{"id":33523,"date":"2016-01-19T11:00:45","date_gmt":"2016-01-19T13:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/archive\/democracia-sin-centralismo-no-tiene-nada-que-ver-con-el-bolchevismo\/"},"modified":"2022-11-17T22:17:53","modified_gmt":"2022-11-17T22:17:53","slug":"democracia-sin-centralismo-no-tiene-nada-que-ver-con-el-bolchevismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/democracia-sin-centralismo-no-tiene-nada-que-ver-con-el-bolchevismo\/","title":{"rendered":"Democracia sin centralismo no tiene nada que ver con el bolchevismo"},"content":{"rendered":"<p><em>En ocasi\u00f3n de la conmemoraci\u00f3n de los 40 a\u00f1os de la LIT-CI, republicamos este texto de Francesco Ricci, escrito en 2016, sobre el r\u00e9gimen interno de los partidos revolucionarios. <\/em><!--more--><\/p>\n<p><em>La historia del movimiento obrero revolucionario desde los d\u00edas de la I Internacional es una cr\u00f3nica ininterrumpida de grupos y tendencias peque\u00f1oburguesas, de todo tipo, de realizar ataques furiosos contra \u201clos m\u00e9todos organizativos\u201d de los marxistas, para recompensarse a s\u00ed mismos por las debilidades te\u00f3ricas y pol\u00edticas. Bajo el r\u00f3tulo de los m\u00e9todos organizativos ellos incluyen todo, desde el concepto de centralismo revolucionario hasta asuntos de rutina administrativa; y, adem\u00e1s, tambi\u00e9n cuestiones personales y de m\u00e9todo de sus principales oponentes, a los cuales invariablemente describen como \u201cmalos\u201d, \u201cduros\u201d, \u201ctir\u00e1nicos\u201d y, \u00a1claro, claro! \u201cburocr\u00e1ticos\u201d. Hasta el d\u00eda de hoy, cualquier grupito de anarquistas te explicar\u00e1 c\u00f3mo el \u201cautoritario\u201d Marx maltrat\u00f3 a Bakunin. <\/em>(James Cannon, <em>La lucha por un Partido Obrero<\/em>, 1940)<\/p>\n<p>Por: Francesco Ricci<\/p>\n<p>En el Blog Convergencia fueron publicados, el a\u00f1o pasado, muchos art\u00edculos sobre el r\u00e9gimen en los partidos revolucionarios, o sea, sobre el centralismo democr\u00e1tico. Yo cont\u00e9, por lo menos, nueve art\u00edculos, pero puede ser que me haya perdido alguno[1]. Aqu\u00ed, quiero referirme a la serie de cuatro art\u00edculos de Enio Bucchioni y m\u00e1s en general al tema del centralismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Los art\u00edculos de Enio Bucchioni son muy interesantes porque ofrecen una amplia reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de c\u00f3mo el tema del r\u00e9gimen del partido fue enfrentado por los bolcheviques y, despu\u00e9s de la muerte de Lenin, por Trotsky. La falla que veo en la argumentaci\u00f3n de Bucchioni es enfatizar (tal vez no intencionalmente) uno de los dos componentes del binomio (la democracia) en detrimento del otro (el centralismo), no percibiendo que el centralismo democr\u00e1tico no es la suma de dos elementos distintos, sino s\u00ed un todo indivisible. Y, de este modo, se pierde de vista el prop\u00f3sito del centralismo democr\u00e1tico: hacer funcionar un partido revolucionario, el instrumento de lucha para la conquista del poder. Poniendo bajo la lupa hechos espec\u00edficos de la historia, extra\u00eddos de su contexto, los art\u00edculos de Bucchioni nos ofrecen \u2013en mi opini\u00f3n\u2013 una visi\u00f3n levemente deformada de la concepci\u00f3n bolchevique, por eso el binomio centralismo-democracia se deshace y permanece apenas una democracia sin centralismo, sin disciplina.<\/p>\n<p>No pudiendo, por razones de espacio, abordar todos los detalles de este importante debate, voy solo a someter al lector a cuatro observaciones sobre ciertos aspectos del problema.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Deben tomarse precauciones al utilizar a Brou\u00e9 como fuente<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Bucchioni (y tambi\u00e9n otros compa\u00f1eros que escribieron los art\u00edculos que mencionamos) se refiere constantemente a Pierre Brou\u00e9 y, en particular, a su <em>Historia del Partido Bolchevique.<\/em><\/p>\n<p>Brou\u00e9, sin duda, fue un gran historiador marxista y sus libros son recomendados para cada activista que quiere estudiar la historia del bolchevismo y del trotskismo sin las falsificaciones estalinistas. No obstante, Brou\u00e9, como cualquier historiador, inevitablemente eligi\u00f3 temas y argument\u00f3 a partir de su concepci\u00f3n, sustentada por dos pilares: en primer lugar, por una preferencia por el \u201cjoven\u201d Trotsky, no bolchevique y cr\u00edtico del supuesto \u201cultracentralismo\u201d leninista (un Trotsky que el propio Trotsky maduro critic\u00f3 implacablemente); segundo, por no comprender al Trotsky constructor de la Cuarta Internacional. No es por casualidad que a la construcci\u00f3n de la Cuarta Internacional, esto es, lo que Trotsky cre\u00eda hab\u00eda sido la tarea m\u00e1s importante de su vida (m\u00e1s a\u00fan que la direcci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Rusa con Lenin), Brou\u00e9 le dedica, significativamente, apenas una docena de p\u00e1ginas en su (sin duda excelente) biograf\u00eda de Trotsky, que tiene casi mil p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Por eso, es bueno estudiar a Brou\u00e9. Pero, para tomar como base sus juzgamientos hist\u00f3ricos, conviene siempre recordar que ellos est\u00e1n inevitablemente interconectados con sus (muchas veces equivocados) juzgamientos pol\u00edticos.