{"id":38244,"date":"2016-08-25T14:54:38","date_gmt":"2016-08-25T16:54:38","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=38244"},"modified":"2017-08-10T16:06:49","modified_gmt":"2017-08-10T18:06:49","slug":"en-defensa-de-la-militancia-revolucionaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/en-defensa-de-la-militancia-revolucionaria\/","title":{"rendered":"En defensa de la militancia revolucionaria"},"content":{"rendered":"<p><em>Pol\u00e9mica con \u00c1lvaro Bianchi<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEs preciso preparar personas que no dediquen a la revoluci\u00f3n solo las noches libres, sino toda la vida (\u2026)\u201d. V. I. Lenin, \u201cLas tareas urgentes de nuestro movimiento\u201d (Iskra <\/em>n.\u00b0 1, diciembre de 1900).<!--more--><\/p>\n<p>Por: Francesco Ricci<\/p>\n<p>Est\u00e1 siendo muy discutido un art\u00edculo de \u00c1lvaro Bianchi, titulado \u201cCr\u00edtica al militantismo\u201d, publicado en el <em>site<\/em> brasile\u00f1o blogjunho.com.br.<\/p>\n<p>En el Facebook existen decenas de <em>posts<\/em> que lo critican, pero tambi\u00e9n son muchas las personas que aprecian el art\u00edculo, elogi\u00e1ndolo y\/o indic\u00e1ndolo como un punto de referencia en lo que dice respecto al problema abordado: la cuesti\u00f3n de la militancia.<\/p>\n<p><strong>El sufrimiento de la militancia\u2026 y las alegr\u00edas de los pos-activistas<\/strong><\/p>\n<p>En el art\u00edculo, \u00c1lvaro Bianchi comienza construyendo un blanco para su pol\u00e9mica: lo que \u00e9l llama de \u201cmilitantismo\u201d, que es una forma caricaturesca de la militancia revolucionaria. Habla de \u201cfetichismo de la acci\u00f3n, la creencia de que la actividad permanente y directa conducir\u00e1 inevitablemente a una victoria decisiva. Del volanteo al piquete, del piquete a la asamblea, de la asamblea a la reuni\u00f3n, para seguir, reiniciar el ciclo\u201d. Habla de militantes que se emocionan solamente \u201ccon las vidas ejemplares dedicadas a la causa, con el sacrificio\u201d. De los est\u00fapidos, obstinados y man\u00edacos, impulsados por la fe ciega; de \u201cjefes que piensan y subalternos que ejecutan\u201d.<\/p>\n<p>La caricatura y el desprecio que Bianchi revela por la militancia van al encuentro de un sentido com\u00fan predominante. La degeneraci\u00f3n estalinista y la de la socialdemocracia, la corrupci\u00f3n desenfrenada de los partidos reformistas incorporados al aparato del Estado burgu\u00e9s generaron un gran descr\u00e9dito en la militancia, por ella y en los partidos en general. Un descr\u00e9dito del cual intentan aprovecharse las organizaciones populistas y reaccionarias, como el Movimiento de Grillo en Italia, o las organizaciones neorreformistas, como Podemos en el Estado espa\u00f1ol, que tienen como base no la militancia sino los electores. Todo el neorreformismo posee como caracter\u00edstica propia la de ser \u201canti-partido\u201d o \u201cpos-partido\u201d; elogia la superaci\u00f3n de las \u201ctradiciones tercera-internacionalistas\u201d, incluyendo en este t\u00e9rmino tanto al Komintern revolucionario de Lenin y Trotsky como a su negaci\u00f3n burocr\u00e1tica y contrarrevolucionaria.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, <em>Imperio<\/em>, delirante manifiesto de la \u201cbiopol\u00edtica posmoderna\u201d, que escribieron Toni Negri y Michael Hardt y en el que se inspiran (conscientemente o no) muchos acad\u00e9micos, criticaba al militante \u201ctriste, asc\u00e9tico agente de la Tercera Internacional\u201d que \u201cact\u00faa por disciplina\u201d y propon\u00eda una nueva militancia, diferente, que \u201cresiste en los contrapoderes y se rebela proyect\u00e1ndose en un proyecto de amor\u201d, inspir\u00e1ndose, en lugar de Lenin, en San Francisco, porque el santo, al contrario del l\u00edder bolchevique, opon\u00eda \u201cla alegr\u00eda de ser a la miseria del poder\u201d.