, ni mucho menos, lo que los obreros hab\u00edan esperado de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la situaci\u00f3n era a\u00fan peor, si cab\u00eda, en el terreno pol\u00edtico. La indecisi\u00f3n es la actitud m\u00e1s grave que pueden adoptar tanto los gobiernos, las naciones y las clases como los individuos. La revoluci\u00f3n es un modo implacable de resolver los problemas hist\u00f3ricos. La pol\u00edtica m\u00e1s funesta que puede seguir una revoluci\u00f3n es la de las medias tintas: esa pol\u00edtica guiada solo por el af\u00e1n de evitar los problemas. El revolucionario es como el cirujano que clava el bistur\u00ed en el cuerpo del enfermo; no puede vacilar. Pues bien, el r\u00e9gimen dualista, nacido de la Revoluci\u00f3n de Febrero, era la indecisi\u00f3n organizada. Todo se volv\u00eda contra el gobierno. Los amigos condicionales se convert\u00edan en adversarios, los adversarios tibios en enemigos encarnizados, y los que eran enemigos inermes, se armaban. La contrarrevoluci\u00f3n [se] estaba movilizando de un modo completamente descarado, a la luz del d\u00eda, inspirada por el Comit\u00e9 central del partido kadete, centro pol\u00edtico de todos los que ten\u00edan algo que perder. El Comit\u00e9 de la Asociaci\u00f3n de Oficiales destacado en el cuartel general de Mohilev, que representaba a cerca de cien mil jefes y oficiales descontentos, y el Consejo de la Asociaci\u00f3n de Soldados Cosacos, de Petrogrado, eran las dos palancas militares de la contrarrevoluci\u00f3n. La Duma, a pesar de la resoluci\u00f3n votada en junio por el Congreso de los Soviets, decidi\u00f3 continuar sus \u00absesiones privadas\u00bb. Su Comit\u00e9 Provisional serv\u00eda de tapadera legal a la labor contrarrevolucionaria, generosamente alimentada con recursos financieros por los bancos y las embajadas de la Entente. Los conciliadores se ve\u00edan amenazados por la derecha y por la izquierda. El gobierno, inquieto, acordaba confidencialmente consignar un cr\u00e9dito para la organizaci\u00f3n de una polic\u00eda pol\u00edtica secreta.<\/p>\n<p>Coincidiendo con todo esto, a mediados de junio, el gobierno se\u00f1al\u00f3 la fecha del 17 de setiembre para las elecciones a la Asamblea Constituyente. La prensa liberal, a pesar de estar representados los kadetes en el Ministerio, sosten\u00eda una campa\u00f1a tenaz contra la fecha se\u00f1alada oficialmente, en la que, por lo dem\u00e1s, nadie cre\u00eda y que nadie defend\u00eda seriamente. La imagen de la Asamblea Constituyente, tan n\u00edtida en los primeros d\u00edas de marzo, se enturbiaba y se iba desvaneciendo. Todo se volv\u00eda contra el gobierno, hasta sus pobres buenas intenciones. Hasta el 30 junio no se decidi\u00f3 a abolir la tutela que segu\u00eda ejerciendo la nobleza sobre las aldeas, por medio de los \u00abjefes rurales\u00bb, cuyo solo nombre era execrado por el pa\u00eds desde que Alejandro III los creara. Pero, hasta esta reforma parcial, tard\u00eda y obligada, ten\u00eda el sello de una denigrante cobard\u00eda. Entre tanto, la nobleza se iba reponiendo de su p\u00e1nico, los terratenientes se organizaban y apretaban sus filas. El Comit\u00e9 Provisional de la Duma dirigi\u00f3se a fines de junio al gobierno, exigiendo la adopci\u00f3n de medidas eficaces y resueltas para proteger a los propietarios contra los campesinos, soliviantados por \u00abelementos criminales\u00bb.<\/p>\n<p>El 1 de julio se abrieron en Mosc\u00fa las sesiones del Congreso de los propietarios de tierras; la aplastante mayor\u00eda de los congresistas eran elementos de la nobleza. El gobierno hac\u00eda los m\u00e1s variados equilibrios, intentando entretener, engaitar con palabras, tan pronto a los campesinos como a los terratenientes.<\/p>\n<p>Pero donde las cosas estaban peor era en el frente. La ofensiva, que era ya la \u00faltima carta de Kerenski hasta para afrontar los problemas interiores, se agitaba en las \u00faltimas convulsiones. El soldado no quer\u00eda seguir guerreando. Los diplom\u00e1ticos del pr\u00edncipe Lvov no se atrev\u00edan a mirar a la cara a los de la Entente. El empr\u00e9stito era de una absoluta necesidad. Para dar sensaci\u00f3n de una firmeza que no ten\u00eda, el gobierno emprendi\u00f3 el ataque contra Finlandia, que, como todos los asuntos sucios, llev\u00f3 a cabo por mediaci\u00f3n de los socialistas. Al mismo tiempo, se agravaba el conflicto con Ucrania, en el que la ruptura declarada iba haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s patente.<\/p>\n<p>Al no encontrar salida, la energ\u00eda de las masas se dispersaba en actos aislados y secundarios. <strong>Los obreros, soldados y campesinos intentaban solucionar por partes lo que el poder creado por ellos se negaba a resolver en conjunto. No hay nada que fatigue tanto a las masas como la indecisi\u00f3n de los dirigentes. La espera infructuosa las incita a golpear con una fuerza creciente en la puerta que no se les quiere abrir, o provoca explosiones tumultuosas de indignaci\u00f3n.<\/strong> Ya por los d\u00edas del Congreso de los Soviets, cuando los delegados de provincias pudieron a duras penas contener la mano de sus jefes levantada sobre Petrogrado, los obreros y soldados pudieron convencerse de cu\u00e1les eran los sentimientos y los prop\u00f3sitos que abrigaban los dirigentes sovi\u00e9ticos respecto a ellos. <strong>Para la mayor\u00eda de los obreros y soldados de la capital, Tseretelli se hab\u00eda convertido, como Kerenski, en una figura execrable, con la cual no se sent\u00edan ligados por nada com\u00fan.<\/strong><\/p>\n<p>En la periferia de la revoluci\u00f3n crec\u00eda la influencia de los anarquistas, los cuales ten\u00edan gran predicamento en el Comit\u00e9 Revolucionario que se hab\u00eda constituido en la casa de campo de Durnovo. Hasta los sectores obreros m\u00e1s disciplinados y la masa del partido empezaban a perder la paciencia o a prestar o\u00eddos a los que ya la hab\u00edan perdido. La manifestaci\u00f3n del 18 de junio patentiz\u00f3 a los ojos de todo el mundo que aquel gobierno no contaba con base alguna. \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 piensan los de arriba?\u00bb, se preguntaban los soldados y los obreros, refiri\u00e9ndose no solo a los jefes conciliadores sino tambi\u00e9n a los organismos directivos de los bolcheviques.<\/p>\n<p><strong>En las condiciones creadas por los precios de inflaci\u00f3n, la lucha por los salarios enervaba y agotaba a los obreros.<\/strong> En el transcurso del mes de junio esta cuesti\u00f3n se plante\u00f3 de un modo especialmente agudo en la f\u00e1brica de Putilov, en la que trabajaban 36.000 hombres. <strong>El 21 estall\u00f3 la huelga en algunos talleres de esta f\u00e1brica. El partido ve\u00eda claramente la esterilidad de estas explosiones espor\u00e1dicas.<\/strong> Al d\u00eda siguiente, una asamblea de delegados de las organizaciones obreras m\u00e1s importantes y de 70 f\u00e1bricas, dirigida por los bolcheviques, declaraba que \u00abla causa de los obreros de Putilov es la causa de todo el proletariado de la ciudad\u00bb, y exhortaba a los obreros de la f\u00e1brica de Putilov a \u00abcontener su leg\u00edtimo descontento\u00bb. <strong>La huelga fue aplazada.<\/strong> Pero en los doce d\u00edas siguientes no sobrevino cambio alguno. La masa obrera de las f\u00e1bricas se agitaba, buscando una salida. Cada f\u00e1brica ten\u00eda planteado su conflicto, y todos estos conflictos juntos llegaban a las alturas, al gobierno. El sindicato de brigadas de locomotoras dec\u00eda en una nota enviada al ministro de V\u00edas y Comunicaciones: \u00abLo os por \u00faltima vez: la paciencia tiene sus l\u00edmites. No nos sentimos con fuerzas para seguir viviendo en esta situaci\u00f3n&#8230;\u00bb Era una queja que nac\u00eda no solo de la necesidad y el hambre, sino tambi\u00e9n de la duplicidad, la indecisi\u00f3n, la falsedad del gobierno. La nota protestaba con especial acritud contra \u00ablos llamamientos constantes que se nos dirigen, apelando al deber c\u00edvico y a la abstinencia\u00bb.<\/p>\n<p>En marzo, el Comit\u00e9 Ejecutivo hab\u00eda traspasado los poderes al gobierno provisional, a condici\u00f3n de que no se sacaran de Petrogrado las tropas revolucionarias. Pero ya nadie se acordaba de eso. <strong>La guarnici\u00f3n hab\u00eda evolucionado hacia la izquierda, los dirigentes de los soviets, hacia la derecha.<\/strong> La pugna contra la guarnici\u00f3n estaba constantemente a la orden del d\u00eda. Y si el gobierno no se atrev\u00eda a sacar todos los regimientos de la capital, so pretexto de necesidades estrat\u00e9gicas, los m\u00e1s revolucionarios ve\u00edanse sistem\u00e1ticamente diezmados por la sangr\u00eda de las compa\u00f1\u00edas enviadas de maniobras. Constantemente estaban llegando a la capital noticias relativas a la disoluci\u00f3n en el frente de regimientos insubordinados y a la negativa a cumplir las \u00f3rdenes de ataque que se les daban. Dos divisiones siberianas \u2013no hac\u00eda mucho, los tiradores siberianos eran considerados como los mejores elementos\u2013 hab\u00edan sido disueltas por la fuerza. Ante la negativa a cumplir las \u00f3rdenes que se les hab\u00edan dado, fueron encausados solamente en el 5.