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Es necesario prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a los hechos hist\u00f3ricos<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Queriendo discutir la cuesti\u00f3n del r\u00e9gimen, al comenzar (justamente) por la experiencia hist\u00f3rica, es oportuno basarse en una reconstrucci\u00f3n exacta de los hechos. Esto significa evitar ciertos lugares comunes que, lamentablemente, tambi\u00e9n la historiograf\u00eda anti-estalinista difundi\u00f3; y tambi\u00e9n evitar recurrir a la memoria citando textos que tal vez fueron le\u00eddos hace muchos a\u00f1os y de los cuales no nos acordamos bien.<\/p>\n<p>En el texto de Bucchioni encontr\u00e9 varios de estos lugares comunes y hasta incluso algunos grandes equ\u00edvocos en la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica. Me limito a mencionar tres afirmaciones falsas o parcialmente verdaderas (por lo tanto, falsas, a pesar de las buenas intenciones del autor). Bucchioni dice:<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, que \u201c(\u2026) pocos saben o recuerdan, antes de 1918, todas las corrientes marxistas existentes en la antigua Rusia se encontraban en el POSD-R. (\u2026) Hab\u00eda, sin embargo, un solo Partido. A rigor no exist\u00eda el Partido Bolchevique hasta algunos meses luego de la revoluci\u00f3n de 1917, pero s\u00ed la fracci\u00f3n bolchevique del POSD-R. Solamente en marzo de 1918 fue fundado el Partido Comunista Ruso (bolchevique)\u201d;<\/li>\n<li>En segundo lugar, que Lenin estaba convencido de que \u201clas diferencias (\u2026) fortalecen el partido\u201d;<\/li>\n<li>En tercer lugar, que el centralismo democr\u00e1tico fue creado por Lenin y las \u201cl\u00edneas maestras\u201d est\u00e1n delineadas en el libro <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, de 1902.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En realidad, la primera y la segunda afirmaci\u00f3n son medias verdades y, por lo tanto, como toda verdad por la mitad, es acompa\u00f1ada de una mitad que no es verdadera, y la tercera afirmaci\u00f3n simplemente no corresponde a los hechos hist\u00f3ricos. Lamentablemente, es de esta forma que Bucchioni termina involuntariamente pintando una imagen distorsionada del debate hist\u00f3rico, que podr\u00eda prestarse a generalizaciones equivocadas que otros podr\u00edan hacer.<\/p>\n<p>Pero, vamos a ordenarnos y veamos esas tres afirmaciones.<\/p>\n<p><strong>En primer lugar.<\/strong> Bucchioni hace un poco de confusi\u00f3n cuando reconstruye la historia del bolchevismo. Es verdad que formalmente el Partido Bolchevique naci\u00f3 solamente despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre y es verdad que antes exist\u00eda el Partido Obrero Socialdem\u00f3crata de Rusia, con sus diversas fracciones. Es tambi\u00e9n verdad (agrego) que, luego de la primera divisi\u00f3n en 1903, hubo per\u00edodos de uni\u00f3n parcial entre bolcheviques y mencheviques. Es bueno remarcar, no obstante, como hace Edward H. Carr, uno de los mejores historiadores de la Revoluci\u00f3n Rusa, que, mientras muchos estaban convencidos de que la revoluci\u00f3n de 1905 hab\u00eda eliminado la demarcaci\u00f3n entre las diferentes fracciones, \u201cLenin no cre\u00eda eso. Si \u00e9l consideraba absolutamente inevitable la reunificaci\u00f3n, por causa de la demanda proveniente de las masas (\u2026) todav\u00eda se declaraba a su favor con mucha reluctancia y no la tom\u00f3 en serio\u201d[2].<\/p>\n<p>En realidad, la unidad no dur\u00f3 mucho y fue solo formal, continuaron existiendo de hecho dos partidos separados, con sus estructuras, hasta que la divisi\u00f3n fue confirmada nuevamente en 1912. Pero ni a\u00fan luego de 1912 la separaci\u00f3n era completa y, en algunas situaciones, mencheviques y bolcheviques trabajaron conjuntamente. Hasta incluso en 1917 la direcci\u00f3n bolchevique (antes de la vuelta de Lenin) propuso una reunificaci\u00f3n con los mencheviques, como una consecuencia l\u00f3gica de la posici\u00f3n semi-menchevique de Kamenev y Stalin, que quer\u00edan apoyar \u201ccr\u00edticamente\u201d el gobierno de los mencheviques y socialistas revolucionarios (SR\u2019s). Por eso, Lenin fue forzado a enviar mensajes perentorios a la direcci\u00f3n bolchevique contra la reunificaci\u00f3n con los mencheviques.<\/p>\n<p>No recordando esos hechos hist\u00f3ricos, la afirmaci\u00f3n de Bucchioni, seg\u00fan la cual hasta 1918 \u201chab\u00eda, no obstante, un solo Partido\u201d (esto es, el POSDR compuesto por bolcheviques y mencheviques), y, por lo tanto, una media verdad que puede justificar el clich\u00e9 de todos los que durante un siglo minimizan a ruptura de 1903.<\/p>\n<p>No obstante, la opini\u00f3n de muchos (que Bucchioni retoma) no fue compartida por Lenin. En un texto (m\u00e1s frecuentemente citado por su t\u00edtulo que le\u00eddo), <em>Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo<\/em> (1920), Lenin escribi\u00f3: \u201cEl bolchevismo <em>existe como corriente del pensamiento pol\u00edtico y como partido pol\u00edtico desde 1903\u201d<\/em>. (subrayado nuestro)[3]<\/p>\n<p>La verdad de Bucchioni es parcial: es verdad que los bolcheviques fueron, formalmente, una fracci\u00f3n de un partido que inclu\u00eda tambi\u00e9n a los mencheviques. Pero, como justamente destaca el dirigente trotskista norteamericano James Cannon, en desacuerdo con aquellos que se limitaban a hacer la misma constataci\u00f3n formal que Bucchioni, nosotros tenemos que decir la otra media verdad, o sea, que \u201cLa fracci\u00f3n de Lenin era en realidad un partido\u201d, y tambi\u00e9n por eso se constituyeron en \u00e9l (desde 1906), en varias ocasiones, tendencias y fracciones.