{"id":29370,"date":"2015-10-04T11:04:22","date_gmt":"2015-10-04T14:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=29370"},"modified":"2015-12-11T15:06:49","modified_gmt":"2015-12-11T17:06:49","slug":"la-transicion-espanola-1970-1982","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/la-transicion-espanola-1970-1982\/","title":{"rendered":"La Transici\u00f3n espa\u00f1ola (1970-1982)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>De la Dictadura Franquista a la Restauraci\u00f3n Mon\u00e1rquica. Historia de una lucha y de una traici\u00f3n<\/em><em>. El pasado 2008, en plena crisis econ\u00f3mica, los defensores del r\u00e9gimen mon\u00e1rquico han celebrado sin pena ni gloria el 30 aniversario de la Constituci\u00f3n que sell\u00f3 el pacto de la Transici\u00f3n. Cuando hablamos de la Transici\u00f3n nos estamos refiriendo a esa etapa de la historia reciente en la que el sangriento r\u00e9gimen totalitario franquista, surgido de la guerra civil con la misi\u00f3n de destruir cualquier vestigio del movimiento obrero organizado y toda expresi\u00f3n nacionalista, se \u201ctransform\u00f3\u201d en el r\u00e9gimen actual. El inicio de la Transici\u00f3n se suele establecer en noviembre de 1975, fecha de la muerte de Franco, aunque, en un sentido amplio, la Transici\u00f3n comienza tras las protestas contra el Consejo de Guerra de Burgos de diciembre de 1970, que dieron paso a una crisis abierta del r\u00e9gimen franquista. Podemos tambi\u00e9n decir que la Transici\u00f3n se cierra, con el triunfo electoral del PSOE en octubre de 1982, que lo convierte en gestor directo del nuevo r\u00e9gimen, en alternancia con los herederos pol\u00edticos del franquismo.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Por: Felipe Alegr\u00eda y Teo Navarro (Setiembre de 2008)<\/p>\n<p>Con escasas y honrosas excepciones, la Transici\u00f3n espa\u00f1ola es presentada como una exitosa empresa que permiti\u00f3 a la sociedad espa\u00f1ola convertirse en una <em>moderna democracia europea, <\/em>como resultado del <em>compromiso democr\u00e1tico<\/em> del rey, de la habilidad de Adolfo Su\u00e1rez al frente de los pol\u00edticos aperturistas del franquismo y de la actitud <em>responsable<\/em> de los dirigentes de la izquierda, especialmente Santiago Carrillo y Felipe Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Sin embargo, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, una nueva y a\u00fan incipiente generaci\u00f3n de j\u00f3venes que no vivi\u00f3 la Transici\u00f3n y no se siente comprometida por aquellos pactos, ha comenzado a levantar la reivindicaci\u00f3n republicana para expresar su rechazo a un r\u00e9gimen al que \u201cle llaman democracia y no lo es\u201d y en el que no caben sus aspiraciones pol\u00edticas y sociales ni el derecho de los pueblos a la autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a la versi\u00f3n oficial, hecha a la medida de los intereses de la clase dominante y de la izquierda institucional, convertida en parte consustancial del nuevo r\u00e9gimen, es necesario <strong>rescatar la verdad hist\u00f3rica y desenmascarar la enorme estafa <\/strong>que supuso la Transici\u00f3n para las aspiraciones del movimiento obrero y popular, de la juventud y de las nacionalidades. Este rescate es del todo necesario para recuperar el hilo hist\u00f3rico de la lucha revolucionaria y dar una base de apoyo s\u00f3lida a la la batalla para acabar con el r\u00e9gimen monarquico y abrir el camino para la transformaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Tal como sucede con la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola de los a\u00f1os 30, la versi\u00f3n oficial de la Transici\u00f3n, pretende silenciar el papel transcendental de la clase obrera, cuya movilizaci\u00f3n adquiri\u00f3 una masividad y una combativida extraordinarias, a la cabeza de todos los oprimidos y en alianza con un poderoso movimiento de las nacionalidades, especialmente en el Pa\u00eds Vasco. En realidad, a partir de la revoluci\u00f3n portuguesa de 1974 y, en particular desde la muerte de Franco en noviembre de 1975, el pa\u00eds vivi\u00f3 una <strong>situaci\u00f3n prerrevolucionaria<\/strong> que durar\u00eda hasta las elecciones de junio de 1977 y cuyo desarrollo amenazaba con barrer un orden pol\u00edtico y social que se tambaleaba tras la muerte del dictador y con abrir paso a un torrente revolucionario a\u00fan m\u00e1s poderoso que el que se hab\u00eda desatado en Portugal tras el derrocamiento de la dictadura salazarista. A desarticular este movimiento dedicaron todas sus energ\u00edas las direcciones pol\u00edticas y sindicales del movimiento obrero: el PSOE y UGT por un lado y por otro el PCE y Comisiones Obreras, con especial responsabilidad estos \u00faltimos, en aquel entonces claramente predominantes entre los trabajadores.<\/p>\n<p>Tras el desencadenamiento de la revoluci\u00f3n portuguesa, el imperialismo americano y europeo, la gran burgues\u00eda espa\u00f1ola y la mayor\u00eda de las fuerzas franquistas ya no ten\u00edan duda de que deb\u00edan reformar el r\u00e9gimen si quer\u00edan asegurar la continuidad del dominio del capital: <em>\u201cAlgo debe cambiar para que todo sigua igual\u201d<\/em>. Los historiadores oficiales hablan de la destreza pol\u00edtica del rey, de Adolfo Su\u00e1rez y de los jerifaltes franquistas \u201caperturistas\u201d, dedicados en cuerpo y alma a salvar sus privilegios y los de su clase en una situaci\u00f3n extremadamente cr\u00edtica. No seremos nosotros quienes neguemos habilidad a estos personajes sin escr\u00fapulos, pero no hay duda de que que las cosas hubieran resultado muy distintas<strong> si la direcci\u00f3n del movimiento obrero hubiera estado en otras manos que las de los Carrillo y Gonz\u00e1lez<\/strong>, que utilizaron el enorme caudal de confianza que los trabajadores y la juventud depositaron en ellos para traicionarlos sin ning\u00fan miramiento.<\/p>\n<p>El rey elegido por Franco y los jerarcas franquistas no cambiaron los \u201cPrincipios Fundamentales del Movimiento\u201d hasta que no obtuvieron garant\u00edas de los jefes del PCE y el PSOE. El PCE fue legalizado cuando Santiago Carrillo se comprometi\u00f3 ante Adolfo Su\u00e1rez a aceptar la monarqu\u00eda restaurada por Franco, la bandera rojigualda con la que los fascistas ganaron la guerra y la unidad indisoluble de Espa\u00f1a. Carrillo y Gonz\u00e1lez se comprometieron a no cuestionar la continuidad de los principales aparatos de Estado y a que a nadie pidiera cuentas por los cr\u00edmenes del pasado, muchos bien recientes, ni por el expolio y el robo que hab\u00edan cometido masivamente. Las direcciones nacionalistas burguesas vasca y catalana tambi\u00e9n se prestaron al juego, al renunciar al derecho a la autodeterminaci\u00f3n a cambio de administrar su \u201cautonom\u00eda\u201d. La propia Constituci\u00f3n comenz\u00f3 a elaborarse tras la garant\u00eda de contenci\u00f3n laboral dada por CCOO y UGT en los Pactos de la Moncloa. A cambio de aceptar la negaci\u00f3n del derecho de autodeterminaci\u00f3n y de no poner en en cuesti\u00f3n la pervivencia del ej\u00e9rcito del 18 de julio, de los jueces franquistas, de la guardia civil y la polic\u00eda torturadoras, de mantener la preeminencia de los entonces siete grandes bancos y los privilegios de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica, el aparato franquista conced\u00eda a la llamada oposici\u00f3n democr\u00e1tica un lugar al sol en el nuevo Parlamento, las nuevas Autonom\u00edas y los ayuntamientos <em>democr\u00e1ticos.<\/em><\/p>\n<p><strong>Un contexto marcado por un ascenso revolucionario internacional y el fin del \u201cboom\u201d econ\u00f3mico que sigui\u00f3 a la II Guerra Mundial<\/strong><\/p>\n<p>La crisis del r\u00e9gimen franquista se produce en un marco internacional marcado por la ola revolucionaria de finales de los a\u00f1os 60, cuyos hitos principales fueron: el <strong>Mayo del 68<\/strong> franc\u00e9s, que mostr\u00f3 que la revoluci\u00f3n socialista en Occidente no era una quimera imposible; el levantamiento, el mismo a\u00f1o, contra la burocracia estalinista en Checoslovaquia (la \u201c<strong>Primavera de Praga<\/strong>\u201d, que acab\u00f3 en una sangrienta derrota) y la gran oleada de huelgas en <strong>Italia<\/strong>, en 1969. Este ascenso internacional obtuvo en 1975 una enorme victoria, con la derrota pol\u00edtica y militar del imperialismo norteamericano, obligado a abandonar<strong> Vietnam <\/strong>de manera humillante.<\/p>\n<p>Estas convulsiones acompa\u00f1aban al<strong> fin del per\u00edodo hist\u00f3rico excepcional de crecimiento econ\u00f3mico posterior a la II Guerra Mundial, <\/strong>al que los franceses llaman \u201clos 30 gloriosos\u201d. Un per\u00edodo marcado por un prolongado \u201cboom\u201d econ\u00f3mico, que hab\u00eda permitido importantes conquistas sociales, en particular en Europa. Sin embargo, en 1973 dio comienzo una larga crisis capitalista, que se present\u00f3 bajo el r\u00f3tulo de la \u201ccrisis del petr\u00f3leo\u201d. Dos a\u00f1os antes <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Richard_Nixon\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Richard Nixon<\/a> hab\u00eda suspendido unilateralmente la convertibilidad del d\u00f3lar en oro, poniendo fin a los acuerdos de Bretton Woods que hab\u00edan sido firmados al final de la II Guerra Mundial. El abandono unilateral de Bretton Woods fue expresi\u00f3n palpable de que entr\u00e1bamos en un nuevo per\u00edodo, que se alarga hasta hoy, mucho m\u00e1s agitado y complejo.<\/p>\n<p>Al calor de la crisis, el capitalismo se plante\u00f3 ya el objetivo de <strong>comenzar el desmonte de las conquistas <\/strong>de la clase trabajadora que se expresaban en el llamado \u201cEstado del Bienestar\u201d, as\u00ed como iniciar una pol\u00edtica de recolonizaci\u00f3n de los pa\u00edses semicoloniales. Empiezan a despuntar ya entonces elementos que m\u00e1s tarde se conocer\u00e1n con el nombre de neoliberalismo, que se convertir\u00e1 en una verdadera ofensiva mundial a partir de los 80, tras las victorias de Thatcher y Reagan. Esta ofensiva, con sus altibajos, se perpet\u00faa hasta hoy a trav\u00e9s de las medidas de precarizaci\u00f3n, privatizaciones, liberalizaci\u00f3n financera y ataques a los derechos sociales y a los servicios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>En el cuadro marcado por la ola revolucionaria de 1968 y el fin del \u201cboom\u201d de la postguerra, tuvo lugar en abril de 1974, en plena crisis franquista, la <strong><em>Revoluci\u00f3n de los claveles<\/em><\/strong> en Portugal. Esta revoluci\u00f3n tuvo un enorme impacto en el Estado espa\u00f1ol. Las razones son claras: entronc\u00f3 con una situaci\u00f3n de fort\u00edsimo ascenso del movimiento; demostr\u00f3 que las dictaduras pod\u00edan ser derrocadas y, por \u00faltimo, lleg\u00f3 m\u00e1s lejos que Mayo del 68 en la quiebra del Estado burgu\u00e9s y en la creaci\u00f3n de organismos de doble poder obrero y popular. La revoluci\u00f3n portuguesa insufl\u00f3 una fuerza extraordinaria a la lucha contra la dictadura, contribuy\u00f3 al surgimiento de un movimiento de j\u00f3venes oficiales llamado UMD (Uni\u00f3n Militar Democr\u00e1tica) y encendi\u00f3 todas las luces rojas de alarma del imperialismo y la burgues\u00eda espa\u00f1ola. Fue en aquel entonces que, dada su extrema debilidad, la burgues\u00eda espa\u00f1ola se vio obligada a soltar lastre en el Sahara (\u201cMarcha Verde\u201d) y negoci\u00f3 un acuerdo con Marruecos, por el que le entregaba la colonia, desahuciando al pueblo saharaui.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir finalmente que tres meses m\u00e1s tarde del inicio de la revoluci\u00f3n portuguesa ca\u00eda en julio la <strong>dictadura de los coroneles en Grecia<\/strong>, seguida pronto por la monarqu\u00eda griega.<\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica a la muerte de Franco<\/strong><\/p>\n<p>Como antes hemos se\u00f1alado, el per\u00edodo final de la dictadura coincidi\u00f3 con la llegada, a partir de 1973, de la <strong>recesi\u00f3n econ\u00f3mica internacional.<\/strong> Y con el estancamiento econ\u00f3mico, comenz\u00f3 a reaparecer el paro masivo, que vino acompa\u00f1ado de una enorme inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante falta de expectativas de ganancia y la gran incertidumbre pol\u00edtica y social que se viv\u00eda en el Estado espa\u00f1ol, se produjo una fuga masiva de capitales y una fuerte ca\u00edda de la inversi\u00f3n capitalista. El <strong>desempleo <\/strong>espa\u00f1ol, que era del 2,6% en 1973, comenz\u00f3 a subir de manera alarmante: se hab\u00eda doblado en 1976 (4,9%), lleg\u00f3 al 12% en 1980 y alcanz\u00f3 el <strong>22% en 1985<\/strong>.