El PSTU defiende una alternativa revolucionaria y socialista para nuestras ciudades y nuestro país. Queremos poner todos los recursos y condiciones de que las alcaldías disponen, como también nuestros mandatos, al servicio de la lucha para cambiar la vida de los trabajadores y del pueblo pobre.

Por: Redacción PSTU Brasil

En esta crisis capitalista en que vivimos, agravada por la pandemia, la clase trabajadora y la población son los que pagan la cuenta. El gobierno Bolsonaro acabó de cortar a la mitad el auxilio de emergencia, que ya era poco, y determinó su fin en diciembre. O sea, a partir del año que viene más de cuarenta millones estarán al “Dios dirá”, en la miseria. A su vez, la pandemia está descontrolada por culpa de este mismo gobierno y también de los gobernadores y alcaldes, que gobiernan para el 1% de los multimillonarios y capitalistas.

Ellos explotan a los obreros y al pueblo pobre, promueven la barbarie y la violencia, especialmente entre los más oprimidos: negras y negros, mujeres, inmigrantes y LGBTs. Sofocan, incluso, el pequeño negocio y al productor rural, y acaban con el medio ambiente.

No mentimos para tener votos ni sembramos ilusiones. Para acabar con los males que afectan nuestras vidas precisamos cambiar no solo las ciudades sino los Estados y el Brasil. Precisamos sacar a Bolsonaro y Mourão para impedir que la clase trabajadora y el pueblo pobre continúen siendo mandados a la muerte en esta pandemia, así como continúan pagando la cuenta de esta crisis.

Pero no sirve solo sacar este gobierno. Sin acabar con el control que los bancos, las grandes empresas y el agronegocio tienen sobre nuestro país y nuestras vidas, nada va a cambiar. Ellos se apropian de todos los recursos de la sociedad y de la riqueza producida por el pueblo para sus ganancias, mientras la mayoría vive en la pobreza y la miseria.

Sin acabar con toda la explotación y la opresión no hay cómo resolver problemas como empleo, salario, derechos, jubilaciones, vivienda, salud, educación, tierra, y crédito al pequeño negocio y al pequeño productor.

¿De dónde saldrán recursos para atender todo eso y las necesidades que tenemos en nuestras ciudades?

Es preciso parar de pagar la falsa deuda a los banqueros; estatizar el sistema financiero, las multinacionales y las grandes empresas; nacionalizar las tierras y poner todo bajo control de los trabajadores. Impedir la privatización del agua y del saneamiento básico en los municipios, acabar con las tercerizaciones, la entrega de la salud a las OSI y OSCIPS (organizaciones privadas “pagas” para administrar los recursos de la salud pública) que, además de ser una forma de privatización son medios para la corrupción y el desvío de dinero público.

Es preciso, incluso, luchar por el fin de toda forma de opresión, discriminación y violencia contra negros y negras, mujeres, LGBTs, indígenas, quilombolas, inmigrantes, etc.

Tenemos que, definitivamente, cambiar por completo nuestro país, acabar con el sistema capitalista y construir un nuevo tipo de sociedad, socialista.

Bandera del PSTU levantada en manifestaciones de los trabajadores de la construcción civil de Belém.

Trabajadores y pueblo pobre precisan gobernar

Eso solo será posible si construimos un gobierno socialista, de los trabajadores y del pueblo pobre, que funcione a través de consejos populares. O sea, donde las decisiones no sean de un presidente o de media docena de políticos corruptos, controlados por grandes empresarios y banqueros, sino donde el propio pueblo decida todo y gobierne.

Por eso, criticamos también alternativas como el PT, el PCdoB o el PSOL. Estos partidos se proponen gobernar la sociedad como esta es, sin romper con la burguesía; por el contrario, gobernando con ella. Eternizan, así, nuestros problemas estructurales a fin de defender a los grandes empresarios y los banqueros.

Fue lo que vimos en los gobiernos del PT. De un lado, algunas concesiones como la Bolsa Familia. Del otro, siguió haciendo la misma política, dando lucros récords a los bancos y reproduciendo las mismas formas de explotación y opresión de siempre.

Por su parte, el PSOL va por el mismo camino, haciendo alianzas con la burguesía, como con el PDT, en Belém. O teniendo como modelo a la alcalde Erundina, en San Pablo, que, al no romper con los grandes empresarios, reprimió una de las mayores huelgas de trabajadores del transporte y preparó la privatización de la Compañía Municipal de Transportes Colectivos (CMTC). No es con la burguesía que vamos a resolver nuestros problemas. Es contra ella.

No vamos a cambiar nuestra realidad con las elecciones, ese juego de cartas marcadas controlado por el poder económico. Solo vamos a resolverlo con una revolución socialista, que ponga a los trabajadores y el pueblo en el poder. Pero podemos y debemos utilizar las elecciones para defender, junto con la clase obrera y el pueblo pobre, una alternativa revolucionaria y socialista; votar y elegir candidatos y candidatas socialistas, que usen sus cargos como trincheras al servicio de fortalecer nuestra lucha y organización aquí abajo.

En estas elecciones, cada voto en el PSTU es un voto que fortalece este proyecto. Venga con nosotros a construir una alternativa socialista y revolucionaria en cada ciudad y en nuestro país.

Artículo del periódico Opinião Socialista n. 599, 7/10/2020, original disponible en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.