\u00ba Ej\u00e9rcito, situado cerca de la capital, 87 oficiales y 12.725 soldados. La guarnici\u00f3n de Petrogrado, en la cual se acumulaba el descontento del frente, de la aldea, de los barrios obreros y de los cuarteles, se hallaba en un estado de permanente agitaci\u00f3n. <strong>Los soldados barbudos de cuarenta a\u00f1os exig\u00edan con hist\u00e9rica insistencia que se les licenciara, que se les mandara a casa para atender a los trabajos del campo.<\/strong> Los regimientos situados en el barrio de Viborg \u2013el 1.\u00ba de Ametralladoras, el l.\u00ba de Granaderos, el de Mosc\u00fa, el 180.\u00ba de Infanter\u00eda y otros\u2013 estaban constantemente bajo la ardiente influencia de los suburbios proletarios. <strong>Millares de obreros desfilaban diariamente por delante de los cuarteles<\/strong>; entre ellos, hab\u00eda no pocos incansables agitadores bolcheviques. <strong>Bajo aquellos sucios muros se celebraban m\u00edtines y m\u00e1s m\u00edtines, casi sin interrupci\u00f3n.<\/strong> El 22 de junio, cuando todav\u00eda no se hab\u00eda extinguido el eco de las manifestaciones patri\u00f3ticas provocadas por la ofensiva, se atrevi\u00f3 a aventurarse en la perspectiva Sampsonievskaya [arteria principal de la barriada de Viborg, <em>nde<\/em>], imprudentemente, un autom\u00f3vil del Comit\u00e9 Ejecutivo con unos cartelones que dec\u00edan: \u00ab\u00a1Adelante por Kerenski!\u00bb El regimiento de Mosc\u00fa detuvo a los agitadores, rompi\u00f3 los carteles y mand\u00f3 el autom\u00f3vil patri\u00f3tico al regimiento de ametralladoras.<\/p>\n<p><strong>En general, los soldados eran m\u00e1s impacientes que los obreros, porque viv\u00edan directamente bajo la amenaza de ser enviados al frente y porque les costaba mucho m\u00e1s trabajo asimilarse las razones de estrategia pol\u00edtica.<\/strong> Adem\u00e1s, ten\u00edan un fusil en la mano, y desde febrero, el soldado propend\u00eda a exagerar su fuerza. Lihdin, un viejo obrero bolchevique, contaba m\u00e1s tarde que los soldados de 180.\u00ba Regimiento te dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 los hacen los nuestros en el palacio de la Kchesinskaya: est\u00e1n durmiendo? \u00bfPor qu\u00e9 no echamos nosotros mismos a Kerenski?\u00bb En las asambleas de los regimientos se votaban resoluciones sobre la necesidad de decidirse, por fin, a emprender el ataque contra el gobierno. En los regimientos, se presentaban constantemente delegados de las f\u00e1bricas y preguntaban si los soldados se echaban a la calle. Los soldados del regimiento de ametralladoras env\u00edan a los cuarteles delegados incitando a los soldados a levantarse en armas contra la continuaci\u00f3n de la guerra. Los delegados m\u00e1s impacientes a\u00f1aden: \u00abLos regimientos de Pavl y de Mosc\u00fa y 40.000 obreros de Putilov se lanzar\u00e1n ma\u00f1ana a la calle.\u00bb Las exhortaciones oficiales del Comit\u00e9 Ejecutivo no surten ning\u00fan efecto. Cada vez se hace m\u00e1s agudo el peligro de que Petrogrado, no apoyado por el frente y la provincia, sea vencido. <strong>El 21 de junio, Lenin, desde la <em>Pravda<\/em>, exhorta a los obreros y soldados de Petrogrado a esperar hasta que los acontecimientos impulsen a las reservas pesadas a ponerse al lado de la capital.<\/strong> \u00abNos hacemos cargo de la amargura, de la excitaci\u00f3n de los obreros de Petrogrado. Pero les decimos: compa\u00f1eros, en estos momentos la acci\u00f3n ser\u00eda nociva.\u00bb Al d\u00eda siguiente, una reuni\u00f3n privada de dirigentes bolcheviques, que, al parecer eran m\u00e1s \u00abizquierdistas\u00bb que Lenin, llegaba a la conclusi\u00f3n de que, a pesar del estado de esp\u00edritu de los soldados y de las masas obreras, no eran a\u00fan posible aceptar la batalla: \u00abEs mejor esperar a que, con la ofensiva iniciada, los partidos dirigentes se cubran definitivamente de oprobio. Entonces, tendremos la partida ganada.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed lo cuenta Latsis, organizador de la barriada y uno de los elementos m\u00e1s importantes por aquellos d\u00edas. El Comit\u00e9 se ve obligado, cada vez con m\u00e1s frecuencia, a enviar a los regimientos y a las f\u00e1bricas agitadores con el fin de evitar que se lancen a una acci\u00f3n prematura. Los bolcheviques de Viborg, meneando la cabeza, se lamentan entre s\u00ed: <strong>\u00abTenemos que hacer de manguera para apagar el fuego.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, las incitaciones a lanzarse a la calle no cesaban. Entre ellas, hab\u00eda no pocas que ten\u00edan <strong>un car\u00e1cter evidente de provocaci\u00f3n<\/strong>. La organizaci\u00f3n militar de los bolcheviques se vio obligada a dirigirse a los soldados y a los obreros con un manifiesto en el que se dec\u00eda: \u00abNo deis cr\u00e9dito a ning\u00fan llamamiento que se os haga en nombre de la organizaci\u00f3n militar para que os ech\u00e9is a la calle. La organizaci\u00f3n militar no ha hecho ning\u00fan llamamiento en este sentido.\u00bb Y m\u00e1s adelante, todav\u00eda con mayor insistencia: \u00abExigid de todo orador que os incite a la acci\u00f3n en nombre de la Organizaci\u00f3n militar que os presente la credencial con la firma del presidente y del secretario.\u00bb<\/p>\n<p>En la famosa plaza del Ancora, de Cronstadt, donde los anarquistas levantan la voz cada d\u00eda con m\u00e1s firmeza, se prepara un ultim\u00e1tum tras otro. El 23 de junio, los delegados de la citada plaza, prescindiendo del Soviet de Cronstadt, exigen del Ministerio de Justicia que ponga en libertad al grupo de anarquistas de Petrogrado, amenazando, en caso contrario, con el asalto de la c\u00e1rcel por los marinos. Al d\u00eda siguiente, los representantes de Orienbaum declaran al ministro de Justicia que su guarnici\u00f3n est\u00e1 tan agitada como la de Cronstadt con motivo de las detenciones efectuadas en la casa de campo de Durnovo, y que \u00abse est\u00e1n limpiando ya las ametralladoras\u00bb. La prensa burguesa cog\u00eda al vuelo estas amenazas y se las met\u00eda por las narices a sus aliados conciliadores. El 26 de junio llegaban del frente a su batall\u00f3n de reserva los delegados del regimiento de Granaderos de la guardia y declaraban: el regimiento est\u00e1 contra el gobierno provisional y exige que todo el poder pase a los soviets, se niega a tomar parte en la ofensiva ordenada por Kerenski expresa el temor de que el Comit\u00e9 ejecutivo se haya pasado a los burgueses con los ministros socialistas. El \u00f3rgano del Comit\u00e9 Ejecutivo dio cuenta de esta visita en un tono de reproche.<\/p>\n<p>Herv\u00eda como una caldera no solo Cronstadt, sino toda la escuadra del B\u00e1ltico, que ten\u00eda su base principal en Helsingfors. El mejor elemento con que contaban los bolcheviques en la escuadra era indiscutiblemente Ant\u00f3nov-Ovseenko, que hab\u00eda participado ya, siendo un oficial joven, en la sublevaci\u00f3n de Sebastopol de 1905. Menchevique durante los a\u00f1os de la reacci\u00f3n, emigrante internacionalista durante la guerra, colaborador de Trotsky en Par\u00eds, en el diario <em>Nasche Slovo<\/em> (Nuestra Palabra), bolchevique a su regreso de la emigraci\u00f3n, hombre pol\u00edticamente vacilante, pero dotado de valor personal, y, aunque impulsivo y desordenado, capaz de iniciativa e improvisaci\u00f3n, Ant\u00f3nov-Ovseenko, poco conocido todav\u00eda en aquellos a\u00f1os, ocup\u00f3 en los acontecimientos ulteriores de la revoluci\u00f3n un puesto bastante considerable. \u00abEn el Comit\u00e9 del partido de Helsingfors \u2013cuenta en sus <em>Memorias<\/em>\u2013 comprend\u00edamos la necesidad de esperar y de organizar una preparaci\u00f3n seria. Ten\u00edamos, adem\u00e1s, indicaciones del C.C. en este sentido. Pero nos d\u00e1bamos cuenta de que el estallido era inevitable y volv\u00edamos inquietos la mirada a Petrogrado.\u00bb Los elementos explosivos se iban acumulando asimismo aqu\u00ed de d\u00eda en d\u00eda. El segundo regimiento de ametralladoras, m\u00e1s rezagado que el primero, adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n en favor de la transmisi\u00f3n del poder a los soviets. El tercer regimiento de Infanter\u00eda se neg\u00f3 a dejar salir a 14 compa\u00f1\u00edas para las maniobras. Las asambleas de los cuarteles tomaban un car\u00e1cter cada vez m\u00e1s turbulento. En el m\u00edtin celebrado el 1 de julio por el regimiento de Granaderos, fue detenido el presidente del Comit\u00e9 y se impidi\u00f3 hablar a los oradores mencheviques. \u00a1Abajo la ofensiva! \u00a1Abajo Kerenski! El punto central de la guarnici\u00f3n eran los soldados del regimiento de ametralladoras, que fueron los que abrieron los diques a la avalancha de julio.<\/p>\n<p>Ya en los acontecimientos de los primeros meses de la revoluci\u00f3n nos encontramos con el nombre del primer regimiento de ametralladoras. Este regimiento, que se hallaba de guarnici\u00f3n en Orienbaum y se hab\u00eda trasladado por iniciativa propia a Petrogrado despu\u00e9s de la ca\u00edda del r\u00e9gimen zarista \u00abpara la defensa de la revoluci\u00f3n\u00bb, tropez\u00f3 inmediatamente con la resistencia del Comit\u00e9 Ejecutivo, quien acord\u00f3 expresar su gratitud al regimiento y reintegrarle a Orienbaum. Los soldados se negaron rotundamente a abandonar la capital: \u00abLos contrarrevolucionarios pueden atacar al Soviet y restaurar el antiguo r\u00e9gimen.