<\/p>\n<p>Sin embargo, mientras en el resto de Europa los salarios eran sometidos a duros planes de ajuste, en el Estado Espa\u00f1ol los sueldos siguieron creciendo por encima de la inflaci\u00f3n hasta 1977, con los Pactos de la Moncloa. Era una inflaci\u00f3n desbocada, que pas\u00f3 del 12% en 1973 al 18% en 1976 y al 25% en 1977. La burgues\u00eda, a la defensiva y con un paro en ascenso, necesitaba esperar a otro momento para primero frenar y despu\u00e9s lanzar una ofensiva contra los trabajadores.<\/p>\n<p><strong>El movimiento obrero al frente de la lucha antifranquista<\/strong><\/p>\n<p>El desarrollo econ\u00f3mico espa\u00f1ol, a la sombra del largo per\u00edodo de crecimiento econ\u00f3mico internacional de la posguerra mundial, produjo un cambio cualitativo en la composici\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola: mientras que al final de la guerra civil la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n activa era campesina (el 63%), en 1975 la poblaci\u00f3n asalariada supon\u00eda ya el 70% de la poblaci\u00f3n activa, 9\u20195 millones sobre un total de 13\u20194. En buena medida proced\u00eda del enorme flujo migratorio del campo hacia las grandes ciudades industriales. Es esta clase obrera rejuvenecida y socialmente mayoritaria la que protagoniz\u00f3 la Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de los militantes y la prohibici\u00f3n de las organizaciones obreras por la dictadura franquista, los primeros movimientos huelgu\u00edsticos importantes fueron la huelga general de Barcelona de 1951 (la huelga de los tranv\u00edas) y las huelgas de las cuencas mineras asturianas de mediados de los a\u00f1os 50, donde aparecieron las primeras Comisiones Obreras. En los a\u00f1os 60 el movimiento huelgu\u00edstico se intensific\u00f3 notablemente, alcanzando una dimensi\u00f3n sin precedentes en reg\u00edmenes tan represivos como el franquista. En los primeros 70 hab\u00eda alcanzado un extraordinario desarrollo y, finalmente, a la muerte del dictador, adquiri\u00f3 proporciones enormes [1].<\/p>\n<p>A la cabeza de las huelgas se encontraba el movimiento clandestino de las Comisiones Obreras, base de la reconstrucci\u00f3n del movimiento obrero organizado tras la victoria franquista. Las CCOO nacieron y se desarrollaron como los grandes \u00f3rganos de lucha unitarios que aglutinaban a la abrumadora mayor\u00eda de activistas obreros surgidos al calor de la lucha contra el franquismo. El movimiento de las CCOO tuvo diferentes expresiones. En unos casos eran comisiones elegidas por la asamblea de trabajadores que, apoyadas en el agrupamiento clandestino de los luchadores, negociaban por encima de la representaci\u00f3n legal del sindicato vertical[2]. En otros casos la representaci\u00f3n legal de los \u201cenlaces y jurados\u201d hab\u00eda sido ganada por la Comisi\u00f3n Obrera de la f\u00e1brica, a la que se subordinaba la representaci\u00f3n legal. En las elecciones sindicales de 1975, las CCOO alcanzaron la mayor\u00eda de la representaci\u00f3n legal de los trabajadores en el conjunto de las grandes empresas, aunque hubo lugares, en particular Navarra, Guip\u00fazcoa y sectores fabriles de Vizcaya, en que los trabajadores boicotearon las elecciones, desafiando frontalmente las estructuras del sindicalismo vertical y desautorizando la pol\u00edtica del PCE, que vinculaba su proyecto de sindicato \u00fanico de los trabajadores a la \u201cocupaci\u00f3n\/transformaci\u00f3n\u201d de las estructuras del sindicato vertical, oponi\u00e9ndose a los comit\u00e9s elegidos por las asambleas y, m\u00e1s a\u00fan, a su extensi\u00f3n y coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de la represi\u00f3n[3], el r\u00e9gimen franquista era incapaz de detener el movimiento huelgu\u00edstico y organizativo de los trabajadores, que constitu\u00edan la columna vertebral de la oposici\u00f3n a la dictadura franquista, arrastrando a los estudiantes, intelectuales, sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de las capas medias y en estrecha alianza con los movimientos de las nacionalidades oprimidas.<\/p>\n<p>Las reivindicaciones de car\u00e1cter econ\u00f3mico y laboral \u2013aumentos lineales de salario, reducci\u00f3n de la jornada de trabajo y de la edad de jubilaci\u00f3n o mejora de las condiciones de trabajo\u2014 se fund\u00edan de manera natural con las reivindicaciones directamente pol\u00edticas, ya que las luchas chocaban de inmediato con la represi\u00f3n y la falta de libertades democr\u00e1ticas. Los trabajadores reclamaban el restablecimiento de los derechos democr\u00e1ticos que hab\u00edan sido arrancados por la dictadura, la disoluci\u00f3n del sindicato vertical, el reconocimiento de las asambleas y de las comisiones elegidas por ellas para la negociaci\u00f3n de los convenios colectivos, el derecho de huelga, la readmisi\u00f3n de los despedidos y la libertad de los detenidos. Exig\u00edan la amnist\u00eda para los presos pol\u00edticos, la disoluci\u00f3n de las fuerzas de orden p\u00fablico y libertades democr\u00e1ticas plenas. En el fragor de la movilizaci\u00f3n tomaban cuerpo consignas que apuntaban de lleno al coraz\u00f3n del r\u00e9gimen, como abajo la dictadura, fuera la monarqu\u00eda o el derecho a la autodeterminaci\u00f3n. A partir de 1974\/1975 se suced\u00edan huelgas generales con grandes enfrentamientos con la polic\u00eda. Miles de nuevos activistas surg\u00edan al calor de la situaci\u00f3n prerrevolucionaria que se abri\u00f3 a partir de la muerte de Franco.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda se sent\u00eda impotente para frenar el movimiento. Por un lado, la represi\u00f3n actuaba como un acicate para la lucha de los trabajadores que pasaba r\u00e1pidamente de las reivindicaciones econ\u00f3micas a las pol\u00edticas en el curso de sus movilizaciones. Por otro, el movimiento obrero todav\u00eda no estaba debidamente maniatado por una burocracia dirigente que pudiera contenerlo.<\/p>\n<p><strong>La muerte de Franco y la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica<\/strong><\/p>\n<p>Franco muri\u00f3 el 20 de noviembre de 1975. Con el prop\u00f3sito declarado de dejarlo todo <em>\u201catado y bien atado\u201d<\/em>, en 1969 hab\u00eda nombrado al Pr\u00edncipe Juan Carlos como su sucesor, restaurando la monarqu\u00eda borb\u00f3nica como continuidad natural de la dictadura franquista, en la mejor tradici\u00f3n reaccionaria espa\u00f1ola. Juan Carlos, que ya hab\u00eda ejercido de Jefe de Estado cuando Franco estuvo enfermo, fue proclamado rey dos d\u00edas despu\u00e9s, jurando ante las Cortes franquistas los Principios del Movimiento Nacional, base ideol\u00f3gica del r\u00e9gimen que justificaba el alzamiento fascista y el r\u00e9gimen de terror posterior.<\/p>\n<p>En el contexto de crisis econ\u00f3mica y de ascenso del movimiento obrero que hemos descrito, la burgues\u00eda estaba dividida sobre el camino a seguir. Un sector muy importante de la misma[4] era consciente de que la continuaci\u00f3n de la dictadura, ahora con ropaje mon\u00e1rquico, no s\u00f3lo aislaba al Estado Espa\u00f1ol de la \u201cEuropa democr\u00e1tica\u201d[5], sino que, m\u00e1s a\u00fan, pod\u00eda dar lugar a un estallido revolucionario semejante o mayor al de la revoluci\u00f3n portuguesa de abril del 74[6]. As\u00ed, apostaba por promover reformas <em>por arriba<\/em> que impidieran que la creciente movilizaci\u00f3n de las masas pudiera desembocar en un proceso revolucionario que pusiera patas arriba el orden social burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se trataba por lo tanto de emprender una dif\u00edcil reforma <em>democr\u00e1tica <\/em>del viejo r\u00e9gimen, que asegurara la continuidad de los principales aparatos de Estado y de la dominaci\u00f3n del capital. Una reforma que, para no ser vista como una muestra de la debilidad del r\u00e9gimen y un reconocimiento de la fuerza obrera y popular, deb\u00eda ser lenta, parcial y en torno a la monarqu\u00eda borb\u00f3nica, convertida en pilar central de continuidad y legitimidad del r\u00e9gimen anterior.<\/p>\n<p><strong>\u00bfReforma del franquismo o ruptura revolucionaria?<\/strong><\/p>\n<p>El \u00e9xito de la operaci\u00f3n exig\u00eda alargar el proceso, de manera que apareciera como una operaci\u00f3n impulsada por el propio rey, combinando la represi\u00f3n m\u00e1s dura con reformas democr\u00e1ticas limitadas que dieran lugar a una \u201cmoderna monarqu\u00eda parlamentaria\u201d, donde tuvieran continuidad los principales aparatos estatales franquistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, el factor decisivo era neutralizar el peligro revolucionario que ven\u00eda de la clase trabajadora, al frente del movimiento de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen. Para ello deb\u00edan comprometer en la operaci\u00f3n de reforma del franquismo a las direcciones del movimiento obrero. Su\u00e1rez busc\u00f3 inicialmente el acuerdo con el PSOE[7], que entonces iniciaba su reconstrucci\u00f3n, abri\u00e9ndole la puerta de la legalidad, mientras dejaban fuera al PCE. La direcci\u00f3n del PSOE no le hizo ascos a la propuesta y as\u00ed lo acord\u00f3 en su XXVII Congreso de 1976. Sin embargo, quien detentaba en aquel entonces la hegemon\u00eda y el control sobre la mayor\u00eda de los trabajadores era el PCE[8] (que controlaba CCOO) y en 1977 Su\u00e1rez finalmente lo legaliz\u00f3, no sin que antes manifestara \u2013como hemos se\u00f1alado antes- su acatamiento a la Monarqu\u00eda, la bandera y la unidad espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Ni la direcci\u00f3n del PSOE ni la del PCE, enzarzados en una fuerte rivalidad entre s\u00ed, no aspiraban a otra cosa que a instaurar un r\u00e9gimen m\u00e1s o menos parlamentario, buscando para ello la reconciliaci\u00f3n con los franquistas. Apostaron por una pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases, actualizando los famosos 10 puntos de Negr\u00edn de la fase final de la guerra civil y la pol\u00edtica de \u201creconciliaci\u00f3n nacional\u201d del PCE[9]. \u00c9ste cre\u00f3 en 1974 la <em>Junta Democr\u00e1tica, <\/em>con personajes burgueses poco representativos, alguno de ellos como Calvo Serer, un opusde\u00edsta partidario de D. Juan. Asoci\u00f3 a CCOO a la Junta y tuvo en ella como artistas convidados a los mao\u00edstas del PT. Por su parte, el PSOE organiz\u00f3 en 1975 la competencia a Carrillo: la llamada <em>Plataforma de Convergencia Democr\u00e1tica<\/em>, que inclu\u00eda a otros personajes de la intelectualidad franquista reciclados, como el democristiano Ruiz-Gim\u00e9nez, as\u00ed como a los tambi\u00e9n mao\u00edstas del MC y la ORT. Ambas, Junta y Plataforma, acabaron unific\u00e1ndose en marzo de 1976 en la <em>Coordinaci\u00f3n Democr\u00e1tica <\/em>o <em>Platajunta<\/em>[10], a la que tambi\u00e9n se adhirieron CCOO y UGT.<\/p>\n<p>Como hab\u00eda ocurrido durante la II Rep\u00fablica y la guerra civil, esta pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases situaba a las organizaciones obreras a remolque de la burgues\u00eda que hab\u00eda medrado a la sombra del franquismo, pero que empezaba a apostar mayoritariamente por una reforma pol\u00edtica controlada que impidiese un estallido revolucionario.<\/p>\n<p>De este modo, mientras la clase obrera se aplicaba al objetivo de derruir un orden franquista cada vez m\u00e1s cuarteado (abriendo as\u00ed la v\u00eda al cuestionamiento del propio r\u00e9gimen capitalista), otra vez sus direcciones pol\u00edticas y sindicales se aplicaban en desviar esa enorme energ\u00eda revolucionaria hacia un r\u00e9gimen parlamentario-bonapartista que asegurara el dominio social de la burgues\u00eda y en cuyas instituciones pudieran medrar.<\/p>\n<p><strong>La matanza de Vitoria el 3 de marzo de 1976 pone al r\u00e9gimen al borde del abismo<\/strong><\/p>\n<p>El primer gobierno franquista de Juan Carlos I reun\u00eda \u2013bajo la presidencia de Arias Navarro, el \u00faltimo jefe de gobierno de Franco\u2013 a las dos facciones del r\u00e9gimen, los <em>duros<\/em> y los <em>blandos<\/em>, un equilibrio que reflejaba el debate abierto en el seno de la clase dominante y en el aparato de poder franquista acerca del alcance real que deb\u00eda tener la reforma pol\u00edtica del r\u00e9gimen. Sus diversos proyectos de reforma, intentando s\u00f3lo un cambio de maquillaje del r\u00e9gimen, sin contar con la \u201coposici\u00f3n democr\u00e1tica\u201d, fueron barridos por los acontecimientos.<\/p>\n<p>La marea movilizadora a la muerte de Franco no paraba de crecer. La mini-amnist\u00eda de principios de diciembre decretada por el rey, apenas s\u00ed supuso la liberaci\u00f3n de 100 presos \u2013incluidos los dirigentes de CCOO condenados por el proceso 1001\u2014 de los m\u00e1s de 2000 que hab\u00eda en las c\u00e1rceles, por lo que arreciaron las manifestaciones exigiendo la amnist\u00eda total y los enfrentamientos con la polic\u00eda.