[4]<\/p>\n<p><strong>En segundo lugar.<\/strong> En los art\u00edculos de Bucchioni es recurrente la afirmaci\u00f3n de que Lenin estaba convencido de que las diferencias internas fortalecen el partido.<\/p>\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde los textos de Lenin afirman eso. Conozco, no obstante, muchos textos donde Lenin reitera algo significativamente diferente: que la elaboraci\u00f3n pol\u00edtica necesita de una confrontaci\u00f3n y, cuando es necesario, de un embate de ideas en el partido. En el caso en que aparecen diferencias, ellas deben poder expresarse conforme las reglas del centralismo democr\u00e1tico (con la oportunidad de tornarse mayor\u00eda), no deben ser sofocadas, pero deben expresarse en conformidad con reglas que, en cualquier caso, permitan que el debate y las diferencias no impidan la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lenin (y esto es lo esencial que creo escapa a la interpretaci\u00f3n de Bucchioni) conceb\u00eda el partido revolucionario como un organismo de lucha, un ej\u00e9rcito en la guerra de clase. Por eso, como Trotsky agrega: \u201cNaturalmente, el contenido fundamental de la vida partidaria no reside en la discusi\u00f3n, sino s\u00ed en la lucha\u201d.[5]<\/p>\n<p>Entonces, lo que dice Bucchioni (que Lenin ve\u00eda en las diferencias algo que \u201cfortalece al partido\u201d) no corresponde a la concepci\u00f3n que Lenin ten\u00eda de partido, y tomada como una generalizaci\u00f3n podr\u00eda llevar a defender un r\u00e9gimen basado en una democracia sin fronteras: una idea que pertenece no solo a los mencheviques y a los anarquistas, sino tambi\u00e9n, por ejemplo, a la tendencia dentro del partido bolchevique llamada Centralismo Democr\u00e1tico (liderada por Sapronov y Vladimir Smirnov) que, ya en 1919 y en 1920 (mucho antes de la degeneraci\u00f3n estalinista), atacan a la mayor\u00eda bolchevique de Lenin y Trotsky por un supuesto \u201ccentralismo autoritario\u201d, \u201cbonapartismo\u201d, etc.<\/p>\n<p>Al contrario de la lectura que historiadores como Pierre Brou\u00e9 y dirigentes pol\u00edticos como Ernest Mandel le otorgan credibilidad, no es posible encontrar en Lenin ni en Trotsky la exaltaci\u00f3n de un partido comprometido con un debate permanente: porque eso es contrario a la concepci\u00f3n del partido como herramienta de lucha. En lugar de eso, podemos encontrar (y vamos a ver en breve algunas) muchas afirmaciones de Trotsky contra el partido concebido como un \u201cclub de debates\u201d, paralizado e incapaz de actuar mientras espera que la realidad pruebe cu\u00e1l tesis es la correcta: es verdad que para los marxistas la realidad es el criterio de la verdad, pero puede ser testada apenas una l\u00ednea pol\u00edtica de cada vez, o sea, apenas la l\u00ednea pol\u00edtica que, luego del debate democr\u00e1tico, es aprobada por mayor\u00eda y debe ser activa y lealmente apoyada hasta incluso por aquellos que no ten\u00edan acuerdo con ella. Agotado el debate, se entra en acci\u00f3n y el debate cesa hasta que el partido no lo reabra, en Congresos o en otros momentos de evaluaci\u00f3n que el partido decida.<\/p>\n<p>Fracciones y tendencias son, por lo tanto, la expresi\u00f3n normal de un partido en que las diferencias no son resueltas de forma positiva. Afirmar eso, claramente, no significa decir que las diferencias \u201cfortalecen el partido\u201d, que la existencia en \u00e9l de tendencias y fracciones es un hecho positivo. O, sobre todo, que eso signifique concebir el partido como un conjunto permanente de fracciones o, peor (como hacen organizaciones como el Secretariado Unificado, el NPA franc\u00e9s, el PSOL, etc.), concebir el partido como la uni\u00f3n de revolucionarios y reformistas. Este \u00faltimo concepto, en cualquier caso, no tiene nada que ver con Lenin y con Trotsky, quien, de hecho, observ\u00f3: \u201cUn partido solo puede tolerar fracciones que no persigan objetivos directamente conflictivos con los suyos\u201d.[6]<\/p>\n<p><strong>En tercer lugar.<\/strong> Bucchioni se confunde cuando escribe que \u201cl\u00edneas maestras\u201d del centralismo democr\u00e1tico est\u00e1n en el libro <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em><\/p>\n<p>Es un error com\u00fan, pero a\u00fan as\u00ed un error. Debe recordarse que el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer<\/em>? fue escrito por Lenin en 1902, cuando no estaba prevista la divisi\u00f3n entre bolcheviques y mencheviques (que ser\u00e1 en el Congreso del a\u00f1o 1903). Tenemos que recordar que el tema central del <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> no es el r\u00e9gimen del partido sino la controversia con una corriente de economicistas. Este es el grupo Rabocee Delo (Causa de los Trabajadores), dirigido por Kricevskij y Martynov. Este grupo defend\u00eda la imposibilidad de que el partido revolucionario elevase la conciencia socialista de la vanguardia que lucha y por eso teorizaba que era necesario \u201crebajar\u201d la pol\u00edtica revolucionaria al nivel de conciencia de las masas, reducir el programa solamente a los objetivos inmediatos y comprensibles al conjunto de la clase. Es un debate interesante y actual, que merecer\u00eda ser desarrollado, pero no es nuestro asunto en este art\u00edculo. Aqu\u00ed nos interesa destacar que en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> no hay una \u00fanica l\u00ednea sobre el asunto del centralismo democr\u00e1tico. La propia expresi\u00f3n \u201ccentralismo democr\u00e1tico\u201d no aparece en el libro y no puede aparecer porque el t\u00e9rmino fue acu\u00f1ado tres a\u00f1os m\u00e1s tarde (hacia finales de 1905) y no por Lenin (como afirma Bucchioni) sino por los mencheviques[7].