{"id":27851,"date":"2021-01-14T08:00:15","date_gmt":"2021-01-14T08:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/litci.org\/es\/?p=27851"},"modified":"2024-11-03T13:28:38","modified_gmt":"2024-11-03T13:28:38","slug":"el-socialismo-y-las-iglesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/litci.org\/es\/el-socialismo-y-las-iglesias\/","title":{"rendered":"Rosa Luxemburgo: el socialismo y las iglesias"},"content":{"rendered":"<p><em>Extra\u00eddo del Tomo I de las Obras Escogidas de Rosa Luxemburgo (Editorial Pluma, 1979).\u00a0<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Por\u00a0Rosa Luxemburgo, 1905<\/p>\n<p>Desde el momento en que los obreros de nuestro pa\u00eds y de Rusia comenzaron a luchar valientemente contra el gobierno zarista y los explotadores, observamos que los curas en sus sermones se pronuncian, con frecuencia cada vez mayor, contra los obreros en lucha. El clero lucha con extraordinario vigor contra los socialistas y trata por todos los medios de desacreditarlos a los ojos de los trabajadores. Los creyentes que concurren a la iglesia los domingos y festividades se ven obligados a escuchar un violento discurso pol\u00edtico, una verdadera denuncia del socialismo, en lugar de escuchar un serm\u00f3n y encontrar consuelo religioso. En vez de reconfortar al pueblo, lleno de problemas y cansado de su vida tan dura, que va a la iglesia con su fe en el cristianismo, los sacerdotes echan denuestos contra los obreros que est\u00e1n en huelga y se oponen al gobierno; adem\u00e1s, los exhortan a soportar su pobreza y opresi\u00f3n con humildad y paciencia. Convierten a la iglesia y al p\u00falpito en una tribuna de propaganda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Los obreros pueden comprobar f\u00e1cilmente que el encono del clero hacia los socialdem\u00f3cratas no es en modo alguno provocaci\u00f3n de estos \u00faltimos. Los socialdem\u00f3cratas se han impuesto la tarea de agrupar y organizar a los obreros en la lucha contra el capital, es decir, contra los explotadores que les exprimen hasta la \u00faltima gota de sangre, y en la lucha contra el gobierno zarista, que mantiene prisionero al pueblo. Pero los socialdem\u00f3cratas jam\u00e1s azuzan a los obreros contra el clero ni se inmiscuyen en sus creencias religiosas; \u00a1de ninguna manera! Los socialdem\u00f3cratas del mundo y de nuestro pa\u00eds consideran que la conciencia y las opiniones personales son sagradas. Cada hombre puede sustentar la fe y las ideas que \u00e9l cree son fuente de felicidad. Nadie tiene derecho a perseguir o atacar a los dem\u00e1s por sus opiniones religiosas. Eso piensan los socialistas. Y por esta raz\u00f3n, entre otras, los socialistas llaman al pueblo a luchar contra el r\u00e9gimen zarista, que viola continuamente la conciencia de los hombres al perseguir a cat\u00f3licos, cat\u00f3licos rusos, jud\u00edos, herejes y librepensadores. Son precisamente los socialdem\u00f3cratas quienes m\u00e1s abogan por la libertad de conciencia. Parecer\u00eda, por tanto, que el clero deber\u00eda prestar ayuda a los socialdem\u00f3cratas que tratan de esclarecer al pueblo trabajador. Cuanto m\u00e1s comprendemos las ense\u00f1anzas que los socialistas le brindan a la clase obrera, menos comprendemos el odio del clero hacia los socialistas.<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas se proponen poner fin a la explotaci\u00f3n de los trabajadores por los ricos. Cualquiera pensar\u00eda que los servidores de la Iglesia ser\u00edan los primeros en facilitarles la tarea a los socialdem\u00f3cratas. \u00bfAcaso Jesucristo (cuyos siervos son los sacerdotes) no ense\u00f1\u00f3 que \u201ces m\u00e1s f\u00e1cil que un camello pase por el ojo de una aguja que los ricos entren en el reino de los cielos\u201d? Los socialdem\u00f3cratas tratan de imponer en todos los pa\u00edses un r\u00e9gimen social basado en la igualdad, libertad y fraternidad de todos los ciudadanos. Si el clero realmente desea poner en pr\u00e1ctica el precepto \u00abama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb, \u00bfpor qu\u00e9 no acoge con agrado la propaganda socialdem\u00f3crata? Con su lucha desesperada, con la educaci\u00f3n y organizaci\u00f3n del pueblo, los socialdem\u00f3cratas tratan de sacarlos de su opresi\u00f3n y ofrecer a sus hijos un futuro mejor. A esta altura todos tendr\u00edan que admitir que los curas deber\u00edan bendecir a los socialdem\u00f3cratas. \u00bfAcaso Jesucristo, a quien ellos sirven, no dijo \u201clo que hac\u00e9is por los pobres lo hac\u00e9is por m\u00ed\u201d?<\/p>\n<p>En cambio vemos al clero, por un lado excomulgar y perseguir a los socialdem\u00f3cratas y, por el otro ordenar a los obreros que sufran pacientemente, es decir, que permitan pacientemente que los capitalistas los exploten. El clero brama contra los socialdem\u00f3cratas, exhorta a los obreros a no \u00abalzarse\u00bb contra los amos, a someterse obedientemente a la opresi\u00f3n de este gobierno que mata a gentes indefensas, env\u00eda a millones de obreros a la monstruosa carnicer\u00eda de la guerra, persigue a cat\u00f3licos, cat\u00f3licos rusos y \u00abviejos creyentes\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. As\u00ed el clero, al convertirse en vocero de los ricos, en defensor de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n, se coloca en contradicci\u00f3n flagrante con la doctrina cristiana. Los obispos y curas no propagan la ense\u00f1anza cristiana: adoran el becerro de oro y el l\u00e1tigo que azota a los pobres e indefensos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, todos saben c\u00f3mo los curas se aprovechan de los obreros; les sacan dinero en ocasi\u00f3n del casamiento, bautismo o entierro. \u00bfCu\u00e1ntas veces sucede que un cura, llamado al lecho de un enfermo para administrarle los \u00faltimos sacramentos, se niega a concurrir hasta tanto se le pague su \u00abhonorario\u00bb? El obrero, presa de la desesperaci\u00f3n, sale a vender o empe\u00f1ar todo lo que posee con tal de que no les falte consuelo religioso a sus seres queridos.<\/p>\n<p>Es cierto que hay eclesi\u00e1sticos de otra talla. Hay algunos llenos de bondad y compasi\u00f3n, que no buscan el lucro; \u00e9stos est\u00e1n siempre dispuestos a ayudar a los pobres. Pero debemos reconocer que son muy pocos, que son las moscas blancas. La mayor\u00eda de los curas, con sus caras sonrientes, se arrastran ante los ricos, perdon\u00e1ndoles con su silencio toda depravaci\u00f3n, toda iniquidad. Otro es su comportamiento con los obreros; s\u00f3lo piensan en esquilmarlos sin piedad; en sus severos sermones fustigan la \u00abcodicia\u00bb de los obreros, cuando \u00e9stos simplemente se defienden de los abusos del capitalismo. La flagrante contradicci\u00f3n que existe entre las acciones del clero y las ense\u00f1anzas del cristianismo debe ser materia de reflexi\u00f3n para todos. Los obreros se preguntan por qu\u00e9, en su lucha por la emancipaci\u00f3n, encuentran enemigos y no aliados entre los siervos de la Iglesia. \u00bfC\u00f3mo es que la Iglesia defiende la riqueza y la explotaci\u00f3n sangrienta en vez de ser un refugio para los explotados? Para comprender este fen\u00f3meno extra\u00f1o basta echar un vistazo a la historia de la Iglesia y examinar su evoluci\u00f3n a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n<h1>II<\/h1>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas quieren el \u00abcomunismo\u00bb; eso es principalmente lo que el clero les reprocha. En primer lugar es evidente que los curas que hoy combaten al \u00abcomunismo\u00bb, en realidad combaten a los primeros ap\u00f3stoles. Porque \u00e9stos fueron comunistas ardientes.