<\/p>\n<p>A inicios de 1976 el ascenso de las luchas obreras era continuo. En enero empez\u00f3 en Madrid[11] y se fue extendiendo hacia el resto del Estado[12], alcanzando su punto culminante en marzo en el Pa\u00eds Vasco. En algunas de las empresas m\u00e1s importantes del pa\u00eds (Ensidesa, Hunosa, Standard El\u00e9ctrica, Motor Ib\u00e9rica\u2026) las huelgas duraron meses.<\/p>\n<p>La lucha alcanz\u00f3 un punto culminante en Vitoria el mes de marzo. Las asambleas de trabajadores aprobaron en las f\u00e1bricas una plataforma reivindicativa[13] y eligieron comisiones de representantes sometidas a las asambleas y revocables, para coordinar la lucha y negociar con la patronal. La huelga se extendi\u00f3 a las f\u00e1bricas m\u00e1s importantes de Vitoria. Se realizaban asambleas diarias y se eligi\u00f3 un comit\u00e9 central de huelga compuesto por representantes de los distintos centros. Mediante un bolet\u00edn diario el comit\u00e9 de huelga informaba del desarrollo de la lucha. Se crearon cajas de resistencia y se organizaron asambleas en los barrios obreros y en los institutos, que eligieron comit\u00e9s que se integraban en el comit\u00e9 central de huelga.<\/p>\n<p>A casi dos meses del inicio de la lucha se convoc\u00f3 una huelga general en toda Vitoria el 3 de marzo. La polic\u00eda carg\u00f3 contra una multitud de 5.000 trabajadores que realizaban una asamblea en la Iglesia de S. Francisco y dispar\u00f3 con fuego real, matando a tres obreros e hiriendo a m\u00e1s de 100. Dos obreros m\u00e1s murieron despu\u00e9s en el hospital. La respuesta obrera fue inmediata, montando barricadas en las calles de Vitoria. Polic\u00edas y soldados enviados por el gobierno para sofocar la movilizaci\u00f3n se negaron a retirarlas. Las tropas estuvieron acuarteladas pero el mando militar no se atrevi\u00f3 a sacarlas a la calle consciente de que los soldados (todos ellos de reemplazo) se negar\u00edan a disparar contra los trabajadores. Un impresionante cortejo de 100.000 personas acompa\u00f1\u00f3 a los f\u00e9retros durante el funeral.<\/p>\n<p>Los sucesos de Vitoria desataron la indignaci\u00f3n obrera y social, con huelgas y manifestaciones espont\u00e1neas por todo el pa\u00eds. La represi\u00f3n policial de estas movilizaciones produjo tres muertos m\u00e1s en Tarragona, Elda y Basauri. La huelga general estaba a la orden d\u00eda, pero los dirigentes de CCOO llamaron a la calma y \u00e9sta s\u00f3lo se convoc\u00f3 en el Pa\u00eds Vasco, donde el \u00e9xito fue total con 500.000 participantes. La huelga de Vitoria acab\u00f3 el 16 de marzo y la patronal acab\u00f3 aceptando las principales reivindicaciones obreras.<\/p>\n<p>Con los sucesos del 3 de marzo en Vitoria estuvieron dadas las condiciones para lanzar un movimiento huelgu\u00edstico de \u00e1mbito estatal que, con seguridad, habr\u00eda arrastrado al resto de sectores sociales. Todo ello en una situaci\u00f3n en que la burgues\u00eda estaba dividida y desorientada[14], el edificio del r\u00e9gimen se resquebrajaba y las instituciones clave como el ej\u00e9rcito y las fuerzas represivas mostraban fisuras y divisi\u00f3n[15].<\/p>\n<p>Todos los hechos se\u00f1alan que un movimiento de esa potencia podr\u00eda haber derribado al r\u00e9gimen tambaleante y abrir con ello una v\u00eda revolucionaria, siguiendo la estela de Vitoria. Sin embargo, los dirigentes de los partidos y sindicatos obreros, que ten\u00edan la confianza de las masas trabajadoras y la autoridad suficiente para ello, se negaron a desatar este movimiento, con especial responsabilidad del PCE, la organizaci\u00f3n con mayor influencia en el movimiento obrero. Por desgracia, no hab\u00eda una organizaci\u00f3n revolucionaria con suficiente influencia para hacer decantar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los meses siguientes continu\u00f3 la intensidad de las huelgas y manifestaciones. El 1 de mayo el gobierno prohibi\u00f3 las manifestaciones pero, a pesar de la represi\u00f3n policial, en las ciudades y localidades m\u00e1s importantes se produjeron manifestaciones y acciones callejeras. La oleada de huelgas prosigui\u00f3[16].<\/p>\n<p>La polic\u00eda era auxiliada en su labor represiva por las bandas fascistas, organizadas desde el propio aparato de Estado[17]. El 9 de mayo se produjeron los sucesos de Montejurra (Navarra). Durante la concentraci\u00f3n anual de los miembros de la escisi\u00f3n de izquierda del carlismo, a la que tambi\u00e9n acud\u00edan otros grupos de izquierda, bandas fascistas mataron a tiros a dos de los participantes[18]. Este hecho desat\u00f3 una nueva oleada de indignaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p><strong>Gobierno Su\u00e1rez: la reforma se pone en marcha<\/strong><\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n de la represi\u00f3n como mecanismo para contener la \u201cmarea revolucionaria\u201d se hab\u00eda mostrado incapaz, estimulando todav\u00eda m\u00e1s la radicalizaci\u00f3n. Sectores cada vez m\u00e1s amplios de la burgues\u00eda entend\u00edan que hab\u00eda que apostar por un gobierno formado exclusivamente por \u201creformistas\u201d. El gobierno Su\u00e1rez[19], formado en julio de 1976, ten\u00eda como principal tarea impulsar una <em>reforma pactada<\/em>, es decir, negociar con la oposici\u00f3n para asegurarse el apoyo de los l\u00edderes obreros a los planes de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, las movilizaciones exigiendo la amnist\u00eda total fueron en aumento, as\u00ed como la petici\u00f3n de derechos democr\u00e1ticos de las nacionalidades hist\u00f3ricas. Se producen nuevos cr\u00edmenes de la polic\u00eda y las bandas fascistas en Hondarribia, Madrid y Tenerife. Una oleada de asambleas, manifestaciones y huelgas[20] recorre el pa\u00eds en respuesta a la represi\u00f3n[21] y contra al r\u00e9gimen. El 12 de noviembre de 1976 la \u201cCoordinadora de Organizaciones Sindicales\u201d, formada por CCOO, UGT y USO convoc\u00f3 una huelga general estatal en contra del proyecto del gobierno de imponer topes salariales y mayores facilidades del despido, en la que pararon m\u00e1s de 2 millones de trabajadores[22].<\/p>\n<p>El 10 de setiembre[23] Su\u00e1rez present\u00f3 el proyecto de reforma pol\u00edtica. El PCE (que no ve\u00eda su legalizaci\u00f3n asegurada) denunci\u00f3 el proyecto, al que calific\u00f3 de \u201cfraude antidemocr\u00e1tico\u201d, porque no planteaba la dimisi\u00f3n del gobierno Su\u00e1rez y la formaci\u00f3n de un gobierno provisional que convocara elecciones constituyentes a las que pudieran concurrir todas las organizaciones[24]. Por su parte, el PSOE[25] y las fuerzas burguesas de oposici\u00f3n matizaron sus cr\u00edticas y se mostraron comprensivos ante Su\u00e1rez, que permit\u00eda una cierta libertad de prensa, no les pon\u00eda obst\u00e1culos a su actividad y a cuyo gobierno reconoc\u00edan ya como el director del proceso de reforma franquista. El proyecto fue aprobado a mediados de noviembre en las Cortes franquistas, con la resistencia minoritaria del \u201cb\u00fanker\u201d representado por Blas Pi\u00f1ar[26]. Se concretaba as\u00ed el proyecto de autorreforma del r\u00e9gimen otorgada desde arriba.<\/p>\n<p>El 15 de diciembre se realiz\u00f3 el <em>Refer\u00e9ndum para la Reforma Pol\u00edtica<\/em> (\u201cSi quieres la democracia, vota\u201d era el lema oficial) sin las m\u00ednimas garant\u00edas democr\u00e1ticas, al seguir siendo ilegales las organizaciones obreras, que llamaron a la abstenci\u00f3n, en el caso del PSOE con mucha tibieza. Seg\u00fan el Gobierno, el refer\u00e9ndum fue aprobado con un 94% de votos afirmativos. El \u201cb\u00fanquer\u201d franquista logr\u00f3 un 2\u20196% de votos negativos. La abstenci\u00f3n fue masiva en los centros industriales.<\/p>\n<p>En diciembre se realiz\u00f3 el XXVII Congreso[27] del PSOE que, a pesar de mantener a\u00fan formalmente un buen n\u00famero de postulados marxistas en su programa, inici\u00f3 un claro giro derechista, aceptando en los hechos la reforma de Su\u00e1rez e iniciando la persecuci\u00f3n de la disidencia interna.<\/p>\n<p><strong>La respuesta a la matanza de Atocha, una nueva oportunidad perdida<\/strong><\/p>\n<p>A inicios de enero de 1977, un sector del aparato de Estado, en colaboraci\u00f3n con organizaciones fascistas como Fuerza Nueva y Guerrilleros de Cristo Rey, decidi\u00f3 poner en marcha una campa\u00f1a de asesinatos con el objetivo de crear un clima de terror que justificase un golpe de Estado militar para restituir el orden dictatorial.<\/p>\n<p>El 23 de enero un reconocido fascista asesina al estudiante Arturo Ruiz en una manifestaci\u00f3n proamnist\u00eda. Los GRAPO secuestran ese mismo d\u00eda al teniente general Villaescusa[28]. En la manifestaci\u00f3n del d\u00eda siguiente por el asesinato de Arturo Ruiz es asesinada por la polic\u00eda otra estudiante, mientras bandas fascistas recorr\u00edan Madrid agrediendo a la gente en la calle.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda 24, pistoleros ultraderechistas asesinaron a cinco abogados laboralistas de CCOO, en la calle Atocha. La tensi\u00f3n de las masas amenazaba con estallar al conocerse los nuevos cr\u00edmenes. Todo el mundo estaba pendiente de la convocatoria de una huelga general. Sin embargo, Carrillo y los dirigentes del PCE manifestaron que <em>\u201chab\u00eda que apoyar al gobierno\u201d<\/em> y <em>\u201cno responder a la provocaci\u00f3n\u201d.<\/em> A pesar de ello m\u00e1s de 300.000 trabajadores se declararon en huelga en Madrid el d\u00eda 26, coincidiendo con el entierro de las v\u00edctimas, y tambi\u00e9n hubo paros en Euskadi y otros lugares. El PCE organiz\u00f3 un espectacular servicio de orden de varios miles de miltantes en la multitudinaria manifestaci\u00f3n, silenciosa, de solidaridad.<\/p>\n<p>Como nueve meses atr\u00e1s, cuando los asesinatos de Vitoria, volv\u00edan a darse las condiciones para desatar un movimiento general de lucha que derrocase al r\u00e9gimen. El gobierno estaba acorralado y a la defensiva y amplios sectores de la clase trabajadora, y con ella otros sectores sociales antifranquistas como el movimiento estudiantil y las nacionalidades, dispuestos a ir hasta el final. Pero una delegaci\u00f3n de dirigentes de la oposici\u00f3n negoci\u00f3 con Su\u00e1rez y, a cambio de promesas de actuaci\u00f3n contra el \u201cb\u00fanquer\u201d, ofreci\u00f3 una declaraci\u00f3n conjunta gobierno-oposici\u00f3n denunciando el terrorismo y haciendo un llamamiento al pueblo para que apoyara al Gobierno. Los dirigentes obreros no s\u00f3lo abortaron el movimiento sino que legitimaron expresamente al gobierno Su\u00e1rez, encabezado por un franquista que hab\u00eda sido elegido por un rey coronado por Franco.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n policial continu\u00f3 durante los meses siguientes. En mayo se convoc\u00f3 en Euskadi una semana pro amnist\u00eda total, que se sald\u00f3 con seis activistas muertos. Los dirigentes del PSOE y el PCE, en lugar de llamar a secundar la movilizaci\u00f3n y exigir la disoluci\u00f3n de las fuezas represivas, volvieron a llamar a la calma. Los trabajadores y las organizaciones de la izquierda vasca convocaron una huelga general que tuvo un seguimiento masivo.<\/p>\n<p>Con estas actuaciones El PCE hizo m\u00e9ritos para ser reconocido como una fuerza de orden por la burgues\u00eda, que se acab\u00f3 de convencer de la necesidad de legalizarlo, a pesar de las protestas de la jerarqu\u00eda militar, para que pudiera controlar \u201cdesde la legalidad\u201d al movimiento obrero. El <em>Financial Times, <\/em>el peri\u00f3dico del capital financiero brit\u00e1nico, no se equivocaba en diciembre de 1978, cuando escrib\u00eda: <em>\u201cEl apoyo del PCE, tanto a la primera como a la segunda administraci\u00f3n Su\u00e1rez, ha sido abierto y sincero. El se\u00f1or Carrillo fue el primer l\u00edder que dio su apoyo a los Pactos de la Moncloa, e inevitablemente el PCE ha apoyado al Gobierno en el Parlamento. Pero, como partido que controla la central sindical mayoritaria CCOO y el partido pol\u00edtico mejor organizado en Espa\u00f1a, su apoyo durante los momentos m\u00e1s tensos de la transici\u00f3n ha sido crucial. La moderaci\u00f3n activa de los comunistas, durante y despu\u00e9s de la masacre de los trabajadores de Vitoria en marzo de 1976, el ametrallamiento de cinco abogados comunistas en enero de 1977, y la huelga general vasca en mayo de 1977, por poner s\u00f3lo tres ejemplos, era probablemente decisiva para evitar que Espa\u00f1a cayera en un abismo de conflictividad civil importante y permitir la continuaci\u00f3n de la reforma\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>La legalizaci\u00f3n de la izquierda y las elecciones generales de junio de 1977<\/strong><\/p>\n<p>Los sindicatos fueron definitivamente legalizados en febrero de 1977, al igual que el PSOE. El PCE lo fue en abril. A cambio de la legalizaci\u00f3n del PCE, Carrillo acept\u00f3 reconocer a la monarqu\u00eda, adopt\u00f3 la bandera mon\u00e1rquica y la unidad de Espa\u00f1a y ofreci\u00f3 su cooperaci\u00f3n para alcanzar un futuro pacto social. El 9 de abril, cuando la mayor\u00eda de la \u00e9lite pol\u00edtica y militar se hallaba fuera de Madrid por las vacaciones de Semana Santa, Su\u00e1rez anunci\u00f3 la legalizaci\u00f3n del PCE. Aunque se produjo la dimisi\u00f3n del ministro de Marina y hubo algunos movimientos de descontento entre la alta jerarqu\u00eda militar, finalmente el Consejo Superior del Ej\u00e9rcito encaj\u00f3 la noticia de la legalizaci\u00f3n con una demostraci\u00f3n de \u201cdisciplina y patriotismo\u201d. Al fin y al cabo el rey estaba detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Una comisi\u00f3n conjunta de la oposici\u00f3n y del gobierno elabor\u00f3 la ley electoral y Su\u00e1rez convoc\u00f3 las elecciones generales en el mes de abril. El parlamento qued\u00f3 organizado en dos c\u00e1maras, con un senado donde todas las provincias eleg\u00edan el mismo n\u00famero de representantes y con la funci\u00f3n de ratificar o rechazar los acuerdos del Congreso[29]. S\u00f3lo ten\u00edan derecho al voto los mayores de 21 a\u00f1os, excluyendo a los m\u00e1s de dos millones de j\u00f3venes entre los 18 y 21 a\u00f1os y al mill\u00f3n de inmigrantes.