{"id":39913,"date":"2016-11-21T16:46:59","date_gmt":"2016-11-21T18:46:59","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=39913"},"modified":"2016-11-24T12:52:49","modified_gmt":"2016-11-24T14:52:49","slug":"trotsky-las-caracteristicas-del-desarrollo-de-rusia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/trotsky-las-caracteristicas-del-desarrollo-de-rusia\/","title":{"rendered":"Trotsky: Las caracter\u00edsticas del desarrollo de Rusia"},"content":{"rendered":"<p>De: Le\u00f3n Trotsky<\/p>\n<p><em>La Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 origin\u00f3 (antes, durante y despu\u00e9s) una gran cantidad de materiales dedicados a ella. Entre los m\u00faltiples aspectos abordados, parte de ellos est\u00e1n dedicados a las elaboraciones te\u00f3ricas y a intervenir en intensos debates.<\/em><\/p>\n<p><em>Dentro de ese voluminoso conjunto, un material de lectura imprescindible para el conocimiento y la compresi\u00f3n del proceso es, sin duda, la \u201cHistoria de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d, escrita en 1932 por uno de sus protagonistas y dirigentes (Le\u00f3n Trotsky). Adem\u00e1s de su conocimiento vivo y directo de los hechos, el autor suma sus cualidades de escritor, historiador, te\u00f3rico y pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n<p><em>Presentamos aqu\u00ed el cap\u00edtulo 1 de ese libro, dedicado a las especificidades del desarrollo econ\u00f3mico-social de Rusia sobre el cual se desarrollar\u00eda la revoluci\u00f3n, caracterizado por la combinaci\u00f3n de polos del desarrollo capitalista m\u00e1s avanzado y concentrado con un marco agrario atrasado y precapitalista.<\/em><\/p>\n<p><em>Para analizar y caracterizar el resultado de esta profunda contradicci\u00f3n, Trotsky utiliza la ley marxista del desarrollo desigual y combinado que (a diferencia de otros autores y corrientes marxistas para las cuales Rusia \u201cno estaba madura para una revoluci\u00f3n socialista\u201d) lo llevaron a desarrollar, varios a\u00f1os antes de la revoluci\u00f3n de 1917, la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y su conclusi\u00f3n: la revoluci\u00f3n rusa deber\u00eda ser socialista y dirigida por la clase obrera. La historia le dio la raz\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>El rasgo fundamental y m\u00e1s constante de la historia de Rusia es el car\u00e1cter rezagado de su desarrollo, con el atraso econ\u00f3mico, el primitivismo de las formas sociales y el bajo nivel de cultura que son su obligada consecuencia.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n de aquellas estepas gigantescas, abiertas a los vientos inclementes del Oriente y a los invasores asi\u00e1ticos, naci\u00f3 condenada por la naturaleza misma a un gran rezagamiento. La lucha con los pueblos n\u00f3madas se prolonga hasta fines del siglo XVII. La lucha con los vientos que arrastran en invierno los hielos y en verano la sequ\u00eda a\u00fan se sigue librando hoy en d\u00eda. La agricultura -base de todo el desarrollo del pa\u00eds- progresaba de un modo extensivo: en el norte eran talados y quemados los bosques, en el sur se roturaban las estepas v\u00edrgenes; Rusia fue tomando posesi\u00f3n de la naturaleza no en profundidad, sino en extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras que los pueblos b\u00e1rbaros de Occidente se instalaban sobre las ruinas de la cultura romana, muchas de cuyas viejas piedras pudieron utilizar como material de construcci\u00f3n, los eslavos de Oriente se encontraron en aquellas inh\u00f3spitas latitudes de la estepa hu\u00e9rfanos de toda herencia: su antecesores viv\u00edan en un nivel todav\u00eda m\u00e1s bajo que el suyo. Los pueblos de la Europa occidental, encerrados en seguida dentro de sus fronteras naturales, crearon los n\u00facleos econ\u00f3micos y de cultura de las sociedades industriales. La poblaci\u00f3n de la llanura oriental, tan pronto vio asomar los primeros signos de penuria, penetr\u00f3 en los bosques o se fue a las estepas. En Occidente, los elementos m\u00e1s emprendedores y de mayor iniciativa de la poblaci\u00f3n campesina vinieron a la ciudad, se convirtieron en artesanos, en comerciantes. Algunos de los elementos activos y audaces de Oriente se dedicaron tambi\u00e9n al comercio, pero la mayor\u00eda se convirtieron en cosacos, en colonizadores.<\/p>\n<p>El proceso de diferenciaci\u00f3n social tan intensivo en Occidente, en Oriente ve\u00edase contenido y esfumado por el proceso de expansi\u00f3n. \u00abEl zar de los moscovitas, aunque cristiano, reina sobre gente de inteligencia perezosa\u00bb, escrib\u00eda Vico, contempor\u00e1neo de Pedro I. Aquella \u00abinteligencia perezosa\u00bb de los moscovitas reflejaba la lentitud del ritmo econ\u00f3mico, la vaguedad informe de las relaciones de clase, la indigencia de la historia interior.