{"id":41465,"date":"2017-03-02T14:37:36","date_gmt":"2017-03-02T16:37:36","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=41465"},"modified":"2017-03-14T15:16:47","modified_gmt":"2017-03-14T17:16:47","slug":"la-incorporacion-de-la-mujer-a-la-produccion-social-en-la-revolucion-rusa-un-proceso-lleno-de-avances-y-retrocesos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-incorporacion-de-la-mujer-a-la-produccion-social-en-la-revolucion-rusa-un-proceso-lleno-de-avances-y-retrocesos\/","title":{"rendered":"La incorporaci\u00f3n de la mujer a la producci\u00f3n social en la Revoluci\u00f3n Rusa: Un proceso lleno de avances y retrocesos"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cLa verdadera emancipaci\u00f3n de la mujer, s\u00f3lo empieza all\u00ed donde se inicia la lucha contra esa peque\u00f1a econom\u00eda dom\u00e9stica o mejor dicho con su masiva reorganizaci\u00f3n en el marco de una gran econom\u00eda socialista\u201d (Lenin).<\/em><br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>Por Laura Requena<\/p>\n<p>Los bolcheviques ten\u00edan claro que la igualdad jur\u00eddica ante la ley, no era suficiente para lograr la emancipaci\u00f3n de las mujeres o la igualdad real en la vida, sino que \u00a0esta pasaba por su incorporaci\u00f3n plena a la vida pol\u00edtica y a la producci\u00f3n, en igualdad de condiciones que el hombre, lo que significaba socializar las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados por parte del Estado. Su participaci\u00f3n en los procesos productivos al igual que ocurri\u00f3 en otros aspectos de su emancipaci\u00f3n, fue un proceso complejo ligado a las propias condiciones materiales de vida que exist\u00edan de forma previa y posterior a la revoluci\u00f3n y donde se dieron enormes avances, pero tambi\u00e9n retrocesos, en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con la propia din\u00e1mica de \u00a0la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n de las mujeres rusas durante el zarismo <\/strong><\/p>\n<p>Para entender el enorme avance que supuso la revoluci\u00f3n rusa para la mujer sovi\u00e9tica en todos los terrenos, es necesario saber primero cual era su situaci\u00f3n dentro del enorme territorio que abarcaba la Rusia zarista.<\/p>\n<p><strong>La mujer proletaria<\/strong><\/p>\n<p>En las grandes urbes, la mujer se ve\u00eda obligada trabajar en los talleres y f\u00e1bricas 12 y 13 horas diarias en dur\u00edsimas e insoportables condiciones. Mujeres obreras que cobraban la mitad o dos terceras partes menos que sus compa\u00f1eros masculinos, igual que en el resto de Europa. Por temor a ser despedida, la mujer frecuentemente ocultaba su pre\u00f1ez y daba a<strong>\u00a0 <\/strong>luz en el mismo taller, volviendo al d\u00eda siguiente a \u00e9ste. En el centro del pa\u00eds, en Mosc\u00fa, m\u00e1s de una tercera parte\u00a0 de los hijos de familias obreras mor\u00edan antes de llegar a tener un a\u00f1o. A la edad de 30-40 a\u00f1os, la mujer obrera era ya una inv\u00e1lida.<\/p>\n<p><strong>La campesina o \u201cmujer del Mujik\u201d \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Pero la inmensa mayor\u00eda de las mujeres se encontraban en las zonas rurales. La vida de la campesina era m\u00e1s dura a\u00fan. Las mujiks o esposas de los campesinos, eran poco menos que esclavas de su marido, al que seg\u00fan la doctrina bizantina, deb\u00edan obediencia absoluta. Sullerot explica que \u00a0\u201cestaban sometidas a las tareas m\u00e1s duras y su vida social se limitaba a una religi\u00f3n totalmente impregnada de supersticiones\u201d. El 88% de las mujeres rusas eran analfabetas. La periodista Anna Louise Strong, que visit\u00f3 la URSS en 1920, dio testimonio sobre la cultura reaccionaria que exist\u00eda en Asia Central, donde las mujeres eran bienes inmuebles vendidos en temprano matrimonio, a partir del cual nunca volv\u00edan a ser vistas en p\u00fablico sin el horrible \u201cparanja\u201d, un velo largo y negro de crin tejida, que cubr\u00eda el rostro entero dificultando la respiraci\u00f3n y la visi\u00f3n. La tradici\u00f3n otorgaba a los maridos el derecho de matar a sus mujeres si se quitaban el velo.