{"id":36624,"date":"2016-06-30T12:26:52","date_gmt":"2016-06-30T14:26:52","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=36624"},"modified":"2022-02-16T05:02:26","modified_gmt":"2022-02-16T05:02:26","slug":"leon-sedov-hijo-amigo-luchador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/leon-sedov-hijo-amigo-luchador\/","title":{"rendered":"Le\u00f3n Sedov: hijo, amigo, luchador"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras escribo estas l\u00edneas con la madre de Le\u00f3n Sedov a mi lado, contin\u00faan llegando de distintos pa\u00edses los telegramas de condolencia. Y para nosotros cada telegrama suscita la misma pregunta aterradora: \u201c\u00bfser\u00e1 posible que nuestros amigos de Francia, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Canad\u00e1, Sud\u00e1frica y ac\u00e1 en M\u00e9xico acepten como consumado el hecho de que Sedov ya no existe?\u201d Cada telegrama es una nueva se\u00f1al de que \u00e9l muri\u00f3, pero nosotros a\u00fan no lo podemos creer. Y no es s\u00f3lo porque fue nuestro hijo, fiel, abnegado, amante, sino, y sobre todas las cosas, porque \u00e9l, m\u00e1s que nadie en la tierra, se hab\u00eda convertido en parte de nuestra vida, entrelazado con todas sus ra\u00edces, nuestro camarada partidario, nuestro colaborador, nuestro guardi\u00e1n, nuestro consejero, nuestro amigo.<!--more--><\/p>\n<p><em>Por \u00a0Le\u00f3n Trotsky, 20 de febrero de 1938\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/a><\/p>\n<p>De aquella generaci\u00f3n m\u00e1s vieja, en cuyas filas ingresamos, hacia el final del siglo pasado, camino a la revoluci\u00f3n, todos, sin excepci\u00f3n, han sido barridos de la faz de la tierra. Aquello que no lograron las condenas a trabajos forzados y los duros exilios zaristas, las penurias de la emigraci\u00f3n, la Guerra Civil y la peste, en los \u00faltimos a\u00f1os lo ha logrado Stalin, el peor azote que castig\u00f3 jam\u00e1s a la revoluci\u00f3n. Despu\u00e9s de haber destruido a la generaci\u00f3n m\u00e1s vieja, se destruy\u00f3 tambi\u00e9n al mejor sector de la siguiente, o sea, la generaci\u00f3n que despert\u00f3 en 1917 y que se fogue\u00f3 en los veinticuatro ej\u00e9rcitos del frente revolucionario. Tambi\u00e9n se pisote\u00f3 y anul\u00f3 a lo mejor de la juventud, los contempor\u00e1neos de Le\u00f3n. El mismo sobrevivi\u00f3 por un milagro, debido a que nos acompa\u00f1\u00f3 al exilio y luego a Turqu\u00eda. Durante los a\u00f1os de nuestra \u00faltima emigraci\u00f3n hicimos nuevos amigos, muchos de los cuales han penetrado \u00edntimamente en nuestras vidas, convirti\u00e9ndose pr\u00e1cticamente en miembros de nuestra familia. Pero a todos ellos los conocimos por primera vez en estos \u00faltimos a\u00f1os, cuando ya la vejez se nos ven\u00eda encima. Le\u00f3n era el \u00fanico que nos conoci\u00f3 cuando \u00e9ramos j\u00f3venes; \u00e9l form\u00f3 parte de nuestras vidas desde el primer\u00edsimo momento de su nacimiento. A pesar de su juventud parec\u00eda nuestro contempor\u00e1neo. Junto con nosotros pas\u00f3 por nuestra segunda emigraci\u00f3n: Viena, Zurich, Par\u00eds, Barcelona, Nueva York, Amherst (un campo de concentraci\u00f3n en Canad\u00e1) y finalmente Petrogrado.<\/p>\n<p>Cuando no era sino un ni\u00f1o &#8211; estaba por cumplir los doce a\u00f1os &#8211; hab\u00eda, a su modo, hecho la transici\u00f3n consciente de la Revoluci\u00f3n de Febrero a la de Octubre.<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0Su ni\u00f1ez transcurri\u00f3 entre altas tensiones. Agreg\u00f3 un a\u00f1o a su edad para poder ingresar m\u00e1s pronto al\u00a0\u00a0<em>Komsomol\u00a0<\/em>[Juventud Comunista], que en aquel momento herv\u00eda con toda la pasi\u00f3n de la juventud que despertaba. Los j\u00f3venes panaderos a quienes \u00e9l llevaba la propaganda lo sol\u00edan premiar con un crocante pan blanco y \u00e9l, feliz, lo llevaba a casa bajo el brazo que se asomaba por la manga ra\u00edda de su chaqueta. Aquellos eran a\u00f1os fogosos y fr\u00edos, de grandeza y de hambre. Para no diferenciarse de los dem\u00e1s, Le\u00f3n, por su propia voluntad, abandon\u00f3 el Kremlin y se fue a compartir el dormitorio de los estudiantes proletarios. No quiso viajar en nuestro autom\u00f3vil, neg\u00e1ndose a hacer uso de este privilegio de los bur\u00f3cratas. Pero s\u00ed participaba ardientemente en todos los S\u00e1bados Rojos y otras \u201cmovilizaciones de trabajo\u201d, barriendo la nieve de las calles de Mosc\u00fa, \u201cliquidando\u201d el analfabetismo, descargando el pan y la le\u00f1a de los camiones y, m\u00e1s adelante, como estudiante de ingenier\u00eda, reparando las locomotoras. Si no lleg\u00f3 al frente de la guerra fue s\u00f3lo porque ni siquiera agregarle dos o aun tres a\u00f1os a su edad le hubiese valido de nada, ya que a\u00fan no hab\u00eda cumplido los quince a\u00f1os cuando acab\u00f3 la Guerra Civil. No obstante me acompa\u00f1\u00f3 varias veces, recibiendo las poderosas impresiones del frente, con plena conciencia del por qu\u00e9 de esta lucha sangrienta.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos informes de la prensa hablan de la vida de Le\u00f3n Sedov en Par\u00eds \u201cen las condiciones m\u00e1s modestas\u201d (mucho m\u00e1s modestas, perm\u00edtaseme agregar, que las de un obrero calificado). Incluso en Mosc\u00fa, en aquellos a\u00f1os en que su padre y su madre ocupaban altos puestos, \u00e9l viv\u00eda en condiciones no mejores, sino peores que las de los \u00faltimos a\u00f1os en Par\u00eds. \u00bfEra acaso \u00e9sta la regla entre la juventud de la burocracia? De ning\u00fan modo. Aun entonces \u00e9l era una excepci\u00f3n. En este ni\u00f1o que iba hacia su pubertad y su adolescencia el sentido del deber y la proeza despert\u00f3 muy temprano.