{"id":44476,"date":"2017-06-17T09:26:03","date_gmt":"2017-06-17T11:26:03","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=44476"},"modified":"2017-07-07T10:44:42","modified_gmt":"2017-07-07T12:44:42","slug":"la-reaccion-democratica-del-sindrome-de-vietnam-al-sindrome-de-irak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-reaccion-democratica-del-sindrome-de-vietnam-al-sindrome-de-irak\/","title":{"rendered":"La reacci\u00f3n democr\u00e1tica. Del s\u00edndrome de Vietnam al s\u00edndrome de Irak"},"content":{"rendered":"<p><em>En 1975, Estados Unidos sufri\u00f3 una dura derrota militar en la guerra de Vietnam (la primera en su historia). Esta derrota limit\u00f3 la capacidad de intervenci\u00f3n militar directa del imperialismo estadounidense y dio lugar a una pol\u00edtica adaptada a esta realidad, que hemos llamado \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Alejandro Iturbe<\/p>\n<p>En 1954, el imperialismo franc\u00e9s hab\u00eda sido derrotado y debi\u00f3 retirarse de su vieja posesi\u00f3n colonial en Indochina. Una de las consecuencias de esa derrota fue el surgimiento del Estado obrero de Vietnam del Norte, en tanto que en la regi\u00f3n sur de este pa\u00eds el imperialismo intentaba mantener un Estado capitalista con un gobierno t\u00edtere (Vietnam del Sur).<\/p>\n<p>El gobierno de Vietnam del Sur ya casi no pod\u00eda sostenerse por s\u00ed mismo ante la ofensiva militar del Norte y las guerrillas dirigidas por el PC (el Vietcong). En este marco, desde inicios de la d\u00e9cada de 1960, Estados Unidos comenz\u00f3 a aumentar su presencia militar en el pa\u00eds. Primero lo hizo de modo limitado, durante el gobierno de John Kennedy (16.000 soldados). Su sucesor, el tambi\u00e9n dem\u00f3crata Lyndon Johnson, declara oficialmente la guerra a Vietnam del Norte y aumenta la presencia militar estadounidense a 300.000 efectivos. Finalmente, el republicano Richard Nixon (presidente entre 1969-1974) aumenta la apuesta y, como consecuencia, llega a haber m\u00e1s de 500.000 soldados yanquis en combate, con el m\u00e1s moderno armamento de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n en Vietnam no fue algo aislado sino la expresi\u00f3n m\u00e1s saliente de toda una serie de hechos que desde la finalizaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial expresaban una pol\u00edtica: la burgues\u00eda imperialista estadounidense consideraba tener el derecho de intervenir en todo el mundo (a trav\u00e9s del apoyo a golpes de estado o con invasiones), con la excusa de la \u201clucha contra el comunismo\u201d. Entre ellos, cabe mencionar: la guerra de Corea (1950-1953); los golpes contra Jacobo Arbenz en Guatemala (1954), Juan Per\u00f3n en Argentina (1955), y Jo\u00e3o Goulart en el Brasil (1964); la invasi\u00f3n a Rep\u00fablica Dominicana (1965); y el golpe contra Sukarno en Indonesia (1967).<\/p>\n<p>En el caso de Vietnam, al esfuerzo militar se sum\u00f3 la utilizaci\u00f3n de m\u00e9todos de gran crueldad como el de asesinar a todos los pobladores de una aldea con la excusa de que simpatizaban con el Vietcong (por ejemplo, la tristemente c\u00e9lebre masacre de My Lai, en marzo de 1968). O quemar con napalm (f\u00f3sforo l\u00edquido) los campos de cultivo y a quienes se encontraban en ellos.<\/p>\n<p>Pero nada de esto impidi\u00f3 la dura derrota que ya a finales de 1973 era irreversible. Una derrota que qued\u00f3 simbolizada en las im\u00e1genes de la apurada huida de los helic\u00f3pteros estadounidenses (que llevaban oficiales y funcionarios), y en la desesperaci\u00f3n de sus agentes de Vietnam del Sur (que no fueron contemplados en la evacuaci\u00f3n y se colgaban de los helic\u00f3pteros para intentar huir).