{"id":44155,"date":"2017-06-09T06:00:21","date_gmt":"2017-06-09T08:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=44155"},"modified":"2018-05-03T12:39:37","modified_gmt":"2018-05-03T14:39:37","slug":"marxismo-y-literatura-a-100-anos-de-la-revolucion-bolchevique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/marxismo-y-literatura-a-100-anos-de-la-revolucion-bolchevique\/","title":{"rendered":"Marxismo y literatura: a 100 a\u00f1os de la revoluci\u00f3n bolchevique"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><i>La frialdad, la dureza, el didacticismo exagerado\u00a0los dejamos para los cursos de marxismo, los documentos pol\u00edticos, los manifiestos\u00a0y proclamas del movimiento. Los trabajadores van al teatro para encontrar otro lenguaje, otra expresividad, que hable no s\u00f3lo a su cerebro, a su raz\u00f3n y a su conciencia, sino tambi\u00e9n a su sensibilidad en cuanto hombres y mujeres que sufren la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n diarias.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><em>Cec\u00edlia Toledo<\/em><!--more--><\/p>\n<p class=\"p2\">Por Pabel Bol\u00edvar<\/p>\n<p class=\"p2\">El 2 de agosto de 1918, tan solo un a\u00f1o despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n bolchevique, el peri\u00f3dico Izvestia public\u00f3 una lista de personas, nominadas por los lectores, a quienes se propuso para figurar como monumentos en alguna ciudad central del pa\u00eds. Dostoievsky, cuya prosa catalogaba Lenin de excesivamente sufriente, fue electo en segundo lugar por los lectores. Gan\u00f3 Tolstoy, quien disfrutaba de sus cuentos a pesar de su misticismo acentuado. El monumento fue develado en Mosc\u00fa en noviembre de ese a\u00f1o por el representante del soviet, acompa\u00f1ado de un tributo del poeta simbolista Vyacheslav Ivanov.<\/p>\n<p class=\"p2\">Esta an\u00e9cdota, en apariencia irrelevante, bien podr\u00eda servir como el retrato magistral de una revoluci\u00f3n que no escatim\u00f3 esfuerzos en defender las libertades democr\u00e1ticas, que nunca merode\u00f3 con mirada represora los talleres vanguardistas, pese a que dirigentes como Lenin ve\u00edan con cierta extra\u00f1eza la fisonom\u00eda radical de lo nuevo.<\/p>\n<p class=\"p2\">La literatura, hay que ser sinceros, tuvo un rol secundario en relaci\u00f3n con los principales problemas de la revoluci\u00f3n, a saber, la defensa de la misma frente a la guerra civil e imperialista o la enorme crisis econ\u00f3mica heredada de siglos de dominio zarista. Pero no quiere decir que no tuviera un lugar primordial para los dirigentes que organizaban la nueva vida rusa.<\/p>\n<p class=\"p2\">Diferentes hechos atestiguan las enormes transformaciones gestadas en la Rusia bolchevique luego de la revoluci\u00f3n, entre ellos la enorme producci\u00f3n literaria o las pol\u00e9micas entre las distintas corrientes est\u00e9ticas. A esto hay que sumarle el inter\u00e9s permanente del partido de Lenin para que esa misma clase obrera que dirigi\u00f3 la revoluci\u00f3n, por primera vez en su historia estuviera en condiciones de disfrutar las obras literarias del pasado.<\/p>\n<p class=\"p2\">A 100 a\u00f1os de la revoluci\u00f3n de octubre, las nuevas generaciones deben conocer esta parte importante del legado bolchevique. Un legado muy diferente al del realismo socialista, del proletkult, de corte estalinista. Pero antes, vale la pena entrar a la discusi\u00f3n haciendo una salvedad.<\/p>\n<p class=\"p2\"><b>Marxismo, literatura y sociedad<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">Nosotros somos marxistas y creemos que la sociedad se rige por la lucha de clases, donde unos seres humanos pertenecen a la burgues\u00eda (clase dominante que tiene los medios de producci\u00f3n y viven del trabajo que apropian a los trabajadores) y al proletariado (clase sometida a los medios de producci\u00f3n y que no tiene otra cosa para sobrevivir que su fuerza de trabajo). En el medio y dependiendo de la correlaci\u00f3n de fuerzas se ubica el campesinado, la clase media, los estudiantes como capa social, entre otras.<\/p>\n<p class=\"p2\">La burgues\u00eda reproduce su condici\u00f3n de clase dominante en primer lugar mediante la explotaci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda que genera la clase trabajadora; esto es el factor econ\u00f3mico. Tambi\u00e9n se vale del estado, del sistema educativo, del machismo, de la cultura, etc., para mantener dividida a la clase trabajadora e imponer sus intereses como clase dominante.