{"id":41363,"date":"2017-02-23T09:50:39","date_gmt":"2017-02-23T11:50:39","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=41363"},"modified":"2017-03-23T21:45:40","modified_gmt":"2017-03-23T23:45:40","slug":"8-de-marzo-de-1917-la-chispa-de-la-revolucion-de-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/8-de-marzo-de-1917-la-chispa-de-la-revolucion-de-febrero\/","title":{"rendered":"8 de marzo de 1917: la chispa de la revoluci\u00f3n de febrero"},"content":{"rendered":"<p>El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero de acuerdo con el calendario juliano en vigencia en la Rusia de la \u00e9poca), en Petrogrado, un gran grupo de mujeres fue a las calles para exigir, a los gritos, el fin de la guerra. Dice Aleksandra Kollontai, en la \u00e9poca una de las principales dirigentes del Partido Bolchevique:<\/p>\n<p><em> \u201cDespu\u00e9s vino el gran a\u00f1o de 1917. El hambre, el fr\u00edo, los sufrimientos de la guerra prevalecieron sobre los sufrimientos de las obreras y de las campesinas rusas. El 23 de febrero de 1917 ellas salieron valientemente a las calles de Petrogrado. Estas mujeres, obreras y esposas de soldados, exig\u00edan pan para sus hijos y el regreso de sus maridos de las trincheras. [\u2026] En aquel d\u00eda, las mujeres rusas blandieron la antorcha de la revoluci\u00f3n proletaria y dieron inicio a las hostilidades. La revoluci\u00f3n de febrero comenz\u00f3 aquel d\u00eda\u201d.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por: Laura Sguazzabia<\/p>\n<p><strong>Una chispa pronta para explotar<\/strong><\/p>\n<p>En Rusia, la guerra y la movilizaci\u00f3n de los trabajadores hacia el frente hab\u00eda aumentado notablemente el ingreso de las mujeres en las f\u00e1bricas. En el inicio de la guerra, un tercio de los trabajadores industriales eran mujeres; en febrero de 1917, este n\u00famero hab\u00eda subido, solamente en Petrogrado, a 47% de la fuerza de trabajo. Las mujeres trabajadoras eran mayor\u00eda en la industria textil, del cuero y del caucho, y en muchos sectores que antes les eran vetados, tales como transporte, tipograf\u00edas o industria metal\u00fargica. Ellas ten\u00edan que garantizar el pan para sus hijos y antes de ir para la f\u00e1brica hac\u00edan interminables filas para conseguir un poco de alimento, muchas veces pernoctando al aire libre durante el helado invierno ruso. Desde 1916, las mujeres y las obreras hab\u00edan organizado motines por la escasez de pan y de carb\u00f3n, huelgas por salarios, por la reducci\u00f3n de las horas de trabajo y por el asedio de los empleadores y capataces, pero a inicios de 1917 la situaci\u00f3n era muy tensa: la ola patri\u00f3tica del inicio de la guerra se hab\u00eda apagado frente a la inmensidad del desastre militar y bajo la presi\u00f3n de la falta de comida y de carb\u00f3n; esto llev\u00f3 a las mujeres a cuestionar el poder pol\u00edtico, transformando gradualmente las huelgas de cu\u00f1o econ\u00f3mico en pol\u00edticas. Conforme lo relatado por la polic\u00eda de la \u00e9poca, las mujeres <em>\u201cson material inflamable, que solo precisa de una chispa para explotar\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Entre ellas, las mujeres bolcheviques actuaban reclutando en los barrios m\u00e1s pobres y dedic\u00e1ndoles publicaciones espec\u00edficas. El partido bolchevique, de hecho, desempe\u00f1\u00f3 un trabajo serio y met\u00f3dico para organizar y conquistar a las trabajadoras: desde 1913, el <em>Pravda<\/em>, el peri\u00f3dico bolchevique, public\u00f3 una p\u00e1gina dedicada a los problemas de las mujeres obreras; solo un a\u00f1o m\u00e1s tarde consider\u00f3 esencial un peri\u00f3dico dirigido a las mujeres, <em>Rabotnitsa<\/em>, que enfrentaba los problemas espec\u00edficos de las mujeres trabajadoras, lig\u00e1ndolos a la lucha de los trabajadores contra el capitalismo y cerrando cualquier colaboraci\u00f3n con el feminismo burgu\u00e9s. Ya en 1915, la bolchevique Inessa Armand escrib\u00eda en la revista <em>Rabotnitsa<\/em>: <em>\u201cLas mujeres deben desempe\u00f1ar un papel significativo en la lucha por la comida. La lucha por aumentar los salarios y reducir la carga horaria solamente es posible con la plena participaci\u00f3n de las trabajadoras. La tarea consiste