<\/p>\n<p>La derrota en Vietnam mostraba de modo muy claro dos realidades combinadas. La primera era que el ej\u00e9rcito estadounidense era muy efectivo si se trataba de una intervenci\u00f3n militar r\u00e1pida y del apoyo a un golpe militar. Pero cuando esa intervenci\u00f3n se transformaba en una guerra de ocupaci\u00f3n, las cosas se complicaban y mucho: ese ej\u00e9rcito sali\u00f3 de Vietnam no solo derrotado sino profundamente desmoralizado y dividido.<\/p>\n<p>La segunda realidad es que con hero\u00edsmo y determinaci\u00f3n de las masas es posible derrotar al imperialismo en una guerra de liberaci\u00f3n nacional. M\u00e1s a\u00fan si, como fue el caso de la guerra de Vietnam, se combina con un gran movimiento solidario a nivel mundial y, especialmente, dentro de los propios Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>El gobierno Carter <\/strong><\/p>\n<p>La derrota en Vietnam limit\u00f3 la capacidad de intervenci\u00f3n militar directa del imperialismo estadounidense (y del imperialismo en general). El llamado \u201cs\u00edndrome de Vietnam\u201d era la dificultad del imperialismo de intervenir militarmente en el mundo (como lo hac\u00eda permanentemente en el pasado) por el temor de que esa intervenci\u00f3n derivase en una larga y costosa guerra como en Vietnam.<\/p>\n<p>Combinado con esto, se abri\u00f3 una crisis pol\u00edtica dentro del pa\u00eds: en 1974, Nixon fue destituido de su cargo por un proceso de <em>impeachment<\/em> parlamentario, y fue reemplazado por su vicepresidente Gerald Ford.<\/p>\n<p>A finales de 1976 gana las elecciones presidenciales una figura de segunda l\u00ednea del Partido Dem\u00f3crata: el entonces gobernador de Georgia, James \u201cJimmy\u201d Carter. Durante la campa\u00f1a electoral, con una imagen simp\u00e1tica y campechana, Carter sintoniz\u00f3 los \u201cnuevos tiempos\u201d del electorado y siempre iniciaba sus actos con la frase: <em>\u201cNo soy pol\u00edtico, no soy de Washington\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Fue su consejero de Seguridad, Zbigniew\u00a0Brzezinski (de origen polaco), quien elabor\u00f3 la pol\u00edtica de \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d. \u00c9l era muy consciente de las condiciones desfavorables en el mundo y de que, por ello, el aspecto militar deb\u00eda pasar a un segundo plano y ponerse al servicio de una nueva t\u00e1ctica central. Seg\u00fan su visi\u00f3n: <em>\u201cVencer no significa m\u00e1s la capacidad de derrotar militarmente a un adversario\u2026 Sino que es la capacidad de prevalecer contra ese adversario en una paciente lucha de largo plazo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Esto no significaba que el imperialismo se hubiese vuelto \u201cpacifista\u201d o \u201chumanitario\u201d sino que la situaci\u00f3n lo obligaba a limitar su acci\u00f3n militar y a ponerla al servicio de otros mecanismos t\u00e1cticos (pactos, negociaciones, elecciones burguesas) que permitieran frenar y desviar los procesos revolucionarios y avanzar en los objetivos m\u00e1s estrat\u00e9gicos. Usando la imagen de aquel animal de carga que puede avanzar a trav\u00e9s de golpes o de una zanahoria colgada a su frente, se limitaba el uso del \u201cgarrote\u201d y se lo pon\u00eda al servicio de la \u201czanahoria\u201d. Para ello contaba con la colaboraci\u00f3n del aparato estalinista y su pol\u00edtica (la \u201ccoexistencia pac\u00edfica\u201d), y de las direcciones traidoras.<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar que la situaci\u00f3n abierta para el imperialismo con la derrota en Vietnam se vio profundizada por las revoluciones que en 1979 derrocaron al Sha de Ir\u00e1n, y a Anastasio Somoza, en Nicaragua. Esta \u00faltima abri\u00f3 un proceso revolucionario en Centroam\u00e9rica de conjunto, considerado su \u201cpatio trasero\u201d por el imperialismo yanqui, donde la pol\u00edtica de reacci\u00f3n democr\u00e1tica le ser\u00eda de gran utilidad.