El gobierno de Peña Nieto lleva ya 3 años intentando imponer una “Reforma educativa”, que es en realidad una combinación de una reforma laboral contra los maestros de la CNTE y un intento de privati­zar la educación pública. Para ello ha utilizado todos los métodos propios de un gobierno dictatorial y sangui­nario como el de Asad, y no de un gobierno democrá­tico. Desde la desaparición de los 43 normalistas en lucha por la educación pública en Ayotzinapa en 2014 hasta el asesinato por la policía federal de 11 activistas de la CNTE y miembros de la comunidad de Nochixtlán (Oaxaca) este verano, para Peña Nieto “todo vale” para atacar al pueblo y criminalizar a los maestros.

Por: Blanca Missé, Comité de educación política del Bay Area Comittee de la Caravana Contra la Represión

Tanto en EEUU como en México, la lucha de los maestros de la CNTE es simbólica y estratégica, ya que enfrenta un plan neoliberal que se cocina desde hace años en el centro del imperialismo, y que ha logrado movilizar a centenas de miles de maestros, padres y estudiantes y ligarse a otros sectores en lucha, desper­tando la simpatía popular y demostrando al pueblo y los trabajadores mexicanos que : luchando unidos, si se puede!

Una “reforma educativa” que ataca a los trabajadores y busca privatizar la educación

Aunque el gobierno de Peña Nieto siga insis­tiendo en llamar a su reforma una “reforma educativa” nosotros sabemos que es más bien anti-educativa. Como dice el maestro y dirigente de la CNTE (Sección IX) Francisco Bravo esta reforma es “una imposición de organismos financieros transnacionales como la Orga­nización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que busca imprimir los valores del mercado a la educación y despojarla de todo carácter humanista,”, ya que quiere imponer un modelo edu­cativo basado “en conceptos y esquemas del mundo empresarial, como el desarrollo de competencias, efica­cia, eficiencia, calidad, etc., en la mayoría de las nacio­nes donde se ha impuesto esta visión, hay un enorme proceso de privatización y un fracaso educativo, con un elevado descontento magisterial y social, (por ejemplo, Chile).”

La reforma busca imponer un sistema obligatorio y recurrente de evaluación de los maestros que no tiene como objetivo evaluar la calidad de la educación sino permitir el despido fácil y la represión de la actividad política y sindical de los maestros de la CNTE. El sistema de evaluación busca ligar la contratación, la promoción y la permanencia de los maestros a un criterio evaluativo que no tiene ningún contenido educativo o pedagógico real. La erosión de los derechos laborales de los maestros no hará más que agravar los problemas reales que tiene hoy la educación pública en México.

Además la reforma tiene un carácter abierta­mente neoliberal y estructural ya que abre la puerta a la privatización de la educación, y al modelo “charter” ya implementado en los EEUU, donde el Estado se desvin­cula progresivamente del financiamiento total e igual de las escuelas para pasar a un modelo que 1) fortalece la “autonomía en la gestión” de cada escuela, responsabi­lizando a alumnos, maestros y padres de familia para me­jorar la infraestructura, comprar libros y material educa­tivo y 2) abre la puerta a la subcontratación de servicios educativos a empresas privadas.

Se ha demostrado extensivamente que la funda­ción “Mexicanos Primero” liderada por la multinacional Televisa, con la colaboración del a OCDE y el FMI están por detrás del proyecto de “reforma” desde su inicio. Va­rias fuentes independientes ya han revelado los muchos intereses de grupos privados y multinacionales y las redes de corrupción que motivan esta reforma educativa y el “Pacto por México” impulsado por el PRI, el PAN y el PRD. El “Pacto por México” no es otra cosa sino un plan para imponer otra ronda de reformas neoliberales o de “ajuste estructural” al pueblo y los trabajadores mexica­nos: más privatizaciones, menos derechos, más miseria, menos servicios públicos etc. Un caso escandaloso entre otros son los vínculos entre los intereses empresariales detrás del Instituto Tecnológico de Monterrey y las nue­vas adjudicaciones de “formación” de los maestros a este sector privado a través de conexiones con oficiales de la SEP.

Los maestros de la CNTE defienden la educación del pueblo y el gobierno de Peña Nieto reprime violentamente

Los maestros de la CNTE y estudiantes norma­listas llevan más de 3 años luchando contra la “reforma educativa”. Esta lucha no es sólo por defender sus condi­ciones de trabajo (y por lo tanto las condiciones materia­les de aprendizaje), sino que es también una lucha por mantener una educación pública y para el pueblo, frente al modelo privado y empresarial que Peña Nieto quiere imponer.

En respuesta a esta lucha democrática y legítima, el gobierno de Peña Nieto y sus aliados empresariales han contestado primero con una campaña de descré­dito nacional de los maestros, como vagos, “huevones”, incompetentes y “privilegiados”. El objetivo de esta campaña era romper cualquier forma de solidaridad e identificación de la lucha de los maestros como una lucha obrera y popular.

El diario La Jornada publicó recientemente una excelente entrevista muy ilustrativa a un maestro mix­teco, Daniel López Castellanos, que trabaja en zonas rurales en Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, relatando sus supuestos “privilegios” (4,300 pesos quin­cenales, es decir $215 dólares). Esa entrevista es muy ilustrativa del rol de los maestros en las comunidades urbanas pobres, en las comunidades rurales y en las indígenas: “Daniel se opone radicalmente a la reforma educativa porque implica perder la plaza base. También porque, según él, con la nueva norma habrá que cance­lar el tiempo que se destina a convivir con la comunidad, visitar las casas de los alumnos y darles una atención personal. Ahora a los maestros no les preocupará el asunto de que los niños aprendan o no. Para que no los corran se van a tener que concentrar en prepararse para pasar un examen.