<\/p>\n<p class=\"p2\">Nosotros, como marxistas, creemos que para abordar cualquier problema ligado con la sociedad capitalista, existe una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, din\u00e1mica y contradictoria entre el factor econ\u00f3mico (base del sostenimiento de la sociedad capitalista) y las otras instituciones o elementos ubicados en la superestructura. Engels lo resum\u00eda de esta manera:<\/p>\n<p class=\"p2\"><i>\u201cSeg\u00fan la concepci\u00f3n materialista de la historia, el factor que\u00a0en \u00faltima instancia\u00a0determina la historia es la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca m\u00e1s que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor econ\u00f3mico es el\u00a0\u00fanico\u00a0determinante, convertir\u00e1 aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta \u2013las formas pol\u00edticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, despu\u00e9s de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jur\u00eddicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teor\u00edas pol\u00edticas, jur\u00eddicas, filos\u00f3ficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de \u00e9stas hasta convertirlas en un sistema de dogmas\u2013 ejercen tambi\u00e9n su influencia sobre el curso de las luchas hist\u00f3ricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su\u00a0forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a trav\u00e9s de toda la muchedumbre infinita de casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabaz\u00f3n interna es tan remota o tan dif\u00edcil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), acaba siempre imponi\u00e9ndose como necesidad el movimiento econ\u00f3mico. De otro modo, aplicar la teor\u00eda a una \u00e9poca hist\u00f3rica cualquiera ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil que resolver una simple ecuaci\u00f3n de primer grado\u201d<\/i><span class=\"s1\">[I]<\/span><i>.<\/i><\/p>\n<p class=\"p2\">Reconocer la existencia de una base que determina los dem\u00e1s elementos del orden social no tiene nada que ver con mecanicismo o rigidez en el an\u00e1lisis, como lo se\u00f1alan los intelectuales de cala\u00f1a posmodernista. Ambas esferas (estructura y superestructura) se alimentan mutuamente y adquieren distintas formas dependiendo de la situaci\u00f3n de la lucha de clases. Pensemos en la estructura de una casa con sus bases y columnas, que suele ser lo primero en construirse. Luego se escogen los colores de las paredes, el estilo del techo, de las distintas estancias; es decir, puede haber diferentes maneras de acuerdo con los intereses y gustos de quienes la dise\u00f1an, pero sin columnas no hay casa.<\/p>\n<p class=\"p2\">La literatura no se escapa de esta din\u00e1mica. Como discurso, es decir como pr\u00e1ctica cultural que se vale del lenguaje, se ubica en el campo de las tensiones propias entre las clases donde la burgues\u00eda se vale de todos los recursos para imponer sus intereses. Existen distintas manifestaciones literarias, pero hay que ser ciegos para reconocer que las distintas instituciones que definen qu\u00e9 se lee como \u201cbuena literatura\u201d y qu\u00e9 no, est\u00e1n marcadas por los intereses de la clase dominante.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un ejemplo claro de esto lo observamos en la formaci\u00f3n del estado capitalista costarricense, cuando la clase dominante se vali\u00f3 de la educaci\u00f3n, la religi\u00f3n y tambi\u00e9n de la literatura para construir el discurso de la identidad nacional, que no era sino la identidad de la \u00e9lite cafetalera que se beneficiaba de los pr\u00e9stamos internacionales y la explotaci\u00f3n del campesinado para enriquecerse.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los textos de la generaci\u00f3n del Olimpo mostraban una relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre oligarcas y campesinos, lo que implicaba de que el modelo de explotaci\u00f3n cafetalero pod\u00eda llevar al progreso y a la estabilidad entre las clases. No por nada algunos escritores, como Manuel de Jes\u00fas Jim\u00e9nez (autor de cr\u00f3nicas como Las carreras de San Juan y familiar del futuro presidente Ricardo Jim\u00e9nez), pertenec\u00edan a la \u00e9lite pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p class=\"p2\">Continuando con el ejemplo pero en sentido opuesto, conforme la din\u00e1mica de explotaci\u00f3n se fue asentando en el pa\u00eds y la desigualdad empezaba a emerger de la superficie, hubo distintas obras que expresaban las tensiones sociales emergentes y le daban voz y protagonismo en sus personajes a las clases oprimidas. Jos\u00e9 Blas, personaje principal de la novela corta El Moto, de Joaqu\u00edn Garc\u00eda Monge, no era el \u201clabriego sencillo\u201d que celebra el himno nacional, sino un pobre campesino que tuvo que emigrar del campo a la ciudad.