<\/p>\n<p>Una vez puestas las fechas hist\u00f3ricas en su debido lugar, vale la pena mencionar que <em>si el nombre<\/em> (centralismo democr\u00e1tico) nace en 1905, <em>la cosa<\/em> (el concepto pol\u00edtico-organizativo) ya exist\u00eda en el siglo anterior. Es, de hecho, un concepto introducido en la Primera Internacional por Marx y Engels, en la batalla contra Bakunin y el federalismo de los anarquistas, cuando, despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds (y gracias a las ense\u00f1anzas de su derrota), pudieron terminar la larga batalla de demarcaci\u00f3n del marxismo que hab\u00edan entablado contra todas las otras corrientes en la Internacional y \u201cponer fin al acuerdo ingenuo de todas las fracciones\u201d para intentar, finalmente, construir una Internacional \u201cpuramente comunista\u201d y con base en el marxismo[8]. El concepto de partido de los trabajadores democr\u00e1ticamente <em>centralizado<\/em>, instrumento indispensable para la conquista del poder es, en realidad, el eje de todas las resoluciones aprobadas en la Conferencia de Londres (setiembre de 1871) y en el Congreso de La Haya que, un a\u00f1o despu\u00e9s, estableci\u00f3 la necesidad de una Internacional centralizada, con base en rigurosa disciplina, en el respeto por el principio de la mayor\u00eda. Estos elementos provocaron la ruptura con los anarquistas que polemizaban contra el \u201cautoritarismo\u201d de Marx, no solo porque rechazaban el programa de la dictadura del proletariado (algo en realidad muy \u201cautoritario\u201d porque\u2026 se gana con bayonetas y ca\u00f1ones, como brome\u00f3 Engels), sino tambi\u00e9n porque ellos rechazaron (con alguna consistencia que debe ser reconocida) el partido centralizado que era (y a\u00fan es) la premisa indispensable.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Lenin sobre el r\u00e9gimen del partido revolucionario<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Despu\u00e9s de hacer algunas aclaraciones hist\u00f3ricas, vemos que el tema del papel del Partido en Lenin y Trotsky comienza a tomar colores diferentes. Prosigamos.<\/p>\n<p>No es en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, al contrario de lo que Bucchioni escribe, sino s\u00ed en otro libro de Lenin donde debemos buscar la controversia sobre la cuesti\u00f3n de r\u00e9gimen del partido: se trata de <em>Un paso al frente, dos pasos atr\u00e1s<\/em>. Es un libro de 1904, donde Lenin resume el famoso Congreso de 1903 que termin\u00f3 con la escisi\u00f3n entre bolcheviques y mencheviques y que fue (repetimos lo que dicen Lenin y Cannon, en desacuerdo con Bucchioni) el verdadero nacimiento del Partido Bolchevique.<\/p>\n<p>En este importante libro, que lamentablemente es poco conocido, tiene un amplio espacio la pol\u00e9mica en defensa de un r\u00e9gimen centralista riguroso, de la disciplina, del principio de la mayor\u00eda, de la subordinaci\u00f3n de la parte al todo, esto es, de la secci\u00f3n local al centro (y a los organismos elegidos por el Congreso Nacional), de cada militante individualmente al partido en su conjunto, de la minor\u00eda a la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Lenin es implacable contra la \u201cmentalidad anarquista e individualista\u201d t\u00edpica de los peque\u00f1oburgueses: los <em>obreros<\/em>, afirma, no tienen miedo de la disciplina de la organizaci\u00f3n. A quien lo acusa de concebir el partido \u201ccomo una f\u00e1brica con un director, el Comit\u00e9 Central, Lenin responde: \u201cla f\u00e1brica, que para algunas personas parece apenas un espantap\u00e1jaros, representa la forma superior de organizaci\u00f3n capitalista que unific\u00f3 y disciplin\u00f3 al proletariado, que le ense\u00f1\u00f3 a organizarse\u201d. \u00c9l contin\u00faa: para algunos, \u201cla organizaci\u00f3n del partido que deseamos es una \u2018f\u00e1brica monstruosa\u2019\u201d; la sumisi\u00f3n de la parte al todo y de la minor\u00eda a la mayor\u00eda les parece una \u2018esclavitud\u2019\u201d.<\/p>\n<p>De acuerdo con Lenin, en cada partido \u201cel oportunismo (\u2026) se manifiesta (\u2026) en las mismas tendencias, en las mismas acusaciones, y muchas veces con los mismos moldes\u201d y por eso reaparece \u201cel mismo conflicto entre autonomismo y centralismo, democracia y \u2018burocratismo\u2019, entre la tendencia a debilitar y la tendencia a reforzar el car\u00e1cter riguroso de la organizaci\u00f3n y de la disciplina (\u2026)\u201d.[9]<\/p>\n<p>\u00c9l contin\u00faa as\u00ed, por p\u00e1ginas y p\u00e1ginas. No podemos referir todo el libro, pero aconsejamos la lectura a todos los compa\u00f1eros que est\u00e1n interesados en profundizar sobre el tema del r\u00e9gimen en el partido.