\u00bb El Comit\u00e9 Ejecutivo cedi\u00f3, y unos cuantos miles de soldados se quedaron en Petrogrado con sus ametralladoras. Instalados en la Casa del Pueblo, no sab\u00edan lo que ser\u00eda de ellos en lo sucesivo. En el regimiento hab\u00eda no pocos obreros petrogradeses, y por esto no es casual que fuera el Comit\u00e9 de los bolcheviques el que se preocupara de los soldados de la secci\u00f3n de ametralladoras. Gracias a su intervenci\u00f3n, estos eran pertrechados regularmente con v\u00edveres por la fortaleza de Pedro y Pablo. As\u00ed quedaba sellada una amistad que no tard\u00f3 en convertirse en indestructible. El 21 de julio, el regimiento, reunido en asamblea general, adopt\u00f3 la resoluci\u00f3n siguiente: \u00abEn lo sucesivo no se mandar\u00e1n fuerzas al frente m\u00e1s que en el caso de que la guerra tome un car\u00e1cter revolucionario.\u00bb El 2 de julio, el regimiento organiz\u00f3 en la Casa del Pueblo un m\u00edtin de despedida de los \u00ab\u00faltimos\u00bb soldados que sal\u00edan para el frente. Hicieron uso de la palabra Lunacharski y Trotsky, posteriormente, los gobernantes intentaron dar a este hecho accidental una importancia extraordinaria. En nombre del regimiento hablaron el soldado Gilin y el suboficial Laschevich, que era un viejo bolchevique. Los \u00e1nimos estaban muy excitados. Se anatematiz\u00f3 a Kerenski, se jur\u00f3 fidelidad a la revoluci\u00f3n, pero nadie hizo proposiciones concretas para el pr\u00f3ximo futuro. Sin embargo, durante aquellos d\u00edas se hab\u00edan esperado acontecimientos en la ciudad. Las \u00abjornadas de julio\u00bb proyectaban ya su sombra. \u00abPor todas partes, en todos los rincones \u2013recuerda Suj\u00e1nov\u2013, en el Soviet, en el palacio Marinski, en las casas particulares, en las plazas y en los bulevares, en los cuarteles y en las f\u00e1bricas, se hablaba insistentemente de acciones que tendr\u00edan lugar de un momento a otro&#8230; Nadie sab\u00eda concretamente qui\u00e9n se echar\u00eda a la calle, ni c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo. Pero la ciudad ten\u00eda la sensaci\u00f3n de hallarse en v\u00edsperas de una explosi\u00f3n.\u00bb Y la acci\u00f3n, en efecto, se desencaden\u00f3, impulsada desde arriba, desde las esferas dirigentes.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda en que Trotsky y Lunacharski hablaban a los soldados del regimiento de ametralladoras de la inconsistencia de la coalici\u00f3n, <strong>los cuatro ministros kadetes sal\u00edan del gobierno<\/strong>. A modo de raz\u00f3n, se\u00f1alaron el compromiso, inaceptable para sus pretensiones unitaristas, a que hab\u00edan llegado sus colegas conciliadores con Ucrania. La causa real de aquella ruptura demostrativa consist\u00eda en que los conciliadores no proced\u00edan con la rapidez suficiente para frenar a las masas.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n del momento la indic\u00f3 el fracaso de la ofensiva, no reconocido a\u00fan oficialmente, pero que no ofrec\u00eda la menor duda para los enterados. Los liberales consideraron que hab\u00eda llegado el momento oportuno de dejar a sus aliados de izquierda enfrentarse con la derrota y con los bolcheviques.<\/p>\n<p>El rumor de la dimisi\u00f3n de los ministros kadetes se propag\u00f3 r\u00e1pidamente por la capital y redujo pol\u00edticamente todos los conflictos pol\u00edticos a una sola consigna, o, m\u00e1s propiamente, a un alarido: \u00ab\u00a1Hay que acabar con el tira y afloja de la coalici\u00f3n!\u00bb Los obreros y los soldados entend\u00edan que los problemas de salarios, del precio del pan, de si hab\u00eda que morir en el frente sin saber por qu\u00e9, estaban subordinados al problema de saber qui\u00e9n dirigir\u00eda el pa\u00eds en lo sucesivo: si la burgues\u00eda o los soviets. En esta actitud de espera hab\u00eda una parte de ilusi\u00f3n, ya que las masas confiaban en obtener, con el cambio de gobierno, la soluci\u00f3n inmediata de los problemas m\u00e1s agudos. Pero, <strong>en fin de cuentas, ten\u00edan raz\u00f3n: la cuesti\u00f3n del poder decid\u00eda todo el giro de la revoluci\u00f3n y, por tanto, trazaba el destino de todos los problemas concretos<\/strong>. Suponer que los kadetes pod\u00edan no prever las consecuencias que tendr\u00eda el acto de sabotaje que realizaban contra los Soviets, significar\u00eda no apreciar en su justo valor a <strong>Miliukov<\/strong>. El jefe del liberalismo aspiraba evidentemente a empujar a los conciliadores a una situaci\u00f3n dif\u00edcil, de la cual \u00fanicamente se podr\u00eda salir con ayuda de las bayonetas: <strong>por aquellos d\u00edas, estaba firmemente convencido de que era posible salvar la situaci\u00f3n mediante un golpe audaz de fuerza<\/strong>.<\/p>\n<p>El 3 de julio por la ma\u00f1ana, unos cuantos millares de ametralladoras irrumpieron en la reuni\u00f3n de los Comit\u00e9s de compa\u00f1\u00eda y de regimiento, eligieron a un presidente propio y exigieron que se discutiera inmediatamente la cuesti\u00f3n del levantamiento armado. El m\u00edtin tom\u00f3 un car\u00e1cter turbulento. <strong>La cuesti\u00f3n del frente se confundi\u00f3 con la del poder.<\/strong> El bolchevique Golovin, que presid\u00eda, intent\u00f3 contener a la gente proponiendo entrevistarse antes de nada con los dem\u00e1s regimientos y con la Organizaci\u00f3n militar. Pero toda alusi\u00f3n a un aplazamiento exasperaba a los soldados. Apareci\u00f3 en la asamblea el anarquista Bleichman, figura no de gran magnitud pero bastante pintoresca [en] el escenario de 1917. Bleichman, que dispon\u00eda de un bagaje ideol\u00f3gico muy modesto, pero que ten\u00eda cierta sensibilidad para pulsar el estado de \u00e1nimo de las masas y era hombre sincero dentro de su inflamada limitaci\u00f3n, hallaba en los m\u00edtines, en los que se presentaba con la camisa desabrochada y el pelo alborotado, no pocas simpat\u00edas semiir\u00f3nicas. Los obreros, es verdad, le acog\u00edan con reserva, con un poco de impaciencia, sobre todo, los metal\u00fargicos. Pero sus discursos provocaban una alegre sonrisa en los soldados, los cuales se codeaban y se sent\u00edan atra\u00eddos por el aspecto exc\u00e9ntrico del orador, su decisi\u00f3n irrazonable y su acento jud\u00edo-americano, ca\u00fastico, como el vinagre. A fines de junio, Bleichman se hallaba como el pez en el agua en todos los m\u00edtines improvisados. Siempre ten\u00eda a mano la soluci\u00f3n: hay que echarse a la calle con las armas en la mano. \u00bfOrganizaci\u00f3n? La calle nos organizar\u00e1. \u00bfObjetivos? \u00abDerribar al gobierno provisional como se ha hecho con el zar, aunque ning\u00fan partido incitara a hacerlo.\u00bb En aquellos momentos, discursos de ese tono armonizaban magn\u00edficamente con el estado de esp\u00edritu de los ametralladores, y no solo con el de ellos. Hab\u00eda no pocos bolcheviques que no ocultaban su satisfacci\u00f3n cuando las masas saltaban por encima de sus exhortaciones oficiales. Los obreros avanzados se acordaban de que en febrero los dirigentes se dispon\u00edan a batirse en retirada precisamente en v\u00edsperas de la victoria; de que en marzo, la jornada de ocho horas hab\u00eda sido conquistada por la iniciativa de los de abajo; de que en abril, Miliukov hab\u00eda sido arrojado del gobierno por los regimientos que salieron espont\u00e1neamente a la calle. El recuerdo de estos hechos estimulaba la tensi\u00f3n de esp\u00edritu y la impaciencia de las masas.<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n militar de los bolcheviques, a la cual se dio cuenta inmediatamente de que en el m\u00edtin de los ametralladores reinaba una temperatura de ebullici\u00f3n, fue mandando all\u00ed uno tras otro, a sus agitadores. Presto se present\u00f3 el propio Nevski, director de la Organizaci\u00f3n militar, por el cual sent\u00edan los soldados un cierto respeto. Al parecer, se le prest\u00f3 alguna atenci\u00f3n. Pero el estado de esp\u00edritu de aquel m\u00edtin interminable variaba constantemente, lo mismo que su estructura. \u00abFue para nosotros una sorpresa extraordinaria \u2013cuenta Podvoiski, otro de los dirigentes de la Organizaci\u00f3n militar\u2013 cuando a las siete de la tarde se present\u00f3 un mensajero enviado para informarnos que&#8230; los ametralladores hab\u00edan tomado nuevamente la decisi\u00f3n de echarse a la calle.\u00bb En vez del antiguo Comit\u00e9 de regimiento, eligieron a un Comit\u00e9 provisional revolucionario, compuesto de dos representantes por compa\u00f1\u00eda y presidido por el teniente Semaschko.<\/p>\n<p><strong>Delegados elegidos especialmente recorr\u00edan ya f\u00e1bricas y cuarteles en demanda de apoyo.<\/strong> Naturalmente, los ametralladores no se olvidaron de mandar delegados a Cronstadt. As\u00ed, <strong>por debajo de las organizaciones oficiales, se iba extendiendo temporalmente una nueva red de relaciones entre los regimientos y las f\u00e1bricas m\u00e1s excitadas<\/strong>. <strong>Las masas no se propon\u00edan romper con el Soviet; al contrario quer\u00edan que este tomase el poder. Y mucho menos se propon\u00edan romper con el partido bolchevique. Pero les parec\u00eda que pecaba de indeciso.