{"id":42953,"date":"2017-04-07T08:56:08","date_gmt":"2017-04-07T10:56:08","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=42953"},"modified":"2017-07-18T10:50:41","modified_gmt":"2017-07-18T12:50:41","slug":"keynes-la-civilizacion-y-el-largo-plazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/keynes-la-civilizacion-y-el-largo-plazo\/","title":{"rendered":"Keynes, la civilizaci\u00f3n y el largo plazo"},"content":{"rendered":"<p><em>La econom\u00eda keynesiana domina la izquierda en el movimiento sindical. Keynes es el h\u00e9roe econ\u00f3mico de aquellos que quieren cambiar el mundo; que quieren acabar con la pobreza, la desigualdad y las p\u00e9rdidas continuas de salarios y empleos en crisis recurrentes. No obstante, quien lee los posteos en mi blog sabe que el an\u00e1lisis econ\u00f3mico keynesiano es falla, emp\u00edricamente dudosa, y sus prescripciones pol\u00edticas para corregir los errores del capitalismo probaron estar equivocadas.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Michael Roberts<\/p>\n<p>En los Estados Unidos, los grandes gur\u00fas de oposici\u00f3n a las teor\u00edas neoliberales de la Escuela de Econom\u00eda de Chicago y a las pol\u00edticas econ\u00f3micas de los Republicanos son los keynesianos Paul Krugman, Larry Summers y Joseph Stiglitz, o Dean Baker y James Galbraith, un poco m\u00e1s radicales. En el Reino Unido, los l\u00edderes izquierdistas del Partido Laborista en torno de Jeremy Corbyn y John McDonnell, autoproclamados socialistas, se basan en economistas keynesianos como Martin Wolf, Ann Pettifor o Simon Wren Lewis para sus ideas de pol\u00edtica y an\u00e1lisis. Ellos los traen para sus consejos consultivos y sus seminarios. En el continente europeo, los amigos de Thomas Piketty son los preferidos.<\/p>\n<p>Esos estudiantes de posgrado y profesores involucrados en el <em>Rethinking Economics<\/em>, una tentativa internacional de cambiar la ense\u00f1anza y las ideas alej\u00e1ndose de la teor\u00eda neocl\u00e1sica, son liderados por autores keynesianos como James Kwak o poskeynesianos como Steve Keen o Victoria Chick y Frances Coppola. Kwak, por ejemplo, tiene un nuevo libro llamado <em>Economism<\/em>, que argumenta que la falla de la econom\u00eda en el capitalismo es la creciente desigualdad, y el fracaso de la corriente econ\u00f3mica dominante es no reconocer eso. Nuevamente, la idea de que la desigualdad es el enemigo, no el capitalismo como tal, exhala de los keynesianos y poskeynesianos como Stiglitz, Kwak, Piketty o Stockhammer, y domina los medios y el movimiento sindical. Eso no es para negar la importancia negativa de la creciente desigualdad, sino para mostrar que no se toma en cuenta la visi\u00f3n marxista sobre este tema.<\/p>\n<p>En realidad, cuando los medios quieren ser osados y radicales, la publicidad es concentrada en nuevos libros de autores keynesianos o poskeynesianos, pero no de marxistas. Por ejemplo, Ann Pettifor, del <em>Prime Economics<\/em>, escribi\u00f3 un nuevo libro, <em>The Production of Money<\/em>, en el cual ella nos dice que <em>\u201cel dinero no es nada m\u00e1s que una promesa de pago\u201d<\/em> y que, como <em>\u201cestamos creando dinero el tiempo todo al hacer esas promesas\u201d<\/em>, el dinero es infinito y no limitado en su producci\u00f3n, de modo que la sociedad puede imprimir tanto cuanto quisiere para invertir en sus opciones sociales sin cualesquiera consecuencias econ\u00f3micas perjudiciales. Y, a trav\u00e9s del efecto multiplicador keynesiano, los rendimientos y los empleos se pueden expandir. Y <em>\u201cno hace diferencia d\u00f3nde el gobierno invierte su dinero, desde que cree empleos\u201d<\/em>. La \u00fanica cuesti\u00f3n es mantener el costo del dinero y las tasas de inter\u00e9s tan bajas cuanto sea posible, para garantizar la expansi\u00f3n del dinero (\u00bfo ser\u00eda cr\u00e9dito?) e impulsar la econom\u00eda capitalista. As\u00ed, no hay necesidad de ning\u00fan cambio del modo de producci\u00f3n capitalista; basta asumir el control de la m\u00e1quina de hacer dinero para garantizar su flujo infinito, y todo va bien.