<\/p>\n<p>Se considera que Brzezinski fue tambi\u00e9n fue el autor intelectual de un plan estrat\u00e9gico para la restauraci\u00f3n del capitalismo en la URSS y los dem\u00e1s Estados obreros burocratizados. Una pol\u00edtica que habr\u00eda incluido la elecci\u00f3n del papa de origen polaco Juan Pablo II (1978) y tambi\u00e9n la operaci\u00f3n de la CIA en Afganist\u00e1n contra la ocupaci\u00f3n militar de las tropas de la URSS. En este \u00faltimo caso, si bien se ayud\u00f3 a derrotar esa ocupaci\u00f3n y se provoc\u00f3 una crisis en el estalinismo, uno de los instrumentos que se impuls\u00f3 para eso (la organizaci\u00f3n que luego tomar\u00eda el nombre de Talib\u00e1n) termin\u00f3 siendo un nuevo problema para el imperialismo despu\u00e9s de tomar el poder, en la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990.<\/p>\n<p><strong>Reagan y los acuerdos de Contadora\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Carter ser vio debilitado y perdi\u00f3 prestigio popular por el fracaso de dos operaciones rel\u00e1mpago para rescatar a los diplom\u00e1ticos y funcionarios de la embajada estadounidense en Ir\u00e1n, mantenidos por un largo per\u00edodo como rehenes por los \u201cguardianes revolucionarios\u201d iran\u00edes. Fue un factor importante para que a finales de 1980 fuese derrotado en su intento de reelecci\u00f3n por el candidato republicano Ronald Reagan.<\/p>\n<p>Reagan es recordado como un hombre de derecha que \u201cendureci\u00f3\u201d la pol\u00edtica exterior estadounidense. Lo cierto es que, si bien Reagan us\u00f3 m\u00e1s el garrote, mantuvo lo esencial de la reacci\u00f3n democr\u00e1tica: ponerlo al servicio de los pactos y negociaciones porque la relaci\u00f3n de fuerzas as\u00ed se lo impon\u00eda.<\/p>\n<p>Por eso, solo realiz\u00f3 una intervenci\u00f3n militar directa: la invasi\u00f3n a la peque\u00f1\u00edsima isla caribe\u00f1a de Grenada para derrocar al gobierno de Hudson Austin (1983). En la guerra de Malvinas entre Gran Breta\u00f1a y la Argentina (1982), Reagan apoy\u00f3 claramente al gobierno de Margaret Thatcher pero, en el terreno militar, ese apoyo se expres\u00f3 solo en el suministro de bases de abastecimiento (la isla de Ascensi\u00f3n). Como se se\u00f1al\u00f3 en congresos de la LIT-CI de la \u00e9poca:<em> \u201cEl imperialismo no hace lo que quiere sino lo que puede\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>La gran prueba de fuego de esta pol\u00edtica como un todo fue el proceso revolucionario centroamericano, iniciado en 1979 en Nicaragua y que se hab\u00eda extendido a El Salvador (donde exist\u00eda un poderoso movimiento guerrillero, el Frente Farabundo Mart\u00ed de Liberaci\u00f3n Nacional &#8211; FMLN) y, en menor medida, a otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>En Nicaragua impuls\u00f3, financi\u00f3 y arm\u00f3 el frente de guerrillas \u201cContras\u201d para combatir y debilitar al gobierno sandinista (este frente abarcaba desde sectores que hab\u00edan roto con el sandinismo hasta somocistas, pasando por burgueses disidentes y l\u00edderes campesinos e ind\u00edgenas). En El Salvador apoy\u00f3 la ofensiva militar fascista de la Junta Militar, para controlar la capital del pa\u00eds y expulsar de all\u00ed a la guerrilla y sus simpatizantes.