<\/strong> Quer\u00edan ejercer sobre \u00e9l presi\u00f3n, amenazar al Comit\u00e9 Ejecutivo, empujar a los bolcheviques.<\/p>\n<p>Se crean representaciones improvisadas, nuevas formas de enlace y nuevos centros de acci\u00f3n, no permanentes, sino para las circunstancias del momento. Las variaciones de la situaci\u00f3n y del estado de esp\u00edritu de las masas se efect\u00faan de un modo tan r\u00e1pido y pronunciado, que a\u00fan una organizaci\u00f3n tan \u00e1gil como el Soviet se retrasa inevitablemente y las masas se ven obligadas cada vez m\u00e1s a crear \u00f3rganos auxiliares para las necesidades del instante. Merced a estas improvisaciones, se filtran no pocas veces elementos accidentales y no siempre dignos de confianza. Los que echan le\u00f1a al fuego son los anarquistas, pero asimismo algunos de los bolcheviques j\u00f3venes e impacientes. Indudablemente, f\u00edltranse tambi\u00e9n provocadores, posiblemente agentes alemanes, pero m\u00e1s probablemente que nada, agentes de la polic\u00eda rusa. \u00bfC\u00f3mo deshacer en hilos separados el complejo tejido de los movimientos de masa? Sin embargo, el car\u00e1cter general de los acontecimientos aparece dibujado con una claridad completa. <strong>Petrogrado ten\u00eda la sensaci\u00f3n de su fuerza, se sent\u00eda impulsado hacia delante, sin fijarse en la provincia ni en el frente, y ni el partido bolchevique era capaz de contenerle. Solo la experiencia pod\u00eda poner a esto un remedio.<\/strong><\/p>\n<p>Los delegados de los ametralladores, al incitar a los regimientos y a las f\u00e1bricas a lanzarse a la calle, no se olvidaban de a\u00f1adir que la acci\u00f3n hab\u00eda de ser armada. \u00bfAcaso pod\u00eda ser de otro modo? \u00bfAcaso hab\u00edan de exponerse las masas desarmadas a los golpes de enemigo? Adem\u00e1s, y esto es quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante, hab\u00eda que demostrar la propia fuerza, pues un soldado sin fusil no es nada. Sobre este particular, la opini\u00f3n de los regimientos y de las f\u00e1bricas era un\u00e1nime: si hab\u00eda que echarse a la calle, hab\u00eda de ser contando con una reserva de plomo. Los ametralladores no perd\u00edan el tiempo: la suerte estaba echada y hab\u00eda que ganar la partida con la mayor rapidez posible.<\/p>\n<p>El sumario instruido posteriormente caracteriza en los siguientes t\u00e9rminos la actuaci\u00f3n del teniente Semaschko, uno de los principales dirigentes del regimiento: \u00ab&#8230; Exig\u00eda autom\u00f3viles de las f\u00e1bricas, los armaba con ametralladoras, los mandaba al palacio de T\u00e1urida y a otros sitios, indicando el trayecto que hab\u00edan de seguir; sac\u00f3 personalmente el regimiento a la calle, se fue al batall\u00f3n de reserva del regimiento de Mosc\u00fa con el fin de incitarle a secundar la acci\u00f3n, lo cual consigui\u00f3; prometi\u00f3 a los soldados del regimiento de ametralladoras el apoyo de la Organizaci\u00f3n militar, manteniendo el contacto con esta organizaci\u00f3n, domiciliada en la casa de Kchesinskaya, y con el l\u00edder de los bolcheviques, Lenin; envi\u00f3 patrullas para establecer un servicio de vigilancia cerca de la Organizaci\u00f3n militar.\u00bb Si se alude a Lenin, es para completar el cuadro; Lenin, enfermo, se hallaba retirado en una casa de campo de Finlandia desde el 29 de junio, y ni ese d\u00eda ni los siguientes estuvo en Petrogrado.<\/p>\n<p>Pero en todo lo restante, el lenguaje conciso del funcionario militar da una idea muy aproximada de la preparaci\u00f3n febril a que se entregaban los ametralladores. En el patio del cuartel se efectuaba un trabajo no menos ardiente. A los soldados que no ten\u00edan armas se les daba fusiles, y a algunos de ellos, bombas y en cada uno de los camiones tra\u00eddos de las f\u00e1bricas se instalaban tres ametralladoras. El regimiento quer\u00eda echarse a la calle completamente equipado.<\/p>\n<p>En las f\u00e1bricas ocurr\u00eda poco m\u00e1s o menos lo mismo: llegaban delegados del regimiento de ametralladoras o de la f\u00e1brica cercana e invitaban a los obreros a lanzarse a la calle. Dir\u00edase que les estaban esperando desde hac\u00eda mucho tiempo: el trabajo se interrump\u00eda inmediatamente. Un obrero de la f\u00e1brica Renault cuenta: \u00abDespu\u00e9s de comer se presentaron unos cuantos soldados del regimiento de ametralladoras, pidiendo que les di\u00e9ramos camiones. A pesar de la protesta de nuestro grupo bolchevique, no hubo m\u00e1s remedio que entregar los autom\u00f3viles. Los soldados instalaron inmediatamente en los camiones unas Maxim [ametralladoras] y emprendieron la marcha hacia la Nevski. No fue ya posible contener a nuestros obreros&#8230; Todos ellos salieron al patio, sin quitarse la ropa de trabajo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Hay que suponer que las protestas de los bolcheviques de las f\u00e1bricas no tendr\u00edan siempre un car\u00e1cter insistente. Fue en la f\u00e1brica Putilov donde se desarroll\u00f3 una lucha m\u00e1s prolongada. Cerca de las dos de la tarde circul\u00f3 por los talleres el rumor de que hab\u00eda llegado una delegaci\u00f3n del regimiento de ametralladoras y que convocaba a un m\u00edtin.<\/p>\n<p>Diez mil obreros salieron al patio. Los ametralladores dec\u00edan, entre gritos de aprobaci\u00f3n de los obreros, que hab\u00edan recibido orden de marchar al frente el 4 de julio, pero que ellos hab\u00edan decidido \u00abdirigirse no al frente alem\u00e1n, contra el proletariado de Alemania, sino contra los ministros capitalistas\u00bb. Los \u00e1nimos se excitaron.\u00bb \u00a1Vamos, vamos!\u00bb, gritaban los obreros. El secretario del Comit\u00e9 de f\u00e1brica, un bolchevique, propuso que se consultara previamente al partido. Protesta de todos: \u00bb \u00a1Fuera, fuera! Otra vez quer\u00e9is dar largas al asunto&#8230; No se puede seguir viviendo as\u00ed&#8230;\u00bb Hacia las seis, llegaron los representantes del Comit\u00e9 Ejecutivo, pero estos no consiguieron, ni mucho menos, influenciar a los obreros.<\/p>\n<p>El m\u00edtin, nervioso, tenaz, en que participaba una masa de miles de hombres que buscaba una salida y no permit\u00eda se tratara de convencerle de que no la hab\u00eda, prosegu\u00eda sin que se le viera el fin. Se propone enviar una delegaci\u00f3n al Comit\u00e9 Ejecutivo: nuevo aplazamiento. La reuni\u00f3n segu\u00eda sin disolverse. Entre tanto, llega un grupo de obreros y soldados con la noticia de que el barrio de Viborg se ha puesto ya en marcha hacia el palacio de T\u00e1urida. No hay modo ya de contener a la gente. Se resuelve echarse a la calle. Yefinov, un obrero de la f\u00e1brica de Putilov, se precipit\u00f3 al Comit\u00e9 de barriada del partido para preguntar: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer?\u00bb Le contestaron: <strong>\u00abNo nos lanzaremos a la calle, pero no podemos dejar a los obreros abandonados a su suerte; no tenemos m\u00e1s remedio que ir con ellos.\u00bb<\/strong> En aquel momento, apareci\u00f3 el miembro del Comit\u00e9 de barriada, Chudin, con la noticia de que en todas las barriadas, los obreros se lanzaban a la calle y de que los miembros del partido se ver\u00edan obligados a \u00abmantener el orden\u00bb. As\u00ed era como los bolcheviques se ve\u00edan arrastrados por el movimiento, buscando una justificaci\u00f3n de sus actos, que se hallaban en contradicci\u00f3n manifiesta con las resoluciones oficiales del Partido.<\/p>\n<p>A las siete de la tarde se interrumpi\u00f3 completamente la vida industrial de la ciudad. En las f\u00e1bricas se iban organizando y equipando destacamentos de la guardia roja.<\/p>\n<p>\u00abEntre la masa de miles de obreros \u2013cuenta Metelev, uno de los trabajadores de Viborg\u2013 se mov\u00edan, haciendo resonar los cerrojos de los fusiles, centenares de j\u00f3venes de la guardia roja. Unos, colocaban paquetes de cartuchos en las cartucheras; otros, se apretaban los cinturones; otros, se ataban las mochilas a la espalda; otros, calaban la bayoneta, y los obreros que no ten\u00edan armas ayudaban a los guardias rojos a equiparse&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La perspectiva Sampsonievskaya, arteria principal de la barriada de Viborg, est\u00e1 atestada de gente. A derecha e izquierda de dicha v\u00eda, compactas columnas de obreros. Por el centro avanza el regimiento de ametralladoras, columna vertebral de la manifestaci\u00f3n. Al frente de cada compa\u00f1\u00eda, camiones ametralladoras Maxim. Detr\u00e1s del regimiento, obreros; en la retaguardia, cubriendo la manifestaci\u00f3n, fuerzas del regimiento de Mosc\u00fa. Cada destacamento lleva una bandera con la divisa: <strong>\u00ab\u00a1Todo el poder a los soviets!\u00bb<\/strong> La procesi\u00f3n luctuosa de marzo o la manifestaci\u00f3n de Primero de Mayo, estaban, seguramente, m\u00e1s concurridas. Pero la manifestaci\u00f3n de julio era incomparablemente m\u00e1s decidida, m\u00e1s amenazadora y m\u00e1s homog\u00e9nea. \u00abBajo las banderas rojas solo avanzaban obreros y soldados \u2013escribe uno de los que tomaron parte en ella\u2013. Brillan por su ausencia las escarapelas de los funcionarios, los botones relucientes de los estudiantes, los sombreros de las \u00abse\u00f1oras simpatizantes\u00bb, todo lo que luc\u00eda en las manifestaciones cuatro meses atr\u00e1s, en febrero. En el movimiento de hoy no hay nada de esto; hoy no se lanzan a la calle m\u00e1s que los esclavos del capital.