<\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente, al mismo tiempo, el l\u00edder poskeynesiano Steve Keen se prepara para lanzar un nuevo libro defendiendo el control de la deuda o del cr\u00e9dito como forma de evitar crisis. Haga su elecci\u00f3n: m\u00e1s cr\u00e9dito o menos cr\u00e9dito. De cualquier manera, los keynesianos conducen la narrativa econ\u00f3mica con un an\u00e1lisis que considera que solo el sector financiero es la fuerza causal de la crisis del capitalismo.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 las ideas keynesianas contin\u00faan dominando? Geoff Mann da una explicaci\u00f3n perspicaz. Mann es director del Centro de Econom\u00eda Pol\u00edtica Global de la Universidad Simon Fraser, Canad\u00e1. En un nuevo libro, titulado <em>In the Long Run We are all Dead<\/em> (En el largo plazo todos estaremos muertos), Mann considera que no es que la econom\u00eda keynesiana sea vista como correcta. Existen <em>\u201cpoderosas cr\u00edticas de la izquierda a la econom\u00eda keynesiana, de las cuales podemos extraer lecciones, como los trabajos de Paul Mattick, Geoff Pilling y Michael Roberts\u201d<\/em> (p. 218), pero las ideas keynesianas dominan el movimiento sindical y a aquellos que se oponen a lo que Mann llama \u201ccapitalismo liberal\u201d (lo que yo llamar\u00eda capitalismo) por motivos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Keynes domina porque ofrece un tercera v\u00eda entre la revoluci\u00f3n socialista y la barbarie, o sea, el fin de la civilizaci\u00f3n como nosotros (en verdad, los burgueses como Keynes) la conocemos. En las d\u00e9cadas de 1920 y 1930, Keynes tem\u00eda que el \u201cmundo civilizado\u201d enfrentase la revoluci\u00f3n marxista o la dictadura fascista. Pero el socialismo como una alternativa al capitalismo de la Gran Depresi\u00f3n podr\u00eda muy bien destruir la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d, resultando en el \u201cbarbarismo\u201d \u2013el fin de un mundo mejor, el colapso de la tecnolog\u00eda y del Estado de Derecho, m\u00e1s guerras, etc.\u2013. Entonces, \u00e9l quer\u00eda ofrecer la esperanza de que, por medio de un modesto arreglo del \u201ccapitalismo liberal\u201d, fuese posible hacer funcionar el capitalismo sin la necesidad de la revoluci\u00f3n socialista. No habr\u00eda necesidad de ir para donde los \u00e1ngeles de la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d temen pisar. Esa era la narrativa keynesiana.<\/p>\n<p>Eso atrajo (y todav\u00eda atrae) a los dirigentes del movimiento sindical y a \u2018liberales\u2019 en busca de cambios. La revoluci\u00f3n era arriesgada y todos pod\u00edamos sufrir con ella. Mann: <em>\u201cLa izquierda quiere democracia sin populismo, quiere pol\u00edticas transformadoras sin los riesgos de la transformaci\u00f3n; quiere revoluci\u00f3n sin revolucionarios\u201d<\/em> (p. 21).<\/p>\n<p>Ese miedo de la revoluci\u00f3n, seg\u00fan Mann, fue exhibido por primera vez luego de la Revoluci\u00f3n Francesa. Esa gran experiencia de la democracia burguesa se transform\u00f3 en Robespi\u00e8rre y en el terror; la democracia se transform\u00f3 en dictadura y barbarismo, o as\u00ed dice el mito burgu\u00e9s. La econom\u00eda keynesiana ofreci\u00f3 una manera de salir de la depresi\u00f3n de los a\u00f1os \u201930, o de la Gran Depresi\u00f3n de ahora, sin socialismo. Es la tercera v\u00eda entre el <em>estatus quo<\/em> de mercados voraces, austeridad, desigualdad, pobreza y crisis y la alternativa de revoluci\u00f3n social que puede llevar a Stalin, Mao, Castro, Pol Pot y Kim Jong-Un. Es una \u201ctercera v\u00eda\u201d tan atrayente que Mann confiesa que tambi\u00e9n lo atrae, como una alternativa al riesgo de que la revoluci\u00f3n va a dar errada (vea su \u00faltimo cap\u00edtulo, donde Marx es retratado como el Dr. Jekyll de la Esperanza y Keynes como el Sr. Hyde del Miedo).