en aumentar la conciencia de clase de esas mujeres\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, ella exhortaba a los trabajadores:<em> \u201cUstedes, camaradas, no se olviden de que la causa de las mujeres trabajadoras es tambi\u00e9n su causa, hasta que las masas de mujeres no entren en sus organizaciones, hasta que ellas no sean atra\u00eddas por su movimiento, [eso] ser\u00e1 un enorme obst\u00e1culo en su camino\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>La propaganda bolchevique, en este sentido, fue de vital importancia debido al hecho de que en Rusia las mujeres representaban uno de los sectores m\u00e1s oprimidos de la clase obrera. M\u00e1s all\u00e1 de las violaciones m\u00e1s brutales por parte de los empleadores, ellas fueron golpeadas cultural e intelectualmente, oprimidas en el ambiente dom\u00e9stico. Por eso, cuando se rebelaron contra su situaci\u00f3n, cuando se liberaron de ese terrible fardo representado por su papel social y econ\u00f3mico, ellas consiguieron llegar muy lejos: no rompieron sus cadenas gradualmente sino de forma explosiva, y no una de cada vez sino en su totalidad. Se volvieron exactamente lo opuesto de lo que hab\u00edan sido hasta entonces: habiendo sido el sector m\u00e1s moderado y temeroso, se volvi\u00f3 el m\u00e1s radical y audaz. El odio contra el antiguo r\u00e9gimen, que las obligaba a quedarse al margen de la vida en todos sus aspectos, era infinito, y ellas no estaban dispuestas a volver a la situaci\u00f3n anterior.<\/p>\n<p><strong>El inicio de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El 23 de febrero de 1917 fue escogido para la celebraci\u00f3n del d\u00eda de la mujer trabajadora, pero nadie imaginaba que las manifestaciones ya previstas hab\u00edan iniciado aquel proceso revolucionario que pas\u00f3 a la historia como la Revoluci\u00f3n de Febrero. Es el propio Trotsky, en su <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, quien habla de la participaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras en los acontecimientos de febrero de 1917:<\/p>\n<p><em>\u201cEn los c\u00edrculos socialdem\u00f3cratas se pensaba en celebrar este d\u00eda en las formas habituales: reuniones, discursos, folletos, etc. A nadie se le pas\u00f3 por la cabeza que el D\u00eda de la Mujer podr\u00eda convertirse en el primer d\u00eda de la revoluci\u00f3n\u201d<\/em>. La huelga no estaba prevista entre las posibilidades de manifestaci\u00f3n, ni incluso por las organizaciones bolcheviques. <em>\u201cNinguna organizaci\u00f3n convoc\u00f3 a huelga aquel d\u00eda. La organizaci\u00f3n bolchevique m\u00e1s combativa, el comit\u00e9 del barrio obrero de Vyborg, aconsej\u00f3 que no entrasen en huelga. Las masas, como fue testimoniado por el bolchevique Kajurov, estaban muy excitadas; cualquier huelga corr\u00eda el riesgo de tornarse una lucha abierta\u201d<\/em>. El comit\u00e9 obrero de Vyborg pensaba <em>\u201cque no era hora de actuar, porque el partido no era lo suficientemente fuerte\u201d<\/em> y no ten\u00eda certeza de que los soldados apoyar\u00edan una revuelta; por eso se hab\u00eda decidido por no permitir la huelga, sino prepararse para la acci\u00f3n revolucionaria en un futuro vago.<\/p>\n<p>En v\u00edsperas del 23 de febrero, las obreras textiles del barrio de Vyborg se convocaron para un acto contra la guerra y contra la escasez de alimentos y de recursos. Incluso sabiendo que sin las trabajadoras no podr\u00eda ocurrir la revoluci\u00f3n, muchos revolucionarios pensaban que las trabajadoras no ten\u00edan la capacidad de organizarse y ser activistas en las f\u00e1bricas. Por lo tanto, durante la reuni\u00f3n habl\u00f3 el metal\u00fargico Kajurov, uno de los bolcheviques que las consideraba emotivas e indisciplinadas: en su discurso reconoci\u00f3 el valor de su trabajo, se detuvo en sus reivindicaciones espec\u00edficas y sobre aquellas relacionadas con la guerra; les pidi\u00f3 para trabajar con el partido y disciplinarse a las indicaciones del partido: la intenci\u00f3n era, obviamente, disuadirlas a continuar con las manifestaciones en plazas. En aquella ocasi\u00f3n, ninguna lo contradijo: no obstante, algunas horas m\u00e1s tarde, aquellas mismas trabajadoras organizaron una huelga general que llevar\u00eda a la ca\u00edda del zarismo.