<\/p>\n<p>Pero ese endurecimiento estaba al servicio de los pactos y negociaciones. Los gobiernos de M\u00e9xico, Panam\u00e1, Venezuela y Colombia formaron en 1983 el Grupo Contadora para buscar una \u201csalida pac\u00edfica\u201d a los \u201cconflictos centroamericanos\u201d. Posteriormente, se formar\u00eda el \u201cGrupo de Apoyo a Contadora\u201d (los gobiernos de Brasil, Argentina, Per\u00fa y Uruguay), y el presidente costarricense Oscar Arias presentar\u00eda el \u201cplan de paz\u201d que lleva su nombre. Era una maniobra de pinzas contra los procesos revolucionarios: mientras Reagan jugaba el papel de \u201cpolic\u00eda malo\u201d, los gobiernos democr\u00e1tico-burgueses latinoamericanos pon\u00edan la \u201ccara de amigos\u201d para asfixiarla con el abrazo de la \u201cpaz\u201d.<\/p>\n<p>La maniobra dio resultado. En Nicaragua, la guerra concluir\u00eda en el Acuerdo de Esqu\u00edpulas II (1987): la guerrilla \u201cContra\u201d se desarmaba pero, al mismo tiempo, el gobierno sandinista hac\u00eda importantes concesiones; entre ellas, contribuir al aislamiento de la guerrilla salvadore\u00f1a. En El Salvador demor\u00f3 un poco m\u00e1s: en 1992, por los acuerdos de Chapultepec, el FMLN abandon\u00f3 la lucha armada por el poder, entreg\u00f3 las armas y se transform\u00f3 en un partido pol\u00edtico \u201cnormal\u201d. La revoluci\u00f3n centroamericana hab\u00eda sido frenada y desviada por la reacci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>Los procesos de lucha contra las dictaduras sudamericanas<\/strong><\/p>\n<p>Desde los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1980, en varios pa\u00edses sudamericanos (como Argentina, Brasil y Chile) se viv\u00eda un fuerte ascenso de masas contra las dictaduras instaladas en d\u00e9cadas anteriores.<\/p>\n<p>Fue otra prueba para la pol\u00edtica de reacci\u00f3n democr\u00e1tica, que se orient\u00f3 a evitar la ca\u00edda de esas dictaduras por la v\u00eda de la acci\u00f3n de masas. El modelo tomado era el de la exitosa \u201ctransici\u00f3n\u201d espa\u00f1ola a partir de 1976, luego de la muerte de Francisco Franco (1975). Es decir, una transici\u00f3n controlada por el propio r\u00e9gimen saliente (que as\u00ed evitaba ser \u201cjuzgado\u201d y destruido violentamente). Esto se apoyaba en la capitulaci\u00f3n de las direcciones traidoras (en el caso de Espa\u00f1a, el PSOE y el PCE) y se expres\u00f3 en los llamados \u201cPactos de la Moncloa\u201d. Fue una pol\u00edtica preventiva frente a la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, y un mecanismo para evitarla.<\/p>\n<p>En Chile, despu\u00e9s de la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988, en medio de un fort\u00edsimo ascenso antidictatorial, la burgues\u00eda chilena y el imperialismo pudieron aplicar esta pol\u00edtica gracias a la capitulaci\u00f3n del PC y del PS. La dictadura sali\u00f3 de la escena y fue reemplazada por un r\u00e9gimen con elecciones y parlamento. Pero las fuerzas armadas y represivas salieron intactas y se mantuvieron muchas leyes del pinochetismo.<\/p>\n<p>No siempre esta pol\u00edtica para evitar la ca\u00edda de las dictaduras fue exitosa. Pero, incluso si la dictaduras ca\u00edan por la acci\u00f3n de las masas, la reacci\u00f3n democr\u00e1tica buscaba asegurar el control de los procesos revolucionarios en los marcos del estado capitalista, a trav\u00e9s de la democracia burguesa.<\/p>\n<p>En la Argentina, la derrota en la guerra de Malvinas (junio de 1982) aceler\u00f3 el proceso de ca\u00edda de la dictadura, por la combinaci\u00f3n entre su derrumbe y la acci\u00f3n revolucionaria de las masas. La revoluci\u00f3n democr\u00e1tica hab\u00eda triunfado. Las masas sal\u00edan a las calles a aprovechar el espacio ganado y a luchar por sus muchas reivindicaciones. Si no era posible evitar la revoluci\u00f3n, se trataba entonces de canalizar y frenar su desarrollo a trav\u00e9s de los mecanismos de la democracia burguesa. En este caso, el papel esencial de contenci\u00f3n fue jugado por los dos tradicionales partidos burgueses con peso de masas: el peronismo y el radicalismo.