<\/p>\n<p>A pesar de su opresi\u00f3n o quiz\u00e1s justamente por ello, las mujeres ven\u00edan participando de las luchas obreras junto a sus compa\u00f1eros de clase, como en \u00a0la revoluci\u00f3n de 1905. En 1912 hubo revueltas de mujeres campesinas contra las autoridades y en 1913 las hiladoras de San Petersburgo promovieron una huelga que tom\u00f3 grandes proporciones y fue duramente reprimida por la fuerza armada.<\/p>\n<p>Al igual que en el resto de Europa, la intervenci\u00f3n de Rusia en la I guerra mundial, hizo que en las grandes urbes, las mujeres ingresaran de forma masiva a las f\u00e1bricas para suplir a los hombres que estaban en el frente. Seg\u00fan Andrea D\u2019Atri, las obreras agr\u00edcolas alcanzaron a representar el 72% de los trabajadores rurales. En las f\u00e1bricas pasaron de ser el 33% en 1914 al 50% de la fuerza de trabajo en 1917. Y esto es un dato esencial para entender, el papel crucial de las mujeres en la Revoluci\u00f3n de Febrero, antesala de la de Octubre, que\u00a0 estall\u00f3 por Paz, Pan y Tierra. La guerra significaba para ellas, adem\u00e1s de una situaci\u00f3n de angustia por sus maridos, padres y hermanos en el frente, dobles jornadas de trabajo en la industria pesada y en el hogar. Las mujeres socialistas, con Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Krupskaia, o Armand a la cabeza,\u00a0 fueron las primeras en condenar la guerra en la III Conferencia Internacional de Mujeres socialistas en marzo de 1917, antes de la famosa Conferencia de Zimmerwald.<\/p>\n<p><strong>Las medidas de los bolcheviques<\/strong><\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la toma del poder, en Octubre de 1917, los bolcheviques establecieron la jornada de ocho horas y prohibieron el trabajo nocturno y en las minas para las mujeres y adolescentes. Enseguida aprobaron subsidios y licencias de maternidad remuneradas de ocho semanas antes y despu\u00e9s del parto, para la mujer trabajadora.<\/p>\n<p>La primera Constituci\u00f3n sovi\u00e9tica estableci\u00f3 que las mujeres disfrutar\u00edan de derechos iguales a los hombres en todos los terrenos de la vida econ\u00f3mica, p\u00fablica, cultural, social y pol\u00edtica. En Septiembre de 1918, un texto reglament\u00f3 la igualdad salarial entre hombres y mujeres, con lo que la URSS se convirti\u00f3 en el primer Estado en regular en su legislaci\u00f3n el principio de \u201cA igual trabajo, igual salario\u201d.<\/p>\n<p>Las medidas tomadas por los bolcheviques en los primeros a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa para emancipar a las mujeres, no eran sino las que las mujeres socialistas llevaba d\u00e9cadas reivindicando en sus propios pa\u00edses.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito rural por su parte, el C\u00f3digo de Tierras aprobado en 1922, otorgaba por primera vez en la historia a las mujeres campesinas, la igualdad en el acceso a la tierra, la propiedad, el derecho a irse de la familia si quer\u00edan y a\u00a0 la participaci\u00f3n en las decisiones comunales, aunque esto era dif\u00edcil de implementar en la pr\u00e1ctica. A\u00fan as\u00ed, el Partido instaba a las mujeres a tomar parte del gobierno local para que pudieran escucharse sus reclamos.<\/p>\n<p><strong>La Guerra civil<\/strong><\/p>\n<p>Durante la guerra civil contra los invasores extranjeros y la contrarrevoluci\u00f3n interior en el per\u00edodo de 1918-1920, las mujeres sustituyeron a los obreros que\u00a0 marcharon al frente y pusieron de su parte todo lo posible para asegurar la victoria del Ej\u00e9rcito Rojo: Trabajaban en los talleres y f\u00e1bricas, en los campos, en las minas y como fogoneras en las locomotoras. Se entrenaban en los ejercicios militares, ingresaban\u00a0 en las unidades del ej\u00e9rcito como enfermeras, exploradoras, tiradoras de ametralladora y como combatientes. Las mujeres predominaban en muchas ramas de la econom\u00eda y eran la cuarta parte de la fuerza laboral en sectores tradicionalmente masculinos como la industria del metal o la quinta parte en las minas. La gran tarea a la que hab\u00eda que incorporar a las mujeres era la defensa del Estado obrero.