<\/p>\n<p>Las antiguas civilizaciones de Egipto, India y la China ten\u00edan caracter\u00edsticas propias que se bastaban a s\u00ed mismas y dispon\u00edan de tiempo suficiente para llevar sus relaciones sociales, a pesar del bajo nivel de sus fuerzas productivas, casi hasta esa misma minuciosa perfecci\u00f3n que daban a sus productos los artesanos de dichos pa\u00edses. Rusia hall\u00e1base enclavada entre Europa y Asia, no s\u00f3lo geogr\u00e1ficamente, sino tambi\u00e9n desde un punto de vista social e hist\u00f3rico. Se diferenciaba en la Europa occidental, sin confundirse tampoco con el Oriente asi\u00e1tico, aunque se acercase a uno u otro continente en los distintos momentos de su historia, en uno u otro respecto. El Oriente aport\u00f3 el yugo t\u00e1rtaro, elemento important\u00edsimo en la formaci\u00f3n y estructura del Estado ruso. El Occidente era un enemigo mucho m\u00e1s temible; pero al mismo tiempo un maestro. Rusia no pod\u00eda asimilarse a las formas de Oriente, compelida como se hallaba a plegarse constantemente a la presi\u00f3n econ\u00f3mica y militar de Occidente.<\/p>\n<p>La existencia en Rusia de un r\u00e9gimen feudal, negada por los historiadores tradicionales, puede considerarse hoy indiscutiblemente demostrada por las modernas investigaciones. Es m\u00e1s: los elementos fundamentales del feudalismo ruso eran los mismos que los de Occidente. Pero el solo hecho de que la existencia en Rusia de una \u00e9poca feudal haya tenido que demostrarse mediante largas pol\u00e9micas cient\u00edficas, es ya claro indicio del car\u00e1cter imperfecto del feudalismo ruso, de sus formas indefinidas, de la pobreza de sus monumentos culturales.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses atrasados se asimilan las conquistas materiales e ideol\u00f3gicas de las naciones avanzadas. Pero esto no significa que sigan a estas \u00faltimas servilmente, reproduciendo todas las etapas de su pasado. La teor\u00eda de la reiteraci\u00f3n de los ciclos hist\u00f3ricos -procedente de Vico y sus secuaces- se apoya en la observaci\u00f3n de los ciclos de las viejas culturas precapitalistas y, en parte tambi\u00e9n, en las primeras experiencias del capitalismo. El car\u00e1cter provincial y epis\u00f3dico de todo el proceso hacia que, efectivamente, se repitiesen hasta cierto punto las distintas fases de cultura en los nuevos n\u00facleos humanos. Sin embargo, el capitalismo implica la superaci\u00f3n de estas condiciones. El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evoluci\u00f3n de la humanidad. Con esto se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las distintas naciones. Obligado a seguir a los pa\u00edses avanzados, el pa\u00eds atrasado no se ajusta en su desarrollo a la concatenaci\u00f3n de las etapas sucesivas. El privilegio de los pa\u00edses hist\u00f3ricamente rezagados -que lo es realmente- est\u00e1 en poder asimilarse las cosas o, mejor dicho, en obligarse a asimil\u00e1rselas antes del plazo previsto, saltando por alto toda una serie de etapas intermedias. Los salvajes pasan de la flecha al fusil de golpe, sin recorrer la senda que separa en el pasado esas dos armas. Los colonizadores europeos de Am\u00e9rica no tuvieron necesidad de volver a empezar la historia por el principio. Si Alemania o los Estados Unidos pudieron dejar atr\u00e1s econ\u00f3micamente a Inglaterra fue, precisamente, porque ambos pa\u00edses ven\u00edan rezagados en la marcha del capitalismo. Y la anarqu\u00eda conservadora que hoy reina en la industria hullera brit\u00e1nica y en la mentalidad de MacDonald y de sus amigos es la venganza por ese pasado en que Inglaterra se demor\u00f3 m\u00e1s tiempo del debido empu\u00f1ando el cetro de la hegemon\u00eda capitalista. El desarrollo de una naci\u00f3n hist\u00f3ricamente atrasada hace, forzosamente, que se confundan en ella, de una manera caracter\u00edstica, las distintas fases del proceso hist\u00f3rico. Aqu\u00ed el ciclo presenta, enfocado en su totalidad, un car\u00e1cter confuso, embrollado, mixto.