<\/p>\n<p>La principal opci\u00f3n de la burgues\u00eda, la UCD de Su\u00e1rez, que agrupaba a los \u201cnuevos dem\u00f3cratas\u201d procedentes del franquismo, obtuvo el 34\u20192% de los votos. AP, encabezada por Fraga y que agrup\u00f3 a la mayor parte de la \u201cvieja guardia\u201d franquista, el 8\u20192%. La burgues\u00eda financi\u00f3 generosamente estas opciones, adem\u00e1s de disponer de los medios de comunicaci\u00f3n controlados por UCD desde el gobierno. Los votos de izquierda superaron ampliamente a los de derecha en los grandes centros urbanos e industriales: el PSOE obtuvo el 30%, el PCE el 9\u20192% y el PSP el 4\u20195%.<\/p>\n<p>A\u00f1o y medio despu\u00e9s de la muerte de Franco, la monarqu\u00eda instituida por \u00e9l y la \u201cdemocracia\u201d surgida de la reforma del franquismo, conducida por los propios franquistas reconvertidos en dem\u00f3cratas, con el rey a la cabeza, hab\u00edan ganado la batalla pol\u00edtica, despu\u00e9s de largos meses de impresionantes movilizaciones y de momentos en que estuvieron dadas las condiciones para derribar el r\u00e9gimen franquista (especialmente en marzo del 76 y en enero del 77). La ley de amnist\u00eda de octubre de 1977 ven\u00eda a cerrar el c\u00edrculo: verdadera ley de \u201cPunto Final\u201d, garantizaba completa impunidad por los cr\u00edmenes y expolios franquistas[30].<\/p>\n<p>La derrota electoral del PCE en estas primeras elecciones generales y el proceso de autodestrucci\u00f3n que le sigui\u00f3 fueron el precio que pag\u00f3 por su traici\u00f3n. El nacionalismo burgu\u00e9s en Euskadi y Catalunya (CiU, PNV) obtuvieron importantes resultados, en buena parte como consecuencia de la renuncia del PSOE y del PCE a la lucha por los derechos nacionales de Catalunya y el Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/2-pactos-de-la-moncloa.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-29371 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/2-pactos-de-la-moncloa.jpg?resize=300%2C194\" alt=\"2-pactos-de-la-moncloa\" width=\"300\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/2-pactos-de-la-moncloa.jpg?resize=300%2C194&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/2-pactos-de-la-moncloa.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los Pactos de la Moncloa y la subordinaci\u00f3n a los intereses de la patronal<\/strong><\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n de profunda crisis econ\u00f3mica internacional iniciada en 1973, la econom\u00eda espa\u00f1ola reflejaba su escasa competitividad en un mercado internacional de competencia feroz entre las distintas burgues\u00edas. La inflaci\u00f3n, que era la respuesta patronal a las subidas salariales que no pod\u00edan evitar, lleg\u00f3 al 25% a fines de 1977. Su\u00e1rez devalu\u00f3 la moneda un 20% para estimular las exportaciones, incrementando el precio de las importaciones y la inflaci\u00f3n. Pero para el capital, la devaluaci\u00f3n s\u00f3lo tendr\u00eda eficacia si iba acompa\u00f1ada de un plan de ajuste que redujera los salarios lo que, dada la fuerza del movimiento obrero, requer\u00eda la colaboraci\u00f3n de sus dirigentes[31].<\/p>\n<p>Tras las elecciones, el gobierno Su\u00e1rez se puso manos a la obra. El contenido de los Pactos de la Moncloa, abarcaba temas pol\u00edticos, sociales y econ\u00f3micos. Por primera vez, se obtuvo un consenso general poder-oposici\u00f3n sobre la necesidad de hacer depender del \u201ccrecimiento econ\u00f3mico\u201d (es decir, de la recuperaci\u00f3n del beneficio patronal) todos los dem\u00e1s factores: salarios, condiciones laborales y empleo. As\u00ed, los salarios crecer\u00edan por debajo de la inflaci\u00f3n y los incrementos se guiar\u00edan por el IPC previsto[32], dando por entendido que los aumentos en la productividad pasar\u00edan a engordar los excedentes empresariales. Se establece la posibilidad de regular plantillas, permitiendo el despido del 5% de las mismas en aquellas empresas en que la subida salarial superase el 20%; se contempla la contrataci\u00f3n temporal y el ajuste de plantillas en las empresas en crisis. Los Pactos de la Moncloa constituyeron la palanca que facilit\u00f3 el paso del modelo de acumulaci\u00f3n anterior a la regulaci\u00f3n liberal de la econom\u00eda, creando las condiciones sociales para la Constituci\u00f3n de 1978,\u00a0 que consagrar\u00eda la inviolabilidad\u00a0 de la propiedad privad de los medios de producci\u00f3n y de econom\u00eda de mercado.<\/p>\n<p>Los dirigentes del PCE (el principal abanderado), el PSOE y CCOO apoyaron los Pactos desde el principio y s\u00f3lo la UGT se opuso inicialmente, para acabar apoy\u00e1ndolos. Los planes que la burgues\u00eda no hab\u00eda podido imponer durante la agon\u00eda de la dictadura se pusieron en marcha gracias al apoyo de los principales dirigentes obreros[33]. Sin embargo, la oposici\u00f3n de los trabajadores fue muy amplia. Durante el mes de noviembre se produjeron manifestaciones contra el Pacto, en defensa del nivel de vida y contra el aumento del paro en las principales ciudades, convocadas por UGT y otros sindicatos. Muchas secciones de base de CCOO se pronunciaron en contra de los Pactos[34].<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el primero de una larga serie de pactos sociales que sirvieron \u2013adem\u00e1s de para aumentar la tasa de ganancia del capital y reducir el nivel de vida de los trabajadores\u2013 para desmoralizar a una clase trabajadora cuya capacidad de lucha hab\u00eda puesto a su alcance una transformaci\u00f3n profunda de la sociedad y la ve\u00eda alejarse por la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases de sus dirigentes.<\/p>\n<p><strong>Las reivindicaciones nacionales<\/strong><\/p>\n<p>El franquismo, tras su victoria militar, aplast\u00f3 con violencia sanguinaria las reivindicaciones nacionales de los pueblos catal\u00e1n, vasco y gallego, convirtiendo con ello la lucha contra la opresi\u00f3n nacional en una de las palancas fundamentales de la lucha antifranquista. La Transici\u00f3n trat\u00f3 de dar salida al problema por medio del \u201cEstado de las Autonom\u00edas\u201d, una suerte de pacto entre el aparato de Estado, la izquierda oficial y las burgues\u00edas perif\u00e9ricas por el que el primero ced\u00eda algunas competencias de gobierno a los gobiernos territoriales a cambio del reconocimiento de la unidad de Espa\u00f1a y de la preeminencia del poder central.<\/p>\n<p>El abandono descarado de la reivindicaci\u00f3n del derecho de autodeterminaci\u00f3n por parte del PCE y el PSOE y de la burgues\u00eda nacionalista, unido a la brutal represi\u00f3n sobre el pueblo vasco, donde las movilizaciones alcanzaban mayor radicalidad y combatividad, fue el caldo de cultivo para el desarrollo de ETA. La muerte y la tortura de muchos de sus activistas por las fuerzas represivas franquistas y su inserci\u00f3n social les granjeaba un gran apoyo popular.<\/p>\n<p>En oto\u00f1o de 1977 se produjeron multitudinarias movilizaciones por los derechos nacionales. En Euskadi las manifestaciones eran de cientos de miles. En Barcelona, la <em>Diada<\/em> <em>Nacional <\/em>catalana del 11 de septiembre de 1977 congreg\u00f3 a un mill\u00f3n de manifestantes.<\/p>\n<p>Incluso en zonas donde el nacionalismo no ten\u00eda tradici\u00f3n hist\u00f3rica como Andaluc\u00eda hubo manifestaciones masivas en defensa de la Autonon\u00eda[35]. El 4 de diciembre en M\u00e1laga un joven trabajador fue asesinado por la polic\u00eda mientras participaba en la manifestaci\u00f3n, que reuni\u00f3 a de 200.000 personas. Los enfrentamientos de los trabajadores con la polic\u00eda alcanzaron tal virulencia que el gobierno decret\u00f3 durante tres d\u00edas el \u201cestado de excepci\u00f3n\u201d en M\u00e1laga.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/3-asamblea-general.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-29372 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/3-asamblea-general.jpg?resize=300%2C215\" alt=\"3-asamblea-general\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/3-asamblea-general.jpg?resize=300%2C215&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/3-asamblea-general.jpg?w=615&amp;ssl=1 615w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las elecciones sindicales<\/strong><\/p>\n<p>A principios de 1978 se celebraron las primeras elecciones a comit\u00e9s de empresa, con los sindicatos ya legalizadas. CCOO y UGT obtuvieron en conjunto m\u00e1s del 70% de los delegados. En esta \u00e9poca estos dos sindicatos alcanzaron niveles desconocidos de afiliaci\u00f3n, 5 millones entre las dos organizaciones, cerca del 50% de la clase obrera de entonces. A trav\u00e9s de la financiaci\u00f3n estatal que recibir\u00e1n por la representaci\u00f3n obtenida, los privilegios concedidos como \u201csindicatos m\u00e1s representativos\u201d y la restricci\u00f3n creciente de los derechos democr\u00e1ticos internos de la afiliaci\u00f3n, se fue fortaleciendo una burocracia dirigente, cada vez m\u00e1s independiente de la base afiliativa y de los trabajadores y m\u00e1s dependiente del aparato estatal y de la patronal. Las elecciones sindicales de 1978 representaron la consolidaci\u00f3n de la divisi\u00f3n sindical en dos grandes centrales (CCOO vinculada al PCE \u2013del que m\u00e1s tarde se ir\u00eda progresivamente desvinculando\u2013 y UGT vinculada al PSOE) y la marginaci\u00f3n de la central anarquista CNT, que no tom\u00f3 parte en el proceso electoral.<\/p>\n<p>Las huelgas, a diferencia del per\u00edodo anterior, se dan ahora s\u00f3lo por motivos econ\u00f3micos y, a pesar de que las direcciones sindicales hab\u00edan aceptado los topes salariales, muchas movilizaciones se enfrentaron a la p\u00e9rdida de poder adquisitivo provocada por los Pactos de la Moncloa. Se produjeron varias huelgas generales en la construcci\u00f3n y el metal. Sin embargo, el n\u00famero de jornadas de huelga disminuy\u00f3 sensiblemente en relaci\u00f3n con los a\u00f1os anteriores[36].<\/p>\n<p><strong>Se aprueba la Constituci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El PSOE en 1977 todav\u00eda a\u00fan se pronunciaba con la boca peque\u00f1a por la Rep\u00fablica, aunque a principios de 1978 aceptaba ya plenamente la \u201cmonarqu\u00eda constitucional\u201d del Borb\u00f3n. Los dirigentes del PSOE y del PCE defend\u00edan la Constituci\u00f3n, en cuya elaboraci\u00f3n participaban, como la mejor garant\u00eda para las libertades democr\u00e1ticas, para parar los golpes de estado y para asegurar los derechos sociales como el trabajo, la vivienda, la educaci\u00f3n o la salud.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Constituci\u00f3n, que ser\u00eda aprobada por amplia mayor\u00eda en el refer\u00e9ndum del 6 de diciembre de 1978 (pero que en Euskadi s\u00f3lo fue apoyada por una tercera parte del censo electoral) consagraba la inviolabilidad de la econom\u00eda de mercado y de la propiedad capitalista, la restauraci\u00f3n en la c\u00faspide del Estado de la Monarqu\u00eda restablecida por Franco, la unidad forzada de Espa\u00f1a, garantizada por el Ej\u00e9rcito franquista y las v\u00edas para declarar el \u201cestado de excepci\u00f3n y de sitio\u201d si la \u201cseguridad nacional\u201d se viera amenazada.<\/p>\n<p><strong>Las elecciones legislativas y municipales de 1979 y el abandono formal del marxismo del PSOE<\/strong><\/p>\n<p>Durante el primer semestre de 1979 se produjo una nueva oleada de movilizaciones obreras, a pesar de la pol\u00edtica conciliadora de las direcciones de CCOO y UGT, comprometidas con los Pactos de la Moncloa. El continuo aumento del coste de la vida y los intentos de la patronal de pasar a la ofensiva ante el estancamiento de la lucha obrera, dieron lugar a un movimiento de resistencia que se extendi\u00f3 a pr\u00e1cticamente todos los sectores[37]. Pero la mayor\u00eda de las luchas fracasaron por la intervenci\u00f3n de la burocracia sindical, que aceptaba los topes salariales y negociaba y firmaba frecuentemente a espaldas de los trabajadores.