\u00bb Como antes, corr\u00edan velozmente por las calles, en distintas direcciones, autom\u00f3viles con obreros y soldados armados: delegados, agitadores, exploradores, agentes de enlace, destacamentos para sacar a la calle a los obreros y regimientos, todos con los fusiles apuntando hacia delante. Los camiones erizados de armas resucitaban el espect\u00e1culo de las jornadas de Febrero, electrizando a los unos y aterrorizando a los otros. El kadete Nabokov escribe: \u00abLos mismos rostros insensatos, adustos, feroces, que todos record\u00e1bamos de las jornadas de febrero, es decir, de los d\u00edas de aquella misma revoluci\u00f3n que los liberales calificaban de gloriosa e incruenta.\u00bb A las nueve, siete regimientos avanzaban ya sobre el palacio de T\u00e1urida. Por el camino, un\u00edanse a ellos las columnas de obreros de las f\u00e1bricas y nuevas unidades de militares. El movimiento del regimiento de ametralladoras tuvo una fuerza de contagio inmensa. Inici\u00e1banse las \u00abjornadas de julio\u00bb.<\/p>\n<p>Empezaron los m\u00edtines en las calles. Resonaron disparos en distintos sitios. Seg\u00fan relata el obrero Korotkov, \u00aben la perspectiva Liteinaya, fueron sacados de un subterr\u00e1neo una ametralladora y un oficial, al que se fusil\u00f3 en el acto\u00bb. Circulan toda clase de rumores, la manifestaci\u00f3n provoca el p\u00e1nico por todas partes. Los tel\u00e9fonos de los barrios centrales, sobrecogidos de terror, transmiten las versiones m\u00e1s fant\u00e1sticas. Dec\u00edase que cerca de las ocho de la tarde, un autom\u00f3vil blindado se hab\u00eda dirigido velozmente hacia la estaci\u00f3n de Varsovia en busca de Kerenski, quien precisamente sal\u00eda ese d\u00eda para el frente, con el fin de detenerle; pero que el autom\u00f3vil hab\u00eda llegado a la estaci\u00f3n con retraso, pocos momentos despu\u00e9s de la salida del tren. Posteriormente, hab\u00eda de se\u00f1alarse m\u00e1s de una vez este episodio como prueba acreditativa de la existencia de un complot. Nadie pudo precisar, sin embargo, qui\u00e9n iba en el autom\u00f3vil y qui\u00e9n hab\u00eda descubierto sus misteriosos prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Aquel atardecer circulaban en todas direcciones autom\u00f3viles con hombres armados, y probablemente tambi\u00e9n por los alrededores de la estaci\u00f3n de Varsovia. En muchos sitios, se lanzaban palabras fuertes contra Kerenski. Fue lo que, por lo visto, sirvi\u00f3 de pretexto al mito; aunque tambi\u00e9n cabe pensar que fue inventado de cabo a rabo.<\/p>\n<p>Las <em>Izvestia<\/em> trazaban el siguiente esquema de los acontecimientos del 3 de julio: \u00abA las cinco de la tarde salieron armados a la calle el primer regimiento de ametralladoras, parte de los regimientos de Mosc\u00fa, de Granaderos y de Pavl, a los cuales se unieron grupos de obreros&#8230; A las ocho, empezaron a afluir delante del palacio de la Ksechinskaya fuerzas de los regimientos, armados y equipados con banderas rojas y cartelones en los cuales se ped\u00eda la entrega del poder a los soviets. Desde el balc\u00f3n, se pronunciaron discursos&#8230; A las diez y media se dio un mitin en el patio del palacio de T\u00e1urida&#8230; Una parte de los regimientos mandaron una delegaci\u00f3n al Comit\u00e9 Central Ejecutivo, al cual formularon las siguientes demandas: separaci\u00f3n de los diez ministros burgueses; todo el poder al soviet; suspensi\u00f3n de la ofensiva; confiscaci\u00f3n de las imprentas de los peri\u00f3dicos burgueses; nacionalizaci\u00f3n de la tierra; control de la producci\u00f3n.\u00bb Dejando a un lado las modificaciones secundarias, tales como: \u00abUna parte de los regimientos\u00bb, en vez de \u00ablos regimientos\u00bb; \u00abgrupos de obreros\u00bb, en vez de \u00abf\u00e1bricas enteras\u00bb, se puede decir que el \u00f3rgano de Dan-Tsereteli no deforma, en sus l\u00edneas generales, la verdad de lo ocurrido, y que, en particular, se\u00f1ala acertadamente los dos focos de la manifestaci\u00f3n: la villa de la Kchesinskaya y el palacio de T\u00e1urida. Ideol\u00f3gica y f\u00edsicamente, el movimiento giraba alrededor de estos dos centros antag\u00f3nicos: a la casa de la Kchesinskaya se acud\u00eda en busca de indicaciones de direcci\u00f3n, de discursos orientadores, al palacio de T\u00e1urida a formular peticiones e incluso a amenazar con la fuerza de que se dispon\u00eda.<\/p>\n<p>A las tres de la tarde se presentaron en la conferencia local de los bolcheviques, reunida aquel d\u00eda en el palacio de la Kchesinskaya, dos delegados del regimiento de ametralladoras para comunicar que este regimiento hab\u00eda decidido echarse a la calle. Nadie lo esperaba ni lo quer\u00eda. Tomski declar\u00f3: \u00abLos regimientos que se lanzan a la calle no han obrado como compa\u00f1eros al no invitar al Comit\u00e9 de nuestro partido a examinar previamente la cuesti\u00f3n. <strong>El Comit\u00e9 Central propone a la conferencia: primero, lanzar un manifiesto con el fin de contener a las masas; segundo, redactar un mensaje al Comit\u00e9 Ejecutivo pidiendo que tome el poder en sus manos. En estos momentos, no se puede hablar de acci\u00f3n si no se desea una nueva revoluci\u00f3n.\u00bb<\/strong> Tomski, viejo obrero bolchevique, que hab\u00eda sellado su fidelidad al partido con luengos a\u00f1os de presidio, posteriormente cabeza visible de los sindicatos, se inclinaba m\u00e1s bien, por su car\u00e1cter, a contener la acci\u00f3n que a incitar a la misma. Pero en circunstancias tales, no hac\u00eda m\u00e1s que desarrollar el pensamiento de Lenin: \u00abEn estos momentos no se puede hablar de acci\u00f3n si no se desea una nueva revoluci\u00f3n.\u00bb No hay que olvidar que los conciliadores hab\u00edan calificado de complot hasta la tentativa de manifestaci\u00f3n pac\u00edfica del 10 de junio. La aplastante mayor\u00eda de la conferencia se solidariz\u00f3 con Tomski. <strong>Era preciso retrasar a toda costa el desenlace.<\/strong> La ofensiva en el frente ten\u00eda en tensi\u00f3n a todo el pa\u00eds. Su fracaso estaba descontado, as\u00ed como el prop\u00f3sito del gobierno de hacer recaer la responsabilidad de la derrota sobre los bolcheviques. <strong>Hab\u00eda que dar tiempo a los conciliadores para que se desacreditaran definitivamente.<\/strong> Volodarski, en nombre de la conferencia, contest\u00f3 a los delegados del regimiento de ametralladoras en el sentido de que este deb\u00eda someterse a la decisi\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>A las cuatro, el Comit\u00e9 Central ratifica la resoluci\u00f3n de la conferencia. Los miembros de la misma recorren los barrios obreros y las f\u00e1bricas con el fin de contener la acci\u00f3n de las masas. Se env\u00eda a la <em>Pravda<\/em> un manifiesto, inspirado en el mismo esp\u00edritu, para que aparezca al d\u00eda siguiente en primera p\u00e1gina. Se conf\u00eda a Stalin la misi\u00f3n de poner en conocimiento de la sesi\u00f3n com\u00fan de los Comit\u00e9s ejecutivos el acuerdo del partido. Por tanto, los prop\u00f3sitos de los bolcheviques no dejan lugar a duda. El Comit\u00e9 Ejecutivo se dirigi\u00f3 a los obreros y soldados con un manifiesto en el cual se dec\u00eda: \u00abGente desconocida&#8230; os incita a echaros a la calle con las armas en la mano\u00bb, afirmando con ello que el llamamiento no hab\u00eda sido hecho por ninguno de los partidos sovi\u00e9ticos. <strong>Pero los dos Comit\u00e9s centrales de los partidos y de los soviets propon\u00edan, y las masas dispon\u00edan.<\/strong><\/p>\n<p>A las ocho se present\u00f3 ante el palacio de la Kchesinskaya el regimiento de ametralladoras, y, tras \u00e9l, el de Mosc\u00fa. Nevski, Laschevich, Podvoiski, bolcheviques que gozaban de popularidad, intentaron desde el balc\u00f3n persuadir a los regimientos de que se reintegraran a sus cuarteles. Desde abajo no se o\u00edan m\u00e1s que gritos de: \u00ab\u00a1Fuera!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Hasta entonces, desde el balc\u00f3n de los bolcheviques no se hab\u00edan o\u00eddo jam\u00e1s gritos semejantes de los soldados. Era un s\u00edntoma inquietante.<\/strong> Detr\u00e1s de los regimientos aparecieron los obreros de las f\u00e1bricas: \u00ab\u00a1Todo el poder a los soviets!\u00bb \u00ab\u00a1Abajo los diez ministros capitalistas!\u00bb Eran las banderas del 18 de junio. Pero ahora, rodeadas de bayonetas. <strong>La manifestaci\u00f3n se convert\u00eda en un hecho de enorme importancia. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfEra concebible que los bolcheviques permanecieran al margen?