<\/p>\n<p>Hay un discurso de Lenin a las mujeres sin partido donde en 1919 apela a estas para que tomen la tarea de asegurar el abastecimiento y distribuci\u00f3n de los productos y la gesti\u00f3n de los restaurantes p\u00fablicos. Con el tiempo este discurso fue motivo de cr\u00edticas por un sector del feminismo que acusa injustamente a Lenin de ser machista por llamar a las mujeres a ocuparse de estas tareas tradicionalmente femeninas. Lo cierto es que hab\u00eda mujeres en el ej\u00e9rcito, aunque como una distorsi\u00f3n heredada de la sociedad zarista, eran minor\u00eda. Lenin lo que hizo fue llamar a las mujeres en estos momentos tan dif\u00edciles, a hacer lo que mejor sab\u00edan. Pero si se leen\u00a0 los discursos y escritos de esa \u00e9poca, tanto\u00a0 de Lenin como de Trotsky , se demuestra que\u00a0 los bolcheviques hicieron un esfuerzo enorme por incorporar a las mujeres a la gesti\u00f3n de todas las empresas p\u00fablicas, a todas las tareas de Administraci\u00f3n del Estado y para que se\u00a0 propusiesen como delegadas a los soviets. Ten\u00edan muy claro que sin\u00a0 convencer e incorporar a las\u00a0 millones de mujeres que hab\u00eda en todos los rincones del territorio sovi\u00e9tico, era imposible construir el socialismo.<\/p>\n<p>Cuando acab\u00f3 la guerra civil, tanto la poblaci\u00f3n como la econom\u00eda sovi\u00e9tica estaban devastadas. Entre 1918 y 1919, un mill\u00f3n de personas muri\u00f3 como consecuencia del tifus. A finales de 1920 las enfermedades, el hambre y el fr\u00edo mataron a cerca de 7 millones y medio de rus@s y la guerra se hab\u00eda cobrado 4 millones de v\u00edctimas. A esta espantosa destrucci\u00f3n de las fuerzas productivas, se sumaba el atraso industrial, la baja poblaci\u00f3n urbana y la preponderancia del campo. Esto hizo que los bolcheviques decidiesen\u00a0 impulsar una Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP) entre 1921 y 1928.<\/p>\n<p><strong>Las consecuencias de la NEP sobre la mujer sovi\u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p>A la vuelta de la fuerza laboral masculina que en parte reemplaz\u00f3 a las mujeres en las f\u00e1bricas tras finalizar la guerra civil, se sum\u00f3 el cierre de muchos de los talleres y f\u00e1bricas \u00a0y las mujeres fueron las primeras en ser despedidas. Durante la NEP, El Estado achic\u00f3 el gasto social para guarder\u00edas, orfanatos y otras instituciones de apoyo a las madres trabajadoras, lo cual dificultaba sus posibilidades de conseguir empleo o recibir la formaci\u00f3n t\u00e9cnica que necesitaban o participar de la vida pol\u00edtica. Seg\u00fan W.Goldman, entre 1921 y 1927, el n\u00famero oficial de mujeres desempleadas se multiplic\u00f3 por seis, pasando de 60.975 a 369.800. Las mujeres cobraban adem\u00e1s salarios m\u00e1s bajos porque ten\u00edan los empleos menos cualificados, ya que uno de los efectos de la NEP fue desplazar a las mujeres de la industria pesada a trabajos tradicionalmente femeninos como la costura o la producci\u00f3n de alimentos.<\/p>\n<p>Para tratar de paliar esta situaci\u00f3n, El XIII Congreso del Partido en Mayo de 1924, decidi\u00f3 que la conservaci\u00f3n de la mano de obra femenina en las empresas ten\u00eda una importancia pol\u00edtica. Se prohibi\u00f3 despedir\u00a0 a madres solteras y se impuso en todos los organismos econ\u00f3micos el reforzar el trabajo de las mujeres y ayudarlas a adquirir una cualificaci\u00f3n. En Noviembre de ese mismo a\u00f1o, con acuerdo del Zhenotdel,\u00a0 se revoc\u00f3 la prohibici\u00f3n del trabajo nocturno para las mujeres en un intento de que los administradores tuvieran menos excusas para despedir a las mujeres.<\/p>\n<p>Por su parte el Zhenotdel organiz\u00f3 un gran congreso de mujeres trabajadoras y campesinas en Mosc\u00fa, donde pudieron analizar y discutir las condiciones de la mujer en el campo y la ciudad y las causas del desempleo femenino. A pesar de todos los decretos y legislaciones a favor de estas, la discriminaci\u00f3n de las mujeres persist\u00eda, no tanto ya por los efectos de la NEP sino porque las medidas legales no eran suficientes para acabar por s\u00ed solas con siglos de discriminaci\u00f3n y estereotipos machistas. El desempleo femenino durante la NEP supuso asimismo un aumento de la prostituci\u00f3n. El nuevo c\u00f3digo familiar que fue ampliamente discutido y finalmente aprobado