<\/p>\n<p>Como dice Mann, Keynes calcul\u00f3 que si los especialistas civilizados (como \u00e9l mismo) lidiasen con los problemas de corto plazo de la crisis econ\u00f3mica y de la depresi\u00f3n, entonces el desastre de largo plazo de p\u00e9rdida de la civilizaci\u00f3n podr\u00eda ser evitado. La famosa cita del t\u00edtulo del libro de Mann \u2013\u201cen el largo plazo todos estaremos muertos\u201d\u2013 fue sobre la necesidad de actuar sobre la Gran Depresi\u00f3n con la intervenci\u00f3n del gobierno y no esperar que el mercado se autorregulase a lo largo del tiempo, como los economistas y pol\u00edticos neocl\u00e1sicos (Keynes los llamaba \u201ccl\u00e1sicos\u201d) pensaban. Pues, <em>\u201ceste largo plazo es una gu\u00eda enga\u00f1osa para los asuntos actuales. En el largo plazo todos estaremos muertos. Los economistas se dan una tarea muy f\u00e1cil e in\u00fatil si en \u00e9pocas tempestuosas ellos solo pueden decirnos que, cuando la tempestad pase, el oc\u00e9ano estar\u00e1 calmo de nuevo\u201d<\/em> (Keynes). Es necesario actuar sobre el problema de corto plazo para que este no se torne un problema de largo plazo. Este es el significado extra de la cita sobre el largo plazo: lidiar con depresi\u00f3n y crisis econ\u00f3micas ahora, o la propia civilizaci\u00f3n estar\u00e1 bajo la amenaza de la revoluci\u00f3n en el largo plazo.<\/p>\n<p>A Keynes le gustaba considerar el papel de los economistas como dentistas que correg\u00edan un problema t\u00e9cnico del dolor de diente de la econom\u00eda (\u201cSi los economistas consiguiesen considerarse personas humildes y competentes del nivel de los dentistas, eso ser\u00eda espl\u00e9ndido\u201d). Y los keynesianos modernos comparan su papel con el de plomeros, arreglando los derrames de la tuber\u00eda de acumulaci\u00f3n y crecimiento. Pero el verdadero m\u00e9todo de econom\u00eda pol\u00edtica no es el de un plomero o un dentista para resolver problemas de corto plazo. Es el de un cient\u00edfico social revolucionario (Marx), cambi\u00e1ndola en el largo plazo. Lo que el an\u00e1lisis marxista del modo de producci\u00f3n capitalista revela es que no hay \u201ctercera v\u00eda\u201d, como Keynes y sus seguidores quieren. El capitalismo no puede acabar con la desigualdad, la pobreza, la guerra, y ofrecer un mundo de abundancia para el bien com\u00fan a nivel global, o incluso evitar la cat\u00e1strofe del desastre ambiental, a largo plazo.<\/p>\n<p>Como todos los intelectuales burgueses, Keynes era un idealista. \u00c9l sab\u00eda que las ideas solo vencer\u00edan si se conformasen con los deseos de la elite gobernante. Seg\u00fan \u00e9l, <em>\u201cel individualismo y el laissez-faire no podr\u00edan, a pesar de sus ra\u00edces profundas en las filosof\u00edas pol\u00edticas y morales del final del siglo XVIII e inicio del siglo XIX, asegurar su dominio duradero sobre la conducta de los asuntos p\u00fablicos, si no estuviesen de acuerdo con las necesidades y deseos del mundo empresarial vigente\u2026 Esos muchos elementos contribuyeron para la parcialidad intelectual actual, la estructura mental, la ortodoxia del d\u00eda\u201d. <\/em>Incluso as\u00ed, \u00e9l todav\u00eda cre\u00eda que un hombre inteligente como \u00e9l, con ideas vigorosas, podr\u00eda cambiar la sociedad, aunque fuese contra los intereses de aquellos que la controlan.