<\/p>\n<p class=\"p2\">Escritoras como Carmen Lyra, Luisa Gonz\u00e1lez o los textos de la generaci\u00f3n de los 40 (Carlos Luis Fallas, Fabi\u00e1n Dobles, Joaqu\u00edn Guti\u00e9rrez, Yolanda Oreamuno o Max Jim\u00e9nez) cuestionaba, cada uno a su manera esa identidad de clase construida desde las alturas del poder burgu\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"p2\">La literatura no \u201ctiene que\u201d reflejar la sociedad, ni \u201ctiene que\u201d ser comprometida o refugiarse en la evasi\u00f3n. No se trata de enfocar el problema en el \u201cdeber ser\u201d; sociedad es la que pare a los autores, es el caldo de cultivo para los temas literarios; hasta donde sabemos, sigue habiendo una clase dominante que impone y reproduce sus intereses de clase desde las diferentes instituciones que crea, entre ellas la cultura, dentro de la cual se encuentra la literatura. Hasta los cl\u00e1sicos de la ciencia ficci\u00f3n, que se podr\u00eda pensar como el g\u00e9nero m\u00e1s \u201casocial\u201d de todos, impregnan sus relatos de una feroz cr\u00edtica a la barbarie que supuestamente traer\u00eda el progreso capitalista.<\/p>\n<p class=\"p2\">Algo similar sucede con el rol del autor dentro de la sociedad. Este es un producto de las condiciones sociales, impregnado de ideolog\u00edas burguesas, y no forma parte de la clase obrera como tal. Pero como su texto surge y circula en la sociedad capitalista, leer un texto unilateralmente, a la luz de la ideolog\u00eda del autor, reduce sustancialmente su potencial como discurso cuestionador. Si nos gui\u00e1ramos por esto nos quedar\u00edamos con un n\u00famero muy reducido de autores que leer: los que pol\u00edticamente se han declarado marxistas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los bolcheviques, al frente del \u00fanico estado que por unos a\u00f1os nos demostr\u00f3 cient\u00edficamente que es posible vivir sin explotadores ni explotados, transformaron de ra\u00edz el rol de la literatura como parte de ese nuevo mundo.<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\"><b>Literatura y revoluci\u00f3n bolchevique<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">La historia de la literatura rusa bien podr\u00eda caracterizarse en tres momentos: el primero de ellos, propio del car\u00e1cter feudal de la sociedad. Una literatura con voces aferradas a la nostalgia campesina, con poetas y motivos literarios intr\u00ednsecamente ligados a los m\u00edstico religioso, y de sumisi\u00f3n en relaci\u00f3n al poder pol\u00edtico acumulado en el zar.<\/p>\n<p class=\"p2\">As\u00ed lo resum\u00eda Rosa Luxemburgo:<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cSiglos enteros, la Edad Media y parte de la Edad Moderna, hasta el \u00faltimo tercio del siglo XVIII, fueron en Rusia de oscura noche, calma de cementerio, barbarie. Ni lenguaje literario, ni revistas, ni centros de la vida literaria. La corriente del Renacimiento, que hab\u00eda ba\u00f1ado a tantos pa\u00edses de Europa y hecho florecer todo un jard\u00edn en la literatura universal; el estremecedor hurac\u00e1n de la Reforma; el soplo ardiente de la filosof\u00eda del siglo XVIII: nada de esto hab\u00eda rozado a Rusia.\u201d<span class=\"s1\">[II]<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">Un segundo momento lo observamos, siguiendo a la revolucionaria alemana, en el sacud\u00f3n que implicaron las revoluciones burguesas en Europa cuya brisa salpic\u00f3 el ambiente cultural ruso, el cual fue cambiando tanto en lo formal como en el desarrollo de sus motivos. El romanticismo, movimiento literario que buscaba incesantemente la originalidad, el rechazo al racionalismo y al mismo capitalismo voraz que se levantaba en el pa\u00eds, revolucion\u00f3 el panorama literario en Rusia. Su precursor fue Pushkin, a quien Lenin ten\u00eda en alta estima.<\/p>\n<p class=\"p2\">Este oleaje renovador traer\u00eda a escena distintas voces decimon\u00f3nicas como las de Turgeniev, Nicolai Gogol, o Leon Tolstoy\u00a0 y Fiodor Dostoievsky, todos ellos expresi\u00f3n de un cambio significativo en las bases de la sociedad rusa.