<\/p>\n<p>En este contexto se celebraron elecciones generales del 1 de marzo de 1979. Volvi\u00f3 a ganar la UCD contra todo pron\u00f3stico. El fracaso de la izquierda era el reflejo en el terreno electoral de su pol\u00edtica de sometimiento a la patronal y la Monarqu\u00eda, que hizo que sectores importantes de la clase trabajadora y de la juventud optaran, defraudados, por la abstenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las elecciones municipales del 3 de abril[38] \u2013que UCD hab\u00eda ido demorando durante casi dos a\u00f1os, temerosa de sufrir un rev\u00e9s electoral que condicionase las elecciones generales\u2014 dieron esta vez la victoria a las organizaciones de la izquierda en las principales ciudades, siendo el primer triunfo electoral claro sobre la UCD.<\/p>\n<p>El PSOE, el principal partido de electorado obrero (como partido hist\u00f3rico que hab\u00eda sido de la clase trabajadora espa\u00f1ola), estaba llamado a ser el futuro gestor gubernamental de los intereses de la burgues\u00eda cuando la UCD pasara a la oposici\u00f3n y, para ello, deb\u00eda adecuar su programa a ese papel. Por eso, Felipe Gonz\u00e1lez hab\u00eda declarado en mayo que \u00e9l \u201cya no era marxista\u201d y que propondr\u00eda que esa definici\u00f3n desapareciera de los Estatutos del Partido. El XXVIII Congreso del PSOE rechaz\u00f3 esta propuesta de la direcci\u00f3n, para aceptarla a los pocos meses en un Congreso Extraordinario que endios\u00f3 a Felipe Gonz\u00e1lez y otorg\u00f3 todo el poder de decisi\u00f3n al aparato del partido.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/4-mujeres_transicion_max.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-29373 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/4-mujeres_transicion_max.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"4-mujeres_transicion_max\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/4-mujeres_transicion_max.jpg?resize=300%2C150&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/4-mujeres_transicion_max.jpg?w=615&amp;ssl=1 615w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La \u00faltima gran oleada de movilizaciones de la Transici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Durante el oto\u00f1o\/invierno de 1979 se produjo la \u00faltima gran oleada de movilizaciones del movimiento obrero y de la juventud de la Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En septiembre el gobierno Su\u00e1rez present\u00f3 al parlamento el proyecto de Estatuto de los Trabajadores, que era un refrito de los\u00a0 m\u00faltiples decretos\u00a0 promulgados desde 1977 profundizando en el\u00a0 recorte de derechos para los trabajadores[39].<\/p>\n<p>Esta ley levant\u00f3 la indignaci\u00f3n masiva de la base sindical y de los trabajadores, produci\u00e9ndose una amplia oleada de huelgas, manifestaciones y pronunciamentos en contra. Hubo huelgas generales contra el Estatuto de los Trabajadores en Granada, Euskadi y Asturias, adem\u00e1s de paros en muchas empresas y resoluciones en contra de cientos de secciones sindicales y asambleas de trabajadores de todo el Estado.<\/p>\n<p>Los estudiantes, por su parte, tambi\u00e9n se pusieron en movimiento[40]. Centenares de miles de estudiantes de Ense\u00f1anzas Medias y, en menor n\u00famero, de la Universidad, se lanzaron a la calle a protestar contra el Estatuto de Centros Docentes y la Ley de Autonom\u00eda Universitaria (LAU), leyes con las que el gobierno de UCD impulsaba la privatizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza p\u00fablica, la reducci\u00f3n de los presupuestos y el recorte de derechos democr\u00e1ticos de los estudiantes. Se crearon Coordinadoras de Estudiantes, formadas por delegados de los institutos elegidos en asamblea, y se convocaron huelgas y manifestaciones en todo el Estado los d\u00edas 5, 6 y 7 de diciembre. La represi\u00f3n policial del movimiento fue brutal. Decenas de estudiantes fueron heridos en las cargas policiales, auxiliados por bandas fascistas que tambi\u00e9n atacaban las manifestaciones. El momento \u00e1lgido de la lucha fue el 13 de diciembre en Madrid, donde la lucha era m\u00e1s intensa, con un paro total en los institutos y universidades madrile\u00f1as y m\u00e1s de 100.000 manifestantes[41].<\/p>\n<p>La misma tarde del 13 de diciembre CCOO hab\u00eda convocado una manifestaci\u00f3n en contra del Estatuto de los Trabajadores y en solidaridad con los trabajadores de Chrysler (actual Peugeot), donde hab\u00edan sido despedidos 8 trabajadores. A la manifestaci\u00f3n asistieron 300.000 trabajadores y a ella se sumaron miles de estudiantes. Cuando una manifestaci\u00f3n estudiantil paralela trataba de unirse a la movilizaci\u00f3n obrera, una brutal carga policial con fuego real asesin\u00f3 a dos estudiantes e hiri\u00f3 a varios m\u00e1s. La polic\u00eda detuvo a decenas de estudiantes en todo el Estado.<\/p>\n<p>Una huelga general habr\u00eda podido derrotar los planes del gobierno y forzar su ca\u00edda. Sin embargo, los dirigentes del PCE y CCOO nunca se plantearon luchar consecuentemente. Su intenci\u00f3n se limitaba a presionar para \u201cmejorar la ley\u201d, reiterando una y otra vez que \u201cno pretend\u00edan derribar al gobierno\u201d, mientras el PSOE y la UGT daban apoyo al proyecto de Estatuto de los Trabajadores y se opon\u00eda a las movilizaciones.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el 14 de diciembre, se convocaron manifestaciones estudiantiles en todo el Estado en protesta contra los cr\u00edmenes y por la libertad de los detenidos y en muchas empresas tambi\u00e9n se convocaron paros, pero fueron movilizaciones limitadas y sin perspectiva de generalizaci\u00f3n y unificaci\u00f3n. La protesta estudiantil a\u00fan continu\u00f3 en enero y febrero de 1980. El 1 de febrero la joven estudiante, dirigente estudiantil y camarada[42], Yolanda Gonz\u00e1lez, delegada por su Instituto en Vallecas en la Coordinadora de Estudiantes, era secuestrada y asesinada por pistoleros fascistas de Fuerza Nueva. Tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n los dirigentes de las grandes organizaciones se negaron a convocar una respuesta general a la altura del crimen y de la ira que desat\u00f3 entre millones de trabajadores y estudiantes.<\/p>\n<p>Pol\u00edticamente derrotado el movimiento y reci\u00e9n aprobado el Estatuto de los Trabajadores, la UGT firm\u00f3 un nuevo Pacto Social, el llamado Acuerdo Marco Interconfederal (AMI), comprometi\u00e9ndose a mantener la paz social en base a la contenci\u00f3n salarial y el recorte de derechos establecidos en los Pactos de la Moncloa dos a\u00f1os antes (en 1979 la p\u00e9rdida salarial super\u00f3 el 4%). Presionada por sus bases, la direcci\u00f3n de CCOO no firm\u00f3, pero nunca organiz\u00f3 respuesta seria alguna contra el pacto.<\/p>\n<p><strong>El final de un ciclo: reflujo de la movilizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El a\u00f1o 1979 marc\u00f3 el final de un ciclo del movimiento de masas. Los trabajadores, a la cabeza de los sectores populares y las nacionalidades, hab\u00edan librado una larga y sacrificada batalla para acabar de ra\u00edz con el r\u00e9gimen franquista y abrir una v\u00eda para la transformaci\u00f3n profunda de la sociedad. Y en varias ocasiones -como hemos visto- estuvieron a punto de lograrlo.<\/p>\n<p>Por su parte, la burgues\u00eda y con ella la fracci\u00f3n del aparato franquista m\u00e1s l\u00facida y que mejor representaba sus intereses, hab\u00edan comprendido la necesidad imperiosa de reformar el r\u00e9gimen franquista, convertido ya en un obst\u00e1culo absoluto para su dominaci\u00f3n ante el arrollador empuje de los trabajadores. Para ello necesitaban el compromiso de los dirigentes obreros con su proyecto de reforma pol\u00edtica y con sus planes econ\u00f3micos ante la aguda crisis capitalista.<\/p>\n<p>El potente proceso de luchas que lleg\u00f3 hasta 1977 (y que se prolong\u00f3 hasta 1979) logr\u00f3 importantes conquistas laborales, pero no consigui\u00f3 estabilizarlas. Con la derrota pol\u00edtica del movimiento de masas, la burgues\u00eda se dispuso a retomar con creces lo que se hab\u00eda visto obligada a conceder. El paro se hizo masivo y la inflaci\u00f3n, unida a la contenci\u00f3n salarial, fue devorando los salarios. Mientras tanto, las luchas, con el transcurrir del tiempo, acababan con frecuencia en derrota, provocando el retraimiento de los trabajadores.<\/p>\n<p>La confianza de los trabajadores y la juventud en los dirigentes de los partidos de izquierda y de los sindicatos fue declinando, bajo los golpes de la decepci\u00f3n por los resultados de su pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases y por su confortable acomodaci\u00f3n al nuevo r\u00e9gimen mon\u00e1rquico. La afiliaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical cay\u00f3 en picado. En estas circunstancias, los a\u00f1os siguientes fueron de claro reflujo de la actividad pol\u00edtica y sindical del movimiento.<\/p>\n<p><strong>El segundo gobierno Su\u00e1rez y la aprobaci\u00f3n los Estatutos de Autonom\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Ante la aguda crisis econ\u00f3mica, la burgues\u00eda exig\u00eda medidas m\u00e1s dr\u00e1sticas. Sin embargo, el gobierno encontr\u00f3 una respuesta social importante durante el a\u00f1o 79, a pesar de la contenci\u00f3n del movimiento por parte de los aparatos pol\u00edticos y sindicales.<\/p>\n<p>Atrapada en esta contradicci\u00f3n, la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la UCD zigzagueaba entre una pol\u00edtica inflacionista que aumentaba la cantidad de dinero en circulaci\u00f3n y otra deflacionista, con recorte del gasto p\u00fablico y limitaciones al cr\u00e9dito para reducir una inflaci\u00f3n galopante.<\/p>\n<p>El malestar de la burgues\u00eda con el gobierno Su\u00e1rez iba en aumento, en paralelo a sus exigencias de una pol\u00edtica resuelta contra las conquistas de los trabajadores.[43]<\/p>\n<p>En este contexto, en 1979 fueron aprobados los Estatutos de Autonom\u00eda para Euskadi y Catalunya, consagrando la negaci\u00f3n del derecho de autodeterminaci\u00f3n y sustituy\u00e9ndolo por una gesti\u00f3n descentralizada de competencias cedidas por el Estado a las burgues\u00edas nacionalistas perif\u00e9ricas. El Gobierno adopt\u00f3 la que se conoci\u00f3 como pol\u00edtica de<em> \u201ccaf\u00e9 para todos\u201d<\/em>, en un intento de diluir los reclamos soberanistas de las nacionalidades hist\u00f3ricas en un sinfin de autonom\u00edas con parecidas competencias.<\/p>\n<p>En el Pa\u00eds Vasco el 40% del electorado se abstuvo en el refer\u00e9ndum estatutario, aunque esta vez s\u00f3lo rechazaron el Estatuto la izquierda abertzale y la extrema izquierda. En las elecciones auton\u00f3micas catalanas y vascas, el PSOE sufri\u00f3 un importante retroceso frente a las opciones nacionalistas, pagando su giro espa\u00f1olista.<\/p>\n<p>En Andaluc\u00eda PSOE y PCE reclamaban que el Estatuto se rigiera por el art\u00edculo 151 de la Constituci\u00f3n, como el vasco y catal\u00e1n, en lugar del art\u00edculo 143 que otorgaba menos competencias y daba menor \u201ccategor\u00eda\u201d a la Autonom\u00eda. Despu\u00e9s de importantes movilizaciones, la pugna se sald\u00f3 con la convocatoria de un refer\u00e9ndum que derrot\u00f3 duramente al gobierno de la UCD, que hab\u00eda apostado por la abstenci\u00f3n. El descr\u00e9dito del gobierno reforz\u00f3 la crisis interna en la UCD y el descontento entre sectores de la burgues\u00eda que le daban apoyo.<\/p>\n<p><strong>La intensificaci\u00f3n de la actividad de ETA y de la ultraderecha<\/strong><\/p>\n<p>Con la clase trabajadora pol\u00edticamente fuera de la escena, entre los a\u00f1os 79 y 82, cobraron especial protagonismo los atentados de ETA y el terrorismo de las bandas fascistas, que experimentaron una fuerte intensificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 76-77 se hab\u00eda producido un intenso debate en ETA sobre la conveniencia de abandonar la lucha armada[44]. La gran frustraci\u00f3n pol\u00edtica de una parte significativa de la poblaci\u00f3n vasca, la traici\u00f3n de la izquierda espa\u00f1ola, la feroz represi\u00f3n policial y la aguda crisis social y econ\u00f3mica contribuyeron a que la l\u00ednea militarista[45]se impusiera en ETA, que consolidaba el apoyo popular de un sector de la poblaci\u00f3n vasca.