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que la posibilidad de pasar por alto las fases intermedias no es nunca absoluta; h\u00e1llase siempre condicionada en \u00faltima instancia por la capacidad de asimilaci\u00f3n econ\u00f3mica y cultural del pa\u00eds. Adem\u00e1s, los pa\u00edses atrasados rebajan siempre el valor de las conquistas tomadas del extranjero al asimilarlas a su cultura m\u00e1s primitiva. De este modo, el proceso de asimilaci\u00f3n cobra un car\u00e1cter contradictorio. As\u00ed por ejemplo, la introducci\u00f3n de los elementos de la t\u00e9cnica occidental, sobre todo la militar y manufacturera, bajo Pedro I se tradujo en la agravaci\u00f3n del r\u00e9gimen servil como forma fundamental de la organizaci\u00f3n del trabajo. El armamento y los empr\u00e9stitos a la europea -productos, indudablemente, de una cultura m\u00e1s elevada- determinaron el robustecimiento del zarismo, que, a su vez, se interpuso como un obst\u00e1culo ante el desarrollo del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las leyes de la historia no tienen nada de com\u00fan con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley m\u00e1s general del proceso hist\u00f3rico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que la patentiza el destino de los pa\u00edses atrasados. Azotados por el l\u00e1tigo de las necesidades materiales, los pa\u00edses atrasados vense obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura se deriva otra que, a falta de nombre m\u00e1s adecuado, calificaremos de ley del\u00a0<em>desarrollo combinado<\/em>, aludiendo a la aproximaci\u00f3n de las distinta etapas del camino y a la confusi\u00f3n de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, ser\u00eda imposible comprender la historia de Rusia ni la de ning\u00fan otro pa\u00eds de avance cultural rezagado, cualquiera que sea su grado.<\/p>\n<p>Bajo la presi\u00f3n de Europa, m\u00e1s rica, el Estado ruso absorb\u00eda una parte proporcional mucho mayor de la riqueza nacional que los Estados occidentales, con lo cual no s\u00f3lo condenaba a las masas del pueblo a una doble miseria, sino que atentaba tambi\u00e9n contra las bases de las clases pudientes. Pero, al propio tiempo, necesitado del apoyo de estas \u00faltimas, forzaba y reglamentaba su formaci\u00f3n. Resultado de esto era que las clases privilegiadas, que se hab\u00edan ido burocratizando, no pudiesen llegar a desarrollarse nunca en toda su pujanza, raz\u00f3n por la cual el Estado iba acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s al despotismo asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>La autocracia bizantina, adoptada oficialmente por los zares moscovitas desde principios del siglo XVI, dome\u00f1\u00f3 a los boyardos feudales con ayuda de la nobleza y someti\u00f3 a \u00e9sta a su voluntad, entreg\u00e1ndole los campesinos como siervos para erigirse sobre estas bases en el absolutismo imperial petersburgu\u00e9s. Para comprender el retraso con que se desarrolla este proceso hist\u00f3rico, baste decir que la servidumbre de la gleba, que surge en el transcurso del siglo XVI, se perfecciona en el XVII y florece en el XVIII, para no abolirse jur\u00eddicamente hasta 1861.<\/p>\n<p>El clero desempe\u00f1a, despu\u00e9s de la nobleza, un papel bastante importante, pero completamente mediatizado, en el proceso de formaci\u00f3n de la autocracia zarista. La Iglesia no se remonta nunca en Rusia a las alturas del poder que llega a ocupar en el Occidente cat\u00f3lico, y se contenta con llenar las funciones de servidora espiritual cerca de la autocracia, apunt\u00e1ndose esto como un m\u00e9rito de su datarios del brazo secular. Los patriarcas cambiaban al cambiar los zares. En el per\u00edodo petersburgu\u00e9s, la sujeci\u00f3n de la Iglesia al Estado h\u00edzose todav\u00eda m\u00e1s servil. Los doscientos mil curas y frailes integraban en el fondo la burocracia del pa\u00eds, eran una especie de cuerpo policiaco de la fe: en justa reciprocidad, la polic\u00eda secular amparaba el monopolio del clero ortodoxo en materia de fe y proteg\u00eda sus tierras y sus rentas.<\/p>\n<p>La eslavofilia, este mesianismo del atraso, razonaba su filosof\u00eda diciendo que el pueblo ruso y su Iglesia eran fundamentalmente democr\u00e1ticos, en tanto que la Rusia oficial no era otra cosa que la burocracia alemana implantada por Pedro el Grande. Marx observaba, a este prop\u00f3sito: \u00abExactamente lo mismo que los asnos teut\u00f3nicos desplazaron el despotismo de Federico II, etc., a los franceses, como si los esclavos atrasados no necesitaran siempre de esclavos civilizados para amaestrarlos\u00bb. Esta breve observaci\u00f3n refleja perfectamente no s\u00f3lo la vieja filosof\u00eda de los eslav\u00f3filos, sino tambi\u00e9n el evangelio moderno de los \u00abracistas\u00bb.