<\/p>\n<p>Para ello se apoyaban en las ilusiones de las masas de que bastaba recuperar la democracia para resolver todos sus problemas. Algo que Ra\u00fal Alfons\u00edn (quien ser\u00eda electo presidente) aprovech\u00f3 en su campa\u00f1a electoral: \u201cCon la democracia se come, se cura y se educa\u201d. La revoluci\u00f3n no fue derrotada en las calles pero s\u00ed fue frenada a trav\u00e9s de varios y tramposos mecanismos que incluyeron el juzgamiento y la c\u00e1rcel de las principales figuras militares de la dictadura.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la aplicaci\u00f3n de esta pol\u00edtica, en diferentes partes del mundo exist\u00eda en los hechos lo que el documento aprobado por el II Congreso Mundial de la LIT-CI (1985) llam\u00f3 el Frente Contrarrevolucionario Mundial por la \u201cPaz y la Democracia\u201d. Formaban parte de \u00e9l: el imperialismo; la burocracia estalinista; las mayor\u00edas de las burgues\u00edas nacionales y sus partidos; la Iglesia; los partidos comunistas occidentales; y la socialdemocracia.<\/p>\n<p><strong>El interregno de Bill Clinton<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los dos mandatos de Reagan sigui\u00f3 uno del que hab\u00eda sido su vicepresidente, George Bush padre (1989-1993). Las elecciones de finales de 1992 volvieron a inclinar la balanza hacia los dem\u00f3cratas, con el triunfo del entonces gobernador del Estado de Arkansas, Bill Clinton.<\/p>\n<p>Capitalizando su imagen joven y su sonrisa (que recordaba a John Kennedy) derrot\u00f3 al \u201cviejo\u201d Bush. Clinton ten\u00eda un pasado \u201crebelde\u201d: \u00e9l y su esposa Hillary hab\u00edan participado e impulsado las movilizaciones contra la guerra de Vietnam, y en 1969 evit\u00f3 ser convocado al servicio militar para no ser enviado a esa guerra. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s ingres\u00f3 en la pol\u00edtica burguesa e hizo una r\u00e1pida carrera dentro del Partido Dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Aprovech\u00f3 una buena situaci\u00f3n econ\u00f3mica internacional y nacional, derivada de los beneficios que el imperialismo obten\u00eda de la restauraci\u00f3n capitalista en los ex Estados obreros (especialmente China). Entonces, fue c\u00f3modamente reelecto en 1996.<\/p>\n<p>Durante sus mandatos mantuvo a fondo la pol\u00edtica exterior de reacci\u00f3n democr\u00e1tica, cuyos objetivos ampli\u00f3 a otros campos. Por ejemplo, dio el impulso inicial de lo que ser\u00eda el Acuerdo de Libre Comercio de Norteam\u00e9rica (NAFTA por sus siglas en ingl\u00e9s) entre EEUU, Canad\u00e1 y M\u00e9xico. Ese y otros acuerdos similares realizados posteriormente son una muestra de que se pod\u00edan defender los intereses imperialistas sin invasiones o golpes militares, a trav\u00e9s de acuerdos consensuados con las burgues\u00edas nacionales.<\/p>\n<p>Pero a no enga\u00f1arse, Clinton tambi\u00e9n us\u00f3 un poco el garrote. En 1998 llev\u00f3 a cabo un ataque al Irak de Sadam Hussein, con excusas similares a las que luego utilizar\u00eda Bush hijo: la supuesta posesi\u00f3n de \u201carmas de destrucci\u00f3n masiva\u201d. Esta acci\u00f3n militar, apoyada por el gobierno brit\u00e1nico, se conoci\u00f3 como \u201cOperaci\u00f3n Zorro del Desierto\u201d. Se trat\u00f3 de una acci\u00f3n limitada y de presi\u00f3n pero cuya fundamentaci\u00f3n ser\u00eda luego aprovechada por Bush. Dentro de EEUU, en 1994 sancion\u00f3 la llamada \u201cLey de los Tres Delitos\u201d que analizamos en otro art\u00edculo de esta revista (pp. 5-8).