<\/p>\n<p>Todos saben que la religi\u00f3n cristiana apareci\u00f3 en la antigua Roma, en la \u00e9poca de la decadencia del Imperio, que antes hab\u00eda sido rico y poderoso y comprend\u00eda lo que hoy es Italia y Espa\u00f1a, parte de Francia, parte de Turqu\u00eda, Palestina y otros territorios.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de Roma en la \u00e9poca del nacimiento de Cristo era muy parecida a la que impera actualmente en la Rusia zarista. Por una parte, un pu\u00f1ado de ricos viviendo en la holgazaner\u00eda y gozando de toda clase de lujos y placeres; por otra, una inmensa masa popular que se pudr\u00eda en la pobreza; por encima de todos, un gobierno desp\u00f3tico, basado en la violencia y la corrupci\u00f3n, ejerc\u00eda una opresi\u00f3n implacable. Todo el Imperio Romano estaba sumido en el desorden m\u00e1s completo, rodeado de enemigos amenazantes; la soldadesca desatada descargaba su crueldad sobre la poblaci\u00f3n indefensa; el campo estaba desierto; las ciudades, sobre todo Roma, la capital, estaban plagadas de pobres que elevaban sus ojos, llenos de odio, a los palacios de los ricos; el pueblo carec\u00eda de pan y techo, ropas, esperanzas y la posibilidad de salir de la pobreza.<\/p>\n<p>Hay una sola diferencia entre la Roma decadente y el imperio del zar; Roma no conoc\u00eda el capitalismo; la industria pesada no exist\u00eda. En esa \u00e9poca el orden imperante era la esclavitud. Los nobles, los ricos, los financistas satisfac\u00edan sus necesidades poniendo a trabajar a los esclavos que las guerras les dejaban. Con el pasar del tiempo estos ricos se adue\u00f1aron de casi todas las provincias italianas quit\u00e1ndoles la tierra a los campesinos romanos. Al apropiarse de los cereales de las provincias conquistadas como tributo sin costo, invert\u00edan esas ganancias en sus propiedades: plantaciones magn\u00edficas, vi\u00f1edos, prados, quintas y ricos jardines, cultivados por ej\u00e9rcitos de esclavos que trabajaban bajo el l\u00e1tigo del capataz. Los campesinos, privados de su tierra y de pan, flu\u00edan a la capital desde todas las provincias. Pero all\u00ed no se encontraban en mejor situaci\u00f3n para ganarse la vida, puesto que todo el trabajo lo hac\u00edan los esclavos. As\u00ed se form\u00f3 en Roma un numeroso ej\u00e9rcito de despose\u00eddos \u2013el proletariado\u2013 carente inclusive de la posibilidad de vender su fuerza de trabajo. La industria no pod\u00eda absorber a esos proletarios provenientes del campo, como ocurre hoy; se convirtieron en v\u00edctimas de la pobreza sin remedio, en mendigos. Esta gran masa popular, hambrienta y sin trabajo, que atosigaba los suburbios y los espacios abiertos y las calles de Roma, constitu\u00eda un peligro permanente para el gobierno y las clases poseedoras. Por ello el gobierno se vio obligado a salvaguardar sus intereses aliviando su pobreza. De vez en cuando distribu\u00eda entre el proletariado ma\u00edz y otros comestibles almacenados en los graneros del Estado. Para hacerles olvidar sus penas les ofrec\u00eda espect\u00e1culos circenses gratuitos. A diferencia del proletariado contempor\u00e1neo, que mantiene a toda la sociedad con su trabajo, el inmenso proletariado romano viv\u00eda de la caridad.<\/p>\n<p>Los infelices esclavos, tratados como bestias, hac\u00edan todo el trabajo en Roma. En este caos de pobreza y degradaci\u00f3n, el pu\u00f1ado de magnates romanos pasaba los d\u00edas en org\u00edas y en medio de la lujuria. No hab\u00eda salida para esta monstruosa situaci\u00f3n social. El proletariado se quejaba, y de vez en cuando amenazaba con iniciar una revuelta, pero una clase de mendigos, que vive de las migajas que caen de la mesa del se\u00f1or, no puede iniciar un nuevo orden social. Los esclavos, que con su trabajo manten\u00edan a toda la sociedad, estaban demasiado pisoteados, demasiado dispersos, demasiado aplastados por el yugo, tratados como bestias, y viv\u00edan demasiado aislados de las dem\u00e1s clases como para poder transformar la sociedad. A menudo se alzaban contra sus amos, trataban de liberarse mediante batallas sangrientas, pero el ej\u00e9rcito romano aplastaba las revueltas, masacraba a miles de esclavos y crucificaba a otros tantos.<\/p>\n<p>En esta sociedad putrefacta, donde el pueblo no ten\u00eda salida de su tr\u00e1gica situaci\u00f3n ni esperanzas de una vida mejor, los infelices volvieron su mirada al cielo para encontrar all\u00ed la salvaci\u00f3n. La religi\u00f3n cristiana aparec\u00eda ante estos infelices como una tabla de salvaci\u00f3n, un consuelo, un est\u00edmulo, y se convirti\u00f3, desde sus comienzos, en la religi\u00f3n del proletariado romano. De acuerdo con la situaci\u00f3n material de los integrantes de esta clase, los primeros cristianos levantaron la consigna de la propiedad com\u00fan: el comunismo. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda ser m\u00e1s natural? El pueblo carec\u00eda de los medios de subsistencia y mor\u00eda de hambre. Una religi\u00f3n que defend\u00eda al pueblo, que exig\u00eda que los ricos compartan con los pobres los bienes que deb\u00edan pertenecer a todos, una religi\u00f3n que predicaba la igualdad de todos los hombres, ten\u00eda que lograr gran \u00e9xito. Sin embargo, nada tiene en com\u00fan con las reivindicaciones que hoy levantan los socialdem\u00f3cratas con el objetivo de convertir en propiedad com\u00fan los instrumentos de trabajo, los medios de producci\u00f3n, para que la humanidad pueda vivir y trabajar en armon\u00eda.<\/p>\n<p>Hemos visto que los proletarios romanos no viv\u00edan de su trabajo sino de las limosnas del gobierno. De modo que la consigna de propiedad colectiva que levantaban los cristianos no se refer\u00eda a los bienes de producci\u00f3n sino a los de consumo. No exig\u00edan que la tierra, los talleres y las herramientas se convirtieran en propiedad colectiva, sino simplemente que todo se dividiera entre ellos, casa, comida, ropas y todos los productos elaborados necesarios para vivir. Los comunistas cristianos se cuidaban bien de averiguar el origen de estas riquezas. El trabajo productivo reca\u00eda siempre sobre los esclavos. Los cristianos s\u00f3lo deseaban que los que pose\u00edan la riqueza abrazaran el cristianismo y convirtieran sus riquezas en propiedad com\u00fan para que todos gozaran de estas cosas en igualdad y fraternidad.<\/p>\n<p>As\u00ed estaban organizadas las primeras comunidades cristianas. Un contempor\u00e1neo escribi\u00f3: \u00abEsta gente no cree en la fortuna sino que predica la propiedad colectiva, y ninguno de ellos posee m\u00e1s que los dem\u00e1s. El que quiere entrar en su orden debe poner su fortuna como propiedad com\u00fan. Es por eso que no existe entre ellos pobreza ni lujos: todos poseen todo en com\u00fan, como hermanos. No viven en una ciudad propia, pero en cada ciudad tienen casa para ellos. Si cualquier extranjero perteneciente a su religi\u00f3n llega all\u00ed, comparten con \u00e9l toda su propiedad, y \u00e9l puede beneficiarse de la misma como si fuese propia. Aunque no se conocieran hasta entonces, le dan la bienvenida y son todos muy fraternales entre ellos. Cuando viajan no llevan sino un arma para protegerse de los ladrones. En cada ciudad tienen su administrador, quien distribuye ropas y alimentos entre los viajeros. No existe el comercio entre ellos. Pero si uno le ofrece a otro un objeto que \u00e9ste necesita, recibe alg\u00fan otro objeto a cambio. Pero cada cual puede exigir lo que necesita, aun sin tener con qu\u00e9 retribuir.\u00bb<\/p>\n<p>En los \u00ab<em>Hechos de los ap\u00f3stoles<\/em>\u00bb leemos lo siguiente acerca de la primera comunidad de Jerusal\u00e9n: \u00abNadie consideraba que lo suyo le pertenec\u00eda; todo era pose\u00eddo en com\u00fan. Los que pose\u00edan tierras o casas, despu\u00e9s de venderlas tra\u00edan lo obtenido para colocarlo a los pies de los ap\u00f3stoles. Y a cada uno se le daba de acuerdo con sus necesidades.