<\/p>\n<p>La incidencia del feudalismo ruso y de toda la historia rusa antigua cobraba su m\u00e1s triste expresi\u00f3n en la ausencia de aut\u00e9nticas ciudades medievales como centros de artesan\u00eda, de comercio. En Rusia el artesanado no tuvo tiempo de desglosarse por entero de la agricultura y conserv\u00f3 siempre el car\u00e1cter del trabajo a domicilio. Las viejas ciudades rusas eran centros comerciales, administrativos, militares y de la nobleza; centros, por consiguiente, consumidores y no productores. La misma ciudad de Novgorod, tan cercana a la Hansa y que no lleg\u00f3 a conocer el yugo t\u00e1rtaro, era una ciudad comercial sin industria. Cierto es que la dispersi\u00f3n de los oficios campesinos, repartidos por las distintas comarcas, creaba la necesidad de una red comercial extensa. Pero los mercaderes n\u00f3madas no pod\u00edan ocupar, en modo alguno, el puesto que en Occidente ocupaba la peque\u00f1a y media burgues\u00eda de los gremios de artesanos en el comercio y la industria, indisolublemente unida a su periferia campesina. Adem\u00e1s, las principales v\u00edas de comunicaci\u00f3n del comercio ruso conduc\u00edan al extranjero, asegurando as\u00ed al capital extranjero, desde los tiempos m\u00e1s remotos, el puesto directivo y dando un car\u00e1cter semicolonial a todas las operaciones, en que el comerciante ruso quedaba reducido al papel de intermediario entre las ciudades occidentales y la aldea rusa. Este g\u00e9nero de relaciones econ\u00f3micas experiment\u00f3 un cierto avance en la \u00e9poca del capitalismo ruso y tuvo su apogeo y suprema expresi\u00f3n en la guerra imperialista.<\/p>\n<p>La insignificancia de las ciudades rusas, que es lo que m\u00e1s contribuy\u00f3 a formar en Rusia el tipo de Estado asi\u00e1tico, exclu\u00eda, en particular, la posibilidad de un movimiento de Reforma encaminada a sustituir la Iglesia ortodoxa burocr\u00e1tico-feudal por una variante cualquiera moderna del cristianismo adaptada a las necesidades de la sociedad burguesa. La lucha contra la Iglesia del Estado no trascend\u00eda de los estrechos l\u00edmites de las sectas campesinas, sin excluir la m\u00e1s poderosa de todas, el cisma de los \u00abcreyentes viejos\u00bb.<\/p>\n<p>Quince a\u00f1os antes de que estallase la gran Revoluci\u00f3n francesa se desencaden\u00f3 en Rusia el movimiento de los cosacos, labriegos y obreros serviles de los montes Urales, acaudillado por Pugachev. \u00bfQu\u00e9 le falt\u00f3 a aquella furiosa insurrecci\u00f3n popular para convertirse en verdadera revoluci\u00f3n? Le falt\u00f3 el tercer estado. Sin la democracia industrial de las ciudades, era imposible que la guerra campesina se transformase en revoluci\u00f3n, del mismo modo que las sectas aldeanas no pod\u00edan llevar a cabo una Reforma. Lejos de provocar una revoluci\u00f3n, el alzamiento de Pugachev sirvi\u00f3 para consolidar el absolutismo burocr\u00e1tico como servidor fiel de los intereses de la nobleza, y volvi\u00f3 a demostrar su eficacia en una hora dif\u00edcil.<\/p>\n<p>La europeizaci\u00f3n del pa\u00eds, que comenz\u00f3 formalmente bajo Pedro el Grande, fue convirti\u00e9ndose cada vez m\u00e1s, en el transcurso del siglo siguiente, en una necesidad de la propia clase gobernante, es decir, de la nobleza. En 1825, la intelectualidad aristocr\u00e1tica, dando expresi\u00f3n pol\u00edtica a esta necesidad, se lanz\u00f3 a una conspiraci\u00f3n militar, con el fin de poner freno a la autocracia. Presionada por el desarrollo de la burgues\u00eda europea, la nobleza avanzada intentaba, de este modo, suplir la ausencia del tercer estado. Pero no se resignaba, a pesar de todo, a renunciar a sus privilegios de casta; aspiraba a combinarlos con el r\u00e9gimen liberal por el que luchaba; por eso, lo que m\u00e1s tem\u00eda era que se levantaran los campesinos. No tiene nada de extra\u00f1o que aquella conspiraci\u00f3n no pasara de ser la haza\u00f1a de unos cuantos oficiales brillantes, pero aislados, que sucumbieron casi sin lucha. Ese sentido tuvo la sublevaci\u00f3n de los \u00abdecembristas\u00bb.<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo1\/cap_01.htm#no1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">(1)<\/a><\/p>\n<p>Los terratenientes que pose\u00edan f\u00e1bricas fueron los primeros de su estamento que se iniciaron hacia la sustituci\u00f3n del trabajo servil por el trabajo libre. Otro de los factores que impulsaban esta medida era la exportaci\u00f3n, cada d\u00eda mayor, de cereales rusos al extranjero. En 1861, la burocracia noble, apoy\u00e1ndose en los terratenientes liberales, implanta la reforma campesina. El impotente liberalismo burgu\u00e9s, reducido a su papel de comparsa, no tuvo m\u00e1s remedio que contemplar el cambio pasivamente. No hace falta decir que el zarismo resolvi\u00f3 el problema fundamental de Rusia, esto es, la cuesti\u00f3n agraria, de un modo todav\u00eda m\u00e1s mezquino y rapaz de como la monarqu\u00eda prusiana hab\u00eda de resolver, a la vuelta de pocos a\u00f1os, el problema capital de Alemania: su unidad nacional. La soluci\u00f3n de los problemas que incumben a una clase por obra de otra es una de las combinaciones a que alud\u00edamos, propias de los pa\u00edses atrasados.