<\/p>\n<p>El terrorismo fascista (que hab\u00eda estado presente durante toda la Transici\u00f3n como complemento de los cuerpos represivos del Estado, alimentado por los sectores m\u00e1s ultras del aparato estatal) tambi\u00e9n intensific\u00f3 su actividad. Compuestas en su mayor\u00eda por polic\u00edas o guardias civiles e hijos de militares, las bandas fascistas actuaron contra trabajadores, j\u00f3venes y militantes de la izquierda abertzale e incendiaron y destruyeron decenas de locales obreros y de la izquierda. Pero, lejos de apelar a la movilizaci\u00f3n y a la autodefensa organizada para aplastar estas bandas, los dirigentes reformistas hac\u00edan llamamientos a la tranquilidad, a confiar en el Gobierno y a \u201cno caer en provocaciones\u201d, envalentonando as\u00ed m\u00e1s a los grupos fascistas y a la represi\u00f3n policial.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/5-JC-y-Franco-.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-29374 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/5-JC-y-Franco-.jpg?resize=300%2C195\" alt=\"5-JC-y-Franco-\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/5-JC-y-Franco-.jpg?resize=300%2C195&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/5-JC-y-Franco-.jpg?w=615&amp;ssl=1 615w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La conspiraci\u00f3n golpista del 23-F<\/strong><\/p>\n<p>A principios de 1981 la UCD (el partido de los franquistas \u201creformistas\u201d) estaba pol\u00edticamente acabado y era ampliamente impopular. Su\u00e1rez, que ya hab\u00eda agotado su misi\u00f3n, estaba aislado en el seno de su propio partido y desacreditado entre los sectores decisivos de la burgues\u00eda y del aparato de Estado, lo que le llev\u00f3 a dimitir a principios de febrero de 1981.<\/p>\n<p>Fue en este contexto, en un momento marcado por atentados mortales de ETA sobre mandos militares, que se produjo el 23-F, el intento de golpe de estado m\u00e1s serio de los proyectados durante la Transici\u00f3n[46]. Mientras se votaba la elecci\u00f3n de Calvo Sotelo como nuevo presidente de gobierno, las Cortes fueron ocupadas por varias decenas de guardias civiles a punta de metralleta, dirigidos por el teniente coronel Tejero. Mientras, el general Milans del Bosch sacaba los tanques en las calles en Valencia, imponiendo el \u201cestado de sitio\u201d, y en Madrid blindados de la Divisi\u00f3n Acorazada ocupaban las instalaciones de RTVE.<\/p>\n<p>Los principales jefes militares estaban al corriente de la preparaci\u00f3n del golpe, con el rey a la sombra. El principal estratega del golpe era el general Armada, miembro del c\u00edrculo \u00edntimo del rey y reci\u00e9n nombrado por \u00e9ste jefe operativo del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito. Entre los principales instigadores del golpe exist\u00eda un acuerdo para constituir un gobierno de tipo bonapartista \u201cblando\u201d presidido por Armada, compuesto por civiles y militares, al estilo del Directorio de Primo de Rivera de 1923. S\u00f3lo que esta vez estaba prevista la presencia de representantes del PSOE, UCD e incluso del PCE[47], y deb\u00eda contar con el visto bueno del Congreso de Diputados.<\/p>\n<p>El rey mantuvo una actitud \u201cambigua\u201d durante largas horas, hasta que a las 12 de la noche[48], cuando sali\u00f3 en pantalla para pedir al pueblo \u201ctranquilidad \u201c y a los militares que se quedaran quietos y no siguieran a Tejero y a Milans. En ese espacio de tiempo sucedi\u00f3 que el golpe \u201cblando\u201d previsto se frustr\u00f3 porque Tejero y Milans (cuyo proyecto era un gobierno estrictamente militar y abiertamente dictatorial) no se avinieron a la propuesta de \u201cgobierno de concentraci\u00f3n\u201dque les present\u00f3 Armada. Fracasado el golpe, al rey s\u00f3lo le quedaba desvincularse de \u00e9l y llamar a <em>\u201cdefender la democracia\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>La historia del 23-F es una de las p\u00e1ginas m\u00e1s vergonzosas de la izquierda reformista espa\u00f1ola, que mostr\u00f3 la m\u00e1s servil sumisi\u00f3n a la burgues\u00eda y al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico: primero compinch\u00e1ndose con el rey en el \u201cgolpe blando\u201d de Armada, m\u00e1s tarde boicoteando descaradamente la movilizaci\u00f3n y llamando a la calma y, finalmente, convirti\u00e9ndose en pieza fundamental de una inmunda campa\u00f1a medi\u00e1tica que, hasta el d\u00eda de hoy, atribuye al rey el papel de \u201ch\u00e9roe y salvador de la democracia espa\u00f1ola\u201d.<\/p>\n<p><strong>La agon\u00eda de UCD<\/strong><\/p>\n<p>El relevo de Su\u00e1rez por Calvo Sotelo no salv\u00f3 del derrumbe a la UCD. Su descr\u00e9dito ante los trabajadores se combinaba con la insatisfacci\u00f3n entre el sector hegem\u00f3nico de la burgues\u00eda[49] que exig\u00eda una pol\u00edtica m\u00e1s resuelta y que empezaba a apostar mayoritariamente por una gran derecha articulada alrededor de la Alianza Popular de Manuel Fraga en medio de la acelerada descomposici\u00f3n del \u201cCentro\u201d.<\/p>\n<p>El gobierno Calvo Sotelo, no obstante, cumpli\u00f3 algunas de las tareas que la burgues\u00eda le exig\u00eda antes de desaparecer. A finales de 1981 impuso la entrada en la OTAN como parte del proceso de plena integraci\u00f3n de Espa\u00f1a en el orden capitalista occidental y europeo. Poco despu\u00e9s, al calor de la presi\u00f3n reaccionaria cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n hab\u00eda sido la intentona golpista, aprob\u00f3 la LOAPA, una ley que laminaba las competencias de las autonom\u00edas.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n policial y las conspiraciones reaccionarias y fascistas no disminuyeron y nuevamente la actitud de los dirigentes de la izquierda institucional fue la de llamar a la calma frente a los ataques fascistas y los cr\u00edmenes de las fuerzas represivas, envalentonados ante esa pasividad. Presos de ETA como Joseba Arregi murieron por torturas de la polic\u00eda. En mayo del 81 la guardia civil asesin\u00f3 impunemente a tres j\u00f3venes en Almer\u00eda. En marzo del 82, asesin\u00f3 a dos jornaleros en C\u00e1diz. En el juicio del 23-F la justicia militar, con la complicidad del gobierno, s\u00f3lo emiti\u00f3 condenas severas para los principales inculpados \u2013Armada, Milans del Bosch y Tejero\u2014, que diez a\u00f1os m\u00e1s tarde estaban en libertad o en r\u00e9gimen abierto. A los pocos meses del juicio, cien oficiales del ej\u00e9rcito y de la Guardia Civil hicieron p\u00fablico un manifiesto de solidaridad con los golpistas. En octubre del 82, en plena campa\u00f1a electoral, fue descubierta otra conspiraci\u00f3n golpista para el d\u00eda anterior de las elecciones.<\/p>\n<p><strong>El triunfo electoral del PSOE en octubre de 1982 y la integraci\u00f3n europea<\/strong><\/p>\n<p>La desintegraci\u00f3n de la UCD mostraba el desgaste de la opci\u00f3n pol\u00edtica, surgida de las entra\u00f1as del propio franquismo, que hab\u00eda recibido el respaldo mayoritario de la burgues\u00eda espa\u00f1ola para dirigir el dif\u00edcil tr\u00e1nsito de la dictadura franquista al r\u00e8gimen mon\u00e1rquico.<\/p>\n<p>La bancarrota de la UCD reflejaba un proceso de polarizaci\u00f3n social. El triunfo del PSOE se volv\u00eda ya inevitable. Tras a\u00f1os de crisis econ\u00f3mica y sucesivas derrotas de la clase trabajadora en ese terreno, esa perspectiva electoral aliment\u00f3 fuertes esperanzas de cambio entre los trabajadores.<\/p>\n<p>El PCE, por su parte, vio acentuarse su declive electoral, pagando con una profunda crisis su decisiva contribuci\u00f3n a la burgues\u00eda. Su constante giro a la derecha, que tom\u00f3 cuerpo en el llamado <em>eurocomunismo<\/em>[50], lo sumi\u00f3 en una crisis permanente con expulsiones, escisiones y abandono masivo de militantes desenga\u00f1ados.<\/p>\n<p>La victoria electoral del PSOE el 28 de octubre de 1982 fue aplastante, con m\u00e1s de diez millones de votos y una ampl\u00edsima mayor\u00eda parlamentaria de 202 diputados sobre 350. La socialdemocracia volv\u00eda al gobierno, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, por la v\u00eda parlamentaria. La constituci\u00f3n del Gobierno Felipe Gonz\u00e1lez vino a constituir el cierre de la Transici\u00f3n y el inicio de una nueva etapa en la historia reciente. En los a\u00f1os siguientes, el gobierno del PSOE volver\u00eda a mostrarse como el gobierno de la burgues\u00eda y del rey, dispuesto a imponer los planes m\u00e1s duros, explotando la confianza que en ellos depositaban las masas trabajadoras y frustrando sus anhelos.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una organizaci\u00f3n con ese grado de influencia pod\u00eda desatar la dur\u00edsima ofensiva contra los trabajadores que represent\u00f3 la reconversi\u00f3n industrial de sectores econ\u00f3micos hasta entonces decisivos, como lo altos hornos y los astilleros navales, con una alto grado de organizaci\u00f3n y combatividad obrera. La fuerte derrota sufrida por los trabajadores (facilitada por el papel de la burocracia sindical, que mantuvo aisladas las movilizaciones de respuesta, y por las altas indemnizaciones y prejubilaciones concedidas) puso la puntilla al ascenso que se hab\u00eda abierto con la agon\u00eda del franquismo y despej\u00f3 de manera definitiva, de la mano de una fuerte ofensiva neoliberal, el camino de la integraci\u00f3n europea del capitalismo espa\u00f1ol, cumpliendo los designios de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Algunas conclusiones mirando al futuro<\/strong><\/p>\n<p>Las revoluciones se dan en circunstancias hist\u00f3ricas excepcionales en que los trabajadores y oprimidos irrumpen por millones a la vida pol\u00edtica, los aparatos del estado capitalista se desmoronan y se plantea el gran problema de qui\u00e9n debe mandar en la sociedad: el problema del poder. En el Estado espa\u00f1ol se daban los ingredientes para que pudiera desencadenarse un proceso revolucionario: un r\u00e9gimen en crisis terminal, una burgues\u00eda desconcertada y dividida y un desbordante movimiento obrero y popular, consciente de su poder y de la debilidad del enemigo. Si en el Estado Espa\u00f1ol no se derroc\u00f3 al franquismo y se puso en marcha una revoluci\u00f3n fue porque el movimiento result\u00f3 traicionado y porque los revolucionarios no tuvimos suficiente fuerza para neutralizar la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>La sublevaci\u00f3n militar-fascista de 1936 fue el instrumento de la burgues\u00eda espa\u00f1ola para aplastar el proceso revolucionario que las masas trabajadoras hab\u00edan ido labrando desde la instauraci\u00f3n de la II Rep\u00fablica, combinando sus reivindicaciones m\u00e1s elementales, las demandas democr\u00e1ticas y las socialistas. El franquismo salv\u00f3 a la burgues\u00eda espa\u00f1ola mediante el exterminio del movimiento obrero organizado y la superexplotaci\u00f3n de la clase trabajadora. Pero no resolvi\u00f3 ninguno de los problemas hist\u00f3ricos del capitalismo espa\u00f1ol. Todas las viejas reivindicaciones democr\u00e1ticas que la burgues\u00eda hab\u00eda sido hist\u00f3ricamente incapaz de resolver (forma de Estado, autodeterminaci\u00f3n de las nacionalidades, reforma agraria, separaci\u00f3n Iglesia-Estado), que el franquismo ahog\u00f3 en sangre y represi\u00f3n durante 40 a\u00f1os, volvieron a aflorar durante el declive y la descomposici\u00f3n del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s de aprobarse la Constituci\u00f3n mon\u00e1rquica de 1978, el r\u00e9gimen surgido de de la reforma pactada del franquismo muestra su podredumbre. Tras el final abrupto de 14 a\u00f1os de \u201cmilagro espa\u00f1ol\u201d, lo que ofrece el capitalismo espa\u00f1ol y su r\u00e9gimen son corrupci\u00f3n, paro masivo, desigualdad social, empobrecimiento de millones de hombres y mujeres, impunidad para los poderosos y falta de futuro para la juventud. Las proclamas sociales de la Constituci\u00f3n, como el derecho al trabajo o la vivienda, han demostrado ser puro papel mojado, mientras las viejas tareas democr\u00e1ticas, comenzando por el derecho de las nacionalidades oprimidas a su autodeteminaci\u00f3n, reclaman toda su vigencia.<\/p>\n<p>Vivimos momentos dif\u00edciles, aplastados por la crisis y por la enorme dificultad de organizar la respuesta, ahogada por una burocracia sindical privilegiada entregada al capital y al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico y trabada por el tremendo retraso en la reorganizaci\u00f3n de la izquierda sindical y pol\u00edtica. El resurgimiento del movimiento que ha de acabar con el r\u00e9gimen y con el capitalismo deber\u00e1 pasar cuentas por la traici\u00f3n de la Transici\u00f3n y, para ello, sacar las lecciones de este per\u00edodo fundamental de nuestra historia reciente. Sin ello, no lograremos construir la direcci\u00f3n revolucionaria necesaria para triunfar.