<\/p>\n<p>El error de esa idea qued\u00f3 claro para \u00e9l en sus tentativas de convencer al gobierno Roosevelt de adoptar sus ideas sobre el fin de la Gran Depresi\u00f3n y que la elite pol\u00edtica implementara sus ideas para un nuevo orden mundial luego de la Segunda Guerra Mundial. \u00c9l quer\u00eda crear instituciones \u201ccivilizadas\u201d para garantizar la paz y la prosperidad globalmente, a trav\u00e9s de la gesti\u00f3n internacional de econom\u00edas, monedas y dinero. Pero esas ideas, de un orden mundial para controlar los excesos del capitalismo de laissez-faire desenfrenado, fueron transformadas en instituciones como el FMI, el Banco Mundial y el Consejo de la ONU, usados para promover las pol\u00edticas del imperialismo, lideradas por los Estados Unidos. En lugar de un mundo de l\u00edderes \u201ccivilizados\u201d resolviendo los problemas del mundo, surgi\u00f3 una terrible \u00e1guila sobre el mundo, imponiendo su voluntad. Los intereses materiales deciden pol\u00edticas, no los economistas inteligentes.<\/p>\n<p>De hecho, Keynes, el gran idealista de la civilizaci\u00f3n, se torn\u00f3 un pragm\u00e1tico en las reuniones de Bretton Woods en la posguerra, representando no a las masas del mundo y ni siquiera un orden mundial democr\u00e1tico, sino los estrechos intereses nacionales del imperialismo brit\u00e1nico contra el dominio americano. Keynes dijo al parlamento brit\u00e1nico que el acuerdo de Bretton Woods no era <em>\u201cuna afirmaci\u00f3n del poder americano, sino un compromiso razonable entre dos grandes naciones con los mismos objetivos, para restaurar una econom\u00eda mundial liberal\u201d<\/em>. Las dem\u00e1s naciones fueron ignoradas, es claro.<\/p>\n<p>Para evitar la situaci\u00f3n en la que, en el largo plazo, estaremos todos muertos, Keynes calcul\u00f3 que el corto plazo debe resolverse. Pero el corto plazo no puede ser arreglado para evitar el largo plazo. Otorgue pleno empleo y todo estar\u00e1 bien, pens\u00f3. No obstante, en 2017, estamos cerca del \u201cpleno empleo\u201d en los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y el Jap\u00f3n, y no todo est\u00e1 bien. Los salarios reales est\u00e1n estancados, la productividad parada, y la desigualdad en aumento. Hay una Larga Depresi\u00f3n ahora y sin un fin aparente del \u201cestancamiento secular\u201d. Naturalmente, los keynesianos dicen que eso ocurre porque las pol\u00edticas keynesianas no fueron implementadas. Pero ellas no lo fueron (por lo menos no los gastos fiscales) porque las ideas no triunfaron sobre los intereses materiales dominantes, al contrario de lo que Keynes pensaba.<\/p>\n<p>Keynes pensaba de cabeza para abajo, de la misma manera que Hegel. Hegel consideraba que el conflicto de las ideas llevaba al conflicto en la historia, cuando es lo opuesto. Y la historia es la historia de la lucha de clases.<\/p>\n<p>De cualquier manera, las prescripciones econ\u00f3micas de Keynes est\u00e1n basadas en falacias. La larga depresi\u00f3n contin\u00faa, no porque hay mucho capital restringiendo el retorno (\u201ceficiencia marginal\u201d) del capital en relaci\u00f3n con la tasa de inter\u00e9s sobre el dinero. No hay mucha inversi\u00f3n (las tasas de inversi\u00f3n de las empresas son bajas) y las tasas de inter\u00e9s est\u00e1n cerca de cero o incluso son negativas. La larga depresi\u00f3n es el resultado de una \u201clucratividad\u201d demasiado baja y, por lo tanto, no hay inversiones suficientes, impidiendo as\u00ed el aumento de la productividad. Bajos salarios reales y baja productividad con el costo del \u201cpleno empleo\u201d, contrariamente a todas las ideas de la econom\u00eda keynesiana. El exceso de inversiones no caus\u00f3 la ca\u00edda de las ganancias, fue la baja \u201clucratividad\u201d la que caus\u00f3 la reducci\u00f3n de las inversiones.