<\/p>\n<p>En 1923 Le\u00f3n se lanz\u00f3 de lleno al trabajo de la Oposici\u00f3n. Ser\u00eda totalmente err\u00f3neo no ver en esto m\u00e1s que la influencia paterna. Despu\u00e9s de todo, cuando abandon\u00e9 el c\u00f3modo departamento en el Kremlin para irse a un dormitorio fr\u00edo, deslucido, donde se pasaba hambre, lo hizo contra nuestra voluntad, a pesar de que no ofrecimos resistencia a esta decisi\u00f3n suya. El mismo instinto que lo obligaba a elegir los \u00f3mnibuses atestados de gente antes que los autos de lujo del Kremlin, determin\u00f3 su orientaci\u00f3n pol\u00edtica. La plataforma de la Oposici\u00f3n simplemente dio una expresi\u00f3n pol\u00edtica a rasgos inherentes a su car\u00e1cter. Le\u00f3n rompi\u00f3 totalmente con aquellos de sus compa\u00f1eros de estudios a quienes sus padres bur\u00f3cratas arrancaron violentamente del \u201ctrotskismo\u201d y se reuni\u00f3 con sus amigos los panaderos. As\u00ed, a los 17 a\u00f1os, comenz\u00f3 su vida totalmente consiente de revolucionario. Pronto comprendi\u00f3 el arte del trabajo conspirativo, las reuniones ilegales y la publicaci\u00f3n y distribuci\u00f3n secretas de los documentos de la Oposici\u00f3n. R\u00e1pidamente el\u00a0<em>Komsomol\u00a0<\/em>desarroll\u00f3 sus propios cuadros de dirigentes de la Oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Le\u00f3n ten\u00eda un gran talento para las matem\u00e1ticas. Nunca se cansaba de ayudar a muchos obreros-estudiantes que jam\u00e1s hab\u00edan asistido al colegio secundario. Se dedic\u00f3 a este trabajo con todas sus energ\u00edas, alentando, dirigiendo, retando a los haraganes; el joven maestro sent\u00eda este trabajo como un servicio a su clase. Sus propios estudios en la Academia Superior T\u00e9cnica se desarrollaban muy satisfactoriamente. Pero no ocupaban sino una parte de su jornada. La mayor parte de su tiempo, sus fuerzas y su esp\u00edritu los dedicaba a la causa de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el invierno de 1927, cuando comenz\u00f3 la masacre polic\u00edaca de la Oposici\u00f3n, Le\u00f3n hab\u00eda cumplido los veintid\u00f3s a\u00f1os. En aquel tiempo le hab\u00eda nacido un hijo, y \u00e9l lo sol\u00eda traer orgullosamente al Kremlin para mostr\u00e1rnoslo. Sin un momento de vacilaci\u00f3n, sin embargo, Le\u00f3n decidi\u00f3 separarse de sus estudios y de su joven familia para compartir nuestro destino en Asia Central. En esto actu\u00f3 no s\u00f3lo como un hijo, sino sobre todo como un compa\u00f1ero de ideas. Era esencial, a cualquier precio, garantizar nuestro contacto con Mosc\u00fa. Durante este a\u00f1o, su trabajo en Alma Ata fue verdaderamente incomparable. Lo llam\u00e1bamos nuestro ministro de relaciones exteriores, ministro de polic\u00eda y ministro de comunicaciones. Y en el cumplimiento de todas estas funciones tuvo que depender de un aparato ilegal. Por encargo del centro de la Oposici\u00f3n en Mosc\u00fa, el camarada X, muy abnegado y de mucha confianza, consigui\u00f3 un carruaje y tres caballos y trabaj\u00f3 como cochero independiente entre Alma Ata y la ciudad de Frunze (Pishpek), que en aquel tiempo era la terminal del ferrocarril. Su tarea era hacemos llegar cada dos semanas el correo secreto de Mosc\u00fa y llevar nuestras cartas y manuscritos de vuelta a Frunze, donde lo esperaba un mensajero de Mosc\u00fa. Encontrarlo no era cosa f\u00e1cil. A veces llegaban tambi\u00e9n correos especiales de Mosc\u00fa. Nos aloj\u00e1bamos en una casa rodeada por las instituciones de la GPU y los cuarteles de sus agentes. El contacto con el exterior estaba enteramente en las manos de Le\u00f3n. Sol\u00eda salir de casa tarde en las noches lluviosas o cuando nevaba mucho o, eludiendo la vigilancia de los esp\u00edas, sol\u00eda esconderse de d\u00eda en la biblioteca para encontrarse con el mensajero en un ba\u00f1o p\u00fablico o entre los yuyos espesos en las afueras de la ciudad o en la feria oriental, donde los kirghizes se amontonaban con sus caballos, sus burros y sus mercader\u00edas. Siempre volv\u00eda entusiasta y feliz, con un brillo conquistador en los ojos y el precioso bot\u00edn debajo de su ropa. Y as\u00ed, durante un a\u00f1o, eludi\u00f3 a todos los enemigos. Lo que es m\u00e1s, mantuvo sus relaciones m\u00e1s \u201ccorrectas\u201d, casi \u201camistosas\u201d con estos enemigos que eran los \u201ccamaradas\u201d de ayer, haciendo gala de un tacto y disciplina extraordinarios, protegi\u00e9ndonos cuidadosamente de toda molestia exterior.<\/p>\n<p>En aquel tiempo la vida ideol\u00f3gica de la Oposici\u00f3n herv\u00eda como una caldera. Era el a\u00f1o del Sexto Congreso Mundial de la Internacional Comunista. Las encomiendas de Mosc\u00fa llegaban con decenas de cartas, de art\u00edculos, de tesis de camaradas conocidos y desconocidos. Durante los primeros mese, antes del brusco cambio de conducta de la GPU, hasta recibimos muchas cartas por el correo oficial desde los diferentes lugares de exilio. Era necesario tamizar cuidadosamente este material tan diverso. Y fue en este trabajo que tuve la oportunidad de darme cuenta, no sin sorpresa, c\u00f3mo, imperceptiblemente, hab\u00eda crecido este ni\u00f1o, qu\u00e9 bien pod\u00eda juzgar a la gente (conoc\u00eda muchos m\u00e1s oposicionistas que yo), hasta qu\u00e9 punto se pod\u00eda confiar en su instinto revolucionario, que le permit\u00eda, sin ninguna vacilaci\u00f3n, distinguir lo aut\u00e9ntico de lo falso, la substancia de la apariencia. Los ojos de la madre, la que mejor conoc\u00eda a nuestro hijo, brillaban de orgullo durante nuestras conversaciones.<\/p>\n<p>Entre abril y octubre recibimos aproximadamente 1.000 cartas y documentos pol\u00edticos y alrededor de 700 telegramas. Durante este mismo per\u00edodo enviamos 550 telegramas y no menos de 800 cartas pol\u00edticas, incluso una cantidad de trabajos sustanciosos, tales como la cr\u00edtica del Proyecto del Programa de la Internacional Comunista, y otros.<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0Sin mi hijo, no podr\u00eda haber\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0realizado ni siquiera la mitad de este trabajo.