<\/p>\n<p>Pero donde se revela de un modo m\u00e1s indiscutible la ley del desarrollo combinado es en la historia y el car\u00e1cter de la industria rusa. Nacida tarde, no repite la evoluci\u00f3n de los pa\u00edses avanzados, sino que se incorpora a \u00e9stos, adaptando a su atraso propio las conquistas m\u00e1s modernas. Si la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica general de Rusia salt\u00f3 sobre los per\u00edodos del artesanado gremial y de la manufactura, algunas ramas de su industria pasaron por alto toda una serie de etapas t\u00e9cnico-industriales que en Occidente llenaron varias d\u00e9cadas. Gracias a esto, la industria rusa pudo desarrollarse en algunos momentos con una rapidez extraordinaria. Entre la revoluci\u00f3n de 1905 y la guerra, Rusia dobl\u00f3, aproximadamente, su producci\u00f3n industrial. A algunos historiadores rusos esto les parece una raz\u00f3n bastante concluyente para deducir que \u00abhay que abandonar la leyenda del atraso y del progreso lento\u00bb. En rigor la posibilidad de un tan r\u00e1pido progreso hall\u00e1base condicionada precisamente por el atraso del pa\u00eds, que no s\u00f3lo persiste hasta el momento de la liquidaci\u00f3n de la vieja Rusia, sino que a\u00fan perdura como herencia de ese pasado hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>El term\u00f3metro fundamental para medir el nivel econ\u00f3mico de una naci\u00f3n es el rendimiento del trabajo, que, a su vez, depende del peso espec\u00edfico de la industria en la econom\u00eda general del pa\u00eds. En v\u00edsperas de la guerra, cuando la Rusia zarista hab\u00eda alcanzado el punto culminante de su bienestar, la parte al\u00edcuota de riqueza nacional que correspond\u00eda a cada habitante era ocho o diez veces inferior a la de los Estados Unidos, lo cual no tiene nada de sorprendente si se tiene en cuenta que las cuatro quintas partes de la poblaci\u00f3n obrera de Rusia se concentraban en la agricultura, mientras que en los Estados Unidos, por cada persona ocupada en las labores agr\u00edcolas hab\u00eda 2,5 obreros industriales. A\u00f1\u00e1dase a esto que en v\u00edsperas de la guerra Rusia ten\u00eda 0,4 kil\u00f3metros de l\u00edneas f\u00e9rreas por cada 100 kil\u00f3metros cuadrados, mientras que en Alemania la proporci\u00f3n era de 1,7 y de 7 en Autria-Hungr\u00eda, y por el estilo, todos los dem\u00e1s coeficientes comparativos que pudi\u00e9ramos mencionar.<\/p>\n<p>Como ya hemos dicho, es precisamente en el campo de la econom\u00eda donde se manifiesta con su m\u00e1ximo relieve la ley del desarrollo combinado. Y as\u00ed, mientras que hasta el momento mismo de estallar la revoluci\u00f3n, la agricultura se manten\u00eda, con peque\u00f1as excepciones, casi en el mismo nivel del siglo XVII, l la industria, en lo que a su t\u00e9cnica y a su estructura capitalista se refer\u00eda, estaba al nivel de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados, y, en algunos respectos, los sobrepasaba. En el a\u00f1o 1914 las peque\u00f1as industrias con menos de cien obreros representaban en los Estados Unidos un 35 por 100 del censo total de obreros industriales, mientras que en Rusia este porcentaje era tan s\u00f3lo de 17,8. La mediana y la gran industria, con una n\u00f3mina de 100 a 1.000 obreros, representaban un peso espec\u00edfico aproximadamente igual; los centros fabriles gigantescos que daban empleo a m\u00e1s de mil obreros cada uno y que en los Estados Unidos sumaban el 17,8 por 100 del censo total de la poblaci\u00f3n obrera, en Rusia representaban el 41,4 por 100. En las regiones industriales m\u00e1s importantes este porcentaje era todav\u00eda m\u00e1s elevado: en la zona de Petrogrado era de 44,4 por 100; en la de Mosc\u00fa, de 57,3 por 100. A id\u00e9nticos resultados llegamos comparando la industria rusa con la inglesa o alemana. Este hecho, que nosotros fuimos los primeros en registrar en el a\u00f1o 1908, se aviene mal con la idea que vulgarmente se tiene del atraso econ\u00f3mico de Rusia. Y, sin embargo, no excluye este atraso, sino que lo complementa dial\u00e9cticamente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la fusi\u00f3n del capital industrial con el bancario se efectu\u00f3 en Rusia en proporciones que tal vez no haya conocido ning\u00fan otro pa\u00eds. Pero la mediatizaci\u00f3n de la industria por los Bancos equival\u00eda a su mediatizaci\u00f3n por el mercado financiero de la Europa occidental. La industria pesada (metal, carb\u00f3n, petr\u00f3leo) se hallaba sometida casi por entero al control del capital financiero internacional , que se hab\u00eda creado una red auxiliar y mediadora de Bancos en Rusia. La industria ligera sigui\u00f3 las mismas huellas. En t\u00e9rminos generales, cerca del 40 por 100 del capital acciones invertido en Rusia pertenec\u00eda a extranjeros, y la proporci\u00f3n era considerablemente mayor en las ramas principales de la industria. Sin exageraci\u00f3n, puede decirse que los paquetes de acciones que controlaban los principales bancos, empresas y f\u00e1bricas de Rusia estaban en manos de extranjeros, debiendo advertirse que la participaci\u00f3n de los capitales de Inglaterra, Francia y B\u00e9lgica representaba casi el doble de la de Alemania.