<\/p>\n<p>Mann argumenta que la econom\u00eda keynesiana domina la izquierda, a pesar de sus falacias y fracasos, porque expresa el miedo que muchos dirigentes del movimiento sindical tienen de las masas y de la revoluci\u00f3n. En su nuevo libro, James Kwak cita a Keynes: <em>\u201cPara la mayor parte, yo creo que el capitalismo, si fuera sabiamente administrado, probablemente es m\u00e1s eficiente para alcanzar fines econ\u00f3micos que cualquier sistema alternativo a la vista, pero en s\u00ed mismo \u00e9l es extremadamente censurable. Nuestro problema es elaborar una organizaci\u00f3n social que sea lo m\u00e1s eficiente posible sin ofender nuestras nociones de un modo de vida satisfactorio\u201d<\/em>, Kwak comenta: <em>\u201cEse contin\u00faa siendo nuestro desaf\u00edo hoy. Si no podemos resolverlo, la elecci\u00f3n de 2016 (Trump) puede ser un preanuncio de que vendr\u00e1n cosas peores\u201d<\/em>. En otras palabras, si no podemos administrar el capitalismo, las cosas ser\u00e1n a\u00fan peores.<\/p>\n<p>Por detr\u00e1s del miedo de la revoluci\u00f3n est\u00e1 el preconcepto burgu\u00e9s de que dar el poder a las \u201cmasas\u201d significa el fin de la cultura, del progreso cient\u00edfico y del comportamiento civilizado. Sin embargo, fue la lucha de los trabajadores en los \u00faltimos 200 a\u00f1os (y antes) la que obtuvo todas las conquistas de la civilizaci\u00f3n de la cual el burgu\u00e9s est\u00e1 tan orgulloso. A pesar de Robespi\u00e8rre y la revoluci\u00f3n \u201cdevorar a sus propios hijos\u201d (un t\u00e9rmino utilizado por el defensor de la aristocracia Mallet du Pan y adoptado por el burgu\u00e9s conservador brit\u00e1nico, Edmunnd Burke), la Revoluci\u00f3n Francesa posibilit\u00f3 la expansi\u00f3n de la ciencia y de la tecnolog\u00eda en Europa. El feudalismo, la superstici\u00f3n religiosa y la inquisici\u00f3n acabaron, y se introdujeron las leyes napole\u00f3nicas. Si la revoluci\u00f3n no hubiese ocurrido, Francia habr\u00eda sufrido m\u00e1s generaciones de desperdicio feudal y decadencia.<\/p>\n<p>En este mes de marzo, el inicio de la Revoluci\u00f3n Rusa cumple cien a\u00f1os y nosotros podemos considerar su \u201dcontra-historia\u201d. Si la Revoluci\u00f3n Rusa no hubiese ocurrido, podr\u00eda haber habido alguna industrializaci\u00f3n en Rusia, pero esta se habr\u00eda vuelto un Estado cliente del capital brit\u00e1nico, franc\u00e9s y alem\u00e1n, y muchos millones m\u00e1s habr\u00edan muerto en una guerra mundial in\u00fatil y desastrosa, de la cual Rusia continuar\u00eda participando. La educaci\u00f3n de las masas y el desarrollo de la ciencia y de la tecnolog\u00eda habr\u00edan sido impedidos, como lo fueron en China, donde el imperialismo continu\u00f3 en el poder por m\u00e1s de una generaci\u00f3n. Si la Revoluci\u00f3n China no hubiese ocurrido en 1949, China habr\u00eda permanecido un \u201cEstado quebrado\u201d, cliente de los comerciantes, controlado por el Jap\u00f3n y por las potencias imperialistas, y devastado por los se\u00f1ores de la guerra chinos, con una extrema pobreza y atraso.<\/p>\n<p>Keynes era un intelectual burgu\u00e9s por excelencia. Su defensa de la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d significaba para \u00e9l la sociedad burguesa. Como \u00e9l dijo: <em>\u201cla guerra de clases me encontrar\u00e1 del lado de la burgues\u00eda educada\u201d<\/em>. No hab\u00eda ninguna manera de apoyar el socialismo, mucho menos el cambio revolucionario, porque este <em>\u201cprefiere el barro a los peces, exalta al proletariado grosero por encima de la burgues\u00eda y de los intelectuales que, sean cuales fueren sus fallas, representan la calidad de vida y seguramente cargan las simientes de todo el avance humano <\/em>(?)<em>\u201d.