<\/p>\n<p>Una colaboraci\u00f3n tan \u00edntima, sin embargo, no significa que no hubo entre nosotros disputas, o incluso choques muy fuertes. Ni en aquel momento, ni m\u00e1s tarde, en la emigraci\u00f3n, y hay que decirlo sinceramente, tuvieron mis relaciones con Le\u00f3n un car\u00e1cter parejo y pl\u00e1cido. A sus juicios categ\u00f3ricos, que a veces eran irrespetuosos para con los \u201cviejos\u201d de la Oposici\u00f3n, no s\u00f3lo opon\u00eda yo correcciones y reservas categ\u00f3ricas, sino que tambi\u00e9n tuve para con \u00e9l esa actitud pedante y exigente que hab\u00eda adquirido en cuestiones pr\u00e1cticas. Debido a esos rasgos, que son tal vez \u00fatiles y aun indispensables en el trabajo a gran escala, pero totalmente insoportables en una relaci\u00f3n personal, la gente m\u00e1s allegada a m\u00ed a menudo tuvo que v\u00e9rselas feas. Y ya que entre todos los j\u00f3venes el m\u00e1s allegado era mi hijo, fue \u00e9l quien tuvo que v\u00e9rselas peor que los dem\u00e1s. A un observador superficia1 hasta le podr\u00eda haber parecido que nuestra relaci\u00f3n estaba impregnada de severidad y alejamiento. Pero debajo de esta superficie palpitaba un profundo cari\u00f1o mutuo, basado sobre algo inmensamente m\u00e1s fuerte que los v\u00ednculos de la sangre: la solidaridad de opiniones y juicios, de simpat\u00edas y antipat\u00edas, de alegr\u00edas y tristezas vividas en com\u00fan, de las grandes esperanzas que compart\u00edamos. Y este cari\u00f1o mutuo se encend\u00eda a veces como un fogonazo y su calor compensaba mil veces las peque\u00f1as fricciones del trabajo diario.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, a cuatro mil kil\u00f3metros de Mosc\u00fa, a doscientos cincuenta kil\u00f3metros del ferrocarril m\u00e1s pr\u00f3ximo, pasamos un a\u00f1o dif\u00edcil e inolvidable que permanece en nuestra memoria bajo el signo de Le\u00f3n, o m\u00e1s bien Levik o Levusiatka, como lo sol\u00edamos llamar.<\/p>\n<p>En enero de 1929, el Bur\u00f3 Pol\u00edtico decidi\u00f3 deportarme de la URSS, y nuestro destino result\u00f3 ser Turqu\u00eda. Se les otorg\u00f3 a los miembros de mi familia el derecho de acompa\u00f1arme. Y otra vez, sin vacilar, Le\u00f3n decidi\u00f3 compartir el exilio, separ\u00e1ndose para siempre de su mujer y del ni\u00f1o a quienes amaba tanto.<\/p>\n<p>Se abr\u00eda un nuevo cap\u00edtulo en nuestras vidas y sus primeras hojas estaban casi en blanco. Hab\u00eda que buscar nuevos contactos, nuevos conocidos, nuevos amigos. Y una vez m\u00e1s nuestro hijo lo fue todo para nosotros: nuestro v\u00ednculo con el mundo exterior, nuestro guardi\u00e1n, nuestro colaborador y secretario, como en Alma Ata, pero en una escala incomparablemente m\u00e1s amplia. En el tumulto de los a\u00f1os revolucionarios se hab\u00eda olvidado casi por completo de los idiomas extranjeros con los que se hab\u00eda familiarizado en su infancia m\u00e1s que con el ruso. Se le hizo necesario aprenderlos de nuevo. Comenz\u00f3 nuestro trabajo literario conjunto. Mis archivos y mi biblioteca estaban totalmente en manos de Le\u00f3n. Conoc\u00eda profundamente las obras de Marx, Engels y Lenin. Estaba muy al tanto de mis libros y manuscritos, de la historia del Partido y de la Revoluci\u00f3n y de la historia de la falsificaci\u00f3n termidoriana. En el caos de la biblioteca p\u00fablica de Alma Ata ya hab\u00eda estudiado los archivos de\u00a0<em>Pravda\u00a0<\/em>de la \u00e9poca de los Soviets, y reunido con infalible ingenio las citas y referencias necesarias. Ni una sola de mis obras de los \u00faltimos diez a\u00f1os hubiera sido posible sin este material precioso y sin las investigaciones que Le\u00f3n realizaba en los archivos y en las bibliotecas, primero en Turqu\u00eda, m\u00e1s tarde en Berl\u00edn y finalmente en Par\u00eds. Me refiero de un modo especial a la\u00a0<em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>. Aunque cuantitativamente importante, su colaboraci\u00f3n no fue de ning\u00fan modo de car\u00e1cter \u201ct\u00e9cnico\u201d. Su selecci\u00f3n independiente de hechos, citas, caracterizaciones, frecuentemente determinaba tanto el m\u00e9todo como las conclusiones de mi presentaci\u00f3n.<em>\u00a0La revoluci\u00f3n traicionada\u00a0<\/em>contiene muchas p\u00e1ginas que yo escrib\u00ed bas\u00e1ndome en varias l\u00edneas de las cartas de mi hijo y en las citas de los peri\u00f3dicos sovi\u00e9ticos que \u00e9l me enviaba y que no me eran accesibles. Me suministr\u00f3 aun m\u00e1s material para la biograf\u00eda de Lenin. Este tipo de colaboraci\u00f3n s\u00f3lo fue posible porque nuestra solidaridad ideol\u00f3gica se hab\u00eda hecha carne en nosotros. El nombre de mi hijo, con justo derecho, debe ir al lado del m\u00edo en casi todos los libros que escrib\u00ed a partir de 1928.<\/p>\n<p>Cuando todav\u00eda estaba en Mosc\u00fa le faltaba un a\u00f1o y medio para completar su curso de ingenier\u00eda. Su madre y yo insistimos en que volviera a sus estudios abandonados mientras est\u00e1bamos en el extranjero. Mientras tanto, en Prinkipo se hab\u00eda formado con \u00e9xito un nuevo grupo de colaboradores \u00edntimamente relacionados con mi hijo. Le\u00f3n acept\u00f3 marcharse s\u00f3lo por una raz\u00f3n de peso: que en Alemania podr\u00eda prestar a la Oposici\u00f3n Internacional de Izquierda servicios valios\u00edsimos. A la vez que recomenzaba sus estudios cient\u00edficos en Berl\u00edn, Le\u00f3n se lanzaba de lleno a la actividad revolucionaria. Pronto se convirti\u00f3 en el representante de la secci\u00f3n rusa en el Secretariado Internacional. Las cartas que en aquella \u00e9poca nos escrib\u00eda a su madre y a m\u00ed demuestran con qu\u00e9 rapidez se hab\u00eda aclimatado a la atm\u00f3sfera pol\u00edtica de Alemania y de Europa occidental, qu\u00e9 bien juzgaba a la gente y med\u00eda las diferencias y los innumerables conflictos de aquel primer per\u00edodo de nuestro movimiento. Su instinto revolucionario, enriquecido ya por una experiencia seria, le permit\u00eda casi siempre hallar por su cuenta el camino correcto. \u00a1Cu\u00e1ntas veces nos alegramos cuando, al abrir una carta que acababa de llegar, encontr\u00e1bamos en ellas las mismas ideas y conclusiones a las que yo acababa de dedicar mi atenci\u00f3n! \u00a1Y qu\u00e9 felicidad profunda y serena la suya cuando encontraba tal coincidencia de ideas! La colecci\u00f3n de las cartas de Le\u00f3n constituir\u00e1, sin duda una de las fuentes m\u00e1s valiosas para el estudio de la prehistoria interna de la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n rusa segu\u00eda ocupando el centro de su atenci\u00f3n. Cuando a\u00fan viv\u00eda en Prinkipo, se convirti\u00f3 en el editor de hecho del\u00a0<em>Bolet\u00edn de la Oposici\u00f3n