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sus obras ten\u00edan distintos matices desafiantes, pero eran incapaces de trascender las condiciones sociales y pol\u00edticas de la Rusia zarista. Tariq Al\u00ed se\u00f1ala que \u201cPushkin apoy\u00f3, en 1825, el levantamiento decembrista que desafi\u00f3 la sucesi\u00f3n del zar Nicol\u00e1s I. Gogol satiriz\u00f3 la opresi\u00f3n de serfdom casi al mismo tiempo en que se retractaba. Turgeniev fue cr\u00edtico del zarismo pero discordaba intensamente con los nihilistas que promov\u00edan el terrorismo. El coqueteo de Dostoievsky con el anarco terrorismo se transform\u00f3 en una f\u00e9rrea oposici\u00f3n al mismo despu\u00e9s de un terrible asesinato en San Petersburgo\u201d<span class=\"s1\">[III]<\/span>.<\/p>\n<p class=\"p2\">La clase obrera ya tocaba la puerta, un poco retrasada , a su cita con la historia. Con las ense\u00f1anzas de las revoluciones burguesas en Europa, y principalmente de la comuna de Par\u00eds; con la experiencia pr\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n de 1905 que trajo la creaci\u00f3n de los soviets; con la revoluci\u00f3n de febrero de 1917 que derrib\u00f3 al zarismo. Finalmente, con la consolidaci\u00f3n del partido bolchevique como direcci\u00f3n revolucionaria se consum\u00f3 la \u00fanica revoluci\u00f3n obrera y socialista triunfante que dio el poder a la clase obrera y que servir\u00eda como palanca de la revoluci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los bolcheviques como dirigentes del primer estado ten\u00edan que hacerse cargo del atraso cultural y econ\u00f3mico del pa\u00eds, de las masas agotadas por la guerra, el hambre y el sufrimiento. Ten\u00edan que afinar su punter\u00eda contra asedio de las potencias imperialistas que esperaban reestablecer r\u00e1pidamente el orden burgu\u00e9s. En ese sentido, las prioridades era garantizar la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p class=\"p2\">Pero el hecho objetivo fue que la revoluci\u00f3n triunf\u00f3 de la mano de los trabajadores, y de la mano de los trabajadores que barrieron con las clases dominantes se pensaba recorrer el camino hacia la renovaci\u00f3n art\u00edstica. Por eso podemos ver en los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n bolchevique todo un laboratorio de ideas tanto pol\u00e9mico como fruct\u00edfero.<\/p>\n<p class=\"p2\">Una de las preocupaciones centrales fue crear las condiciones para que las y los trabajadores pudieran disfrutar de las grandes obras literarias rusas y derribar poco a poco la separaci\u00f3n entre trabajo manual y trabajo intelectual.<\/p>\n<p class=\"p2\">Se fundaron escuelas, se llev\u00f3 a cabo una extensa campa\u00f1a de alfabetizaci\u00f3n. Se nacionalizaron institutos, salas museos, la jornada laboral se redujo y as\u00ed los trabajadores podr\u00edan tener tiempo para acercarse y disfrutar de las obras.<\/p>\n<p class=\"p2\">A su vez, de forma rec\u00edproca se buscaba generar simpat\u00eda entre los artistas para sumarlos a la causa de la revoluci\u00f3n. Esto no es un problema menor, ya que en los primeros d\u00edas de la nueva rep\u00fablica sovi\u00e9tica muchos de ellos asumieron una postura hostil ante lo que estaba pasando, optaron por emigrar a otros pa\u00edses y desde ah\u00ed cuestionar \u201cel terror\u201d bolchevique.<\/p>\n<p class=\"p2\">Por eso, y por la actitud natural de defender libertades que durante tanto tiempo fueron negadas a los trabajadores bajo el zarismo, se promovi\u00f3 la organizaci\u00f3n de talleres, asociaciones y tendencias art\u00edsticas cuya base principal fue la libre expresi\u00f3n. La actitud de los bolcheviques fue completamente democr\u00e1tica porque apoy\u00f3 la creaci\u00f3n de cuantas tendencias art\u00edsticas surgieran, a pesar de que los diferentes grupos y asociaciones, como reflejan sus manifiestos y art\u00edculos, discordaban entre s\u00ed y planteaban serias cr\u00edticas a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\"><i>\u201cLa cr\u00edtica a la tradici\u00f3n art\u00edstica anterior, la discusi\u00f3n con las formas de institucionalizaci\u00f3n del arte, la experimentaci\u00f3n, el trabajo colectivo, la fusi\u00f3n de diversos g\u00e9neros art\u00edsticos y la manifestaci\u00f3n expl\u00edcita de sus postulados y objetivos en una proliferaci\u00f3n de manifiestos, son comunes a las manifestaciones vanguardistas del per\u00edodo. Aun cuando en muchos casos polarizadamente pretendieron decretar con efecto inmediato una fusi\u00f3n que solo pod\u00eda desarrollarse con un avance de la revoluci\u00f3n que asegurara a todos el tiempo de ocio para el desarrollo de sus capacidades y pusiera fin a la divisi\u00f3n entre trabajo manual e intelectual, dejaron sentada sin embargo all\u00ed una cr\u00edtica que fue a la ra\u00edz del estrecho lugar asignado al arte en el capitalismo<\/i><span class=\"s1\">[IV]<\/span><i>\u201d<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u00bfQu\u00e9 caracter\u00edstica ten\u00eda la nueva literatura, surgida de las entra\u00f1as de la revoluci\u00f3n? Emergi\u00f3 toda una serie de expresiones cobijadas bajo el manto de las vanguardias sovi\u00e9ticas: futurismo, formalismo, experimentalismo.