<\/strong> Los miembros del Comit\u00e9 de Petrogrado, con los delegados a la conferencia y los representantes de los regimientos, toman el acuerdo siguiente: <strong>anular las decisiones tomadas, poner t\u00e9rmino a los esfuerzos est\u00e9riles para contener el movimiento, orientar este \u00faltimo en el sentido de que la crisis gubernamental se resuelva en beneficio del pueblo; con este fin, incitar a los soldados y a los obreros a dirigirse pac\u00edficamente al palacio de T\u00e1urida, a elegir delegados y presentar sus demandas, por mediaci\u00f3n de los mismos<\/strong>, al Comit\u00e9 Ejecutivo. Los miembros del Comit\u00e9 Central que se hallaban presentes sancionaron la rectificaci\u00f3n de la t\u00e1ctica acordada.<\/p>\n<p>La nueva resoluci\u00f3n, proclamada desde el balc\u00f3n, es acogida con gritos de j\u00fabilo y con La Marsellesa. <strong>El movimiento ha sido sancionado por el partido: los ametralladores pueden respirar tranquilos. <\/strong>Una parte del regimiento se dirige inmediatamente a la fortaleza de Pedro y Pablo para tratar de ganarse la guarnici\u00f3n, y, en caso de necesidad, proteger el palacio de la Kchesinskaya, separado de la fortaleza por el angosto canal de Kronverski.<\/p>\n<p>Los primeros grupos de manifestantes entraron, como en pa\u00eds extranjero, en la perspectiva Nevski, arteria de la burgues\u00eda, de la burocracia y de la oficialidad. Desde las aceras, las ventanas y los balcones, miles de ojos atisban hostilmente a los manifestantes. A un regimiento sigue una f\u00e1brica; a una f\u00e1brica, un regimiento. Van llegando cada vez nuevas masas. Todas las banderas gritan en letras oro sobre fondo rojo lo mismo: \u00ab\u00a1Todo el poder a los soviets!\u00bb La manifestaci\u00f3n se apodera de la Nevski y afluye como un r\u00edo desbordado hacia el palacio de T\u00e1urida. Los carteles con el lema de \u00ab\u00a1Abajo la guerra!\u00bb, son los que provocan una hostilidad m\u00e1s aguda por parte de los oficiales, entre los cuales hay no pocos inv\u00e1lidos. El estudiante, la colegiala, el funcionario intentan hacer comprender a los soldados, con grandes gestos y voz quebrada, que los agentes alemanes que acechan a sus espaldas quieren dejar entrar en Petrogrado a los soldados de Guillermo para que estrangulen la libertad. A los oradores les parecen irrefutables sus propios argumentos. \u00ab\u00a1Est\u00e1n enga\u00f1ados por los esp\u00edas!\u00bb, dicen los funcionarios, refiri\u00e9ndose a los obreros, que, con gesto sombr\u00edo, ense\u00f1an los dientes. \u00ab\u00a1Han sido arrastrados por los fan\u00e1ticos!\u00bb, contestan los m\u00e1s indulgentes. \u00ab\u00a1Son unos ignorantes!\u00bb, dicen los unos y los otros. Pero los obreros tienen su criterio. No fueron precisamente esp\u00edas alemanes los que les imbuyeron las ideas que hoy les han echado a la calle. Los manifestantes echan a un lado, con malas maneras, a los mentores impertinentes, y siguen su camino. Esto pone fuera de s\u00ed a los patriotas de la Nevski.<\/p>\n<p>Algunos grupos, capitaneados en la mayor parte de los casos por inv\u00e1lidos y Caballeros de la Cruz de San Jorge, se lanzan sobre algunos manifestantes e intentan arrebatarles las banderas. Se producen colisiones aqu\u00ed y all\u00ed. Suenan disparos sueltos. \u00bfDe d\u00f3nde parten? \u00bfDe una ventana? \u00bfDel palacio de Anichkin? El arroyo contesta con una descarga hacia arriba, sin blanco fijo. Durante unos momentos reina en la calle la confusi\u00f3n. \u00abCerca de medianoche \u2013relata un obrero de la f\u00e1brica Vulc\u00e1n\u2013, cuando pasaba por la Nevski el regimiento de Granaderos, cerca de la biblioteca p\u00fablica se abri\u00f3, no se sabe de d\u00f3nde, el fuego, que dur\u00f3 algunos minutos. Se produjo el p\u00e1nico. Los obreros se dispersaron por las calles inmediatas. Los soldados se tiraron al suelo; no en vano muchos de ellos hab\u00edan pasado por la escuela de la guerra.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Aquella Nevski de medianoche, con soldados de la guardia y de granaderos, echados en el arroyo, mientras sonaban las descargas, ofrec\u00eda un espect\u00e1culo fant\u00e1stico.<\/strong> \u00a1Ni Puschkin, ni G\u00f3gol, cantores de la Nevski, se la representaban as\u00ed! Sin embargo, el espect\u00e1culo, fant\u00e1stico al parecer, era realidad: en el arroyo quedaron varios muertos y heridos.<\/p>\n<p>En el palacio de T\u00e1urida hab\u00eda aquel d\u00eda una agitaci\u00f3n especial. En vista de la dimisi\u00f3n de los kadetes, ambos Comit\u00e9s ejecutivos, el de los obreros y soldados y el de los campesinos, discut\u00edan el informe de Tsereteli sobre la manera de lavar el abrigo de la coalici\u00f3n sin mojar la lana. Seguramente se habr\u00eda acabado por descubrir el secreto de semejante operaci\u00f3n, de no haberlo impedido los suburbios intranquilos.<\/p>\n<p>Los avisos telef\u00f3nicos relativos a la acci\u00f3n preparada por el regimiento de ametralladoras provocan muecas de rabia y de pesar en los rostros de los jefes. \u00bfEs posible que los soldados y los obreros no puedan esperar hasta que los peri\u00f3dicos publiquen la salvadera resoluci\u00f3n? Miradas de reojo de la mayor\u00eda hacia los bolcheviques. Pero tambi\u00e9n para ellos es, esta vez, la manifestaci\u00f3n, algo inesperado. K\u00e1menev y otros representantes del partido presentes acceden incluso a recorrer las f\u00e1bricas y los cuarteles, despu\u00e9s de la sesi\u00f3n diurna, con objeto de contener a las masas. Posteriormente, este gesto habr\u00eda de ser interpretado por los conciliadores como un ardid de guerra.<\/p>\n<p>Los Comit\u00e9s ejecutivos redactaron un manifiesto en el cual, como de costumbre, toda acci\u00f3n era calificada de traici\u00f3n contra la revoluci\u00f3n. Pero, \u00bfc\u00f3mo hab\u00eda de resolverse la crisis del poder? Se encontr\u00f3 una salida: dejar el gabinete tal como hab\u00eda quedado despu\u00e9s de la dimisi\u00f3n de los kadetes, aplazando la soluci\u00f3n definitiva de la cuesti\u00f3n hasta que fueran llamados los miembros provinciales del Comit\u00e9 Ejecutivo. Aplazar las cosas, ganar tiempo para las propias vacilaciones. \u00bfAcaso no es esta la m\u00e1s prudente de todas las pol\u00edticas?<\/p>\n<p>Los conciliadores solo consideraban imposible dejar pasar el tiempo cuando se trataba de luchar contra las masas. Se puso inmediatamente en movimiento el aparato oficial para armarse contra la insurrecci\u00f3n, que fue el nombre que se dio a la manifestaci\u00f3n desde el primer momento. Los jefes buscaban por todas partes fuerzas armadas para la defensa del gobierno y del Comit\u00e9 Ejecutivo.<\/p>\n<p>Distintas instituciones militares recibieron \u00f3rdenes firmadas por Cheidze y otros miembros de la mesa pidiendo que se mandaran al palacio de T\u00e1urida autom\u00f3viles blindados, ca\u00f1ones de tres pulgadas y proyectiles. Al mismo tiempo, casi todos los regimientos recibieron la orden de mandar destacamentos armados para la defensa del palacio. Por si esto fuera poco, se telegrafi\u00f3 aquel mismo d\u00eda al frente, al 5.\u00ba Ej\u00e9rcito, que era el que se hallaba m\u00e1s cerca de la capital, ordenando \u00abel env\u00edo a Petrogrado de una divisi\u00f3n de Caballer\u00eda, de una brigada de Infanter\u00eda y de autom\u00f3viles blindados\u00bb.<\/p>\n<p>El menchevique Voitinski, al cual se hab\u00eda confiado la misi\u00f3n de proteger al Comit\u00e9 Ejecutivo, ha dicho, en sus relatos retrospectivos, con toda franqueza, cu\u00e1l era en aquellos d\u00edas la situaci\u00f3n real:<\/p>\n<p>\u00abEl 3 de julio fue consagrado enteramente a la adopci\u00f3n de medidas para proteger, aunque no fuera m\u00e1s que con unas cuantas compa\u00f1\u00edas, el palacio de T\u00e1urida&#8230; <strong>Hubo un momento en que no dispon\u00edamos absolutamente de ninguna fuerza.<\/strong> En las puertas del palacio de T\u00e1urida no hab\u00eda m\u00e1s que seis hombres, incapaces de contener a la multitud&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante: \u00abEl primer d\u00eda de la manifestaci\u00f3n solo dispon\u00edamos de 100 hombres; no cont\u00e1bamos con nada m\u00e1s. Mandamos comisarios a todos los regimientos con la petici\u00f3n de que nos facilitaran soldados para organizar el servicio de centinelas&#8230; Pero cada regimiento volv\u00eda la vista hacia el vecino para ver c\u00f3mo hab\u00eda de proceder. Era preciso acabar a toda costa con este escandaloso estado de cosas, y llamamos tropas del frente.\u00bb Ser\u00eda dif\u00edcil, aun proponi\u00e9ndoselo, imaginar una s\u00e1tira m\u00e1s mal\u00e9vola contra los conciliadores. <strong>Centenares de miles de manifestantes exigen la entrega del poder a los soviets. Cheidze, que se halla al frente del sistema sovi\u00e9tico, y que es por ello mismo el candidato a la presidencia, busca por todas partes fuerzas militares para lanzarlas contra los manifestantes. El grandioso movimiento en favor de la democracia es calificado por los jefes de esta como un ataque de bandas armadas contra la democracia.