<\/p>\n<p><strong>El desprecio por la militancia<\/strong><\/p>\n<p>No ocurriendo en el vac\u00edo sino en el contexto pol\u00edtico que describimos arriba, es claro que la cr\u00edtica de Bianchi al \u201cmilitantismo\u201d, escondi\u00e9ndose detr\u00e1s de la cr\u00edtica a una caricatura de militancia que no existe, es en realidad una cr\u00edtica indirecta a aquellos sectores en el mundo que implementan una militancia <em>revolucionaria<\/em>. Como, por ejemplo, la LIT y sus secciones, y, en el Brasil, el PSTU.<\/p>\n<p>Con el tono de quien dice cosas no conformistas, \u00c1lvaro Bianchi no hace otra cosa sino usar todos los clich\u00e9s en boga hoy en el neorreformismo, en los ambientes acad\u00e9micos que flirtean con el posmodernismo, en los <em>sites<\/em> y <em>blogs<\/em> impulsados por ex militantes que procuran librarse de sus pecados de juventud, en los grupos pol\u00edticos que de alguna manera intentan presentarse como una \u201cnueva\u201d forma de hacer pol\u00edtica, en oposici\u00f3n precisamente al \u201cmilitantismo\u201d (t\u00e9rmino usado, como vimos, para referirse a la militancia revolucionaria y de partido).<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Bianchi no dice nada de nuevo ni de controversial: debe reconoc\u00e9rsele, sin embargo, el m\u00e9rito de haber conseguido, en un peque\u00f1o art\u00edculo, condensar todos los clich\u00e9s favoritos del neorreformismo y del centrismo, que pueden ser resumidos en una frase: la antigua militancia (\u201cmilitantismo\u201d) es una cosa est\u00fapida, pesada, hecha de volanteos frente a las f\u00e1bricas, de autofinanciamiento que requiere sacrificios con base en \u201ccertezas\u201d in\u00fatiles, y triste; por el contrario, las nuevas formas de activismo \u201chorizontalista\u201d pueden ser inteligentes y leves, basadas en el elogio permanente de la \u201cduda\u201d, en el escepticismo, en la \u201cdesobediencia\u201d\u00a0y en el rechazo de la disciplina y, sobre todo, pueden garantizar la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Es comprensible que muchos militantes se irritaran con el art\u00edculo de Bianchi: nadie obliga a Bianchi o a otros a militar, pero no se entiende con qu\u00e9 derecho puede ofender a aquellos que militan y a generaciones enteras que sacrificaron tiempo, energ\u00eda y hasta su propia vida en lo que Bianchi define, con desprecio, de \u201cmilitantismo\u201d.<\/p>\n<p><strong>El optimismo de la voluntad<\/strong><\/p>\n<p>Vale la pena detenerse sobre la citaci\u00f3n que Bianchi, gramsciano y gramsci\u00f3logo, coloca en el inicio de su art\u00edculo: \u201cel pesimismo de la raz\u00f3n, el optimismo de la voluntad\u201d, parafrase\u00e1ndola as\u00ed: \u201cSin el control continuo del pesimismo del intelecto, el optimismo de la voluntad f\u00e1cilmente se convierte en puro militantismo\u201d.<\/p>\n<p>La frase que Bianchi est\u00e1 parafraseando es ampliamente atribuida a Gramsci, que por su parte la atribu\u00eda a Romain Rolland. Como fue demostrado posteriormente por algunos fil\u00f3logos, sin embargo, el escritor franc\u00e9s la hab\u00eda recuperado de Jacob Burckhardt, maestro y amigo del fil\u00f3sofo nihilista Nietzsche. En todo caso, sea quien fuere el autor de esas palabras, Gramsci las us\u00f3 en un sentido diferente, tanto de Romain Rolland como de Bianchi.