{"id":43213,"date":"2017-04-26T12:46:08","date_gmt":"2017-04-26T14:46:08","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=43213"},"modified":"2017-04-26T12:46:49","modified_gmt":"2017-04-26T14:46:49","slug":"lenin-sobre-las-huelgas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/lenin-sobre-las-huelgas\/","title":{"rendered":"Lenin: Sobre las huelgas"},"content":{"rendered":"<p><em>En los \u00faltimos a\u00f1os, las huelgas obreras son extraordinariamente frecuentes en Rusia. No existe ni una sola provincia industrial donde no haya habido varias huelgas. En cuanto a las grandes ciudades, las huelgas no cesan. Se comprende, pues, que los obreros conscientes y los socialistas se planteen cada vez m\u00e1s a menudo la cuesti\u00f3n del significado de las huelgas, de los modos de llevarlas a cabo y de las tareas que los socialistas se proponen al participar en ellas.<\/em><br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>Queremos intentar hacer una exposici\u00f3n de algunas de nuestras consideraciones sobre estos problemas. En el primer art\u00edculo pensamos hablar del significado de las huelgas en el movimiento obrero en general; en el segundo, de las leyes rusas contra las huelgas, y en el tercero, de c\u00f3mo se han desenvuelto y se desenvuelven las huelgas en Rusia y cu\u00e1l debe ser la actitud de los obreros conscientes ante ellas.<\/p>\n<p>En primer t\u00e9rmino, es preciso ver c\u00f3mo se explica el nacimiento y difusi\u00f3n de las huelgas. Quien recuerde todos los casos de huelgas conocidos por su propia experiencia, por los relatos de otros o a trav\u00e9s de los peri\u00f3dicos, ver\u00e1 enseguida que las huelgas surgen y se extienden all\u00ed donde aparecen y se extienden las grandes f\u00e1bricas. De las f\u00e1bricas m\u00e1s importantes, en las que trabajan centenares (y a veces miles) de obreros, apenas si se encontrar\u00e1 alguna donde no haya habido huelgas. Cuando en Rusia eran pocas las grandes f\u00e1bricas, escaseaban las huelgas, pero desde que aquellas crecen con rapidez, tanto en las antiguas localidades fabriles como en las nuevas ciudades y pueblos industriales, las huelgas son cada vez m\u00e1s frecuentes.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la gran producci\u00f3n fabril conduce siempre a las huelgas? Ello se debe a que el capitalismo lleva necesariamente a la lucha de los obreros contra los patronos, y cuando la producci\u00f3n se transforma en una producci\u00f3n hecha en gran escala esa lucha se convierte necesariamente en lucha huelgu\u00edstica. Aclaremos esto.<\/p>\n<p>Se denomina capitalismo a la organizaci\u00f3n de la sociedad en la que la tierra, las f\u00e1bricas, los instrumentos de producci\u00f3n etc., pertenecen a un peque\u00f1o n\u00famero de terratenientes y capitalistas, mientras la masa del pueblo no posee ninguna o casi ninguna propiedad y debe, por lo mismo, alquilar su fuerza de trabajo. Los terratenientes y los fabricantes contratan a los obreros, les obligan a producir tales o cuales art\u00edculos, que ellos venden en el mercado. Los patronos abonan a los obreros \u00fanicamente el salario imprescindible para que estos y sus familiares puedan bien que mal subsistir y todo lo que el obrero rinde por encima de esa cantidad de productos necesaria para su mantenimiento se lo embolsa el patrono; esto constituye su ganancia. Por tanto, en la econom\u00eda capitalista, la masa del pueblo trabaja a jornal para otros, no trabaja para s\u00ed, sino para los patronos, y lo hace por un salario. Se comprende que los patronos traten siempre de reducir el salario: cuanto menos entreguen a los obreros, m\u00e1s ganancia les queda. En cambio, los obreros tratan de recibir el mayor salario posible, para sostener a su familia con una alimentaci\u00f3n abundante