<\/p>\n<p>Las condiciones originarias de la industria rusa y de su estructura informan el car\u00e1cter social de la burgues\u00eda de Rusia y su fisonom\u00eda pol\u00edtica. La intensa concentraci\u00f3n industrial supon\u00eda, ya de suyo, que entre las altas esferas capitalistas y las masas del pueblo no hubiese sito para una jerarqu\u00eda de capas intermedias. A\u00f1\u00e1dase a esto que los propietarios de las m\u00e1s importantes empresas industriales, bancarias y de transportes eran extranjeros que cotizaban los beneficios obtenidos en Rusia y su influencia pol\u00edtica en los parlamentos extranjeros, raz\u00f3n por la cual no s\u00f3lo no les interesaba fomentar la lucha por el parlamentarismo ruso, sino que muchas veces le hac\u00edan frente: bate recordar el vergonzoso papel que desempe\u00f1aba en Rusia la Francia oficial. Tales eran las causas elementales e insuperables del aislamiento pol\u00edtico y del odio al pueblo de la burgues\u00eda rusa. Y si \u00e9sta, en los albores de su historia, no hab\u00eda alcanzado el grado necesario de madurez para acometer la reforma del Estado, cuando las circunstancias le depararon la ocasi\u00f3n de ponerse al frente de la revoluci\u00f3n demostr\u00f3 que llegaba ya tarde.<\/p>\n<p>En consonancia con el desarrollo general del pa\u00eds, la base sobre la que se form\u00f3 la clase obrera rusa no fue el artesanado gremial, sino la agricultura; no fue la ciudad, sino el campo. Adem\u00e1s, el proletariado de Rusia no fue form\u00e1ndose paulatinamente a lo largo de los siglos, arrastrando tras s\u00ed el peso del pasado, como en Inglaterra, sino a saltos, por una transformaci\u00f3n s\u00fabita de las condiciones de vida, de las relaciones sociales, rompiendo bruscamente con el ayer. Esto fue, precisamente, lo que, unido al yugo concentrado el zarismo, hizo que los obreros rusos se asimilaran las conclusiones m\u00e1s avanzadas del pensamiento revolucionario, del mismo modo que la industria rusa, llegada al mundo con retraso, se asimil\u00f3 las \u00faltimas conquistas de la organizaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>El proletariado ruso tornaba a producir, una y otra vez, la breve historia de sus or\u00edgenes. Al tiempo que en la industria metal\u00fargica, sobre todo en Petersburgo, cristalizaba y surg\u00eda una categor\u00eda de proletarios depurados que hab\u00edan roto completamente con la aldea, en los Urales segu\u00eda predominando el tipo obrero de semiproletario, semicampesino. La afluencia de nuevas hornadas de mano de obra del campo a las regiones industriales renovaba todos los a\u00f1os los lazos que un\u00edan al proletariado con su cantera social.<\/p>\n<p>La incapacidad de acci\u00f3n pol\u00edtica de la burgues\u00eda se hallaba directamente informado por el car\u00e1cter de sus relaciones con el proletariado y la clase campesina. La burgues\u00eda no pod\u00eda arrastrar consigo a los obreros a quienes la vida de todos los d\u00edas enfrentaba con ella y que, adem\u00e1s, aprendieron en seguida a generalizar sus problemas. Y la misma incapacidad demostraba para atraerse a los campesinos, atada como estaba a los terratenientes por una red de intereses comunes y temerosa de que el r\u00e9gimen de propiedad, en cualquiera de sus formas, se viniese a tierra. El retraso de la revoluci\u00f3n rusa no era tan s\u00f3lo, como se ve, un problema de cronolog\u00eda, sino que afectaba tambi\u00e9n a la estructura social del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Inglaterra hizo su revoluci\u00f3n puritana en una \u00e9poca en que su poblaci\u00f3n total no pasaba de los cinco millones y medio de habitantes, de los cuales medio mill\u00f3n correspond\u00eda a Londres. En la \u00e9poca de la Revoluci\u00f3n francesa Par\u00eds no contaba tampoco con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de almas de los veinticinco que formaban el censo total del pa\u00eds. A principios del siglo XX Rusia ten\u00eda cerca de ciento cincuenta millones de habitantes, m\u00e1s de tres millones de los cuales se concentraban en Petrogrado y Mosc\u00fa. Detr\u00e1s de estas cifras comparativas laten grandes diferencias sociales. La Inglaterra del siglo XVII, como la Francia del siglo XVIII, no conoc\u00edan a\u00fan el proletariado moderno. En cambio, en Rusia la clase obrera contaba, en 1905, incluyendo la ciudad y el campo, no menos de diez millones de almas, que, con sus familias, ven\u00edan a representar m\u00e1s de veinticinco millones de almas, cifra que superaba la de la poblaci\u00f3n total de Francia en la \u00e9poca de la Gran Revoluci\u00f3n. Desde los artesanos acomodados y los campesinos independientes que formaban en el ej\u00e9rcito de Cromwell hasta los proletarios industriales de Petersburgo, pasando por los sans-culottes de Par\u00eds, la revoluci\u00f3n hubo de modificar profundamente su mec\u00e1nica social, sus m\u00e9todos, y con \u00e9stos tambi\u00e9n, naturalmente, sus fines.