A Daniel le indigna que se acuse a los docen­tes de oponerse a la reforma para defender privilegios mezquinos. “Me acuerdo –dice– de una declaración de Emilio Chuayffet en que denunció que los maestros ganaban supuestamente entre 20 y 30 mil pesos, y que quienes no obtenían eso era porque compraron la plaza. Yo soy maestro titulado; gracias a Mactumatzá tengo mi cédula profesional, fui contratado por la Secretaría de Educación. Cuando ingresé me pagaba 600 pesos”.

Para el maestro rural Daniel López Castellanos el único privilegio que realmente tiene, el más grande de todos, es estar en una comunidad y vivir la satisfacción de ver cómo los niños aprenden. “Es entonces –señala– cuando uno dice: sí vale la pena todo lo que uno está ha­ciendo. Ese el verdadero privilegio que la dizque reforma educativa nos quiere quitar”.

Pero cuando la campaña de descrédito ya no ha sido suficiente, el gobierno de Peña Nieto ha solta­do toda la violencia posible e imaginable del estado. El episodio más macabro fue obviamente la desaparición, tortura y asesinato de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Pero eso no es un caso aislado. Los maestros de la CNTE han sido reprimidos muy violentamente.

Varios maestros han sido asesinados en los pi­quetes y enfrentamientos, centenas han sido arrestados ilegalmente y encarcelados, en particular este pasado verano cuando la policía federal arrestó a dos de los prin­cipales dirigentes nacionales de la coordinadora para imponer por la fuerza el fin de la huelga (Rubén Núñez Ginés y Francisco Villalobos Ricárdez). En junio, la inter­vención de la policía y el ejército en Nochixtlan (Oaxaca) dejaron 11 muertos más a manos del estado. El gobierno de Peña Nieto está imponiendo esta reforma a sangre y fuego. En agosto, empezó a despedir a centenas de maestros en huelga en la Ciudad de México. Todos los métodos parecen válidos para el gobierno, por eso es importante construir la mayor unidad con los maestros, para repudiar la reforma y los métodos dictatoriales utilizados para imponerla.

Defender la educación pública en EEUU y en México: una lucha y un enemigo común

Por desgracia y por suerte, los estudiantes y tra­bajadores mexicanos y estadounidenses tenemos nues­tros destinos atados. Pues la reforma educativa de Peña Nieto no se la inventó él, sino que aplica de manera muy obvia la misma “filosofía” y el mismo proyecto mercan­tilista y privatizador que las últimas reformas impuestas en los EEUU.

La reforma No Child Left Behind decretada por Bush en 2001 y que fue renovada en 2015 en su esencia y contenido por Obama , ya tiene esa filosofía de los tests estandarizados y las evaluaciones de los estudian­tes que sólo evalúan aptitudes formales y no capaci­dades de pensamiento crítico y actitudes humanas y solidarias. Las escuelas son juzgadas y reciben (o dejan de recibir) presupuesto federal en base a los resultados de estos tests lo que sólo ha producido un aumento de las ya existentes desigualdades entre distritos escolares (desigualdades de clase que obviamente se mezclan con discriminación racial, ya que los distritos pobres de mayoría negra y latina reciben cada vez menos dinero). El gobierno ha transformado la escuela pública en un instrumento de reproducción de la desigualdad social.

Además el gobierno norteamericano lleva inten­tando privatizar los sistemas estatales de universidades públicas, como la Universidad de California, la California State University o la New York State University desde hace ya más de 10 años. Esto después de haber logrado desmantelar la universidad pública del estado de Michi­gan en la década de los 90. Lo hace recortando el presu­puesto público, no renovando las plazas de profesores, subiendo de manera escandalosa las tasas, recortando los derechos laborales, haciendo convenios con empre­sas privadas etc.

Pero los lazos entre los gobiernos de Peña Nieto y Obama van más allá de esta unidad política bipartidis­ta y binacional (PRI y PAN, Partido Demócrata y Partido Republicano) en las políticas educativas privatizadoras. Tenemos que tomar en cuenta que la creciente capaci­dad del gobierno el Peña Nieto para reprimir a estudian­tes normalistas, maestros de la CNTE y otros luchadores sociales está ligada al Plan México (Iniciativa Mérida) a través del cual EEUU proporciona equipamiento militar, entrenamiento y apoyo logístico de gran magnitud al ejército y a las diferentes fuerzas policiales de México. Por otro lado, están las grandes multinacionales esta­dounidenses que buscan convertir la educación en una mercancía de la que se pueden beneficiar unos pocos, expropiándola como bien colectivo. Esas empresas son las que se están frotando las manos pensando en los super beneficios que van a sacar de las privatizaciones en México.

Por todos estos motivos la lucha de los maestros de la CNTE es tan importante para los estudiantes, los maestros y profesores en EEUU, y por eso los sindicados de la educación pública en EEUU y el movimiento estu­diantil estadounidense tienen que expresar su solidari­dad y compromiso de lucha unida: si derrotan a unos, será más fácil derrotar a otros. Y viceversa, si los maestros de la CNTE salen victoriosos con el apoyo de los sindica­tos y estudiantes de EEUU, nuestros derechos laborales y a una educación pública quedarán aún más consolida­dos.

¡No a la reforma educativa de Peña Nieto!

¡No a la privatización de la educación pública!

¡Por una educación pública gratuita, de calidad, obrera, indígena y popular!

Todo el apoyo a la CNTE!

Estudiantes, profesores y comunidad: una­mos nuestras luchas de los dos lados de la frontera.

Artículo publicado en La Voz de los Trabajadores/Workers’ Voice, de Estados Unidos, en “Número Especial sobre México”, octubre de 2016.