<\/p>\n<p>Sin haber tenido que enfrentar conflictos importantes en Estados Unidos, Clinton termin\u00f3 sus dos mandatos constitucionales con el mayor \u00edndice de aprobaci\u00f3n popular de un presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Despu\u00e9s de eso, pas\u00f3 a ser uno de los principales dirigentes del Partido Dem\u00f3crata y a realizar campa\u00f1as que, al mismo tiempo, le permiten hacer muy buenos negocios, como la recuperaci\u00f3n inmobiliaria del Haarlem neoyorquino o el impulso de las maquilas en las zonas francas de Hait\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Bush: un giro de tim\u00f3n que es derrotado<\/strong><\/p>\n<p>El candidato republicano de las elecciones de finales de 2000, George Bush hijo, representaba un sector de dirigentes de ese partido agrupados en el proyecto denominado \u201cNuevo Siglo Americano\u201d. Este sector consideraba que el inicio del siglo XXI estaba definido por la disputa por el dominio de los recursos naturales en el mundo (esencialmente el petr\u00f3leo), y que si los Estados Unidos no garantizaban su hegemon\u00eda en este campo, retroceder\u00edan como potencia mundial.<\/p>\n<p>Para ello era v\u00e1lido y necesario utilizar m\u00e9todos agresivos y b\u00e9licos contra otros pa\u00edses. La pol\u00edtica exterior aplicada por Clinton y los dem\u00f3cratas se caracterizaba como \u201cinsuficiente\u201d y \u201ct\u00edmida\u201d, porque conduc\u00eda al debilitamiento de EEUU, y era necesario cambiarla. Es decir, Bush y su equipo propon\u00edan un giro de tim\u00f3n: terminar con el s\u00edndrome de Vietnam y la pol\u00edtica defensiva de la reacci\u00f3n democr\u00e1tica y pasar a la ofensiva, retomando el garrote como elemento central.<\/p>\n<p>Sin embargo, el gobierno de Bush naci\u00f3 d\u00e9bil y cuestionado: sac\u00f3 menos votos populares que el candidato dem\u00f3crata Al Gore, y solo fue electo gracias a una definici\u00f3n controversial de la Corte Suprema, que le atribuy\u00f3 los representantes de Florida.<\/p>\n<p>Para poder llevar adelante su proyecto, Bush aprovech\u00f3 el efecto pol\u00edtico que produjeron los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de setiembre de 2001. Muchos analistas consideran incluso que el gobierno sab\u00eda de antemano lo que iba a suceder y \u201cdej\u00f3 correr\u201d para utilizar ese efecto en su favor.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta controversia, despu\u00e9s del 11-S no solo consigui\u00f3 el respaldo de sectores centrales de la burgues\u00eda imperialista sino tambi\u00e9n apoyo popular para su pol\u00edtica que ya no aparec\u00eda como agresiva, es decir, \u201cnos est\u00e1n atacando y debemos defendernos\u201d. Propuso lanzar la \u201cguerra contra el terror\u201d contra lo que llam\u00f3 \u201cel eje del mal\u201d: entre otros, los gobiernos de Afganist\u00e1n, Irak, Siria, Corea del Norte e Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>El primer episodio de esa guerra fue la invasi\u00f3n a Afganist\u00e1n para derrocar al gobierno del Talib\u00e1n (acusado de haber ayudado a los autores del 11-S), en octubre de 2001, con participaci\u00f3n minoritaria de tropas de Gran Breta\u00f1a y otros pa\u00edses. El paso siguiente fue la invasi\u00f3n a Irak, en marzo de 2003, para derrocar al gobierno de Sadam Hussein (acusado de poseer \u201carmas de destrucci\u00f3n masiva\u201d). Ambos gobiernos fueron derrocados pero el imperialismo se vio obligado a mantener ocupaciones militares que debieron enfrentar guerras de liberaci\u00f3n nacional de curso cada vez m\u00e1s desfavorable y que terminaron, objetivamente, con su derrota.