Rusa\u00a0<\/em>desde que \u00e9ste comenz\u00f3 a aparecer (mediados de 1928) y se hizo cargo totalmente de este trabajo (principios de 1931) al llegar a Berl\u00edn, adonde se traslad\u00f3 inmediatamente el\u00a0<em>Bolet\u00edn\u00a0<\/em>desde Par\u00eds. La \u00faltima carta que recibimos de Le\u00f3n, escrita el 4 de febrero de 1938, doce d\u00edas antes de su muerte, comienza con las siguientes palabras: \u201cTe env\u00edo las pruebas de galera del\u00a0<em>Bolet\u00edn<\/em>, ya que el pr\u00f3ximo barco tardar\u00e1 en zarpar, y el\u00a0<em>Bolet\u00edn\u00a0<\/em>estar\u00e1 impreso reci\u00e9n ma\u00f1ana en la ma\u00f1ana\u201d. La publicaci\u00f3n de cada n\u00famero era un peque\u00f1o acontecimiento en su vida; un peque\u00f1o acontecimiento que exig\u00eda grandes esfuerzos: armar el n\u00famero, pulir la materia prima, corregir cuidadosamente las pruebas de imprenta mantener una puntual correspondencia con amigos y colaboradores y, no menos importante, reunir los fondos para publicarlo. \u00a1Pero qu\u00e9 orgulloso estaba de cada n\u00famero que \u201csali\u00f3 bien\u201d!<\/p>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os de la emigraci\u00f3n manten\u00eda una nutrida correspondencia con los oposicionistas de la URSS. Pero para 1932 la GPU hab\u00eda destruido pr\u00e1cticamente todos nuestros contactos. Se hizo necesario buscar nuevas informaciones por los medios m\u00e1s complicados. Le\u00f3n estaba siempre alerta, buscando \u00e1vidamente canales de comunicaci\u00f3n con Rusia, persiguiendo a los turistas que regresaban, a los estudiantes sovi\u00e9ticos asignados al extranjero, o a funcionarios simpatizantes en las representaciones extranjeras. Con el fin de no comprometer a sus informantes, se pasaba horas recorriendo las calles de Berl\u00edn y m\u00e1s tarde las de Par\u00eds para despistar a los esp\u00edas de la GPU que lo segu\u00edan. En todos estos a\u00f1os no hubo ni un solo caso de alguien que sufriera a causa de una indiscreci\u00f3n, descuido o imprudencia por parte de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>En los archivos de la GPU figuraba con el apodo de \u201cSinok\u201d o \u201chijito\u201d. Seg\u00fan el difunto Ignace Reiss, en la Lubianca [oficina principal de la GPUJ se dijo m\u00e1s de una vez: \u201cEl hijito hace su trabajo astutamente. Al viejo no le resultar\u00eda tan f\u00e1cil sin \u00e9l.\u201d Era cierto. No hubiera sido f\u00e1cil sin \u00e9l. Ser\u00e1 muy dif\u00edcil sin \u00e9l. Y fue precisamente por eso que los agentes de la GPU, infiltr\u00e1ndose incluso en las organizaciones de la Oposici\u00f3n, rodearon a Le\u00f3n de una espesa telara\u00f1a de espionaje, intrigas y complots. En los Juicios de Mosc\u00fa, su nombre invariablemente aparec\u00eda junto al m\u00edo. \u00a1Mosc\u00fa estaba buscando medios para deshacerse de \u00e9l a toda costa!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de subir Hitler al poder, el\u00a0<em>Bolet\u00edn de la Oposici\u00f3n Rusa\u00a0<\/em>qued\u00f3 proscrito inmediatamente. Le\u00f3n permaneci\u00f3 en Alemania varias semanas llevando a cabo un trabajo clandestino, escondi\u00e9ndose de la\u00a0<em>Gestapo\u00a0<\/em>en diferentes departamentos. Su madre y yo dimos la se\u00f1al de alerta, insistiendo en que se alejara de Alemania inmediatamente. En la primavera de 1933 Le\u00f3n finalmente decidi\u00f3 abandonar el pa\u00eds que hab\u00eda llegado a conocer y amar, se traslad\u00f3 a Par\u00eds y el\u00a0<em>Bolet\u00edn\u00a0<\/em>lo sigui\u00f3. Aqu\u00ed Le\u00f3n otra vez reinici\u00f3 sus estudios. Tuvo que pasar un examen para un colegio secundario franc\u00e9s, y luego, por tercera vez, empezar el primer a\u00f1o en la Facultad de F\u00edsica y Matem\u00e1ticas de la Sorbona. En Par\u00eds viv\u00eda en condiciones muy dif\u00edciles, siempre escaso de dinero, ocup\u00e1ndose de los estudios cient\u00edficos en la Universidad en los momentos perdidos, pero gracias a su capacidad excepcional los complet\u00f3 y obtuvo su diploma. En Par\u00eds, aun m\u00e1s que en Berl\u00edn, dedicaba sus principales esfuerzos a la revoluci\u00f3n y a colaborar conmigo en mis trabajos literarios. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, Le\u00f3n comenz\u00f3 a escribir m\u00e1s sistem\u00e1ticamente para la prensa de la Cuarta Internacional. Algunas indicaciones aisladas, especialmente las notas sobre sus recuerdos para mi autobiograf\u00eda, me hicieron sospechar ya en Prinkipo que ten\u00eda talento literario. Pero estaba recargado de trabajo y, ya que ten\u00edamos ideas y temas comunes, dejaba para m\u00ed el trabajo literario. Si mal no recuerdo, en Turqu\u00eda escribi\u00f3 un solo art\u00edculo importante:\u00a0<em>Stalin y el Ej\u00e9rcito Rojo o c\u00f3mo se escribe la historia<\/em>; utiliz\u00f3 el seud\u00f3nimo de N. Markin, un marinero revolucionario a quien se hab\u00eda ligado en la infancia, por lazos de amistad que la admiraci\u00f3n hac\u00eda m\u00e1s profunda. Este art\u00edculo fue incluido en mi libro\u00a0<em>La escuela de falsificaci\u00f3n de Stalin<\/em>. Posteriormente sus art\u00edculos empezaron a aparecer cada vez m\u00e1s frecuentemente en las p\u00e1ginas del\u00a0<em>Bolet\u00edn\u00a0<\/em>y en las otras publicaciones de la Cuarta Internacional, y siempre los escrib\u00eda presionado por la necesidad, Le\u00f3n escrib\u00eda \u00fanicamente cuando ten\u00eda algo que decir y sab\u00eda que no hab\u00eda nadie que lo pudiese decir mejor. Durante la \u00e9poca de nuestra vida en Noruega me pidieron, desde varios lugares, un an\u00e1lisis del movimiento stajanovista que, hasta cierto punto, nos tom\u00f3 por sorpresa. Cuando se hizo evidente que mi prolongada enfermedad me imped\u00eda cumplir esta tarea, Le\u00f3n me envi\u00f3 el borrador de un art\u00edculo escrito por \u00e9l sobre el stajanovismo, con una carta muy modesta que lo acompa\u00f1aba. El trabajo me pareci\u00f3 excelente, tanto por lo serio y exhaustivo del an\u00e1lisis como por la frescura y claridad de su exposici\u00f3n. \u00a1Me acuerdo qu\u00e9 contento estaba Le\u00f3n con mi c\u00e1lida alabanza! Este art\u00edculo se public\u00f3 en varios idiomas<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0y