y sana, vivir en una buena casa y no vestirse como pordioseros, sino como se viste todo el mundo. Por tanto, entre patronos y obreros se libra una lucha constante por el salario: el patrono tiene libertad para contratar el obrero que le venga en gana, por lo que busca el m\u00e1s barato. El obrero tiene libertad para alquilarse al patrono que quiera, y busca el m\u00e1s caro, el que m\u00e1s pague. Trabaje el obrero en el campo o en la ciudad, alquile sus brazos a un terrateniente, a un trabajador rico, a un contratista o a un fabricante, siempre regatea con el patrono, luchando contra \u00e9l por el salario.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpuede el obrero, por s\u00ed solo, sostener esta lucha? Cada vez es mayor el n\u00famero de obreros: los campesinos se arruinan y huyen de las aldeas a las ciudades y a las f\u00e1bricas. Los terratenientes y los fabricantes introducen m\u00e1quinas, que dejan sin trabajo a los obreros. Las ciudades aumenta sin cesar el n\u00famero de desempleados, y en las aldeas, el de gente reducida a la miseria; la existencia de un pueblo hambriento hace que bajen m\u00e1s y m\u00e1s los salarios. Al obrero le es imposible luchar \u00e9l solo contra el patrono. Si el obrero exige mejor salario o no acepta la rebaja del mismo, el patrono contestar\u00e1: Vete a otra parte, son muchos los hambrientos que esperan a la puerta de la f\u00e1brica y se ver\u00e1n contentos de trabajar aunque sea por un salario bajo.<\/p>\n<p>Cuando la ruina del pueblo llega a tal grado que en las ciudades y en los pueblos hay siempre masas de desempleados, cuando los patronos amasan enormes fortunas y los peque\u00f1os propietarios son desplazados por los millonarios, entonces el obrero aislado se transforma en un hombre absolutamente desvalido frente al capitalista. El capitalista obtiene la posibilidad de aplastar por completo al obrero, de condenarle a muerte en un trabajo de forzados, y no s\u00f3lo a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a su mujer y a sus hijos. En efecto, ved las industrias en las que los obreros no han conseguido aun estar amparados por la ley y no pueden ofrecer resistencia a los capitalistas y comprobar\u00e9is que la jornada es incre\u00edblemente larga, hasta de 17 y 19 horas, que criaturas de cinco o seis a\u00f1os ejecuta un trabajo extenuador y que los obreros padecen hambre constantemente, condenados a una muerte lenta. Un ejemplo es el de los obreros que trabajan a domicilio para los capitalistas; \u00a1pero cada obrero recordar\u00e1 otros muchos ejemplos! Ni siquiera bajo la esclavitud y el r\u00e9gimen de servidumbre existi\u00f3 jam\u00e1s una opresi\u00f3n tan tremenda del pueblo trabajador como la que sufren los obreros cuando no pueden oponer resistencia a los capitalistas ni conquistar leyes que limiten la arbitrariedad patronal.<\/p>\n<p>Pues bien, para no permitir verse reducidos a esta situaci\u00f3n tan extremada, los obreros inician la lucha m\u00e1s porfiada. Viendo que cada uno de ellos es pos s\u00ed solo impotente en absoluto y vive bajo la amenaza de perecer bajo el yugo del capital, los obreros empiezan a alzarse juntos contra sus patronos. Dan comienzo las huelgas obreras. Al principio es frecuente que los obreros no tengan ni siquiera una idea clara de lo que tratan de conseguir, no comprenden por qu\u00e9 act\u00faan as\u00ed: simplemente rompen las m\u00e1quinas y destruyen las f\u00e1bricas. Lo \u00fanico que desean es dar a conocer a los patronos su indignaci\u00f3n, prueban sus fuerzas mancomunadas para salir de una situaci\u00f3n insoportable, sin saber por qu\u00e9 su situaci\u00f3n es tan desesperada y cu\u00e1les deben ser sus aspiraciones.