<\/p>\n<p>Bianchi enfatiza el \u201cpesimismo\u201d de la inteligencia, que alimenta su escepticismo sobre la posibilidad de cambiar el mundo y, as\u00ed, su deprecio sutil por aquellos que practican el \u201cmilitantismo\u201d y se empe\u00f1an \u201cciegamente\u201d (y totalmente), convencidos de que el mundo puede ser cambiado. En lugar de eso, Gramsci us\u00f3 la frase en sentido exactamente opuesto: la racionalidad demuestra c\u00f3mo es dif\u00edcil cambiar el mundo, pero la historia (como ense\u00f1\u00f3 Marx) no es el producto de \u201cfuerzas ciegas\u201d y s\u00ed es hecha por los hombres (aunque en circunstancias que no se eligen), que pueden, con la \u201cpraxis revolucionaria\u201d, alterarla. Es interesante notar que Gramsci usa esta frase por primera vez en 1920 (despu\u00e9s va a retomarla varias veces: en los <em>Cuadernos<\/em>, en sus <em>Cartas<\/em>) y, en un art\u00edculo en <em>Ordine Novo<\/em> de aquel mismo a\u00f1o, la utiliza justamente para elogiar a la militancia y <em>\u201clos esfuerzos y sacrificios que son exigidos a quien, voluntariamente, asumi\u00f3 un puesto de militante en las filas de la clase obrera\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Hay en Gramsci, en mi opini\u00f3n, muchos desv\u00edos centristas que explican por qu\u00e9 los intelectuales reformistas y centristas procuran muchas veces en \u00e9l una referencia. No es, sin embargo, el tema de este art\u00edculo e intent\u00e9 demostrar eso de una forma m\u00e1s fundamentada en otro [1]. Pero, sea cual fuera el juicio sobre Gramsci, es cierto que \u00e9l, as\u00ed como Trotsky, hab\u00eda aprendido el materialismo estudiando los textos de Labriola, no ten\u00eda una concepci\u00f3n determinista en el sentido estricto del materialismo: comprend\u00eda aquella dial\u00e9ctica entre objeto y sujeto, entre circunstancias y acci\u00f3n revolucionaria del hombre que puede cambiar el mundo. Es aquella \u201cpraxis revolucionaria\u201d que, de acuerdo con Marx y Lenin, se expresa en la organizaci\u00f3n, en el partido de la clase obrera y, por lo tanto, para retomar nuevamente las palabras de Gramsci, en la militancia \u201cen las filas de la clase obrera\u201d. Gramsci (como escribe en una carta desde la c\u00e1rcel, de diciembre de 1929, a su hermano Carlo) ve en ese lema una \u201csuperaci\u00f3n de aquellos estados de \u00e1nimo vulgares y triviales que llamamos pesimismo y optimismo\u201d. Para Gramsci, la participaci\u00f3n activa, esto es, la militancia organizada en un partido revolucionario, puede cambiar el mundo, al contrario de lo que creen aquellos intelectuales tradicionales, no \u201corg\u00e1nicos\u201d a la clase obrera, por los cuales expresaba su m\u00e1s profundo desprecio.<\/p>\n<p>Por lo tanto, Gramsci utiliza la citaci\u00f3n usada por Bianchi, pero lo hace para exaltar la militancia revolucionaria. Si, entonces, Bianchi quiere atacar la militancia (fingiendo atacar el \u201cmilitantismo\u201d), deber\u00eda buscar otros modelos de referencia. Con todos sus l\u00edmites, con sus desv\u00edos centristas, Gramsci fue toda su vida un militante de partido y muri\u00f3 en la prisi\u00f3n fascista exactamente por eso: si se hubiese limitado a ser un acad\u00e9mico y un esc\u00e9ptico, escribiendo en alguna revista (o <em>blog<\/em>, como dir\u00edamos hoy), Mussolini no lo habr\u00eda identificado como un peligroso enemigo a ser eliminado.