plante\u00f3 el punto de vista correcto acerca de esta obra de arte \u201csocialista\u201d bajo el l\u00e1tigo de la burocracia. Decenas de art\u00edculos posteriores no han agregado nada esencial a este an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>La principal obra literaria de Le\u00f3n fue\u00a0<em>El Libro Rojo de los Juicios de Mosc\u00fa<\/em>, dedicado al Proceso de los Diecis\u00e9is (Zinoviev, Kamenev, Smirnov y otros). Fue publicado en franc\u00e9s, ruso y alem\u00e1n. En aquel momento mi esposa y yo est\u00e1bamos presos en Noruega, atados de pies y manos, blanco de la difamaci\u00f3n m\u00e1s monstruosa. Hay ciertas formas de par\u00e1lisis que permiten que sus v\u00edctimas oigan y comprendan todo pero no puedan mover un solo dedo para apartar el peligro mortal. El gobierno \u201csocialista\u201d noruego nos someti\u00f3 precisamente a esta par\u00e1lisis. \u00a1Qu\u00e9 don tan valioso fue para nosotros, en estas circunstancias, el libro de Le\u00f3n, la primera respuesta aplastante a los falsificadores del Kremlin! Las primeras pocas p\u00e1ginas, me acuerdo, me parecieron deslucidas. Se deb\u00eda a que en ellas s\u00f3lo se trataba de reafirmar una apreciaci\u00f3n pol\u00edtica, ya hecha con anterioridad, sobre la situaci\u00f3n general de la URSS. Pero a partir del momento en que el autor se hizo cargo de un an\u00e1lisis propio del juicio qued\u00e9 completamente absorto. Cada cap\u00edtulo que le\u00eda me parec\u00eda mejor que el anterior. \u201cBien hecho, Levusiatka\u201d dec\u00edamos mi\u00a0\u00a0mujer y yo. \u201c\u00a1Tenemos un defensor!\u201d \u00a1C\u00f3mo deben de haber brillado sus ojos cuando le\u00eda nuestra c\u00e1lida alabanza!. Varios diarios, en particular el \u00f3rgano central de la socialdemocracia danesa, dijeron que con seguridad, al parecer, a pesar de las severas condiciones de mi arresto, yo hab\u00eda encontrado los medios de participar en el trabajo que apareci\u00f3 firmado por Sedov. \u201cSe siente la pluma de Trotsky&#8230;\u201d Todo esto no es sino una&#8230; ficci\u00f3n. En este libro no hay una sola l\u00ednea m\u00eda. Muchos camaradas que tend\u00edan a considerar a Sedov simplemente como el hijo de Trotsky &#8211; del mismo modo que a Karl Liebknecht se lo consideraba, hace mucho tiempo, s\u00f3lo como el hijo de Wilhelm Liebknecht<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0&#8211; se pudieron convencer, aunque no sea m\u00e1s que por este librito, de que se trataba de una figura no s\u00f3lo independiente, sino tambi\u00e9n destacada.<\/p>\n<p>As\u00ed como escrib\u00eda, Le\u00f3n hac\u00eda todo lo dem\u00e1s, es decir, a conciencia, estudiando, reflexionando, revisando. Desconoc\u00eda la vanidad de \u201cser el autor\u201d. La declamaci\u00f3n agitativa no lo atra\u00eda. Al mismo tiempo, cada l\u00ednea que escrib\u00eda ard\u00eda con un fuego vivo, que brotaba de su aut\u00e9ntico temperamento revolucionario.<\/p>\n<p>A este temperamento lo formaron y fortalecieron los hechos de la vida personal y familiar vinculados \u00edntimamente a los grandes hechos pol\u00edticos de nuestra \u00e9poca. En 1905 su madre estaba en una c\u00e1rcel de Petrogrado esperando al ni\u00f1o. Un soplo de liberalismo la liber\u00f3 en oto\u00f1o. En febrero del a\u00f1o siguiente naci\u00f3 el ni\u00f1o. Para aquel entonces yo ya estaba encarcelado. S\u00f3lo pude ver a m\u00ed hijo por primera vez trece meses m\u00e1s tarde, cuando escap\u00e9 de Siberia. Sus primeras impresiones ten\u00edan el aliento de la primera revoluci\u00f3n rusa cuya derrota nos llev\u00f3 a Austria. La guerra que nos oblig\u00f3 a irnos a Suiza golpe\u00f3 la conciencia del ni\u00f1o de ocho a\u00f1os. La siguiente gran lecci\u00f3n para \u00e9l fue mi deportaci\u00f3n de Francia. A bordo del barco \u00e9l convers\u00f3, por se\u00f1as, con un fogonero catal\u00e1n acerca de la revoluci\u00f3n. La revoluci\u00f3n significaba para \u00e9l toda clase de bondades, sobre todo el regreso a Rusia. En el viaje a Am\u00e9rica, cerca de Halifax, el\u00a0<em>Levik\u00a0<\/em>de once a\u00f1os golpe\u00f3 a un oficial brit\u00e1nico con el pu\u00f1o. Sab\u00eda a qui\u00e9n golpear; no a los marineros que me sacaron del barco, sino al oficial que dio la orden. En Canad\u00e1, durante mi encarcelamiento en el campo de concentraci\u00f3n, aprendi\u00f3 a esconder las cartas que la polic\u00eda no hab\u00eda le\u00eddo, y a colocarlas, sin ser visto, en el buz\u00f3n. En Petrogrado se vio inmediatamente sumergido en la atm\u00f3sfera de provocaci\u00f3n contra los bolcheviques. En la escuela burguesa donde fue inscrito al principio, los hijos de los liberales y social-revolucionarios lo golpearon porque era el hijo de Trotsky. Una vez vino al Sindicato Maderero, donde trabajaba su madre, con la mano toda ensangrentada. Hab\u00eda tenido una discusi\u00f3n pol\u00edtica en el colegio con el hijo de Kerenski.<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u00a0En las calles se un\u00eda a todas las manifestaciones bolcheviques, buscaba, detr\u00e1s de los portones, refugio de las fuerzas armada de lo que fue entonces el Frente Popular (la coalici\u00f3n de cadetes, social-revolucionarios y mencheviques). Despu\u00e9s de las Jornadas de Julio<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, p\u00e1lido y flaco, me visit\u00f3 en la c\u00e1rcel de Kerenski-Seretelli.<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0En la casa de un coronel conocido, durante la cena, Le\u00f3n y Serguei<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[9]<\/sup><\/a>\u00a0se lanzaron, cuchillo en mano, contra un oficial que hab\u00eda dicho que los bolcheviques eran agentes del Kaiser. Dieron una respuesta m\u00e1s o menos igual al ingeniero Serebrovski, ahora miembro del Comit\u00e9 Central stalinista, cuando \u00e9ste trat\u00f3 de asegurarles que Lenin era&#8230; un esp\u00eda alem\u00e1n. Levik pronto aprendi\u00f3 a apretar sus j\u00f3venes dientes cuando le\u00eda las difamaciones en los diarios. Pas\u00f3 las Jornadas de Octubre en compa\u00f1\u00eda del marino Markin, quien, en sus momentos libres, en un s\u00f3tano, lo instru\u00eda en el arte del tiro al blanco.