<\/p>\n<p>Los acontecimientos de 1905 fueron el pr\u00f3logo de las dos revoluciones de 1917: la de Febrero y la de Octubre. El pr\u00f3logo conten\u00eda ya todos los elementos del drama, aunque \u00e9stos no se desarrollasen hasta el fin. La guerra ruso-japonesa hizo tambalearse al zarismo. La burgues\u00eda liberal se vali\u00f3 del movimiento de las masas para infundir un poco de miedo desde la oposici\u00f3n a la monarqu\u00eda. Pero los obreros se emanciparon de la burgues\u00eda, organiz\u00e1ndose aparte de ella y frente a ella en los soviets, creados entonces por vez primera. Los campesinos s levantaron, al grito de \u00ab\u00a1tierra!\u00bb, en toda la gigantesca extensi\u00f3n del pa\u00eds. Los elementos revolucionarios del ej\u00e9rcito sent\u00edanse atra\u00eddos, tanto como los campesinos, por los soviets, que, en el momento \u00e1lgido de la revoluci\u00f3n, disputaron abiertamente el poder a la monarqu\u00eda. Fue entonces cuando actuaron pro primera vez en la historia de Rusia todas las fuerzas revolucionarias: carec\u00edan de experiencia y les faltaba la confianza en s\u00ed mismas. Los liberales retrocedieron ostentosamente ante la revoluci\u00f3n en el preciso momento en que se demostraba que no bastaba con hostilizar al zarismo, sino que era preciso derribarlo. La brusca ruptura de la burgues\u00eda con el pueblo, que hizo que ya entonces se desprendiese de aqu\u00e9lla una parte considerable de la intelectualidad democr\u00e1tica, facilit\u00f3 a la monarqu\u00eda la obra de selecci\u00f3n dentro del ej\u00e9rcito, le permiti\u00f3 seleccionar las fuerzas fieles al r\u00e9gimen y organizar una sangrienta represi\u00f3n contra los obreros y campesinos. Y, aunque con algunas costillas rotas, el zarismo sali\u00f3 vivo y relativamente fuerte de la prueba de 1905.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 alteraciones introdujo en el panorama de las fuerzas sociales el desarrollo hist\u00f3rico que llena los once a\u00f1os que median entre el pr\u00f3logo y el drama? Durante este per\u00edodo se acent\u00faa todav\u00eda m\u00e1s la contradicci\u00f3n entre el zarismo y las exigencias de la historia. La burgues\u00eda se fortific\u00f3 econ\u00f3micamente, pero ya hemos visto que su fuerza se basaba en la intensa concentraci\u00f3n de la industria y en la importancia creciente del capital extranjero. Adoctrinada por las ense\u00f1anzas de 1905, la burgues\u00eda se hizo a\u00fan m\u00e1s conservadora y suspicaz. El peso espec\u00edfico dentro del pa\u00eds de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de la clase media, que ya antes era insignificante, disminuy\u00f3 m\u00e1s a\u00fan. La intelectualidad democr\u00e1tica no dispon\u00eda del menor punto consistente de apoyo social. Pod\u00eda gozar de una influencia pol\u00edtica transitoria, pero nunca desempe\u00f1ar un papel propio: hall\u00e1base cada vez m\u00e1s mediatizada por el liberalismo burgu\u00e9s. En estas condiciones no hab\u00eda m\u00e1s que un partido que pudiera brindar un programa, una bandera y una direcci\u00f3n a los campesinos: el proletariado. La misi\u00f3n grandiosa que le estaba reservada engendr\u00f3 la necesidad inaplazable de crear una organizaci\u00f3n revolucionaria propia, capaz de reclutar a las masas del pueblo y ponerlas al servicio de la revoluci\u00f3n, bajo la iniciativa de los obreros. As\u00ed fue como los soviets de 1905 tomaron en 1917 un gigantesco desarrollo. Que los soviets -dicho sea de paso- no son, sencillamente, producto del atraso hist\u00f3rico de Rusia, sino fruto de la ley del desarrollo social combinado, lo demuestra por s\u00ed solo el hecho de que el proletariado del pa\u00eds m\u00e1s industrial del mundo, Alemania, no hallase durante la marejada revolucionaria de 1918-1919 m\u00e1s forma de organizaci\u00f3n que los soviets.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de 1917 persegu\u00eda como fin inmediato el derrumbamiento de la monarqu\u00eda burocr\u00e1tica. Pero, a diferencia de las revoluciones burguesas tradicionales, daba entrada en la acci\u00f3n, en calidad de fuerza decisiva, a una nueva clase, hija de los grandes centros industriales y equipada con una nueva organizaci\u00f3n y nuevos m\u00e9todos de lucha. La ley del desarrollo social combinado se nos presenta aqu\u00ed en su expresi\u00f3n \u00faltima: la revoluci\u00f3n, que comienza derrumbando toda la podredumbre medieval, a la vuelta de pocos meses lleva al poder al proletariado acaudillado por el partido comunista.