<\/p>\n<p><strong>Un diccionario de clich\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Ser\u00eda injusto, no obstante, simplemente reducir el art\u00edculo de Bianchi a una celebraci\u00f3n banal del escepticismo peque\u00f1oburgu\u00e9s. Es verdad: el art\u00edculo de Bianchi exhala escepticismo y re\u00fane, met\u00f3dicamente, contra la militancia un verdadero cat\u00e1logo de clich\u00e9s peque\u00f1oburgueses, de modo que es casi un \u201cdiccionario de clich\u00e9s\u201d, como lo habr\u00eda concebido (tal vez con m\u00e1s sentido del humor) el romancista Gustave Flaubert.<\/p>\n<p>No sabemos lo que Bianchi quiso decir con este art\u00edculo: lo m\u00e1s probable es que se trate de un escrito extempor\u00e1neo, incluso que haya sido hecho con el objetivo de \u201creinventar la izquierda y reorganizarla\u201d, una vez que este no es apenas el t\u00edtulo de otro reciente art\u00edculo del autor, sino tambi\u00e9n el prop\u00f3sito del blog en el que escriben \u00e9l, Henrique Carneiro, Ruy Braga y otros intelectuales con las mismas posiciones.<\/p>\n<p>En todo caso, este art\u00edculo trae implicaciones importantes, pol\u00edticas, que aunque hayan sido introducidas por Bianchi inconscientemente, fueron inmediatamente absorbidas por algunos de sus admiradores involucrados en pol\u00edtica. Para indicar esas implicaciones, debemos primero dar un paso de cien a\u00f1os para atr\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Nuevas teor\u00edas\u2026 de cien a\u00f1os atr\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica t\u00edpica del reformismo y del centrismo de todos los tiempos ha sido siempre la de presentar peri\u00f3dicamente como \u201cnuevas\u201d teor\u00edas que son, en realidad, muy antiguas. Eso porque, siendo el reformismo una pr\u00e1ctica muy antigua en el movimiento obrero, es dif\u00edcil para sus te\u00f3ricos de hoy producir algo nuevo, que no repita lo que se ha dicho y hecho. Pero, la pretensi\u00f3n de ser originales es muchas veces debido al hecho de que estos te\u00f3ricos \u201cpos\u201d (posmarxistas, posbolcheviques, postrotskistas, etc.) normalmente viven en la ignorancia de los debates y de la experiencia pr\u00e1ctica que el movimiento obrero ha producido en casi dos siglos de vida. La ignorancia no es una virtud para los revolucionarios, recordaba Marx. Pero, podr\u00edamos agregar, es ciertamente una virtud para los reformistas y centristas: porque la teor\u00eda revolucionaria es un adversario implacable de su pol\u00edtica oportunista. Entonces, para ellos, es mejor cultivar la ignorancia. Eso, muchas veces, ocurre tambi\u00e9n con los acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>En este caso, tambi\u00e9n se adiciona otro elemento: la arrogancia de aquellos que creen hablar, desde lo alto de su c\u00e1tedra, para militantes ignorantes, para obreros brutos. Por eso, cuando escriben sus art\u00edculos y presentan sus \u201cnuevas\u201d teor\u00edas, este tipo de intelectuales ni siquiera se preocupan en profundizar, estudiar los debates anteriores.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en el caso que estamos discutiendo, las teor\u00edas de Bianchi contra el \u201cmilitantismo\u201d ya fueron escritas y repetidas en la socialdemocracia rusa a inicios del siglo XX. No solo eso: fue el tema del enfrentamiento y de la ruptura del ala revolucionaria (Lenin y los bolcheviques) con el ala oportunista (Martov y los mencheviques). Una buena parte del libro de Lenin titulado <em>Un paso adelante, dos pasos atr\u00e1s<\/em> (1904) est\u00e1 dedicado a polemizar contra aquellos que criticaban a los bolcheviques por una supuesta \u201cdisciplina de cuartel\u201d, por la \u201cmilitancia ciega\u201d, porque los militantes hab\u00edan sido privados de su libertad individual y reducidos a \u201cruedas y rueditas\u201d de un engranaje [2].