<\/p>\n<p>Claramente, la disciplina de la cual Lenin habla es \u201cf\u00e9rrea\u201d, pero no es \u201cciega\u201d porque no es pasiva, es asumida por aquellos que, conscientemente, decidieron dedicarse a la revoluci\u00f3n y el partido es hecho de cabezas pensantes, y la capacidad para la cr\u00edtica y autocr\u00edtica es una de las principales virtudes de cada revolucionario.<\/p>\n<p>Los conceptos de este libro de 1904 (en el que no aparece la expresi\u00f3n \u201ccentralismo democr\u00e1tico\u201d, pero el concepto es bien ilustrado) ser\u00e1n confirmados en la victoriosa experiencia de la Revoluci\u00f3n Rusa. Por eso, escribiendo en 1920 <em>Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo<\/em>, Lenin da el t\u00edtulo al segundo cap\u00edtulo: \u201cLa condici\u00f3n fundamental para la victoria de los bolcheviques\u201d, para despu\u00e9s explicar que esta \u201ccondici\u00f3n fundamental\u201d fue \u201cuna disciplina sever\u00edsima, realmente f\u00e9rrea\u201d.[10]<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Centralismo y \u201cdisciplina sever\u00edsima, realmente f\u00e9rrea\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Una vieja leyenda (muy amada por todos los oportunistas) dice que la \u201cdisciplina sever\u00edsima, realmente f\u00e9rrea\u201d de la cual habla Lenin era practicada por los bolcheviques solamente porque ellos eran un partido que estaba en la ilegalidad. Esta ser\u00eda una caracter\u00edstica de un elemento ligado a una realidad espec\u00edfica.<\/p>\n<p>Otros recuerdan la pol\u00e9mica de Trotsky, en los primeros a\u00f1os del siglo, contra las posiciones de Lenin, posiciones que Trotsky defin\u00eda como \u201chipercentralista\u201d, mientras acusaba a Lenin de \u201crobespierismo\u201d.<\/p>\n<p>Otros, a\u00fan, toman textos en los que Trotsky polemiza contra la deformaci\u00f3n que el estalinismo hizo del centralismo, o sea, textos escritos contra la distorsi\u00f3n contrarrevolucionaria del centralismo democr\u00e1tico, y, extrayendo estos textos de aquella lucha, intentan presentar cada elemento del centralismo y de la disciplina como un elemento \u201cburocr\u00e1tico\u201d, sustrayendo del binomio centralismo-democr\u00e1tico la primera palabra con la misma facilidad con que se sacan las chinelas antes de dormir.<\/p>\n<p>Y es, por lo menos desde los tiempos de Bakunin (o sea, un siglo y medio atr\u00e1s), que, con peque\u00f1as alteraciones, se repite siempre el mismo refr\u00e1n. Como dicen los franceses: <em>\u201cOn connait la chanson\u201d<\/em>, es una canci\u00f3n que nosotros conocemos. Pero, por m\u00e1s antigua que sea, permanece como una canci\u00f3n desafinada, que no combina con el leninismo.<\/p>\n<p>Veamos juntos esos argumentos, recordando los hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n leninista del centralismo democr\u00e1tico no fue concebida solo para los partidos en la ilegalidad (en realidad, era m\u00e1s aplicable a partidos no sometidos a la clandestinidad). Las bases del centralismo democr\u00e1tico fueron, por eso, codificadas por la Internacional Comunista en las tesis v\u00e1lidas para todos los partidos comunistas: \u201cSobre la estructura organizativa de los Partidos Comunistas\u201d (Tercer Congreso de 1921)[11].<\/p>\n<p>Es evidente que la estructura y los m\u00e9todos de un partido revolucionario no son una abstracci\u00f3n: no prescinden de las condiciones concretas en que aquel determinado partido est\u00e1 siendo construido. No obstante, existen ciertos principios que son v\u00e1lidos en cualquier circunstancia.<\/p>\n<p>Respecto de Trotsky, deber\u00eda ser recordado que \u00e9l hizo una autocr\u00edtica profunda sobre sus acusaciones cuando joven, a lo que le parec\u00eda en la \u00e9poca \u201cel hipercentralismo\u201d de Lenin. Por ejemplo, en <em>Mi Vida<\/em>, \u00e9l admite que no hab\u00eda entendido \u201cla importancia de un centralismo riguroso y severo para un partido revolucionario que quiere dirigir contra la vieja sociedad a millones de hombres\u201d.[12]<\/p>\n<p>En lo que se refiere, finalmente, a la tentativa de utilizar los argumentos que Trotsky usaba en los a\u00f1os veinte y treinta contra el centralismo burocr\u00e1tico para usarlos contra todo y cualquier centralismo, en contextos completamente diferentes, procurando presentar a Trotsky como el defensor de la democracia sin reglas y sin centralismo, precisamos recordar que justamente mientras enfrentaba una batalla mortal contra los m\u00e9todos (gemelos del fascismo) usados por la burocracia estalinista, Trotsky participaba de la construcci\u00f3n de una Internacional y de partidos basados en el centralismo democr\u00e1tico aut\u00e9ntico, esto es, en \u201cuna disciplina sever\u00edsima, realmente f\u00e9rrea\u201d, usando las palabras de Lenin.<\/p>\n<p>No es por casualidad que el documento de fundaci\u00f3n del SWP de los Estados Unidos, redactado en 1938 bajo la direcci\u00f3n de Cannon y con la directa colaboraci\u00f3n de Trotsky, insiste cada tres l\u00edneas en la necesidad de combinar el debate y la democracia con aquella \u201csevera disciplina y aquel centralismo, sin el cual no existe partido revolucionario\u201d. Es interesante notar que, en aquel Congreso, una minor\u00eda (dirigida por Burnham y Draper) hizo contra esa concepci\u00f3n de la mayor\u00eda del SWP (profundamente compartida por Trotsky) acusaciones de \u201cburocratismo\u201d, con cr\u00edticas de cu\u00f1o democratista.