\u00a0 El futurismo, cuyo iniciador fue el poeta Vladimir Maiakovsky, mir\u00f3 donde nunca lo hizo la \u201calta cultura rusa\u201d: se nutr\u00eda de lenguas y expresiones regionales, se alejaba de la sintaxis tradicional.<\/p>\n<p class=\"p2\">Trotsky, en su texto Literatura y revoluci\u00f3n, hablaba de los \u201ccompa\u00f1eros de viaje\u201d, escritores de la Rusia revolucionaria que, como forma de romper con la tradici\u00f3n, incorporaban los viejos medios de expresi\u00f3n a los nuevos temas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ante esto, el partido defendi\u00f3 siempre la libertad de investigaci\u00f3n y experimentaci\u00f3n, y jam\u00e1s busc\u00f3 imponer leyes oficiales para el arte y la literatura.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las visiones personales de Lenin, Trotsky y dem\u00e1s dirigentes de la revoluci\u00f3n solo eran eso, criterios personales. Nunca fue de su inter\u00e9s establecer como pol\u00edtica de estado sus gustos literarios, ni de censurar a los artistas cuyo arte no hable de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201c (\u2026)La postura pol\u00edtica (de los bolcheviques) es la m\u00e1xima independencia del arte, la aversi\u00f3n a cualquier tipo de injerencia pol\u00edtica en la creaci\u00f3n art\u00edstica y el respeto a las leyes propias del arte. Tengo pleno acuerdo con esa posici\u00f3n de Trotsky (\u2026) los procesos de creaci\u00f3n art\u00edstica y los objetivos del arte son distintos de los procesos y los objetivos de la ciencia pol\u00edtica\u201d<span class=\"s1\">[V]<\/span>.<\/p>\n<p class=\"p2\">Esta defensa de la libertad art\u00edstica se combinaba con una preocupaci\u00f3n incesante de los bolcheviques por ganar a los escritores, muchos de ellos constituidos como una \u00e9lite intelectual, para la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Finalmente, sobre esta concepci\u00f3n hay que hacer una importante acotaci\u00f3n. Como dijimos anteriormente, en tanto que la prioridad central era la defensa del Estado obrero ante las potencias imperialistas, se impon\u00eda el combate a cualquier elemento de propaganda (incluida la literatura) que atentara contra esa tarea de defensa de la revoluci\u00f3n y el estado obrero.<\/p>\n<p class=\"p2\">Muchos intelectuales ven en esto la marca irrefutable del autoritarismo y la doble moral bolchevique, que en el fondo estaban contra la libertad. Todo lo contrario: era la \u00fanica forma de defender la libre expresi\u00f3n de las asociaciones, talleres y corrientes est\u00e9ticas que surg\u00edan como manifestaci\u00f3n de lo nuevo. Era la \u00fanica forma en que el pueblo pod\u00eda liberarse del yugo de la explotaci\u00f3n capitalista y gozar del teatro y los cl\u00e1sicos de la literatura universal desconocidos para ellos. Era la \u00fanica manera de defender consecuentemente la libertad art\u00edstica del pueblo que reci\u00e9n se liberaba de sus cadenas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Lo que sucede es que desde nuestra visi\u00f3n marxista no existe un concepto de \u201clibertad\u201d como una norma fija. No se equivocaba Trotsky cuando dec\u00eda que \u201cLas normas \u2018universalmente v\u00e1lidas\u2019 de la moral se cargan, en realidad, con un contenido de clase, es decir, antag\u00f3nico\u201d. Libertad art\u00edstica y represi\u00f3n a la contrarrevoluci\u00f3n en todas sus formas como \u00fanica v\u00eda de preservar dichas libertades. Esa era la concepci\u00f3n de los bolcheviques que a base de asesinatos y falsificaci\u00f3n borr\u00f3 la burocratizaci\u00f3n estalinista.