<\/p>\n<p>El punto de partida de la revoluci\u00f3n rusa fue la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Pero plante\u00f3 en t\u00e9rminos nuevos el problema de la democracia pol\u00edtica. Mientras los obreros llenaban el pa\u00eds de soviets, dando entrada en ellos a los soldados y, en algunos sitios, a los campesinos, la burgues\u00eda segu\u00eda entreteni\u00e9ndose en discutir si deb\u00eda o no convocarse la Asamblea constituyente. Conforme vayamos exponiendo los acontecimientos, veremos dibujarse esta cuesti\u00f3n de un modo perfectamente concreto. Por ahora queremos limitarnos a se\u00f1alar el puesto que corresponde a los soviets en la concatenaci\u00f3n hist\u00f3rica de las ideas y las formas revolucionarias.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n burguesa de Inglaterra, planteada a mediados del siglo XVIII, se desarroll\u00f3 bajo el manto de la Reforma religiosa. El s\u00fabdito ingl\u00e9s, luchando por su derecho a rezar con el devocionario que mejor le pareciese, luchaba contra el rey, contra la aristocracia, contra los pr\u00edncipes de la Iglesia y contra Roma. Los presbiterianos y los puritanos de Inglaterra estaban profundamente convencidos de que colocaban sus intereses terrenales bajo la suprema protecci\u00f3n de la providencia divina. Las aspiraciones por que luchaban las nuevas clases confund\u00edanse inseparablemente en sus conciencias con los textos de la Biblia y los ritos del culto religioso. Los emigrantes del\u00a0<em>Mayflower<\/em>\u00a0llevaron consigo al otro lado del oc\u00e9ano esta tradici\u00f3n mezclada con su sangre. A esto se debe la fuerza excepcional de resistencia de la interpretaci\u00f3n anglosajona del cristianismo. Y todav\u00eda es hoy el d\u00eda en que los ministros \u00absocialistas\u00bb de la Gran Breta\u00f1a encubren su cobard\u00eda con aquellos mismos textos m\u00e1gicos en que los hombres del siglo XVII buscaban una justificaci\u00f3n para su bravura.<\/p>\n<p>En Francia, donde no prendi\u00f3 la Reforma, la Iglesia cat\u00f3lica perdur\u00f3 como Iglesia del Estado hasta la revoluci\u00f3n, que hab\u00eda de ir a buscar no a los textos de la Biblia, sino a las abstracciones de la democracia, la expresi\u00f3n y justificaci\u00f3n para los fines de la sociedad burguesa. Y por grande que sea el odio que los actuales directores de Francia sientan hacia el jacobinismo, el hecho es que, gracias a la mano dura de Robespierre, pueden permitirse ellos hoy el lujo de seguir disfrazando su r\u00e9gimen conservador bajo f\u00f3rmulas por medio de las cuales se hizo saltar en otro tiempo a la vieja sociedad.<\/p>\n<p>Todas las grandes revoluciones han marcado a la sociedad burguesa una nueva etapa y nuevas formas de conciencia de sus clases. Del mismo modo que en Francia no prendi\u00f3 la Reforma, en Rusia no prendi\u00f3 tampoco la democracia formal. El partido revolucionario ruso a quien incumbi\u00f3 la misi\u00f3n de dejar estampado su sello en toda una \u00e9poca, no acudi\u00f3 a buscar la expresi\u00f3n de los problemas de la revoluci\u00f3n a la Biblia, ni a esa democracia \u00abpura\u00bb que no es m\u00e1s que el cristianismo secularizado, sino a las condiciones materiales de las clases que integran la sociedad. El sistema sovi\u00e9tico dio a estas condiciones su expresi\u00f3n m\u00e1s sencilla, m\u00e1s di\u00e1fana y m\u00e1s franca. El r\u00e9gimen de e los trabajadores se realiza por vez primera en la historia bajo los soviets que, cualesquiera que sean las vicisitudes hist\u00f3ricas que les est\u00e9n reservadas, ha echado ra\u00edces tan profundas e indestructibles en la conciencia de las masas como, en su tiempo, la Reforma o la democracia pura.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo1\/cap_01.htm#not1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>(1)<\/em><\/a>\u00abDecembristas\u00bb o \u00abdekabristas\u00bb por el mes de diciembre, en que tuvo lugar la sublevaci\u00f3n. [NDT.]<\/p>\n<p>Art\u00edculo tomado de:\u00a0https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1932\/histrev\/tomo1\/cap_01.htm &#8211; accesado 21\/11\/2016.-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Le\u00f3n Trotsky La Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 origin\u00f3 (antes, durante y despu\u00e9s) una gran cantidad de materiales dedicados a ella. Entre los m\u00faltiples aspectos abordados, parte de ellos est\u00e1n dedicados a las elaboraciones te\u00f3ricas y a intervenir en intensos debates. 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