<\/p>\n<p><em>Barcelona, septiembre de 2008<\/em><\/p>\n<p>[1] El movimiento pas\u00f3 de 171.000 jornadas de huelga entre 1964-1966 a 1.548.000 en el per\u00edodo 1973-75.Entre los a\u00f1os 1976-1978 alcanz\u00f3 la espectacular cifra de 13.240.000 jornadas de huelga, casi 10 veces m\u00e1s que en los dos a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p>[2] La CNS, tambi\u00e9n llamada Sindicato Vertical, era el sindicato del r\u00e9gimen. Manejado por funcionarios falangistas, se integraba en el aparato de Estado y ten\u00eda como misi\u00f3n controlar a la clase trabajadora e impedir cualquier desarrollo sindical independiente. La afiliaci\u00f3n de los trabajadores era obligatoria y de ella formaban parte patronos y obreros. Durante mucho tiempo, los representantes de los trabajadores en las empresas, llamados enlaces o jurados, fueron seleccionados por los funcionarios verticalistas, de acuerdo con los patronos, entre los trabajadores m\u00e1s reaccionarios y m\u00e1s d\u00f3ciles.<\/p>\n<p>[3] Muchos obreros murieron por disparos de la polic\u00eda, se produjeron numeros\u00edsimas detenciones, encarcelamientos y despidos por participar en huelgas, reuniones ilegales o manifestaciones. La represi\u00f3n alcanz\u00f3 en 1972 a la direcci\u00f3n de CCOO con Marcelino Camacho al frente, cuyos integrantes fueron juzgados y condenados en el llamado Proceso 1001, en medio de un amplio movimiento internacional de solidaridad exigiendo su libertad y el fin de la dictadura.<\/p>\n<p>[4] Aunque un sector minoritario de la clase dominante y de los aparatos de estado del franquismo, con un papel relevante en sectores de la jerarqu\u00eda militar, se opon\u00edan sin embargo a cualquier cambio. Eran los llamados \u201cultras\u201d.<\/p>\n<p>[5] La Europa capitalista y occidental del momento, con Alemania y Francia a la cabeza, era un espacio econ\u00f3mico vital para los negocios de gran parte del capital espa\u00f1ol, que aspiraba a ingresar en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea y que ten\u00eda estrechos lazos econ\u00f3micos con esos imperialismos que, junto al norteamericano, hab\u00edan realizado importantes inversiones productivas en Espa\u00f1a a partir de mediados de los a\u00f1os 50 (automoci\u00f3n, industria qu\u00edmica\u2026), aprovechando las altas tasas de ganancia que obten\u00edan explotando una mano de obra sensiblemente m\u00e1s barata y sin derechos. La ca\u00edda de los r\u00e9gimenes bonapartistas dictatoriales de Portugal y Grecia, especialmente del primero, hicieron ver a esos imperialismos la necesidad de una \u201capertura democr\u00e1tica\u201d del r\u00e9gimen dictatorial para prevenir un estallido revolucionario.<\/p>\n<p>[6] La revoluci\u00f3n portuguesa iniciada el 25 de abril de 1974 con la rebeli\u00f3n de sectores del ej\u00e9rcito en los cuarteles y de los trabajadores en las calles derrib\u00f3 la dictadura salazarista y dio paso a una situaci\u00f3n revolucionaria que puso a la orden del d\u00eda el problema del poder, con la clase trabajadora empezando a construir organismos de doble poder en los centros de trabajo y los barrios. Sin embargo, la acci\u00f3n combinada de las principales organizaciones de la izquierda portuguesa, especialmente del Partido Comunista (aliado al Movimiento de las Fuerzas Armadas \u2013MFA-) y del Partido Socialista (defensor de una salida parlamentaria \u201ccl\u00e1sica\u201d) permiti\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del Estado y la continuidad del orden capitalista.<\/p>\n<p>[7] La UGT, como el PSOE, jugaron un papel muy secundario durante la lucha antifranquista. Fue en la Transici\u00f3n con el apoyo de la socialdemocracia internacional (especialmente de la alemana y de los petrod\u00f3lares venezolanos de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez) y con la colaboraci\u00f3n de sectores reformistas del franquismo (que ve\u00edan en ellos la posibilidad de limitar la aplastante hegemon\u00eda del PCE y CCOO en el movimiento obrero) que recuperar aron su hist\u00f3rica ascendencia sobre la clase trabajadora espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>[8] El PCE era al final de la dictadura el partido m\u00e1s implantado y, con diferencia, el m\u00e1s influyente en el movimiento obrero, agrupando a una parte mayoritaria de los activistas. Su papel dirigente en CCOO le aseguraba el control sobre los sectores m\u00e1s importantes de la clase obrera y le permit\u00eda crecer en militancia e influencia. Esta implantaci\u00f3n en los centros de trabajo se combinaba con su inserci\u00f3n en los barrios obreros a trav\u00e9s de las Asociaciones de Vecinos. El PCE contaba con una valerosa columna vertebral de cuadros y militantes abnegados que consideraban el \u201cpartido\u201d como la raz\u00f3n vital de su existencia y a sus jefes como a un verdadero dios. Muchos de ellos sufrieron encarcelamientos, torturas y cayeron v\u00edctimas de la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>[9] Ya en la inmediata posguerra, en 1942, Carrillo propon\u00eda una \u201cmonarqu\u00eda parlamentaria\u201d para Espa\u00f1a, de la mano de D. Juan, el padre de Juan Carlos. En 1956 la direcci\u00f3n del PCE llamaba solemnemente a la<strong> \u201creconciliaci\u00f3n nacional\u201d <\/strong>con el r\u00e9gimen franquista, ofreciendo sus servicios a los cat\u00f3licos y mon\u00e1rquicos disidentes para una \u201crestauraci\u00f3n pac\u00edfica del parlamentarismo\u201d.<\/p>\n<p>[10] En Catalunya ya en 1971 se hab\u00eda constituido la interclasista <em>Assemblea de Catalunya<\/em>, resultado de reuniones preparatorias entre representantes del PSUC, las diferentes familias socialistas y CCOO, con la oposici\u00f3n burguesa catalanista y liberal. El 7 de noviembre, unos 300 delegados se reunieron secretamente en Barcelona en el acto constituyente.<\/p>\n<p>[11] En Madrid estallaron huelgas en el metal, metro, correos, telef\u00f3nica, Renfe y cientos de empresa del cintur\u00f3n industrial. El gobierno militariz\u00f3 el metro y correos.<\/p>\n<p>[12] S\u00f3lo en el mes de enero se \u201cperdieron\u201d 21 millones de horas trabajo por huelgas en el todo el Estado.<\/p>\n<p>[13] Las principales reivindicaciones eran: subida salarial de 5.000 pesetas lineales que romp\u00edan los topes salariales del gobierno, jornada semanal de 40 horas y jubilaci\u00f3n a los 60 a\u00f1os con el 100% del salario.<\/p>\n<p>[14] El entonces ministro del gobierno Jos\u00e9 Mar\u00eda de Areilza, conde de Motrico, escribi\u00f3 en su diario por aquellas fechas<em>: \u201cO acabamos en golpe de Estado. O la marea revolucionaria acaba con todo\u201d<\/em> (Memorias de la Transici\u00f3n).<\/p>\n<p>[15] Como ocurre en las situaciones revolucionarias o prerevolucionarias, la tropa amenaza con rebelarse y los otros cuerpos represivos como la polic\u00eda y la guardia civil empezaban a dividirse. El surgimiento en 1974 de la Uni\u00f3n Militar Democr\u00e1tica entre sectores de la oficialidad del ej\u00e9rcito mostraba la divisi\u00f3n en el seno de la propia oficialidad.<\/p>\n<p>[16] El cintur\u00f3n industrial de Madrid volvi\u00f3 a estar pr\u00e1cticamente paralizado durante el mes de junio. El reguero de huelgas y movilizaciones se extendi\u00f3 pr\u00e1cticamente a todos los sectores laborales del Estado: metal, transportes, construcci\u00f3n, ense\u00f1antes, sanidad, jornaleros y pescadores andaluces\u2026<\/p>\n<p>[17] \u201cLos blancos de los neonazis revelaban cu\u00e1l era su funci\u00f3n en la crisis continuada del r\u00e9agimen. Asimismo ayudaban a explicar por qu\u00e9 las fuerzas del orden cerraban los ojos continuamente. Los comandos ultras llevaban a cabo lo que un estado que pretend\u00eda ingresar en el Mercado Com\u00fan Europeo no pod\u00eda hacer por s\u00ed mismo sin ponerse en situaciones delicadas\u201d<em>.<\/em> (Paul Preston, La agon\u00eda del Franquismo\u201d).<\/p>\n<p>[18] Los asesinos nunca fueron juzgados y m\u00e1s tarde se supo que miembros del propio gobierno los hab\u00edan financiado y que estaban implicados sectores militares y policiales. Como en los hechos de Vitoria, Fraga, que por aquel entonces profiri\u00f3 la c\u00e9lebre frase \u201cla calle es m\u00eda\u201d, continuaba siendo el Ministro de Gobernaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[19] Preston hace la siguiente caracterizaci\u00f3n: <em>\u201ccon un gobierno formado por elementos ligados a los sectores m\u00e1s progresistas del capitalismo espa\u00f1ol, Su\u00e1rez decidi\u00f3 r\u00e1pidamente establecer planes para una democratizaci\u00f3n m\u00e1s profunda\u201d \u201cLa principal ventaja de Su\u00e1rz era que, como antiguo secretario general del Movimiento, podr\u00eda ser capaz (\u2026) de utilizar al sistema contra s\u00ed mismo\u201d <\/em>(Paul Preston, La agon\u00eda del Franquismo).<\/p>\n<p>[20] En Euskadi se convocaron dos huelgas generales en septiembre.<\/p>\n<p>[21] El balance sangriento y represivo del primer aniversario de la monarqu\u00eda fue de 30 trabajadores y j\u00f3venes asesinados por la polic\u00eda y las bandas fascistas, adem\u00e1s de cientos heridos y varios miles de detenidos.<\/p>\n<p>[22] Esta cifra represent\u00f3 la mayor movilizaci\u00f3n obrera desde la \u00e9poca de la Rep\u00fablica, a pesar de haber sido convocada pocos d\u00edas antes del 12 de noviembre, de manera que la convocatoria lleg\u00f3 a las bases sin tiempo material de preparaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se movilizaron por esas fechas los autobuses urbanos de Madrid y los trabajadores de la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>[23] Antes, el 8 de septiembre, Su\u00e1rez hab\u00eda presentado el proyecto ante un grupo de oficiales de alta graduaci\u00f3n pidi\u00e9ndoles su \u201capoyo patri\u00f3tico\u201d. Su\u00e1rez gozaba del apoyo del rey por lo que sus planes fueron aceptados por los militares, que insistieron en que el PCE deb\u00eda ser excluido de cualquier futura reforma. El vicepresidente para Asuntos de la Defensa, general D\u00edaz de Mend\u00edvil, dimiti\u00f3 en desacuerdo con el proyecto, bajo rumores de golpe de estado.<\/p>\n<p>[24] El PCE ya hab\u00eda renunciado en aquel entonces a la \u201cruptura democr\u00e1tica\u201d con el r\u00e9gimen franquista y aceptaba la \u201cruptura pactada\u201d. Ahora se trataba para \u00e9l de alcanzar un acuerdo con el gobierno Su\u00e1rez con el fin de lograr la formaci\u00f3n de un gobierno provisional parecido al del Pacto de San Sebasti\u00e1n de 1930, que preparase elecciones libres para formar unas Cortes constituyentes, pero sin entrar en confrontaci\u00f3n abierta con las instituciones estatales franquistas.<\/p>\n<p>[25] El PSOE era un partido minoritario con unos pocos miles de militantes a la muerte de Franco. En 1972 se hab\u00eda producido una escisi\u00f3n con los socialistas del exilio (los \u201chist\u00f3ricos\u201d) que coloc\u00f3 al partido formalmente m\u00e1s a la izquierda, de manera que se presentaba como una fuerza a la izquierda del PCE carrillista. En el Congreso de Suresnes de 1974, el nuevo PSOE recibi\u00f3 el reconocimiento formal de la Internacional Socialista, dirigida por la socialdemocracia alemana, que fue preparando al partido, junto a la nueva direcci\u00f3n de Felipe Gonz\u00e1lez, para \u201casumir sus responsabilidades\u201d ante la agon\u00eda del franquismo..<\/p>\n<p>[26] Blas Pi\u00f1ar representaba la resistencia del aparato franquista a cualquier cambio. Estos sectores eran conocidos como el \u201cb\u00fanquer\u201d por su inmovilismo. Reflejando el sentimiento de este sector del franquismo, Luis Mar\u00eda Ans\u00f3n arremet\u00eda en ABC contra los sectores franquistas partidarios de la \u201creforma\u201d: <em>\u201cLas ratas est\u00e1n abandonando el barco del r\u00e9gimen (\u2026). La cobard\u00eda de la clase gobernante espa\u00f1ola es realmente vergonzosa (\u2026), ya se ha llegado al s\u00e1lvese quien pueda, a la rendici\u00f3n incondicional\u201d.<\/em><\/p>\n<p>[27] El XXVII Congreso del PSOE a\u00fan recog\u00eda el objetivo de <em>\u201cla superaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista mediante la toma del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico y la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y cambio por la clase trabajadora\u201d<\/em>y derecho de autodeterminaci\u00f3n para las nacionalidades hist\u00f3ricas. Pero en el terreno pr\u00e1ctico, resolvi\u00f3 presentarse a las elecciones previstas por Su\u00e1rez para los meses siguientes, a pesar de que no estuviera legalizado el PCE y los otros partidos de izquierda y nacionalistas y de que iban a ser convocadas por un gobierno antidemocr\u00e1tico. Con ello aceptaban como leg\u00edtima la reforma propuesta por el aparato y el <em>\u201crey franquista\u201d (\u201cNo al rey impuesto\u201d <\/em>y<em> \u201cno al rey franquista\u201d <\/em>hab\u00edan sido consignas habituales de oposici\u00f3n al rey en la prensa de los partidos de izquierda a la muerte de Franco).