\u00bb<\/p>\n<p>En 1780, el historiador alem\u00e1n Vogel escribi\u00f3 lo mismo acerca de los primeros cristianos: \u201cSeg\u00fan las reglas, todo cristiano ten\u00eda derechos sobre la propiedad de los dem\u00e1s cristianos de la comunidad; en caso de necesidad pod\u00eda exigir que los m\u00e1s ricos dividieran su fortuna y la compartieran con \u00e9l, seg\u00fan sus necesidades. Todo cristiano pod\u00eda utilizar la propiedad de sus hermanos; los que pose\u00edan algo no ten\u00edan derecho a privar a sus hermanos de su utilizaci\u00f3n. As\u00ed, el cristiano que no ten\u00eda casa pod\u00eda exigirle al que tuviera dos o tres que lo recibiera; el due\u00f1o se guardaba solamente su propia vivienda. Debido a la utilizaci\u00f3n com\u00fan de los bienes hab\u00eda que darle casa al que no lo tuviera\u201d.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Se colocaba el dinero en una caja com\u00fan y un miembro de la sociedad, especialmente designado para este prop\u00f3sito, repart\u00eda entre todos la fortuna com\u00fan. Hab\u00edan eliminado, por lo tanto, la vida familiar; todas las familias cristianas de una ciudad viv\u00edan juntas, como una sola gran familia.<\/p>\n<p>Para terminar, digamos que algunos curas atacan a los socialdem\u00f3cratas diciendo que abogamos por la comunidad de las mujeres. Es obvio que \u00e9sta es una mentira enorme, producto de la ignorancia o del encono del clero. Los socialdem\u00f3cratas lo consideran una distorsi\u00f3n vergonzosa y bestial del matrimonio. Y sin embargo, esta pr\u00e1ctica era com\u00fan entre los primeros cristianos.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, los cristianos de los primeros siglos eran comunistas fervientes. Pero era un comunismo basado en el consumo de bienes elaborados y no en el trabajo y se demostr\u00f3 incapaz de reformar la sociedad, de poner fin a la desigualdad entre los hombres y de derribar las barreras que separaban a los pobres de los ricos. Porque, al igual que antes, las riquezas creadas por el trabajo volv\u00edan a un grupo restringido de poseedores, ya que los medios de producci\u00f3n (sobre todo, la tierra) segu\u00edan siendo propiedad individual y el trabajo \u2013para toda la sociedad\u2013 lo segu\u00edan haciendo los esclavos. El pueblo, privado de los medios de subsistencia, s\u00f3lo recib\u00eda limosnas seg\u00fan la buena voluntad de los ricos.<\/p>\n<p>Mientras algunos (un pu\u00f1ado en relaci\u00f3n con la masa popular) posean para su uso exclusivo las tierras cultivables, bosques y prados, animales de labranza y aperos, talleres, herramientas y materiales para la producci\u00f3n, y mientras los dem\u00e1s, la inmensa mayor\u00eda, no posea los medios indispensables para la producci\u00f3n, ni hablarse puede de igualdad entre los hombres. En esa situaci\u00f3n la sociedad se encuentra dividida en dos clases: ricos y pobres, los que viven en el lujo y los que viven en la pobreza. Supongamos, por ejemplo, que los propietarios ricos, influidos por la doctrina cristiana, ofrecieran repartir entre los pobres la riqueza que poseen en dinero, granos, fruta, ropa, y animales. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el resultado? La pobreza desaparecer\u00eda durante varias semanas y en ese lapso la poblaci\u00f3n podr\u00eda alimentarse y vestirse. Pero los productos elaborados se gastan en poco tiempo. Pasado un breve lapso, el pueblo habr\u00eda consumido las riquezas distribuidas y quedar\u00eda nuevamente con las manos vac\u00edas. Los due\u00f1os de la tierra y de los medios de producci\u00f3n producir\u00edan m\u00e1s, gracias a la fuerza de trabajo de los esclavos, y nada cambiar\u00eda.<\/p>\n<p>Bien, he aqu\u00ed por qu\u00e9 los socialdem\u00f3cratas discrepan con los comunistas cristianos. Dicen: \u00abNo queremos que los ricos compartan sus bienes con los pobres; no queremos caridad ni limosna; nada de ello puede borrar la desigualdad entre los hombres. Lo que exigimos no es que los ricos compartan con los pobres, sino la desaparici\u00f3n de ricos y pobres.\u00bb Ello es posible bajo la condici\u00f3n de que todas las fuentes de riqueza, la tierra, junto con los dem\u00e1s medios de producci\u00f3n y herramientas, pasen a ser propiedad colectiva del pueblo trabajador, que producir\u00e1 seg\u00fan las necesidades de cada uno. Los primeros cristianos cre\u00edan poder remediar la pobreza del proletariado con las riquezas dispensadas por los poseedores. \u00a1Eso es lo mismo que sacar agua con un colador! El comunismo cristiano era incapaz de cambiar o mejorar la situaci6n econ\u00f3mica, y no prosper\u00f3.<\/p>\n<p>Al principio, cuando los seguidores del nuevo Salvador constitu\u00edan s\u00f3lo un peque\u00f1o sector en el seno de la sociedad romana, el compartir los bienes y las comidas y el vivir todos bajo un mismo techo era factible. Pero a medida que el cristianismo se difund\u00eda por el Imperio, la vida comunitaria de sus partidarios se hac\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil. Pronto desapareci\u00f3 la costumbre de la comida en com\u00fan y la divisi\u00f3n de bienes tom\u00f3 otro cariz. Los cristianos ya no viv\u00edan como una gran familia; cada uno se hizo cargo de sus propiedades y s\u00f3lo se ofrec\u00eda a la comunidad el excedente. Los aportes de los m\u00e1s ricos a las arcas comunes, al perder su car\u00e1cter de participaci\u00f3n en la vida comunitaria, se convirtieron r\u00e1pidamente en simple limosna, puesto que los cristianos ricos dejaron de participar de la propiedad com\u00fan y pusieron al servicio de los dem\u00e1s s\u00f3lo una parte de lo que pose\u00edan, porci\u00f3n que pod\u00eda ser mayor o menor seg\u00fan la buena voluntad del donante. As\u00ed, en el coraz\u00f3n mismo del comunismo cristiano surgi\u00f3 la diferencia entre ricos y pobres, diferencia an\u00e1loga a la que imperaba en el Imperio Romano, y a la que hab\u00edan combatido los primeros cristianos. Pronto los \u00fanicos participantes en las comidas comunitarias fueron los cristianos pobres y los proletarios; los ricos ced\u00edan una parte de su riqueza y se apartaban. Los pobres viv\u00edan de las migajas que les arrojaban los ricos y la sociedad volvi\u00f3 r\u00e1pidamente a ser lo que hab\u00eda sido. Los cristianos no hab\u00edan cambiado nada.<\/p>\n<p>Los Padres de la Iglesia prosiguieron, sin embargo, la lucha contra esta penetraci\u00f3n de la desigualdad social en el seno de la comunidad cristiana, fustigando a los ricos con palabras ardientes y exhort\u00e1ndolos a volver al comunismo de los primeros ap\u00f3stoles. San Basilio, en el siglo IV despu\u00e9s de Cristo, predicaba as\u00ed contra los ricos:<\/p>\n<p>\u00abInfelices, \u00bfc\u00f3mo os justificar\u00e9is ante el Juez Celestial? Me pregunt\u00e1is, &#8216;\u00bfcu\u00e1l es nuestra culpa, si s\u00f3lo guardamos lo que nos pertenece?&#8217; Yo os pregunto, \u00bfc\u00f3mo conseguisteis lo que llam\u00e1is vuestra propiedad? \u00bfC\u00f3mo se enriquecen los poseedores si no es tomando posesi\u00f3n de las cosas que pertenecen a todos? Si cada uno tomara lo que necesitare y dejare el resto para los dem\u00e1s, no habr\u00eda ricos ni pobres.