<\/strong><\/p>\n<p>En aquel mismo palacio de T\u00e1urida se hallaba reunida, despu\u00e9s de una prolongada pausa, la secci\u00f3n obrera del Soviet, la cual, en el transcurso de dos meses, mediante elecciones parciales en las f\u00e1bricas, se hab\u00eda renovado hasta tal punto, que el Comit\u00e9 Ejecutivo tem\u00eda, no sin fundamento, que los bolcheviques dominaran en la misma. La reuni\u00f3n de la secci\u00f3n, artificialmente aplazada, y convocada, al fin, por los propios conciliadores unos d\u00edas antes, coincidi\u00f3 casualmente con la manifestaci\u00f3n armada: los peri\u00f3dicos ve\u00edan asimismo en esto la mano de los bolcheviques. Zin\u00f3viev desarroll\u00f3 en su discurso, en una forma convincente, la idea de que los conciliadores, aliados de la burgues\u00eda, no quer\u00edan ni sab\u00edan luchar contra la contrarrevoluci\u00f3n, pues entend\u00edan por tal las fechor\u00edas aisladas de los \u00abcien negros\u00bb y no la cohesi\u00f3n pol\u00edtica de las clases poseedoras, con el fin de aplastar a los soviets, centros de resistencia de los trabajadores. El discurso dio en el blanco. Los mencheviques, al darse cuenta de que por primera vez se hallaban en minor\u00eda en los soviets, propusieron no tomar ning\u00fan acuerdo y recorrer los barrios obreros con el fin de mantener el orden. Pero, \u00a1ya era tarde! La noticia de que han llegado al palacio de T\u00e1urida los obreros armados y los soldados del regimiento de ametralladoras provoca en la sala una extraordinaria excitaci\u00f3n. Aparece en la tribuna K\u00e1menev. <strong>\u00abNosotros \u2013dice\u2013 no hemos incitado a la acci\u00f3n; pero las masas populares se han lanzado a la calle por propia iniciativa&#8230; Y puesto que las masas han salido, nuestro sitio est\u00e1 junto a ellas&#8230; Nuestra misi\u00f3n consiste ahora en dar al movimiento un car\u00e1cter organizado.\u00bb<\/strong> K\u00e1menev termina su discurso proponiendo que se designe una Comisi\u00f3n de 25 miembros encargada de dirigir el movimiento. Trotsky apoya esta petici\u00f3n. Cheidze teme a la comisi\u00f3n bolchevique e insiste in\u00fatilmente para que la cuesti\u00f3n pase la Comit\u00e9 Ejecutivo. Los debates toman un car\u00e1cter tumultuoso. Convencidos definitivamente de que no tienen m\u00e1s que el tercio de los votos, los mencheviques y los social-revolucionarios abandonan la sala. Esta t\u00e1ctica se convierte en la t\u00e1ctica favorita de los dem\u00f3cratas: <strong>empiezan a boicotear los Soviets a partir del momento en que pierden la mayor\u00eda en ellos<\/strong>. La resoluci\u00f3n en que se incita al Comit\u00e9 Central Ejecutivo a hacerse cargo del poder es aprobada por 276 votos. No hay oposici\u00f3n. Se procede inmediatamente a elegir los 15 vocales de la Comisi\u00f3n. Se reservan 10 puestos para la minor\u00eda, puestos que nadie ocupar\u00e1. <strong>El hecho de que saliese elegida una Comisi\u00f3n bolchevique significaba, para amigos y adversarios, que la secci\u00f3n obrera del Soviet de Petrogrado se convert\u00eda, a partir de aquel momento, en la base del bolchevismo.<\/strong> <strong>Se hab\u00eda dado un gran paso.<\/strong> En abril, la influencia de los bolcheviques se extend\u00eda aproximadamente a la tercera parte de los obreros petersburgueses; por aquellos d\u00edas representaban en el Soviet un sector insignificante. Ahora, a principios de julio, los bolcheviques tienen en la secci\u00f3n obrera cerca de los dos tercios de delegados: esto significaba que su influencia entre las masas hab\u00eda adquirido un car\u00e1cter decisivo.<\/p>\n<p>De las calles adyacentes al palacio de T\u00e1urida afluyen columnas de obreros, obreras y soldados con banderas, cantos y m\u00fasica. Aparece la artiller\u00eda ligera, cuyo jefe provoca el entusiasmo general al declarar que todas las bater\u00edas de su divisi\u00f3n est\u00e1n con los obreros. La calle en que est\u00e1 emplazado el palacio de T\u00e1urida y el muelle correspondiente al mismo est\u00e1n atestados de gente. Todo el mundo quiere acercarse a la tribuna situada en la puerta principal del palacio. Se presenta a los manifestantes Cheidze, con el aspecto malhumorado del hombre a quien se ha arrancado in\u00fatilmente [de] sus ocupaciones. El popular presidente de los soviets es acogido con un silencio hostil. Con voz cansada y ronca, Cheidze repite los lugares comunes habituales, que todo el mundo se sabe ya de memoria. No se dispensa mejor acogida a Voitinski, que ha acudido en su auxilio. \u00abEn cambio, Trotsky \u2013seg\u00fan cuenta Miliukof\u2013, que declar\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de que el poder pasara a los Soviets, fue acogido con ruidosos aplausos&#8230;\u00bb Esta frase es falsa a sabiendas. Ning\u00fan bolchevique dijo entonces que \u00abhab\u00eda llegado el momento\u00bb. Un cerrajero de la f\u00e1brica Dinflou, situada en la barriada de Petrogrado, dec\u00eda m\u00e1s tarde, hablando del mitin celebrado bajo los muros del palacio de T\u00e1urida: <strong>\u00abMe acuerdo del discurso de Trotsky, quien dec\u00eda que no hab\u00eda llegado a\u00fan el momento de tomar el poder.\u00bb<\/strong> Este cerrajero reproduce el esp\u00edritu de mi discurso m\u00e1s fielmente que el profesor de Historia. Por los oradores bolchevistas, los manifestantes se enteraron del triunfo que acababa de ser alcanzado en la secci\u00f3n obrera del Soviet, y este hecho les dio una satisfacci\u00f3n casi tangible, como si hubieran entrado ya en la \u00e9poca del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Poco antes de medianoche abri\u00f3se nuevamente la sesi\u00f3n mixta de los Comit\u00e9s ejecutivos: en aquel momento los granaderos se echaban al suelo en la perspectiva Nevski. A propuesta de Dan, se decidi\u00f3 que solo puedan asistir a la reuni\u00f3n los que se comprometiesen de antemano a defender y poner en pr\u00e1ctica los acuerdos tomados. \u00a1Esto era algo nuevo! Los mencheviques intentaban convertir el Soviet, declarado por ellos Parlamento de los obreros y soldados, en \u00f3rgano administrativo de la mayor\u00eda conciliadora. <strong>Cuando se queden en minor\u00eda \u2013lo cual ocurrir\u00e1 dentro de dos meses\u2013, los conciliadores defender\u00e1n apasionadamente la democracia sovi\u00e9tica.<\/strong> Hoy, como en general en todos los momentos decisivos de la vida social, la democracia queda arrinconada. Algunos meirayontsi<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo2\/hoja1.htm#n1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[1]<\/a>\u00a0abandonaron la reuni\u00f3n protestando; bolcheviques no hab\u00eda ninguno: estaban en el palacio de la Kchesinskaya deliberando sobre la conducta que hab\u00eda de seguirse al d\u00eda siguiente. M\u00e1s tarde, los meirayontsi y los bolcheviques se presentaron en la sala y declararon que nadie pod\u00eda despojarles del mandato que les hab\u00edan dado los electores. La mayor\u00eda se call\u00f3, y la proposici\u00f3n de Dan cay\u00f3 insensiblemente en el olvido. La reuni\u00f3n fue larga como una agon\u00eda. Los conciliadores intentan persuadirse mutuamente, con voz d\u00e9bil, de la raz\u00f3n que les asiste. Tsereteli, en calidad de ministro de Correos y Tel\u00e9grafos, se lamenta de los empleados subalternos: \u00abHasta este momento no me he enterado de la huelga de Correos y Tel\u00e9grafos&#8230;\u00bb Por lo que a las reivindicaciones pol\u00edticas se refiere, su consigna es tambi\u00e9n la de \u00ab\u00a1Todo el poder a los soviets!\u00bb. Los delegados de los manifestantes que rodeaban el palacio de T\u00e1urida exigieron que se les permitiera el acceso a la reuni\u00f3n. Se les dej\u00f3 entrar con inquietud y malevolencia. Los delegados cre\u00edan sinceramente que esta vez los conciliadores no podr\u00edan dejar de acoger favorablemente sus aspiraciones. \u00bfAcaso los peri\u00f3dicos menchevistas y social-revolucionarios de hoy, excitados por la dimisi\u00f3n de los kadetes, no denuncian las intrigas y el sabotaje de sus aliados burgueses? Adem\u00e1s, la secci\u00f3n obrera se ha pronunciado por la entrega del poder a los soviets. \u00bfQu\u00e9 se espera? Pero los ardientes llamamientos, en los cuales la indignaci\u00f3n respira a\u00fan esperanza, caen impotentes en la atm\u00f3sfera estancada del Parlamento conciliador.<\/p>\n<p>A los jefes no les preocupa m\u00e1s que una idea: c\u00f3mo librarse lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible de aquellos hu\u00e9spedes indeseables. Se les invita a tomar asiento en la galer\u00eda: ser\u00eda demasiado imprudente echarlos a la calle, al lado de los manifestantes. Desde la galer\u00eda, los ametralladores escuchan asombrados los debates que se estaban desarrollando y que no persegu\u00edan m\u00e1s fin que ganar tiempo, a fin de que pudieran llegar los regimientos de confianza. \u00abEn las calles est\u00e1 el pueblo revolucionario \u2013dice Dan\u2013, pero este pueblo hace obra contrarrevolucionaria&#8230;\u00bb Dan se ve apoyado por Abramovich, uno de los l\u00edderes de la \u00abLiga\u00bb jud\u00eda, un pedante conservador cuyos instintos se sent\u00edan ofendidos por la revoluci\u00f3n. \u00abEstamos en presencia de un complot\u00bb, afirma, faltando a toda evidencia, y propone a los bolcheviques que declaren abiertamente que la cosa \u00abes obra suya\u00bb. Tsereteli profundiza el problema: \u00abSalir a la calle con la demanda de \u00abTodo el poder a los soviets\u00bb significa sostener a estos \u00faltimos. Si los soviets quisieran, el poder pasar\u00eda a sus manos. Ning\u00fan obst\u00e1culo se opone a su voluntad&#8230; Manifestaciones como esta hacen el luego no a la revoluci\u00f3n, sino a la contrarrevoluci\u00f3n.