<\/p>\n<p>Las tropas invasoras ya se han retirado de Irak pero en lugar de lograr \u201ctranquilidad\u201d dejaron un pa\u00eds dividido (como m\u00ednimo en tres), sumido en permanentes conflictos militares, y la necesidad de apoyarse en el r\u00e9gimen iran\u00ed (hasta hace poco un \u201cenemigo\u201d) para tener un gobierno central en Bagdad y tratar de evitar que la situaci\u00f3n empeore a\u00fan m\u00e1s. En Afganist\u00e1n a\u00fan se mantienen tropas, pero los propios mandos militares estadounidenses reconocen que han sido derrotados. Esas tropas solo sirven para mantener el control de las \u00e1reas centrales de Kabul (la capital), mientras que el resto del pa\u00eds es dominado por las fuerzas del Talib\u00e1n o por jefes tribales regionales. Mientras tanto, se busca una negociaci\u00f3n con los rebeldes para lograr una retirada un poco m\u00e1s digna. De modo colateral, la inestabilidad (de hecho la propia guerra) se extendi\u00f3 al vecino Pakist\u00e1n (hasta hace pocos a\u00f1os un s\u00f3lido aliado de EEUU).<\/p>\n<p>Es cierto que estas derrotas no aparecen a simple vista tan claras y evidentes como la de Vietnam. Por ejemplo, no dieron origen a un Estado obrero, como en Vietnam. Tambi\u00e9n quedaron un poco ocultas por el caos que qued\u00f3 en Irak o por el hecho de que a\u00fan controlan Kabul en Afganist\u00e1n. Pero no por eso son derrotas de menor envergadura. La propia burgues\u00eda imperialista y su prensa no se enga\u00f1aron: elaboraron el concepto de \u201cs\u00edndrome de Irak\u201d (en analog\u00eda con el de Vietnam) para caracterizar la situaci\u00f3n resultante y la necesidad de volver a poner el tim\u00f3n hacia la reacci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Irak y Afganist\u00e1n no fueron las \u00fanicas derrotas del proyecto Bush. Debemos considerar como parte de esas derrotas el fracaso del golpe contra Ch\u00e1vez en Venezuela, en 2002; y la clara derrota de la invasi\u00f3n israel\u00ed al L\u00edbano, en 2005.<\/p>\n<p>La invasi\u00f3n a Hait\u00ed, en 2004, y la posterior ocupaci\u00f3n militar merecen una consideraci\u00f3n especial. Hoy Hait\u00ed es objetivamente una colonia de Estados Unidos. Pero el imperialismo logr\u00f3 \u201ctercerizar\u201d esta ocupaci\u00f3n a trav\u00e9s de la ONU y la Minustah, encabezada por tropas brasile\u00f1as y con la colaboraci\u00f3n de otros pa\u00edses, y as\u00ed evitar el costo pol\u00edtico directo. La ocupaci\u00f3n se mantiene, al servicio del plan Clinton de maquilas.<\/p>\n<p><strong>Un rostro nuevo para un nuevo giro de tim\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Bush dej\u00f3 una \u201cpesada herencia\u201d: no solo la relaci\u00f3n de fuerzas desfavorable en el mundo sino tambi\u00e9n una profunda crisis econ\u00f3mica. En ese marco, los sectores m\u00e1s l\u00facidos de la burgues\u00eda imperialista estadounidense impulsaron un nuevo golpe de tim\u00f3n para retomar la aplicaci\u00f3n plena de la pol\u00edtica de reacci\u00f3n democr\u00e1tica, y a Obama como la mejor figura para implementar ese cambio, en 2008.<\/p>\n<p>En otro art\u00edculo de esta revista analizamos c\u00f3mo enfrent\u00f3 Obama este doble \u201cfrente de tormenta\u201d y qu\u00e9 resultados obtuvo. Un aspecto central de ese balance es que obtuvo algunos logros importantes (apoyado en la crisis de direcci\u00f3n revolucionaria y la capitulaci\u00f3n de direcciones traidoras) pero no consigui\u00f3 estabilizar el mundo. Esa es la realidad actual para el imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis de la actual situaci\u00f3n mundial, Zbigniew Brzezinski vuelve a mostrar su lucidez imperialista. En una entrevista realizada en 2014: <em>\u201cVivimos un per\u00edodo de inestabilidad sin precedentes. Hay enormes franjas del territorio mundial dominadas por la agitaci\u00f3n, revoluciones, rabia y p\u00e9rdida de control del Estado\u2026 Es un despertar pol\u00edtico global basado en una toma de conciencia sobre las injusticias, las desigualdades y la explotaci\u00f3n\u2026 Los Estados Unidos a\u00fan son dominantes pero ya no son capaces de ejercer poder hegem\u00f3nico\u2026 La fragilidad americana queda evidente en su incapacidad de dar estabilidad a la pol\u00edtica din\u00e1mica e imprevisible de Medio Oriente\u2026\u201d<\/em>. [1] Con m\u00e1s fuerza que en la d\u00e9cada de 1980, mantiene plena vigencia el concepto de que \u201cel imperialismo no hace lo que quiere sino lo que puede\u201d.