<\/p>\n<p>En todos los pa\u00edses, la indignaci\u00f3n de los obreros comenz\u00f3 con disturbios aislados, con motines, como los llaman en nuestro pa\u00eds la polic\u00eda y los patronos. En todos los pa\u00edses, estos disturbios dieron lugar, de un lado, a huelgas m\u00e1s o menos pac\u00edficas y, de otro, a un lucha multifac\u00e9tica de la clase obrera por su emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el significado de las huelgas (o paros) en la lucha de la clase obrera? Para responder a esta pregunta debemos reparar primero con m\u00e1s detalle en las huelgas. Si el salario del obrero se determina -como hemos explicado- por un convenio entre el patrono y el obrero, y si cada obrero por separado es en todo sentido impotente, resulta claro que los obreros deben necesariamente defender juntos sus reivindicaciones, recurrir a las huelgas para impedir que los patronos rebajen el salario o para lograr un salario m\u00e1s alto. Y, en efecto, no existe pa\u00eds capitalista alguno en el que no estallen huelgas obreras. En todos los pa\u00edses europeos y en Am\u00e9rica, los obreros se sienten impotentes cuando act\u00faan individual mente; s\u00f3lo pueden oponer resistencia a los patronos si est\u00e1n unidos, bien declar\u00e1ndose en huelga, bien amenazando con \u00e9sta. Y cuanto m\u00e1s se desarrolla el capitalismo, cuanto m\u00e1s se multiplican las grandes f\u00e1bricas, cuanto m\u00e1s son desplazados los peque\u00f1os capitalistas por los grandes, tanto m\u00e1s imperiosa es la necesidad de una resistencia conjunta de los obreros, porque se agrava la desocupaci\u00f3n, tanto m\u00e1s se agudiza la competencia entre los capitalistas, que tratan de producir las mercanc\u00edas lo m\u00e1s baratas posible (para lo cual es preciso pagar a los obreros lo menos posible), y tanto m\u00e1s se acent\u00faan las oscilaciones de la industria y las crisis<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Cuando la industria prospera, los fabricantes obtienen grandes beneficios y no piensan en compartirlos con los obreros; pero durante las crisis tratan de cargar las p\u00e9rdidas sobre los obreros. La necesidad de las huelgas en la sociedad capitalista est\u00e1 tan reconocida por todos en los pa\u00edses europeos que all\u00ed la ley no las proh\u00edbe; s\u00f3lo en Rusia siguen vigentes las b\u00e1rbaras leyes contra las huelgas (de estas leyes y de su aplicaci\u00f3n hablaremos en otro momento).<\/p>\n<p>Pero las huelgas, que son determinadas por la naturaleza misma de la sociedad capitalista, significan el comienzo de la lucha de la clase obrera contra esa estructura de la sociedad. Cuando con los potentados capitalistas se enfrentan obreros despose\u00eddos que act\u00faan individualmente, ello equivale a la total esclavizaci\u00f3n de los obreros. Pero cuando estos obreros despose\u00eddos se unen, la cosa cambia. No hay riquezas que puedan reportar provecho a los capitalistas, si \u00e9stos no encuentran obreros dispuestos a trabajar con los instrumentos y los materiales de los capitalistas, y a producir nuevas riquezas. Cuando los obreros se enfrentan individualmente con los patronos, siguen siendo verdaderos esclavos que trabajan siempre para un extra\u00f1o por un pedazo de pan, como asalariados siempre sumisos y silenciosos. Pero cuando proclaman juntos sus reivindicaciones y se niegan a someterse a quien tiene bien repleta la bolsa, entonces dejan de ser esclavos, se convierten en hombres y comienzan a exigir que su trabajo no s\u00f3lo sirva para enriquecer a un pu\u00f1ado de par\u00e1sitos, sino que permita a los trabajadores vivir como seres humanos. Los esclavos empiezan a presentar la reivindicaci\u00f3n de convertirse en due\u00f1os: trabajar y vivir no como quieran los terratenientes y los capitalistas, sino como quieran los propios trabajadores. Las huelgas infunden siempre tanto espanto a