<\/p>\n<p>Podemos leer en el documento de fundaci\u00f3n de 1938: \u201cCualquier discusi\u00f3n interna del partido debe ser organizada a partir del punto de vista seg\u00fan el cual el partido no es un club de debates, con debates interminables sobre toda y cualquier cuesti\u00f3n y en todos los momentos, en que no se llega nunca a tomar ninguna decisi\u00f3n, paralizando as\u00ed la organizaci\u00f3n; al contrario, el partido debe ser concebido como un partido disciplinado para la acci\u00f3n revolucionaria\u201d.[13]<\/p>\n<p>No ayuda a aclarar los hechos hist\u00f3ricos el recuerdo de Bucchioni cuando (en el segundo de sus cuatro art\u00edculos sobre este tema) recuerda c\u00f3mo, en el Partido Bolchevique en 1917, el debate interno fue muchas veces p\u00fablico. Nuevamente Bucchioni toma un elemento verdadero de la realidad, aisl\u00e1ndolo de su contexto y lo presenta como una regla general. Pero, en este caso, olvida que, si, inevitablemente, en un partido de decenas de miles una parte del debate se torna \u201cp\u00fablico\u201d, eso no se aplica necesariamente a partidos de algunas centenas o algunos miles (como son hoy todos los partidos revolucionarios). Esta simple constataci\u00f3n, que para alguien podr\u00eda parecer \u201cburocr\u00e1tica\u201d, no es m\u00eda: quien la hace es Trotsky, en respuesta al mismo argumento de Bucchioni usado en aquel caso por Schachtman. En una carta (marzo de 1940) para el dirigente del SWP Farrel Dobbs, Trotsky escribe: \u201cSchachtman busca, o sea, inventa precedentes hist\u00f3ricos. La oposici\u00f3n ten\u00eda en el partido bolchevique sus propios peri\u00f3dicos, etc. Apenas olvida que el partido, en aquel momento, ten\u00eda centenas de miles de militantes, que la discusi\u00f3n deber\u00eda llegar a todos ellos y convencerlos. En esas condiciones, no era posible limitar la discusi\u00f3n a c\u00edrculos internos.\u201d[14]<\/p>\n<p>Volviendo al ejemplo del SWP, cuando la secci\u00f3n norteamericana de la Cuarta Internacional se dividi\u00f3 en dos fracciones sobre la cuesti\u00f3n del car\u00e1cter del estado en Rusia, una mayor\u00eda y una minor\u00eda m\u00e1s o menos del mismo peso num\u00e9rico, Trotsky, para intentar evitar la ruptura del partido al medio, insisti\u00f3 sobre la necesidad de ampliar el debate, admitiendo medidas <em>excepcionales<\/em> (incluyendo boletines de discusi\u00f3n internos en per\u00edodos no congresuales y hasta la permanencia de una fracci\u00f3n interna despu\u00e9s de acabado el congreso). Pero fue precisamente (y esto tambi\u00e9n lo recuerda Bucchioni) una situaci\u00f3n excepcional, porque el partido estaba amenazado por una divisi\u00f3n al medio (que despu\u00e9s de un tiempo en realidad se materializ\u00f3): de cualquier manera, el partido continu\u00f3 funcionando seg\u00fan las reglas de un centralismo democr\u00e1tico basado en la \u201cdisciplina sever\u00edsima, realmente f\u00e9rrea\u201d. Trotsky, en respuesta a la minor\u00eda del SWP, que atacaba a la mayor\u00eda citando (con una comparaci\u00f3n injustificada) las modalidades del estalinismo para defender la necesidad de expandir sin l\u00edmites la democracia, separ\u00e1ndola del centralismo, afirmaba: \u201cLas garant\u00edas jur\u00eddicas permanentes no son, con toda seguridad, herencia de la experiencia bolchevique. (\u2026) La estructura organizativa de la vanguardia revolucionaria debe subordinarse a las exigencias positivas de la lucha revolucionaria, y no a garant\u00edas negativas de su degeneraci\u00f3n.\u201d[15]<\/p>\n<p>Trotsky vuelve a este tema varias veces. En una carta a Burnham, dirigente de la minor\u00eda del SWP, que invocaba \u201cm\u00e1s democracia\u201d en el partido, responde:<\/p>\n<p>\u201cUsted, de la misma forma, busca un tipo de democracia interna ideal que asegure a todo el mundo, en todas las circunstancias, la posibilidad de hacer y decir lo que les pase por la cabeza, y que vacune el partido contra la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica. Deja de lado, no obstante, el hecho de que el partido no es un lugar para la afirmaci\u00f3n personal, sino s\u00ed un instrumento para la revoluci\u00f3n proletaria; pues solo una revoluci\u00f3n victoriosa es capaz de evitar la degeneraci\u00f3n no solo del partido sino del proletariado en su conjunto y de la civilizaci\u00f3n moderna en general.\u201d[16]<\/p>\n<p>Y todav\u00eda: \u201cEs verdad que, para justificar su dictadura, la burocracia sovi\u00e9tica utiliz\u00f3 los principios del centralismo bolchevique, pero en el proceso los transform\u00f3 en lo contrario de lo que eran. Pero eso no desacredita, en \u00faltimo an\u00e1lisis, los m\u00e9todos del bolchevismo. Durante muchos a\u00f1os, Lenin educ\u00f3 el partido en la disciplina proletaria y en el centralismo m\u00e1s severo. Al hacerlo, tuvo que sufrir centenas de veces el ataque de las camarillas y fracciones peque\u00f1oburguesas. El centralismo bolchevique fue un factor progresivo, y asegur\u00f3 el triunfo de la revoluci\u00f3n. No es dif\u00edcil comprender que la lucha de la actual oposici\u00f3n del SWP no tiene nada en com\u00fan con la lucha de la oposici\u00f3n rusa de 1923 contra la casta privilegiada de los bur\u00f3cratas pero, por otro lado, es muy parecida con la lucha de los mencheviques contra el centralismo bolchevique.