\u00bb Los delegados no acababan de comprender este razonamiento. Les parec\u00eda que sus elevados jefes no estaban en su sano juicio. Al final, la asamblea confirm\u00f3 una vez m\u00e1s, con 11 votos en contra, que la manifestaci\u00f3n armada era una pu\u00f1alada trapera al ej\u00e9rcito revolucionario, etc\u00e9tera. La reuni\u00f3n termin\u00f3 a las cinco de la madrugada.<\/p>\n<p>Poco a poco las masas fueron retir\u00e1ndose a sus barriadas. Durante toda la noche recorrieron la ciudad autom\u00f3viles armados, estableciendo el contacto entre los regimientos, las f\u00e1bricas y los centros de barriada.<\/p>\n<p><strong>Como en Febrero, las masas, por la noche, hac\u00edan el balance del d\u00eda. Pero ahora lo hac\u00edan con la participaci\u00f3n de un complejo sistema de organizaciones de f\u00e1brica, de partido, militares, que estaban reunidos con car\u00e1cter permanente.<\/strong> En las barriadas se opinaba como algo que no admit\u00eda ya discusi\u00f3n, que el movimiento no pod\u00eda detenerse a medio camino. El Comit\u00e9 Ejecutivo aplaz\u00f3 la resoluci\u00f3n acerca del traspaso del poder. Las masas interpretaron esto como una vacilaci\u00f3n. La conclusi\u00f3n era clara: hab\u00eda que apretar m\u00e1s.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n nocturna de los bolcheviques y meirayontsi, que ten\u00eda lugar en el palacio de T\u00e1urida a la vez que la de los Comit\u00e9s ejecutivos, sacaba tambi\u00e9n el balance del d\u00eda e intentaba anticipar lo que traer\u00eda consigo el d\u00eda siguiente. <strong>Los informes de las barriadas atestiguaban que la manifestaci\u00f3n no hab\u00eda hecho m\u00e1s que poner en movimiento a las masas, planteando ante ellas por primera vez en toda su agudeza el problema del poder.<\/strong> Ma\u00f1ana, las f\u00e1bricas y los regimientos querr\u00e1n obtener una contestaci\u00f3n y no habr\u00e1 fuerza humana capaz de retenerlos en los suburbios. No se discut\u00eda si deb\u00eda o no tomarse el poder, como hab\u00edan de afirmar m\u00e1s tarde los adversarios, sino si deb\u00eda hacerse o no una tentativa para liquidar la manifestaci\u00f3n o ponerse al frente de la misma al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>A hora avanzada de la noche, hacia las tres, llegaban al palacio de T\u00e1urida los obreros de la f\u00e1brica Putilov, una masa de 30.000 hombres, muchos de ellos con sus mujeres y ni\u00f1os. La manifestaci\u00f3n se puso en marcha a las once, y por el camino se unieron a los manifestantes otras f\u00e1bricas. En el portal de Narva hab\u00eda tanta gente, a pesar de lo avanzado de la hora que se hubiera dicho que la barriada hab\u00eda quedado completamente vac\u00eda. Las mujeres gritaban: \u00abTodo el mundo tiene que ir&#8230; \u00a1Nosotras guardaremos las casas!&#8230;\u00bb Del campanario de Spasa partieron unos disparos, al parecer de ametralladora. Desde abajo se hizo una descarga contra el campanario. \u00abEn Gostini Dvor se lanzaron contra los manifestantes un grupo de estudiantes y de \u00abjunkers\u00bb, que les arrebataron un cartel\u00f3n. Los obreros ofrecieron resistencia, se produjo un gran tumulto, sonaron disparos, y al autor de estas l\u00edneas le rompieron la cabeza y le pisotearon el pecho y los costados.\u00bb Nos cuenta esto el obrero Yefimov, ya conocido del lector. Atravesando la ciudad, ya silenciosa, los obreros de Putilov llegaron por fin al palacio de T\u00e1urida. Gracias a la insistente intervenci\u00f3n de Riazanov, muy \u00edntimamente ligado en aquel entonces con los sindicatos, la delegaci\u00f3n de la f\u00e1brica fue recibida por el Comit\u00e9 Ejecutivo. La masa obrera, hambrienta y terriblemente fatigada, se sent\u00f3 a esperar en la calle y en el jard\u00edn, con la esperanza de obtener una contestaci\u00f3n. <strong>Estos obreros de la f\u00e1brica de Putilov, acampados a las tres de la madrugada en los alrededores del palacio de T\u00e1urida, en el que los l\u00edderes de la democracia esperaban la llegada de tropas del frente, es uno de los espect\u00e1culos m\u00e1s conmovedores de la revoluci\u00f3n en el per\u00edodo turbulento que va desde Febrero a Octubre.<\/strong> Doce a\u00f1os antes, no pocos de estos obreros hab\u00edan tomado parte en la manifestaci\u00f3n de enero ante el Palacio de Invierno, con im\u00e1genes y estandartes. En aquellos doce a\u00f1os hab\u00edan pasado siglos enteros. En el transcurso de los cuatro meses pr\u00f3ximos transcurrieron otros cuantos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sobre la reuni\u00f3n de los l\u00edderes y organizadores bolcheviques que discuten sobre lo que ha de hacerse al d\u00eda siguiente flota la sombra gr\u00e1vida de los obreros de la f\u00e1brica de Putilov, acampados en plena calle. Ma\u00f1ana los obreros de la f\u00e1brica de Putilov no ir\u00e1n al trabajo. \u00bfC\u00f3mo van a trabajar despu\u00e9s de una noche pasada en vela? Entre tanto, es llamado Zin\u00f3viev por tel\u00e9fono, Raskolnikov comunica, desde Cronstadt, que ma\u00f1ana a primera hora la guarnici\u00f3n de la fortaleza se dirigir\u00e1 a Petrogrado, y que no hay nada ni nadie capaz de contenerla. Desde el otro extremo del hilo telef\u00f3nico, el joven oficial pregunta: \u00ab\u00bfEs posible que el Comit\u00e9 Central le ordene dejar abandonados a los marinos, desacredit\u00e1ndose completamente a sus ojos?\u00bb <strong>A la imagen de los obreros de la f\u00e1brica de Putilov acampados delante del palacio de T\u00e1urida se une otra, no menos impresionante: la de los marinos de la isla, que en esta noche de vela se aprestan a apoyar a los obreros y soldados de Petrogrado.<\/strong> No, la cosa es demasiado clara. No se puede seguir vacilando. Trotsky pregunta por \u00faltima vez: \u00ab\u00bfY si se intentara dar a la manifestaci\u00f3n el car\u00e1cter de una manifestaci\u00f3n sin armas? No, ni de eso se puede ya siquiera hablar. Un pelot\u00f3n de \u00abjunkers\u00bb bastar\u00eda para dispersar, como a un reba\u00f1o de ovejas, a millares de hombres desarmados. Los soldados y obreros acoger\u00edan indignados, consider\u00e1ndola como una encerrona, semejante proposici\u00f3n. La contestaci\u00f3n es categ\u00f3rica y convincente. <strong>Por unanimidad se decide incitar ma\u00f1ana a las masas, en nombre del partido, a continuar la manifestaci\u00f3n. <\/strong>Zin\u00f3viev corre al tel\u00e9fono, donde espera fren\u00e9tico Raskolnikov, para comunicarle la noticia que le permitir\u00e1 respirar con desahogo. Se redacta inmediatamente un manifiesto a los obreros y soldados: \u00a1a la calle! El manifiesto del Comit\u00e9 Central, que hab\u00eda sido escrito durante el d\u00eda, y en el que se invitaba a las masas a cesar la manifestaci\u00f3n, es sacado de las prensas; pero ya es tarde para reemplazarlo por el nuevo texto. La p\u00e1gina blanca de la <em>Pravda<\/em> ser\u00e1 ma\u00f1ana un indicio mortal contra los bolcheviques. Evidentemente, en el \u00faltimo momento, asustados, han retirado el llamamiento a la insurrecci\u00f3n, o, acaso al rev\u00e9s: han renunciado a su llamamiento a la manifestaci\u00f3n pac\u00edfica para incitar a la insurrecci\u00f3n. La verdadera resoluci\u00f3n de los bolcheviques apareci\u00f3 en una hoja que invitaba a los obreros y soldados a <strong>\u00abexpresar su voluntad ante los Comit\u00e9s ejecutivos reunidos, mediante una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica y organizada\u00bb<\/strong>. No, aquello no era precisamente un llamamiento a la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo2\/hoja1.htm<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la presentaci\u00f3n del cap\u00edtulo anterior de Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa referido a la manifestaci\u00f3n de junio de 1917 (seg\u00fan el viejo calendario ruso), dijimos que los meses de junio y julio representaron un punto de inflexi\u00f3n en el proceso revolucionario que condujo a Octubre.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":45252,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9264,6482,2704,2794],"tags":[9317,10916,10915,10917,10541],"class_list":["post-45234","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-especial-revolucion-rusa","category-historia","category-rusia","category-teoria","tag-especial-revolucion-rusa","tag-historia-de-la-revolucion-rusa-cap-i","tag-jornadas-de-julio-1917","tag-tomo-ii","tag-trotsky-historia-de-la-revolucion-rusa"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rr.jpg?fit=1200%2C856&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rr.jpg?fit=1200%2C856&ssl=1","categories_names":["Especial Revoluci\u00f3n Rusa","Historia","Rusia","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45234","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45234"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45234\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45272,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45234\/revisions\/45272"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45234"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45234"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45234"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}