los capitalistas precisamente porque comienzan a hacer vacilar su dominio. \u201cTodas las ruedas se detienen, si as\u00ed lo quiere tu brazo vigoroso\u201d, dice sobre la clase obrera una canci\u00f3n de los obreros alemanes. En efecto: las f\u00e1bricas., las fincas de los terratenientes, las m\u00e1quinas, los ferrocarriles, etc., etc., son, por decirlo as\u00ed, ruedas de un enorme mecanismo: este mecanismo extrae distintos productos, los elabora, los distribuye adonde es menester. Todo este mecanismo lo mueve el obrero, que cultiva la tierra, extrae el mineral, elabora las mercanc\u00edas en las f\u00e1bricas, construye casas, talleres y l\u00edneas f\u00e9rreas. Cuando los obreros se niegan a trabajar, todo este mecanismo amenaza con paralizarse. Cada huelga recuerda a los capitalistas que los verdaderos due\u00f1os no son ellos, sino los obreros, que proclaman con creciente fuerza sus derechos.<\/p>\n<p>Cada huelga recuerda a los obreros que su situaci\u00f3n no es desesperada y que no est\u00e1n solos. V\u00e9ase qu\u00e9 enorme influencia ejerce una huelga tanto sobre los huelguistas como sobre los obreros de las f\u00e1bricas vecinas o pr\u00f3ximas, o de las f\u00e1bricas de la misma rama industrial. En tiempos normales, pac\u00edficos, el obrero arrastra en silencio su carga, no discute con el patrono ni reflexiona sobre su situaci\u00f3n. Durante una huelga, proclama en voz alta sus reivindicaciones, recuerda a los patronos todos los atropellos de que ha sido v\u00edctima, proclama sus derechos, no piensa en s\u00ed solo ni en su salario exclusivamente, sino que piensa tambi\u00e9n en todos sus compa\u00f1eros, que han abandonado el trabajo junto con \u00e9l y que defienden la causa obrera sin temor a las privaciones. Toda huelga acarrea al obrero gran n\u00famero de privaciones, terribles privaciones que s\u00f3lo pueden compararse con las calamidades de la guerra: hambre en la familia, p\u00e9rdida del salario, a menudo detenciones, expulsi\u00f3n de la ciudad donde se ha acostumbrado a vivir y trabajar. Y a pesar de todas estas calamidades, los obreros desprecian a quienes abandonan a sus compa\u00f1eros y entran en componendas con el patrono. A pesar de las calamidades de la huelga, los obreros de las f\u00e1bricas vecinas sienten entusiasmo siempre cuando ven que sus compa\u00f1eros han iniciado la lucha. \u201cLos hombres que resisten tales calamidades para quebrar la oposici\u00f3n de un solo burgu\u00e9s sabr\u00e1n quebrar tambi\u00e9n la fuerza de toda la burgues\u00eda\u201d, dec\u00eda un gran maestro del socialismo, Engels, hablando de las huelgas de los obreros ingleses. Con frecuencia, basta que se declare en huelga una f\u00e1brica para que inmediatamente comience una serie de huelgas en otras muchas f\u00e1bricas. \u00a1Tan grande es la influencia moral de las huelgas, tan contagiosa es la influencia que sobre los obreros ejerce el ver a sus compa\u00f1eros que, aunque s\u00f3lo sea temporalmente, se convierten de esclavos en personas con los mismos derechos que los ricos! Toda huelga infunde con enorme fuerza, a los obreros, la idea del socialismo: la idea de la lucha de toda la clase obrera por su emancipaci\u00f3n del yugo del capital. Es muy frecuente que, antes de una gran huelga, los obreros de una f\u00e1brica o de una industria o una ciudad cualquiera no conozcan casi el socialismo ni piensen en \u00e9l, pero que despu\u00e9s de la huelga se extiendan cada vez m\u00e1s entre ellos los c\u00edrculos y las asociaciones, y sean m\u00e1s y m\u00e1s los obreros que se hacen socialistas.