\u201d[17]<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Concluyendo, el centralismo democr\u00e1tico no es una f\u00f3rmula m\u00e1gica, sino solo el modo que los revolucionarios (desde los tiempos de Marx, cuando el t\u00e9rmino a\u00fan no exist\u00eda) encontraron para organizar de manera eficaz un partido que lucha para tomar el poder por la v\u00eda revolucionaria. El centralismo democr\u00e1tico para Lenin, Trotsky y Cannon implicaba una dial\u00e9ctica entre los dos t\u00e9rminos, lo que significa: la m\u00e1s amplia discusi\u00f3n posible en un determinado momento para la elaboraci\u00f3n de las opciones, con plena igualdad de derechos entre la mayor\u00eda y la minor\u00eda; una disciplina muy rigurosa en la aplicaci\u00f3n de las opciones y, consecuentemente, el principio de la mayor\u00eda (la minor\u00eda debe someterse a las opciones hechas democr\u00e1ticamente, y debe aplicarlas lealmente); elecci\u00f3n y constante control del partido sobre sus \u00f3rganos dirigentes; circulaci\u00f3n interna de informaciones para todos los militantes; congresos frecuentes como momento m\u00e1ximo de decisi\u00f3n y direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n leninista de partido no incluye el centralismo sin democracia (el centralismo burocr\u00e1tico, t\u00edpico del estalinismo), as\u00ed como democracia sin centralismo (t\u00edpico del anarquismo, del menchevismo, etc.). Esos dos extremos, que por veces se convierten r\u00e1pidamente uno en el otro, no tienen nada en com\u00fan con el trotskismo o con el r\u00e9gimen t\u00edpico del bolchevismo, esto es, con el centralismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Dado que la historia de los revolucionarios es para nosotros la fuente constante de aprendizaje, cuando volvemos a estudiarla es importante reconstruir la verdad en su complejidad, recordando que medias verdades (incluso cuando son dichas con absoluta honestidad) son peligrosas porque, como parece haber dicho Oscar Wilde, se arriesga a tomar en las manos la mitad equivocada\u2026<\/p>\n<p>No se puede separar la democracia del centralismo. Esta opini\u00f3n es compartida no solo por quien escribe este art\u00edculo sino tambi\u00e9n por Trotsky, al cual paso la palabra porque, como ocurre muchas veces, es in\u00fatil parafrasear su pensamiento que es clar\u00edsimo.<\/p>\n<p>Trotsky escribi\u00f3 en 1933: \u201cAlgunos miembros de nuestra organizaci\u00f3n califican como estalinismo cualquier medida defensiva contra los elementos en descomposici\u00f3n, cualquier llamado a la disciplina, cualquier represi\u00f3n. Con eso solo demuestran estar tan lejos de entender el estalinismo como tambi\u00e9n del esp\u00edritu que debe guiar a una organizaci\u00f3n verdaderamente revolucionaria. La historia del bolchevismo fue desde sus primeros pasos la educaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n en una disciplina de hierro.<\/p>\n<p>Originalmente se llamaba \u2018duros\u2019 a los bolcheviques y \u2018blandos\u2019 a los mencheviques, porque los primeros estaban a favor de una dura disciplina revolucionaria, mientras los segundos la sustitu\u00edan por la indulgencia, la clemencia y la ambig\u00fcedad. Los m\u00e9todos organizativos del menchevismo son tan enemigos de una organizaci\u00f3n proletaria como el burocratismo estalinista. (\u2026) Los bolcheviques leninistas rechazan la democracia sin centralismo como una expresi\u00f3n de contenido peque\u00f1oburgu\u00e9s. Es necesario purificar las organizaciones leninistas de los m\u00e9todos anarquistas y mencheviques para ser capaces de encarar las nuevas tareas.\u201d[18]<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Los nueve art\u00edculos son estos:<\/p>\n<p>\u2013 Cuatro art\u00edculos de Enio Bucchioni:<\/p>\n<p>\u201cA prop\u00f3sito do regime interno dos bolcheviques antes de fevereiro de 1917\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=4096; \u201cA prop\u00f3sito do regime interno dos bolcheviques entre fevereiro e outubro de 1917\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=4300; \u201cA prop\u00f3sito do regime interno dos bolcheviques ap\u00f3s Outubro: as fra\u00e7\u00f5es p\u00fablicas\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=4459; \u201cA prop\u00f3sito do regime interno dos bolcheviques: a vis\u00e3o de Trotsky\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=4496<\/p>\n<p>\u2013 Tres art\u00edculos de Euclides de Agrela: \u201cSucess\u00e3o de gera\u00e7\u00f5es e burocratiza\u00e7\u00e3o do partido em Leon Trotsky\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=5749; \u201cComposi\u00e7\u00e3o social e burocratiza\u00e7\u00e3o do partido em Leon Trotsky\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=5803; \u201cAgrupamentos, forma\u00e7\u00f5es fracionais e burocratiza\u00e7\u00e3o do partido em Leon Trotsky\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=5842;<\/p>\n<p>\u2013 Dos art\u00edculos de Henrique Canary: \u201cCentralismo versus democracia? Reflex\u00f5es sobre o regime Leninista de partido\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=4453; \u201cOs dirigentes e suas grosserias\u201d \u2013 blogconvergencia.org\/?p=6044.<\/p>\n<p>(2) E.H. Carr,&nbsp;<em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>&nbsp;(edici\u00f3n italiana Einaudi, 1964, p. 51).