<\/p>\n<p class=\"p2\"><b>La literatura oficial y el estalinismo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">La revoluci\u00f3n rusa era el primer and\u00e9n de la revoluci\u00f3n mundial. Lenin siempre fue consciente de eso y esperaba que en los pa\u00edses avanzados de Europa la clase obrera siguiera el ejemplo de los bolcheviques y expropiaran al gran capital. Pero esto no sucedi\u00f3, y adem\u00e1s los valientes cuadros que hicieron la revoluci\u00f3n rusa murieron durante la guerra civil. Su lugar lo tomaron oportunistas ajenos a lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s de octubre de 1917, quienes despu\u00e9s de la muerte de Lenin y la consolidaci\u00f3n de Stalin al frente del estado obrero, liquidaron la direcci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p class=\"p2\">Con la burocratizaci\u00f3n vinieron las purgas, los juicios corruptos y el terror estalinista, que influy\u00f3 en todas las esferas de la vida, incluido el arte.<\/p>\n<p class=\"p2\">La separaci\u00f3n \u201cdial\u00e9ctica\u201d entre arte y pol\u00edtica, palabra de orden entre los bolcheviques, fue reemplazada por la injerencia del Estado en la pol\u00edtica art\u00edstica y las organizaciones literarias, la exigencia a producir obras de corte socialista y la persecuci\u00f3n a todo artista que contrariara estos designios.<\/p>\n<p class=\"p2\">Bajo el estalinismo surgi\u00f3 una corriente denominada realismo socialista, defensor de un arte que retratara la realidad sin artificios; es decir, una afrenta contra cualquier af\u00e1n experimentador. La Asociaci\u00f3n Rusa de Escritores Proletarios (RAPP) fue un agente fundamental en este proceso, tomando el rol de \u201ccura y barbero\u201d de la producci\u00f3n literaria. Adem\u00e1s, consideraban que la literatura deb\u00eda estar al servicio del Estado y como herramienta de propaganda. Cualquier artista que transgrediera estas bases era considerado contrarrevolucionario, reprimido y dependiendo de su alcance entre las masas, asesinado.<\/p>\n<p class=\"p2\">Trotsky pintaba un panorama desolador para el artista en general, a quien la GPU pisaba los talones.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cNo es posible contemplar sin repulsi\u00f3n f\u00edsica mezclada con horror la reproducci\u00f3n de cuadros y esculturas sovi\u00e9ticas en los cuales empleados sovi\u00e9ticos armados de pincel, bajo la vigilancia de funcionarios armados de m\u00e1users, glorifican a los jefes \u2018grandes\u2019 y \u2018geniales\u2019, privados\u00a0en verdad de la menor chispa de genio y grandeza\u201d<span class=\"s1\">[VI]<\/span>.<\/p>\n<p class=\"p2\">En 1932, el Comit\u00e9 Central del partido bolchevique emiti\u00f3 un decreto donde se se\u00f1alan \u201celementos extra\u00f1os\u201d en la literatura revolucionaria. Resalta el esfuerzo del gobierno por arraigar el \u201carte proletario\u201d, pero como los escritores no contribu\u00edan con las tareas pol\u00edticas que se esperaba de ellos, da el golpe de gracia a los agrupamientos previos, y conforma una \u00fanica Uni\u00f3n de Escritores. Esta l\u00ednea se impondr\u00eda tiempo despu\u00e9s a toda la III\u00a0 internacional para oficializar definitivamente la censura contra much\u00edsimos artistas en todo el mundo. En nombre del arte. En nombre de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">El arte de la Rusia estalinista se cubr\u00eda con el manto negro del culto a la personalidad, de la monoton\u00eda y el matonismo contra aquel que desafiara con su creatividad la pol\u00edtica cultural oficial. Las condiciones sociales de producci\u00f3n literaria bajo la \u00e9gida de Stalin experiment\u00f3 un retroceso a las condiciones de la Rusia zarista. \u201c<i>El partido revolucionario no puede ciertamente proponerse como tarea dirigir el arte. Semejante pretensi\u00f3n s\u00f3lo puede venir del esp\u00edritu de desvariados\u00a0<\/i><i>por la omnipotencia, como la burocracia de Mosc\u00fa. El arte y la ciencia no s\u00f3lo no piden \u00f3rdenes como, por su propia esencia, no las toleran\u201d, <\/i>remach\u00f3 Trotsky<i>.<\/i><\/p>\n<p class=\"p2\">Hoy en d\u00eda las corrientes literarias con alg\u00fan dejo de estalinismo defienden la necesidad de un arte comprometido, y hablan de una cultura, de una literatura revolucionaria. Cec\u00edlia Toledo, polemizando con esta postura de \u201carte proletario\u201d, aporta una posici\u00f3n contraria.