<\/p>\n<p>La huelga ense\u00f1a a los obreros a adquirir conciencia de su propia fuerza y de la de los patronos; les ense\u00f1a a pensar no s\u00f3lo en su patrono y en sus compa\u00f1eros m\u00e1s pr\u00f3ximos, sino en todos los patronos, en toda la clase de los capitalistas y en toda la clase de los obreros. Cuando un fabricante, que ha amasado millones a costa del trabajo de varias generaciones de obreros, rechaza el m\u00e1s modesto aumento del salario e incluso intenta reducirlo todav\u00eda m\u00e1s y, si los obreros ofrecen resistencia, pone en el arroyo a miles de familias hambrientas, entonces resulta claro para los obreros que toda la clase de los capitalistas es enemiga de toda la clase de los obreros, y que los obreros pueden confiar s\u00f3lo en s\u00ed mismos y en su uni\u00f3n. Ocurre muy a menudo que un fabricante trata de enga\u00f1ar a todo trance a los obreros, de present\u00e1rseles como su bienhechor, de encubrir la explotaci\u00f3n de sus obreros con una d\u00e1diva cualquiera, con promesas falaces. Cada huelga destruye siempre de un golpe todo este enga\u00f1o, mostrando a los obreros que su \u201cbienhechor\u201d es un lobo con piel de cordero.<\/p>\n<p>Pero la huelga abre los ojos a los obreros, no s\u00f3lo en lo que se refiere a los capitalistas, sino tambi\u00e9n en lo que respecta al Gobierno y a las leyes. Del mismo modo que los patronos quieren hacerse pasar por bienhechores de los obreros, los funcionarios y sus lacayos se empe\u00f1an en convencer a los obreros de que el zar y su Gobierno se preocupan de los patronos y de los obreros por igual, con esp\u00edritu de justicia. El obrero no conoce las leyes ni se codea con los funcionarios, y menos a\u00fan con los altos, por lo que frecuentemente da cr\u00e9dito a todo esto. Pero estalla una huelga, se presentan en la f\u00e1brica el fiscal, el inspector de trabajo, la polic\u00eda y a menudo las tropas, y entonces los obreros se enteran de que han violado la ley: \u00a1la ley permite a los fabricantes reunirse y discutir abiertamente c\u00f3mo reducir el salario de los obreros, mientras que \u00e9stos son tildados de delincuentes por tratar de ponerse de acuerdo! Desahucian a los obreros de sus viviendas, la polic\u00eda cierra las tiendas en que podr\u00edan adquirir comestibles a cr\u00e9dito y se trata de azuzar a los soldados contra los obreros, incluso cuando \u00e9stos mantienen una actitud serena y pac\u00edfica. Se llega a dar a los soldados la orden de abrir fuego contra los obreros, y cuando matan a trabaja dores inermes, disparando contra ellos por la espalda, el propio zar manifiesta su gratitud a las tropas (as\u00ed lo hizo con los soldados que en 1895 asesinaron a huelguistas de Yaroslavl). A todo obrero se le hace claro que el Gobierno zarista es su enemigo jurado, que defiende a los capitalistas y maniata a los obreros. Comienza a comprender que las leyes se dictan en beneficio exclusivo de los ricos, que tambi\u00e9n los funcionarios defienden los intereses de los ricos, que al pueblo trabajador se le amordaza y no se le permite expresar sus necesidades, y que la clase obrera debe necesariamente luchar por el derecho de huelga, de publicar peri\u00f3dicos obreros y de participar en una asamblea representativa popular, encargada de promulgar las leyes y de velar por su cumplimiento. A su vez, el Gobierno comprende muy bien que las huelgas abren los ojos a los obreros, y por ese motivo les tiene tanto miedo y se esfuerza a todo trance por sofocarlas lo antes posible. Un ministro alem\u00e1n del Interior, que adquiri\u00f3 particular fama por su enconada persecuci\u00f3n de los socialistas y los obreros conscientes, declar\u00f3 no sin motivo, en una ocasi\u00f3n, ante los representantes del pueblo: \u201cTras cada huelga asoma la hidra (monstruo) de la revoluci\u00f3n\u201d. Con cada huelga crece y se desarrolla en los obreros la conciencia de que el Gobierno es su enemigo y de que la clase obrera debe prepararse para luchar contra \u00e9l, por los