<\/p>\n<p>As\u00ed se formaba un futuro combatiente. Para \u00e9l la revoluci\u00f3n no era una abstracci\u00f3n. \u00a1Oh, no!. Impregn\u00e9 todo su ser. De ah\u00ed su actitud seria hacia el deber revolucionario que comenzaba con los S\u00e1bados Rojos y la ayuda escolar a los estudiantes atrasados. Es por eso que m\u00e1s tarde se uni\u00f3 con tanto fervor a la lucha contra\u00a0\u00a0la burocracia. En oto\u00f1o de 1927 Le\u00f3n hizo una gira \u201coposicional\u201d a los Urales en compa\u00f1\u00eda de Mrajkovski y Beloborodov.<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftn10\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[10]<\/sup><\/a>\u00a0Al volver, ambos hablaron con un aut\u00e9ntico entusiasmo de la conducta de Le\u00f3n durante la lucha dura y desesperada, de sus discursos intransigentes en las reuniones de la juventud, de su coraje f\u00edsico frente a las bandas de matones de la burocracia, del coraje moral que le permit\u00eda enfrentar la derrota manteniendo en alto su joven cabeza. Cuando regres\u00f3 de los Urales, habiendo madurado durante esas seis semanas, a m\u00ed ya me hab\u00edan expulsado del Partido. Fue necesario prepararnos para el exilio. Le\u00f3n no era imprudente ni hac\u00eda aludes de su valent\u00eda. Era sabio, cauteloso y calculador. Pero sab\u00eda que el peligro era un elemento constitutivo tanto de la revoluci\u00f3n como de la guerra. Cada vez que era preciso, y suced\u00eda a menudo, supo hacerle frente al peligro. Su vida en Francia, donde la GPU tiene amigos en casi todos los pisos del edificio gubernamental, era una cadena casi ininterrumpida de peligros. Matones profesionales segu\u00edan sus pasos. Viv\u00edan en los departamentos pr\u00f3ximos al suyo. Robaban sus cartas y sus archivos y escuchaban sus conversaciones telef\u00f3nicas. Cuando despu\u00e9s de una enfermedad pas\u00f3 dos semanas a orillas del Mediterr\u00e1neo &#8211; las \u00fanicas vacaciones que tuvo en a\u00f1os &#8211; los agentes de la GPU se alojaron en la misma pensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez, hizo los arreglos para viajar a Mulhausen a fin de conferenciar con un abogado suizo respecto a una acci\u00f3n legal contra las difamaciones de la prensa stalinista; en la estaci\u00f3n lo esperaba toda una pandilla de agentes de la GPU. Eran los mismos que m\u00e1s adelante mataron a Ignace Reiss. Le\u00f3n evit\u00f3 una muerte segura s\u00f3lo porque en v\u00edsperas de su partida se enferm\u00f3, tuvo mucha fiebre y no pudo salir de Par\u00eds. Las autoridades judiciales de Francia y Suiza han verificado todos estos hechos. \u00bfY cu\u00e1ntos permanecen a\u00fan sin aclarar? Hace tres meses sus amigos m\u00e1s \u00edntimos nos escribieron que Le\u00f3n corr\u00eda demasiado peligro en Par\u00eds e insist\u00edan en que deb\u00eda ir a M\u00e9xico. Le\u00f3n contesto: El peligro es innegable, pero hoy Par\u00eds es un puesto de batalla demasiado importante; ser\u00eda un crimen abandonarlo. No quedaba otra cosa que hacer, sino inclinar la cabeza ante este argumento.<\/p>\n<p>Era l\u00f3gico que, cuando en oto\u00f1o del a\u00f1o pasado una serie de agentes sovi\u00e9ticos extranjeros comenzaron a romper con el Kremlin y la GPU, Le\u00f3n estuviera relacionado con estos sucesos.<\/p>\n<p>Ciertos amigos protestaron contra esa asociaci\u00f3n con aliados nuevos y \u201cno probados\u201d: era posible que se presentara una provocaci\u00f3n. Le\u00f3n contest\u00f3 que sin duda se corr\u00eda un riesgo, pero que no era posible desarrollar este movimiento importante si nos qued\u00e1bamos al margen. Tambi\u00e9n esta vez tuvimos que aceptar a Le\u00f3n tal como lo formaron la naturaleza y la situaci\u00f3n pol\u00edtica. Como aut\u00e9ntico revolucionario, le daba valor a la vida s\u00f3lo en la medida en que \u00e9sta serv\u00eda para la lucha del proletariado por la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 16 de febrero apareci\u00f3 un breve comunicado en los diarios vespertinos de M\u00e9xico; dec\u00eda que Le\u00f3n\u00a0\u00a0Sedov hab\u00eda muerto despu\u00e9s de una operaci\u00f3n quir\u00fargica. Absorto en un trabajo urgente, no vi estos diarios. Por iniciativa propia, Diego Rivera verific\u00f3 y confirm\u00f3 por radio este comunicado y vino a traerme la terrible noticia. Una hora m\u00e1s tarde le avis\u00e9 a Natalia que nuestro hijo hab\u00eda muerto, en el mismo mes de febrero en que, hac\u00eda 32 a\u00f1os, ella me trajo a la c\u00e1rcel la noticia de su nacimiento. As\u00ed termin\u00f3 para nosotros el d\u00eda 16 de febrero, el m\u00e1s negro de nuestra vida personal.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos esperado muchas cosas, casi cualquier cosa, pero no eso, porque no hac\u00eda mucho que Le\u00f3n nos hab\u00eda escrito sobre su intenci\u00f3n de conseguir trabajo como obrero en una f\u00e1brica. Simult\u00e1neamente expresaba la esperanza de escribir la historia de la Oposici\u00f3n rusa para un instituto cient\u00edfico. Rebosaba de planes. S\u00f3lo dos d\u00edas antes de la noticia de su muerte recibimos una carta suya, con fecha del 4 de febrero, desbordante de coraje y vitalidad. Est\u00e1 aqu\u00ed, delante m\u00edo: \u201cEstamos haciendo los preparativos\u201d, escrib\u00eda, \u201cpara el juicio en Suiza, donde la situaci\u00f3n es muy favorable tanto en lo que se refiere a la as\u00ed llamada \u2018opini\u00f3n p\u00fablica\u2019 como a las autoridades.\u201d A continuaci\u00f3n enumeraba una serie de hechos y s\u00edntomas favorables.\u00a0\u201cEn\u00a0<em>somme nous marquions des points<\/em>.