<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Bianchi no inventa nada nuevo cuando habla de militantes privados de \u201cimaginaci\u00f3n creativa\u201d, idiotas para los cuales \u201cpensar es una actividad contrarrevolucionaria\u201d, sectarios que quieren \u201cdestruir\u201d a los adversarios, partidos que gustar\u00edan de \u201csustituir a la vanguardia y a las masas\u201d, y as\u00ed sigue. Y tambi\u00e9n cuando propone, en el lugar de todo eso, \u201cnuevas pr\u00e1cticas emancipadoras\u201d est\u00e1 caminando por caminos que otros recorrieron mucho antes que \u00e9l.<\/p>\n<p>El \u201cnuevo\u201d <em>Iskra<\/em>, o sea, el <em>Iskra<\/em> con el cual Lenin rompi\u00f3 y que de noviembre de 1903 a octubre de 1905 se torn\u00f3 el \u00f3rgano de los mencheviques, public\u00f3 una serie de art\u00edculos justamente para polemizar contra la concepci\u00f3n \u201cr\u00edgida\u201d y \u201cmilitante\u201d que Lenin y los bolcheviques defend\u00edan.<\/p>\n<p>Como se entender\u00e1 a continuaci\u00f3n, no se trataba de un debate sobre cuestiones puramente \u201corganizativas\u201d o sobre el Estatuto (aun cuando hubiese nacido a partir de la definici\u00f3n de militante en el Estatuto): era un debate estrat\u00e9gico, porque la definici\u00f3n de partido centralizado de militantes, basado en una \u201cdisciplina f\u00e9rrea\u201d (o sea, el modelo de partido y de militancia contra el cual escribe \u00c1lvaro Bianchi), implicaba la relaci\u00f3n entre el partido y la clase. En la concepci\u00f3n de los mencheviques, deb\u00eda ser un partido de toda la clase, que no distingu\u00eda activistas y militantes (no \u201cmilitantista\u201d, dir\u00eda Bianchi). En la concepci\u00f3n de los bolcheviques, no obstante, deb\u00eda ser un partido de vanguardia, al mismo tiempo separado e integrado en la clase.<\/p>\n<p>Por su parte, la relaci\u00f3n entre el partido y la clase trabajadora tambi\u00e9n defin\u00eda la relaci\u00f3n con la burgues\u00eda y su Estado. Por eso, la verdadera conclusi\u00f3n de este debate sobre la \u201cmilitancia\u201d ser\u00e1 en 1917, cuando los mencheviques formar\u00e1n parte de un gobierno burgu\u00e9s que ser\u00e1 derrocado por la Revoluci\u00f3n de Octubre. O sea, el ara\u00f1azo de los mencheviques en 1903, introducido con el debate sobre la \u201cmilitancia\u201d, se transformar\u00e1 en gangrena en 1917.<\/p>\n<p>Si \u00c1lvaro Bianchi \u2013y sus admiradores\u2013 se dieran el tiempo y la paciencia para profundizar en el estudio, descubrir\u00edan que todos los argumentos contra el \u201cmilitantismo\u201d ya fueron expresados hace m\u00e1s de cien a\u00f1os atr\u00e1s. Con la \u00fanica diferencia de que, tal vez, el nivel de la pol\u00e9mica fuese un poco m\u00e1s elevado: incluso porque fue conducida por cabezas como las de Axelrod y Plejanov, que fueron capaces de ofrecer art\u00edculos al oportunismo, espero no ser ofensivo, m\u00e1s brillantes que el de \u00c1lvaro Bianchi [3].<\/p>\n<p><strong>Hasta ahora los fil\u00f3sofos se preocuparon en interpretar el mundo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Como entendemos, la verdadera puesta en juego cuando se discute la militancia es la finalidad para la cual se construy\u00f3 (o se recusa a construir) un verdadero partido revolucionario: es la cuesti\u00f3n del poder de la clase obrera y la de la revoluci\u00f3n que es necesaria para llegar al poder, y que es imposible de hacer sin un partido de militantes, o con un sustituto de un partido de tipo bolchevique. No estamos, as\u00ed, discutiendo