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cNo interesa al proletariado y a sus compa\u00f1eros de viaje la creaci\u00f3n de una\u201ccultura proletaria\u201d \u2013\u00a0 ya de por s\u00ed imposible\u2013 o un teatro en el cual los trabajadores se vean retratados. Tal teatro no podr\u00eda dejar de ser hecho a imagen y semejanza de la burgues\u00eda, de aquello que el sistema burgu\u00e9s nos ense\u00f1\u00f3 y nos puso a disposici\u00f3n para hacer arte. Se trata, m\u00e1s bien, de combatir la sociedad de clases, de combatirse a s\u00ed mismo como clase proletaria, lo que har\u00e1 combatiendo a la clase burguesa en tanto tal. Los trabajadores no tienen nada para ofrecer al p\u00fablico a no ser la denuncia sobre los males del capitalismo y, cuando fuera posible, alertar sobre la necesidad de derrumbar este sistema. A los trabajadores no les fue dado el derecho de aprender a hacer arte, a no ser copiar, reproducir el arte de la burgues\u00eda\u201d<span class=\"s1\">[VII]<\/span>.<\/p>\n<p class=\"p2\">Esta concepci\u00f3n que se\u00f1ala Toledo cuestiona la visi\u00f3n del realismo socialista, hermana menor de la teor\u00eda del socialismo en un solo pa\u00eds. Es una utop\u00eda reaccionaria creer que los burgueses caer\u00e1n rendidos a los pies del realismo socialista y abandonen sus preferencias est\u00e9ticas. No es posible hablar de una literatura revolucionaria o proletaria en los marcos del capitalismo; es m\u00e1s, nuestra aspiraci\u00f3n como marxistas no es que haya una literatura de la clase obrera, porque nuestro fin \u00faltimo es construir una sociedad sin explotaci\u00f3n, es decir, sin clases. Es imposible saber qu\u00e9 forma tomar\u00e1 la literatura en la sociedad comunista que luchamos por construir.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sin ser \u201cliteratura revolucionaria\u201d, ni sus autores identificarse como de izquierda, mucha de la literatura latinoamericana actual es un amplio mural de voces que desconstruyen los discursos dominantes y que dan protagonismo a personajes sexualmente diversos, a j\u00f3venes precarizados, a mujeres oprimidas por el patriarcado. Narran la injusticia capitalista y reescriben la historia oficial, sugiriendo en el lector nuevas realidades en lucha contra el estado de cosas imperante.<\/p>\n<p class=\"p2\">Juzgar la calidad de las obras literarias con base en su compromiso pol\u00edtico o por su inter\u00e9s en retratar la \u201cesencia del pueblo\u201d no tiene nada que ver con lo que sucedi\u00f3 en los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n, donde aflor\u00f3 la coexistencia de temas y voces contrarias entre s\u00ed, producto de distintas visiones de mundo. La misi\u00f3n del partido de Lenin era garantizar las libertades democr\u00e1ticas, la defensa de la revoluci\u00f3n y la construcci\u00f3n del socialismo a nivel mundial.<\/p>\n<p class=\"p2\"><b>A modo de conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"p2\">A pesar de la degeneraci\u00f3n estalinista, el legado de los bolcheviques en el terreno literario sigui\u00f3 dando frutos. Testimonio de eso fue el Manifiesto por un arte revolucionario independiente, escrito a dos manos entre Andr\u00e9 Bret\u00f3n y Le\u00f3n Trotsky, el cual influy\u00f3 en miles de artistas a nivel mundial y fue uno de los textos emblem\u00e1ticos de las vanguardias art\u00edsticas en todo el mundo.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cEl arte no puede someterse sin decaer a ninguna directiva externa y llenar d\u00f3cilmente los marcos que algunos creen poder imponerle con fines pragm\u00e1ticos extremadamente cortos. Vale m\u00e1s confiar en el don de prefiguraci\u00f3n que constituye el patrimonio de todo artista aut\u00e9ntico, que implica un comienzo de superaci\u00f3n (virtual) de las m\u00e1s graves contradicciones de su \u00e9poca y orienta el pensamiento de sus contempor\u00e1neos hacia la urgencia de la instauraci\u00f3n de un orden nuevo<span class=\"s1\">[VIII]<\/span>\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">A 100 a\u00f1os de la revoluci\u00f3n rusa, Bret\u00f3n y Trotsky nos recuerdan que la literatura es hija de su tiempo; en ese sentido, los problemas estructurales que dieron pie a que la clase trabajadora tomara el poder siguen intactos. Las luchas, guerras y revoluciones demuestran la necesidad de construir y el derecho a so\u00f1ar con un mundo sin opresi\u00f3n ni explotaci\u00f3n, como lo hicieron los bolcheviques de la mano de millones de obreros y campesinos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Como no solo de pol\u00edtica vive el hombre, no est\u00e1 de m\u00e1s voltear la mirada hacia la enorme transformaci\u00f3n que vivi\u00f3 la literatura rusa y, por qu\u00e9 no, mundial, entre 1917 y 1924.