\u00bb<\/p>\n<p>Quien m\u00e1s predic\u00f3 el retorno de los cristianos al primitivo comunismo de los ap\u00f3stoles fue San Juan Cris\u00f3stomo, patriarca de Constantinopla, nacido en Antioqu\u00eda en 347 y muerto en el exilio, en Armenia, en 407. Este c\u00e9lebre pastor, en su \u201cUnd\u00e9cima Homil\u00eda\u201d sobre los <em>Hechos de los ap\u00f3stoles<\/em>, dijo:<\/p>\n<p>\u00abY reinaba entre ellos la caridad; entre ellos (los ap\u00f3stoles) nadie era pobre. Nadie consideraba que lo suyo le pertenec\u00eda, toda la riqueza era propiedad com\u00fan [&#8230;.] reinaba una gran caridad entre todos ellos. Esta caridad consist\u00eda en que no hab\u00eda pobres entre ellos; hasta tal punto aquellos que pose\u00edan bienes se apresuraban a despojarse de los mismos. No divid\u00edan su fortuna en dos partes, entregando una y guardando para s\u00ed la otra; daban lo que ten\u00edan. De modo que no hab\u00eda desigualdad entre ellos; todos viv\u00edan en la abundancia. Todo se hac\u00eda con la mayor reverencia. Lo que daban no pasaba de la mano del dador a la del receptor, lo que daban lo hac\u00edan sin ostentaci\u00f3n; pon\u00edan sus bienes a los pies de los ap\u00f3stoles, que eran los administradores y los amos y utilizaban los bienes como cosa comunitaria y no privada. Con ello pon\u00edan coto a cualquier intento de caer en la vanagloria. \u00a1Ay! \u00bfPor qu\u00e9 se han perdido estas tradiciones? Ricos y pobres, todos nos beneficiar\u00edamos con esta piadosa conducta y todos derivar\u00edamos el mismo placer de conformarnos a ella. Los ricos, al despojarse de sus posesiones, no se empobrecer\u00edan, y los pobres se enriquecer\u00edan [&#8230;.] Pero intentamos dar una idea exacta de lo que habr\u00eda que hacer [&#8230;.].<\/p>\n<p>\u00abSupongamos \u2013y que ni ricos ni pobres se alarmen pues se trata de una mera suposici\u00f3n\u2013 que vendemos todo lo que nos pertenece y ponemos todo el producto de la venta en un pozo com\u00fan. \u00a1Qu\u00e9 cantidad de oro tendr\u00edamos! No s\u00e9 cuanto, exactamente, pero si todos, sin distinci\u00f3n de sexo, trajeran sus tesoros, si vendieran sus campos, sus propiedades, sus casas \u2013no hablo de esclavos porque no los hab\u00eda en la comunidad cristiana, y los que llegaban a ella se convert\u00edan en hombres libres\u2013 si todos hicieran eso, digo, tendr\u00edamos cientos de miles de libras de oro, millones, sumas inmensas.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Pues bien! \u00bfCu\u00e1nta gente, cre\u00e9is, vive en esta ciudad? \u00bfCu\u00e1ntos cristianos? \u00bfEst\u00e1is de acuerdo en que son cien mil? El resto son jud\u00edos y gentiles. \u00bfCu\u00e1ntos no se unir\u00edan? Contad los pobres, \u00bfcu\u00e1ntos son? A lo sumo cincuenta mil necesitados. \u00bfCu\u00e1nto requerir\u00eda su alimentaci\u00f3n diaria? Calculo que el gasto no ser\u00eda excesivo, si se organizara la distribuci\u00f3n y provisi\u00f3n comunitaria de los alimentos.\u201d<\/p>\n<p>\u201cAcaso preguntar\u00e9is: &#8216;\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros cuando esta riqueza sea consumida?&#8217; \u00bfQu\u00e9? \u00bfAcaso ello ocurrir\u00eda? \u00bfAcaso la gracia de Dios no se multiplicar\u00eda por mil? \u00bfNo estar\u00edamos creando un cielo en la tierra? Si esta comunidad de bienes exist\u00eda entre cinco mil fieles con tan buenos resultados como la desaparici\u00f3n de la pobreza, \u00bfqu\u00e9 no lograr\u00eda una multitud tan grande? Y entre los mismos paganos, \u00bfqui\u00e9n no acudir\u00eda a incrementar el tesoro com\u00fan? La riqueza en manos de unas pocas personas se pierde m\u00e1s f\u00e1cil y r\u00e1pidamente; la distribuci\u00f3n de la propiedad es la causa de la pobreza. Tomemos el ejemplo de un hogar compuesto por un hombre, su mujer y diez hijos; la mujer carda la lana, el hombre aporta su salario; \u00bfen qu\u00e9 caso gastar\u00eda m\u00e1s esta familia, viviendo juntos o separados? Es obvio que si vivieran separados. Diez casas, diez mesas, diez sirvientes y diez asignaciones especiales de dinero si los hijos vivieran separados. \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is los que pose\u00e9is numerosos esclavos? \u00bfNo es cierto, acaso, que para disminuir los gastos los aliment\u00e1is a la misma mesa? La divisi\u00f3n origina pobreza; la concordia y la unidad de las voluntades origina riquezas.\u201d<\/p>\n<p>\u00abEn los monasterios se vive como en los primeros tiempos de la Iglesia. \u00bfQui\u00e9n muere all\u00ed de hambre? \u00bfQui\u00e9n no tiene all\u00ed suficiente alimento? \u00a1Sin embargo los hombres de nuestro tiempo sienten mayor temor ante ese tipo de vida que ante el peligro de caer al mar! \u00bfPor qu\u00e9 no lo hemos intentado? Lo temer\u00edamos menos. \u00a1Qu\u00e9 cosa buena ser\u00eda! Si un pu\u00f1ado de fieles, apenas ocho mil, osaron, en un mundo donde s\u00f3lo hab\u00eda enemigos, tratar de vivir en forma comunitaria, sin ayuda exterior, \u00bfcu\u00e1nto mejor podr\u00edamos hacerlo hoy, cuando hay cristianos en todo el mundo? \u00bfQuedar\u00eda un solo gentil? Creo que ninguno. Atraer\u00edamos a todos a nuestra causa.\u00bb<\/p>\n<p>San Juan Cris\u00f3stomo pronunci\u00f3 en vano estos ardientes sermones. Los hombres no trataron de imponer el comunismo en Constantinopla ni en ning\u00fan otro lugar del mundo. A medida que el cristianismo se difund\u00eda, y pasaba a ser en Roma despu\u00e9s del siglo IV la religi\u00f3n dominante, los fieles se alejaban cada vez m\u00e1s del ejemplo de los primeros ap\u00f3stoles. Dentro de la propia comunidad cristiana se acrecentaba la desigualdad en la posesi\u00f3n de bienes.<\/p>\n<p>En el siglo VI, nuevamente, Gregorio Magno dijo: \u201cDe ninguna manera basta con no robar la propiedad ajena; err\u00e1is si guard\u00e1is la riqueza que Dios cre\u00f3 para todos. Quien no da a los dem\u00e1s lo que posee es un asesino, un homicida; cuando guarda para s\u00ed lo que podr\u00eda dar a los pobres, puede decirse que mata a quienes podr\u00edan haber vivido de esa abundancia; cuando compartimos con los que sufren, no les damos lo que nos pertenece sino lo que les pertenece. No es un acto de compasi\u00f3n sino el saldo de una deuda\u00bb.<\/p>\n<p>Estos llamados no rindieron frutos. Pero la culpa de ninguna manera recae sobre los cristianos de aquellas \u00e9pocas, quienes respond\u00edan mucho mejor a las palabras de los Padres de la Iglesia que los cristianos contempor\u00e1neos. No es la primera vez en la historia de la humanidad que las condiciones econ\u00f3micas resultan m\u00e1s poderosas que los m\u00e1s bellos discursos.<\/p>\n<p>El comunismo, esta comunidad de consumidores de bienes que proclamaron los primeros cristianos, no pod\u00eda existir sin el trabajo comunitario de toda la poblaci\u00f3n, la propiedad com\u00fan de la tierra y de los talleres. No fue posible en la \u00e9poca de los primeros cristianos iniciar el trabajo comunitario (con medios de producci\u00f3n comunitarios) porque, como ya hemos dicho, el trabajo no lo realizaban los hombres libres sino los esclavos, marginados de la sociedad. El cristianismo no se propuso abolir la desigualdad entre el trabajo de los hombres ni entre su propiedad. Por eso fracasaron sus esfuerzos por suprimir la distribuci\u00f3n desigual de bienes de consumo. Las voces de los Padres de la Iglesia que proclamaban el comunismo encontraban cada vez menos eco. R\u00e1pidamente esas voces se volvieron m\u00e1s espaciadas, hasta desaparecer completamente. Los Padres de la Iglesia dejaron de predicar la comunidad y divisi\u00f3n de los bienes, porque el crecimiento de la comunidad cristiana provoc\u00f3 cambios fundamentales en la propia Iglesia.