derechos del pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, las huelgas habit\u00faan a los obreros a unirse, les hacen ver que s\u00f3lo en com\u00fan pueden sostener la lucha contra los capitalistas, les habit\u00faan a pensar en la lucha de toda la clase obrera contra toda la clase de los fabricantes y contra el Gobierno autocr\u00e1tico y polic\u00edaco. Por eso los socialistas llaman a las huelgas \u201cescuela de guerra\u201d, escuela en la que los obreros aprenden a librar la guerra contra sus enemigos, por la emancipaci\u00f3n de todo el pueblo, de todos los trabajadores, del yugo de los funcionarios y del yugo del capital.<\/p>\n<p>Pero la \u201cescuela de guerra\u201d no es a\u00fan la propia guerra. Cuando alcanzan gran difusi\u00f3n las huelgas, algunos obreros (y algunos socialistas) comienzan a pensar que la clase obrera puede limitarse a las huelgas y a las cajas o sociedades de resistencia, que tan s\u00f3lo con las huelgas la clase obrera puede conseguir una gran mejora de su situaci\u00f3n e incluso su propia emancipaci\u00f3n. Viendo la fuerza que representan la uni\u00f3n de los obreros y hasta sus peque\u00f1as huelgas, algunos piensan que a los obreros les basta declarar la huelga general en todo el pa\u00eds para conseguir de los capitalistas y del gobierno todo lo que quieran. Esta opini\u00f3n la expresaron tambi\u00e9n los obreros de otros pa\u00edses cuando el movimiento obrero estaba en su etapa inicial y los obreros ten\u00edan a\u00fan muy poca experiencia. <em>Pero esta opini\u00f3n es err\u00f3nea<\/em>. La huelgas son uno de los medios de lucha de la clase obrera por su emancipaci\u00f3n, pero no el \u00fanico, y si los obreros no prestan atenci\u00f3n a otros medios de lucha, con ello demoran el desarrollo y los \u00e9xitos de la clase obrera.<\/p>\n<p>En efecto, para que las huelgas tengan \u00e9xito son necesarias las cajas de resistencia, a fin de mantener a los obreros mientras dure el conflicto. Los obreros (ordinariamente los de cada industria, cada oficio o cada taller) organizan estas cajas en todos los pa\u00edses, pero en Rusia esto es sumamente dif\u00edcil, porque la polic\u00eda las persigue, se apodera del dinero y detiene a los obreros. Naturalmente, los obreros saben resguardarse de la polic\u00eda; naturalmente, la organizaci\u00f3n de estas cajas es \u00fatil, y nosotros no queremos disuadir a los obreros de que se ocupen de esto. Pero no se debe confiar en que, estando prohibidas por la ley, las cajas obreras puedan contar con muchos miembros; y siendo escaso el n\u00famero de cotizantes, dichas cajas no reportar\u00e1n gran utilidad. Adem\u00e1s, hasta en los pa\u00edses en que existen libremente las asociaciones obreras, y en los que son muy fuertes las cajas, hasta en ellos la clase obrera de ning\u00fan modo puede limitarse en su lucha a las huelgas. Bastan con que sobrevengan dificultades en la industria (una crisis, como la que, por ejemplo, se acerca en toda Rusia), para que los patronos provoquen incluso premeditadamente huelgas, porque a veces les conviene suspender temporalmente el trabajo, les trae cuenta que las cajas obreras agoten sus fondos. De ah\u00ed que los obreros no pueden de ning\u00fan modo circunscribirse a las huelgas y a las sociedades de resistencia. En segundo lugar, las huelgas s\u00f3lo son victoriosas donde los obreros poseen ya bastante conciencia, donde saben elegir el momento para declararlas, donde saben presentar reivindicaciones, donde mantienen contacto con los socialistas para recibir octavillas y folletos. Pero obreros as\u00ed hay todav\u00eda pocos en Rusia, y es necesario dirigir todos los esfuerzos a aumentar su n\u00famero. A dar a conocer la causa obrera a las masas obreras, a hacerles conocer el socialismo y la lucha obrera. Esta