<\/p>\n<p><em>\u201cManifestaciones de mujeres, en las cuales comparec\u00edan solamente obreras, se dirig\u00edan en masa a la Duma municipal pidiendo pan. Era como pedir peras a un olmo (lo imposible, nda). En diferentes partes de la ciudad se izaron banderas rojas\u201d<\/em>. Abandonaron el trabajo, se dividieron en grupos para conseguir adhesiones de otras f\u00e1bricas, principalmente de los metal\u00fargicos, considerados la vanguardia de la clase obrera. En el mismo momento, de hecho, la direcci\u00f3n de los talleres metal\u00fargicos Potilov hab\u00eda respondido con la suspensi\u00f3n de las actividades por las reivindicaciones salariales de los trabajadores: m\u00e1s de 20.000 trabajadores entraron en acci\u00f3n al lado de las obreras textiles.<\/p>\n<p>Las mujeres no aceptaban respuestas negativas por parte de otros trabajadores: adonde ellas no eran o\u00eddas, tiraban piedras, bolas de nieve, palos incendiados contra las puertas y ventanas, y ocupaban las instalaciones. Mientras se mov\u00edan por el distrito, llegaron la polic\u00eda y las tropas. La primera escaramuza dej\u00f3 muertos y heridos, pero las obreras levantaron barricadas mientras exhortaban a los soldados a no tirar. Muchos soldados las conoc\u00edan de sus experiencias pasadas en guarniciones. Zhenya Egorova, del partido bolchevique en Vyborg, intent\u00f3 comunicarse con los cosacos: al final, los soldados eran solo campesinos de uniforme. Cuando ellos respondieron que los hombres no ten\u00edan que obedecer a las mujeres, ella por su parte rebati\u00f3 afirmando que sus hermanos estaban en el frente. De repente, cayeron los fusiles de los cosacos: las mujeres hab\u00edan abierto una brecha en la fuerza m\u00e1s fiel al zar.<\/p>\n<p><em>\u201cLa mujer trabajadora tiene un gran papel en la aproximaci\u00f3n entre trabajadores y soldados. Con m\u00e1s coraje que los hombres, entra en las filas de los soldados, toma las armas con las manos, implorando, casi ordena: \u2018Bajen las bayonetas y vengan con nosotras\u2019. Los soldados se conmueven, se averg\u00fcenzan, se miran ansiosos, vacilan; uno de ellos decide: desaparecen las bayonetas, las filas se abren, en el aire palpita un viva entusiasmado y agradecido; los soldados son rodeados por personas que hablan, argumentan e incitan: la revoluci\u00f3n dio un paso m\u00e1s adelante\u201d,<\/em> dice Trotsky.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, la movilizaci\u00f3n ser\u00e1 de continua expansi\u00f3n, conquistando otros barrios y uniendo a millares de trabajadores: al final del d\u00eda, 20% de Petrogrado y 30% de los textiles estaban en huelga.<\/p>\n<p><strong>El papel de las mujeres en la lucha por el socialismo<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cEs claro, por lo tanto, que la Revoluci\u00f3n de Febrero, comenz\u00f3 por abajo, venciendo la resistencia de las propias organizaciones revolucionarias; con la particularidad de que esta iniciativa espont\u00e1nea fue realizada por la parte m\u00e1s oprimida e inhibida del proletariado: las trabajadoras de la industria textil, entre las cuales es posible suponer que hab\u00eda esposas de muchos soldados\u201d<\/em>. En esta frase de Trotsky, es posible deducir varias lecciones que surgen a partir de la chispa de la Revoluci\u00f3n de Febrero.<\/p>\n<p>Incuestionablemente, la mayor atenci\u00f3n recae sobre el papel que las mujeres proletarias desempe\u00f1aron en el curso revolucionario de Febrero del \u201917 primero, y de Octubre, despu\u00e9s. Generalmente la historia burguesa tiende a disminuir u ocultar el papel activo de las mujeres, a\u00fan m\u00e1s si ellas se colocan en un contexto revolucionario: los \u00fanicos testimonios sobre febrero del \u201917 provienen de Trotsky y de Kollontai, dos atentos estudiosos del proceso revolucionario ruso.<\/p>\n<p>La actitud burguesa en relaci\u00f3n con las mujeres es funcional, para desmoralizarlas, mostr\u00e1ndoles la imposibilidad de la revoluci\u00f3n en general, espec\u00edficamente de su papel activo. Eso permite proponer a las mujeres otras soluciones para su condici\u00f3n de oprimidas, como aquellas propuestas por el feminismo burgu\u00e9s, soluciones, no obstante, que se configuran como agujeros sin salida e ilusorios. Es tarea de los marxistas revolucionarios reconstruir correctamente los hechos y analizarlos desde el punto de vista de clase para ayudar a las proletarias y los proletarios a entender que, m\u00e1s all\u00e1 de las dificultades, es posible luchar para derrotar al capitalismo, y que en esta lucha es indispensable la participaci\u00f3n activa de las mujeres.