<\/p>\n<h1>IV<\/h1>\n<p>Al principio, cuando la comunidad cristiana era peque\u00f1a, no exist\u00eda un clero en el sentido estricto del t\u00e9rmino. Los fieles, reunidos en una comunidad religiosa independiente, se un\u00edan en cada ciudad. Eleg\u00edan un responsable para dirigir el culto de Dios y realizar los ritos religiosos. Cualquier cristiano pod\u00eda ser obispo o prelado. Era una funci\u00f3n electiva, susceptible de ser revocada, <em>ad honorem<\/em>, y sin m\u00e1s poder que el que la comunidad estaba dispuesta a otorgarle libremente. A medida que se incrementaba el n\u00famero de fieles y las comunidades se volv\u00edan m\u00e1s numerosas y ricas, administrar los negocios de la comunidad y ejercer un puesto oficial se volvi\u00f3 una ocupaci\u00f3n que requer\u00eda mucho tiempo y dedicaci\u00f3n. Puesto que los funcionarios no pod\u00edan realizar estas tareas y dedicarse al mismo tiempo a sus ocupaciones, surgi\u00f3 la costumbre de elegir entre los miembros de la comunidad un eclesi\u00e1stico que se dedicaba exclusivamente a dichas funciones. Por tanto, estos empleados de la comunidad deb\u00edan recibir una compensaci\u00f3n por su dedicaci\u00f3n exclusiva a los negocios de \u00e9sta. As\u00ed se form\u00f3, en el seno de la Iglesia, una nueva casta de empleados, separada del com\u00fan de los fieles: el clero. Paralelamente a la desigualdad entre ricos y pobres, surgi\u00f3 la desigualdad entre clero y pueblo. Los eclesi\u00e1sticos, elegidos al comienzo entre sus iguales para cumplir una funci\u00f3n temporaria, se elevaron r\u00e1pidamente a la categor\u00eda de una casta que dominaba al pueblo.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s numerosas se volv\u00edan las comunidades cristianas en el inmenso Imperio Romano, m\u00e1s sintieron los cristianos, perseguidos por el gobierno, la necesidad de unirse para cobrar fuerzas. Las comunidades, dispersas por todo el territorio del Imperio, se organizaron en una Iglesia \u00fanica. Esta unificaci\u00f3n ya era unificaci\u00f3n del clero y no del pueblo. Desde el siglo IV los eclesi\u00e1sticos de las diversas comunidades se reun\u00edan en concilios. El primer concilio se reuni\u00f3 en Nicea, en 325. As\u00ed se form\u00f3 el clero, sector aparte y separado del pueblo. Los obispos de las comunidades m\u00e1s fuertes y ricas pasaron a dominar los concilios. Es por eso que el obispo de Roma se coloc\u00f3 r\u00e1pidamente a la cabeza del conjunto de la cristiandad y se convirti\u00f3 en Papa. As\u00ed surgi\u00f3 un abismo entre el pueblo y el clero dividido jer\u00e1rquicamente.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, las relaciones econ\u00f3micas entre el pueblo y el clero sufrieron cambios profundos. Antes de la creaci\u00f3n de esta orden, todo lo que los miembros ricos de la Iglesia aportaban al fondo com\u00fan era propiedad de los pobres. Despu\u00e9s, gran parte de los fondos empezaron a ser utilizados para pagarle al clero que administraba la Iglesia. Cuando en el siglo IV el gobierno comenz\u00f3 a proteger a los cristianos y a reconocer que su religi\u00f3n era la dominante, cesaron las persecuciones, los ritos ya no se celebraron en catacumbas ni en casas modestas sino en iglesias cuya magnificencia era cada vez mayor. Estos gastos redujeron a\u00fan m\u00e1s las sumas destinadas a los pobres. Ya en el siglo V los haberes de la Iglesia se divid\u00edan en cuatro partes: una para el obispo, la segunda para el clero inferior, la tercera para la manutenci\u00f3n de la Iglesia y la cuarta para su distribuci\u00f3n entre los pobres. La poblaci\u00f3n cristiana pobre recib\u00eda, por tanto, una suma igual a la que el obispo ten\u00eda para \u00e9l solamente.<\/p>\n<p>Con el pasar del tiempo se perdi\u00f3 la costumbre de asignar a los pobres una suma determinada de antemano. Por otra parte, a medida que aumentaba la importancia del clero superior, los fieles perd\u00edan el control sobre las propiedades de la Iglesia. Los obispos dispensaban limosna a los pobres a voluntad. El pueblo recib\u00eda limosna de su propio clero. Y eso no es todo. En los comienzos de la cristiandad los fieles hac\u00edan ofrendas seg\u00fan su buena voluntad. A medida que la religi\u00f3n cristiana se convert\u00eda en religi\u00f3n de Estado, el clero exig\u00eda que tanto los pobres como los ricos hicieran aportes. Desde el siglo VI el clero impuso un impuesto especial, el diezmo (la d\u00e9cima parte de la cosecha) a pagar a la Iglesia. Este impuesto cay\u00f3 como una carga pesad\u00edsima sobre las espaldas del pueblo; en la Edad Media se convirti\u00f3 en un verdadero infierno para los campesinos oprimidos por la servidumbre. Este diezmo se impon\u00eda a cada pedazo de tierra, a cada propiedad. Pero era el siervo quien lo pagaba con su trabajo. As\u00ed los pobres no s\u00f3lo perdieron el socorro y la ayuda de la Iglesia, sino que vieron c\u00f3mo los curas se aliaban a los dem\u00e1s explotadores: los pr\u00edncipes, nobles y prestamistas. En la Edad Media, mientras la servidumbre reduc\u00eda al pueblo trabajador a la pobreza, la Iglesia se enriquec\u00eda cada vez m\u00e1s. Adem\u00e1s del diezmo y otros impuestos, la Iglesia se benefici\u00f3 en este per\u00edodo con grandes donaciones, legados de libertinos ricos de ambos sexos, quienes a \u00faltimo momento quer\u00edan pagar por su vida pecaminosa. Entregaban a la Iglesia dinero, casas, aldeas enteras con sus siervos y, a menudo, la renta de las tierras y los impuestos en trabajo (corvea).<\/p>\n<p>De esta manera, la Iglesia adquiri\u00f3 riquezas enormes. Al mismo tiempo el clero dej\u00f3 de ser el \u00abadministrador\u00bb de la riqueza que la Iglesia le hab\u00eda confiado. Declar\u00f3 abiertamente en el siglo XII, en una ley que, dijo, proven\u00eda de las Sagradas Escrituras, que la riqueza de la Iglesia no pertenece a los pobres sino al clero y, sobre todo, a su jefe, el Papa. Por tanto, los puestos eclesi\u00e1sticos eran la mejor posibilidad de gozar de una buena renta. Cada eclesi\u00e1stico dispon\u00eda de la propiedad de la Iglesia como si fuera propia y la legaba a sus propios parientes, hijos y nietos. As\u00ed se consum\u00f3 el pillaje de los bienes de la Iglesia, que quedaron en manos de los familiares de los cl\u00e9rigos. Por esa raz\u00f3n, los papas se proclamaron soberanos de la fortuna de la Iglesia, y ordenaron el celibato sacerdotal para impedir la dispersi\u00f3n de su patrimonio. El celibato se decret\u00f3 en el siglo XI pero se puso en pr\u00e1ctica reci\u00e9n en el siglo XIII, debido a la oposici\u00f3n del clero. Para impedir a\u00fan m\u00e1s la dispersi\u00f3n de la riqueza de la Iglesia, en 1297 el papa Bonifacio VIII prohibi\u00f3 a los eclesi\u00e1sticos entregar sus rentas a legos sin permiso papal. As\u00ed la Iglesia lleg\u00f3 a acumular riquezas inmensas, sobre todo en tierras f\u00e9rtiles, y el clero de los pa\u00edses cristianos se convirti\u00f3 en el m\u00e1s rico de los propietarios terratenientes. \u00a1En algunos casos pose\u00eda un tercio o m\u00e1s de todas las tierras del pa\u00eds!<\/p>\n<p>Los campesinos no s\u00f3lo pagaban impuestos en trabajo (corvea), sino tambi\u00e9n el diezmo, en tierras de pr\u00edncipes y nobles y en las tierras inmensas pertenecientes a obispos, arzobispos, p\u00e1rrocos y conventos.<\/p>\n<p>Entre los se\u00f1ores feudales m\u00e1s poderosos, la Iglesia apareci\u00f3 como el m\u00e1s grande explotador. Por ejemplo, en Francia, a finales del siglo XVIII, antes de la Gran Revoluci\u00f3n, el clero era due\u00f1o de la quinta parte de las tierras de ese pa\u00eds, con una renta anual de aproximadamente cien millones de francos. Los diezmos sumaban veintitr\u00e9s millones. Con esta suma engordaban a 2.800 prelados y obispos, 5.600 superiores y priores, 60.000 p\u00e1rrocos y curas y a los 24.000 monjes y 36.000 monjas que poblaban los conventos. Este ej\u00e9rcito de curas estaba exento del pago de impuestos y del servicio militar. En momentos de \u00abcalamidades\u00bb \u2013guerra, mala cosecha, epidemia\u2013 la Iglesia pagaba al fisco un impuesto \u00abvoluntario\u00bb que jam\u00e1s exced\u00eda los 16.000 francos.