<\/em><\/p>\n<p>De hecho, econ\u00f3micamente, en sus \u00faltimos a\u00f1os, eligi\u00f3 mucho el laissez-faire \u2018liberal\u2019 que sus seguidores condenan ahora. En 1944 escribi\u00f3 a Friedrich Hayek, el l\u00edder \u201cneoliberal\u201d de su tiempo y mentor ideol\u00f3gico del thatcherismo, loando su libro <em>The Road to Serfdom<\/em>, donde argumenta que la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica lleva inevitablemente al totalitarismo: <em>\u201cMoralmente y filos\u00f3ficamente, me encuentro de acuerdo con pr\u00e1cticamente todo su libro; y no solo de acuerdo sino un acuerdo profundamente emocionado\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Y Keynes escribi\u00f3 en su \u00faltimo art\u00edculo publicado: <em>\u201cMe siento emocionado, no por primera vez, al recordar a los economistas contempor\u00e1neos que la ense\u00f1anza cl\u00e1sica incorporaba algunas verdades permanentes de gran importancia\u2026 Hay, en estas cuestiones, profundas corrientes en funcionamiento, fuerzas naturales, se las puede llamar, o incluso de mano invisible, que operan para mantener el equilibrio. Si no fuese as\u00ed, no podr\u00edamos haber conseguido salirnos tan bien como nos salimos en muchas d\u00e9cadas pasadas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed, la econom\u00eda cl\u00e1sica y un oc\u00e9ano calmo retornan. Cuando la tempestad (de crisis y depresi\u00f3n) pase y el oc\u00e9ano est\u00e9 nuevamente calmo, la sociedad burguesa podr\u00e1 dar un suspiro de alivio. Keynes, el radical, se transform\u00f3 en Keynes, el conservador, luego del fin de la Gran Depresi\u00f3n [de 1929]. \u00bfLos radicales keynesianos se tornar\u00e1n tambi\u00e9n los conservadores de la corriente econ\u00f3mica dominante cuando la Gran Depresi\u00f3n actual termine?<\/p>\n<p>Nosotros realmente estaremos muertos si no acabamos con el modo de producci\u00f3n capitalista. Y eso exigir\u00e1 una transformaci\u00f3n revolucionaria. Peque\u00f1os arreglos de las supuestas fallas del capitalismo \u201cliberal\u201d no van a \u201csalvar\u201d la civilizaci\u00f3n\u2026 a largo plazo.<\/p>\n<p>T\u00edtulo original: Keynes, <em>civilisation and the long run.<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/thenextrecession.wordpress.com\/2017\/03\/27\/keynes-civilisation-and-the-long-run\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/thenextrecession.wordpress.com\/2017\/03\/27\/keynes-civilisation-and-the-long-run\/<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s: Marcos Margarido.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del portugu\u00eas: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La econom\u00eda keynesiana domina la izquierda en el movimiento sindical. Keynes es el h\u00e9roe econ\u00f3mico de aquellos que quieren cambiar el mundo; que quieren acabar con la pobreza, la desigualdad y las p\u00e9rdidas continuas de salarios y empleos en crisis recurrentes. No obstante, quien lee los posteos en mi blog sabe que el an\u00e1lisis econ\u00f3mico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":45501,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2740],"tags":[10192,2868,10194,10191,10190,10193,9826],"class_list":["post-42953","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","tag-capitalismo-o-revolucion","tag-economia-2","tag-economia-a-largo-plazo","tag-economistas-keynesianos","tag-keynes-y-keneysianismo","tag-keynesianos-y-poskeynesianos","tag-socialismo-o-capitalismo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/keynes.jpg?fit=2060%2C1236&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/keynes.jpg?fit=2060%2C1236&ssl=1","categories_names":["Econom\u00eda"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42953"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45503,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42953\/revisions\/45503"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}