<\/p>\n<p>Cuando Lenin dijo: <em>\u201cque no hay cuestiones espec\u00edficas de las mujeres\u201d<\/em>, no ten\u00eda ciertamente la intenci\u00f3n de subestimar o desvalorizar la cuesti\u00f3n de la emancipaci\u00f3n femenina: por el contrario, quer\u00eda afirmar el principio revolucionario de que no hay problemas que preocupen a la mujer que no sean, al mismo tiempo, una cuesti\u00f3n social m\u00e1s amplia, de inter\u00e9s vital para el movimiento revolucionario, por el cual deben luchar los hombres y las mujeres. El tema de la opresi\u00f3n de las mujeres no puede ser separado de la lucha m\u00e1s amplia por el socialismo, y cabe a las mujeres desempe\u00f1ar el papel principal, el de organizar, en sinton\u00eda con la vanguardia comunista del proletariado, las condiciones de su propia liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro motivo de reflexi\u00f3n puesto en la frase de Trotsky est\u00e1 relacionado con la espontaneidad de los movimientos y de la necesidad del partido revolucionario. No hay duda de que la chispa revolucionaria fue espont\u00e1nea y que la direcci\u00f3n del partido bolchevique de Petrogrado, en febrero del \u201917, subestim\u00f3 la ira de las trabajadoras textiles, pensando que un simple discurso ser\u00eda suficiente para convencerlas a disciplinarse. No obstante, aun cuando las mujeres en acci\u00f3n no tuviesen un plan espec\u00edfico m\u00e1s all\u00e1 de la reivindicaci\u00f3n por pan y carb\u00f3n, los bolcheviques militantes comprendieron que estaban frente al inicio de un proceso revolucionario y consiguieron hegemonizarlo con sus consignas y su programa.<\/p>\n<p>Esta lecci\u00f3n es muy actual: el sistema social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico en que vivimos (el capitalismo) no es m\u00e1s capaz de ofrecer ning\u00fan progreso a la sociedad. Si hubo un tiempo en que cada generaci\u00f3n pod\u00eda aspirar a alguna mejora social en relaci\u00f3n con las generaciones anteriores, hoy no es m\u00e1s as\u00ed. Los salarios son siempre menores; el trabajo es cada vez m\u00e1s precario; el n\u00famero de desempleados est\u00e1 en alrededor de doscientos millones; el estado social (salud, pensiones, educaci\u00f3n transportes), cortado por los gobiernos patronales de cualquier orientaci\u00f3n, ofrece servicios muchas veces inexistentes. En este cuadro, crecen la violencia contra las mujeres, contra los inmigrantes, contra los homosexuales: v\u00edctimas en esta sociedad de un doble grado, de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n. Cien a\u00f1os atr\u00e1s, en 1917, en Rusia, los trabajadores y las trabajadoras consiguieron, con sus luchas y con la revoluci\u00f3n derrumbar el capitalismo, demostrando que el poder no debe ser para siempre ni estar forzosamente en manos de los patrones. Pero si el socialismo es la \u00fanica alternativa \u2013aunque dif\u00edcil de construir\u2013 a este sistema social podrido, debemos ser\u00a0conscientes de que no se producir\u00e1 por s\u00ed solo. Es necesario un partido de las trabajadoras y los trabajadores, un partido diferente, guiado por un proyecto de derrumbe de esta sociedad. Ninguna revoluci\u00f3n victoriosa en la historia ocurri\u00f3 espont\u00e1neamente y sin una organizaci\u00f3n para la lucha, con la ausencia de militantes que se comprometan diariamente en sus lugares de trabajo y en la sociedad para construir una resistencia a las pol\u00edticas patronales de los gobiernos burgueses, a fin de ganar a otros compa\u00f1eros para la lucha.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del original: Alberto Albiero.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero de acuerdo con el calendario juliano en vigencia en la Rusia de la \u00e9poca), en Petrogrado, un gran grupo de mujeres fue a las calles para exigir, a los gritos, el fin de la guerra. 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