<\/p>\n<p>El clero privilegiado formaba con la nobleza una clase dominante que viv\u00eda de la sangre y el sudor de los siervos. La jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, los puestos mejor pagos, s\u00f3lo eran accesibles a los nobles y quedaban en manos de la nobleza. A consecuencia de ello, en la \u00e9poca de la servidumbre el clero fue el aliado fiel de la nobleza, la apoyaba y la ayudaba a oprimir al pueblo, al cual no le brindaba sino sermones donde lo exhortaba a ser humilde y resignarse a su suerte. Cuando el proletariado rural y urbano se alzaba contra la opresi\u00f3n y la servidumbre, encontraba en el clero un enemigo feroz. Es cierto que en el seno de la Iglesia misma exist\u00edan dos clases: el clero superior, que absorb\u00eda toda la riqueza, y la gran masa de curas rurales cuyos modestos ingresos no sumaban m\u00e1s de doscientos a quinientos francos al a\u00f1o. Esta clase sin privilegios se alzaba contra el clero superior, y en 1789, durante la Gran Revoluci\u00f3n, se uni\u00f3 al pueblo para luchar contra el poder de la nobleza secular y eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>As\u00ed se fueron modificando las relaciones entre la Iglesia y el pueblo en el curso de los siglos. La cristiandad se inici\u00f3 como mensaje de consuelo para los desheredados y oprimidos. Cre\u00f3 una doctrina para combatir la desigualdad social y el antagonismo entre ricos y pobres; ense\u00f1\u00f3 la comunidad de la riqueza. R\u00e1pidamente, este templo de igualdad y fraternidad se convirti\u00f3 en fuente de nuevos antagonismos sociales. Al abandonar la lucha contra la propiedad privada que hab\u00edan librado los primeros ap\u00f3stoles, el clero se dedic\u00f3 a amasar fortunas; se ali\u00f3 a las clases poseedoras que viv\u00edan de la explotaci\u00f3n de las masas trabajadoras. En \u00e9pocas feudales la Iglesia era miembro de la clase dominante, la nobleza, y defend\u00eda con pasi\u00f3n el poder de \u00e9sta contra la revoluci\u00f3n. A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX los pueblos de Europa central liquidaron la servidumbre y los privilegios de la nobleza. En ese momento, la Iglesia se volvi\u00f3 a aliar con las clases dominantes: la burgues\u00eda industrial y comercial. Hoy, la situaci\u00f3n es distinta y el clero ya no posee grandes extensiones de tierras, pero tiene capitales a los que trata de hacer productivos mediante la explotaci\u00f3n del pueblo en el comercio y la industria, como hacen los capitalistas.<\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica de Austria pose\u00eda, seg\u00fan sus propias cifras, un capital de m\u00e1s de 813 millones de coronas, de las cuales 300 millones consist\u00edan en tierras para el cultivo, 387 millones en bonos, y hab\u00eda prestado con intereses 70 millones a industriales y comerciantes. De esa manera la Iglesia se ha adaptado a los tiempos modernos, transform\u00e1ndose de se\u00f1or feudal en capitalista de la industria y el comercio. Al igual que antes, colabora con la clase que se enriquece a costillas del proletariado rural e industrial.<\/p>\n<p>Este cambio es m\u00e1s notable a\u00fan en la organizaci\u00f3n de los conventos. En algunos pa\u00edses, como en Alemania y en Rusia, los claustros cat\u00f3licos fueron cerrados hace mucho tiempo. Pero en los pa\u00edses donde todav\u00eda existen, como en Francia, Italia y Espa\u00f1a, todo corrobora el papel important\u00edsimo que desempe\u00f1a la Iglesia en el r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n<p>En la Edad Media los conventos eran refugios del pueblo. \u00c9ste se refugiaba all\u00ed de la crueldad de se\u00f1ores y pr\u00edncipes; all\u00ed encontraba alimentos y protecci\u00f3n en casos de extrema pobreza. Los claustros no negaban pan y alimentos a los hambrientos. No debemos olvidar que la Edad Media no conoc\u00eda el comercio que es corriente en nuestros d\u00edas. Cada granja, cada convento produc\u00eda en abundancia lo que necesitaba, gracias al trabajo de siervos y artesanos. Suced\u00eda a menudo que las reservas no encontraban salida. Cuando hab\u00eda excedente de ma\u00edz, vegetales, le\u00f1a, \u00e9ste carec\u00eda de valor. No hab\u00eda comprador y no todos los productos pod\u00edan conservarse. En estos casos los conventos prove\u00edan generosamente a las necesidades de los pobres, d\u00e1ndoles en el mejor de los casos una peque\u00f1a porci\u00f3n de lo que les hab\u00edan sacado a sus siervos. (Esta era la costumbre de la \u00e9poca y casi todas las granjas pertenecientes a la nobleza hac\u00edan lo mismo.) Para los conventos esta benevolencia era una fuente de ganancias; con su reputaci\u00f3n de abrir sus puertas a los pobres, recib\u00edan grandes regalos y herencias de los ricos y poderosos.<\/p>\n<p>Con el surgimiento del capitalismo y la producci\u00f3n para el cambio, cada objeto adquiri\u00f3 un precio y se volvi\u00f3 intercambiable. En este momento acabaron las buenas acciones de los conventos, las casas de los se\u00f1ores y la Iglesia. El pueblo perdi\u00f3 su \u00faltimo refugio. Esta es, entre otras, la raz\u00f3n por la cual, en los inicios del capitalismo, en el siglo XVIII, cuando los obreros a\u00fan no se hallaban organizados para defender sus intereses, apareci\u00f3 una pobreza tan impresionante que parec\u00eda que la humanidad hab\u00eda regresado a la decadencia del Imperio Romano. Pero mientras que la Iglesia cat\u00f3lica de los viejos tiempos trat\u00f3 de ayudar al proletariado romano predicando el comunismo, la igualdad y la fraternidad, en la etapa capitalista actu\u00f3 de manera completamente distinta. Trat\u00f3, sobre todo, de sacar ganancias de la pobreza del pueblo, de la mano de obra barata. Los conventos se convirtieron en infiernos de explotaci\u00f3n capitalista, peores aun porque hac\u00edan trabajar a mujeres y ni\u00f1os. El juicio contra el Convento del Buen Pastor en 1903, en Francia, fue un ejemplo notable de estos abusos. Hab\u00eda ni\u00f1as de doce, diez y nueve a\u00f1os obligadas a trabajar en condiciones abominables, arruinando su vista y su salud, mal alimentadas y sometidas a un r\u00e9gimen carcelario.<\/p>\n<p>En la actualidad casi todos los conventos franceses est\u00e1n cerrados y la Iglesia ya no tiene posibilidad de explotar directamente. Asimismo, el diezmo, azote de los campesinos, fue abolido hace mucho. Ello no le impide al clero exprimirle dinero a la clase obrera mediante otros m\u00e9todos, sobre todo misas, casamientos, entierros y bautismos. Y los gobiernos que apoyan al clero obligan al pueblo a pagarle tributo. Adem\u00e1s, en todos los pa\u00edses, salvo Estados Unidos y Suiza, donde la religi\u00f3n es un asunto personal, la Iglesia le saca al Estado sumas enormes que provienen, obviamente, del trabajo del pueblo. Por ejemplo, en Francia, los gastos del clero suman 40 millones de francos anuales.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el trabajo de millones de explotados garantiza la existencia de la Iglesia, el gobierno y la clase capitalista. Las estad\u00edsticas de los ingresos de la Iglesia, antes refugio de los pobres, en Austria, dan una idea de su riqueza. Hace cinco a\u00f1os (o sea, en 1900) sus ingresos anuales sumaban 60 millones de coronas, y sus gastos no exced\u00edan los 35 millones. As\u00ed, en un a\u00f1o \u00abahorraba\u00bb 25 millones a costillas del sudor y la sangre de los trabajadores. He aqu\u00ed algunos detalles sobre esa suma:<\/p>\n<p>El Arzobispado de Viena, con un ingreso anual de 300.000 coronas y gastos no mayores de la mitad de esa suma, \u00abahorr\u00f3\u00bb 150.000. El capital fijo de ese arzobispado suma alrededor de 7 millones de coronas. El Arzobispado de Praga posee un ingreso de m\u00e1s de medio mill\u00f3n y gastos de alrededor de 300.000; su capital es de casi 11 millones. El Arzobispado de Olomouc (Olmutz) tiene ingresos de m\u00e1s de medio mill\u00f3n y gastos por alrededor de 400.000. Su fortuna asciende a 14 millones. El clero inferior, que tanto se lamenta de su pobreza, explota a la poblaci\u00f3n en igual medida. Los ingresos anuales de los p\u00e1rrocos austr\u00edacos suman m\u00e1s de 35 millones, los gastos s\u00f3lo 21 millones y, como resultado, los \u00abahorros\u00bb de los curas p\u00e1rrocos suman 14 millones anuales. Las propiedades parroquiales ascienden a m\u00e1s de 450 millones. Por \u00faltimo, los conventos hace cinco a\u00f1os pose\u00edan, deducidos los gastos, una \u00abentrada neta\u00bb de 5 millones anuales. Estas riquezas se acrecentaban con los a\u00f1os, mientras que la pobreza de los trabajadores explotados por el capitalismo y el Estado se acrecentaba todos los a\u00f1os. En nuestro pa\u00eds y en todos los dem\u00e1s la situaci\u00f3n es id\u00e9ntica a la de Austria.