en 1926, aprob\u00f3 nuevas disposiciones para paliar los efectos negativos de la NEP entre mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito rural por su parte, tanto Krupskaia en sus escritos de la \u00e9poca como\u00a0 Sullerot, destacan como para la emancipaci\u00f3n de la mujer rural, tuvo enorme importancia la colectivizaci\u00f3n de la agricultura. La colectivizaci\u00f3n cort\u00f3 con el aislamiento en que viv\u00edan las familias campesinas, cort\u00f3 las ra\u00edces de la religi\u00f3n y de este modo lograba poco a poco emancipar a la mujer. El partido bolchevique \u00a0trajo a estas zonas un primer mensaje de libertad: Se fundaron cl\u00ednicas de atenci\u00f3n a la infancia donde las mujeres nativas se quitaban el velo en presencia de otras personas. Aun as\u00ed, fue una lucha muy dura, donde las mujeres en los koljoses tuvieron que vencer la desconfianza, las burlas y hasta la violencia y hostil oposici\u00f3n de las capas m\u00e1s atrasadas de los campesinos.<\/p>\n<p>Para que las mujeres pudiesen cumplir con nuevas y mayores responsabilidades, tanto en el medio rural como en las urbes, fueron integradas masivamente en cursos t\u00e9cnicos y superiores, en una aut\u00e9ntica \u201crevoluci\u00f3n cultural femenina\u201d. En 1928 el n\u00famero de mujeres en distintos cursos era de 83.137 y en 1933 subi\u00f3 a m\u00e1s de medio mill\u00f3n!<\/p>\n<p><strong>Los planes quinquenales y el giro del estalinismo.<\/strong><\/p>\n<p>A partir de 1928, el Estado llev\u00f3 a cabo un esfuerzo masivo para colectivizar la agricultura e industrializar la econom\u00eda. Entre 1928 y 1933, el n\u00famero de mujeres activas aument\u00f3 hasta 5 millones y en 1937 era ya de 6.6 millones. El primer plan Quinquenal (1928-1932) no dio tantas oportunidades a las mujeres que segu\u00edan en industrias tradicionalmente femeninas, pero en 1931 se publica un Decreto con un listado de ocupaciones cualificadas donde la mano de obra femenina deb\u00eda incrementarse. En 1931 exist\u00edan en el campo, 6000 mujeres presidentes de koljoses y 28.000 jefas de brigada. En 1940 llegar\u00edan a 15.000 y 42.500 respectivamente, adem\u00e1s de 7000 conductoras de tractores. En la industria forman el 15% de los operarios torneadores, el 38% de los fresadores y el 65% de los taladradores. Las mujeres aumentaron en la construcci\u00f3n, los ferrocarriles, la miner\u00eda, la metalurgia y la producci\u00f3n de maquinaria. En el segundo Plan Quinquenal conformaban ya \u00a0el 44% de los nuevos trabajadores de la construcci\u00f3n y el 80% de los nuevos trabajadores industriales. Al finalizar este, la mitad de las mujeres empleadas (4.3 millones) trabajaban en la industria pesada, la construcci\u00f3n y el transporte. Al igual que el resto de trabajadores de la URSS, ten\u00edan posibilidad de acceso a la educaci\u00f3n en todos los niveles y\u00a0 recibir asistencia m\u00e9dica de forma gratuita.<\/p>\n<p>El caos de la industrializaci\u00f3n estalinista y las colectivizaciones forzosas de tierras junto a los bajos salarios, deterioraron mucho las condiciones de vida y vivienda de la mujer trabajadora. Esto unido al movimiento estajanovista que surgi\u00f3 en el a\u00f1o 35 y sobre todo, al abandono del ideal bolchevique de que fuese el Estado quien se hiciese cargo de las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados, tuvo consecuencias desastrosas para las mujeres. Como cuenta Jean Jacques Marie:\u201dMientras la obrera y la empleada est\u00e1n sometidas a una opresi\u00f3n social y a una esclavitud familiar que se presentan como la misma realizaci\u00f3n del socialismo, la esposa del alto bur\u00f3crata, liberada de las preocupaciones de lo cotidiano gracias a una red de tiendas especializadas y una oferta barata de mano de obra femenina para el servicio dom\u00e9stico, puede dedicarse al ocio, siempre y cuando la represi\u00f3n policial no venga a enturbiar su bienestar provisional\u201d.