\u00a0 La difusi\u00f3n de obras cl\u00e1sicas entre el pueblo, el encuentro entre viejas y nuevas escuelas ideas en torno al arte, as\u00ed como las obras surgidas en ese periodo, solo fueron posible gracias a las condiciones de libertad art\u00edstica propia del periodo.<\/p>\n<p class=\"p2\">De igual forma, la suerte que corri\u00f3 Rusia bajo el yugo estalinista nos recuerda que someter la literatura a la camisa de fuerza del control y la censura solo puede traer la pobreza est\u00e9tica propia de un arte imposibilitado de expresar con total libertad los conflictos humanos que se viven en una sociedad de clases.<\/p>\n<p class=\"p2\">La revoluci\u00f3n de octubre influy\u00f3 de distintas maneras en la literatura de la primera mitad del siglo XX. Las corrientes vanguardistas a nivel mundial (que comprendieron obras como las de Bret\u00f3n, Huidobro, C\u00e9sar Vallejo, los futuristas, entre otros), los poetas espa\u00f1oles que participaron de la lucha contra el franquismo e incluso los mismos escritores de la generaci\u00f3n comprometida en Costa Rica se dejaron iluminar gustosos por el faro de la renovaci\u00f3n est\u00e9tica y el cuestionamiento al sistema capitalista que tanto brill\u00f3 durante los a\u00f1os de Lenin y Trotsky.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u2014\u2014\u2013<\/p>\n<p class=\"p3\">[I]<span class=\"s2\"> F. Engels Carta a Konrad Schmidt, tomado de <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/cartas\/e27-x-90.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"s1\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/cartas\/e27-x-90.htm<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">[II]<\/span> Luxemburgo, Rosa. Escritos sobre literatura. Madrid; Editorial Ant\u00eddoto.<\/p>\n<p class=\"p3\">[III]<span class=\"s2\"> <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2017\/mar\/25\/lenin-love-literature-russian-revolution-soviet-union-goethe\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"s1\">https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2017\/mar\/25\/lenin-love-literature-russian-revolution-soviet-union-goethe<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p3\">[IV]<span class=\"s2\"> <a href=\"https:\/\/elrepertorio.wordpress.com\/2014\/11\/07\/el-asombro-cotidiano-literatura-y-revolucion-rusa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"s1\">https:\/\/elrepertorio.wordpress.com\/2014\/11\/07\/el-asombro-cotidiano-literatura-y-revolucion-rusa\/<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">[V]<\/span> Toledo C.. Acerca de las posiciones de Trotksy. En Marxismo vivo.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">[VI]<\/span> Trotksy, Le\u00f3n. Literatura y revoluci\u00f3n. Madrid: Juan Pablos.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">[VII]<\/span> Toledo, C. Pol\u00e9mica sobre arte proletario. En Marxismo vivo.<\/p>\n<p class=\"p4\">[VIII]<span class=\"s2\"> <a href=\"https:\/\/www.aporrea.org\/ideologia\/a214701.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"s1\">https:\/\/www.aporrea.org\/ideologia\/a214701.html<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><a href=\"http:\/\/socialismohoy.com\/tag\/literatura-y-revolucion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Literatura y Revoluci\u00f3n<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La frialdad, la dureza, el didacticismo exagerado\u00a0los dejamos para los cursos de marxismo, los documentos pol\u00edticos, los manifiestos\u00a0y proclamas del movimiento. Los trabajadores van al teatro para encontrar otro lenguaje, otra expresividad, que hable no s\u00f3lo a su cerebro, a su raz\u00f3n y a su conciencia, sino tambi\u00e9n a su sensibilidad en cuanto hombres y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":44156,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794],"tags":[10666,10667,6332,10669,10668],"class_list":["post-44155","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","tag-cecilia-toledo-arte-proletario","tag-estalinismo-y-cultura","tag-literatura-y-revolucion","tag-marxismo-literatura-sociedad","tag-trotskismo-y-cultura"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Prawda.16.3.1917.png?fit=771%2C600&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Prawda.16.3.1917.png?fit=771%2C600&ssl=1","categories_names":["TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44155"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49295,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44155\/revisions\/49295"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44156"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}