<\/p>\n<h1>VI<\/h1>\n<p>Despu\u00e9s de haber pasado revista a la historia de la Iglesia, no nos puede sorprender que el clero apoye al zar y a los capitalistas contra los obreros revolucionarios que luchan por un futuro mejor. Los obreros conscientes, organizados en el Partido Social Dem\u00f3crata, luchan por convertir la idea de la igualdad social y la fraternidad entre los hombres en una realidad, lo que alguna vez fue la causa de la Iglesia cristiana.<\/p>\n<p>Pero la igualdad es irrealizable en una sociedad basada en la esclavitud o la servidumbre; puede [s\u00ed] realizarse en nuestra \u00e9poca de capitalismo industrial. Lo que los ap\u00f3stoles cristianos no lograron con encendidos discursos contra el ego\u00edsmo de los ricos, lo pueden lograr los proletarios modernos, los obreros conscientes de su situaci\u00f3n como clase, en un futuro cercano, conquistando el poder pol\u00edtico en todos los pa\u00edses, arrancando las f\u00e1bricas, las tierras y todos los medios de producci\u00f3n de manos de los capitalistas para convertirlos en propiedad comunitaria de los trabajadores. El comunismo por el que luchan los socialdem\u00f3cratas no consiste en dividir entre los mendigos, los ricos y los ociosos la riqueza producida por esclavos y siervos sino el trabajo comunitario honesto y el goce de los frutos comunes de dicho trabajo. El socialismo no es la generosidad de los ricos con los pobres sino la abolici\u00f3n total de las diferencias entre ricos y pobres, obligando a todos a trabajar seg\u00fan su capacidad mediante la abolici\u00f3n de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n<p>Para implantar el orden socialista los obreros se organizan en el partido obrero, el Partido Social Dem\u00f3crata, que persigue este fin. Y es por ello que la socialdemocracia y el movimiento obrero suscitan el odio feroz de las clases poseedoras, que viven a costillas de los trabajadores.<\/p>\n<p>Las riquezas inmensas amasadas por la Iglesia sin esfuerzo de su parte provienen de la explotaci\u00f3n y pobreza del pueblo trabajador. La riqueza de arzobispos y obispos, conventos y parroquias, la riqueza de los due\u00f1os de las f\u00e1bricas y de los comerciantes y terratenientes, se consigue al precio de los esfuerzos inhumanos de los obreros urbanos y rurales. \u00bfCu\u00e1l puede ser el origen de los presentes y legados que los se\u00f1ores ricos dejan a la Iglesia? No es, obviamente, el trabajo de sus manos y el sudor de sus frentes, sino la explotaci\u00f3n de los obreros que trabajan para ellos; siervos ayer, obreros asalariados hoy. Adem\u00e1s, la subvenci\u00f3n que el Estado le otorga al clero proviene en su mayor parte de los impuestos que pagan las masas populares. El clero, al igual que la clase capitalista, vive a costillas del pueblo, saca ganancias de la degradaci\u00f3n, ignorancia y opresi\u00f3n del pueblo. El clero y los par\u00e1sitos capitalistas odian a la clase obrera organizada, consciente de sus derechos, que lucha por la conquista de sus libertades. La abolici\u00f3n del desgobierno capitalista y la instauraci\u00f3n de la igualdad entre los hombres ser\u00edan un golpe mortal para el clero, que subsiste debido a la explotaci\u00f3n y la pobreza. Pero, sobre todas las cosas, el socialismo quiere garantizarle a la humanidad la felicidad real y honesta ac\u00e1 abajo, educar lo m\u00e1s posible al pueblo y asegurarle el primer puesto en la sociedad. Los sirvientes de la Iglesia temen esta felicidad como a la misma plaga.<\/p>\n<p>Los capitalistas moldearon a martillazos los cuerpos de los trabajadores, forjaron sus cadenas de pobreza y esclavitud. Junto con ello el clero, para ayudar a los capitalistas y servir a sus propios intereses, encadena la mente del pueblo a la m\u00e1s crasa ignorancia, porque bien sabe que la educaci\u00f3n significar\u00eda el fin de su poder. Pues bien, el clero falsifica las primeras ense\u00f1anzas del cristianismo, cuyo objeto era brindar la felicidad terrena a los humildes, y trata hoy de convencer a los trabajadores de que el sufrimiento y la degradaci\u00f3n que soportan no son producto de una estructura social defectuosa, sino del cielo, de la voluntad de la \u00abprovidencia\u00bb. As\u00ed, la Iglesia mata la esperanza del obrero, su fuerza, su deseo de un futuro mejor, su fe y su amor propio. Los curas de hoy, con sus ense\u00f1anzas falsas y venenosas, perpet\u00faan la ignorancia y degradaci\u00f3n del pueblo. He aqu\u00ed algunas pruebas irrefutables.<\/p>\n<p>En pa\u00edses donde el clero cat\u00f3lico ejerce gran poder sobre las mentes de las masas, por ejemplo en Espa\u00f1a e Italia, el pueblo est\u00e1 sumido en la m\u00e1s profunda ignorancia. Florecen all\u00ed la bebida y el crimen. Por ejemplo, comparemos las provincias alemanas Bavaria y Sajonia. Bavaria es una provincia agr\u00edcola cuya poblaci\u00f3n sufre la influencia preponderante del clero cat\u00f3lico. Sajonia es una provincia industrializada donde los socialdem\u00f3cratas desempe\u00f1an un gran papel en la vida de los trabajadores, ganan las elecciones parlamentarias en la mayor\u00eda de los distritos, una de las razones por las que la burgues\u00eda odia esta provincia socialdem\u00f3crata \u00abroja\u00bb. \u00bfY con qu\u00e9 nos encontramos? Las estad\u00edsticas oficiales demuestran que la cantidad de cr\u00edmenes cometidos en la Bavaria ultra cat\u00f3lica es relativamente mucho m\u00e1s elevada que en la \u00abSajonia roja\u00bb. En 1898, de cada 100.000 habitantes, observamos:<\/p>\n<p>En Bavaria\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Sajonia<\/p>\n<p>Robo a mano armada: \u00a0 \u00a0\u00a0204\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 185<\/p>\n<p>Asalto calificado:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 296\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 72<\/p>\n<p>Perjurio: \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a04\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La situaci6n es casi id\u00e9ntica cuando comparamos Possen, dominada por los curas, con Berl\u00edn, donde la influencia de los socialdem\u00f3cratas es mayor. En Possen, en el curso de un a\u00f1o, vemos 232 casos de asalto calificado por cada 100.000 habitantes, en Berl\u00edn s\u00f3lo 172.<\/p>\n<p>En la Ciudad Papal de Roma, en un solo mes de 1869 (pen\u00faltimo a\u00f1o del poder temporal del Papa), se dictaron las siguientes condenas: 279 por homicidio, 728 por asalto calificado, 297 por robo y 21 por incendio. Estos son los resultados del dominio del clero sobre el pueblo.