\u201d\u00a0La carta irradia confianza a en el futuro, \u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 entonces esta enfermedad maligna y esta muerte repentina? \u00bfEn doce d\u00edas? Para nosotros un velo de misterio envuelve toda esta cuesti\u00f3n. \u00bfSe aclarar\u00e1 alguna vez? La primera suposici\u00f3n, y la m\u00e1s natural, es que lo envenenaron. Para los agentes de Stalin no constitu\u00eda una gran dificultad el llegar hasta Le\u00f3n, su ropa, su comida. \u00bfPueden los peritos, incluso los que no est\u00e9n trabados por consideraciones \u201cdiplom\u00e1ticas\u201d, llegar a conclusiones definitivas en lo que se refiere a este aspecto? Paralelamente con la qu\u00edmica b\u00e9lica, el arte de envenenar ha logrado hoy d\u00eda un desarrollo extraordinario. Seguramente, los secretos de este arte no son accesibles para un mortal com\u00fan. Pero los envenenadores de la GPU tienen acceso a todo. Es perfectamente posible imaginar un veneno que no pueda detectarse despu\u00e9s de la muerte, ni aun con los an\u00e1lisis m\u00e1s cuidadosos. \u00bfY qui\u00e9n va a garantizar ese cuidado? \u00bfO quiz\u00e1s lo mataron sin recurrir a la qu\u00edmica? Este hombre joven, profundamente sensible y tierno tuvo que soportar demasiado. Los largos a\u00f1os de una campa\u00f1a de mentiras contra su padre y los mejores de sus camaradas mayores, a quienes Le\u00f3n estaba acostumbrado a reverenciar y a amar desde su infancia, hab\u00edan ya sacudido su organismo moral. La larga serie de capitulaciones por parte de los miembros de la Oposici\u00f3n lo golpe\u00f3 con no menor dureza. Luego, en Berl\u00edn, se suicid\u00f3, mi hija mayor, a quien Stalin hab\u00eda apartado de su familia, de su medio ambiente, y lo hizo con toda perfidia, de puro revanchismo. Le\u00f3n se encontr\u00f3 con el cad\u00e1ver de su hermana mayor y con su hijo de seis a\u00f1os, de quien hubo de hacerse cargo. Decidi\u00f3 tratar de comunicarse telef\u00f3nicamente con su hermano menor, Serguei, que estaba en Mosc\u00fa. Contrariamente a lo que cab\u00eda esperar, se logr\u00f3 la comunicaci\u00f3n telef\u00f3nica, ya sea porque la GPU estaba moment\u00e1neamente desconcertada ante el suicidio de Zina, o porque esperaban poder o\u00edr algunos secretos. As\u00ed Le\u00f3n pudo transmitirle, con su propia voz, la tr\u00e1gica noticia. As\u00ed fue la \u00faltima conversaci\u00f3n entre nuestros dos muchachos, los hermanos condenados a muerte, que se comunicaban por encima del cuerpo, caliente a\u00fan, de su hermana. Cuando nos escrib\u00eda sobre su odisea, sus cartas eran lac\u00f3nicas, magras y comedidas. Nos ahorr\u00f3 demasiados sufrimientos. Pero en cada l\u00ednea uno sent\u00eda una tensi\u00f3n moral insoportable.<\/p>\n<p>Le\u00f3n soportaba las dificultades y privaciones materiales sin quejas, con humor, como un verdadero proletario; pero, por supuesto, tambi\u00e9n ellas dejaron su huella. Los efectos de las constantes torturas morales resultaban infinitamente m\u00e1s angustiosos. El Juicio a los Diecis\u00e9is en Mosc\u00fa, el car\u00e1cter monstruoso de las acusaciones, los testimonios de pesadilla de los acusados, entre ellos Smirnov y Mrajkovski, a quienes Le\u00f3n conoc\u00eda y amaba tanto; el encarcelamiento inesperado de su padre y su madre en Noruega, el per\u00edodo de cuatro meses sin noticias; el robo de sus archivos; la forma misteriosa en que nos llevaron a mi mujer y a m\u00ed a M\u00e9xico. El segundo Juicio de Mosc\u00fa, con sus acusaciones y confesiones aun m\u00e1s delirantes, la desaparici\u00f3n de su hermano Serguei, acusado de \u201cenvenenar a los obreros\u201d; el fusilamiento de infinitos hombres que, o hab\u00edan sido amigos o lo siguieron siendo hasta el fin; la persecuci\u00f3n y los atentados por parte de la GPU en Francia, el asesinato de Reiss en Suiza, las mentiras, la bajeza, la perfidia, las estratagemas para incriminarlo.<\/p>\n<p>No; \u201cstalinismo\u201d no era para Le\u00f3n un abstracto concepto pol\u00edtico, sino una serie de golpes morales y heridas espirituales. Si los amos del Kremlin recurrieron a la qu\u00edmica, o si todo lo que ya hab\u00edan hecho result\u00f3 suficiente, la conclusi\u00f3n es la misma:\u00a0<em>fueron ellos los que lo mataron<\/em>. Marcaron el d\u00eda de su muerte como una celebraci\u00f3n importante en el calendario termidoriano.<\/p>\n<p>Antes de matarlo hicieron todo lo posible por difamar y denigrar a nuestro hijo a los ojos de sus contempor\u00e1neos y de la posteridad. Ca\u00edn Dshugasvili [Stalin] y sus verdugos trataron de hacer ver que era un agente del fascismo, un partidario secreto de la restauraci\u00f3n capitalista en la URSS, el organizador de descarrilamientos de trenes y de asesinatos de obreros. Los esfuerzos de los sinverg\u00fcenzas son vanos. Las toneladas de mugre termidoriana rebotan contra esta joven figura sin dejar una sola mancha. Le\u00f3n era un ser profundamente humano, limpio, honesto, puro. Podr\u00eda relatar la historia de su vida (desgraciadamente tan breve) ante cualquier asamblea de la clase trabajadora y relatarla d\u00eda por d\u00eda, tal como, brevemente, la he relatado aqu\u00ed. No hab\u00eda nada de que pudiera avergonzarse, nada que esconder. La nobleza moral era el rasgo distintivo de su car\u00e1cter. Porque era fiel a s\u00ed mismo, sirvi\u00f3 a la causa de los oprimidos sin vacilaciones. De las manos de la naturaleza y de la historia sali\u00f3 como un hombre de temple heroico. Necesitamos hombres de esa envergadura para los tremendos acontecimientos que se aproximan. Si Le\u00f3n hubiera vivido lo suficiente como para participar en estos hechos hubi\u00e9ramos conocido sus verdaderas dimensiones. Pero no vivi\u00f3. \u00a1Nuestro Le\u00f3n, joven, hijo, luchador heroico, ya no est\u00e1!<\/p>\n<p>Su madre, que hab\u00eda intimado con \u00e9l m\u00e1s que nadie, y yo estamos viviendo estas horas terribles recordando su imagen, rasgo por rasgo, sin poder creer que \u00e9l ya no est\u00e1, y llorando porque es imposible no creerlo. \u00bfC\u00f3mo nos podemos acostumbrar a la idea de que en esta tierra ya no existe este c\u00e1lido ser humano, ligado a nosotros por v\u00ednculos indisolubles de recuerdos en com\u00fan, de mutuo entendimiento y de tierno cari\u00f1o? Nadie nos conoci\u00f3 y nadie nos conoce, con nuestras debilidades y nuestros lados fuertes, tan bien como nos conoc\u00eda \u00e9l. Era parte de nosotros, la parte joven de nosotros. Por centenares de canales, nuestro pensamiento y nuestro sentimiento iban hacia \u00e9l a Par\u00eds. Junto con nuestro muchacho ha muerto lo que quedaba de joven en nosotros.