<\/p>\n<p>Queremos terminar este material primero con una conclusi\u00f3n. La pol\u00edtica de reacci\u00f3n democr\u00e1tica responde, por un lado, a esta cuesti\u00f3n a la vez concreta y profunda. Por el otro, tambi\u00e9n se origina en un balance: las lecciones de Vietnam: las acciones militares que se transforman en ocupaciones y guerras que se extienden en el tiempo terminan siendo muy negativas para el imperialismo. Mientras que, en el marco de un mundo convulsionado por las revoluciones, la reacci\u00f3n democr\u00e1tica ha demostrado ser m\u00e1s exitosa y le da mayor capacidad de maniobra. Logr\u00f3 adem\u00e1s, un \u00e9xito complementario: cooptar para los \u201cbeneficios\u201d de la democracia burguesa a gran parte de la izquierda que antes se le opon\u00eda, transform\u00e1ndola as\u00ed en un nuevo componente de la defensa del \u201corden mundial\u201d.<\/p>\n<p>El interrogante es qu\u00e9 har\u00e1 el gobierno Trump. Su discurso de campa\u00f1a electoral y varios de los miembros electos para su gabinete apuntan en el sentido de acabar o reducir la pol\u00edtica de reacci\u00f3n democr\u00e1tica. Pero, si se juega a hacerlo, es posible que act\u00fae como un \u201celefante en un bazar\u201d, no solo por un posible aumento de la resistencia de las masas sino tambi\u00e9n por la grieta que abrir\u00eda dentro de la burgues\u00eda imperialista. Es necesario que los revolucionarios impulsemos la lucha que puede generar el repudio a Trump y, en ese camino, aprovechemos esas grietas.<\/p>\n<p>[1] Revista <em>\u00c9poca<\/em>, edici\u00f3n 863, 15 de diciembre de 2014.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en la revista<em> Correo Internacional<\/em> n.\u00b0 16, enero de 2017.-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1975, Estados Unidos sufri\u00f3 una dura derrota militar en la guerra de Vietnam (la primera en su historia). Esta derrota limit\u00f3 la capacidad de intervenci\u00f3n militar directa del imperialismo estadounidense y dio lugar a una pol\u00edtica adaptada a esta realidad, que hemos llamado \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":44477,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2765,2695],"tags":[7884,10780,10777,9542,10776,6632,10778,10779,10775],"class_list":["post-44476","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-correo-internacional","category-estados-unidos","tag-alejandro-iturbe-autor","tag-carter-vietnam-imperialismo","tag-clinton-bush-obama-trump","tag-correo-internacional-16","tag-dictaduras-latinoamericanas","tag-reaccion-democratica","tag-reagan-y-los-acuerdos-de-contadora","tag-revoluciones-latinoamericanas","tag-vietnam-irak-afganistan"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/9-14-espanol.jpg?fit=2480%2C1609&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/9-14-espanol.jpg?fit=2480%2C1609&ssl=1","categories_names":["Correo Internacional","Estados Unidos"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44476"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44476\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45284,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44476\/revisions\/45284"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}