<\/p>\n<p>Esto no significa que el clero incite al pueblo al crimen. Todo lo contrario: en sus sermones los curas denuncian el hurto, el robo, la embriaguez. Pero los hombres no hurtan, roban o se emborrachan porque les guste. Lo hacen por su pobreza o su ignorancia. Por lo tanto, el que perpet\u00faa la ignorancia y la pobreza del pueblo, el que aplasta su energ\u00eda y su voluntad para salir de esa situaci\u00f3n, el que pone obst\u00e1culos en el camino de quienes quieren educar al proletariado, es tan responsable de los cr\u00edmenes como si fuese su c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n era parecida hasta hace poco en las zonas mineras de la B\u00e9lgica cat\u00f3lica. Los socialdem\u00f3cratas fueron all\u00e1. Por todo el pa\u00eds reson\u00f3 su vigoroso llamado a los obreros, infelices y degradados: \u00ab\u00a1Obrero, lev\u00e1ntate! \u00a1No robes, no bebas, no desesperes, no agaches la cabeza! \u00a1\u00danete a tus hermanos de clase en la organizaci\u00f3n, lucha contra los explotadores que te maltratan! \u00a1Saldr\u00e1s de la pobreza, ser\u00e1s un hombre!\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed, en todas partes, los socialdem\u00f3cratas levantan al pueblo y fortalecen a quienes han perdido las esperanzas, unen a los d\u00e9biles en una poderosa organizaci\u00f3n. Abren los ojos de los ignorantes y les ense\u00f1an el camino de la igualdad, la libertad y el amor al semejante.<\/p>\n<p>En cambio, los servidores de la Iglesia s\u00f3lo llevan al pueblo palabras de humillaci\u00f3n y desaliento. Y si Cristo reapareciera hoy sobre la tierra seguramente atacar\u00eda a los curas, obispos y arzobispos que defienden a los ricos y explotan a los desgraciados, as\u00ed como antes atac\u00f3 a los mercaderes, a quienes ech\u00f3 del templo para que su innoble presencia no manchara la Casa del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Por eso, se libra una batalla sin cuartel entre el clero, sost\u00e9n de la opresi\u00f3n, y los socialdem\u00f3cratas, voceros de la liberaci\u00f3n. No se puede considerar este combate como si lo libraran la noche oscura y el sol naciente. Porque al no poder combatir al socialismo con la inteligencia y la verdad, los curas tienen que recurrir a la violencia y la maldad. Estos judas calumnian a quienes despiertan la conciencia de clase. Con mentiras y calumnias tratan de manchar la memoria de quienes dieron sus vidas por la causa obrera. Estos sirvientes y adoradores del becerro de oro apoyan y aplauden los cr\u00edmenes del gobierno zarista y defienden el trono de este d\u00e9spota que oprime al pueblo como otro Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero os agit\u00e1is en vano, siervos degenerados de Cristo que os hab\u00e9is convertido en siervos de Ner\u00f3n. En vano ayud\u00e1is a quienes nos asesinan, en vano proteg\u00e9is a los explotadores del proletariado bajo el signo de la cruz. Vuestras crueldades y calumnias no pudieron impedir en el pasado el triunfo de la idea cristiana, idea que hoy hab\u00e9is sacrificado al becerro de oro: hoy vuestros esfuerzos no obstaculizar\u00e1n la marcha del socialismo. Hoy sois vosotros, vuestras mentiras y ense\u00f1anzas, los paganos, y nosotros quienes predicamos entre los pobres y explotados la fraternidad y la igualdad. Somos nosotros quienes marchamos a la conquista del mundo, como antes aquel que dijo que es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello atraviese el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos.<\/p>\n<h1>VII<\/h1>\n<p>Dos palabras para terminar. El clero posee dos armas para combatir a la socialdemocracia. En los lugares en que el movimiento obrero empieza a cobrar fuerzas, como es el caso de nuestro pa\u00eds, donde las clases poseedoras tienen la esperanza de aplastarlo, el clero combate a los socialistas con sermones, calumni\u00e1ndolos y denunciando la \u00abcodicia\u00bb de los trabajadores. Pero en los pa\u00edses donde hay libertades democr\u00e1ticas y el partido obrero es fuerte, como en Alemania, Francia, Holanda, el clero busca otros m\u00e9todos. Oculta sus verdaderos prop\u00f3sitos y no enfrenta a los obreros como enemigo sino como amigo falso. As\u00ed se puede ver a los curas organizando a los obreros en sindicatos \u00abcristianos\u00bb. As\u00ed tratan de atrapar a los peces en la red, atraer a los obreros a la trampa de esos sindicatos falsos, donde se ense\u00f1a humildad, a diferencia de las organizaciones socialdem\u00f3cratas, cuyo objetivo es que los obreros luchen y se defiendan.<\/p>\n<p>Cuando el gobierno zarista caiga bajo los golpes del proletariado revolucionario de Polonia y Rusia, cuando la libertad pol\u00edtica exista en nuestro pa\u00eds, veremos al mism\u00edsimo arzobispo Popiel, y a los curas que echan denuestos contra los activistas, empezar repentinamente a organizar a los obreros en asociaciones \u00abcristianas\u00bb y \u00abnacionales\u00bb para enga\u00f1arlos. Ya vemos los comienzos de la actividad solapada de la \u00abdemocracia nacional\u00bb, que asegura a los curas su colaboraci\u00f3n futura y los ayuda hoy a calumniar a los socialdem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>Por eso, los obreros deben estar advertidos del peligro para no permitir que los enga\u00f1en, en la ma\u00f1ana de la victoria de la revoluci\u00f3n, con palabras melosas, los que hoy desde el p\u00falpito osan defender al gobierno zarista, que mata obreros, y al aparato represivo del capital, causa principal de la pobreza del proletariado.<\/p>\n<p>Para defenderse, en la actualidad, del antagonismo del clero durante la revoluci\u00f3n y contra su falsa amistad de ma\u00f1ana, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, es necesario que los obreros se organicen en el Partido Social Dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Y \u00e9sta es la respuesta a los ataques del clero: la socialdemocracia de ninguna manera combate los credos religiosos. Por el contrario, exige total libertad de conciencia para todo individuo, y la mayor tolerancia para cada fe y opini\u00f3n. Pero, desde el momento en que los curas utilizan el p\u00falpito como medio de lucha pol\u00edtica contra la clase obrera, los obreros deben combatir a los enemigos de su derecho y su liberaci\u00f3n. Porque el que defiende a los explotadores y el que ayuda a perpetuar este r\u00e9gimen de miseria es enemigo mortal del proletariado, ya vista sotana o uniforme de polic\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Viejos Creyentes: <\/em>tambi\u00e9n llamados <em>raskolniki<\/em> (cism\u00e1ticos). Secta religiosa que consideraba que la revisi\u00f3n de textos b\u00edblicos y las reformas lit\u00fargicas realizadas por la Iglesia ortodoxa rusa eran contrarios a la verdadera fe. Fueron perseguidos durante el zarismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extra\u00eddo del Tomo I de las Obras Escogidas de Rosa Luxemburgo (Editorial Pluma, 1979).\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":27852,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"litci_post_political_author":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2794],"tags":[5351,3481,2924,3229,5403,2846],"class_list":["post-27851","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria","tag-bloque-de-teoria","tag-marxismo","tag-opresion","tag-religion","tag-rosa-luxemburgo","tag-teoria-2"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Rosa-luxemburgo.jpg?fit=1200%2C1004&ssl=1","fimg_url":"https:\/\/i0.wp.com\/litci.org\/es\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Rosa-luxemburgo.jpg?fit=1200%2C1004&ssl=1","categories_names":["TEOR\u00cdA"],"author_info":{"name":"Kely","pic":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/19003bf6219614b90207b39bd4a2733ce9cf96693efdfd639b15a829beed53d1?s=96&d=mm&r=g"},"political_author":null,"tagline":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27851"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53884,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27851\/revisions\/53884"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/litci.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}