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, Le\u00f3n, adi\u00f3s querido e incomparable amigo. Tu madre y yo nunca pensamos, nunca esperamos que el destino nos fuera a imponer esta terrible tarea de escribir tu obituario. Viv\u00edamos firmemente convencidos de que mucho tiempo despu\u00e9s de que nos hubi\u00e9ramos ido ser\u00edas t\u00fa el continuador de nuestra causa com\u00fan. \u00a1Pero no pudimos protegerte! Adi\u00f3s, Le\u00f3n. Legamos tu recuerdo irreprochable a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes de los obreros del mundo. Con justicia t\u00fa vivir\u00e1s en los corazones de todos aquellos que trabajan, sufren y luchan por un mundo mejor. \u00a1J\u00f3venes revolucionarios de todos los pa\u00edses! \u00a1Aceptad de nosotros el recuerdo de nuestro Le\u00f3n, adoptadlo como vuestro hijo &#8211; es digno de ello &#8211; y dejad que, a partir de ahora, participe invisible de vuestras batallas, ya que el destino le ha negado la dicha de participar de vuestra victoria final!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e9xico, 1938.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[1]<\/a><\/sup>\u00a0<em>Le\u00f3n, Sedov, hijo, amigo, luchador.<\/em>\u00a0Este un folleto dedicado a la juventud proletaria, fue publicado por la Liga de J\u00f3venes Socialistas (internacionalistas de la Cuarta) en marzo de 1938.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0La<em>\u00a0Revoluci\u00f3n de Febrero\u00a0<\/em>en 1917 en Rusia derroc\u00f3 al zar y estableci\u00f3 el Gobierno Provisional burgu\u00e9s, el cual se mantuvo en el poder hasta que la\u00a0<em>Revoluci\u00f3n de Octubre\u00a0<\/em>se lo entreg\u00f3 a los soviets bajo la direcci\u00f3n de los bolcheviques.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0La\u00a0<em>Cr\u00edtica del proyecto de programa de la Internacional Comunista\u00a0<\/em>de Trotsky est\u00e1 incluida en\u00a0<em>La Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin\u00a0<\/em>(Pathfinder Press, tercera edici\u00f3n, 1974).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0El art\u00edculo de Sedov sobre el stajanovismo fue publicado en la edici\u00f3n de febrero de 1936 de\u00a0<em>New International.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Karl Liebknecht<\/em>\u00a0(1871-1919): socialdem\u00f3crata de izquierda alem\u00e1n y antimilitarista, fue el primero en votar contra los cr\u00e9ditos de guerra del Reichstag en 1914. Fue encarcelado por su actividad antib\u00e9lica de 1916 a 1918, y en 1919 fue uno de los dirigentes del levantamiento de Berl\u00edn. En enero de 1919 muri\u00f3 asesinado por oficiales gubernamentales.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Alexander F. Kerenski\u00a0<\/em>(1882-1970): uno de los dirigentes del Partido Social Revolucionario ruso. Lleg\u00f3 a ser vicepresidente del Soviet de Petrogrado; luego se alej\u00f3 de su disciplina para asumir el ministerio de justicia en el Gobierno Provisional en marzo de 1917. En mayo asumi\u00f3 el cargo de ministro de guerra y marina, el cual conserv\u00f3 hasta cuando lleg\u00f3 a ser primer ministro. M\u00e1s tarde se nombr\u00f3 a s\u00ed mismo comandante en jefe. Huy\u00f3 de Petrogrado cuando los bolcheviques tomaron el poder.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0Las<em>\u00a0Jornadas de Julio\u00a0<\/em>de 1917 en Petrogrado estallaron sin direcci\u00f3n alguna y llevaron a encuentros sangrientos. Los bolcheviques fueron declarados responsables de los hechos; sus jefes fueron detenidos y sus peri\u00f3dicos clausurados.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Irakli Seretelli\u00a0<\/em>(1882-1959): dirigente menchevique que apoy\u00f3 la guerra, ocup\u00f3 puestos ministeriales de marzo a agosto de 1917.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[9]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Serguei Sedov\u00a0<\/em>(1908-1937): hijo menor de Trotsky, fue el \u00fanico de ellos que no tenia inter\u00e9s por la pol\u00edtica. Permaneci\u00f3 en Rusia cuando deportaron a Trotsky, como conferencista de asuntos t\u00e9cnicos hasta 1934. En 1936 fue detenido despu\u00e9s de rehusarse a firmar, una declaraci\u00f3n denunciando a su padre. Un informe no oficial dice que fue fusilado en 1937.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro5\/T09V149.htm#_ftnref10\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><sup>[10]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Serguei Mrajkovski\u00a0<\/em>(1883-1936): famoso comandante de la Guerra Civil, que tambi\u00e9n organiz\u00f3 la insurrecci\u00f3n en los Urales en 1917. Fue expulsado del partido como oposicionista, capitul\u00f3 en 1929 pero fue exiliado en 1933 y sentenciado a muerte en el primer Juicio de Mosc\u00fa.\u00a0<em>Alexander Beloborodov\u00a0<\/em>(1891-1938): miembro del Consejo Militar Revolucionario del noveno ej\u00e9rcito y del Comit\u00e9 Central. Fue otro de los oposicionistas de izquierda que arrestaron y deportaron a Siberia. Capitul\u00f3 pero pereci\u00f3 despu\u00e9s del tercer\u00a0\u00a0Juicio de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mientras escribo estas l\u00edneas con la madre de Le\u00f3n Sedov a mi lado, contin\u00faan llegando de distintos pa\u00edses los telegramas de condolencia. Y para nosotros cada telegrama suscita la misma pregunta aterradora: \u201c\u00bfser\u00e1 posible que nuestros amigos de Francia, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Canad\u00e1, Sud\u00e1frica y ac\u00e1 en M\u00e9xico acepten como consumado el hecho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":68710,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6482],"tags":[5400,7927,7928,3251],"class_list":["post-36624","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-iv-internacional","tag-leon-sedov","tag-oposicion-de-izquierda","tag-stalinismo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/familia_trotsky-3b026-2.jpg?fit=653%2C547&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/familia_trotsky-3b026-2.jpg?fit=653%2C547&ssl=1","categories_names":["Historia"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36624","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36624"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36624\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68711,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36624\/revisions\/68711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/68710"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}