<\/p>\n<p><strong>La II Guerra Mundial <\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de los pa\u00edses capitalistas en la URSS, tras la II Guerra mundial, las mujeres no s\u00f3lo no perdieron sus empleos, sino que el n\u00famero de mujeres empleadas sigui\u00f3 creciendo en todos los sectores de la producci\u00f3n. Y la evoluci\u00f3n m\u00e1s espectacular se produjo en los trabajos \u201cintelectuales\u201d. Las mujeres \u00a0eran la mayor\u00eda del personal m\u00e9dico del pa\u00eds y en profesiones como ingenieros diplomados o juristas, su n\u00famero era mucho mayor en proporci\u00f3n al de cualquier pa\u00eds capitalista. Lograron una mayor independencia econ\u00f3mica y una participaci\u00f3n m\u00e1s igualitaria en la vida social, si las comparamos con las mujeres del resto de Europa, donde no se consigui\u00f3 derecho al voto hasta los a\u00f1os 20 y 30 y la legislaci\u00f3n nazi y fascista supuso un retroceso enorme para ella. Pero las sovi\u00e9ticas pagaron un alto precio por ello.<\/p>\n<p>El estalinismo necesit\u00f3 mantener y fortalecer la incorporaci\u00f3n de las mujeres a la vida laboral, en su empe\u00f1o de igualar y superar el desarrollo industrial y econ\u00f3mico de las potencias imperialistas. Pero la reaccionaria pol\u00edtica familiar estalinista, retorn\u00f3 a la glorificaci\u00f3n de la familia y la maternidad, cuyo fin era mantener los privilegios de una casta burocr\u00e1tica en el poder, devolvi\u00f3 la carga y la responsabilidad de las tareas domesticas y de cuidados sobre sus hombros, impuso la maternidad y la heterosexualidad obligatoria y la vuelta a una moral sexual burguesa. Y lo peor es que, como se\u00f1ala Goldman, \u201ctodo esto se hizo en nombre del socialismo\u201d.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Historia y sociolog\u00eda del trabajo femenino. Evelyne Sullerot. Ediciones Pen\u00ednsula.1970<\/p>\n<p>La mujer, el Estado y la Revoluci\u00f3n. Wendy Z. Goldman. Ediciones IPS.1993<\/p>\n<p>El Marxismo y la liberaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras. De la Internacional de Mujeres socialistas a la Revoluci\u00f3n Rusa. Cintia Frencia y Daniel Gaido. Ediciones Ariadna 2016<\/p>\n<p>La mujer en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. T Serebrennikov. Ediciones en lenguas extranjeras. Moscu 1943<\/p>\n<p>Andrea D\u00b4Atri. El rol de las mujeres en la Revoluci\u00f3n Rusa.CEME<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/myslide.es\/documents\/jean-jacques-marie-de-lenin-a-stalin-la-seccion-femenina-del-komintern.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/myslide.es\/documents\/jean-jacques-marie-de-lenin-a-stalin-la-seccion-femenina-del-komintern.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.nupemarx.ufpr.br\/Trabalhos\/Externos\/BUONICORE_Augusto_-_As_mulheres_e_a_luta_socialista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.nupemarx.ufpr.br\/Trabalhos\/Externos\/BUONICORE_Augusto_-_As_mulheres_e_a_luta_socialista.pdf<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/culturaproletaria.wordpress.com\/2014\/01\/21\/las-mujeres-en-la-epoca-de-stalin-articulo-de-anna-louise-strong\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/culturaproletaria.wordpress.com\/2014\/01\/21\/las-mujeres-en-la-epoca-de-stalin-articulo-de-anna-louise-strong\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa verdadera emancipaci\u00f3n de la mujer, s\u00f3lo empieza all\u00ed donde se inicia la lucha contra esa peque\u00f1a econom\u00eda dom\u00e9stica o mejor dicho con su masiva reorganizaci\u00f3n en el marco de una gran econom\u00eda socialista\u201d (Lenin).<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":41466,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9264,10000,2738,2794],"tags":[2828,6162],"class_list":["post-41465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-especial-revolucion-rusa","category-mujer-y-revolucion-rusa","category-mujeres","category-teoria","tag-mujeres-2","tag-revolucion-rusa"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/mujer-sovietica.jpg?fit=848%2C768&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/mujer-sovietica.jpg?fit=848%2C768&ssl=1","categories_names":["Especial Revoluci\u00f3n Rusa","Mujer y Revoluci\u00f3n Rusa","Mujeres","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41465"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42253,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41465\/revisions\/42253"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}