es la misi\u00f3n que deben asumir los socialistas y los obreros conscientes, formando para ello el Partido Obrero Socialista. En tercer lugar las huelgas muestran a los obreros, como hemos visto, que el gobierno es su enemigo y que es preciso luchar contra \u00e9l. En efecto, las huelgas han ense\u00f1ado gradualmente a la clase obrera, en todos los pa\u00edses, a luchar contra los gobiernos por los derechos de los obreros, y por los derechos de todo el pueblo. Como ya hemos dicho, esta lucha s\u00f3lo puede llevarla a cabo el Partido Obrero Socialista, difundiendo entre los obreros las justas ideas sobre el gobierno y sobre la causa obrera. En otra ocasi\u00f3n nos referiremos en particular a c\u00f3mo se realizan en Rusia las huelgas y a c\u00f3mo deben utilizarlas los obreros conscientes. Por ahora debemos indicar que las huelgas son, como ya hemos anotado m\u00e1s arriba, una \u201cescuela de guerra\u201d, pero no la guerra misma; las huelgas son s\u00f3lo uno de los medios de lucha, una de las formas del movimiento obrero. De las huelgas aisladas los obreros pueden y deben pasar, y pasan realmente en todos los pa\u00edses, a la lucha de toda la clase obrera por la emancipaci\u00f3n de todos los trabajadores. Cuando todos los obreros conscientes se hacen socialistas, es decir, cuando tienden a esta emancipaci\u00f3n, cuando se unen en todo el pa\u00eds para propagar entre los obreros el socialismo y ense\u00f1arles todos los medios de lucha contra sus enemigos, cuando forman el Partido Obrero Socialista, que lucha por liberar a todo el pueblo de la opresi\u00f3n del gobierno y por emancipar a todos los trabajadores del yugo del capital, s\u00f3lo entonces la clase obrera se incorpora realmente al gran movimiento de los obreros de todos los pa\u00edses, que agrupa a todos los obreros y enarbola en alto la bandera roja en la que est\u00e1n inscritas estas palabras: \u201c\u00a1proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Sobre las crisis en la industria y su significado para los obreros hablaremos alg\u00fan d\u00eda con m\u00e1s detalle. Ahora observamos s\u00f3lo que, en los \u00faltimos a\u00f1os, los asuntos industriales en Rusia han ido a las mil maravillas, la industria \u00abha prosperado\u00bb, pero ahora (afinesde1899)se observan ya claros s\u00edntomas de que esta \u00abprosperidad\u00bb desembocar\u00e1 en la crisis: dificultades para la venta de mercanc\u00edas, quiebras de fabricantes, ruina de peque\u00f1os propietarios y terribles calamidades para los obreros (desocupaci\u00f3n, disminuci\u00f3n del salario, etc.).<\/p>\n<p>[2]\u00a0Escrito a fines de 1899.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, las huelgas obreras son extraordinariamente frecuentes en Rusia. No existe ni una sola provincia industrial donde no haya habido varias huelgas. En cuanto a las grandes ciudades, las huelgas no cesan. Se comprende, pues, que los obreros conscientes y los socialistas se planteen cada vez m\u00e1s a menudo la cuesti\u00f3n del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":43215,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2737,2794],"tags":[2992,3980],"class_list":["post-43213","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-movimiento-obrero","category-teoria","tag-huelgas","tag-lenin-2"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/domingo-sangriento-1905-rusia.jpg?fit=800%2C551&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/domingo-sangriento-1905-rusia.jpg?fit=800%2C551&ssl=1","categories_names":["Movimiento Obrero","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43213"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43218,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43213\/revisions\/43218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}