<\/p>\n<p>[28] Durante la transici\u00f3n fueron una constante las acciones armadas y secuestros por parte de grupos armados de izquierda como el GRAPO o el FRAP, sin que deba excluirse la infiltraci\u00f3n de agentes provocadores del r\u00e9gimen. Se sabe con certeza, por ejemplo, que el atentado de la sala de fiestas Scala de Barcelona en enero del 78 fue un montaje policial, con altas responsabilidades en el aparato estatal (Mart\u00edn Villa), que supuso un dur\u00edsimo golpe para una CNT que intentaba reconstruirse en medio de agudas pugnas internas,.<\/p>\n<p>[29] Con ello se daba mayor representaci\u00f3n a las zonas menos pobladas en detrimento de las grandes zonas urbanas de composici\u00f3n mayoritariamente obrera, al tiempo que se creaba un filtro conservador permanente a las iniciativas legislativas procedentes del Congreso.<\/p>\n<p>[30] La ley establec\u00eda que \u201cquedan amnistiados\u2026 todos los actos de intencionalidad pol\u00edtica, cualquiera que fuese su resultado\u2026 realizados con anterioridad al 15 de diciembre de 1976\u201d, \u201cquedan comprendidos en la amnist\u00eda los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden p\u00fablico\u2026\u201d.<\/p>\n<p>[31] La ley de Relaciones Laborales de\u00a0 abril de 1976, aprobada en el momento de mayor crisis pol\u00edtica del r\u00e9gimen, debi\u00f3 reconocer el\u00a0 mayor\u00a0 nivel conocido de garant\u00edas de derechos conquistados por los trabajadores: la decisi\u00f3n de reincorporarse al puesto de trabajo en caso de despido improcedente quedaba en manos del trabajador y la indemnizaci\u00f3n por despido era de\u00a0 60 d\u00edas por a\u00f1o trabajado, con un tope de 60 mensualidades y un m\u00ednimo de seis. Seis meses despu\u00e9s, bajo presi\u00f3n patronal, el gobierno Su\u00e1rez suspendi\u00f3 en octubre el art\u00edculo 35 de la ley, eliminando la readmisi\u00f3n obligatoria en caso de despido improcedente y reduciendo las indemnizaciones. En marzo del 77 el gobierno aprob\u00f3 un decreto que es, de hecho, la primera contrarreforma laboral: consagraba la supresi\u00f3n del art\u00edculo 35 e instauraba el despido objetivo individual y la reestructuraci\u00f3n de plantillas. Como contrapartida, se reconoc\u00edan por primera el derecho de huelga (y el cierre patronal) y la protecci\u00f3n de la actividad sindical de los trabajadores.<\/p>\n<p>[32]Los Pactos de la Moncloa establecieron que los incrementos salariales pasar\u00edan a calcularse seg\u00fan la inflaci\u00f3n prevista por el gobierno y no en funci\u00f3n del IPC real del a\u00f1o anterior, como se ven\u00eda haciendo hasta entonces. En el caso concreto de los topes salariales para 1978, la inflaci\u00f3n del a\u00f1o anterior era del 26\u20194%. No obstante, como el Gobierno ten\u00eda prevista una inflaci\u00f3n del 20%, los salarios no pod\u00edan superar este porcentaje en m\u00e1s de dos puntos, por deslizamientos de antig\u00fcedad y aumentos de categor\u00eda. Es decir, que los trabajadores deb\u00edan aceptar resignadamente la p\u00e9rdida del 6\u20194% de su poder adquisitivo para llenar los bolsillos de sus patronos. La aplicaci\u00f3n de este criterio desde entonces, con una inflaci\u00f3n decreciente (desde el 26,4% en 1977 hasta los niveles que oscilan del 2% al 4% en los \u00faltimos a\u00f1os) ha supuesto un expolio de los salarios en beneficio del capital y arroja una p\u00e9rdida de un 20% del poder adquisitivo de los salarios en los \u00faltimos 25 a\u00f1os.<\/p>\n<p>[33] Carrillo afirmaba que <em>\u201ccon estas medidas, en 18 meses acabaremos con la crisis\u201d.<\/em> La realidad, sin embargo, fue que al cabo de ese tiempo el paro superaba el mill\u00f3n y medio de trabajadores y el poder adquisitivo de los salarios se hab\u00eda reducido en m\u00e1s del 10%.<\/p>\n<p>[34] En esta \u00e9poca se empez\u00f3 a consolidar la incipiente burocracia de los sindicatos como aparatos de poder dispuestos a impedir cualquier disensi\u00f3n seria que amenazara sus privilegios. A ra\u00edz de la aceptaci\u00f3n de los Pactos de la Moncloa se gener\u00f3 un amplio movimiento interno de oposici\u00f3n en CCOO que acab\u00f3 en muchos casos con expulsiones de dirigentes y secciones sindicales enteras.<\/p>\n<p>[35] La reivindicaci\u00f3n de autonom\u00eda para Andaluc\u00eda no se relacionaba tanto con un sentimiento nacional sino con el repudio a la marginaci\u00f3n econ\u00f3mica y social andaluza y con las demandas sociales m\u00e1s sentidas: reforma agraria, regreso de los inmigrantes, acabar con el analfabetismo y el paro.<\/p>\n<p>[36] El n\u00famero de trabajadores que hicieron huelga en 1978 fue de 3\u20198 millones, el 32% de los asalariados.<\/p>\n<p>[37] El n\u00famero de huelguistas fue de 5\u20197 millones, casi el 60% del total de asalariados, a raz\u00f3n de 171 horas de trabajo por cada huelguista.<\/p>\n<p>[38] La estructura de poder municipal franquista se mantuvo hasta esa fecha. La corrupci\u00f3n y el despilfarro, junto a la degradaci\u00f3n y marginaci\u00f3n de los barrios obreros, hab\u00edan forjado en la \u00faltima etapa del franquismo, bajo el impulso de los partidos de izquierda, con especial protagonismo del PCE, un movimiento vecinal con un fuerte arraigo social, organizado en Asociaciones de Vecinos, que constitu\u00edan aut\u00e9nticos \u00f3rganos de poder popular donde muchas mujeres trabajadoras jugaron un importante papel.<\/p>\n<p>[39] La indemnizaci\u00f3n por despido improcedente pasaba de 60 d\u00edas por a\u00f1o trabajado\u00a0con un tope de 5 anualidades a 45 d\u00edas\u00a0con un m\u00e1ximo de 3 anualidades y media, se reforzaba el poder empresarial mediante las movilidad funcional y geogr\u00e1fica, la flexibilidad de horarios y calendario, se afirmba el poder absoluto del empresario en la organizaci\u00f3n del trabajo\u2026, adem\u00e1s de no regular a algunos colectivos laborales como los empleados p\u00fablicos, empleadas de hogar\u2026<\/p>\n<p>[40] En la etapa final del franquismo y los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n el movimiento estudiantil tuvo un gran protagonismo. La agitaci\u00f3n en las universidades espa\u00f1olas ven\u00eda de lejos. De hecho hab\u00eda sido intermitente desde 1956 y pr\u00e1cticamente end\u00e9mica desde 1962. A partir de 1968 la situaci\u00f3n de crisis hab\u00eda alcanzado un punto tal que la ocupaci\u00f3n policial de los <em>campus<\/em> universitarios era casi permanente.<\/p>\n<p>[41] El Pa\u00eds describ\u00eda as\u00ed la situaci\u00f3n el 11 de diciembre de 1979: <em>\u201cPor primera vez, posiblemente, desde la restauraci\u00f3n de la vida democr\u00e1tica de Espa\u00f1a, fuertes conflictos afloran a la calle por una v\u00eda absolutamente ajena al parlamentarismo o a la legalidad vigente. Viejos gritos, tantas veces escuchados en este pa\u00eds durante d\u00e9cadas, como \u201cDimisi\u00f3n del gobernador civil\u201d, \u201cNo a las medidas represivas\u201d o \u201cFuera polic\u00eda\u201d, son coreados estos d\u00edas por los estudiantes madrile\u00f1os. La tensi\u00f3n recuerda la conflictividad habitual universitaria en tiempos del franquismo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>[42]Yolanda militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor del PRT y miembro de la Liga Internacional de Trabajadores (LITci).<\/p>\n<p>[43] La econom\u00eda crec\u00eda un 0\u20195%, la inflaci\u00f3n era del 16% y el paro se situ\u00f3 en el 20% de la poblaci\u00f3n activa.<\/p>\n<p>[44] Una rama de la organizaci\u00f3n, la pol\u00edtico-militar (los \u201cpolimilis\u201d) acab\u00f3 m\u00e1s tarde abandonando la lucha armada y transform\u00e1ndose en partido pol\u00edtico (Euskadiko Eskerra), integr\u00e1ndose en el marco institucional y acabando a\u00f1os m\u00e1s tarde en el seno del PSOE. Anteriormente, a primeros de los 70 se hab\u00eda dado la ruptura de ETA VI Asamblea, que abandon\u00f3 la estrategia de la lucha armada, aunque en este caso para acercarse al trotskismo, dando lugar al congreso de unificaci\u00f3n LCR-ETAVI en diciembre de 1973.<\/p>\n<p>[45] En el per\u00edodo 1978-81 los muertos por atentados de ETA fueron 265, mientras que en el per\u00edodo 74-76 hab\u00eda sido de 63.<\/p>\n<p>[46] La historia de la Transici\u00f3n es tambi\u00e9n la historia de intentonas golpistas frustradas, rumoreadas o imaginadas. Los rumores fueron constantes y el <em>\u201cruido de sables\u201d<\/em> se convirti\u00f3 en el gran argumento de los jefes del PCE y del PSOE para llamar a la moderaci\u00f3n y la calma y justificar su colaboraci\u00f3n con la burgues\u00eda y los franquistas \u201creformistas\u201d. La principal operaci\u00f3n golpista previa al 23-F fue la \u201cOperaci\u00f3n Galaxia\u201d, descubierta en 1978 y en la que participaron, entre otros, oficiales ultraderechistas como Tejero y Saenz de Ynestrillas, que despu\u00e9s tomar\u00edan parte en el 23-F.<\/p>\n<p>[47] Posteriormente se supo que unos d\u00edas antes del golpe se hab\u00eda producido una entrevista entre el general Armada y el dirigente del PSOE Enrique M\u00fagica, donde \u00e9ste \u00faltimo se mostraba partidario de un \u201cgobierno fuerte\u201d de \u201csalvaci\u00f3n\u201d que incluyera a miembros del PSOE, UCD (y del propio PCE). Declaraciones a favor de un gobierno de \u201cconcentraci\u00f3n nacional\u201d hab\u00edan sido hechas tambi\u00e9n por Felipe Gonz\u00e1lez y el propio Santiago Carrillo se mostraba \u201ccomprensivo\u201d ante esta posibilidad.<\/p>\n<p>[48] Ha habido intentos de justificar este retraso argumentando que la televisi\u00f3n estuvo ocupada por los sublevados hasta primeras horas de la noche, olvidando que el palacio de la Zarzuela tiene su propia estructura aut\u00f3noma de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>[49] La inflaci\u00f3n era en esos momentos del 15%. La peseta hab\u00eda sufrido una nueva devaluaci\u00f3n y el d\u00e9ficit p\u00fablico rondaba el bill\u00f3n de pesetas. El desempleo segu\u00eda creciendo y por primera vez hab\u00eda superado los dos millones de parados. A pesar de que los salarios reales hab\u00edan seguido disminuyendo y el gobierno hab\u00eda firmado un nuevo pacto social (el Acuerdo Nacional para el Empleo), la burgues\u00eda hab\u00eda perdido definitivamente la confianza en la fragmentada UCD como instrumento \u00fatil para sus planes.<\/p>\n<p>[50] El eurocomunismo fue la versi\u00f3n final del estalinismo en Europa Occidental, que protagonizaron los PC de Francia, Italia y Espa\u00f1a. Con \u00e9l, estas organizaciones se alejaban oficialmente de la doctrina de la URSS, abandonaban vierjas referencias formales como la <em>Dictadura del Proletariado<\/em> , adoptaban sin ambages la ideolog\u00eda y el programa al parlamentarismo burgu\u00e9s y se somet\u00edan expresamente a las exigencias fundamentales de sus respectivas burgues\u00edas <em>nacionales<\/em>. Con ello no hac\u00edan otra cosa que ajustar plenamente sus planteamientos te\u00f3ricos a la pr\u00e1ctica de colaboraci\u00f3n de clases de d\u00e9cadas, tomando oficial y resueltamente un camino reformista <em>nacional<\/em>.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en: <a href=\"http:\/\/www.corrienteroja.net\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.corrienteroja.net<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; De la Dictadura Franquista a la Restauraci\u00f3n Mon\u00e1rquica. Historia de una lucha y de una traici\u00f3n. El pasado 2008, en plena crisis econ\u00f3mica, los defensores del r\u00e9gimen mon\u00e1rquico han celebrado sin pena ni gloria el 30 aniversario de la Constituci\u00f3n que sell\u00f3 el pacto de la Transici\u00f3n. Cuando hablamos de la Transici\u00f3n nos estamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":29375,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2656,2697,2794],"tags":[2929,5684,5685,5664,5683,5682],"class_list":["post-29370","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-corriente-roja-estado-espanol","category-estado-espanol","category-teoria","tag-estado-espanol-2","tag-franco-y-el-rey-juan-carlos","tag-pacto-de-la-moncloa","tag-persecucion-luchadores","tag-regimen-franquista","tag-transicion-espanola"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/1-pce-legal.jpg?fit=615%2C410&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/1-pce-legal.jpg?fit=615%2C410&ssl=1","categories_names":["Corriente Roja - Estado Espa\u00f1ol","Estado Espa\u00f1ol","TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Administraci\u00f3n Site","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1fc4a65db396208ca881747f59a66a20c6b8670747457224753e1e98c43f719b?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29370"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29370\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32849,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29370\/revisions\/32849"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29375"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}