<\/p>\n<p>(3) V.I. Lenin,&nbsp;<em>Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo <\/em>(Cap\u00edtulo II).<\/p>\n<p>(4) James P. Cannon, \u201cFactional struggle and Party leadership\u201d.<\/p>\n<p>Es un discurso dado por Cannon en noviembre de 1953, en una reuni\u00f3n del SWP (secci\u00f3n norteamericana de la Cuarta Internacional). En aquellas semanas, hab\u00eda terminado la lucha de fracciones dentro del SWP con la minor\u00eda de Cochran y Clarke (ligada internacionalmente a Michel Pablo). Esta fracci\u00f3n defend\u00eda una versi\u00f3n deformada del centralismo democr\u00e1tico, rechazando la disciplina y el principio de la mayor\u00eda y pretendiendo imponer una especie de derecho de veto de la minor\u00eda sobre las decisiones tomadas democr\u00e1ticamente por los \u00e1rganos dirigentes del partido.<\/p>\n<p>El texto de Cannon se encuentra en el idioma original en este link:<\/p>\n<p>www.marxists.org\/history\/etol\/document\/swp-us\/education\/1966-06-jun-Defending-Rev-Party-its-Perspective-EfS.pdf<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede ser le\u00eddo en la traducci\u00f3n en espa\u00f1ol en este link: www.marxists.org\/espanol\/cannon\/1953\/noviembre\/03.htm<\/p>\n<p>(5) Le\u00f3n Trotsky, \u201cLas fracciones y la Cuarta Internacional\u201d (1935), puede ser le\u00eddo en este link: www.archivoleontrotsky.org\/download.php?mfn=19664<\/p>\n<p>(6) Trotsky, \u201cLas fracciones y la Cuarta Internacional\u201d (1935).<\/p>\n<p>(7) Varios historiadores, incluyendo a Lars T. Lih (autor de varias monograf\u00edas sobre Lenin y el bolchevismo), demostraron que la expresi\u00f3n \u201ccentralismo democr\u00e1tico\u201d fue usada por primera vez por los mencheviques en su conferencia de Petrogrado, en novimebre de 1905. Esto es lo que Vladimir Nevsky tambi\u00e9n escribe en su <em>Historia del Partido Bolchevique<\/em>&nbsp;(1924; edici\u00f3n italiana, Pantarei, 2008). Nevsky fue el director del Instituto para la Historia del Partido Bolchevique en los tiempos de Lenin. Fue asesinado por los estalinistas en la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n<p>(8) Carta de Engels a Sorge, 12 de setiembre de 1874, en Marx y Engels,&nbsp;<em>Cartas 1874-1879<\/em>&nbsp;(edici\u00f3n italiana Lotta Comunista, 2006, p. 35).<\/p>\n<p>(9) V. I. Lenin,&nbsp;<em>Un paso al frente, dos pasos atr\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>(10) V. I. Lenin,&nbsp;<em>Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.<\/em><\/p>\n<p>(11) \u201cSobre la estructura organizativa de los Partidos Comunistas\u201d (Tercer Congreso de la Internacional Comunista, 1921) (que se encuentra en el primero de los sesis vol\u00famenes editados por Aldo Agosti que re\u00fanen en italiano los principales textos de la Internacional Comunista con el t\u00edtulo&nbsp;<em>La Tercera Internacional. Historia Documentada.<\/em><em>&nbsp;<\/em>Editora Riuniti,1974).<\/p>\n<p>(12) L. Trotsky,&nbsp;<em>Mi Vida<\/em>&nbsp;(edici\u00f3n italiana&nbsp;Mondadori, 1976, p. 175).<\/p>\n<p>(13) \u201cThe internal situation and the character of the party\u201d. In:&nbsp;<em>The founding of the SWP.&nbsp;Minutes and resolutions, 1938-1939<\/em>&nbsp;(Pathfinder Press, 1982). La traducci\u00f3n del ingl\u00e9s es m\u00eda.<\/p>\n<p>(14) Carta de Trotsky (marzo de 1940) al dirigente del SWP Farrell Dobbs (encontrado en la colecci\u00f3n de textos intitulado&nbsp;<em>En Defensa del Marxismo<\/em>).<\/p>\n<p>(15) Carta de Trotsky (diciembre de 1939) a la mayor\u00eda del Comit\u00e9 Nacional do SWP (<em>En Defensa del Marxismo<\/em>).<\/p>\n<p>(16) Carta de Trotsky a Burnham (enero de 1940) (<em>En Defensa del Marxismo<\/em>).<\/p>\n<p>(17) L. Trotsky, \u201cDe un ara\u00f1azo al peligro de gangrena\u201d (enero de 1940) (<em>En Defensa del Marxismo<\/em>).<\/p>\n<p>(18) L. Trotsky, \u201cHay que poner punto final\u201d (18 de setiembre de 1933).<\/p>\n<p><em>Publicado en:<\/em><em>&nbsp;<\/em><em><a href=\"http:\/\/blogconvergencia.org\/?p=6360\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Blog Converg\u00eancia<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s:<\/em> Natalia Estrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ocasi\u00f3n de la conmemoraci\u00f3n de los 40 a\u00f1os de la LIT-CI, republicamos este texto de Francesco Ricci, escrito en 2016, sobre el r\u00e9gimen interno de los partidos revolucionarios.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":33524,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794,17739],"tags":[6678,6679,6647,6681,6680,6207],"class_list":["post-33523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","category-40-anos-de-la-lit-ci","tag-centralismo-democratico","tag-mayoria-y-minoria-en-el-partido-revolucionario","tag-opinion","tag-partido-leninista","tag-revolucionarios-y-reformistas","tag-trotskismo-y-estalinismo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/lenin-democracia.jpg?fit=770%2C470&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/lenin-democracia.jpg?fit=770%2C470&ssl=1","categories_names":["40 a\u00f1os de la LIT-CI","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33523"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72608,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33523\/revisions\/72608"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33524"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}