interpretaciones del mundo: si se tratase apenas de eso, como ya se\u00f1al\u00f3 el Marx de las <em>Tesis de Feuerbach<\/em>, los fil\u00f3sofos ser\u00edan suficientes. Pero se trata de cambiar el mundo con una revoluci\u00f3n obrera y socialista: y esta es una cuesti\u00f3n que pueden enfrentar <em>con seriedad<\/em> apenas los militantes revolucionarios, los tribunos del pueblo, los obreros con sus manos callosas. A los acad\u00e9micos, a los esc\u00e9pticos que desprecian la militancia disciplinada en un partido centralizado, dejamos de buen grado su academia, sus <em>blogs<\/em>, sus clich\u00e9s peque\u00f1oburgueses y \u2013si eso puede darles alegr\u00eda, as\u00ed como nos asegura el posmoderno Toni Negri\u2013 hasta incluso los pajaritos de San Francisco.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] El an\u00e1lisis de las posiciones pol\u00edticas de Gramsci y de su centrismo en relaci\u00f3n con el debate contra el estalinismo puede ser le\u00edda en mi art\u00edculo \u201cGramsci traicionado\u201d, publicado en el site de la LIT-CI: <a href=\"http:\/\/litci.org\/es\/especiales\/opinion\/gramsci-traicionado\/\">http:\/\/litci.org\/es\/especiales\/opinion\/gramsci-traicionado\/<\/a>.<\/p>\n<p>[2] Para una profundizaci\u00f3n sobre este asunto, me permito remitir a un art\u00edculo m\u00edo: \u201cDemocracia sin centralismo no tiene nada que ver con el bolchevismo\u201d, publicado en el blog Convergencia y en el site de la LIT-CI: <a href=\"http:\/\/litci.org\/es\/especiales\/opinion\/democracia-sin-centralismo-no-tiene-nada-que-ver-con-el-bolchevismo\/\">http:\/\/litci.org\/es\/especiales\/opinion\/democracia-sin-centralismo-no-tiene-nada-que-ver-con-el-bolchevismo\/<\/a>.<\/p>\n<p>[3] En italiano hay una buena recopilaci\u00f3n de los principales textos de la pol\u00e9mica iniciada en el <em>Iskra<\/em> y que continu\u00f3 en el \u201cnuevo\u201d <em>Iskra<\/em>. Est\u00e1 en el libro editado por Giorgio Migliardi: <em>Lenin e i menscevichi. L&#8217;Iskra (1900-1905<\/em>) [Lenin y los mencheviques. El <em>Iskra<\/em> (1900-1905)].<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del italiano: Alberto Alviero.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pol\u00e9mica con \u00c1lvaro Bianchi \u201cEs preciso preparar personas que no dediquen a la revoluci\u00f3n solo las noches libres, sino toda la vida (\u2026)\u201d. V. I. Lenin, \u201cLas tareas urgentes de nuestro movimiento\u201d (Iskra n.\u00b0 1, diciembre de 1900).<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":38245,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8349,2794],"tags":[8596,8603,8601,8602,8600,8599,8598,8597],"class_list":["post-38244","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-debates","category-teoria","tag-francesco-ricci-autor","tag-intelectuales-vs-revolucionarios","tag-lenin-trotsky-gramsci-y-el-partido","tag-lit-ci-y-pstu-brasil","tag-militancia-centralizada-partido-revolucionario","tag-polemica-con-alvaro-bianchi","tag-polemica-sobre-militantismo","tag-reformismo-neorreformismo-y-revolucion"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/FOTO-RICCI-ESPAN%CC%83OL.jpg?fit=1024%2C634&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/FOTO-RICCI-ESPAN%CC%83OL.jpg?fit=1024%2C634&ssl=1","categories_names":["Debates","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38244","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38244"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46050,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38244\/revisions\/46050"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}